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[Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

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[Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Niles el Dom Mayo 21, 2017 11:35 pm

No cuestionaba las ordenes, solo las seguía y por más ilógicas que le pudiesen llegar a parecer siempre iba diligente si venían de manos de su señor, sin embargo en esta ocasión no venían directo de su señor si no del  ejercito en si. Leon había sido poco claro y se podría decir que, cual objeto, lo había entregado a su propio ejercito para ser útil, teniendo experiencia en el campo del espionaje y siendo un pulcro asesino que podía no dejar huellas cuando se lo proponía había sido puesto en un punto bastante clave en una estrategia que él no comprendía ni le interesaba comprender. Solo sabía que Nohr estaba ingresando a sus países vecinos como mercenarios normales y arreando emergidos a sus tierras como ovejas pero todo sin bandera visible y sin decir que eran ellos... no comprendía el por que pero si era lo que estaban haciendo debía de haber una buena razón. Su función había sido ir al frente y averiguar que el terreno estuviese despejado, visitar los puntos de encuentro antes de que estos ocurriesen y mantener cuidadosamente vigiladas a las tropas, caravanas y cualquier movimiento extraño que hubiese en la zona. Y eso le llevaba a Altea, muy al sur de Altea en donde Plegia e Ylisse se unían habiendo un amplio lago que con barcazas y puentes se conectaban los países aliados sin tener que pisar territorio Plegiano. Un pueblo sería el punto clave, muy apartado de la civilización alteana era un pueblo de paso, tenía buen comercio y vivían más que nada ganaderos de cabras así como agricultores de caña de azúcar en el lago por sus tierras poco fértiles y secas  al estar cerca de los desiertos de Plegia, habían bastantes tabernas y posadas ya que las caravanas mercantes solían detenerse allí a descansar antes de seguir su camino hacia la zona central de Altea o para cruzar los bordes a Ylisse. Sus ordenes en ese momento habían sido dadas por una estratega de Plegia que desconocía de rostro pero que las ordenes escritas le habían llegado con ordenes, como siempre, de destruir la carta, nada que un poco de fuego no arreglase. Tenía que esperar allí donde se reunirían un grupo pequeño de plegianos y nohrinos que fingirían ser mercenarios andantes y comprarían armas de las caravanas mercantes que en realidad serían recibir las provisiones desde Nohr enviada entre las exportaciones con Altea. Él debía coordinar todo aquello e informar al respecto.

Había llegado hacía dos días y siendo un forastero más en el lugar se había mezclado con la gente incluso habiendo ganado algo de dinero haciendo un pequeño trabajo de matar a un lobo que estaba cazando cabras de los aldeanos. Había recibido a los plegianos, tres hombres que si bien vestían ropas casuales tenían un aire un tanto inquietante al cual Niles estaba sumamente acostumbrado, uno de ellos en particular parecía estar disconforme en aquel lugar y con aquella tarea pero no pasaba de estar especialmente callado en la mesa de la taberna.

Todo había ocurrido demasiado rápido.

Un clérigo ingresó, tras una pequeña discusión por un borracho que estaba diciendo groserías a la camarera, comenzó a predicar en el sobre Naga en el lugar y las buenas virtudes, nada extraño y Niles solo desvió la mirada y siguió manteniendo la conversación pero el mal humorado plegiano parecía no soportar una gota más y más que derramar el vaso le tiró la jarra de cerveza en la cara al clérigo. Las cosas escalaron demasiado rápido y una pequeña discusión llevó a golpes y los golpes llevaron a palabras peligrosas, en el momento que “Grima” fue dicho la taberna entera pareció enardecer. Niles tomó el brazo de uno de los plegianos y salieron ambos del lugar mientras el tercero permanecía allí manteniendo vigilado a su compañero pero sin ser tan imprudente como para decir palabra. - Llevate mi caballo, ve al este, pasando la colina hay un campamento, habla con Morgan y dile que algo salió mal, que se presente al instante. ¡Ve! - dijo rápidamente mientras arrastraba al mago oscuro por el brazo y lo ayudaba a subir al caballo, un golpe de palma abierta en las ancas del animal y este emprendió carrera hacia la dirección indicada.

No llegó a dar dos pasos hacia la taberna que el tercero salía apresurado seguido por varias personas que arrastraban al primero que se había levantado, llevándolo por los brazos gritaban y lo sacudían casi no permitiendole dar un paso por si mismo. El plegiano que había quedado se reunió con Niles de inmediato y se quedó con el la palidez de su rostro indicaba el miedo que estaba sientiéndo no solo por su vida si no por el riesgo en que se estaba poniendo todo el operativo. El capturado continuaba gritando blasfemias contra Naga y sus seguidores y cada palabra que salía de su boca era como si diese una palada más a su tumba. “Está perdido” dijo el plegiano junto al arquero y este concordó observando desde la distancia como aquel paisaje se volvía más dantesco a medida que avanzaba la turba. Gente se sumaba, la voz se corría y la palabra “Plegiano” se extendió por el pueblo como fuego sobre pasto seco, pronto todos querían participar de aquel acto, todos querían ser héroes patrios que llevasen ante la justicia a un maldito plegiano. Parecía que sería solo eso, gente arrastrando a un criminal hacia la casa del sherif pero la primera piedra voló y aterrizando contra la cabeza del desgraciado la primera gota de sangre cayó.

Justicia a mano propia es un término peligroso, sobretodo cuando es aplicado por un grupo amplio de gente. Viéndose en el derecho cayó sobre aquel hombre el peso de todas las atrocidades que un país había hecho al otro durante décadas, la gente comenzó a tomar piedras, palos y cualquier herramienta que tuviese a mano. El peliblanco se mantenía a distancia y solo observaba de tanto en tanto mirando sobre su hombro a la espera de ver ayuda o al menos ordenes de como proseguir, igualmente cuando el ambiente se tornó violento tomó su arco y aguardó, aún podía salvar a aquel hombre pero no lo haría si no tenía ordenes de hacerlo.
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Morgan el Lun Jun 05, 2017 3:03 pm

Mucho podía ocurrir en un intervalo de tres cuartos de hora, incluso menos. Ese fue el tiempo que el plegiano tardó en cabalgar con la mayor prisa hasta el campamento en la frontera, punto en que la clamada hija del dios oscuro, a cargo de las operaciones allí basadas, habría tardado todavía unos minutos más en soltar sus ocupaciones para acudir a él y pedir su reporte. Más que agitado, iracundo o cualquier otra cosa, el hombre se mostraba aterrado, y no era de subestimarse la palabra de un mago oscuro con algo a lo cual temer. Poco conseguía estremecerlos. Concienzuda con ello, Morgan lo llevó a la tranquilidad y privacidad de la gran tienda de campaña en que tomaban lugar las discusiones estratégicas y se dictaminaban las ordenes, pidiéndole allí su historia.

Sin embargo, para el momento en que lo explicó todo, la muchacha podía ya considerar la información inimaginablemente obsoleta. Una situación como la que describía era inherentemente impredecible, pudiendo haber llegado a cualquier desenlace a aquellas alturas. Aún así, era apabullante de oír. Durante la mayor parte del reporte Morgan guardó un pensativo silencio, que se tornó tanto más tenso al finalizar; sentada al borde de la mesa de reunión con el rostro a medio cubrir por las manos, debió pedir un par de veces al asustado mago que no dijese más, mientras ella organizaba sus ideas. El incidente era problemático. La entrega de provisiones era un asunto simple que debía de haber ocurrido en silencio, pero se acercaba en demasía a una exposición total en tierras de otro dios. Y toda la operación peligraba, si los países fieles a Naga descubrían lo que Nohr y Plegia hacían dentro de sus fronteras. No cesaba de preguntarse a sí misma qué haría su brillante padre en tal ocasión. Creía que aún podía haber un control de daños, dependiendo de cómo terminara ese altercado pero, en efecto, Morgan tendría que estar allí para verlo y decidir. Sin demorar más que un par de minutos desde que el plegiano le contase todo, todavía desenredando todas las posibles consecuencias en su mente, la joven estratega pidió un caballo descansado, una capa más discreta con la cual reemplazar su chaqueta plegiana y alforjas equipadas, y partió al encuentro de Niles.

Lo que sabía de aquel hombre era que se trataba de un guardián real y espía con suma experiencia, alguien más confiable en operaciones como aquella que en un simple campo de batalla. Era un subordinado digno en la movilización, que hasta el momento había cumplido eficazmente con cada encargo en que se le involucraba u orden que Morgan remitiera por escrito, mas alguien que no había visto jamás cara a cara. Por ello, debía de valerse de la descripción física que había pedido al plegiano para hallarlo; mayor, de cabello blanco y tez oscura, y un parche cubriendo un ausente ojo derecho. Comenzar a preguntar por un hombre de su descripción en ese pueblo, en ese día, estaría lejos de ser prudente, pero Morgan no llegó a necesitar hacerlo siquiera. Apenas arribó, habiendo tardado lo suyo en la cabalgata hacia el lugar, escuchó la agitación pública y siguió el sonido. Acabó persiguiendo la voz del hombre retenido y maltratado entre buena parte de la población del sitio, que gritaba en un irreconocible arranque de furia y desesperación, clamando por el dragón oscuro mientras maldecía a los alteanos. Morgan jamás había oído a un hombre gritar tan fuerte, deformar tanto el tono antes familiar de su propia voz. Fue al acercarse a aquella conmoción que dio con Niles, demasiado separado de la escena como para ser parte, mas lo suficientemente cerca como para presenciarla.

Se dirigió directamente hacia él, segura de que no podría ser otro con tan particulares características. La cubría una corta capa color granate más de paseo que de viaje, que se abría desde el cuello con un borde de volados, dándole a la joven de corto cabello negro un aspecto inofensivo de aldeana de decente familia. De todos modos, el pueblo ya no estaba atento a nadie nuevo. Aún a sabiendas de que ella misma probablemente tampoco sería reconocida de inmediato, acortó todo el proceso al aproximarse sin dudar al espía, tomando su gruesa muñeca con firmeza al detenerse junto a él. Le haló en su propia dirección. - ¿Niles? Soy Morgan. - Se anunció de inmediato, alzando la vista al hombre y su único ojo visible, de color azul, como se le había indicado. Pasó la vista rápidamente por su aspecto, calculando que había hecho un trabajo bastante bueno en parecer de por allí, parecer común y por supuesto mantenerse a resguardo. Entonces, segura de que tenía al indicado, le sonrió amplia y amistosamente. - Hola hola. Vine en cuanto pude, ¿cómo van las cosas? ¿Qué estamos mirando aquí? -

Había tenido prisa por llegar, mas no la tenía por actuar. No podía comprometer todo lo que tenía en juego tan fácilmente como el mago había comprometido su propia identidad, ni involucrar a cualquiera de los que quedaban al margen, que habían evadido ser relacionados con él. Quería ayudarlo, indudablemente, pero veía ya que no era una situación bajo cualquier semblanza de control, ni limpia. Primero, oiría de Niles y juzgaría, luego decidiría qué hacer con el mago que se desgañitaba y el pueblo alteano. Desvió la mirada hacia la escena pública, que se había movido la plaza principal.
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Niles el Lun Jul 03, 2017 1:51 am

El horror de aquella escena ponía la piel de gallina hasta al arquero que había visto y vivido penurias que pocos podían imaginar pero la forma en que avanzaban los hechos le helaba el pecho. Una tuba solía ser como una ola, crecía apresuradamente, llegaba a su punto máximo y se rompía contra las rocas quedando en solo un poco de espuma que se esfumaba en la superficie. Había supuesto que como mucho llegarían a golpearlo un poco, arrastrarlo con el sherif y puesto a prisión hasta que la guardia real llegase para hacerse cargo, pero cuando eso ocurriese ellos ya estarían lejos y quedaría en manos de la estratega a cargo decidir si hacer un rescate enseguida después de la partida de los hombres de Nohr o esperar un momento más oportuno. Sin embargo todo parecía estar escalando cada vez más y más, la gente se sumaba y el odio se hacía presente, los gritos de la gente se volvían cada vez más creativos en los insultos y se turnaban para golpear al mago que desesperado lanzaba maldiciones e invocaba la ira del dragón oscuro sobre ellos. Le habían encontrado entre sus ropas ya desgarradas el libro cuando el desdichado mago intentó acudir a el y golpeando su mano con un martillo de herrero se lo habían quitado y había caído al piso sin que nadie se atreviese a tocarlo de donde había caído. Niles había visto la mano y por como habían quedado los dedos de la misma podía suponer que tenía demasiadas fracturas como par que pudiese utilizarla nuevamente en su vida.

Se encontraba cruzado de brazos mirando la escena y el otro mago que le acompañaba se había apartado incapaz de seguir viendo y ya enfermo del estomago por escuchar los gritos de su compañero. Bajó la mirada a la joven que le tomaba del brazo y se sorprendió con sicenridad al ver a una muchacha tan joven, sabía que era una mujer quien estaba liderando el operativo pero se había imaginado a alguien bastante mayor. Ella sabía su nombre y diciendo el propio ya asumía que sería suficiente para que sea ella, volvió la mirada a la escena dejando que la gente avanzara hacia la plaza - Le ha tirado una cerveza en la cara a un clérigo que predicaba por Naga y tras una leve pelea, una botella rota, una silla tirada, nada grave, mencionó al oscuro... Todos perdieron la cabeza. - no sería tan idiota como para mencionar a Grima ni aunque estuviese hablando en voz baja y no viese a nadie cerca, ya veía lo que estaba pasando y no quería que fuese eso pero hacia él - La gente está tomando justicia en mano propia... espero ordenes para proceder. - dijo corto y al pie dando a entender que estaba dispuesto a intentar salvarlo pero la escena no mostraba nada bueno.

Unos niños con palos que correteaban entre la turba encontraron el libro y trayendo uno de ellos una rama con la punta prendida fuego desde la forja comenzaron a discutir entre ellos si lo prendían fuego o no, el de la rama lo empujó con la punta encendida y el fuego comenzó a tocar la punta. Fue una señora mayor que corrió hacia ellos y tomando violentamente al niño de la muñeca le golpeó con su mano abierta en la cabeza y lo apartó gritando por el peligro que podía hacer un libro mágico prendido fuego pero no se atrevió a acercarse a apagar el fuego.


Última edición por Niles el Jue Ago 31, 2017 7:36 pm, editado 1 vez
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Morgan el Mar Ago 01, 2017 1:02 am

La historia que Niles contaba era bastante más breve y simplificada que la que había reportado el mago oscuro en el campamento. No obstante, Morgan supuso que su propia pregunta era la que había sido redundante, al volver la vista hacia la escena pública; ¿qué más podía cualquiera de ellos decirle del asunto, sino la apabullante verdad de cómo había llegado a ser así? La joven suspiró sonoramente, soltando la gruesa muñeca ajena para cruzarse de brazos y girárse en la misma dirección que Niles enfrentaba. Por largos momentos no hizo más que observar la calle principal del pueblo, en busca de la figura del mago entre los numerosos aldeanos que lo rodeaban, casi que sospechando ya que no vería sino a un cuerpo inerte surgir. Y sin embargo, allí estaba. Aparecía aún entre imprecaciones, cuando conseguía tomar distancia de la turba con torpeza o cuando alguien le empujaba de sopetón, aunque siempre por breves instantes, apenas asomos de su ropa aquí y allá. - Síp, eso parece. - Musitó. La situación del hombre no lucía bien. Si bien no conseguía ver heridas ni sangre en el suelo desde donde estaba, tan sólo capaz de guiarse por los desgarradores desniveles en la voz y la violencia de los gritos, con eso le era suficiente. Ladeó la cabeza, mirando de reojo al hombre mayor a su lado. - Haces bien de no meterte en ello. Ya no tiene vuelta atrás... ¿no? -

La pregunta no era más que retórica. Para aquel mago en particular no había vuelta atrás, aunque la situación general no era en absoluto descontrolada y podía ser aún salvable. En cuanto a las órdenes que el arquero aguardaba, al parecer tan eficaz como siempre, no había más que un único y lógico curso de acción. Era la primera vez que recaía en manos de Morgan la decisión sobre la vida de un individuo en aquel modo, y sin embargo, era demasiado claro como para siquiera poner sobre la balanza otras opciones: si sólo él había arruinado su coartada, los demás debían continuar con la operación. No había modo de auxiliarlo cuando había cavado tan profunda su propia fosa. La estratega se mordió la comisura derecha de los labios, ahuyentando sus dudas con un repaso mental de todo lo que dependía de la compra de armas aquel día. No obstante, restaba Niles aún. - Mira, ehh, ¿cómo te digo esto? Primero, dime que este de allí no era tu mejor amigo de la infancia o algo así... si le conocías mucho o... - Comenzó, carente de tacto y algo insensible como para manejar mejor su forma de expresarse. De a poco levantaba sus hombros bajo la capa, tensa, anticipando una especie de sobresalto de parte del otro tanto como se preparaba para la eventualidad de tener que discutir la decisión a tomar. - Y segundo, dime si pudieron conseguir las armas o si eso ya se estropeó. Porque tengo bastantes miles más movilizándose para esto todavía, y no tengo tanta soltura ahora mismo como para encontrar otro modo entero de hacer las cosas, ¿entiendes? -

Inclusive su voz, usualmente jovial y ruidosa, se mantenía en un volumen bajo, dedicado sólo a quien le acompañaba. No era simple para ella misma ponerse a términos con la decisión que sabía que le tocaba comunicar, y prácticamente desconociendo al hombre mayor esperaba una infinidad de reacciones distintas de su parte. De cualquier modo, antes de que pudiese agregar cualquier otra cosa, una sensación súbita y extraña le hizo estremecerse dentro de la capa color granate, soltando un corto pero agudo ruidito de sorpresa. Erizada por completo, Morgan abrió los ojos de par en par, tardando aún unos instantes en enfocarse adecuadamente en la causa de la horrenda inquietud. La violencia del mago plegiano había sido contenida con firmes y gruesas ataduras, probablemente cuerdas de carreta o de tareas pesadas, mas desde su lugar en un poste para atar caballos sus maldiciones eran aulladas con más ímpetu que nunca, su voz tomando fuerza a medida que una aterradora aura impregnaba el aire a su alrededor, alcanzando inclusive la posición de la estratega. Sujeta demasiadas veces en el pasado a rituales colmados de aquella clase de maldiciones, rituales que no había soportado con éxito, Morgan era en exceso propensa a ellas.

- Ugghhh, ¿sientes eso? - Preguntó en un agitado susurro, apretando los párpados cerrados por un momento, para permitir que el estremecimiento la recorriese y prontamente controlarlo mejor. Y sin embargo, no era la única que había reaccionado a la maldición. Varios de los aldeanos habían gritado y retrocedido en el inexplicable temor impuesto sobre ellos, muchos volviendo la vista con viva sospecha al tomo oscuro que tan sólo yacía ardiendo a buena distancia de su dueño. Otros, alterados por la presencia del mago, habían tornado sus reacciones tanto más violentas que antes, gritándole de regreso para que cesara sus invocaciones. Un hombre particularmente resuelto se atrevió a patear hacia el cautivo el libro en llamas, reclamando que detuviera lo que fuera que sucedía.
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Niles el Vie Sep 01, 2017 2:08 am

Con Leon había aprendido a no juzgar por el tamaño u edad a alguien del ejército, cuando le había jurado lealtad el pequeño rubio que le había perdonado la vida y proclamado su propiedad apenas su pasaba su cintura y mostraba aún como un niño mimado que tenía una frialdad y determinación para ese tipo de situaciones que le impuso respeto. Influía también el simple hecho de que él venía de un lugar donde los niños eran forzados a crecer rápido y alguien con un tercio de la edad de Morgan ya era tan avispado como para engañar a un hombre adulto. A la suma de que por su línea de trabajo ya la muerte era algo normal así como la tortura no se extrañaba ni sorprendía de lo que veía ni de las decisiones que la pelinegra optase por tomar.

Atento a ella no apartaba la vista del mórbido espectáculo, ya los gritos del mago oscuro no eran más que aullido que parecían no provenir de un humano, un sonido escalofriante para muchos pero lamentablemente conocido para el peliblanco. Aquella deforme voz parecía tomar un tinte más oscuro y profundo a medida que la luz se alejaba desde donde se encontraba, como si él mismo emitiese la sombra que comenzaba a cubrir a los cercanos, como una gran nube de tormenta aunque el cielo se mostrase enteramente despejado. Niles negó con la cabeza haciendo una mueca que similaba una sonrisa - Ni le conocía hasta hoy pero que sepa, señorita, que a ordenes de mi señor estoy a su disposición completa, de ordenarsemelo dispararía a mi propia madre de tenerla. Claro, mientras no atente contra la familia que quien sirvo. - aclaró sin nombres como siempre pese a que no había nadie cerca, ni siquiera el compañero del mago oscuro que se había apartado ya suficiente como para no ser parte de la escena y se había sentado con su cabeza entre sus manos en un mur bajo que delimitaba esa parte del pueblo con unos plantíos de trigo, demasiado abrumado por lo ocurrido con su amigo, el arquero señaló con la cabeza en su dirección - No creo igual de aquel, parecían cercanos. -

Cayó en cuenta de la sensación conocida, un escalofrío casi que agradable le recorrió antes de que su cuerpo emitiese un temblor de inquietud. Leon utilizaba mucho aquella habilidad así como Odin y ya estaba sumamente acostumbrado a la exposición, tanto que casi la encontraba reconfortante. Leon en particular lo exponía constantemente a la magia oscura, sus entrenamientos era básicamente el mago experimentando sus nuevos hechizos sobre él y más de una vez le había dejado al borde de la muerte pero con la ventaja de generar cierta resistencia hacia la magia, o mínimo una costumbre pese a que un hechizo ofensivo le hiciera tanto daño como a cualquier otro. Al ver a la joven estremecerse asintió con la cabeza - No va a ser su mejor jugada... cuando la gente sienta más la presencia del oscuro más loca se pondrá... lo último que necesitamos es que lleguen a atraer la atención de los templos de Naga... clérigos de luz podrían poner en riesgo todo... - creía en leyendas y en rumores, nunca había visto un mago de luz pero sabía que eran temidos entre los seguidores de Grima y había escuchado variedad de historias, desde que Naga misma les señalaba a los adeptos a su enemigo eterno, o que veían la oscuridad en las almas de los demás por su propia alma iluminada, que tenían el poder de Naga tal como los magos oscuros lo poseían de Grima y el choque de ambos podía generar destrucciones inimaginables. Y claro, un país adorador de Naga debía de tener clérigos de luz en alguno de sus templos.

Tal como había dicho, los aldeanos se alteraron, algunos gritaron temerosos y cesaron pero la gran mayoría solo se enfurecieron más, gritaron al mago y al cielo, llamaron a Naga y enviaron por el clérigo del lugar que se mantenía resguardado en el humilde templo, siendo solo un clérigo que apenas podía utilizar un bastón de heal no se sentía capaz de enfrentar a un mago oscuro que aparentemente estaba invocando a Grima mismo como los enloquecidos aldeanos aseguraban. El libro siguió consumiéndose frente a los pies del mago que con su cabeza gacha, al no verse más atacado siguió gritando su maldición. Su rostro se veía ya deformado por los golpes, la sangre cubría gran parte de sus facciones y tanto una de sus piernas como ambos brazos se veían seriamente heridos y en ángulos que no era natural ni sencillo de mirar. Al no ver el fuego apagarse y el mago seguir bramando ante el oscuro un robusto hombre con un atizador de fragua que no era más que un fierro largo con una afilada punta curva en un extremo se acercó y golpeó al mago en el estómago gritando que se detuviese, alentados nuevamente al ver que el mago se detenía por un momento para escupir sangre y nada más ocurría los demás volvieron a arremolinarse contra el indefenso hombre que ahora atado no podía hacer más nada que recibir los golpes. El libro seguía ardiendo y al alcanzar las tapas de cuero el fuego soltó humo oscuro y las llamas crecieron un tanto más. El mismo hombre del atizador empujó con el mismo el libro hasta los pies del desgraciado “¡Si tanto adora a su Dios que arda hasta reunirse con él!” gritó y recibió gritos de aliento.
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