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[Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

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[Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Dom Ago 20, 2017 6:02 pm

Spoiler:
((Vienen de la escena "Los Justos y los Valientes".))


Se borró la nieve. Desapareció el blanco para dar paso a otros colores; verdes, marrones y grises. Lycia, el último bastión libre de Elibe, se mostraba ante ella como un pintoresco cuadro que antaño estuvo hecho de papel y tinta, y hoy… Hoy por primera vez tenía su propio aroma.

La lluvia había cesado tras atravesar las montañas. El viaje había sido largo, sobre todo para Nívea, en cuyo lomo viajaban su jinete y la maga negra a la que salvaron la vida. Ahora que habían pasado la frontera y se encontraban bajo la protección de un reino libre, un alto en el camino se hacía indispensable.

-Nívea necesita descansar –informó Aries a la pasajera, y no era casualidad que insistiera en llamar a la pegaso por su nombre. Quería que Nocthicula lo escuchara y lo recordara, y dejara así de ver a la yegua como mera mercancía de la que sacar provecho. Quería que viera a Nívea como a una fiel aliada, un igual.

Divisando desde el aire un precioso río que atravesaba una zona menos boscosa, Aries decidió con interno entusiasmo que sería un buen lugar para descender. Y es que todo era muy diferente a lo que acostumbraba entre las heladas montañas de Ilia. Tanto, que resultaba increíble pensar que se trataban de reinos vecinos. El clima aquí era templado, los árboles verdes, repletos de hojas. No diría que el panorama le resultaba más hermoso que las nieves eternas de su tierra, pero la curiosidad y la fascinación por el nuevo mundo fueron inevitables en esos momentos.

Ella fue la primera en desmontar cuando la pegaso se posó sobre el suelo, y acto seguido ayudó a la otra joven a bajar. Miró a su alrededor. A simple vista parecían estar solas, sin más compañía que la del sonido del arroyo y ese canto incesante de los pájaros; también ellos tocaban melodías nuevas. Ansiada paz tras la tormenta. Allí, donde el frío no llega y la lluvia cesa, no había rastro de las atrocidades vividas en el campo de batalla. Fue como despertar de una mala pesadilla, ¿o quizás simplemente había caído dormida en un mejor sueño?

Ah, pero aquello no era sueño ni pesadilla, sino el mundo real. Y en el mundo real, la guerra devora, mancha y marca. Allí los halló, en ese árbol cercano; vestigios de cortes de armas afiladas. Sangre seca. Los acarició con sus dedos despacio, despacio, tratando de imaginar y revivir la historia allí dibujada. Pesó la melancolía sobre sus párpados, hasta que el río y los pájaros la trajeron de vuelta al presente, a ese momento en que ya no hay miedo. Quizás el pasado no se borra, pero esos fantasmas del árbol ya no estaban; no eran suyos.

-Oí que… el agua de estos ríos se puede tocar… –dijo con una tenue aunque amable sonrisa. Quería tocarla.



Última edición por Aries Rondo el Mar Ago 22, 2017 7:09 pm, editado 2 veces
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Dom Ago 20, 2017 6:38 pm

El blanco desapareció, volvíamos a estar en un ambiente donde los pájaros cantaban la sinfonía de la naturaleza y el ambiente era menos frío. La humedad era ahora la protagonista en este ambiente forestal. Me gustaba este tipo de paisajes, era amante de la natura, sin embargo no estaba de suficientes ánimos como para pararme a contemplar el paisaje. Era la primera vez que me sentía mal por haber dejado atrás a alguien por salvarme; anteriores veces no me habría importado, incluso lo había hecho muchas veces porque me importaba vivir. Sin ánimos, desganada, como si me hubieran quitado las ganas de vivir. Había perdido la esperanza por completo de ver al pelirrojo y ahora me tenía que conformar con simplemente ser dejada por esta pegaso. Qué bien. ¿Para qué me movería yo de Nohr?

La pegaso descendió de los cielos con una orden sobre que el corcel debía de descansar. Lentamente, el caballo movía sus alas y aminoraba la altura para poder poner pies en la tierra. Al fin habíamos cambiado de lugar. ¿Cuánto nos habríamos alejado de aquel hombre? El no saber su nombre me atormentaba pro dentro, sin embargo mi expresión fría no cambiaba en mí. No podía dejar que vieran mi debilidad, y menos ella.
La rubia bajó primero, dejándome sentada sobre aquel caballo. Ella se fue hacía un riachuelo que pasaba con corrientes de lenta velocidad. Trasparente, hermoso, que dejaba ver los peces que recorrían dentro de él y el musgo que habitaba las rocas del fondo. Para ver su paisaje, bajé del caballo y solamente le di una caricia. Vale, odiaba estos animales, pero he de reconocer que había soportado un largo viaje y que gracias a él estaba aquí, así que supongo que debía de comportarme... por ahora.

Me acerqué a ella en silencio, viéndola como esta parecía querer meterse al agua. Con una risita muy peculiar, sin dudarlo, le di un suave empujón que podría haberla metido en el agua. La tontería que dijo fue lo que provocó que lo hiciera, pero finalmente opté por simplemente pasar de ella y arrodillarme para echarme esa fría agua en la cara y refrescarme con ella bebiendo un trago. Ese agua dulce de río me refrescó la garganta, aclarándome la mente por unos segundos. Un suave suspiro de placer me hizo volver a la vida.

El agua se toca, ¿sabes? Si no la tocas, ¿entonces como te bañas? —Mi mirada era como si estuviese observando a alguien tonto que no comprendía la vida. Negué con mi cabeza para restar importancia al asunto. Ahora no quería conversaciones tontas, pero debía de hablar con ella. Tenía cosas que quería decirle. — Oye... Gracias por haberme ayudado pese a que quería atacar a tu corcel. Podrías haberme dejado con el hermoso hombre, pero decisite ayudarme. Gracias. Mereces mi respeto. Aunque también me debías un favor, así que ya que has saldado tu deuda, puedes dejarme. —Sentencié finalmente, sin dejar de meter mis manos en aquella fría agua que me hacía sentir tan viva; adoraba la sensación de las bajas temperaturas. — Por cierto, no sé tu nombre, ¿Cómo te llamas, jinete?
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Lun Ago 21, 2017 5:29 am


-¡Ah…!

El pequeño empujón la pilló tan desprevenida que tuvo que hacer ciertos esfuerzos de equilibrio para no caer al río. Una vez estabilizada, volvería a mirar a la pequeña maga con inocente confusión.

-El agua se toca, ¿sabes? Si no la tocas, ¿entonces cómo te bañas? –dijo Nocthicula, metiendo sus manos en el río sin miedo alguno, a modo de demostración. Se tomó un momento, eso sí, para mirar a la jinete como si ésta acabara de darle voz al pensamiento más extraño y absurdo del mundo. ¿Desde cuándo no se podía tocar el agua de un río? Precisaba de una explicación.

-En Ilia, el agua de los ríos está demasiado fría… -respondió Aries con una pequeña sonrisa amable, su voz siempre comedida y calma-. Yo me baño en las termas de la Orden junto a mis hermanas. Esa es cálida. –Y se perdieron sus ojos en aquel tierno caudal, presa de una tenue y repentina melancolía. Se daba cuenta, una vez más, de que había dejado su vida atrás, su única vida conocida. Sus hermanas, su Orden, su nieve. ¿Su blanco…? A veces, en algunos momentos como aquel, tales pensamientos parecían pesar.

Dispuesta a echarlos a un lado, se arrodilló junto a la brujita. Miró ese río que también la miraba a ella, expectante, y comenzó a retirarse los guanteletes, frío metal que pretendía robar todo cosquilleo en sus dedos. La joven a su lado, antaño cortante como una hoja y fría como una ventisca, aprovechó la intimidad de aquel momento para darle las gracias por todo lo que había ocurrido. Volvía a ser mariposa tras abandonar la piel de serpiente, colores que no parecía mostrar a cualquiera, ni en cualquier situación. Aries la miró, ligeramente sorprendida primero, sólo para volver a sonreír con calidez.

-Me llamo Aries, ella es Nívea. Tú te llamas Nocthicula, ¿verdad? Te oí darle tu nombre al valiente guerrero… -Volvieron sus ojos hacia el caudal del río, que no tardó en tocar con la punta de sus dedos, y luego con las manos enteras. Ah… Era agradable… Templada...

-Oye… Nocthicula... ¿Por qué viajas a Nohr? –terminó dándole voz a una pregunta que había estado rondando su cabeza, cada vez más curiosa por saber más de su extraña compañera. Esa que había adorado a la oscuridad para, más tarde, enseñarle que el agua no quema, que es tan dulce al tacto como al oído. Como las ruinas que en toda su decadencia lucen hermosas, también aquella maga hacía gala de su propia y fascinante dicotomía-. Es una tierra muy lejana… ¿Sigue ocupada por los Emergentes?


Última edición por Aries Rondo el Lun Ago 21, 2017 2:05 pm, editado 2 veces
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Lun Ago 21, 2017 7:34 am

La explicación de la rubia dejó claro que aquel caudal solamente tenía agua helada para regalar. A decir verdad es lo que me gsutaba y con lo que siempre me bañaba cuando tenía la oportunidad. Echando de menos un buen baño en mi hogar, ella explicó que era más de aguas cálidas. Eso justamente es lo que nos hacía tan diferentes. Ella parecía una delicada mujer de dulce sonrisa y una fuerza cuestionable; mientras tanto a mi me describían como una chica con aura terrorífica e intimidante. Eramos dos polos opuestos; el día y la noche; el invierno y el verano. Y, aun así, aquí estábamos las dos, como una cruel broma del destino.

Ella, al final, pese a su preferencia al agua caliente, metió sus manos en el río tras haberse quitado esa pesada armadura —útil, pero engorrosa de llevar—. Mientras, ella al fin reveló su nombre tras esas largas horas de viaje. Aries. Un nombre muy adecuado para la princesa. Y el caballo se llamaba Nivea, aunque eso ya lo había deducido en el momento que ella le ordenó el vuelo al animal cuando nos despedimos de aquel guerrero.
Ella también escuchó mi nombre; si no lo hubiera hecho es que de verdad o era tonta o estaba sorda. Yo asentí con mi cabeza, cabizbaja. Recordar que le habíamos dejado atrás me hacía sentir demasiado... ¿Mal? Dios, esta sensación de remordimiento era demasiado nueva para mi.

S-Sí... Así me llamó. —Murmuré sin ni tan siquiera mirarla al estar atenta al suave cauce del río, observando como los peces se acercaban a mis curiosas manos y las intentaban mordiscar como si fueran comida para generar esa sensación de cosquilleo agradable.

Nuevamente, ella volvió a llamar mi atención preguntándome por mi reino (Nohr). Con solo escuchar esa pregunta podría hacerme una idea que ella sería del tipo de personas que acabaría de salir de su casa a descubrir mundo, sin saber nada de lo que le rodeaba. Ah, que sensación tan familiar. ¿A caso éramos más parecidas de lo que parecía?
Con una risa altanera, orgullosa de mi nuevo reino donde vivía, asentí con mi cabeza. Al fin me atreví a mirarla y responder a esas cuestiones que ella podría tener.

Allí es donde vivo y donde debo volver si quiero volver a ver a ese perfecto hombre. Esta fue liberada y ahora la familia real la custodia. Es un reino muy hermoso donde la noche y el ambiente nocturno la impregna, protegida por los príncipes. —Comentaba de manera relajada, como el que hablaba con un amigo de toda la vida. Al fin saqué mis empapadas manos de aquel río, secándolas en mi larga gabardina negra. Sin pensarlo más veces, me fui quitando las prendas que me ataviaban. Necesitaba un baño, urgentemente.— Si me permites, voy a meterme al río.

Y, sin pedir excusas y sin pudor alguno por lo que pudiera verme, tras simplemente quedarme en ropa interior negra, decidí meterme poco a poco. Primero los pies; segundos después el agua me estaba llegando a las rodillas hasta que finalmente me senté en ese fondo rocoso. Del placer que daba meterse en el agua con esa humedad que generaba ese calor pegajoso, solté un largo suspiro. Libremente, estiré mis pies y dejé mis manos flotando siguiendo el cauce. Mi mirada, tras estar embelesada en como mi cuerpo se metía en ese río trasparente, fue hacía la chica.

¿No te metes? Acostúmbrate a esta vida, Aries. No siempre será el agua caliente que siempre deseas. Creo que tu caballo con alas y tú deberíais refrescaros. —Un consejo desinteresado. Realmente no me importaba si llegaba a meterse o no, a mi no me daba pudor que me viera ni nada por el estilo, simplemente lo decía para no parecer una egoísta o... yo que sé. Quizá en el fondo estaba preocupada por ella. A saber.
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Lun Ago 21, 2017 2:44 pm

Fue como escuchar fábulas sobre reinos lejanos e inexplorados. Nocthibula venía del otro lado del mundo, más allá de montañas, ciudades y mares desconocidos. Y las preguntas se sucedieron en la cabeza de la jinete, que con tanto interés y atención miraba ahora a su compañera de viajes. ¿Y cómo son los ríos? ¿Y cómo son los valles? ¿De qué color es el cielo en Nohr? Y cuando llueve, si llueve, ¿es frío o cálido? Todo, quería saberlo todo, lo bueno y lo malo, las risas y los llantos. Pero ella no salió de la Orden para ver el mundo, sino para luchar por él. Debía ser más comedida con sus preguntas. ¿Con sus pensamientos?

La maga comenzó rápidamente a desvestirse, un gesto que, en principio, no incomodó a la Caballero Pegaso. Estaban entre mujeres, y era su costumbre bañarse a diario junto a sus hermanas. Incluso podría decirse que aquellas aguas cristalinas la tentaban demasiado; mentiría si dijera que no le hubiese gustado seguir los pasos de su compañera y adentrarse en ellas. Pero no, no lo hizo. Se quedó en la orilla, junto a la pegaso que se acercó para beber tras el largo viaje.

Así fue hasta que la pequeña maga, bien acomodada en el agua, la invitó a probarla. La primera reacción de Aries fue un parpadeo, seguido de una pequeña sonrisa que se mostraba culpable; no por tener que rechazar la oferta, sino por su propio deseo de aceptarla.

-Si me baño, no podré protegerte… –se disculpó, y sin poder evitarlo observó a Nívea acto seguido. El animal aún presentaba restos de sangre seca en su blanca piel. Entonces se miró a sí misma, a su armadura y muslos. Mismo aspecto que Nívea. A decir verdad, tras todo lo acontecido en aquella iglesia se sentía sucia, incómoda. Se imaginó presentándose ante su Lord con ese aspecto indigno, manchada cual salvaje que acaba de devorar el corazón de alguna presa, y la idea de bañarse de pronto se antojó absolutamente obligatoria. No hay mancilla, no, en la nieve- …Quizás… pueda intentarlo si dejo mi lanza cerca…

Estaban en Lycia, reino libre y protegido, hogar de nobles Lords y de buenos hombres. O esa era la teoría en su cabeza. ¿Qué podría salir mal…? No esperaba encontrar nuevas aves carroñeras como los hombres que irrumpieron en la iglesia, amantes del caos y de la desgracia de la guerra. Esos hombres no tenían cabida en Lycia, no. Con esto en mente, y tras mirar a su alrededor para cerciorarse  de que estaban solas, la joven soldado comenzó a retirar una a una las piezas de su armadura. Así lo hizo también con la ropa interior, pues no deseaba empaparla; sin pudor alguno, sintiéndose completamente a salvo en presencia de la maga. Dejó la lanza justo en la orilla y, despacio, introdujo su primer pie en el agua.

-No está fría… -exclamó, asombrada de nuevo como si no hubiera probado antes el fluido. Definitivamente, las habladurías eran ciertas: el agua de Lycia se podía tocar. Sonrió a su pegaso-. Vamos, Nívea, te limpiaré bien.


Se acercó al animal, acarició su lomo. Su atención volvería entonces sobre la maga que tanto estaba disfrutando el baño. Allí, donde la pesadilla se convierte en sueño, Aries recordó inevitablemente lo efímero que es el tiempo. Pronto tendría que despedirse de su amiga; de esto se daba cuenta.

-Cuando vuelvas a ver al guerrero… -dijo, volviendo a sonreír con amabilidad. Se distrajo echando agua sobre el lomo de su pegaso para limpiarla bien-. Me gustaría que le dieras las gracias de mi parte. Siempre lamentaré no haber podido hacerlo yo. Ni siquiera pude preguntar su nombre. Pero… –La miró de nuevo- …No lamento haber podido conocer el tuyo.

Y es que, si había un rostro que Aries deseaba recordar tras todo lo ocurrido en su primera incursión, ese era sin duda el de aquella pequeña maga que pertenecía al otro lado del mundo.
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Mar Ago 22, 2017 8:02 am

El agua se fue tibiando, dejando que los rastros de suciedad y el mal olor simplemente se fuesen para dejar la trasparencia de mi grisácea piel. Cerré mis ojos por un momento, dejando que la rubia se debatiera a si misma si quería o no entrar. No me importaba que no lo hiciera, pero ella parecía apabullada por la idea de no poder protegerme. Ja, ¿se piensa que era débil o algo por el estilo? Ni dije nada, estaba tan sumamente concentrada en relajarme que hasta articular palabra ya era un esfuerzo para mí. Sencillamente me dejé llevar por el sonido del río chocando contra mi cuerpo estético, agarrándome en el borde del río con mi espalda también pegada en él para no dejarme llevar por el cauce. Oh, ¿cuantísimos días que no me tomaba unos minutos para cerrar los ojos y dejarme llevar? Necesitaba esto, muchísimo.

En cuanto abrí mis ojos pude ver el cuerpo de la rubia sumergido en el río, sentada a unos centímetros míos. Había dejado su lanza muy cerca de la orilla como dejé con mi ropa y mi bolsa de viaje —donde llevaba mi grimorio, los hongos que vine a buscar y lo demás—. Su pegaso estaba bebiendo de aquel agua mientras ella lo mimaba, pero lo que yo no miraba era el acto de amor sino… el cuerpo de la chica. Al clavar mis ojos en sus caderas, su espalda, su trasero y su pecho más confirmaba lo que pensaba: la mujer perfecta, pero de puro corazón. Gruñí, sacando aire por mi nariz y mirando a otro lado. No podía soportar siempre ser yo la que menos pecho tenía, la que menos desarrollada estaba y la que más necesitaba un estirón. Al lado de ella simplemente quedaba como una mota de polvo, aunque, ¿Importaba acaso? Nadie nos miraba, no teníamos espectadores ni mucho menos alguien que nos juzgasen. Puede que a su lado me sintiera inferior, pero… ¿Desde cuándo me había importado a mí las apariencias? Ni le di más vueltas, ese pensamientos se quedó en mi mente cerrado y volví a la realidad.

La chica, tras haber limpiado a esa cosa con alas que nos trajo hasta aquí, volvió a mirarme. En un tono suave y algo afectado, su mirada ni clavó en mí al principio hasta que al final dio en mi corazón con sus ojos azules. El solo saber que no sabíamos el nombre de aquel guerrero me tenía trastornada durante todo el viaje… y ahora, que lo había vuelto a recordar. Chasqueé mi lengua contra el paladar superior, poniendo una mueca.

B-Bueno, yo me alegro que me hayas ayudado y no haberle hecho daño a tu cosa con alas. Total, hay más de su especie a los que puedo quitarle alguna de sus plumas y demás. —De manera indiferente, solté aquello sin delicadeza. Mi mirada ahora estaba plantada en aquel río donde mi cuerpo se trasparentaba, moviendo mis pies de lado a lado. — Y… yo se lo agradeceré si lo veo. Sí lo veo… —Recalqué. Dentro de mi algo me decía que jamás lo volvería a ver, que ese tipo de hombres se veían una vez en la vida y nada más. Mi mirada mostraba esa inseguridad y tristeza. Ni la oculté, incluso, casi sin pensar que consecuencias podría atraer a mi imagen, pregunté a la chica sin mirarla. — ¿Crees… que lo volveré a ver? ¿Le habrá pasado algo? —Tras darme cuenta unos segundos después, negué con mi cabeza y seguí mirando hacía el hermoso bosque que nos rodeaba con mis manos agarrando bien fuerte el borde del río. — No es que me importe, pero es mera curiosidad. ¿A ti no te pica la curiosidad? —Mi cabeza se apoyó al río, dando la espalda justamente al lado que estaba mirando y observando nuestras cosas tiradas en el suelo. Extrañamente, me sentía bastante bien en el bosque, pero… tenía esa sensación de ser observada durante todo el tiempo.
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Mar Ago 22, 2017 5:42 pm

¿Cuánto tiempo llevaba de aquella forma? Días, sin tener claros cuantos. Solo. Habría caído en la desesperación si no fuera porque hacía dos días observó a lo lejos el final del paisaje muerto de las altas montañas. El final de aquel frío con el que convivía desde hacía días, puede que semanas. Las circunstancias lo empujaron por aquel camino difícil y complicado, sin una sola alma que lo acompañase entre las subidas y bajadas contínuas de la orografía de la zona. Sus tripas rugían en señal de protesta. Poco había en los picos que hubiera podido llevarse a la boca… aparte de aquellas ricas bayas que le descompusieron la tripa poco después de cruzarse con los emergidos.
Los emergidos iban hacia las profundidades de Bern; él en dirección contraria, al reino vecino… las tierras reconquistadas. Pero fue por el camino largo y difícil.

- El último descenso. - se decía intentando animarse, apretando entre sus dedos con firmeza el libro de su madre. No es que le sirviera para dejar de tener hambre; la magia no hace milagros como sacar comida de donde no hay. Pero le hacía sentir que, al menos, aquel viaje no era en vano. Hacía lo posible por mantenerse en marcha, descendiendo hasta el verdor.

Con restos de tierra y barro por todo el cuerpo, parte de la ropa con cortes y desgarros de distintos grados. Había perdido la cuenta de cuantos guijarros se había sacado de las botas a lo largo de aquel viaje, pero ya casi le daba igual. Sentía entre poco o nada los pies… ni las piernas… Era como si se deslizara cual autómata, cuesta abajo y sin freno. Cuatro fueron los árboles contra los que se golpeó, tres los arbustos en los que se enganchó y más de una veintena los que pasó por encima o a través. Pero al final, aterrizado sobre esas retamas entre las que se enganchó y quiso descansar, algo hizo que su corazón y su mente espabilaran cual neonato azotado para que respire.

- ¡Voces! ¡Eso es que hay gente cerca! - se dijo rápidamente en cuanto escuchó murmullos en la lejanía. - Y ese olor… No me lo creo… ¡Es agua! - exclamó mientras hacía esfuerzos por ponerse en pie y correr torpemente en el sentido de aquellas voces. Empezó a ver reflejos al frente, entre los árboles y matorrales; oía el murmullo del río, y cuando llegó lo primero que hizo fue arrodillarse a llevarse agua fresca a la boca. Aquel líquido le supo a gloria. Dejó los libros y las botas fuera y se lanzó de cabeza hasta las aguas, chapoteando como hacía años que no había hecho.
Fue una sensación mágica, esa de sentir de nuevo que podía descansar, el poder quedarse flotando en un momento de tranquilidad. Respiraba, con los ojos cerrados, sintiendo cómo se purificaba su maltratado cuerpo, con la mente… recordándole que no era el agua a por lo que había ido hasta allí. - ¡Cierto, las voces! - se dijo a sí mismo en voz alta otra vez mientras se reincorporaba, con el agua llegándole por la cintura. Avanzó como podía de nuevo hasta la orilla, con el peso adicional de las ropas mojadas. Una vez de nuevo junto a sus pertenencias, al salir de las aguas se percató verdaderamente del peso que suponía aquella carga… ¿pero y si en el tiempo que se entretenía con eso a quien buscaba se marchaba? No se lo pensó dos veces, se escurrió un poco las mangas, recogió sus botas y el equipaje y se puso a andar sobre el lecho del río.

¡Al fondo, hay gente!” pensó en el momento en el que discernió figuras distintas sobre el agua. Dos mujeres, lo que él habría preferido se cumplía. Junto a una de las dos, había un pegaso que alzó la cabeza y las orejas al escuchar sus pasos sobre la tierra húmeda. En la otra orilla, él se puso en pie de un salto sobre una piedra, quedándose totalmente visible. Un muchacho descalzo de cabellos rubios, calado de arriba a abajo con un macuto y unas botas en las manos. - Disculpad, ¿alguna sabe cómo llegar hasta…? - entonces se dio cuenta de que no sabía realmente a dónde tenía que ir. - Bueno, estoy buscando un ejército… el de la familia Levallois. Se supone que está en algún punto de Lycia… ¿habéis oído algo del estilo? - preguntó con la mayor naturalidad que pudo, sin perderlas de vista. El tener ante él a un par de doncellas con sus trajes de nacimiento no supuso nada extraño para él, para él aquello era vivido normalmente durante una quincena de años… tres años fuera de casa no iba a cambiar aquello.
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Miér Ago 23, 2017 6:49 am

No pudo ver su propia expresión, pero al escuchar aquello de “cosa con alas”, a Aries debió habérsele quedado una cara un tanto circunstancial. Miró a Nívea de soslayo. Quizás tendría que repetir su nombre unas cuantas veces más. Al menos la brujita ya no estaba interesada en sus plumas, aunque amenazaba con encontrar otros pegasos a los que torturar para sus propios fines.

-En las tierras de pegasos libres, es fácil encontrar plumas caídas –le recomendó con tono amable, una idea que, quizás, podría serle útil a Nocthicula. Y sobre todo a los demás pegasos, sí.

Tras ese breve intercambio, llegó un tema que cobró mucha más importancia para la joven maga. Y es que tanto la expresión como la actitud de Nocthicula cambiaron al hablar de aquel guerrero pelirrojo, el que luchó codo con codo a su lado y cuyo nombre tampoco ella sabía. Parecía herida. Herida de algo invisible que le pesaba demasiado. Confesó el temor de no volverle a ver, y la jinete no pudo evitar preguntarse: ¿sería esa la preocupación natural por el bienestar de quien ha salvado tu vida? ¿Se sentiría igual de ser Aries la desaparecida, y él su acompañante? ¿O era acaso… ese sentimiento del que Aries tanto había oído hablar, a veces dulce, a veces peligroso…?

Miró a su compañera por largos segundos, con inocente curiosidad y silente fascinación. Las preguntas de la pequeña maga finalmente no obtuvieron más respuesta que otra pregunta, más sincera y reveladora que las suyas propias.

-¿…Le amas…?

La conversación fue, por suerte o por desgracia, interrumpida por una presencia tan inesperada como temida, que supo darle un forzoso fin a aquel momento de sosegada intimidad. Nívea fue la primera en percatarse, alzando la cabeza con un curioso movimiento de orejas; inquieta, como solía ocurrir en presencia de extraños. Para cuando Aries quiso darse cuenta, una persona bastante enérgica había dado un salto sobre una roca y las miraba. Las miraba, las veía.

Por unos pocos segundos, ella también le miró a él con ojos bien abiertos. Descubrió una figura masculina y joven, sin ningún arma a la vista y de preguntas amables. No parecía un bandido, ni siquiera pareció darle algún tipo de importancia a la desnudez ajena. Pero para ella fue muy diferente. Mucho. Ella sintió un incómodo rubor escalar por sus mejillas y un corazón que se aceleraba demasiado, tanto que hasta sus rodillas se hicieron débiles. Expuesta; se sentía expuesta. ¿Dónde estaba su armadura…?

Defensiva y protectora, el primer impulso de Aries fue arrodillarse rápidamente delante de Nocthicula, de espaldas al individuo y con brazos tratando de cubrir a su amiga. Que no la viera; no tenía ningún derecho a verla. ‘Cuidado con los hombres’, decía siempre su madre. ‘Manchan, incluso con sus ojos cuando te miran’.

Tan sólo giró la cabeza hacia el extraño, alerta, avergonzada. Entonces escuchó aquel nombre inesperado, y casi olvidó el ritmo de sus propios latidos. Levallois… Abrió un poco más los párpados.

-¿Por qué buscas a la familia Levallois? –preguntó, y aunque su tono no fue necesariamente agresivo, al igual que su sorprendida expresión, sí vino coloreado de un nervioso matiz de urgencia que precisaba obligatoriamente de una respuesta. Parecía que aquel extraño había tocado la tecla correcta-. ¿Qué asuntos tienes con ella?
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Miér Ago 23, 2017 7:17 pm

El primer consejo se le quedó grabado en su mente, pero claro… ¿Dónde estaría ese lugar? Pude haber insultado a la mujer y todo eso, pero en el fondo yo tampoco conocía otros reinos que no fueran Ylisse, Plegia y Nohr; los que estaban más cerca. A decir verdad no conocía mucho el mundo, por mucho que se chulease, pero ya sabía algo: viajar era complicado. No se arrepentía de parecer siempre la más sabia, por eso simplemente bufó ante el comentario de la rubia y, encogiéndose de hombros, ordenó:

Tendrás que llevarme por hacerme el favor de salvarte.

Quería seguir hablando, mandando y ser la más altanera de la situación. Sin embargo había algo que jamás se esperó y era la simple pregunta de la rubia de ojos azules. Me quedé helada, petrificada, notando como el agua fría ni me calmaba los pensamientos cálidos que mi mente ahora tenía. Por un momento quería hundirme en el agua antes que reconocer mis sentimientos, claro que se me había notado tantísimo que era normal que incluso preguntase.
No quiso contestar, simplemente tapo la mitad de su cara con el agua con un chapuzón y los ojos miraron a Aries, intentando decirle con la mirada que no iba a soltar tregua. El afluente del río tapaba sus mejillas sonrojadas. No pensaba sacar nada de su mente, nada. Ni tan siquiera sus sentimientos que ahora afloraban dentro de ella saldrían. Nunca

Oportuno así como letal, una nueva presencia apareció. Algo que hizo que las muchachas se pusieran tensas… algo que me cambió. En un momento escuchamos unos pasos y, tras eso, un hombre de cabello marrón apareció porque sí de los matorrales que teníamos delante. Fue algo inesperado, que casi me hace tragar agua de la sorpresa al tener la cabeza medio hundida. Enseguida el cuerpo de Aries me cubrió y comenzaron a conversar, como si nada. Primero el hombre buscaba a no sé quién, alguien importante que ni tan siquiera había oído hablar. Claro que el destino le tenía todo preparado a doña perfecta porque ella si lo conocía, respondiendo de manera reacia mientras su cuerpo me protegía. Yo no podía dejar de mirar a aquel hombre, estando detrás del cuerpo de ella. Puso sus manos en la espalda de la muchacha, asomando su cabeza por un lateral. No entendía nada, simplemente dejó que todo fluyera sin dejar que el hombre le mirase.

Hum… Qué sospechoso. Ariel, yo lo rebanaba con tu lanza si fuera tú. —Le susurró a la rubia. Puede que no tuvieran la confianza como amigas, sin embargo le encantaba meter el dedo en la llaga de vez en cuando; ella era demasiado provocativa.
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Jue Ago 24, 2017 12:22 pm

La primera reacción que pudo observar en las dos chicas que tenía ante él fue echarse la una sobre la otra… un comportamiento que le resultó cuanto menos curioso al rubio. “Sí que tienen costumbres raras las chicas de aquí…” era lo que se le pasó por la cabeza, comparándolas con las chicas del convento con las que se había criado. Pero al menos pudo verificar que sí que se había encaminado por el buen camino: “¡Conoce la familia!” pensó ilusionado al verla reaccionar a sonido del nombre.

No obstante, del mismo modo que la otra chica se sorprendió, él también fue sorprendido al notar la intensidad de las palabras de la muchacha rubia. Tan por sorpresa le alcanzó que lo hizo sobresaltarse, casi resbalando del borde de la piedra hacia el que se había echado. Las botas se hundieron al agua. - Mis botas... - se quejó, viendo aún agitarse el agua del punto de entrada, con la mano extendida hacia donde no las alcanzaba. Ya iría a por ellas en cuanto se calmara un poco aquel ambiente… Porque tenía la impresión de que entre ambos bandos existía un aire tan tenso que podría cortarse con un cuchillo.

- Veréis, soy parte de una de las escuadras… pero me quedé atrás y me perdí. Ahora busco cómo volver a encontrarme con ellos… - exclamó, mientras se sentaba en el borde y dejaba los libros sobre la piedra, en la zona seca. Se bajó hasta el agua, cubriéndose hasta casi la cintura, para ir a recoger ambos calzos… pero le daba la impresión de que no era lo que mejor podía haber hecho… se sentía como un cordero entrando a una caverna de lobos. O lobas, en este caso. - ¿Se puede saber qué os pasa? - preguntó, sin tener realmente la menor idea de qué es lo que acontecía por la mente de las otras dos. Mientras esperaba a las respuestas, se agachó para ir recuperando ambas botas; reblandecidas por el agua, a las que miraba con lástima.
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Jue Ago 24, 2017 2:04 pm

La presencia de aquel extraño, incómoda como era para una de las jóvenes, no parecía sin embargo perturbar en absoluto a la otra. Nocthicula se mostró tranquila, ajena a cualquier conflicto y mera espectadora desde su privilegiada posición tras Aries. Incluso se atrevió a bromear con la muerte del desconocido a manos de su amiga. ¿O quizás no había sido una broma? Con ella era difícil saberlo.

Y como si la escena careciera de suficiente tensión, ya fuera por amenaza o por mera torpeza, las botas del extraño cayeron repentinamente al agua. Primer paso para invadir el espacio que ellas ocupaban, dícese del río. Tensa, Aries apartó la mirada y apretó los ojos. Trató de encerrar ese corazón que deseaba salírsele del pecho. No podía moverse, no había forma de ponerse a salvo de aquellos ojos. El cruel desconocido no le permitiría ni un solo momento para respirar; al contrario, lejos de marcharse o darles la espalda, se sentó al borde del río cual despiadada declaración de intenciones: se quedaba. Dijo entonces ser parte de una de las escuadras del ejército Levallois, y quizás esa información habría sido valiosa para Aries en otras circunstancias. Otras circunstancias que no se parecieran a estas circunstancias, porque en éstas él se asemejaba más a un enemigo que a un aliado.

-No… no te acerques… -susurró, débil, aferrada a la brujita y sin volver a girar la cabeza hacia él. Le escuchó, sintió el agua agitarse a su alrededor. El desconocido estaba metiéndose en el río, acercándose un poco más como la serpiente que se arrastra, despacio, hacia su víctima.

’Manchan, incluso con sus ojos cuando te miran…’

El impulso fue rápido y repentino. La mano de Aries golpeó el agua en dirección al extraño, provocando una salpicadura que, cuanto menos, obligaría al joven a cerrar los ojos por un instante. No perdió un solo segundo. Se movió hasta su propia orilla, de la que agarró, veloz, la tela que solía colgar de su armadura. Y no sólo eso. Cuando el extraño pudo volver a parpadear, se encontró cara a cara con la punta de una lanza apuntándole de cerca. Amenazante y firme; no tembló.

En el otro extremo de la lanza, el rubio halló a una joven en pie, tratando de cubrirse el pecho con la mano que no sujetaba el arma, de la que colgaba la larga capa de tela. En su rostro, un ceño fruncido coronaba dos ojos celestes, tan cortantes como también desprovistos de ningún deseo de matar; inocentes, aún en su enfado. Ella le miró como a un enemigo que exitosamente había buscado herirla. Le miró con esa vergüenza que no sabía cómo ocultar, y con esa desconfianza de quien se cree traicionado. Y era extraño, mucho, porque ahora que le miraba y le veía bien, no creyó encontrar maldad en los ojos de aquel desconocido sin nombre. Aún así...

-Te ruego… que no te acerques más –dijo con palabras respetuosas y tono firme, y una respiración que por un momento tuvo que aguantar.  No bajó su lanza; no la bajaría hasta que él mostrara sumisión. Aunque, en honor a la verdad, tampoco pretendía seguir los consejos de su amiga la maga.
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Vie Ago 25, 2017 9:55 am

No entendía nada. ¿Quién era? ¿Por qué parecía que ella le conocía? Los ojos de Aries clavaban ante ese hombre, el cual, despreocupadamente, hablaba como si nada. ¿No se daba cuenta que estábamos desnuda? Realmente no me importaba que me vieran así —total, no tenía un cuerpo bonito ni tan siquiera atrayente—, sin embargo la jinete de pegaso sí.
Su respiración era agitada, tensa. Ella no le gustaban los hombres, parecía repudiarlos por esos actos tan defensivos. Como una madre defendiendo a sus crías, me tenía detrás de ella muy pegada a la orilla donde estaban nuestras cosas. Mis ojos oscuros clavaban ante la actitud de ese hombre. Simple, corriente, sin ningun tipo de mal; me atrevería a decir que era del modelo de hombres idiotas, patosos y sin nada en especial. No me daba miedo, queria incluso defenderla yo a ella como cuando nos encontramos horas atrás. Sin embargo, quise mantenerme de espectadora.

Casi pro casualidad de la vida, el hombre tiró sus botas al lago a unos cenímetros de nosotras y él se metió a recogerlas. Aries, cual víctima protegiéndose de su depredador, se puso a la defensiva. Su largo brazo agarró la lanza dispuesta a atacar a su presa si el territorio era invadido. Interesante, muy interesante. ¿A los hombres sí les atacaba y de los emergidos huía? La chica tenía valor. Mucho valor.
De pie, encarando al invitado masculino, le amenazó para que se apartara. Yo estaba sentada a sus pies, sin haberme quitado aun la ropa interior; tenía intención de hacerlo momentos antes de aquella estúpida pregunta que ella formuló sobre mis sentimientos hacía el heraldo de cabellos rojizos. Espectante, no quité ojo de encima a ese hombre. No sabía que estaba pasando. ¿A quién buscaba? ¿Por qué Aries lo conocía?

Podría no haberme metido en el asunto —cosa que habría hecho en muchas ocasines—, sin embargo hoy había algo diferente en mí. Sentía que nuevamente podía tener amistad con alguien, poder llamar "amiga" a una persona; hacía tantísimo que había perdido a mi mejor amiga que ahora me sentía sola. Impulsada simplemente por el corazón —como mi maestro en muchas ocasiones—, me levanté del río y, sin moverme del lado de Aries, dije:

Si quieres saber información, sal de aquí y espera a que se vista, cabeza de chorlito. ¿No ves que está desnuda o es que tu idiotez te ciega? —Mi vocabulario viperino nuevamente hacia de las suyas, teniendo ahora de víctima a aquel invitado masculino.— Te llamaremos cuando estemos presentables. Ahora: sal o juro que te cocinaré con las llamas más ardientes del infierno. —Mi sonrisa oscura y victoriosa se alzó en el momento que mi mano diestra fue estirada en un atisbo de poder; muy parecidos a los gestos que mi maestro Odín hace.

Y allí me quedé, esperando a la respuesta de aquel hombre. Puede que fuese pequeña, más bajita que Aries —alrededor de media cabeza quizá—, sin embargo mi aura y presencia era incluso más fiera que la de la pegaso. ¿La diferencia entre ella y yo? Que yo no dudaría en lanzarle el hechizo al hombre ni mucho menos en matarlo si Aries notaba su comportamiento sospechoso. Yo tenía agallas, demasiadas para el pequeño cuerpo que tenía.
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Vie Ago 25, 2017 8:16 pm

No llegó a escuchar las palabras de la rubia. Parecía como que toda su energía la había gastado en su primera impresión. Un ataque fue lo que recibió en su lugar: directo a lo ojos, que aparte de forzarle a cerrarlos le hizo perder una de las botas (de nuevo) mientras intentaba sacarse el agua. Para cuando pudo recuperar la visión, la situación parecía haber dado un giro un tanto… incómodo.

Un brillo plateado, resplandeciente y pulido, a un palmo de distancia de su cara pegada a la superficie del agua. Tuvo un acto reflejo: ponerse en pie y alzar ambas manos totalmente extendidas. Que le dieran a su segunda bota, que de lo brusco del movimiento, se le escapó al agua por su espalda. - ¡Que yo no he venido a buscar problemas! - replicó con una voz casi lastimera, sin apartar a la punta de lanza que siguió el mismo camino para mantenerse a la misma distancia que antes. - No me moveré de aquí, pero por favor, ¡no me hagas daño! - intentó suplicar. Pero nada cambió… hasta que la otra muchacha hizo un comentario.

- Si tanto os molesto, me quedaré así… Pero no quiero que nadie me apuñale por la espalda. - comentó mientras se daba media vuelta a mirar a la otra orilla, sin bajar los brazos, sin cambiarlos ni un ápice. “Hay que ver qué chicas más raras...” pensó. Se quedó con los ojos cerrados, si al final iban a hacerle algo doloroso, mejor no verlo y notarlo menos. Aunque no pudo evitar contenerse. - Entonces… ¿eres maga? Lo digo por eso que acabas de decir… Yo también sé hacer algunas cosas. Me enseñaron unas cuantas en la escuadra. - preguntó, sin cambiar posición, solo intentando dedicar un leve vistazo por el rabillo del ojo hacia sus libros. Ya tendría que dejar para más tarde, a que se calmen las cosas, eso de preguntar hacia dónde ir.
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 26, 2017 6:32 am

Al verse apuntado por un arma punzante, la actitud del chico despreocupado cambió. Alzó ambas manos y, con tono sobrecogido y una súplica en sus palabras, aseguró que no estaba allí para buscar problemas. Que no se movería si así lo deseaba la caballero. Por alguna razón, parecía tan sorprendido y asustado como confundido, como si no hubiera entendido el por qué de la repentina reacción de Aries. Ni qué decir tiene que la confusión fue contagiosa.

Por un momento, las dudas asaltaron a la jinete y tuvo que mirar de soslayo a su amiga. ¿Había obrado mal en su malestar? ¿Acaso era normal ver a la gente desnuda en Lycia, y por tanto aquel muchacho no era culpable de nada? Por un lado, Nocthicula la había defendido con sus palabras; había entendido cuál era su problema. Por otro, la propia Nocthicula no mostraba apuro alguno en que un extraño la viera en paños menores, ¿quizás más acostumbrada a las costumbres del continente?

Aries empezaría por una reverencia de cabeza hacia su amiga, mudo agradecimiento por su apoyo. Luego bajaría el arma cuando el extraño se giró. Quizás se había excedido en tierras que no eran suyas, pero el daño ya estaba hecho. Aprovecharía al menos que él le concedió este pequeño respiro para vestirse tan rápido como pudiera. Dejó su lanza en la orilla, creyendo no encontrarse ya ante un enemigo, y comenzó a secarse con la capa que sostenía.

-Pido disculpas... te he malinterpretado… -explicó de espaldas a él con su característica voz suave y respetuosa, coloreada por la culpabilidad-. Provengo de otro reino, y mis costumbres… son diferentes –giró la cabeza ligeramente hacia él. Y aunque estaba dispuesta a adaptarse tanto como pudiera al nuevo reino, no pudo evitar las siguientes palabras, un tanto temerosa-. Ruego… que no te gires todavía…

Se daría tanta prisa como pudiera en ataviarse con su armadura. Por suerte el extraño encontró en la magia de Nocthicula una buena distracción sobre la que conversar mientras tanto. Así, tras unos minutos y unos cuantos sonidos de metal sobre metal, el cuerpo de Aries desapareció en su mayor parte tras el frío tacto del acero. Le miró de nuevo. Él seguía de espaldas, obediente; había respetado sus deseos todo este tiempo. Definitivamente, Aries le había juzgado mal. Le había puesto, de alguna forma, a la altura de aquellos bandidos malintencionados. Gran error.

Presa del remordimiento, recalló en la pregunta inicial del chico. Temía no poder hacer mucho más por él que responderla. Así pues, esperó a que hubiera terminado de conversar con Nocthicula para intervenir.

-El ejército de Lord Levallois… -comenzó para llamar su atención, de nuevo amable y culpable-. También yo lo busco para unirme a sus filas. Pero me temo que no sé dónde reside actualmente, ni puedo acompañarte, pues otros asuntos requieren mi atención inmediata...

Aún no había terminado de pagar su deuda con Nocthicula. Una deuda que, además, acababa de acrecentarse. Prometió llevarla a cierta ciudad de Lycia, y cumpliría con su promesa aunque con ello retrasara su propia misión. Ah, pero no era sólo por obligación. Podía decirse que realmente se había encariñado con aquella pequeña maga que llamó a su pegaso “cosa con alas”. Jamás la abandonaría en mitad del camino.

-Sólo puedo desearte buena suerte, chico del río -trató de sonreírle un poco, de nuevo con una disculpa en sus ojos-. Si volvemos a vernos... mi lanza apuntará hacia tus enemigos, no hacia ti. Ésta es mi promesa.
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 26, 2017 8:06 am

El chico logró entender al fin mis duras palabras y nos dejó un poco de espacio. No era por mí, realmente me daba igual que me viera o no, pero notaba como Aries estaba tensa y parecía agitada. Sí, reconocía que no me gustaba ver a la chica con esa actitud tan defensiva, pero también era por el agobio de ese ambiente tan cargado. Si se podía conseguir otro encuentro más casual, mejor.
Es por eso que, pidiendo que no le hiciéramos daño, se volteó con sus brazos alzados. No parecía ser peligroso, ni tan siquiera tenía la presencia de un fuerte hombre que diese miedo. Bah, no es de mi tipo, que asco.

Mientras comenzamos a cambiarnos —yo solamente me tenía que poner mi camisa y gabardina negra—, las palabras del rubio intentaron ser amables hacía a mi para informarme que él también era mago. Mi mirada lo examinó de arriba a abajo. Bonito trasero, pero eso no es el tema. ¿Él? ¿Un mago? No parecía ser de los de mi clase, sino más bien aquellos que de sus manos saldrían fuegos artificiales o simples tontos bloques de hielo. Mágica elemental, la más simple de todas. Bufé a tono de burla, mirando de soslayo a Aries y sus movimientos rápidos para terminar de cambiarse.
Tras terminar de ponerme la ropa me notaba algo mojada todavía y la ropa se adhería a mi piel, incomodándose ese acto; al menos ya no olía mal ni tenía esas manchas de sangre que esos sucios bandidos nos habían dejado. Ahora si que pude hablar con el muchacho que decía ser un "mago".

¿Y tú que clase de mago eres? ¿De los que tiran fuegitos a los enemigos? —Su tono despectivo iba más bien como risa, alzando una ceja irónica mientras miraba sus espaldas. Aun no podía voltearse porque Aries pidió que se quedara un poco más.— Dudo que seas de mi calibre; tendrías más presencia. —Refunfuñó la bruja.

Y, al fin, tras que mi amiga volviera a ataviarse con sus ropas, ellos volvieron ha hablar de una familia rara llamada "Levallois" y sus guardias. Un lord con soldados, al parecer. La misión de Aries era... ¿Estar en un ejercito? Mi mirada fue a mi aliada, apenada. Pobre, salía de su prisión y ahora debía de ponerse a lucha con mis bebés con su cosa con alas y su lanza. ¿Es que no podía ser simplemente libre y hacer lo que quisiera? Bueno, quizá eso es lo que quería hacer, pero tenía algo aprendido en el tiempo que estuve en la academia de jinetes de pegaso: Son guerreras que buscan la paz por encima de sus sentimientos.

Bah... —Suspiré, sin mirar a aquellos dos hablando y distrayéndome con el cauce del río que estaba apenas a unos centímetros de mí. Las últimas palabras de Aries me hizo levantar la mirada y clavarla en ella. Una media sonrisa apareció. Me sentía importante el saber que no me abandonaría por ahora.— Eso, eso. Primero voy yo, mago del tres al cuarto. Así que tu busca por tu lado y déjanos a nosotras por el otro. —Cual niña pequeña adueñándose de su hermana mayor, agarré el brazo de Aries con total confianza solamente para picar a ese hombre; actos de una adolescente de mi calibre. Ni me di cuenta que ese acto podría confundir a la rubia a entender otra cosa, sin embargo tampoco me importaría porque las horas que habíamos estado juntas se merecía llamarse como más que una aliada. Una pena que en apenas otras horas tendríamos que despedirnos.
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 26, 2017 2:47 pm

Mientras se quedó de espaldas, la maga reaccionó. Puede que no fuera un tono amable, pero se esforzaría en ignorar aquella especie de tono de burla. - Admito que no… El fuego y yo aún no nos llevamos lo suficientemente bien. Pero soy aprendiz de las cinco escuelas… - dijo, intentando parecer impresionante… Pero sabía que no ganaría nada fanfarroneando… y si con eso lo consideraban una amenaza… Mejor corregirlo. - Pero actualmente solo sé manejar con algo de decencia esas fuerzas que hacen resplandecer el cielo nocturno de un celeste intenso… durante lo poco que dura… - añadió con incluso una pizca de vergüenza. Si bien es cierto que aquella conversación había hecho algo más llevadera la espera, no dejaba de sentirse un poco intranquilo cuando escuchaba el metal golpear a sus espaldas.

Pero al final llegó ese esperado momento. No, en el que pudiera hablar de nuevo cara a cara con las chicas no; sino ese instante en el que sus preguntas fueron respondidas. La respuesta fue un poco decepcionante, aunque alentadora por otro lado. - Bueno, no te preocupes y muchas gracias. Ya me las apañaré para encontrarlos. Y yo no soy quien para meterme en vuestros asuntos. ¿Al menos podríais responderme a una última pregunta? ¿Sabéis si falta mucho para llegar a la frontera de Lycia? Que llevo sin saber dónde estoy exactamente desde hace mucho y ya no estoy seguro… - afirmó al terminar. Puede que no supiera cuál tenía que ser su nuevo rumbo, pero al menos iba a conocer a alguien más en la compañía y parecía una estupenda persona… Porque a saber quiénes podrían ser los que sobrevivieron al campo de batalla. “Espero que el joven señor Levallois lo lograra…” pensaba inconscientemente cuando se le cruzaba por la memoria aquel recuerdo.

- Por cierto… ¿Puedo darme ya la vuelta y ponerme a recoger las botas? No quiero que se las lleve la corriente… - preguntó, haciendo un leve amago de giro de su cara… Aunque la volvió a poner al otro lado en cuanto inició a ver a la primera de las chicas.
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 26, 2017 3:48 pm

Las palabras de Nocthicula, que parecían buscar chinchar infantilmente al pobre viajero, fueron seguidas por un curioso gesto que coloreó las mejillas de la jinete de un tenue rosa. La brujita se había enganchado a su brazo como si fuera una hermana pequeña, tan posesiva como adorable, y aquel gesto vino acompañado de una inevitable nostalgia para Aries. Alguna vez otra Caballero Pegaso se había abrazado así a ella, entre risas inocentes de un verano nevado. Ah… realmente la echaría de menos, por muy difícil que fuera de tratar en algunas ocasiones, por mucho que le gustara pinchar a los demás con sus palabras, y por muchos calificativos raros que buscara para la pobre Nívea. Nocthicula no era una mala persona; no para Aries.

-Me disculpo de nuevo… -dijo con una sonrisita algo nerviosa, tratando de paliar los pequeños insultos de la brujita hacia el chico del río. Éste restó importancia a la situación, amable, y usó la oportunidad para hacerles una nueva pregunta bastante reveladora.

-¿Sabéis si falta mucho para llegar a la frontera de Lycia?

La respuesta inicial de Aries fue un parpadeo. Luego otro. Aquel muchacho, aparte de sin malicia y sin botas, estaba también… ¿sin rumbo? Al menos aquello corroboraba su historia sobre cómo se separó de los suyos, y definitivamente no tenía pinta de bandido, no. Sólo era un muchacho perdido que se acercó a pedir ayuda. Y cuanto más pensaba Aries en ello, más culpable se sentía.

…Peor aún cuando el pobre hizo un pequeño y frustrado amago de girarse, esperando un permiso directo para hacerlo. No se había percatado de que ya estaban vestidas, o quizás simplemente prefería prevenir antes que curar. Al menos aquella actitud tan obediente, por lo que pudiera valer, dejaba algo claro: sería un buen soldado. Siempre que no volviera a perder de vista a los suyos.

Mirando al río con lástima, Aries divisó las botas del infeliz. Ella misma se acercaría, se agacharía para sacarlas del agua. Estaban empapadas; Elimine quisiera que el muchacho llegara a su destino de una pieza y sin varias enfermedades encima. Se acercó a él, colocándose a su lado para que viera que podía mirarla, y con otra pequeña sonrisa de culpabilidad, le hizo entrega de las botas recién sacadas de la corriente.

-Vas por buen camino, pues estas aguas son del norte de Lycia –respondió, tratando de infundirle ánimos-. Rezaré a Elimine para que llegues pronto a tu destino, chico del río.

Quizás él necesitaría esos rezos. Quizás ella debería preguntar su nombre, en caso de no volver a verle más. Porque quizás él se perdería, o sería pasto de bandidos, o…

No. Aries negó para sí y volvió a mirarle.

-Cuando volvamos a vernos, en las filas de Lord Levallois… Te preguntaré tu nombre y te daré el mío.

Y con esa segunda promesa quiso sellar su pequeño acuerdo. Porque hoy ella quería creer en él. Se lo debía.


Última edición por Aries Rondo el Sáb Ago 26, 2017 6:17 pm, editado 1 vez
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 26, 2017 5:29 pm

Truenos... Bah, al menos no es tan patético como pensaba. —Al final me encogí de hombros, terminando la conversación de aquel mago de una manera cortante y distante.

Después de aquel gesto de afecto ante la rubia, le dejé nuevamente espacio para que ella terminara de cambiarse. Su armadura blanca y pulcra ahora era como un cuadro artístico con manchas negras de sangre seca. Ni tan siquiera ahora parecía tan pura como la primera vez que la encontramos aquel hombre y yo, sin embargo seguía siendo bella con esa armadura. Muy bella. Y yo oscura, tétrica y terrorífica con mi capa negra larga y el gorro que me cosió mi madre cuando era pequeña. Bueno, ni tan siquiera me importaba parecer tan horripilenta porque ya sabes lo que dicen, ¿No?

Las apariencias engañan.


Aries se metió en riachuelo para agarrar las botas de aquel pobre hombre que pidió volver a voltearse para cogerlas. La jinete se las entregó, cruzando el riachuelo con delicadeza y las botas en sus manos. Mi mirada clavó ante ellos dos, indiferente. Como siempre, me sentía desplazada por una conversación que no acababa de entender, sin embargo esta vez si me afectaba... y mucho. ¿Por qué tan importante era esa familia? ¿A caso de verdad pretendían luchar contra fuerzas oscuras que ni podíamos vencer? Inútiles con esperanzas, con lo fácil que es vivir sin preocupaciones...

Tras acabar la conversación con una promesa con el muchacho, yo estaba al lado de aquel pegaso que parecía estar a la defensiva con su dueña. Seguía sin convencerme estos animales con alas, sin embargo a este animal le debía bastante. Gracias a él habíamos pasado de un continente a otro en pocas horas. Al menos... algo es algo. Y por eso se lo agradecía ahora con suaves caricias en su cara. En mi mente pensaba que era un bicho, pero algo adorable; cuando alguien me hacía un favor, se lo tenía que devolver. Y mientras estaba distraída con mis manos acariciando al corcel, mi mirada estaba enfocada en aquella pareja que hablaba de como llegar a Lycia para alistarse a las filas de ese tonto Lord.

¿Habéis acabado ya? ¿Podemos seguir a lo nuestro? Tu solo sigue el río y punto, chico. —Y, sin ni tan siquiera querer presentarme, miré a Aries con un rostro serio que mostraba mi descontento ante la presencia de aquel muchacho.— Ya lo verás cuando vayas con ese tonto noble, Aries. Vámonos.

No quería reconocerlo, pero entre la presencia de aquel muchacho y no saber de que estaban hablando, así como tener que despedirme de Aries... todo eso dentro de mi mente hacían que estuviera más ofuscada de lo normal.
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Dom Ago 27, 2017 7:27 am

Esperaba impaciente… Eso de no moverse lo tenía como si fuera un gato que cae a un pozo en el cubo. Tenía que hacer algo, aunque lo único que pudo hacer fue dejar temblando la pierna derecha, como si tuviera un tic o estuviera interpretando un solo con el pedal de los tambores invisibles. El agua se agitaba alrededor de aquella pierna, como si un pescado estuviera justo jugueteando con la superficie de esas aguas. Aunque hubo un hecho inesperado que detuvo aquel movimiento.

La chica rubia, se puso a su lado, sobresaltándolo (otra vez) cuando la vio justo junto a él. Y le entregó sus botas, aún chorreando, en las manos. El rubio no tenía palabras, se quedó mirándola a ella, y a las botas, y una vez las tuvo en su poder de nuevo, solo pudo mascullar un tímido - Gracias… - mientras sus dedos apretaban la piel mojada de su calzado.

Pero escucharla tuvo un enorme impacto sobre él. - Espera… ¿Has dicho norte? - Una mueca algo incómoda se dibujó en su cara un momento. Al escuchar cómo intentaba apresurar las cosas la otra maga, no quería retenerlas si tenían otras cosas que hacer. - No dudes que nos veremos de nuevo. Tengo ganas de saber el nombre de una de las pocas muchachas que va a haber en la compañía. Espero que para entonces no te hayas olvidado de mi cara. - comentó sonriendo, intentando quitarle peso a lo de su geoposición.

Se sentó de nuevo en la roca, dejando las botas para ver si se escurrían. Las vería marchar sobre aquella hermosa pegaso, si es que tanta prisa tenían, despidiéndose de ellas con la mano. - Suerte también en vuestro viaje. -
Pero en su cabeza solo resonarían con fuerza dos pensamientos entre suspiros. “Qué chicas más raras… ¿Serán todas las de estas tierras así?” y “¿Y así que esto es la frontera norte? ¡Pero si yo buscaba la frontera que daba con Daein!”. Al menos, había salido ileso de aquel encuentro… Y podría aprovechar a bañarse él también… pero cuando se hubieran ido la jinete y la maga; no vaya a ser que aquella lanza se volviera a acercar peligrosamente a su cuello.
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Re: [Social] Ríos azules [Aries, Nocthicula, Sorel]

Mensaje por Invitado el Dom Ago 27, 2017 10:40 am


- Espero que para entonces no te hayas olvidado de mi cara.

Aquel comentario del chico del río, quizás una pequeña e inocente broma, supo arañar algo dentro de Aries. Podría no ser demasiado perceptible, pero en su tenue sonrisa pareció anidar la melancolía por un instante. Un instante de cuchillos en su memoria.

('¡Vamos, mátame ya! ¡Limpia con mi sangre esta tierra que tanto te importa! Luego olvidarás mi cara y volverás a dormir por las noches.')

-No olvido… -respondió ella, para el que tenía delante y para el que ya no la escucharía. Bien podría ser otra promesa; se había llenado la boca de ellas en su viaje.

‘Suerte’, dijo él. ‘Suerte’ respondería ella antes de montar sobre su pegaso, habiendo ayudado previamente a Nocthicula a subirse. El animal desplegó sus hermosas alas y alzó el vuelo en aquel idílico paraje. No era un adiós, ni hacia el rio de Lycia ni hacia el chico que quedó en éste, sino un mero hasta pronto. Sólo un hasta pronto en aquel, su nuevo hogar, ¿verdad? Y mientras Nívea comenzaba a alejarse por el firmamento, Aries, que nunca miraba atrás, tuvo la necesidad de hacerlo. Quizás por estar lejos de casa, en tierras desconocidas con reglas desconocidas. Quizás porque aún se sentía culpable con aquel chico, y simplemente quería verle una vez más. Quizás…

Um… ¿pero qué estaba haciendo él? ¿Se estaba desvistiendo…? Y alarmada miró rápidamente hacia adelante, de donde -está claro- nunca debió haber separado la vista. No acababa de hacerle ningún favor a su culpabilidad. Pobre chico del río; ahora ella sentía que le había faltado al respeto a él de todas las formas posibles…

Pasados unos minutos, ya alejadas del riesgo, los pensamientos de Aries regresaron donde más debían importar en aquel momento. Y es que había una pequeña polizón a lomos de su pegaso, agarrada a su cintura. La primera amiga que podría decirse que Aries había hecho desde que pusiera un pie fuera de la Orden de la Ventisca. Una joven temeraria, un poco insensible en ocasiones, y aún cálida cuando se dejaba conocer un poco mejor. La que le dijo que se probara el río y la defendió al verla tensa.

-Nocthicula… -la llamó por su nombre, vista al frente. Todavía no habían llegado a la ciudad en la que dejaría a la maga, pero cada segundo que pasaba dejaba en su lengua el sabor de una despedida. Quizás esto no sería un hasta pronto, no. Quizás era una despedida de verdad. Por eso...

-…Me alegro mucho... de haberte conocido.
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