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[Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

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[Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Dom Jul 16, 2017 1:47 pm


En la aislada isla al norte de Nohr, en territorio Ylissiano, había un pueblo costero, frecuentado a veces por navíos que llegaban de tierras lejanas. Aquel mediodía podían verse dos barcos desde los muelles de este pueblo, ambos con banderas del continente noreste, Jugdral. Uno de ellos se encontraba yendo hacia tierra. El otro, más pequeño, tenía las velas levantadas del todo, e iba en sentido opuesto del primero; probablemente desaparecería de la vista unos minutos más tarde.

La brisa marina, a primeras horas de la mañana pura y agradable, había quedado manchada para el mediodía. Rastros de sangre podían olerse, sentirse, desde el barco que estaba a solo unos minutos de atracar, pues acababa de acontecer una batalla marítima allí mismo. Por suerte, había sido muy cerca de la costa, por lo que, a pesar de que la mayoría de los marineros del barco -un buque mercante- habían quedado heridos, había quedado uno que sí sabía manejar el timón: el capitán. Una figura alta y en armadura se le acercó después de que hubiese cargado con el cuerpo de un marinero, que aún se estaba lamentando de dolor.

- Habéis luchado y protegido vuestro navío con honor. Tenéis mi respeto por ello.  Y mis condolencias por los caídos.  - La voz de Gerard sonaba aún cansada por la batalla. Apenas había tenido tiempo de tomarse un respiro, pues entre asegurarse de seguir las indicaciones de las pocas personas que tenían conocimientos de primeros auxilios en el barco y cargar cuerpos de marineros y pescadores heridos, no había tenido un instante de pausa. El señor mayor giró su cabeza hacia él enseguida. Tenía una herida abierta en su muslo, pero aún así, había logrado llegar al timón y no se inmutaba por el dolor.

- ¡No he perdido mi toque, jaja! ¡Lamento no haber podido ayudar con esa bestia del demonio, pero estaba ocupado intentando poner a salvo a los demás! - A pesar de su aspecto amenazador y de su edad, esbozó una gran y jovial sonrisa.  - ¡Soy Robert! Pregunta siempre por mí en los puertos, ¡vete a saber tú si nos acabamos encontrando otra vez! ¡Te daré todos los pasajes gratis que quieras! ¡Jaja!¡Nos habéis salvado! - El capitán ondeó entonces la mano que tenía libre hacia el lado contrario del barco. -Gracias a ti también, jovencita.  -

Tras inclinar durante unos segundos la cabeza hacia el buen hombre, Gerard fue hacia la persona a la que se había dirigido el capitán, dando pasos aún algo dificultosos debido a la fatiga y a las heridas ligeras que había sufrido en combate. Por suerte, no se le notaban a simple vista; ya tendría tiempo de tratarlas en otro momento, con tal de no saturar al personal encargado. Miró hacia los marineros que aún se estaban quejando por el dolor.

- He terminado de comprobar a los heridos. Uno de los pescadores me ha dicho que hay un médico en el pueblo; mientras tengamos cuidado en llevarlos, deberían poder salvarse. - Volvió la vista hacia la chica. Dio algunos pasos más hacia ella y la miró de arriba abajo, en busca de posibles heridas que habría podido sufrir. - ¿Vos os encontráis bien… milady? - En ese momento, no estaba parando demasiada atención a la etiqueta, priorizando asegurarse de que ella no hubiese sufrido heridas importantes solo por salvarle.
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Re: [Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Mar Jul 18, 2017 8:24 pm

Llevar vendas, cambiar el agua de los cubos, dar ánimos a los heridos, sostenerlos durante las curas… aquellas habían sido algunas de las tareas que había ejercido durante el último rato. La batalla en aquel navío había sido dura. Real. Su primera batalla propiamente dicha contra emergidos, un enemigo peligroso y extraño. Las filas enemigas contaban, además, con un wyvern y su jinete, por lo que el desafío había sido incluso mayor que el que Corrin habría pedido en su primer contacto con aquellos extraños seres que ahora merodeaban las tierras colindantes a su país, e incluso lo hicieron tiempo atrás en el mismo.

Aquello por lo que había pasado no se parecía ni una pizca a los entrenamientos que realizaba con su hermano Xander, ni siquiera tenía punto de comparación con la persecución a aquel bandido cuando cruzó la frontera a Hoshido. Todo aquello no era más que un juego de niños si tenía en cuenta la peligrosidad de enfrentarse a los emergidos. Su apariencia y su pensamiento prácticamente humano los hacía un arma mortífera. También la sensación que dejaban en el cuerpo, tras su derrota, tenía un extraño sabor amargo. ¿Por qué? Si no eran más que unos viles asesinos que planeaban terminar con todos los marineros y los aldeanos de la costa. No tenían corazón, no tenían razón, pero sí cerebro y fuerza para atacar con precisión y franqueza sin un ápice de remordimiento.

La crudeza del combate y todo el despliegue de fuerza la había dejado bastante cansada. El dolor de brazos era cada vez mayor, incluso notaba palpitar en ocasiones sus antebrazos. Las piernas, por suerte, ya habían recuperado su compostura, siendo capaces de sostener de nuevo su peso. Aunque probablemente lo peor de todo era el estado de su mente. Se encontraba mentalmente agotada como consecuencia de todas las decisiones que había tenido que tomar a lo largo de la batalla. También debido a los caídos, a los heridos y al número de ocasiones que ella misma había estado a punto de formar parte de alguno de ambos grupos.

Definitivamente nada de aquello era fácil, por mucho que sus hermanos le advirtieran de ello. Lidiar con la sensación de poder haber hecho más o, incluso, de ponerse en lo peor y pensar en su familia le dolía.

Sin embargo sabía que había hecho lo correcto. Su corazón se lo decía, lo notaba también incluso en las yemas de sus dedos pese al cansancio. El agradecimiento del capitán del navío se lo corroboraba. Sonrió al anciano, con el rostro más amable que pudo en aquel momento. Lo cierto era que ella y unos pocos marineros se habían lanzado a ayudarlos a pesar de no tenerlas todas consigo, pero finalmente había merecido la pena arriesgarse. Su instinto había vuelto a tener razón.

También allí estaba el noble caballero que había sido su valiente compañero durante los momentos más duros e importantes de la batalla. Se encontraba acompañado por su montura, un caballo elegante y fiel, como había podido comprobar, una verdadera como aliado. Pese a ser demasiado temerario, se notaba que tenía buen corazón. Corrin se giró para mirarle de medio lado, asintiendo –sí, por fin parece que todo vuelve a su cause, dentro de lo que cabe, el doctor del pueblo se encargará de prestar atención a los heridos de mayor gravedad, espero que se recuperen cuanto antes con sus cuidados –se notó observada y tragó saliva, suspirando- Si os referís a heridas estoy bien, no son más que superficiales, magulladuras y poco más, no requieren atención médica, pero creo que no es así con su herida. Le dolía –dijo, señalando con la cabeza donde los magos le habían alcanzado.
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Re: [Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Miér Jul 19, 2017 10:04 am


Por suerte, la chica no parecía estar herida. No se habría perdonado si ella también hubiese quedado en un estado similar al de los marineros, incluso después de venir a ayudarles. Además, al mirarla entonces mejor, le llamó mucho la atención su aspecto. Pelo blanco, ojos rojos... ¿orejas puntiagudas, si no había visto mal? Y, a pesar de su vestimenta de alta cuna, iba descalza. Pocas veces se había topado con chicas tan peculiares.

De todos modos, dio un muy ligero suspiro y, aún con la seriedad de siempre, negó con la cabeza. - Todavía siento escozor, pero no es nada importante. He sufrido heridas mucho peores. - Enseguida se dio cuenta de cómo había sonado esa frase, con la seriedad y todo. Para no repetir errores, vio necesario remarcar algo. Tiró de las riendas de su corcel y aprovechó para ir removiendo los protectores más pequeños de su armadura, para colocarlos a continuación en una de las alforjas que llevaba Sterkenburg. La batalla había acabado, después de todo.

- ¿Veis? Solo me ha quemado un poco el uniforme. No es ninguna muestra de bravura, pues aprendí la lección en el pasado. De verdad que la armadura me ha protegido bien, pero me haré revisar cuando el médico acabe con los heridos de todos modos. - Asintió la cabeza con seguridad. - ¡Echad el ancla! -  Gerard giró la cabeza ante el grito del capitán. Al parecer, habían llegado ya. Los marineros que se hallaban en mejor estado estaban ya preparando todo para hacer el desembarco. El barco se detendría en cuestión de minutos.

Pero un momento. ¿Dónde estaban sus modales? Se puso firme delante de la joven, cerró los ojos y se inclinó. - Soy Gerard. En nombre de…  - No. Ya no era una caballero oficial de Grannvale. Como un caballero errante, realmente no podía usar el nombre de su reino, pero es que aún no se había acostumbrado, ni en lo que llevaba ya de viaje. - En nombre de este humilde caballero, y de esta buena gente a la que accedí a proteger, os agradezco haberme salvado, a mí y a los demás. Siento no haberme presentado antes.- Se quedó varios segundos en esa posición, mostrando sus respetos.

- Vuestra destreza con la espada y vuestro valor son un ejemplo a seguir. - A pesar de haber estado ocupado llevando a los heridos, aquella chica le había salvado la vida, no cabía ninguna duda. Los emergidos habían abordado en gran número, y a pesar de su experiencia luchando contra ellos en el pasado, no lo habría conseguido con solo unos pocos hombres armados y unos marineros sin formación alguna. Debía hacer algo por ella, una vez en tierra. Y no solo eso. Había algo muy importante que tenía que decirle cuando dispusiesen de más tiempo para hablar, o no se lo perdonaría.

El barco llegó al puerto un minuto después. El personal del barco y los pescadores que estaban bien se dispondrían a mover a los heridos a continuación, desembarcando, por fin.
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Re: [Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Jue Jul 27, 2017 12:05 pm

Se quedó observando aún más detenidamente los gestos de aquel caballero. Era cierto que había luchado con fuerza y valentía durante la batalla, si bien como consecuencia había recibido heridas sobre las cuáles desconocía su magnitud. Con aquel comentario parecía querer restar importancia, acto bastante propio de guerreros humildes pero verdaderamente heridos, y si lo estaba, necesitaría atención médica, por ello estaría atenta a los pasos que diera, no permitiría que huyera o evitara acudir a un doctor. Por suerte parecía haber comprendido la duda en su mirada, así que no puedo evitar sonreírle a su compañero de viaje y batalla –Con todos mis respetos, no estaba segura de si debía creer sus comentarios, realmente parecía una herida más severa en un principio, pero parece que las armaduras que lleváis son resistentes y que verdaderamente vuestras heridas, si bien no son superficiales, no requerirán más que de unas curas, me alegro por ello, habéis peleado bien y no merecíais heridas graves, os honra proteger a estas personas –finalizó, asintiendo con la cabeza.

Escuchó el sonido del ancla al sumergirse en el agua, delicadamente a pesar de los materiales con los que había sido forjado. Por fin estarían en tierra, no había sido capaz de apreciar cuánto iba a ser capaz de echar de menos sentir la húmeda tierra bajo sus pies y sentir la tranquilidad que ésta y los pastos cuidados de la zona le ofrecían. A veces era capaz de advertir matices, sensaciones y presentimientos solamente por aquello. También calmaba su ánimo.

Decidida a desembarcar, notó la presencia del caballero aún a su lado. Lo había olvidado por un momento, así que se sonrojó por aquel descuido por su parte. Sonrió ante su presentación, sin embargo fue capaz de percibir aquel deje de duda, apenas sutil, que durante su presentación había tenido lugar –Gerard, espero que te honren por tu valía, muchos reinos desearían contar a un tan tenaz caballero entre sus filas, puedo darlo por sentado –incluyendo las de su propio país, Nohr. No obstante, ahora era su turno –Mi nombre es Corrin, me encuentro viajando, recogiendo información sobre los reinos de este continente, pues siento interés en su organización tanto política como cultural y religiosa, ha sido realmente una grata casualidad poder ayudaros en la lucha, pues no me gustaría haberme encontrado con un pueblo desolado a mi llegada de haber demorado mi llegada unos días más.

Realizó una nueva reverencia, ante la gratitud del joven. Los buenos modales en muchas ocasiones estaban infravalorados, pero aquello demostraba no solamente la bondad y la veracidad de sus acciones, sino una personalidad digna de confianza. Cuando el barco hubo llegado, finalmente, a su destino, se acercó más a él, mirándole no sin cierta intriga. Carraspeó antes de ponerse en marcha, observando mientras tanto como los marineros trasladaban con cuidado a sus compañeros heridos rumbo al médico de la aldea –Me preguntaba, caballero Gerard, si no tendréis tiempo para una amistosa charla mientras nos recuperamos todos del susto y reponemos fuerzas en la taberna del lugar –dejó caer, mirando a los ojos a su acompañante.

Aquel caballero procedía de tierras aún más lejanas, atendiendo al estandarte del barco. Su procedencia despertaba su curiosidad, y conociendo su actuación en la batalla, sabía que era de fiar. No se pondría en peligro. No preocuparía a nadie, solamente conseguiría información con una conversación interesante y agradable.
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Re: [Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Jue Jul 27, 2017 4:40 pm


“Corrin”… así se llamaba ella. Un nombre que no le era familiar, pero que aún así le era fácil de pronunciar. Sería de origen Ylissiano, ¿tal vez? Se encontraban allí, pero había dicho que era una viajera. Una viajera, ¿con esas vestimentas de alta cuna? Le habría parecido extraño… si no fuese porque al mismo Gerard le gustaba vestir formalmente, con su uniforme bajo la armadura y su capa, incluso de viaje. - Sería un honor, Corrin. ¿Os parece que vayamos en cuanto hayamos acabado de llevar a los heridos? - No tuvo tiempo de responder al comentario de Corrin alabándolo como caballero, sino que se había limitado inclinar ligeramente la cabeza por enésima vez, pero tomó nota mental de responderle más tarde. ¿Qué le iba a decir al respecto? Había combatido con ella, y prácticamente le había salvado la vida. Podría contarle su misión, como mínimo.

Así pues, se encargó de seguir las indicaciones de los aldeanos que estaban esperándoles en tierra, que al parecer habían sido testigos desde allí de la batalla que había acontecido, y ya esperaban tener que lidiar con heridos. Gerard llevó al marinero que se encontraba en peor estado, aún sangrando por su pecho debido a un impacto de lanza; ese sería el primero que atendería el curandero del pueblo, un señor anciano con barba y un bastón, probablemente de clérigo. El proceso duró bastante, pero por suerte, la herida no le dolía tanto, y en menos de media hora, ya habían acabado.

Solamente quedaba esperar a que los heridos de mayor gravedad fuesen tratados; seguramente tardarían varias horas desde el primer paciente, por lo que efectivamente, Gerard tendría tiempo de conversar con su salvadora. Se dirigió, con ella a su lado, al espacioso edificio –comparado con el resto de viviendas- que debía de ser la taberna del pueblo, tras preguntar indicaciones a los lugareños. Se trataba de una sala acogedora; más pequeña que las tabernas de la ciudad, pero también con una clara falta de tipos con cara de pocos amigos, tan propios de ciudades más grandes. No había apenas nadie; el resto de ciudadanos estaría ayudando a los heridos, pero a ellos, por suerte, les habían dejado tomarse un descanso, insistiendo incluso en que fuesen allí a comer tras el largo viaje.

Les atendió con una sonrisa un señor de aspecto bastante mayor, que parecía sin duda el propietario del establecimiento. - Oh, ¿habéis venido del barco, verdad? Mi hijo me ha contado antes que le salvasteis de un ataque de esos soldados terroríficos. Ha sido herido en el brazo, le estarán mirando en la clínica. Le dije que no fuese, pero el muy tozudo dijo que había que luchar para proteger al pueblo. ¡En fin! ¡Hoy invita la casa, no os preocupéis! - Gerard esbozó una minúscula sonrisa a la vez que inclinó la cabeza. Nunca habría pensado que la gente de Ylisse sería tan abierta, buena y empática ante los viajeros.

- Pagaré de todas formas, descuidad. Yo tomaré algo ligero, por favor. Acompañado de un buen plato de…- Se detuvo un segundo tras sentarse en una de las mesas centrales. No tenía ni la más remota idea de las comidas típicas de Ylisse, ni tampoco de si en un pueblo apartado como aquel tendrían algo en primer lugar, así que tuvo que ser genérico. - …lo mejor que tengáis, buen hombre, que llene el estómago y sea a la vez sabroso, por favor. - El tabernero soltó una buena carcajada, pero pareció entender, por las vestimentas que llevaba Gerard - y probablemente, Corrin- que no estaba acostumbrado a ir a tabernas de pueblos apartados y algo pobres.

Poco después, les trajo dos platos y dos jarras que Gerard reconoció como cebada típica. (Bien, no creo que ocurra nada si acompaño esto con la comida…) Tomó un buen bocado al trozo de pan que acompañaba la sopa caliente que le había servido, acompañada de algunas sardinas al borde del plato. Era de una calidad cuestionable, pero desde que había empezado el viaje, Gerard no era precisamente quisquilloso con la comida. De todas formas, tras solo el primer bocado, recuperó la compostura, puso recta la espalda, y se dirigió a la chica que le acompañaba.

- Corrin. Antes de nada, he de pediros disculpas. - Su seriedad era incluso mayor que la habitual, a niveles que pocas personas llegaban. Después de todo, había una razón por la que en Edda le habían puesto tantos motes al respecto a Gerard. - En la batalla, poco después de caer de mi caballo… Me ofrecí a llevar a cabo un acto que en mi parecer era parte de mi deber, mas debí haberme dado cuenta antes. -  Cerró los ojos, frunció el ceño e inclinó la cabeza. - El Valor que demostrasteis al enfrentaros a los emergidos en batalla, incluso en una situación que parecía casi perdida, la Generosidad al salvar a completos desconocidos… - ¡A marineros de otro continente, cuanto menos! - … vuestra Sabiduría a la hora de lidiar con el Wyvern, y vuestro Honor por tomar ofensa por mi acto… todo caballero guardaría un gran respeto por vuestras nobles valores- Inclinó más aún la cabeza. - No queríais ser salvada sin más. Y aún así, mancillé vuestro honor. Mil perdones por tal afrenta, milady. Espero que podáis perdonarme.- Esperó a la respuesta de la cenicienta antes de levantarla.

Eso. Eso era exactamente lo que había querido decirle desde incluso antes que la batalla acabase. El bofetón no había sido nada, se merecía mucho más por esa afrenta. Antes de contarle su misión, preguntarle más acerca de su motivo por aprender culturas y religiones de los países de Akaneia y más dudas que tenía sobre ella en concreto, debía disculparse como era debido por eso. No podía pasar a otro tema antes, pues la culpabilidad era demasiado grande.
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Re: [Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Jue Ago 03, 2017 10:48 am

Tuvo que asentir ante la propuesta del joven caballero. Su misión allí todavía no había terminado para con los valientes marineros que habían luchado con incluso más de lo que podían aportar. Ahora era su momento de agradecerles los esfuerzos acompañándolos hasta el doctor del pueblo para que pudiera hacerse cargo de las heridas que presentaban, especialmente las de mayor envergadura. Junto con otro marinero con heridas leves, facilitaron el camino a un herido cuya pierna no estaba en las condiciones en las que debería, lo mejor era que no apoyara la pierna, así que Corrin cargó con parte de su peso para evitar daños mayores. No le importaba mancharse de sangre o de sudor sus ropas, aquello no eran más que unas telas que podían lavarse en cualquier momento. Las vidas de las personas siempre estarían por delante.

Una vez hubo dejado al marinero en las manos del doctor, se acercó al castaño, sonriendo levemente, por el momento había terminado allí su tarea, por lo que sin mediar palabra, sencillamente asintiendo, ambos se dirigieron hacia la taberna del lugar como habían dicho con anterioridad. Pese a ser la edificación más grande del lugar apenas era más grande que uno de los cuartos del castillo Krakenburg. No había más que dos o tres lugareños, claramente ebrios, quizá demasiado para haber logrado huir si la incursión emergida hubiera sido satisfactoria. Negó con la cabeza, por suerte parecía que eran bienvenidos en aquel lugar, por lo que le devolvió la sonrisa al dueño del lugar cuando les quiso atender.

Todos los que han luchado hoy lo han hecho como valientes, esta historia será contada por generaciones y él formará parte del grupo que defendió su pueblo con honor y valentía, debe estar orgulloso de él –concluyó, ofreciéndole una nueva sonrisa al tabernero. A su parecer, aquel lugar distaba mucho de ser uno de los mejores lugares de la aldea, como habían sugerido los aldeanos. Acostumbrada a mayores lujos, aunque fuera en una ciudad un tanto apagada y lúgubre, seguía existiendo una gran diferencia. Sin embargo aquella experiencia le serviría para comprender mejor a las personas de su propio reino también, las que no contaban con tarta suerte como para vivir en la capital y los alrededores. Por suerte aquellos pensamientos se disiparon con el olor de aquel plato, lleno hasta el borde. No parecía demasiado delicado ni elaborado, pero el gasto de energía durante la batalla había sido cuantioso, así que cogiendo la cuchara con modales y educación, empezó a comer aquel plato que había conseguido que el calor volviera a su cuerpo.

No fue capaz de dar una segunda cucharada mientras escuchaba las palabras del caballero. Había prácticamente olvidado lo acontecido durante la batalla, consecuencia de la euforia por haber resultado victoriosos. Un cúmulo de sensaciones diferentes se agolparon en su mente, por lo que tuvo que fruncir el ceño para ponerlas en orden –Caballero Gerard, acepto vuestras disculpas y me honra su agradecimiento –comenzó –Como bien podéis haber comprado sé luchar, igual que vos, pero es importante darle valor a las cosas que las tienen, como la propia vida, pues pienso que sería un insulto para nuestros compañeros caídos hoy mismo, por ejemplo, si decidiéramos deshacernos de ella sin más, sin pensar en otras posibilidades, si bien he de admitir que en casos extremos es valeroso hacerlo, pero únicamente cuando no quede más remedio y no puedas solicitar la ayuda de nadie. Cuesta pedirlo, pero… en ocasiones necesario –admitió finalmente. Ella sabía bien que en ciertas ocasiones era necesario que dos fuerzas se unieran para garantizar el éxito. A veces, una únicamente persona quería hacerse cargo de toda la situación, pero podía llegar a ser contraproducente, pero una buena unión de fuerzas podía desembocar en un lazo invencible.

Se quedó en silencio unos segundos, pero ella también quería añadir algo más que un simple consejo –No obstante, la forma en la que ha peleado es digna de admiración, y de aprender. Si veníais con un estandarte de Jugdral en vuestro barco, ¿puedo imaginar que procedéis de allí? –preguntó, quizás un poco tajante –Disculpa si me entrometo demasiado, pero debes comprender que estas tierras tienden a ser atacadas por vuestro continente, simplemente me preocupo por nuestro bienestar, espero que logres comprenderlo.
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Re: [Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Jue Ago 03, 2017 2:00 pm


Antes de probar bocado, quiso remarcar algo en voz alta, debido a lo que había dicho Corrin al tabernero. - Que los caídos descansen en paz, pues tanto el navío y el pueblo se hallan a salvo, y que los supervivientes puedan sentirse orgullosos y seguir actuando virtuosamente. Por todos ellos. - Pero antes de beber, quiso puntualizar en algo.- Pero milady. La heroína en esta batalla, la que ha conducido a los valientes aldeanos aún contra todo pronóstico, sois vos. No lo olvidéis. - Alzó la copa, donde le habían puesto medio vaso de aquella cebada local. Bebió un largo sorbo, por el brindis, sin preocupación. Tan poca cantidad no iba a afectarle.

La chica siguió hablando. Disculpó al caballero, y le lanzó una buena reprimenda. En caso de ser verídicas, Gerard no respondía mal ante ellas. Todo lo contrario: para él, los seres humanos solo aprendían con los errores si eran conscientes de ellos. - Tenéis toda la razón. - Inclinó con la cabeza ante el sabio consejo. - Os prometo, Corrin, que mientras queden otras posibilidades, no consideraré tal opción como preferible. Gracias por detenerme. - Esbozó, al fin, una pequeña sonrisa. - Al fin y al cabo, tengo un país y una familia con los que volver. - ¿Qué se le habría metido en la cabeza en aquella batalla? Fue casi como si hubiese querido morir. Sí. De no haber sido por aquel bofetón que le había dado, no se habría visto capaz de seguir con su misión. De hacer regresar el honor de su familia.

De todos modos, Corrin le había sorprendido. A duras penas sería mayor de edad, si es que lo era – sin duda, sería más joven que él- y ya daba consejos dignos de todo un líder. ¿Un… líder? Volvió a mirar sus ropajes desde la silla. Sus ojos no se habían equivocado. Sería noble. De alta cuna. ¿Pero qué hacía una noble allí?  “Recogiendo información”, había dicho. Igual que él. Pero sin duda, como en el caso del caballero, habría más.

Como siempre, mediría sus palabras; obviamente, Corrin era digna de confianza, pero no había necesidad de explicarlo todo acerca de él. Y de todos modos, no de golpe. Habría tiempo, si ella accedía a aquello que quería pedirle. Por aquel entonces, empezaría por el principio, y seguiría por aquello que había mencionado antes ella. - Efectivamente, el barco es un navío mercante procedente de Jugdral. Debido a las tensiones entre ambos continentes, incluso a los barcos mercantes se les pide ondear las banderas de aquellos de los que proceden, para que no haya malentendidos posteriormente. Y por supuesto, solo los que hacen esto se les permite atracar y hacer sus negocios.- No estaba al corriente de los detalles, pero al parecer Ylisse era mucho más abierta al comercio que, por ejemplo, Nohr. Se preguntaba cómo había conseguido esa tripulación conseguir un pasaje al país de Grima… donde esperaba averiguar más.

Por supuesto, aquello no era suficiente. Recordó que Corrin le había remarcado hacía solo unos minutos su valía como caballero. Sí, ahí es por donde seguiría. Al fin y al cabo, la chica - Yo soy un caballero errante, y procedo de Grannvale. A pesar de que no sea un caballero del reino propiamente dicho, el capitán me ofreció pasaje a cambio de protección.- Había dicho que había servido en el ejército. Probablemente aquella sería la razón; había preferido la experiencia militar a su reputación.

- Apenas tengo derecho a hablar de nobles virtudes, lo sé. No os preocupéis; actuamos en solitario. Ylisse no tiene nada que temerle a un puñado de mercaderes heridos y a alguien que es poco más que un mercenario.- Hablaba con la cabeza baja, y a pesar de que internamente estaba afligido al hablar de ello -pues le recordaba lo que había sido antes y hasta donde había caído- , lo enmascaraba muy bien con la seriedad habitual en su voz. - Mas si ocultarlo genera dudas… he salido de mi país con un objetivo. Una misión. - Cerró los ojos.- Averiguar todo lo posible sobre los emergidos. De dónde proceden, quién los controla, qué son… y cómo detenerles de una vez por todas. - En Jugdral había averiguado cosas, pero no las suficientes. No. Debía seguir viajando. Y tras aquella batalla había logrado reunir más información: una vez los emergidos tenían un objetivo en mente, destruían todo aquello que se les cruzaba. En aquel caso, un barco mercante. Pero por supuesto, no era suficiente. Además, dicha conclusión era una de los hechos que podría haberse extraído de ciertos informes de las batallas en Grannvale. No. Tenía que llegar al fondo del asunto.
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Re: [Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Vie Ago 04, 2017 3:39 pm

Escuchó con atención las alabanzas de su compañero, asintiendo antes de levantar su propia copa y beber. La cebada no era, ni de lejos, una de sus bebidas favoritas, de hecho si había que ser sinceros ni siquiera le gustaba o la pediría por gusto, pero aquel era un momento de honra por los caídos y de agradecer por los supervivientes, así que era necesario que lo hiciera, por su especial significado. En ningún caso, fueran del lugar que fueran, era agradable la muerte de personas inocentes, y mucho menos para los familiares de estos. Ninguna batalla lo merecía –Por todos los caídos –añadió finalmente, incluso después de haber bebido, siendo apenas un susurro.

Volvió a sonreír ante la confirmación de haber sido ella la responsable de la victoria de la batalla. El sonrojo que durante la batalla y el auxilio a los heridos se había esfumado comenzaba a aparecer de nuevo, mas lo que le provocaba una mayor satisfacción era aquel sentimiento de realización, de haber logrado lidiar con aquel escenario, en tales condiciones y haber conseguido un resultado favorable aun cuando todo se hallaba en su contra. No era la única que había luchado bien en aquella batalla, pero por ese momento guardaría la sensación de felicidad y el orgullo por haber sido una de ellas –A decir verdad… me siento completamente aliviada de que penséis así de mis palabras y no pensáis que no es de mi incumbencia o que quizás me propasé con mi gesto en aquel momento –suspiró, dejando escapar el aire, ahora sí sentía como aquel peso que llevaba encima poco a poco se deshacía- Realmente me tranquiliza que lo vierais de esa manera… gracias –finalizó, bebiendo lo que le quedaba de su jarra. Seguía sin ser de su agrado, pero por lo menos había pasado el mal trago.

Todavía le quedaban unas cuentas cucharadas a su plato de sopa, por lo que decidió terminarlo mientras escuchaba la información que le daba el castaño. Se quedó pensativa, sin embargo, por la coincidencia de estandartes entre los del barco mercante y los usados por los emergidos. Aquello no hacía más que complicar las relaciones entre los diferentes continentes, que si bien con anterioridad a la aparición de esos seres ya eran más o menos tensas, su llegada solo había servido para empeorarlo todo.

Puedo imaginar, y espero, que no existía relación alguna entre el grupo de emergidos que nos ha atacado y tu barco, ¿cierto? Aunque eso me lleva a pensar que quizás podría haber un traidor entre las filas de los marineros, ¿cómo si no iban a saber que precisamente estaríais allí? Son demasiadas coincidencias, un barco con la misma procedencia… ¡podríamos incluso haberos atacado a vosotros si se hubieran dirigido primero al pueblo en vez de atacaros. –Aquellos no eran más que pensamientos en voz alta, pero gustaba de compartirlos con el joven. Quizás le ayudara a aportar un poco de luz a aquellas sombras. Sin embargo la procedencia del caballero despertó su curiosidad una vez más –¿Grannvale? ¿Eres procedente de dicho lugar? He de admitir que no conozco demasiado sobre tu país de nacimiento, a excepción de su localización en el mapa, ¿cómo es, a grandes rasgos?

Pero el tema que proseguía hizo que cerrara los ojos por un momento, suspirando. Muchos parecían estar investigando sobre los emergidos, esos seres que atraían el caos allí por donde pasaban. O quizás ellos mismo lo eran. De una forma u otra no parecía ser la única preocupada por aquellos seres, por sus consecuencias. No quería que volvieran a realizar una nueva incursión en Nohr, con todo lo que ello suponía, por eso debía pararlos en los reinos adyacentes, antes de que siquiera tuvieran oportunidad de intentarlo una vez más. Por ello solamente le preguntó algo más.

¿Tu país también está siendo atacado?
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Re: [Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Vie Ago 04, 2017 5:35 pm


Corrin parecía… ¿preocupada? Gerard creyó detectar un tono rojizo en ella, por lo que la miró preocupado por unos segundos. ¿Le habría sentado mal el sol? ¿Estaría enferma? De todos modos, prefirió no decir nada en aquella ocasión, sino que siguió la conversación. - ¿Un traidor? - Se llevó la mano al mentón. ¿De verdad alguien podría estar compinchado con los emergidos? - Nunca se me habría ocurrido. He de admitir que existe la posibilidad. Sin embargo... - Cerró los ojos un momento. - Soy un caballero de Grannvale- Técnicamente, era “del reino”. Y aunque no fuese un caballero oficial, Gerard sí se consideraba como tal. - Como tal, he sido testigo de los movimientos de los emergidos. Por lo que sé de ellos, se mueven con un objetivo. En el caso de hoy… - Apuntó con un dedo hacia el suelo. - Este pueblo. - Gerard se quedó unos segundos pensativo. ¿Qué querrían los emergidos de un pueblo costero normal y corriente? ¿Tal vez una base de operaciones naval sobre la que atacar Ylisse o Nohr? La isla pertenecía a Ylisse, que según tenía entendido, era un reino pacífico, con una escasa fuerza militar. Sería por eso que no tenían una base allí, por pequeña que fuese.

- Me fijé en el rumbo del barco enemigo, y... fue justo cuando mi navío se puso entre el pueblo y el de ellos que giraron el timón y nos abordaron. Además, era un barco mercante, milady. No apostaría mi vida, mas creo que es extremadamente improbable que haya sido otra cosa que una casualidad. - Se cruzó de brazos. - Por lo tanto... el mero hecho de venir aquí ya me ha resultado de gran ayuda, pues ya he podido confirmar otra cosa sobre ellos: atacarán a cualquiera que interrumpa su rumbo. - Asintió con la cabeza varias veces, satisfecho. Sí. Gerard había considerado aquella posibilidad, pero esa batalla la había confirmado. Ir a Akaneia había sido una decisión correcta. Pero no planeaba irse todavía, no. Al contrario: tenía algo que pedirle a aquella misteriosa espadachina.

Pero lo haría después, pues la conversación pasó a dirigirse a su amada patria. - Grannvale es el país más grande del continente de Jugdral. Se halla dividido en seis ducados: Chalphy, Jungby, Velthomer, Freege, Dozel y Edda, del que yo procedo. Creemos sobretodo en Naga, si bien también permitimos la estancia de peregrinos que crean en el resto de los sagrados dioses que se unieron a los cruzados de antaño, como Forseti. Desde  tiempos inmemoriales, es el país más poderoso del continente. - Manster no era más que un pequeño país, que poco a poco parecía que sería absorbido por Grannvale mediante la diplomacia. Silesse contaba con buenos magos de viento y valientes caballeros de pegaso, pero seguía estando en segundo lugar como fuerza militar. Mitgard no era más que un ducado que se había independizado. Thracia era poco más un puesto comercial, por muchos valientes que tuviese defendiendo su territorio. Sí; Grannvale era la fuerza militar de Jugdral, con diferencia.

Aún así: - Sin embargo, al viajar por él, es obvio lo dura que es la guerra, y más debido a lo extenso que es nuestro territorio. La guerra... no va todo lo bien que querríamos. - El Gran Lago de Verdanne, al oeste, antaño la joya del reino, se hallaba contaminado, e Isaach está prácticamente en ruinas; para alimentar a las tropas y compensar por estos dos territorios, los campos de Agustria estaban siendo cosechados de forma insostenible. Era información confidencial, que prefería no revelar a la chica, al menos no todavía, pero no había duda de lo mal que iba la guerra a juzgar por aquello.

Pero confiaba en ella, pues le había salvado su vida, arriesgando la suya en el proceso. Su nobleza era tal que poco dudó antes de revelarle el estado de su país. - Porque efectivamente, Lady Corrin, los emergidos llevan dos años asolando nuestras tierras. De hecho, me fui de mi país para intentar obtener información acerca de ellos. Información con la podamos hacernos victoriosos en la guerra. Y… - Inclinó la cabeza hacia delante, su mirada, entonces llena de seriedad y determinación, se fijó en los orbes rojos de la chica del cabello cenizo. - Amo mi país, milady. Por mi reino, y todo el honor que me quede, sí que juraría esto: no hemos lanzado ningún ataque contra Akaneia. - Mantuvo la mirada apasionada todo el tiempo que haría falta.

Como capitán de la Orden, nunca le habían llegado noticias de un plan tan temerario como atacar otro continente, y mucho menos en medio de una guerra como en la que se encontraba Grannvale. Pero ¿había alguna posibilidad de que los de arriba del todo estuviesen ocultando información? Sí, la posibilidad estaría allí, pero Gerard no dudó. No solo porque era muy, muy improbable que así fuese. Sobretodo porque, de dudar, estaría dudando de sus ideales, de su razón para luchar. De su patria. De su ser.

Estaba tan concentrado en aquel acto que no se dio cuenta de que en el proceso había acercado un poco su cara a la de la chica, lo máximo que le permitía aquella rústica mesa.


Última edición por Gerard Van Reed el Miér Ago 09, 2017 10:23 am, editado 1 vez
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Re: [Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Miér Ago 09, 2017 10:12 am

Se quedó con el vaso entre las manos, jugando con él a darle vueltas sin despegarlo de la mesa mientras procesaba toda la información que el caballero le iba dando. La existencia de un traidor era una posibilidad, mas no había observado nada a lo largo de toda la batalla que le hiciera desconfiar de alguno de los marineros. Por lo menos de esa manera había tachado una de las posibilidades más desgraciadas contra la que se podrían estar enfrentando, ya que por suerte, y a tenor de la confianza depositada en las palabras del castaño, parecía no ser así –Claramente vuestros modales son los de un caballero, un soldado, aunque por lo menos ahora queda completamente claro –tanto su procedencia como su vinculación a un continente extranjero, continente que no mantenía la mejor de las relaciones con Akaneia, apuntó mentalmente –Yo también pensé como principal motivo un ataque indiscriminado contra este pueblo… pero ¿atacar por atacar? Quiero decir, ¿qué estrategia a seguir es sencillamente alzarte en armas contra un pequeño poblado costero que no tiene nada que ofrecer? No logro entender la lógica de las acciones de esos emergidos. Pese a que parezcan personas, no lo son –respondió, bufando ligeramente ante sus palabras, por lo menos aquellos pensamientos la habían conseguido sacar de su sonrojo.

Pidió una jarra de agua al tabernero, el cual se la llevó casi inmediatamente con una sonrisa. Los aldeanos de aquel lugar eran amables y serviciales, poniendo a su disposición lo poco que tenían. “Les hemos salvado la vida”, pensó, ese era motivo más que suficiente para ofrecer absolutamente todo lo que pudieran. Corrin cerró momentáneamente los ojos, aunque no dejaba de escuchar –¿Quieres decir, en cierto modo, que no son seres racionales? –ladeó la cabeza al cuestionar aquello, si bien no estaba segura de sus propias palabras –Entiendo que quisieran atacar el pueblo, aunque sea para sembrar terror pero… pero de verdad no sé qué les motiva, ni tampoco a lanzarse contra vuestro barco –apretó el vaso, ahora llevo de agua. Esos seres eran todo acertijo para ella, no entendía las motivaciones ni el provecho que podían obtener por aquello.

Por suerte la conversación se volvió menos tensa y aterradora cuando el caballero comenzó a hablar sobre su patria. Se desprendía el gran afecto que sentía por su país, aunque no se encontrara en él. Corrin comenzó a dibujar con la yema del dedo sobre la mesa la posición de cada uno de reinos que le comentaba el caballero, haciéndose con ello una mejor idea de cómo se encontraba distribuido el territorio, pues no siempre los mapas con los que contaban eran precisos. Se paró un momento para volver a mirarle a los ojos. Siempre había escuchado que eran un reflejo del alma, por ello podía confirmar que los sentimientos que afloraban al otro al hablar de su patria eran ciertos. Ella haría lo mismo por su reino.

No obstante la conversación cambió a n tercio diferente, más oscuro, más aterrador. Tragó saliva ante las expectativas negativas en el continente de Jugdral respecto a la invasión de los emergidos –¿La lucha no está yendo bien en vuestro territorio? ¿Por qué? Realmente pienso que si todos los caballeros con los que cuenta vuestro reino son igual que tú –recalcó –no debería ir mal, por lo menos en lo que a espíritu y valentía respecta –pero parecía que no era así. Quizás no estaba contando toda la información que poseía pero igualmente sabía que luchaban contra unos enemigos despiadados. Prefería no preguntar más, estaba en su libre derecho de aportar la información que creyera conveniente y tener presente de forma constante el peligro que acechaba sobre tu tierra no debía ser agradable.

Volvió a mirarle a los ojos una vez más, tragando saliva. Se había acercado más que antes, haciendo que Corrin tuviera que fruncir ligeramente el ceño para volver a ocultar el sonrojo. Pocas veces, por no decir ninguna a excepción de con sus hermanos, había mantenido una conversación con un hombre a tan poca distancia –Entiendo vuestra preocupación… espero que aquí podáis encontrar la información que necesitáis para combatirlos, ¿habéis pensado en poneros en contacto con el ejército o los líderes de algún reino para solicitar ayuda o información? –se apresuró a decir, sirviéndose nuevamente agua, por lo menos de esa forma no tenía que mantener el contacto.
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Re: [Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Miér Ago 09, 2017 8:23 pm


Seguía mirando a aquella chica para intentar convencerla de que no llevaba malas intenciones… aunque pareciese otra cosa de lejos. Mientras lo hacía, no pudo evitar reparar de nuevo en su tan inusual color de cabello y sus orejas puntiagudas. Además, no llevaba grebas, ni botas, ni otro tipo de calzado de la época. ¿Era realmente humana?

De todas formas, habían traído agua a la mesa. Una suerte para él; después de todo, el alcohol provocaba actos como había sido acercarse un poco a la chica, aunque por supuesto no hubiese pensado en eso ni lo pretendía en aquella situación. Pero a pesar de que no estuviese ebrio, sería mejor asegurarse y pasar a consumir únicamente agua.

Suspiró ante lo que propuso Corrin. - Ya no tengo el rango para ello. Sería cuanto menos sospechoso que un simple caballero errante como yo fuese a los líderes militares y pidiese información. Lo que esperaba era ver a los emergidos de otras tierras con mis propios ojos. Tal vez con mis acciones ganarme algo de reputación en tierras ajenas a la mía, con la que conseguir una audiencia y averiguar más.- Sí. Gerard estaba al corriente de la realeza de los continentes de Jugdral y Magvel, y se había puesto al corriente antes de partir de la de los diversos países de Akaneia, de ser necesario. Si no se equivocaba, estaba el príncipe… Chrom, ¿de Ylisse? Tal vez dirigirse a Ylisstol en algún momento fuese conveniente. Se quedó pensativo unos segundos ante esto, hasta que procedió con la conversación.

- Y agradezco vuestros halagos, pero muchas veces el hombre flaqueza ante el miedo. La manera de hacer las cosas que tiene mi país ahora mismo no es… la óptima. - Debía decirle la verdad, aunque fuese una parte. Sí; a Grannvale le estaba resultando difícil defender su territorio, el número de generales capaces disminuía más y más tras cada batalla perdida y, para mantener el orden, se empeñaban en la propaganda religiosa desenfrenada, tal y como había descubierto de forma tan abrupta para él. Pero no iba a dejarlo así. Al fin y al cabo… - Mas es por esa razón que me encuentro aquí. - Lo que le llevaba a otra cosa. Lo que esperaba conseguir con esa conversación, además de disculparse por lo ocurrido. Se giró hacia la chica con su seriedad habitual ampliada

- Corrin. Habéis dicho que os encontráis de viaje. Si os halláis reuniendo información por Akaneia… nuestros objetivos coinciden. - ¿Qué razón habría? ¿Eso sería todo en cuanto al motivo de la joven allí? Solo podría especular, pero al fin y al cabo, no importaba tanto. - Pero ese no es el principal motivo por el que os voy a pedir lo que os voy a pedir. - Se acercó un poco –aunque no tanto como antes- , esta vez de forma voluntaria. - Me habéis salvado la vida, milady. ¿Daríais la oportunidad a este caballero de saldar la deuda que tiene con vos? ¿Dejaríais que os acompañe en vuestros viajes? - Procedió a detallar dicha pregunta. - Por supuesto, no pretendo importunaros de más, por lo que si en algún momento tenéis tareas que atender, podríamos separar nuestros caminos de forma temporal. Pero durante mi estancia en Akaneia, me honraría ponerme a vuestro servicio. Por favor. - Inclinó la cabeza, frunciendo el cejo. Se quedó esperando la respuesta de la chica de cabello cenizo.

Tal vez fuese demasiado pedir, pues tal heroína debía de tener una infinidad de preocupaciones y tal vez gente que la siguiese; al fin y al cabo, sus vestimentas eran de alta cuna, aunque no se lo hubiese preguntado. Pero debía hacerle la petición.

Sí. Desde la presentación de la chica, cuando había dicho su objetivo allí, que le había venido a la mente proponerle eso. No, incluso antes. Una espadachina misteriosa de nobles virtudes y diestra técnica. A pesar de que probablemente fuese más joven, y de sus peculiares características externas, por no hablar del misterio que la envolvía - pues Gerard ni siquiera tenía del todo claro que fuese humana- , tenía un aura a su alrededor, algo que hacía que quisiese seguirla. Y, por supuesto, estaba el hecho de que le debía su vida, como había dicho ya.
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Re: [Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Mar Ago 15, 2017 11:03 am

Corrin volvió a tragar saliva, prestando atención al movimiento del agua dentro de su vaso antes de volver a posar la mirada sobre el caballero. Lo cierto es que no sabía si era por aquella bebida del lugar, por encontrarse en un lugar cerrado o porque las temperaturas en aquel lugar eran más altas de lo que parecía, pero le costaba controlar el color que se agolpaba poco a poco en su rostro, ¡incluso en sus orejas! Por suerte estas se encontraban escondidas con dos largos mechones de pelo, pues tendían a despertar la curiosidad de aquellas personas que no la conocían.

Esas palabras sonaron llenas de dolor y memorias pasadas. “Ya no tengo el rango para ello”. Pero también desprendía que, en algún momento pasado, la persona que tenía sentada justo frente a ella había sido algún soldado importante de su reino, Grannvale. No poseía más información de aquel lugar salvo la que él mismo le había proporcionado, así que no podía llevar a cabo conjetura alguna sobre quién podía ser realmente el valeroso caballero –Supongo que en ese caso tenéis razón, lo habría motivo alguno por el que os desvelaran esa información si además no poseéis nada a cambio, sería como mostraros una habilidad que podríais usar en contra de ellos –respondiéndose casi a sí misma –Por lo menos estáis consiguiendo información de verdad, aunque sea peleando en primera persona, supongo que no hay nada más verídico que lo que ha sucedido hoy, pese al peligro que ello supone, y tal vez llegado el momento se os reconozca por vuestras batallas libradas, victoriosas, granjeándoos el favor de los nobles de la zona –añadió la joven, dejando el vaso sobre la mesa. No tenía duda de que acabaría llamando la atención si un guerrero conseguía un número elevado de victorias contra los emergidos. Buscarían sus servicios tarde o temprano.

Hablar de su pueblo no debía ser fácil, tampoco lo sería para ella si algo le sucediera al reino de Nohr de nuevo. Se apoyó en el respaldo de la silla, mirando a los ojos al joven –Siento lo que está sucediendo en tu reino, no parece que las circunstancias sean demasiado favorables allí, espero que puedan aguantar hasta que regreséis con información y con ayuda –asintió, mas no estaba demasiado segura de esa segunda parte, pues la mayoría de los reino de Akaneia serían bastante reacios a compartir sus ejércitos y sus fuerzas con personas un continente no solo extranjero, sino enemigo.

Se quedó en silencio durante unos largos segundos, cavilando sobre múltiples posibilidades, batallas, no solo en su continente sino en los demás, pues parecía que la amenaza se extendía en los lugares de los que tenía conocimiento. Pero las nuevas palabras del caballero parecieron llegar como un intenso oleaje. Necesitó parpadear un par de veces para comprender que las palabras del castaño eran ciertas y que esperaba, deseoso, una respuesta su solicitud. Corrin se vio confusa, ya que aquella opción jamás se le había pasado por la cabeza. ¿Tener un acompañante mientras estaba en un reino que no era el suyo? Necesitaría ocultar todo mucho mejor. Podría ser peligroso, inclusa una trampa creada por otros reino si sospechaba ya de ella, pero lo cierto es que no desprendía ese aura. En cierto modo confiaba en el caballero, si bien no terminaba de estar segura. Sentimientos encontrados se agolpaban tanto en su cabeza como en su pecho en ese momento.

Acabáis de pedirme el venir conmigo durante mi  empresa, viajando por esos inmensos lugares, ¿estoy en lo cierto? –volvió a parpadear, agachando la cabeza un momento mientras se frotaba el cuello, sin saber bien cómo proceder –Primeramente me gustaría aclarar que no me debéis nada, aun si sentís que es como tal, vos luchasteis como nadie en la pelea, y de no haber sido por las fuerzas unidas ambos habríamos perecido, es por eso que no pienso que me debáis nada –comenzó, exponiendo su punto de vista una vez más sobre el hecho pasado concerniente el wyvern –En segundo lugar, me gustaría decir que no tengo un rumbo fijo, por lo que no sé de cuán utilidad os será mi falta de destino para vuestra misión de recolectar información, mas si pensáis que podéis encontrar cualquier tipo de provecho pienso que podría ser interesante para vos podría permitir que me acompañarais durante unos días, hasta que mi estancia en este lugar termine –finalizó. No podía permitir que le viera cruzando las fronteras para volver a su hogar, y tampoco podía permanecer demasiados días fuera, pues preocuparía a sus hermanos. Pero la voluntad con al que se lo había solicitado, aquel rostro anhelante y la creencia de que podría ser una buena oportunidad para ambos la hizo suspira, riéndose al apoyar la cabeza contra el borde de la silla. ¿Era aquello cierto? ¿Significaba que se estaba divirtiendo? . Probablemente tenía ganas de continuar el camino, ahora de ambos.
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Re: [Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Miér Ago 16, 2017 3:06 pm


Corrin se había quedado pensativa. Por supuesto, lo que le había propuesto Gerard no era algo insignificante. Podría estar ocupada, tal vez en una misión, si es que era alguna autoridad dentro del ejército de uno de los países de alrededor. Aún así, aceptó. Gerard aligeró sus rasgos, cerró los ojos y asintió con la cabeza. - Aprecio lo que queréis decir, mas el honor, el código de caballería, me dicta que así lo considere.- Y había otra cosa que dictaba el código, como tal. Se levantó de la silla, dejando cuidadosamente la copa donde estaba.

Con paso firme, se aseguró de que Corrin le siguiese con la mirada para ponerse así a un metro de la chica de cabello cenizo. Y entonces, allí mismo, se agachó. El castaño adelantó la rodilla izquierda mientras la pierna derecha quedaba extendida hacia atrás, bajó la cabeza, apoyó el codo izquierdo en su rodilla y llevó la mano derecha a su corazón. Por último, cerró los ojos de nuevo. Realizó el proceso de forma ceremonial, lenta y cuidadosamente.

-Entonces, os lo prometo, Lady Corrin: aunque sea de forma temporal, seré vuestro caballero.- Su voz, seria pero firme, grave y apasionada, resonó entre las paredes del local. No había otros clientes en la pequeña taberna, pero el propietario dejó lo que estaba haciendo para observar la escena en silencio. - Seré la espada que derrote a vuestros enemigos y el escudo que os proteja de todo daño. Lo juro por Naga y por mi honor.- Por poco que le quedase.  -Tal vez nos separemos, pero mientras esté en este continente, hasta que mi deuda esté saldada, estaré a vuestro servicio para lo que me pidáis, mientras no vaya en contra de mi código. - Se quedó varias decenas de segundos en esa posición.

Como caballero errante, se le permitía hacer ese tipo de juramentos, mientras no olvidase su camino y priorizase a su reino en caso de pedirle este ayuda. Sí. Por supuesto, no era de tanta importancia como el que había realizado al ser nombrado caballero, o de tanta importancia como el que hacían los caballeros de alto rango al ponerse al servicio oficial de un noble a cambio de tierras y poderes, pero incluso un simple caballero como él podía servir a una persona de forma temporal, si así lo consideraba. Alguien de altos valores, y no por dinero, sino por honor. Eso era lo que le diferenciaba de un mercenario. A pesar de haber veces en que se había visto obligado a vender su espada, esa no era una de ellas. Por eso había realizado el acto ceremonial, para probar su cometido, para demostrar que no era un simple mercenario. Seguía siendo un caballero, que podía ponerse en servicio de alguien noble y justo, como ella. Alguien al que valía la pena proteger. Era, por supuesto, arriesgado, pues no sabía demasiado de ella aún. Pero al menos, tenía claro eso.

Poco faltaba por hacer ya. Lo siguiente sería acudir al curandero local para que le mirase la pequeña herida sufrida, que solo le escocía un poco. Después de eso, conseguir un bote y partir hacia tierra continental Ylissiana. ¿Adónde irían? Probablemente irían rodeando el país, viendo la zona rural y los efectos de la guerra. A poder ser, acabarían llegando a la capital, Ylisstol. De ahí, tal vez sus caminos se separarían, o tal vez se aventurarían a otro de los países de alrededor. Pero eso quedaba en manos del futuro.

Antes de partir, mientras dejaba que la brisa marina removiese su cabello, de espaldas a Corrin, sonrió. Había empezado siendo un desafortunado día; algunos incluso habían caído debido a esa plaga que asolaba no solo su amado país, sino otro continente. Pero por otro lado, les habían repelido. Combatiendo con todo su ser,  había derrotado a los emergidos una vez más. Y en el proceso, había conocido a esta misteriosa viajera. Noble o no, humana o no, en su corazón no le cabía duda: junto a ella estaría un paso más cerca de cumplir su misión. Y no solo eso. Poder luchar junto y por héroes como ella por causas nobles era aquello que siempre había soñado de pequeño.
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Re: [Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Vie Ago 18, 2017 6:51 am

Algo en su fuero interno le decía que estaba haciendo lo correcto. Desde el momento en el que había conocido al caballero y, por lo tanto, había sido testigo de su valor, honor y astucia la chispa de la curiosidad prendió dentro de ella. Que fuera además extranjero añadía aún más interés, pues desde su charla tiempo atrás con una joven clériga en sus tierras el hambre de conocimientos sobre reinos lejanos había aumentado. Pero si algo tenía que destacar especialmente era la confianza que desprendía el susodicho. Corrin pondría la mano en el fuego y juraría que la persona que tenía frente a sí era alguien totalmente digno confianza, con una determinación envidiable. Estaba segura de ello. El viaje serviría para asentar la relación de amistad extraña, corta, pero intensa que habían forjado a lo largo del día.

Una sonrisa se le extendía prácticamente de un lado a otro de su rostro, con los labios pegados y los ojos prácticamente cerrados. No podía expresar su emoción por aquella aventura conjunta de mejor forma sin llamar la atención dentro de la taberna, aun cuando únicamente se encontraban ellos dos y el dueño del establecimiento. No obstante, sin verdaderamente esperarlo, se vio obligada a adoptar una expresión primero de incertidumbre, posteriormente de sorpresa. Gerard, su ahora compañero y, muy probablemente, nuevo amigo, se acercó hasta quedar apenas a un metro de distancia. Si estiraba los brazos podía ser capaz de tocar con las yemas de los dedos algunos de los rebeldes mechones de pelo que no encontraban su lugar. Procedió a colocar una de sus rodillas en el suelo y con voz seria y decidida realizó lo que ella entendía como un juramento de caballeros.

Mantuvo durante unos segundos la mirada en la mano sobre el corazón antes de levantarla para encontrarse con los ojos del castaño. Abrió la boca para tratar de parar aquella situación, pero algo en su interior le dijo que no lo hiciera. El joven parecía más que convencido de pronunciar aquellas palabras y desprendía un aura que pocas veces había sentido, de seguridad en sí mismo, en lo que proponía, fe en sus propios actos. Poco faltó para emocionarla, solamente una palabra la hizo sentir ligeramente incómoda.

Naga.

Su compañero procedía de un reino donde, definitivamente, tenían fe a aquella divinidad, tan diferente, tan contraria al dragón sagrado de Nohr. Si bien ella misma no lograba entender todos los entresijos que guardaba la permanente lucha entre las dos principales devociones, e incluso podía reflexionar largo y tendido sobre las trabas que estas diferencias interponían entre los reinos, era una princesa nohria. Conocía su lugar, lo que se esperaba de su posición. Su balanza siempre se inclinaría hacia el lugar donde su familia se encontraba. No podía regresar Nohr acompañada, no por un caballero que profesaba una lealtad opuestad. Sería fácilmente encarcelado y torturado si descubrieran tanto su lugar de procedencia como el juramento que acababa de realizar, ¿por qué una diferencia tan sutil podía suponer el mayor de los escollos?

Corrin se levantó y posó sus manos sobre los hombros ajenos, recuperando la sonrisa amable inicial. Bajó hasta los brazos, desviando ligeramente la mirada por su gesto e hizo fuerza para que se levantara de esa posición, aún en el suelo. No necesitaba ninguna especie de vasallaje por su parte, esperaba un trato de iguales, y ella se lo proporcionaría, en su mente no existía ninguna deuda que saldar –Espero que lo que el destino nos depare durante el viaje sean buenas aventuras, que los dos seamos capaces de encontrar aquello que venimos buscando, que cuando nos separemos no importe la distancia, pero que siga existiendo un vínculo –expresó sin demostrar duda –Bienvenido, caballero Gerard.
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Re: [Social] La doncella que salvó al caballero [Priv. Corrin]

Mensaje por Eliwood el Miér Sep 06, 2017 12:34 am

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