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[Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

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[Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Jue Jun 29, 2017 9:08 am


El agua chocando contra la madera. La brisa marina sobre la piel. Los rayos de sol irradiando intensamente de día, o el silencioso cielo estrellado de noche. Las voces graves que se combinaban para coordinar tareas, o a veces simplemente para entonar alguna canción de ambiente. Las grandes telas moviéndose a son del viento. Los viajes en barco eran todos muy similares, y no eran novedad para aquel aún joven caballero. Pero las travesías que había realizado hasta entonces habían sido viajes a los países vecinos, de misión, o incluso a los países aliados en Magvel.

Gerard no estaba muy preocupado por su corcel. Era un caballo de guerra fuerte y fornido, y ya había viajado antes en barco con él hacía un par de años, durante una misión, aunque sí era la primera vez que realizaba un recorrido similar. Por si acaso, su amo le había mantenido en la cubierta, lo suficientemente espaciosa como para que no resultase un problema para los tripulantes.

- ¡Tierra a la vista! - Con una mirada seria pero relajada, giró la cabeza. Aquella sería la primera vez que Gerard pisaría aquel continente. La tierra de Akaneia... un continente en el que, unos meros seis meses atrás, nunca habría pensado que pisaría, y sin duda no tan pronto, ni siquiera tras empezar su viaje. El continente cuyas banderas habían ondeado al aire algunos de los misteriosos ejércitos que habían estado atacando su país, Grannvale. Y sin embargo, la suerte le había mandado allí. A un país que, según los rumores, había estado combatiendo contra aquellos misteriosos seres, los “emergidos” según había oído, y que además había obtenido la victoria frente a ellos. Es por ello que no dudó en pedir pasaje en el navío donde se encontraba -a cambio de protegerlos en caso de que algo pasase, pues todavía era un caballero de Grannvale-, a pesar de que eso significasen más posibles rumores, pero debía hacerlo. Sería, además, peligroso y arriesgado que un caballero -aunque fuese uno errante- de Grannvale estuviese allí... pero debía hacerlo. Sí. Obtener información valiosa de los que salieron victoriosos frente a esos seres era de vital importancia. Era, de hecho, de los principales propósitos del viaje de Gerard. La razón por la que había salido de Edda. La razón por la que lo había apostado todo y dejado atrás su patria.

El barco en el que viajaba se trataba de un buque mercante bastante más grande de lo normal, con numerosos tripulantes y una amplia cubierta. El recorrido original fue desde Friege, la ciudad que había establecido como su principal base de operaciones en Grannvale, hasta una ciudad portuaria al norte de Nohr. No obstante, para ello el barco debía antes reabastecerse en un pequeño pueblo portuario en una isla que al parecer pertenecía al país vecino, Ylisse.  Aquel pueblo podía verse ya a lo lejos. Al igual que un barco algo más pequeño, que ondeaba las banderas de Jugdral y parecía dirigirse a toda velocidad hacia él.

Un momento... - ¿Un barco de Jugdral?- No era el único en haberse dado cuenta. Los marineros ya estaban vociferando sus dudas, y lanzando preguntas al aire. Se suponía que el suyo era el único barco procediente de Jugdral que había zarpado desde hacía tiempo, debido a las tensiones entre ambos continentes. ¿Qué significaba aquello?


Última edición por Gerard Van Reed el Vie Jun 30, 2017 7:58 am, editado 1 vez (Razón : Al ser un buque mercante, está más justificado que hayan aceptado a Gerard a bordo como escolta.)
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Vie Jun 30, 2017 5:49 am

Aquella se trataba de su segunda misión fuera de Nohr desde que Xander le había dado permiso para investigar y pasar mayor tiempo por su cuenta. Esa había sido la mejor de las noticias que, a su parecer, podía haber recibido después de su larga charla y cansado entrenamiento con su hermano mayor. Su estadía en la capital de Nohr se estaba volviendo monotemática y sin esencia, dejando pasar los días entre entrenamientos y visitas a sus hermanos. Su padre tampoco le prestaba demasiada atención por el momento, así que la situación que se le presentaba no era ni mucho menos la que había soñando durante su encierro en la fortaleza del Norte.

El hecho de salir nuevamente de su tierra suponía un enorme avance no solamente en su propia confianza sino en sus habilidades, mejorando ampliamente en todas y cada una de las ocasiones que se veía envuelta en algún tipo de evento extranjero. Su motivación también aumentaba, anhelaba aquellas aventuras que le brindaba la vida y quería aprovecharlas de la mejor manera para proteger su reino, a sus hermanos y a su pueblo. Asimismo, sus aventuras le proporcionaban una imagen más global de todas las culturas, religiones, monarquías y formas de gobierno, cultivos, haciendas… sirviendo todo ello para cuestionarse si las acciones de su padre en Nohr eran las correctas o se adecuaban a la mejor forma de actuar que podría considerar un monarca.

Ylisse parecía un buen ejemplo a seguir. El príncipe Chrom, su heredero, realizaba una tarea extraordinaria como guía y líder, según escuchaba de los aldeanos. Hacía ya varios días que había cruzado la frontera para adentrarse en el desconocido reino vecino, pero a diferencia de infundirle temor más bien ocurría lo contrario, respetaba la forma tan admirable y los logros y clamores que el pueblo le regalaban. Igualmente sentía curiosidad por saber cómo estaban lidiando con los emergidos; era cierto que Nohr, valientemente y con fuerza de voluntad había logrado alzarse con la victoria ante dichos seres, pero podrían regresar, por lo que observar, analizar y estudiar las batallas de otros reinos suponían una comparación de la cual se adquirían buenas enseñanzas.

Había estado los últimos días en la zona este del reino, sin llegar nunca a localidades cercanas a la capital por si aquello no fuera del agrado de la familia real del lugar, pues sabía que la religión que profesaban era precisamente la contraria a la cual se adora en Nohr. Seguía sin lograr comprender la importancia de aquel detalle cuando, desde su humilde opinión, la búsqueda del bienestar social era lo que debería primar. Había decidido, no obstante, dejar atrás la zona continental y embarcar rumbo a una isla oriental, ubicada por encima de Nohr. Desde allí podría regresar directamente en barco a su hogar, ya había recabado mucha información que deseaba con ahínco compartir con su familia.

Cerca de uno de los pueblos costeros había logrado vislumbrar uno de los paisajes más bellos que recordaba desde entonces. El sol se reflejaba en las aguas azules creando un dibujo anaranjado difuminado por todo el lugar, llegando incluso hasta el horizonte. Aquellos colores eran imposible de ver en Nohr, siempre teñidos de morados, violetas u otros colores fríos que restaban calidez a cualquier paisaje. El mar parecía calmado, relajado, sin apenas oleaje, pero a lo lejos era ya capaz de diferenciar una embarcación; por la dirección de este parecía provenir de algún lugar que Corrin desconocía, motivo que avivó su curiosidad. Estaría bien quedarse en la playa a esperar y preguntar. Pronto, no obstante, apareció una segunda. Ya era capaz de vislumbrar las banderas de ambas naves, poniéndose tensa por segundos. Aquellos estandartes siempre traían malos presagios a su zona, no pensaba permitir que también lo hicieran con aquella tierra.

Creo que deberíais volver a casa y avisar a los soldados más cercanos, ¡por favor! –espetó Corrin a los pescadores que allí se encontraban. Al ver dónde se posaban los ojos de la princesa sus rostros cambiaron de uno tranquilo a la sorpresa, y posteriormente a la duda y al medio. Algunos de ellos huyeron dejando las redes y sus pequeñas embarcaciones allí, volviendo al pueblo. Otros, en cambio, permanecieron, indecisos, sin querer abandonar el único medio de vida que tenían. Corrin lo comprendía, por lo que apretó los puños. En ese momento solo podía esperar.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Vie Jun 30, 2017 10:34 am


El segundo barco, que quedaba a estribor desde el punto de vista del buque mercante donde viajaba Gerard, no se detenía. Al contrario: tenía las velas levantadas, y debía de ir menos cargado que el suyo, pues iba considerablemente más rápido que el suyo...  y, a pesar de que todavía estaban distantes del puerto, a ese paso aquel navío misterioso llegaría antes. Gerard se asomó por el costado, intentando averiguar de qué tipo de barco se trataba.

- ¡H-Hay soldados en la cubierta del barco, señor! ¡Llevan armaduras y banderas jugdralitas! - No hubo respuesta por parte del que debía ser el capitán, que había ido a hacerse cargo del timón. Parecía tener severas dudas sobre qué hacer.

Pero entonces, cuando el barco se hubo acercado un poco más, ocurrió algo inesperado. Como si solo en ese momento se hubiesen dado cuenta de la presencia del barco mercante, el segundo navío cambió su rumbo de forma radical. Rápidamente acordó distancias con el barco de Gerard, y en cuanto se hubo acercado hasta estar a una veintena de metros, pasó a estar en paralelo, se quedó así unos segundos, y... de él, salieron varias bolas de fuego, dirigiéndose justamente hacia el barco mercante. Una de ellas impactó en la cubierta, mientras que la otra pasó peligrosamente cerca de las velas. El primer impacto produjo un temblor considerable en el barco.

Gerard pasó a tener muy claro lo que había que hacer dado lo que acababa de ocurrir. Se dirigió hacia el timón, donde parecía hallarse el capitán. - ¡Responded! ¿Cuántos a bordo de este barco saben combatir, aparte de mí? - El capitán giró la vista hacia él y habló con un tono muy grave y serio. Fue cuando  Gerard descubrió el parche que llevaba. - Hemos contratado a unos cuantos guardias más, pero no esperábamos luchar. El resto son mercaderes. - Efectivamente, había unos cuantos hombres, todos sin mucha pinta de soldado, pero sí altos y con una vaina en la cintura. Cinco en total, si no había más en alguna cabina.

Volvió a mirar a aquel hombre. - ¿Vos tenéis experiencia, verdad? - Algo en él le parecía familiar, diferente al resto de tripulantes. Esa seriedad, esa mirada...   - Imagino que sabréis lo que hay que hacer. Un barco de Jugdral nunca atacaría de esta forma a uno mercante. Deben de ser...  - No acabó la frase, pero aquella amenaza había llegado a oído de todos, incluso de los mercaderes. Era muy probable de que no se tratasen de simples piratas. - Hay que prepararse para el combate. - El capitán pareció entender de lo que hablaba, porque de repente, dejó el timón y desenvainó su sable. - Hace años que no lucho, pero llevo toda mi vida en este barco. Si tengo que morir en él... lo haré.-

Dicho eso, dejó el timón, desenvainó el sable que llevaba en la cintura, y se dirigió al resto de marineros. - ¡Preparaos para el combate! ¡Si no nos abordan ellos, lo haremos nosotros! Coged cuerdas y ganchos, espadas y cuchillos! ¡Vamos! - Gerard esbozó una muy ligera sonrisa de complicidad en su rostro. Al parecer, no tendría que coordinarlo todo él.

Pasó casi un minuto de caos general, en el que fueron recibidos por cuatro bolas de fuego más.  Los marineros vociferaban instrucciones y órdenes; Gerard aprovechó para ir a coger su lanza y liberar a su corcel. - ¿Qué te parece estirar un poco las patas, Sterkenburg? - No había combatido nunca con él en un barco, por supuesto... pero su caballo nunca le había decepcionado. Ambos barcos habían bajado las velas y reducido su velocidad, por lo que sería lo suficientemente estable. Y era consciente de que una inferioridad numérica como aquella en la que se encontraban precisaba de maniobras arriesgadas... como usar un caballo en un combate de abordaje. Gerard montó rápidamente y aprovechó los segundos que tenían para usar las riendas con el objetivo de que Sterkenburg se diese cuenta de la situación.

El barco enemigo se acercó un poco más a estribor, y de repente, algunas cuerdas con gancho fueron lanzadas contra la cubierta de su barco. - ¡Aquí vienen! ¡Formad una línea a mis lados! ¡Preparaos!  - Sonidos de acero rozando vainas. Tanto los pocos guardias que había en su lado como los soldados enemigos desenvainaron armas, momento en que Gerard pudo capturar la mirada de uno de ellos. Ojos rojos, mirada vacía.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Vie Jun 30, 2017 6:21 pm

Aquel sentimiento de malestar perduraba mientras aquellas dos embarcaciones continuaban acercándose a la costa del lugar. Las banderas de Jugdral se cernían como un aluvión amenazas y de caos que en cualquier momento podía estallar. Se posicionó al lado de los pescadores que aguantaban, tan impacientes e intranquilos como ella, aguardando cualquier posibilidad para hacer algo por los suyos.

Parecía que aquellas dos naves no tenían vinculación alguna entre sí, tanto el tamaño como la construcción era diferente, asimismo la sensación que desprendían. La primera embarcación, por el movimiento de los navegantes y su mayor envergadura parecía un navío mercante; pero no podía decir lo mismo del segundo, mucho más rápido y con pequeñas siluetas cuyo patrón de comportamiento no tenía sentido. Mucho menos lógico fue el cambio de rumbo que, de apenas un segundo a otro tuvo lugar. Corrin parpadeó, tardando un par de segundos en clarificar lo que pasaba: ¿Estaba atacando la embarcación más pequeña a la mayor? ¿Por qué? ¿Siendo del mismo continente no deberían tener, cuanto menos, unos intereses comunes? Aquello no tenía ningún tipo de lógica. Lo único que podía concluir era que de no hacer algo el barco mercante iba a salir mal parado.

Y quizás a cambio de su ayuda pueda obtener algo de información a cambio, pensó Corrin.

A pesar de encontrarse aún mar adentro cada vez distaban menos de línea costera. En ese momento, tras observar que a cada momento se complicaba la situación a bordo de la primera nave decidió acudir junto a uno de los pescadores allí presentes –Disculpa, necesito esta embarcación, no os obligaré a nadie a pelear o ayudar a unos desconocidos, pero si realmente teméis por la seguridad de vuestro pueblo acabar con la amenaza antes de que esta llegue es la mejor opción, así que aquellos que queráis ayudad, seguidme, y los que no, ¡quedaos en tierra pero no de brazos cruzados! –por suerte muchos de aquellos hombres eran valientes, deseosos de ayudar y de no permitir una posible matanza a borde de aquel otro barco.

En apenas unos segundos se encontraba ya surcando el mar, rumbo a las embarcaciones. Se escuchaban ya ecos metálicos junto con los destellos de desprendían las armas reflejando los cálidos rayos del sol. Parecía casi una burla, precediendo a la peor de las tormentas.

En apenas un par de minutos serían capaces de abordar cualquiera de las dos naves. La segunda de ella, infestada de emergidos, irradiaba malos augurios a su alrededor; la única opción operativa, pues, consistía en trepar ancla arriba hasta alcanzar la cubierta. No vislumbraba demasiados guerreros en aquel barco, por lo que, de no apurarse, no aguantarían las acometidas enemigas.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Vie Jun 30, 2017 7:50 pm


Gerard intentaba mantener en línea a los pocos guardaespaldas contratados y aquellos marineros que habían decidido coger cualquier cosa tuviesen a mano para defenderse, con la ayuda del capitán, que también gritando instrucciones. Y entonces… ¡Plank! Al primer gancho le siguieron algunos más. - ¡Aquí vienen! ¡Mantengan la posición! - Las cuerdas se tensaron,  y los enemigos en el otro lado, los “emergidos” empezaron a tirar de ellas, acercando ambos barcos hasta estar casi tocándose. - ¡Aguanten… aguanten! - Levantó su lanza en alto, para llamar la atención de los marineros e intentar inspirarles. Y entonces, dos soldados enemigos saltaron a la cubierta del buque mercante. - ¡Adelante, repeledles! - Calculando bien la posición del enemigo, aprovechó para dar una lanzada al primero que había saltado. Este intentó defenderse, pero su espada estaba en desventaja ante su lanza y su altura, por lo que logró atravesarle con éxito. Una poderosa lanzada que mandó el cuerpo de ese enemigo directamente al agua.

Por desgracia, el otro había conseguido herir a uno de los tripulantes durante el salto, y le siguieron más. Uno tras otro, los soldados equipados con espadas, lanzas y hachas fueron abordando su barco, y el combate sin cuartel dio comienzo. El choque del metal invadió el aire. A pesar de la desventaja numérica, al haber sido abordados tenían una ligera ventaja táctica, pudiendo lidiar con grupos separados de enemigos. - ¡Soy demasiado viejo para estos marrones! - Y aún así, al capitán le iba bastante bien contra el soldado con hacha contra el que estaba luchando. Gerard se encargó de dos enemigos más, uno que había ido directamente hacia él, al que inicialmente esquivó, y otro que estaba a punto de matar a uno de los guardaespaldas, al que atravesó de una lanzada por la espalda, para luego volverse para enfrentarse al primer enemigo. Haber montado a su caballo había sido una buena idea, pues sus movimientos parecían desorientar ligeramente a los enemigos.- ¡Por Grannvale! ¡No os rindáis!  -

Tras algunas docenas de segundos más –y con ellas, muchos intercambios de golpes- parecía que habían logrado repeler el primer grupo de abordaje… pero la cosa acababa de empezar, y al volverse, Gerard se dio cuenta de que más de la mitad de marineros y cuatro de los guardaespaldas se hallaban en el suelo, sangre brotando por sus heridas y manchando la cubierta. - S-Socorro...  -Gerard empezaba a mostrar preocupación. La batalla había comenzado bien, pues a pesar de haber superado a una fuerza mayor, aquellos seguían siendo simples mercaderes. Pero entonces… dos bolas de fuego más fueron lanzadas desde el barco enemigo. Gerard giró la cabeza; los magos todavía estaban lanzando conjuros.

¿De verdad lograrían aguantar un segundo asalto? ¿Qué podía hacer él? No... poco más podía hacer. Primer mandamiento del código de caballería: "defender a los inocentes". Debía seguir combatiendo.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Dom Jul 02, 2017 3:52 pm

Los gritos horrorizados de los tripulantes de la nave mercante resonaban en el vasto mar, pudiendo escucharse incluso pese al ruido de las olas rompiendo contra la madera de ambas embarcaciones. Corrin apretó los puños inconscientemente ante el sufrimiento sin sentido de aquellos pobres navegantes. Si hubieran actuado mal, si se tratara de canallas, traficantes, o cualquier otro tipo de malhechor… pero atacar indiscriminadamente a un grupo indefenso en su mayoría no era más que una aberración totalmente reprochable, ojalá su pequeño bote llegara a tiempo para evitar una masacre mayor.

Escuchaba una voz masculina firme y decidida emitiendo órdenes a sus compañeros, animando a la lucha y ordenando las diferentes estrategias a usar en el frente contra los emergidos que trataban de abordar el barco. Podía prácticamente sentir el olor a hierro del ambiente, no solo por las armas empleadas en la batalla, sino también por la sangre derramada en toda la cubierta. Solo un minuto más, por favor, aguantad.

Casi como si se hubieran escuchado sus pensamientos cesó el estruendo cometido por el entrechoque de armas, haciéndose el silencio. Supuso que los valientes del barco mercante habían repelido la primera oleada del ataque enemigo, sin embargo, vislumbrando el movimiento del barco enemigo no cesaría allí. Solamente había sido la primera incursión, preludio de una mucho mayor al haber comprobado la fuerza y la resistencia de sus contrincantes y al haber diezmado considerablemente sus fuerzas. Pero no permitiría que aquello volviera a suceder. No. Tan pronto como su embarcación hubo llegado junto a la mayor, trepó con agilidad por el gancho que los pescadores habían lanzado previamente, ser menuda tenía sus ventajas, y una vez dentro procuró ayudar a los restantes compañeros improvisados de aquella batalla.

Se giró para observar el horror hecho imagen. Nunca había presenciado el ataque de un grupo de emergidos pero no le era necesario observar más para saber que la crueldad era su principal característica. ¿Por qué se comportarían así? ¿Qué los impulsaba? ¿Y con qué finalidad? Aquellos interrogantes flotaban sin cesar en su mente, pero no era el momento de tratar de responderla cuando la vida de más personas podía estar en juego. Se acercó con paso decidido hacia quienes parecían contar con el liderazgo, manteniéndose a varios pasos de distancia y así evitar un encontronazo innecesario.

Mis disculpas, no contamos con demasiado tiempo por lo que considero que las presentaciones pueden aguardar, pero estos pescadores y yo hemos visto desde la orilla el ataque de este grupo de emergidos contra vuestro barco. No queremos permitir que lleguen hasta la costa ni tampoco que tenga lugar aquí más derramamiento de sangre por lo que nos ofreceremos como aliados para esta batalla –realmente no les quedaba mucha más opción que aceptar si querían contar con alguna posibilidad en aquella batalla, aunque en ocasiones el ego humano inundaba el raciocinio y les obligaba a cavar su propia tumba. Solo esperaba que aquel no fuera el caso y aquel grupo aceptara su ayuda; por lo menos contarían con una posibilidad más, pensó.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Dom Jul 02, 2017 4:48 pm


Ya podía ver cómo una nueva oleada de enemigos se preparaba para saltar, poniéndose en formación para ir coordinada. Apretó los dientes: ¿hasta ahí había llegado? Su senda había comenzado hace poco, apenas había recorrido su continente, y tenía tantas personas a las que volver a ver… ¿de verdad acabaría su historia allí? Pero en ese caso, debía asegurarse de tener la muerte más honorable posible. Debía eliminar a tantos emergidos como fuera capaz. Frunció el ceño y se preparó para una última carga gloriosa.

Pero entonces, como si los mismísimos dioses hubiesen enviado auxilio, una voz femenina sonó detrás de él. Y tras girar la cabeza… (¿Refuerzos?) Una joven había subido a la cubierta del barco mercante, y no tardó más que un segundo en darse cuenta de que eran humanos, no emergidos. ¿Pescadores? Al menos, la joven parecía llevar una espada de verdad, pero… no, no había tiempo para ser quisquillosos. Según lo que dijo la chica, con gusto aceptaría su ayuda. Levantó las riendas de su caballo para que levantase las patas delanteras y atraer la atención de los nuevos en llegar. Estaban a meros segundos de recibir otro ataque; no había tiempo para organizarles bien, solo para dar unas órdenes concisas. - ¡Van a abordarnos de nuevo, colóquense en una línea y resistan! - Apuntó con su lanza el extremo de la cubierta, cerca de donde habían abordado aquellos valientes. Ese probablemente sería el lugar más fácil de defender en aquella situación.

Iba a unirse a ellos, pero entonces, dos bolas de fuego más fueron lanzadas desde el barco enemigo. Gerard giró la cabeza; los magos todavía estaban lanzando conjuros. Tras observar el escenario… - ¡Sterkenburg! - Era el momento. Tras ver a los magos, sabía exactamente qué hacer. Dio media vuelta, dio una patada firme a su corcel, indicándole que tomase la máxima velocidad y…  - ¡Por Naga y los doce cruzados! - Jinete y montura pasaron del buque mercante al barco enemigo de un ágil salto. En cuanto llegó, apuntó con la lanza a uno de los magos, dio otra patada a su corcel y cargó hacia dicho enemigo.- ¡Vil bellaco! - De una poderosa y precisa lanzada, abatió al conjurador de un golpe al corazón. Al fin y al cabo, los magos eran devastadores a larga distancia, pero a corta, no tenían escapatoria frente a un jinete  (Parece que sigo teniendo que lidiar con “herejes” incluso ahora… el pasado me persigue allá adónde vaya.) Aunque en esa ocasión, no se trataban de simples humanos que intentaban esparcir otra fe. En aquel momento, estaba luchando contra la amenaza que parecía cubrir no solo su continente, sino posiblemente el mundo entero.

A pesar de la tensión, de lo difícil que estaba la cosa, sabía que aquello era por lo que había nacido. Defender a los inocentes, acabar con los malvados en el fragor de la batalla… era parte de su vida.  Sonrió ligeramente mientras cargó de nuevo contra los magos restantes. Solamente quedaban dos: ¿podría encargarse de ellos él solo? Si alguien podría, era él, como ex templario. Lo que es más: una joven dama y unos humildes pescadores habían acudido en su ayuda. No podía fallarles. Debía encargarse de los magos y volver para ayudarles.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Dom Jul 02, 2017 6:13 pm

Desde allí pudo observar con mayor detalle al joven que parecía tener el liderazgo de la situación. Desde su experiencia, no parecía tratarse de ningún noble, ni sus ropajes ni la ornamentación de su espada parecían desprender aquello sino que más bien debería tratarse de algún tipo de caballero. Tampoco lograba vislumbrar ningún estandarte, por lo que si no ofrecía sus servicios a ningún señor o congregación lo más normal era que se tratara de un errante. Sabía que debía tener cuidado con ellos, pues muchos terminaban convirtiéndose en mercenarios sedientos de dinero, capaces de alimentar sus espadas con vidas inocentes a cambio de unas míseras monedas. No obstante algo en la mirada de aquel joven le decía que tenía claras sus intenciones, y en aquel preciso instante conllevaban acabar con la amenaza que suponían los emergidos.

Se repuso rápidamente de la duda, mirando a los pescadores tras de sí, a ella también le correspondía el guiarlos en aquella batalla y evitar que sufrieran baja alguna, no pensaba permitir que muriera ningún hombre más en aquel lugar. –¡Todos, mantened la posición, atacarán por varios flancos a la vez por los que los situados en el centro apoyad a vuestros compañeros! –atender a las explicaciones de Xander y a las batallas que les relataba hacía que todo aquello pareciera sencillo, pero siempre quedaba una pizca de incertidumbre por saber si estaba haciendo lo correcto.

Esperó a la nueva acometida. Primero atacaron los magos, ante los cuales se encontraban desprotegidos. Los ataques a larga distancia tenían ventaja absoluta sobre aquellos con armas de corto alcance como sus espadas y dagas. Corrin frunció el ceño, aquel iba a ser un problema, pero grata fue su sorpresa al observar cómo el joven del principio se dirigía hacia ellos para acabar con sus vidas. Tragó saliva, en ese caso su misión sería la de proteger el barco. Cuando el resto de emergidos, armados con espadas, lanzas y dagas se abalanzaron sobre ellos supo lo que hacer. Como si de uno de sus entrenamientos de siempre se tratara logró esquivar el primer golpe, apoyándose con su pierna fuerte para provechar el impulso y asestarle un certero corte en el costado izquierdo del emergido, viéndolo caer.

Ni tiempo tuvo para procesar su primera victoria real, pues seguidamente otros emergidos se dirigieron hacia ella. Prefería captar la atención de aquellos desalmados y alejarlos de los pescadores, si bien era cierto que antes un número elevado sería imposible vencer, por lo que la mejor estrategia era dividirlos. Y para ellos necesitaba a alguien más, por lo que giró ligeramente la cabeza –¡Caballero, si habéis terminado aquí os necesitamos! –de esa forma tanto ella como los pescadores podrían sorprender a los emergidos cuando estos notaran la presencia del joven y de su caballo.

Mientras tanto, se dedicaba a repeler los ataques con su espada. Aquella no era más que una simple espada de bronce que había comprado para no levantar sospechas en aquellas tierras, pero era lo suficientemente resistente como para soportar las estocadas de los emergidos, protegiendo de esa forma a los pescadores que peleaban como buenamente podían.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Lun Jul 03, 2017 8:52 am


-¡Sterkenburg!- De nuevo cargó contra los dos magos restantes, que ya se encontraban conjurando. Sabía cuáles serían, aproximadamente, sus movimientos, debido a la experiencia combatiendo magos en el pasado, pero inicialmente eran tres. Ni siquiera él estaba seguro de poder lograrlo. Aún así, cargó. Gracias a su velocidad y a sus buenos reflejos frente a esos ataques, logró esquivar una bola de fuego que habría impactado en su corcel con una firme orden a su caballo mediante las riendas, y otra más moviendo la cabeza hacia un lado, a tiempo.

Con esos movimientos, precisos pero laboriosos, su carga se vio menguada, por lo que a pesar de la poderosa lanzada que de nuevo propinó al siguiente mago, no fue suficiente para acabar con él, sino que simplemente quedó herido y agachado. Para rematarle, tuvo que rodearle, coger velocidad de nuevo y realizar otro ataque para acabar con él. Aquella lanza de bronce no daba para más, después de todo, pero desde que ya no tenía el sueldo de capitán y a sus gastos de viaje no había podido permitirse más.

Era momento del tercer mago, pero esta vez, debido a los segundos perdidos dándole un segundo golpe, no le fue tan bien. La tercera bola de fuego ya iba dirigida hacia él, y para evitar daños mayores, no le quedó otra que bloquearla con su brazo. Sintió enseguida un ardor familiar; no era la primera vez que era golpeado por un ataque mágico de fuego. Su entrenamiento como caballero había sido estricto, después de todo. Aún así, la armadura logró absorber gran parte del daño, como mucho le quedarían algunas marcas superficiales. Además, el impacto casi le hizo perder el equilibrio sobre su caballo, haciéndole retroceder un poco, pero siguió adelante, por tercera vez. Y esa vez, no falló: golpeó exitosamente el corazón del tercer mago.

Pero no tuvo tiempo para celebrarlo, pues entonces oyó la voz de aquella joven una vez más. Controló las riendas de su caballo una vez más y cargó hacia el borde del barco enemigo con la intención de volver al suyo una vez más, esta vez sin alzar la voz, con la esperanza de coger desprevenida a la segunda oleada de enemigos, que ya habían abordado. Y en cuanto hubo realizado el salto, fue directo a propinarle una lanzada por detrás a un soldado que se encontraba a punto de atravesar a uno de los pescadores que había venido al rescate. Hacía solo un año nunca se habría planteado acabar con enemigos por la espalda; no constituía algo noble. Sin embargo, lo poco que llevaba viajando ya le había demostrado que había incluso menos honor en dejar morir inocentes a cambio de mantener la imagen. No. No iba a dejar que muriesen. Atacaría de forma eficaz siempre que pudiese.

Aún así, debía tener en cuenta algo. No le había sido demasiado difícil acabar con esos magos de esa manera puesto que los magos no llevaban más que túnicas, pero no era lo mismo con los soldados con armadura. En la cubierta solo había logrado acabar con tres de ellos de forma segura, pero no podía permitir que una joven tan noble y unos inocentes aldeanos cayesen. Por su honor y sus ideales, aunque tuviese que arriesgarse, salvaría a tantos como pudiese.

Así pues, arrancó una vez más, directo esta vez a la joven que aparentemente los estaba liderando. No parecía que le hubiese ido mal, y además estaba bloqueando con estilo los ataques enemigos, pero la estaban rodeando. Para salvarla, de una poderosa acometido embistió a uno de los perseguidores de la doncella a la vez que atravesó el hombro de otro.

Ninguno de los dos ataques sería suficiente para acabar con ellos, pero al menos así atraería su atención. Y para ampliar el efecto, con sus riendas, hizo que el caballo levantase las patas delanteras una vez más. - ¡Mi nombre es Gerard! ¡Si alguno de vosotros se cree digno, es a mí a quien debe enfrentarse! - Ni siquiera había presenciado nunca a los emergidos hablar; ¿entenderían su idioma? Pero una muestra de osadía era lo único que podía intentar. Acto seguido, propinó una lanzada a un tercero, sin llegar a tocarle.

- ¡No quedan muchos enemigos! ¡Aguantad, valerosa doncella! ¡El mañana llegará! - Dijo en alto mientras recorría la cubierta, intentando aprovechar la velocidad y la ventaja que contaba en alcance para abatir a enemigos que se encontraban distraídos en combate contra algún civil. En el proceso, esquivó y bloqueó varios ataques, algunos de los cuales pasaron peligrosamente cerca suyo. Aún así, intentaba volver siempre que le era posible cerca de la joven, en caso de que necesitase apoyo.

Quedaban tan solo un puñado de enemigos. ¿Pero dónde estaría su líder? ¿Le habrían eliminado ya? No podía hacer más que seguir luchando.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Mar Jul 04, 2017 1:49 pm

Pese a la llamada de auxilio que le había hecho al caballero no iba a quedarse de brazos cruzados mientras aguardaba a su ayuda. Realmente solo lo había hecho para devolver la atención al barco que debía proteger de la misma forma que lo estaba haciendo ella. Todos los que habían llegado para el segundo asalto se encontraban luchando con fuerza y valor, defendiendo a sus compañeros heridos y evitando que el número de víctimas inocentes incrementara por el acto sin razón de unos seres totalmente inhumanos, pues aquel ataque indiscriminado no podía contar con otro nombre mejor.

Notaba cómo, entre estoque y estoque, el círculo a su alrededor comenzaba a hacer más y más pequeño, obligándola a retroceder varios pasos si no quería quedar al alcance de varios de los enemigos, si bien eso significaba que se encontraba cerca del borde del barco. Frunció el ceño, decidiendo acometer contra uno de los emergidos situado en el extremo derecho. Su acción fue rápida, por lo que sus compañeros no tuvieron lugar a reaccionar contra ella, por ello, al estar habituada a pelear contra enemigos con armadura sabía bien buscar los pliegues en estas y así lograr un golpe certero. Había alcanzado al susodicho a la altura del muslo, cerca de la cadera. Sabía que en aquel lugar la sangre fluía densamente, por lo que pese a no ser un golpe mortal, con el tiempo llegaría a serlo.

Aun cuando había tomado con rapidez la posición que antes ocupaba el emergido herido, no tardaron los enemigos en colocarse de nuevo en su contra, chasqueando la lengua mientras manejaba las distintas posibilidades para su futuro golpe. Esta vez habían cerrado mejor los huecos por lo que dudaba salir indemne del siguiente, aunque a veces había que arriesgar. Aquello fue lo que hizo. Cambió de costado una vez más para despistar, siguiendo una estrategia similar a la usada con anterioridad, aunque aquella vez decidió hacer una finta. Sabía, aunque no de primera mano, que los emergidos eran inteligentes, por lo que no caerían dos veces en la misma trampa. Gracias a aquello logró asestarle un golpe en la espalda al emergido, si bien aquello no había acabado con él y sus compañeros corrían en su ayuda. No podía estar eternamente aguantando de aquella forma, al menos fallo acabaría herida en el mejor de los casos. Incluso su capa había terminado con una fea raja tras el último ataque.

Cuando se preparaba una vez más para repeler la oleada de contraataque enemigo vio a la figura del caballero pasar por su lado, golpeando no a uno sino a dos rivales, y finalmente incluso un tercero. Por un momento pensó que de tratarse de un nuevo enemigo estaría acabada, que quizás su padre tenía razón al decir que no estaba lista para salir, pero aquel pensamiento simplemente sirvió para que terminara de rematar con fuerza a los que su compañero había dejado malherido -¡Gracias por la ayuda, desde luego que ha sido justo a tiempo, sir Gerard! –esbozó una ligera sonrisa desde allí. Recobrando el aliento durante unos segundos lo observó pelear. De sobra estaba decir que no era la primera vez que se enfrentaba a aquellos enemigos, la idea de un principio de mercenario volvió a surcar su mente.

Ahora, con refuerzos, no veía la batalla tan sumamente complicada, aunque nunca había que menospreciar a aquellos fríos e inteligentes que tenían delante. Podían ser sorprendentemente hábiles y diestros en la estrategia a seguir.

Dirigiéndose de nuevo hacía la danza de espadas, se vio obligada a parar. Un crujido procedente del barco contiguo la sobresaltó. Aquello no había sonado como una pisada cualquiera, sino más bien como el ruido de un ser pesado sobre unas tablas de madera incapaces de sostener su peso. Frunció el ceño tratando de vislumbrar qué podría estar ocurriendo, pero siempre atenta a la batalla. Tuvo que esquivar varios golpes de un emergido cercano, cayendo una de las veces al suelo pelo bloqueando al enemigo con las cuerdas que encontró en el suelo simplemente lanzándoselas a la cara, ganando así el tiempo suficiente para ponerse una vez más de pie. Pero un rugido ensordecedor la paralizó. Conocía bien aquel sonido y no entendía cómo podía proceder de dentro de un barco. Probablemente estaría atado, ¿pero cómo…?

Un wyvern.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Mar Jul 04, 2017 4:20 pm


Propinó otra potente lanzada con carga al cuello de uno de los emergidos que se encontraba aparentemente desprotegido, haciéndole caer directamente. Sí… sin duda, eran como humanos. Eso había podido comprobar hasta entonces; no era la primera vez, después de todo, que peleaba contra ellos. No era fácil derrotarles, pero si se ceñía a lo aprendido en su adiestramiento militar, podía vencerlos. Miró a su alrededor en un momento de seguridad, para analizar el campo de batalla. De verdad que solo quedaban unos pocos. Podían conseguirlo, después de todo.

Pero justo cuando empezaba a pensar que la victoria sería de ellos, el caballo de Gerard dio un agudo bufido. Hubo un temblor, y al girar la cabeza, apretó los dientes y frunció el ceño, a la vez que intentaba mantener calmado a su corcel.

Había enemigos sobre los cuales un caballero tenía ventaja. Era consciente de que su armadura le permitiría aguantar flechas, por lo que los arqueros no resultaban un problema, y sin duda su entrenamiento como templario le daba confianza contra los magos. Pero también había aquellos contra los cuales sabía que tenía que emplear otras tácticas. Uno de ellos eran soldados altamente acorazados; al ir montado a caballo, no era tan fácil buscar puntos concretos en las armaduras, y aquel tipo de soldados aguantaban las cargas de caballería. Y en segundo lugar… (¡Un wyvern…!)

La bestia se encontraba entonces en la cubierta del barco mercante. Parecía atada, pero debieron de haberle dado rienda suelta desde la embarcación enemiga, gracias a lo que había podido desplazarse hasta allí. Y a lomos de dicha bestia, un jinete que portaba una armadura que destacaba sobre las de los demás soldados emergidos y un hacha, que le daba un aspecto más amenazador todavía al conjunto. Un caballero no tenía posibilidad ante un jinete de wyvern, mucho más robusto y de ataques más poderosos, a pesar de que tuviese un mayor número de debilidades.

- Debe de ser su líder. - Se dirigió a la chica de cabello ceniciento. ¿Ceniciento? No se había fijado, pero aquella joven llevaba un pelo muy inusual. Aún así, no era el momento de ello.  - Ni mi montura ni mi lanza tienen posibilidad alguna ante tal enemigo. Pese a ello, nuestras opciones no son nulas. - Dio un rápido vistazo al campo de batalla por segunda vez, lo cual fue suficiente para darle una idea de un posible curso de acción, y, por si acaso, se dirigió a la doncella con una voz algo más baja, esperando que pudiese oírle pero su enemigo no. - Se halla justo en el centro de la cubierta. No puedo derrotarlo, mas está atado; puedo usar la velocidad a mi favor para distraerlo. Aprovechad el momento en que se gire para atacarle. - No había mucho tiempo, así que solo le dejó unos segundos para que asimilase lo que había dicho. Tal vez habría otra alternativa, o tal vez algo que pudiesen utilizar en aquel barco para hacer el combate más seguro, pero no había tenido más que unos segundos. Debía lanzarse con ese plan. Asintió hacia ella, para intentar darle ánimos, y se puso en marcha.

Sabía qué debía hacer. Dio la señal de máxima velocidad a su corcel y cargó hacia uno de los lados del navío. Abatió con esa carga a uno de los últimos emergidos a pie que quedaban, manteniendo la lanza en el cuerpo del soldado unos segundos y haciendo resonar su arma, para así intentar atraer la atención de su líder. - ¡Un rival digno, al fin! ¡Venid a por mí!- Y así, arrancó una vez más, con el objetivo de rodear a la bestia y esquivar sus ataques. El wyvern no tardó en fijar su atención en él, para dirigir a continuación un potente mordisco que logró esquivar por unos milímetros. Le había ido de muy poco. Por suerte, era rápido, y no le dio tiempo al jinete rival para que diese un ataque de hacha.

¿Pero cuánto tiempo podría aguantar ante tal enemigo? Nunca se había enfrentado él mismo a un wyvern. En sus tiempos de servicio, siempre que veían a uno se lo dejaban para la división de proyectiles o de magos. Pero para todo había una primera vez. No podía esperar ayuda de los pescadores o de los marineros, pues los que no se encontraban heridos estaban paralizados de miedo. Solo podía confiar en la espada de aquella valiente.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Miér Jul 05, 2017 11:46 am

Aunque solo habían transcurrido apenas unos segundos desde que se había percatado de la aparición de la bestia, habían bastado para que los emergidos restantes se reagruparan, aprovechándose del asombro y de la alarma que había sembrado el wyvern sobre el resto de los pescadores que defendían el barco mercante. Todos pensaban que el final de la batalla se acercaba, que pese a ser simples aldeanos, valerosos no obstante, estaban a un suspiro de lograr la victoria. La aparición de aquella montura acompañada de su jinete habían absorbido la energía que la casi victoria de la batalla les había proporcionado.

Corrin también había sentido flaquear su ánimo ante su presencia. Estaba cansada, sus brazos comenzaban a palpitar doloridos por el peso de la espada y los múltiples estoques que había lanzado a sus enemigos, su respiración se encontraba agitada y la sangre bullía deprisa a través de todo su cuerpo. Ahora, sin embargo, iba a tener que preparar de nuevo su cuerpo y su concentración para la batalla más importante a la que se había enfrentado desde que tenía uso de razón, o por lo menos que su memoria le permitiera recordar.

Observó a su nuevo enemigo. Conocía a los wyvern de primera mano, pues su hermana Camilla contaba con uno como montura. Sabía del peligro que suponía por varios motivos. El primero de ellos era su agilidad; los wyvern se trataban de dragones cuyas alas servían a su vez como patas delanteras, con afiladas garras, por lo que cargaba con menos peso que un dragón convencional, moviéndose como consecuencia más rápido y obligándole a agachar más el cuerpo, lo que significaba tener sus fauces cerca del suelo. El segundo, sus mandíbulas; eran extremadamente fuertes, casi ningún arma, salvo que esta fuera una especial de lucha contra wyverns, les afectaba demasiado, ¡podían incluso triturarlas! Ni que decir con la carne humana. Por último, su cola, robusta y larga, capaz de ser usada como un látigo para lanzar lejos y golpear a los enemigos que se le acercaran por los costados y por la retaguardia. Tampoco había que olvidarse de su jinete, armado con una buena coraza y ayudado con un hacha. Lo bueno de aquel arma era que Corrin le ganaría en velocidad, como usuaria de espadas, por lo que evitando sus golpes podría ayudarse de dicha ventaja.

En ese momento escuchó al caballero, situado no lejos de ella. Entendía la encrucijada en la que se encontraba: quería ayudar, sin embargo era poco probable que una carga por su parte culminara como satisfactoria, pero no tenía por qué encargarse necesariamente de atacar, sino que como insinuaba utilizarlo como cebo, por muy feo y desesperado que sonara, era la mejor opción que tenían –¡Tenemos que acabar con él cuanto antes, la caída de su líder también minará la confianza a los emergidos restantes, tiene que ser nuestra prioridad! –respondió. Sabía que se les acababa el tiempo y el plan apresurado del otro contaba con ciertas lagunas que Corrin traba de solucionar.

Antes de que pudiera reaccionar, el jinete se lanzó para tratar de captar la atención del wyvern, consiguiéndolo con asombrosa facilidad. Corrin supuso que cuanto mayor fuera el objetivo, antes el dragón repararía en su presencia, por lo que gracias a su pequeña envergadura en comparación contaba con un punto de ventaja que, por el bien de todos, debía aprovechar.

No tenía demasiadas herramientas a su alcance, estaban en un barco, pero el dragón ya se había girado para encararse con el joven y con su caballo. Tragó saliva, no quería ser la responsable de la muerte en vano de aquel valiente aunque temerario caballero. Dio un par de pasos, rozando algo con sus pies. Cuerdas. ¡SÍ, aquello podía funcionar! Se agachó para coger con su mando izquierda una larga cuerda que se encontraba tirada a lo largo de la cubierta. Probablemente habría servido para mantener sujeto algún objeto o mercancía que no se encontraba allí en ese momento, pero parecía lo suficientemente gruesa como para molestar y retrasar a aquel dragón. Por ello, aprovechando que el animal caminaba un poco más cercando al castaño, decidió correr sigilosamente entre las piernas del dragón, enredando las patas de la bestia entre ellas, al igual que su cola. Anes de salir de allí debajo propinó un manodoble a aquella parte de la anatomía del wyvern, alejándose corriendo hasta el otro extremo -¡¡Ven aquí, animal descerebrado! ¿No quieres una presa fácil? Pues corre a por mí! –Esperaba que aquellas palabras fueran ataque suficiente para que cambiara de dirección, y como consecuencia perdiera el equilibrio.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Miér Jul 05, 2017 5:22 pm


¿Cuánto tiempo más aguantaría? Su caballo se veía ya bastante cansado, habiendo tenido que dar dos grandes saltos, haber peleado durante ya un buen rato de forma seguida, y dando giros bruscos para esquivar a aquella bestia descomunal. Incluso Gerard notaba cómo el sudor le bajaba por la frente y sus músculos flaqueaban.

Rozó al wyvern de una lanzada, para que se concentrase aún más en él. Estaba dando la vuelta, poco a poco, y entonces por fin pasó a estar de espaldas a la joven. Seguramente entonces ella aprovecharía para saltar sobre su lomo e intentar eliminar el jinete… ¿pero por qué no lo hacía todavía? ¿No encontraba la apertura? De repente, la bestia giró la cabeza. ¿Le había golpeado a las patas? ¿Es que pensaba cortárselas? ¿Los wyverns podían volar de qué serviría eso? ¿Era una novata, después de todo?

(No… ¡ya lo entiendo!) Había visto durante unos segundos la sombra de la joven muy cerca de la bestia. Pero al dirigir sus ojos a las patas de la criatura vio algo que le hizo darse cuenta de lo que ocurría. El hecho de que ella pasase a atraer su atención se lo confirmó.  Si el plan era hacer que cayese mediante algo que había atado allí abajo, él también haría su parte.

-¡No, ven aquí, vamos! - Se aseguró de llamar su atención solamente cuando se hubo girado hacia la chica. Haciendo eso, se le enredaría todavía más, y seguramente acabaría perdiendo el equilibrio. Para asegurarse, hizo que Sterkenburg diese otro agudo bufido y golpease con su coz al suelo, lo que fue suficiente para que el wyvern se girase una vez más. -¡Cae, bestia!- Y ahí es cuando ocurrió. La bestia movió las patas de tal manera que empezó a tambalearse. ¿La causa? Sin duda, la cuerda o lo que fuese que hubiese atado la doncella a las extremidades inferiores del semidragón. Pero nunca se está demasiado seguro, por lo que Gerard optó por propinarle una lanzada al ala izquierda del wyvern, con toda la fuerza que pudo. Fue sin duda la gota que colmó el vaso, pues la bestia emitió un rugido a la vez que caía hacia delante, con la cabeza al suelo, un ala extendida y la otra retraída debido al ataque del caballero.

El jinete se encontraba en perfecto estado, solamente algo aturdido debido a la caída de su montura. Gerard sabía que no podía confiarse. La bestia no tardaría en reaccionar de nuevo. Además, el jinete seguía teniendo la ventaja de su arma respecto a la lanza del caballero, por no hablar de que estaba en perfecto estado, a diferencia de Gerard, que se encontraba cansado y con algún rasguño menor. Aún así, lo que no podía hacer era quedarse quieto. Como mínimo, mantendría su atención provocándole para que le atacase, y se mantendría a la defensiva.

-¡Ya sois mío!- Vociferó mientras lanzaba algunos ataques no mortíferos a la armadura de su enemigo. Al mismo tiempo, buscó la mirada de la joven del pelo ceniciento, esperando que entendiese que aquel era el momento de atacarle por detrás. No habría aprobado ese tipo de tácticas en el pasado, pero estaban luchando contra una amenaza para todos los inocentes. Eso iba primero; en lo poco que llevaba de viaje y en lo que había visto durante su primera batalla contra aquellos misteriosos soldados, tenía claro que debía anteponer el bien mayor a su orgullo.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Jue Jul 06, 2017 9:07 am

Decidió alejarse lo más rápido que pudo una vez hubo acabado con su tarea de enredar las patas del wyvern en la cuerda, tropezándose al final y rodando por la cubierta. Le dolía el brazo con el que había cargado con ella, pues pesaba más de lo que habría jurado que podría. Si aquello no salía bien no tenía fuerzas para demasiado más, sería incapaz de vencer a un dragón, pero si lograba que funcionara, el animal tropezara y su jinete quedase desprotegido podía suponer un cambio en las tornas. Cerró los ojos apenas un segundo, deseando que fuera aquello lo que finalmente sucediese, de haber desaprovechado la ocasión que el caballero le brindó… bueno, realmente no tendría que pensar por mucho más tiempo.

Observaba que la bestia se había girado hacia ella. Frunció el ceño, preocupada, por si las ataduras que había hecho no llegaran a funcionar. Probablemente la arrollaría, por eso tenía que buscar con rapidez alguna vía de escape. Justo en ese momento, la voz de su compañero de contienda la distrajo. Trataba de llamar de nuevo la atención del wyvern, consiguiéndolo, y por ende convirtiéndose en el nuevo objetivo de este. Si bien parecía no percatarse aún de la trampa que le habían tendido. Tiene que funcionar, tiene que funcionar ahora o si no habré puesto en peligro su vida en vano, ¡por favor!

Cuando lo vio tropezar, cayendo estrepitosamente en la cubierto profirió un grito ahogado de júbilo. Suspiró con alivio, ahora tenían unos segundos de ventaja antes de que el animal se recuperara y volviese a erguirse, no podía perder tiempo celebrando aquella mini victoria, tenía que actuar.

Sobresaltada por el rugido del dragón, observó que el caballero le había propinado una lanzada en el ala, dejándosela herida y por tanto diezmando la movilidad del wyvern. Cuando hubo llegado, silenciosamente, una vez más a la espalda de la fiera, trepó con agilidad por la pata trasera de este. Sus escamas eran frías y duras, cortantes incluso por los bordes, debía tener cuidado con sus pies descalzos pero en aquel preciso instante tenía en mente cómo acabar con el jinete. Valiéndose del estado de este, bastante aturdido por la caída de su montura, se posicionó tras él. Aquello era un ataque a traición, completamente sucio y con poco valor, como su hermano le había enseñado. Pero antes de reflexionar sobre la valentía de su acto se obligó a pensar en las vidas que iba a salvar con aquel gesto. No solamente las más directas, como la de los pescadores, los navegantes del barco mercante que aún tenían vida, la del caballero y la suya propia, sino que de desembarcar, sembraría el caos y el terror en los pueblos cercanos a la costa. Y aquello no lo iba a permitir.

¡Tu vida termina aquí y ahora! –Asestó un golpe seco y certero al jinete, sin darle tiempo a reaccionar. El movimiento, con la espada desde arriba, había permitido que su acero se introdujera desde el cuello, acabando prácticamente al instante con la vida de aquel emergido. Su cuerpo inerte se mantenía en la montura, con los pies sujetos a los estribos. Corrin se agarró a las riendas, evitando así perder el equilibrio tras recuperar su espada.

El animal reaccionó ante aquella orden imprevista, girándose en la dirección que le indicaban las bridas. Sin quererlo, había apartado la cabeza del dragón del caballero, por lo que suspiró aliviada. Por lo menos de aquel modo podría regresar a una zona segura con total seguridad, tanto para él como para su caballo. Aunque todavía le restaba una pregunta: ¿Cómo iba a bajar de allí y a ponerse a salvo antes de que el wyvern reaccionara?
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Vie Jul 07, 2017 7:56 pm


Durante los intercambios que tuvo con el jinete de wyvern, sus fuerzas le flaquearon momentáneamente. El enemigo resultó ser físicamente más fuerte que él, además de la ventaja de montura y armamento. Su lanza no logró bloquear uno de los ataques, dejando paso a la gran hacha para balancearse sobre él, momento en que apretó los dientes, su mente pensando sin éxito mil y una maneras de sobrevivir a la herida que ese hacha le proporcionaría a tal distancia.

Pero entonces, cuando todo parecía perdido, llegó. Gerard vio cómo la punta y la hoja de una espada se deslizaban por el cuello de su enemigo, impidiendo que el ataque que estaba preparando contra el ex templario se llevase a cabo. La joven espadachina  le había propinado un golpe certero y letal al jinete de wyvern, y se hallaba ahora encima de la gran bestia, agarrándose a sus riendas junto al cuerpo inerte del líder enemigo. La chica también logró que el wyvern girase su cabeza, que había estado peligrosamente cerca del caballo de Gerard.

Era problable, pues, que los movimientos que estaba realizando la joven sobre la bestia mediante las riendas le eran traducidos como órdenes… pero el jinete del wyvern acababa de perder la vida. ¿Realmente reaccionaría bien? No: no solo había una persona inexperta en montar wyverns en su lomo, sino que seguramente también se daría cuenta de lo que le había ocurrido a su jinete. Y todo el mundo sabía lo muy unidos que están los wyverns a sus jinetes, a pesar de que fuesen “emergidos”. La bestia enfurecería pronto, y pasaría a remover a la “asesina”.

-¡¡Milady!! - Un fuego se encendió en el interior de Gerard. Sabía perfectamente qué hacer en esa situación. Nunca lo había llevado a cabo, pero era el momento. Debía salvarla, y no había tiempo que perder. Pero la bestia era grande, mucho más que su caballo. La chica estaba a una altura considerable, ¿cómo la iba a rescatar?

Por delante, estaba la cabeza del wyvern. Acercarse por ahí para rescatarla iba a acarrear problemas sin duda. Por detrás era una posibilidad, aunque significaba tener que subir por la cola, y evitar su golpe. Eso sería muy difícil. Por los lados sería probablemente una mejor opción. Una de sus alas estaba caída; la otra, alzada. La caída imposibilitaba o como mínimo dificultaba el paso de su caballo por ese lado, mientras que la otra podía levantarse y bajar rápidamente, por lo que de nuevo sería difícil mantenerse más de un segundo por ese lado. Solo tenía unos segundos para decidirse; ¿por qué optaría? Decidió ir por el lado del ala que estaba bien. Aceleró su corcel, alargó la mano, y… ¡zas! El wyvern agitó el ala contra él, retirando su mano y dándole un buen golpe en el proceso. Su lanza cayó al suelo en el proceso.

Pero decidió intentarlo de nuevo, esta vez por el otro lado. Pero justo cuando creía haber logrado alcanzar a la chica, su caballo se detuvo, no pudiendo avanzar más debido al ala, caída, bloqueándole el paso. Una tercera vez fue a por ella, esta vez por el lado de la cabeza, pero a duras penas pudo esquivar el mordisco que le fue dirigido por intentar ir por ahí. Indudablemente, el wyvern estaba furioso.

- (¡Maldición! Solo me queda…) Solo le quedaba un intento de lo más temerario. A pesar de encontrarse cerca, Gerard dio una patada al lado de las riendas para acelerar de golpe con su corcel, pasó de largo momentáneamente, con el objetivo de dar un rodeo y coger velocidad. Entonces, con cuidado, justo al dar la vuelta su caballo y hasta que se puso en marcha hacia el wyvern, se ayudó con los brazos para darse un impulso hacia arriba, desplazándose ágilmente para estar de pie sobre Sterkenburg. Por mucho que costase de mantener esa posición, hasta ahí sí había practicado. Lo que no sabía es si lograría llevar a cabo lo siguiente. Su caballo fue hacia el lado del ala caída de la bestia, él aún de pie, y justo cuando se hubo acercado lo suficiente, Gerard dio un gran salto hacia la chica, que aún se encontraba sobre el semidragón.

Fue algo totalmente temerario, pero por suerte, el salto pareció ser más que suficiente… de hecho, incluso más, pues pasó por encima de la chica. Pero estaba preparado: mirando hacia ella desde el aire, extendió una mano, agarró el brazo izquierdo de la chica, y jaló de ella como pudo. A partir de ahí, fue una caída progresiva hasta el suelo. Pero de haberse limitado a eso, habría condenado a la chica a una fuerte caída. No, no lo permitiría. Usó todo el tiempo que tenía hasta el suelo para intentar girar a la doncella y posicionarse él debajo. Para ello, la rodeó con un brazo y protegió la parte trasera de su cabeza con la otra mano.

¡PLAF! El dolor de su espalda al tocar el suelo fue notable, tanto que moverse del suelo entonces parecía la más ardua de las tareas, pero al menos, la chica estaba ahora fuera del alcance de la bestia. - ¿Estáis… bien, milady? - Aún con los ojos cerrados y la expresión molesta por el dolor momentáneo, intentó comprobar que ella se encontrase bien. De mientras, el wyvern aún miraba a su alrededor, daba coletazos al aire e intentaba darse cuenta de la situación. Estaba bastante cerca del borde de la cubierta, pero ellos habían quedado muy expuestos. De quedar cualquier emergido aún en el barco, o en caso de que el wyvern les detectase, no tendrían escapatoria inmediata, pues no estaban encima del corcel...
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Lun Jul 10, 2017 5:55 pm

Durante un momento, la sensación de júbilo y de victoria quiso adueñarse de su cordura. Quería alzar los brazos, espada en lo alto, feliz por haber derrotado al jinete de aquel temible dragón. Quería que su padre, sus hermanos, y todos aquellos que alguna vez habían dudado de ella y de su capacidad para enfrentarse a enemigos, especialmente a los emergidos, pudieran observar aquella hazaña. Quería que el tiempo se detuviera y pudiera saborear aquel placer amargo pero dulce a la vez. Quería, quería, quería… En aquel momento no se podía permitir querer esas cosas. Todavía se encontraba sobre el wyvern por lo que, técnicamente, aún no había completado aquella encomienda satisfactoriamente. A decir verdad, pensó, quedaba la parte más complicada.

Una vez el animal se hubo percatado de la pérdida de su jinete, comenzó a dar sacudidas, moviendo el ala que le quedaba funcional para que los movimientos fueran más bruscos. Si continúa de esta forma, no tardaré demasiado tiempo en caer y pasar a formar parte de su cena, pensó la joven, agarrándose como buenamente podía a la montura sobre la cual todavía se hallaba el inerte emergido, no era la mejor de las opciones pero sí la única factible en aquel momento.

Tampoco la situación mejoraba si se tenía en cuenta que caminaba descalza. Sus pies comenzaban a resbalar sobre las duras escamas, consecuencia del fragor de la batalla y las pequeñas gotas de agua marina que habían ido a parar a lomos del dragón. Cada vez notaba que la resistencia de sus piernas era menor, pudiendo flaquear cuando volviera a lanzar una embestida lo suficientemente importante. Buscó, girando la cabeza hacia los lados, una opción. La más sencilla sería utilizar la cola como rampa de bajada, pero con toda la actividad frenética del animal, un ataque con la cola podría sencillamente lanzarla contra el suelo o incluso por la borda, golpeándose con todo lo que encontrara a su paso.

Sin embargo notaba que se le acaba el tiempo para pensar en más opciones. Utilizar las alas era la única solución que le quedaba. Soltar sobre el miembro herido de la bestia supuso que únicamente lo enfadaría más, así que decidió que la mejor opción, por descarte, era su ala sana.

Cuando pretendía ponerse de cuclillas para proceder al salto sobre la extremidad, escuchó que se dirigían a ella. Aquella voz la vinculaba ya con el caballero castaño que la había ayudado en el choque contra los emergidos, luchando fielmente junto con su caballo. Levantó una ceja al observarle la franqueza y la decisión en el rostro. ¿Qué se disponía a hacer? No fue hasta que se acercó al animal, galopando veloz, que advirtió que todo aquello, el esfuerzo que estaba realizando, era por ayudarla. Tragó saliva. No sabía cómo considerar aquel acto realmente, si como uno de los más valientes que habían hecho jamás hacia su persona o como uno de los más temerarios y estúpidos. Probablemente ambos a la vez, se dijo a sí misma.

Cerró los ojos cada una de las veces que su hazaña resultaba infructuosa por culpa del animal. La pérdida de su jinete y compañero le había cegado de tal forma que la rabia lo consumía y alimentaba sus feroces movimientos. En aquel momento se sentía demasiado culpable por lo que pudiera ocurrirle al caballero. Así que únicamente le quedaba una opción –No os volváis a acercar, ¡es peligroso, encontraré sola alguna forma de poder escapar! –si bien el deje de incertidumbre de su voz hacía ver que no las tenía todas consigo, pero definitivamente no quería cargar con la culpa de haber provocado la muerte de un valiente inocente. No cuando podía ser de ayuda en futuras campañas viendo lo diestro que había sido durante su lucha.

Cuál fue su sorpresa al encontrar, tras varios intentos, a aquel valiente junto a su lado, allí de pie flotando en el aire, a pesar de todos los golpes que había recibido. Tardó unos segundos más de nuevo en comprender qué era lo ocurriría a continuación. Se notó precipitarse desde lo alto del dragón. Aun cuando la caída no fuera mortal, aquello podía suponer un fuerte golpe para ambos, dejándolos a merced una vez más del animal. Pero aquel golpe nunca llegó, sino únicamente de forma amortiguada. Al abrir los ojos se encontraba sobre el muchacho, el cual había recibido íntegramente todo el impacto al haberse colocado entre su cuerpo y el suelo.

Se apartó con toda la rapidez que pudo, recuperando su espada que había caído apenas un par de metros a la derecha de su posición. Ahora era su turno de defenderle en caso de que cualquier criatura intentara un ataque desesperado como último recurso.

¿Podéis levantaros? Por favor, en caso afirmativo hacédmelo saber, tenemos que salir de aquí cuanto antes o el wyvern terminará por encontrarnos, debemos recuperar su montura y volver a la orilla, solamente allí estaremos a salvo –añadió, mirando de reojo al susodicho. Se acercó de nuevo junto a él, poniéndose de cuclillas al corroborar que el dragón se encontraba a unos metros, no podía dejarlo allí tirado en caso de necesitar ayuda. No cuando gracias a él había conseguido bajar sin más que unas magulladuras.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Mar Jul 11, 2017 2:09 pm


Aún en el suelo, se resintió momentáneamente de la ligera quemadura que había sufrido antes, de los rasguños  por los ataques de las espadas y lanzas emergidas y de los golpes que acababa de recibir. Eran todas heridas superficiales, pero entre todas generaban una molestia notable. Aún así, no podía quedarse allí.

- S-Sí, puedo levantarme. - Dijo a la chica de cabellos cenicientos, que al parecer se encontraba bien y estaba mostrando su preocupación por él. Tras arquear la espalda, se apoyó en su rodilla, parándose unos segundos en esa posición para recuperar el aliento. Le costaba creer que sus intentos habían sido fructíferos. El rescate a caballo propiamente dicho no había funcionado, pero al menos había logrado sacar a aquella chica de los lomos de la bestia enfurecida.

Pero la lucha todavía no había acabado. Quedaba lidiar con el wyvern. Acabó de levantarse y buscó su lanza, pero había quedado fuera del alcance, más cerca del wyvern que de ellos. Además, por desgracia, los golpes sufridos le habían dejado algo aturdido, y el combate agotado. Sus fuerzas estarían muy mermadas en caso de seguir luchando, aunque recuperase su arma. Su caballo se encontraba dando agudos bufidos, trotando lejos del wyvern, extremadamente nervioso debido a los movimientos que le había hecho realizar y al estado del semidragón.

(¿Cómo puedo derrotarlo? ¿Una carga? ¿Algún punto débil?)  Pero en ese estado, imposible. También se le hacía difícil pensar que la chica pudiese asestarle un golpe letal. ¿Qué podía hacer él? Los marineros y los pescadores no serían capaces de nada. ¿Estarían acabados de verdad? ¿Engulliría a todas las personas que había allí, enfurecido? (Vamos, debes hacerlo, por muy temerario que sea, para salvar a todos los que puedas.)

Pero entonces, frunció el ceño. ¿”Salvar a todos los que podía”? ¿Qué solía decirle siempre Agnes, una de sus hermanas? Que pensase las cosas “desde otro ángulo”, que no siempre se limitase a cargar con su lanza al enemigo más cercano. Así que reprimió su temeridad por unos segundos, cerró los ojos e intentó pensar en algo que no fuese un vano ataque. Y entonces...

- Milady. La bestia se halla muy cerca del borde del navío. Si logramos que salte por la borda, ganaremos. - Sí. No era necesario asestar un golpe letal. Con un ala como la tenía, sin duda significaría su final. - Puedo acercarme, llamar su atención y hacer que caiga al agua. - Gerard no era ningún estratega, por lo que tuvo que recurrir a la idea del cebo de nuevo. Las probabilidades de que, en el proceso, cayesejunto al wyvern, condenándose así a estar a su merced, eran muy altas. Pero aunque así fuese, no quedaba otra posibilidad salvo tirar su vida por la borda, literalmente.

Pero eso era lo único que podía hacer. Lo único que se le ocurría para salvarla a ella y a los que estaban heridos. Y al fin y al cabo, si realmente pasaba, no acabaría siendo una muerte tan mala. Fallecer salvando a inocentes... no estaría tan mal. - Es la única manera... y mi deber como caballero. - Cerró los ojos un momento para reunir todo el valor y las fuerzas que le quedaban, tras lo que se giró hacia la joven, con una expresión seria pero tranquila, en paz. Decidida. (Ha sido un placer luchar a vuestro lado.)

Quiso quedarse con la imagen de aquella chica antes de hacerlo. ¿Por qué razón había deseado tan fuertemente salvar a una desconocida, aunque fuese una inocente a la que proteger? Tal vez fuese la valentía que había demostrado, para pagar su deuda. O tal vez su aura. Por alguna razón, había disfrutado luchando junto a ella. No podía describirlo con exactitud, pero no se arrepentía.

Así pues, silbó hacia su caballo varias veces, llamándole también por el nombre, para que viniese. Como no le hizo caso, tuvo que correr hacia él, con mucho esfuerzo, y coger sus riendas. - Lo siento, Sterkenburg, pero en este estado no creo poder atraerle solo. Debemos hacerlo juntos. - Dio algunas palmadas en su frente, intentando calmarlo. Un segundo después, montó, y pasó a encarar a la bestia, diez metros delante suyo, aún agitada y revolviéndose.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Miér Jul 12, 2017 6:34 pm

Tened cuidado caballero, no os encontráis bien, probablemente podríais incluso marearos, es mejor que no forcéis más vuestro cuerpo ni vuestra mente, encontraremos alguna forma de recuperar vuestra montura y deshacernos del wyvern –afirmó mirándole a los ojos, seriamente, aunque en su interior conocía la duda que ensombrecía aquellas palabras. No era capaz de vislumbrar cómo iban a ser capaces de acabar con aquel ser, únicamente ellos dos, con un solo arma, magullados, heridos, cansados y mentalmente saturados por la oleada de ataques que habían logrado repeler con éxito. Corrin se situó apenas un paso por delante de él. Lo que restaba de su capa ondeaba por la brisa marina, rozando a su aliado con sus bordes sucios y deshilachados.

Parecía ser capaz de ponerse en pie, pese al dolor que se le reflejaba en el rostro. Su primera intención había sido presarle ayuda, aun si solamente fuera tendiéndole la mano, no obstante recordó que por su forma de actuar, de hablar, y por sus nobles actos que si se tratara finalmente de un caballero preferiría mentir sobre su situación a recibir ayuda, si aquello suponía poner en peligro a los demás. Y teniendo en cuenta la cercanía del wyvern, representaba una alta probabilidad para ambos. Por ello sencillamente había preferido mantenerse a su lado, protegerlo en caso de un ataque furtivo del enemigo pero permitir que hiciera acopio de las fuerzas que le restaban para volver a incorporarse. En ocasiones el apoyo moral, la compañía y la confianza en la otra persona bastaban para brotar energías de donde parecían consumidas.

A pesar de aquellos pensamientos, todavía tenían frente a ellos al dragón, con su incesante movimiento violento, buscándolos para volver a convertirlos en sus presas, en la guinda del pastel de aquel ajetreado día. Por suerte, cuando comenzaba a agobiarse por aquella situación que parecía no tener respuesta, la voz del joven la sacó de su ensimismamiento.

Enfocó la vista en la parte de la nave a la que se refería. Efectivamente, consecuencia de la batalla librada el borde del extremo opuesto se encontraba fracturado. Varios tablones se hallaban en el suelo, otros tanto colgando por finas hebras de madera, columpiándose sobre el vacío. Un número de ellos también se habría ahogado en el mar. Allí se encontraba la que quizás fuera la más clara de sus escapatorias, de su ruta hacia la victoria, hacia el final de aquel ser. Aún así, sentía una pizca de lástima por aquel animal, pues realmente no tenía la culpa de serle fiel a su jinete. Un wyvern bien entrenado se comportaba siempre de aquella manera, como el compañero de su hermana Camilla, y aquella lealtad era una virtud.

Tragó saliva mientras forzaba, por última vez, a su cuerpo a prepararse para la acción, pero los balbuceos del otro captaron su atención. ¿A qué se estaba refiriendo exactamente? –¿Puedo preguntar que es lo que tiene en mente? Porque temo que tiene una locura en mente… –como la que había realizado para salvarla de lo alto del lomo del dragón. Tuvo que fruncir el ceño. En ese momento no se encontraba solo y aunque fuera menor en tamaño, era diestra con la espada y contaba con una buena educación. Su experiencia en batallas reales también era limitada, pero no por ello iba a permitir que la menospreciaran aunque fuera con buena intención. Ella también iba a actuar.

Todos aquellos sentimientos se arremolinaron en su interior, derivando en una acción poco propia de su persona. Abofeteó la cara del caballero con su mano libre, apretando los labios, manteniendo el rostro ceñudo y la cabeza bien alta –Creo entender lo que pretendéis hacer, y mi respuesta es ¡no! –tragó saliva, tratando de tranquilizarse. El sonrojo terminó por apoderarse de sus mejillas, gran parte de ella se preguntaba por qué lo había hecho, y la otra le susurraba que era una maleducada –¡D-disculpad! De verdad. Simplemente creo que en vez de encaminarte en una misión suicida sería mejor que entre los dos distrajéramos al animal, tendríamos muchas más posibilidades de sobrevivir ambos y no pienso esperar de brazos cruzados a ser salvada o rescatada. Sencillamente no puedo –se apresuró a añadir atropelladamente. Estaba en contra de hacer daño a quien fuera si se podía evitar, pero aquello había sido estrictamente necesario.

Apretando la empuñadura de su espada, esperaba que comprendiera sus sentimientos. Si se dejaba salvar en aquella situación, ¿con qué cara miraría a su familia? Se sintió elogiada cuando le permitieron salir del reino, ahora no podía decepcionarlos cuando contaba con su confianza.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Gerard Van Reed el Jue Jul 13, 2017 9:09 am


Justo cuando Gerard iba a girarse para proceder a montar su caballo y encarar a la bestia, absorto en su cometido, mentalizándose para ello... sintió una punzada de dolor en la mejilla, justo antes de girar el cuello. Eso cambió automáticamente su expresión a una seria y decidida a una totalmente atónita. Volvió la cabeza hacia donde se había originado el golpe, y allí estaba. La chica de cabellos cenicientos.



¿Pero qué estaba haciendo? ¿Cómo iba a ayudar su muerte a la misión que se había impuesto? ¿Qué aportaría a Grannvale morir allí mismo, de esa forma? Su familia seguía deshonrada; su país, aún en grave peligro, manteniendo su infructuosa manera de hacer las cosas. Morir entonces significaría condenarlos. Y no solo eso. Si su presentimiento no estaba equivocado, acababa de añadir una razón más para sobrevivir. De todos modos, aquella joven era de armas tomar, aunque a primera vista no lo pareciese...

Tras la disculpa de la espadachina, negó con la cabeza. - No. Soy yo el que debería disculparse. Tenéis razón. - Ni dos años atrás habría respondido a una afrenta así arrestándola a continuación. Pero, tal y como le había ocurrido ya una vez, se veía incapaz de responder de esa forma -o más bien una parecida, pues por supuesto, ya no tenía la autoridad para ello-. Simplemente, recuperó su expresión seria, y montó sobre el lomo de su destrero con agilidad. Después de todo, no había tiempo de intercambiar más palabras.

- Iré justo por delante vuestro. Coordinémonos para acercarnos al borde nosotros también, y con cuidado, intentar descoordinar a la criatura. - Esa maniobra sería la más sensata para lidiar con la bestia. Su lanza estaba cerca del wyvern, fuera de su alcance, pero la cogería por el camino. Además, podría golpear ella. Había demostrado ser más que capaz. - Parece inestable. Tal vez un par de golpes una vez allí sean suficientes. - La miró una última vez, asintiendo la cabeza, antes de echar al galope.

La bestia estaba a entre cinco y diez metros de distancia, delante. Tomó un pequeño desvío para recoger su lanza, que había acabado en el suelo, tiempo seguramente suficiente para que la chica no se quedase atrás, y se dirigió, ahora sí, al wyvern. Rápidamente la bestia se dirigió a él, pero con igual rapidez, Gerard indicó a su caballo que se desviase del camino, rodease a la bestia y se pusiese cerca del borde él también. Hizo ademán de darle algunas lanzadas a la bestia, y solo rozando su cabeza, para así distraerla.

Así pues, Gerard se ocupó de que la bestia no se dirigiese a la joven hasta que estuviese preparada.Estaba costando, el combate había sido largo, pero no faltaba mucho ya. Si se coordinaban y la maniobra fuese certera, podrían acabar ganando.
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Re: [Campaña de liberación] Al abordaje [Priv. Corrin]

Mensaje por Corrin el Vie Jul 14, 2017 9:18 am

Todavía le picaba la palma de la mano consecuencia del golpe que le había proferido a su compañero. Era cierto que en ocasiones se necesitaban actos heroicos para terminar grandes batallas, pero aquello debía considerarse como el último recurso al cual acudir si de ello dependía la batalla. Pero en ese caso podía no ser así. Aun contaban con alguna oportunidad para conseguir salir, si no ilesos, por lo menos vivos, que ya era un logro importante teniendo en cuenta la dificultad de la tarea.

Lo peor de aquello era que había golpeado a alguien de buen corazón, noble aunque con tintes alocados. ¡Lo había hecho! Y no sabía cómo sentirse al respecto. Nunca había levantado la mano a nadie pero aquella situación junto con el cansancio físico y mental habían propiciado que perdiera los nervios. No era lo que se esperaba de alguien como ella, un miembro de la realeza debería ser capaz de reprimir la ansiedad incluso en momentos complicados como aquel. Además, no le gustaba hacer daño a la gente salvo si no era estrictamente necesario o significaba salvar más vidas de las que serían sacrificadas. Aunque visto desde ese modo quizás había salvado la de aquel joven con su acto…

No volváis a…–pero dejó de hablar. Iba a reprochar su actuación una vez más, pues acaba de subirse al lomo de su bonito caballo, si bien su actitud y su discurso parecían haber cambiado esa vez. Ya no hablaba de un ataque suicida donde ambos perderían la vida, sino de un plan conjunto donde, si todo salía bien, los dos serían capaces de regresar a sus hogares. Suspiró aliviada por aquello –De acuerdo, eso puede funcionar, aguantad un poco más caballero, todo esto tendrá su recompensa –asintió, esperando a que partiera primero.

Una vez hubo llegado lo suficientemente cerca del wyvern como para captar su atención, corrió en silencio por la borda hasta el otro extremo. Sus pies descalzos facilitaban aquella tarea, si bien también debía ser cuidadosa con las numerosas astillas que llenaban el suelo cercano al agujero que usarían para deshacerse del animal.

Deseó profundamente que el joven y su montura contuvieran el tiempo necesario al dragón. Ella se encontraba posicionada donde parecía ser el lugar idóneo para propiciar su caída, por lo que decidió alzar la voz -¡Bestia, ven ahora a por mí, yo fui quien acabó con tu jinete, si lo que quieres es venganza aquí me hallo esperándote! –levantó su espada para captar más su atención y hacer énfasis en sus palabras. Sentía miedo, era normal. Pero la posibilidad de finalmente terminar con aquel horror le proporcionó las últimas fuerzas necesarias.

Los ojos del animal se encontraron con los suyos. Aquellos violentos, rasgados, brillantes y grandes ojos de reptil la miraban fijamente, sin perder de vista sus movimientos. Corrin movió con fuerza la espada, provocándolo. Pronto iba a llegar todo a su fin.
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