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[Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

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[Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Suryha el Jue Jun 08, 2017 5:37 am

"Antes que amanezca el día y las sombras desaparezcan..."

Pero no tenía nada que ver, el cielo, el suelo, todo estaba blanco, un inmaculado, impoluto blanco.

Blanco, blanco, blanco, blanco.

Habría podido jurar que acabaría volviéndose loco de seguir viendo solo blanco, nunca había sido su color favorito, como tampoco el frío le emocionaba de sobremanera. Acostumbrado como estaba a las templadas temperaturas de Tellius, incluso a la, de alguna forma agradable calidez de la tierra, a pesar de haber estado encerrado en una estúpida celda con nada mejor que hacer que observar a la oscuridad y pensar, pensar, pensar y pensar aún más. Al cabo de cincuenta años pero, te dabas cuenta que no habían tantas cosas en las que pensar y que la mayoría no eran más que recuerdos, que al fin y al cabo no harían más que amargarte de seguir insistiendo mucho en ellos.

Pero, debía admitir, la libertad era dulce y, todo eso era gracias a un branded y no cualquiera, sino supuestamente un medio hermano si se tenía en cuenta que la madre que no era suya era una madrastra. Paró sus pasos y se cubrió con uno de sus antebrazos cuando una gélida ráfaga de viento le azotó, haciéndole temblar en medio del sendero boscoso que llevaba al supuesto templo de Forseti... Forseti... ¿De todas formas quién era ese Dios? Cuando se había atrevido a preguntar al respecto, la única explicación que había recibido era que era el Dios de Silesse, un supuesto dragón del viento que, a pesar de todo no había tenido el gusto, o la desgracia de conocer.

Ugh... Que frío que hace... Que alguien me recuerde porque decidí ir a ese templo... –Claramente habló para si mismo, nadie estaba allí más que el viento, la nieve y los árboles y ninguno de ellos capaces de escucharle, o al menos, de entablar una conversación interesante con él. Pero no había problemas ¿Cierto? El estar hablando solo... De todas formas no habría nadie capaz de escucharle, a menos que, nuevamente esos tres factores naturales no decidiesen chivarse a alguien, cosa que, seamos honestos, dudaba mucho. Pero dejemos antes algo en claro, no era como si hubiese decidido ir por cuenta propia, algo totalmente fuera de lugar, pero, no iba a negar que eso sonaba mejor a decir la verdad.

Lo cierto era que había sido castigado, a veces aquella extraña meritocracia en la que se basaba el ducado era una molestia. Pero, razón no le faltaba a Brynjar, Jarl de Mitgard. Suryha podía exagerar con sus bromas, de hecho no parecía tener límite y, bromas que quizás para él eran inocentes, para los humanos no lo eran tanto y, simplemente le habían enviado hasta el templo y... "Refrescarse un poco las ideas" Pero, quizás especialmente aquél día, que hubiese hecho una trastada y que su castigo fuese exactamente pasar por ese lugar... Fuese algo bueno. Se dio cuenta cuando, en medio de la nada, tampoco tan lejos del templo, vio una figura tirada en el suelo... Paró y lo observó fijamente. ¿Un humano? No, no era un humano... Era...

Sonrió para si mismo ¿Cómo no reconocer su raza cuando había estado rodeado de ellos? ¿Pero qué hacía allí, en medio de los fríos bosques cercanos al templo, con esa ropa tan inapropiada para el frío clima? ¡Que insensatez!Oh, pero bueno... ¿Qué tenemos aquí?... –Claramente no iba a dejarlo tirado en el frío suelo, pero, había un pequeño problema... Bajó la capucha albina que cubría su cabello y se arrodilló en la blanca nieve, removiendo un poco de blancos copos que cubrían su cabeza– No es el mejor de los lugares para dormir ¿Sabes? –Le movió, sujetando de sus hombros le incorporó un poco, lo suficiente como para tenerlo más al alcance y, extendiendo uno de los extremos de la piel que llevaba encima para protegerse del frío, lo cubrió, acercándole a su cuerpo, cálido por dentro de aquellas gruesas pieles.

¿No preferirías una cálida y confortable cama? –Esbozó una sonrisa, acercó un poco más el cuerpo contra si y subió una de sus pálidas manos hacia la fría mejilla ajena. Cabello oscuro, cuerpo musculoso... Entrecerró sus ojos con suavidad, hasta que quedaron solo una fina veta dorada, se inclinó un poco más sobre él, causando que sus dorados cabellos cayeran por su hombro, cubierto por la usual ropa que llevaba. Su cuerpo era cálido, debido más que nada a las ropas que llevaba y a la capa de piel que le cubría por completo y ahora, parcialmente al otro dragón también. Quizás sería suficiente para despertarlo... Sino, luego debería ir a llamar a algún encargado del templo... Pero mientras...– ¿Puedes escucharme? Despierta, vamos, despierta, está lista la cena~ –Estaba vivo ¿Y qué mejor forma de despertar a alguien que diciéndole que la comida estaba lista? A menos que fuese algo así como un bello durmiente y necesitase un beso. Pero, claramente todo eso no era más que su propia diversión.
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Re: [Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Rhett Orión el Jue Jun 15, 2017 8:31 pm


Un viaje extenuante, el dragón era incapaz de recordar con exactitud todo el recorrido desde Hatari hasta las tierras más frías que en su longeva vida hubiese osado imaginar. Pero lo que no podía olvidar era el dolor y la desesperación, su mundo destrozado en miles de cristales rotos en cuanto regresó a su hogar solo para presenciar con atrocidad el reflejo de sus ruinas en miseria. Rhett probó la amargura de no haber estado ahí para protegerle con todo compromiso, y eso le carcomía las entrañas de zozobra. Fue ahogado en la triste agonía y su tormento acrecentado hasta el naufragio de su propio miedo. Pudo haber enloquecido, sin embargo, había hallado una pequeña esperanza investigando. Teniendo apenas seguridad que varios de los ciudadanos, así como los seres a los que apreciaba, habían logrado huir por la ínfima evidencia de cadáveres que más eran pertenecientes a los del enemigo. Creyendo que la única manera en la que habían abandonado el ducado fue por medio del mar. Esa por lo menos terminó siendo su idea y pequeño convencimiento, de modo que aún no podía rendirse. El convertirse en dragón fue la opción más congruente para sobrevolar el océano que colindaba a Hatari desde su zona este, era consciente del cansancio que aquella acción le traería, pero no podía detenerse. Necesitaba volver con todos y anhelaba profundamente saber que estaban bien.

Sin embargo, en su viaje sobrevolando el prolongado océano tuvo el infortunio de encontrarse con enemigos alados, aquellos que lo atacaron con deferente bestialidad. Usando varias de sus armas para traspasar sus defensas y herirlo en cada acto acelerado. Rhett estuvo combatiendo con varios de ellos todo su trayecto, cada vez más debilitado y desmoralizado. Hasta que un frío en los cielos comenzó a hacerse notable, atrayendo en sus ventiscas las orillas de una isla nívea. Los enemigos se dispersaron, dejando al dragón agotado, el cual por supuesto perdió la percepción de los alrededores y cayó sin planificación alguna hacia la planicie congelada del terreno foráneo. Por suerte, su caída no había sido del todo mala, e incluso por milagro los enemigos no lograron hallarle una vez regresó a su forma natural. Era deductivo que había perdido el conocimiento por un tiempo indefinido, pero una vez fue capaz de recobrarlo logró ponerse de pie tras haber sanado varias de aquellas pequeñas heridas. No obstante, continuaba bastante débil y la temperatura de su cuerpo apenas le propiciaba el suficiente calor para moverse. ¿En dónde se encontraba? No tenía la más mínima idea, pero estaba seguro que si no encontraba un sitio en el cual reponerse y fortalecerse, no llegaría lejos.

No contaba con los ropajes necesarios para resguardarse de las álgidas corrientes de aire y de las neviscas, hacía tiempo que no experimentaba el frío después de vivir siglos en un desierto ingentemente canicular. Por más que fuese su resistencia era imposible que soportara el gélido dominio; sus pisadas no dejaban de hundirse en las cunas alba y su piel insistía en ceder a los estremecimientos de los soplos glaciales. Intentaba mantener su mente ocupada, pensando a cada instante y segundo en los residentes de la antigua Ciudad Redonda, infiriendo constantemente en su bienestar. Utilizando todo brío por contener las ateridas sensaciones de su cuerpo y así no caer de nuevo. Pero, por más que lo acometía, comenzaba a perder el sentido del trayecto, sus piernas deambulaban de un lado a otro tortuosamente y su vista se le escapaba entre penumbras blancas. Luchaba por no perder el conocimiento, estaba entrenado para ello, su vida se remontaba en ser el blasón de un escudo que soportaba los aciagos trances. Así que, ¿cómo alguien como él podía perder ante el frío? Era un dragón, el calor de su cuerpo era mayor y sus defensa también. Entonces, ¿por qué ya no podía continuar? Se llevó una mano a la garganta y entrecerró los ojos. Los escalofríos atacaron su cuerpo con mucha más violencia, y su ritmo respiratorio se volvió más gradual. Fue un simple pestañeo que lo dejó sin conocimiento.

(...Estaba perdido...)

(…O tal vez… aún no… alguien le hablaba…)

“No…una cálida….confortable…”

“¿Puedes....vamos….despierta, está lista la cena~ ”


Alzó una de sus manos, sujetándose a lo primero que sus dedos palparon, siendo nomás que una capucha a lo que éstos se aferraron con fuerza. Abrió los ojos rápidamente, amenazante, invadido por el terror superficial de su antiguo enfrentamiento. Sin embargo, dejó de hacerlo en cuanto presenció un rostro desconocido. — Eres… — Parpadeó extrañado y después quiso levantarse vertiginosamente, pero no lo logró, sus piernas se movían pero no con suficiente fuerza. — Hace un momento… — Susurró para sí mismo, recordando que estuvo a punto de congelarse en la espesura de dicha nieve. Ahora se sentía más cálido y todo era debido a la prenda que lo rodeaba, además de aquel cuerpo que le propiciaba un poco de su grata temperatura. ¿Aquel extraño le había salvado? Se sintió agradecido, estaba seguro que de no ser por él, no hubiese logrado despertar con tanta facilidad. Cerró los ojos por un breve momento, pensando con tenacidad antes de redirigir su mirada hacia el contrario, reparando en la profundidad de sus ojos dorados. — He de agradecerle… — Intentó volverse a levantar, esta vez recargando ambas de sus manos en el blando terreno, pero de nuevo volvió a fracasar en su acometido. Suspiró resignado. — ¿Cuál es su nombre? ¿En qué sitio nos encontramos? ¿Ha… ha llegado gente a esta isla? — Todas las preocupaciones volvieron al dragón en una ventisca. Sindhu. Su gente. La vida de cada uno. Su preciada duquesa. — ¿En dónde están ellos?, ¿están bien?... dígamelo… por favor. — Una tercera vez intentó levantarse, no obstante lo detuvo un desmesurado dolor que recorrió todo su cuerpo, recordando que solo sus pequeñas heridas habían sanado pero no podía decir lo mismo para aquellas hemorragias internas que los sólidos golpes de sus enemigos habían encestado en su piel ahora amoratada. Necesitaba recuperarse lo antes posible. Lo necesitaba.

¡ R á p i d o !
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Re: [Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Suryha el Vie Jun 16, 2017 5:32 pm

¡Oh! Claro que no se alertó, sería un estúpido si se asustara de la amenaza en los ojos del extranjero, porque sí, lo era, nadie en Mitgard era lo suficientemente tonto como para vagar en los bosques sabiendo que se acercaba una tormenta, mucho menos con tan poca ropa encima. Sonrió para si, ladeando suavemente a un costado su rostro con inocencia. Curioso, totalmente curioso que a esas alturas alguien de fuera entrara sin querer en aquél gélido país, o mejor dicho ducado ¿Pero qué más importaba a tales alturas? Suavizó aquella especie de abrazo al notar que pretendía levantarse y directamente le dejó hacer lo que prefiriera. Por hacer, siquiera le prestó demasiada atención en cuanto comenzó a hablar, totalmente incoherencias, o al menos, él no iba a prestarles atención.

"Eres..."

"Hace un momento..."

Si fuesen preguntas tendrían respuestas simples. Era una persona, una cualquiera, que pasaba en un momento cualquiera en un lugar cualquiera y encontraba un hombre, perdón, un dragón cualquiera tirado en medio de la ya tan conocida y aburrida nieve. Sí, hacía un momento estaba a punto de morir congelado, pero no se lo dijo, prefirió mantener la calma y no dejar que las palabras escaparan sin más de sus labios, no hasta que empezó a hablar de forma que lo entendiese, haciendo preguntas, agradeciendo. Pero no le culpaba, seguramente, él, toda Mitgard, quizás la misma nieve era algo totalmente nuevo para aquél dragón, al igual que hacía más de cincuenta años lo había sido para él... Acarició suavemente su mejilla más que nada por un acto reflejo y seguidamente la bajó, tentando la cálida piel que los cubría a ambos de alguna forma, cuando dio de ella, la sujetó.

No es necesario, solo estaba de paso –Admitió. Quizás al volver debería de agradecerle al Jarl y su castigo, porque sino, no habría logrado salvar, ni conocer, a tan particular sujeto. Pero, finalmente acabó por fruncir ligeramente el ceño, demasiadas preguntas, demasiadas, eran tantas que hasta le daba pereza responderlas todas. Negó y la mano que estaba sujetando la capa de piel se levantó, pidiendo en un simple gesto mantener silencio– Bien, ten calma. Si haces demasiadas preguntas no sabré por donde empezar –Sonrió y la misma mano se cerro en un suave puño, manteniendo levantado solo el índice que acercó a sus labios. Silencio– Mi nombre es Suryha –Primero– Estamos en Mitgard, una isla independiente de Silesse –Segundo. Eso era de lo poco que sabía. Jamás había tocado Silesse, tiempo atrás había usado la ruta marítima desde Begnion. Begnion... ¡Ah! ¡Maldito lugar era ese! Echó a un lado el recuerdo y continuó.

Me temo que no llegó ningún extranjero... –Pronunció, intentando sonar suave, torció ligeramente los labios, descontento por no poder haberle contentado. Pero al recibir una reacción en el a la tercera vez que intentó levantarse apoyó una mano en su pecho, haciéndole volver atrás, contra su brazo– Parece ser que lo pasaste mal... Pero no mentía, realmente va siendo hora de la cena –Pensativo levantó la mirada hacia los espesos árboles que bien conocía a esas alturas ya– Poco más adelante hay un templo y curanderos –Pronunció con calma antes de continuar a hablar– y se está acercando una tormenta de nieve. No creo que te convenga quedarte aquí, acabarías congelado y a pesar de que te mantendrías joven y hermoso, no creo que sea algo emocionante –Así que le ayudó él a ir quedando al menos sentado en el suelo.

Podrás recuperarte de tus heridas y comer algo. Te ayudaré a saber algo de las personas que estás buscando,
si pasaron por Mitgard, si alguien sabe algo de ellas. Pero por ahora...
–Le sujetó con suavidad de un brazo, rodeando llevándolo al otro lado de su hombro para poder ayudarlo a incorporarse y caminar. Lo sujetó con firmeza y tras abrir el pequeño nudo de su capa, cubrir al otro también con ella, mirándole de reojo ahora, con una sonrisa calmada en sus labios– ¿Puedes caminar? ¿O prefieres que vaya a pedir ayuda al templo? –En realidad ninguna de las dos opciones estaban mal, ambas eran de cierta forma igual para él. También podría transformarse y cargar con él, pero... Sinceramente no tenía curiosidad por ver como un dragón terminaba atrapado entre árboles, porque sabía que eso pasaría antes o después. Así que, lo único que le quedaba era simplemente esperar respuesta por parte del otro.

Y accionar conforme.
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Re: [Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Rhett Orión el Sáb Jul 08, 2017 6:18 pm

El velado eclipse que abundó en su cabeza, apenas le permitió captar con atención los datos que el otro le concebía, escuchando vagamente su nombre y el sitio en el que había caído. — Suryha, entiendo... mi nombre es Rhett. — Los segundos que transcurrían eran alborotadores, desesperantes, creando en el dragón el repentino deseo de levantarse por sus propios medios y dirigirse acucioso al sitio en donde todos los de su ciudad yacían sanos y salvos; lo cual no debería encontrarse tan lejos. Solo debía recuperar su fuerza y de nuevo continuar su recorrido, les alcanzaría mientras podía, sin embargo una vez escuchó de las palabras ajenas que ningún extranjero había pisado sus tierras, no quiso creerlo. Quiso apartar la mano apoyada en su pecho, la cual no dejaba de indicarle que se calmara. ¿Cómo podía pedirle eso? Si lo que escuchaba provenir de labios ajenos era cierto, entonces eso significaba que estaba perdiendo el tiempo. Sus manos apoyadas en la nieve se empuñaron, atrapando en su interior el hielo y estrechándolo hasta deshacerlo. El dragón comenzó a agobiarse, el aire que respiraba y que recorría su cuerpo gélidamente no lo ayudaban a sentirse mejor. Cerró los ojos con fuerza y apretó la mandíbula, escuchando, simplemente escuchando e intentando calmarse. Manteniendo ante todo la impavidez y la tranquilidad intrínseca de su carácter. Fue que comenzó a pensar con más inteligencia, y volvió a escuchar las palabras de Suryha de manera directa. Estaba recibiendo su ayuda, su calor, las energías de mantenerse firme en su camino, debía corresponderle de alguna u otra manera.

Fue que asintió e intentó levantarse cuando el otro le brindó la oportunidad de recargarse, incluso si aquella acción le hizo sacar un muy tenue quejido. Hacía siglos que no recibía la ayuda de alguien cuando se encontraba tan debilitado, y no le agradaba que lo miraran así, seguramente se burlarían de él y pensarían que era débil. De alguna manera, se dio cuenta que los entrenamientos que recibía de su padre cuando era niño fueron más que realistas. Alguna vez aquel hombre lo había golpeado y abandonado sangrando en la zona militar de Sindhu por tres días, encerrado en una pequeña fortaleza sin comida y sin nadie en quien pudiese apoyarse para salir. Recordó la desesperación, el miedo, la pesadumbre y ese sentimiento de aislamiento, había sido terrible. Por mucho que intentó escapar y alcanzar su libertad fue incapaz de lograrlo, y solo después, cuando la puerta de la fortaleza se abrió pudo apreciar como nunca la quietud y esperanza, mismas que se derrumbaron cuando su padre le dijo: "Alguien tan humillante como tu ¿merece salir y afrontarse a la realidad? Eres una vergüenza que pone en alto el nombre de la ignominia."Una deshonra, todos creerán que lo soy. —Susurró y dio unos dificultosos pasos al lado opuesto de Suryha, separándose de su agarre y del calor de su prenda. Sus rodillas se flexionaron, provocando que se encorvara hacia adelante, como si fuese a caer de frente, pero se mantuvo firme y a su vez congelado por el exterior. Volteó a ver a su acompañante con unos ojos adversativos, no quería que se le acercara, ni que lo ayudara, la cabeza del dragón estaba atiborrada de su padre y de sus malditas enseñanzas. — Dime dónde se encuentra ese templo. — Su actitud cambió, el cabello le caía en el rostro pero su mirada no dejaba de apercibirse entre sus hebras oscuras. — Puedo andar solo, no tienes que hacerte cargo de alguien como yo. — Dolía, cada músculo que utilizaba no dejaba de contraerse como si recibiera insistentes leñazos, ni siquiera pensaba como debía, seguía estando abatido.

Tomó un profundo suspiro que heló su garganta y expulsó un vaho de calor desde su interior, sus ojos pasaron del ajeno hacia otra parte, buscando el templo en alguna zona alta. — Solo guíame. — Con voz tenue le pidió contrariado, sin querer que lo viese así, su razón se lo dictaba por órdenes de su padre, seguía siendo incapaz de huir de él incluso estando demasiado lejos. Se sintió tanto incompetente e irresoluto, ¿de verdad estaba rechazado el trato alguien que lo había salvado? Era mejor que así fuera, además al dragón tampoco le apetecía ser una carga, prefería salir de sus propios problemas que involucrar a aquel que le parecía tan cortés como amable. Comenzó a caminar de nueva cuenta, siéndole tortuoso el mover las piernas que padecían de un tormento más considerable que en un principio, como si el entumecimiento de su musculatura se resquebrajara por dentro. Tosió silenciosamente, avanzando con lentitud, subiendo las cunas alba sin tener una idea precisa del camino. De cualquier forma, ahora sabía que no varaba en prolongaciones ateridas, encontraría el templo en cualquier momento, creyó.
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Re: [Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Suryha el Sáb Ago 12, 2017 7:18 am

Parpadeó con cierta sorpresa antes de ser cambiada por una suave y entretenida sonrisa Bajó sus brazos, ocultándolos de nuevo bajo la cálida capa color claro que cubría su cuerpo por completo. Le miró fijamente, pero sin rasgo ya de preocupación o de intención de ayudar. No se acercaría, porque sabía mejor que nadie que a veces, la amabilidad de alguien no era bienvenida, dependiendo de la situación de la propia mente de una persona. A pesar de que a él le gustara ser mimado hasta cierto punto, ser el centro de la atención de aquellos a que amaba, también sabía que no le gustaba ser visto débil, o que lo compadecieran, sabía como ocuparse de sus propios problemas y antes o después lo haría. Así pues, pensando que algo parecido podría estar pasando por la mente del otro, simplemente se comportó como creyó más correcto, manteniendo cierta distancia, a pesar de la curiosidad  genuina que podría sentir por conocer a otro dragón a parte de su odiosa madrastra.

¿Deshonra? Sonrió para si.

Yo diría que, está sobrevalorada –Pronunció sin más, refiriéndose sin duda alguna al honor que el otro estaba diciendo– El honor no basta para mantenerte vivo. Creo que... –Levantó su atención hacia el albino cielo, amenazando por dejar caer los blancos copos de nieve que tantas veces había visto durante el tiempo que transcurrió allí. No había nada más que nieve, nieve nieve y más nieve. Casi se podía decir que lo odiaba. Tan pura– mientras estés vivo... Hay cosas mucho más importantes –Bajó su mirada, le observó a él con una ligera sonrisa de lado, divertido– Pero no es más que mi punto de vista. ¡Oh, cierto! –Rebuscó entre sus bolsillos internos de la capa, removiéndose un poco sin borrar aquella sonrisa. Cuando por fin dio de lo que buscaba, lo sacó, avanzando unos pasos hacia Rhett con un vulnerary en mano. Paró a unos escasos metros y se lo extendió– Imagino que te será más fácil. Si no quieres, no hay nada que hacer, sufrirás un rato más –No hubo maldad en sus palabras, solo una eterna sinceridad.

Entonces, simplemente avanzó también, siguiendo los pasos del otro. En sus adentros lo consideró divertido, estaba avanzando sin siquiera conocer el terreno o donde el templo se encontraba, se preguntó que sucedería si le dijese de golpe que no estaba en aquella dirección, sino en la otra. Pero sería una mentira, y realmente no era tan cruel como para jugar con un dragón herido... Un dragón... Cierto, esos sujetos temían a los dragones... Pero no había necesidad de que se enteraran que Rhett era uno ¿Cierto? Cuando por fin estuvieron encima de la colina, señaló con un largo y delgado dedo hacia el noroeste, donde un templo considerablemente alto y blanco, como todo allí, se levantaba en todo su esplendor– Es el templo de Forseti... Los de esta región le rezan a él... –Habló. Él... Oh, bueno, él no sentía como si sus plegarias deberían estar dirigidas a él, no lo reconocía como su Dios, aunque no conocía a muchos más a parte de él. Frunció ligeramente el ceño, no le agradaba esa parte, esa ligera inquietud.

Lo único bueno de todo aquello era que no deberían de caminar mucho más, la entrada, a pesar de tener varios escalones, por experiencia sabía que no era tan complicado subirlos. A pesar de su apariencia algo espeluznante y peligrosa, sabía que en su interior era realmente agradable, o al menos, él lo consideraba así– ¿Vamos? –Sus pasos se dirigieron hacia allí, hacia el primero de los escalones y cuando fijó su atención al frente, hacia la puerta, los guardias que protegían la entrada le devolvieron la mirada, Suryha simplemente les sonrió y desvió su atención hacia Rhett, esperando con calma, calma propia de un ser longevo, que no le temía a la muerte. Se preguntó entonces, si los guardias harían algo, aunque lo dudaba, le tenían algo de temor, inevitablemente no los culpaba, después de todo habían destruido parte del castillo, él y aquella dragona, habían sido los principales culpables de todo aquello.

Templo de Forseti:

___________________

Off: Para que no me olvide, acabo de dar a Rhett un vulnerary que utilizó después, quizás resulte más fácil llevar la cuenta así ~


Última edición por Suryha el Jue Sep 28, 2017 8:31 am, editado 3 veces
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Re: [Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Rhett Orión el Sáb Sep 09, 2017 6:32 pm


Cerró los ojos con un palidecer visible, dentro de su pecho algo dolía y se comprimía, siendo el señero de un suplicio que esperaba abatido los días de aquel ducado, y la ansiedad de volver a ellos. Cada pisada, cada respiro, cada pulso de malestar, coaccionaban para martirizarlo profundamente. Ambos de sus hombros intentaban relajarse, el dolor frío de su cuerpo aun trataba de conservar el calor brindado por Suryha, pero era difícil lograrlo. Estúpido era el dragón. Estúpido y orgulloso, arraigado a ordenes lejanas pero que aún quedaban muy grabadas dentro de su cabeza y estoico corazón. El tormento ascendía junto al cólera de su propia ineptitud y aquella falsa honradez. El ajeno lo había dicho, “El honor no basta para mantenerte vivo” y era cierto, el dragón lo sabía por más digno y ennoblecido que fuera, a pesar de que su padre nunca se lo había dicho, el honor valía tanto pero a la vez poco cuando se estaba tan cerca de la muerte. Intentó mantener esas palabras constantemente en cada confín de sus pensamientos, tanto como sentía el frío golpear contra su aterido cuerpo. Solo volteó cuando el ajeno se detuvo, y observó aquel vulnerary. Ah, no, no debía, jamás debía aceptar ese tipo de ayuda, era un soldado, un guerrero apto y capaz, honrado, pero ahí iba de nuevo. Simplemente suspiró y la tomó con cuidado sin arrebatársela, la necesitaba, claro que la necesitaba.

Agradeció internamente con un débil asentimiento, los dedos de sus manos poco congelados apenas podían tomar el recipiente y abrirlo, por lo que en consecuencia terminó derramando con descuido mayor parte de la curativa esencia, siendo así como logró tomar solo una cuarta parte del contenido; lo suficiente para mantener aún la conciencia y no volver a caer en cuanto subieran la colina. Se volvió por unos cuantos segundos a su acompañante, si tan solo el dragón fuese alguien más suelto de palabras ya se hubiera disculpado y tratado de averiguar algo del sitio al que tomaban rumbo, pero las oraciones y los sonidos no tocaban sus cuerdas vocales. ¿Estaba tan frígido que la garganta se le había congelado? Aplacó el semblante y se dedicó a escuchar, mientras sentía como su cuerpo con lentitud tomaba fuerza para continuar el trayecto. Una vez Suryha señaló el sitio, parpadeó unas cuantas veces antes de captarlo con la mirada. Se impresionó por la estructura, alta y grande, que se alzaba sobre unas glaciales escaleras. No sabía quién era Forseti, y el por qué le rezaban en aquella región, así que tenía cierta curiosidad por averiguarlo en algún momento, si tan solo no cayera tanto en la circunspección.

Cerró los ojos unos cuantos instantes, la pregunta de Suryha y pensar en lo que se encontraba dentro de aquella fortificación sobre la fría colina le creó un poco de escrúpulo, no conocía la zona en lo absoluto, tampoco a su gente y las leyes que los regían. Podría estar adentrándose a la cueva del lobo sin saberlo, y si no fuera poco, ya estaba lo bastante exhausto para apenas levantar un puño en contra de alguien. Pero también tenía un sentido más libertino, uno que le exigía tomar riendas en el asunto y arriesgarse, proceder hasta averiguarlo todo pese al pánico y la desconfianza. Suspiró un poco y le asintió al ajeno, comenzó a subir aquellas escaleras una por una, sin presura ni exánime, solo siguió al contrario mientras al paso contaba cada peldaño hasta llegar a lo alto. — ¿No son demasiados escalones?... — Seguramente no lo eran, pero al dragón le habían parecido interminables.

Frente a la puerta del templo, observó a los soldados que la resguardaban, y no pudo evitar encogerse un poco de hombros, ¿cómo se vería en ese momento? ¿mal? ¿sucio? Trató de tomar aire después de la subida, jamás había pensado que terminaría tan fatigado con tan solo unos cuantos escalones, tal vez había tomado un poco de aquella esencia curativa pero aun así había resultado insuficiente. De modo que se avergonzó de sí mismo, tanto como sintió la sensibilidad de su cuerpo menos presente a la realidad; había dejado de sentir los brazos, y la fuerza en las piernas. — Un… un foráneo como yo, ¿puede entrar a su santuario? — Le preguntó en voz baja a Suryha, y después observó cómo los hombres se quitaban del camino inmediatamente sin quitarle la mirada al otro. El dragón lo contempló sin preámbulo, en el mirar de los soldados nacía con sutileza el pánico y el miedo, parecían estar eludiendo al hombre que tenía a su lado como si, de no hacerlo, pudiesen sufrir terribles consecuencias. — ¿Por qué lo miran así? Es como si temieran a la devastación — Susurró, aunque no tuvo la certeza si eso lo había pensado o dicho, no caviló y dio unos cuantos pasos hacia adelante a pesar de que no quería hacerlo. — Dejen de hacerlo. Me ha salvado. — El pulso y la respiración del dragón se habían tornado progresivamente más lentos, tanto que una sensación de confusión y una propia indiferencia comenzaron a manifestarse al paso de que seguía congelándose ante el exterior. Se sintió somnoliento, lento, su alrededor iba descendiendo, ¿no estaba en la cima? Volvió una mirada opaca hacia Suryha y con fuerza, o eso creía, se aferró a su prenda. — No te vayas… — Dijo segundos antes de soltarlo y perder nuevamente la conciencia.
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Re: [Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Suryha el Dom Sep 10, 2017 6:25 pm

Paró de golpe, alarmado, a pesar de no demostrarlo. Giró en un abrir y cerrar de ojos, tiempo suficiente para ver como Rhett caía, soltando su prenda– ¡¿Rhett?! –Avanzó un paso, extendió sus brazos y sujetó como pudo el cuerpo del dragón rojo, necesitando agacharse en el suelo  para poder mantener control sobre la situación. El otro era más grande y pesado que él, era imposible para él sujetar su peso por si solo. Levantó una mano hacia la cabeza del chico y, tras apoyarla en esta, notando la gelidez en su propia cabellera suspiró. Había tomado un vulnerary, a mitad, quizás siquiera, pero claramente no iba a ser suficiente. Aún así lo sentía respirar, contra su pecho, así que relajó sus hombros. En cambio, levantó su mirada hacia los guardias del templo, frunciendo ligeramente el ceño. Ambos se miraron entre ellos, asintieron y sin decir mucho se acercaron a él, sujetando con cuidado al otro hombre, levantándolo del suelo hasta que el propio oscuro manakete pudo ponerse de pie.

Dejó que ellos se ocuparan de la situación, que entraran con el chico dentro del templo, sabiendo que allí, a pesar de que a él le mirasen de forma extraña, al extranjero lo recibirían como era debido. Se había dado cuenta, desde el primer momento, que ese tipo de lugar era el que Brynjar deseaba proteger, uno en el que cualquiera que deseara pisar sus tierras no tuviera que temer por ser diferente, el tipo de lugar donde cualquiera podía ser como realmente era. Que desconfiaran de él y de los dragones en general, tenía que ver con el pasado, no tan distante de aquél ducado, pero... No era tampoco como si fuesen a percatarse de que Rhett era un dragón. Los vio alejarse en el interior, permaneció con su atención fija en aquellas siluetas hasta que se perdieron, entonces, consciente de que las puertas permanecerían abiertas, dio media vuelta, observó el extenso territorio nevado desde esa altura, en silencio, con atención. Cerró sus ojos, permitiendo al viento jugar con sus cabellos.

Le desagradaba, inconscientemente revocaba dulces y amargos recuerdos a la vez.

Instantes después dio media vuelta, se adentró en el oscuro y silencioso templo con más seriedad de la que habría mostrado en cualquier otro tipo de situación y, durante unos largos minutos permaneció ante la enorme vidriera sobre la pared central de aquél viejo lugar. La luz reflejada por ella jugaba en diferentes colores, en el suelo, pequeñas volutas de aire parecían representar el viento. Si no fuese por aquél sentimiento que casi le negaba pertenecer a aquél lugar, probablemente no tendría problemas en ofrecer sus plegarias a ese Dios. Pero no, no sentía cercanía, no sentía pertenecerle a él sus plegarias.

Suryha –Llamó una voz. El nombrado volteó hacia el susodicho, en silencio, observándole con atención. Lo conocía, había tenido la oportunidad de verlo ya varias veces, él parecía no temerlo tanto como otros–El hombre que trajiste... Pensé estarías interesado saber... –Suryha asintió, el joven clérigo continuó–El maestro se ocupó de él... Curó sus heridas y restableció su poder. Ahora está bien, solo necesitará descansar un poco... ¡Ah! Fue llevado a una de las habitaciones para los refugiados... –Eso era lo que quería saber. Suryha sonrió y apresuró su paso hacia el chico, dándole una pequeña palmadita en el hombro, amistoso, ensanchó su sonrisa– Manda informar al Jarl que llegaré tarde –Ordenó y se perdió entre los pilares del templo, dejando al pobre muchacho solo.

Sabía, por su cuenta, lo suficiente de aquél bizarro lugar como para no verderse entre los pasillos y acabar en un lugar totalmente opuesto al que deseaba llegar. Cuando subió los escalones que daban al segundo piso y tomó una a una las puertas, encontró sin demasiada complicación al dormido dragón, sobre una cómoda cama cubierta por sólidas mantas perfectas para el tipo de clima que había fuera. Permaneció en el umbral unos segundos; se trataba de una habitación simple, casi sin muebles, tenía un pequeño armario, una mesa y una silla al lado de la cama. Avanzó en silencio, cerrando la puerta detrás de él y simplemente paró ante la cama, sus ojos bajaron, se fijaron en el subir y bajar del pecho contrario, claro indicio de que seguía con vida, que la sangre seguía corriendo por sus venas, golpeando en su corazón.

Casi... Casi le parecía nostálgica la escena. Años atrás... Entrecerró sus ojos y se agachó, en un silencio propio de alguien que había vivido mucho, pasó a quitarse la capa que ya no poseía nieve sobre ella, sino gotas de agua. Se deshizo de sus botas, igual de húmedas, del adorno rojo que mantenía sus mechones hacia atrás, dejándolo sobre la mesa y, sin decir nada, retiró parte de la gruesa manda que cubría al dragón. La cama era suficientemente grande para dos personas, no habría problema.  Se sentó y lentamente fue recostándose a su lado con una traviesa sonrisa. Giró de lado, quedando con su rostro en dirección al otro y entrecerró sus ojos... Era igual de cálido, todos los seres vivos eran cálidos... Eran hermosos, tan extraños... Él, incapaz de olvidar las gotas de sangre salpicando el suelo, incapaz de hacerse a la idea que ese ser había muerto hacía tiempo, encontraba tranquilidad en el hecho de sentir un corazón latir a su lado, como si el rítmico sonido le permitiese conciliar el sueño.

Sin percatarse, sin pretenderlo en su momento...
Cayó lentamente en brazos del sueño.
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Re: [Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Rhett Orión el Miér Sep 27, 2017 7:48 pm


Un cielo oscurecido, envuelto por las profundas mantas de sus parpados, fue el único panorama al que pudo atenerse mientras el tiempo seguía avanzando. Siendo posible captar el sueño y despistar en cada prolongación de adormecimiento la preocupación que lo había arrastrado a perder contra cada peldaño. En su sueño, podía alzar de una mano con total libertad y contemplar cómo entre sus dedos se colaban algunas pecas blancas que centelleaban en su lejano firmamento. Pernoctaba, pero no estaba solo, había alguien más que se encontraba a su lado, brindándole un calor tan utópico y tan apreciable que costaba creer si realmente se trataba de un efecto aletargado. Rhett solo pudo pensar en un solo nombre mientras recordaba, era casi como estar en aquel extenso bosque ceniciento, susurrador de almas perdidas, en donde había prometido con franqueza y sinceridad regresar sin importa el qué, antes de una partida que lo mantendría tan lejos de ella, de su duquesa. Fue en ese instante que se volteó lentamente para observarla en su lento dormitar, encontrándola temblorosa y más ligeramente pálida de lo que se consideraba aceptable. El dragón con cierto atisbo de preocupación, y un corazón raudamente palpitante, había acechado el frío que demostraba el cuerpo ajeno, subiendo ambas de sus manos para rodearle de la espalda y cintura, acogiéndole cálido entre sus brazos y acercándole poco después con cierto dominio a su calinoso pecho. Había bajado la cabeza solo un poco para observar esos ojos cerrados y pestañas largas, posando con cariño y afecto unos labios gráciles sobre aquella frente ajena cubierta por su larga cabellera. Un pequeño acto que demostraba una fracción de su dilección, su preocupación y un evidente respeto que no lo hizo actuar con más desmedimiento. Sin embargo, se sentía algo distinto, la sensación de sus manos posadas alrededor del otro corpóreo le hizo abrir los ojos sólidamente, arrancándolo del sueño y hacerle contemplar una realidad distinta a la de una antaña invención. Cautivó su alrededor para hallarse en una pequeña habitación, recostado y cubierto por algunas mantas que le habían devuelto el calor. Su cuerpo había dejado de doler, aunque aún no se sentía con la suficiente fuerza para volver a su recorrido fuera en el gélido exterior. Y recordó, otro nombre volvió con clamor a su cabeza, tan alto que el nombre de Suryha, y cada silaba que le constituía, tintineó como campanilla en sus oídos. Volvió el rostro a su lado, parpadeando para renovar una vista ligeramente desenfocada, hasta apreciarlo con mayor nitidez. — Yo… esto no es… — No pudo formular algo conciso, se quedó en blanco, a sus ojos yacía el hombre envuelto entre sus brazos y acercado a su pecho con tanta posesión que no pudo creer que lo hubiese confundido de tal forma, con tal exactitud y aproximación para tener el atrevimiento de tomarlo sin un verdadero consentimiento.

¿Cómo podría disculparse? No, ¿siquiera valía excusarse? Negó un par de veces, lo que sea que hubiese hecho supuso que había sido de manera inconsciente, por lo tanto comenzó a retirar ambas de sus manos y alejarse con calma todo lo posible del ajeno. Respiró hondo, sintiéndose ligeramente incómodo, no es que hubiese odiado la circunstancia con un desapego profundo, sino que el dragón no estaba acostumbrado a lidiar con situaciones en las que implicaba un contacto tan directo con otros seres.  — No ha sido mi intención, Suryha. — Comenzó a levantarse, debía abandonar toda clase de cercanía que él consideraba comprometedora. — De verdad discúlpame. — Selló sus labios en una línea fina, observando algunos instantes su alrededor para buscar una esquina en la cual recargarse. Una vez hallada, se colocó ahí y cruzó ambos de sus brazos, tenía el ceño ligeramente fruncido y una ceja un poco más encarnada de lo habitual. — Si después de perder la conciencia le he obligado a hacer algo comprometido, le aseguro que… no estaba... seguro de ello. — Soltó en voz baja, tratando de averiguar y diferir en una circunstancia que los había llevado a compartir la misma cama. Ladeó la cabeza confundido, llevándose una mano a los cabellos y revolviéndolos con sutileza. ¿Qué más había hecho? No lo sabía, nada cabía en su cabeza, aunque también necesitaba agradecerle a Suryha por atenderle y mantenerse a su lado. Cerró los ojos, las palabras correctas no le saldrían por un buen rato hasta haber resuelto el malentendido.  
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Re: [Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Suryha el Jue Sep 28, 2017 8:30 am

Lo abrazó, soñó con aquél abrazo, quizás no fuesen más que recuerdos muertos, esperando a ser revividos. Pero estaba ahí, era realidad ante los ojos del sueño. Lo vio claramente, aquella oscura figura, piel pálida, cabello oscuro y ojos dorados mezclados en carmín, aquella penetrante mirada. Recordó el calor de sus abrazos, el latir de su corazón en el pecho, la dulzura con la que alguna vez le había tratado y deseó que fuese cierto, que no se tratase de un sueño. ¿Quizás todo lo que había sucedido hasta ese momento era realmente el sueño? ¿Quizás el haber sido encarcelado era también un sueño? ¿La sangre de él manchando el suelo y sus manos también? Anheló que aquello fuese la verdad, que siguiera en el bosque, en aquél calmado lugar, que de la nada despertaría y él le susurrase que solo había tenido un mal sueño, que ahora estaba a salvo. Esbozó una suave sonrisa al sentir un beso en su frente, sí, quería que fuese la verdad.

"Yo… esto no es…"

Entonces la quietud gobernó y sus ojos se abrieron, su percepción de la realidad volvió a la vida. Sintió el calor del cuerpo vivo alejarse de él y fue allí que se removió, descontento por haber sido dejado de lado. Giró su cabeza hacia un lado, frunció el ceño y entreabrió sus dorados ojos con somnolencia. Iba a pronunciar un nombre, uno que al instante olvidó y al final se enderezó y escuchó al otro pedir perdón. Pero ¿por qué?– ¿Hum...? –Le miró con curiosidad. Parpadeó, aún medio adormilado y al final entendió lo que estaba sucediendo: aquél sueño...– Oh, no... No te disculpes... –Era un sueño, claro que sí. Él había muerto ante sus ojos, la sangre seguiría manchando el suelo y ahora ese era su hogar– Tuve un agradable sueño... Me recordaste a alguien... –Susurró, suave como el viento y al final, volvió a removerse en la cama, desorientado. Las mantas a su alrededor, el cielo oscuro pero claramente con nubes de nieve cubriéndolo se lograba entrever por la ventana.

Al final lo recordó: se había colado en la cama del otro al verle dormir... Él, Rhett... Volvió su atención a él y bajó de la cama con suaves movimientos– ¿Cómo te encuentras, Rhett? –Inquirió con suavidad. Extendió una de sus manos hacia el rojo adorno que había dejado en la mesilla de noche y se levantó tras haberse calzado con las botas– Iré a por algo de comer, luego preguntaremos por quién estás buscando... Antes pero... –Avanzó hacia él, paró a un escaso paso y dio la vuelta, quedando de espaldas al dragón. Su rubia cabellera cayó suelta hacia atrás y de su mano alzada, le ofreció el rojo adorno, un círculo del que colgaba un hilo rojo y varias esferas pequeñas del mismo color– Ayúdame, Rhett ~ –Y su petición fue más un antojo que otra cosa, habría podido perfectamente hacerlo solo, pero como siempre, solo hacía lo que le apetecía en su momento, como era aquello. ¿Caprichoso? ¿Egoísta? Quizás sí.

Inspiró, en silencio y no se atrevió a suspirar. Algo le oprimía el pecho y el deseo de destruirla volvió a hacerse presente. Calló el deseo como siempre hacía. Cerró sus ojos y dejó escapar el aire por su nariz. Cuando los volvió a abrir esbozó una suave sonrisa: que estúpido ¿cierto? Admitir que la persona a la que más odiaba viviera en el ducado ¿Por qué no la había matado en aquél entonces? ¿Qué sería? Solo ir en contra de los deseos de Brynjar por una vez– ¿Rhett? –Habló suave, la habitación no le obligaba hablar más fuerte para ser escuchado, ni las cercanías– ... ¿hay una persona a la que ames y quieras proteger? –Inquirió con cierta insinuación escondida en su voz. Lo había supuesto: ¿por qué sino le iba a abrazar de aquella forma posesiva y llena de cariño? ¿Por qué sino estaría tan desesperado por encontrar aquellas personas? Tendría tiempo de preguntar, ahora solo quería cerciorarse de algo en concreto, por ahora.
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Re: [Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Rhett Orión el Vie Oct 06, 2017 6:00 pm

Sus facciones se adornaron de consternación por unos segundos, con los ojos situados en la figura del masculino, lo escuchó atentamente mientras se levantaba del lecho. Que hubiese tenido un agradable sueño de alguna forma no le sorprendió, él también lo había tenido en el momento que pudo captar una calidez tan similar a la de su insigne duquesa.  El afecto infundido mientras dormitaba había sido suficiente para desear abrazarla y quererle compartir esa canícula tan propia a la de su especie. Rhett siempre había creído que esas rayanas raíces se extendían hasta su centro reptilito, formando en el incandescente músculo una conexión tan profunda que de ser arrancada, se iría con su propia llama. Pensarlo lo hizo preocuparse, ¿en dónde se hallaba esa mujer cantarina? ¿en qué parte del mundo yacía escondida? Aunque sentía como la ansiedad corría como ponzoña por sus venas, procuró guardar la calma, sabiendo que de nada serviría exaltarse y perder el juicio nuevamente estando tan varado en un sitio nunca antes visitado. Entonces, fue que destensó lo frígido de sus hombros para mirar con claridad a Suryha mientras descruzaba los brazos y comprobaba que su movilidad fuese ordinaria. – Supongo que ahora estoy mucho mejor – Habló en un tono bajo, llevándose una mano a su antebrazo y ejerciendo un poco de fricción sobre su piel morena para avivar el calor en esa zona reducida. Solo después alzó ambos ocelos y los dejó fijos en el adorno del contrario, extendiendo ante su pedido de una sola mano para tomarlo y mantenerlo entre sus dedos. Admiró por instinto los detalles que conformaban el artefacto, nunca antes había visto algo similar por lo que, indagó en su figura circular, los lazos finos y las diminutas esferas bermellón. Le dio la vuelta y después lo posicionó a la altura de la cabeza ajena, trató de idearse una forma de colocárselo ya que antes no se había fijado como el otro lo llevaba puesto. Siendo simple instinto la manera en que manejó con sutileza esa larga cabellera, tratando de no enredar los dedos entre sus mechones claros y lisos. Suspirando ante un primer acto fallido, el cual lo mantendría ocupado y en silencio, haciendo que mentalmente se batiera en un combate contra el artefacto que si bien lo trataba con delicadeza para no estropearlo. Otro acto, y el cabello de Suryha había quedado prendado de forma victoriosa sin desbaratarse, o eso esperaba el dragón.  

Sin embargo, los segundos en que admiraba su trabajo se vieron interrumpidos por la repentina interrogante del contrario. Siendo las facciones del dragón las primeras en adoptar una seriedad más que evidenciable. La cuestión no radicaba en si estaba enamorado o si deseaba proteger a esa persona, porque su predilección yacía a sus espaldas en la tierra árida que había dejado atrás, y porque en esos momentos no solo podía reducir sus deseos de proteger a una sola persona. Su protección constituía una ciudad entera y cada muralla que la rodeaba, y por supuesto, su resguardo vivía en la gente que en aquel entonces siempre veía cotidianamente, se trataba de una vida entera y varios recuerdos que ahora varaban en la sombra de cada enemigo. Porque ellos le habían arrebatado todo lo que amaba y deseaba proteger. —Es difícil — Respondió tratándo de mantener un estado sereno. —El amor es un sentimiento que no solo se me ha permitido transmitir a una sola persona, la esencia inmiscuye a todo aquel a mí alrededor que lucha conmigo por un mismo objetivo, y es mi deber protegerlos siendo uno de ellos. — Comenzó a explicar, denotando en cada vocablo una rectitud evidente, como si estuviese repitiendo las palabras de un maestro que se lo había enseñado a las malas. —Porque de no hacerlo, y permitir que la individualidad forme parte de mis sentimientos, es probable que termine aherrojado del alma, volviéndome no más que un siervo subyugado digno de perecer ante el ridículo apego. Incluso si... — No podía rechazar el hecho de ya sentirse invadido por el nombre de una sola persona, no solo le parecía imposible no desear protegerla con brío y dinamismo, sino que el amor, el querer y el afecto ya eran sentimientos resguardados muy dentro de su esencia incluso si ya iban en contra de todas esas enseñanzas, infundidas por un progenitor de carácter misántropo. Ella no dejaría de ser su pasado, su presente, y ahora tanto deseaba hallarla en un futuro no muy lejos de su horizonte. Suspiró. — Me pregunto en qué momento dejé de ser aquel soldado frívolo y reservado. — Musitó mientras se encogía de hombros. — Tal vez es verdad Suryha, y hay una persona a quien solo deseo proteger, sin embargo la he perdido de vista y ahora soy yo quien debe encontrarla. —Habló la soltura, el estado anímico fluía a través de sus prudentes palabras.  — Me pregunto si usted, también la tiene. ¿Existe alguien capaz de volver su cabeza un mundo caótico? Alguien que lo orille a navegar mares en diluvio con la única razón de encontrarle a salvo. — Incluso si no existía una razón que justifique el por qué había devuelto la pregunta, estaba consciente de que en esos instantes sería absurdo guardarse los enigmas. Se estaba sincerando con el hombre que le había salvado la vida, por más peculiar que le parecía, tampoco sentía la enorme necesidad de ver a través de sus palabras, sus insinuaciones lo despreocupaban. No se mantenía en un estado calculador por lo que simplemente hablaba. Tal vez de haberse encontrado antes la respuesta del dragón habría variado a una más prevenida. Pero ahora, todo lo hacía sentir diferente, un segundo cambia el universo y el dragón lo sabía. Él había visto a su universo perecer a lo lejos.  
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Re: [Social] A Fool is Wise in His Eyes [Priv. Rhett]

Mensaje por Suryha el Sáb Oct 14, 2017 10:42 am

Permaneció en un silencio letárgico, digno de alguien que no le temía al transcurrir del tiempo pues nunca le afectaría como a los demás. Ni como a los humanos, ni siquiera como a los dragones. Digno de un ser destinado a permanecer solo antes o después, a ver morir al resto y quedar solo él. Pero, ingenuo de él en aquél preciso momento no pensó en ello, se engañó a si mismo, se mintió, usó palabras dulces para no caer en la tentación de permanecer solo. De todas formas no podría, su deseo era totalmente lo opuesto: anhelaba amar, ser amado, vivir en compañía de alguien, llenar su soledad con estupideces dignas de un loco. Quizás realmente lo era y solo se estuviese excusando con ello. Lo cierto es que siquiera él mismo quería pensar en ello, no le interesaba, nunca había tenido curiosidad por entenderse a si mismo.

Solo actuaba.
Solo era y solo sería.

Cerró sus ojos, prestando atención a los movimientos del otro, sonrió de lado, seguramente estaría intentando fijar aquél adorno de cabello en el suyo. Cuando finalmente acabó, se alejó un paso, giró sobre sus propios talones y lo encaró, seguro de si mismo, casi un velo de arrogancia cubierto por una sonrisa. Lo escuchó, atento, sin despegar de él sus ojos y suavemente, mientras más iba hablando, más suavemente llegó a observarlo, con una paciencia infinita– Si bien puedes sentir cariño y deseo de proteger por más de una persona. El amor es diferente, Rhett –Pronunció con calma. ¿Acaso él sí sabía que era el amor? Quizás sí, o solo estaba engañándose a si mismo pensando saberlo. Quizás lo suyo no podía haberse llamado amor, quizás había sido engañado por el deseo de pertenecer a algo, a poder vivir con alguien sin temor a tener que escapar– No es ridículo. No importa como hayan crecido las personas, el amor es algo que les llegará a todas.

Y sonrió de lado. ¡Oh, sí! Eso era lo que quería escucharle decir. Era ese tipo de amor que quería ver en sus ojos, era ese tipo de historia la que quería conocer, la que quería oír. Pero que le devolviese la pregunta de aquella forma, lo tomó por sorpresa. Entreabrió sus labios, abrió de más sus ojos y al darse cuenta de su reacción carraspeó en bajo, relajándose. ¿Pero qué podría decirle? ¿Que sí había? ¿Que nunca se había enamorado? ¿Le mentiría? Inspiró hondo y suspiró, cuando volvió a abrir sus ojos, cierta nostalgia brillaba en ellos. Bajó la mirada, no lo observó fijamente, avergonzado quizás, apenado a partes iguales– Sí... –Murmuró en bajo. Retrocedió un paso, juntó detrás de su espalda sus manos y giró su atención hacia la mesa que había a su derecha– Existió una persona que fue mi salvación y mi perdición... Alguien por quién mi corazón latiera sin descanso... Alguien por quién anhelé dar mi vida... –Entrecerró sus ojos, frunció el ceño y desvió al frente, hacia el otro, su atención.

Pero eso fue hace mucho... Murió ante mi, para protegerme... –¿Acaso eso no significaba que lo había amado también? Parpadeó cuando sintió sus ojos extraños, traslúcidos por las lágrimas contenidas hacía ya tiempo– Rhett... –Avanzó un paso hacia él. Levantó una mano, la apoyó en el pecho de él con suavidad, apenas un ligero toque– Aunque ella esté lejos de ti... Seguirá siempre en tu corazón ¿No? Y mientras siga viva, siempre habrá la posibilidad de volver a encontrarte con ella... –Susurró en bajo. No podía evitarlo, un poco, aunque sea solo minimamente, la calma del dragón le traía recuerdos– Así que protegela mientras esté ante ti. Hazlo también para mi –Le sonrió, cómplice y se movió, rompió el contacto y viró en dirección a la puerta, al lado del otro– Traeré algo para comer. Perdóname.
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