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El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

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El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Invitado el Dom Ago 20, 2017 10:50 am

Al fin lo había logrado. Tras mucho esfuerzo y dedicación, pese a que solamente sabía manejar a la perfección un grimorio, pudo entrar a la academia de magia oscura que en los reinos de Nohr tenía para preparar a jóvenes promesas. Con mis facultades como maga oscura y creadora de venenos, me aceptaron sin miramientos. Bien, el primer paso ya estaba hecho. Lo que quería ahora no era más que destacar ante la clase que tenía y quedarme como la primera de ellas, sorprendiendo al profesor. Es por eso que, sin descanso, me dedicaba a entrenar sin descanso por las noches. Bah, dormir es de débiles; solamente necesitaba cinco horas si es que tenía mucho sueño.

En esa noche de verano en Nohr, cuando las calles ya estaban despejadas, decidí comenzar a entrenar una nueva manera de invocar el grimorio que en mis manos sujetaba. Quería hacerlo más fuerte, más impresionante y vistoso. Para mejorarlo debía saber controlarlo más de lo que sabía, así que me dediqué a invocar hechizos a un objetivo invisible en medio de esa gran plaza desértica nocturna. El silencio que rodeaba aquel lugar era apabullante, sin embargo yo no me asustaba con este tipo de soledad. Con solamente escuchar mi magia cortar el aire ya me sentía como más acompañada, relajada incluso. Hoy iba a emplearme a fondo hasta acabar con mis propias energías mágicas si hacía falta; y no me preocupaba ese hecho porque tenía después pócimas de recomposición de espíritu hechas por mi misma.

[ . . . ]

Una hora más tarde, mi cuerpo se sentía ya resentido de tantísimos hechizos que había lanzado a un objetivo en mi cabeza. Podía haber estado entrenando un montón, sin embargo nada mejoraba. La curva que quería que cogiera el hechizo no la cogía y a veces incluso salía de mala manera, como yo no quería que saliera. ¿A caso no manejaba tan bien el hechizo como yo me creía? Jamás pensé que era tan débil. ¡Esto no podía estar pasando!

Resignada, acabé por sentarme en el suelo. De la rabieta que pillé, tiré el libro mientras tapaba mi cara con mis manos. No pensé que hubiese alguien más así que simplemente lo recogería en cuanto me calmara y volviera en mí; estos son solo rabietas de adolescentes y nada más. Pero, claro... jamás sabes lo que te pueden deparar las casualidades ni mucho menos el destino. Cuando me quise dar cuenta, alguien acompañaba mi escena.

¡Oye, eso es mío! ¡Suéltalo! —Grité a aquella persona, sentada aun en el suelo mientras estiraba mi brazo para intentar agarrar algo que estaba a metros de mí.


Última edición por Nocthicula el Jue Sep 28, 2017 5:48 pm, editado 1 vez
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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Odin el Lun Ago 21, 2017 12:42 pm

La luna menguante brillaba a la mitad de su esplendor, al igual que cierto mago oscuro que caminaba cansado por las calles de la ciudadela que rodeaba al castillo Krakenburg luego de un extenuante día de trabajo, volviendo al pequeño cuarto de posada del que se había adueñado hace ya un buen tiempo.

Había estado yendo de aquí para allá cumpliendo los caprichos del segundo príncipe. Tareas que encontraba interesantes pero no dejaban de ser extravagantes y cansadoras. Inspeccionar las piedras de la muralla del castillo una por una en busca de un encantamiento enemigo que pueda crear un golem con el propio muro protector no era una faena fácil y aunque estaba cerca de carecer de sentido alguno, no podía ignorarse el riesgo de la amenaza por más cercana a cero que sea la posibilidad de ello.

Fue entonces que, al acercarse a una de las plazas que se formaban en algunos cruces de caminos y debía atravesar para llegar  al lugar de su hospedaje divisó un brillo familiar procediendo de allí. ¿Cómo no reconocerlo? Ese brillo violáceo solo podía venir de una sola fuente, la magia oscura, su propia especialidad.
Era natural que su primera reacción fuera la sospecha. ¿Quién estaría a aquellas horas ejercitando aquéllas artes oscuras? Solo una persona de intenciones igual de oscuras. No podía pasarlo por alto y menos estando tan cerca del castillo donde el príncipe a quien era su deber proteger residía. Pero al acercarse con cautela y con su fiel compañero de papiro en mano, lo que descubrió no era lo que esperaba.

Una niña atacando a… la nada. Era curioso, atacaba una y otra vez hacia el mismo punto vacío. Odin se quedó quieto y en silencio observando con interés como aquella niña ejercía la misma acción una y otra vez pero cada una de sus emisiones de magia poseían ciertas diferencias entre sí, tanto que era difícil reconocerlas como el mismo hechizo si uno no estaba familiarizado con ellos.
Pero su observación se vio interrumpida por una horripilante y cruel acción. Aquella… ¡Aquella chiquilla había arrojado su tomo, su arma, su fiel compañero y amigo al suelo! Odin se apresuró a acercarse para recoger el grimorio y consolarlo, sacudiéndole la tierra y limpiarle con la punta de su capa cualquier suciedad que pudo habérsele pegado.

- No tienes el derecho de pedir de regreso al compañero que has maltratado de tal manera. - Masculló ofendido por el trato que el libro había recibido y una vez verificó volvía a estar impecable, se lo cedió a su desalmada dueña tendiéndolo a una distancia que podría alcanzar sin problemas y, de paso, cediendo su mano como ayuda para que la niña se levantara.
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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Invitado el Mar Ago 22, 2017 7:12 am

Con descaro, aquel rubio que apareció en escena se negó a entregarme mi libro como si él tuviera los sentimientos de ese grimorio. El hecho de estar ya enfurecida conmigo misma ahora lo descargué con el hombre, levantándome con fuerza y pisando fuerte en aquel suelo enladrillado. Mis puños se cerraron, rabiosa. Hacía tantísimo tiempo que no sentía esta ira dentro de mí. Una frustración porque la perfección que pensaba tener no eran más que fantasías de niña y adulaciones por parte de personas que no sabían hacer lo mismo que yo. ¿A caso no me dijo mi padre que podría lograr todo lo que me propusiera? ¿¡Por qué el jamás me ayudó a ser tan buen mago como lo era!? Mi admiración acabó en desprecio y después en el olvido. Y, ahora, en una espina clavada en mi corazón que jamás me podría quitar por mucho que la negase.

Estando en frente de aquel hombre —más alto que yo un par de cabezas —, alcé mis manos para intentar alcanzar el grimorio que conservaba como recuerdo de mi difunto padre. Ese estúpido pasante de la noche se creía que podía mandarme a mí, como si fuera el dueño de aquel grimorio y estuviera ofendido por mi acto. Con mi ceño arrugado, intenté quitarle el libro de sus manos. Aquel rubio —de buen ver, todo hay que decirlo— realmente parecía decidido a no dármelo, pero entre esa pelea de “quita-dame”, al final solté el libro y caí de espaldas para acabar sentada en el suelo a sus pies. De la rabia, exclamé:

¡Bah, quédate ese estúpido libro! ¡Total, no hace lo que quiero! —Dije frustrada, cruzándome de brazos. En un acto muy infantil, aparté la mirada de él y me quedé mirando a aquella desértica plaza a altas horas de la noche. El silencio se hizo durante unos segundos, pero dentro de mí estaba ese remordimiento y la pasión por las artes oscuras. “Si no tienes ese grimorio, ninguno podrás coger”, me decía a mí misma para intentar calmar mi enfado. Nuevamente, miré a aquel hombre y me levanté del suelo. Tras sacudirme en silencio, dije finalmente un poco más calmada; sin importar que él pensase que parecía bipolar o algo por el estilo (aunque muchas veces si que lo era aunque no quisiese reconocerlo). — Dámelo, por favor. Es lo único que me queda de mi padre y el único grimorio que sé manejar. —Y no mentí, eso era verdad, pero sí que exageré un poco un rostro apenado como si me afectara de verdad no tener a mi padre. — Por favor… —Y allí fue el momento en el que él me tendió el libro, dándome finalmente. Sus ojos clavaban en mí y yo le miraba a él, un poco más calmada al tener el libro entre mis manos.— G-Gracias... —Farfullé, sin mucho más que decir ante esa presión tan incómoda de tener compañía.

Mi mirada se clavó en los ojos del hombre. Su vestuario era llamativo, como si se tratara de un juglar o simplemente un feriante; también se me venía a la mente alguien de alta clase portando con elegancia su traje y enseñando su cuerpo por placer de que le vieran. Sin embargo, sin importarme mucho como vistiera, lo que más me llamaba la atención era otra cosa: ¿Por qué amaba tanto los grimorios oscuros? ¿Sería simplemente un amante de la lectura o… algo más?
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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Odin el Mar Ago 22, 2017 5:23 pm

Su intención había sido devolverle el grimorio sin muchos preámbulos. Por más que le apenara, aquella niña era su dueña y más que advertirle y reprenderla no podía hacer. Eran pocas las personas que trataban a sus compañeros de batalla con el respeto que se merecían y, aunque quisiera, no podía cambiar eso de un día para otro ni andar robando las armas ajenas por ser maltratadas. Ése no era el comportamiento de un héroe, por no decir que no resolvería nada.

Pero regresando al asunto en cuestión, el ánimo con el que la joven intentó tomar el libro, en un ademán repleto de brusquedad, hizo de manera inconsciente Odin se negara a soltarlo y lo retuvo en su mano entrando en una silenciosa pelea con la niña, pelea que el rubio ganó sin mucho esfuerzo ni intención. Desde un principio, no había querido iniciarla.

- … - Guardó silencio un momento mirando el rostro apenado de la niña y le cedió el tomo sin tener otra opción. ¿¡Por qué ahora parecía que era él el villano que molestaba niñas pequeñas!? No, definitivamente Odin no tenía ni experiencia ni presteza en ese tipo de situaciones ¿Qué debería hacer ahora? Aunque la duda estuviera, los héroes siempre tenían una respuesta para todo, y cuando no ¡La improvisación lo era! - ¡Ejem! - Se aclaró la garganta salvándose así un poco de tiempo para meditas sobre su siguiente acción, por suerte la niña no parecía estar al borde del llanto así que la respuesta era fácil, ¡Reprenderla!.

- Con más razón deberías tratar a  tan importante grimorio con el respeto que se merece. ¡Claro que así no va a hacer lo que quieres! - Comenzó su lección queriendo instruir a aquella niña el valor del objeto que la acompañaría en sus desafíos. Difundir las buenas enseñanzas a quienes las necesiten era el deber de un héroe después de todo, y aquella chica parecía requerirlas. - No solo la técnica es importante, sino también la afinidad con tu compañero, debes tratarlo bien y familiarizarte con él. Que él se sienta a gusto contigo también influye en su utilidad, maximiza sus efectos y hasta puede ayudarte en alguna que otra cosa. - Comenzó un monólogo concentrándose en sus palabras más que en si estaba siendo escuchado. - Brindarle un nombre a tu amigo, porque si es tu compañero tiene que ser tu amigo. En eso consiste el tratarlo bien y cuidarlo, crear una buena relación de amistad entre ambos. Como decía, brindarle un nombre es el primer paso para ello, el más básico. Pero no un nombre cualquiera tiene que ser uno cuidadosamente escogido, no tiene que gustarte a ti sino a él, que le quede a juego y que se sienta a gusto. ¿El tuyo tiene nombre? Si no se lo pusiste tú, - Cosa que Odin dudaba a juzgar por lo presenciado. - ¿Tu padre le puso uno? - Tenía la esperanza de que así sea, le costaba asumir que pocas eran las personas que le cedían el honor de un nombre a sus armas. Pobrecillas… Por no decir el desperdicio de potencial que era. - Un buen nombre puede desplegar el verdadero potencial de cualquier arma. ¡Mira! - Al fin hizo una pausa para tomar aire mientras rebuscaba en su capa hasta hallar su propio tomo de magia oscura. A diferencia del de la niña, el cuero con el que este estaba encuadernado brillaba  y, aunque tenía varias magulladuras y cortes hechos por las batallas en las que había acompañado al mago oscuro, éstas estaban cuidadosamente reparadas. Al igual que los detalles en hierro que reforzaban el lomo y la estructura del libro, aún llenos de muescas y raspones brillaban sin igual por más poca luz que tuvieran para reflejar en aquella noche oscura.

Odin sostuvo el libro frente a él, exhibiéndolo con orgullo. - ¡Éste es “Sombras de Papiro”!, es algo terco pero nunca me ha fallado en momentos cruciales. - Presentó con entusiasmo a su grimorio, del mismo modo en que cualquiera presentaría a un amigo.

Perdón si me exedí, es la primera vez que Odin puede hablar tan libremente de su obsesión(? Sos libre de ignorar su blablerio xD
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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Invitado el Mar Ago 22, 2017 7:24 pm

Al tener el libro en sus manos, se volvió a sentir segura consigo misma y finalmente era yo. Sin el libro, no era más que una simple niña vestida con una capa y sin utilidad. No tenía —mucha— fuerza física y mucho menos un cuerpo hermoso con el que atraer a las personas, simplemente una mirada horrenda y habilidades para memorizar más de una receta para venenos, ungüentos, etc. Había aprendido facilidad la magia oscura, sin embargo cuando me arrebataban mi arma no era lo suficiente poderosa aun como para convocar un hechizo con mis manos. No, aun no. Necesitaba un poco más de tiempo, solo un poco más, así se haría la maga perfecta. ¡La perfección en mis manos aún faltaba por cosecharse!

Después de un silencio del hombre, ahora parecía como si le hubieran removido sus energías y cambiado por otras porque no dejó de hablar. Demasiada información, muchísimas cosas, pero… al final caí en la cuenta de algo. Si él decía tantísimas cosas es porque debía de tener mis mismas condiciones. Sí, él debía de ser un mago oscuro. Y, por eso, intentando recapacitarlo todo de golpe con mi mirada pegada a sus ojos, al final se supo. Su libro, el cual le había puesto nombre como dijo antes, mostraba que era un tomo muy parecido al mío: magia negra. Fascinada, aplaudió entonces ante esa demostración. Sí, ahora si le haría caso.
Con sus ojos iluminados ante tantísimos consejos, abrazó su libro con fuerza mientras, haciendo el esfuerzo de recordar el nombre del grimorio que le dio su padre, dijo:

La verdad es que tenía un nombre, pero no me acuerdo. Intentaré hacer lo que me ha dicho, señor. —Dijo la muchacha brujita con una sonrisa amplia, emocionada. — Mmmm, espera, espera… —La mente de la chica intentaba recordar algunas cosas que podría tener el libro, por eso se puso a leerlo y a examinarlo hasta que al final, en la última página, encontró el nombre de aquel libro. —“Darkness”. Así se llama el libro. O, al menos, eso está garabateado con la letra de mi padre por detrás. Mira. —Le enseñó la página en blanco al rubio mientras le sonreía ampliamente. — ¡Si sabes algo de magia negra, por favor, enséñeme! Yo pensaba que sabía, pero quería hacer que el hechizo cogiera una curva para cambiar la dirección del ataque y sorprender a mi rival, sin embargo no me sale tal y como planeo. ¿Tiene alguna idea?

Y así comenzaría una larga noche de entrenamiento junto a ese extraño hombre del cual no sabía el nombre pero si sabía algo: él irradiaba el mismo sentimiento que mi padre cuando hablaba de la magia. Y eso me encantaba.
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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Odin el Miér Ago 23, 2017 11:58 am

Una parte de sí se asombró de que la niña lo estuviera escuchando. Por experiencia estaba acostumbrado a que siempre que se dejaba llevar con sus palabras, para cuando volvía a acordarse de ellos, sus oyentes habían desaparecido.

Pero la niña seguía allí y ahora que le había estado prestando atención y decía que iba a hacer caso de sus palabras, a ojos del mago oscuro había pasado de ser una chiquilla maleducada e irrespetuosa a una inocente, dulce y adorable en un parpadeo. Más eso no quitaba el problema entre manos ¡Olvidado! El mago oscuro estaba indignado, no podía decidirse si era mejor no tener un nombre desde un comienzo o tener uno perdido en el abismo del olvido. Por suerte y gracias a la sabiduría preventiva del padre de la chica, este pudo rescatarse. Sabio y prudente hombre, a Odin le hubiera gustado conocerlo, más a juzgar por el lamento previo de la joven cuando pidió su libro de regreso parecía que eso no podría ser posible.

- ¿Qué si sé de magia negra? ¡Je! - No pudo evitar reír ante la pregunta, irguiéndose con orgullo ante la respuesta. Era obvio que la chiquilla no sabía con quién hablaba, aunque no podía entender cómo había gente que aún no conocía su nombre. - ¡Tienes el honor de estar en presencia del gran Odin Dark! Héroe de las sombras, guerrero elegido por la oscuridad. Destructor de las pesadillas que asolan inocentes y creador de las que acosan a los servidores del mal. - Soltó enérgico como tantas veces acostumbraba a hacer… Y aun así había gente que osaba ignorar su fama.

-Pero ¿Cuál sería tu nombre pequeña? - Terminó su presentación preguntando por la de ella y mientras la esperaba recordó el dilema de su acompañante ¿”que el hechizo cogiera una curva para cambiar la dirección de ataque”? y ahora él era quien estaba en un grave dilema. - Pues… Sólo…. ¿Lanzas el hechizo pensando en la trayectoria que quieres que tome? - El gran y poderoso mago oscuro no lograba comprender cuál era el problema que la aquejaba y la pregunta lo confundía.
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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Invitado el Miér Ago 23, 2017 5:22 pm

Mis ojos se iluminaron, mi corazón latía rapidísimo. No podía creer que alguien tan impresionante podría estar en Nohr y no haber sabido de él. La majestuosidad de aquel rubio la dejó impresionada en aquella presentación tan eufórica cuando sus ojos hubieron chocado, después de que hablara. No podía ni respirar de aquella emoción, sintiéndose como un cachorrillo cuando encontraba un nuevo dueño. No pensó que aquel hombre al que había hablado tan mal podría ser ese majestuoso maestro que había estado buscando por tantísimo tiempo. ¡Y lo era! Mira que pensar que simplemente sería un friki más por los libros.

Intenté controlarme un poco, escuchando al sabio que se había presentado y ahora intentaba preguntarme por el nombre y, tras eso, por la pregunta del experto. Demasiada información de golpe, debía de pensar y meticular cada palabra para después calmar sus nervios y expulsarlo. Eso hubiera sido lo más lógico, sí, pero… digamos que la bipolaridad comenzó nuevamente en mí. Cuando descubría algo nuevo que me gustaba no podía estar ni un momento parada, ni tan siquiera disimular que su pasión era la magia negra.
Al final no lo resistió y tuvo que soltarlo todo:

¡S-Señor Odín Dark, es un placer conocerte! No me esperaba encontrar aquí a alguien como vos, me honra poder saber que alguien comprende mi pasión por la magia negra y mi mundo. —Tras eso, cogió aire nuevamente y siguió hablando. — Mi nombre es Nocthicula, pero puedes llamarme Nocthi, señor Odin Dark. No tengo un título especial, pero sí que he podido renombrarme como una maga de gran poder. —Dijo orgullosa. — Y, hablando sobre el hechizo… Intenté mentalizar la curva en mi mente, pero no me salió. Es algo triste porque pensé que podría hacerlo con el nivel tan bajo del hechizo, por eso me enrabiete. Lo siento, señor Dark. ¿¡Podrías ayudarme a arreglarlo!?

Cáustica y oscura, siempre me conocían como una adolescente problemática a la que jamás se acercaría nadie. Tampoco me importaba, ni tan siquiera le daba atención porque no me relevaba la opinión de los demás. En cambio, ahora mismo puede que por las hormonas, por la emoción o por el simple hecho de que alguien al fin comprendiera su aficción y no la vieran como un bicho raro. La seria y oscura Notchicula ahora era una mariposa llena de emoción… enamorada platónicamente de un completo desconocido.

¡Por favor, quédese toda la noche conmigo entrenando, señor Odin Dark! Q-Quiero decir… ¡MAESTRO! —Su corazón era quien hablaba, sus ojos quien lo miraban con intensidad, su cuerpo el que temblaba como un flan y su mente la que solamente pensaba en cómo hacer para no fastidiarla más.
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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Odin el Dom Ago 27, 2017 1:33 pm

Oh ¡Parecía que sí había oído hablar de él! O eso le gustaba creer. Aunque no lo había reconocido, que conociera su glorioso nombre era un gran avance.
Mas aunque el mago oscuro se sentía realizado y orgulloso por ello, no podía evitar sentirse algo… intimidado… por el excesivo entusiasmo de la niña, o Nocthicula como acababa de presentarse. - N.. No te disculpes conmigo, discúlpate con Darkness. - Como todo profesional que era no se dejó sobrecoger tan fácilmente por la bola brillante de emoción que tenía en frente.

- ¡Un héroe nunca niega un pedido de ayuda! - Exclamó accediendo a la petición aunque por un momento, una pequeña parte lógica dentro de sí le dijo que los niños a esa hora debían estar seguros en sus casas, durmiendo. ¡Pero el entrenamiento era algo importante! Y ¿Cómo podía negarse al ser llamado ¡Maestro!? Sobre todo en un arte tan peligroso como lo era la magia oscura. De todos modos, con tanta pasión como desbordaba de la pequeña, era imposible asociarla con la imagen de un plácido niño durmiente.

Había dicho eso y en verdad estaba dispuesto a ofrecer su ayuda pero ¿Cómo podía explicar algo que a él le venía tan naturalmente? Aunque entendía el dilema, no lograba comprender por qué ella tenía ese problema. Nunca creyó fuera algo tan complejo. Sí, era difícil de dominar pero con la suficiente práctica podía lograrse sin problemas.
Lo malo es que para practicar, uno debe saber qué practicar. Hay que saber el cómo se deben hacer las cosas más que el qué es lo que quiere hacerse. Y a juzgar por la demostración previa, ella no tenía ni idea del cómo que a él tan fácil y natural le había resultado a él en sus inicios.

Pensando unos momentos en silencio no tardó en dar con cuál debía ser la falta ¡Era algo obvio! Él siempre había contado con la ayuda de su compañero, más dudaba que Darkness estuviera tan dispuesto a ayudarla a ella como su amigo lo había ayudado a él. ¡Debía ser un tema de actitud! ¡Sí, eso era! No había sólo que tratar al libro con cuidado también con respeto, no solo en su manejo sino también en su interacción. ¿Pero cómo transmitirle eso a ella? Odin nunca se había topado con algo tan desafiante como aquello, ser el “maestro”.

- Ehhhh No es ”hacer que el hechizo coja la curva” - Se mantenía erguido y se había cruzado de brazos, sujetándose un codo con una de sus manos y su mentón con la otra. El verdadero reto era mantener su hasta entonces ¿exitosa? imagen respetable aún con la duda e incertidumbre que dejaban ver sus palabras al soltar su intento de explicación. - Es … uhmmmmm ¿“pedirle que lo haga”? - No estaba seguro de si había logrado hacerse entender o si, aunque sea, sus palabras poseían sentido alguno.
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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Invitado el Dom Ago 27, 2017 3:52 pm

El primer consejo de su maestro: disculparse con su libro. Con el corazón en un puño, me quedé completamente helada ante ese primer consejo, pero en el fondo su punto de vista tenía razón —aunque también era un poco excéntrico—. ¿Disculparse con su libro? Lo único que hice fue darle un beso a la tapa de este y acariciarlo como si fuera una mascota, mirando a aquel rubio para que viera que con eso bastaba. Me daba vergüenza hablarle a un objeto inanimado, tampoco estaba tan loca como para hacerlo. Pero si lo tuviera que hacer por él y para ser tan fuerte como su aura demostraba... ¡Lo haría! Todo a su debido tiempo.

Con una sonrisa convencida, llena de entusiasmo por haber encontrado al fin a un digno héroe/maestro —no como los de la academia que solo me ponían a leer libros y poco más—, esperó con paciencia la respuesta de aquel enigma que no podía resolver: la curva en el hechizo. Al fin alguien podía ayudarle con sabiduría y por eso estaba tan contenta, teniendo paciencia a su respuesta en ese silencio tan largo. Sus expresiones de su rostro parecían que no encontraba la manera de decirlo, sin embargo al fin pudo decir algo más... ¿Coherente?

En el momento que explicó como él lo hacía, pidiéndole al grimorio lo que quería que hiciera, me quedé a cuadros. ¿Cómo podía digerir yo ahora esta respuesta? Jamás se me pasó por la cabeza ni tan siquiera que mi libro tuviera nombre propio más que el propio Ruina (el nombre del hechizo), sin embargo lo descubrí. ¿Y ahora hablarle? Esto no tenía ni pies ni cabeza, pero lo único que me tocaba ahora era confiar en el rubio de ropajes extravagantes.
Con un suspiro agotado, agarré el libro con mis dos manos y lo puse frente de mí. La tapa delantera, la cual llevaba el nombre de "Ruina" escrito en letras de plata con un fondo negro, estaba a unos centímetros de mí. Miré de soslayo a mi maestro, él me miraba a mí. Esperaba resultado. Esa presión me hizo ponerme aun más nerviosa, pero amablemente dibujé una sonrisa y dije:

Por favor, D-Darknes... ¿Puedes hacerme caso de una puta vez y hacer lo que yo te digo? Soy tu ama, así que hazlo, ¿Vale? P-Pues eso... —Y con un beso en su tapa intentando imitar a una madre que mandaba a su hijo a una tarea amablemente, abrí el libro en mis manos y cargué el hechizo.— ¡Ruina! —Con un movimiento rápido de mi muñeca, expulsé el hechizo de magia oscura. Moví entonces la mano como si fuera una curva y... Nada, el hechizo seguía yendo a linea recta difuminandose en la nada.— ¡Aaaaayyy! ¡Esta mierda no me hace caso! —Le entregué el libro realmente enfadada al rubio, cruzándome de brazos y poniéndome de espaldas a él. Me estaba comenzando a enfadar.— Me voy a cambiar de libro. Creo que esta roto o no me hace caso. — Finalicé con un tono pasivo y serio, mirando de soslayo a Odín. Me estaba cansando ya de esta tontería.

Y nada, no reconocía que el fallo era mío. ¡Eso nunca! Puede que en el fondo de mí así lo creyese, pero pensaba que quizá era el grimorio al ser tan viejo. ¿Él se daría cuenta de ello? Por mucho que creyese que él es alguien muy guay por ese aura oscura que desprendía, tenía celos. Ser su alumna sería beneficioso, sí, pero ahora estaba le tenía celos también; un sentimiento que pronto se iría, pero por ahora estaba presente en mis negativos pensamientos frustrados. ¿Qué podríamos hacer ahora?
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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Odin el Mar Sep 05, 2017 9:19 pm

Odin asintió al ver el comportamiento de la chica. Oía sus palabras y obedecía tratando al libro con el cariño y respeto que se merecía. Era un avance unque no se había disculpado con palabras,  debía aclararle que no dejaban de ser algo importante. Pero luego, primero debía ser testigo del nuevo intento de Nocthicula siguiendo sus consejos que, ¿parecería había entendido? Aunque Odin no supiera cómo ya que apenas él sabía de qué hablaba pero mientras le sea de ayu… ¿Eh? ¿Qué estaba diciendo ella? No, no, no, ¡No! ¿¡Qué no había escuchado su reprimenda!? ¡Cómo podía hablarle así a Darkness!

- ¿Esa te parece forma de pedir algo? ¿Con insultos y ejerciendo jerarquía? Tú no eres su ama ni mucho menos. - ¿¡Quién le había enseñado a aquella niña!? - Por el contrario, tú eres quién está en deuda. ¡Éste es el compañero que te acompañará en la batalla, quién te defenderá y dará el poder para enfrentar a tus enemigos! ¡Nunca olvides eso! - Exclamó el mago oscuro y, sosteniendo a Darkness contra su pecho en un intento de reconfortarlo y darle un descanso de su impaciente e impertinente dueña, tendió hacia ella su propio grimorio “Sombras de Papiro”. Al que le dedicó una disculpa silenciosa por el sacrificio al que le estaba exponiendo. - Toma si crees que otro grimorio hará la diferencia, inténtalo. - La incitó a que probara el hechizo con su propio compañero cuando notó que lo veía de soslayo y…

Fue entonces que se le ocurrió una idea mejor, salvando a su compañero de improvisto. Lo que le faltaba a la niña era profundizar su lazo con el libro, eso era obvio. Pero tal vez practicar ataques no era lo mejor para ello. Eso solo reforzaría su idea que era un arma, una herramienta. - Deja esa inútil y aburrida práctica de lado. - Murmuró descartando la habilidad mortal para la que estaban diseñados ambos tomos que sí, aunque eran diferentes, ambos apuntaban a ayudar con la ejecución del mismo hechizo “Ruina”. Pero cualquier tomo de magia cumplía con la función básica de ayudar a la recolección y manipulación de la energía. Y lo divertido era jugar con ella. - ¡Esto es guerra! - Exclamó de golpe, olvidando por completo su papel del “profesor” y, recobrando su propio grimorio, empujó el de la niña contra ella obligándola a que lo agarrara.
Acto seguido, abrió a “Sombras de Papiro” y realizó un rápido conjuro con el que atacó a Nocthicula. Atacar, lo que le lanzó apenas y podía considerársele un ataque, por más que fuera, en efecto, el hechizo ruina. Pero era una minúscula muestra, una pequeña canica oscura que ni siquiera llegaba a ser del tamaño de su puño.
La diminuta concentración de energía avanzó con su distinguido brillo violáceo por el aire, dirigiéndose hacia su objetivo. Un ataque tan débil no dolería más que un golpecito de esos que se hacían al resbalar un dedo sobre el pulgar y no dejaría más que una pasajera mancha rojiza. ¿Qué mejor forma había de entablar amistad con un compañero que jugando con él?

El gran y poderoso Odin Dark, honorable guerrero y guardia personal de la realeza, protector del magnífico y respetable príncipe Leon… Iniciando una “guerra de nieve” mágica con hechizos mortales, atacando a una pequeña niña en la oscuridad y soledad de la noche. Su porte había desaparecido por completo y ahora no era más que un niño haciendo travesuras.
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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Invitado el Jue Sep 07, 2017 8:06 pm

La bruja dio un respingo. No se esperaba para nada ese cambio de actitud del hombre tan repentinamente, dejándola petrificada. Le dijo que ella debía de estar al mismo nivel de aquel libro. ¡DE UN LIBRO! La bruja estaba atónita, jamás esperó que nadie le dijera eso. En todos los estudios que había tenido previamente, así como en anteriores papiros o enseñanzas que leyó sobre magia oscura se decía que el libro era solamente una herramienta para el mago para ejecutar el poder de la energía oscura. SOLAMENTE UNA HERRAMIENTA. Pero para Odin Dark, el que se proclamaba como conocedor de artes oscuras, no opinó lo mismo que yo.

Primero el mago arremetió contra mí, cogiendo mi libro como si fuera suyo. Intenté quitárselo, pero él comenzó a recalcar lo que venía diciendo desde antes: él era mi amigo. Le miraba con cara pasiva, entrecerrando los ojos. No comprendía ese afán por amar a unas simples páginas sin sentimientos ni nada por el estilo. Su mente no podía procesar tanta información en un momento. Por eso mismo se echó hacía atrás cuando él le entregó su libro, haciéndose el listo conmigo. Alcé una ceja observando su grimorio extrañamente muy parecido al mío, pero no dije nada.

¿Tu tomo? No creo que con tu tomo solucionemos mu--... —Me cortó justamente cuando estaba intentando agarrar su grimorio (que seguramente tiene un nombre más patético que el mío), susurrando a mi libro como si hablara con su amiga de toda la vida. Bajé mi mano, llevándola a mi cadera, y alcé una ceja. Estaba comenzando a pensar que más que un maestro de la magia era un tarado que no tenía ni la más mínima idea de combate.— ¿Inútil y aburrida? ¿Pero tu quien te crees para decirme eso, tarado? Yo no soy quien le habla a los libros, que lo sepas. —Pero, claro, aquí los libros eran los más importantes porque no tardó en cambiar de opinión otra vez para darme mi libro de golpe. Con un empujón, me apartó de él unos pasos. La cabeza de aquel hombre no parecía muy cuerda, la verdad, pero jamás le diría que no a un enfrentamiento contra un mago oscuro que portaba el mismo tomo que yo. Esto podía ser interesante.— Je, una guerra... Esto me gusta más.— Con aquel murmullo turbio, mi sonrisa se ensanchó terroríficamente. Abrí mi libro para desprender una energía lilacea de él.— Te vas a arrepentir mucho, Odin Dark.

Él hizo el primer ataque sin esperarme tan siquiera. Pensé que sería temible o algo peor, teniendo que lidiar con alguien que supiera controlar el grimorio mejor que yo pese a que eran los mismos. Pero no. Una simple bola de energía que quiso rebotar contra a mí y la cual pude esquivar con facilidad. Solamente unos pasos hacía la diestra para hacer que ese hechizo en línea rebotase contra la nada y se deshiciera por la poca intensidad. Unos segundos mirando aquella sonrisa de niño travieso, viendo como su aura potente de hombre conocedor de las artes oscuras desaparecían. ¿Estaba de coña conmigo? ¿Pretendía que le siguiera el juego? Esto era humillante, demasiado. Y podía haber pasado simplemente de él, pero me había tocado la moral demasiado... y nadie salía cuerdo cuando me tocaban la moral —o si no preguntadle a mi ex-amiga y su experiencia con las serpientes—.

Primero respiré profundamente y exhalé, relajando esa tensión que tenían mis músculos. Mi sonrisa parecía como si le siguiera el rollo al principio, pero segundos más tarde cambiaron cuando mi mano acumuló una gran masa de energía lila por el cabreo. Ruina se hizo en mí poderosa gracias a mi ira. ¿O quizá a mi libro? Fuera por lo que fuera, estaba tan cabreada que lancé el conjuro directo a él, mientras decía:

¡A MI NO ME TOMES POR UNA NIÑA INÚTIL Y ABURRIDA O TE JURO QUE ACABARÁS SIN PELOTAS, ESTÚPIDO CANTAMAÑANAS! —Exclamaba con ira, abrazando al libro después de que el hechizo fuera lanzado; era una de mis manías para simplemente tenerlo cerca y que no se fuera de mí. En el fondo, "Darkness" era muy importante para mi porque fue el primer libro que tuve de magia oscura y al que exploré a fondo como si fuera sangre de mi sangre. Pero jamás lo reconocería. No por ahora.
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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Odin el Mar Sep 12, 2017 2:37 pm

La explosión de energía le tomó por sorpresa pero no le costó interceptar el ataque con una de sus pequeñas e indefensas bolitas de magia, haciendo que éste explotara en el aire entre ellos y se esparciera desvaneciéndose. Aunque era digno de apreciación que pudiera juntar tanta energía y lanzarla tan rápido, el rubio no iba a intimidarse por ello. Había estado en incontables batallas más espeluznantes y enfrentado a oponentes  más temibles. Y… por otro lado, el mago estaba demasiado ensimismado en su juego como para sentir amenaza alguna.

Su intención no había sido enfurecer a la niña pero parece que eso lo había conseguido a la perfección aunque no entendía qué había hecho para provocar tal reacción… Tampoco es que le importara mucho. No era él quien iba a caer exhausto y perder el juego por desperdiciar energía de esa forma. Tampoco era él el entorpecido por la ira.

- Los insultos no vencen batallas, más bien las dan por finalizadas. Es mi victoria. - Sentenció con una sonrisa confiada, pasando de las groserías dirigidas a su persona y volvió a convocar su patética versión del hechizo Ruina. - Nunca vencerás al héroe de las tinieblas con ataques como esos. Mis pequeños destellos de ruina, ¡Persigan al irrespetuoso! - Claro y desafiante concedió un nombre a su hechizo improvisado mientras, sosteniendo a Sombras de Papiro abierto con su mano derecha, con su izquierda hizo una voltereta dramática sobre él, un complejo juego de muñeca y movimiento de mano. Reunió la energía oscura y estirando su brazo, mostrando su palma hacia arriba en un elegante ademán, liberó la oscuridad en forma de unas cinco pelotitas oscuras que se lanzaron libres y danzantes en busca de la pequeña maga.
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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Invitado el Miér Sep 13, 2017 7:51 am

Mi hechizo se hizo pedazos en un abrir y cerrar de ojos para el rubio, demostrando ese potencial de mago poderoso. Pensé que no podría esquivarlo tan fácilmente porque reunir esa fuerza me había hecho hacer un gran trabajo que ya apenas tenía espíritu para seguir. Y no. Él simplemente lo deshizo como si nada con una sonrisa radiante mientras agarraba su grimorio —el mismo que el mío— y exclamaba con fiereza que con insultos no se vencía nada. Jamás me había enfrentado a adversarios tan temibles porque con un solo golpe siempre me deshacía de los míos. Él era todo un reto; él estaba a otro nivel que jamás podría alcanzar a entender.

Tras quitarse del medio  mi hechizo, él lanzó otro sin ningún trabajo ni esfuerzo en su rostro. Movimientos exagerados y pintorescos, demasiados estrafalarios a mi parecer, pero esas pelotitas oscuras que lanzó fueron lo suficientemente rápidas como para no darme tiempo a correr a ningún lado. Paralizada del miedo, todas ellas explotaron contra a mi como si fuera un pequeña explosión de fuego que ardía. No hicieron nada a mi ropa, pero a mí sí que me dolió como si me hubieran golpeado con un puñetazo. Solamente dos de ellas me alcanzaron: una en mi estómago y otra en mi rodilla diestra. Aquellas me hicieron tumbarme, soltando mi libro por el dolor que estaba en mi vientre. Ahora habían callado mis palabras con un simple hechizo. ¿Cómo de poderoso podía ser un mago tan vulgar como él? ¿Quién era en realidad?

Levanté mi mirada empapada por lágrimas de dolor y un puchero de decepción. Jamás me había sentido tan triste y derrotada, teniendo ganas de llorar y patalear o darle un puñetazo. Pero no hice nada. Solamente me senté en el suelo, estirando las piernas, mientras me seguía apretando mi estómago. Con mi mano diestra me limpié las lágrimas que salían de mis ojos al ver su rostro grandioso que brillaba con el poder oscuro que le rodeaba su aura. Él es… es…

Impresionante. —Murmuré, volviendo a ponerme de pie con mi libro bajo mi brazo. Cogí aliento para calmar mis lágrimas y mi llanto. No sabía que responder a eso nada más que: — ¿Me podrías enseñar a hacer eso, señor Odín? Ha sido genial. ¡Por favor, por favor! ¡Dame una oportunidad más y prometo que no le decepcionaré, por favor! No se enfade conmigo y enseñeme a hacer cosas guays con mi tomo; en la academia en la que asistí no me enseñaron más que a leerlo y poco más, y unos hechizos tontos como has visto. ¡Pero tu eres mejor que todos esos palurdos de la academia! ¡Por favoooooooor!

Toda la ira que sentía hacía a él se difuminó como la nieve derretida en una mañana de hermosa primavera. Ahora sentía admiración —como al principio de vernos— y ganas de saber qué es lo que había hecho y cómo.
Me lancé a él, agarrando su brazo diestro con mis dos manos con fuerza mientras mis ojos violáceos llenos de ojeras clavaban en los suyos a la espera de una respuesta. Jamás había encontrado una persona tan pintoresca en el mundo de la magia oscura, pero ni mucho menos tan poderosa con un libro tan débil. Él tenía talento, era una estrella… y quizá, con su ayuda, yo también pudiera ser como él.

Off:
Habia pensado en poner el tema en entrenamiento para que así puedan usar el tomo de ruina más veces y que no se limite a un social, ¿qué te parece? Si quieres puedes enviarme un MP y me dices o ya en tu siguiente respuesta me dices que sí o que no. Lo que desees, siempre es un placer rolear contigo ♥♥
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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Odin el Miér Sep 27, 2017 3:46 pm

Oh no. No. Nononononono ¿Estaba llorando? ¿La había hecho llorar? Pero el hechizo no era tan doloroso ¿O sí? ¿Había calculado mal? ¿Había lastimado a la niña? Qué gran idea la suya de jugar con la magia oscura. ¡Uno no juega con las fuerzas de las sombras! ¿¡Qué había hecho!?
Odín entró en pánico al ver las lágrimas en los ojos de su compañera de juegos y no supo que hacer excepto quedarse inmóvil cual estatua de piedra mientras su cabeza era un completo caos. ¿Cómo pudo haber sido tan irresponsable?

Pero por suerte, con las palabras que soltó luego, parecía que Nocthicula no había sufrido ningún daño. No grave por lo menos, aun así Odin no iba a quedarse tranquilo hasta haber hecho algo al respecto. Cerró su tomo y comenzó a rebuscar en sus bolsillos en busca de esas pequeñas pócimas que sabía tenía una encima.

- Claro, claro. Lo que tu quieras, pero primero !! - Calló sus palabras y movimientos de forma abrupta cuando ella se le colgó del brazo, quedando momentáneamente petrificado y sin saber qué hacer por segunda vez. Al borde estuvo de dejar caer a su fiel compañero de papel. - Bebe esta cosa… Hasta la última gota. Si no lo haces, no hay trato. - Con esa patética y apresurada amenaza sacó su mano perteneciente a su brazo libre del bolsillo y le alcanzó una pequeña vulneary a la niña, en precaución a los golpes previos. Mientras intentaba en vano alejarse lo más posible de su brazo secuestrado, pero uno no podía alejarse de su propio brazo. Y separarlo no era una opción como tampoco lo era soltarse de su opresora ¿Y si al intentar alejarla valía a llorar? Pocas veces el héroe oscuro se había sentido tan acorralado como en ese momento.

off:
pues ya que terminamos usando tomos un entrenamiento suena bien xD
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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Invitado el Jue Sep 28, 2017 5:48 pm

Di un sobresalto, observando como el brujo oscuro quebró por un momento. Al parecer le había preocupado mis lágrimas y como me puse, pero ahora es que estaba literalmente a sus pies por aquel gran poder que me había mostrado. Me cabreada, por supuesto, sin embargo podía aprender tanto de él que no me valía la pena tan siquiera de enfadarme. Había sido un combate justo y él había ganado, tenía que reconocerlo. Es normal, también que él hubiera logrado ganarme porque era alguien más poderoso que yo que cuidaba de sus grimorios y hechizos como si fueran los más preciados y únicos de todo el mundo. Él si que era un verdadero mago, no como otros.

En cuanto el rubio me dió a prisa una de esas pociones —muy fáciles de elaborar, por cierto— que se guardaba, yo no dudé en darle un par de tragos y terminarme el pequeño tarro. El mejunge recorrió mi garganta cuando lo tragué, haciendo que mi cuerpo herido por sus hechizos se sintiera un poco mejor. Una sonrisa más tierna apareció por unos segundos al pensar que él se había preocupado por mi, así que me pegué a él con mis ojos clavados en él. Guapo, fuerte, de gran porte... ¿No sería él el hombre ideal para mí? Me precipitaba, sí, pero había una sensación dentro de mi que hacía que mi pecho latiera fuerte. Quizá hormonas, quizá que jamás había tenido alguien en quien fijarme hasta ahora. ¿Quién sabe?

— Ya me lo bebí.
—Le enseñé la botella vacía, dándosela nuevamente para no tirarla al suelo. Con la espalda recta, puse mis manos dentras de mi espalda agarrando mi libro con fuerza. Mis ojos clavaban ante el hombre con una sonrisa amplia y un aura enamoradiza, como si fuera una adolescente observando al amor de su vida.— Ahora... ¿Me tendrás como tu pupila señor Odín? ¿Me enseñará a ser tan fuerte como tú? Porfa, porfa. Prometo que vendré a todas tus clases cuando puedas y seré una buena alumna y le haré caso y todo. ¡Por favor, quiero ser una verdadera maga! —Pedía y pedía con pucheros cual infante que intentaba llamar la atención a sus adultos. Agarraba de su brazo diestro, teniendo el libro sujeto por su axila diestra. Sentía que su cuerpo temblaba de emoción sin poder sostenerse tan siquiera con equilibrio. No le gustaba estar así a decir verdad, pero no podía controlar sus emociones que salían a flor de piel. Demasiado para ella, era imposible no sentirse atraída por alguien tan perfecto como él.

Solo quería una respuesta de él, deseando que fuera afirmativa.


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Re: El destructor y su aprendiz. — Flashback entrenamiento privado.

Mensaje por Odin el Dom Oct 15, 2017 1:35 am

Odin tomó el recipiente de vuelta con una mueca extraña en su rostro y volvió a guardarlo en su bolsillo. Que le hubiera hecho caso y se hubiera tomado la pócima era un gran alivio, si ella había recibido cualquier daño gracias a su pequeño juego, este ya había sido reparado, más… ¿En qué se había metido? Era lo único en lo que podía pensar mientras observaba a la joven y su entusiasmo, sólo esa pregunta. ¿En qué se había metido? No es que tuviera algo en contra de compartir sus conocimientos, por el contrario, no había deber más honorable para un héroe que ayudar al aprendizaje de otro.

- ¡Ser tan fuerte como el gran Odin Dark no es tarea fácil! No es algo que pueda aprenderse de un momento a otro. - No… - Para aprender tendrás que esforzarte, no serán solo una o dos clases, podrías tardar semanas. - Oh no. - O meses. - No, no, no, no, no. El gran héroe oscuro se encontraba, ni más ni menos que, intimidado por las sonrisas de la chica que colgaba de su brazo, intimidado por su entusiasmo y cercanía… Por no decir aterrado.
No había cosa que quisiera en ese preciso instante más que salir corriendo de allí y huir de esa bola eufórica que le tenía atrapado, pero no tenía otra opción. Como héroe que era no podía negarse a su petición. - Pero debes jurar que nunca obraras a favor de las sombras. Pese a la fama que le precede y lo que indique su nombre, ¡La magia oscura no debe ser una herramienta guiada por el mal y la oscuridad! - Sentenció una condición que no veía hiciera falta más nunca podría salteársela. Era imposible que una joven tan aterradoramente brillante, aunque algo maleducada e impaciente, albergara siquiera una pizca de oscuridad en su interior. - Si así prometes y tu intención es usar estos conocimientos para el bien, dentro de tres días, al despuntar el alba, en esta misma plaza. ¡El gran Odin Dark esperará por su pupila, para su iniciación en la primordial odisea del conocimiento fortuito! - Con esas palabras dio inicio al pacto de reencontrarse con aquél intimidante monstruo de luz y energía, y se despedía de su ansiado día libre.

Pese a que intentó mantenerse firme y hablar con seguridad, como era de esperarse del gran héroe oscuro, en verdad estuvo varias veces al borde de morderse la lengua y nunca dejó de prestar atención a su brazo. Esperando la más mínima distracción de su opresora para intentar soltarse y salir corriendo.
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