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Suryha - Ficha

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Suryha - Ficha

Mensaje por Suryha el Jue Mayo 25, 2017 2:08 am

Suryha
Manakete
No tienes un alma. Tú eres un alma. Tú tienes un cuerpo.

Datos
Nombre: Suryha siempre fue su verdadero nombre, pero, hace más de 1000 años fue conocido como Mairon, nombre que olvidó.

Edad: Más de 1000 años, a pesar de que, solo pocos más de 300 los recuerda y aparenta tener unos 23.

Clase: Laguz - Manakete.

Especialización: Dragonstone.

Afiliación: Jugdral - Mitgard.

Ocupación: Representante de Mitgard.

Personalidad
¡Bendito aquél que logre dominar su volátil alma!

Lo más justo decir de él es que es ese tipo de sujetos extraños, que resulta toda una hazaña lograr entender que podría estar pasando por aquella pequeña e inquieta mente suya. ¿Te esperarías un sí porque siempre dijo sí? Esa es la ocasión en la que diría que no, tan calmado y despreocupado como si fuese la cosa más lógica del mundo cual él mismo de lógico tiene bien poco. No sigue una pauta exacta, una personalidad inculcada desde pequeño pues si bien no recuerda más de miserables tres siglos, lo cierto es que en su mente las cosas no son del todo así. De hecho, quizás incluso si fuese así su mente seguiría igual de extraña y misteriosa.

Posee unos simples principios que suelen girar solo a su alrededor. ¿Egoísta y manipulador? Quizás, al igual que puede accionar solo por crueldad pura o por bondad proveniente del alma. No es malvado, pero al mismo tiempo tampoco es completamente bondadoso si los demás no merecen de su bondad. No permite a los extraños demasiados errores, sobretodo si se acercan demasiado a comportamientos descorteses, el simple levantar una mano contra él o contra alguien más de los ciudadanos de Mitgard, mucho menos que le intenten capturar, que le intenten encerrar de nuevo. Suryha es del tipo de seres que se desharía de los problemas sin tener en cuenta demasiado las consecuencias, a pesar de que su lugar le obligue a tener más cuidado cuando se trata de hablar con personas importantes, pero, nada le impide levantarse, dar media vuelta y largarse si algo le desagrada de sobremanera.

En otras circunstancias, como por ejemplo entre aquellos que conoce, mayoritariamente los ciudadanos de Mitgard, no teme en demostrarse así como es: malicioso, un bromista y dispuesto a crear chaos utilizándose de cualquier método a su alcance para ello. Comportarse como un niño pequeño en compañía de su 'hermanastro' por parte de madre y correr a sus brazos quejándose de tonterías, aún cuando él mismo habría sido el culpable del nacimiento de dicho problema. Tampoco tiene problema en dejar en secreto su género ¿Qué los guardias susurren que podría ser una mujer? Mejor para él, quién tendría un motivo por el cual reírse por la espalda y quejarse seguidamente al Jarl. Esa solo una forma para molestar, pues realmente a él esas 'nimiedades' no le interesan demasiado.

Caprichoso, arrogante y casi narcisista. De buen corazón, pero al mismo tiempo poseedor de un aire oscuro casi mezclado con su propia esencia. Es como una honda noche, pero de hermosas y pequeñas estrellas, miles de ellas, pero, sigue siendo la noche y en la noche, el peligro se intensifica. Pero suele ser tan suave que solo causa curiosidad en los demás. Esa misma peligrosidad no es complicada de ver, basta levantar una mano en contra de sus seres queridos o dirigirles a ellos o a él mismo palabras hirientes que explotará, mostrando los colmillos y amenazando con la muerte porque, tampoco temería en arrebatar una vida de ser necesario, pero sabe que no se puede, se abstiene de hacerlo. Amante de las novedades, motivo por el cual haría cualquier cosa interesante que se le cruce delante, ya sea esto malabarismos de fuego, patinaje sobre hielo o cualquier tipo de danza o juego.

Pero, lo cierto es que hay un lado aún más oscuro en él, pesimista a diferencia de su usual sonrisa confiada. Uno que no suele salir así sin más, solo cuando sus propios sentimientos llegan al borde de lo soportable, ya que él mismo en situaciones intenta esconderlo con perfectas sonrisas mentirosas o, directamente alejarse de las personas que sabe causarían ese tipo de reacción en él, siendo por ahora su madre la única persona en el mundo que no soportaría ver sin que una amarga y despiadada sonrisa se dibujara en sus labios, una expresión que nadie desearía ver. Pero, mientras eso no suceda, estará dispuesto a hacer cualquier cosa que Brynjar le pida, viajar de un lado a otro, siempre con las debidas quejas, pero al final lo hará sin necesidad que lo repita, a pesar de que, no promete nunca nada.

Historia del personaje

"Recuerda, cariño, siempre hay esperanza de un día mejor, nunca los odies."

El deseo de aquellos padres jamás se vio cumplido. En algún momento de aquél inseguro tiempo pasado, sus esperanzas se vinieron abajo. Todo su clan había vivido durante siglos escondidos, sin dañar nunca a nadie, felices con lo que tenían. Habían sido de los primeros en encerrar sus poderes en unas místicas piedras que nunca se atrevieron a usar y aún así, aquél mismo deseo de paz y prosperidad fue su perdición. Incapaces de usar armas, de despertar los poderes de sus piedras, rezando hasta el último momento que un milagro pudiera suceder se dejaron prácticamente aniquilar por los humanos con los que tanto habían anhelado llegar a llevarse bien, eso porque ellos los veían como un peligro inminente. Suryha en ese entonces fue el más joven, para los adultos su derecho a vivir era mayor que el propio, pensaron quizás que seria capaz de perdonar a los humanos, que seguiría con sus deseos. Le sacaron de aquél escondite, de uno de los espesos bosques de Akaneia y le instaron a correr, a no mirar atrás.

¡Oh, grave error! 

Por mucho que Suryha intentó sobrellevar aquello, por mucho que se esforzó en seguir las enseñanzas de los adultos le fue imposible olvidar. Para él, los humanos estaban equivocados, terriblemente equivocados. Para él, ellos no tenían perdón. ¿Pero qué podía hacer? No era más que un niño solo, en un lugar desconocido y con los humanos persiguiéndole, dándole caza. En medio de su errático caminar fue encontrado por un pequeño grupo de rebeldes, quienes sin pensarlo demasiado le acogieron en su bosque, en medio de una ciudad creada por ellos, lejos de las manos humanas, en un bosque encantado que debería de meterles miedo. Efectivamente, allí logró casi olvidar de lo que había ocurrido, los largos años pasados ayudaron en eso también. Con los siglos fue aceptado por aquél grupo de manaketes, dragones y humanos, con los siglos logró conseguir una posición, un renombre. Seguía siendo de los más jóvenes, seguía teniendo cierta limitación de todas formas.

Pero, el destino quiso que se empezara a acercar a uno de los Manaketes en especial, quién hasta el momento había pasado casi desapercibido para él. No le culpen, de cierta forma Melkor pasaba desapercibido, rodeado constantemente de una nube de silencio y misterio era uno de aquellos seres a los que no te acercabas por cualquier cosa. Pero ellos empezaron a llevarse bien, casi al punto de poder llamarse amigos. Los siglos siguieron pasando en medio de aquél abandonado bosque en medio de la nada e incluso se atrevería a decir que fueron los mejores de su corta y al mismo tiempo larga vida. Eventualmente lo que Suryha sentía por Melkor fue cambiando con los años hasta volverse más que simple amistad y comodidad de pasar el tiempo uno al lado del otro en el día a día de los siglos.

Spoiler:

Pero como uno se puede imaginar, no había forma de que las cosas siguieran así por el resto de la eternidad. ya siglos después, a ojos de todos Melkor fue cambiando sutilmente. Empezaron a dudar de él y de sus contactos con el exterior. Se fue alejando cada vez más, hasta el punto en que, un día simplemente dejó de volver al bosque. Unos pensaron que había muerto, otros que simplemente los había traicionado, pero algo estaba claro, Suryha permaneció calmo y eso, teniendo en cuenta su relación, era sospechoso. La verdad era que él se había dado cuenta tiempo atrás, había sido tentado por aquél hombre de oscuro y largo cabello a ir con él, a servir un oscuro señor cuya única intención había sido la de destruir el mundo. En desacuerdo con eso, Suryha se negó, se distanció de Melkor a pesar de que le quería y siguió por su propio camino otros siglos más.

Pero, siquiera la paz de aquél bosque siguió por mucho más. De la nada, un oscuro ejército bajo el mando de un señor aún más oscuro empezaron a destruirlo todo y, en medio de aquél ejército de enemigos, todos presenciaron con horror como Melkor los comandaba. Nunca lo supieron, quizás eran grupos de humanos y no humanos que habían perdido la esperanza en el mundo, dispuestos a destruirlo si con eso complacían a su gran amo.

¿Cómo era eso posible? ¿Acaso Suryha sabía de ello?
¡Claro! ¡El nunca lloró su desaparición! ¡Es sospechoso, es sospechoso!

Fue acusado injustamente y todos perdieron su confianza en él, incluso aquellos que habían estado actuando como padres para él. Pero Suryha siguió de pie, siguió intentando proteger aquel bosque que recuerdos tan importantes estaba custodiando. Comenzó a luchar solo contra aquellos oscuros seres, protegiendo a los demás y aún así, jamás le volvieron a agradecer, jamás volvieron a confiar en él.

"Seguro es solo una forma de engañarnos" Decían ya ciegos por todo lo que estaba sucediendo.

Y allí, en medio de su desesperación, Melkor se paró ante él con armadura oscura, con ojos tan negros como la noche extendió su mano hacia él y le susurró dulces palabras que su alma, herida por la actuación de sus seres queridos, no pudo simplemente rechazar. A pesar de que estuvo por dejar que las lágrimas se suicidaran por sus mejillas aceptó aquella mano extendida hacia él, aceptó pasar al lado de aquél que durante siglos había luchado. Melkor le presentó el ente que estaba sirviendo, Grima, un manakete como ellos pero tan sumergido estaba en el deseo de destruirlo todo que ya era irreconocible. Pero, allí había sido aceptado nuevamente, sin tener en cuenta quién había sido, Grima lo aceptó, su oscuro ejército también. Estaba al lado de Melkor... No podía ser tan malo y, aun sabiendo que su naturaleza no era destructiva, aceptó unirse a su principio, a su deseo de destrucción.

En algún momento pero, envuelto en oscuridad, causando desastres y arrebatando vidas... Suryha se dio cuenta que no había motivo para negarse, así que se dejó caer más y más en la oscuridad, hasta formarse una con ella, hasta perder su identidad... ¿O acaso esa había sido siempre su verdadero ser? Seguía manteniendo sus poderes sellados en una dragonstone, pero era igual de cruel ¿Acaso eso no era mucho peor? En cierto momento de aquella antigua historia, un viejo clérigo escupió una última palabra antes de ser matado por el manakete "Mairon" Desde aquél momento adoptó aquél nombre, deshaciéndose del débil Suryha, avanzando en un sendero de oscuridad sangrienta al lado de Grima y Melkor ya sin nunca más volver a mirar hacia atrás de nuevo.

Pero, como en cualquier historia, era momento que una heroína apareciera y salvara la humanidad. Esa fue Naga, quién eligiendo a un héroe se interpuso ante Grima y su oscuro deseo, luchando sangrientamente hasta el final, cuando la primera venció sobre el segundo y la paz volvió a perdurar según los inscritos. Melkor y Mairon, ocupados en Ylisse con la destrucción de la vida, no lograron ayudar al oscuro señor, pero las novedades buenas se propagaron como una epidemia, llegando prontamente hasta ellos. Pensaron seguir solos, avanzando y cumplir el deseo del oscuro señor... Pero sus fuerzas se apagaron, lentamente sucumbieron ante el poder de los devotos a Naga. Mairon, ya incapaz de controlarse, parecía estar a punto de destruirse a si mismo y, mientras antes Melkor jamás se habría preocupado por eso, en aquél entonces abandonó su misión para salvarlo. Fue él quién enceró sus poderes de nuevo en una dragonstone, le devolvió el juicio. Melkor de alguna forma se volvió un héroe que jamás sería conocido.

Pero fue ya demasiado tarde, un pilar oscuro atravesó sus cuerpos, tanto a Melkor como a Suryha, en medio de aquél desastre el silencio se hizo rey. Con una sonrisa tierna en sus labios, Melkor sonrió, Suryha probablemente lo vio antes de caer en un profundo sueño, sin saber que, todo aquello sería olvidado por él. Melkor derramó amargas  lágrimas de culpabilidad, casi sabiendo que no se volverían a ver, que sus recuerdos juntos estarían perdidos. Finalmente le obsequió una última sonrisa y con su fuerza restante dejó descansar su cuerpo en un antiguo templo, consciente de que volvería a despertar cuando sus heridas hubiesen curado por completo. En cambio, nunca nadie más logró escuchar algo acerca del oscuro Melkor y su final. Pero Grima había sido vencido y el cielo prometía paz duradera y todos confiaron en ello..

Spoiler:

Siglos, siglos más tarde la suerte quiso que en el preciso momento de su despertar una dragona pisara aquél templo por muchos considerado maldito. Quizás Freiya supuso que se trataba de alguien particular, o quizás solo se apiadó de un niño para ella, pero lo acogió, ella fue el principio de su nueva memoria, la dragona llamada Freiya.

Con su tutora viajó hacia Goldoa, tierra de dragones donde de la misma forma, una nueva vida tomó principio. Gratamente sorprendido que allí todos le aceptaron y desconociendo su propio oscuro pasado, aceptó de forma grata hacer parte de la familia de aquella blanca dragona y del hombre que con ella parecía estar destinado a pasar sus días. Todo prometía ir de maravilla, un nuevo y emocionante comienzo. Pero, algo le dijo que no estaba bien, un presentimiento, quizás aquél lado manakete, aún vivo, indudablemente en su interior. Suryha nunca se había cuestionado por qué la diferencia entre dragones y él, Freiya calmadamente le había explicado que él era ligeramente diferente y él había confiado en ella.

Y a pesar de todo, un día ella lo arrastró fuera de Goldoa, exaltada, manchada de sangre, dijo que la habían acusado falsamente de matar a su amor, Suryha quiso creerla y escapó con ella. En su inocencia no se atrevía a dejarla sola. Viajaron durante semanas, alejándose cada vez más y más del reino de los dragones, cuidando de no ser vistos por los humanos... Cuando pero llegaron a los confines de Begnion, en medio de un bosque se toparon con un pequeño y pacífico grupo de dragones, cuyo líder, un hermoso dragón de oscuros y largos cabellos, misterioso, antiguo pero con una sonrisa capaz de atrapar las almas, los aceptó. Suryha en aquél entonces no entendió por qué tanto ánimo el de Freiya para quedarse, pero, como buen 'hijo' escuchó a su 'madre' y allí se asentaron.

"Suryha ¿Cierto? Freiya me contó lo sucedido... Puedes llamarme Elián..."
"Te lo agradezco"


Así empezó todo, la historia se repitió, a pesar de que Suryha eso no lo recordara. Elián y él se acercaron, se acercaron siempre más y, a pesar de que muchos pensaron que no era más que una estrecha amistada, solo había que fijarse un poco más... Aquella amistad se convirtió en algo más y solo Freiya logró percatarse de ello. Pero nuevamente no los culpen, quizás Suryha no lo recordara, pero Elián era la viva imagen de Melkor, curiosamente era un Manakete también.

Freiya armada de odio un día se plantó ante la pareja. Cuando quisieron mirar a su alrededor, cuerpos inertes de dragones manchaban el verde suelo, ellos confiando en ella y dejaron que se acercara, dictando así su final.

"¡¡Suryha!! ¡Escucha a tu madre! ¡Ese hombre es un traidor!"

Cuando pero él se negó, ella no tuvo problemas en tomar su verdadera forma y correr en su dirección, con clara asesina intención. Había sido su final pensó, pero, antes de darse cuenta el cuerpo de Elián jugó el papel de escudo, sin darle tiempo a transformarse también. Una piedra cayó de su pecho, una terriblemente conocida. Freiya, horrorizada le arrebató la piedra antes de poder hacerse con ella y con fuerza arrastró a Suryha de aquél lugar, sin siquiera permitirle socorrerle, o ver su muerte. En algún momento le amenazó con odio.

"Si no me acompañas ahora, jamás te la devolveré, tu único recuerdo de él... ¡Me aseguraré de destruirlo!"

Si bien habría podido negarse, estaba ya demasiado lejos y en su subconsciente, un deseo ilógico por estrechar la piedra entre sus manos le asaltó. Con odio retenido en su pequeño cuerpo, la siguió, incapaz de matarla pues su débil forma no le servía para eso, incapaz de perdonarla pues por segunda vez le había arrebatado su hogar. Se los arrebataba cruelmente, no le dejaba seguir por si mismo, estaba enjaulado, incapaz de moverse... Todo por culpa de aquella horrible dragona que en un principio tanto había querido.

Tras cruzar el océano, el siguiente lugar que pisaron fue el congelado ducado de Mitgard. Ella conoció al Duque de aquél momento y perdidamente se enamoró aun cuando él solo intentó usarla para sus fines. En busca de venganza un día Suryha se levantó e intentó terminar con la vida del duque.

"Me arrebataste a un ser querido. Te haré sentir el mismo sufrimiento"

Pero fue frenaron antes de lograrlo y como castigo por su osadía, su propia tutora le encerró en los calabozos del palacio. Lugar donde pasó 50 aburridos años de su larga vida. Eso, hasta que de la nada fue el mismo hijo del duque en encontrarlo, en extenderle la mano de aquella forma tan nostálgica. Quizás... Quizás podía vengarse, quizás podía matarlo. Pero Brynjar demostró ser un branded de fiar, hijo de un abominable ser como la dragona y de un cruel conductor como el duque... Aquél branded poseía fuertes y claros principios propios, estaba tratandolo con amabilidad... Y le había prometido un lugar al cual regresar. Todo lo que, durante siglos Suryha deseó. Nuevamente ante las hermosas palabras de aquél muchacho no pudo negarse y aceptó ayudarle.

El plan del hijo del duque era simple: una guerra civil en la que se desharía del duque. Ayudó también, a su propia manera, mientras Brynjar estaba ocupado en una batalla personal con su padre, él recuperó la piedra de Freiya y antes de evitarlo, logró transformarse, luchando con ella mientras tanto. En medio de aquella frenética batalla que quedaría en memoria de todos, donde la nieve absorbió la sangre de los valerosos guerreros y al final se borró todo como un nuevo comienzo, el duque fue matado por su propio hijo, el hijo fue herido de gravedad por su propia madre y el antiguo antagonista de la historia estuvo a punto de perder el control por el miedo de perder nuevamente a alguien.

Suryha se quedó al mando de lo sucedido, debilitado como estaba por la lucha contra aquella blanca dragona después de prácticamente un milenio sin usar sus poderes. Cuando Brynjar despertó, fue Suryha quién volvió a caer en un considerablemente largo sueño a ojos humanos. Pasó una semana dormido, recuperándose de sus heridas antes de despertar y, al lado de los ciudadanos de Mitgard y el nuevo duque empezar de nuevo.

Extras
~ Gustos ~
— Los climas templados.
— La naturaleza y a pesar de todo, incluso el hielo.
— Curiosamente le agradan los objetos algo 'extravagantes' como los anillos, o los adornos en general, también todo aquello que tenga una apariencia extraña y novedosa.
— Las épocas festivas.
— La ingenuidad e inocencia de algunas personas, le es imposible no sentir ternura por ellas.
— Le gustan los halagos, sentirse querido, protegido, saber que tiene un lugar al cual volver.
— Ama las Auroras Boreales de Mitgard.

~ Disgustos ~
— Dormir solo.
— El frío, irónicamente sí le guste el hielo, pero no el frío.
— Tener que huir de un lado a otro, escapar, sin tener donde regresar.
— Su 'madre', se podría decir que la odia con toda su alma.
— Ser olímpicamente ignorado. Bueno, aunque fuese ignorado solo un poco también le molestaría.
— Se podría decir que la violencia. A pesar de que él pueda usarla, pero los demás contra él y los ciudadanos de Mitgard no.
— Las preguntas acerca de su pasado.
— La carne demasiado cruda, para que sea de su agrado debe ser bien preparada, crujiente.
— Las personas que hablan sin estar al corriente de los hechos.


~ Extras ~
— Es un malcriado de primera que no quiere dormir solo. Lo que no dirá es que suelen asaltarle las pesadillas al hacerlo, por eso prefiere dormir con alguien más.
— No tiene vergüenza, otra cosa es que sepa fingirla perfectamente.
— Sus únicos objetos materiales importantes son: un anillo que celosamente guarda y su dragonstone.
— Aborrece el frío, pero eso puede cambiar si encuentra algo entretenido que hacer y que le haga olvidarse del gélido clima.
— Se considera un dragón, uno particular, pero un dragón. Lo único que en su mente existe son los recuerdos de hace poco más de 300 años, sabe que debería haber algo más, pero es incapaz de recordar y ni lo intenta, está bien así como es.
— Siente un tremendo afecto hacia su dragonstone, así que es complicado que deje que alguien más la toque sin su permiso.
— Su indumentaria es bastante... Extravagante, pero a pesar de todo su forma de sentarse no siempre es agraciada, sobretodo cuando esta frustrado.
— Algún recuerdo suelen aparecer cuando se transforma en Manakete.
— No tiene otros rasgos llamativos más que sus orejas ligeramente más puntiagudas de lo usual y unos colmillitos algo más alargados.
— Mide 172 cm y a pesar de que parezca piel y huesos, su constitución es robusta y tiene la fuerza suficiente para empuñar una espada y usarla. Su forma dragón en cambio, mide unos 3 metros y algo de altura.
— Aguanta bastante bien el alcohol, aunque empezó sin siquiera poder beber un vaso.


Procedencia
Nombre original del personaje: Mairon (Sauron)
Procedencia: Tokidokitidori (Tumblr)

Forma humana:
]


Forma dragón:

Dragonstone:
Afiliación :
- MITGARD -

Clase :
Manakete

Cargo :
Embajador

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Dragonstone [3]
Vulnerary [3]
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
174


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Re: Suryha - Ficha

Mensaje por Eliwood el Jue Mayo 25, 2017 12:56 pm

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenido!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Esp. de bronce [1]
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [4]
Katana de bronce [3]
Gota de Veneno [2]

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2952


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