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Bebiendo entre colegas [Privado]

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Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 25, 2015 2:08 am

Spoiler:
Siento el título tan ridículo. Me pasé como media hora pensando en uno y no daba con nada, a este paso no posteaba nunca.

....Poco a poco La Guardia había ido adquiriendo más fama en los pueblos y aldeas que se encontraban cerca del palacio en el que se establecieron. Gracias a esto el número de encargos que recibían era mayor, aumentando las ganancias de sus integrantes y del propio gremio. Entre esos encargos hubo uno en particular que llamó la atención del líder, y que llegó a sus manos días atrás: se trataba de un pequeño pueblo a varios kilómetros de distancia que últimamente sufría numerosos ataques por parte de un grupo de bandidos. Los bandidos en cuestión se encontraban mejor armados que los guardias con los que ellos contaban, quienes ni siquiera poseían un entrenamiento militar apropiado. Deseaban ayuda por parte de La Guardia y pretendían pagarles con un dinero ahorrado entre todos los miembros de la comunidad.

....El mercenario decidió tomar cartas en el asunto a la brevedad posible y seleccionó a unos cuantos soldados para acompañarle. La gran mayoría de ellos estuvieron bajo sus órdenes durante su estadía en la milicia de Daein y huyeron con él durante la deserción. Eran personas de confianza que no solo contaban con un entrenamiento estricto y de calidad sino también con una amplia experiencia en el combate. El mismo día en que recibió la carta con la petición preparó todo para partir por la noche.

....En cuestión de tres días llegaron al pueblo y anunciaron que cumplirían con la solicitud. Obtuvieron información acerca del paradero de los bandidos y esa misma noche atacaron su guarida. Los criminales se mostraron bastante capaces de defenderse y dar pelea pero no tenían oportunidad contra guerreros con verdadera experiencia en combate. Los únicos con los que habían luchado los bandidos habían sido con mercaderes, civiles y uno que otro guardia con poca experiencia. En cuestión de algunos minutos los rivales fueron desarmados y sometidos. Sus objetos personales, así como su oro, fueron incautados y devueltos a los aldeanos para que pudiesen recuperar algo del dinero o los bienes robados. Los hombres, a su vez, fueron atados y encerrados a la espera de que pudiesen ser entregados a las autoridades del reino en cuanto les fuese posible.

....Esa misma noche los miembros de La Guardia decidieron celebrar por la victoria impecable: fueron capaces de solucionar el conflicto sin acabar con las vidas de aquellos sujetos y ellos mismos pudieron evitar cualquier baja. Un par de sus miembros fueron heridos y estaban siendo tratados, pero por fortuna no fue nada grave.

....El mercenario pidió una ronda para todo su equipo, completamente dispuesto a pagárselas como recompensa por el buen trabajo, pero el tabernero se mostró todavía más benévolo y decidió que la casa pagaría por esa ronda y otra más en compensación por la ayuda recibida. Los miembros del gremio se dispersaron por la taberna para discutir y celebrar mientras el líder tomó asiento cerca del fuego.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 25, 2015 2:53 pm

Las ordenes se iban acumulando para el informante Forseti, en primer lugar... la mujer de hermoso cabello le había solicitado buscar una de las armas legendarias de Daein, solicitándolo como si fuera buscar pan. El dinero pedido por tan semejante información le costaría lo que Forseti perdió a causa de un dato que debía tener en su poder. Por otro lado, el sacerdote le había pedido ubicar a sus hijos por entre los nobles, algo un poco más sencillo pero que seguía siendo una tarea difícil dada la cantidad de reinos y nobles que existen en el continente. No siendo eso suficiente uno de los nobles también le pidió otro favor sobre los emergidos, esa tarea se la dejaría a uno de sus compañeros si no muere en el proceso.

Forseti se dedicó a viajar por Begnion, saliendo de Sienne luego de la conversación con el sacerdote y la comerciante. Su trabajo principal no era la solicitud de la mujer ni del extraño muchacho ni mucho menos la del noble. Se había rumoreado sobre un grupo calificado como "los robin hood" por algunos pueblerinos conocido como "La Guardia". Era algo completamente nuevo para el mercenario y captó su atención debido a la fama que estaba empezando a obtener por sus trabajos. Forseti creyó conveniente una alianza entre él y el grupo como siempre lo ha hecho cuando estos tienen incluso un poco de poder sobre la región.

El hombre se mantuvo neutral en su pensar, no iba a querer ser enemigos en su viaje ni tampoco quería ser amigos de ellos, solo eran simples y vagas cuestiones laborales. Su vendaje igual necesitaba un mantenimiento y había olvidado torpemente hacerlo en Begnion por el encanto de la joven vendedora.

El trayecto fue continuo y no quiso esperar demasiado para llegar a las ruinas donde se rumoreaba que estaban ubicados, sin embargo, por la causalidad del destino y no porque dos personas se pusieran de acuerdo en esto... el hombre llegó a un pueblo donde recientemente había estado la banda de mercenarios que andaba buscando, realizaron su trabajo con éxito... todavía había revuelo sobre sus hazañas en el lugar, la información estaba fresca.

- Vaya golpe de suerte, si se han ido seguro podré alcanzarlos por el camino y me ahorro el tener que buscarlos.

Forseti acomodó las correas de su vaina y aclaró su garganta mientras entraba al pueblo, preguntando sobre lo que había ocurrido y sobre el grupo que hizo tal proeza. Entre tanto preguntar pronto pudo llegar a la taberna donde abrió sus puertas con decisión... allí estaban, celebrando y dispersos por todo el lugar. ¿Quien de todos ellos será el jefe?, quizás el hombre dueño del lugar podría saberlo.

- Hey, una. Con mucha espuma.

El hombre se acercó a la barra, y sin ningún misterio preguntó sobre lo que andaba buscando.

- Me dijeron que aquí podía encontrar a los hombres que hicieron tal proeza en el pueblo... cantinero. ¿Puede decirme donde están ahora?.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 25, 2015 4:47 pm

....Minuto a minuto la taberna iba cobrando más vida. Cada vez más personas se sumaban al local para unirse a la celebración o sencillamente platicar con los mercenarios, conocer noticias de más allá de su pueblo o hazañas sobre sus aventuras. No es que tuviesen historias sobre épicas batallas o nobles proezas, pero seguramente hasta la menor escaramuza resultaba increíble a los ojos de un pueblerino cuyo día a día consistía en sembrar, cultivar, cosechar, criar ganado, etcétera. El jolgorio aumentó cuando el licor comenzó a desinhibir a mercenarios y civiles por igual.

....Si bien el pelirrojo era un hombre social y sumamente afable había decidido escoger una mesa más cerca del fuego de la chimenea y beber a solas. Tal vez por su edad, o quizá por sus propias experiencias personales, sentía menor compulsión que sus compañeros, mucho más jóvenes, a andar por ahí coqueteando con las chicas del pueblo o a presumir las batallas en las que ha participado. No era lo suyo, y prefería dejarles esa diversión a los otros. Él, por su parte, se conformaba con beber un buen tarro de cerveza y de gozar de una victoria en la que ninguno de los hombres bajo su mando perdió la vida.

....Notó la llegada del hombre de vendajes y le siguió con la mirada, aunque rápidamente le restó importancia. Se reclinó sobre su silla y se llevó a los labios su recipiente con licor hasta beber la mitad del contenido en unos pocos tragos. Inmerso en la bebida, no oyó con atención la pregunta del informante.


....- ¿Dónde están? ¡Pues vaya, caballero! Por todas partes. - El hombre, corpulento pese a su avanzada edad, señaló toda la taberna con un gesto del brazo para abarcar así a todos los soldados que se encontraban dispersos. - Se han pasado por aquí al terminar con lo que les encomendamos. Aunque si lo que busca es ofrecerles un trabajo quizá deba hablar con su líder. Es ese de allá, creo que responde al nombre de Argus. - Con un gesto de la cabeza señaló en dirección al pelirrojo. Había que admitir que éste destacaba entre los otros integrantes de La Guardia: su estatura, su constitución, y en cierta forma aquel aire que le rodeaba el cual parecía indicar que se trataba de alguien experimentado en el combate.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 25, 2015 6:18 pm

El hombre de aquella enorme espada comenzó a beber de su jarra mientras escuchaba al cantinero hablar, era un hombre de gran contextura y una barriga sin igual. Forseti, mientras sostenía su jarra de alcohol en la boca observó al hombre de pies a cabeza, este simplemente comenzó a hablar animadamente refiriéndose a todos los que habían en ese lugar como el grupo de aquellos mercenarios que estaba buscando. Luego de haber recibido esa información, sin bajarse de su asiento, se giró apoyando su brazo en la superficie con su recipiente de licor a observar sus alrededores.

-Ya veo... gracias por la información.

Forseti comenzó a beber, sintiendo el amargo sabor de la bebida recorrer su garganta, algo satisfactorio para él incluso estando de servicio. Sus ojos sin embargo estaban puestos en el trabajo mientras que sus labios y su lengua disfrutaban del ambiente. Con la mirada comenzó a observar a cada uno, felices por el buen trabajo que realizaron. Entre todos ellos uno destacaba por alguna razón, fue entonces cuando Forseti sonrió de una forma extraña, ocultándola bajo la jarra de licor en su boca.

Teniendo aún la mitad de su bebida, el hombre decidió levantarse y dirigirse al que parecía ser el líder de todos los hombres y mujeres de ese lugar, un hombre de gran complexión y estatura, de cabellos carmesí y una barba prominente que rodeaba toda su mandíbula. Tenía unos brazos capaces de someter a cualquier fiero animal con ellos de solo un agarrón y su conducta no parecía ser diferente a la de los hombres del lugar.

Forseti no estaba seguro de si era alguien cuya actitud fuera terca y brusca como el bárbaro que se encontró en las montañas mientras investigaba sobre los emergidos... o si era alguien apacible y tranquilo como él, que no prefería lastimar a nadie... o al menos no de una forma física.

Se acercó hasta a él y sin mucha delicadeza se ubicó al frente de él sosteniendo su jarra de licor en sus manos. Llevó el recipiente a su boca y dio algunos sorbos mientras colgaba su mano izquierda en el cinturón de cuero que llevaba. Cuando terminó, decidió hablar.

-Argus, ¿no es cierto?. Mi nombre es Forseti, Forseti "el informante". Quisiera tener un momento con usted para hablar sobre ciertos temas que podría ser beneficioso para ambos... si me lo permite.

El hombre esperó pacientemente a que el enorme sujeto hablara y le respondiera, esperando que no fuera demasiado tarde antes que su cordura se perdiera en la bebida.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 25, 2015 7:26 pm

....La mirada del pelirrojo se clavó en la del desconocido tan pronto como éste se acercó. No obstante no se notó que le observase de manera amenazante o despectiva. Lo veía, más bien, con algo de curiosidad. La forma en la que vestía el varón de cabello grisáceo parecía indicar que se trataba de un guerrero: una espada detrás de sí, vendajes que insinuaban, quizá, alguna herida en combate. No parecía portar la armadura distintiva del ejército de Begnion así que no debía formar parte de la milicia. ¿Un mercenario como él, tal vez? ¿O un bandido, en el peor de los casos? Su primer impulso fue el de pensar que podía tratarse de algún bandido que trabajaba para el grupo recientemente capturado, pero rápidamente descartó la idea. No sería tan tonto de entrar en la boca del lobo.

....No pronunció ninguna palabra y se limitó a verle en silencio, por lo menos hasta que el otro hombre se sentó y comenzó a beber de su propia cerveza. El mercenario soltó una carcajada y alzó su propia jarra. -
¡Ja, ja, ja! ¡Salud, hombre, salud! - Y dicho eso él mismo le imitó, llevándose a la boca el recipiente para beber una vez más del licor. Dio grandes sorbos que fueron consumiendo a toda velocidad la bebida hasta que terminó por golpear la mesa con la jarra ya vacía. Un suspiro de satisfacción brotó de sus labios en respuesta al gozó, seguido de una sonrisa. Su semblante parecía indicar que el alcohol estaba muy lejos de hacer mella en su mente, y que debía de hacer falta unos cuantos litros más para embriagarlo.

....- Así que "el informante". - Repitió más que nada para sí mismo. Ese apodo no le inspiraba demasiada confianza, a pesar de que quizá estuviese actuando con cierto prejuicio. Por alguna razón le parecía que los informantes eran un arma de doble filo: podían ofrecer buena información a cambio de un pago, por supuesto, pero uno mismo podía convertirse en la información que fuese vendida posteriormente, y quién sabe en manos de quien iban a parar esos datos. Además, siempre existía la posibilidad de que cualquier estafador o mentiroso por excelencia se hiciese llamar así y ofreciese información falsa. Decidió que procedería con cautela, pero que no le cerraría las puertas tan pronto al individuo que tenía en frente. - Un gusto, Forseti. ¿En qué puede ayudarte este viejo mercenario? ¿Tienes algún encargo para mis muchachos?

....El mercenario se mantuvo curioso y atento hacia la conversación que estaba por iniciar. Con un fuerte silbido llamó la atención del tabernero,  y cuando éste le observó alzó su jarra vacía para indicarle que quería que se la llenaran. El encargado asintió con la cabeza y le envió a una empleada para que se ocupase de atender al cliente. Cuando la chica se acercó el pelirrojo se apresuró a hablarle. - Oiga, señorita. Tráigale también otra jarra a este buen hombre, ya me encargo yo de pagarla al terminar.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 25, 2015 8:06 pm

Forseti escuchó las palabras de aquél imponente hombre, cerró un momento los ojos y terminó su bebida. Hizo una pequeña reverencia a los que estaban a su alrededor más que todo como una forma de excusarse por interrumpir en sus festejos de victoria. El hombre de la espada dejó la jarra en sus dedos y colgó sus dos manos en la cintura quedando de pie frente al hombre con la jarra colgando de ellas.

- No necesariamente un encargo, Argus. Su fama y la de sus muchachos han llegado a mis oídos, su popularidad a ido incrementando con el tiempo y de una manera bastante... rápida...

Forseti era un hombre que no tenía un corazón bueno y amable justamente, su honor y amistad iban atadas al dinero y las riquezas de oro e información que pudiera obtener de sus "camaradas". Entre las anécdotas más oscuras que tenía para contar era la de un grupo de mercenarios que mató sin necesidad de empuñar un arma... ¿cómo lo hizo?. El hombre se ganó la confianza de aquél grupo de guerreros en su camino, realizando trabajos para ellos. Un noble quiso exterminar a su banda por problemas que estaban causando y ofreció una suma de dinero que hizo que cualquier lazo de amistad entre ellos se rompiera como ramilla seca. Forseti espero el momento clave donde necesitaran una información valiosa... iban a realizar una emboscada a una caravana de un noble de aquél país y, viendo tal oportunidad, vendió esa información al dueño de la marcha ganándose un extra de dinero adicional.

Los hombres creyeron fielmente a cada palabra de Forseti sobre su plan y estrategia infalible, la confianza ciega a aquél hombre llevo a los mercenarios a una muerte segura. Los soldados estaban preparados ante el ataque de los ladrones y perecieron habiendo sido cortadas toda rutas de escape que el mismo informante había preparado. Forseti quedó como un héroe ante aquél noble ganando dinero y, no siendo eso suficiente, se ganó también otro reconocimiento como héroe del pueblo por destruir al grupo de mercenarios y también ganando otra buena suma de dinero. "El mejor postor gana"

El robusto hombre de cabellos rojos mandó a traer más bebida para él y para los demás, y también para el mismo Forseti quien no mostró expresión alguna. Su mirada estaba clavada en el corpulento hombre, intentando descifrar más cosas de las que debería.

La mujer, de hermosa figura y de larga cabellera negra trajo muchas jarras de licor en un plato grande, comenzó a dejar las bebidas sobre la mesa mientras Forseti se apartaba un poco para no molestar su trabajo.

- Es usted bastante generoso, Argus.

Con estas palabras, aceptó con agrado otra de las bebidas y sin mucho esperar la llevó a su seca boca. Aquél liquido espumoso y amargo comenzó a recorrer su garganta, bebió hasta la mitad de esta para poder enfocarse en su trabajo... se conocía muy bien, sabía que, después de beber cierta cantidad no podría después parar y empezaría a hablar más de la cuenta. Un peligro para alguien tan lleno de información como lo era él.

- y digame, señor Argus... ¿a que se dedica su grupo?, ¿tienen algún ideal en mente?.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 25, 2015 10:47 pm

....- ¡Ja, ja, ja! ¡Pues vaya que me alegra escuchar de parte de un hombre como usted, que valora la información veraz, el hecho de que La Guardia esté ganando algo de fama! - En una situación normal realmente se hubiera sentido halagado y orgulloso de aquella noticia. Pero continuaba sintiendo algo de renuencia hacia el hombre que tenía delante, y las palabras que le había dedicado podían ser ciertas o sencillamente algún engaño para inflar su ego y hacerle hablar de más. Su edad no le llegó por sí sola, sino acompañada de bastante experiencia en la vida, tanto buena como mala, y le era bien sabido cómo a veces las lisonjas podían embriagar incluso mejor que el más potente licor. Había que andarse con cuidado. - Aunque si realmente nos hemos hecho más famosos es gracias a mis muchachos. Yo, como líder, no soy más que un coordinador, exclusivamente me dedico a unificar la diversidad de opiniones, de ideologías e intereses que existen dentro del grupo. No es que sea más que ellos, créame que no. - Recibió de buena gana su jarra de cerveza y, sin siquiera esperar, alzó la misma y gritó a todo pulmón para hacer énfasis a lo que recientemente dijo. - ¡A LA SALUD DE TODOS USTEDES, DAMAS Y CABALLEROS! ¡QUÉ HONOR PELEAR A SU LADO! - Sus palabras produjeron, en respuesta, una cacofonía de gritos y vítores por parte de los distintos integrantes del gremio. Casi al unísono se llevaron el licor a sus bocas junto con su líder. Unos bebieron más, otros menos, pero el pelirrojo en particular se tomó sus buenos segundos en gozar del elixir hasta dejar apenas un tercio o menos del contenido del recipiente.

....La espuma escurrió por sus labios y su barba, cosa a la que poca o ninguna importancia le dio. Volvió a dejar la jarra de cerveza sobre la mesa y realizó un ademán con la mano desocupada para restarle importancia al halago que le dedicaron sobre su generosidad. -
¡Generosidad ninguna, hombre! Por regalar un poco de cerveza nadie se hace más pobre. ¿y para qué es el dinero, si no es para hacer más grata la vida de uno y de quienes le rodean? - Tal vez tenga que ver con que sus ambiciones pocas veces iban dirigidas hacia el dinero o las riquezas, y que las pocas veces que así lo hacía la riqueza no era la meta en sí misma, sino la vía para llegar a lo que deseaba. Y, por los momentos, lo que deseaba era que las personas que le rodeaban fuesen más felices y se sintieran más seguras.

....Cuando oyó la pregunta del informante no se sintió sorprendido. Era normal que cualquiera que escuchase de su gremio sintiese, por lo menos, la curiosidad de saber hacia dónde iba orientado, cuál era su objetivo. Recibió aquella curiosidad con una sonrisa y carraspeó su garganta. -
Verás, Forseti. Era ese el nombre, ¿no? La Guardia fue ideada, como su nombre lo insinúa, como un gremio de guardianes. ¿Guardianes de qué? ¡De la gente, colega, de toda la gente! Hombres y mujeres, habitantes de Daein, de Begnion e incluso de los continentes más allá del mar, y por encima de todo sin importar si son humanos o laguz. Porque en mi opinión, amigo mío, o quizá debo decir que es en nuestra opinión, todo el mundo merece vivir, y por encima de todo... vivir feliz. - Hizo una pausa durante la cual sostuvo una vez más la jarra y se la llevo nuevamente a la boca para terminar de consumir el néctar que allí se encontraba. Al terminar bajó el recipiente y regresó la mirada hacia su interlocutor. - Seguro pensarás que es un objetivo bastante ambicioso, ¡y vaya que lo es! En especial porque involucra, a su vez, otros objetivos menores. Garantizar la paz y el bienestar de la gente implica protegerlos de los Emergidos, pero también de las estúpidas guerras que ocurren a veces por la ambición de los ricachones, o de tener que lidiar contra determinadas injusticias o corrupciones, o hasta de tener que patearle el trasero a algunos bandidos que prefieren mejoran su vida a costa de la de otros. Eso por nombrar unas pocas cosas. Existen muchas otras, aunque sin lugar a dudas menos interesantes: ayudar con el transporte de mercancía, escoltar a quien lo necesita, y podría continuar toda la noche. - Su sonrisa de pronto se ensanchó, y ambos brazos se apoyaron en la mesa. Diestra y siniestra se acercaron y entrelazaron sus dedos en un único puño mientras el mercenario se encorvaba ligeramente hacia adelante. - Si mi memoria no me falla, ¡y vaya que tan poco licor no conseguirá que me falle!, mencionaste que nuestra charla será de mutuo beneficio, ¿no es así? Entonces asumo que me encuentro en posición de hacer también una pregunta, ¿me equivoco?
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 25, 2015 11:22 pm

Mientras el hombre se atragantaba con su propio manjar y los demás hombres respondían a sus palabras de moral, Forseti aprovechó su pausa para sembrar un poco la intriga en su compañero de mesa mientras se mantenía sereno, de pie, observando con su jarra a medio llenar.

-Valoro toda clase de información, señor Argus. Algunas sirven para ser investigadas... como en esta ocasión, otras... simplemente sirven para ser retransmitidas según el provecho y la casualidad, dispersa entre los demás para que caigan en su espiral de oscuridad ciegos de la verdad, mientras se oculta una gran verdad alterada por las ilusiones y fantasías de su mente. Los rumores pueden ser tan peligrosos como contagiosos, señor Argus. Un arma letal.

Era dificil saber cuando el hombre estaba hablando en verdad o solo usando trucos falsos envuelto en palabras bonitas. A él le beneficiaba el que las personas sientan el sentimiento que él quería que sintieran hacia él... le beneficiaba que sintieran duda sobre él, que sintieran confianza o en su defecto, que lo odiaran o se sintieran insatisfechos. Forseti movía las fichas de su ajedrez poco a poco con cada letra que componía sus oraciones, ideaba su plan... en secreto. Sus intenciones reales son ocultas para cualquiera, incluso para su titiritero.

-Muy interesante, señor Argus. Se podría decir que su causa es... noble.

La mirada de Forseti no era una mirada mala ni rencorosa, mucho menos desafiante... pero tampoco era una mirada amigable y honesta. Sus ojos se mantuvieron fijos, intactos... no perdía de vista el rostro de su objetivo, incluso daba la sensación de que no pestañeaba, de que estuviera rebuscando en lo más profundo de la mente de su interlocutor, como si sus ojos absorbieran el alma de su presa... una mirada extraña e incluso un poco incómoda.

El hombre de gran tamaño había terminado con una pregunta, Forseti mantenía su cuerpo intacto, tranquilo, sereno. El espía vio como una oportunidad aquella frase... porque todas las palabras que salieran de la boca de los hombres podían condenar o salvar, Forseti lo sabía bien y se mantuvo alerta mientras su mente rápidamente ideaba y analizaba las cosas en su cabeza, preparándose para cualquier palabra sin dudar ni tartamudear, incluso mentir, de verlo necesario. Estaba intentando predecir el movimiento de su enemigo en ese juego de ajedrez.

- Por supuesto Argus, creo que estamos en confianza... o al menos yo me siento en un ambiente amigable y para nada hostil. Pero antes de continuar, ¿podría tomar asiento?.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 26, 2015 12:19 am

....La explicación del otro hombre con respecto al valor de la información, incluso la que es falsa, no extrañó en lo absoluto al pelirrojo. Conocía cuánto podía influenciar en las masas un rumor, por falso que fuera. Lo curioso era que su interlocutor decidiese poner en evidencia la clase de cosas que era capaz de hacer. ¿Se trataba de una amenaza? Era plausible pensar en eso. La fama, a final de cuentas, surgía a partir de la opinión de las personas y de lo que se transmitía de boca en boca. Si se alteraba el flujo de información que pasaba de un individuo a otro podría hacerse daño a la imagen de una persona o, en su caso, de un grupo de personas. Existían dos posibilidades: o el informante que tenía en frente era un completo tonto al decir algo que volcase la sospecha sobre él, o, por el contrario, lo había hecho de manera intencional y debía de existir un objetivo de fondo. Y si bien la idea de que le estaba amenazando o advirtiendo de lo que era capaz, deseaba no encerrarse en los prejuicios e intentar deducir algún otro motivo ulterior.

....- ¡Qué le puedo decir! La información es un arma más, como cualquier otra. Y, como arma que es, puede usarse para bien o para mal. Todo depende de si es empuñada por un individuo de buenas intenciones o no, ¿no crees? - Contestó con total naturalidad a las cuestionables palabras de su acompañante. No dejaría entrever las sospechas que sentía hacia el otro, aun cuando posiblemente éste se hiciese una idea o desease que sospechara de él.

....Tan absorto se encontró en la conversación que no se dio cuenta de la falda de educación que había cometido: dejar al otro hombre de pie. Extendió su brazo hacia la silla que estaba libre en frente suyo y se apresuró a contestar. -
¡Por supuesto, hombre! ¡Discúlpeme! Creí que, como nos encontrábamos en confianza, no haría falta semejante protocolo. Mi mesa es tu mesa. - Recobró su anterior posición, con ambas manos totalmente juntas, y esperó pacientemente a que la otra persona tomara asiento. Su mirada, entretanto, le escrutaba. Era difícil que no le diera curiosidad el hecho de que un individuo de semejante constitución, y que debía de estar versado en el arte de la espada para maniobrar una de ese tamaño, se dedicase a la labor de informante y no a una más... bélica, por así decirlo.

....- Bueno, dado que me encuentro en todo el derecho de realizar una pregunta optaré por guardar ésta para el futuro. No me cabe la menor duda de que esta deuda será sumamente valiosa el día de mañana cuando necesite saber algo. - Un pequeño e inocente ardid tejido por el mercenario. Ya que se había admitido que el contrario le debía una respuesta, decidió postergar la deuda hasta que verdaderamente le fuera útil cobrarla. Al fin y al cabo de nada le serviría obtener una información por parte del otro si todavía no se fiaba de él, en especial cuando el informante admitió abiertamente cómo hacía uso de datos falsos en ocasiones. - Mientras tanto, si hay algo más que desees saber con gusto estoy dispuesto a prestar ayuda. Por supuesto, siempre y cuando se encuentre dentro de mi conocimiento y de mis posibilidades.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 27, 2015 12:17 am

Forseti hizo una ligera sonrisa mientras no quitaba sus ojos sobre el gran hombre frente a él, tomó de su jarra la mitad de la bebida que tenía y se la tomó de un solo sorbo escurriendo un poco de su boca la cual se limpió con su brazo. Luego puso aquél recipiente de madera sobre la superficie con cierta fuerza, sin verse muy hostil.

- Si lo sabes usar a tu favor, puede ser más peligrosa que cualquier espada afilada... pero cierto es que debes tener cuidado, es una espada que no tiene mango sino que está compuesta por una hoja entera... si la tomas con fuerza te cortarás a ti mismo... y en cualquier momento alguien podría usarla para clavártela. La información es constante y cambiante, es más voluble que la misma magia... créeme... lo digo por experiencia.

Forseti acentúa estas últimas palabras mientras apuntaba a sus vendas del rostro, indicando con su dedo pulgar el lugar donde debería estar uno de sus ojos, el ojo que le fue arrebatado en una tortura con una lanza con su punta encandescente, siendo penetrada en sus retinas lentamente para que sintiera el dolor, poco a poco.

El hombre dejó su jarra a un lado, puso sus manos sobre la mesa apoyándolos completamente, bajando su espalda, descansando sus hombros. Forseti no quitaba la mirada de su objetivo mientras hablaba ignorando completamente a su alrededor. Estaba jugando una partida de ajedrez en su mente, y como tal, las respuestas rápidas eran importantes... causar presión al rival era prioridad, no dejarlos tomar tiempo para pensar era la clave. Confundir.

-Es usted un hombre de entendimiento, Argus. Supongo que aceptaré el hecho de que ahora le debo una información gratis, tenga por seguro que se la daré con todo mi honor.

Endulzar el paladar de los hombres era fácil, siempre las personas esperaban más y más, acercándose poco a poco al agujero de la araña que espera pacientemente, hasta someter a su presa y llevarla a su nido. Los hombres nunca estaban satisfechos, buscarían la manera de desentrañar lo que no conocen y es ahí, donde Forseti aprovecha esa debilidad... sus respuestas parciales siempre dejan abierta una brecha de duda, haciendo que sus clientes desearan más y más de él.

-Señor Argus. Ya que me ha dado cierta libertad, me gustaría saber si le interesa conocer algo en especial. Cómo verá no solo vine aquí a confirmar si los cuentos que se contaban en las tabernas eran ciertas... también quería... venderme, como un informante. Espero me entienda, no soy un mercenario más que es contratado para matar o... capturar un criminal. Si necesita conocer algo en particular o idear alguna emboscada, siempre estaré dispuesto a cooperar.

Forseti movió sus dedos, indicando con gran claridad que esperaba dinero a cambio de cualquier información. Esperaba que su compañero entendiera de lo que estaba diciendo, no quería confundirlo entre tanta palabrería barata y repetitiva.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 27, 2015 12:50 am

....Paulatinamente el mercenario iba formándose una idea, o emitiendo un juicio, con respecto al hombre que tenía delante. Era imposible no sentirse amenazado por su presencia y sus palabras. Era una amenaza que iba más allá del peligro de una espada o una flecha, cosas con las cuales el pelirrojo había combatido innumerables veces. Se trataba del peligro que suponía el flujo de información con respecto a él o sus muchachos en las manos equivocadas. Se le ocurría que solo dos clases de personas podían contratar a un hombre así: los idiotas que no fuesen conscientes de cómo se estaban colocando la soga al cuello, y los desesperados que requerían de sus servicios aun a costa del riesgo que eso conllevaba. Aunque siempre existía la posibilidad, por supuesto, de que el informante estuviese jugando con él, conduciendo el hilo de sus pensamientos en la dirección que deseaba.

....- ¡Ja, ja, ja! Directo al grano, ¿no? ¡Todo un hombre de negocios! - El mercenario dio una fuerte palmada en la mesa al momento de reír. Cuando sus carcajadas se extinguieron no le contestó a su acompañante sino que realizó un efusivo ademán hacia una de las empleadas que atendía. Ésta se acercó presurosa y el corpulento varón no tardó en hacer su solicitud. - ¡Tráenos, por favor, un par de botellas de tu mejor vino! También tráenos algo de pan, si es que tienen. ¡Un buen licor nunca está de más, pero estos dientes también piden algo para masticar! ¡Ja, ja, ja! - La muchacha asintió y con la misma celeridad con la que se acercó terminó alejándose. La taberna se encontraba con bastante actividad y era importante para sus empleados atender cada orden lo más pronto posible para que no se acumularan. Quizá sonaba muy derrochador solicitar el mejor vino, y más cuando era un mercenario que no podía presumir de tener demasiado dinero, pero sabía muy bien que por la clase de sitio en el que estaban incluso su vino más costoso no costaría demasiado. El pelirrojo, entonces, regresó su mirada hacia su interlocutor. - Pues la verdad es que por el momento no me encuentro interesado en tan atractivos servicios. Afortunadamente todavía no tenemos tantos enemigos como para requerir de alguien que nos dé información de ellos, y nuestros objetivos, por ahora, son bastante simples como para necesitar que indaguemos. Pero créeme que tan pronto necesite de algunos datos, ¡te avisaré de inmediato, amigo mío!

....No estaba mintiendo... o al menos no del todo. Sí consideraba la posibilidad de que algún día estuviese lo suficientemente necesitado como para acudir a él. Estaba seguro de que si la vida de sus hombres pendía de un hilo, o se veían envueltos en una situación bastante comprometedora, trataría de valerse de cualquier herramienta incluso si ésta lo ponía a él en problemas. A final de cuentas ese era su deber como líder, como responsable de cada hombre y cada mujer bajo sus alas.

....La mujer no tardó demasiado en regresar a la mesa y colocar entre ambos hombres dos botellas de un vidrio opaco, pero en cuyo interior podía adivinarse un líquido carmín. Junto a las bebidas se colocó una canasta con dos hogazas de pan que, por su temperatura, debían de haber salido del horno pocos minutos atrás. El pelirrojo, tras agradecerle a la fémina, sujetó una de las botellas y sin molestarse en pedir permiso volcó el contenido dentro de la jarra de su compañero hasta llenarla. Luego repitió el mismo procedimiento con la suya propia.


....- Déjame serte honesto. No soy tonto, y sé que a pesar de que todavía no tenemos enemigos esto se debe a nuestra poca fama, apenas creciente, y a que nuestras acciones todavía han sido menores. Sé que conforme pase el tiempo y vayamos teniendo éxito en nuestros objetivos nos terminaremos granjeando el odio de muchas personas, nobles y bandidos por igual. Y como tú muy bien has dicho la información puede ser un arma que, el día de mañana, apuñala a quien la usa. Eso significa que como hombre precavido debo estar consciente de que si bien el día de hoy me estás ofreciendo tus servicios, el de mañana podrías ofrecérselos a quien nos odie. Apenas te conozco, ¿no es así? - Sujetó su propia jarra y la extendió en dirección al otro buscando chocar la una con la otra en un gesto amistoso, instándole a que él también levantara la suya. - Y creo que un buen comienzo para ver si me puedo fiar de ti o no es mandar a la mierda las charlas de negocios por un rato y beber. ¡Un compañero de tragos es tan valioso como un compañero de armas! Así que levanta esa cosa y bebe.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 27, 2015 1:16 am

Sin mucho esperar, el hombre de gran tamaño mandó a traer más bebidas acompañadas de algo para comer, Forseti era un hombre que conocía sus puntos débiles al pie de la letra, sabía la poderosa debilidad que sentía frente al alcohol y de que, su lengua, se soltaría con mucha más facilidad con el dulce sabor de la cerveza. Sin embargo, conociendo su propia debilidad, lo compensaba con una fortaleza... la mentira, si bien, lo que decía el hombre podría ser información valiosa, así mismo, podría estar hablando mierda. Revolviendo la verdad con la falsedad, ¿qué podría ser cierto y que no?, todo dependía de la situación. Si era información arriesgada podría ser peligroso, además... Forseti podría bien estar fingiendo embriagues... o no. Jugar con aquél hombre era igual a lanzar los dados. Nunca se sabía con certeza el resultado.

- Es bueno escuchar eso, Argus. Los enemigos pueden brotar sin darnos cuenta... solo cuando sentimos sus colmillos en nuestro cuello es cuando nos damos cuenta de ellos. Yo suelo ser un hombre que se cura en salud... en cualquier momento, un dardo venenoso podría pasar por alguna abertura, una venganza quizás personal... todo puede suceder de un día para otro y es ahí donde se debe aprovechar la ventaja.

Forseti hizo una pausa, no muy larga para no romper sus palabras. Estiró sus brazos hacia su parte trasera de la cabeza y reclinó un poco el asiento, posando su espalda en el espaldar mientras subía sus pies en una esquina de la mesa. Así continuó con sus movimientos.

-Incluso las cartas son peligrosas señor Argus. Si alguna vez requiere de mis servicios, le pido que sea cauteloso. Algunos taberneros de las ciudades de este continente me conocen y responden a mi nombre. Si necesita saber algo puede dejar su encargo en alguna de ellas.

La mujer, quien había traído lo que el hombre solicitó. El pan se veía apetitoso pero Forseti no pudo apartar la mirada de aquella amante burbujeante que tanto deseaba. Era ya la tercera jarra, su mente continuaba completamente sobria, su cabeza aún era una puerta sellada con un candado de difícil acceso. Muy amablemente el hombre de gran tamaño vierte el contenido en el recipiente de Forseti y también en el suyo. El hombre del vendaje asintió con su cabeza en agradecimiento y escuchó atentamente sus palabras. La jarra del hombre no se hizo esperar para hacer un pequeño brindis amistoso, haciendo un particular sonido de cristal mientras que la espuma salía de los bordes de las jarras, así bebió la mitad de su contenido de un gran sorbo mientras estaba acomodado.

- No le voy a mentir, señor Argus. No soy un hombre de muchas amistades... pero de los contados amigos que tengo, pueden dar credibilidad de que los he mantenido con vida ante los peligros que puedan aparecer. No soy el mejor espadachín de estas tierras, incluso dudo que sea tan hábil como usted... pero así como he salvado muchas vidas, he matado a centenares de ellas con solo mover algunos dedos... casi como si fuera magia ¿huh?.

Forseti observaba su jarra, la movía en círculos como si se estuviera hipnotizando a sí mismo, sus ojos no se retiraron de ella hasta que, habiendo terminadas sus palabras, decidió terminar con su trago.

- Salud...
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 27, 2015 5:25 am

....- ¡Vaya! Yo pensaba que los informantes eran unos individuos tan hábiles y sorprendentes que ni siquiera hacía falta buscarlos o acudir a un tercero para conseguirlos: ellos siempre sabían cuándo uno los necesitaba y para qué. - Comentó en un tono bromista mientras, aprovechando que su interlocutor había comenzado a beber, decidía seguirle. Y a diferencia de cuando se le vio beber la cerveza, en esta ocasión realizaba tragos más lentos y profundos, sin acelerar el licor. Así no fuese una bebida particularmente costosa sí que le exigiría algunas monedas más de lo planeado y, por lo tanto, prefería saborear lo más posible cada gota.

....A los pocos segundos separó la jarra de sus labios y condujo la mano desocupada hasta una de las hogazas de pan. Prestándole poca atención a lo calientes que se encontraban el varón se llevó ésta a la boca y dio un amplio mordisco. Sus dientes atravesaron el crujiente exterior hasta llegar a su suave contenido. El calor se propagaba por la boca y el resto de su cuerpo, haciéndole estremecer. No recordaba cuándo había sido la última vez que comió, ¿al mediodía tal vez? Su estómago agradecía infinitamente que se le diese algo de atención, más allá de unos tragos.

....Mientras tanto, en la mente del pelirrojo, las palabras del informante se repetían, y al hacerlo se produjo una inevitable repulsión hacia el otro. No era un asunto de prejuicioso, y tampoco algo tan extremo como el odio, pero le sorprendía que una persona pudiese comentar con tanta naturalidad cómo había sido el causante de cientos de personas, presumiéndolo como si fuese una hazaña digna de lisonjas. ¿No le pesaba cada muerte? ¿En las noches no se ponía a pensar en cada familia que fue privada de un ser amado? Y, ¿todo por qué? ¿Oro? ¿Realmente la vida de una persona podía medirse en unas miserables monedas? La sola idea de que alguien lo creyera así le resultaba inevitablemente desagradable. La persona que tenía delante era un vivo recordatorio de cuál era la razón por la cual luchaba en este mundo, cuál era su misión.


....- Yo prefiero enorgullecerme de cada vida que he logrado salvar, o por lo menos hacer un poco mejor. - Era un poco complicado escuchar lo que decía pues estas primeras palabras las pronunció con la boca llena, mientras masticaba; aunque un oído atento sería capaz de captar qué decía. Dio un segundo bocado, durante el cual permaneció callado, y cuando lo tragó volvió a dejarse oír. - No sé si han sido una o dos, o docenas, o cientos. Pero te garantizo, amigo mío, con que haya sido por lo menos una vida la que salvé me doy por satisfecho y sé que hice algo significativo en esta vida.

....Unos cuantos tragos de vino fueron suficientes para bajar el pan que recientemente había comido. En su semblante se notaba que el licor todavía no había hecho efecto en él, y teniendo en cuenta su constitución seguramente haría falta más que eso; y eso sin contar que solía beber con frecuencia. - Si eres un hombre al que le gustan los desafíos tal vez deberías hacer el intento. Terminar con la vida de un hombre es verdaderamente fácil, solo hundes la hoja en su cuerpo o revelas alguna información vital. Pero respetar la vida de los otros, ¡eso sí que es una auténtica proeza! Dejar de lado la rabia, la sed de venganza, o la ambición, y buscar una solución en la que no haya que arrebatarle la vida a una persona de manera innecesaria. Y viéndote a la cara me da la impresión de que no eres un hombre débil, que decide optar por la forma fácil.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Miér Oct 28, 2015 11:11 pm

-¡jaja!, ni que estuviéramos vigilandolos las veinticuatro horas del día... cuando eso pasa, es porque te tenemos un ojo puesto y eso nunca es bueno... así que por ahora puede sentirse tranquilo

Forseti terminó sus bebida dejando la jarra sobre la mesa, cerró los ojos mientras aún tenía sus manos en la cabeza, sosteniéndola de no caer y teniendo sus pies sobre una esquina de la mesa, se le veía cómodo, y no solo comodidad física. Hubo un pequeño silencio mientras el hombre comía, Forseti solo pensaba... en sus cosas, en el juego, en que ficha debía mover primero. ¿causar duda?, ¿amenazas indirectas?, ¿quizás una mentira piadosa?, todo estaba en juego, cada palabra era un acertijo que el mercenario de los vendajes se planteaba, le gustaba jugar a las adivinanzas con sus clientes. Más que todo por diversión y para tenerlos en la posición que él esperaba.

Forseti había recordado la vez que le mintió a uno de sus clientes solo para ver sus reacciones y que desconfiara en él, fue fácil para él dejarlo en una posición en el que desconfiara del informante, posición que aprovechó el mercenario para sembrar la verdad detrás de las mentiras... aquél hombre perdió lo que quería y Forseti lo reclamó como suyo ganándose la recompensa. Muchas veces fingir "derrota" era algo beneficioso para él... todas las cartas por más bajas que sean sirven en este juego de astucia.

- yo no le doy mucha importancia a los números, señor Argus. Lo único que importa aquí es la supervivencia... no soy un hombre que le guste apuñalar a sus colegas, prefiero evitar esto a toda consta. Créeme señor Argus, he rechazado ofertas donde me piden tomar un puñal y clavarselo a mis amigos, mis compañeros de tragos, mis hombres... pero eso no quiere decir que tenga algo de verguenza. Le contaré algo interesante: ya algunos humildes campesinos me han contratado para matar a sus señores, ¿crees que la paga fue buena?, para nada... ¿que porqué lo hice?... simple, me pude llevar muchas riquezas, más que las que el mismo noble hubiera pagado por su protección. El mejor postor gana, no siempre el más adinerado gana en este juego...

Forseti hizo una pausa mientras sonreía a su anécdota. Él es un hombre que no necesita de armas para matar a otros, simplemente con sus palabras podría causarles caos y desgracias... el que unos ladrones escuchen de una presa fácil es como dejar miel en el campo. Todos los insectos vendrán a ella rápido. El hombre fue asesinado para ser hurtado, atraparon a los ladrones, les cortaron la cabeza... y que decir de los pobres aldeanos que se descubrió que fueron ellos quienes contrataron los servicios de un asesino...

- jajaja, ¿quiere saber la parte divertida de la historia?. Los ladrones mataron al hombre, robaron parte de sus cosas y fueron ejecutados, los aldeanos también fueron ejecutados por ser culpables del asesinato... ¿y quien descubrió todo eso?, pues quien más que el mismo al que pidieron ayuda... es lo que se gana con la confianza, los guardias me conocían y yo a ellos les he hecho muchos favores de espionaje y de criminalismo. Limpié mi rastro mientras... "investigaba"... se dijo al final que los aldeanos contrataron los ladrones y estos atacaron. Simple, limpio, gané dinero del noble, de los aldeanos y también de los guardias por el trabajillo extra. Es bueno ser el consentido de la ley... ¿ve señor Argus?, la información es poder, no se necesitan armas para matar a alguien, con que le pongas unas vendas y lo guíes al precipicio con eso basta. Por eso es que quiero hacer alianzas, para no tener que matar futuros clientes, tenerme de mi lado es... beneficioso. Y no cobro mucho~

Forseti había movido de nuevo su ficha, esperaba la reacción de aquél hombre mientras lo observaba con una sonrisa inquietante... con ojos de intriga, fijamente, observando cada reacción suya. "Hay que saber que verdades se le deben revelar a las personas... y también que mentiras contarles", si podía poner a Argus en la posición que esperaba, su fama lo haría más grande y sutrabajo sería mucho más lucrativo.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Jue Oct 29, 2015 3:15 am

....La historia que compartía su interlocutor con él distaba de ser agradable o digna de elogio. Tal vez la manera en la que el informante manipuló a las distintas partes para obtener beneficios de cada una de ellas fue, sin lugar a dudas, ingeniosa, pero sus acciones mostraban una absoluta ausencia de honor, de integridad, o siquiera de empatía hacia las otras personas. No estaba de acuerdo en que unos campesinos empleasen el asesinato como un medio, pero tampoco lo estaba con que hubiesen sido traicionados, o vendidos, de la forma en que lo fueron. A estas alturas el mercenario estaba seguro de una cosa: tal vez el otro hombre estuviese jugando con él, y tal vez las cosas que decía no eran del todo ciertas, pero de lo que no dudaba es que siempre y cuando existiese la remota posibilidad de que sus declaraciones fuesen ciertas, y de que verdaderamente se sintiese orgulloso de lo que hizo, el individuo que tenía en frente no era una persona en quien se pudiera fiar. Si algún día recurría a él no sería por gusto sino por necesidad.

....Guardando silencio por algunos segundos, el líder de La Guardia sostuvo la botella de vino y volvió a llenar la jarra del otro. Todavía quedaba licor en la botella, y además contaban con otra que estaba sin abrir. La velada todavía no iba a terminar y algo de alcohol en la mesa ayudaría a hacer más ligera la tensión. Quizá lo más sabio fuese seguirle el juego al informante, pero aunque no lo quería tener como enemigo tampoco deseaba aplaudirle cosas que, para él, eran repudiables. Alzó su propia jarra y la extendió hacia la de él, una vez más llena. -
Pues, ¡vaya historia, hombre! Permíteme brindar. Brindo por las personas como tú que me dan una razón para levantarme cada mañana, y un objetivo en la vida: evitar este mundo siga pudriéndose y llevando a las personas a creer que unas monedas valen más que unas vidas. ¡Salud! - Un evidente reproche endulzado con un tono lúdico y algo de vino. Y, sin esperar respuesta de su oyente, se llevó la jarra a los labios para beber lo que quedaba del contenido hasta el fondo.

....Al sentir la última gota caer sobre su lengua el mercenario bajó el recipiente de madera y cerró sus ojos. Al volver a abrirlos su rostro se mostraba un poco más serio. No denotaba ni enfado ni odio, pero era un claro indicio de que lo que estaba por decir era algo, para él, más serio. -
Hace poco dije que la información era un arma, ¿recuerdas? Y que como toda arma dependía de quién la empuñase. No sé cuál es tu motivación, tu razón de vivir, pero lo que sí sé es que la forma en que tú empuñas ese poder me resulta reprochable. Tan reprochable como la forma en que los bandidos que capturamos esta noche usaban sus armas y sus dotes para abusar de la gente. ¿Qué sentido tiene lastimar y someter? - Negó con la cabeza para dar énfasis a sus palabras y exhaló un suspiro. - No todos tienen poder, bien sea un arma, información privilegiada o dotes mágicas. Y en mi opinión el que tiene algo así entre sus manos tiene, también, el deber de usarlo para un mundo mejor. Dime, Forseti, ¿cómo piensas que acabará tu triste vida? - Le observó una vez más a su ojo y sostuvo la mirada, con seriedad. Sin embargo no esperó una respuesta. - ¿Puedes decirme que verdaderamente tienes amigos, o alguien que te ame? Me hablas de lealtad y de que nunca apuñalarías a tus verdaderos amigos, pero... ¿Una actitud así realmente te otorgará la verdadera amistad? Simplemente tendrás a personas sometidas a ti, que se comportarán lo mejor posible para cuidarse las espaldas, y que el día de mañana cuando estés bajo tierra sentirán que al fin podrán respirar con libertad. No soy ni hechicero ni adivino, pero el único resultado que veo para el camino que estás tomando, o que tú me has contado que estás tomando, es la soledad. La triste soledad. Y cuando ese día llegue ni todo el oro del mundo te comprará el afecto o el amor, ni a un verdadero amigo.

....Volvió a guardar silencio y a llenar su jarra vacía. Su mirada observó el líquido carmín como si en éste existiese algo verdaderamente hipnótico. Al terminar la botella quedó con apenas uno o dos tragos en el fondo, por lo cual el pelirrojo se la llevó a los labios y vacío su contenido en la boca. Le siguió el golpe seco del vidrio golpear contra la mesa al ser bajado. - ¿No quieres algo de pan? - Preguntó de pronto con su habitual carácter afable mientras empujaba hacia el otro hombre el cesto con la otra hogaza de pan. Volvía a sonreír como si aquella faceta más severa mostrada segundos atrás nunca hubiera existido.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 30, 2015 1:07 pm

Jaque.

Forseti se veía un tanto más sonriente y menos serio con cada jarra que terminaba, no era suficiente para que empezara a perder su sobriedad pero se le podía notar un poco más amigable y algo menos tenso que la primera vez. Sin embargo, en su mente todavía estaba maquinando y jugando a la perfección, estaba analizando cualquier movimiento... algunos errores se han dado pero otras victorias se han presentado en el tiempo que ha estado con el señor Argus. Forseti estaba comprendiendo sus ideales, su punto de ver las cosas, armas que necesitaría para después... bien sea para jugar a su favor o en su contra.

- Las personas con sentimientos de ayuda y solidaridad suelen ser los que más fácil caen en las trampas de los enemigos... solo imagina esta situación señor Argus: tú y tus hombres ven a algunas personas que supuestamente están "en peligro" por unos bandidos, supongamos que ustedes son un número de 20 personas en caravana a algún sitio interceptados previamente por un... informante. Ustedes van a ayudar a aquellas personas en su sentido de visión como empresa... y de repente, una lluvia de flechas cae sobre todos ustedes, dando baja a algunos de sus soldados. Las flechas envenenadas son muy difíciles de tratar señor Argus, y las armas bañadas en estas sustancias son muy apetecidas y usadas por asesinos que no se encaran sino que prefieren matar en las sombras... dígame, ¿cual cree que es el resultado de esa trampa?. Todo perfectamente planeado puede ser la derrota de toda una nación, de un ejercito entero... así se ganan las batallas señor Argus... "busca la fortaleza de tu enemigo... y vuelvela una debilidad".

Forseti vio como el hombre brindaba por ello, levantó su copa y la movió hacia él en una forma de brindis para luego dejarla de nuevo en la mesa.

- Salud... por eso

El silencio se hizo presente por un corto momento, Forseti notó la mirada y el cambio no tan brusco que tuvo su interlocutor. El mercenario sonreía levemente manteniéndose así durante toda la conversación, ¿acaso era una sonrisa burlona?... no, su mirada continuaba siendo analítica, incomoda. Escuchaba con atención lo que el hombre estaba a punto de decir, con serenidad.

- Yo no te voy a criticar amigo mio, tampoco te voy a reprochar el hecho de que nuestros ideales sean completamente distintos; solo estoy contando algunas anécdotas para entrar en cierta... "confianza"... incluso... una de ellas fue solo una mentira... no te voy a decir cual fue~. Mi vida no es triste señor Argus, somos diferentes, lo que a tí te llena de placer probablemente a mi me llene de asco, y viceversa. Es como la comida, no a todos les puede gustar un tipo de alimento en especial, les resulta desagradable cuando a otros les puede deleitar su paladar y hacerlos sentir bien... no estoy diciendo que enviar personas a la muerte me satisfaga, en absoluto, solo digo que... cuando la situación lo amerita y se ganan muchos beneficios no voy a reprimirme en evitar hacerlo salvo que sea alguien muy importante para mi... aunque que puedo decir, si todos nosotros tenemos un valor monetario pegado en nuestras frentes... hasta yo podría ser una deliciosa recompensa de otro. Cada quien debe velar por su beneficio y por el beneficio de sus personas cercanas... no se puede proteger a todos y mucho menos mantenerlos vivos, tarde o temprano... la misma muerte vendrá en persona a llevárselos, ¿que tiene de malo el retrasar o no su llegada?.

Forseti frunce los hombros ante estas últimas palabras, lleva su jarra vacía a su boca, intentando sacar las últimas gotas de esta. Al ver que no había más, la puso en la mesa y continuó su respuesta.

- Mis amigos son aquellos a quien les tengo por alta estima, bien sea por su utilidad o porque me hagan sentir bien. No soy enemigo de la muerte, no tengo razón para que la gente llore por mi cuando ya no esté en este mundo... el vivir es ahora y debo aprovecharlo, y para ello debo ganar la máxima cantidad de partidas posibles en este juego de inteligencia. Tenemos un modo diferente de ver la vida señor Argus... así como no te he criticado tu altruismo, espero que no critiques mi modo de ver el mundo. No quiero que seamos enemigos y mucho menos rivales, no vine aquí a que me juzgaras señor Argus, deja ese trabajo a mi mujer... solo estoy aquí para negocios, y si algún día me llegara a necesitar... con gusto puedo brindarte cualquier tipo de información. Desde los datos de un contacto para que te ayude o incluso, también puedo hacer de espía para facilitarle las cosas.

Forseti negó con la cabeza y su mano ante el ofrecimiento del hombre y su pan. En realidad, solo quería beber y beber. Forseti había movido sus fichas ahora... era el momento de que Argus jugara de nuevo.

- Señorita, ¿podría traerme más por favor?
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 30, 2015 2:41 pm

....Su interlocutor tenía razón en el hecho de que ser tan "bondadosos" los convertía en personas predecibles y en blancos fáciles. Él lo sabía, y por lo tanto aquella revelación no produjo cambio alguno en su semblante. - No dudo que debe ser sumamente fácil hacernos caer en una emboscada de ese estilo. Pero dime, ¿qué es mejor entonces? ¿Dejar los sentimientos nobles y renunciar a ayudar a la gente solo porque "podría ser una trampa"? No somos así, colega; mis compañeros y yo no. Personalmente prefiero saber que morí intentando ayudar a alguien, a prolongar mi vida a base de desconfianza y egoísmo. - Notó que la jarra del otro hombre se había vaciado y se apresuró a llenarla con lo poco que quedaba de la primera botella. Al ver que ésta no podía ofrecerles más y que el recipiente del informante no estaba lleno, abrió la segunda y terminó de llenarle.

....Regresó la botella a la mesa y volvió el pan que tenía a medio comer para continuar devorándolo, saciando su estómago mientras oía con atención el resto de lo que le tenía que decir el hombre. Tuvo especial razón en algo en particular: que estaba juzgándole a partir de su propia visión del mundo. Era un error en el que caía con bastante frecuencia. Tal era su creencia en las virtudes, los valores, y en la posibilidad de un mundo mejor que en ocasiones terminaba defendiendo su postura a capa y espada, o atacando de manera inclemente a aquella cuya esencia iba a todas luces en contra de la propia. Tan pronto como pudo tragar el inmenso bocado de pan que tenía en la boca volvió a tomar la palabra, aunque para una intervención breve. -
Tienes razón, tienes razón. Lo siento, no estamos aquí ni para criticar ni para juzgar, ¡opiniones distintas las hay de sobra! ¡Ja, ja, ja! - Y tras decir eso dio un buen trago de vino para bajar los restos de pan que luchaban por descender a través de su garganta. Era difícil asegurar si el vino estaba volviéndole más afable o no, por lo menos considerando que parecía ser ya su estado natural el estar así de alegre, jovial y bromista.

....- Comprendo tu postura, y ese deseo de vivir el ahora y no el mañana. Pero creo que incluso bajo esa visión es innecesario el ponerle un precio a todo el mundo, o tener que traicionar a cambio de unas monedas. Es solo mi opinión, claro, pero déjame ilustrártelo mejor. - Hizo una pausa para terminar de comer lo último que quedaba de la primera hogaza de pan, solo que esta vez, al ser tan poco, ni se molestó en tragarla antes de volver a hablar. - Imagina un mundo, o una comunidad, en la que cada persona puede tener la confianza de que quienes le rodean cuidarán de él y le tenderán la mano de hacer falta. Una comunidad en la que ese individuo puede sentirse seguro de que no tendrá que mirar hacia atrás por miedo o precaución ya que los otros no tienen interés en traicionarle, y de hecho le cuidarán. Y él, a su vez, le ofrece el mismo privilegio a esas otras personas. En ese estado de seguridad y bienestar el individuo puede vivir su "ahora" con mayor tranquilidad, ¿o no? Y quizá en esa situación de la que hablo esa persona en particular no termine con sus bolsillos repletos de oro como lo haría vendiendo a quienes le rodean, pero aun así obtendría beneficios distintos. - De pronto separó sus brazos y los extendió a los costados, en un gesto que abarcaba toda la taberna. - Esa situación de la que hablo es La Guardia. Esa idea es uno de los pilares sobre los cuales está sostenido mi gremio. Y algún día, Forseti, expandiré eso a otros lugares. Puede que no sea hoy ni mañana. Puede que no sea fácil, y que me lleve bastantes golpes y caídas en el proceso. Pero es algo que llegará, no me cabe la menor duda.

....La muchacha, al oír la solicitud del informante asintió con la cabeza y se apresuró en busca de otra botella, en especial al haber que ya el dúo estaba iniciando con la segunda. El mercenario, mientras tanto, agarró la hogaza de pan que quedó y, ya que su compañero la había rechazado, la partió en dos y se llevó una de las mitades a la boca, aunque diciendo unas últimas palabras antes de volver a ocuparse en masticar. - Tendré muy presente tu oferta, compañero, y no dudo que un día requiera de tus servicios. Pero creo que no será pronto, al menos a juzgar por lo que son nuestras necesidades actuales. Solo espero que esta relación laboral, por darle un nombre, tenga por base la confianza y la sinceridad. No me gustaría saber que algún día un hombre como tú me termina vendiendo a mí, o a alguno de mis chicos. Me gusta considerarme un hombre de bien, y un hombre que honesto y honrado. No apuñalaría a alguien por la espalda ni le traicionaría, y espero lo mismo de quienes tienen trato conmigo.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 01, 2015 10:04 pm

- yo le responderé entonces con una pregunta, señor Argus. ¿qué es mejor entonces?, ¿salvar a dos o tres inocentes, o salvar a más de diez hombres a su cargo, que han depositado la confianza en su líder? que, igual que los inocentes, tendrán sus familias... sus hijos quizás. No podemos salvar a todo el mundo, y es ahí en donde solo velo por mis intereses y de los que estimo en gran manera. Tengo claro cuales son mis prioridades. Si he de salvar a todos, perfecto, sería lo mejor, pero siempre debe haber algún sacrificio de por medio... siempre

Forseti giraba su jarra vacía mientras daba aquella respuesta, no mirando a los ojos a aquél hombre sino que, simplemente, dejando que el tiempo pasase mientras su mente se agotaba poco a poco. Al ver que su compañero de mesa tenía la jarra vacía, el hombre de gran tamaño la llenó de nuevo. Forseti simplemente agradeció asintiendo con su cabeza observando al hombre, en un gesto de amabilidad.

El hombre del vendaje miraba a los hombres del líder, uno a uno. Algunos parecían más íntimos que otros, siendo más elocuentes y extravagantes incluso, "así que esto es la camaradería de un grupo de mercenarios de alguien como él... ¿huh?" pensó, mientras tomaba su jarra y daba un gran trago de ella para volver a dejarla a medio llenar. Forseti no fue alguien extrovertido en especial, su niñez fue incluso recluida dentro de su hogar y nunca tuvo la oportunidad de tener personas con la que conversar sobre su infantil vida y sus recreaciones. Es increíble pensar que ahora es un hombre de lengua poderosa que podía hacer soltar la de otros con cierta facilidad. Argus estaba dándole información valiosa... sobre él y su grupo... información para matarlo... o protegerlo.

- ja... jajaja, jajajaja.

No podía controlarlo, Forseti se había embriagado en carcajadas. No fue por mucho tiempo antes de volver a calmarse, al parecer el efecto del alcohol comenzó a hacer mella en su fría corteza.

- En cierta forma lo envidio, lo admiro y lo desprecio por igual. Yo ya no puedo confiar en nadie señor Argus... no importa cuanto hagan por mi o incluso si yo siento demasiada empatía por esa persona... siempre estoy alerta de que en cualquier momento me clave un puñal en la espada, o de que me mande a algún lugar donde moriré seguro. Cuando estás en este negocio vez y haces cosas que pudren tu corazón, matan tus sentimientos... ¿cree que yo no he querido tener un relación?, claro que si, pero mi inseguridad a las personas me han aislado de todos en un sentimiento verdadero.

Forseti toma de nuevo su jarra y la vacía en su boca, limpiándose los residuos que está dejó en su barba, haciendo un fuerte eructo resonando por la sala y luego, dando una fuerte carcajada que duró menos de 30 segundos.

- aaaah si, la vida es tan "perfecta"... claro, es una pena que los intereses de otros sean el dinero, las mujeres y los combates. El poder, la necesidad de mandar sobre otros, de pisotearlos... ¿y espera que sienta algo por ellos?, ¿me criticas que solo quiera mi propio bien?. Esos aldeanos querían vengarse de su amo, sentía la necesidad de liberarse por medio de la vida de otro, de alguien que tenía familia, hijos que lo amaban. No voy a sentir remordimiento por alguien que decide tomar la vida de otro, eso es lo que yo llamo "karma" amigo mio... y siento mucha envidia, de ti y de tu grupo. Solo deseo que tus intereses no se vean trastornados por la fama y el poder, amigo. Te deseo lo mejor de este mundo y rezo para que tu mente no se vea envuelta en la codicia. Si eso pasa, yo mismo vendré a matarte, porque este mundo no necesita más dictadores, necesitan libertadores. Salud por eso

Forseti levantó su jarra, pero al ver que estaba vacía la volvió a poner sobre la mesa. Estaba entrando en un estado "alegre" y dinámico, aunque continuaba guardando su lengua de muchas cosas... solo le gustaba compartir sus experiencias y poca sabiduría con otros.

- Prométeme que no vas a traicionar tus ideales, y yo te prometo que guardaré tu vida. ¡jaja!, ¡eso es bastante fácil!... si escucho algo entre mis fuentes, confundiré la información para que no atenten contra ti... porque los nobles seguro querrán tu cabeza en una bandeja de plata cuando comiences a crecer, y es en ese momento en que verás mi mano desorientando a tus amenazas. Pero si llego a saber... que te has corrompido... vendré yo en persona y te clavaré ESSTA espada en tu espalda mientras duermes. ¡advertido quedas!.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 02, 2015 5:24 pm

....- No es un asunto de números, hombre. No tiene que ver con si se salvan a dos, a cinco, o a diez. Tiene que ver con cómo uno desea vivir, y cómo uno está dispuesto a morir. Podré ser el líder de La Guardia, pero no abuso de mi posición en contra de mis muchachos ni les obligo a ir a donde no desean ir. Si me siguen es por decisión propia. Si ellos están dispuestos a arriesgar sus vidas salvando a otros en lugar de vivírsela pensando que mejor es no hacerlo porque podría ser una trampa es porque así ellos quieren hacerlo, no por mí. Yo, por lo menos, sé que estaré dispuesto a tomar el riesgo antes que vivir desconfiando de cada persona en apuro. - Se mostraba bastante decidido en ese asunto. Era plenamente consciente de que la trampa que el informante había relatado minutos atrás era un escenario posible, sumamente posible. Pero, ¿qué solución había ante eso? ¿Dudar ante cada ocasión de ayudar a otros? Esa alternativa le resultaba inaceptable e iba en contra de su modo de vivir.

....Cuando su interlocutor estalló en carcajadas el mercenario se sintió extrañado y curioso por igual. Sin embargo aguardó a que fuese éste mismo quien explicase qué había conseguido de hilarante en las palabras del pelirrojo. Y en silencio se mantuvo a la espera mientras continuaba disfrutando de la hogaza de pan, la cual ya iba a menos de la mitad. De fondo podía notarse cómo el otro mercenario no era el único que paulatinamente se desinhibía más y más gracias al alcohol, sino que los otros mercenarios, e incluso unos cuantos habitantes del pueblo, cedían ante el licor que bebían.

....La explicación del hombre de los vendajes le resultó triste, y fue imposible no sentir siquiera algo de lástima por él. Le costaba imaginarse a sí mismo en medio de una vida donde no confiase en nadie, y donde en cada rostro viese un potencial enemigo o una posible traición. Era precisamente todo lo contrario a la clase de mundo que quería crear, a los valores que deseaba promover.

....Ante toda esa idea y explicación soltó un profundo suspiro. -
¿Qué te puedo decir? Ojalá que tarde o temprano puedas volver a confiar en otra persona. Aunque como bien has dicho, la desconfianza es un mal necesario en tu negocio, y creo que para recobrarla tendrías que dejar esa clase de vida. - Una recomendación que, sabía muy bien, sería en vano. A juzgar por todo lo que su acompañante le había contado, e incluso por su forma de hablar y de pensar, tenía bastante claro cómo no dejaría atrás tan fácil esa clase de vida y cómo, todavía peor, disfrutaba de vivir así y de las ganancias que eso le reportaba.

....Al oír la propuesta, si es que así podía llamarse, que le ofrecía el otro hombre el mercenario se llevó una mano a la barba, acariciándose ésta. Seguía sin fiarse de aquel individuo, o de que no lo vendería. Le resultaba sumamente contradictorio su discurso de valorar a sus amigos cercanos, pero al mismo tiempo decir que no confiaba en nadie y veía en todos a un posible traidor. Le costaba ver a un amigo en alguien que en él vería a un futuro delator o algo por el estilo. Sin embargo una cosa era segura: él estaba bastante seguro de sus propios ideales, y tenía fe de que estos seguirían firmes contra toda adversidad. Con esto en mente esbozó una amplia sonrisa y volvió a sujetar su jarra, acercándola a la contraria para que ambas choquen. -
¡Ja, ja, ja! ¡Eso es fácil de prometer, y claro que lo haré! Y estoy totalmente dispuesto que si el día de mañana mi camino se desvía alguien me detenga para que ningún inocente salga lastimado. ¡Y también te prometo que ese mundo posible del que te hablé, en donde no hace falta desconfiar de los otros, se hará realidad y podrás volver a confiar en quienes te rodeen! - Y dicho eso se llevó la jarra a la boca para volver a ingerir su contenido hasta el fondo.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 04, 2015 12:44 pm

- ¿Así que todos tus hombres están dispuestos a morir por intentar salvar a otros?, es algo muy convincente la verdad... me agrada, me agradan todos ustedes, tienen un ideal en mente y objetivo bueno para con los que lo necesitan. Es una pena que yo no haya crecido con esa misma convicción y ese deseo de ayudar a otros en contra de mi vida. Admiro mucho a tu grupo y sus acciones compañero... ¡que lo sepas!

Forseti estaba comenzando a hablar con algunas palabras ahogadas, su rostro parecía estar un poco más feliz, estaba bebiendo demasiado rápido y seguía pidiendo más y más conforme avanzaba el tiempo. Se sentía en cierto modo feliz y animado, aunque eso no le facilitaría para soltar su lengua completamente. Tiraría cosas al azar, algunas de ellas incluso un poco emotivas o serviciales, estaba comenzando a sentirse bien en ese lugar mientras estaba recostado de tal forma.

El hombre parecía comer y beber casi al mismo ritmo que lo hacía Forseti, pero él mismo sabía que era débil ante el alcohol por mucho que lo bebiera, entraba en calor con mucha más facilidad que una persona acostumbrada a ello y eso no le importaba, lo que si podía presumir era la dureza antes de comenzar a vomitar o caer desmayado por el exceso de alcohol en su sangre y su estomago. Aún con todo eso, atendía a su interlocutor como siempre lo había hecho sin perder completamente la cabeza.

- Dejar mi vida... ahh... ¿sabe la razón por la que me hice informante amigo mio?, fue por dinero, ese dinero que me faltó para salvar a mi madre postrada en una cama. Al no ser bien recibido en ningún lado por ser un simple niño, la gente comenzó a creer en mis palabras y muchas resultaron ser ciertas... así comenceeee mi vida por este infieeeeerno llamado "espionaje"... si... si señor, ¡salud por esa desgracia!, ¡por los idiotas que no pudieron salvar a mi madre!. De no ser por ellos hubiera tenido una vida diferente.

Forseti tenía cierto resentimiento por los hombres que no pudieron salvar a su madre, y también a los hombres que asesinaron a su padre en el camino hacia el hogar con medicamentos. Él logró dar con el paradero de ambos y sin compasión les arrancó sus entrañas con su espada. Fue algo que calmó su sed de venganza.

- Por ser lo que soy, pude calmar mi hambre de justicia, porque aquí ningún noble sirve para una mierda. Nos toca impartir la justicia con nuestras manos, si vieras la cara de los hombres cuando asesiné a todos sus seres queridos y luego a ellos... no iba a dejar testigos, eso jamás lo hago.

El mercenario sabía que debía detenerse, eso, o buscar un lugar donde dormir. Su trabajo se había acabado mucho antes, pero el estar en compañía de aquél hombre le daba algo de seguridad, una seguridad que no había sentido en hacía mucho tiempo.

- Bien, si mantiene esa promesa entonces podré ayudarlo. Aunque quedaría pobre si ya nadie desconfiara del otro... pero... supongo que así podría descansar en paz lo que me quedara de vida para entonces

Forseti rió mientras decía su comentario para luego quedar en completa serenidad. Se levantó de la mesa con un poco de dificultad y se apoyó en la mesa. Habiendo bebido completamente su porción.

- No sería prudente de mi parte quedarme y beber hasta dormir en ese lugar, estoy entrando mucho en un ambiente amistoso con usted y eso no me beneficia... si tengo lazos de amistad podrían traicionarme sin darme cuenta... no espero que algún día seamos verdaderos amigos, solo espero tener un buen cliente. Aún así, le ayudaré... y le informaré de posibles amenazas... esté atento

Forseti se quedó esperando la respuesta del gran hombre, estrechó su mano mientras ponía la otra en el cinturón de su arma, quería terminar bien los lazos de amistad negociación con él.
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Re: Bebiendo entre colegas [Privado]

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