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[Campaña de liberación] It's a cool place and it gets colder. [Priv. Brynjar]

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[Campaña de liberación] It's a cool place and it gets colder. [Priv. Brynjar]

Mensaje por Ferid el Dom Ago 13, 2017 9:35 pm

El frío se hacía menos intenso en las horas donde el sol estaba más alto, el hielo se hacía más fino cerca de la costa y los barcos podían acercarse con ayuda de rompehielos hasta poder atracar en el muelle. Ese día era especialmente cálido en lo que Mitgard se refería, no había viento y habían pasado varios días sin una tormenta de nieve si no que habían sido pequeñas nevadas que mantenían el paisaje blanco y las calles transitables. La gente parecía más alegre en esos días ya que el comercio se hacía más alto y todas las tareas cotidianas más livianas sin tener que lidiar extra contra el clima. Las tripulaciones de los barcos e incluso los pasajeros de estos se animaban a dejar el puerto para explorar un poco la ciudad, que con climas más extremos preferían acobijarse en las posadas cerca de las estufas. También algunos tripulantes aprovechaban para intentar vender pequeñas porciones de mercadería a los locales sin tener que pasar por impuestos de importación, técnicamente siendo ilegal y una contra para el ducado eran fugas demasiado pequeñas como para preocuparse, apenas una bolsa de no más de cinco manzanas, quizás una pieza pequeña de joyería o una bolsita de sal, nada comparado con los barriles de frutas, cajas de joyas y sacos de sal que bajaban por el puerto pagando sus correspondientes impuestos.

El marcado peligris había llegado poco después del alba como siempre, antes que el puerto comenzase a funcionar ya había abierto su pequeña oficina en uno de los almacenes y se había puesto a trabajar para recibir los barcos del día así como coordinar lo que se exportarían. Recibió alegre al robusto leñador que traía largos troncos aún con la corteza, pesaron y contaron todo antes de pagarle y pocas horas más tarde ya estaban siendo subidos a un barco que los llevaría casi que al otro lado del mundo, madera dura y fuerte para grandes construcciones, en pocos lugares se conseguían pinos que crecieran más de cuatro metros de altura y era muy difícil maniobrarlos por lo que podía venderlos a una muy buena cantidad, y allí en Mitgard abundaban en los bosques, esos troncos serían parte de una hermosa mansión o de un fuerte puente en alguna rica ciudad. Supervisó como descargaban un gran barco desde Akaneia, variedad de granos en grandes sacos fueron a los depósitos así como barriles de frutas que se mantenían muy bien al tiempo como manzanas, dátiles, higos y cítricos, incluso algunos frutos secos. Seleccionó los mejores y compuso una pequeña canasta con paja donde los colores fuertes de las manzanas y las naranjas contrastaban con los verdes oscuros más opacos de los higos y los marrones de las nueces y pasas. Ese día almorzaría con el jarl y sería bueno llevarle una muestra de la nueva mercancía, no era nada que el hombre no conociese ya pero siempre era bueno darle una muestra de calidad y un presente para caer en gracia.

Cuando el sol ya estaba casi en lo alto del cielo ya se empezaba a sentir el aroma a las comidas en la calle, todas las tabernas y posadas cocinaban para no solo los habitantes si no todos los extranjeros y trabajadores del puerto, eran muchas bocas que alimentar y no se podía desaprovechar la oportunidad de trabajar. Antes de que fuese siquiera el mediodía ya recorrían el muelle muchachas jóvenes y alguna que otra mujer mayor con canastos conteniendo panes recién horneados, bollos con variedad de rellenos, pasteles dulces, quesos, carne salada, pescados pequeños asados enteros, dulces de resina de maple y demás para vender a quienes no podían dejar sus puestos de trabajo, en cambio los estofados, barbacoas y cazuelas de verduras fuertemente condimentados para enfrentar el fuerte clima. El peligris anunció a unos pocos trabajadores que saldría a una reunión y ajustando su capa de piel a su cuello no se molestó en poner su capucha dejando el cuello de piel con los largos mechones blancos rozando sus mejillas y tomó la canasta.

Se dirigió a la taberna Ratatösk, era la taberna más elegante del puerto, el cartel sobre la puerta mostraba un dibujo de una ardilla roja sobre un gran árbol y graciosamente se leía en un cartel a un lado de la puerta que estaba prohibida la entrada a Níðhöggr, aludiendo a una vieja leyenda local, incluso había un pequeño dibujo de un dragón con una cruz encima. Ni bien se entraba se sentía el cambio de temperatura, en el centro del salón había una gran hoguera rodeada de un bajo muro de piedra donde la gente acercaba sus sillas y apoyaban allí sus vasos de vino para mantenerlos calientes así como el aguaardiente, había una moza cantando acompañada de un joven que tocaba un instrumento de cuerdas y a esas horas ya no habían ni un solo rincón donde no hubiese alguien sentado. Una de las empleadas se acercó al conocido hombre y le indicó que su mesa estaba lista que de inmediato le servirían que podía ir subiendo. Encaminó hacia las escaleras sonriendo a los demás y devolviendo saludos pero sin detenerse a hablar con nadie. Arriba había un poco más de silencio, el piso era más bien un entrepiso, pues había un gran agujero en el centro del mismo con un barandal para evitar caídas, debajo se veía la hoguera así que el calor de la misma subía hasta el techo ya tiznado por el uso. Habían pieles en el piso y decoraciones en las paredes, tapices y cabezas disecadas de animales principalmente, habían un par de mesas que en ese momento estaban vacías y una puerta hacia el balcón donde había otra mesa. Se acercó a una de las mesas interiores y se sentó allí a esperar, dejaría a elección del jarl si quería ir afuera o comer allí dentro, él de todas maneras había solicitado mantener despejado el segundo piso en su totalidad así que tendrían intimidad si lo deseaban. Dejó sobre la mesa el presente y se quitó la gran capa quedando en un conjunto blanco y gris que entallaba su cuerpo, quizás un tanto femenino para un varón pero nada fuera de lo normal para el thane. Se cruzó de piernas y esperó con paciencia a la llegada del otro hombre.



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PREMIOS ♥️:




Me pongo este por que el trasero de Mika es mio, por ende su premio también.
Afiliación :
- MITGARD -

Clase :
Villager

Cargo :
Thane de Mitgard | Mercader

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [3]
Katana de bronce [3]
Gota de Veneno [2]
.
.

Support :
None.

Especialización :
-

Experiencia :

Gold :
1116


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Re: [Campaña de liberación] It's a cool place and it gets colder. [Priv. Brynjar]

Mensaje por Brynjar el Mar Ago 29, 2017 11:49 am

Eran extraños los días en los que el sol podía lucir limpio sobre el manto azul del firmamento, otorgando con su presencia algo de calidez a la gélida estampa que solía ser común en aquellas norteñas tierras situadas en la isla de Nitfheim. Y, por ende, eso también era motivo de alegría para las gentes que trabajaban a la intemperie, como eran los marineros y los distribuidores, e incluso aquellos que ofrecían su servicio a modo de comida por la calle. Incluso, había gente dispuesta a, en plena ciudad, sacar sus mercancías fuera para que estuvieran a la vista de un público que, se atrevía a abandonar sus casas para disfrutar de los claros rayos del sol. Esos días, eran los que realmente se podía apreciar el júbilo de sus gentes y la cantidad de los que residían allí.

Sí, esos días se agradecían... El pueblo los agradecía, los comerciantes los agradecían... Y así se manifestaba su gratitud.

Y él no sería menos, sobre todo atendiendo al hecho de que, le gustaba ver por sí mismo cómo avanzaba el ducado, observarlo de cerca y no ser simplemente un lejano observador resguardado en las seguras paredes de aquel imponente castillo de piedra. Con su montura ya aparejada; siendo un precioso espécimen de caballo tordo fuerte, robusto, de cascos anchos apropiados para el clima y terreno de aquellas tierras, con una tonalidad de pelaje cercana al gris perlado a excepción de las patas armiñadas hasta pasadas las rodillas; no tardó en subir al ejemplar animal que únicamente soltó un suave resoplido cuando sintió el peso de su amo sobre su lomo. Y dedicándole un escueto gesto al mozo de cuadra que estaba allí, espoleó al equino para que saliera en un suave trote hacia el camino que le llevaría directo a la ciudad. Porque aún tenía un trayecto considerable hasta llegar a su destino, pero no tenía de qué preocuparse. Tenía tiempo.

Sentía las miradas sobre su persona cuando cruzaba las calles de la ciudad, recibiendo saludos y gestos formales a modo de respeto por parte de los aldeanos. Y él, correspondía a cada uno de los saludos con una leve inclinación de cabeza. Ya que ese sitio nada sería sin los cimientos que lo sujetaban. Nada sería sin las gentes que se encargaban día a día de poder proporcionar al ducado todo lo necesario. Dependían unos de otros, y el darse cuenta de aquello hacía que todo Mitgard fuera consciente de la importancia de la confraternidad y camaradería para su presente y futuro. Y él mismo Brynjar, tampoco era una excepción a la regla.

Rechazando con un cortés gesto cada ofrenda que algunos aldeanos le ofrecían, era rápida la respuesta del marcado a aquello: Él no merecía ser agasajado con esas muestras. Podría ser la cabeza de aquella 'gran familia', pero no creía merecer presentes sin un motivo aparente. Suficiente era poder residir en el castillo con todos los lujos que aquello facilitaba...

Suaves nubes de vaho salían de las fosas nasales de su montura a medida que le instaba a avanzar a galope cuando las lindes de la ciudad ya estaban a la vista y su camino se dirigía más abajo, hacia el sur. Hacia la zona costera que, era donde había acordado encontrarse con un conocido hombre en todo el ducado prácticamente. Y realmente, a su manera, había servido de gran ayuda... No podía negarlo, era un hecho visible.

Y allí estaba, amarrando a su caballo en uno de los postes dirigidos a aquello y donde había agua para que los leales animales pudieran remediar su sed tras el esfuerzo y dirigiendo sus pasos hacia una de las tabernas establecidas en el concurrido pueblo. Su mirada, de un único orbe visible, se fijó con detalle en el cartel que adornaba la entrada de aquel establecimiento y, no pudo evitar esbozar una sarcástica media sonrisa ante el aviso de prohibición mientras mantenía su mano enguatada en unos claros guantes de cuero sobre el pomo de la puerta. Ahora... ¿debería, él, entrar allí? Pero dejó de lado esa ácida broma que había pasado por su mente y accedió al interior del sitio, sintiendo cómo la calidez que se mantenía dentro le golpeaba con fiereza hasta que se hiciera a aquello. Cerró la puerta tras de sí con suavidad y observó a todos los hombres allí distribuidos, alegres mientras charlaban y tomaban bebidas que hicieran entrar en calor mientras la hoguera de dimensiones considerables le otorgaba al lugar un acogedor ambiente con su cálida luz. La música sólo otorgaba al ambiente un toque más animado al local y, las voces y saludos de la gente allí acomodada no tardaron en llegar al reconocer al Jarl.

- - Pronunció aquel antiguo saludo, propio de aquellas tierras y que, los que eran originarios de Mitgard no tardaron en responder con orgullo junto a un sonoro golpear de las mesas de madera. Con una leve sonrisa, inclinó levemente su cabeza, conforme con aquella respuesta. A su vez, una de las jóvenes encargadas de allí se acercó a él, algo inquieta con respecto a cómo dirigirse hacia él, mas el marcado no tardó en alzar su mano, quitándole hierro al asunto con dicho gesto. - Está arriba esperando, ¿cierto? - No esperaba menos de todas formas. - Iré subiendo - Acabó respondiendo tras ver el asentimiento de la muchacha y avanzó hacia las escaleras, pudiendo apreciar de reojo las diversas muestras culturales de los adornos en el proceso mientras sus pasos resonaban suavemente en medio del murmullo general que se escuchaba, y que a poco iba mitigándose más.

- Puntual como siempre, Ferid - Pronunció al momento de ver la figura ya conocida esperándole sentado en una de las mesas. Ladeó un tanto su rostro y, acortó del todo la distancia mientras soltaba la pesada capa beige que le había protegido del frío y la dejaba sobre una de las bancas, pudiendo verse una larga chaqueta de ante de tonalidad azul grisáceo junto a unos pantalones de un oscuro marrón realizados en piel y unas botas de media cuña que quedabas adornadas con un suave pelaje gris y que dejaba ver cómo estaban forradas en su interior. A su vez, cruzó sus brazos en el momento en que vio aquella cesta llamando la atención sobre la mesa, arqueando una de sus cejas en el proceso como si con ese simple gesto esperase que el thane pillará su silenciosa pregunta.
Afiliación :
- MITGARD -

Clase :
Lord

Cargo :
Jarl de Mitgard

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Espada de bronce [1]
Vulnerary [3]
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Support :
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Especialización :

Experiencia :

Gold :
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