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La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

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La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Jue Ago 17, 2017 12:48 pm

Las calles oscuras de Nohr eran mi tranquilidad, mi rutina, mi paz. Puede que llevase muy poco tiempo sobreviviendo como podía en este reino que no estaba infestado por los enviados de la oscuridad, sin embargo en esta franja de tiempo me sentía como en casa. Grandes bibliotecas donde pasar el día, ambiente glorioso en las noches y bastante paz en los suburbios donde el mercado era la mayor atracción posible. Viviendo en estos lugares me olvidaba de los peligros que rodeaban los continentes hoy en día. Y hoy era de esos días en los que podía dedicarme a seguir viviendo sin acordarme de lo que había fuera —a no ser que mirase a algún caballero o a alguien que pretendía hacerse el héroe en la caza de los emergentes—.

Postrada en mi lugar de siempre, esa noche había abierto mi mercadillo con las pócimas que había estado preparando días antes. Puede que aun fuese novata con los hechizos y conjuros de magia negra, pero me las apañaba con las pócimas, venenos, ungüentos y demás cosas que me había estado enseñando desde que tenía uso de razón.
Sentada, sin hablar con nadie que no se acercaba a mí, me aburría bastante sin saber qué hacer. La verdad es que se pasaba algo eterna las horas si no tenía ningún cliente, pero yo tampoco era de esas personas que las atraían con gritos ni nada; mejor que se acerquen por voluntad propia porque que te llamen era bochornoso. Así que, viendo las personas pasar por aquellos barrios apartados de los de clase alta —en los barrios bajos—, esperaba a simplemente seguir con mi trabajo. No tenía mucho sueño pese a lo tarde que era, pero mi horario casi siempre había sido el de dormir por las mañanas y despertarme a la hora de comer; a no ser que tuviera que hacer algo importante por la mañana.

Tras un largo tiempo sin saber qué hacer, decidí leer un libro mientras esperaba a que alguien se pusiera delante de mi puesto. Un libro sobre hechizos mágicos oscuros de alto nivel. Me interesaba saber que hechizos podría usar una vez mi magia fuese efectiva y concisa. Justo en ese instante fue cuando se escuchó un gran estruendo. Cuando levanté la mirada vi el final de la escena, sin saber que había pasado exactamente. ¡ALGUIEN SE HABÍA ATREVIDO A TOPARSE CON MI PUESTO! Sin saber si había sido un despiste, un accidente o lo que fuera, me levanté de la silla con mi ceño fruncido y llena de rabia. Cerré el libro con fuerza y, sin importar que dos de mis pócimas se habían roto, tuve que intervenir ante ese embrollo.

—  Perdona, pero has tropezado con mi puesto y roto dos de mis venenos más efectivos para las bestias. —Le renegué a la persona que había osado ser tan despistada o lo que fuera.— ¿Sabes acaso lo que acabas de romper? En esas pócimas iban ancas de rana roja, ojos de pegado, incluso trozos de piel de emergidos. ¿Qué harás para reparar estos daños, eh? Págame. Sin ni tan siquiera esperar la respuesta de la otra persona, ya estaba dando un fuerte golpe sobre el mostrador que tenía mientras mi mirada tenebrosa clavaba en sus ojos. Las personas de nuestro alrededor miraban y cuchicheaban; eso ya era típico si pasaba un alboroto de este tipo en estas zonas con mucha gente. Lo que más me preocupaba era aquella persona que había osado ser tan despistada o desvergonzada. ¿Qué haría para reparar mis días de trabajo con mis amadas pócimas?


Última edición por Nocthicula el Vie Ago 18, 2017 7:39 am, editado 1 vez
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Kija el Vie Ago 18, 2017 2:30 am

Nohr, pero que fascinante lugar era en realidad cuando le dabas la oportunidad de mirar con atención. Ya había pasado la noche entera degustando los licores que el primer príncipe de Nohr le proporciono para sus investigaciones y ahora se dedicaba a pasear por el reino entero en pos de poder escribir su libro acerca de aquel reino de la noche eterna. Su blanca cabellera resaltaba demasiado en aquel lugar tan obscuro así que en esta ocasión vestía ropas de tonos negros y obscuros, con una capucha y una túnica holgada para ocultar tanto su blanca cabellera como la zarpa de dragón que tenía en lugar de un brazo derecho; aun si la tenia vendada, era desproporcionadamente más grande que una mano humana y aun que provocaba cierto repelús en quien lo miraba al menos no alarmaba tanto como lo sería ver aquella extremidad escamosa con largas garras donde deberían ir las uñas.

Se paseaba tranquilamente por la calles de la ciudadela, con un libro negro en las manos que leía con atención envidiable…. estas por supuesto eran las normas y etiquetas de Nohr las cuales Kija se daba la tarea de intentar aprender lo mejor que podía pues si bien era un poderoso manakete estaba seguro de que acabaría con la cabeza rodando en el piso si metía la pata y violaba alguna ley importante…. si, desgraciadamente ese rumor que circulaba en el exterior acerca de la 0 tolerancia incluso para con los extranjeros era tristemente cierta. Tan sumergido estaba en su lectura de cómo no romper las reglas que inevitablemente, casi como una burla del destino, el joven alvino tropezó con una pequeña piedra mal colocada en el camino lo que provoco que el pobre alvino se diera de bruces contra uno de los tantos puestos del mercado, tirando algunas botellas junto a su contenido.
Spoiler:

- Ahhh… y-yo…. no pretendía…. -

Intento disculparse por supuesto pero la dueña del establecimiento estaba ya gritándole a todo pulmón como planeaba pagarle las pociones que había derramado.  El pobre albino se sintió sudar frio en ese momento pues si bien aun no llegaba a la sección en las leyes que hablaba sobre la propiedad ajena el príncipe le tenía muy dicho que en ese reino la justicia era muy severa por lo que los crueles castigos a los que se imaginaba que podrían someterlo por aquello superaban la imaginación del hibrido.

- Pagar?, p-por supuesto!!, no hay problema!!, cuanto cuestas estos…. venenos? -

Por un momento Kija frunció ligeramente el ceño pues aun si trataba de ver todas las cosas buenas que ese reino Tania para ofrecer aun le sorprendía que cualquiera pudiese vender algo tan infame como el veneno aun  en mercado abierto. Aun así no estaba allí para juzgar a los habitantes por lo que se dispuso a buscar su pequeño saquito de monedas, notando que para su desgracia su efectivo era bastante limitado y estaba contemplado casi en su totalidad para comida y hospedaje; esas pociones no podían ser tan caras, o si?.
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Vie Ago 18, 2017 7:59 am

Jamás me había pasado tal cosa. No estaba preparada para tal situación, sin embargo el sentimiento de ira recorría mi paciencia y mi temple. "Contrólate, contrólate...", gritaba mi subcosciente para intentar relajar la situación ante la que me enfrentaba. Ese hombre logró minar mi paciencia, incluso ahora que veía como el veneno recorría todo mi puesto manchando todo lo que podía con su viscosidez. Respiré profundamente, observando como el hombre intentaba relajar la situación con más nerviosismo que yo. Mi mirada bajó ante el otro veneno que había resultado roto en el suelo a bruces, quemando la gran mayoría de los bajos de la gabardina del  hombre al haber salpicado del golpe. Un simple detalle hizo que todo hubiese sido olvidado, haciéndome sonreír.

El destino era más dichoso y caprichoso de lo que pensaba.


Unas simples gotas del segundo veneno rozaron la piel de aquel hombre. El brazo vendado que ocultaba en sus ropajes había sido penetrado por la fuerte pócima anti-emergentes. ¿Y qué pasaría? Quemaduras de piel, veneno potente que pudriría todas las partes de su cuerpo con solamente pasar un día. Vaya, vaya... ahora es cuando simplemente me reía y, negando con mi cabeza, dije claramente:

No, no, no importa... Ya no importa. Total, has osado toparte con mi puesto y has sido maldecido por un veneno potente. —Le dije sin cortarme, ni tan siquiera me importaba su vida y solamente quería ver la reacción que tendría ante aquel accidente.— Mírate su brazo vendado. Mi veneno atravesó su capa y ahora penetró en tu brazo que... —Justo en ese momento, cuando había prestado más atención ante su extremidad que no me cuadraba ya mucho de por si, alcé las cejas asombrada. No... no podía ser. Él... él...— Ese brazo tuyo... ¿Eres un dragón? —Mi mirada penetró ante el hombre encapuchado que ya me había ofrecido al bolsita de dinero, nervioso. La tiré hacía un lado, sin importarme donde fuera a parar ese tonto saco con monedas, y agarré el brazo el cual el veneno había caído. Sin ni tan siquiera educación y sin preguntar, destapé la capa que tapaba su mano y pude ver, efectivamente, lo que el veneno había dejado descubierto al haber desintegrado parte de las vendas. —Vaya, vaya, pero si el señor dragón no el hará efecto mi veneno, al parecer. Mmmmm... —La idea nuevamente de los beneficios me habían hecho dibujar una sonrisa tenebrosa. Sin soltar el agarre que tenía por la muñeca de la mano semi-trasformada, dije sin pudor.— Dame alguna de tus escamas y te dejaré marcharte sin nada que deberme, ¿vale? —La sonrisa más terrorífica y falsa es la que siempre hacía cuando intentaba ser "dulce" y "amable", como la que estaba poniendo ahora mismo a ese hombre mientras intentaba convencerlo al mismo tiempo que las personas se nos quedaban mirando extrañadas por aquella conversación que tenía con el dragón albino.
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Kija el Vie Ago 18, 2017 10:27 pm

En ese momento Kija era cuanto menos un manojo de nervios pues no llevaba mucho aun en el reino y ya estaba causando estragos. Fue entonces que las palabras de la joven atraparon su atención, mirando con cierta duda su brazo notando que algo de las vendas habían logrado corroerse solo un poco. Sin embargo, su piel estaba totalmente intacta, sus escamas tan brillantes y pulidas como ópalos blancos y su cuerpo sin ningún tipo de efecto adverso del veneno que lo había salpicado. Sin embargo para el ojo del buen observador el veneno que se había derramado en el piso había igualmente causado estragos en las raíces secas que se habían atrevido a asomarse entre la calle empedrada…. pero el veneno no causo daño alguno en las hiervas bajo los pies del manakete. Entre todas las razas de dragones, los manaketes era una raza especialmente pacifica y muy en sintonía con el mundo que les rodeaba, considerados "sagrados" en muchos lugares debido precisamente a habilidades como aquella que desplegaba en ese momento de forma involuntaria; no era que su cuerpo fuese especialmente resistente al veneno si o que el aura mística de su raza lo protegía así como a todos alrededor a quienes no considerase una amenaza.

- Una… que?!... n-no!!!, espera!!!! -

Pero la chica ya lo había tomado por el brazo descubriendo descaradamente su brazo derecho, el rostro del pobre chico estaba más rojo que un tomate mientras se veía incapaz de escapar al agarre pues si bien entre los dragones la suya es la raza considerada mas "mística" la insondable y cruda verdad era que en sus formas humanas eran especialmente debiluchos en la mayoría de los casos, incluso más que un humano promedio.

- Se la daré, lo prometo!, solo…. podríamos hablar en un lugar donde no nos vea tanta gente? -

Kija ya era de por si algo tímido aunado al hecho de que las miradas que se centraban en su extremidad escamosa le erizaban el pelo de su nuca…. en ese reino se adoraba al dragón obscuro después de todo y ya que podría considerársele algo así como un opuesto no podría traerle nada favorable si además contaba que su tierra natal era el reino enemigo. Se dejo llevar a donde sea que ella decidiese llevarle lejos de las miradas curiosas no antes de recoger su saquito de oro, tampoco es que tuviese más alternativa que acompañarla pues si bien el vender venenos no le parecía un trabajo que inspirase mucha confianza lo cierto era que le había tirado su mercancía y habría que reponerla de algún modo.

- Solo debo encontrar alguna que este algo floja…. sin embargo debo decirle que son bastante duras así que pocos usos pueden dársele a una de estas. -

El joven albino entonces miro su brazo escamoso y su mano izquierda, una tan normal como la de cualquier humano comenzó a tentar con la uña a ver su encontraba alguna escama que no estuviese fuertemente adherida a su piel.

- Que extraño…. se supone que para estas fechas ya se están desprendiendo una buena cantidad de ellas. -

Comento el chico alvino aun tanteando su brazo pero sin encontrar ninguna escama que se soltase con facilidad de su brazo. De vez en vez se le caían las escamas para dar paso a otras más nuevas pero pareciera que en esta ocasión estas aun estaban bastante nuevas por lo que ninguna parecía dispuesta a caerse de momento.
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 19, 2017 11:13 am

Efectivamente, él era un dragón. Y no un dragón de los que se veían por aquí, no. La característica de aquel "manakete" —había estudiado muchas razas de seres místicos en muchos libros que había leído— era bastante peculiar porque no parecía de los dragones oscuros que veía por su reino. No. Él era albino con escamas hermosas y blancas, relucientes como diamantes. Era hermoso de ver y exhirbirse, todo un premio gordo. Y sí, eso es lo que pensaba en ese momento: había tenido suerte encontrarme con aquel hombre que había osado tropezar con mi puesto. Puede que hubiera prescindido de mis dos mejores venenos, los más difíciles de elaborar, sin embargo hoy me había cruzado con las mejores de las casualidades después de las muerte de mis padres: un dragón divino.

Haciendo caso a la petición de aquel hombre simplemente por interés, recogí mi puesto antes de apartarme de la mirada de aquel gran mercado donde las personas no dejaban de querer saber que pasaba en nuestra conversación. En silencio, no tardé mucho en meter las pócimas, ungüentos, venenos y todo tipo de envase decorado con líquidos de muchos colores y espesura. Tras limpiar mi puesto, hoy cerré temprano. Un "cliente" muy especial debía pagarme.

Ven, sígueme. —Le ordené al manakete antes de comenzar a andar por la calle principal.

[ . . . ]

En un bar de mala  muerte donde se reunían los borrachos del pueblo; los extranjeros que buscaban llenarse sus estómagos por hambre; y algunos otros que no tenían donde caer muertos, es donde nos encontrábamos ahora. Sentados los dos en una mesa apartada de la sociedad que nos rodeaba a día de hoy, esperaba con la mirada atenta ante la caída de las escamas de aquel ser sobrenatural. Los nervios del hombre mezclados con mi impaciencia formaba un aura bastante rasgante. Y no la primera vez ni la segunda funcionó que una escama, una mísera cayera de aquel hermoso brazo. ¿A caso me estaba vacilando?

Tras dar un largo sorbo a mi bebida con limón, golpeé el vaso en la mesa y lo miré de manera muy fría. No había querido hablar hasta ahora, el momento en el que por fin había logrado minar mi paciencia.

¿Piensas darme una escama ya o la tendré que arrancar de cuajo con mis propias manos? —Mis ojos clavaban ante ese brazo cubierto por la capa oscura que el muchacho aun seguía conversando puesta. Nuevamente miré a sus profundos ojos azules muy hipnotizantes, pero no para mí. Sin pelos en la lengua, dije por última vez.— [b]No me importa lo que seas, como no me pagues, créeme que tengo un veneno que podría atravesar hasta las escamas más duras de un dragón[/b]. —Mentira, pero... ¿A caso él lo sabría? Yo sabía mentir tan bien que hasta la mirada era fija, manteniendo mi mirada penetrante y seria. ¿Podría conseguir al fin lo que quería?
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Kija el Jue Ago 24, 2017 2:04 am

Kija soltó un suspiro ante las palabras de la joven humana pues si bien estaba seguro que para ese momento tendría ya algún par de escamas flojas y por ello le prometió entregarle algunas parecía que estas se desgastaban con menos facilidad que aquellas que tenía cuando era un poco más joven y por tanto requerían mudarse con menos frecuencia; la amenaza por supuesto le pareció un tanto intimidante pues si bien sabia que el aura de los manaketes purificaba cualquier malestar natural o mágico nunca le habían arrojado acido encima por lo que igualmente no estaba seguro de salir bien librado contra algo como eso…. no es que quisiera averiguarlo de todas maneras.

- Ciertamente es un problema, como ya dije no es raro que mude las escamas por estas épocas del año…. mhhhh…. y si mal no recuerdo mi última muda fue hace poco más de un año. -
Spoiler:

Comento pensativo al respecto pues si bien las escamas estaban aun firmemente adheridas a su piel estaba muy seguro que no tardarían en comenzar a caerse y menos aun después de haber participado en tantas batallas últimamente; punto y aparte tampoco deseaba irse sin más pues además de ser considerado robo recordaba haberle prometido darle las escamas y era un dragón de palabra.

- En todo caso las escamas no se pueden desprender por la fuerza pues son sumamente duras y las armas convencionales no pueden siquiera rasparlas; Ha de ser solo cuestión de tiempo y si le parece bien permaneceré con usted hasta que eso suceda. -

Era lo único que podía ofrecerle entonces pues para el esperar no era la gran cosa, había vivido ya un par de cientos de años por lo que un par de días o semanas realmente no significaban nada para él.

- Siempre desecho todas las escamas que se me desprenden en las mudas así que no tendría inconveniente en entregarle todas las que se caigan en esta ocasión; podríamos dejarlo como un pago con intereses? -

Sonrió de forma amable y animada, sin verse perturbado o molesto en lo más mínimo por la situación. Estaba allí para aprender de Nohr y que mejor que pasar los días en compañía de algún lugareño para poder estudiarlos más de cerca?, pensaba que aquella era una situación donde ambos saldrían ganando definitivamente. A todo esto se percataba recién que no sabía el nombre de la muchacha y si aceptaba su proposición de estar juntos hasta que las escamas se cayesen entonces debían por lo menos saber cómo llamar al otro.

- Puede llamarme Hak…. Si…. Hak…..  e-es un placer conocerle -

Se detuvo casi a la mitad del apodo que siempre le daba a los desconocidos pues "Hakuryuu" era en definitiva un nombre nativo de Hoshido y el príncipe entre una de sus tantas advertencias le recalco con subrayada insistencia que debía omitir cualquier referencia a la diosa Naga o al reino enemigo de Hoshido. Kija al final guardo silencio ligeramente nervioso de nueva cuenta, esperando que la chica le dijese igualmente su nombre.
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Sáb Ago 26, 2017 10:06 am

Cogí aire progresivamente y lo fui expulsando a medida que la paciencia se me iba perdiendo. El hecho de haber dejado mi puesto de trabajo por una simple tontería ya es que me crispaba los nervios, pero ahora que no podía ni tan siquiera arrancar esas escamas ni mucho menos hacer nada para ello... ¡Que rabia! Mi ceño fruncido mostraba mi descontento, sin embargo el manakete de blancas melenas intentó tranquilizarme como si no pasase nada. Su sonrisa era odiosa. ¿De verdad pensaba que me calmaría con tenerlo a mi lado? Pues que bien, no tenía suficiente con atender mi puesto y mis estudios que ahora debía de hacerme cargo de él. Grima, dame paciencia... dame MUCHA paciencia.

Terminando el té que había pedido en aquella cafetería de un golpe, entonces el manakete siguió con el pazo a plazos y su nombre. No había abierto la boca en todo momento porque mi mirada iba siempre a su mano semi-dragón, interesada por aquellas hermosas escamas blancas tan valiosas. Jamás me había encontrado con un espécimen de dragón albino. ¿Qué maravillas podría encontrar tras esas escamas? ¿Qué mejunjes podría generar gracias a él? La espera me mataba, tan solo quería ver esa piel dragotina más de cerca.

El hombre intentó ser simpático y se presentó como Hak, pareciendo algo nervioso ante su presentación. Innecesario, pero no me interesaba ser mal educada con él. Así que, haciendo un esfuerzo para intentar quedar bien, al fin estuve atenta a él para mirarlo a la cara y decir:

Nocthicula. Un gusto. —Musité, jugando con mi larga cabellera violácea. Mis ojos rojizos pajizos volvieron a clavar en su brazo de dragón bastante interesada. Las cuestiones flotaban por mi mente.— ¿Y cuánto más o menos crees que podría tardar en tirar escamas? ¿Minutos? ¿Horas? ¿Días? Yo no puedo estar eternamente a su lado; no quiero cuidar de un dragón como si fuera una mascota. —Dijo cortantemente. Tras un suspiro bastante largo que sacó la presión de mi pecho, me adelanté poniendo mi cabeza sobre mis dos manos entrelazando los dedos y los codos clavados a la mesa. Mis ojos posaron ante el hombre, intentando pensar que podría hacer con él.— Quizá deberíamos cenar algo y esperar. —"Es lo único que me queda: tener que soportar ahora compañía", pensé en mis adentros. Esta situación se estaba empezando a complicar. ¿Por qué las escamas de dragón eran tan difíciles de conseguir?
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Kija el Sáb Sep 09, 2017 4:28 am

Ciertamente era un verdadero inconveniente, mal de su parte haber prometido algo sin tenerlo a la mano pero se admitía a si mismo que su estancia en Nohr era importante y en ese momento entro en pánico. Ahora estaba la joven humana desconforme y el con un asunto de escamas entre manos…. ella tenia razón, los humanos tenían vidas más activas y ajetreadas que los dragones, adivinaba que por las diferentes expectativas de vida. Aun así, si se las había prometido no podía echarse para atrás así que tendría que pensar en alguna manera de hacer aquel asunto más llevadero para ambos.

- No tiene por que cuidarme Señorita Nocthicula, entiendo perfectamente que esto sea un problema para usted y no sería justo de mi parte pedirle algo cuando le estoy ocasionando tantos disgustos. Que le parece entonces si trabajo para usted mientras tanto?, como ya le comente por estas fechas las escamas viejas deberían ya de estarse aflojando así que solo seria cuestión de esperar. Puedo hacer la colada, cocinar, limpiar, cualquier cosa que me pida…. a-además soy muy nuevo en este lugar y aun se me dificulta algo adaptarme así que al final podría aprender algo de usted -

Sonrió de forma ligeramente tímida intentando suavizar las cosas para hacer de aquel asunto tan incomodo más tolerable. Tampoco tenían que estar juntos todo el tiempo pues él se hospedaba en una posada de la ciudad cerca de los mercados.

- No es que sea un experto en venenos pero…. i-igualmente he escrito varios libros sobre plantas que he visto en mis viajes…. ahhh… p-podríamos intercambiar información, es decir…. si usted quiere -

Por supuesto temía causar un revuelo innecesario pues las normas Nohrianas eran muy claras al respecto; los ladrones eran castigados muy severamente y si llegaba a saberse que era un dragón blanco del mismo tipo que la Diosa Naga, dragón de la luz, las cosas podrían no solo complicarse más si no que le sería imposible volver a poner un pie en el reino.

- A-agradecería, si es que es posible, que guardara el secreto de lo que soy…. se supone que vengo de incognito e intento mantener un bajo perfil para ver a las buenas personas de este reino y poder escribir sobre ello. Este reino es rico en minerales y sus técnicas de forja son sublimes…. ahhhhh, hay tantas cosas que aun no se sobre ustedes los humanos -

El tema le emocionaba en demasía, haciéndole olvidar por un momento en el aprieto en el que se encontraba; los humanos siempre le parecieron fascinantes y le encantaba aprender de ellos siempre que le fuera posible.
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Dom Sep 10, 2017 1:49 pm

¿Trabajar para mi? —Musitó la pequeña bruja asombrada ante esa propuesta, echandose hacía atrás del asombro por esta. No sabía que pensar ni que respuesta dar, así que esperó para responder sabiamente.

Jamás había tenido a nadie trabajando a mi lado —si es que lo que hacía yo se consideraba trabajar— por eso mismo me resultaba algo extraño pensar en compañía de una persona queriendo ayudarme con lo que hago. Nadie se interesó tan siquiera en querer saber en que haré con mi vida, tampoco en ayudarme ni nada, por eso mismo me parecía algo nuevo y desconocido. No iba a dejar de pensar que era alguien de poco fiar, sin embargo era un espécimen bastante raro que debía de ser investigado. ¿De verdad iba a dejar pasar esta oportunidad de saber más de seres desconocidos por simplemente miedo a que invadan mi soledad? En el fondo no me molestaba tener a alguien a mi lado; además, el semi-dragón decía que sabía hacer cosas de casa y yo necesitaba arreglarla un poco desde que me mudé a una en la capital. Me vendría bien un poco de compañía... o quizá no.

Pero no dijo nada hasta que el muchacho de cabello albino volvió a venderse un poco más, insistiendo que él sabía sobre venenos por libros que leyó y que podríamos intercambiar información. Hablar, socializar, entablar amistades... hacía tantísimo tiempo que no me replanteaba hacer eso que ahora hasta me parecía extraño. ¿Hace cuanto que no consideraba a nadie como un amigo?
Me lo quise pensar bien porque ya de por si que invadieran mi espacio me daba algo de apuro, pero al final la respuesta fue una sonrisa algo nerviosa y tímida —no muchas veces sonreía a las personas— y dije:

Esta bien. Te dejaré estar conmigo. Limpiarás mi casa y ordenarás mientras esperamos a que tus escamas se caigan. Puedes quedarte entonces en mi hogar hasta entonces si lo deseas. —Respondí al fin con algo de nervios, mirando entonces hacía aquel bar donde hablábamos. No era más que una taberna de mala muerte abierta a altas horas de la madrugada donde había todo tipo de personas que buscaban distracción en esa noche fría. Volví mi mirada ante el dragón al no encontrar nada de mi interés y perderme en ello, asintiendo ante su petición. ¿Estaba tonto? No iba a decirle a nadie que tenía bajo mi custodia un dragón como él porque entonces él se iría o me lo quitarían o vete a saber.— No diré a nadie que estás bajo mi custodia. Paso de que te vayas o te secuestren antes de que me des lo que es mío. Además, me gustaría saber que sabes de venenos y de esa historia que vas a narrar. Espero que me escribas en ella como tu salvadora. —Hizo un movimiento con su muñeca para apartar su violacea melena que le estorbaba. Dio un último trago a la bebida que ella pidió y, de golpe, arrastró la silla hacia atrás cuando se levantó de manera bastante brusca. Agarró su mochila y se la tendió al dragón (el cual tenía más cuerpo y presencia que ella), haciéndole un gesto con su cabeza.— Vamos entonces, dragoncito. Te enseñaré donde vivo y que tendrás que hacer.

Puede que pareciese animada en mi exterior —y no iba a negar que lo estaba—, sin embargo aun tenía esa sensación de que esto le haría perder la cordura que ella tenía. O no la cordura, pero quizá el individualismo. Eso le molestaba y a la vez no. ¿Raro? Hasta el punto de pensar que su cordura se iría si seguía pensando así, pero mejor dejó que todo fluyera mientras sacaba al dragón de aquella taberna de mala muerte pagando la cuenta. Sin decir nada más, decidió que este no era lugar ya para seguir y se dispuso a presentarle su modesta casa.
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Kija el Lun Sep 11, 2017 1:00 pm

Parece que su propuesta fue aceptada gratamente haciendo que Kija dibujase en su rostro una amplia sonrisa, no le causaría mas problemas a la joven y le permitía ayudarla mientras que sus escamas se aflojaban para caer por su cuenta. Era extraño pero Kija disfrutaba mucho de haber labores domesticas, tan acostumbrado a ello por todos los años que vivió con su madre, como ella le enseñaba a hacer cada cosa desde su más tierna infancia y como fue después su turno de realizar todas las labores del hogar cuadro el tiempo había vuelto su cuerpo humano mucho mas frágil, al grado de que ella perdió la capacidad de caminar y uno a uno sus sentidos se apagaban, comenzando por la vista.

- Por su puesto, tenga por seguro que hablare de usted en mi libro usando esa definición exacta. Se lo agradezco profundamente. -
Spoiler:

Mas por costumbre que otra cosa, el albino hiso una pequeña reverencia con la cabeza que paso desapercibida para los miembros del bar que estaban todos en sus asuntos, siendo esta una costumbre típica de Hoshido de la cual Kija difícilmente podría deshacerse después de tantos siglos de costumbre. Tomo el bolso de la chica y se puso de pie, por supuesto no después de consumir lo que le correspondía pues si algo detestaba era desperdiciar la comida.

- No soy un experto en venenos, señorita Nocthicula, pero se de plantas, entre ellas medicinales y venenosa más que nada para saber cuáles evitar consumir…. bueno, más bien para advertirles a los demás que no las consuman pues parece ser que recientemente he ganado la inmunidad a estas sustancias que llego a tener mi padre en su tiempo. -

Después de todo el era apenas un niño de brazos en ese tiempo pero en las primeras guerras, o quizá no tan primeras, entre Hoshido y Nohr muchos soldados y aldeanos subían a la montaña para visitar el templo de su padre para que este removiese del cuerpo de las victimas todo tipo de venenos o maldiciones que los magos negros vilmente utilizaban en una batalla que se suponía debía ser justa.

- Debo ir entonces a la posada a recoger mi maletín de viaje, allí tengo todos mis escritos y te de varios lugares del mundo…. ahhh, pero no tiene que ser ahora así que descuide, la acompaño a su casa. -

La siguió con envidiable diligencia, llenando su mente con la idea de que haría lo posible por ayudar a la joven humana todo lo posible hasta que se le cayesen todas las escamas viejas para poder entregárselas…. no le molestaba desviarse un poco de su viaje, tiempo le sobraba, y además tendría la oportunidad de aprender más del lugar con una persona que obviamente sabia más que el de aquel lugar; por lo menos orientarse en las calles y donde estaba tal o cual lugar.
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Lun Sep 11, 2017 4:13 pm

¿Y ahora por qué sonreía? ¿A caso no le molestaba tener que estar haciendo de sirviente mientras esperaba a que sus escamas cayesen para dármelas? ¿Las escamas para él no eran suficiente pago? Solo eran dos mierdas de pociones que podía reponer en una sola hora las dos, pero se sentía mal. Paganos sentimientos que le hacía ser demasiado bueno, pero mejor no dije nada porque eso me beneficiaba. Puede que su sonrisa tan llena de esperanzas y alegría me dejase algo extrañada, poniendo una mueca, pero esto era bueno para mi. ¡Dos pájaros de un tiro! Quizá no me viniera mal estar en compañía de un dragón y estudiarlo mejor, documentándolo en mi libro sobre seres sobrenaturales que empezó mi padre y ahora seguía yo.

Sin decir nada ante esa manera tan ilusionada de responderme, seguí con mi camino para dejarle sonreír solo. No me interesaba tampoco decirle que su sonrisa fue muy adorable, como un niño pequeño complacido por los deseos de su madre. Lo dejé a lo suyo hasta que lo siguiente que me dijo me interesó más, mirándole de soslayo. Al parecer el dragoncito sabía del campo medicinal y sobre venenos en plantas, musgos y todo tipo de raíz. Interesante. Asentí con mi cabeza un par de veces, escuchando su buena voluntad sobre tomar los venenos. Bah, ni me interesaba que fuese tan altruista sino su conocimiento.

Me serás útil entonces. Y también un buen conejito de indias. —Mi risa ente dientes era siniestra acompañada de una sonrisa que más bien ser de felicidad pura era más bien algo oscura. Si ahora mismo estuviera una de mis viejas amigas aquí con nosotros sé que diría: "Pobre de tí". Pero como él no se quejaba... yo tampoco iba ha hacerlo.

Nada más salir de la taberna, estando en las calles oscuras de mi nación, el dragón pidió que debía de pasar por la posada donde se alojaba a por sus cosas. Decía que no hacía falta que fuese ahora, pero no iba a permitir que se marchara ni un momento desde que es mío. ¿Y si eso es una trampa para simplemente irse y dejarme tirada? Me habían msi difuntos padres a no confiar en nadie ni en nada si de primeras no te daba esa impresión, así que simplemente le eché una mirada y, agarrando el brazo diestro del dragón, dije:

Vayamos ahora. No tengo prisa en ir a mi hogar y estoy acostumbrada a no dormir en las noches; total, si no hubieras tropezado con mi puesto yo seguiría despierta hasta el alba. Así que...
—Le soltó de golpe con bastante rudeza, empujándolo, y le hizo una señal con la cabeza.— Andando, dragoncito. Mi casa la veremos después. —Y, con ello, decidió que debía de seguir al dragón mientras su mirada lo estudiaba otra vez. No sabía porque pero, a pesar de que le daba ese aire bueno y dulce, no se acababa de fiar de él. Siempre le habían dicho que las personas que aparentan ser buenas eran las más horribles. ¿Sería verdad o se estaría equivocando al juzgar a los demás?
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Kija el Jue Sep 14, 2017 12:04 pm

Kija no entendía del todo las implicaciones de ser un conejillo de indias pero estaba contento de poder ayudar, o estaría de mas despejar su mente por un rato y, dejando de lado la inclinación de la jovencita por las sustancias peligrosas sentía en el fondo que aquello sería una buena experiencia, quizá hasta para ambos. Kija había vivido muchos años ya y pese a eso le asombraba en sobremanera que siempre terminaba aprendiendo algo nuevo de los humanos, era una especie cambiante que lograba renovarse a pasos agigantados a diferencia de la tranquila y apacible existencia de un manakete que podía permanecer estática por siglos. El que lo sujetara de su mano derecha lo tomo por sorpresa pues si bien no a todos los humanos dicha extremidad causaba repelús, pocos se atrevían a tocarlo con tantas confianzas.

- Ahhhh…. d-deacuerdo, por mi está bien entonces…. -

Kija rara vez se negaba si no había motivos para hacerlo, motivos que lo dañasen a él o a algún inocente por lo que, después de que le soltara de forma algo brusca, Kija retomo a paso tranquilo la dirección hacia la posada donde se estaba quedando que no era una muy opulenta pero tampoco era de mala calaña. Kija entro al lugar saludando con una sonrisa al posadero quien siempre le miraba extrañado pues si ya los extranjeros no solían ser tan cordiales menos aun los habitantes locales. Kija subió a su habitación abriendo su puerta con l llave que el posadero le había proporcionado y, dejando la puerta abierta entro en su habitación para comenzar a guardar sus cosas.

El lugar estaba sumamente limpio y ordenado, había varios papeles sujetados con una cubierta de cuero sobre lo que parecía un escritorio así como tinta y pluma a la mano, una tetera pequeña con su respectiva taza al lado igualmente. Kija no demoro mucho en ordenar todo para hacerlo caber de nuevo en su bolsa pero su tranquilidad y calma al hacerlo eran quizá desmedidas para los ojos de los ajetreados humanos quienes, al tener vidas más cortas debían hacer todo más rápido.

- Esto sería todo, como apenas acabo de llegar solo había desordenado un poco. Primero deseaba aprender más de este lugar antes de ponerme a escribir así que aun no había avanzado demasiado. -

Sonrió alegremente acomodándose su gran bolso de viaje que contenía un montón de apuntes, recuerdos para sus amigos entre otras muchas cosas y, aun que dijese que había desordenado el lugar la verdad innegable era que lo dejo más limpio y arreglado que cuando recién había llegado.

- Lamento mucho hacerla desviarse, con esto podemos retomar el camino. Esta segura que no le ocasionare molestias si me quedo en su hogar?, d-digo…. agradezco muchísimo su hospitalidad y le estoy muy agradecido…. por eso…. temo que quizá mi presencia pueda llegar a molestarle. -

Realmente pensaba de esa forma, se preocupaba de estar invadiendo el espacio privado de una joven humana y causarle aun mas molestias, intentaba ser considerado aun que quizá esas palabras podrían llegar a malinterpretarse con otra cosa.
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Vie Sep 15, 2017 8:27 pm

Sin mucho más que decir, la pequeña bruja acompañó al que sería ahora su nuevo inquilino por unos días mientras esperaba para recibir el pago. En silencio, Nocthicula seguía los pasos de Hak. Ella miraba al suelo sin mucho que decir —tampoco es que se le diera bien hablar con las personas— y esperando a que la caminata se hiciera corta. Desde la taberna hasta el hostal no había mucho de distancia, pero en el trayecto oscuro donde solamente el sonido de la noche les acompañaba se le hizo bastante incómodo a la adolescente.

La muchacha decidió entrar con el hombre a la posada. Un lugar modesto donde la recepcionista estaba despierta a la luz de una vela mientras leía un libro en el mostrador. Hak saludó a las personas y se fue directo a su cuarto sin decir nada más, pero Nocthicula al no conocer a nadie ella no hizo ningún gesto ni nada. Solamente la mirada acusadora de la bruja era lo que se destacaba de su rostro.
Ella esperó en la puerta sin entrar a ese cuarto bien ordenado sin quitar ojo de aquel dragón que iba de aquí para allá en su cuarto. Jugaba con los mechones de su cabello, enroscando y desenroscando. Hacia tiempo pensando en qué cuarto podría meter a aquel hombre y de qué temas podían hablar; la convivencia con personas para Nocthi era algo difícil si no les agradaban.

En cuanto terminó, el muchacho salió con una gran bolsa de viaje. "Al fin...", pensó la bruja y se puso en marcha. Pero la voz del muchacho la hizo detenerla en mitad del pasillo, rodando sus ojos para después girar su cabeza lentamente y mirarle. Cuando lo observó se acordó justamente de una amiga de su pasado que, pese a su nerviosismo, era alguien muy temerosa que no quería molestar a las personas. Nocthicula suspiró profundamente mientras se agarraba el puente de su nariz y contaba hasta tres. No le gustaba la gente así porque ella era de acción-reacción. Intentó comportarse lo mejor que pudo, pero ni tan siquiera se paró por más tiempo porque reanudó su marcha para salir del hostal.

No me molestas, pero cuanto más digas eso más te haré limpiar. Advertido quedas. — A ella en el fondo le agradaba tener alguien a su lado que le fuera de ayuda o simplemente de compañía porque estar tan sola en Nohr después de haber perdido a sus padres y haber tenido que peregrinar hasta este lugar desde Plegia... había sido durísimo.

No dijo nada más, simplemente se dispuso a salir del hostal y comenzar su camino para ir a su hogar. En silencio, solemne, a veces pasaba la mirada a aquel dragón albino que tanto le interesaba. Lo estudió de arriba a abajo, tomando nota de sus ropajes tan pulcros y aquel gran maletín donde tendría sus anotaciones y ropa. No parecía alguien malo ni con malas intenciones; en cierta parte le recordaba a Eve por ese aura tan dulce que irradiaba. Confiaba en él, pero no lo suficiente como para entablar una amistad así como así; más que nada porque la brujita no era de las que enseguida sonreían y hablaban mucho. Ella prefería el silencio.

[ . . . ]

Tras recorrer toda la zona rica de la capital, se adentraron en los barrios pobres. Allí es donde la pequeña brujita vivía: una casa modesta de una planta con un pequeño jardín exterior no muy bien cuidado. Hacía poco que la había adquirido y estaba todo patas arriba, pero ella ni se preocupó por ello porque sabía que Hak le ayudaría a ordenar su hogar como pago por dejarlo quedarse.
Abrió la puerta delicadamente y dejó entrar primero al dragón, mirándole seriamente. Nada más entrar ya se notaba el olor a polvo y hierba fuerte, encontrándote con un comedor bastante desordenado (con basura desperdiciada por los suelos, una mesa llena de libros abiertos y apuntes, un sofá mal puesto, etc). Después de que él pasara, ella también lo hizo cerrando la puerta con una patada. Exhalando el aire cargado a polvo de su mierda de casa, dijo:

 Hogar, mierda, hogar.
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Kija el Sáb Sep 23, 2017 2:54 am

Kija tampoco era de muchas palabras usualmente y no porque le desagradase charlar realmente si no que vivía en una línea de tiempo diferente a los humanos, el tiempo le sobraba y a diferencia de los ajetreados humanos el apreciaba los silencios y las pausas, los momentos para reflexionar y escuchar. Por ello no le pareció para nada incomodo el silencio de camino a la casa de la joven hechicera pues para el no fue tanto tiempo y aparte estaba ocupado intentando memorizar todos los caminos posibles a lo que sería su nuevo alojamiento. Pasaron los barrios acaudalados y poco a poco las calles fueron tornándose mas obscuras y descuidadas, las ropas de las personas también cambiaban así como las miradas que les dedicaban; Kija se limito a tomar notas mentales para ilustrar después algunos de estos escenarios.

Llegaron a una casa desvencijada casi en su totalidad, la madera podrida en algunas aéreas, el jardín con plantas muertas y pilas de desorden por todos lados, un penetrante olor a polvo y a hierbas y una telaraña adornando cada esquina, Kija por su parte se mantuvo tranquilo al entrar el lugar, mirando con ojo crítico para evaluar que debía hacerse en cada caso y la mejor forma de resolverlo más que en el desorden per se.

- Un lugar…. pintoresco sin duda. -

Fueron sus sinceras palabras mientras que dejaba su maleta de cuaje a un lado, comenzando a buscar dentro del bolso hasta sacar un delantal con dragoncitos bordados, una pañoletas para el cabello y el rostro así como un sacudidor portátil. Lo mejor era ponerse manos a la obra lo más posible pues aquel ambiente no podía ser saludable para una jovencita.

- Bueno, comenzaremos encargándonos de todo ese polvo. -

Con aquel delintar y pañoletas, Kija comenzó a sacudir el lugar lentamente sacudidor en mano. Sin embargo el manakete parecía disfrutarlo pues incluso comenzaba a torear contento, meneando el sacudidor y ocasionalmente las caderas al ritmo de su música.

- Lo ideal sería comenzar con el recibidor…. ohhh, y aquel estante necesita madera nueva…. hay que remendar los manteles, traje conmigo hilo y aguja?, deberé revisar mas tarde. -

Haría reparaciones completas, sabía hacerlas pues había pasado un siglo o poco menos limpiando y reparando su antiguo y amado templo perdido en el bosque de cerezos.

- Sería bueno que me hiciese una lista con sus comidas preferidas señorita, con mucho gusto las preparare para usted. -

El albino parecía mas entusiasmado que otra cosa ante la idea de que tenia tanto trabajo por delante, el veía oportunidades para hacer que la calidad de vida de su anfitriona cambiase para bien.
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Invitado el Lun Sep 25, 2017 8:31 am

No hacía falta decir que la bruja se cogió la casa más pobre en aquel barrio de clase baja debido a los pocos ingresos que sus padres le dieron para sustentar; menos mal que lo guardaron bajo llave antes de morir ese —glorioso— día. Estaba muy vieja con muebles rotos, llenos de humedades e, incluso, telarañas y una gran capa de polvo por donde mirabas. No tenía tiempo de ir limpiando todas las zonas de aquel hogar de dos pisos; solo tenía limpio la cocina, el baño y mi habitación. Para mí esa tarea era la más pesada en mí día a día, por lo que al vivir sola no me importaba tener todo desordenado si yo sabía dónde estaban las cosas después.

Puedo decir todo esto tranquilamente, pero si luego había alguien que quería limpiar para mí a cambio de simplemente un hogar donde pasar el tiempo, ¿Por qué no? Seguramente al no estar mucho por mi hogar podría conversar el lugar limpio semanas después de que el dragón se marchase. Un intercambio equivalente, encima de todo más a mi favor: sus escamas y sus servicios por mi casa y compañía. ¿Qué podía perder?

El peliblanco sacó todo de su maletín como si fuera un lugar sin fondo. Me llamó la atención los bordados de su delantal y la manera tan rápida que tuvo de apropiarse de las tareas de limpieza. Lo miraba atónita, sin decir nada; en cierto modo me recordaba a mi madre cuando yo era pequeña y ella limpiaba mi hogar.
Lo dejé ir a lo suyo hablando para sí mismo sobre las cosas que hacer, dejando todo lo que traía de mi puesto en la mesa. Al verle ya querer marchar a la acción siendo la hora que era me puse hasta nerviosa. ¿A caso no tenía sueño? Si acababa de llegar a mi casa. Parecía como si la noche le quitase la poca cordura que un dragón pudiera tener.

En cuanto me habló yo estaba sentada en el sofá delante de todas mis cosas, reaccionando entonces para mirarle. Me había quedado atolondrada mirando a la nada por el sueño que me comenzó a dar, estando a punto de dormirme sentada sin ningún remordimiento ni nada. Dando un sobresalto, miré hacía él y pestañeé. Tardé en razonar la petición debido al dolor de cabeza que ya llevaba de por sí y por lo atolondrada que me había quedado; al estar en mi casa me entraba una sensación somnolienta que me hacía querer dormir sobre estas horas de la noche.

Oye, Hak, ¿por qué no dejas todo eso para mañana? Ya es tarde y a mí me está entrando sueño por no trabajar, así que mejor te digo cuál es tu habitación y mañana hablamos de ello. —Me levanté del sofá y, agarrando la mochila con las cosas de mi puesto, le hice una señal para que me siguiera. — Ven, anda, no me calientes más la cabeza de lo que ya la tengo. —Resoplé pesadamente por el cansancio acumulado en el cuerpo; llevaba un día y medio sin dormir. Subí por las escaleras que estaban en el recibir que daban al primer piso con solamente dos habitaciones y un cuarto de baño que era un caos. Abrí la puerta que estaba por el lado derecho del pasillo, en frente de mi habitación. — Este es tu cuarto. Está desordenado y lleno de cosas. Si quieres limpiarlo ahora, allá tú, pero yo me voy a dormir a mi habitación. —Señalé la puerta de mi habitación que estaba frente al que sería tu cuarto. — Mañana hablamos de todo. Descansa hoy. —Le di un par de palmadas en su espalda, pero antes de entrar a mi cuarto me asomé por la puerta con una mirada seria. — Y, por cierto, como sea todo una trampa o te atrevas a molestarme o liarme algo o hacer algo que no me guste, el brazo que tienes te lo cortaré de cuajo sin dudarlo dos veces. ¿Lo entiendes? Pues buenas noches. —Ni le di tiempo a que me diga nada porque cerré la puerta para ir directa a mi cama y acostarme.

Demasiado por esta loca noche para mí.


Off:
Si lo deseas podemos seguir el tema al día siguiente o mandarlo a cerrar con un último post tuyo y abrir otro donde ya contemos un poco por encima el primer día de ellos y el último día un tiempo después (en ese mismo tema) de cuando se le caen la escamas y se despiden. ¿Qué te parece? Si quieres saber más mandame un mensaje privado y lo hablamos mejor~
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Kija el Lun Sep 25, 2017 1:28 pm

Kija era diferente de los seres humanos pese a que la mitad de su sangre era humana, vivía en una línea temporal diferente por lo que en veces su concepción de los horarios a veces vagaba un poco. Por supuesto la idea de ponerse mano y zarpa a la obra lo entusiasmaba tanto que había olvidado por un momento la hora que era, cosa que la chica le recordó con sus prontas palabras después de que se había puesto su mantel de limpieza.

- Entiendo…. lamento haber sido tan desconsiderado, señorita. Con mucho gusto podre dejar todo esto para mañana y así dejarle descansar adecuadamente. -

Y con ello comenzó a decirla sin hacer protesta alguna, paseando su mirada celeste por todo el lugar para tomar nota mental de todo lo que debería de hacer solo despertándose al día siguiente. Entre muchas de sus preocupaciones estaba algunos muebles desvencijados y lo que parecían ser pequeños orificios en el techo, los cuales adivino eran goteras, pues esto no solo intentaba contra la salud de la pobre chica si no quería peligroso que alguno de estos muebles podridos se rompiese dejándola caer.

Su habitación estaba tan abarrotada de polvo, telarañas y cosas viejas o amontonadas como lo estaba el resto de la casa pero eso no molestaba al manakete, de hecho solo estaba simple y llanamente agradecido de la joven fuera lo bastante generosa de permitirle quedar en su hogar mientras pasaba el bochornoso evento que lo había llevado a esta situación; la caída de sus escamas.

-Entiendo señorita, descuide, daré solo una limpieza rápida y me iré a dormir inmediatamente para no causar…. -

Pero la puerta se había cerrado tras de sí, dejándole solo con aquella desvencijada habitación y haciéndolo adivinar que era o donde estaba cada cosa…. allí la mesita de noche, ese de allá era un estante para libros, la cama estaba llena de polvo y debía ser sacudida urgentemente. Tal como lo prometió Kija se limito a hacer una limpieza leve, solo necesaria para el poder descansar sin molestias aun que siendo quien era importaba poco, los manaketes tenían un sueño bastante pesado y cosas pocas podían perturbarles mientras dormían.
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Eliwood el Jue Sep 28, 2017 1:05 pm

Tema cerrado. 50G a cada participante.

Nocthicula obtiene +1 EXP.

Se procede a la tirada gratuita del dado Suerte, cuyo resultado será la recompensa para ambos.
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Re: La cordura se perdió entre la oscuridad. — Social Privado.

Mensaje por Narrador el Jue Sep 28, 2017 1:05 pm

El miembro 'Eliwood' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Suerte' :
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