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(Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

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(Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Sáb Jul 22, 2017 5:43 pm

Solía despertar unas dos horas antes de la primera luz del alba, el momento de la jornada donde el frío de la noche y la soledad eran casi absolutas. El silencio era embriagador, disfrutaba de aquella sensación. Concentrarse era muy fácil, al igual que dejar la mente en blanco, turnaba ambos estados mentales dependiendo del ejercicio que practicaba. - ¡Ha! - Ejecuté una trayectoria descendiente con mi espada con ambas manos, desplazándola desde mi cabeza y frenando la caída en seco cuando la hoja alcanzó un ángulo de sesenta grados con respecto a mi tronco. El clima de los conventos de Granvale a aquella hora del día era especialmente frío, sin embargo, ni se acercaba a la temperatura de Silesse en su madrugada. Varias gotas de sudor salieron despedidas de mi frente debido al esfuerzo al que me había sometido durante una hora y media más o menos. A pesar de no estar usando la armadura, los rápidos y consecutivos movimientos me fatigaban, sobrecalentando mi cuerpo.

- Volvió a ser inútil, después de todo. - Mi marcha de Silesse por la revuelta de Mitgard, hacía ya más de dos semanas de aquello. - Alice... - Menté a mi hermana en susurros, imágenes turbulentas vinieron a mi mente, recuerdos de la confrontación que protagonizamos aquél día. - “Por qué me voy...” - Era incapaz de encontrar paz interior ni concentración, mi mente estaba perdida en un mar de confusión e intranquilidad. - Huh... no lo se. - Quizá debí ser sincero, decirle que desconocía la respuesta a su pregunta. Sabía que no hubiera sido suficiente pero, quizá, las cosas se hubieran desarrollado de otro modo. - “Seguiré mañana” - Tras aquella decisión, resguardé mi espada en su funda y sequé el sudor de mi rostro con una de las mangas de mi uniforme.

Cuando se produjo la crisis en el ducado, la familia puso los focos en mí. Y no estaba preparado, es más, sabía que nunca estaría listo para adelantar a mi padre y tomar las riendas de la familia. Entiendo por qué, él es mercader como lo fue mi abuelo pues las cosas iban bien en el mundo, había paz y prosperidad. Los Schuberg siempre supimos adaptarnos a cada época, nuestra educación se había basado en la esgrima y el comercio. Lo más lógico habría sido aprender de mi padre, claramente elegí la otra vía para alejarme. Nunca quise ser primogénito, tenía la esperanza de perder influencia al desentenderme del negocio familiar y que fuera mi hermana la que llenara ese hueco. Irónicamente, ella también decidió la instrucción militar, por lo que renunciar a favor de mi hermana no sería posible.

Podía aceptar mi sino, heredar la labor de padre cuando él muriera, pero el destino fue caprichoso. Llegó el momento de las decisiones importantes, unas que un comerciante no podía tomar, y pidió mi consejo. ¿Cuanto habría tardado el consejo en convertirse en un relevo? Obviamente no tomamos partido en el conflicto más allá de dar auxilio a los inocentes. Salvamos el bache y padre entendió que no estaba listo, aunque sospecho que él siempre lo supo. Sin embargo... - Por qué, por que me fui... - La pregunta de mi hermana seguía en mi mente, pues la necesidad de irme fue mía, no de las circunstancias. Sentí que debía irme y eso hice. No renové el contrato que me vinculaba con el ejército y anuncié de igual modo a mi familia, sin el respaldo de ningún argumento, simplemente me iba.

El cielo comenzaba a volverse más claro, el sol pronto bañaría la tierra con su calor, decidí esperarlo mientras intentaba ordenar mis pensamientos.
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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Invitado el Sáb Jul 22, 2017 7:20 pm


Grannvale. El amado reino de cierto caballero templario que aquel día se encontraba de misión en uno de los conventos militares en el gran ducado de Dozel, en el centro del país. Gerard Van Reed, caballero procedente de Edda, con una edad de 20 años.

El look de Gerard cuando era templario:


¿Su cometido? Realizar una estancia de dos semanas como enviado oficial de su orden de caballería, con tal de entrenar a los reclutas, que se encontraban en el último año de formación militar. Antes de partir, le fue encomendada tanto la tarea de entrenar la técnica de los aprendices a caballero como reforzar su fe en Naga, pues esa era una de las tareas sagradas de los caballeros templarios del reino.

El convento en el que se encontraba era un recinto enorme, y contenía tanto salas dedicadas a la instrucción teórica, para que los caballeros aprendiesen los fundamentos de la batalla y las formaciones, como espaciosos jardines de entrenamiento para que marchasen los caballos. La otra mitad del recinto estaba dedicado al clero, pues allí también se formaban clérigos y magos; el objetivo era reforzar la fe en los dioses, fundamentar el poder del clero e instaurar los valores propios Grannvalianos a las tropas de élite. Gerard consideraba lugares como aquel como sitios de extrema importancia, por lo que habría solicitado una misión del estilo incluso en caso de que no se la hubiesen encomendado.

¿La hora de entonces? Antes del amanecer. Durante su estancia allí, salvo alguna demostración práctica, el tiempo que pasaba entrenando a las tropas era tiempo que no podía usar para entrenar su cuerpo, por lo que aprovechaba para entrenar antes de las primeras luces del día, llevándose al joven Sterkenburg para que estirase las patas en ese momento de tranquilidad. Así pues, fue allí como de costumbre, con el uniforme puesto, aunque no su armadura.

Pero aquel día, alguien parecía habérsele adelantado en los campos de entrenamiento. Cerca de los muñecos señuelo, parecía haber un joven en vestimenta informal, sin armadura. Era de aspecto más jovial que el suyo, pero no debían ser muy distantes en edad. Le observó de lejos durante un minuto; su técnica con la espada no daba nada que envidiar a los instructores que había tenido, por lo que no podía tratarse de un simple estudiante. Además, parecía haber entrenado mucho tiempo allí, pues mostraba algunos signos de fatiga.

-Una impecable técnica. - Dio algunos pasos hacia él, acercándose progresivamente desde la lejanía. Se detuvo para atar a su caballo a un poste, y a continuación, se cruzó de brazos, con su seria expresión de siempre. Inclinó la cabeza muy ligeramente. - Gerard Van Reed, de la Orden de los Caballeros Templarios de la Santa Cruz. ¿Sois un nuevo instructor, tal vez? No os había visto antes por aquí, ¿Sir…?- Sí. Sin duda alguna, sería un caballero, aunque no enseñase allí. Solo alguien con instrucción militar de élite podría gozar de tal destreza. A Gerard no le cabía duda alguna.
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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Mar Jul 25, 2017 7:08 pm

Era seguro que mi rostro reflejaba la consternación de mi mente, aún incapaz de asimilar todo lo ocurrido. Es por ello que lo oculté a plena vista, dirigiendo mi mirada al horizonte este, esperando que el amanecer por fin se produjera. El campo en el que estaba entrenando se situaba cerca de la zona central del complejo religioso-militar, el cual se erigía sobre una gran colina. Desde allí no sólo podía verse todo el convento, además ofrecía una perfecta panorámica de las tierras que lo rodeaban. En consecuencia era el lugar perfecto para tener una perspectiva general y, en mi caso, ayudaba a meditar y reorganizar las prioridades. El cielo aún se veía oscuro, índigo, mas la tonalidad era indudablemente más clara en la dirección en la que estaba mirando. Si el mundo no había cambiado súbitamente, presenciaría la evolución del alba tal y como acostumbraba. Tenía vivas imágenes en mi mente.

La soledad era fría, pero, indescriptiblemente reconfortante.

A medida que el inicio de la mañana se acercaba, la actividad comenzaba a hacerse más reconocible. Monjes, clérigas, magos y reclutas por igual, todos ellos empezaban a salir de sus aposentos para dar inicio a su jornada. El gentío era escaso todavía, pero suficiente como para que alguien coincidiera conmigo en el campo. Dentro de lo esperable fue un encuentro bastante inusual, pues nunca había coincidido allí con nadie hasta ahora. Al fin y al cabo el campo de entrenamiento estaba en la parte más alta del convento, llegar allí llevaba tiempo y esfuerzo. - ¿Hmm? - Musité algo confundido, tratando de recuperar unas palabras que casi escapan a mi oído. Giré mi cuerpo hacia la fuente de aquella frase, la cual todavía estaba a varios metros de distancia, dejando afianzada las riendas de su montura a un poste.

Lo que podía decir del aspecto de aquél caballero: Su expresión era seria, correcta, el comentario que hizo respecto de mi técnica me hizo pensar que se trataba de algún instructor o veterano. - “Es extraño...” - Parecía joven, por lo que la idea anterior quedaba en duda. A su edad, que era similar a la mía, apenas éramos recién instruidos. La tendencia a esa edad era volcarse en el deber junto los compañeros de escuadrón, pero él lucía un semblante claramente distinto. Me perdí en mis pensamientos por unos segundos, eventualmente me di cuenta de aquello y cambié mi expresión facial de inmediato. - ¿Eso cree? - Pregunté, gesticulando una correcta sonrisa. - Creo que hay mucho que perfeccionar, mas agradezco el cumplido. - Correpondí el saludo del jinete de igual modo, en mi caso, pegando el brazo derecho al pecho y acompañándolo de una medida reverencia. - Me llamo Eugeo Sc..- Recordé que, si en Silesse era un apellido poco conocido, no había razón para hacer uso de él en Grannvale. - Sólo Eugeo es suficiente. - Añadí ampliando mi sonrisa, dejando atrás el pequeño lapsus.

- Con que vos sí lo sois... - Declaré antes de responder a su anterior pregunta. Todas mis sospechas quedaron confirmadas cuando él preguntó si era un instructor. Aunque el no lo dijera, mi instinto había atado cabos y no solía equivocarse.- No es mi caso, Sir Gerard. Podría decirse que estoy de paso. Me dirijo a la capital, donde seguramente me asiente, pero he decidido tomar unos días de descanso aquí. - Aquella frase era un tanto irónica, pues la enuncié con convencimiento, pero mi respiración era algo alterada a causa del esfuerzo del entrenamiento. Entonces recordé algo, el acceso a los conventos era restringido, supuse que una nueva pregunta iría en ese sentido, así que decidí esclarecerla de inmediato. - Pasé aquí unos meses de instrucción. - Esa relación previa con el convento me había permitido ese hospedaje, el cual pagaba con algo de dinero y ayuda en tareas varias.

- ¿Llevabais mucho tiempo observando? - Pregunté con sincero interés. - Espero que mi presencia no fuera una traba para su ejercicio. De así serlo, marcharé inmediatamente, ya había acabado de todos modos. - Sugerí, ya que cabía la posibilidad de que el entrenamiento a caballo requiriera loa totalidad del campo.
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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Invitado el Miér Jul 26, 2017 1:44 pm


- Quedaos, por favor. - Gerard dijo esto adelantando la palma de su mano y negando con la cabeza. - No sois ninguna molestia; al contrario. Solo os observé por unos minutos, y nunca se me ocurriría interrumpir tal diligencia. - Si era un huésped, y un alumno en el pasado, de caballero a caballero no tenía menos derecho que él a usar el campo de entrenamiento.  Además, le había parecido estar absorto en sus pensamientos, y para algunos, como también era su caso, entrenar aumentaba la concentración y despejaba la mente. Podía entenderlo, por lo tanto.

- Podría decirse que instruyo aquí, sí, pero solo durante algunas semanas. Se me encomendó la misión de inculcar fervor y disciplina extra a los cadetes. - Giró la cabeza hacia el lado “militar” del convento, del que ya empezaban a salir algunos soldados que aún andaban colocándose sus armaduras y revisando sus planes de entrenamiento. - ¿No creéis que estos tiempos de paz son la oportunidad perfecta para reforzar el valor de los jóvenes que desean servir a su patria, sus dioses y sus familias? - Cerró los ojos, disfrutando de la suave brisa matutina que agitaba su cabello y dejando que la mente fuese a parar a otros lugares. Recordó las ganas que había mostrado unos años atrás, cuando aún estaba entrenando para ser caballero. Defender a los inocentes, amar al país, orar a Naga, honrar a su familia... y por fin había hecho progresos. Entrar a la Orden de la Santa Cruz era el primer gran paso real, el primer gran avance en su carrera hacia sus ideales. -Al menos, mientras duren. - Sí... no sabía por qué, pero le parecía casi irreal aquella época que llevaba tantos años viviendo de paz, habiendo sido capaz de centrarse en lograr su sueño. ¿Pero y si habría algún conflicto en un futuro próximo? Pero no, mejor no llamar al mal tiempo.

Abrió de nuevo los ojos, volviendo a la realidad. Tomó una de las lanzas de entrenamiento que había dispuestas cerca de la valla, que delimitaba un recinto para ejercitar la técnica con muñecos de paja. - Así que os instruisteis aquí, en Velthomer. Yo me gradué en un convento semejante a este, pero no aquí, sino al sur, en Edda, el ducado al cual pertenezco. - Mientras habló, tomó su lanza, dio algunos pasos hacia uno de los muñecos, se puso en guardia y empezó a practicar con su arma.Con cada lanzada, apuntaba a un objetivo diferente: extremidades en general, articulaciones, cabeza, torso... intentaba siempre golpear el centro de masa de cada uno de sus objetivos en aquel pseudo cuerpo, como le habían enseñado para ser lo más eficaz posible... pero sin llegar a tocarlos. No era un estilo vistoso, sino práctico; después de todo, estaba en Grannvale, y allí se dedicaba a entrenar a las tropas, no como escolta ceremonial o algo por el estilo. - ¿De cuál sois vos, Eugeo?- Se giró hacia él tras dar otra lanzada contra uno de los muñecos, para dar pausa a esa serie de ataques que había realizado.


Última edición por Gerard Van Reed el Dom Ago 06, 2017 3:56 pm, editado 1 vez
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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Miér Jul 26, 2017 6:22 pm

Estaba a punto de empezar con los preparativos para mi marcha, la cual ocurriría después de intercambiar unas palabras con el caballero. No obstante, la respuesta de Gerard me hizo ver que esa despedida llegaría más tarde de lo que esperaba. Asentí ante su petición y adopté una postura más relajada, si la disposición a hablar era evidente en ese entonces se tornó definitiva. No me importaba invertir mi tiempo conversando con un hombre como él. Su forma de ser denotaba rectitud, responsabilidad y, dentro de esa profesionalidad implacable, parecía una persona amable. También era respetuoso, pues había estado observando por un buen rato y sólo se dirigió a mí cuando vio que había terminado mi ejercicio. - No siempre es así, hay quienes aprecian que les evalúen, den su opinión para seguir progresando... También están los que se recrean ante el público. - ¿Personalmente? No me encasillaría de esa forma, ni a los demás, fue lo primero que se me vino a la mente. - O podría haberme puesto nervioso, ¿Quien sabe? - No pude evitar soltar una carcajada. - Si os soy sincero, en un lugar como éste... Todos a mis ojos somos compañeros. Aunque no nos conozcamos, de una forma u otra... - Dudé en si seguir argumentando, aquella frase podía convertirse en un trabalenguas. - No existe forma en la que pudiera haberme molestado vuestra presencia. - Sentencié, gesticulando una sonrisa.

Entonces procedí a observar cómo se desenvolvía Gerard, llevé mi mano derecha a la cadera adoptando una postura que repetía a menudo. - Ya veo. - Era un instructor a tiempo parcial, eso me resultó verosímil. La pregunta que vino después se me hizo fácil de responder, acompañé a Gerard, el cual estaba ojeando el bullicio que empezaba a formarse en la zona militar del convento. - Sin duda. Muestra con claridad la rectitud de los soldados, quienes tomaron el servicio porque lo consideran un trabajo honrado, quienes aman la paz, quienes están a favor de la vida... - En tiempos turbulentos no podía asegurarse, pues se alistaban aquellos que sólo ven de la guerra un negocio y búsqueda de poder. - Es un momento perfecto para aprender que lo que de verdad importa no es tener la fuerza de quitar una vida si no el valor para perdonarla, pues existimos aquí para preservar la integridad del pueblo. - Sentí que estaba hablando demasiado, por lo que rápidamente busqué una conclusión a mi argumento. Olvidé hacer referencia al comentario final de Gerard, el cual había llegado entre aquellas dos frases. hasta ese momento. - Ya sea para preservar el orden o para imponerlo. Difieren los métodos, pero no el objetivo.

Una sensación extraña empezó a engullirme, dudaba de si resultaba hipócrita estar diciendo todo aquello pocas semanas después de no haber renovado mi compromiso con el ejército. El servicio en Silesse para un soldado de a pie era frustrante. Moverse por sus nevados valles era, aunque precioso, prácticamente imposible. Sin contar que era inviable hacerlo en las horas más frías del día. Los avisos llegaban con una infrecuencia exasperante, ya que la milicia se encargaba de la seguridad de la villa y los jinetes de pegaso tomaban la mayoría de avisos del exterior. Cuando los soldados terrestres eran convocados, prácticamente desempeñábamos labores de fuerza en rescates que simplemente llegaban demasiado tarde. El ejercito a pie de Silesse, a grandes rasgos, sólo era necesario para defender las ciudades de un peligro mayor, algo que llevaba años sin ocurrir. Después de varios años sirviendo, mejor dicho perfeccionando mi esgrima, vi que no era un trabajo que me llenara. Aunque viviera de pagos insignificantes como mercenario, quería sentir de primera mano que ayudaba a la gente.

Evité sumergirme en esos recuerdos, inmediatamente proseguí mi conversación con el templario. - Como ya dije, estuve aquí pocos meses, pero reconozco que aprendí mucho en este lugar. - Silesse daba la opción de complementar el entrenamiento en países aliados, en pos de estrechar las relaciones con los mismos. Grannvale provocó una gran tensión a sus vecinos cuando absorbió varios pisases pequeños, pero eso ocurrió mucho antes de la época de paz que vivíamos, ahora las relaciones en todo el continente eran cordiales. - No soy de aquí. Provengo del ducado de Mitgard, en Silesse. - Respondí con naturalidad una vez contemplé los movimientos ofensivos del caballero, momento en el cual él se dio la vuelta para escuchar mi respuesta.
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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Invitado el Jue Jul 27, 2017 2:44 pm


- Sí. Habéis hablado bien, Sir Eugeo. Aunque no nos conozcamos directamente, aquellos que han jurado seguir el camino de la caballería, es decir, los valores de honor, valor, diligencia y justicia, están unidos por una misma misión. Un mismo destino. Una misma forma de vida: “preservar la integridad del pueblo”… - Esbozó una pequeña sonrisa mientras fruncía el ceño, sus palabras llenas de determinación. - Podría haberlo dicho con otras palabras, pero no mejor. - Muchas veces le era difícil hablar con la gente durante más de cinco minutos, pero qué fácil le resultaba hablar con otros caballeros. Gerard podía pasarse horas y horas hablando de las virtudes caballerescas.

- Mientras los valerosos caballeros  protejan a su país teniendo siempre en mente estas virtudes, la gente tendrá esperanza. - Miró una vez más hacia algunos de los cadetes que estaban a lo lejos. - Los fieles protectores y guardianes, en tiempos de paz y guerra. Y eso incluye formar a las futuras esperanzas. No me quedaría aquí más del tiempo asignado, mas me hallo colmado por haberme sido encomendado tal honor. - Esbozó de nuevo la ligera sonrisa de antes, cerró los ojos un momento y asintió con la cabeza.

Pero cuando avanzó un poco más la conversación, Gerard no pudo evitar quedarse pensativo, borrando la sonrisa de su rostro y volviendo a la expresión seria de siempre. - Silesse....- El país aliado vecino de Silesse, tierras heladas en las que se adoraba a otra deidad, Forseti. Y más concretamente, al norte, el ducado de Mitgard. Pero Grannvale tenía una relación cordial con los Silessianos; a Gerard no le disgustaba su país vecino, pero se había pensado que Eugeo era otro caballero de Grannvale. Aún así, el joven de cabellos dorados había demostrado ya ser digno de toda muestra de confianza, y tanto por su técnica como su labia y valores, era un caballero de pies a la cabeza. Gerard respetaba eso.

Es por ello que, momentáneamente, dejó su lanza de entrenamiento a un lado, se llevó la mano al corazón y dispuso la espalda recta, aunque no hizo una reverencia; al ser ambos caballeros y habiéndose presentado ya, eso era un signo de compañerismo entre iguales. - En nombre de la Orden Templaria de la Santa Cruz y del Reino de Grannvale, os doy la bienvenida al país, y os deseo una feliz estancia. - Probablemente se la habría dado ya, pero no estaba de más mostrar sus respetos de nuevo. - Mas soy un caballero templario, por lo que es mi obligación deciros que os andéis con ojo y no recéis a Forseti en estas tierras, salvo en sus santuarios designados. - Sonó firme, pero en cuestiones religiosas, él, como parte de su Orden, era la ley.

Tras recuperar la postura habitual, retomó también su lanza. - Si no os importuno demasiado con la pregunta, ¿qué asuntos os traen a dirigiros a la capital, Belhalla? - Gerard no iba a la gran ciudad capital a no ser que era invocado para algún tipo de misión que requería a la Orden, y aún así, era algo poco frecuente. ¿Por qué se encontraba allí? ¿Alguna misión oficial de Silesse? ¿Diplomacia? ¿Un acto conjunto entre los ejércitos de ambas naciones?
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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Sáb Jul 29, 2017 5:46 pm

No pude evitar compartir la sonrisa de Gerard, al igual que sus palabras, que mis pensamientos fueran correspondidos por un “desconocido” hacía que la convicción de mi estilo de vida se reforzara. Los que compartían la senda de la caballería formaban parte de una hermandad que no conocía fronteras. No añadí nada, no pensaba arruinar esa conclusión con nuevas palabras, a cambio mostré la misma convicción que el templario. Mientras miraba de nuevo a los más jóvenes, Gerard mostró una parte más de si mismo. Era fácil deducir que pertenecer a su orden era un sueño cumplido y que ejercer el deber de la instrucción también era algo que le despertaba entusiasmo. Un entusiasmo siempre medido, demostrando también un temple envidiable. El ángulo de mi sonrisa duplicó a la suya, yo no era tan bueno como él en controlar mi euforia. - Sus palabras me contagian esa satisfacción, sin duda consigues algo similar en sus alumnos. - Con un suspiro que se mezclaba con una corta carcajada, me tomó unos segundos seguir hablando. - Sin poner en duda el mérito de los caballeros de esta era, la verdad es que nos ha tocado vivir en un buen momento. Estamos disfrutando del esfuerzo que depositaron nuestros antepasados. Nosotros estamos recogiendo sus frutos y protegiendo su legado, no es nada comparado al esfuerzo que ellos tuvieron que hacer. - Llegado a ese punto, no sabía cómo seguir, rasqué mi nuca y volví a reír levemente. - Es una sensación extraña, como si esta tranquilidad no fuera de nuestra pertenencia... - En cierto modo, era una conclusión parecida a la de Gerard, un tanto inconformista y de mal augurio. - Más motivo para trabajar y merecernos esta paz... - Deambulé unos metros por el campo de entrenamiento, sin llegar a alejarme del templario, vería su entrenamiento desde otro punto de vista.

Cuando éste descubrió que era extranjero, se tomó nuevamente su tiempo para darme un recibimiento acorde. “Se lo agradezco, mas no era necesario” Eso iba a decir, pero Gerard prosiguió con una recomendación, o más bien una advertencia. Mi cara reflejó sorpresa, simplemente no lo esperaba, no tuve ningún aviso en mi periodo de instrucción aquí. Llegué a la conclusión de que no fue así porque era algo que todos dábamos por hecho, o simplemente aquellos a los que conocí en ese entonces estaban seguros de que no cometería tal falta. Mis creencias eran fuertes cuando llegué, lo que nunca esperé es que la instrucción espiritual me ayudara a tener una fe flexible y capaz de respetar otras religiones, aunque no las profesara. - Por supuesto. - Respondí afirmativamente, mostrando las palmas de las manos a la altura de los hombros en señal de rendición. Cuando eso quedó claro, dejé caer los brazos. - Espero que nuestras diferencias no sean un problema. Entiendo por qué me lo has dicho. - Añadí con tono conciliador pues deseaba que ambos, con nuestras diferencias, estuviéramos en buenos términos. El deber de un templario era velar por la fe del pueblo además de mantener la seguridad. Por lo tanto, no me importaba que tratara ese tema con intransigencia ya que tenía la autoridad para ejercerla.

- Voy a Belhalla a pasar un tiempo indefinido, pero me temo que no puedo deciros más. Me explico. Digamos que estoy en un momento en el que tengo más incógnitas que respuestas, estoy viajando para poder entenderlo. Es por eso que no descarto nada, vivir en Grannvale o viajar a algún lugar más, eso está por ver. - Mi mirada se perdió en el horizonte, cada vez más claro y radiante. - Mientras tanto, buscaré hacer algunos encargos, ayudar a las personas con pequeños actos. Supongo que no será fácil económicamente hablando, pero no me importa. - Miré al templario entonces. - ¿Y vos? ¿Que hacéis cuando no sois instructor? - Tenía curiosidad de si la vida del militar en Grannvale era muy distinta de la de Silesse. Por otro lado, estaba seguro que la rutina de un templario era interesante. Quería saber más de eso.
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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Invitado el Dom Jul 30, 2017 7:02 am


Por suerte, Eugeo comprendió perfectamente lo que Gerard le estaba diciendo. No le sorprendió que lo hiciese, realmente. Era un caballero hecho y derecho, por supuesto que comprendería su deber, y el sentido del protocolo que debía tener siempre. Gerard habría accedido de igual forma de estar en Silesse y encontrarse ante un caballero de allí; en las tierras heladas, mantendría su fe a su persona y sus pensamientos, sin dejar que la “integridad” de la fe, como muy bien había dicho el joven de ojos azulados, se viese afectada. Es por ello que Gerard respondió a su “rendición” inclinando un milímetro la cabeza; no hacía falta decir nada.

El motivo de su estancia le obligó a meditar durante unos segundos. Cerró los ojos y empezó dándole la respuesta estándar, el protocolo que seguiría para guiar a los malaventurados. - En los casos en los que uno está perdido, la fe y la meditación, así como la familia, pueden ayudarnos a reencontrar la senda de nuestro destino. -  Pero no se limitó a eso. Un caballero como aquel necesitaría más que unas simples indicaciones típicas que se daban a los plebeyos. - Pero si estáis aquí, he de suponer que en vuestro caso no ha funcionado ninguna de las tres cosas, por lo que los vuestros deben de ser dilemas sin igual, Sir Eugeo. - Era mucho suponer, pero si no se equivocaba, ni la meditación, ni las plegarias, ni consultar con su familia le había ayudado a solucionar sus dilemas, así que… ¿qué sería?

Él nunca abandonaría su país a no ser que se viese forzado a ello, o eso pensaba por aquel entonces, al menos. Pero no respondió de forma negativa. - De todos modos, esta es una época de paz, y Grannvale es vecino de Silesse. Si hay un momento y un lugar al que viajar y posponer las responsabilidades, habéis acertado.- Sí. Si se encontrase hablando con otra persona, habría sido implacable con sus palabras, pero por lo poco que había hablado con Eugeo, le parecía un caballero honorable. Intentaba comprenderlo.

- Mas no os pongáis demasiado cómodo, Eugeo. Poned en orden vuestros asuntos, y luego volved a vuestro país para cumplir vuestro deber como caballero de Silesse. Porque…- Entrecerró un poco los ojos. Había algo que le había estado inquietando… - Desconozco el motivo, mas una inquina sensación crece en mi interior desde hace meses. Quizá sea la inspiración divina que me proporciona Naga, como uno de sus sagrados caballeros, o tal vez simplemente mi instinto de guerrero, pero… - Miró al cielo. Recordó que su padre había dicho lo mismo. - Se acercan tiempos de guerra. - ¿Por qué sentía eso? Realmente, había una tercera posibilidad: sus ansias de ponerse a prueba y de buscar más reconocimiento. Gerard no se daba cuenta de ello, por supuesto, pero había algo que le decía que la batalla era parte de él. Se sentía vivo cuando luchaba contra herejes y bandidos, así que ¿qué sentiría en una batalla mayor? ¿Qué mayor honor podría haber que conducir a los ejércitos a la batalla, y vencer a países enemigos? Tal vez ese deseo ayudase a crear dicho presentimiento.

A continuación, respondió a la pregunta formulada. Una mucho más sencilla. - Los caballeros templarios tenemos la misma autoridad que los caballeros reales, pero nos centramos en lidiar con herejes y otras cuestiones religiosas. - Sí. De hecho, las autoridades más altas de su Orden eran nobles con poder político. Gerard esperaba seguir sirviendo de la misma forma durante toda su carrera; si lo hacía, estaba convencido de que podría llegar a honorar a su familia aumentando su estatus. Cumplir así las expectativas que tenía de él su madre. - Los herejes de Loptyr, que azotaron estas tierras en tiempos aciagos, en épocas anteriores, justo cuando se fundó se fundó el país, aún tienen resonancia en nuestros tiempos. La religión de Grima no tiene cabida aquí, mas hemos de evitar, por supuesto, que llegue. Naga es la autoridad religiosa aquí, y la única deidad aparte que se considera es Forseti. Es nuestro deber que siga siendo así. - Retomó su lanza. - Por lo demás, hay veces en las que nos piden ser escoltas especiales de personas importantes, otras en los que nos envían como diplomáticos… pero, como ya he dicho, estas tareas suelen ser parte de la autoridad real, no la templaria. - A él le gustaban ambas, sinceramente. Simplemente, reconocía que unos tenían un rol, y los templarios, otro.
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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Dom Jul 30, 2017 6:10 pm

Era irónico, a pesar de que Gerard tenía razón necesitaba alejarme de todo lo que conocía, por lo tanto refugiarme en la familia no era una opción. Además, la situación de intranquilidad que me carcomía me impedía encontrarme a mi mismo, meditar, rezar... Habría sido imposible que lo hubiera hecho frente en mi hogar. Sin embargo, había algo que no compartía con el templario. - Si bien es cierto que nada funcionó en Silesse, sabed que los motivos posiblemente no sean tan complejos. No obstante, necesitaba enfrentar mis problemas desde otra perspectiva y aquí me hallo. - Expliqué, no quería que sobredimensionara erróneamente mis dilemas vitales. - No se preocupe, seguro que encontraré respuestas tarde o temprano. - Gerard probablemente tenía razón, pues era de las responsabilidades de las que estaba escapando. No de las inmediatas, si no las que pertenecían al largo plazo. - Responsabilidades... - Quedé pensativo unos segundos. - Me encargué de que no quedara ningún deber por cumplir por mi parte. En esta época de paz soy prescindible, así que no hay problema con eso. Con la libertad que tengo ahora podré llegar a más personas, moverme allá a donde se me necesite, o tengo la esperanza. - A ojos de terceras personas era un plan estúpido e infantil, aquél en el que básicamente se improvisaba sobre la marcha. Posiblemente así fuera.

El mal augurio de Gerard me sorprendió e intranquilizó, confuso, sin saber a qué se estaba refiriendo. - Gerard, ¿Que tratáis de decir? - La relación entre países era buena y en progreso, era imposible que pudiera tomar la amenaza de la guerra como algo serio, algo real. - ¿Estáis seguro? Puede que la guerra que presentís que se acerca es personal y no global, ¿Podría ser? - pregunté por no afirmarlo. Realmente dudaba de esa visión, no de su procedencia -divina-, si no de su interpretación. Como si de una veleta se tratase, cuando Forseti trae vientos de cambio, la dirección a la que apunta tarda en descubrirse, pues ésta da varios bandazos antes de estabilizarse. Suponía que Gerard estaba pasando por algo similar. Sea como fuere, ni pensaba que se acercaba la catástrofe ni pensaba que el mundo era perfecto, aún quedaban muchas cosas en las que trabajar.

Una sentida sonrisa sonrisa escuché la rutina que tenían los templarios de Grannvale, lo decía de tal forma que parecía que no fuera gran cosa, pero realmente lo veía un gran logro. - Caballero real o templario es un rango muy importante y que seguro que requirió mucho esfuerzo. Es loable. - Escuché con atención el origen y los objetivos de la orden templaria. Desconocía de su existencia en Silesse, pero no me extrañaría si hubiera algo similar en mi país. El problema de la herejía, aunque era más evidente en el vasto Grannvale, estaba presente en toda Jugdral. - Creo que la existencia de la orden es beneficiosa. A fin de cuentas, alguien sin preparación atajaría estos asuntos como si fueran incidentes civiles, y de ese modo no se consigue resolver el origen del problema.

Llegados a este punto todo mi cansancio estaba a punto de desaparecer después de haber descansado esos minutos. Mientras tanto, observaba los movimientos de lanza de Gerard con atención. No estaba familiarizado con el estilo de combate con ese tipo de armas, no como mi hermana, pero supuse que su técnica era muy avanzada ya que era instructor. - Si no es muy impertinente, ¿Cuánto tiempo dedicáis a practicar? - Era de suponer que la velocidad de aprendizaje dependía del tipo de arma y la facilidad de cada uno, pero sentía que dominar un arma tan aparatosa requería mas esfuerzo que una espada de una mano. - Y compaginarlo a la equitación, por supuesto, casi se me olvida. ¿Cómo se llama vuestro compañero? - Añadí, haciendo alusión a su montura.
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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Invitado el Lun Jul 31, 2017 6:46 pm


Las dudas de Eugeo por aquello que había dicho eran más que comprensible, y cuando se la formuló, Gerard no supo muy bien cómo responder. - No lo sé, Eugeo. Es solo un presentimiento. - Por supuesto que no había recibido la visión divina de Naga, ni tenía poderes adivinatorios. Era más bien, un anhelo, pero ni él se daba cuenta. Se trataba de su susodicha sed de combate y, a la vez, de querer luchar por su país en una mayor escala. De acertar, sería pura casualidad.

- Templario o caballero real, tenía muy claro que quería traer honor a la familia. Cuando mis compañeros en la escuela descansaban en las tabernas o cortejaban doncellas, yo entrenaba con la lanza y montaba a caballo. O aprendía leyes, doctrinas concretas de nuestra fe, o estrategia militar. Cualquier cosa que me diese más oportunidades para ascender, y así poder servir a Grannvale con más opciones. - Solo un prodigio podría tener el talento necesario como para compaginar ser un maestro de las armas a la vez que tener una vida despreocupada. Gerard tenía talento, y una familia de muchas generaciones de caballeros, pero a pesar de que lo llevase, en su visión, en la sangre, no había ascendido hasta la élite de la élite por una divina habilidad innata. Fue sobre todo por diligencia. - Pero con vuestra técnica y vuestra dedicación, no creo estar diciendo nada que no compartáis. - Esbozó de nuevo el semblante de una sonrisa hacia el otro caballero.

Se dirigió al poste de su caballo. - El aún joven Sterkenburg. Destrero, cinco años de edad. - Dio algunas palmadas en el morro de ese gran caballo. - Lleva conmigo desde que empecé el entrenamiento de equitación en la academia, cuando era poco más que un potro. Un caballo forjado por y para el combate, que está en su sangre. - Hizo memoria de lo que llevaba con él. - Bandidos, soldados, otros jinetes, arqueros, magos... hemos tenido la oportunidad de enfrentarnos juntos a un gran número de enemigos. - Excepto wyverns. Pero por algo su Orden tenía una gran división de arqueros; una vez se enfrentaron a un jefe bandido de renombre que iba a lomos de un wyvern, pero se ocuparon los tiradores de lidiar con él.

- Los templarios luchamos contra herejes, que muchas veces se emplean en las artes oscuras. - Siguió hablando, continuando así el hilo de la conversación. - Para compensar la falta de alcance y especializarnos contra ellos, muchos de nosotros montamos a caballo o en pegaso. Pero claro, en Grannvale no somos tan famosos por los pegasos como en Silesse. Y soy un hombre, por lo que la opción nunca estuvo disponible para mí. - Los pegasos solo elegían a mujeres, después de todo. Surcar los cielos a lomos de un caballo alado era una idea muy atractiva, pero ser jinete de un corcel normal tenía sus ventajas. Gerard nunca sufrió por ello, realmente, con tanta tradición de caballero que había en Grannvale, tantos héroes que veía en los Doce Cruzados como para sentir envidia. - Mas espero poder ver en acción a las afamadas caballero de pegaso de Silesse algún día. - Ya fuese como aliados… o como enemigos. - ¿Y vos, Sir Eugeo? ¿Montáis a caballo, o preferís combatir a pie?- Miró hacia el joven de ojos azules. Era de Silesse… ¿habría querido él montar en pegaso?
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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Miér Ago 02, 2017 8:24 pm

Había pensado que Gerard estaba completamente seguro de lo que vaticinaba, sentí cierta tranquilidad al descubrir que no era tan definitivo como él quería transmitir. - Entiendo. Supongo que me lo habríais dicho de saberlo. - Era una linea de deducción lógica, sólo lamenté no haberme dado cuenta antes de aquello. - Quizá me excedí con esas preguntas, perdona si fue así. - Concluí, dando ese tema por zanjado, comprendiendo que no sería cortés intentar buscar más explicaciones.

Al oírle hablar de su larga lucha y esfuerzo para llegar hasta donde había llegado en parte me recordó a mi hermana. Como Gerard, ella se esforzó más que nadie en obtener destreza, fuerza y conocimiento, trabajando día y noche en perfeccionar todas las disciplinas a su alcance. Desde pequeños mi hermana y yo fuimos instruidos en la esgrima y educados acorde al estatus del que gozábamos, invirtiendo varios años desde media mañana hasta el fin del día en obtener una formación adecuada. Una vez alcanzada la pubertad elegimos en que camino perfeccionarnos. Ambos escogimos la vía militar pero cada uno se desenvolvió de distinta forma. En mi caso, practicaba todas las mañanas porque era de mi agrado, no por autoimposición. El entrenamiento podía seguir si las circunstancias del día implicaban más instrucción, y algunas noches practicaba antes de dormir, pero no llevaba un régimen estricto. Me gustaba pasear por la aldea, ver la vida diaria de los hombres y mujeres, incluso pasar el rato en las posadas cuando estaba de permiso. No obstante, aunque me tomara ciertas libertades no repercutía negativamente en mi rendimiento. Quizá fuera que tenía facilidad en el aprendizaje, talento innato, o realmente mezclarme con los civiles me ayudaba a mentalizarme. Sea como fuere era de lo que más nivel tenía de mi generación. - Sí, entiendo perfectamente lo que decís. - Asentí sin más, sin detalles ni matices, Gerard tenía razón en esencia.

Su corcel, Sterkenburg, gozaba de un porte y raza envidiables, el caballero confirmó mis sospechas cuando me contestó. - Se le ve magnifico. - No sabía que más decir realmente, mi hermana sabría desenvolverse mejor con los animales, pues estaba instruyéndose para ser jinete de pegaso. Gerard explicó la utilidad de la caballería en la orden, la cual permitía recortar grandes distancias en poco tiempo, contrarrestando así los ataques de larga distancia, típicamente usados por los creyentes profanos. Mencionó a los pegasos de pasada, así como el deseo de conocer a las jinetes de Silesse. - Las más bravas e inteligentes. También las más bellas. - Reí brevemente por esa broma final. Suponía que había de todo, aunque realmente todas las jinetes que había visto hasta entonces eran bastante guapas. - Hay ocasiones en las que la única forma de moverse por Silesse es por el aire. - Expliqué, pues la nieve hacía intransitables los caminos con bastante frecuencia, sobre todo en invierno. - La verdad es que ellas se encargan de casi todo fuera de las aldeas, son muy buenas en su trabajo. Pero no las envidio, ni a los caballeros en realidad. Soy una persona que disfruta teniendo los pies en la tierra. - Metafórica y literalmente, por no decir que me aterraban las alturas. Una experiencia pasada, en la que se involucró también mi hermana y más de un pegaso, convirtió una traversura en una fuerte fobia arraigada en mi interior. - He practicado algo de equitación, la suficiente como para no caerme de un corcel, pero poco más. - Todo estaba bien mientras mis pies no se separaran más de lo debido del suelo. - Por lo que a la hora de luchar, prefiero hacerlo desde el suelo.

- Además – Mientras estábamos hablando, la llegada del alba cada vez estaba más cerca. Lo que iba a decir se cortó bruscamente. - Parece que ya llega... - Comenté, sin dejar de mirar al horizonte. El borde exterior del sol se asomó por el borde, deslumbrándome momentáneamente. El color de todo el convento se volvió más vivo. - Qué le parece, Gerard... - Aunque lancé esa pregunta retórica, no le di a opción a contestar. - Cuando la realidad es más fría y oscura, siempre hay tiempo para la luz. Es una preciosa realidad, no sólo en el plano de la metafórica. - Comenté con una sonrisa, con los ojos cerrados y mi cara orientada al foco de esa luz, dejando que sus rayos calentaran mi rostro.
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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Invitado el Jue Ago 03, 2017 1:59 pm


- La densa nieve de Silesse... Solo me acerqué una vez a vuestro país, en una misión diplomática, y sin duda, resulta muy difícil cabalgar por ahí. - Tanto o más que por los ardientes desiertos al este de Magvel. No había ido por ellos, pero algunos de sus compañeros le habían advertido de lo arduas que eran las travesías por la ardiente arena. La gélida nieve de Silesse sería incluso peor. - Sin duda, espero verlas en acción. - Un pensamiento le cruzó la mente por un momento. ¿Quién ganaría? ¿Un caballero templario Grannvaliano o una jinete de pegaso Silessiana?

Esbozó una muy pequeña sonrisa ante lo que dijo a continuación Eugeo. - “Los pies en la tierra”... Bien jugado. - Si había un tipo de “humor” al que se acercaba Gerard, tenían que ser cosas como aquellas, metáforas relacionadas con los deberes de un caballero. - Lo admito, hay una razón por la que algunos nos llaman “zelotes”. Soy una persona religiosa. Así que los míos están muy bien donde están, a cierta altura. - Borró la pequeña sonrisa que se le había formado para llevarse una mano al corazón. - Para poder recibir con más facilidad la bendición de Naga. - Cerró la mano en un puño. La fe que profesaba el castaño no se vería afectada por ningún enemigo, en ninguna tierra conocida por el hombre, si es que su trabajo le acababa llevando lejos algún día. Como los cruzados de antaño, soñaba con recibir las bendiciones de los dioses. Por supuesto, por su sangre no corría la sangre noble de personas como el Duque de Calphy, pero podía soñar. Sus aspiraciones le habían llevado hasta allí, después de todo.

Había transcurrido ya un buen rato, casi sin darse cuenta. Pero es que para Gerard, había algo oculto, un lazo entre aquellos que dedicaban sus vidas a los ideales, a ser caballeros que protegen a las personas, que hacía que se entendiesen entre ellos de una forma especial, a pesar de haber sido desconocidos. Lo que dijo a continuación Eugeo reafirmó esto. -Sois tan sabio como diestro con la espada, Sir Eugeo. - Gerard miró hacia donde tenía puestos los orbes su compañero. - Por muchos bandidos y malhechores que pueda haber, por muchos desastres naturales que puedan ocurrir... no hemos de olvidar que la vida en sí es una bendición de... los dioses. - Como tradicionalista, creía firmemente en Naga, la diosa creadora, pero en ese momento, quiso tomarse un descanso y reconocer también a aquel que seguía Eugeo, Forseti.  - Efectivamente, es una bonita realidad, pues la luz llegará mientras aquellos puros de corazón nos empeñemos en ello con todo nuestro ser. - Entrecerró un poco los ojos. No era alguien pesimista, ni mucho menos. Pero tal vez esa era otra razón por su presentimiento de antes: "Por muy fría que pueda parecer la realidad"... ¿y si se aplicaba lo mismo también en reverso? "Por muy luminosa que pueda ser"... tal vez acabe llegando el frío. Pero negó con la cabeza. No. Aunque algún día llegase, él estaría allí para evitarlo.

- Ya casi es la hora del entrenamiento con los aprendices. - Se giró hacia los pasadizos, los corredores que pasaban por el jardín, conectando las dos alas del convento. Efectivamente, ya no solo aprendices de clérigo, sino también se acercaban chicos con armadura ya puesta. Reconocía sus caras; sí, eran los cadetes a los que llevaba ya días entrenando. - Sir Eugeo, no os entretendré, mas no creo que vuestra destreza tenga algo que envidiar a la mía. Podéis quedaros, si así lo queréis, y enseñar esa técnica tan sublime que tenéis.-  Sí... ¿por qué no? Un duelo de práctica, ¿tal vez? De todos modos, no le hacía falta volver a la habitación que le habían asignado, pues llevaba los protectores pequeños que le faltaban por poner en una gran alforja que había colocado a su caballo.
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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Dom Ago 06, 2017 1:37 pm

Que se tomara aquella expresión como un juego de palabras y no literalmente fue conveniente, en ocasiones aparecían preguntas relacionadas con ese tema que tanto reparo me daba tratar. - Oh, hehe. - Reí brevemente por el comentario de Gerard. El lapsus cómico trascendió rápidamente cuando el ofreció su punto de vista, en un sentido más metafórico. - Comprendo. - Era de esperarse esa explicación de un templario, a fin de cuentas, muchas de sus rutinas estaban relacionadas con la religión. - Lo importante es estar donde uno desea y donde más desempeño realice, supongo. - No sabía muy bien como contestar a aquello, dije lo primero que se me vino a la mente. - Es la forma en lo que lo veo. Es posible que cada uno tenga un punto de vista, en su caso, al servir a una orden religiosa además... Es igual, creo que estoy especulando demasiado. - Sonreí, rascándome la nuca de forma despreocupada. - Sea como fuere, todo está bien, ¿Cierto? - Todo el mundo tenía derecho a tener sueños, objetivos y formas de vida personales a cada uno. Siempre que no vulneraran los derechos de otras personas, no había motivo para estar evaluando el estilo de vida de los demás.

- ¿Uh? ¿Sabio? - la afirmación de Gerard me había sorprendido, demasiado, fue imposible contener una modesta carcajada. - Lo siento, Gerard, pero no puedo creeros. - Era una atribución demasiado positiva, más inverosímil siendo lanzada hacia una persona tan joven. - Aprendí de un hombre sabio, eso es cierto, pero nada más lejos de la realidad. - Aprendí de él tanto como pude, tan rápido como fue posible, el conocimiento que me transmitió me había ayudado a tener una visión autónoma del mundo. - Pero estoy de acuerdo en lo demás, compañero. Hay personas que no son capaces de ver el lado bueno de las cosas. En el peor de los casos, se desvían de los justos valores y pagan con los inocentes sus desdichas. Es triste. Y por eso mismo, como has dicho, aquellos que afortunadamente han tenido una vida plena, que no nos ha faltado de nada... tenemos el deber de garantizar la buena vida a todo el mundo, en la medida de lo posible. - La vida acomodada que había tenido, muy lejos de la de los humildes aunque también incomparable con la de los más poderosos, me había dado una visión particular del mundo. Era consciente de la división en clases, compartía la utilidad de esa disgregación, pero a niveles básicos nadie merecía más que otro. Es por eso que nuestra familia siempre luchó por el bienestar común, promoviendo negocios justos por un lado y velando por la seguridad de todos por el otro. Nosotros sacábamos beneficio de aquello, por supuesto, pero nunca a costa de los menos favorecidos.

Sin darnos cuenta, la mañana se nos había echado literalmente encima. La luz solar era absoluta entonces, un trasiego de religiosos y cadetes se daba en todos los lugares del convento. La villa había despertado, y comenzaba así el inicio de una nueva jornada. No tardarían en reclamarme, así como a Gerard, pues él también tenía responsabilidades. Así me lo hizo saber. - Claro, ya va siendo hora... - Como si estuviera a punto de salir de mis aposentos, le eché un vistazo al estado de mi uniforme y a la funda de mi espada, comprobando que no hubiera dobleces o suciedad después del entrenamiento. Del mismo modo procedí con mi cabello, pasado la mano por mi cabeza, cepillando burdamente aquellos mechones más desaliñados. No era un ejercicio que requiriera mucha atención por mi parte, mientras tanto escuchaba a Gerard concluir con nuestra conversación. - Yo diría lo mismo de vos. Vuestra técnica es, como poco, igual a la mía. - Sonreí con una expresión que rezaba “deja de sobreestimarme” a la vez que devolvía el cumplido. - Me encantaría quedarme, pero voy a ayudar a los clérigos en su recogida de madera. - Había un bosque a una hora a pie, mas o menos, de allí se obtenían toda la madera que necesitaban. Principalmente se usaba para hacer la leña que alimentaba los fogones, pero también se utilizaba en el mantenimiento del monasterio. - No obstante, si se diera otra oportunidad como esta, estaré encantado de aprovecharla.

Antes de irme, creí conveniente estrecharle la mano como despedida. - Un placer haberle conocido. Sigue así, ¿Vale? - Una amplia sonrisa se esbozó en mi rostro. Estaba contento, ese día había conocido a una gran persona.

"Stay cool, ok?"
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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Invitado el Dom Ago 06, 2017 4:14 pm


Asintió con la cabeza hacia los comentarios de Eugeo. Le sorprendió por un momento la familiaridad que se estaba tomando el rubio con él, pero ante eso, Gerard solo levantó una ceja. No molesto; al contrario. Le recordaba sus años de entrenamiento. Eugeo era muy parecido a muchos de sus compañeros, después de todo. Tan jovial como ellos, a diferencia de él, que pasaba todo el día serio y atento.

Cuando el alba se acercó, reveló también que sus sendas debían separarse por entonces. Eugeo era un caballero loable; el castaño creyó que sería un derroche tener a tal soldado como maderero, pero no dijo nada al respecto. Tampoco sabía toda su historia, después de todo. - Una pena que no podáis quedaros. Disfrutad de vuestra estancia en Velthomer, y buen viaje hasta la capital. - Dejó el equipamiento donde lo había encontrado, y revisó de nuevo con la mirada que el campo de entrenamiento tuviese todo lo necesario. Tras asegurarse de ello, se giró hacia Eugeo.

Esbozó una pequeña sonrisa.- Lo mismo digo, Sir Eugeo. - Estrechó firmemente la mano del rubio de ojos azules. - Que Naga... - Cerró los ojos un momento. No estaba todavía de servicio. Además, aunque Forseti era bastante criticado en Grannvale por ser del reino vecino, seguía siendo uno de los dioses dragones benignos. No hacía falta ponerse así. Gerard le daría un respiro a tan ilustre caballero. Aunque estuviese malaventurado en cuestiones religiosas y necesitase por ello un guía espiritual, la nobleza de Eugeo estaba al nivel de la suya propia. Además, seguro que los clérigos del convento se ocuparían de ello. Suavizaría la despedida. - Que nuestros destinos se entrecrucen de nuevo en el futuro, y que no se desvíen nunca de la senda del bien. - Asintió con la cabeza hacia él y dejó que el saludo durase unos segundos más, para luego observar en silencio cómo se marchaba, y cómo se reunía allí la gente.

Silesse tenía muy buenos caballeros; Gerard respetaba eso, a pesar de todo. No podía perder, y sin duda, en determinación no lo haría. En un acto para probarse a sí mismo esto, el templario tomó de nuevo su lanza de entrenamiento, encaró a los aprendices de caballero, a los que miró con extrema seriedad e hizo ademán de su técnica con la lanza, a toda velocidad y precisión, ondeándola y girándola lo máximo posible para que también quedase vistoso y atrajese la atención de los presentes. Cuando paró, habló en voz alta. - ¿Queréis ser caballeros de Grannvale? ¿Tal vez uniros a los templarios?- Algunos cadetes asintieron, sus ojos brillantes. Otros, se miraron los unos a los otros, sin saber muy bien que contestar. Un tercer grupo simplemente se quedó callado, con expresión seria. - Silesse, Thracia, los continentes más allá del mar… ¡en todas partes se hallan enemigos temibles, rivales fuertísimos! ¡Si aspiráis a hacer orgulloso vuestro reino, debéis tener confianza en derrotar a todos y cada uno de ellos! -  Le arrojó una lanza de entrenamiento a las manos de uno de los cadetes. -¡Enseñadme de qué estáis hechos!

Sí. Tal y como había dicho, había un sinfín de caballeros de otras tierras a los que debía ser capaz de plantar cara como miembro de su Orden Templaria con tal de honrar a los dioses, al reino y a su familia. Se emplearía a fondo para ser el mejor de todos ellos, y así, esparcir el bien por la tierra, a su manera.
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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

Mensaje por Eliwood el Mar Ago 15, 2017 1:05 am

Tema cerrado. 50G a cada participante.

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Re: (Flashback) Courage {Social} [Gerard, Eugeo]

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