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[Social] Lo verdaderamente importante [Priv. Gaius]

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[Social] Lo verdaderamente importante [Priv. Gaius]

Mensaje por Hanzo el Mar Ago 15, 2017 10:10 pm

Hacía unas semanas había recibido una carta. En ella, leyó que el monje Takahiro, su mentor y el hombre que lo había sacado de aquel orfanato cuando era pequeño, y sus otros aprendices, muchos ya ni los recordaría o conocería; habían tenido que huir de Regna Ferox por el estado en el que había acabado. Era allí donde había vivido en su formación como monje, pero habían regresado a Hoshido. Por tanto, Hanzo había decidido ir de visita para echar una ayuda a sus viejos conocidos.

Durante el viaje había tenido que pasar por algunas circunstancias, entre ellas tener que cruzar Nohr por los pasajes abandonados y más peligrosos. Incluso, cuando había pasado la frontera de su país natal, se había encontrado envuelto en más problemas con emergidos. Hacía tiempo que no pisaba aquellas tierras, pero a pesar de todo, el imperio de Hoshido seguía siendo tan hermoso como lo recordaba. Aunque aún hubieran muchos lugares en la pobreza, rincones desamparados y alejados de los territorios feudales.

Y allí se encontraban el monje Takahiro y sus aprendices, ayudando en una aldea pobre y apartada, repartidos allá donde hiciera falta de personal a cambio de su estancia. Al llegar, el primer lugar que visitó Hanzo fue un orfanato casi en ruinas, en el que se quedaban varios niños pero no habían muchos voluntarios, estaban pasando una crisis.
Antes de entrar, se quedó en silencio mirando el edificio, recordando aquellos días. Pero no tardó mucho más en cruzar la puerta, ya que aún si sus conocidos no estaban por allí, él simplemente sintió que debía hacer algo por aquellos niños, su debilidad.

Una vez informado de la situación y haberse presentado ante el humilde director de aquel orfanato, Hanzo se dirigió a una de las habitaciones a dejar sus pertenencias. Sin querer, su bolso se desplomó al suelo, haciendo que la mitad de las cosas que él ahí guardaba se desparramaran por aquel piso de madera vieja. Materiales, una poción, papeles... Al recogerlos, Hanzo se detuvo en una de las hojas de papel y se quedó mirándola por un rato, ¿por qué se había guardado aquello?

Hacía una semana, en uno de los pueblos de Nohr se había fijado en los carteles, como siempre, en busca de ofertas de trabajo. Gente que buscaba ayuda, grupos de mercenarios que organizaban campañas... y delincuentes. Hanzo no pudo evitar llevarse la mano a la cara cuando reconoció la cara de aquel joven delincuente dibujado en el papel.
"Se busca: Gaius el ladrón."... ¿En qué clase de líos se habría metido? Recordaba que aquel pelirrojo con el que había formado una curiosa amistad, le había contado que había hecho cosas horribles de las que no estaba muy orgulloso. Pero Hanzo nunca se le pasó por la cabeza que fueran tan graves como para tener un cartel con su cabeza en búsqueda y captura en aquel reino oscuro.
Como tampoco había entendido cómo había arrancado ese papel casi por reflejo y se lo había llevado en su bolso desde entonces.

El monje siguió guardando los papeles, no era momento de estar pensando en eso. Además, hacía tiempo que no le veía, tal vez meses. Incluso habiendo pasado bastantes días en Ylisstol, antes de su viaje al este del país. Aunque tal vez tampoco ayudaba aquello que tenía atado a su cinto, una espada hoshidiana, una katana, que había comprado como recuerdo días atrás en la capital de Hoshido. Sin querer pensar más en el asunto, la dejó también junto a su bolso, antes de salir de nuevo al pasillo, donde se encontró con el director de nuevo.

- Ah, señor monje, creo que alguien le busca en el piso de abajo, en el salón.

Tras esto, bajó a dicho lugar, el cual quedaba al lado de la pequeña cocina, donde aún no había entrado. En aquella sala era donde todos los niños estaban jugando con algunos muñecos de madera que él mismo había traído.

- ¿Hanzo? -exclamó una voz jovial en alto, a sus espaldas- ¿Eres tú? ¡Cuánto tiempo! -Hanzo se dio la vuelta para ver la cara de un antiguo compañero suyo. - ¿Te... acuerdas de mí? Soy Fuji, el maestro Takahiro me dijo que habías venido, ¿lo has visto ya? Está con los demás ayudando por el mercado.

- Ah, Fuji. -su cara ciertamente le sonaba, pero gracias al nombre pudo recordar que se trataba de uno de los jóvenes que el viejo había adoptado cuando aún estaban por Hoshido, años atrás- Y no, acabo de llegar. -respondió, dándose la vuelta para sentarse en el piso, poniendo una sonrisa tierna viendo a aquellos niños tan felices correteando, contentos de tener compañía aquellos días.

- ¡Tan seco como de costumbre! -comentó Fuji con un claro tono de broma- Pero ya veo que sigues siendo el mismo, Hanzo. Siempre has tenido un don natural con los pequeños. -comentó, mientras veía cómo su musculoso compañero jugaba con los niños que le rodeaban o tocaban su cabeza rapada.

Era una de las vistas más inusuales, sólo en esos momentos era cuando Hanzo rompía su aparente muro de piedra, y reía en alto, mientras con una sonrisa tierna se veía reflejado en aquellos niños desamparados.
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Re: [Social] Lo verdaderamente importante [Priv. Gaius]

Mensaje por Gaius el Miér Oct 18, 2017 1:43 am

A donde podía ir? Siendo buscado en varios países el ladrón deambulaba por el mundo ocultando su rostro tras una gruesa bufanda y su pelo cubierto por la capucha.
El cartel de “se busca” emitido por Nohr le estaba haciendo la vida de a cuadritos. Todavía no se había tomado las molestias de ir a verificarlo él mismo, pero antes de hacer nada fue a esconderse al único lugar en el mundo donde sabía que los amigos de Nohr tenían poca influencia: Hoshido.
Y en ese reino específicamente era donde se encontraba ahora el pelirrojo. Con su pesado costal a cuestas caminaba por un angosto camino rural, rodado de colinas cubiertas de verde y el dibujo de un rio que corría cerca.
Lo único que arruinaba ese paradisiaco paisaje, eran las múltiples columnas de humo que se divisaban a la distancia, que hacían que a uno se le apretara el estómago.
Era cierto, no lo había creído en los rumores pero ahora que estaba ahí y podía verlo con sus propios ojos: Hoshido estaba perdiendo contra los emergidos. Si sus gobernantes no hacían algo pronto… las llamas consumirían esas hermosas praderas por las que ahora caminaba y contaminarían el bello rio azul como una serpentina puesta en el paisaje.
Arrugó el entrecejo y apuró la marcha. Nada ganaba llenando la mente con nefastos pensamientos, ahora solo tenía que llegar a un lugar donde pasar la jornada e informarse sobre los rumores locales. Además, serpia honesto consigo mismo, pese a que le agradaba Hoshido y había conocido a hermosas y maravillosas personas aquí, el ladrón no sentía amor por nada que no fuera su cuello ,así que cuando la tormenta se terminara de ceñir cobre el reino, el bandido ya estaría lejos, muy lejos de todo peligro.

El camino continuó dando zigzags por el paisaje hasta que unas extrañas columnas aparecieron a un lado dibujando una arcada que enmarcaba una escalera ascendiente colina arriba, atravesando una arboleda.
Arqueando una ceja el ladrón se acercó curioso por tan llamativa forma de señalar un camino y sin entender los letreros que rezaban al costado de la entrada, comenzó a subir sin pudor alguno sintiéndose como en su casa. “Si fuera un reciento privado estaría amurallado” Se dijo a si mismo mientras continuó subiendo.
A los pocos minutos después se arrepintió de su propio pensamiento cuando dos monjes de robusta constitución le habían golpeado y detenido en el suelo, manteniéndolo quieto en el suelo amenazándolo con lo que parecían los palos de sus escobas, pero sin el cepillo.
-No.. no me sigan golpeando! No he hecho nada malo!-
Aclamó con ambas manos extendidas al cielo acostado boca arriba en el suelo sin saber que hacer a continuación o en que tan grave lio se había metido.

***

Tres días habían pasado desde entonces y el bandido ahora era obligado a ayudar en la cocina en castigo por haber “profanado la santidad del templo”.
Como iba a saber él que en Hoshido los lugares sagrados no se podían entrar libremente y que los templos no tenían ningún tipo de muralla a su alrededor.
Maldijo a su mala suerte, a Hoshido y un poco a Naga por lo ocurrido el primer día. Pero los monjes fueron estrictos, pero nunca crueles con él, por lo que al tercer día ya estaba acostumbrado a sus labores en la cocina y la amabilidad de todos allí le habían enternecido el corazón.
Pasaba sus días cocinando para todo en el monasterio, limpiando los jardines y, en sus ratos libres, jugueteaba con los huérfanos que Vivian en la parte posterior del templo. Era una vida extremadamente placentera, lo admitia. Su camastro era suave y calentito, tenía comida seguido y los niños le adoraban ya que sabía hacer dulces de todo tipo.
Pero todas las noches, al mirar hacia el cielo y ver cada vez más incendios en el horizonte, el bandido sabía que esta vida tenía fecha de caducidad próxima.

Esa mañana había lavado los pisos del gran cuarto donde dormía con otras diez personas, aireado los colchones y ahora iba camino a la cocina cargando un pesado costal de legumbres lo mejor que podía, arrastrándolo con todas sus fuerzas por el patio en su camino de la bodega a la cocina.
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Re: [Social] Lo verdaderamente importante [Priv. Gaius]

Mensaje por Hanzo el Sáb Oct 28, 2017 7:13 pm

Los niños jugueteaban tocando la cabeza del monje, quien no se veía molestado en absoluto. Es más, reía con ellos, los cuales disfrutaban imitando que eran adivinos y era su bola mágica. La imaginación que tenían era increíble.

- Bueno, cuando estés algo más libre, ya sabes por donde nos encontraremos. ¡Debes estar cansado de tu viaje! -comentó Fuji, quien observaba la divertida escena, antes de retirarse al recibir a cambio el silencioso asentir del otro.

- ¡Hermanito Hanzo! ¡Queremos dulces! -pidió uno de los chiquillos.
- ¡Vamos a pedirle al cabeza de zanahoria que nos de!
- ¡¡Sí!! -gritaron al unísono, empujando al monje, mientras él se había quedado extrañado por aquel mote, "Cabeza de zanahoria". ¿Quién sería aquél tipo? Había más gente ayudando ahí dentro, pero de los que había visto no le sonaba nadie que coincidiera con aquel raro y divertido mote.

- Está bien, está bien... Vayamos. -se puso en pie, finalmente, sin poder evitar ser influenciado por la insistencia de aquellos niños inocentes.
- ¡¡Bien!! -exclamaron todos los que estaban con él allí, dejando los juguetes cuidadosamente en el suelo.

- ¿M-me subes, porfii...? -se acercó el más pequeño de todos, al cual Hanzo lo cargó encima de su espalda, mientras entraba en dicha cocina y no veía a nadie por mucho que mirase a su alrededor, extrañado.

- ¡Mira, ahí está! -señaló hacia afuera, otro de los niños.
- ¿Hmm?... -Hanzo se dirigió a esa dirección, mientras el pequeño daba palmaditas sobre su pelada.
- ¡Alto! ¡Muy alto! ¡¡Yaayyy!!

Hanzo rió en alto mientras salía por la puerta que daba al patio, mientras los niños les seguían, acurrucados a sus piernas.

- ¡Yo también quiero subir! -dijo uno de ellos, jalando de sus ropas. Sin embargo, para entonces, el monje se había quedado parado al ver por fin al tal "cabeza de zanahoria" al que se habían referido los niños.

Sin duda, ahora entendería el por qué. No olvidaría aquel cabello del color del atardecer que había conocido. Carraspeó, algo avergonzado porque le hubiese escuchado reír con aquellos niños, casi nadie había visto esa parte de él.

- ... ¿Gaius? -Aunque ciertamente, aquel lugar era el último en el que esperaría encontrárselo, ¿qué hacía ahí?

- Deja. Yo te ayudo. -se acercó al pelirrojo con la intención de cargar el costal, bajando al pequeño de sus hombros, revolviendole los pelos con una sonrisa tierna, al ver que había inflado los mofletes.
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Re: [Social] Lo verdaderamente importante [Priv. Gaius]

Mensaje por Gaius el Mar Nov 28, 2017 1:18 am

Después pasar la mayor parte del día fregando y limpiando, aquel costal de tubérculos estaba resultando una tarea más pesada de lo que era normalmente. Había empezado a considerar ir a pedir una caretilla a alguno de los monjes que le “retenían” en el templo, pero el canto de mil risas de niños alegres y felices que pronto le rodearon extendiendo ambas manos delante de él y reclamando esas delicatesen que tanto disfrutaba preparar. No pudo evitar soltar una carcajada, simplemente le encantaba verlos tan felices e intrépidos, llenos de alegría… llenos de vida. Empezaba a tramar la forma de engatusar a los jovencitos incautos para que cargaran los tres costales que le faltaban mover hacia la cocina, cuando una sombra le cubrió asustando un tanto al bribón.
-H-Hanzo!- Exclamó sorprendido el peli naranja al encontrarse con aquel enigmático monje con el cual había compartido aventuras con anterioridad.
Su sorpresa rápidamente se volvió alegría, pero retuvo sus impulsos de abrazar al grandulón con fuerza ya que cargaba aun pequeño sobre los hombros y podría tirarlo si era muy efusivo.
-Ah? No es necesario! Yo solo puedo.- Mintió descaradamente el ladrón mientras el monje se desprendía del niño para subirse su costal sobre un hombro. Si bien dijo en voz alta que no era necesario, físicamente no hizo ningún tipo de ademan para detener al hombretón y se limitó a caminar tras sus pasos a hasta la cocina.

El pequeño ejército de niños que trajera el monje, los acompañaron hasta la cocina, siempre saltando alrededor y jugueteando entre ellos, siempre acordándose de reclamar los dulces a los que el bandido todavía no había negado o afirmado dar.
-Quieren dulces chicos? Con gusto les prepararía unos cuantos pero desgraciadamente me he quedado sin higos-
Mostró las manos vacías teatralmente ante los chicos consiguiendo que todos le prestaran atención.
-Si me consiguen una gran cantidad de higos… estoy seguro que podría hacer una gran cantidad de dulces…- Guiñó el ojo a los chiquillos que le prestaban atención y un contingente importante de ese pequeño batallón de infantes salió corriendo hacia las barracas alocando al resto de los monjes con preguntas.
Con una sonrisa en los labios Gaius se giró hacia el pelado monje que tan amablemente había cumplido su tarea de abastecer las cocinas.
-Por Naga bendita… esto si que es inesperado. Que pequeño que es el mundo jajaja! –
Palmeó la espalda del hombre amistosamente.
-Quien diría que de todas las personas en el mundo íbamos a volver a cruzar destinos.
Jopes! Te invitaría una cerveza para celebrar, pero…-
Se acercó un tanto para murmurar.
-Estoy bastante seguro de que aquí no tienen tabernas me temo.- [/color]
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Re: [Social] Lo verdaderamente importante [Priv. Gaius]

Mensaje por Hanzo el Sáb Dic 30, 2017 11:49 pm

Tomó dos de los costales que le faltaban al chico y los cargó sin ningún problema sobre sus hombros, y junto a los chiquillos todos fueron a la cocina, donde el monje dejó los sacos cuidadosamente en la zona de la despensa, dando unas palmaditas para sacudirse el polvo que había quedado ligeramente sobre sus hombros y manos. Y fue entonces que dirigió la mirada hacia Gaius, hablando amistosamente con los pequeños.

Los niños habían ido hasta ahí por sus dulces... Recordó la vez anterior, su cocina no había estado mal, y de hecho él había dicho que se le daba mejor cocinar dulces. Como también le había contado que tener una tienda de éstos era su mayor sueño. Entonces... ¿sería posible que estuviese allí de voluntario ayudando porque le gustaban los niños? Hacía un momento le había escuchado reír, con una sonrisa diferente, que jamás le había visto esbozar en la ocasión pasada. Además, que de otra forma no imaginaría encontrárselo en un lugar como ese.

- No esperaba... encontrarte aquí. -se puso una mano detrás del cuello, en cuanto salieron corriendo los infantes.

Le chocó un poco el acercamiento tan amistoso del pelirrojo, aunque supuso que él ya tenía confianza alrededor suyo. - ... Sí. -Sin duda, estaba lleno de sorpresas- ¿Llevas muchos días? Se ve que te los has ganado. -comentó, refiriéndose a los niños, quienes hacían cualquier favor a cambio de dulces o juguetes. O cualquier cosa que los sacase de su aburrida rutina, él lo comprendía bastante bien.

- No, el pueblo es bastante escaso, como habrás visto. -respondió, sin darse cuenta del acercamiento del joven.

Tabernas... Cierto, eran la clase de lugares donde había visto aquel cartel en Nohr, donde lo había arrancado y guardaba en su bolso, el cual ahora mismo estaba en el cuarto de arriba. ¿Le preguntaría sobre aquello?

- Pero puedes... -carraspeó, dubitativo, ya que no se le daba bien charlar con alguien- Invitarme a uno de tus dulces, a mí también. -dijo con total seriedad, más solo intentaba ser amable, ya que apreciaba aquella amistad con el pelirrojo.
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Re: [Social] Lo verdaderamente importante [Priv. Gaius]

Mensaje por Gaius el Dom Ene 14, 2018 8:54 pm

-Mmh? No… no demasiados… a ver…-

Gaius cuenta con los dedos torpemente los días que ha estado en el monasterio y cuánto tiempo más le dieran de condena.

-Llevo una semana y creo que me darán para una semana más de servicio… dos si rompo algo o vuelvo a interrumpir a los monjes cuando están rezando en la casita de madera más grande. -

Comentó con naturalidad el ladrón, siempre acostumbrado a hablar con naturalidad sentencias o problemas con las autoridades en general. Vamos, que para èl era lo mismo que para dos señoras preguntarse cómo se arreglaban el cabello.

-Admito que siempre me llamó la atención tus fachas… pero ahora que conozco este templo veo de donde ha salido tu estilo personal. Jajaja!-


Se rio de su propio chiste mientras se colaba debajo de la mesa principal de la cocina buscando la pote más grande que pudiera encontrar para hacer algunas de sus delicias. No tenía gran variedad de materiales para trabajar, peor se sentía lo suficientemente capaz de hacer algunos rollos de canela decentes con los materiales de la cocina. Era probable que los monjes, siempre tan medidos en la simpleza de sus comidas, le retaran por hacer algo tan elaborado y ostentoso, pero sabía que cuando los niños corrieran por las bandejas y se abarrotaran la boca con ellos, le perdonarían enseguida. Bah… en el peor de los casos le agregarían un día o dos a su condena… pero era algo que podía tolerar. No era como que estuviera pasándola mal.
Saliò de debajo del mueble con un gran pote de cerámica el cual dejó sobre la meza y lo comenzó a llenar con los ingredientes. Su forma de trabajar era desprolija y tendía a llenar más de harina sus ropas que el recipiente, de igual forma este método siempre le daba como resultado deliciosos bocadillos. Aunque, hasta él lo admitía, no era muy agradable de ver.

-ah? Quieres probar uno de mis dulces?-

La pregunta le desconcetròo un tanto. Siempre había considerado darle a probar uno al musculozo clérigo. A lo mejor tenia suerte y hacia que la imagen del tuerto mejorara bajo los ojos del hombretón. Pero que se lo preguntara directamente le llenó de ternura.

-Hombre! Pors uspuesto! O creías que iba a cocinar delante de tus narices y no convidarte? Jajaja!-

Palmeó amistosamente la espalda.

-Oye, tu hace cuánto llegaste? No se me permite entrar a la casa grande, así que es muy probable que no nos hayamos cruzado.
Aun así es obvio que llegaste después que yo, de eso no me cabe dudas. Creo que le vi la cara a todo el mundo cuando hice mi entrada. Jajaja!-


Gaius comentaba su “juicio” como si fuera una anécdota graciosa digna de ser comentada en la mesa de un bar. De nuevo, para el ladrón toda aquella situación era de lo más relajada y divertida.

-En fin… Como has encontrado los caminos? En mis poco tiempo en este reino… he visto  … ehm… demasiados emergidos.. .no sé si me explico.-

Tragó saliva, ya que lo que iba a comentar realmente le inquietaba, máxime después de haber convivido tanto tiempo con en ese agradable monasterio-

-Lo que quiero decir es que… creo que los emergidos se están apoderando muy rápido de este país… Y… me preocupa.
No tanto por mi, he escapado de vascos hundiéndose antes, no es problema para mi.
Pero esta gente…-

Miró por sobre su hombro hacia el patio del monasterio donde un monje caminada apurado mientras unos tres niños le perseguían tirándole de las vestiduras y riendo.

-Podrán escapar a tiempo?
Ha estado pensando largo en esto… te aseguro que me tiene preocupado-
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Re: [Social] Lo verdaderamente importante [Priv. Gaius]

Mensaje por Hanzo el Sáb Mar 24, 2018 11:56 pm

¿Interrumpir en el rezo sagrado? Oh... Hanzo ya se empezaba a dar una idea entonces de por dónde iban los tiros. ¿Sería Gaius la clase de persona que se metía fácilmente en líos sin quererlo? Aunque fuera un ladrón... no era mal tipo, al fin y al cabo.

- ¿Mis fa...  -abrió los ojos entre la sorpresa y no saber a qué se refería, pero cayó enseguida- Oh. -sonrió ligeramente- Todos vestimos parecido. -La verdad era que a él no le importaba la apariencia. Sí que era cierto que se decantaba por la estética de su país natal debido a sus enseñanzas como monje, pero en realidad le valía cualquier cosa que estuviera limpia.

Aunque eso era discutible. Recordó cuando se pasó casi media noche usando la bufanda del pelirrojo para taparse un poco más sus partes íntimas, debido a que como dormía en paños menores, el ataque sorpresa le había hecho andar en aquellas pintas. Bajó la mirada para buscar dicha bufanda alrededor de su cuello, pues no se había fijado si la llevaba, pero se encontró con la vergonzosa vista trasera del... cuerpo agachado del joven. Apartó los ojos en seguida, tranquilo, más bien por respeto; no se había ruborizado por ello.

Cuando se puso en la mesa siguió entonces todos sus movimientos, comenzando a observar cómo trabajaba, le resultaba cuanto menos curioso. No podía decirse que fuera torpe, pero sí quizás algo... descuidado. Quizás demasiado, para un maniático de la higiene como era Hanzo. Pero tras haber probado su comida y haber visto cómo peleaba, estaba seguro que el ser habilidoso no se lo negaba nadie.

Sus labios estaban a punto de regalarle otra pequeña sonrisa, pero entonces las manos enharinadas palmearon contra su espalda, llenándolo por ende, de aquel polvo blanco encima de sus ropajes. - ......... -Aunque mantuviera la calma perfectamente, la incomodidad se pudo ver reflejada en su rostro durante unos segundos.

- Hoy, recién llegué. Recibí una misiva de mi mentor y he venido para ayudar. Pero pronto regresaré a Ylisse... -Entonces, su rostro ensombreció, al escucharlo. - Sí, ha sido duro.  -Primero Regna Ferox, ahora Hoshido en camino... rezaba por el amparo de Naga y que Ylisse no sufriera también ese destino.

Lo miró con su boca entreabierta. Sí, no podía estar equivocado, Gaius estaba preocupado por aquellos desconocidos para él, por los niños... Él realmente era un buen joven.

- Se está luchando todo lo posible, no hay descanso...  -Efectivamente, por lo que se había informado, la gente poco a poco se estaba refugiando en puntos clave, contratando mercenarios o incluso escapando por mar; la mayoría no se atrevía a cruzar la frontera con Nohr por la conocida no neutralidad entre ambos reinos. - La gente sabrá... salir del paso.  -o eso esperaba él, con toda su fé.

Dirigió también la mirada a los pequeños afuera. - Es el único hogar que tienen. -Él sabía perfectamente que muchos no correrían la misma "suerte" que él había tenido en su infancia. El maestro Takahiro podría llevarse nuevos niños consigo, pero no todos podrían salir del orfanato.

Y menos en aquella época, de emergidos, de pobreza del reino, de enfrentamiento mayor con el país vecino...

- Gaius. -lo llamó- Hablando de escapar... Sobre Nohr... -pausó. La pregunta sobre el cartel no dejaba de rondarle la cabeza una y otra vez.

-  ¿Crees que sea viable desplazarlos a través para llegar a Ylisse?

No sólo no había podido soltar lo que quería, por una vez, si no que además con ello daba un paso en pos de conversación, sin escasas palabras.


OFF:
Siento muchísimo la tardanza.
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Re: [Social] Lo verdaderamente importante [Priv. Gaius]

Mensaje por Gaius el Mar Mayo 01, 2018 10:14 pm

Las palabras del hombretón, si bien escasas, le bastaron para terminar de hacerse a la idea de que es lo que pasaba en los caminos y en Hoshido en general.
Con la tristeza acomodada sobre sus ojeras, el bandido siguió moviendo las manos, terminando de preparar sus rollos de canela que tanto había prometido. Mas sus manos se movían considerablemente más despacio ahora que la noticia de lo que ya sospechaba se le había confirmado.
Dio un largo suspiro. De nada servía que se pusiera a maldecir a la mala suerte y arruinar su buena masa, la cual de milagro le estaba quedando sin grumos.
Sacudió la cabeza y se centró en terminar aquella masa y comenzar a amasarla sobre la gran mesada de madera.
Mientras movía las manos escuchaba al grandulón

-Lo que me dices solo confirma mis peores teorías…-


Dijo con tono bajo. Lo suficiente como para que el monje le escuchara, pero nadie más.

-Pero si los emergidos llegaron hasta aquí… No hay nada que un grupo de hombres de fe y niños puedan hacer.
No me malinterpretes, no quiero decir que sean débiles. Por Naga! Claro que no! Que he sido testigo directo de lo que tus colegas con meros palos de escoba pueden hacerle a un intruso.
Pero si de que se van a ver desbordados en cualquier momento. –


Siguió amasando en silencio hasta que el comentario de Nohr le llegó como un susurro, haciendo que un escalofrió le corriera por la espalda.

-Nohr?...-


Repitió mientras una gota de sudor de corría por la cien.
Cierto era que la sola mención de aquel reino que le dejara la marca imborrable en el brazo derecho siempre le provocaba  escalofríos. Pero cuando el monje terminó de dar su idea sintió una oleada de paz súbitamente, por lo que sonorizó un suspiro.

-Ah… sacarlos a través de Nohr? Mmmm…-

Meditó unos segundos sobre las opciones.

-Cierto es que son demasiados niños como para poder esconderlos dentro de carromatos de alfalfa o cosas así…. Y la verdad es que hoy por hoy ese truco ya no funciona en casi ninguna frontera.-

Dijo dando cuenta de lo gastado del truco contrabandista que estaba pensando en voz alta.

-mmm… quizá….-


Meditaba mientras continuaba amasando.

-Hay un estrecho entre las montañas…. No es muy vigilado ya que ningún carruaje podría pasar por allí. Los guardias con suerte le revisan una vez al día… si es que no hay mucho movimiento militar, cosa que en Nohr es muy frecuente.
mmm…
Se podría intentar sacar a los niños por allí. Habría que guiarlos a través del paso y mantenerlos muy callados y con perfil bajo por todo el pasaje por Nohr… Pero una vez del otro lado, llegando a Ylisse, será pan comido.
Si, ahora que lo pienso bien lo más difícil será cruzar la frontera con Hoshido, ya que es la más vigilada hoy por hoy. Pasar por Nohr casi no será problema. El reino negro ha conseguido liberarse de emergidos, así que sus tierras son “seguras”. Habría que ir bien disfrazados con atuendos locales, eso sí. –


Terminó de explicar su plan al hombretón mientras comenzaba a darle formas en espiral a sus rollos de canela y colocarlos en la charola que iría al horno.
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Re: [Social] Lo verdaderamente importante [Priv. Gaius]

Mensaje por Eliwood el Dom Jun 10, 2018 4:56 pm

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