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Requiescat in pace [Privado]

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Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 25, 2015 11:19 pm

....¿Cuánto fue la última vez estuvo ahí? Si no recordaba mal fue antes de su deserción del ejército, época en la que su nombre no era pronunciado con cierto desprecio dentro de algunos círculos de la milicia, y cuando no necesitaba pisar el reino mirando por encima del hombro a que nadie lo estuviera siguiendo. Estaba seguro de que en la actualidad tendrían cosas más importantes de las que ocuparse más allá de un simple general retirado, pero bien decía el refrán: "un hombre precavido vale por dos". Lamentaba, sin embargo, el no haber visitado aquel lugar mucho antes. Aunque una cosa era cierta: no era necesario encontrarse en el lugar del hecho para recordar el rostro de cada uno de los seres queridos que perdió; familiares, conocidos, amigos, rostros que más nunca volvería a ver.

....Allí, en presencia de donde antes existían vidas, ilusiones y sueños que ahora se encontraban sepultados bajo el agua y el lodo, comprendía cuán ínfimo era el poder de ellos, los mortales. No sabía decir si la tragedia fue la sentencia de alguna deidad malhechora, del infortunio, o sencillamente una mala jugada del destino. No sabía si existía realmente alguien a quien culpar, alguien en quien volcar su rabia, su frustración, su tristeza. Quizá era era la razón por la cual, en última instancia, era sobre sí mismo que caía todo el peso. Su culpa por no haber sido lo suficientemente astuto, fuerte o valiente. De no haber sido capaz de rescatar a alguien más, de quizá guiar a las personas a un lugar más seguro. Sí, era joven en esa época, pero ni siquiera eso le servía de excusa para terminar de perdonarse a sí mismo.

....Comenzó a caminar por los alrededores. Sus pesados pasos dejaban tras de sí las huellas. La ausencia de otras más delataba la soledad en la que se encontraba el pelirrojo. Aquella visita había decidido hacerla él solo, sin la compañía de nadie más de La Guardia, y al tratarse de un asunto personal decidió no hacer uso de los pocos caballos con los que contaba el gremio. Con algo de su propio dinero se pagó algunos cuantos transportes le llevaron al sur de Daein, y tras detenerse en un poblado cercano al área de Talrega recorrió ese último tramo a pie. Era lo mínimo que podía hacer: recorrer esas tierras con sus propias piernas, una proeza que las docenas de personas en su mente, fallecidas el día de la inundación, no podrían volver. La tela de su capa, con cada paso, se manchaba en su parte inferior por la tierra húmeda y el lodo.


....- ¿Valdrá de algo luchar tanto por el porvenir cuando todo lo que construyamos podrá borrarse con tanta facilidad ante la furia de los cielos, de la tierra o del mar? - Una pregunta dejada en el aire, y que quedaría sin respuesta. Una reflexión que nunca antes se había hecho, y que quizá en la actualidad surgía más por la melancolía que por una verdadera debilidad en sus convicciones. Detuvo su andar por un momento y recogió del suelo un conjunto de piedras. Una a una las fue lanzando con calma sobre la superficie del agua, y en el acto una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios. Recordaba cuando hacía eso de joven, y cómo, con sus compañeros, competía por ver quién la hacía rebotar más veces o la hacía llegar más lejos.


Última edición por Argus el Dom Nov 01, 2015 4:15 pm, editado 2 veces (Razón : Cambio de título // Regresando el título al original)
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 25, 2015 11:53 pm

Tras la información de aquél hombre de espada larga y vendas en su frente, la joven Rosa, ceñida con esperanza, partió hacia Daein en busca de su primer objetivo en mente, el legendario objeto que tanto deseaba tocar con sus manos, el arma legendaria que fue empuñada por un valiente quien dejó su energía en ella, sus sueños, sus esperanzas, su gloria. Rosa quería palpar el frío acero que fue imbuida por la sangre de muchos que cayeron ante los pies de su maestro... la katana mítica de las legendas, la Vague Katti.

Antes de su partida, escribió una carta a sus padres informando sobre las aventuras que había tenido. Su encuentro con Rod y Sothe, dos picaros que encontró en el puerto antes de partir hacia su aventura... al señor Zero quien la escoltó y acompañó por sus viajes por un corto tiempo... al señor Forseti y su extraña arma de misterios e ilusiones y a Alexandre, un bastón que se bañaba en un mar de incertidumbre y dudas. Las cosas que había visto y las que pudo sentir con sus suaves manos, el mundo como lo veía ella, una joven inocente y alegre, dispuesta a continuar su travesía atravesando tempestades y cualquier sol abrazador. En busca de su meta y sus sueños como una niña quien busca sus sueños de fantasía.

Fue entonces, entre su recorrido, que pudo sentir la humedad del aire entre la suave brisa de la noche, entre el gran mar de estrellas que cubrían el cielo oscuro, iluminando cada centímetro, creando una agradable difuminación entre la luz y la oscuridad, una danza de colores oscuros cubría los alrededores, los árboles bailando suavemente ante la melodía del viento que movía sus delicadas hojas. Los grillos y cigarras acompañaban tal orquesta de calma y tranquilidad mientras que las luciérnagas salían a volar por los verdes pastizales, creando un lugar mágico y apacible, un lugar soñado.

Rosa escuchó un ligero sonido en el aire, ¿qué era?. Su curiosa inocencia la llevó hasta un terreno con agua, y a su orilla, un hombre lanzando piedras a la extensión de agua creando ondas en ella. Rosa por un segundo sintió temor, pero este sentimiento se fue menguando conforme observaba los movimientos del hombre. Se arriesgó a ir hasta a él, mientras llevaba en su espalda una bolsa de armas envainadas.

Caminó con delicadeza hasta la silueta de gran tamaño que veía, un hombre con un ropaje de tonalidad roja al igual que su propia cabellera, una capa digna de cualquier rey y una armadura que bien podría ser de un leal general de alguna nación. Un hombre que desprendía valor y fuerza con solo observarlo.

-El agua es hermosa, ¿no lo crees, mi estimado?. Nos refleja a nosotros mismos y a todo el entorno, dejándonos ver lo bello que puede ser el mundo, reflejando incluso hasta el mismo hermoso cielo... pero esta imagen se desintegra con cualquier movimiento brusco, cualquier tempestad, y se vuelve difusa y borrosa dándonos inseguridad. Pero, si la dejamos calmar, volverá a reflejar esa belleza que perdió con el tiempo y la adversidad... y nos podremos ver nosotros mismo, de nuevo.
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 26, 2015 12:42 am

....La suave voz de la muchacha estremeció al mercenario tan pronto sus primeras palabras rasgaron el cielo. Un violento escalofrío recorrió toda su columna e hizo que su cuerpo se tensara. Creyendo encontrarse en total soledad, en aquel lugar donde descansaban incontables vidas extinguidas por la tragedia, la voz de otra persona le hizo creer que, tal vez, alguno de los fallecidos había regresado de la muerte para comunicarse con él. Una idea totalmente absurda, y más viniendo de alguien que no era particularmente supersticioso.

....Giró su cuerpo lo suficiente como para quedar de perfil ante la dama y le observó con total atención. Mientras oía cada una de sus palabras la mirada masculina le escrutó de forma minuciosa. Parecía real, demasiado real como para ser producto de su imaginación, y aquel aura que irradiaba no parecía ser la de algún ser reanimado por las artes oscuras. Era una persona más, como él y como cada uno de sus compañeros. Se le escapó un suave suspiro de alivio y esbozó una sonrisa. La congoja seguía apropiándose de cada espacio de su corazón, pero bastante hábil era ya en lo que se refería a ocultar tales cosas. Una actitud triste podía perjudicar a otros y preocuparles de manera innecesaria. Era dueño de su carga, y ésta era su responsabilidad y solo suya.


....- Buenas noches, señorita. - Sus palabras no se oían galantes. Se trataba de un saludo sencillo realizado por una persona igual de sencilla. Por un instante apartó la mirada de la fémina y, en su lugar, evaluó los alrededores. Parecían estar solos y eso le resultaba un poco alarmante, en especial al tratarse de alguien que no parecía tener algún adiestramiento en las armas. Su constitución parecía bastante frágil para esgrimir alguna, y no notaba ningún libro mágico a la vista. - Lo es, sí. El agua puede resultar bella, pero siéndote sincero prefiero contemplar su hermosura en algún puerto. Estas aguas en particular están cargadas de demasiados recuerdos. - Supuso que su nueva acompañante comprendería a qué se refería. Cualquiera que habitara en Daein, o por lo menos en Begnion, habrá oído sobre la tragedia de Talrega, o al menos eso creía él.

....- ¿Vives por aquí cerca? En caso contrario tendría que advertirte lo peligroso que resulta pasear por estos lares en solitario. En especial si vienes cargada. - Su mirada se posó en lo que la muchacha traía consigo. No lograba discernir de qué se trataba, y tampoco le interesaba quedarse mirando a ese punto en particular durante un tiempo prolongado, razón por la cual volvió a observar los ojos de su interlocutora. - ¡Ah, discúlpame! Olvidé presentarme: Argus a tus servicios. - Su mano derecha se adelantó a la espera de recibir la contraria para estrecharla. Era un hombre amable, de eso no cabía duda, pero su definición de ser educado posiblemente estaba muy lejos de ser la de un noble. Tratar de "usted" a otros no era algo frecuente en él, ni tampoco todo el asunto de las reverencias y la etiqueta. Consideraba que con tratar de buena manera a alguien ya se estaba siendo educado. - Dime, ¿te diriges a algún lugar cercano? De ser así podría acompañarte, e incluso ayudarte con eso que llevas contigo. No es que tenga algo mejor hacer por lo pronto.
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 26, 2015 1:10 am

Cuando pudo acercase al hombre, este al principio pareció tener un muy ligero temor que pronto se apaciguó. Rosa observaba las ondas que se deslizaban por el agua, distorsionando el reflejo del cielo en él. El hombre saludó cordialmente a la joven, quien respondió con una sonrisa amable ante sus palabras. -Buenas noches tenga usted, señor - Hizo una pequeña risilla, como si siguiera algún juego de cortesía, mientras hacía una suave reverencia doblando un poco las rodillas y extendiendo sus brazos a los lados. Un movimiento para nada pronunciado, manteniendo su delicadeza.

Su acompañante de la noche respondió a sus palabras. La respuesta que dio el hombre no fueron muy alentadoras, supuso la joven que era mejor no decir nada ante su comentario. Lo que menos deseaba era recordar los malos sentimientos de los demás, intentó llevar la conversación por otro sentido esperando no ser una molestia para su nuevo conocido.

-Estas no son las tierras que me vieron nacer, mi estimado. Soy una viajera que vende armas, pero además de ello, una joven que está en busca de sus sueños... ilusiones que espera que sean realidad. respondía, mientras elevaba su rostro hacia el cielo, las estrellas y la luna, que brillaban con deleite, con tranquilidad.

-No tienes que disculparte, mi nombre es Rosa. Es un placer haberme encontrado contigo, estimado Argus - Rosa llevó su mano derecha a la de su acompañante, la diferencia de tamaños era tal que podría empuñar la mano de Rosa con facilidad. - Me temo que estoy un poco perdida, he vagado en busca de algún lugar en el que alojarme, pero no he tenido la suerte de encontrarme con uno. No me molesta dormir en la magnificencia del cielo pero me preocupan mis armas... pueden que sean fuertes y duras... pero también son delicadas y el viento y la humedad podrían desgastarlas lentamente, hasta hacer mella en ellas y romperse. No importa que tan fuertes y duras sean, si no tienen una amiga que las cuide y se preocupen por ellas, pueden llegar a ser inútiles y quebrarse.

La mujer se giró para ver al hombre, parecía llevar una espada o al menos, eso era lo que pensaba. Sin mucho dudar pidió una petición extraña a hombre, algo que hace cada vez que conoce a alguien nuevo, un hombre o mujer de armas... quería conocer su historia, su energía... los sentimientos que emanaban su compañeras, el espíritu que dejaban sus maestros en ella cada vez que era blandida. - Señor Argus, ¿podría empuñar su espada y mostrármela, por favor?.

Rosa tenía una extraña habilidad, una habilidad que no tenía que ver con la magia o el espiritismo. No era una destreza adquirida con conocimiento ni con experiencia, algo nato en ella que creció y desarrolló con todas las armas de sus padres. Ella podía sentir las energías de las armas, podía escucharlas hablar, susurrar sus historias.

- No temas, solo quiero sentir su frío acero entre mis dedos, quiero que su arma me hable sobre ti.

La joven Rosa mantuvo una sonrisa leve pero honesta en su rostro y una mirada amable acompañada de cada palabra suave que salía de su boca. Dejó su bolsa en el suelo, con delicadeza, haciendo un sonido metálico al tocar suelo y permaneció de frente al varón, esperando que aceptara su solicitud.
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 26, 2015 4:22 pm

....La alegría de la muchacha parecía discordante con el lugar en el que se encontraban, aunque no la podía culpar si no conocía los sucesos que acontecieron en Talrega. E incluso si lo hubiese sabido tampoco podía culparla, ¿o es que acaso todo el mundo, incluso los que no estuvieron involucrados, tenían que entristecerse por algo así? Sus palabras se le hicieron todavía más extrañas, aunque no por ello menospreciables. Una muchacha risueña que estaba en busca de sus ilusiones, ¡vaya! Si hasta sonaba como una historia para niños. Aunque le resultaba laudable que todavía existiesen personas buscando cumplir sus sueños.

....Su mano prácticamente envolvió la de ella. Aquello le hizo sentir a la fémina, por alguna razón, más menuda y frágil de lo que ya parecía ser. Su mano, en cambio, se mostraba áspera. Eran las manos de quien antaño fue campesino, de alguien que trabajó con la tierra y con los animales, y que posteriormente serían las de alguien que entrenaba a diario empuñando su arma, bien fuese contra en contra de algún ser humano o no. -
El placer es todo mío, Rosa. ¿Me dices que estás perdida? De ser así no tienes mucho de lo cual preocuparte. Al sur de aquí hay un pequeño pueblo, puedes llegar a tan solo un par de horas a pie. Me hospedo en una posada de por ahí, y estoy seguro que por unas pocas monedas también podrás conseguir una habitación. - No estuvo mucho tiempo en ese pueblo pues, tras haber llegado, se limitó a reservar una habitación y a marcharse al sitio que deseaba visitar. Pero por lo poco que pudo ver no contaban con demasiados visitantes y, de seguro, más de una habitación se encontraba vacía. Los costos tampoco eran demasiado elevados dada la situación del lugar.

....Soltó la mano de la joven tan pronto finalizaron las presentaciones y contempló, nuevamente, el cargamento que tenía consigo. Una viajera que vende armas, eso fue lo que dijo. Aunque más curioso le resultó el cómo habló de su mercancía, como si se refiriese a seres vivos. Más aún, como si fuesen criaturas a su cuidado, como mascotas o, aún más, como hijos. No era quién para juzgarla, y lejos de sentirse repelido se sintió, más bien, intrigado.


....- ¿Cómo? ¿Enseñarte mi arma? ¿Que ella hable? - En esta ocasión le fue imposible no fruncir un poco el entrecejo con extrañeza. Era la primera vez que escuchaba algo así: ¿que un arma hablase de su dueño? ¿Sería que, tal vez, la joven en frente de sí poesía alguna clase de magia? Su conocimiento con respecto a las distintas clases de hechicería era escaso, si es que no nulo, por lo cual le sonaba bastante plausible que un don así existiese.

....Incapaz de negarse a la petición, y más cuando no veía ningún inconveniente real en ésta, sostuvo la empuñadura de la espada y la desenvainó lentamente y con cuidado. Luego apuntó con ella hacia adelante, sujetándole con ambas manos. La hoja se mostraba ya usada y con numerosas cicatrices de batalla. Su oficio le había llevado a tener que emplearla de manera bastante frecuente. -
Muy bien, ¿cómo funciona el asunto de hacerla hablar? ¿Debo hacer algo más? - Preguntó con curiosidad mientras intercalaba la mirada entre su espada y la muchacha.
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 27, 2015 9:43 am

El hombre parecía dudoso ante las palabras de la joven, quien estaba pidiendo a su compañero que empuñase su arma, quería sentir la energía es esta emanaba, su estructura, su acero. Ella no poseía magia, ni fuerza, ni talentos ocultos o al menos, no lo consideraba como algo similar. A pesar de que su madre fue una maga oscura, ella no controlaba ningún poder mágico, tampoco se vio muy interesada en ese tipo de cosas, ella solamente buscaba sus sueños sin la necesidad de la violencia.

El hombre lo empuñó con sus dos manos, dado el tamaño de esta y del sujeto en sí, se hizo a un lado del arma y con sus dos manos, dirigió los puños del hombre haciendo que la hoja quedara en su parte lisa y el filo permaneciera en los costados. Dejó una de sus manos sobre las del hombre, encima de estas exactamente, mientras que con la otra, empuñó sus dedos dejando extendidos el índice y el corazón, el cual comenzaron a recorrer delicadamente la punta de la hoja de la espada.

- Una espada de doble empuñadura, es, sin duda, la más pesada de las de su clase. Eso demuestra la fuerza física de su maestro y la convicción por querer mejorar en combate. A diferencia de las armas de una mano, esta requiere mayor control y puede llegar a ser incomodo para muchos, pero aquél que conoce su estructura sabe, que puede ser un gran escudo. La joven Rosa, deslizaba suavemente sus dedos por sobre la hoja sin perder su rumbo, absorta por lo que podía sentir a través del frío metal de esta.

Cada vez que pasaba su piel por el acero del arma, sentía muchas imperfecciones, hendiduras y cortes que lastimaban la suave y delicada piel de la joven, incluso logrando dejar un poco de su sangre en ella pero esto no le importó, continuó su rumbo hasta llegar al mango y allí, rodear sus suaves manos con las del caballero. Sin decir más palabra, sus manos comenzaron también a subir por el antebrazo del varón llegando hasta su brazo. Podía sentir, de igual manera, como las manos ásperas y duras del hombre lastimaban su delicada piel, sentía algunas cicatrices, pero, también la suave y cálida piel del hombre.

- Su hoja es imperfecta por el paso del tiempo y las heridas, muchos creen que, una hoja así, lentamente va perdiendo su esencia y su poder. Su espada me ha hablado mucho de ti, estimado Argus. Fuerza... Valentía... Coraje... Determinación. Un hombre que ha pasado por muchas adversidades, que al igual que esta hoja, ha recibido muchos golpes, heridas y hacen que su fuerte y resistente acero poco a poco haga mella en ella, intentando quebrarse... pero jamás perdiendo su poder, sus intereses ni su determinación..

La mujer cerró sus ojos por unos momentos, mantuvo sus manos en el brazo del hombre. - Por más fuerte y firme que sea... puede doblegarse, muchos dudarán en que algo tan duro como el acero pueda romperse, pero yo sé que, por muy duros que puedan llegar a ser, necesitan de una mano que los cuide y los entienda, que vele por ella y que afile su filo todos los días para que no pierda su poder. No es fácil reparar sus heridas y se requiere de tiempo, hay que golpearlas con amor una y otra vez, puedes salir lastimado durante el proceso y las cicatrices más profundas no podrán ser ocultadas, pero... el resultado de ver a esa hoja lisa de nuevo te hace sentir una gran satisfacción.

La mujer volvió a deslizar sus manos suaves hasta las ásperas y toscas manos del hombre una vez más, haciéndolo lentamente, sintiendo cada fibra de su piel, cada hebra del vello en sus brazos, cada imperfección que estos brazos tenía al igual que lo hizo con la golpeada hoja de la espada. Entrando en un estado de limerencia leve con cada sentir de su piel -La espada me ha dicho mucho sobre su maestro... usted es un hombre de grandes virtudes y un gran corazón, estimado Argus. Quizás no sea yo la indicada para este trabajo, tal vez ya halla alguien que lo esté haciendo, o quizás el destino a futuro nos revele la verdad. Solo espero que, los golpes y cortes de esta fuerte superficie sean tratadas por una mano amorosa y perseverante, es mi deseo ver como algo tan perfecto es tratado como se debe, con amor y delicadeza a pesar de ese exterior tan duro. No siendo guiada por la mente, sino por el corazón.

La mujer soltó las manos del hombre, habiendo terminado de hablar. Hizo una sonrisa amable y sus ojos irradiaban cierto brillo en ellos, casi como si estuvieran humedecidos siendo reflejados por el resplandor de la luna sobre ellos. -Dijiste que había un pequeño pueblo cerca, ¿verdad?. No quiero aprovecharme de usted, mi estimado, pero si podría serme de compañía hasta allá, me haría feliz.
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 27, 2015 11:57 pm

....El mercenario permaneció en profundo silencio, totalmente atento a cada movimiento realizado por la muchacha y cada palabra que pronunciaba. Su mirada se alternaba entre la delicada mano ajena, que recorría la hoja, y su rostro. Las primeras palabras de la extranjera le demostraron al varón que sí poseía cierto conocimiento en lo que se refería a las espadas: la diferencia entre una espada que requería ser empuñada con dos manos y con una, y tanto las ventajas y desventajas que ésta ofrecía. Pero seguía a pesar de mostrarse documentada al respecto aquello no parecía tener mucho que ver con "hablar acerca de él".

....Cuando las manos de la fémina rodearon las propias y comenzaron a ascender el espadachín se estremeció ligeramente y su mente se nubló por un efímero instante. No estaba acostumbrado al contacto femenino, y a pesar de que sabía que las acciones de la muchacha eran inocentes, y de que incluso él mismo no tenía algún pensamiento indebido en ese instante, se sintió un poco incómodo. A pesar de eso guardó silencio, no por la sensación ofrecida ante el tacto ajeno sino por las nuevas palabras que empezaba a pronunciar. ¿Fuerza? ¿Valentía? ¿Coraje? ¿Determinación? No sabía hasta qué punto coincidir con ella o no. Pocas veces se había dedicado a reflexionar hacia sí mismo, y aun si se le pidiese describirse no consideraría prudente asignarse palabras tan admirables.

....Hizo un esfuerzo por inspirar de manera lenta y profunda y de serenarse a sí mismo. Luego exhaló el aire con calma, y tan pronto sintió que tanto él como su espada ya no se encontraban bajo el estudio de las manos ajenas decidió volver a enfundar su espada. Finalmente carraspeó la garganta antes de hablar y regresó la mirada hacia los ojos de la chica, dedicándole una sonrisa. -
Me halagas con esas palabras, muchacha, pero solo soy un hombre como cualquier otro. Hablar de grandes virtudes y corazón es sobrevalorarme, estoy seguro que en tu camino conseguirás a personas mucho más admirables, ¡ja, ja, ja! Tampoco creo ser el mejor candidato para ser atendido por unas manos amorosas y perseverantes, ¿eh? ¡Pero vaya que me conformo con que me atiendan con algunos vendajes y pócimas! - Añadió en un tono jocoso para luego volver a reír. Su contestación iba más allá de un asunto de humildad o de autoestima. Verdaderamente creía que no sería el candidato más apropiado para alguien. ¿Qué podía ofrecerle un hombre como él a una mujer? No tenía un hogar propio, ni tierras, ni un dinero seguro. Su vida, y sus propios ideales, iban íntimamente ligados con la lucha y con la guerra, porque cualquiera que decidiera encariñarse con él corría el riesgo de perderlo cualquier día y quedar sumida en el dolor y la soledad. No sabía si deseaba algo así para una mujer, y más si se trataba de una mujer a la que llegase a amar. ¿O sería que, llegado el momento, el amor le haría hacer cambiar de opinión y dejar atrás esa vida de combates y peligros?

....Cuando su acompañante le preguntó acerca del pueblo el varón decidió aproximarse hasta la carga que ella había dejado, sus armas, y levantarlas cuidadosamente hasta pasarlas por encima del hombro. -
Claro que te puedo acompañar, ¡faltaba menos! Ningún hombre en su sano juicio vería a una chica sin compañía alguna, cargada, y la dejaría irse sola en plena noche. De todos modos estaba por regresarme, creo que... que ya no tengo nada más que hacer en este lugar, no por ahora. Ven, sígueme. - Le hizo un gesto con la cabeza para indicarle en qué dirección debían andar, y sin perder más tiempo comenzó a marchar hacia allí. Sus pasos comenzaron siendo lentos, por lo menos hasta que la fémina llegase a él, y entonces su andar cobraría un poco más de velocidad. Era largo el camino que les quedaba por delante y cuanto antes llegasen mejor.

....- Dime, Rosa. ¿De dónde es que vienes y cuál es ese sueño del que me hablas? No comprendo cómo un sueño podría traer a una chica como tú, sola, a estas tierras, en especial en la situación en la que nos encontramos desde hace dos años.
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 01, 2015 12:00 am

La mujer al escuchar al varón, soltó una pequeña carcajada cubriendo sus labios con su mano. Tal vez fue un poco más allá de lo que esperaba, no quería incomodar al caballero en ninguna forma, solo sentía curiosidad por la forma maltratada de su arma y su maestro. Fue en ese entonces que observó la nobleza del hombre que, en otras circunstancias y con otro personaje, hubiera reaccionado de distinta forma. Se sintió tranquila al ver que aquél hombre de capa le había comprendido.

- No seas modesto, estimado Argus. He conocido muchos hombres "como cualquier otro" y no son ni la mitad de nobles y agradables como lo eres tú. A pesar de ser alguien tosco también eres alguien dulce, es un placer estar a tu lado por lo menos hasta que lleguemos a mi destino y nuestros caminos deban separarse. Respondió la joven mujer de cabellos rojizos, mientras avanzaba algunos pasos, no alejándose mucho de su acompañante de aquella hermosa y deslumbrante noche bajo la inmensidad de las estrellas y la reluciente luna.

El hombre aceptó la petición de la mujer para que lo pudiera acompañar, ella se giró a ver al varón y le hizo una sonrisa amable, sostuvo las correas de su bolsa y las cargó por ella en un gesto amable. - Muchas gracias caballero. y así, comenzó su camino junto al hombre de la espada herida, cerrando un poco sus ojos, sintiendo la humedad del aire que brindaba el agua que golpeaba su rostro suavemente con cada paso.

En el camino, el hombre preguntó sobre sus motivos para estar allí, su procedencia, sus razones. Ella extendió un poco sus brazos casi como si quisiera intentar volar mientras avanzaba trotando hacia el frente alejándose un poco del varón. Al estar a una cierta distancia se giró para comenzar a caminar de espaldas llevando sus manos detrás, mirando a su querido acompañante.

- Vine aquí porque quiero descubrir las grandes armas legendarias que albergan estas tierras. Quiero sentir ese sentimiento que dejaron tras haber sido usadas por los grandes y heroicos guerreros o los más siniestros personajes de la historia... ese es mi sueño. No importa si debo escalar montañas, ir a lo profundo de la tierra o sumergirme en el engañoso océano. Volvió a ver su camino para bajar su velocidad hasta quedar de nuevo al lado de su acompañante.

-También quiero explorar las lejanas tierras de la que me vio nacer, Chon'sin. Es una tierra humilde, aunque es un poco peligrosa por la cantidad de enemigos que la asotan... yo no soy una mujer de armas, tampoco tengo las capacidades mágicas para usar tomos ni mucho menos sé algo de combate como para ser estratega. Así que, ayudo a los que si pueden vendiéndoles lo que más necesitan... una compañera, una protección... un arma.

Rosa caminaba junto a aquél hombre, siguiendo sus pasos, observando su alrededor con cierto asombro como si fuera la primera vez que caminara de noche. Tal vez era eso o quizás era un sentimiento más ameno con el varón que tenía a su lado. - Y dígame estimado Argus... ¿cual es su sueño? ¿que lo motiva a vivir todos los días?, ¿que le inspira este mundo?.
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 01, 2015 11:15 pm

....No era un especialista en cuanto a la etiqueta, normas sociales y educación, pero sí que sabía, o creía saber, algo esencial: la modestia y la humildad eran algo admirable, al menos ante sus ojos, pero resultaba maleducado o desagradable rechazar con insistencia un halago que alguien ofrecía. Por eso, cuando la joven insistió en que él destacaba por lo menos en su nobleza y conducta agradable sencillamente le respondió con una sonrisa de agradecimiento y no le llevó la contra. Su mirada en poco tiempo regresó al frente, prestándole atención al camino que tenían por delante. Ahora que la noche había caído podía resultar fácil perder el camino de vuelta y equivocarse en algún punto, por lo que prefería estar atento de que estuviesen tomando la ruta correcta.

....Eso fue, por lo menos, hasta que la fémina se adelantó lo suficiente como para ubicarse delante de él y, entonces, girarse para verlo. Inevitablemente su mirada volvió a cruzarse con la de ella mientras le oía. -
¿Descubrir grandes armas legendarias? - Eso fue, sin lugar a dudas, una respuesta que le tomó desprevenido. Tratándose de una joven con su gracia y elegancia pensó que escucharía algún sueño más... ¿Femenino? Casarse con algún noble o con un príncipe de brillante armadura, quizá aprender magia o algo por el estilo. La búsqueda de armas que, bien fuese para hacer el bien o el mal, estaban diseñadas para matar le fue curioso, aunque no por eso repudiable. - ¿Y no temes que esas armas legendarias sean, como su nombre indica, solo leyendas? - Esa era la principal razón por la que nunca le había prestado demasiada atención a las historias con respecto a armas legendarias o reliquias de míticas. A veces las historias solo eran historias, y otras veces tenían un origen mucho más humilde pero, con el tiempo y la admiración, sus propiedades fueron aumentando a la vista de los otros.

....- Vender armas es un trabajo delicado, si es que me permites decirlo, Rosa. No es que cuestione aquello de lo que vives, ni tampoco es que te quiera disuadir de dejar de hacerlo. Es más, seguramente ya has pensado en lo que voy a decir, pero no está de más acotarlo. Las armas son herramientas que se usan eventualmente para matar. Sea asesinar a gente inocente o a gente malvada, sea para causar daño o para proteger a otros. No son objetos buenos o malos en sí mismos, sino que los culpables de las cosas para las que son usadas son quienes las empuña. Y en un mercader de tu clase recae esa categoría. El asesino es responsable de asesinar, pero en mayor o menor medida también lo es quien le entregó un arma. Por eso debes de ser muy cuidadosa de a quién le vendes. Si valoras tus armas como parece que las valoras, siempre ten ojo crítico ante la persona a quien se las das ya que tus preciados tesoros podrían ser utilizados para el mal. - Su tono fue suave y amable, como aquel que le explica algo a un niño. Sabía que la joven que tenía en frente poco tenía de niña, y que seguramente suficiente madurez debía de tener para haber sido capaz de abandonar su hogar y alejarse tanto de sus tierras. Pero creía prudente compartir con ella aquel pensamiento para evitarle mancharse las manos de sangre así fuera de manera indirecta.

....De pronto, al oír la pregunta formulada por su acompañante, el varón soltó una carcajada. Si minutos atrás le había parecido que el sueño de ella resultaba extraño, o quizá sorprendente, el suyo, sin lugar a dudas, debía de sonarlo todavía más. Sin embargo no se avergonzaba de tener esa clase de metas, ni tampoco le suponía vergüenza alguna el compartir sus pensamientos con quien deseara oírlos. Manteniendo su mirada al frente comenzó a explicarlo. -
Forjar un mundo mejor, muchacha. Ese es mi sueño, y eso es lo que me hace despertarme cada día. Crear un mundo en el que la gente inocente no tenga que preocuparse por la discriminación, por la corrupción, por el abuso o por las guerras. En donde cada quien pueda vivir su vida como lo desee, y pueda llegar tan lejos como sus deseos y sus propias capacidades se lo permitan, sin importar si nació entre la seda o la paja, si es hombre o mujer, humano o laguz. Un sueño lejano y ambicioso, pero que sé que alcanzaré paso a paso, poco a poco. ¡No solo, por supuesto! Afortunadamente tengo gente que cuenta conmigo, y con quien yo cuento. - Su sonrisa se agrandó un poco más al pronunciar estas últimas palabras. La capa que traía sobre sus hombros era uno de los tantos recordatorios de que su camino no lo recorría en solitario. De que había gente por la cual luchar, y para la cual querer construir un futuro mejor.

....- Me dijiste que eras de Chon'sin, ¿no es así? Cuéntame, ¿cómo es tu hogar? Apenas he visitado las tierras de Daein y Begnion, y en contadas ocasiones otros lugares del propio continente, pero no he tenido la fortuna de ir más allá. - Un hecho que esperaba poder cambiar algún día. Quería ampliar sus horizontes, especialmente aquellos internos. Conocer otras culturas, otros reinos. ¿Quién sabe? Quizá más allá del mar pudiese haber un lugar lo más parecido posible a la utopía con la que soñaba.
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 05, 2015 8:54 am

La mujer sonreía a cada palabra que hacía el hombre, sentía como si aquél gran sujeto se atara a sí mismo hacia la tierra, la realidad era importante pero si un ser humano no tenía sueños tampoco tendría algo imposible por lo que luchar. - Puede que sean leyendas, estimado Argus, de ser así entonces estaría buscando algo que no existe ¿no es verdad?. Pero por fortuna, las experiencias que he pasado por aquella odisea no son una fantasía ni una ilusión... un claro ejemplo de lo que digo es que pude conocerlo a usted, ya con eso, mi viaje ha sido más que beneficioso respondió, haciendo una pequeña sonrisa, recordando a los que también había encontrado en su camino. Eso la ponía feliz, le despreocupaba el hecho de que todas sus lecturas hayan sido una mentira, fueron para ella una mentira agradable en la que pudo poner un sueño en marcha.

- Me queda claro que las armas son herramientas para matar, mi estimado. Respondió Rosa, continuando a su lado. - Estas se usan para proteger algo en especial... bien sea un ser querido, tus propiedades, las propiedades de tu dueño, tu orgullo, tu fuerza, tus ideales, tu integridad. Cuando algo la cual defiendes se ve amenazado no dudarás en usarla en contra de tu agresor. No puedo contradecirte que esto sea bueno o malo, porque el arma no sabe que es la guerra o que es la paz. El arma no elige por el corazón de los hombres sino por la energía que emanan, si un asesino viniera y me comprara un puñal para asesinar a mi familia, mi deber como mercader sería entregárselo pero entonces jugaría mi propia razón en contra para no vendérsela, pero tarde o temprano, sea con un puñal, una escoba o una sartén hirviendo, intentará cumplir su meta. ¿Ha cambiado el venderle yo un puñal o no vendérselo?. Como bien dices, "son herramientas", no son seres vivos con sentimientos. El dueño es el culpable no el arma que empuña. Rosa tenía muy en claro que vender armas era intercambiar un bien por dinero independientemente de que este sea para hacer el bien o el mal, era su trabajo después de todo, no podía mezclar mucho la moral humana dentro de la naturaleza de la misma siendo que ambas se contradicen.

Rosa escuchaba atentamente a su compañero. Sonrió con amabilidad mientras observaba el firmamento imaginándose el mundo que Argus le contaba, palabra por palabra. - Es un sueño admirable mi estimado. "Vivir en un mundo donde no haya discriminación, corrupción, guerra... temor". Pero... ¿no has pensado que tal vez las personas que deseen vivir sus vidas "como deseen" terminen matando a otras porque lo privan de sus sueños?. Si dado el caso, yo me entrometo en tus deseos anteponiendo los míos, haciendo que no pudiera avanzar, ¿que harías?. En dado caso sea yo una mujer violenta, me enojara y negara tus palabras, ¿que pasaría?. Los seres humanos somos muy complejos y en cierta medida... "egoístas" con los demás... Rosa se detuvo un momento en su hablar, cerró los ojos dejando que el viento tocara su delicada piel, y luego continuó - Aún así, es un hermoso sueño querido. Espero poder contribuir a tus metas, sé que... aunque los sueños suenen locos, es algo necesario. Porque sin una meta difícil la vida se volvería un juego aburrido.

-Chon'sin es... una hermoso lugar de muchos colores, donde la magia parecía ser utilizada por la misma naturaleza mostrándote eventos increíbles. Los árboles rosados contrastan con los ríos de colores, un arco iris en la tierra, que puedes tocar y sentir la suavidad de sus flores y sus algas en el agua. Amplio y despejado pero por desgracia, no es un lugar muy seguro en el momento. Es un bello paraíso en donde los hombres quieren poner su mano destructora... es una pena en verdad. Deberías ir allí en alguna ocasión mi estimado, quizás yo podría ser tu guía por esas místicas y lejanas tierras. Respondió la mujer, con una sonrisa mientras sostenía levemente el brazo de su compañero por unos momentos para lugar soltarlo de nuevo.
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 05, 2015 5:46 pm

....Una sonora risa escapó de sus labios al escuchar la explicación de la muchacha con respecto a la irrelevancia de si tales leyendas eran verdad o no. Asintió de manera efusiva para darle la razón mientras volteaba brevemente para observarle. - ¡Muy cierto, muchacha, muy cierto! A veces, en la vida, lo importante no es el lugar al que nos dirigimos sino el camino que recorremos, y nuestras experiencias a lo largo de éste. Para ser tan joven eres una chica bastante sabia, ¿sabías? - Rio una vez más y condujo la mirada al frente. Poco a poco la noche se apoderaba de todo el panorama. Afortunadamente el cielo, con el transcurso de los minutos, fue viéndose iluminado por diminutos luceros, y por una hermosa luna en cuarto menguante. Todas ellas en conjunto ofrecían la iluminación justa y necesaria como para que tanto el hombre como la mujer pudiesen orientarse en su trayecto. Mientras tanto la mirada precavida del hombre en ocasiones se apartaba del camino para evaluar los alrededores y asegurarse de que algún grupo de bandidos o emergidos no se cruzaran con ellos.

....- Debo darte la razón en que si un hombre de malas intenciones busca hacerse con un arma, da igual, a efectos prácticos, si se la provees o no. Si decides no vendérsela quizá vaya con otro mercader y asunto resuelto. Pero en esa situación hipotética de la que me has hablado... ¿Tu estado anímico sería el mismo sabiendo que fuiste tú quien le entregó el arma homicida al que lastimó a tu familia, que de saber que por lo menos te negaste a ser partícipe del delito? - Una pregunta que, a juzgar por su tono de voz, era formulada más como curiosidad que como reproche. Le gustaba debatir y aconsejar, ambas cosas en igual medida, y también conocer otros puntos de vista, en especial aquellos que iban en contra del suyo. No se consideraba alguien particularmente sabio como para considerarse a sí mismo con la mente abierta, pero al menos hacía lo posible.

....Durante los segundos siguientes guardó un profundo silencio, y su rostro se tornó un poco menos alegre. Pero lo que podía apreciarse en su semblante no era enfado, ni incomodidad, ni desagrado. Se mostraba pensativo, pues las palabras de la fémina eran ciertas e importantes. Sus propios ideales tarde o temprano chocarían con los de otras personas, e incluso en algunos casos lo haría con los sueños de individuos que tenían cierto grado de inocencia. ¿Qué decisión tomaría cuando ese momento llegase? ¿Hasta dónde sería capaz de llegar para alcanzar la utopía por la que luchaba? Terminó por soltar un profundo suspiro. -
Una vez más debo darte la razón. Soy consciente de que mis sueños no se complementan necesariamente con los de todos los demás. Habrá gente con deseos más egoístas o menos pacíficos. Me imagino que es inevitable que algunos sueños, tarde o temprano, deban erigirse sobre los sueños rotos de otros. Si te soy honesto no sé qué haré cuando ese día llegue. Deseo el bien para todos, pero se presentarán momentos en los que tendré que elegir el bien de unos, a cambio del mal de otros. Una responsabilidad pesada, ¿eh? Ojalá que, cuando ese día llegue, pueda tomar una decisión justa, y la voluntad para no ceder ante el peso de las consecuencias. - Al terminar de compartir sus pensamientos al respecto esbozó una pequeña sonrisa.

....El tiempo transcurría de manera tan fluida y sin percances que los minutos parecieron transformarse en segundos. Sin darse cuenta ya en la distancia podía apreciarse las luces en los hogares o locales del poblado al que se dirigían. Se encontraba aún bastante lejos, pero significaba, por lo menos, que iban por buen camino.


....- Suena verdaderamente como un lugar mágico y digno de disfrutar, y lamento de todo corazón saber que tal belleza peligra por la ambición de los hombres, y seguro que también por la inclemencia de los emergidos. Espero poder cruzar el mar algún día hacia esas tierras, y espero, con más fuerza todavía, el poder ayudar a tu hogar para que no solo sea un lugar paradisíaco sino también pacífico. Cuando ese día llegue no dudaré en pedirte que me guíes por esos lares. - No estaba seguro, sin embargo, si ese día realmente llegaría y, de ser así, cuándo sería. Por el momento se sentía atado, así sea por responsabilidad moral, a Tellius, y a conducir tal continente a una situación mejor. - ¿Sabes? Sé de un sitio en el que podrías hospedarte en los días futuros. El único inconveniente es que no se encuentra en este reino sino un poco más lejos, en Begnion. Por esas tierras existe un gremio al que pertenezco, La Guardia. Allí podrías tener un techo bajo el cual dormir y algunos platos de comida asegurados sin necesidad de pagar. Lo único que hace falta para compensar tales servicios es ayudar con las tareas diarias. Podrías establecerte allí al menos el tiempo que estés en este continente, o si tus sueños te conducen, en algún momento, a Begnion.
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 09, 2015 6:43 pm

El hombre parecía haber reído y disfrutado de esa pequeña conversación, la joven mujer dio una pequeña sonrisa en sus labios y miró al firmamento. No me considero sabia, solo trato de buscar la felicidad y las cosas buenas en cada evento que ocurre. Si nos fijamos en lo malo, el mundo sería un lugar terrible y la vida un caos total... pero eso no es cierto. respondió la mujer, mientras observaba su alrededor. ¿Cuanto ha pasado ya desde que salió de su hogar?, siempre intentó mantenerse alejada de las personas, leyendo textos e historias de fantasía. Leyendas y mitos de los objetos, entre el poder de las pociones hasta la magnificencia de un arma.

El hombre tenía un buen punto, pero Rosa continuaba negando con su cabeza sobre este hecho. si el arma decide elegir a esa persona como su maestro, no puedo evitarselo, señor Argus. En caso de que esa persona quisiera matar a mi familia y yo le ofreciera el arma, realmente preferiría que gastara su dinero en mí y alertar a mis seres queridos para evitar esto. la mujer hizo una pequeña pausa, luego fijó su mirada por un momento a la espada del hombre.

Ya le he vendido armas a asesinos... porque... todos los que empuñan armas deben estar conscientes de que, en algún momento, deberán quitarle la vida a otro ser vivo. miró al rostro del hombre, en la mirada de la joven no había malicia, ni resentimiento, ni ningún sentimiento de odio o repulsión. ¿Has matado a alguien señor Argus?, tal vez, esa persona que mataste tenía una familia, un hogar que sustentar, que se cruzó en tu camino mientras hacía su trabajo y alguno de los dos debía morir en ese cruce. No todos los que llamamos "malos" son malos de verdad, simplemente chocan con la ideología de otro ser y a veces, por presión o por necesidad encuentran las maneras fáciles de ganar dinero como un escape a su necesidad y las de sus seres queridos. Muchos buscamos justificar nuestros actos que hacemos durante nuestros propósitos, pero si nos ponemos a pensar... para buscar la paz hace falta la guerra, porque en el ideal de quien hace la guerra encuentra que en ella se gana poder, prestigio, admiración a través del miedo.

Rosa extendió un poco sus manos hacia los lados, levantó un poco su rostro y comenzó a sentir de manera apacible el ligero viento que generaban sus pasos y la corriente del aire sobre su cuerpo. Este es un mundo imperfecto, señor Argus, y todos somos imperfectos. Todos buscamos de una u otra forma alcanzar nuestros ideales... encontramos personas que nos ayudan y comparten nuestro mismo sueño, pero también encontraremos otros en los que ve ridículo y hasta perjudicial nuestra meta... y entonces allí es donde comienza la rivalidad, el odio y hasta la muerte.

La joven mujer hablaba con tranquilidad, con serenidad. No había malicia en sus palabras, tampoco en su rostro. Mantenía un semblante tranquilo y relajado, incluso disfrutando de aquél paseo, bajo la luz de la luna y las estrellas, junto a un guardián a quien sentía cierto aprecio e incluso, admiración. Cada quien debe saber que esperar de su vida y del mundo que lo rodea, si tu sueño es la paz, personas como yo te seguirán... pero algunos otros te repudiarán porque siempre desean estar por sobre los demás. No se puede cambiar al mundo sin el sufrimiento, sin el sacrificio. Para erguir una barra de hierro se necesita de mucho calor, muchos golpes. Incluso, la barra que deseabas erguir no estará del todo erecta sino que, simplemente, será imperfecta... porque nuestros sueño nunca terminan como resultan, siempre hay detalles que quedan faltando, sean pequeños o grandes. La mujer hizo una pequeña pausa, luego miró al hombre. No podemos ver los pensamientos generales, hay que enfocarnos en los ideales individuales. Yo, Rosa, en mi caso, te seguiría por aquél ideal que has propuesto..

El hombre habló de su hogar con palabras de verdad en su boca, era un poco triste y deprimente lo que estaba ocurriendo, pero eso no la desanimó en absoluto. Estoy segura que, si luchas con toda tu fuerza, y si la gente que sigue tu ideal trabaja codo a codo contigo, algún día podré ver a aquél mágico lugar liberado al igual que con el mundo. Es un sueño ambicioso... me agrada. Y sobre el lugar que me mencionas, suena bastante bien, aunque mi estancia no sería permanente ya que soy una viajera en busca de mis propios sueños... pero te prometo, que aunque esté lejos de tí, estaré apoyándote.
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 09, 2015 11:36 pm

....Quedó profundamente pensativo ante la contestación de la joven con respecto al tema del que platicaban. No terminaba de compartir su punto de vista con respecto a las implicaciones morales de venderle un arma a una persona que hará mal uso de ésta, sin embargo comprendía a lo que se refería y lo respetaba. Más importante todavía era que a pesar de no compartir su postura admitía que tenía razón en algo fundamental: toda arma eventualmente se emplea para matar, sea para bien o sea para mal, sea para proteger o para causar algún perjuicio a otros, sea en honor a la guerra o en honor a la paz. E igual de cierto era que resultaba difícil determinar verdaderamente cuál persona tenía buenas intenciones y cuál tenía malas. Lo que para unos puede ser bueno para otros es malo. Él mismo había tenido que acabar con la vida de otros mediante el uso de su arma, y aun cuando fue en ocasiones en las que consideró que fue necesario o inevitable, puede que a ojos de esas personas los ideales o motivos del pelirrojo fuesen cuestionables o malos. No contestó a la pregunta de la joven con respecto a si había acabado con otras personas o no, pero asumió que su silencio sería fácilmente interpretable.

....- Supongo que no existe ni el bien ni el mal absolutos, ¿eh? Ni nadie enteramente bueno o enteramente malo. - Pronunció con una pequeña sonrisa en los labios. Era todo lo que podía decir al respecto. Si bien su postura no terminaba de coincidir completamente con la de ella, era cierto que las palabras de la joven le habían ayudado a darse cuenta de detalles en su propia ideología que a veces pasaba por alto. - E igual supongo que tarde o temprano mis sueños de paz tendrán que volverse realidad a través de la batalla. - Un hecho que tenía muy presente incluso antes de cruzarse con la joven, pero sobre el cual prefería no pensar mucho por lo desagradable que le resultaba. Era algo que tendría que enfrentar tarde o temprano y de lo que no podía huir. Si la idea de combatir por la paz le resultaba desagradable la única opción era desistir, abandonar sus objetivos, y dejar que el mundo continuase en la situación precaria en que se encontraba. No era una opción aceptable.

....Trató de apartar de su mente los pensamientos amargos y volteó ligeramente el rostro para ver a la muchacha de soslayo mientras continuaban platicando. -
Pues déjame decirte que me alegra saber que mis sueños te resultan agradables. Soy solo un simple hombre frente a una gran meta, así que cada aporte, cada persona a mi lado en este camino por la vida, me resulta útil y agradable. Con respecto a lo otro, ¡no te preocupes! Sé que, por lo que me has dicho, tus metas te llevarán por distintas tierras, por lo cual no te vas a establecer en Begnion de forma permanente. No hace falta que te unas de manera oficial al gremio. Te ofrezco la oportunidad de hospedarte como un simple huésped, o como un miembro de manera extra oficial hasta que tu camino te lleve lejos de estas tierras. Y, obviamente, si un día regresas serás bien recibida en el grupo. E incluso estoy seguro que a más de uno de mis chicos les gustará ver tus armas.

....Minuto a minuto podían observar el pueblo cada vez más cerca. No pasó demasiado tiempo para que pudiesen llegar a la entrada del mismo, en donde un par de guardias se encontraban apostados, y algo aburridos, vigilando quiénes pretendían entrar. El ver a la muchacha no les resultó alarmante, pero uno de los dos chicos observó con duda y sospecha al enorme mercenario. Por fortuna el segundo ya le conocía, y de hecho había compartido un par de jarras de vino con él en la tarde. Gracias a este detalle los guardias se hicieron a un lado y dejaron que el dúo ingresase al pueblo.

....Las humildes calles se mostraban vacías y los hogares cerrados, pero con una cálida luz procedente de cada ventana, así como algo de humo visible en algunas chimeneas. Donde más vida podía apreciarse era en algunos establecimientos dispersos por el lugar. -
Creo que es por aquí. El lugar es sencillo y económico así que no costará demasiado poder descansar bajo un techo seguro. - Compartió con su compañera mientras continuaba su camino a través de las calles. - Por cierto, ¿de dónde es tu mercancía? ¿La has traído de tus tierras o la forjas tú misma?
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 11, 2015 9:26 am

Rosa continuó su paseo nocturno, al lado de su compañero quien le parecía agradable. El hombre respondía a su punto de vista, Rosa asentía, parecían estar teniendo una conversación amena aunque nunca estaba de más un poco de amargura y realidad en ellas. Pero al fin de cuentas era lo que hacía una conversación interesante, el saber como dos puntos de vista chocaban entre sí y de ello se formaba una discusión tranquila para intercambiar opiniones, y ver como el pensamiento de cada individuo se veía un poco trastornado por el otro, algo realmente fascinante.

La joven escuchaba con diligencia todo lo que el varón le mencionaba, ella respondía con amabilidad. - Soy una mujer errante, me sentiría muy complacida y agradecida de ser parte de vuestra empresa, pero no podré estar con ustedes si no son un grupo deambulante. Me agradaría estar con ustedes, verlos más de cerca, conocer sus armas... es mi pasatiempo después de todo, y por supuesto, venderles la mercancía que tengo en aquella bolsa. Pronto será surtida con armas poderosas, ya lo verás. Rosa intentaba mantener contacto con todos los herreros que encontraba en su camino, le parecía una grata oportunidad para mejorar sus productos ante los demás.

Con cada paso que daban, podía divisar las luces de las velas a lo lejos, era el pueblo, el cual después de tanto caminar sin tener un momento aburrido, llegaron seguros y sin ningún contratiempo o al menos, solo durante el camino.

Uno de los guardias detuvo al varón que estaba acompañando a la muchacha, Rosa a pesar de ser una chica agradable, también tenía unas largas y fieras espinas en su tallo, estaba maquinando en su cabeza una forma elegante, amable y confiable de que los guardias le dejaran pasar. "Mi estimado aquí a mi lado es mi guardaespaldas, soy una vendedora de armas errante, no puedo viajar sin una protección. Espero no sea problema, mis estimados", con suma velocidad y con su habilidad de conversación dado su profesión tenía ya anticipada cada palabra y una respuesta según los vigilantes respondieran ante ella, pero por fortuna el mismo mercenario había solucionado el problema, Rosa solamente sonrió con amabilidad y asintió en agradecimiento a los guardias por dejarlos pasar.

Rosa observaba cada detalle, cada luz, intentaba percatarse de alguna forja cercana para establecer contacto con aquél hombre pero no vio nada similar para su desgracia. Era un pueblo pequeño, humilde y agradable, Rosa se mantuvo aún más cerca a su acompañante, casi como si quisiera obtener su calor corporal mientras caminaba por las frías calles bajo la grandeza de la noche que se extendía sobre ellos.

El hombre la guió hasta el hospedaje, ella asintió ante sus palabras. Estaba costumbrada en dormir sobre la dura y fría tierra, cualquier elemento más blando y amable con ella sobre el que pueda dormir le sería mucho mejor que eso. -Bueno, querido Argus. Mi mercancía la obtengo de los herreros y de algunas tiendas de armas, me las venden a mucho menor precio que el original. En estos negocios así como ustedes se atacan y se hieren con armas, nosotros lo hacemos con palabras y con astucia, aprovechando cada defecto en el material o la forja para reducir su valor... es una guerra de mentes, todo por el dinero como siempre.

La mujer entró al lugar, se giró a ver al hombre que tenía en frente de ella y con amabilidad le pidió la bolsa de armas que cargaba, -No quisiera incomodarlo más, has sido un hombre muy amable mi querido Argus... la mujer que esté a su lado, será alguien bastante afortunada, jeje sonrió tímida, fue un pequeño momento de conocer mutuamente a la contraparte, y con l que había visto anteriormente sabía que era un hombre excepcional a pesar de su tosca apariencia. - como muestra de mi agradecimiento, permiteme hacerle un descuento especial a las espadas. de su bolsa, luego de examinar espada por espada, sacó una bastante idéntica en forma, la empuño con sus dos manos dado lo pesada que era, incluso más que la que tenía el hombre en su momento.

La espada era igual de ancha a la que poseía el varón, los materiales sin embargo no eran iguales, su mango tenía una preciosa forma de león, suave para la mano quien la empuñara, su hoja dejó ver su brillo apenas removió la suave tela oscura que ponía sobre ellas, el filo era abrumador. - De entre todas las espadas, esta es la que más se adapta a ti, querido. Siento una gran conexión entre ustedes dos. Es una espada hecha completamente de acero inoxidable, fuerte como su esperado dueño y de gran dureza que será difícil que haga mella en su hoja, un mango tan suave que sentirás la espada volar cerca tuyo , no tendrás muchos problemas en blandirla si ya eres un buen maestro en estas armas. Te la puedo dar con la vaina para que, cuando tu compañera no te pueda acompañar más, tengas otra de repuesto, porque la vida de las armas son perecederas como la de cualquier ser vivo... mi mejor oferta para ti, estimado. 495 de oro por ella la joven estaba perdiendo un poco de su propio capital, pero lo repondría con facilidad. Era más un detalle que quería tener con su compañero a solo una compra provechosa para ella.
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Jue Nov 12, 2015 3:35 pm

- Vaya, ¡comprendo! Por desgracia nuestro gremio está establecido, de manera fija, en Begnion. De todos modos si la suerte o el azar te llevan a esas tierras por algún motivo, siéntete en toda confianza de consultar sobre la localización de La Guardia que ahí serás recibida con los brazos abiertos por el tiempo que sea necesario. - No era extraño ver dentro de La Guardia a algunos visitantes pasajeros que habían recibido asilo temporal en la base mientras solucionaban algún asunto personal, o sencillamente mientras pasaba algún peligro. A veces se tenía la fortuna de que tales integrantes pasaban a volverse permanentes, y otras veces no. Fuese cual fuese el caso, el varón se contentaba de que su gremio fuese de utilidad incluso para los que se iban. - Igualmente si en un futuro necesitas ayuda con algún encargo, bien sea recuperar un objeto, escolta hacia algún sitio o algo similar, estamos a tu disposición.

Las calles del pueblo parecían desoladas. Eran pocos los transeúntes, más allá de ellos mismos, que paseaban por aquel sitio a esas horas de la noche. Apenas podían observar a uno que otro guardia que hacía su patrulla nocturna con algo de tedio, y que les saludaba con amabilidad al verles. De algún modo eso hacía que ese paseo, para el varón, le inspirase más serenidad. Era como si, por un instante, no hubiese problemas de los que preocuparte. Y el hecho de que la charla con la joven fuese tan trivial, ajena a los problemas graves del día a día, colaboraba con esta sensación. - ¡Ja, ja, ja! Así que esa es la forma en que funcionan los negocios, ¿eh? Un regateo que se basa en quién es el más astuto y consigue hallar más razones para bajar o subir el precio. No me extraña que estés tan bien equipada, muchacha. Al menos en el poco tiempo que llevamos conversando me has mostrado ser una chica que realmente tiene ingenio. - Un comentario honesto más que un simple halago. Y le llamaba la atención cómo en los últimos tiempos se había cruzado con tantos individuos jóvenes de mente astuta y despierta. Sentía algo de sana envidia por ellos, deseando haber podido tener su inteligencia cuando él tenía la misma edad que ellos. ¿Quizá así se hubiese evitado algunos problemas y tragedias?

Finalmente los pasos de ambos les guiaron hacia la posada en cuestión. El varón se detuvo, indicándole que era ahí a donde debían de llegar, y bajó la bolsa que cargaba sobre su hombro, aquella cargada con el armamento de la dama. Al oír el pequeño halago realizado por su interlocutora pudo notarse cómo el hombre se puso un poco nervioso, más por vergüenza que por incomodidad. -
Qué cosas dices, Rosa. Solo soy un hombre que no tiene nada que ofrecer más que un sueño. Nada más, y nada menos. - Mantuvo su sonrisa mientras, con su mano libre, se acariciaba la melena roja con algo de pena. Casi de inmediato extendió en dirección a la fémina la bolsa para entregársela de regreso tan pronto ésta se lo pidió.

Las siguientes palabras de la chica sembraron un poco de curiosidad en él. Le intrigaba saber qué clase de oferta la joven tenía para ofrecerle, y más interés le producía ante el hecho de que su arma actual ya había recibido bastante castigo por parte de los combates, y en base a su experiencia sospechaba que le quedaba muy poco tiempo de vida a su compañera de batalla. Necesitaría algún arma nueva, y quizá esa sería la oportunidad.

Cuando la mercader extrajo de la bolsa la espada en cuestión el pelirrojo se quedó observando los detalles del objeto: su hoja, el diseño de su empuñadura, su vaina. Era un artículo hermoso, no lo podía negar, y era evidente que la calidad del mismo era digna de aplaudir. El material se mostraba mucho más sólido y resistente que el bronce con el que usualmente hacían las armas que compraba. Pero tal vez lo más llamativo de todo fue el precio al que le ofrecían semejante obra de arte. Estaba seguro de que en algunas tiendas había visto otras armas de acero a un costo mucho mayor. -
¿Estás segura que me la puedo llevar por tan poco? Hum... - Dudó por un segundo. Tenía el dinero, y vaya que deseaba esa espada, pero de algún modo sentía que quizá estaba abusando en aceptar semejante oferta. Luego de unos segundos de silencio el hombre desató de su cintura una de las pequeñas bolsas de cuero que tenía, sitio en el que guardaba su dinero. Se tomó un pequeño momento para contar cuánto traía consigo y entonces retiró algunas moneas que fue a guardar en otra bolsa de cuero, aunque un poco más grande, la cual usualmente utilizaba para guardar los artículos útiles para el viaje tales como pociones. Cerró la primera bolsa de cuero y la acercó hasta la chica con la mano diestra, mientras que la siniestra la aproximó a la espada para poder empuñarla. - Aquí hay 510 monedas. 495 son para la espada, y el pequeño monto sobrante velo como cortesía de mi parte por la agradable velada de esta noche, y para que puedas costearte la habitación y algo de comida. No aceptaré un no por respuesta, es un pequeño obsequio de parte de un hombre que, seguramente, de no encontrarte iba a tener un regreso aburrido y melancólico. - Acompañó sus palabras con una sonrisa cálida, a la espera de que la dama aceptase el dinero.
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 14, 2015 11:11 pm

Rosa escuchó todas y cada una de las palabras que decía aquél enorme caballero, ella estaba en cierta forma agradecida por su compañía, su atención, su paciencia inclusive. Tomó la espada de la funda y se la entregó con un poco de esfuerzo a aquél noble hombre quien tenía en frente. -Señor Argus, felicitaciones por esta arma especial que he guardado desde que salí de Akaneia. Espero que le ayude a cumplir su sueño y lo acerque más a su meta, es todo lo que deseo para usted, mi estimado Argus. la joven sonreía con amabilidad, con dulzura, esperando a que el hombre la empuñara en sus manos.

La mujer tenía cierto interés en los trabajos que le estaba ofreciendo el hombre y su grupo, el tener un guardaespaldas le vendría bien para ella en especial al pasar por zonas de conflicto o en campos abiertos a altas horas de la noche, había visto la presencia de enemigos en sus viajes, enemigos extraños de armaduras variadas. Simplemente intentó alejarse de aquellos peligros pero seguramente en algún momento de su vida los tendría que enfrentar. -Sobre los servicios, me interesarían bastante en realidad mi estimado Argus. Cuando necesite de su ayuda estaré comunicándome contigo, ¿puedo enviarte una carta en caso de que encuentre algo interesante?. No quisiera perder el contacto, y quien sabe, tal vez una de las armas legendarias pueda caer en sus manos señor Argus... recuerde que las armas eligen a sus dueños.

La joven mujer pareció haber disfrutado cada momento con el hombre, desde su encuentro hasta su llegada a la posada, pero como todo comenzaba también tenía un final. No sabía que destino iba a tomar el gran sujeto, si se quedaría o si avanzaría hacia su lugar donde sus muchachos posiblemente lo estén esperando. Rosa sonreía ante los pequeños halagos que hacia el hombre su astucia, realmente Rosa sacaba sus afiladas púas cuando la situación lo merecía o cuando había negocios de por medio, pero incluso la venta de su arma era solo palabras y acciones que no venían de su astuta mente, sino de su amable corazón.

-Bueno, estimado. Te la puedo dar al precio que me dices, no tengo ningún problema. No soy muy buena haciendo regalos por lo que parece, pero espero que esta arma sea de lo más provechosa para usted, mi querido Argus. Ojala tu sueño se vea realizado La joven estuvo atenta a que el hombre le entregará las monedas que le correspondía para terminar el trato entre ellos dos. -Espero que la cuides mucho, y que te dure lo suficiente hasta que su hoja haga mella y se rompa.

Al parecer ambos tuvieron un buen momento juntos caminando por el camino oscuro, caminando bajo el firmamento, bajo la luz de las estrellas y de la hermosa luna. Rosa no sabía como agradecerle por lo que había sucedido. -Me iré ahora a descansar, espero que nuestros caminos se crucen... y... me gustaría visitarte alguna vez a tu lugar, tal vez alguien allí quisiera comprar alguna de mis armas, estaré bien equipada la próxima vez que parta para visitarte mi buen hombre.

Rosa guardó sus armas y las llevó a su hombro, tomó el dinero y lo guardó igualmente en su bolsa, hizo una reverencia y así, avanzó hacia el lugar donde se alojaría para pasar la noche. Pero antes de irse del todo, se giro una vez más -Estoy segura que, la mujer que decidas tomar como esposa, será alguien muy feliz a tu lado... solo espero que puedas ser feliz, ese es mi deseo señor Argus
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 15, 2015 12:18 am

....Cuando sostuvo la espada en su mano libre pudo sentir el peso de la misma. No cabía duda de que era un poco más pesada que las armas que solía blandir usualmente, pero estaba seguro de que con la suficiente práctica sería capaz de habituarse a esa característica y a maniobrarla con mayor facilidad. Palpó cuidadosamente la hoja, comprobando que efectivamente no había experimentado todavía el fragor de la batalla. Su superficie se encontraba inmaculada, y bastó con deslizar cuidadosamente el índice por el borde para comprobar que se encontraba filosa. Asintió con la cabeza con evidente satisfacción y ajustó la espada en su cintura, en el lado opuesto de su espada de bronce. - Una vez más muchas gracias por esta oferta. Se ve que es un arma de increíble calidad y el precio ha sido bastante asequible. Espero poder regresarte el favor en un futuro. - Contaba, pues, con que se volverían a ver tarde o temprano. La oferta de recibirle en La Guardia, así fuese como huésped, había quedado sobre la mesa, abierta para cuando la muchacha desease tomarla.

....Su sonrisa se mostró más cálida y amable cuando la muchacha comentó con respecto a los servicios ofrecidos, aquellos que le podían aportar su gremio. Y si bien el poder adquirir un arma de inconmensurable poder resultaba tentador, la verdad era que el simple hecho de poder ayudar a alguien que requiriese sus servicios resultaba recompensa más que suficiente. En conjunto, claro, de algunas monedas que pudiesen ayudar a comprar algo más de comida y materiales para su gremio. -
Tus cartas serán bien recibidas, créeme que sí. Aunque deberé pedirte que cuando me envíes alguna me anexes, además, el cómo podría contestarte. Me imagino que al ser una muchacha que se mueve por distintas tierras me resultará difícil especificar a dónde debería de enviar cualquier carta mía. ¡Además podrás contar con una buena oferta si llega el día en el que requieres nuestros servicios! Será una forma, aunque muy humilde, de retribuirte lo que has hecho por mí, ¡ja, ja, ja!

....Por cortesía se mantuvo frente al umbral de la posada. Allí permanecería hasta comprobar que la joven hubiese entrado con total seguridad. Él también tenía rentada una habitación allí, sin embargo todavía tenía un par de cosas que hacer antes de ceder ante el sueño, como lo era comprar algunas provisiones para el viaje de regreso. - ¡Gracias por tus buenos deseos! Estoy seguro de que igual de afortunado será el hombre que logre cautivar el corazón de tan agradable damisela. Y espero que, cuando ese día llegue, se trate de un hombre digno de ti. - Alzó una mano para realizar un ademán en gesto de despedida mientras la muchacha terminaba de entrar. Y cuando así fue se dio la media vuelta y caminó con parsimonia por las oscuras calles del pueblo. Por lo menos sería una noche tranquila.
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Re: Requiescat in pace [Privado]

Mensaje por Eliwood el Miér Nov 25, 2015 4:31 am

Tema cerrado.

50G a ambos participantes.

Ambos obtienen un incremento de +1 EXP.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Esp. de bronce [1]
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [4]
Katana de bronce [3]
Gota de Veneno [2]

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3588


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Re: Requiescat in pace [Privado]

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