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Nozomi [ID]

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Nozomi [ID]

Mensaje por Nozomi el Jue Jun 01, 2017 10:14 pm

Nozomi
Mage
Why don't you give it a try? You don't need to come up with a reason, you try things because you want to. Isn't that how you start doing things that you really like?

Datos
Nombre: Nozomi Tōjō

Edad: 19 años

Clase: Mage

Especialización: Tomo [Viento]

Afiliación: Hoshido

Ocupación: Consejera Espiritual, Adivina.

Personalidad
Nozomi se comporta generalmente de manera serena, es bastante sociable y por naturaleza buena persona: le resulta fácil empatizar y preocuparse por los demás. Por lo mismo le resulta sencillo dar consejos, bastante oportunos gran parte del tiempo, y disfruta de hacerlo. Trata constantemente de ayudar a los demás lo más que puede, algo que se podía apreciar en su hogar y en el pueblito donde creció. Rara vez manifiesta timidez, lo cual la hace ver más madura de lo que visualmente pueda parecer.

Tiene además una mente ágil, así como una imaginación bastante activa y más pícara de lo que pudiera esperarse a simple vista. Optimista y espontánea, juguetona inclusive: no temerá perder el pudor con un comentario subido de tono si eso es capaz de romper un ambiente tenso y pesado, importando poco si luego de eso la miran y le dedican palabras de reproche. Lo más posible es que solo sonría con un brillo travieso en los ojos, consiguiendo exasperar o entretener a quienes se encuentren presentes.

Es cariñosa, quizás demasiado para el común de su cultura: no es extraño verla abrazando a sus amistades, incluso a sus conocidos si estos no se ven molestos por el contacto físico. También es una persona que se guía más por sus principios e intuición que por la lógica: eso no significa que no medite las cosas o que sea de plano impulsiva, sino que generalmente tiende a seguir más a su corazón, a lo que los espíritus le dicen, a lo que las cartas le revelan.

Es creyente y respetuosa del mundo espiritual, un tanto (si es que no bastante) supersticiosa. Dedica varias de sus horas al día en investigar más, en aprender más, en comprender más. Es muy curiosa respecto a las tradiciones de su tierra, encontrando especial disfrute en los cuentos y leyendas, sintiéndose honrada de poder ser parte de dicha tradición. Y así como es capaz de aprender por medio de sus lecturas, también es alguien que aprende de sus errores. Si se cae, volverá a levantarse. Y si ve a alguien caer a su lado, no dudará en extender su mano para ayudarle a incorporarse.


Historia del personaje
Nozomi tiene recuerdos alegres de una infancia tranquila y amorosa: su padre era mercader de telas, un negocio que se había transmitido de generación en generación. Y su madre, una adivina a quienes muchos tachaban de charlatana debido más a sus excentricidades que a su falta de talento o don al momento de prever el futuro. Ambos adultos  amaban a su hija profundamente, pero eran incapaces de darle una niñez estable: viajaban demasiado, pasando más tiempo en una carreta que en una casa a la cual llamar hogar. No era una mala forma de vida, pero no era la adecuada para una niña pequeña: no compartía con otras personas más allá de sus padres, y en caso de hacerlo era en breves y contadas ocasiones. No trataba con niños de su edad, y no tenía amigos con los cuales jugar y divertirse. Estaba creciendo tranquila, silenciosa y tímida. Cosa que su abuelo paterno no tardó en notar.

El caballero, si bien también era mercader, tenía un pequeño negocio establecido en Hoshido: rara vez salía del país, y por lo general tenía uno que otro empleado que se podía encargar del transporte de materias primas y productos. Fue él quien en una de las visitas que se hacían a su hogar, propuso a los padres cuidar de Nozomi. El cómo se llevó a cabo la conversación, que fue lo que se dijo o lo que se discutió es algo de lo cual la chica nunca se enteró. Lo que sí supo, fue de la decisión a la que sus padres llegaron buscando lo mejor para ella: viviría con su abuelo, y ellos pasarían a visitarla lo más seguido que pudieran, lo cual se traducía a una o dos veces por semestre. La despedida no estuvo libre de lágrimas, pero tampoco fue algo insoportable: la promesa de volver a verse en esos momentos fue más que suficiente.

Los pequeños problemas comenzaron a surgir con el paso de los días. Y estos eran más que nada debido a la reticencia de Nozomi: ¡Ella quería mucho a su abuelito!.... pero estaba acostumbrada a solo una faceta del hombre. Aquella que veía solo de vez en vez cuando le visitaban, la de un hombre al que le encantaba jugar con su nieta y malcriarla un poco. El contraste era evidente ahora que debía vivir con él, quien había asumido el rol de padre: seguía siendo un hombre bonachón, pero al mismo tiempo era severo y estricto, cosas que asustaron a la niña, quien usualmente se terminaba preguntando si es que había hecho o no algo mal.

Por suerte para ambos, el adulto logró calmar las aguas por medio de una muy necesaria conversación. Si bien Nozomi aún era infantil en muchos aspectos, el haber vivido viajando de lugar en lugar había conseguido que fuese un tantito más madura que sus pares: lo suficientemente al menos como para entender la situación y decidir no escaparse para buscar a sus padres en los caminos… cosa que hasta el momento más de una vez había considerado.

Le costó hacer amigos, más que nada debido a sus excentricidades y sus poco comunes formas de iniciar una conversación. Era usualmente la chica rara que quedaba un poco apartada del grupo. Su abuelo, preocupado por ello, se hizo del tiempo para tomar cartas en el asunto, descubriendo rápidamente que es lo que hacía ‘rara’ a su nieta a los ojos de los demás: la chica había heredado las cualidades espirituales de su madre, siendo afín a la magia y teniendo una predisposición natural por la adivinación.

Llevó un poco de esfuerzo, pero el señor logró que una de las Espiritistas de un templo ubicado en las afueras del pueblo se diese un momento en sus labores para evaluar a Nozomi. No congeniaron, en lo absoluto; y quizás fue eso lo que causó que la dama tomase a la chica bajo su ala y la comenzará a adoctrinar en la magia. O quizás no. Hasta el día de hoy Nozomi se pregunta por qué la mujer le dio una oportunidad de aprender bajo su tutelaje. Fue difícil, fue duro, fue angustiante y frustrante por partes iguales. Pero con el pasar del tiempo, si bien de manera lenta para la clásica impaciencia que acarrea la juventud, fue que pudo notar sus mejoras.

La dama le enseñó lo básico de la magia, y siempre se mostró dispuesta a contestar cualquier duda… que no fuese tachada de estúpida o innecesaria. En donde más se enfocó, fue en hacer que Nozomi comprendiese que el destino no estaba escrito en piedra: la chica rara vez tenía premoniciones visuales, y aún más rara vez estas se cumplian. Eso la frustraba. La hacía cuestionarse muchas cosas, pero todo encontró respuesta en una frase: “Tú tienes la habilidad de predecir, pero no de adivinar.”

¿Cual es la diferencia?... Predecir es decir lo que podría ocurrir si es que todo sigue igual. Adivinar es más audaz, más atrevido. Es una afirmación peligrosa: es atreverse a decir que lo que ocurrirá es algo imposible de evitar. Los pocos sueños que ella tiene en forma de visiones usualmente dicen lo que ocurrirá si no se cambia de actitud. Es por eso que muchas veces no se cumplian: predecía un suceso negativo, y ya fuera consciente o inconscientemente ponía de su parte para evitar que suceda. ¡O por el contrario!, predecía algo sumamente positivo… y se confiaba. Por lo cual no se esforzaba y nada terminaba pasando.

Eventualmente, en un punto de su pre-adolescencia, sus padres decidieron establecerse en la casa de su abuelo en Hoshido. Con la ayuda de su madre, aprendió otros métodos sobre cómo interpretar las energías, sobre cómo leer distintas señales y cómo utilizar diversos métodos para entrar en armonía con “su ojo interno”. Esas enseñanzas chocaban de vez en cuando con lo que La Dama le inculcó, por suerte, las dos mujeres llegaron a un acuerdo con respecto a quien le enseñaba que cosa: su madre le ayudó a entender mejor su capacidad como posible adivina, enseñándole a leer e interpretar el tarot, así como otros métodos según lo que desease ver. La dama, por otro lado, comenzó a enfocarse más en sus aptitudes mágicas… o al menos eso le hacían creer a su madre. Obviamente la sacerdotisa aceptaría la autoridad de la madre de Nozomi como su progenitora, pero también veía en la chica a su pupila, por lo cual esos años terminaron siendo algo más complicados al tener que equilibrar los dos tipos de enseñanzas.

El tiempo pasó, y con ello su abuelo falleció debido a la edad: lloró mucho ese día, y es una fecha que recuerda en silencio, meditando y recordando todo lo que aprendió de él. Su padre se hizo cargo del negocio desde entonces, pero no del mismo modo que su progenitor: a él dentro de todo le gustaba viajar, así que usualmente iba él mismo por las materias primas, en conjunto con un par de escoltas. Su madre aún trabajaba como adivina, pero tan solo para unos cuantos clientes. Y ella… ella seguía aprendiendo, y se preguntaba qué es lo que quería hacer en un futuro. Respetaba el trabajo de su padre, pero no quería dedicarse al trabajo mercantil. Quería mucho a su madre, y sabía de sus habilidades… pero la mujer era muchas veces más exagerada y extravagante que ella, por lo cual no podía evitar observar con reproche como ejercía su profesión. Quizás por eso, fue que ella misma comenzó a aconsejar a quienes se lo solicitaban: todo con una actitud más calmada, más tranquila. Si se lo solicitaban haría lecturas de cartas, todo en un ambiente más secretivo y personal: no buscaba la fama, solo ayudar dentro de sus capacidades a quienes lo necesitaban.

Un día en particular, mientras ayudaba en el templo para que el trabajo de su maestra fuese más ligero, fue que sintió una extraña perturbación. Confundida lo dejo pasar, pero la situación se repitió un par de veces más. Temerosa de comentar sus inquietudes con alguien, fue que comenzó a preguntarle a las cartas que es lo que debería hacer. Lo hizo durante mucho tiempo: las cartas eran siempre las mismas. La misma posición. La misma ubicación. La interpretación debería ser clara, pero ella se negaba a tomarla. Se sentía insegura al respecto, pero el tiempo para pensarlo se vio sumamente reducido mientras las perturbaciones energéticas solo aumentaban. Lo que comenzó solo como un rumor, pronto se vio confirmado por los labios de su propio padre al volver del que sería el último de sus viajes: guerra.

¿Contra quien? ¿Contra Nohr?.... No era un secreto que la relación entre ambos países era tensa, pero aparentemente esto iba más allá: eran soldados que portaban las banderas de los otros continentes. Soldados de mirada vacía y espíritu ausente. Emergidos, les decian en algunas partes.

Pasaron dos años desde entonces.

Y la situación en Hoshido va en decadencia luego de que su vecino, Nohr, lograse erradicar la amenaza en sus terrenos: trayendo obviamente sospecha en los ancianos que necesitan culpar a alguien, en este caso, al vecino por siempre odiado. La tirada de cartas seguía idéntica a hace un par de años. Y ella lo sabía, sabía desde hace mucho tiempo, que a menos que hiciese algo, las cartas seguirían iguales: inalterables. Por eso, no fue sorpresa alguna, que una vez que tomo una decisión y volviese a leer las cartas… estas mostrasen al fin luego de unos años un par de cambios.

Aunque claro, eso no hizo que la decisión tomada fuese más fácil, o que se sintiese como la más correcta. Simplemente reafirmó algo que ella ya sabía. Ya no contaba con el apoyo de su abuelo para estas cosas, ya no tenía sus sabios consejos, y en consecuencia su primera opción a recurrir… fue su maestra. La Dama la tachó de imprudente. La discusión unilateral era cada vez más acalorada, el tono de voz cada vez más alto… finalizando en un bolso de viaje ya preparado y listo lanzado a sus brazos. La señora lo sabía, quizás desde hace cuanto.

Contárselo a sus padres fue menos difícil después de eso: no por que doliese menos, sino porque sabía que tenía a alguien que confiaba en ella. El resultado de la conversación no fue algo que esperase, al final, luego de llantos y reproches, tenía a tres personas dispuestas a apoyarle en su decisión; incluso si esta no tenía mayor razón de peso que un “Quiero intentarlo”.

Mientras salía de su hogar, con rumbo aún incierto pero con objetivo claro: ayudar con los problemas que ocasionan los Emergidos, y quizás, lograr entender el por que de su existencia. En lo que comenzaba la marcha, fue que barajo las cartas. Cuanto tomó la primera del mazo y la dio vuelta, el Arcano 19 la saludo: El Sol. Si eso no era un buen presagio, entonces no sabía que lo sería.

Extras
- Mide 1,59 m

- No es creyente de un destino inamovible, sino más bien en uno forjado a través de las decisiones personales. Aun así, por irónico y contradictorio que suene, cree en que algunos eventos se encuentran predestinados, y de que algunos sucesos son inevitables.

- Le resulta más difícil el 'echarse las cartas' a si misma, así que pocas veces lo hace: lo ve como una guía, pero teme que su lectura de las cartas  no sea objetiva, es decir, teme encaminar la interpretación hacía aquello que personalmente desee como respuesta.

- No suele cobrar por su trabajo y prefiere leer las cartas o aconsejar a quien se lo pida, antes que andar ofreciendo sus servicios. Aun así, a veces puede negarse a hacer una lectura: su instinto puede indicarle que no es el momento, que las estrellas no están en posición, que los espíritus no desean que ella abra esa puerta, etc.

- Sus premoniciones no son concretas, ocurren muy de vez en cuando y por medio de sueños, por lo cual debe darse un tiempo de reflexión para poder buscarles un significado.

- Sus cartas son una herencia familiar, y si bien las cuida mucho basta con darles una mirada para notar que están sumamente gastadas por el paso de los años.

- Tiende a confiar primero y a desconfiar después: y cuando comienza a desconfiar de alguien suele barajar sus cartas, dependiendo de cual sea la carta que salga es que tan alerta será entorno a la persona de quien comenzó a desconfiar.

- Como suele barajar de forma constante sus cartas, el punto anterior pasa casi desapercibido. Después de todo: si esta nerviosa o ansiosa es que comienza a barajarlas, del mismo modo si se siente insegura. Es casi un tic nervioso.

- Tiene un pendiente circular, sumamente sencillo y de madera. Pero posee un alto valor emocional. En una de sus caras se encuentra tallado el siguiente símbolo: "μ's".

- Le gustan los amuletos, sabe confeccionar algunos y le encanta regalarlos. Es sensible a las energías, y aprendió de mala manera que a no todas las personas les agrada que se les indique cuando algo anda mal con su aura... así que simplemente regala amuletos. Para atraer la buena fortuna, para la felicidad, etc.

- No le gustan los dulces, pero puede comerlos y hasta disfrutarlos si estos no son demasiado empalagosos.

- Disfruta de cantar en sus tiempos libres, así como también le agrada tomar pequeñas siestas de vez en cuando. Es, además, de esas personas que se pueden quedar despiertas toda la noche con el único fin de contemplar las estrellas.

- Sabe leer y escribir, aunque aun algunas palabras se le escapan.

- Su padre, y sobretodo su abuelo, se encargaron de enseñarle el valor del dinero. No es avara ni tacaña, pero si prudente al momento de gastarlo... a menos que quiera comprar un regalo para alguien.

Procedencia
Nombre original del personaje: Nozomi Tojo
Procedencia: Love Live! - School Idol Project

Spoiler:
Spoiler:
Spoiler:
Spoiler:
Afiliación :
- HOSHIDO -

Clase :
Mage

Cargo :
Consejera espiritual | Adivina

Autoridad :

Inventario :
Tomo de Viento [2]
Vulnerary [3]
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
447


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Re: Nozomi [ID]

Mensaje por Eliwood el Vie Jun 02, 2017 12:55 am

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenida!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
.
.
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
605


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