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[Social] La Bella Durmiente [Priv. Daraen]

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[Social] La Bella Durmiente [Priv. Daraen]

Mensaje por Gerard Van Reed el Vie Jul 28, 2017 6:53 pm


El viaje por Akaneia de Gerard continuaba. Se había separado temporalmente de Corrin, la viajera con la que se había encontrado en el pueblo alejado de Ylisse al que había desembarcado, que al parecer debía enviar un mensaje personalmente a su familia. ¿Quién sería, realmente? Sus vestimentas le habían parecido de alta cuna, pero no podía estar seguro. De lo que sí que no tenía ninguna duda era de la nobleza que había demostrado ella ya, por lo que no le importaba, realmente. Sabía que era de fiar, independientemente de su identidad. Había combatido ya dos veces junto a ella, después de todo.

Así pues, respetando la privacidad de la joven. Gerard había acordado encontrarse con ella pocos días después, y de ahí, seguirían recorriendo juntos el territorio. Mientras, el joven caballero había decidido explorar los alrededores, adelantando ya faena para cuando se encontrase con Corrin. Se encontraba al suroeste del país, habiéndose desviado al oeste del camino que llevaba siguiendo con la chica de cabellos cenicientos. Según recordaba del mapa regional, no estaba muy lejos del estrecho que separaba Ylisse de Plegia. Era mediodía, y se encontraba siguiendo un caminito que cruzaba una amplia y bella llanura verde.

Al poco tiempo, vio que se acercaba un carro, su conductor un aldeano de aspecto común. Gerard aprovechó la ocasión. - Salve, buen hombre. ¿Podríais decirme dónde queda Ylisstol?- Sí. No tenía intención de entrar en la gran ciudad capital de ese reino, ya que debía reunirse con Corrin, pero conocer bien el territorio le ayudaría a que ambos pudiesen moverse más deprisa.- Ooh, pue' ya va' bien. ¡Solo tienes que seguir el camino, pero a caballo seguro que no tardas más que unas horas en llegar! - Gerard asintió con la cabeza hacia él, inclinándola durante unos segundos, en agradecimiento, y los dos siguieron sus caminos.

(Por suerte, la guerra no ha devastado aún este lugar). Ylisse, como ya había comprobado, se encontraba también sujeto a una invasión de aquellos soldados misteriosos, los emergidos. Había combatido contra ellos varias veces en el pasado, pero todavía les rodeaban muchos misterios.

En estos pensamientos se encontraba absorto Gerard cuando, a lo lejos, vislumbró algo que le llamó enseguida la atención. O más bien... alguien. ¿Quién sería? Gerard no dudó en desviarse del camino; si se trataba de alguien que necesitara ayuda, así lo haría. Galopó con su caballo, acercándose cada vez más, y a medida que lo hacía, poco a poco la figura tomaba forma. (¿Una mujer?) Sí... sin duda, era una figura humana, y femenina. Cabello largo y rubio en dos coletas.

La observó un poco más, primero desde su caballo. Llevaba la ropa mojada, una vestimenta que no eran precisamente harapos de lugareños, sino que parecía más bien una túnica de moderada calidad, aunque algo dañada. ¿Habría estado viajando? ¿Huyendo de alguien, tal vez? Bajó de Sterkenburg, posicionando su lanza en el suelo, junto a él, y rápidamente se dirigió a aquella mujer. Por sus rasgos, sería algunos años mayor que él, pero aún era joven. ¿Qué historia escondería detrás? Se arrodilló junto a ella y puso su mano derecha en su espalda, para levantar a continuación su torso. - Milady. ¡Milady! ¿Podéis oírme?- La agitó muy suavemente, lo justo como para que su cabeza subiese y bajase algunas veces.  ¿Lograría hacerla despertar así? Siempre podría intentar algún método alternativo. ¿Tirarle agua, tal vez? O simplemente, llevársela a caballo a la ciudad más cercana. En ese caso, la joven podría despertar, creer que él la había secuestrado y alertar a los guardias... pero sí, eso haría el ex templario, por muy sospechoso que pareciese. Después de todo, Gerard había sido caballero; no estaba demasiado acostumbrado a malentendidos de aquel estilo, aunque ya hubiesen ocurrido. El pobre, simplemente, no aprendía. Pero por entonces, debía esperar.

Sterkenburg, su caballo,, que había seguido sus pasos, se acercó también, curioso, dio un pequeño bufido, empezó a olfatear la zona de lejos y, sin darse cuenta, acercó el morro a un extraño libro, y lamió su portada, que se encontraba algo mojada, al igual que la chica. ¿Lo empezaría a mordisquear, pensando que se tratase de algo sabroso? Al fin y al cabo, no había comido desde hacía más de un día…
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Re: [Social] La Bella Durmiente [Priv. Daraen]

Mensaje por Daraen el Vie Jul 28, 2017 8:38 pm

- ¡Yllistol! ¡Debo llegar a Yllistol! -  Grité mientras ataba mi cuerpo al mástil de un velero que se astillaba con cada centímetro que entraba en aquel remolino y cada golpe del embravecido oleaje que recibía. - ¡No moriré aquí! -  Fueron mis últimas palabras antes de que a mi alrededor todo fuese tragado por la oscuridad. Todo se desvaneció.

Recuperé la consciencia con un inmenso dolor en el pecho y los costados, las cuerdas que tan firmemente me habían servido para agarrar mi cuerpo a uno de los resto del barco, y así salvarme la vida, también oprimían mi pequeña figura sin piedad. Me serví de las pocas fuerzas que tenía para separar el enorme tronco astillado de mi espalda y así liberarme.

No sabía si había conseguido llegar a Ylisse como tenía planeado, pero los paisajes que se presentaban ante mi no me eran para nada familiares. Me levanté como pude, aún podía moverme, y llevaba conmigo al menos uno de los grimorios con los que había salido. - Bien -  Celebré en mi cabeza, algo bueno tenía que pasar entre tanta desgracia. - Sólo debo encontrar a alguien... - . Estaba extrañamente calmada a pesar de todo lo que había pasado, el dolor que sentía, la inanición y la sed. Así era que comencé a caminar sin ningún rumbo, como un muerto que no pertenece a ningún lugar pero tampoco puede abandonar el mundo de los vivos. Llegué a una inmensa pradera plagada de flores e inmensos árboles. El cuerpo que había estado forzando durante ya algún tiempo, llegó a su límite y caí.

- Así que ya ha llegado mi hora... - Pensé, - Al menos será en tierra Yliense, territorio de Naga, un final adecuadamente irónico para mi - . El guante de mi mano derecha se había perdido, dejando ver una hermosa marca en el dorso. Era curioso que a tan oscuro dios le correspondiese una marca tan clara. Esbocé una sonrisa sarcástica. - Hoy Daraen, estratega Plegiana, encarnación de Grima, conocerá la muerte... -  Fueron las últimas palabras que salieron de mi boca antes de perder por última vez el conocimiento.

Un increíblemente punzante dolor recorrió mi espalda cuando algo me zarandeó, o más bien alguien. Quería quejarme, pero no podía. Quería moverme, pero mi cuerpo no reaccionaba. Mis ojos ardían, pero aún así conseguí abrir los párpados ligeramente, lo suficiente como para que desde mi posición pudiese ver lo que ocurría. No estaba sola, había alguien ahí. No podía ver su cara, pero parecía intentar ayudarme. ¿Ayudarme por qué? ¿Por qué era incapaz de mover un sólo dedo? ¿Dónde estaba? - Ylisse - Una voz asaltó mi mente, quizás la mía. Abrí un poco la boca para decir algo, emitir algún ruido, pero tenía tanto la garganta como la lengua demasiado secas.

- Milady. ¡Milady! ¿Podéis oírme? - La persona estaba hablando, era un hombre. Quería contestarle, pero las palabras no salían de mi boca. Me sentí impotente y una lágrima consiguió abrirse paso por una de mis mejillas.

Mis ojos inmóviles captaban algo más detrás del hombre sin rostro. Era un libro, jamás lo había visto antes y sin embargo sentí algo parecido a la nostalgia al verlo. Una criatura estaba acercando el morro al tomo verde, era un caballo, quizás pensando hacer de el su merienda. ¿Lo habrá perdido alguien? - ¡Protégelo! - Otra vez esa voz en mi cabeza. Sin saber que estaba pasando mi mano derecha automáticamente lanzó una piedra que golpeó el morro del caballo. Asustado, retrocedió unos metros y se quedó mirando mi mano, que descansaba otra vez sobre la hierba.

- Agua... - Alcancé a decir con las fuerzas que parecía haber conseguido, pero con un tono de voz mucho más débil y carrasposa.
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Re: [Social] La Bella Durmiente [Priv. Daraen]

Mensaje por Gerard Van Reed el Sáb Jul 29, 2017 12:03 pm


La chica parecía agotada, pues parecía que le costaban simples acciones como mover los brazos e incluso abrir los ojos. Así pues, la siguió sujetando, no fuese a ser que cayera por falta de apoyo. Y entonces, una gota cayó por uno los ojos de la joven. No pudo evitar mostrar preocupación en sus rostro, conmovido. - Milady… -  ¿Qué le habría pasado? ¿Habría estado huyendo de su pueblo, tal vez? Aunque si ese fuese el caso, habría que andarse con ojo. Cabía la posibilidad de que hubiese enemigos no demasiado le… ¡Zas!

Mientras él se andaba absorto en sus pensamientos, la joven reaccionó de forma totalmente inesperada, lanzando una piedra a un objetivo detrás de Gerard. El caballero se giró, y vio lo que había pasado. - ¡Eh! ¿Qué le hacéis a mi caballo?- Su caballo había recibido el impacto y, asustado, retrocedió un poco. Pero Sterkenburg era un destrero, un caballo de guerra de grandes dimensiones forjado en el fragor de la batalla. No tardó en relinchar enfadado, en dar algunas coces contra el suelo, y en dirigirse, bastante agitado, hacia la chica que le había tirado la piedra.

Dejar que el caballo cargase contra una mujer que se hallaba tan débil no era exactamente caballeroso, por lo que Gerard supo exactamente qué debía hacer. Dejó a la joven lo más cuidadosamente que pudo al suelo, evitando dejarla caer sin más, se levantó y fue corriendo hacia su caballo. - ¡Quieto, Sterkenburg! Tranquilo, tranquilo, chico. - Era una bestia de guerra; ya desde que era un potro, algunos habían intentado calmarle con caricias, pero no. Lo único que funcionaba desde hacía años para calmarlo era que él posicionase su cara contra el morro del animal, y mantuviese el cuerpo contra sus patas, bloqueando su paso. Si conseguía eso, mantener a continuación la mirada fija en los ojos del destrero haría que se calmase. Y efectivamente, la muestra de fuerza y firmeza bastó para que el caballo dejase de dar coces contra el suelo, y pasó de relinchar agudamente a dar pequeños bufidos, cada vez de más intervalo.

Gerard se separó del animal, miró una vez más a la joven. Fue entonces cuando reparó en el libro que había de camino a su caballo y ella. Lo observó un momento, luego a la mujer, y conectó ideas. Suspiró. Así pues, no podía recriminarle demasiado su acto; al fin y al cabo, tal vez había estado asustada de que su caballo lo mordiese, o algo por el estilo. Se dirigió hacia el lado de su caballo, cogió una de las alforjas, aquella donde guardaba sus provisiones, y sacó de ella su cantimplora y también un pequeño recipiente, donde guardaba las galletas saladas que había recibido de regalo en la posada de aquel pueblo fronterizo. Fue hacia la joven, y y levantó otra vez su torso, como había hecho inicialmente.

- Le he detenido, pero no hacía falta que le tiraseis una piedra. Los caballos no comen grimorios. -…¿o sí? El pobre no había comido en más de un día, pero claro, hacía solo unos meses desde que Gerard había emprendido el viaje; no conocía del todo los hábitos alimenticios de su caballo, pues siempre se había ocupado de él un escudero. Es por ello que no consideró esa posibilidad.

Colocó la cantimplora cerca de sus labios, para ayudarla a beber, como había pedido. Las galletas estaban en el suelo, cerca suyo, a la vista de la chica, por si las querría. - Mi nombre es Gerard, y el de mi caballo, Sterkenburg. Disculpaos con él luego. - No lo dijo en un tono severo ni serio, sino uno tranquilo. No quería asustar a una doncella que claramente había huido de alguna parte. -¿Qué hacíais yaciendo aquí tirada, Lady…? ¿Cómo os llamáis?-  ¿Cuál sería su historia? Solo podía aguardar la respuesta.
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Re: [Social] La Bella Durmiente [Priv. Daraen]

Mensaje por Daraen el Sáb Jul 29, 2017 4:48 pm

Recomiendo leer el post con esta banda sonora:
OST:

- ¡Eh! ¿Qué le hacéis a mi caballo?- Ni yo misma lo sabía, pero no me encontraba en condiciones de explicarlo todavía. Lo importarte era que había sobresaltado tanto al caballero que me estaba ayudando como a su preciada montura, y no me sentía orgullosa de tal acto.

El caballo pareció enfadarse conmigo, pues poco después de retroceder comenzó a caminar malhumorado en mi dirección, quizá para cobrarse venganza por la piedra. En mi estado no podría defenderme ni aunque quisiera. El caballero me dejó cuidadosamente en el suelo, el parecía calmado, por algún motivo. Se dirigió a la criatura a paso acelerado y encaró a la misma únicamente con su porte y figura. - ¡Quieto, Sterkenburg! Tranquilo, tranquilo, chico. -Parecía saber perfectamente lo que hacía, lo analicé y almacené en mi ahora muy vacío banco de memoria. La bestia dejó de ser tal y se tranquilizó en la compañía de su amo, se podía suponer que eran una pareja muy unida.

No estaba segura de por qué había agredido a tan hermosa criatura, pero algo en mi cabeza me había gritado que protegiese el libro y yo había reaccionado por instinto. ¿Quién narices soy? - Pensé mientras veía al hombre acercarse una vez más, esta vez con un odre y una bolsa. Presumiblemente el odre contendría agua, lo que me alegraba profundamente, pero no sabía que podía ocupar el pequeño contenedor de piel.

- Le he detenido, pero no hacía falta que le tiraseis una piedra. Los caballos no comen grimorios. - Dijo mientras volvía a levantar cuidadosamente mi torso del suelo y acercaba el odre a mis labios, que no aparentaban la sequedad que en realidad sufrían. No estaba de acuerdo con la afirmación de que los caballos no comen grimorios, el papel es papel. - Espera, ¿eso es un grimorio? ¿Es mío? - Más preguntas asaltaban mi cabeza, no podía contestar ninguna.  - Mi nombre es Gerard, y el de mi caballo, Sterkenburg. Disculpaos con él luego. - Habló el caballero, desde luego sería un título perfecto para esta persona. Ensimismada en mis pensamientos no me había percatado de que llevaba bebiendo del odre casi un minuto. La garganta aún escocía por los daños que la sed le habían producido, pero me encontraba mucho mejor. Recuperé algo de fuerza en el cuerpo y agarré el odre con mis propias manos, vaciándolo por completo en cuestión de segundos. Busqué la bolsa con la mirada, estaba en el suelo a muy poca distancia de mi. Agudicé la mirada, pero no alcancé a ver el contenido del saquito.

-¿Qué hacíais yaciendo aquí tirada, Lady…? ¿Cómo os llamáis?- Preguntó con amabilidad el buen hombre. Mi estado había mejorado increíblemente, podía moverme y ya no notaba la cabeza entumecida. Quería contestar a las preguntas del que me había salvado, pero ni siquiera recordaba el motivo por el que debía ser salvada. Mi cabeza bloqueaba todo recuerdo anterior a estos momentos.

Me aclaré la garganta tosiendo un poco, - Lo siento, no lo recuerdo... Respecto a mi nombre... Estamos en la misma situación...- Quizás estaba demasiado calmada para haber perdido gran parte de mi vida, ¿Cuántos años podía tener? ¿Veintiocho? ¿Veintinueve? Estaría bien saberlo, pero era imposible. Pensaba recojer el grimorio, al parecer tenía una conexión conmigo, quizás podría ayudarme a recordar algo. Estiré la mano derecha para agarrarlo, pero frené en seco el brazo al ver la marca en el dorso de la mano. Me quedé petrificada, no sabía qué significaba, pero algo se rompió en mi cabeza. Agarré el grimorio y me puse en pie.

- Creo que mi pasado no es importante, pero mi nombre es Daraen, soy estratega - dije completamente segura de lo que decía, pues por algún motivo tenía la certeza de que lo que había venido a hacer era forjarme un nuevo futuro, un nombre.

Extendí una mano al caballero para ayudarle a levantarse, acompañada de una sonrisa de agradecimiento. - Por cierto... Siento haber atacado a tu montura... Lo siento Sterkenburg... - Estaba realmente arrepentida por eso, espera poder compensárselo al pobre caballo en algún momento.
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Re: [Social] La Bella Durmiente [Priv. Daraen]

Mensaje por Gerard Van Reed el Sáb Jul 29, 2017 8:19 pm


Le intrigó la forma en que la doncella tomó aquel extraño libro, que según recordaba de otros del clero, era efectivamente un grimorio, en concreto un tomo de viento, la magia de la diosa Forseti. ¿Le ocurría algo al brazo de la chica? De todas formas, no dijo nada. Llevó la palma de su mano derecha hacia delante y negó con la cabeza, levantándose sin necesidad de aceptar el ofrecimiento de la chica. Después de todo, aún se consideraba un caballero como cualquier otro, y las normas de etiqueta decían que no podía apoyarse de esa forma en una dama.

- No os preocupéis por Sterkenburg. Es un caballo de guerra, un destrero hecho y derecho. No le habéis hecho nada.- El pobre había recibido multitud de golpes mucho más duros. Una piedra en el morro solo le había hecho enfadar. - Además, así aprenderá a no olfatear las pertenencias ajenas. Y os acababais de despertar. Estaríais confundida. - Esbozó el semblante de una sonrisa, sin llegar a ser una, por supuesto. Había un motivo por el que entre sus conocidos corrían los rumores de que nunca lo hacía.

- Disculpad la osadía, mas si vos sois estratega, Lady Daraen, por supuesto que debéis de tener un pasado importante.  Para ser capaz de idear tácticas eficaces analizando el campo de batalla uno debe ser tan sabio como ágil de mente, y ambas cosas requieren una educación formal, después de todo. - Arqueó una ceja, en tono irónico pero no agresivo. Simplemente, algo incrédulo. Pero su intención no era la de parecer ofensivo ni distante, sino de ayudarla a recordar de dónde procedía, para que pudiese acabar encontrándose por el buen camino de vuelta.

Gerard recogió el recipiente que había colocado cerca, y se sentó al pie del árbol que había a solo dos metros de distancia, doblando la rodilla izquierda, sobre la que apoyó su brazo, y estirando la otra, mientras dejaba que su espalda reposase contra el árbol. Tomó una de las galletas saladas para él y luego le ofreció todo el recipiente a Daraen. - Estaréis hambrienta. Adelante, comed. Yo también aprovecharé para descansar un poco. - La brisa era suave, y movía suavemente su castaño cabello.

Dejó que pasase un minuto, para que la chica acabase de recuperar todos sus sentidos, y a poder ser algún fragmento adicional de su memoria. Luego, habló con tranquilidad. - Así que justo cuando me separo temporalmente de mi grupo de viaje me encuentro a una estratega amnésica desmayada en medio de la nada. Este país está lleno de sorpresas. - Se cruzó de brazos. - Es una suerte. Nunca se sabe cuándo pueden aparecer los emergidos. Ylisse tampoco se halla libre de ellos, precisamente. - No. De hecho, descansar allí no era del todo prudente. En el pasado, zonas que habían parecido seguras, como el gran lago de su antiguo país, habían acabado siendo hervideros de emergidos. Pero aún así, estaba preocupado por la joven.
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Re: [Social] La Bella Durmiente [Priv. Daraen]

Mensaje por Daraen el Dom Jul 30, 2017 8:52 pm

Recomiendo poner esta banda sonora mientras se lee el post:
OST:
Cuando estiró la mano pensé que aceptaría mi ayuda, mi sonrisa se hizo más amplia. Cuando retiró la mano y se levantó por su cuenta me quedé un poco cortada, acababa de arruinar mi entrada especial.  No sabía como reaccionar, fue una suerte que empezase a hablar. Intentaba tranquilizarme con el asunto de Sterkenburg, todo un caballero. - Igualmente espero poder compensaros en algún momento, me temo que ahora apenas dispongo de dinero o cualquier cosa además del grimorio y mis ropas - Dije seriamente, era cuestión de principios.

Su rostro parecía dar a entender una sonrisa, pero no una real, tan solo se sacaba de contexto. - ¿Estará bien? - Se me cruzó por la cabeza. - Disculpad la osadía, mas si vos sois estratega, Lady Daraen, por supuesto que debéis de tener un pasado importante.  Para ser capaz de idear tácticas eficaces analizando el campo de batalla uno debe ser tan sabio como ágil de mente, y ambas cosas requieren una educación formal, después de todo. - Siguió hablando, cortándome la posibilidad de preguntárselo directamente. - Me tengo por una estratega muy hábil, aunque no recuerdo nada, así que quizás es tan solo una presuntuosa corazonada... Sobre mi educación... Diría que es bastante amplia, así que es probable que venga de algún lugar privilegiado... - Hice una pequeña pausa para reflexionar - Aunque no lo recuerdo, lo siento - Si la idea de Gerard era ayudarme a recordar, no había funcionado. Aunque no sentía interés en recuperar mis recuerdos, era algo que no podía explicar.

Se le notaba cansado, quizás había pasado tan mala noche como yo. Se sentó contra un árbol cercano en una postura muy digna, era una buena escena. Estaba quieta como una pasmarote cuando dirigió su mirada hacia mi. Me ruboricé un poco y aparté la mirada. Estaba completamente en mi mundo cuando empezó a hablar, por lo que no presté mucha atención a lo que había dicho. Mi semblante se tornó confuso, estaba ofreciéndome una pequeña bolsa. La acepté e inspeccioné su interior, eran galletas saladas. - ¡Gracias! ¡Son mis favoritas! - No pude contener una sincera sonrisa de oreja a oreja mientras las devoraba en segundos.

- Así que justo cuando me separo temporalmente de mi grupo de viaje me encuentro a una estratega amnésica desmayada en medio de la nada. Este país está lleno de sorpresas. -
Se cruzó de brazos y yo sonreí. - Los azares del destino son increíbles, ¿no crees? - Dije justo antes de ver como algo se acercaba por detrás de Gerard. No quería alertar al caballero sin estar segura de qué era una amenaza, por precaución a molestar su descanso.

Agudicé la vista. Gerard seguía hablando, pero mi atención se dirigía al lugar donde aparecían un grupo de soldados. No sabía si eso era algo normal por la zona, así que alertar al hombre era un mal necesario. - Gerard... Era Gerard, ¿verdad? Un grupo de soldados se acerca a nosotros... Espera un momento. ¿Qué es ese brillo en sus ojos? - Me mareé por un momento, aquel tipo de soldados me parecía familiar. Un sudor frío recorrió mi cuerpo, estaba segura de que no venían en son de paz. - No es momento para sutilezas, lo siento, pero debemos irnos de este lugar tan rápido como nos lo permita tu caballo - Decidí seguir mi instinto e insistir sobre el soldado. Quizás me había pasado de presuntuosa, pero no había tiempo que perder, no recordaba como utilizar mi grimorio y tampoco hasta que punto podía confiar en las habilidades de mi acompañante para una posible lucha. La falta de información podría ser mortal y no pretendía escatimar en precaución. Esperaba que el caballero perdonase mi atrevimiento más tarde.
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Mensaje por Gerard Van Reed el Lun Jul 31, 2017 11:47 pm


Gerard se levantó rápidamente, pues su caballo había dado un agudo bufido a la vez que Daraen alertó al castaño. Un grupo de soldados, a lo lejos, al otro lado del árbol en el que se había posado, estaba marchando lenta pero decididamente hacia ellos. Rápidamente fue hacia su caballo y tomó su lanza. Observó mejor a aquellos soldados. No llevaban banderas Ylissianas, ni de Nohr, Plegia o algún otro de los países de Akaneia. Pero no le hacía falta ver las banderas. Había visto en múltiples ocasiones esos ojos rojos. Esas miradas vacías. Esa forma de marchar sobre la tierra, impecable. Eran emergidos. Unas pocas docenas. Varios de ellos estaban fuertemente acorazados, y otros llevaban largas alabardas. Tenía experiencia contra ellos, pero nunca se le ocurriría cargar contra tantos él solo, a no ser que fuese por el bien mayor.

- Son demasiados, y esta es una llanura; estamos cerca de la capital, no de algún poblado indefenso. Lo mejor, efectivamente, será huir. - Sí. No había inocentes alrededor que defender. La persona que se encontró antes iba en carro, y ya se habría alejado lo suficiente. Además, debido a su cercanía a la capital, seguramente los Ylissianos avistarían el ataque y enviarían soldados para lidiar con ellos. Además, aunque hubiese perdido la memoria, era una estratega; sin duda habría juzgado la situación de igual forma. Le haría caso.

- Montad, Daraen. - Iba a tenderle la mano, pero ella ya había aceptado implícitamente subir, así que se inclinó hacia la doncella, agarró su brazo y tiró, sin esperar resistencia. La colocó delante suyo, haciéndole algo de espacio en la espaciosa silla de montar, y tomó las riendas. En el proceso, guardó la cantimplora, pero el recipiente de las galletas saladas, que lo estaba manteniendo la chica, cayó al suelo. - ¡Hiya! - Dio una patada y agitó las riendas para indicar a su caballo que fuese a toda velocidad ya desde buen principio.

Sterk enseguida puso distancia entre ellos y sus enemigos. Por suerte, se habrían distanciado de los pocos arqueros y magos que llevaban los soldados de miradas vacías.  Gerard miró atrás por un momento; los emergidos no les persiguieron. Eso concordaba con uno de los informes que les habían llegado a los caballeros de su Orden… que no perseguían a los enemigos que huían. - ¡Iremos a la capital! - Efectivamente, al galope no tardarían demasiado para llegar. Rápidamente fueron aumentando la distancia hasta ellos: de cien metros a doscientos, trescientos, y entonces dejaron de verse ya por la llanura. Por si acaso, Gerard mantuvo el galope un poco más, y luego disminuyó el ritmo progresivamente.

- Efectivamente, los emergidos tienen la vista puesta en Ylisse también. Ya he combatido contra ellos en estas tierras, pero no creí que hubiesen llegado tan cerca de la capital. - El caballo pasó a un ritmo de paseo normal, en el que pudo descansar del acelerón que había dado. - Tal vez huíais de ellos, y os desmayasteis por el camino. - Aunque eso no acababa de encajar; ¿por qué estaría mojada si huía de tropas que atacaban Ylisse?
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Re: [Social] La Bella Durmiente [Priv. Daraen]

Mensaje por Daraen el Jue Oct 26, 2017 11:26 pm

Gerard tiró de mi, situándome delante de el, con una fuerza y firmeza que no esperaba, por lo que no pude sostener las galletas que tan amablemente me había ofrecido. Cayeron al suelo, justo a tiempo de que Sterkenburg pudiese pisarlas, iniciando así su elegante carrera.

Los emergido eran lentos y parecían tener la vista fija en otro lugar, no parecían representar realmente una amenaza si podías correr en dirección opuesta. Suspiré aliviada cuando escuché al hombre anunciar nuestro siguiente destino. - La capital de un país debería ser un buen lugar para pensar con tranquilidad - Pensé mientras el corcel aminoraba la marcha. - Efectivamente, los emergidos tienen la vista puesta en Ylisse también. Ya he combatido contra ellos en estas tierras, pero no creí que hubiesen llegado tan cerca de la capital. - Dijo Gerard, haciendo que volviese en mi misma. - Habla de ellos como si fuesen peligrosos, pero siendo tan lentos es imposible que supongan una amenaza... Entonces, ¿por qué? - Había algo que no terminaba de entender.

- Lo que decís tiene sentido, pero no puedo confirmarlo ahora mismo - Dije respecto a la posibilidad que insinuaba el caballero sobre mi procedencia. - Pero por qué son tan peligrosos esos "emergidos" siendo tan lentos y reducidos en núm... - Me interrumpí y caí en la razón. - El problema no es su velocidad, sino su cantidad - Pensé al tiempo que Sterkenburg se detenía en seco, haciéndome caer al suelo por la sorpresa.

Un grupo más grande que el anterior de emergidos interrumpía el camino del caballo. Fácilmente podía haber más de diez emergidos frente a nosotros, estábamos en clara desventaja numérica. Me incorporé como pude para valorar mejor la situación. Tres de los soldados de ojos rojos tenían grimorios en sus manos, dos portaban arcos de corto tamaño y los otros cinco melladas espadas. La calidad de sus armaduras estaba lejos de ser la mejor y por su organización parecían carecer de un líder.

- Gerard, me temo que no nos queda otra opción - Saqué el grimorio verde de mi capa y lo miré sin saber muy bien qué hacer con el - tendremos que defendernos. De alguna forma. - Abrí las páginas ojeándolas - Dame algo de tiempo.
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