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[Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

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[Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

Mensaje por Zephiel el Dom Jun 11, 2017 4:17 am

Cruzar la frontera sin atraer la atención de los emergidos era una proeza para quien se encontrara acompañado en grupo. Sin embargo, un individuo por sí solo tenía muchas más oportunidades de pasar desapercibido, todavía más si poseía una montura voladora, siempre y cuando no atrajera la atención hacia sí en los cielos. Montar a caballo era también una opción, pero tan solo si la criatura era avezada en superar cumbres y caminos sinuosos. Hacía falta considerar estos detalles con sumo cuidado antes siquiera de pensar en partir fuera de los bordes de Bern. Sí, porque incluso cuando se supone que el ejército se mantenía allí defendiendo el territorio que les pertenecía, lo cierto era que se encontraban, en cierta medida, encerrados dentro de sus propios bordes. Si hasta ahora habían sobrevivido era porque nunca habían descuidado sus movimientos, y  su ubicación exacta siempre había sido un misterio tanto para enemigos como aliados. Pero entonces, junto con el nuevo tratado entre naciones, las cosas cambiarían. La milicia tendría que abandonar sus puestos y partir en rumbo a tierras nuevas, pero antes, el monarca había decidido viajar en solitario hasta el lejano Nohr, haciéndolo claro desde el principio  a sus subordinados.

Por esta razón habían investigado el mejor trayecto para abandonar Bern y llegar a Lycia, la tierra vecina. Tenían un registro de todos los asentamientos emergidos que no habían podido destruir hasta ahora, siempre vigilándolos desde una distancia prudente. Ese día, Zephiel escogería su ruta de salida de manera personal, guardada su espalda tan solo por otros dos jinetes de wyvern que lo acompañaban en vuelo. No tenían planeado combatir a ningún emergido, pues eso sería demasiado peligroso para un grupo reducido como ese. Habían partido de noche a la cadena montañosa del Oeste, cuidando las horas, pues transportarse de día no era una opción. Los emergidos serían monstruos, sí, pero tenían vigilias programadas y estrategias como cualquier ejército, por lo que cuando caía el sol podía esperarse verlos recluidos en sus bases de manera defensiva. No peligraban si se mantenían lejos de las edificaciones y no emitían sonido ni luz alguna.

Zephiel ordenó a sus hombres detenerse en una cumbre, lugar donde el viento soplaba con fiereza, levantando su capa por los aires. Hizo esta pausa para observar un camino de tierra abandonado que cruzaba la montaña. Era apenas visible, seguro era transitado tan solo por campesinos, por lo que podían imaginarse que no había ningún puesto de avanzada a lo largo de él. Hasta ahora parecía ser el mejor camino que podía escoger, si es que planeaba recorrerlo junto a su montura, un caballo grande, negro, de pelaje grueso, acondicionado al territorio. Tan solo quedaba decidir la fecha exacta de su partida, si seria pronto o todavía más tarde de lo pronosticado. Había pedido ya hace mucho el favor de la paciencia a Nohr, sin embargo no podía seguir extendiendo la fecha de su llegada, pues las justificaciones escaparían de él. Había sucedido multitud de cosas durante su organización, asuntos que prefería callar ante la realeza extranjera. Cruzaría la frontera dentro de siete días como máximo, no había manera de postergarlo más.

Pero entonces, una cosa llamo la atención del rey, quien apreciaba el valle a sus pies desde las alturas. Movimiento. Logró divisar un grupo de rastreadores emergidos, serían dos, quienes caminaban a simple vista entre la hierba. No eran muchos, pero su presencia indicaba que dentro de unas horas quizás, un grupo armado que los acompañaba más atrás transitaría por ese mismo camino. Los emergidos, viajando de noche... ¿Acaso se estaban transportando hacia otra base? Era imposible para el rey conocer sus razones, sin embargo le causaba enorme interés. Quizás eso significaba algo provechoso, pues se alejarían del camino que había elegido tomar. Los rastreadores nunca suponían un problema siempre y cuando no volvieran vivos a alertar a su grupo. El monarca consideraba la opción de seguirlos, pues como iban adelantados le podían indicar el lugar de llegada de los monstruos antes de que ellos se hicieran con ese lugar. Así, comenzó a sobrevolar las montañas con cuidado, los wyvern aferrados a la roca, arrastrándose entre sus desniveles para no ser escuchados. Incluso no teniendo la necesidad de moverse así por sus alas y su capacidad de volar, eran muy hábiles para escalar la piedra, y sus colores apagados los camuflaban bien entre las particularidades del paisaje. Zephiel y sus soldados continuaron así un buen trecho, espiando a las criaturas.

Pero de repente, parecía ser que los emergidos se habían detenido. No podía divisarse bien el por qué, y era extraño considerando que los monstruos no descansaban nunca durante sus caminatas. ¿Había algo llamado su interés? Quizás un cadáver abandonado, o un intruso. Parecía ser que los emergidos no atacaban inmediatamente, dando cuenta de que no se habían topado con ninguno de sus soldados. La razón era un completo misterio.
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Re: [Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

Mensaje por June el Dom Jun 18, 2017 11:02 pm

Hacía algunas semanas había escuchado sobre un nuevo país, lo había recordado gracias a haberlo apuntado en mi cuaderno... Sindhu, un reino que se había alzado recientemente, donde los laguz y beorcs convivían en paz. ¿Qué tan cierto sería eso? Sonaba demasiado bonito sinduda, pero tenía curiosidad, quería saber... Quería poder escribir cuentos sobre aquella realidad, que nunca pensé que sería posible. Además, ¡tenía una biblioteca nueva! Me preguntaba qué clase de libros leerían allí...

Pero había un problema, y es que al ser en otro continente, las fronteras iban a ser complicadas. Por eso, después de buscar información sobre las posibles rutas, observé que la mejor manera era llegar en barco desde Bern... ¿cuál era el problema? Bern estaba actualmente caído, tal como Gallia, absolutamente lleno de emergidos. Monstruos que temía incluso más que a los humanos. Pero ir por otra ruta me retrasaría, no que tuviera especialmente prisa por llegar, pero...

Había escuchado que aquél era país natal de muchos wyverns, así que pensé... que podría sobrevolar los cielos del lugar transformada. No llamaría la atención de beorcs refugiados y además me ahorraría problemas con aquellos emergidos por doquier. Sería un viaje cansado, así que decidí primero viajar en carretas de comerciantes. No que me hiciera mucho gusto estar cerca de los beorcs, pero... no tenía dinero para más. Lo haría, de todas formas. ¡Ya me había decidido!

Por eso, desde el día en que había salido de Ilia me había podido quitar toda aquella ropa abrigada, no me haría falta en los paises del sur. Quedé únicamente con mis usuales prendas y sin olvidar mi capa por encima, para ocultar mis orejas afiladas y mi rostro en la mayor medida posible. Fueron varias semanas largas y duras, haciendo transbordo entre varios comerciantes que salían de Ilia como yo, otros que se dirigían a Lycia, otros que se atrevían con las planicies de Sacae... entre los cuales me encontraba yo. Desde ahí viajamos hasta la frontera, pues el señor había sido lo bastante amable para dejarme cerca.

- Lo siento señorita, pero hasta aquí es lo más lejos que puedo llevarla. Es peligroso adentrarse en las montañas que delimitan con Bern... Le recomendaría que bordeara toda la frontera por Lycia antes que atravesar el reino caido. -me aconsejó el viejo mercader, antes de separarnos e irse cada uno por su camino.

Pero yo había entrado igual, subiendo aquella montaña a pie lo más lejos que pude llegar sin transformarme, hasta que vi seguro quitarme la capucha de la cabeza. Aún así, a pesar del paso de los días, aún no veía ningun wyvern sobrevolando. ¿Sería por los emergidos? Empecé a tener miedo y preguntarme si habría sido una buena idea.

Esa misma tarde, tuve una mala sensación, haciendo que tuviera que transformarme y sobrevolar un poco la zona por la que me encontraba. Mientras la gente siguiera escondida no me verían por allí, y sólo cabía de esperar que tampoco lo hicieran los emergidos. Entonces fue cuando desde el aire vi a un wyvern herido, tirado en la hierba de aquel valle. Enseguida aterricé y me destransformé para mayor comodidad, ya que aquellas criaturas eran solo un poco más grandes que los humanos, pero notoriamente más pequeños que cualquier tipo de dragón.

- Oh no, pobrecito... ¿Te encuentras bien? Estas heridas se ven muy feas... Veré que puedo hacer por tí, pequeño... -por suerte el animal se dejó domar, sintiendo que yo no era ninguna humana cualquiera, sino una dragona. Soltaba pequeños quejidos de dolor mientras aleteaba, parecía que había sido obra de emergidos. Rompí un trozo de mi capa para vendarlo como pude. Luego, agarrándolo con suavidad de su cuello, lo ayudé a movernos del lugar, para buscar algún refugio para descansar y atender mejor dus heridas de alguna forma, ya que se venía la noche encima y no podíamos quedarnos en la interperie, ya que sería demasiado peligroso.

Las horas pasaron, la oscuridad ya se cernía sobre nosotros desde hace un rato, pero no podía darme por vencida, no cuando aquel wyvern necesitaba mi ayuda. Hasta que pasó lo inevitable. Un par de emergidos se habían topado con nosotros por el camino, descubriéndonos. Ahora sí que nos habíamos metido en problemas; empecé a llorar, aquella situación me daba mucho miedo, pero tenía que hacerlo. Tendría que transformarme para proteger al pequeño. Sólo que no podía, ¡tenía miedo de hacerlo! Estaba sola, aunque fuesen dos... ¿Qué pasaría si serían más fuertes? ¿Y si eran ellos los que habían dañado al wyvern por el día?

- N-no... P-por favor aléjense d-de él... -clemé, con la voz llorosa, dando pasos hacia atrás mientras miraba al herido animal a mi espalda.
¿Qué podría pedir? Nadie me iba a ayudar en aquellas tierras. Bastaba con mirar al indefenso wyvern para saberlo.
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Re: [Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

Mensaje por Zephiel el Sáb Jun 24, 2017 4:17 am

¿Un wyvern salvaje? Hacía meses que no hallaba a uno sobrevolando el reino, suponiendo que habían sido todos tomados y domados por los emergidos. Creyó en eso apenas un segundo, al menos hasta que logró distinguir algo aparte de lo que sus ojos habían captado a primera vista. Una figura humana contra los emergidos, cosa que lo desconcertó. Podía ser que se tratara de un jinete, pero que estuviera a nivel del suelo era una razón de desconfianza. Las criaturas acorralaban a esta figura , al punto de hacerle retroceder. Entonces no poseía armas, por lo que no sería capaz de defenderse.

- Si no vuela, morirá... -comentó uno de sus soldados, igual de absorto en la escena que contemplaba.

- Creo... creo que es una chica. -murmuró el otro jinete, agudizando la vista. Su compañero asintió con cierta preocupación. Zephiel, por su parte, oía y observaba en silencio. Esto alteró un poco a uno de sus acompañantes, quien miró el perfil del rey unos segundos.-Su majestad, ¿hacemos algo?

- No te precipites. -advirtió Zephiel con rapidez.- debemos volver. Esta diversión se ha alargado más de lo necesario. -dijo, refiriéndose a cómo habían seguido a los emergidos. Ante sus palabras, el jinete quedó estupefacto, y regresó la vista a la joven en peligro.

- No puede ser. Mi rey, ni siquiera está armada. -murmuró, quebrándose un poco sus palabras. El monarca arqueó una ceja ante su negativa.- son pocos, tan solo dos, ...podemos detenerlos.

- He dicho que debemos volver. -repitió el monarca, estrujando el ceño.- ¿Crees que puedo permitirme este error? ¿Crees que puedo perder más hombres de mi ejército? -cuidaba no hacerse notar, pero por poco y alzaba la voz por sobre los susurros.- Eres mi escolta. Y debes volver conmigo a las barracas... ¡Detente! -era demasiado tarde. El jinete presionó su dentadura y lanzó a su bestia al vuelo, al encuentro de la misteriosa chica en peligro. El rey lo observó con notorio descontento en sus facciones. Ya no tenía opción, no podía permitir que los emergidos vivieran y advirtieran a su especie, ni tampoco darse la libertad de perder a su jinete. Hizo una seña al soldado que se había quedado con él, y ambos se precipitaron al vacío, al encuentro de las criaturas.

El jinete de Bern aterrizó entre los emergidos y la joven, lanza en mano. Gritó a ella que se mantuviera detrás de él, sin quitar la vista a los emergidos. Estos últimos miraron al soldado detenidamente, y desde detrás de sus espaldas retiraron unos arcos que cargaban consigo. No hacían mucho daño en tierra, pero si eran capaces de dar al jinete en vuelo, lo harían caer, lo que definitivamente probaría ser fatal. El soldado se vio sorprendido, sin saber qué hacer al recibir flechazos desde aquella distancia. Su wyvern se escandalizó y quiso volar, pero no se lo permitió, haciéndolo cargar hacia delante como un toro. No fue muy útil ya que los emergidos eran ágiles, sin duda más rápidos que las criaturas promedio, pues estaban hechos para adelantarse a sus iguales. Azotaron al jinete con todavía más flechas, hiriéndolo en el hombro, y alcanzando a su reptil con un proyectil en una de sus patas. Estaba en terrible desventaja, al menos hasta que Zephiel y su acompañante llegaron al lugar. El monarca esperó anclado a unas rocas, considerando que su wyvern no estaba entrenado para la guerra. El segundo soldado aprovechó el elemento sorpresa para agarrar a uno de los emergidos en el aire y hacerlo caer desde las alturas, quebrándole el cuello por la manera en que chocó contra el suelo.

El arquero restante apuntó a la criatura mientras volaba, pero fue entonces que el último soldado bajó de su bestia herida y atravesó con su lanza al emergido, acabando con su vida. Así habían acabado con los exploradores, quienes habían amenazado a la chica perdida. Sin embargo, no había sido una victoria limpia.

Zephiel se aproximó entonces, aterrizando y bajando a nivel del suelo. Su wyvern estaba agitado ante la visión de los cadáveres, era lo que costaba poseer una criatura de establo. Así, el monarca se aproximó a su soldado herido.

- No quedarás impune. -le dijo. Su guerrero bajó la vista, decepcionado consigo mismo, mientras presionaba la herida sangrante de su brazo. Fue entonces que Zephiel dio la media vuelta hacia la joven que se suponía necesitaba ayuda. No tenía armadura ni armas... sin duda parecía no pertenecer a Bern. Sin embargo, su wyvern dañado cargaba con placas con la insignia de su reino: el dragón y la lanza que lo atravesaba. No cabía duda, era una montura de su ejército.

- ¿Cómo has encontrado a esta bestia? -exigió saber Zephiel, aproximándose a ella. Su capa se sacudió de lado a lado, cubriendo sus brazos enteramente. Ya con el tiempo se había encontrado malgastada y no tenía las mismas terminaciones bordeadas que antes ostentaba con orgullo. Su armadura, la armadura real de Bern, había sido reforjada y carecía ya del brillo y color de antaño. Zephiel no poseía la apariencia de un rey, tan solo destacando su corona, la que oportunamente no llevaba consigo.[/color]
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Re: [Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

Mensaje por June el Jue Ago 03, 2017 10:22 pm

Me agaché, dando la espalda a esos monstruos, no quería verlos. Acaricié el morro de aquel joven wyvern para que se tranquilizara un poco. Y si aquellos no muertos tenían que hacer daño a algo... prefería que fuera a mí. Al fin y al cabo mi piel estaba preparada para eso, aunque para eso quizás era mejor mi forma dracónica. Así era algo más débil. Y puede ser que el miedo que sentía ante aquellos seres me impidiera transformarme, pero eso no me iba a detener para recibir el daño de sus armas, antes que al animal.

- A-ah... -volví a girar la cabeza en cuanto noté algo aterrizar desde el cielo, levanté la vista y me encontré a aquel hombre y su wyvern. ¿Me iba... a proteger? ... ¿De dónde había salido? Pensaba que era imposible encontrar a una persona. - S-s-sí... -asentí musitando a sus órdenes, aunque él probablemente no me oiría.

Al ver aquellos arcos retrocedí la mirada hacia la herida del pequeño detrás de mí. ¿Podría ser que...?

- ¡C-cuidado! -me levanté dando dos pasos hacia delante al ver que también habían herido a su compañero. ¡Tenía que hacer algo! Aunque él fuera humano... no podía permitirme que hirieran a más gente por mi culpa. Memorias borrosas en mi interior me decían que ya había pasado por algo parecido hacía unos meses atrás.

En ese momento, y antes de hacer nada, sentí que ellos junto a aquel par de emergidos no eran los únicos que estaban cerca. Olía a más beorc más allá. ¿Cómo era posible?
Al parecer, uno de ellos, el cual se había lanzado sin piedad contra uno de los monstruos, era su compañero. Ante esto, el hombre de antes se había bajado de su wyvern para atacar al restante, acabando con ambos seres de ojos rojizos. Fue entonces que intenté acercarme a sus animales heridos, pero justo vino el tercero de ellos, diferente a los otros dos en varios aspectos, empezando por cuyo wyvern no parecía uno de guerra, por la manera en la que estaba armado, y porque el pobre aún temblaba de miedo.

Aquella sensación me desesperó, ver aquellos cuatro pobres animales, tres de ellos heridos y uno asustado. Las palabras no salían de mi garganta. Era cierto que me habían salvado, pero no podía aguantar aquella vista.

- Y-yo... -Con la intención de agradecer sin embargo a esos beorcs, me acerqué tapando cuidadosamente mi cabeza con la capucha de mi capa. Pero el último hombre que había llegado le echó la bronca al joven que me había salvado, parecía ser su superior. Intenté también pedir que no le hiciera nada, que aquel hombre me había salvado. Pero... la experiencia me aconsejaba que era mejor quedarme callada en estos asuntos. Sabía que no era la primera vez que pasaba algo así delante de mí, que ya habían amenazado con castigarme no sólo a mí, si no a algunos de mis compañeros laguz por no acatar las ordenes, cuando era una esclava en Begnion. Dicho hombre, se dirigió hacia mí. ¿Que cómo lo había encontrado?

- ... ¿He-herido? -dije en un hilo de voz, dando pasos hacia atrás mientras se acercaba más a mí. Ese hombre... había llamado al desamparado animal "bestia". Tenía aquel aura que más me hacía sentir miedo, parecía adulto, imponía bastante... le temía. Sin saber a qué se refería exactamente, a medida que ese hombre seguía aproximándose, mirándome fijamente desde su posición sin bajar el rostro, comencé a temblar, agarrándome fuertemente la capucha, tratando de ocultar mis orejas, incluso las marcas de mi rostro y un poco mis ojos, los cuales sólo si uno se acercaba al nivel de nariz a nariz, se daría cuenta en aquella oscuridad que poseía pupilas ligeramente afiladas. Pero estaba bastante asustada de que me descubriera un humano como aquél. - S-so-so... sólo lo... e-encontré herido p-p-por la zona.

No podía mentir diciendo que era "mi montura". Hasta un tonto se daría cuenta de que yo no tenía ninguna pinta de soldado ni nada parecido, además de que el wyvern herido poseía la misma armadura que los de aquellos hombres, tenía hasta el mismo símbolo.

- N-no podía dejarlo solo... -contesté en voz baja. Seguramente me preguntaría por mi procedencia. Quería evitarlo, quería irme, seguir con mi viaje... siempre me agobiaba la idea de llamar la atención. Y en aquél lugar inhóspito destacaba más que nadie, pero no podía abandonar a aquellas criaturas que tan cercanas eran a mi verdadero ser.

- S-sólo soy una viajera... N-n-na-nada más... -tartamudeé nerviosamente y me dirigí a uno de sus soldados- Jo-joven... -mencioné sin percatarme de que su apariencia era claramente mayor que la mía, pues para mí todos los beorcs eran "jóvenes". - Mu... muchas gracias por ayudarme. -dije con sinceridad, ya que era obvio que también había salvado mi vida.

- Yo... ¡p-puedo atender! Las heridas de sus compañeros con estas p-pócimas que traigo encima... -aclaré refiriéndome a los wyverns, antes de que me miraran mal, e intentando que despegaran su atención de mí.
Entonces me acerqué al que había encontrado y sin mostrar miedo ni ninguna clase de duda en absoluto, volví a acariciar su cabeza y el bajo de su morro, suavemente. Éste aleteó un poco con su ala sana, contento. - Son unas criaturas muy nobles... -murmuré, con una sonrisa en la cara.

Ignoraba, sin embargo, que comúnmente fueran unos animales que no solían confiar en cualquiera.
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Re: [Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

Mensaje por Zephiel el Lun Ago 14, 2017 3:18 am

Con los wyvern heridos, remontar el vuelo sería una tarea más que difícil. Si no podían volar con rapidez y superar así las vistas de los emergidos, serían descubiertos en poco tiempo. Y quedar a la intemperie, sin la capacidad de pedir ayuda, significaba prestarse a la merced de los monstruos, a la muerte certera. Aquello acrecentaba su frustración, la que descargaba sobe aquella desconocida, la causante de toda aquella escena. A simple vista no le parecía más que una chica temblorosa, cuya supervivencia en el reino caído le sabía a imposible, y por lo mismo, increíble. Le molestaba, le parecía más que un estorbo. Dijo entonces haber hallado al wyvern en esa condición, palabras que enseriaron todavía más el rostro del monarca, aunque cambiaron también su intención a una más pasiva. Una criatura de Bern sin jinete, que sangrante caminaba sobre la tierra. Apartó la vista de la desconocida, ojeando a su alrededor. ¿Podía ser, entonces? Habían dado por muerto a un explorador, pero hacían unos días de ello, bastantes. Abrió la boca apenas un poco, pensando en cómo podría haberse desarrollado aquella situación. Su mente divagó en las imágenes del jinete, el que quizás fue visto por unos arqueros, y sobre el vuelo cayó a tierra junto a su montura. Quizás esta última sobrevivió a la caída y fue ignorada por los emergidos, y así quizás fue capaz de deambular hasta caer rendida. Aquello significaba que quizás nunca podrían encontrar el cadáver de dicho soldado, aunque lo cierto es que lo que menos necesitaban era llenar la barraca de muertos. Cerró los ojos brevemente, digiriendo sus suposiciones, y volvió a enfocarse en la extraña delante suyo.

Ella seguía tartamudeando y excusándose, lo que observó en silencio. La siguió cuando se acercó a su subordinado, quien entonces parecía distraerse pateando la cabeza de uno de aquellos emergidos, y le agradeció su ayuda, este sonriendo a aquel gesto, pues seguramente era lo que quería escuchar desde un principio. Su comportamiento todavía era razón de duda para Zephiel, quien comenzaba a hacerse preguntas. No negó nada cuando ella se ofreció a curar a los wyvern, aunque se preguntó cómo es que lo haría sin salir dañada en el intento. Un wyvern acorralado suponía más peligro que cualquier bestia, y sin embargo...

- Tú. -le habló una vez más, contemplando fríamente cómo es que el wyvern recibía su mano sin queja alguna.- Será mejor que expliques quién eres, de dónde provienes y dónde vas. -su manera de hablar le había impedido saber de dónde provenía, por lo que se mantenía cauteloso.- ...No negaré tu ayuda. Pero has de saber que te encuentras frente al ejército de Bern, y que este wyvern nos pertenece. -si existía la posibilidad debían traerlo consigo, era invaluable para las fuerzas de su ejército, y tan solo con la pérdida momentánea de este último habían sufrido enorme necesidad. Lo cierto era que no tenían manera de curarlos, las pociones eran un recurso limitado que pocas veces tenían el lujo de reponer. Por eso, y porque aunque quisieran les era imposible marcharse, decidieron esperar a que aquella encapuchada les sirviera de ayuda. Pero cada segundo era insufrible, imaginando que en cualquier momento, en el horizonte, podía sorprenderlos el resto del ejército emergido. La tensión y la impaciencia reinaban, y sobre todo la urgencia de removerse del camino. Quizás ya era demasiado tarde, incluso si no los veían, si lograban elevarse en los aires podían ser divisados y seguidos.

La montura de Zephiel se acercó a la escena, algo más relajada tras un tiempo. Lo primero que hizo fue aproximarse a la desconocida y olerla con curiosidad, pues su aroma se le hacía desconocido. Ante esto, el monarca miró con contenida sorpresa lo que sucedía.- Quizás no eres de Bern, pero acaso eres una domadora... -inquirió, no por la curiosidad ni la necesidad de sostener una conversación, sino porque todavía creía imposible que pudiera mezclarse entre aquellas criaturas sin inconveniente alguno. Mientras tanto, algo alejado de la escena, el soldado que había ido en su ayuda no dejaba de mirarla, quizás imaginando que podrían auxiliarla también, llevándola a las barracas con ellos. Eso, si es que lograban sobreponerse a aquella situación.
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Re: [Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

Mensaje por June el Lun Ago 28, 2017 10:12 pm

Aquellos hombres me habían salvado... bueno, al menos dos de ellos. El más intimidante realmente no había hecho nada. Parecía... parecía como si aquellos dos jóvenes fueran los esclavos de este noble, ya que sus pintas eran bastante más decoradas que las de ellos, aún con sus ropas visiblemente malgastadas.
Además, eso ahora explicaría por qué estaba preguntándome por mi procedencia, como si tuviera autoridad de saberlo. ¿Seria esta zona parte de su territorio? ... Aunque no parecía ser propiedad de nadie, y menos sabiendo lo inhóspitas que eran esas tierras, no tendría sentido que su hogar estuviese cerca de aquí. Entonces, ¿por qué? ¿Simplemente sería un general militar?
La respuesta no tardó en aparecer, confirmándome que parecía ser lo ultimo.

- M-mi... nombre es June. Yo... -vacilé durante un par de segundos sobre si debía decirle la verdad- S-sólo soy una viajera, vengo d-de las tierras del norte y me dirigía a... ¡al sur! -dudé un poco sin quererlo- ¡Na-nadie sin importancia! Eso es todo...

No quería decirle ni que era escritora ni que venía de Ilia siquiera. ¡Eran datos irrelevantes de todas formas! Pero aún así, no tenía ni idea de cuáles eran las políticas de guerra entre los reinos de ese continente, ya que hasta ahora me habían dejado pasar con decir que era una simple viajera, y siempre había conseguido no llamar demasiado la atención por suerte. Tal vez aquella vez en Durban sí que tuve que mostrar lo que era delante de los guardias del puerto en privado... pero ese era un sitio que no le daba mucha importancia a la raza de uno, por eso es que había accedido. Quizás... ¿quizás y en Bern eran así de prudentes por la situación actual? Sería perfectamente comprensible.

Podía notar la evidente molestia que le causaba mi presencia.

- S-si le incordio... o... no p-puedo atravesar este lugar, se-seguiré mi camino por otro lado... Lo... lo siento mucho. -bajé la cabeza, tratando de escabullirme de socializar más de lo necesario con aquellos beorcs y entonces decidí sacar una de mis pociones de dentro mi bolso, el cual escondía también bajo la capa junto a todo lo demás. Antes de que desconfiaran del contenido, desenrosqué el tapón y bebí un minúsculo buche, tragándolo al instante. No, no estaba herida por suerte, pero era con la intención de mostrar que aquello no era venenoso. Seguidamente les mostré la botella, ofreciéndola por si la querían observar de cerca o incluso tomarla de mis manos por si me decían que tenia que irme. Lo que fuera con tal de que dejaran de incomodarme con sus miradas.

El wyvern de aquel hombre, la pobre criatura que había estado asustada hasta ahora, se me acercó. Parecía no tener miedo de mí, curioso. Sintiendo tal vez lo que yo era, casi como había pasado con el herido a mi lado que había encontrado rato atrás. Le dirigí una tierna sonrisa, pero que enseguida se borró por el comentario del rubio que me había tomado por sorpresa.

- ¡¡No!! -exclamé alzando la voz, claramente ofendida por esa idea repulsiva. ¿Domadora? aquello sería horrible, ¿cómo podría hacer lo mismo que me habían hecho los humanos?
Pero en un par de segundos noté sus miradas, esa respuesta me había dejado en una peor situación todavía.

- E-e-es... d-d-decir... yo... yo no... yo... M-me refiero... uh... -musité, más nerviosa que antes. ¿Ahora qué haría? Ugghhh.

Cerré mi ojos, apretándolos. Con la presión del momento, no pude si no dejarles el vulnerary a su completa disposición y arrancar unas tiras de tela de mi falda que podrían servirles de vendas. - E-está bien... ¡So-soy de T-Tellius y quería ir a Valentia a-atravesando estas tierras! S-sólo soy una simple e-escritora de cuentos, no tengo armas. N-no os mo-molestaré más, jovenes. -expliqué con claro miedo en la voz.

Me levanté después de mirar con lástima a los pobres wyverns heridos, esperando que entendieran la disculpa en mis ojos. Tenía que irme, no aguantaba más aquella situación. Si estaba prohibido ir por Bern, tendría que seguir mi camino por otro lado.

Sin tener la menor idea, de que más atrás se estaban aproximando más de aquellos emergidos.
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Re: [Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

Mensaje por Zephiel el Dom Sep 10, 2017 3:44 am

Del norte, hacia el sur... ¿Le estaba jugando una broma? Hacia allá rompía el mar contra las montañas, y no habían puertos viables en los que continuar una travesía. Aquella "June" debía de tener alguna misión en Bern, tan solo que no quería confesarla. Zephiel no llegaba al extremo de pensar que se trataba de una espía de algún otro reino, sino que a su mente venía la idea de un personaje cuya afición recaía, quizás y sobre todo, en los wyvern oriundos de Bern, al ver el interés que parecía poseer por ellos. Al menos eso podía concluir con tan poca información en sus manos. No había manera en que no se hubiera informado del estado del país y de su aislamiento geográfico, pero solo podría saber más si ella contestaba a sus preguntas.

 - Si explicaras cómo es que planeas hacerlo... -murmuró seriamente, aunque sin finalizar sus palabras, silencioso al ver cómo la extraña bebía de sus propia pocion y poco después la cedía a ellos. Zephiel hizo un gesto de mano para que sus hombres tomaran lo que les ofrecía, pues no tenía razón para negarse. Viendo cómo congeniaba con su animal de montura, esperó que confirmara su suposición, pero el grito que dio, negando lo que decía, lo tomó desprevenido. Por eso no dijo nada, esperando a que acabara de explicarse. Confesó que provenía de Tellius, lo que en verdad no cambiaba el hecho de que su plan fuera imposible, visto desde un punto geográfico y sobre todo por sus nulas preparaciones.- No puedes marcharte sin explicar cómo cruzarás las montañas. -dijo, aunque ignorado, pues aquella joven no tardó en corresponder a su propio miedo e intentar marcharse.- Vayan por ella. -ordenó.

Sus soldados tuvieron que obedecer, dejando de lado sanar a los wyvern por el momento. Quien estaba herido aprovechó de auxiliarse a sí mismo mientras se acercaba a ella, y una vez estuvo lo suficientemente cerca de June, la sujetó de un brazo con calma.

- Obedece por ahora, por favor. Debes hablar... -le dijo, aunque la miraba de tal manera que no podría ignorar lo importante de sus palabras. Quiso decir otra cosa para convencerla de no huir, pero fue entonces que levantó la vista, encontrando allí una cosa suficiente para detenerle el corazón.- ¡L-los emergidos! ¡No, no, no! - a su voz reaccionaron todos los presentes.

Zephiel tuvo que acercarse y comprobar con sus propios ojos esta realidad, quedándose quieto, boquiabierto. Había luchado ya en el pasado con un número todavía más grande de estos monstruos, pero en este caso, no eran más que tres hombres y una extraña, más sus wyvern que no podían volar, y el suyo, que no estaba adecuado para la guerra. Mirara como mirara, imaginara como imaginara el campo de batalla, no había forma en la que pudieran salir victoriosos. No, a menos, claro, que pusiera prioridad a su vida por sobre la de sus hombres. Sin embargo, esta era una idea que no le apetecía, no por un discurso moralista, del que ya creía carecer, sino porque, aunque fueran pocos, perderlos a ellos y a las bestias sería un duro golpe a sus números. Pero no hallaba la manera, a menos que pudieran sanar a los wyvern a tiempo.

 - ¡Usen esas pociones! -exclamó. Deberían huir, aunque eso significaba no poder volver a la base hasta que supieran que habían perdido de vista a todo emergido. Y tan solo podrían si se daban prisa, porque los emergidos embestían contra ellos a una velocidad indomable. El tiempo que tenía a disposición no era demasiado, por lo que ahora ignoraría completamente a aquella viajera, pensando en que moriría perdida en el mar de emergidos. Agudizando la vista podía notarse que eran tanto unidades a pie como a caballo, y también voladoras, algo que no era bueno, pues significaba que los alcanzarían en cosa de un minuto. El número exacto no lo conocía, pero más que el doble de ellos, por supuesto, pues era un escuadrón entero.
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Re: [Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

Mensaje por June el Sáb Sep 16, 2017 9:42 pm

Tarde me dí cuenta de que quizás debí haber dicho Ilia y no Tellius, por referirme mal ahora seguramente ese humano estaría sospechando mas de la cuenta. Pero eso ya no importaba.

Tampoco entendía por qué me había formulado aquella pregunta. ¿Que cómo atravesaría aquellas montañas para ir a Valentia? Pues era evidente que volando, aunque claro estaba que no le iba a soltar eso. Pero los barcos existían, ¿cierto? Así que le tendría que decir eso, aunque en realidad una vez estuviera fuera de aquel territorio no me importaría tener que sobrevolar todo el mar hasta Sindhu.

Sin embargo, no hizo falta que yo intentara irme muy lejos para ser detenida por los hombres.

- ¡¡¡N-n-no!!! -entré en pánico al sentir el agarre, aunque suave, de aquel humano- ¡S-suéltenme... p-p-por favor...! -empecé a lloriquear mientras la palma de mi mano libre rodeaba mi cuello. Era un acto que hacía inconscientemente, siempre que tenía miedo y recordaba los largos años de esclavitud, pues ahí era donde usualmente me ataban y el instinto me hacía pensar que me dolía aún.

Pero detuve mi forcejeo en cuanto lo escuché exclamar aquellas palabras. - E... ¿eh? - ¿¡Habían más emergidos!? Aún con uno de mis brazos sujetos, giré la vista hacia donde él miraba, observando también como efectivamente se acercaban desde la distancia.

No podía ser, aunque lo entendía... Era normal aquella situación teniendo en cuenta de que ese país estaba bajo el mando de aquellos seres, tal como Gallia, ¡pero hacía apenas unos instantes que estaban solos! ¿Cómo era que los monstruos siempre aparecían en el peor de los momentos? Ya no supe decir qué era peor.

A la orden de aquel general, los más jóvenes me habían soltado y enseguida aproveché para correr a proteger al pequeño wyvern, aunque fuera con mi cuerpo. Pues, ahora sí que no podría hacer mucho más que permanecer en ese cuerpo, no solo por miedo. No era uno, ni dos... sino tres beorcs, armados. ¡No podía transformarme delante de ellos!

Mientras los soldados curaban también sus propias monturas, incluso antes de yo poder empezar a vendar la ala de esa criatura, llegaron los primeros emergidos en forma de jinetes wyvern, también. Aquellos wyverns no parecían presentar temor hacia ellos si no que además respetaban a los seres de ojos rojizos.
Sin darme tiempo siquiera a preguntarme el por qué, ellos comenzaron a tirar sus lanzas. Por suerte, habían fallado en ese primer intento, ya que los tres hombres habían corrido hacia un lado y se habían salvado por poco.

Por alguna razón, no tenían particular interés en convertirme a mí también como su objetivo, pero sin embargo en cuanto vieron al wyvern detrás de mí, dejaron de tener esa duda, al parecer. Ya que por mi lado rozaron dos flechas proveniente de los que ya habían llegado a caballo. Me habían herido un costado al hacerlo, provocando que mi capucha se deslizara de la cabeza, mostrando mi cabello rojo y orejas. Pero no era momento para preocuparme por ello, como tampoco de quejarme de un dolor que nada tenía que ver con lo que estaba acostumbrada. Pero sin embargo, seguía teniendo miedo, y temblaba mientras sacaba otra de mis pociones para curar al pequeño wyvern, al cual cubría en lo posible con mi pequeño cuerpo. Si tan solo no me diese tanto problema mostrar mi verdadera forma...

Esperaba, de todas formas, que aquella situación no empeorara aún más.
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Re: [Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

Mensaje por Zephiel el Miér Sep 20, 2017 3:46 pm

Los wyvern bajo el control de los emergidos volaron hacia ellos, alcanzándolos sin ni siquiera darles la oportunidad de huir en primer lugar. Sus lanzas apuntaron hacia ellos, siendo la única opción posible intentar esquivarlas, pues no poseían escudos ni manera de contraatacar por los aires. No había manera de asegurar que no saldría herido, pero algo de ventaja tenía al ver venir los ataques con tanta antelación. Sin embargo no logró hacerse a un lado con tanta gracia, teniendo que lanzarse a los suelos para no ser dañado por aquella arma, la cual se clavó en la tierra justo delante de sus pies. Se reincorporó tan pronto pudo, buscando a su única opción, su wyvern, el cual lo esperaba recogido de temor. Sus soldados lograron sanar a sus monturas con las pociones como les había exigido, por lo que debían apresurarse y huir mientras podían. Tan solo si llegaban escapar a la caballería, claro estaba, pues ahora eran las flechas las que apuntaban a sus cabezas. Fue imposible para el rey esquivar aquella que, por encima de su antebrazo izquierdo, rasgó sus ropas y atravesó su piel, no clavándose en ella pero sí dejando un profundo corte que no tardó en sangrar. Pero las flechas no solo lo atacaron a él, sino también a la intrusa, la cual se había acompañado del mismo wyvern herido de antes.

Entonces fijó sus ojos en ella, creyendo que entonces la matarían, y lo vio. Orejas puntiagudas, que gritaban no pertenecer a un ser humano. Una criatura que podía transformarse, aunque a qué seguía siendo un misterio. Había dicho que provenía de Tellius, lo que traía la hipótesis que se trataba de un laguz de estas tierras. Ahora bien, no encontraba en ella rasgos felinos, ni caninos, y mucho menos alas. Entonces, sorprendido, concluyó que podría tratarse de un dragón de aquel continente.

Pero no había tiempo para preguntar cuál, pues entonces la caballería los atropellaba, unos cinco caballos, un número mucho menor que las tropas a pie, que aún tardaban en aproximarse, pero aún así mortales para tres. Zephiel, ignorando su corte y desenvainando su espada con la diestra, fue fugaz y derribó a un soldado que planeaba atacarlo desde la altura de su animal con el mismo tipo de arma. Pero no le dio tiempo de rematarlo cuando más cargaban hacia él, y lo rodeaban. El monarca se apresuró a montar, elevando a la criatura asustada sobre los aires. Vigiló a tierra, encontrando a sus soldados aún más apresados por los emergidos, logrando montar y atacar, pero sin poder ellos elwvarse. De esa manera no tardarían en morir o ellos o sus monturas, y si él no escapaba, las flechas lo derribarían, o lo harían las criaturas voladoras en el aire, las cuales ya lo habían avistado. Verdaderamente era una batalla perdida, no había forma de rescatarla. Pero debía conservar su vida sobre todas las cosas, incluso si perdía a sus hombres en el intento.
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Re: [Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

Mensaje por June el Vie Sep 22, 2017 8:53 pm

Ignorando mis propias heridas, terminé de curar a la joven criatura, defendiéndola ante todo momento del ataque emergido. Desgraciadamente, no eramos el único objetivo, pues perfectamente pude ver la sangre de aquellos tres beorcs que seguían luchando, o al menos intentar defenderse. Incluso el mayor ya había alzado el vuelo, pero pude observar cómo sin perder ni un segundo los arqueros ya habían cargado de nuevo sus flechas hacia él, y hacia los otros dos hombres que luchaban contra los que más cerca tenían.

Definitivamente estaban en peligro, a este paso los iban a matar. Debía hacer algo a cambio por ellos, ya que me habían salvado la vida anteriormente. - Ugh... - Apresuradamente me levanté y, después de quitarme la capa para ponerla encima del wyvern, corrí para ponerme en medio de lo que parecía ser el trayecto de las flechas. Me daba muchísimo miedo entrar al campo de batalla pero lo único que podía era... transformarme. Tenía que hacerlo, ¡no había otra forma!

Inspiré profundamente y sin perder mucho más tiempo, traté de cambiar de forma lo más rápido que pude. De mi cuerpo salió una luz propia, dejando apenas ver cómo mi silueta iba engrandeciendo, cambiando, hasta salirme las alas y la cola. Como siempre, al acabar, mi cuerpo de ahora tres metros no era nada más que duras escamas rojas, cuernos draconianos por varias zonas; mirando a través de mis afiladas pupilas y extendiendo las alas hacia atrás, dí dos pasos hacia delante, mirando hacia los enemigos, quienes justo habían disparado sus flechas. Conseguí bloquearlas con mis brazos y alas esta vez, haciendo incluso que la mayoría rebotaran contra la dureza de mi piel. Ya que por suerte, ese tipo de armas humanas eran las que menos daño me podrían infligir una vez estuviera como dragón.

De lo profundo de mi garganta exhalé aquel aliento de fuego rojizo de forma horizontal, intentando dañar a todos aquellos a caballo procurando no herir demasiado a sus animales. Y a la vez buscando ahuyentar a los emergidos en monturas voladoras también, ya que no podía hacer nada contra esos, pues me negaba a tener que herir a aquellas criaturas. Entonces recordé que una vez, por el momento no de quién pero sabía que había sido hace pocos meses, me habían recomendado algo que también podía hacer y que igual daba buenos resultados. Me adelanté entre los caballos y dí golpes con mis brazos y el extremo de mi cola, soltando además un gruñido que más bien parecía un pequeño grito o un quejido, para intentar intimidar a los de arriba.

Supuse que se me daba mal aquello, al fin y al cabo, pero estaba ya algo cansada y no quería comprobar otra cosa que no fuese la seguridad de esos beorcs y sus wyverns. Giré mi cabeza esperando que hubieran podido alzar el vuelo finalmente, reuniéndose con su compañero para que pudieran huir. Después volví con el joven sanado, ya se podía mover y se había quedado detrás, logrando pasar desapercibido por la capa. Volví a quedarme delante de él, para protegerlo exitosamente de cualquier ataque, ya que ahora mi cuerpo era mucho más grande que el suyo.

- ¿T-todavía no puedes... volar? -le  pregunté, aunque realmente no es como si esperara una respuesta entendible por parte del animal, el cual solamente se quedó quieto, mirándome.

Pero antes de que nos volvieran a atacar los emergidos, que habían quedado heridos, pero no lo suficiente; decidí cargar a la criatura entre mis brazos, y apresuradamente también alcé el vuelo. Además, tenía que ayudar a escapar a los beorc, y llevar al wyvern junto a ellos, ya que pertenecía al mismo ejército por lo que había visto. Era mejor que estuviese junto a sus compañeros, a salvo. Por poco que me gustase, tendría que seguirlos durante el camino, pero no sin antes asegurarme que aquellos emergidos sobre sus wyverns no los persiguiesen. Por ello, expulsé unas cortas llamaradas mientras volaba hacia atrás, intentando que eso retrasara a los enemigos. Aproveché esos segundos para volver volando rápidamente junto a los beorcs, aún agarrando al joven wyvern que por alguna razón se negaba a volar por sí solo.

- ... -No dije ni una palabra, sin embargo, cuando estuve al lado de ellos.
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Re: [Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

Mensaje por Zephiel el Sáb Sep 23, 2017 6:58 pm

Decidiendo sobre la vida o la muerte, Zephiel permaneció en los aires el tiempo suficiente para presenciar un hecho abrumador. Ya había adivinado de la naturaleza de aquella desconocida sin que esa misma se lo dijera, y razonable era que no lo hubiera admitido hasta ese momento. Sin embargo, pareció que por fin cedía su cobardía, transmutando ella en lo que era su otra forma.

Para Zephiel, existía esta diferencia entre los dragones de cada continente. Era que, a pesar de ser similares, la apariencia humanoide de los laguz de Tellius no confrontaba con sus paralelos bestiales, Era parte de ellos, pues nunca había encontrado mención de que se les obligara a mantenerse en su forma humana si no era por esclavitud. Pero distinto era un manakete de Elibe al ser sus humanidades no más que una ilusión, una máscara.

La laguz, para su fortuna y sorpresa, parecía querer ayudarlos a ellos y no huir inmediatamente. Podría haberlo hecho, y abandonarlos, pero parecía haber desistido de la idea. No podía imaginar por qué más que la ira; le habían hecho daño, y por ello se defendía justamente de ellos. Zephiel entonces se alejaba de sus atacantes aéreos dado a que no podía defenderse en absoluto. En una ocasión lo alcanzaron, y la criatura que montaba ejecutó una maniobra instintiva, levantándose en el aire y alzando sus patas para atacar al otro wyvern, haciéndole daño hasta que temió y se alejó fuera del control de su jinete.

Entonces el dragón en tierra había alejado a quienes hostigaban a sus soldados, permitiéndoles a ellos a ellos alzar el vuelo junto a su lado. Zephiel se sorprendió por ello, pero de buena manera.

- ¡Es... un dragón! -grito uno.

- ¿Un dragón? ¿N-nos... nos defiende?

- ¡Escuchen! -habló el rey.- ¡Volveremos a la base apenas perdamos a aquellos jinetes de vista! -terminó de decir, viendo cómo ya los rodeaban. No sabía cómo, pero debían perderlos.

Pero entonces, surgió una figura entre ellos: la laguz, levantándose, venía a auxiliarlos por los cielos. Alejó con su aliento a los emergidos, y así les dio ventana a ejecutar el escape. No dudaron, poniendo rumbo a la barraca más cercana. Los wyvern no los seguirían, pues sus jinetes habían sido atacados, y ahora volaban despavoridos de un lado a otro. Y mientras huían, no pudieron dejar de fijarse en que la desconocida los seguía, ahora llevando con ella a uno de los wyvern, el que había estado herido desde un principio.

Mantuvieron su distancia, aunque nunca quitando sus ojos de la laguz. Zephiel miraba atento cada uno de sus movimientos. Jamás había creído posible que una criatura similar cruzara la brecha continental y llegara no a otro lugar que a Bern. Y el por qué aún no tenía respuesta. Por eso, más de una vez quiso aproximarse y alzar su voz para que la criatura lo oyera. Sin embargo no podía detenerse, no ahora , y entonces las corrientes de viento les impedían escucharse unos a otros. La laguz adivinaría la intención de Zephiel de comunicarse con ella, y si se lo permitía, preguntaría a dónde se dirigía. Entraron a las montañas, ya estando muy cerca. Pero entonces el rey señaló el suelo a sus pies, la orden para descender que daba a sus soldados. Él también bajó a nivel de tierra, esperando que el dragón los siguiera. Era, de todas formas, mucho más seguro para ella que entrar a un asentamiento humano. Una vez habiendo desmontado, Zephiel alzó la voz para que pudiera oírlo con claridad.

- Dragón -le llamó.- si lo que quieres es devolver al wyvern, déjalo aquí con nosotros. -confiaba en que le creyera. No le harían daño a la montura, ya que la necesitaban.- ... ¿Dónde irás después? -preguntó seriamente.
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Re: [Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

Mensaje por June el Dom Sep 24, 2017 6:43 pm

Mientras volaba, giraba mi mirada a cada rato, para vigilar que aquellos emergidos no nos siguiesen. Hasta que por fin había conseguido perderles de vista y me centré a tener los ojos puestos hacia delante, siguiendo a aquellos tres beorcs. Tenía sentimientos contrariados, no me gustaba hacer aquello, y menos sabiendo la situación en la que estaba. Permanecer tiempo en forma de dragón a la vista de humanos desconocidos... pero si hubiera sido de otra manera no podría entonces ayudar a aquel "pequeño". Ya que quizás ese wyvern... me recordaba un poco a mí misma.

Aún así, me pareció bastante raro que ninguno de los tres me preguntaran nada, que no me dirigieran ni una sílaba de sus palabras. Y menos, claro está, teniendo en cuenta la atención insistente que me habían puesto antes... Supuse que el viento tampoco sería un problema, ya que así me podía permitir escuchar algo mejor que en mi forma humana, aunque solo levemente. Lo que sí noté, sin embargo, eran las miradas fugaces de vez en cuando, la situación era bastante incomoda; quería irme de allí.

Entonces, vi como en un punto más allá de las montañas, comenzaron a descender. No parecía haber ningún asentamiento allí cerca todavía, pero decidí seguirlos y bajar yo también, aún con la criatura entre mis brazos, por supuesto. Di un par de aleteos antes de posarme sobre la tierra con mi par de piernas, y equilibrándome con la cola. Una vez estabilizada esperaba que no me hablara, prefería que me ignoraran... Aunque eso era IMPOSIBLE de pedir. Así que solamente desvié mi cabeza, apartando la mirada de ellos. Más que timidez... lo que sentía era miedo, ciertamente.

Y entonces habló el intimidante hombre. ¿Estaría diciendo la verdad? No veía nada allí, y podría ser una trampa... sin embargo, sí que era un hecho de que el wyvern pertenecía a su ejército.

- Me llamo... -musité en voz baja, con la intención de repetirle una vez más mi nombre. Pero no terminé de completar la frase, ya que lo vi innecesario. Ya sabía de sobra que con esa clase de humanos daba igual lo que una dijera, que no les importaba, sólo querían ser superiores a ti.

La cuestión ahora era... ¿podría huir tan fácilmente de ellos?
Dejé al animal cuidadosamente en el suelo, quien mantuvo su mirada en mí, como si me hubiera... ¿codigo cariño?

- Ya... ya lo dije. L-lejos, me iré... lejos. -respondí, ahora con una voz más clara, la cual se escuchaba quizás algo más grave que mi voz humana, pero no dejando de ser suave y con un tono dulce.

Intentando volverme a ir en cuanto pudiese, dí dos pasos hacia atrás y levanté mis alas. Pero desafortunadamente, en el momento en el que me giré dándoles la espalda, sin esperar sus reacciones; mi cuerpo se destransformó, haciendo que cayera de rodillas contra el piso. Había sido algo pronto, así que estuve un par de segundos respirando con la boca abierta.

Pero estaba agotada. Me cansaba mantener aquella forma por un largo tiempo, ya que no era algo que hiciese a menudo. Además de ya haber pasado un buen rato sobrevolando aquellas tierras antes de encontrarlos, seguía herida, al igual que ellos.

Así que ahora mi situación era mucho peor, no podría huir... Qué... ¿qué me pasaría?
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Re: [Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

Mensaje por Eliwood el Jue Sep 28, 2017 12:27 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Zephiel ha gastado un uso de su espada de bronce.
June ha gastado un vulnerary.

Ambos obtienen +2 EXP.

Gracias al incremento de experiencia, Zephiel obtiene un nuevo skill de la rama Marshall:

Corrosión - Habilidad que permite al mariscal, al recibir con su escudo o armadura un ataque, causar un daño el arma ajena de modo que le resta un punto de uso. Sólo puede usarse una vez contra cada arma. Puede activarse después del ataque enemigo.

¡Felicitaciones!

Se procede a su tirada gratuita del dado Suerte, cuyo resultado será la recompensa para ambos.
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Re: [Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

Mensaje por Narrador el Jue Sep 28, 2017 12:27 pm

El miembro 'Eliwood' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


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Re: [Campaña de liberación] The strangest of allies [Priv. June]

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