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[Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

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[Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Gerard Van Reed el Miér Ago 09, 2017 7:43 pm


Año 968 del Calendario de los Dioses Antiguos, Renais. En Serafew, la ciudad fronteriza que delimitaba lo que antes eran los territorios independientes de Renais y Grado, se celebró durante esa primavera una pequeña festividad que celebraba la alianza entre los continentes de Magvel y Jugdral, el vecino. En ella, acudían todos los países integrantes, y se llevaban a cabo algunas justas y otras competiciones en el coliseo de la ciudad, además de montarse un gran mercado que se extendía justo al lado, en la zona noreste de la ciudad.

Al incluir los territorios correspondientes a lo que habían sido Frelia y Grado antaño, Renais constituía sin duda el máximo poder militar del continente de Magvel, poniéndolo así en una situación similar a Grannvale, de Jugdral. Es por ello que a Adelbert Van Reed, noble de cargo considerable dentro del ejército de Grannvale, le fue asignada –junto a otros- la misión diplomática de asistir a dicho evento como noble acompañante de uno de los generales, el que intercambiaría palabras con autoridades de semejante rango del ejército de Renais. Debido a que era un evento puramente ceremonial, que eran tiempos de paz y que dicha reunión no era más que una formalidad, se le permitió que llevase también a su familia.

Su primogénito, Gerard, se encontraba en los tenderetes comerciales de ropajes y telas junto a una mujer adulta y algunas niñas, y llevaba ya un rato con la vista puesta en la lejanía. Con cuidado  de que no le viesen, se escaqueó entre la multitud. Esperando salir de allí, fue pasando entre los asistentes de la feria hasta que una fuerza tirando de su brazo seguida de una voz familiar hizo que se girase.

Al hacerlo, encaró a una niña rubia y pequeñita algo menor que él, de expresión enfadada. - ¡Gary! No te escaquees. Madre nos ha pedido que le ayudemos a elegir un vestido a Henriëtte para su quinto cumpleaños - La niña retiró su mano para situar ambas en sus caderas. La mayor de las hermanas estaba intentando retener al castaño allí. - ¡No tardaré, Agnes! Te prometo que volveré en… - Aprovechó el momento en que le dejó ir para poner distancia entre los dos, dar unos pasos más y echar a correr. - ¡... unas horas!- Oyó a la chica reprochar detrás suyo, pero no se detuvo. Al ser pequeño (debido a su edad), le fue fácil escabullirse entre la multitud de aquel lugar.

Llegó así a la parte más alejada de la zona, donde dejaron de haber paradas comerciales y festivas, y en vez de eso, se encontraban un par de soldados haciendo guardia frente a una de las entradas de un gran edificio circular que se encontraba delante de Gerard. Su castaño y bien peinado cabello no se había revuelto demasiado por la carrera, y su vestimenta se hallaba en óptimas condiciones todavía. Tenía especial cuidado con eso en los momentos que tenía libres; a pesar de no hacerlo a menudo, el deseo irrefrenable – y su corta edad- fueron los causantes de aquel pequeño acto de rebeldía, de los únicos en toda la vida de Gerard.

Pero es que había querido ir allí. Sí. El gran coliseo de Seraphew, construido hacía siglos, donde los mejores caballeros competían para ver cuál era el mejor. Estuvo varios minutos mirándolo, primero con la boca abierta y los ojos brillantes, y luego con la determinación y seriedad que tanto le caracterizarían en los años venideros. Pero no le bastaba quedarse allí; quería entrar dentro, pues le costaba esperar hasta los días siguientes, en los que se celebrarían los torneos. Miró a su alrededor. ¿Habría alguna manera de escabullirse allí?
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Re: [Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Alice Schuberg el Dom Ago 13, 2017 2:26 pm

- No, no... hoy te tocaba a ti. - Una pequeña figura con vestido hogareño azul y blanco, una pamela de paja y manoletinas negras estaba dando pequeños botes en señal de indignación. Su largo y dorado pelo recogido en una gran trenza daba leves latigazos a los lados, siguiendo el movimiento de negación de su cabeza. La peculiar escena entre hermanos se estaba dando en una de las principales vías de Seraphew, muy próxima al coliseo de la ciudad.

En aquél entonces, su vivaz pero despistado hermano olvidaba -o fingía olvidar- a menudo cual era el turno de juego y ante la duda siempre decía que era Alice quien “pillaba”. No obstante, entendía rápidamente quién de los dos tenía razón, pues cuando se producía ese inicio de berrinche sabía que era sincero, y le tocaba a él ser quien la daría caza. - Tranquila, tranquila... Voy a contar, ¿vale? - Actuaba con rapidez en esas ocasiones, pues no quería que se enfadara o pusiera triste. Se sentía mal, y a parte, sería él quien cargaba con las culpas -y consecuente castigo-  por parte de sus padres.

La cara enfurruñada de la chica pronto se convirtió en una radiante sonrisa. - ¡Yuupi! - Voceó, apretando a su hermano mayor con un efusivo abrazo. Entonces, esperó impaciente a que éste se pusiera contra la pared del edificio que tenían al lado.

- Pero... meterse en casa es trampa, y no podemos alejarnos mucho de aquí. Si se enteran papá y mamá nos la cargamos. - Dicho de otro modo, se la cargaría Eugeo. Estaba encargado de vigilar a su hermana, por lo que le preocupaba que Alice se escondiera tan bien que acabara perdiéndola.

- Sííííííííííííííííííííííííííííííííííííííííí. - Con esa contestación denotando exasperación, pero sin perder el tono de emoción, empujó a su hermano contra la pared. - Cuenta despacio, ¿Vale? ¡Y no te voltees! - Los botes que daba entonces eran de indecisión. Con el ”terreno de juego” limitado a varias manzanas, sin salir nunca de la calle principal, buscaba algún puesto, poste, barril, carroza o esquina en la que poder esconderse. - Preparados, listos ¡Ya! - Con ese grito final echó a correr, mientras escuchaba cómo la cuenta atrás de su hermano daba inicio.

Eventualmente, la fugitiva acabaría en las puertas del coliseo, un escondite perfecto teniendo en cuenta la cantidad de salientes y arcos con los que contaba. A falta de poder meterse en interiores, podría verle llegar desde lejos, e intentaría escabullirse de Eugeo rodeando la estructura circular cuando la fase de “buscar” se convirtiera en la de “pillar”.

En aquél lugar había otro niño mirando el coliseo, escudriñando la entrada principal. No importaba que no lo conociera, ni que su edad fuera visiblemente más mayor, sin detener la carrera agarró su mano y la inercia hizo el resto del trabajo. - ¿Tú también juegas? - Preguntó Alice mientras lo llevaba al traspié al lado oriental del coliseo. Por como miraba inquieto el circo, parecía que el tambien estaba buscando esconderse, así que para ella ahora jugaban en el mismo equipo. - Ven, ven. Tengo un escondite súper difícil de encontrar. Está por allí. – Señaló con su mano libre, intercambiando su mirada a su nuevo amigo y a la calle de forma intermitente, pendiente de hacerle caso y a la vez no chocarse con nadie. - Tardarán mucho tiempo en pillarnos, ¡Ya lo veras!
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Re: [Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Zifar el Miér Ago 16, 2017 11:00 pm

Corría el año 968, once años antes del comienzo de la nueva aventura de Zifar, tiempo donde además de conservar su puesto en el ejército también conservaba su ahora perdida cordura. Zifar se encontraba en Renais en una celebración que acogía con regocijo la alianza entre los países de Magvel y Jugdral. Zifar la verdad es que no era demasiado fanático de esta idea, era partidario de una ideología imperialista, pero como soldado leal a su república calló y acató con su cometido que era acoger esa nueva alianza. En aquella época ya era un destacado militar que tenía a su cargo un pequeño regimiento de jinetes wyvern, Zifar, además de participar en algún combate del coliseo tenía como misión principal dirigir una exhibición aérea junto a su regimiento y algunos jinetes de otros países.

Allí se encontraba, en el coliseo a plena luz del día practicando las maniobras de la exhibición que en pocas horas tendría lugar, siendo honestos la cosa no iba bien, Zifar no era un hombre paciente pero los hombres leales a él estaban acostumbrados a sus excesos de disciplina, sin embargo los otros jinetes no estaban acostumbrados a un trato tan severo (que además se acrecentaba en el caso de los jinetes de Jugdral debido al descontento de Zifar con la alianza) y una ligera desconfianza que había entre los soldados de ambos continentes, que si bien la alianza era efectiva diplomáticamente, había soldados más conservadores a la idea a los que no les dio tiempo a digerir la situación tan rápido lo que causaba fallos de coordinación.

- ¡Alto! Vamos a descansar y acogernos a la fortuna para que vuestros wyverns y vosotros suméis una neurona y no falléis ante el público.- dijo Zifar con severidad mientras se iba a una esquina con un subordinado de confianza a desahogarse - Bah, estos soldados de Jugdral no tienen ni idea de volar en wyvern, lo más sensato sería cancelar la exhibición pero claro... La mala imagen que daría es algo que no me puedo permitir, supongo que no vamos tan mal- acabó intentando convencerse a si mismo sobre la desfavorable situación mientras se tocaba su castaña barba.

Salió del coliseo para que le diese un poco el aire, recibiendo un saludo de visera de los soldados que estaban vigilando la entrada del Coliseo. Allí oyó a un chico joven  que le decía a otro sobre un escondite, Zifar al que le complacía presumir vio en esos impresionables chicos una posibilidad de subir su autoestima fácilmente gracias a los halagos de aquellos chicos, así Zifar disimuladamente (tanto por el perjuicio que le podía causar que se diesen cuenta los guardias de la puerta como para que no le notasen los chicos) los siguió escondiéndose entre la muchedumbre del lugar.
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Re: [Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Gerard Van Reed el Jue Ago 17, 2017 11:59 pm


Seguía mirando con los ojos brillantes el gran edificio que tenía delante, absorto en sus pensamientos. Si seguía haciendo caso a su madre y se esforzaba en la academia militar, ¿conseguiría entrar allí algún día él también, como los caballeros de los cuentos que le leían sus padres? Absorto en esos pensamientos, no reparó en que alguien se acercaba rápidamente hacia él su lado hasta que una fuerza tiró del niño, obligándole a seguir su dirección. - ¿E-Eh? - La sorpresa tampoco le permitió reaccionar y frenar el impulso que alguien le estaba dando. ¿Quién…? Una niña pequeñita de vestido claro y un sombrero de paja le había agarrado de la mano y se lo estaba llevando a los alrededores del coliseo.

¿Quién era esa niña que se había acercado de golpe? ¿Juego? ¿Escondite? Tendría la edad de alguna de sus hermanas, que siempre le enviaban de aquí para allá, a las que siempre debía vigilar. No le importaba hacerlo, pues era un hermano muy responsable, pero también le gustaba tener tiempo para jugar con la espada o algo por el estilo. Y después de llevar varios días tooodo el tiempo atendiéndolas durante el viaje y accediendo a las peticiones de su madre, ¿es que no podía tomarse ni siquiera un momento para idealizar su futuro? ¿Se había escaqueado de las pesadas de sus hermanas para acabar teniendo que cuidar a otra niña? No, no y no.

Así pues, tiró en el sentido opuesto, deteniendo a la niña por un momento. - ¡Oye, espera un…! - Pero al lograr girarla, Gerard pudo verla bien. Se quedó con la boca un poco abierta ante su cabello: Miranda lo tenía largo, pero nada comparado con el suyo. Ojos azules y saltones, sonrisa radiante. Entonces se fijó una vez más en cómo le había agarrado de la mano… y no pudo evitar proyectar a sus hermanas en ella. Tal vez Henriette, pidiéndole que la llevase en brazos. O Miranda, que jugase con ella. No pudo enfadarse, solo fruncir el ceño mientras una muy ligera tonalidad rojiza se dibujaba en sus mejillas. ¡Qué remedio! Debía ser un caballero y cuidar de esa niña también. - Vamos por aquí, no nos pillarán. - Dijo el crío algo cohibido, guiando ahora él a la niña. ¡La llevaría él, al menos hasta que llegasen a una zona sin guardias! ¡Su responsabilidad como hermano mayor temporal!

Fueron rodeando, así, el gran edificio circular. Por el camino, se desvió un momento, pues un guardia apareció. ¡No, no les podían pillar! Se escondió en un matorral, aún llevando a la niña de la mano. Tuvo cuidado de que estuviesen bien cubiertos por las hojas. -¡Shh!- Le hizo el signo de silencio, y observó con la mirada cómo ese soldado de expresión aburrida pasaba de largo sin hacer mucho caso donde estaban. Cuando ya no hubo moros en la costa, salió de nuevo, y siguieron con su marcha por la periferia.

Entonces, llegaron a un pequeño arco. Muy, muy pequeño, tanto que una persona adulta no podría entrar… pero no era el caso de ellos. Podrían meterse por ahí, pero ¿y luego? Al otro lado, si bien no se podía ver bien, parecía que la apertura seguía un poco más, y después… ¿qué? ¿Conduciría justo a la parte central de la arena? No podía estar seguro, pero de ser cierto, si se colaban por allí, Gerard estaría matando dos pájaros de un tiro: entraría en el coliseo y encontraría un escondite para aquella niñita. Y dejar que les atrapasen los guardias después de haber llegado hasta allí seguro que sería malo para los dos. ¡Tenía esa responsabilidad! -¡Mira, mira, por aquí podríamos entrar! Je, je. - La miró con la cabeza bien alta, orgulloso. ¡Ja! ¡Un caballero debía ser fuerte pero también ágil de miente y con recursos! Era todo un hombre, sí señor. - Sería un buen escondite, ¿quieres que nos metamos? ¿O tienes miedo? - Siempre podían ir a jugar a otro lado, y sin duda sería más seguro. Miró con curiosidad a la niña, aguardando la respuesta. ¡Tampoco era cuestión de asustar a la pobre! No era agradable cuando sus hermanas lloraban, al fin y al cabo.
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Re: [Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Alice Schuberg el Dom Ago 20, 2017 12:08 pm

No conocía a aquél chico, de nada, pero en su cabeza ya habían empezado a girar los engranajes de su imaginación. Serían amigos, mas de lo que ya eran porque sólo los amigos juegan juntos, quizá mejores amigos, uno más en la lista no iba a ser problema. Por supuesto, se lo presentaría a su hermano para que él también fuera su amigo, pero no mejor amigo, eso se lo había pedido ella antes. Aunque pensándolo mejor, quizá entendería que fuera Eugeo quien al final se lo llevara, los niños mayores se solían juntar más entre ellos. Después del escondite, quizá le gustara jugar a dragones y princesas, siempre faltó alguien que hiciera de villano -que siempre acababa siendo una amenaza invisible muy visible para la imaginación de un niño-, pero ahora que él estaba obligaría a su hermano a cederle el puesto de príncipe. Aunque fuera un juego, los príncipes se acababan casando, y por lo tanto su hermano no podía ser, aunque fuera un juego, para ella era muy serio. Una tormenta de ideas pasó por su cabeza, caótica, divertida, emocionante, tal y como era la niña de coleta dorada y ojos zafiro. Mientras imaginaba un largo futuro -un niño tenía el mañana como el largo plazo a fin de cuentas- la niña seguía tirando de él, enérgica e ilusionada. Dentro de poco llegarían al escondite que había dicho, pero eventualmente una fuerza tiró de ella en dirección contraria, haciendo que se detuviese y girara.

- ¿Huh? - Exhaló dubitativa, clavando sus grandes ojos en los del niño castaño. No dijo nada, sonrió mientras el vaivén nervioso de ponerse de puntillas y apoyar las plantas de los pies de nuevo se sucedía. Se preguntaba si él quería decirle algo, pero no lo expresó verbalmente ya que toda su capacidad respiratoria estaba ocupada de mantener el ritmo de carrera. Espero y esperó, por momentos su impaciencia amenazaba por salir, lo que habría provocado que la niña lo llevara a rastras de nuevo, pero finalmente fue el chico quien actuó, llevandola de la mano al lateral del coliseo. - “¿Él también conoce el escondite? ¡Que guay!” - Su rostro se iluminó, al igual que su radiante sonrisa, un fuerte sentimiento de admiración hacia su nuevo amigo había nacido, incluso no le importaría tenerlo de hermano mayor. Una risita acompañaba a la carrera producto del divertimento del juego, hasta que abruptamente ambos se detuvieron. ¡Un aburrido guardia estaba en su camino! Seguro que si los veía correr por ahí pasándoselo bien gruñiría y les echaría la bronca. Siempre estaban serios, era su trabajo de hecho, les pagaban para bloquear las mejores zonas de juego y decir lo que tenían que hacer al resto. Era hora de esconderse. La sintonía de los niños era la misma, daba igual de donde fueran o los padres que tuviera, sabían entenderse, hablar el mismo idioma, o simplemente no hablando.

Con cuidado, Alice siguió los pasos de su amigo, se escabulló detrás del matorral, detrás de él, agazapándose en su espalda y usando sus hombros como reposabrazos. El paso del guardia era lento y estaba justo al lado de los niños. - jijiji. - No pudo evitar reirse nerviosamente en el momento más critico, aunque era tenso también era muy divertido. Eso debió enfadar a su cómplice, el cual mandó silencio inmediatamente. Los hombres adultos tenían potestad sobre los más pequeños, pero una de sus desventajas es que eran tan grandes y altos que estaban lejos del suelo. Desde esa altura los niños debían verse como hormigas, y por eso tampoco podían escucharlos, o esa era la concepción que tenía ella sobre las personas mayores. Cuando el peligro había pasado, ambos volvieron a emprender su huida hacia el lateral del coliseo

Eventualmente, tras mucho correr, llegaron a una apartada sección del circo. Junto a una de las tantas paredes de piedra, pero esa era especial, tenía un pequeño y oscuro acceso en forma de arco a la altura del suelo. Alice gesticuló su confusión primero. - ¿Eh? Esto no es el escondite. - Estaba un poco decepcionada, además, estaban a vista de todo el mundo. Empezó a pensar que no sabía jugar bien al escondite. Sin embargo, cuando él habló, entendió por que estaban en ese lugar. Miró el arco como si fuera una entrada, eso le produjo fascinación, por un lado, luego dudas. Su hermano dijo que no podían meterse “en casa”. Con la expresión torcida ante esa dicotomía, el niño le hizo dos preguntas, siendo la segunda de ellas la que provocara indignación. - ¡Yo no tengo miedo! - Sentenció, con ambos brazos en jarra, poniendo la mejor cara de valiente de todo Renais. No obstante, no quería desobedecer. - Meterse es hacer trampa, no es una buena id... - Antes de que terminara de explicarse, un sobrecogedor rugido se filtró a través del arco. Algo lejano, todo hacía pensar que provenía del centro de la arena. Ese sonido que nunca había escuchado pero que -gracias a las imitaciones de su hermano y sus padres al leer sus cuentos preferidos- conocía perfectamente. - No... - Sus ojos se ampliaron. - Eso es... ¿Un dragón? - Después de la pregunta, un chillido de emoción se produjo. La niña asomó la cabeza por el oscuro acceso, intentando vislumbrar el draconante que había emitido ese sonido. - ¡Papá y mamá no mentían! ¿De verdad han venido dragones a las fiestas? ¡WOAH! - Ahora la duda le provocaba más ansiedad. Quería entrar, pero no debía, pero ver un dragón era el sueño de su vida, pero se la cargaría , pero, pero, pero... ¿Qué haría?

Pues qué iba a hacer... Además, solo iba a ser un momento, ¡Nadie se enteraría!.  Su pequeño cuerpo se lanzó hacia el interior del agujero. Su brazo extendido sobresalía de la "entrada", azuzando a su nuevo amigo. - ¡Vamos, rápido!
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Re: [Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Zifar el Jue Sep 07, 2017 9:35 pm

Su plan para pasar desapercibido en la muchedumbre no fue sino una contrariedad, entre el tumulto de gente que había llegado a la ciudad esos días moverse era difícil para un adulto, no para un niño cuyos movimientos erráticos eran perdonados debido a su condición; así rápidamente los perdió de vista y tuvo que volverse decepcionado al Coliseo.

-¿Tanto miedo doy? ¿Qué se le va a hacer? No pudo culpar que los niños se escondan de un soldado con cara de pocos amigos.- pensaba mientras deshacía el camino para el coliseo mientras se encogía de hombros. Su entusiasmo por encontrarse con esos chicos (no por ser ellos en concreto, sino porque eran los únicos que se encontraban en los alrededores) no solo era debido a que suponía un alejamiento del estresante mundo militar, que, además ese día se había convertido en un maldito infierno... Sino que también respondía a la falta de infantes en su vida: jamás se había casado, no había adoptado a nadie etc. Había centrado tanto su vida en la batalla que era todo lo que tenía, tampoco es que lo echara en falta, pero en ocasiones salía a la luz ese instinto paternal que se encontraba en el subconsciente.

Volvió a la entrada del coliseo donde recibió un saludo de visera de los soldados que hacían guardia, le encantaba que la gente mostrara tanto respeto por él ya que este no era otra cosa que la materialización de todo su esfuerzo militar, años de entrenamiento, de vuelo y de combate recogidos en un breve movimiento de llevar el brazo hacia la sien ejecutado con profunda solemnidad. ¿Merecía la pena? Para Zifar por lo menos sí, puede que una persona llana no comprenda el significado del honor, pero para una persona que ha crecido rodeada de un ambiente impregnado de tal sentimiento, ver realizada las motivaciones de toda su vida representado en un solo saludo de respeto por sus hazañas no era sino causante de una gran felicidad.

-¡Muy bien! Se acabó el descanso, levantad las piernas panda de perezosos y montad en vuestros wyverns, este va a ser el último ensayo y tal como nos ha salido más que una exhibición de poder será un acto de una tragicomedia y por mi honor prometo que no será así.- llamó la atención de los soldados a su cargo una vez entrado en el Coliseo que en seguida se dispusieron a acatar las órdenes. Zifar se acercaba a su wyvern para comandar una vez más otro ensayo, pero con el estrés que le causaba la tan precaria situación, sin saber que era el preludio de una tragedia.
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Re: [Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Gerard Van Reed el Miér Sep 13, 2017 2:54 pm


La misteriosa niña se mostraba dudosa ante la infiltración que estaban protagonizando, lo cual hizo que Gerard-mocoso lo reconsiderase también. Le había seguido el juego, como hacía siempre con sus hermanas, pero ¿no sería más importante comportarse como un hermano mayor responsable y vigilarla bien para que no le pasase nada?

Además, qué hiperactiva era. Él solo había querido estar tranquilo frente a aquel edificio tan y tan grande, pensando en lo que le esperaría ser ser caballero... y en cambio, estaba jugando al escondite como si estuviese en su casa. Al mismo tiempo, por alguna razón, mientras la observaba, reparó en que no le molestaba tanto como cuando era su hermana pequeña la que lo hacía.

- ¿Trampa? ¿Tú crees? - No, no y no. Su madre le había enseñado bien que las reglas estaban para cumplirse, pero había jugado al escondite muchas veces y no creía estar rompiendo ninguna; ¿serían las reglas diferentes en Renais? Con lo que se parecía a Grannv- ¡un momento! ¿Qué había sido eso? El bramido sorprendió tanto al niño que rotó los brazos hacia delante a la vez que dio algunos pasos hacia atrás, como confuso sobre qué hacer. - ¿D-Dragones? -

¡Tenían que huir enseguida! Después de todo, no traía consigo su espada, ¿cómo iba a pelear contra ellos? Miró a su alrededor, en el suelo, y... ¡ajá! - ¡Espera, que hay que ir preparados! - Agitó varias veces el palo que acababa de encontrar, orgulloso por su nueva y temible arma, un reemplazo perfecto a su estaca favorita, con la que “entrenaba” cada día y que aún tenía en casa.

Un resplandor emergió en los ojos de Gerard, mientras los posaba primero en la niña, luego en la procedencia del bramido, y al final, de vuelta a los guardias de antes, que quedaban a lo lejos. Era... ¡como los cuentos que le leían! Enormes monstruos que daban miedo, guerreros del mal como aquellos guardias que habían pasado y derrotado... ¡y una damisela a la que salvar!

Solo quedaba hacer lo que tantas veces había ensayado. Arqueó el brazo hacia delante, aún con su nueva espada, e inclinó su espalda hacia la niña. - Por mi honor, os protegeré, milady. - Con una amplia sonrisa, pronunció aquellas palabras que tanto había ensayado.

Al reincorporarse, ya estaba todo listo, pues. Tomó la mano que le ofreció la niña al entrar y ambos se adentraron por aquel pequeño agujero en forma de arco, a cuatro patas. Un adulto no cabría, no, pero eso no importaba. Eran los valientes que habían sido elegidos por Naga para llevar a cabo esa misión. Pasó por el lado de ella para adelantarse y protegerla de posibles eventualidades.

El dominio de “Lotir” - o como fuese que se llamaba aquel dragón de las historias de miedo que le contaban- en aquel lugar era notable. - Esto está muy oscuro… - ¿Le daba miedo la oscuridad, de pequeño? No más que a otro preadolescente de su edad. Claro que el prospecto de encontrarse con un dragón al recorrer el pasaje cambiaba un poco la situación.

Sin embargo, poco tardó en darse cuenta de que no la había soltado aún, sino que todavía iban cogidos de la mano. Era una suerte que su sonrojo no pudiese verse. - O-Oye, no me has dicho tu nombre. Yo soy Gerard. Mis hermanas me llaman Gery.  Algún día quiero convertirme en un gran caballero, ¿sabes? - Aunque hablase con decisión, lo hacía para desacelerar su corazón, que por la excitación y la intranquilidad parecía que se le fuese a salir en cualquier momento.

Siguió avanzando, agazapado, lentamente. La claustrofóbica sensación de aquel mini túnel era considerable, por no hablar de la cantidad de polvo y el olor que hacía allí. Notaba cómo las frías superficies que iba tocando en su avance llenaban sus manos y probablemente sus ropas de polvo y suciedad. Probablemente se llevarían una buena bronca...

Menos de un minuto tardaron en llegar al otro lado. Exhaló un suspiro, salió antes que ella y le tendió la mano con una sonrisa de satisfacción. Eso fue lo primero que hizo... sin reparar siquiera en el enorme “dragón” que quedaba una docena de metros detrás suyo.
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Re: [Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Alice Schuberg el Sáb Sep 23, 2017 11:37 am

- ¿Huh? ¿Preparados? - Ladeó la cabeza, extrañada, ya en esa incomoda posición que suponía andar a gatas por el hueco de un estrecho conducto. Demostrando cierto egoísmo de forma puntual en forma de impaciencia y cierta exasperación, en el momento en el que el niño comenzó a ensayar ciertas posturas y frases. Y eso que iban dirigidas a ellas, al más puro estilo de una novela de caballería, pero el hecho de que estaba esperando a que el tan afamado caballero tomara su mano y entrara con ella al túnel era algo más importante. - ¿Ah? ¿Te diste en la cabeza con algo, o que? ¡Vamos, que te estoy esperando! - Imperó denotando más impaciencia que enfado, agitando su brazo con energía para que éste entendiera su directriz y de una buena vez entrara con ella al coliseo.

Finalmente, la eterna espera de diez segundos de la niña de mechones dorados se vio finalizada, expresando una sonrisa tan radiante como el reflejo de sus cabellos, que capaz era de iluminar el oscuro paso que tenía a su espalda.

Ahora, ambos se arrastraban "caminaban" como iguales a través de aquél túnel del espacio y el tiempo, un agujero destinado a cumplir las más ansiadas fantasías de la niña. Ya había visto la silueta de aquellos dragones volando, a lomos de ellos fieros soldados de la provincia de Grado. Los hombres más valientes del mundo, capaces de hacerse amigos de los dragones pues no les tenían miedo. Sin duda, ella quería hacer lo mismo, ponerse delante de un enorme dragón y hacerse su amiga. Era un sueño que llevaba persiguiendo sin ni siquiera saberlo, el poder volar. Solo con imaginárselo su corazón se aceleraba, lo que se traducía en un agarre aún más firme a la mano del chico. - “Es verdad, él está aquí.” - Alice era una chica peculiar a esa edad, tan fantasiosa que perdía la noción de lo que tenía alrededor. Tampoco había reparado en la oscuridad absoluta que estaban atravesando. - Ya... No veo nada. - Inconscientemente volvió a agarrarlo con más fuerza. - No me sueltes, ¿Vale? No podemos perdernos ahora. - No era miedo lo que inspiraban sus palabras, si no la determinación de ser precavida. Y no era una lata delegar el cuidado a un chico mayor, todo lo contrario. - Encantada, Gery. - Replicó, tomando al vuelo el apelativo cariñoso que él le había ofrecido. - Yo me llamo Alice Schuberg. Yo también seré un caballero, como mi hermano. - Aparte de sus propios objetivos, ella siempre seguiría los pasos de su hermano mayor Eugeo. Siempre tan bondadoso, bromeaba que se convertiría en caballero algún día, pero ella sabía cuando los vagos pensamientos de su hermano mayor se convertirían en una decisión firme. - ¡Pero mi caballo tendrá alas! Seré la jinete más mejor de Renais. Y me casaré con el príncipe cuando seamos mayores, porqué verá lo fuerte que soy.

Antes de que pudiera darse cuenta, la salida estaba justo enfrente de sus narices, de nuevo se había distraído. Gerard se adelantó, gentilmente, para poder tenderle la mano a la infante doncella. Ella tomó una vez más su mano y dejó ayudarse para incorporarse. - ¡Gracias! - Estaba muy emocionada por el momento, hasta tal punto que le abrazó como lo hacía con Eugeo. - ¡Oh, que desastre! - Su impoluto tejido blanco del vestido, que se asemejaba a un delantal, estaba completamente enturbiado por haberse arrastrado por el polvo. Estaba seco, con un par de sacudidas con sus manos se desprendió casi por completo, volviendo al cuasi blanco de una prenda recién lavada. - Espera, te ayudo. - Con unos golpecitos sobre su pecho, Alice le quitó la mayor parte de la suciedad que estaba adherida a la ropa de Gery. - ¿Lo ves? Mucho mejor. - Sentenció con una sonrisa.

Toda esta escena, como no pudo ser de otra forma, se hizo en voz considerablemente alta, por lo que los jinetes de dragón pronto se dieron cuenta de la presencia de los críos. Pero los niños no, uno estaba de espaldas y la otra, bueno, simplemente estaba demasiado distraída.


Última edición por Alice Schuberg el Lun Oct 02, 2017 9:05 pm, editado 1 vez
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Re: [Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Zifar el Dom Oct 01, 2017 10:12 pm

Zifar estaba preparado para dar la orden de comenzar la que sería, probablemente, una de las últimas oportunidades de los jinetes de wyvern para entrenar la exhibición, comprobó que todos estuviesen en sus wyverns en la localización asignada... Y volvió a encolerizarse, faltaban un par de jinetes que además de no encontrarse en sus monturas, parecían curiosear por la parte baja del coliseo. - ¡Vosotros holgazanes! ¿Qué hacéis que no os encontráis en formación?- les reprendió Zifar con su habitual voz de enfado a la que, desgraciadamente, los soldados ya se habían acostumbrado. Los soldados intentaron excusarse pero ante la inclemente mirada de Zifar decidieron que no tenía sentido intentarlo y que sería mejor callar y obedecer. Zifar era irascible, y en su corta estancia en Renais era algo que habían aprendido a aguantar, esperando a que llegase el día que pudiesen dejar de lado su mando.

Zifar se encontraba en el centro de la formación, liderándola; el sol le producía profunda incomodidad en sus ojos pero era algo que tenía que aguantar en pos de su deber. Alzó su lanza, listo para bajarla rápidamente y dar la señal de inicio a todos sus hombres, silencio absoluto imbuido con una atmósfera densa de concentración entre todos los jinetes... Sin embargo unas voces destrozaron esta atmósfera de forma irremediable. Antes de encolerizarse de nuevo, reparó en que estas voces no podían ser de uno de sus jinetes, de ninguna forma; esas voces pertenecían a jóvenes que todavía no habían llegado a la edad adulta. ¿Puede que los soldados estuviesen buscando el origen de estas voces?

-Buscad el origen de las voces. ¡Ya!- ordenó Zifar, cuyos soldados encontraron rápidamente a los causantes debido a que tenían una ligera noción de dónde estaban además de que no se dieron cuenta de que estaban siendo escuchados por los soldados. Como no podía ser de otra forma, Zifar tuvo razón al intentar adivinar la edad de las voces, fueron cogidos por los soldados y llevados con un poco de brusquedad ante Zifar.

-¡¿Acaso no os han enseñado modales?! Venga, ¡soltad a los chicos que seguro que son mucho más capaces de lo que vosotros llegaréis a ser en vuestra patética vida de soldados rasos!- dijo Zifar, acercándose a los chicos cambiando el semblante a uno más amable... Dentro de sus capacidades claro (que tampoco eran demasiadas). -Y bueno, ¿cómo os llamáis? ¿Queréis acercaros a ver a los wyverns?- les ofreció Zifar con una voz amable que no dejó indiferente a los soldados, que no habían visto ni de cerca esta faceta de la personalidad de Zifar. ¿Cómo una persona era capaz de tener dos facetas tan diferentes y pasar de una de ellas a otra sin dificultad?

Y es que fuera de la cadena de mando Zifar no era tan cascarrabias, pero habiendo consagrado su vida al ámbito militar, pocas veces podía mostrar esta faceta más amigable. Esta además se vio acrecentada por la simpatía hacia los jóvenes, semillas de los hombres del futuro, a los que no había que causar mala impresión de ninguna manera, ¿y si este contacto con los wyverns y los soldados ayuda a sembrar en los indecisos corazones de alguno de estos jóvenes el gusto por las aventuras y el servicio a su patria (o cualquier otra causa noble a la que juren lealtad)? En cambio una confrontación podría llevarles a abrir una brecha insalvable entre el ejército y el orden que este representaba y el joven afectado, que corría el riesgo de convertirse en un alborotador o en algo peor. Zifar no podía aceptar la responsabilidad de eso, así que se acercó a su wyvern esperando que los jóvenes le siguieran y les causase una buena impresión.
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Re: [Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Gerard Van Reed el Lun Oct 02, 2017 9:57 pm


Alice Schuberg. La futura caballero de pegaso, cuya inocencia iba más allá de la de su hermana Henriëtte, llegando a un extremo que hacía que ella le pareciese mucho más… mona. Un momento, ¿pero en qué estaba pensando? Por si fuera poco, habiendo llegado ya a la salida… ¡la niña le abrazó! Oh, eso fue suficiente para que Gerard se ruborizase a más no poder por primera vez en su vida. Curvando los labios hacia abajo, adoptó una mueca que reflejaba un intento de no sonreír tan grande, un intento de mantener la compostura tan fuerte, una seriedad tan excesiva que, en esa situación, parecía cómica. ¡Pero es que se tomaba tantas confianzas como sus hermanas! Solo que... ella era la doncella a la que había dicho que protegería.

Mientras recibía el abrazo, se quedó con las manos en alto, sin saber muy bien qué hacer, y cuando acabó, se ruborizó más todavía al verla sacudir su camisa. - Ooooh, e-eh… gracias. - Por alguna razón, sintió la necesidad de frotarse la mejilla con el dedo,  como queriendo evadirse haciendo otra cosa, costumbre que adoptaría en el futuro al mostrar nerviosismo. Después de todo, ¿significaba eso que la había defendido bien de la oscuridad, y por eso Alice le estaba dando la recompensa? Oh, esa aventura cada vez se parecía más a uno de los cuentos de caballeros. Un encuentro del destino, una huida sigilosa, un viaje tortuoso, y una recompensa digna. Casi no podía creerse lo bien que le estaba saliendo todo.

Sin embargo, no podía ser todo felicidad, no, pues algo faltaba. Eso pensó instantáneamente Gerard al oír a su espalda un bramido aterrador. Y es que todo relato de aventuras tiene a un caballero, una doncella que también quería ser caballero y... un malo malvado. Bestias, bribones, monstruos. Y al girarse, sus ojos, como platos, se posaron sobre la fuente de la perturbación. ¡Enormes lagartos alados se alzaban a lo lejos! ¡Y bribones que les comandaban! El castaño mantuvo la boca abierta e incluso empezó a temblar un poco, pues no era más que un crío, capaz de imaginarse lo peor de lo peor. Seguro que eran los "viles bellacos" de los cuentos, que se habían reunido en aquel coliseo para atacar a los visitantes de la feria. No, no, y no. ¿Aprovecharse de una ocasión tan feliz, en la que se reunía gente de tantos países diferentes, para hacer de las suyas?

Debía actuar, como futuro defensor de su reino. Y además, había algo que tomaba prioridad por encima de todo: el “juramento de caballero” que acababa de realizar con Alice. Negó con la cabeza con fuerza y, de una buena zancada, se posicionó junto delante de la niña. - La cosa pinta mal, Alice, pero no os preocupéis, milady…  - Miró hacia atrás, con voz firme y una sonrisa de confianza que se le escapó. - ¡Pues tengo una espada sin igual! - ¡Sí! ¡La frase que tanto había querido decir desde haber leído “El ilustre caballero de Velthomer y el Dragón”! ¡Igualito! Confiado de que le había salido súper bien, agitó hacia delante su “espada”, es decir, el palo que había encontrado antes de meterse en el túnel, en un ademán de intimidar a esos enemigos con su temible acero, la "matadragones".

Ni falta hace decir que tal intento fue un fracaso absoluto, pues uno de los “bribones” que se les acercaron hizo caso omiso al “corte de espada” dirigido hacia él, agarrándole sin ninguna dificultad. - ¡Soltadme, bellacos! ¡No me derrotaréis tan fácilmente! - El niño intentó liberarse con un buen forcejeo, sin éxito. - ¡No! ¡Dejad en paz a Alice! - ¡La habían cogido también a ella! Oh, eso sí que no. Gerard empezó a patalear como cualquier niño travieso haría, pero desafortunadamente, poco pudo hacer, de nuevo, mientras le llevaban a él y a Alice hacia alguien a quién miró con horror.

Era… era… - ¡El jefe final! - Esa barba, esa altura, la armadura imponente, la seriedad, la cara de pocos amigos… ¡era el líder de los malhechores! Le había soltado para intentar ganarse su confianza y luego engañarle, seguro. Pero él debía mantener la seriedad y la compostura, y no dejar que semejante choque de fuerzas, duelo entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, acabase con menos que la victoria del orden. Le señaló con el dedo. - ¡Soy Gerard, y de mayor voy a ser caballero! ¡Debería daros vergüenza de llevar una armadura y haceros pasar por uno! - Pero, tal vez por el jaleo, hubo un bramido adicional de uno de los semidragones. Fue suficiente para ponerle los pelos de punta y hacer que el niño detuviese un momento su atrevimiento y meditase una vez más su situación. Los… wyverns… - Si queréis dar a alguien de comer a los dragones... ¡que sea a mí, por favor! ¡A-A Alice no! - Oh, cómo le costaba articular palabras con el miedo. Pero su deber estaba antes. Si su corta pero excitante aventura había llegado ya a su fin, como mínimo debía ser uno altruista. Impávido. Heroico.
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Re: [Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Alice Schuberg el Miér Oct 04, 2017 1:04 am

La aventura había sido divertida, mas las hazañas de aquellos dos precoces caballeros habían llegado a su fin, o eso parecía. No había mundo pequeño en el alma de un niño, en pleno aprendizaje sobre la lectura de las situaciones, muy a menudo eran cogidos desprevenidos mientras prestaban atención a cosas triviales. Como lo era la ropa empolvada para Alice o el esfuerzo por tratar bien a las niñas por parte de Gerard. Mientras tanto, dos soldados los habían localizado y se disponían a llevar a los polizones hacia el centro de la plaza, tal y como había ordenado su superior. El bramido de las bestias volvió a poner a ambos chiquillos en alerta, pero ya era demasiado tarde para ver a escondidas la majestuosidad -o vaporoso poder- de los dragones. - - Ver a dos altos hombres desconocidos apresurándose hacia ellos consiguió acongojar a la menor. Dio un par de pasos hacia atrás, acercándose a la rendija por la que habían entrado, pero su desesperado plan de escape se vio frustrado por las nobles -e insensatas- pretensiones de Gerard. La hiperactividad y travesura de Alice no confrontaba con la voluntad de hacer caso a los mayores -cuando era el momento de no llevarles la contraria, claro-. Preocupada por la beligerancia de Gery, ella intentó calmarle. - No hagas nada, Ger, si no será peor. - Indicó, pero él ya se había enfrascado con uno de los soldados, intentando zafarse de su agarre. No le había escuchado.

Alzó el brazo para que el hombre la cogiera, pero éste optó por llevar en volandas a la niña. Rodeándola por la cintura con un brazo, como si de un saco se tratase, a pesar de la incómoda postura ella no se quejó ni resistió. Ahora mismo su cabeza daba vueltas en otro asunto de mayor importancia: Cuál era el grado de profundidad con el que habían metido la pata. Y la extensión de la bronca que estaba por llegar, empezando por los hombres que estaban en el coliseo y seguido por el de papá y mamá. Haciendo rápidos e infalibles cálculos, el castigo que se avecinaba amenazaba de ser muy muy muy muy largo. La suma era sencilla: el tiempo que se había perdido, las personas a las que había molestado y otra serie de factores como el peligro al que se expuso, tratar con desconocidos, incumplir promesas y ensuciar la ropa. Que te cogieran unos soldados que parecían estar haciendo cosas muy importantes, con sus dragones, mientras hacías trampas al escondite metiéndose en el coliseo de Seraphew... Sinceramente, sería muchísimo mejor que la metieran en las mazmorras, pues como se chivaran a sus padres no volvería a ver la luz del sol hasta después de varias vidas.

La chica estaba muy asustada de lo que estaba pasando, a punto estuvo de escaparse una lágrima, pero una voz gruñona que asustaba a los soldados más que los rugidos de los wyverns ordenó que dejaran a ambos en el suelo. Un señor mayor, muy mayor, posiblemente el más anciano de todos los soldados que había visto en su vida. Porque cuanto más viejo más barba se tenía, y él tenía una gran barba. Robando la sagaz definición de Gery, el jefe mandamás de los caballeros de dragón se acercó con un semblante dudosamente amigable e hizo un par de preguntas a los jóvenes.

Gery seguía erre que erre con su actitud de héroe luchando conra villanos. ¿No se había dado cuenta de que ya no era un juego? ¿Quería enfadar al señor de verdad y provocar que los castigaran? De ninguna manera, la niña le dio un pisotón en mitad de su frase desafiante, justo después de que se presentara, justo antes de que empezara a descalificar al señor mayor. Aprovechando el -forzado- silencio de Gerard, Alice comenzó a hablar- ¡Hola! Yo me llamo Alice, Gery y yo estábamos jugando al escondite hasta que.. eh... nos escondimos demasiado bien. - La excusa no fue muy elaborada, pero tampoco era una falacia absoluta. El segundo ofrecimiento del hombre sorprendió a ambos, los dragones se veían gigantescos desde donde estaban, acercarse más era un deseo irresistible y aterrador al mismo tiempo. - ¿De verdad...podemos... acercarnos? - Preguntó con evidente inseguridad.

Tras mucho pensarlo, hasta que dejo de pensar, Alice empezó a avanzar hacia el wyvern del jefe muy poco a poco. Dando pasos cortos y desacompasados, con varios amagos de dar media vuelta y permanecer a una distancia prudente de ellos. Le habían contado sobre los dragones de Grado, criaturas feroces y orgullosas, de grandes alas y colmillos. Alice miró hacia arriba, donde la cabeza del reptil observaba los cortos pasos de la niña. - Gery, no te separes de mí. - Estaba llevando al niño casi a rastras con su mano izquierda, mientras que su brazo derecho se había extendido para intentar tocar la inalcanzable cabeza del wyvern. Eventualmente, Alice se detuvo.

“Los wyverns son dragones inteligentes y orgullosos, nunca debes tocar a uno sin su permiso, si no que tienes que esperar a que el se deje tocar. Tampoco puedes mostrar pánico delante de ellos, pues huelen el miedo. Hay que ser sinceros con ellos, tratarlos bien, solo así ellos dejarán que seas su amiga”

Alice había cumplido todos los requisitos, menos uno, pues aunque lo intentara no podía evitar sentir miedo del enorme dragón. Con unos ojos llenos de decisión, fijo su mirada en los verdosos iris del reptiliano. Unos ojos asustados pero que derrochaban humildad y respeto hacia la criatura. Los ojos de una niña que sí era capaz de establecer un lazo entre ella y el animal, que sería determinante en el futuro. La criatura apoyó los espolones de sus alas sobre la arena, bloqueando las “salidas” laterales de la pareja con sus extremidades membranosas. Bajó su cabeza más y más, olfateando a ambos infantes con inspiraciones profundas. ¿Acaso estaba pensando en comerles? Alice se asustó mucho, no pudo evitar cerrar los ojos, sin embargo...

Su mano derecha sintió un extraño tacto en toda su superficie, estaba lleno de irregularidades, pero se sentía tremedamente suave. Alice había tocado la escamosa cabeza del dragón. No todas las mujeres poseían la capacidad de establecer una relación con los pegasos. Pero ella lo había conseguido, tanto con un pegaso de Frelia en el pasado como con un wyvern de Grado en ese momento.
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Re: [Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Zifar el Miér Oct 11, 2017 8:41 pm

-¿Este chico está loco? ¿Qué demonios es eso de jefe final?- pensó Zifar, callando este desconsiderado pensamiento para no aumentar todavía más la desconfianza de ese pintoresco chico. A fin de cuentas, el chico parecía estar en "esa" edad: la edad donde los jóvenes, inspirados por el noble ideal que representa servir a tu estado y a su pueblo, comenzaban a tener delirios de caballero. Una pena que esa visión en tiempos de paz, en la mayoría de los casos, no dejaba de ser una quimera; un inocente y noble sueño que sería frustrado por el inquebrantable muro que separaba la realidad de la épica y la grandeza. ¡Zifar era el ejemplo perfecto de ello! De un linaje militar, creciendo bajo el manto de las epopeyas y las historias de carácter épico, con gran espíritu aventurero dentro del ejército... ¡Para verse dirigiendo a un grupo de patanes para hacer un espectáculo! ¿Es acaso esto justo? ¿No se asemeja esto más a un domador de circo que a un guerrero?

-¡Soy más caballero de lo que tú llegarás a ser jamás!- dijo dándole un pequeño capón al chico que le empezaba a resultar molesto. No era que le consideraba un villano, que ya minaba la autoestima del caballero, ¡sino que además cuestionaba su autenticidad como caballero! ¡Eso sí que no lo iba a permitir! Un caballero que no defiende su honor y su condición de caballero no es más que un pusilánime, un labrador con armadura venido a más. -Deja de decir tonterías chico, aquí nadie se va a comer a nadie ni nadie es villano ni nada, así que cálmate, ¿o acaso puedes acercarte a un wyvern todos los días.- intento calmar al chico.

La chica interrumpió también al chico para aportar, curiosamente, un poco de sensatez al chico que aparentaba ser mayor que ella. Ante el miedo que parecían tener los chicos por las bestias Zifar no pudo evitar reírse en su interior, a veces olvidaba que había gente de a pie que moriría sin acercarse a un wyvern, allí se dio cuenta de cuan afortunado era, de la grandiosa oportunidad que se le había ofrecido por poder gozar de la compañía y fidelidad de una criatura tan majestuosa. -Este es mi wyvern, no temáis que no muerde... A menos que yo se lo diga ¡jajaja!- dijo para intentar romper el hielo (aunque seguramente lograse el efecto contrario) mientras se acercaban a un wyvern gris, el más imponente del lugar, tosco, recio... Era comprensible que los jóvenes se acercaran con respeto a tamaña bestia.

Cuando se acercaron más se alejó de la pareja. Seguramente fuese la primera vez que establecían un vínculo con un animal, Para Zifar la primera vez que se establecía vínculo con un wyvern era un momento casi sagrado que debía quedarse en la intimidad, y Zifar reconocía que su presencia (que no era demasiado bondadosa) seguramente les perturbase. -Vamos pequeña...- musitaba Zifar de una forma casi inaudible, la joven no se había liberado todavía del miedo pero casi sin darse cuenta ya lo había tocado. El chico siguió sus pasos, Zifar solo esperaba que recordasen este momento y les ayudara a apreciar la caballería (al menos el chico, que parecía bastante dispuesto a ello).

-Bueno, lamento interrumpir pero si habéis acabado... Tengo que continuar el ensayo de la maniobra con estos patanes, ¡venga! ¡¿Quién os ha dado permiso para descansar?! ¡Deprisa deprisa!.- gritó manifestando su mal humor con sus subordinados.
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Re: [Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Gerard Van Reed el Lun Oct 16, 2017 3:41 pm


La regañina llegó, al fin, aunque no solo de parte de aquel señor en armadura… sino también, inesperadamente, de Alice, en forma de pisotón. La sorpresa añadió intensidad al golpe, que a pesar de haber sido provocado por una niña de tan temprana edad, se sentía como ...y una vuelta a la realidad.



Llevaba toda su infancia aprendiendo diligentemente todo aquello que se requería de él. Equitación, lucha cuerpo a cuerpo, armas, leyes… siempre encerrado bajo un libro en su casa, o en el jardín para agitar una espada, y las pocas veces que salían de Edda, no era precisamente para ir de aventura. Pero por primera vez, se había encontrado a una doncella a la que proteger y un bellaco contra el que combatir. A esa edad, cuando los niños pasan a convertirse en adolescentes, había querido la aventura que nunca vivió.

Aún con el ceño fruncido y los ojos cerrados, dio un largo suspiro, rindiéndose. Debía disculparse, pues, por lo que… ¡PAM! Recibió un buen golpe a la cabeza. - Au... - La ola de dolor repentino por el impacto del guantelete de aquel señor hizo que su ceño se arrugase todavía más, fulminándole con la mirada. Mas no rebatió; si era de nuevo la hora de usar la lógica, así sería. Se merecía una reprimenda así.

Y entonces, Alice tomó la delantera cuando el gruñón de la armadura les ofreció ver a los semidragones. Claro que aquello que dijo la rubia le provocó una punzada molesta. - Vale… - Le dijo a Alice. ¿Cuándo había a pasado a ser él el protegido? Era casi como si en la vida real las damas no fuesen siempre frágiles damiselas que necesitasen rescate.

Cuando la niña se acercó al semidragón, ocurrió algo que le pareció sorprendente. Aunque la criatura empezara a olfatearlos, sus miradas conectaron, y al posar ella su mano en la bestia, el wyvern no reaccionó negativamente. No hizo movimientos bruscos, no emitió gruñidos… no hizo prácticamente nada. Fue como si la niña hubiese conectado instintivamente con la criatura. - ¿Segura que es la primera vez que ves uno, Alice? -  Gerard también miró a la bestia con interés. (Un...wyvern…) ¿Conectaría él también con tal coloso? Levantó la mano hacia delante. Quería… comprobarlo. A montar a caballo había aprendido años atrás, a una velocidad sorprendente, según le dijo su padre; ahora bien, una bestia del estilo era un asunto completamente distinto...

Así pues, dio unos pasos no hacia el wyvern con el que se encontraba Alice, sino el de al lado, que parecía muy similar al primero. Fue acercando la mano ya levantada a su morro, le miró seria y decididamente, con un semblante mucho más tranquilo que el de hacía unos minutos… y tocó sus escamas. Un grave y sepulcral gruñido fue emitido instantáneamente por la bestia cuando el futuro caballero sintió el tacto irregular de su piel… pero a pesar de mostrar una clara sorpresa en su rostro, no retrocedió. Dejó su mano. Y… la bestia dejó de gruñir. Incluso cuando recorrió parte de su superficie con sus dedos. Cuán extraña sensación; no se asemejaba en nada a un caballo, bestias que servían a la humanidad desde tiempos inmemoriales. Era mucho más… imponente. Aunque probablemente mucho menos fiable, o eso había aprendido en Grannvale. ¿Tendría él alguna posibilidad de montar en wyvern algún día? Solo Naga conocería la respuesta.

Se había perdido ya en sus pensamientos cuando al parecer se quedaron sin tiempo. El niño posicionó sus orbes una vez más hacia aquellos hombres. ¿Quién eran esos guardias, realmente, entonces? ¿Serían caballeros de verdad? Y lo que dijo el más anciano, “una maniobra…” ¿Sería algún vuelo táctico en wyvern? La sensación de cargar contra los enemigos en una acometida desde el aire… Quería verla.

Pero antes de retirarse dando unos pasos atrás para que ellos procediesen, dirigió unas últimas palabras. - ¿Cómo os os llamáis, Si…. señor? - Casi se le escapó un “sir”, pero no, no le concedería el honor. No hasta haber visto si en aquel rostro se reflejaba la misma mirada que había visto en su padre.
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Re: [Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Alice Schuberg el Mar Oct 17, 2017 12:07 am

Esa inédita sensación en su mano, con lo que ello significaba, le arrancó un escalofrío que se disputaba entre la tensión y la emoción. El resoplar de la criatura, con la cabeza tan agachada, levantaba la arena del suelo y balanceaba la parte baja de la falda de la niña. Alice quiso interiorizar esas sensaciones con el fin de estar preparada al abrir los ojos, y cuando levantó los párpados, pudo ver su mano posada en la parte central de la cabeza del dragón. A cada lado, un enorme orbe verdoso, cuya pupila reptiliana se había dilatado dejando atrás la imagen de un depredador listo para cazar. En ese momento, su aspecto era el de una criatura curiosa y dócil, mas guardaría el respeto absoluto hacia éste en todo momento, sin dejar de mirarlo a los ojos. Los iris del wyvern tenían trazos caleidoscópicos, como los de cualquier otro animal, pero el tamaño del globo ocular y la cercanía permitía ver cada dibujo con perfecta nitidez. Múltiples preguntas rondaron por su cabeza, todas ellas tenían una relación directa con acabar acariciándolo, pero dudó en si esa acción era correcta así que decidió no hacerlo. Podía disfrutar de ese solemne momento todo el tiempo que se le permitiera.

Gerard preguntó a su espalda, sorprendido por la tranquilidad con la que había sucedido todo. - Estoy segura, pero... - Contestó tomando una pausa, dubitativa. - Yo también pensaba que sería más... difícil... - Explicaba sin dejar de mirar al dragón a los ojos. La conexión que estaba estableciendo no era algo que podía comprender a su edad, se quedó suspendida en su conciencia como un suceso mágico y único. - No se cómo te llamas... - Susurró, exteriorizando tímidamente las incógnitas que surgían en su cabeza. - Eres grande... Tu olor es... ¿fuerte? - Tras ese comentario, el reptil entrecerró suspicazmente sus ojos, clavando su mirada en la niña. Aunque no comprendieran el idioma humano -aparte de órdenes muy concisas tras ser instruidos- sí podían entender emociones básicas. La leve repulsa de Alice fue entendible para éste. - perdón... es la verdad, pero no es nada malo. - Mentirle a un wyvern era lo último que haría, tan solo matizó. - Tu crees que... ¿Podríamos ser amigos?

Su ensimismamiento fue cortado de raiz por la conclusión del señor barbudo. Era el momento de apartarse, dejar a los mayores trabajar. ¿Qué es lo que reunía a tantos caballero de wyvern juntos? Se separó del grupo a una distancia prudencial, colocándose nuevamente a la vera de Gerard. Tan cerca que sus brazos contactaban con los balanceos nerviosos de la niña. - O-oye... ¿Qué es un ensayo? - Preguntó una vez recuperaron la intimidad, pues los mayores se habían puesto a hacer sus cosas de adultos. El grupo estaba reunido, el barbudo dando gritos, todos parecían prestarle mucha atención. - Parece que todos le hacen caso, debe ser una persona muy importante, ¿No crees? - Y eso era decir mucho, pues si podían controlar wyverns, ya se situaban en el estrato más alto de la gente importante para Alice. Por encima de estos sólo estaban los príncipes, los reyes y sus padres.

- Y los dragones... wow. ¿Crees que estamos soñando? Si nos pellizcamos y no nos duele, es que estamos en un sueño. Ay, no se si hacerlo, si fuera un sueño me despertaría y... quiero estar más tiempo en él. - Con pequeños botes de inseguridad, Alice decidía si infringirse dolor con el fin de corroborar que todo lo sucedido no era producto de su imaginación tras un cuento fantástico antes de ir a la cama. Tras mucho pensarlo retorció la piel de su antebrazo izquierdo haciendo uso de dos dedos, la emoción hizo que apretara con más fuerza de la necesaria pegándose un buen pellizo. - ¡ouch! - Se quejó al instante, gesticuló una mueca de dolor que pasó a la felicidad inmediatamente después. Sin más dilación siguió hablando. - ¿Has visto? ¡Son gigantes! ¡Los dragones de Renais son geniales! - Expuso abriendo los brazos para hacer una medición inutil de su tamaño con sus cortas extremidades. - Eh, ¿Crees que existen los hombres dragón de los cuentos? Gente con un alma tan fuerte que, ¡¡WOAAAH!!, ¡Se transforma en un enorme monstruo volador en un periquete! - Riendo tras su ultima frase, Alice empezó a correr en círculos alrededor de Gery. Con los brazos extendidos y las palmas de las manos “mirando” al suelo, hacía como si tuviera alas y estuviera planeando.

Mas, de repente, ella frenó en seco. - Etto... ¿Sabes como se llama el señor? - Sí, cuando Zifar dio su nombre ella seguía ensimismada con el dragón.
Afiliación :
- SILESSE -

Clase :
Falcon Knight

Cargo :
Soldado (Ejército de Silesse)

Autoridad :

Inventario :
VULNERARY [3]
Esp. de bronce [2]
Lanza de bronce [2]
Lanza de bronce [2]
Lanza de bronce [2]
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
383


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Re: [Flashback][Social] Reckless dreams [Priv. Alice y Zifar]

Mensaje por Zifar el Dom Oct 29, 2017 10:28 pm

Ambos chicos habían conectado con los wyvern, si bien temerosos al principio habían vencido los prejuicios hacia estas criaturas (¡aunque no se pueda culpar a nadie de tenerlos!) para crear un vínculo espiritual con estas bestias. Aunque mucha gente cuestione su inteligencia por su fiero aspecto, la verdad es que ciertos wyvern poseen una gran inteligencia, y el de Zifar, curtido en varias batallas y proveniente de un buen linaje podría encajar perfectamente en este grupo privilegiado. Quien sabe, lo mismo en un futuro encuentro sea el wyvern quien recuerde a aquella joven en lugar de un viejo y, aún más cascarrabias Zifar. Los chicos parecían tener potencial y, ¿quién sabe? Lo mismo en unos años llegarán a ser caballeros hechos y derechos, sin embargo esto también significaba que existía la posibilidad de que se llegaran a enfrentar contra Zifar, pensamiento que le dio un escalofrío. A fin de cuentas, pensando de forma realista, uno nunca podía saber el devenir de las relaciones diplomáticas entre las naciones.

Esto le hizo recordar su motivo, el ensayar una exhibición de vuelo para gozo del público, que se había congregado en esta ciudad para la celebración de la apertura de relaciones diplomáticas entre ambos continentes y decidió reunir así a los soldados bajo su mando para reanudar el ensayo. El joven le preguntó por su nombre, y Zifar, llenándose de orgullo le respondió -¡Acuérdate de mi nombre porque podrás enorgullecerte de haber estado ante mi presencia! ¡Soy el gran Zifar, orgulloso jinete de la República de Carcino! Y cada días más orgulloso al descubrir la patanería de los jinetes de otras regiones ¡JAJAJA!.- rió con saña para rabia de los soldados a su mando, que desearían que esto acabase de cualquier forma para olvidarse de aquel señor malhumorado.

Todos los jinetes se encontraban subidos a sus wyvern y en posición para comenzar, ahora con los chicos haciendo de público que disfrutarían del espectáculo en primicia. ¡Ahora además contaban bajo presión! Pero el no querer decepcionar a los chicos aumentaba la concentración del jinete, que se decidió que esta sí que saldría bien. Con un rugido del wyvern de Zifar y un corte de la lanza al aire, los wyvern se alzaban del suelo con sincronía, situados formando una formación delta con, como no podía ser de otra manera, Zifar al frente de esta. La sincronía había sido sorpresivamente buena, ¿puede que este descanso les hubiera servido para aliviar tensión y concentrarse mejor? Puede ser, pero no sería Zifar quien lo reconocería.

El pequeño vuelo de apenas un par de minutos poseía varias acrobacias: empezaban con una sencilla rotación de 360º , seguido de un rizo que, si no eras cuidadoso, te podía dejar a merced de la gravedad, inversiones a 45º... Técnicas de difícil ejecución solo aptas para jinetes expertos, ya que además de que varias suponían tener que agarrarte bien al wyvern para no dejarte a merced de la gravedad, tenías que tener cuidado de no chocarte con tus compañeros y luego además no quedarte fuera de la formación; todo esto ejecutado a una más que notable velocidad, lo que suponía una gran dificultad que, desgraciadamente, no todos los jinetes que las realizaban estaban capacitados para cumplir. Finalizaba la exhibición con los wyvern aterrizando en la misma posición que ocupaban antes.

Aun así, el ensayo fue sorpresivamente bien, si bien tenía fallos no eran demasiado grandes como los anteriores. Zifar saludó a los jóvenes -¡Ey! ¿Os ha gustado?- y rió fuertemente, dando muestras de su felicidad, sin embargo para estar cien por ciento seguro necesitaba hacer otra exhibición, si volvía a salir bien sería casi seguro que saldría como estaba previsto en la exhibición definitiva, y esta confirmación aumentaría la moral y, por tanto su rendimiento y el de sus soldados. -¡Os felicito por esta última exhibición! Ahora vamos a hacer un último ensayo, ¡a ver si mantenemos el nivel! ¡No os durmáis en los laureles!- dijo Zifar gritando a sus soldados que volvieron a ponerse en posición, sin embargo había algo que no le transmitía buen augurio.
Afiliación :
- CARCINO -

Clase :
Wyvern Rider

Cargo :
Soldado retirado

Autoridad :
-

Inventario :
Lanza de bronce [2]
Lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

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