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[Social] A tus servicios... momentáneamente [Priv. Dyanne)

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Mensaje por Invitado el Miér Ago 16, 2017 2:45 pm

Negociar era algo que los bandidos sabían hacer, en especial cuando se hacían pasar por mercenarios, pues su líder no solía ser quien cometía los actos más bajos bajo la luz del sol y la luz pública, para eso estaban los peones que simplemente servían a sus órdenes para obtener parte del botín, o porque no tenían otra opción. Mientras él disfrutaba de no ver su cara expuesta en ningún cartel y poder viajar sin preocupaciones legales con la bailarina que hacía llamar su mujer; una atractiva mujer que distraía la mirada de los varones y hacia que bajasen la guardia, pero en aquella negociación no servían sus encantos femeninos, pues era una mujer que seguramente intentaría usar las mismas artes para conseguir algo a su favor. Lástima que el bandido no caía ante los encantos, después de todo a su lado estaba una mujer que haría lo que fuese por él, no por cosas absurdas como el amor, sino por el miedo que tenía, aquella forma en la que el gobernaba sobre su alma con tan solo una mirada.

-Muy bien Señorita, uno de mis hombres le acompañara. Querida, ¿por qué no vas por el muchacho?- Sonaba cual pregunta cariñosa, mas todo en ese mundo era falso, la bailarina asintió y casi haciendo una reverencia salió del cuarto para ir al establo, sabía bien a quien se refería con “El muchacho”, pues aunque bien era cierto que nunca usaban nombres entre ellos y con nadie, el más joven para apodar así era quien ella controlaba. Los lazos eran un arma de doble filo y aquel medio humano había dejado las cadenas físicas de sus captores por unas aún más resistentes, aquellas formadas por el apego hacia ella. Por eso debía ser quien le dijese que hacer, ya que a golpes nada podía lograrse con él, bien lo habían comprobado durante años.

Con dinero de por medio los tratos se hacían con facilidad, de no haberlo también servían trueques o negociaciones especiales, en cualquier caso el joven branded no se involucraba en esos temas, solo le llegaba un poco de información, simplemente la instrucción de que hacer y más nada, pues él se mantenía fuera de las posadas y tabernas, durmiendo en la calle o, si tenía suerte como ese día, en un establo junto a su Wyvern, realmente no le molestaba, no tenía aspiraciones humanas después de todo y dormir en una cama era un lujo que había olvidado.  -¿Cómo estás?- Le escuchó preguntar a aquella mujer cuyos pasos ni siquiera se escuchaban sobre la paja, era tan sigilosa como un ninja o un buen ladrón. El joven abrió los ojos y se acercó a su mano, como si fuese una mascota saludando a su dueña, realmente no era un gesto que a ella le agradase, le hacía sentir tristeza o ¿compasión?, desearía que fuese más humano, pero si lo fuese ¿aceptaría vivir así?, quizás era lo mejor para él mantenerse en aquel estado, o eso le había hecho creer su oportunista cónyuge que bien sabía que la ignorancia era útil en los siervos.

–Tienes trabajo que hacer, hoy será diferente a lo usual, pero lo haras bien, ¿verdad?, luego de eso volverás… ¿entiendes?, acompañaras a una señorita, ve que este a salvo y cuando te diga que está todo listo, solo regresa aquí, ¿entiendes?, debes cuidarla, haz lo que te dice y apóyala, si lo entiendes ¿verdad?- Preguntaba una vez más, nerviosa de no dejarlo claro pues el cachorro no solía hacer viajes solo, ¿y si algo salía mal?. Por un momento pensó que ojala ocurriese algo, que no volviera, podría aprovechar la oportunidad para ser libre, pero… no, sabía que volvería, porque lo había domesticado lo suficiente y por eso es que el líder le daba esa “libertad” condicionada. – Tienes que volver- Terminó por decirle con una caricia en la mejilla mientras el solo asentía obedientemente, ante su acto maternal. Si no volvía era lo mejor para él, pero la represalia la llevaría ella y temía por su seguridad más que por aquel joven, que de igual modo solo quería que ella estuviese bien. Era un mundo egoísta y el miedo era lo que reinaba en el corazón de la mujer, a diferencia del inocente muchacho que pese a sus actos no caía en un consiente pecado.

El joven de cabellos bicolor sonrió levemente, algo que solo ella veía cuando estaban a solas, aquello hacia doler su pecho, por lo que le dio la espalda, era difícil ser cruel con quien no tiene malicia alguna. -Quizás sea mejor que uses esto – dijo la bailarina sacando de una de las alforjas equipadas a la montura que estaba junto a él sin equipar, una máscara que complementaria con su pañuelo en el cuello del joven, eso le haría recordar el regresar sin duda y ayudaría a cubrir su enorme marca de branded, raza que habían seguramente ocultado en el negocio, después de todo ¿a quién le agradan los medio humanos?. Al de ojos bicolor no le agradaba mucho la idea de llevar mascara, pero tampoco le daba demasiada importancia, después de todo estaba ocupado sintiendo el perfume en el pañuelo que ahora tenía cual bufanda, era agradable para el tener el aroma de quien quería. La mujer le coloco la máscara que apenas dejaba ver su ojo dorado, aquel blanquecino era cubierto por su cabello y más nada de su rostro se notaba, tampoco su cuello, ni la cadena en este, y ambas orejas eran cubiertas por el cabello de igual forma, así si la capucha de la gabardina que llevaba se bajaba seguiría sin mostrar nada importante que pudiese incomodar a la clienta.

Estando ya listo el jinete que recogía su lanza del suelo, la bailarina se acercó a la wyvern, pero esta gruño haciéndole temer y por ello retroceder, el muchacho se apresuró a calmarla con un gruñido propio. Así se comunicaban, las palabras sobraban en su mundo de bestias. –Ne... necesitaras ponerle la montura, sé que te gusta viajar sin ella pero, puede que debas volar con compañía y es más seguro así- Dijo apartándose para que el tomase la montura y la colocase al animal con cierta torpeza de quien no tiene costumbre de hacer algo así. La bailarina solo supervisaba a cierta distancia, temía ser atacada por quien no confiaba en sus mentiras, aunque en el fondo si apreciaba al branded, jamás convencería con sus actos a aquella bestia alada.

Equipada la Wyvern salió del establo con su jinete siguiendo a la grácil fémina al encuentro con el líder que estaba ya en la entrada –Este joven sabe pelear si hay problemas y cruzar los cielos les hará llegar más rápido, no es la mejor idea tocar a su montura, pero él la sabe controlar. – Pensó que más decir- No habla demasiado, pero entiende el idioma, cuando termine su trabajo solo dígale que regrese- Sin más que decir se acercó a la bailarina para abrazarla posesivamente por la cintura, era una señal para el jinete, si hacia algo mal sabía que ella pagaría y la furia se notaba en su único y bestial orbe ocular visible. En parte también era un gesto para mostrar su poder sobre ella, le pertenecía y lo demostraba así para contrarrestar el hecho de que le molestaba ver en el mestizo el pañuelo de su mujer, simplemente dejaba las cosas en claro haciéndole desviar la mirada con molestia, pero al menos eso hizo que se centrase en la clienta. No la saludo, solo la inspecciono con la mirada de manera rápida para reconocerla si se mezclaba entre la gente o la perdía de vista en algún punto.

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Re: [Social] A tus servicios... momentáneamente [Priv. Dyanne)

Mensaje por Dyanna el Dom Ago 27, 2017 4:36 pm

Una poderosa ráfaga de viento agitó el largo cabello rubio de la capitana. Era un día perfecto, había que aprovecharlo para hacer mover el culo a sus rufianes ahora que ya se habían acostumbrado del todo a ella como máximo mando dentro del navío de su difunto hermano. El nombre de su barco, era desconocido, por no decir que no existía. Muchos se preguntaban ¿Por qué no bautiza a la herramienta que le hará poder surcar el ancho océano? ¿No es tal cosa merecedora de un nombre? Pues si, lo es. Pero Dyanna estaba claramente traumatizada por el suceso del pasado en el que su hermano, cayó en combate. La situación le dolía tanto por un profundo sentimiento de culpabilidad, si ella hubiera sido más lista, mas fuerte, quizá su hermano caminaría a su lado por el largo sendero de la vida. Mas es solo un sueño efímero que pasa cada cierto momento en la cabeza de Dyanna, no hay forma de que eso pudiera suceder ahora que ha muerto, el destino... No puede cambiarse.

En la proa de su barco, la capitana de brazos cruzados se hallaba, no es que tuviera mucho que pensar, un pirata se dedica a lo que se dedica, no hay tiempo para distracciones o eso puede llevar a una torpe muerte. Iban en busca de riquezas, habían escuchado de rumores sobre un templo en cierto lugar de Valentia, donde miles de ofrendas eran ofrecidas a Naga y donde por supuesto, clérigos y otros protegían el lugar. Para Dyanna, quien no era creyente, era una situación graciosa, incluso llegaba a pensar que era algo justo, ya que las ofrecían pues... ¿Que mas daba robarlas todas? ¿Incluso las riquezas del templo en si? Pues si, eso también. Al fin y al cabo, solo están enriqueciendo a locos que prometen cosas imposibles, Naga, no existe. Desde el pensamiento de la capitana, claro está.

Antes que nada debían informarse ¿Y que manera más rápida de informarse que preguntarle a alguien que se dedicara a casi lo mismo? Conocía a un grupo desde hace un tiempo, eran viejos amigos de su hermano y por supuesto, esta heredó su puesto en también las negociaciones. Ellos se encontraban por Chon´sin, así que para allá irían, además no era mal plan, el propio templo del que le habían llegado rumores, era del mismo país. Anclaron su barco y bajaron a tierra, no perdieron mucho tiempo y fueron directamente al lugar donde sabían que estarían. Entraron en un establecimiento y solo Dyanna, entró en un cuarto, donde estaban con quienes tenía que hablar.

- Ha pasado mucho tiempo, querido. - Dijo acomodándose.

Una mesa de por medio, una preciosa mujer al lado de aquel hombre y ella. - No vengo a hacer negociaciones, hoy esa no es mi intención. - Dijo con tono amable, expresando lentamente una sonrisa. - Vengo a que me des información sobre un lugar cerca de aquí. Supongo que tratándose de mí, ya sabrás cual es. - Añadió ladeando suavemente su cabeza. Era cierto que eran conocidos desde hace tiempo, por eso mismo, Dyanna no necesitaba siquiera ser protegida ahí, al fin y al cabo eran buenos socios de su hermano Siel.

- El templo... ¿Hmm? No es algo fácil ni tampoco difícil. Lo cierto es que está protegido, no dejan sus pertenencias al aire libre ni mucho menos, hay quienes las custodian. - Comentó aquel hombre a la rubia. - ¿Desde cuando eso asusta a nuestra estirpe? - Dijo soltando una ruidosa carcajada descuidada. El tiempo en el mar le había enseñado que si quería algo, tendría que luchar por ello, no había lección mejor aprendida que esa. Arriesgarse era su día a día y... Le encantaba.

- ¿Tanto ansías sus riquezas? - Preguntó. Cosa que fue respondida al segundo, con gran seguridad. - Por supuesto, las ansío, deben de ser para mí y mi tripulación. Además, un asalto rápido aquí aumentará notablemente nuestra presencia en las mentes de los demás ¿Qué mas puedo pedir? - Miró hacia arriba, e hizo un gesto de burla, levantando su mano para cerrar el puño, como si estrujara algo con él. - Esta vez ni su dios podrá salvar a aquellos que se resistan a darme lo que posean. - Sin duda era una persona vil, fría y avariciosa. El pasado la había vuelto una auténtica psicópata con un sin fin de traumas, un año como esclava bastó para que su actitud cambiara totalmente.

-Muy bien señorita, uno de mis hombres le acompañara. Querida, ¿Por qué no vas por el muchacho?- Respondió. - Vaya ¿Te preocupas por mí? Soy tan capaz como mi hermano, no me subestimes. - Dijo con un tono mucho más serio.- Se que eres tan capaz como tu hermano, por eso mismo no quiero que acabes como él, además, es solo el chico. Tómalo como algo de cortesía de mi parte. - Le respondió. Dyanna tragó saliva, no dejaba que nadie nombrara a su querido difunto hermano, pero él tenía razón. Asintió y se levantó, saliendo a fuera donde se encontraban todos sus piratas. - Preparaos... Hay bastante que robar esta vez. -


Off rol:
No sabía muy bien como entrar en la historia, si necesitas que cambie algo, solo dímelo :3
Afiliación :
- MITGARD -

Clase :
Mercenary

Cargo :
Pirata

Inventario :
Espada de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
197


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