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Roy, The Young Lion.

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Roy, The Young Lion.

Mensaje por Roy el Miér 2 Ago 2017 - 20:03

Roy Pherae
Lord
"Everything will be fine"

Datos
Nombre: Roy.

Edad: 16 años.

Clase: Lord.

Especialización: Espadas.

Afiliación: Lycia.

Ocupación: Heredero de Pherae.

Personalidad
Inconforme a las normas impuestas por la alta sociedad, se muestra como un poco modélico adolescente a tan anticuadas y rígidas tradiciones que se han dictaminado durante generaciones. Y es que, a pesar de su notable y pulcra educación, igual de instruida e igual de refinada como sus homólogos nobles, no ha permitido apocar aquellas pequeñas ideas revolucionarias desde que nació. Roy se presenta como un ser modesto, idealista y perspicaz; con una intuición aguda, demasiado astuta y aventurera para su edad, junto a un amor innato por su pueblo que va de la mano con esa curiosidad e innovación propia de su personalidad. Un orgullo para su familia, y a aquellos que le rodean, así cómo también un pequeño dolor de cabeza.

La similitud con su progenitor, más allá del físico tan parecido, sólo radica en aquella calma y  filantropía casi hereditaria junto a sus forjados principios, pues chocan, sin embargo, en algunos puntos de vista que normalmente radican en modales y etiquetas obsoletas, dejando en claro un poco de distancia idealista entre ambos. Pero, si algo ha heredado de aquel antecesor suyo, es esa manera táctica y tenaz para lidiar con la adversidad.

Aún criado entre lujos y comodidades desde que tenía uso de razón, se muestra bastante distendido de esos mundos por algún motivo. Renuente al trato servil de sus criados y vasallos, o de la gente que le saluda con un respeto exagerado, Roy considera a todos por igual como debería ser natural, por lo que, particularmente, no tiene ningún reparo en tratar a alguien de menor estatus social con bastante familiaridad. Esto es a menudo visto en su cotidianidad, cosa no muy bien aceptada entre los demás miembros de su privilegiada y cerrada comunidad. Por ende, suele ser bastante directo cuando le reprochan o recriminan tal comportamiento, pues cree que la única forma de entender a la gente, y luchar por ellos realmente, es experimentando sus carencias estando cerca de sus vivencias. Y es así que no es extraño verle, codo a codo, junto a sus compañeros en el frente.

Tal actitud demuestra a un adolescente con una mentalidad poco convencional dentro de la alta sociedad, más abierto y menos arcaico, cuyos flexibles pensamientos le otorgan una personalidad mucho más liberal, extensiva y comprensiva. Es fiel a sus sentimientos, y es precisamente esa transparencia la que otorga su característica franqueza, por ello, y a pesar de no honrar la marcada grandilocuencia de su padre en el trato, intenta exteriorizar sus pensamientos con cierto tacto. Torpe y despistado, sin embargo, suele trabarse o desvariar cuando no está seguro de algo en ámbitos ordinarios, y ésto es evidente cuando se trata de mujeres o de algún simple halago.

En el fondo, Roy guarda cierta inseguridad ante un complejo de inferioridad, dudando realmente de su propia capacidad e innata competitividad frente a los demás. Esto lo disfraza con una actitud a veces imprudente que él cree valiente, tratando de exhibir una faceta mucho más temeraria e irreverente que, no obstante, refleja lo contrario. Y cuando algo no le sale como lo tenía planeado, intenta conservar el control en vano, pues termina por desesperarse al final y perder la calma con relativa facilidad. Ello lo conduce a la exasperación, lo que le lleva de mal en peor. Aun así, es mayor su confianza y determinación cuando desea algo con real pasión, y ello se refleja en esos impulsos por ayudar y proteger a los demás, dado que, si de algo le han servido las enseñanzas que ha tenido, es otorgar el ajeno bienestar aún más allá del egoísmo personal. Valora la familia y los lazos de amistad.

Esto hace de él un leal defensor de las causas justas, intolerable a las injusticias u estrategias sucias. Trata siempre buscar las cosas por la vía pacífica, de evitar los innecesarios derramamientos de sangre por el odio que éstos atraen, pero sabe que ante la naturaleza humana pueden llegar a ser inevitables, por lo que no dudará en alzar su voz y espada en pos de proteger a aquellos que yacen a su lado. Es así, con una mente sagaz y espíritu audaz, que blande una firme entereza, natural agudeza e inusual asiduidad para preservar la paz de su tierra natal.

Y, de ser posible...
A la misma humanidad.


 

Historia
En una de las tierras más prósperas y pacíficas del continente de Elibe, rodeado por climas cálidos y paisajes fértiles hasta donde la vista se perdiese, yacería la cuna del único y hasta entonces último descendiente de la sangre noble de Pherae. Roy, el heredero de un puro linaje, llegaba al mundo como el hijo primogénito del Marqués y Señor de la Casa Pherae, Eliwood; hijo de Elbert y Eleanora Pherae, abuelos del pequeño.

Desde su nacimiento, siempre se había visto envuelto en un mundo lleno de abundancia y despreocupaciones, jamás experimentando las necesidades que la gente cubrían vagamente fuera de las murallas de su casa. Siempre querido, siempre mimado. Su madre nunca lo amamantó desde que nació, todo a raíz de una insuficiencia hereditaria que padecía la dama. Ese hecho sería dispuesto a una amiga muy cercana a la familia, y que cuyo hijo, de también poca edad sea dicho, se convertiría en el mejor amigo del recién nacido. La economía familia, y los privilegios que ésta ostentaba debido a su posición social, siempre permitió al joven heredero en disfrutar de lo que quisiera cuando quisiera. Y sus padres velaron por ello, por él y su bienestar con gran recelo, cuidándolo como su más invaluable tesoro secreto.

La educación siempre estuvo presente desde los primeros días, atendiendo a los principios morales y normas de conducta aunque la ausencia de su padre era más notable, dada las obligaciones que recayó en sus hombros al momento en que su progenitor, y abuelo del infante, desapareció por razones hasta entonces inescrutables mucho tiempo antes. Aún así, Roy tuvo la fortuna de crecer y desarrollarse adecuadamente de forma integral, de modo intelectual, físico y emocional, sin tragedias que empañaran su existencia y con el amor y cuidado tan profesados por aquellos que se dedicaban a su cuidado. Pero, aún con los diversos instructores que le daban el conocimiento natural de todo noble, era bastante distendido realmente a seguirlos. Le incomodaba. En cambio, con su maestro de armas desde la infancia, un hombre entrado casi a sus años y que respondía al nombre de Marcus, el chico mostraba mayor entusiasmo sin embargo. Y aun con ello, algo le hacía falta al jovenzuelo...

Que para entonces la paz todavía existía,
y sin ningún peligro en las cercanías.

Wolt era su mejor amigo, casi como el hermano que no había tenido. Se conocían desde siempre, y a pesar de verlo en ocasiones cuando les visitaba la madre de éste, ambos aprovechaban para hacer de las suyas justo cuando nadie les vigilaba. Eran un par que hacían y deshacían en esas travesuras que entre el tiempo perdurarían, forjando un vínculo tan férreo como el mismo acero.

Era claro, pues, que el Marqués de Pherae se mostraba muy protector con su infante, y demasiado diría; y aunque se entendía sus motivos, no era algo que el joven heredero estuviera de acuerdo en demasía, y mucho menos con el trato que éste imponía: a seguir aquellas normas tan anticuadas y recargadas que éste le decía. Pero su madre, al contrario del diplomático padre, era más flexible, más abierta y distendida, siendo a veces de su cómplice y escudera en las travesuras que éste acometía. Fue cuando un día finalmente conoció a Lilina, hija de un gran amigo del marqués, y quien se convertiría en su más fiel y leal amiga. Esa figura en especial que en su mente mantendría.

Pero los años de paz y tranquilidad pronto acabarían,
justo cuando la oscuridad emergería


Desde lo más recóndito y ennegrecido del mundo, su tierra siempre pacífica se vio invadida por una entidad desconocida. Seres nacidos de la ignorancia humana, arrasando con todo a su paso sin discriminar entre niños, adultos o ancianos. Fue cuando, ante tal inesperada arremetida, su padre cargó con el chico en brazos mientras su pueblo era asediado. Sin embargo, aquel hombre, que cuyo pacifismo y diplomacia desde siempre le habían caracterizado, mostró una entereza y diligencia a la de un veterano soldado. No sólo lidió con la sorpresiva desaparición de su esposa, un misterioso hecho que hasta entonces se esconde en su memoria con desconcierto, sino siendo también capaz de soportar las fuerzas invasoras que no habían tenido preaviso y piedad al llegar.

Roy, inmediato al suceso, fue trasladado a su corta edad hacia la capital. Eliwood había dispuesto su seguridad a su antiguo compañero y regente de la ciudad, cuya fuerza y tenacidad no tenían nada que envidiar a las tropas de Bern, o a los ejércitos de Etruria. Allí estaría a salvo mientras su padre se encargaría de la vaticinada guerra contra una hueste inhumana y desconocida.

Desde entonces, el pequeño heredero se mantuvo bajo resguardo tras las murallas de Ostia, un periodo que hubiera sido agónico de no ser por la compañía de Lilina. Ella había sido su motivo para ser mejor, de mantenerse hasta poder regresar con su familia, pero durante ese tiempo se vería pulido por una personalidad cuyo nombre recaía en Cecilia, quien esculpiría la afinidad del chico por las armas de filo, de las espadas, a tesón de su ineptitud hacia la magia. Y había sido una mujer estricta y perspicaz, tanto que le recordaba a su maestro de armas tiempo ha, pero igual de amable como recordaba que había sido siempre su madre. Y así, de mente y cuerpo, Roy se vio creciendo durante largos tres años, junto a la poca comunicación de aquel que le visitaba cada tanto. Afanoso, sin embargo, las noticias volaron más pronto que tarde después de varios años, saltando velozmente entre las bocas de todos los ciudadanos. Los invasores se daban a la retirada tras las cruentas e persistentes batallas, dejando a su paso una tierra mancillada por sus atroces actos, pero eso, al final, sólo significaba una simple cosa para una ansiosa persona...

Su vuelta a casa.


 

Extras
Nunca se ha visto en un duelo real, por lo que, a pesar de las enseñanzas, vive algo nervioso acerca del día en tenga a un enemigo el cual deba afrontar.

Se deslumbra fácilmente por las cosas brillantes y azucaradas, clara matiz de una vida sencilla y mimada.

Tiene, lo que se dice, dos pies izquierdos en lo que respecta al baile. No se puede, pero, decir lo mismo en el combate.

Es un líder nato, a veces un tanto independiente sin embargo, pero tras ello lidia con la agónica preocupación de cometer un fallo. Para él, el bienestar de sus aliados es lo que prima en sus estrategias.

No ha tenido romance alguno, es algo ajeno de esos asuntos.

Le tiene un pavor particular a las cucarachas y gusanos, y a todo lo que sea rastrero y vaya rápido.

Odia que le ignoren cuando habla, se irrita con facilidad.

Adora las manzanas.

Y, uno de sus más grandes sueños es, literalmente, poder volar.


Prueba de rol
Tarde era la noche cuando un zumbido atenazaba en irrumpir el sueño del joven chico. El sonido que influía en sus pensamientos, alterando la percepción de su mundo ficticio, estaba fracturando aquello que había ideado con sus utópicos motivos. Su ceño se fruncía, de vez en cuando, suavemente incomodado por algo ajeno a su mundo interno; algo que iba más allá de toda normalidad, algo impropio de la humanidad, turbando el viaje onírico hasta recrear formas imposibles y gritos enardecidos. Un caos procedente de la realidad que corrompía aquel sueño otrora tranquilo. Y, de pronto, un eco. Una especie de susurro lejano que reclamaba su atención en vano.

Sentía su cuerpo ser agitado, con una presión extra en los hombros que se hacía demasiado nítida para ser ignorada. La persistencia continuó hasta que al fin escuchó algo al menos vago. Despierta, vamos, despierta. Pero su cara adormilada poco procesaba aquella insistencia.

Sombras se distorsionaba, allí donde su perdida vista se enfocaba, con un contorno colorido entre azul y rojo que se desdibujaba. La tenacidad de aquella entidad se mantenía en lograr despertar a aquel que, obnubilado por el cansancio y las pocas horas de acostado, no atendía a su llamado. Apenas si pudo emitir algo sumamente bajo. - ¿... qué...? - Pero había sido por mera inercia de unos sentidos todavía nublados. Era claro que costaría despertarlo, pero la situación apremiaba para una acción apresurada.

Y así, su cuerpo se vio alzado en contra de su voluntad, cargado en brazos mientras sentía los brincos de los pasos rápidos. Voces circulaban a su alrededor, lejanas como un viaje más allá de la casa al mar, pero algo en su interior empezaba a captar esa nerviosa necesidad en aquellos que le transportaban hasta el umbral, oyendo el pisar metálico y luces volar sobre su vista irregular. El frío se habría sentido pero una manta de lana se lo había impedido, con ese olor tan característico que evidenciaba ser traída de la misma cama donde dormía

La noche se filtraba por las ventanas y, más allá, el auge de las defensas contra una desconocida fuerza.

El carruaje esperaba abajo, y los sirvientes y soldados aguardaban a los costados. Dos melenas rojizas se acercaban tras las escaleras con prisa, una que cargaba a la otra, más pequeña y vulnerable,  que cuyos sentidos apenas empezaban a desperezarse. Un tono femenino se coló en su oído, y un masculino le siguió al mismo. Se sentía la tensión, la inquietud; la urgencia y diligencia. Y allí, entonces, percibió que el peso albergado en su cuerpo era trasladado a otros brazos, más fríos y menos curtidos que le llevaron al interior del pequeño vehículo. Los caballos relincharon, y, lo último que débilmente vislumbró antes de alfin despertar, fueron unos azules ojos que se despedían afligidos de los suyos. El desconcierto se asomó y la puerta... se cerró.


¡Papá!



Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Lord

Cargo :
Heredero a Marqués

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
Vulnerary [3]
.
.
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
322


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Re: Roy, The Young Lion.

Mensaje por Eliwood el Miér 2 Ago 2017 - 22:20

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenido!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
.
.
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
463


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