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[Campaña de conquista] Lo que parecía una victoria [Priv. Marth]

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[Campaña de conquista] Lo que parecía una victoria [Priv. Marth]

Mensaje por Draugen el Vie Jul 07, 2017 9:16 pm

En el campo de batalla siempre se dejaba el alma, hasta el final, Draugen era la prueba de ello. En la lucha que recientemente habían cubierto él en conjunto con otros soldados Alteanos comandados por el Príncipe, Marth. El hecho de haber tenido que desempeñarse frente a una figura tan importante para él le hizo obviamente ser más crítico, y al mismo tiempo, más pulcro, ya que el caballero suele actuar a veces de una manera un tanto exagerada a la hora de derrotar a algún adversario.

Tras haber luchado como el equipo que suelen representar, el bando Alteano se alzó con la victoria en la gran arena de Regna Ferox. Fue una lucha que dejó a todos, sin excepción de ninguno, agotado. Las armas fueron blandidas por cada uno de los guerreros de manera exitosa, hasta quedar pintadas de rojo completamente, la sangre de los emergidos fue derramada a lo largo y ancho de la arena pero también algunos soldados del bando alteano cayeron en batalla.

Encontrados en un punto de estrategia, un tiempo después de lo que significó un gran paso para el ejército, estaban algunos militares y el Príncipe. No se había visto actividad alguna de emergidos en donde estaban ubicados, fue un escenario sumamente tranquilo en el que habían estado resididos y no había señales de que pudiese ocurrir algo. Estaban asegurados y de ser sorprendidos, podrían reaccionar bien gracias al grupo que habían formado. Había un fuerte sol, pero de igual manera el viento soplaba con bastante fuerza, la brisa era agradable. El cielo estaba notablemente despejado, de vez en cuando alguna ave intervenía aquel limpio cielo.

Draugen centró su vista en el Príncipe. Le veía preocupado, algo desconcertado, estaba seguro de que le ocurría algo. Después de todo, su atención estaba fijada en el joven desde hacía un tiempo, pues en gran parte uno de sus superiores le había dicho a él y otros caballeros que no le quitasen el ojo de encima, había que velar siempre por su bienestar y mantenerlo a salvo. "Supongo que debo vigilar, aún falta tiempo para que lleguen los refuerzos... mientras tanto será mejor no despegarnos mucho del punto estratégico en el que estamos... saldré a ver si veo alguna señal" Pensó Draugen,  saliendo levemente al frente del campamento, donde estaba Munir. Fue a comprobar el estado del caballo y mientras lo hacía, observó a los alrededores, no sin antes devolver su vista al campamento y más en concreto a Marth, a quién debía de tener en su línea.

Mantener la distancia era importante, y era obvio que Marth sabía que estaba siendo resguardado por sus caballeros, ahora, tanto Draugen como el resto de militares hacían lo posible por disimular para no incomodarle, por lo tanto el jinete se encontraba viendo de reojo, esperando que se mantuviese con el resto del equipo durante el tiempo que faltara para que llegaran refuerzos al lugar, y poder seguir avanzando como lo habían venido haciendo durante un largo tiempo. Por lo visto, no había nada a la lejanía. Una muy callada zona, que a pesar de inspirar confianza por la paz que consiguieron encontrar en ella, siempre era peligroso olvidar los peligros que ya habían vivido en Regna Ferox. Tenían que mantener la calma durante más tiempo.
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Re: [Campaña de conquista] Lo que parecía una victoria [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Jue Jul 27, 2017 3:28 pm

La paz y la tranquilidad eran el peor enemigo para un ejército en medio de una guerra, la sangre se enfría y el acero se oxida mientras esperan. La posición que tenían era ventajosa y no solo tenían una defensa impecable desde dentro del coliseo si no que si se subían a los bordes tenían un excelente punto de observación hacia todos los puntos cardinales, no había forma que no se acercase nadie sin que fuesen vistos a excepción de una zona donde la densidad de los edificios y los árboles altos de un pequeño parque que bordeaba un rio delimitando es aparte de la ciudad cubrían un poco la visión. Marth se confiaba demasiado, muchas victorias y mucha protección de parte de sus caballeros le habían dado la falsa sensación de poder e invencibilidad, Altea eran los escogidos por Naga y con esta premisa sentía que eran capaces de todo lo que se propusieran mientras sus intenciones fuesen nobles, y claro que él confiaba en que lo eran.

Llevaba su espada colgando a su cintura, envainada en su funda de madera forrada de cuero y decorada con molduras doradas siempre mostrando la riqueza de su país incluso en el campo de batalla. Vestía con el uniforme del ejército solo que cubriendole los hombros y su espalda tenía una capa azul y las piezas de armadura estaban pintadas en azul y dorado para que hiciera más armonía de colores con su ropa. No llevó su caballo, solo pretendía explorar un poco y no tenía intención de alejarse demasiado, estaba un poco abrumado en el campamento, muchos hablandole sobre los próximos movimientos, de las provisiones, los asentamientos, las bajas y los informes, eran demasiadas cosas para que el adolescente pudiese manejar con soltura. Demasiado joven para todas las responsabilidades que debía cargar sobre sus hombros aún pensaba en historias de caballeros, dragones y victorias que llevaban a la gloria.

Suspiró pensando en aquellas leyendas, los libros lo hacían ver tan sencillo, iba el héroe con su espada montado en un brioso corcel y mataba a los dragones malvados, el pueblo gritaba en alegría y todos vivían felices por siempre, no se mencionaban cosas como la economía, la política o siquiera la comida. No lo admitiría nunca en voz alta pero no quería crecer, una parte de él aún sufría por la pérdida de su padre y anhelaba los días donde las cosas eran más sencillas, incluso con las horas de estudios, entrenamientos y sermones la vida era mucho más sencilla que ahora. Perdido en sus pensamientos siguió alejándose hacia los árboles, lejos de las casas negrecidas por el fuego que las había destruido, apartándose de la visión de destrucción que dejaban los emergidos pensó en encontrar un poco de tranquilidad entre los árboles y quizás mirar un rato la costa del rio. Se apartó del camino y comenzó a andar sobre el césped seco y la tierra perdiéndose de vista desde el coliseo. Allí entre la naturaleza hasta podía escuchar el cantar de algunas aves y el arrullador sonido del agua correr, se sentía relajado.


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Re: [Campaña de conquista] Lo que parecía una victoria [Priv. Marth]

Mensaje por Draugen el Vie Jul 28, 2017 11:10 pm

Durante un largo tiempo, los soldados estaban concentrados hablando con el Príncipe de temas que les acontecían, seguramente de las provisiones, siguientes puntos estratégicos, pasos a seguir, y toda clase de ideas destinadas a la organización general del grupo. Draugen no prestaba mucha atención a dichosas charlas, prefería estar distante ya que a veces terminaban en más de una posible opción, y eso le molestaba. Prefería recibir la orden cuando el momento lo pidiera.

Por mientras se dio a la tarea de proteger a su alteza, Marth. Estaba seguro que aquel joven con título de la realeza no siempre podría soportar aquella presión, aún debía de tener ese pequeño apartado en su cabeza que le pidiera relajarse, estaba claro que él tenía la madurez suficiente, lo demostraba en su manera de hablar y actuar, pero aún así... desde los ojos de cualquier persona, quizá hasta los suyos propios, era demasiado. En algún momento querría poder ser él mismo, y eso implicaba apartarse de tantas obligaciones que tenía. Draugen tenía una tarea que cumplir y era mantenerlo a salvo, hacerse responsable de sus decisiones si era necesario, después de todo el ejército alteano y la nación en general demostraban avances gracias a Marth, y a más nadie. Era indispensable para todos.

Le vio salir entonces, y perderse levemente de su vista entre los árboles. El jinete en ese momento no lo dudó, dio unos cortos pasos siguiéndole su huella, obviamente fue discreto y mantenía una distancia suficiente para no llamar la atención. Cargaba con Munir pero por suerte su montura siempre fue silenciosa. Aquella reflexión que hace unos segundos vagaba por la cabeza del caballero ahora podía ser más que un pensamiento, una realidad. El príncipe se alejó de todos los militares que se encontraban en la toma de decisiones en ese instante, tal vez queriendo poder despejar su mente.

Draugen no quería romper el silencio que probablemente su alteza podría estar disfrutando. Así que permaneció cerca, con Munir, observándolo y fijándose que todo estuviera bien. Se concentró en escuchar los movimientos de Marth, y lo que pudiera estar pensando hacer. Exponerse de esa manera no era correcto, pero interferir no era una posibilidad y mucho menos ordenar al príncipe regresar, podría molestarse. Draugen decidió dejarlo, sin quitarle el ojo de encima. Con suerte estaban en un sitio fuera de peligro, aunque se fueron de la zona poblada por otros soldados, el caballero era uno de los más seguros al haber echado un vistazo a las afueras.
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Re: [Campaña de conquista] Lo que parecía una victoria [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Sáb Ago 12, 2017 9:17 pm

Disfrutaba de esa tranquilidad al punto que por un momento dejó de preocuparse de la situación en la que estaban, no quería decir que la olvidase, pero aquella paz le daba una perspectiva diferente, como que tomarse unos momentos para él no sería nada grave y que todo estaría allí esperándole cuando regresase.

Sus pasos continuaron hasta que llegó al borde del rio, un rio tranquilo que apenas corría el agua lo que lo mantenía claro y podía llegar a ver el fondo a no ser demasiado ancho, seguramente una desviación natural reciente del agua. Se acercó y dobló sus rodillas para mirar más de cerca, su capa se acomodó en el piso a su espalda y la parte baja de su espada quedó apoyada contra el césped y tierra blanda, húmeda por el agua a su alrededor. Apoyó sus manos en sus rodillas y miró por un momento esta, habían algunos peces y algas creciendo en el fondo, solo con atención podía llegar a verlos, las rocas grises parecían lambeteadas con musco verde fuerte y de colores tan vivos que parecían haber sido sacados de una pintura. Del otro lado del rio un pequeño zorro se acercaba a beber manteniendo distancia del humano presente que tan quieto pudo ver a la pelirroja criatura beber con tranquilidad.

El zorro alzó su cabeza mirando hacia un punto lejano del bosque, con un oído fino había escuchado antes que cualquiera el sonido extraño y alzó su delgada trompa al aire para olfatear el mismo. Marth se quedó quieto observando su comportamiento, tenía un zorro de mascota, uno blanco y del tamaño de un caballo, uno con la ventaja de tomar forma humana y que podía instruirlo en esa clase de cosas. Artemis se había tomado la molestia de explicarle aquellos detalles, sus finos oídos y su agudo olfato por lo que era de conocimiento del peliazul que aquel animalito estaba sintiendo algo que él no, lo mejor era aguardar a ver si el animal detectaba peligro o no, sobretodo por que no miraba en su dirección. El zorro echó sus orejas hacia atrás antes de salir corriendo de regreso al bosque y el príncipe se paró mirando hacia el otro lado del rio, no veía ni escuchaba nada pero el zorro había temido a algo, podría ser un animal mayor, bandidos o incluso emergidos.

Apoyó su mano en el mango de su espada antes de empezar a retroceder, no tendría que haberse expuesto así que era mejor regresar pero al dar la espalda al rio e intentar volver a sus pasos se tensó al escuchar un silbido cortar el aire. Un dolor agudo le hizo emitir un grito ahogado y cayó de rodillas contra el césped, una flecha se había enterrado en su espalda cerca de su cintura y ahora que habían acertado a su blanco se acercaba un grupo de enemigos apareciendo entre los árboles. El joven desenvainó su espada pero no se pudo levantar de inmediato por el dolor debiendo de apoyar una mano en el piso, ya su capa azul comenzaba a oscurecerse por la sangre que brotaba de la herida. Cargaba con curativos pero no servirían de nada si no quitaba la flecha de su cuerpo para permitirle a las pócimas cerrar la herida pero no alcanzaba y no sabía si tenía el estómago y fuerzas suficientes para poder hacer eso en si mismo.


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Re: [Campaña de conquista] Lo que parecía una victoria [Priv. Marth]

Mensaje por Draugen el Lun Ago 21, 2017 11:35 pm

Fue sigiloso, siguiendo la pista de Marth. Si bien entendía que al príncipe podía agotarle estar tanto tiempo frente a personas mayores hablando sólo y estrictamente de estrategias, batallas, provisiones, y demás cosas... aún seguía siendo alguien cuyo título le daba mucha importancia, se tenía que proteger al Príncipe, esa tranquilidad con la que él soñaba era una meta a largo plazo, por la que se tenía que trabajar muy fuerte y eso implicaba tratar con muchas luchas en el proceso.

Estuvo tranquilo tratando de escuchar si decía algo, pero sencillamente él disfrutaba del silencio, el paisaje. El ambiente era algo digno de admirar y garantizaba paz y calma a cualquiera, probablemente lo que él quería después de tanto combatir y pensar en provisiones, planes, posiciones militares... su cabeza parecía encerrada a ello, no tenía cavidad para llevar una vida común y corriente para alguien joven.

Por eso Draugen se mantuvo distante, permitiendo que él peliazul acariciase el espacio, la naturaleza, y por supuesto, el silencio. Munir parecía dispuesto a relinchar en cualquier momento y delatar a Draugen, sin embargo el caballo estuvo a la altura de la situación todo el tiempo. Marth comenzó a retroceder, Draugen se ocultó tras un árbol pero siguió viendo, el Príncipe parecía preocupado, con su mano en el mango de la espada. "¿Qué está ocurriendo?" El jinete se puso en pie, ahora la expresión en su rostro era diferente, confundido. Draugen subió a su caballo y finalmente perdió la discreción. Comenzó a acercarse sobre Munir hacia Marth, entonces lo vio detenerse y cuando ya estaba a nada de quedar frente a él, una flecha lo atravesó. -¡PRÍNCIPE! -Gritó Draugen escandalizado. Bajó rápidamente y subió a Marth en Munir, volvió a montar en el caballo y los sacó a ambos de ahí. Tenía una flecha, ¡una flecha! dentro de él. Era urgente que salvara su vida lo más rápido posible. Una vez tomó suficiente distancia, bajó a Marth cuidadosamente, ya que quien sea que hubiera atacado, seguro estaba yendo al frente. -Su alteza... por favor, tiene que resistir..

Al igual que él, Draugen era muy joven. Le temblaba el pulso de tan sólo pensar que fallaba. -Señor... hay que sacarla, ahora mismo. - Indicó poniendo ambas manos sobre la flecha. Era mejor hacerlo rápido, antes de que pudiera empeorar internamente. Luego podría sanar sus heridas con alguna pócima, pero mientras tanto... era obligatorio extraerla. -Respire hondo.- En su tiempo Draugen también recibió el impacto de una flecha, sabía que el dolor era horrible... pero una vez la dejabas fuera el alivio solía ser enorme, compensaba aquel ardor. Empujó la flecha con rapidez hasta poder sacarla, y le ofreció una pócima medicinal a Marth para que se aliviase pronto. Tal vez él haya querido extraerla por su propia cuenta, pero no era tiempo para tomárselo con calma. -Lo siento mucho, era necesario.- Lamentó por las molestias que pudiera haber provocado. -Tenemos que salir de aquí... - Musitó, sin poder terminar la frase por completo, regresó su mirada al río y marchaba un grupo de emergidos armados hacia ellos, ahora la prisa era mayor. No quería obligar al príncipe a luchar, apenas se estaba recuperando. Pero tampoco podía hacer frente en solitario a aquellos. -Vienen para acá, señor. Podemos combatir o marcharnos a pedir refuerzos. No lo quiero obligar a pelear teniendo en cuenta su estado, aún así, estoy dispuesto a luchar. -Se quedó cubriendo a Marth y aguardando a su palabra.

Spoiler:
Siento la tardanza!
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Re: [Campaña de conquista] Lo que parecía una victoria [Priv. Marth]

Mensaje por Marth el Miér Sep 06, 2017 3:38 am

Spoiler:
No te preocupes, suelto tardarte yo más. Debería ser yo quien te pidiese disculpas cada vez!

El dolor se había extendido por su cuerpo, no estaba acostumbrado al mismo y le incapacitaba más de lo que debería de hacerlo, le asustaban las heridas y no era consciente de lo fuerte que un cuerpo humano podía ser. Había visto heridas peores en sus soldados y como estos se habían recuperado pero a su vez también había visto hombres con extremidades faltantes y hasta muriendo por heridas que no eran tratadas a tiempo. El dolor que sentía a cada movimiento se le hacía una agonía que le hacía pensar que estaba muriendo, sobretodo al sentir el espeso líquido apegarle las ropas y manchar su inmaculado azul de rojo borgoña. Apenas si había visto un caballo frente a él y en primera instancia pensó que también se trataba de un enemigo pero al escuchar el sonido de la voz conocida sintió alivio. Soltó un quejido de dolor al ser manipulado, alzado y puesto sobre el caballo, sujetando con fuerza su espada para que esta no cayera se quedó contra su vientre en lomos del caballo sujetándose del borde de la silla. No era para nada una posición digna, pero con una flecha en su espalda era la posición en la que menos daños se haría.

El movimiento de la montura solo le hacía reavivar el dolor, su mirada humedecida por las lágrimas pero con algo de alivio al sentirse más seguro en manos de alguien de confianza y que seguramente sabía lo que hacía, pese a su juventud a ojos del príncipe se trataba de un caballero formado y con experiencia en batalla, más aún por que le había visto pelear hacía apenas días atrás mostrando un impecable desempeño. No fue capaz de decir palabra pero contuvo la respiración cuando le avisó que quitaría la flecha. El jalón fue como un desgarro de todos sus nervios internos, pese a estar sujeto sintió como si le jalaran desde lo profundo de su ser y le levantaran pese que su cuerpo no se movió ni un milímetro de donde se encontraba. Draugen actuó rápido y eficaz, incluso con su pulso temblando y la inseguridad de la inexperiencia realizaba con eficiencia su trabajo teniendo mucha más resolución que el príncipe. La punta de la flecha salió y el peliazul soltó un grito el cual ahogo contra su brazo al ocultar su rostro. Jadeante secó su rostro con la manga de su traje y se deslizó un poco por el costado del caballo hasta que sus pies hicieron contacto con el piso pero se siguió sujetando de la silla de montar y las crines del corcel. Aún jadeante negó con su mano la medicina del caballero, no le haría gastar de su propia reserva cuando él tenía también, no tardó en tomar una de las pequeñas botellas de su cinturón y abrir antes de beber el contenido, amargo y espeso le costaba tragarlo pero si lo hacía rápido era más llevadero.

El solo no tener la flecha dentro era un gran alivio aunque la herida ahora sangraba con mayor abundancia, solo el efecto del Vulnerary hizo que a sangre se detuviese y la herida cerrase un poco mitigando aún más el dolor hasta hacerlo solo una incomodidad soportable - Draugen... no tiene por que disculparse... usted debería de disculpar mi imprudencia... no creí... - había sido un estúpido y había puesto en riesgo su vida, de no estar el caballero probablemente hubiese sido mucho más difícil para él salir con vida de allí.

Los emergidos se acercaban de entre la espesura, un grupo algo reducido pero que les superaban en número al ser solo ellos dos. El príncipe aún con su espada en la mano la tenía en un agarre flojo por estar afirmándose en el fiel animal de su caballero, consideró a situación y estando tan cerca de la base lo más lógico claramente sería regresar y solicitar ayuda - Regresemos, es un suicidio intentar enfrentarlos solos. -. Aún rodeados de algunos árboles ya se podía entrever entre estos la gran estructura del coliseo alzándose por sobre las viviendas abandonadas, si bien ellos no llegarían antes de ser alcanzados si serían vistos al salir de la arboleda y acudirían a ellos al ver al príncipe manchado de sangre o mismo por los emergidos que les seguirían. Sin embargo cuando el príncipe se giró para indicarle al castaño a regresar vio como dos emergidos les habían rodeado y les cortaban el paso, uno de ellos a caballo y el arquero que había alcanzado al príncipe - Tendremos que abrirnos paso, no se preocupe por mi estado, puedo pelear gracias a usted. Que sea una prioridad salir, no se detenga a pelear, solo abrir paso y avanzar hasta que nos lleguen a ver desde el punto de vigilia y envíen refuerzos. - tendría que explicar que era lo que estaba haciendo solo tan apartado de la base, quizás hasta pudiese meter en problemas a Draugen por regresar con el príncipe herido aunque no eran las intenciones del peliazul que haría lo posible por agradecerle y afirmar que el caballero había sido quien le hubiese ayudado.

El emergido alzó su arco y volvió a tensar el arco, la punta plateada de la flecha volvió a apuntar al príncipe mientras su compañero a caballo se mantuvo en su lugar bloqueando el paso, por la espalda el reducido grupo de soldados a pie se acercaban para cerrar aún más la posible retirada aunque con espadas en sus manos no podrían atacarles hasta no estar cuerpo a cuerpo.


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Re: [Campaña de conquista] Lo que parecía una victoria [Priv. Marth]

Mensaje por Draugen el Vie Sep 08, 2017 6:42 pm

Draugen se sentía muy mal, haber tenido que sacarle una flecha al príncipe era claro motivo de su nerviosismo, pero, con todavía mayor dolor, enfrentar que estuvo en un gran riesgo, la posibilidad de que hubiera muerto en batalla. El jinete agradeció en todo momento haberlo seguido por su instinto y orden de vigilarlo y mantenerlo a salvo, ahora sí que valía la pena lo hecho anteriormente. En tanto el príncipe Marth bebió de su medicina pudo hablar nuevamente y hacer saber su actual estado. Las palabras de Marth lo confundieron, dando a entender que estaba teniendo una gran presión en lo que estaba diciendo, reconocer un error nunca es fácil y él se había percatado de que lo que hizo fue sumamente peligroso. El jinete negó varias veces con la cabeza mientras el peliazul solamente se disponía a disculparse por la situación que recién acababa de forzar – No tiene que disculparse usted tampoco, su majestad. Solamente quiso tomar un poco de aire fresco… mientras le seguí vi como disfrutaba de la paz que este lugar le ofreció… ha sido muy desfavorable lo que ocurrió luego, desde luego no tiene ninguna responsabilidad por lo sucedido. – hizo incapié en que nadie tenía la culpa, desde luego, ¿cómo podían saber que un ataque estaba por ocurrir? Fue muy inesperado. Observó con una sonrisa al príncipe en todo momento haciéndole saber que estaba bien. El jinete observó a todos lados, para poder comprender la magnitud de la situación y evitarse sorpresas inesperadas. Justo como lo sospechaba, vio que les estaban siguiendo paso y la única opción era retirarse del campo de batalla. Ponerse otra vez dentro del radar de esas cosas podía significar agravar mucho más el estado de salud del príncipe o también acabar con el propio Draugen malherido. Por eso, en tanto recibió la palabra oficial de Marth, acató la orden. Ambos subieron sus cuerpos en la montura acomodándose ligeramente para poder salir de ahí lo más rápido posible. Draugen agitó la correa de Munir y el caballo de blanco pelaje empezó a galopar a una gran velocidad. Sin embargo, el animal clavó sus pezuñas sobre la tierra alzando un pequeño puñado de esta al frenarse en seco. No pudieron avanzar prácticamente nada y fue una corrida en falso ya que los estaban esperando un rival a caballo, y el otro, el mismo arquero que antes logró arremeter con el príncipe.

Draugen levantó su espada y la colocó al frente, justo por encima de la cabeza de Munir como si se tratase de un clásico duelo a muerte de jinetes. Vigiló a su rival para ver que intenciones tenía, a la vez que escuchaba al peliazul confirmando lo inevitable. Iban a tener que combatir… los dos. El príncipe afirmaba que podría luchar gracias al caballero, que no podía creer las palabras de la realeza. Sin embargo, no tenía voz para rebatirle su decisión. Era lo más conveniente teniendo en cuenta la crítica situación en la que se encontraban, donde una mala selección podía acabar con la vida de ambos en segundos. La estrategia no era batallar con ellos bajo ningún concepto, lo único que necesitaban los dos alteanos era abrirse paso hasta su refugio militar para solicitar refuerzos y entonces, sólo entonces, igualar en número al enemigo para acabarlo y hacerlo añicos. Esbozó una sonrisa por la estrategia del príncipe, y luego de suspirar, volvió a darle la orden a Munir de galopar, agitando su correa fuertemente. El caballo se desplazó con locura al frente, siguiendo el trayecto indicado hasta el campamento. Uno de los emergidos estaba apuntándole al peliazul buscando volver a asestarle con una flecha. Draugen comenzó a bajar su espada hasta la altura del emergido y… - ¡HA! – dejó salir aquel ahogado grito de batalla después de clavar el hierro de su arma contra el arquero, justo en su pecho, haciéndole soltar el arco en el proceso y arrastrándolo consigo, a la vez que el otro emergido en su caballo les siguió enrabietado.

El arquero que ahora estaba desarmado colgaba de la espada de Draugen y gruñendo mientras comenzaba a derramarse sangre en todo su cuerpo, a la vez que la escupía por la boca. El movimiento del caballo hacía que Draugen agitase su espada levemente de arriba a abajo por lo que el emergido terminó despegándose poco a poco de ella hasta que finalmente cayó en medio del camino al suelo. No estaba muerto pero ahora dejaba de ser una carga - ¡Cuidado! – el otro jinete venía a la par de ellos y atacaba de manera constante no sólo con su arma sino también con su montura, intentando chocarla con la de Draugen para desestabilizarlos. El camino estaba lleno de árboles por lo que no podía voltear, a la vez que escuchaba como si más emergidos estuvieran rodeándoles. - ¡Señor! ¡Tiene que luchar! – gritó lo obvio, más que sonar como una orden o algo amenazador sonó como un lamento por tener que hacer al contrario pelear. Era una dura prueba para él batallar en movimiento y a la vez otros emergidos justo como Draugen sospechaba se aparecían tras de ellos, en caballos o corriendo desesperadamente para alcanzarlos. Aún así el único que les molestaba era el que estaba justo a su lado y ahora tenían que deshacerse de él si querían evitarse una caída aparatosa o incluso algo peor, como ser alcanzados por el arma de dichosa bestia.
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