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[Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

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[Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Suryha el Jue Jun 08, 2017 5:37 am

"Antes que amanezca el día y las sombras desaparezcan..."

Pero no tenía nada que ver, el cielo, el suelo, todo estaba blanco, un inmaculado, impoluto blanco.

Blanco, blanco, blanco, blanco.

Habría podido jurar que acabaría volviéndose loco de seguir viendo solo blanco, nunca había sido su color favorito, como tampoco el frío le emocionaba de sobremanera. Acostumbrado como estaba a las templadas temperaturas de Tellius, incluso a la, de alguna forma agradable calidez de la tierra, a pesar de haber estado encerrado en una estúpida celda con nada mejor que hacer que observar a la oscuridad y pensar, pensar, pensar y pensar aún más. Al cabo de cincuenta años pero, te dabas cuenta que no habían tantas cosas en las que pensar y que la mayoría no eran más que recuerdos, que al fin y al cabo no harían más que amargarte de seguir insistiendo mucho en ellos.

Pero, debía admitir, la libertad era dulce y, todo eso era gracias a un branded y no cualquiera, sino supuestamente un medio hermano si se tenía en cuenta que la madre que no era suya era una madrastra. Paró sus pasos y se cubrió con uno de sus antebrazos cuando una gélida ráfaga de viento le azotó, haciéndole temblar en medio del sendero boscoso que llevaba al supuesto templo de Forseti... Forseti... ¿De todas formas quién era ese Dios? Cuando se había atrevido a preguntar al respecto, la única explicación que había recibido era que era el Dios de Silesse, un supuesto dragón del viento que, a pesar de todo no había tenido el gusto, o la desgracia de conocer.

Ugh... Que frío que hace... Que alguien me recuerde porque decidí ir a ese templo... –Claramente habló para si mismo, nadie estaba allí más que el viento, la nieve y los árboles y ninguno de ellos capaces de escucharle, o al menos, de entablar una conversación interesante con él. Pero no había problemas ¿Cierto? El estar hablando solo... De todas formas no habría nadie capaz de escucharle, a menos que, nuevamente esos tres factores naturales no decidiesen chivarse a alguien, cosa que, seamos honestos, dudaba mucho. Pero dejemos antes algo en claro, no era como si hubiese decidido ir por cuenta propia, algo totalmente fuera de lugar, pero, no iba a negar que eso sonaba mejor a decir la verdad.

Lo cierto era que había sido castigado, a veces aquella extraña meritocracia en la que se basaba el ducado era una molestia. Pero, razón no le faltaba a Brynjar, Jarl de Mitgard. Suryha podía exagerar con sus bromas, de hecho no parecía tener límite y, bromas que quizás para él eran inocentes, para los humanos no lo eran tanto y, simplemente le habían enviado hasta el templo y... "Refrescarse un poco las ideas" Pero, quizás especialmente aquél día, que hubiese hecho una trastada y que su castigo fuese exactamente pasar por ese lugar... Fuese algo bueno. Se dio cuenta cuando, en medio de la nada, tampoco tan lejos del templo, vio una figura tirada en el suelo... Paró y lo observó fijamente. ¿Un humano? No, no era un humano... Era...

Sonrió para si mismo ¿Cómo no reconocer su raza cuando había estado rodeado de ellos? ¿Pero qué hacía allí, en medio de los fríos bosques cercanos al templo, con esa ropa tan inapropiada para el frío clima? ¡Que insensatez!Oh, pero bueno... ¿Qué tenemos aquí?... –Claramente no iba a dejarlo tirado en el frío suelo, pero, había un pequeño problema... Bajó la capucha albina que cubría su cabello y se arrodilló en la blanca nieve, removiendo un poco de blancos copos que cubrían su cabeza– No es el mejor de los lugares para dormir ¿Sabes? –Le movió, sujetando de sus hombros le incorporó un poco, lo suficiente como para tenerlo más al alcance y, extendiendo uno de los extremos de la piel que llevaba encima para protegerse del frío, lo cubrió, acercándole a su cuerpo, cálido por dentro de aquellas gruesas pieles.

¿No preferirías una cálida y confortable cama? –Esbozó una sonrisa, acercó un poco más el cuerpo contra si y subió una de sus pálidas manos hacia la fría mejilla ajena. Cabello oscuro, cuerpo musculoso... Entrecerró sus ojos con suavidad, hasta que quedaron solo una fina veta dorada, se inclinó un poco más sobre él, causando que sus dorados cabellos cayeran por su hombro, cubierto por la usual ropa que llevaba. Su cuerpo era cálido, debido más que nada a las ropas que llevaba y a la capa de piel que le cubría por completo y ahora, parcialmente al otro dragón también. Quizás sería suficiente para despertarlo... Sino, luego debería ir a llamar a algún encargado del templo... Pero mientras...– ¿Puedes escucharme? Despierta, vamos, despierta, está lista la cena~ –Estaba vivo ¿Y qué mejor forma de despertar a alguien que diciéndole que la comida estaba lista? A menos que fuese algo así como un bello durmiente y necesitase un beso. Pero, claramente todo eso no era más que su propia diversión.
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Re: [Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Rhett Orión el Jue Jun 15, 2017 8:31 pm


Un viaje extenuante, el dragón era incapaz de recordar con exactitud todo el recorrido desde Hatari hasta las tierras más frías que en su longeva vida hubiese osado imaginar. Pero lo que no podía olvidar era el dolor y la desesperación, su mundo destrozado en miles de cristales rotos en cuanto regresó a su hogar solo para presenciar con atrocidad el reflejo de sus ruinas en miseria. Rhett probó la amargura de no haber estado ahí para protegerle con todo compromiso, y eso le carcomía las entrañas de zozobra. Fue ahogado en la triste agonía y su tormento acrecentado hasta el naufragio de su propio miedo. Pudo haber enloquecido, sin embargo, había hallado una pequeña esperanza investigando. Teniendo apenas seguridad que varios de los ciudadanos, así como los seres a los que apreciaba, habían logrado huir por la ínfima evidencia de cadáveres que más eran pertenecientes a los del enemigo. Creyendo que la única manera en la que habían abandonado el ducado fue por medio del mar. Esa por lo menos terminó siendo su idea y pequeño convencimiento, de modo que aún no podía rendirse. El convertirse en dragón fue la opción más congruente para sobrevolar el océano que colindaba a Hatari desde su zona este, era consciente del cansancio que aquella acción le traería, pero no podía detenerse. Necesitaba volver con todos y anhelaba profundamente saber que estaban bien.

Sin embargo, en su viaje sobrevolando el prolongado océano tuvo el infortunio de encontrarse con enemigos alados, aquellos que lo atacaron con deferente bestialidad. Usando varias de sus armas para traspasar sus defensas y herirlo en cada acto acelerado. Rhett estuvo combatiendo con varios de ellos todo su trayecto, cada vez más debilitado y desmoralizado. Hasta que un frío en los cielos comenzó a hacerse notable, atrayendo en sus ventiscas las orillas de una isla nívea. Los enemigos se dispersaron, dejando al dragón agotado, el cual por supuesto perdió la percepción de los alrededores y cayó sin planificación alguna hacia la planicie congelada del terreno foráneo. Por suerte, su caída no había sido del todo mala, e incluso por milagro los enemigos no lograron hallarle una vez regresó a su forma natural. Era deductivo que había perdido el conocimiento por un tiempo indefinido, pero una vez fue capaz de recobrarlo logró ponerse de pie tras haber sanado varias de aquellas pequeñas heridas. No obstante, continuaba bastante débil y la temperatura de su cuerpo apenas le propiciaba el suficiente calor para moverse. ¿En dónde se encontraba? No tenía la más mínima idea, pero estaba seguro que si no encontraba un sitio en el cual reponerse y fortalecerse, no llegaría lejos.

No contaba con los ropajes necesarios para resguardarse de las álgidas corrientes de aire y de las neviscas, hacía tiempo que no experimentaba el frío después de vivir siglos en un desierto ingentemente canicular. Por más que fuese su resistencia era imposible que soportara el gélido dominio; sus pisadas no dejaban de hundirse en las cunas alba y su piel insistía en ceder a los estremecimientos de los soplos glaciales. Intentaba mantener su mente ocupada, pensando a cada instante y segundo en los residentes de la antigua Ciudad Redonda, infiriendo constantemente en su bienestar. Utilizando todo brío por contener las ateridas sensaciones de su cuerpo y así no caer de nuevo. Pero, por más que lo acometía, comenzaba a perder el sentido del trayecto, sus piernas deambulaban de un lado a otro tortuosamente y su vista se le escapaba entre penumbras blancas. Luchaba por no perder el conocimiento, estaba entrenado para ello, su vida se remontaba en ser el blasón de un escudo que soportaba los aciagos trances. Así que, ¿cómo alguien como él podía perder ante el frío? Era un dragón, el calor de su cuerpo era mayor y sus defensa también. Entonces, ¿por qué ya no podía continuar? Se llevó una mano a la garganta y entrecerró los ojos. Los escalofríos atacaron su cuerpo con mucha más violencia, y su ritmo respiratorio se volvió más gradual. Fue un simple pestañeo que lo dejó sin conocimiento.

(...Estaba perdido...)

(…O tal vez… aún no… alguien le hablaba…)

“No…una cálida….confortable…”

“¿Puedes....vamos….despierta, está lista la cena~ ”


Alzó una de sus manos, sujetándose a lo primero que sus dedos palparon, siendo nomás que una capucha a lo que éstos se aferraron con fuerza. Abrió los ojos rápidamente, amenazante, invadido por el terror superficial de su antiguo enfrentamiento. Sin embargo, dejó de hacerlo en cuanto presenció un rostro desconocido. — Eres… — Parpadeó extrañado y después quiso levantarse vertiginosamente, pero no lo logró, sus piernas se movían pero no con suficiente fuerza. — Hace un momento… — Susurró para sí mismo, recordando que estuvo a punto de congelarse en la espesura de dicha nieve. Ahora se sentía más cálido y todo era debido a la prenda que lo rodeaba, además de aquel cuerpo que le propiciaba un poco de su grata temperatura. ¿Aquel extraño le había salvado? Se sintió agradecido, estaba seguro que de no ser por él, no hubiese logrado despertar con tanta facilidad. Cerró los ojos por un breve momento, pensando con tenacidad antes de redirigir su mirada hacia el contrario, reparando en la profundidad de sus ojos dorados. — He de agradecerle… — Intentó volverse a levantar, esta vez recargando ambas de sus manos en el blando terreno, pero de nuevo volvió a fracasar en su acometido. Suspiró resignado. — ¿Cuál es su nombre? ¿En qué sitio nos encontramos? ¿Ha… ha llegado gente a esta isla? — Todas las preocupaciones volvieron al dragón en una ventisca. Sindhu. Su gente. La vida de cada uno. Su preciada duquesa. — ¿En dónde están ellos?, ¿están bien?... dígamelo… por favor. — Una tercera vez intentó levantarse, no obstante lo detuvo un desmesurado dolor que recorrió todo su cuerpo, recordando que solo sus pequeñas heridas habían sanado pero no podía decir lo mismo para aquellas hemorragias internas que los sólidos golpes de sus enemigos habían encestado en su piel ahora amoratada. Necesitaba recuperarse lo antes posible. Lo necesitaba.

¡ R á p i d o !
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Re: [Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Suryha el Vie Jun 16, 2017 5:32 pm

¡Oh! Claro que no se alertó, sería un estúpido si se asustara de la amenaza en los ojos del extranjero, porque sí, lo era, nadie en Mitgard era lo suficientemente tonto como para vagar en los bosques sabiendo que se acercaba una tormenta, mucho menos con tan poca ropa encima. Sonrió para si, ladeando suavemente a un costado su rostro con inocencia. Curioso, totalmente curioso que a esas alturas alguien de fuera entrara sin querer en aquél gélido país, o mejor dicho ducado ¿Pero qué más importaba a tales alturas? Suavizó aquella especie de abrazo al notar que pretendía levantarse y directamente le dejó hacer lo que prefiriera. Por hacer, siquiera le prestó demasiada atención en cuanto comenzó a hablar, totalmente incoherencias, o al menos, él no iba a prestarles atención.

"Eres..."

"Hace un momento..."

Si fuesen preguntas tendrían respuestas simples. Era una persona, una cualquiera, que pasaba en un momento cualquiera en un lugar cualquiera y encontraba un hombre, perdón, un dragón cualquiera tirado en medio de la ya tan conocida y aburrida nieve. Sí, hacía un momento estaba a punto de morir congelado, pero no se lo dijo, prefirió mantener la calma y no dejar que las palabras escaparan sin más de sus labios, no hasta que empezó a hablar de forma que lo entendiese, haciendo preguntas, agradeciendo. Pero no le culpaba, seguramente, él, toda Mitgard, quizás la misma nieve era algo totalmente nuevo para aquél dragón, al igual que hacía más de cincuenta años lo había sido para él... Acarició suavemente su mejilla más que nada por un acto reflejo y seguidamente la bajó, tentando la cálida piel que los cubría a ambos de alguna forma, cuando dio de ella, la sujetó.

No es necesario, solo estaba de paso –Admitió. Quizás al volver debería de agradecerle al Jarl y su castigo, porque sino, no habría logrado salvar, ni conocer, a tan particular sujeto. Pero, finalmente acabó por fruncir ligeramente el ceño, demasiadas preguntas, demasiadas, eran tantas que hasta le daba pereza responderlas todas. Negó y la mano que estaba sujetando la capa de piel se levantó, pidiendo en un simple gesto mantener silencio– Bien, ten calma. Si haces demasiadas preguntas no sabré por donde empezar –Sonrió y la misma mano se cerro en un suave puño, manteniendo levantado solo el índice que acercó a sus labios. Silencio– Mi nombre es Suryha –Primero– Estamos en Mitgard, una isla independiente de Silesse –Segundo. Eso era de lo poco que sabía. Jamás había tocado Silesse, tiempo atrás había usado la ruta marítima desde Begnion. Begnion... ¡Ah! ¡Maldito lugar era ese! Echó a un lado el recuerdo y continuó.

Me temo que no llegó ningún extranjero... –Pronunció, intentando sonar suave, torció ligeramente los labios, descontento por no poder haberle contentado. Pero al recibir una reacción en el a la tercera vez que intentó levantarse apoyó una mano en su pecho, haciéndole volver atrás, contra su brazo– Parece ser que lo pasaste mal... Pero no mentía, realmente va siendo hora de la cena –Pensativo levantó la mirada hacia los espesos árboles que bien conocía a esas alturas ya– Poco más adelante hay un templo y curanderos –Pronunció con calma antes de continuar a hablar– y se está acercando una tormenta de nieve. No creo que te convenga quedarte aquí, acabarías congelado y a pesar de que te mantendrías joven y hermoso, no creo que sea algo emocionante –Así que le ayudó él a ir quedando al menos sentado en el suelo.

Podrás recuperarte de tus heridas y comer algo. Te ayudaré a saber algo de las personas que estás buscando,
si pasaron por Mitgard, si alguien sabe algo de ellas. Pero por ahora...
–Le sujetó con suavidad de un brazo, rodeando llevándolo al otro lado de su hombro para poder ayudarlo a incorporarse y caminar. Lo sujetó con firmeza y tras abrir el pequeño nudo de su capa, cubrir al otro también con ella, mirándole de reojo ahora, con una sonrisa calmada en sus labios– ¿Puedes caminar? ¿O prefieres que vaya a pedir ayuda al templo? –En realidad ninguna de las dos opciones estaban mal, ambas eran de cierta forma igual para él. También podría transformarse y cargar con él, pero... Sinceramente no tenía curiosidad por ver como un dragón terminaba atrapado entre árboles, porque sabía que eso pasaría antes o después. Así que, lo único que le quedaba era simplemente esperar respuesta por parte del otro.

Y accionar conforme.
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Re: [Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Rhett Orión el Sáb Jul 08, 2017 6:18 pm

El velado eclipse que abundó en su cabeza, apenas le permitió captar con atención los datos que el otro le concebía, escuchando vagamente su nombre y el sitio en el que había caído. — Suryha, entiendo... mi nombre es Rhett. — Los segundos que transcurrían eran alborotadores, desesperantes, creando en el dragón el repentino deseo de levantarse por sus propios medios y dirigirse acucioso al sitio en donde todos los de su ciudad yacían sanos y salvos; lo cual no debería encontrarse tan lejos. Solo debía recuperar su fuerza y de nuevo continuar su recorrido, les alcanzaría mientras podía, sin embargo una vez escuchó de las palabras ajenas que ningún extranjero había pisado sus tierras, no quiso creerlo. Quiso apartar la mano apoyada en su pecho, la cual no dejaba de indicarle que se calmara. ¿Cómo podía pedirle eso? Si lo que escuchaba provenir de labios ajenos era cierto, entonces eso significaba que estaba perdiendo el tiempo. Sus manos apoyadas en la nieve se empuñaron, atrapando en su interior el hielo y estrechándolo hasta deshacerlo. El dragón comenzó a agobiarse, el aire que respiraba y que recorría su cuerpo gélidamente no lo ayudaban a sentirse mejor. Cerró los ojos con fuerza y apretó la mandíbula, escuchando, simplemente escuchando e intentando calmarse. Manteniendo ante todo la impavidez y la tranquilidad intrínseca de su carácter. Fue que comenzó a pensar con más inteligencia, y volvió a escuchar las palabras de Suryha de manera directa. Estaba recibiendo su ayuda, su calor, las energías de mantenerse firme en su camino, debía corresponderle de alguna u otra manera.

Fue que asintió e intentó levantarse cuando el otro le brindó la oportunidad de recargarse, incluso si aquella acción le hizo sacar un muy tenue quejido. Hacía siglos que no recibía la ayuda de alguien cuando se encontraba tan debilitado, y no le agradaba que lo miraran así, seguramente se burlarían de él y pensarían que era débil. De alguna manera, se dio cuenta que los entrenamientos que recibía de su padre cuando era niño fueron más que realistas. Alguna vez aquel hombre lo había golpeado y abandonado sangrando en la zona militar de Sindhu por tres días, encerrado en una pequeña fortaleza sin comida y sin nadie en quien pudiese apoyarse para salir. Recordó la desesperación, el miedo, la pesadumbre y ese sentimiento de aislamiento, había sido terrible. Por mucho que intentó escapar y alcanzar su libertad fue incapaz de lograrlo, y solo después, cuando la puerta de la fortaleza se abrió pudo apreciar como nunca la quietud y esperanza, mismas que se derrumbaron cuando su padre le dijo: "Alguien tan humillante como tu ¿merece salir y afrontarse a la realidad? Eres una vergüenza que pone en alto el nombre de la ignominia."Una deshonra, todos creerán que lo soy. —Susurró y dio unos dificultosos pasos al lado opuesto de Suryha, separándose de su agarre y del calor de su prenda. Sus rodillas se flexionaron, provocando que se encorvara hacia adelante, como si fuese a caer de frente, pero se mantuvo firme y a su vez congelado por el exterior. Volteó a ver a su acompañante con unos ojos adversativos, no quería que se le acercara, ni que lo ayudara, la cabeza del dragón estaba atiborrada de su padre y de sus malditas enseñanzas. — Dime dónde se encuentra ese templo. — Su actitud cambió, el cabello le caía en el rostro pero su mirada no dejaba de apercibirse entre sus hebras oscuras. — Puedo andar solo, no tienes que hacerte cargo de alguien como yo. — Dolía, cada músculo que utilizaba no dejaba de contraerse como si recibiera insistentes leñazos, ni siquiera pensaba como debía, seguía estando abatido.

Tomó un profundo suspiro que heló su garganta y expulsó un vaho de calor desde su interior, sus ojos pasaron del ajeno hacia otra parte, buscando el templo en alguna zona alta. — Solo guíame. — Con voz tenue le pidió contrariado, sin querer que lo viese así, su razón se lo dictaba por órdenes de su padre, seguía siendo incapaz de huir de él incluso estando demasiado lejos. Se sintió tanto incompetente e irresoluto, ¿de verdad estaba rechazado el trato alguien que lo había salvado? Era mejor que así fuera, además al dragón tampoco le apetecía ser una carga, prefería salir de sus propios problemas que involucrar a aquel que le parecía tan cortés como amable. Comenzó a caminar de nueva cuenta, siéndole tortuoso el mover las piernas que padecían de un tormento más considerable que en un principio, como si el entumecimiento de su musculatura se resquebrajara por dentro. Tosió silenciosamente, avanzando con lentitud, subiendo las cunas alba sin tener una idea precisa del camino. De cualquier forma, ahora sabía que no varaba en prolongaciones ateridas, encontraría el templo en cualquier momento, creyó.
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Mensaje por Suryha el Sáb Ago 12, 2017 7:18 am

Parpadeó con cierta sorpresa antes de ser cambiada por una suave y entretenida sonrisa Bajó sus brazos, ocultándolos de nuevo bajo la cálida capa color claro que cubría su cuerpo por completo. Le miró fijamente, pero sin rasgo ya de preocupación o de intención de ayudar. No se acercaría, porque sabía mejor que nadie que a veces, la amabilidad de alguien no era bienvenida, dependiendo de la situación de la propia mente de una persona. A pesar de que a él le gustara ser mimado hasta cierto punto, ser el centro de la atención de aquellos a que amaba, también sabía que no le gustaba ser visto débil, o que lo compadecieran, sabía como ocuparse de sus propios problemas y antes o después lo haría. Así pues, pensando que algo parecido podría estar pasando por la mente del otro, simplemente se comportó como creyó más correcto, manteniendo cierta distancia, a pesar de la curiosidad  genuina que podría sentir por conocer a otro dragón a parte de su odiosa madrastra.

¿Deshonra? Sonrió para si.

Yo diría que, está sobrevalorada –Pronunció sin más, refiriéndose sin duda alguna al honor que el otro estaba diciendo– El honor no basta para mantenerte vivo. Creo que... –Levantó su atención hacia el albino cielo, amenazando por dejar caer los blancos copos de nieve que tantas veces había visto durante el tiempo que transcurrió allí. No había nada más que nieve, nieve nieve y más nieve. Casi se podía decir que lo odiaba. Tan pura– mientras estés vivo... Hay cosas mucho más importantes –Bajó su mirada, le observó a él con una ligera sonrisa de lado, divertido– Pero no es más que mi punto de vista. ¡Oh, cierto! –Rebuscó entre sus bolsillos internos de la capa, removiéndose un poco sin borrar aquella sonrisa. Cuando por fin dio de lo que buscaba, lo sacó, avanzando unos pasos hacia Rhett con un vulnerary en mano. Paró a unos escasos metros y se lo extendió– Imagino que te será más fácil. Si no quieres, no hay nada que hacer, sufrirás un rato más –No hubo maldad en sus palabras, solo una eterna sinceridad.

Entonces, simplemente avanzó también, siguiendo los pasos del otro. En sus adentros lo consideró divertido, estaba avanzando sin siquiera conocer el terreno o donde el templo se encontraba, se preguntó que sucedería si le dijese de golpe que no estaba en aquella dirección, sino en la otra. Pero sería una mentira, y realmente no era tan cruel como para jugar con un dragón herido... Un dragón... Cierto, esos sujetos temían a los dragones... Pero no había necesidad de que se enteraran que Rhett era uno ¿Cierto? Cuando por fin estuvieron encima de la colina, señaló con un largo y delgado dedo hacia el noroeste, donde un templo considerablemente alto y blanco, como todo allí, se levantaba en todo su esplendor– Es el templo de Forseti... Los de esta región le rezan a él... –Habló. Él... Oh, bueno, él no sentía como si sus plegarias deberían estar dirigidas a él, no lo reconocía como su Dios, aunque no conocía a muchos más a parte de él. Frunció ligeramente el ceño, no le agradaba esa parte, esa ligera inquietud.

Lo único bueno de todo aquello era que no deberían de caminar mucho más, la entrada, a pesar de tener varios escalones, por experiencia sabía que no era tan complicado subirlos. A pesar de su apariencia algo espeluznante y peligrosa, sabía que en su interior era realmente agradable, o al menos, él lo consideraba así– ¿Vamos? –Sus pasos se dirigieron hacia allí, hacia el primero de los escalones y cuando fijó su atención al frente, hacia la puerta, los guardias que protegían la entrada le devolvieron la mirada, Suryha simplemente les sonrió y desvió su atención hacia Rhett, esperando con calma, calma propia de un ser longevo, que no le temía a la muerte. Se preguntó entonces, si los guardias harían algo, aunque lo dudaba, le tenían algo de temor, inevitablemente no los culpaba, después de todo habían destruido parte del castillo, él y aquella dragona, habían sido los principales culpables de todo aquello.

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