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[Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

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[Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Niles el Dom Mayo 21, 2017 11:35 pm

No cuestionaba las ordenes, solo las seguía y por más ilógicas que le pudiesen llegar a parecer siempre iba diligente si venían de manos de su señor, sin embargo en esta ocasión no venían directo de su señor si no del  ejercito en si. Leon había sido poco claro y se podría decir que, cual objeto, lo había entregado a su propio ejercito para ser útil, teniendo experiencia en el campo del espionaje y siendo un pulcro asesino que podía no dejar huellas cuando se lo proponía había sido puesto en un punto bastante clave en una estrategia que él no comprendía ni le interesaba comprender. Solo sabía que Nohr estaba ingresando a sus países vecinos como mercenarios normales y arreando emergidos a sus tierras como ovejas pero todo sin bandera visible y sin decir que eran ellos... no comprendía el por que pero si era lo que estaban haciendo debía de haber una buena razón. Su función había sido ir al frente y averiguar que el terreno estuviese despejado, visitar los puntos de encuentro antes de que estos ocurriesen y mantener cuidadosamente vigiladas a las tropas, caravanas y cualquier movimiento extraño que hubiese en la zona. Y eso le llevaba a Altea, muy al sur de Altea en donde Plegia e Ylisse se unían habiendo un amplio lago que con barcazas y puentes se conectaban los países aliados sin tener que pisar territorio Plegiano. Un pueblo sería el punto clave, muy apartado de la civilización alteana era un pueblo de paso, tenía buen comercio y vivían más que nada ganaderos de cabras así como agricultores de caña de azúcar en el lago por sus tierras poco fértiles y secas  al estar cerca de los desiertos de Plegia, habían bastantes tabernas y posadas ya que las caravanas mercantes solían detenerse allí a descansar antes de seguir su camino hacia la zona central de Altea o para cruzar los bordes a Ylisse. Sus ordenes en ese momento habían sido dadas por una estratega de Plegia que desconocía de rostro pero que las ordenes escritas le habían llegado con ordenes, como siempre, de destruir la carta, nada que un poco de fuego no arreglase. Tenía que esperar allí donde se reunirían un grupo pequeño de plegianos y nohrinos que fingirían ser mercenarios andantes y comprarían armas de las caravanas mercantes que en realidad serían recibir las provisiones desde Nohr enviada entre las exportaciones con Altea. Él debía coordinar todo aquello e informar al respecto.

Había llegado hacía dos días y siendo un forastero más en el lugar se había mezclado con la gente incluso habiendo ganado algo de dinero haciendo un pequeño trabajo de matar a un lobo que estaba cazando cabras de los aldeanos. Había recibido a los plegianos, tres hombres que si bien vestían ropas casuales tenían un aire un tanto inquietante al cual Niles estaba sumamente acostumbrado, uno de ellos en particular parecía estar disconforme en aquel lugar y con aquella tarea pero no pasaba de estar especialmente callado en la mesa de la taberna.

Todo había ocurrido demasiado rápido.

Un clérigo ingresó, tras una pequeña discusión por un borracho que estaba diciendo groserías a la camarera, comenzó a predicar en el sobre Naga en el lugar y las buenas virtudes, nada extraño y Niles solo desvió la mirada y siguió manteniendo la conversación pero el mal humorado plegiano parecía no soportar una gota más y más que derramar el vaso le tiró la jarra de cerveza en la cara al clérigo. Las cosas escalaron demasiado rápido y una pequeña discusión llevó a golpes y los golpes llevaron a palabras peligrosas, en el momento que “Grima” fue dicho la taberna entera pareció enardecer. Niles tomó el brazo de uno de los plegianos y salieron ambos del lugar mientras el tercero permanecía allí manteniendo vigilado a su compañero pero sin ser tan imprudente como para decir palabra. - Llevate mi caballo, ve al este, pasando la colina hay un campamento, habla con Morgan y dile que algo salió mal, que se presente al instante. ¡Ve! - dijo rápidamente mientras arrastraba al mago oscuro por el brazo y lo ayudaba a subir al caballo, un golpe de palma abierta en las ancas del animal y este emprendió carrera hacia la dirección indicada.

No llegó a dar dos pasos hacia la taberna que el tercero salía apresurado seguido por varias personas que arrastraban al primero que se había levantado, llevándolo por los brazos gritaban y lo sacudían casi no permitiendole dar un paso por si mismo. El plegiano que había quedado se reunió con Niles de inmediato y se quedó con el la palidez de su rostro indicaba el miedo que estaba sientiéndo no solo por su vida si no por el riesgo en que se estaba poniendo todo el operativo. El capturado continuaba gritando blasfemias contra Naga y sus seguidores y cada palabra que salía de su boca era como si diese una palada más a su tumba. “Está perdido” dijo el plegiano junto al arquero y este concordó observando desde la distancia como aquel paisaje se volvía más dantesco a medida que avanzaba la turba. Gente se sumaba, la voz se corría y la palabra “Plegiano” se extendió por el pueblo como fuego sobre pasto seco, pronto todos querían participar de aquel acto, todos querían ser héroes patrios que llevasen ante la justicia a un maldito plegiano. Parecía que sería solo eso, gente arrastrando a un criminal hacia la casa del sherif pero la primera piedra voló y aterrizando contra la cabeza del desgraciado la primera gota de sangre cayó.

Justicia a mano propia es un término peligroso, sobretodo cuando es aplicado por un grupo amplio de gente. Viéndose en el derecho cayó sobre aquel hombre el peso de todas las atrocidades que un país había hecho al otro durante décadas, la gente comenzó a tomar piedras, palos y cualquier herramienta que tuviese a mano. El peliblanco se mantenía a distancia y solo observaba de tanto en tanto mirando sobre su hombro a la espera de ver ayuda o al menos ordenes de como proseguir, igualmente cuando el ambiente se tornó violento tomó su arco y aguardó, aún podía salvar a aquel hombre pero no lo haría si no tenía ordenes de hacerlo.
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Morgan el Lun Jun 05, 2017 3:03 pm

Mucho podía ocurrir en un intervalo de tres cuartos de hora, incluso menos. Ese fue el tiempo que el plegiano tardó en cabalgar con la mayor prisa hasta el campamento en la frontera, punto en que la clamada hija del dios oscuro, a cargo de las operaciones allí basadas, habría tardado todavía unos minutos más en soltar sus ocupaciones para acudir a él y pedir su reporte. Más que agitado, iracundo o cualquier otra cosa, el hombre se mostraba aterrado, y no era de subestimarse la palabra de un mago oscuro con algo a lo cual temer. Poco conseguía estremecerlos. Concienzuda con ello, Morgan lo llevó a la tranquilidad y privacidad de la gran tienda de campaña en que tomaban lugar las discusiones estratégicas y se dictaminaban las ordenes, pidiéndole allí su historia.

Sin embargo, para el momento en que lo explicó todo, la muchacha podía ya considerar la información inimaginablemente obsoleta. Una situación como la que describía era inherentemente impredecible, pudiendo haber llegado a cualquier desenlace a aquellas alturas. Aún así, era apabullante de oír. Durante la mayor parte del reporte Morgan guardó un pensativo silencio, que se tornó tanto más tenso al finalizar; sentada al borde de la mesa de reunión con el rostro a medio cubrir por las manos, debió pedir un par de veces al asustado mago que no dijese más, mientras ella organizaba sus ideas. El incidente era problemático. La entrega de provisiones era un asunto simple que debía de haber ocurrido en silencio, pero se acercaba en demasía a una exposición total en tierras de otro dios. Y toda la operación peligraba, si los países fieles a Naga descubrían lo que Nohr y Plegia hacían dentro de sus fronteras. No cesaba de preguntarse a sí misma qué haría su brillante padre en tal ocasión. Creía que aún podía haber un control de daños, dependiendo de cómo terminara ese altercado pero, en efecto, Morgan tendría que estar allí para verlo y decidir. Sin demorar más que un par de minutos desde que el plegiano le contase todo, todavía desenredando todas las posibles consecuencias en su mente, la joven estratega pidió un caballo descansado, una capa más discreta con la cual reemplazar su chaqueta plegiana y alforjas equipadas, y partió al encuentro de Niles.

Lo que sabía de aquel hombre era que se trataba de un guardián real y espía con suma experiencia, alguien más confiable en operaciones como aquella que en un simple campo de batalla. Era un subordinado digno en la movilización, que hasta el momento había cumplido eficazmente con cada encargo en que se le involucraba u orden que Morgan remitiera por escrito, mas alguien que no había visto jamás cara a cara. Por ello, debía de valerse de la descripción física que había pedido al plegiano para hallarlo; mayor, de cabello blanco y tez oscura, y un parche cubriendo un ausente ojo derecho. Comenzar a preguntar por un hombre de su descripción en ese pueblo, en ese día, estaría lejos de ser prudente, pero Morgan no llegó a necesitar hacerlo siquiera. Apenas arribó, habiendo tardado lo suyo en la cabalgata hacia el lugar, escuchó la agitación pública y siguió el sonido. Acabó persiguiendo la voz del hombre retenido y maltratado entre buena parte de la población del sitio, que gritaba en un irreconocible arranque de furia y desesperación, clamando por el dragón oscuro mientras maldecía a los alteanos. Morgan jamás había oído a un hombre gritar tan fuerte, deformar tanto el tono antes familiar de su propia voz. Fue al acercarse a aquella conmoción que dio con Niles, demasiado separado de la escena como para ser parte, mas lo suficientemente cerca como para presenciarla.

Se dirigió directamente hacia él, segura de que no podría ser otro con tan particulares características. La cubría una corta capa color granate más de paseo que de viaje, que se abría desde el cuello con un borde de volados, dándole a la joven de corto cabello negro un aspecto inofensivo de aldeana de decente familia. De todos modos, el pueblo ya no estaba atento a nadie nuevo. Aún a sabiendas de que ella misma probablemente tampoco sería reconocida de inmediato, acortó todo el proceso al aproximarse sin dudar al espía, tomando su gruesa muñeca con firmeza al detenerse junto a él. Le haló en su propia dirección. - ¿Niles? Soy Morgan. - Se anunció de inmediato, alzando la vista al hombre y su único ojo visible, de color azul, como se le había indicado. Pasó la vista rápidamente por su aspecto, calculando que había hecho un trabajo bastante bueno en parecer de por allí, parecer común y por supuesto mantenerse a resguardo. Entonces, segura de que tenía al indicado, le sonrió amplia y amistosamente. - Hola hola. Vine en cuanto pude, ¿cómo van las cosas? ¿Qué estamos mirando aquí? -

Había tenido prisa por llegar, mas no la tenía por actuar. No podía comprometer todo lo que tenía en juego tan fácilmente como el mago había comprometido su propia identidad, ni involucrar a cualquiera de los que quedaban al margen, que habían evadido ser relacionados con él. Quería ayudarlo, indudablemente, pero veía ya que no era una situación bajo cualquier semblanza de control, ni limpia. Primero, oiría de Niles y juzgaría, luego decidiría qué hacer con el mago que se desgañitaba y el pueblo alteano. Desvió la mirada hacia la escena pública, que se había movido la plaza principal.
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Niles el Lun Jul 03, 2017 1:51 am

El horror de aquella escena ponía la piel de gallina hasta al arquero que había visto y vivido penurias que pocos podían imaginar pero la forma en que avanzaban los hechos le helaba el pecho. Una tuba solía ser como una ola, crecía apresuradamente, llegaba a su punto máximo y se rompía contra las rocas quedando en solo un poco de espuma que se esfumaba en la superficie. Había supuesto que como mucho llegarían a golpearlo un poco, arrastrarlo con el sherif y puesto a prisión hasta que la guardia real llegase para hacerse cargo, pero cuando eso ocurriese ellos ya estarían lejos y quedaría en manos de la estratega a cargo decidir si hacer un rescate enseguida después de la partida de los hombres de Nohr o esperar un momento más oportuno. Sin embargo todo parecía estar escalando cada vez más y más, la gente se sumaba y el odio se hacía presente, los gritos de la gente se volvían cada vez más creativos en los insultos y se turnaban para golpear al mago que desesperado lanzaba maldiciones e invocaba la ira del dragón oscuro sobre ellos. Le habían encontrado entre sus ropas ya desgarradas el libro cuando el desdichado mago intentó acudir a el y golpeando su mano con un martillo de herrero se lo habían quitado y había caído al piso sin que nadie se atreviese a tocarlo de donde había caído. Niles había visto la mano y por como habían quedado los dedos de la misma podía suponer que tenía demasiadas fracturas como par que pudiese utilizarla nuevamente en su vida.

Se encontraba cruzado de brazos mirando la escena y el otro mago que le acompañaba se había apartado incapaz de seguir viendo y ya enfermo del estomago por escuchar los gritos de su compañero. Bajó la mirada a la joven que le tomaba del brazo y se sorprendió con sicenridad al ver a una muchacha tan joven, sabía que era una mujer quien estaba liderando el operativo pero se había imaginado a alguien bastante mayor. Ella sabía su nombre y diciendo el propio ya asumía que sería suficiente para que sea ella, volvió la mirada a la escena dejando que la gente avanzara hacia la plaza - Le ha tirado una cerveza en la cara a un clérigo que predicaba por Naga y tras una leve pelea, una botella rota, una silla tirada, nada grave, mencionó al oscuro... Todos perdieron la cabeza. - no sería tan idiota como para mencionar a Grima ni aunque estuviese hablando en voz baja y no viese a nadie cerca, ya veía lo que estaba pasando y no quería que fuese eso pero hacia él - La gente está tomando justicia en mano propia... espero ordenes para proceder. - dijo corto y al pie dando a entender que estaba dispuesto a intentar salvarlo pero la escena no mostraba nada bueno.

Unos niños con palos que correteaban entre la turba encontraron el libro y trayendo uno de ellos una rama con la punta prendida fuego desde la forja comenzaron a discutir entre ellos si lo prendían fuego o no, el de la rama lo empujó con la punta encendida y el fuego comenzó a tocar la punta. Fue una señora mayor que corrió hacia ellos y tomando violentamente al niño de la muñeca le golpeó con su mano abierta en la cabeza y lo apartó gritando por el peligro que podía hacer un libro mágico prendido fuego pero no se atrevió a acercarse a apagar el fuego.


Última edición por Niles el Jue Ago 31, 2017 7:36 pm, editado 1 vez
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Morgan el Mar Ago 01, 2017 1:02 am

La historia que Niles contaba era bastante más breve y simplificada que la que había reportado el mago oscuro en el campamento. No obstante, Morgan supuso que su propia pregunta era la que había sido redundante, al volver la vista hacia la escena pública; ¿qué más podía cualquiera de ellos decirle del asunto, sino la apabullante verdad de cómo había llegado a ser así? La joven suspiró sonoramente, soltando la gruesa muñeca ajena para cruzarse de brazos y girárse en la misma dirección que Niles enfrentaba. Por largos momentos no hizo más que observar la calle principal del pueblo, en busca de la figura del mago entre los numerosos aldeanos que lo rodeaban, casi que sospechando ya que no vería sino a un cuerpo inerte surgir. Y sin embargo, allí estaba. Aparecía aún entre imprecaciones, cuando conseguía tomar distancia de la turba con torpeza o cuando alguien le empujaba de sopetón, aunque siempre por breves instantes, apenas asomos de su ropa aquí y allá. - Síp, eso parece. - Musitó. La situación del hombre no lucía bien. Si bien no conseguía ver heridas ni sangre en el suelo desde donde estaba, tan sólo capaz de guiarse por los desgarradores desniveles en la voz y la violencia de los gritos, con eso le era suficiente. Ladeó la cabeza, mirando de reojo al hombre mayor a su lado. - Haces bien de no meterte en ello. Ya no tiene vuelta atrás... ¿no? -

La pregunta no era más que retórica. Para aquel mago en particular no había vuelta atrás, aunque la situación general no era en absoluto descontrolada y podía ser aún salvable. En cuanto a las órdenes que el arquero aguardaba, al parecer tan eficaz como siempre, no había más que un único y lógico curso de acción. Era la primera vez que recaía en manos de Morgan la decisión sobre la vida de un individuo en aquel modo, y sin embargo, era demasiado claro como para siquiera poner sobre la balanza otras opciones: si sólo él había arruinado su coartada, los demás debían continuar con la operación. No había modo de auxiliarlo cuando había cavado tan profunda su propia fosa. La estratega se mordió la comisura derecha de los labios, ahuyentando sus dudas con un repaso mental de todo lo que dependía de la compra de armas aquel día. No obstante, restaba Niles aún. - Mira, ehh, ¿cómo te digo esto? Primero, dime que este de allí no era tu mejor amigo de la infancia o algo así... si le conocías mucho o... - Comenzó, carente de tacto y algo insensible como para manejar mejor su forma de expresarse. De a poco levantaba sus hombros bajo la capa, tensa, anticipando una especie de sobresalto de parte del otro tanto como se preparaba para la eventualidad de tener que discutir la decisión a tomar. - Y segundo, dime si pudieron conseguir las armas o si eso ya se estropeó. Porque tengo bastantes miles más movilizándose para esto todavía, y no tengo tanta soltura ahora mismo como para encontrar otro modo entero de hacer las cosas, ¿entiendes? -

Inclusive su voz, usualmente jovial y ruidosa, se mantenía en un volumen bajo, dedicado sólo a quien le acompañaba. No era simple para ella misma ponerse a términos con la decisión que sabía que le tocaba comunicar, y prácticamente desconociendo al hombre mayor esperaba una infinidad de reacciones distintas de su parte. De cualquier modo, antes de que pudiese agregar cualquier otra cosa, una sensación súbita y extraña le hizo estremecerse dentro de la capa color granate, soltando un corto pero agudo ruidito de sorpresa. Erizada por completo, Morgan abrió los ojos de par en par, tardando aún unos instantes en enfocarse adecuadamente en la causa de la horrenda inquietud. La violencia del mago plegiano había sido contenida con firmes y gruesas ataduras, probablemente cuerdas de carreta o de tareas pesadas, mas desde su lugar en un poste para atar caballos sus maldiciones eran aulladas con más ímpetu que nunca, su voz tomando fuerza a medida que una aterradora aura impregnaba el aire a su alrededor, alcanzando inclusive la posición de la estratega. Sujeta demasiadas veces en el pasado a rituales colmados de aquella clase de maldiciones, rituales que no había soportado con éxito, Morgan era en exceso propensa a ellas.

- Ugghhh, ¿sientes eso? - Preguntó en un agitado susurro, apretando los párpados cerrados por un momento, para permitir que el estremecimiento la recorriese y prontamente controlarlo mejor. Y sin embargo, no era la única que había reaccionado a la maldición. Varios de los aldeanos habían gritado y retrocedido en el inexplicable temor impuesto sobre ellos, muchos volviendo la vista con viva sospecha al tomo oscuro que tan sólo yacía ardiendo a buena distancia de su dueño. Otros, alterados por la presencia del mago, habían tornado sus reacciones tanto más violentas que antes, gritándole de regreso para que cesara sus invocaciones. Un hombre particularmente resuelto se atrevió a patear hacia el cautivo el libro en llamas, reclamando que detuviera lo que fuera que sucedía.
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Niles el Vie Sep 01, 2017 2:08 am

Con Leon había aprendido a no juzgar por el tamaño u edad a alguien del ejército, cuando le había jurado lealtad el pequeño rubio que le había perdonado la vida y proclamado su propiedad apenas su pasaba su cintura y mostraba aún como un niño mimado que tenía una frialdad y determinación para ese tipo de situaciones que le impuso respeto. Influía también el simple hecho de que él venía de un lugar donde los niños eran forzados a crecer rápido y alguien con un tercio de la edad de Morgan ya era tan avispado como para engañar a un hombre adulto. A la suma de que por su línea de trabajo ya la muerte era algo normal así como la tortura no se extrañaba ni sorprendía de lo que veía ni de las decisiones que la pelinegra optase por tomar.

Atento a ella no apartaba la vista del mórbido espectáculo, ya los gritos del mago oscuro no eran más que aullido que parecían no provenir de un humano, un sonido escalofriante para muchos pero lamentablemente conocido para el peliblanco. Aquella deforme voz parecía tomar un tinte más oscuro y profundo a medida que la luz se alejaba desde donde se encontraba, como si él mismo emitiese la sombra que comenzaba a cubrir a los cercanos, como una gran nube de tormenta aunque el cielo se mostrase enteramente despejado. Niles negó con la cabeza haciendo una mueca que similaba una sonrisa - Ni le conocía hasta hoy pero que sepa, señorita, que a ordenes de mi señor estoy a su disposición completa, de ordenarsemelo dispararía a mi propia madre de tenerla. Claro, mientras no atente contra la familia que quien sirvo. - aclaró sin nombres como siempre pese a que no había nadie cerca, ni siquiera el compañero del mago oscuro que se había apartado ya suficiente como para no ser parte de la escena y se había sentado con su cabeza entre sus manos en un mur bajo que delimitaba esa parte del pueblo con unos plantíos de trigo, demasiado abrumado por lo ocurrido con su amigo, el arquero señaló con la cabeza en su dirección - No creo igual de aquel, parecían cercanos. -

Cayó en cuenta de la sensación conocida, un escalofrío casi que agradable le recorrió antes de que su cuerpo emitiese un temblor de inquietud. Leon utilizaba mucho aquella habilidad así como Odin y ya estaba sumamente acostumbrado a la exposición, tanto que casi la encontraba reconfortante. Leon en particular lo exponía constantemente a la magia oscura, sus entrenamientos era básicamente el mago experimentando sus nuevos hechizos sobre él y más de una vez le había dejado al borde de la muerte pero con la ventaja de generar cierta resistencia hacia la magia, o mínimo una costumbre pese a que un hechizo ofensivo le hiciera tanto daño como a cualquier otro. Al ver a la joven estremecerse asintió con la cabeza - No va a ser su mejor jugada... cuando la gente sienta más la presencia del oscuro más loca se pondrá... lo último que necesitamos es que lleguen a atraer la atención de los templos de Naga... clérigos de luz podrían poner en riesgo todo... - creía en leyendas y en rumores, nunca había visto un mago de luz pero sabía que eran temidos entre los seguidores de Grima y había escuchado variedad de historias, desde que Naga misma les señalaba a los adeptos a su enemigo eterno, o que veían la oscuridad en las almas de los demás por su propia alma iluminada, que tenían el poder de Naga tal como los magos oscuros lo poseían de Grima y el choque de ambos podía generar destrucciones inimaginables. Y claro, un país adorador de Naga debía de tener clérigos de luz en alguno de sus templos.

Tal como había dicho, los aldeanos se alteraron, algunos gritaron temerosos y cesaron pero la gran mayoría solo se enfurecieron más, gritaron al mago y al cielo, llamaron a Naga y enviaron por el clérigo del lugar que se mantenía resguardado en el humilde templo, siendo solo un clérigo que apenas podía utilizar un bastón de heal no se sentía capaz de enfrentar a un mago oscuro que aparentemente estaba invocando a Grima mismo como los enloquecidos aldeanos aseguraban. El libro siguió consumiéndose frente a los pies del mago que con su cabeza gacha, al no verse más atacado siguió gritando su maldición. Su rostro se veía ya deformado por los golpes, la sangre cubría gran parte de sus facciones y tanto una de sus piernas como ambos brazos se veían seriamente heridos y en ángulos que no era natural ni sencillo de mirar. Al no ver el fuego apagarse y el mago seguir bramando ante el oscuro un robusto hombre con un atizador de fragua que no era más que un fierro largo con una afilada punta curva en un extremo se acercó y golpeó al mago en el estómago gritando que se detuviese, alentados nuevamente al ver que el mago se detenía por un momento para escupir sangre y nada más ocurría los demás volvieron a arremolinarse contra el indefenso hombre que ahora atado no podía hacer más nada que recibir los golpes. El libro seguía ardiendo y al alcanzar las tapas de cuero el fuego soltó humo oscuro y las llamas crecieron un tanto más. El mismo hombre del atizador empujó con el mismo el libro hasta los pies del desgraciado “¡Si tanto adora a su Dios que arda hasta reunirse con él!” gritó y recibió gritos de aliento.
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Morgan el Lun Oct 09, 2017 11:21 pm

Efectivamente miró por sobre su hombro al otro mago, el otro miembro de la operación que había tenido la suerte de no ser visto demasiado cerca de su compañero en el momento crítico y evadir así terminar golpeado, arrastrado por medio pueblo y atado junto a él, pero no le dedicó más de un instante de su atención. Era claro que no estaba en condiciones de participar de nada, ni debía Morgan molestarse demasiado con él. Por otro lado, Niles mostraba ser del tipo que sólo se centraba en continuar el trabajo, curado de sensibilidades o de espantos quizás; mirándolo sólo a él y asegurándose de hablar sólo para sus oídos, la estratega se mantuvo erguida, asintió una única vez con un movimiento de su desarreglado cabello y declaró con lentitud. - Nada que hacerle, entonces. No podemos involucrarnos. Cuida que nadie lo haga, ¿sí? Sólo recogemos el cargamento de armas como sea y dejamos este lugar, por si las dudas. - Soltó el resto de su aire en un marcado suspiro, desviando la vista con una suerte de cansancio en su rostro pueril. - ¿Puedes ir tú sólo a eso, Niles? Tu equipo ya no está muy, eh, disponible o en condiciones de hacerlo con cuidado, y yo tengo que... pues, manejar las repercusiones de esto. -

Esa era la decisión final. No obstante, el gesto en el rostro de quien acababa de plantearla no era totalmente hermético, había pesar en el leve fruncir de su entrecejo, y era que la joven mujer aún no se había hecho del todo insensible a lo que ocurría; carecía de buena empatía y solía estar demasiado enfocada egocéntricamente como para preocuparse de los demás, pero si era enfrentada a la clara decisión sobre la vida de un aliado de ese modo, por supuesto que le era difícil darla. Más difícil que hacer cálculos estratégicos y enviar a 20 hombres, 20 unidades sin rostro, a un flanco muy peligroso de alguna formación. Toda esa situación con Nohr le estaba dando sus primeras experiencias como mandamás, dictaminando sacrificios y mirándolos ocurrir ante sus ojos, y si bien siempre sabía dilucidar la forma correcta de proceder, no era como si no sintiera el peso. Lo sentía, por seguro. Lo sentía sobre sus hombros en ese mismo instante. Era sólo que no dejaba que eso detuviera a la Hija del Dios Oscuro, no dejaba que la angustia de las decisiones necesarias la alejara del éxito al final del todo. Su ambición era aún muchísimo más grande que su sensibilidad. Sin saber si por allí yacía otra causa de sus escalofríos o si se trataba tan sólo de la agitante y cargada atmósfera, Morgan se decidió a dejar de lado esa inquietud sin provecho. Sin nada que hacer allí, lo mejor sería separarse de la escena cuyo final podía ya asumirse y continuar con el trabajo. No quería quedarse lo suficiente como para preocupar a Niles, quien hasta el momento era la viva imagen de la calma, con ideas de acólitos de Naga. Mirando nuevamente al algo corpulento arquero a su lado puso sus manos autoritariamente en sus caderas, tornando más acampanada todavía la forma de su linda pero simplona capa de pueblerina, y con un movimiento de la cabeza le indicó andar. Tenía a un hombre funcional todavía, uno bueno y servicial al parecer, y quería mantenerlo así.

- Venga, vamos. Hay que-- - Comenzó a decir, al tiempo que giraba sobre sus talones para echar a caminar, mas los sonidos en su entorno llamaron su atención otra vez. Los gritos que ya había comenzado a dejar de lado cambiaron. Era la turba la que clamaba más fuerte ahora, con la voz del arcano alzándose en nueva desesperación entre ellos. El libro ardía en llamas a sus pies y las personas comenzaban a aventarle manojos de paja para alimentarlas, repitiéndose de a gritos que el fuego sería la solución. Debiendo dar pasos atrás por el mismo fuego que ya tomaba, agitándose al viento contra los pies y talones del mago, lanzaban piedras para reemplazar a sus puños y patadas. Morgan volvió la cabeza para hallar a su vista la macabra muestra de odio, temor o lo que fuera que poseía a esas personas y no pudo sino separar mudamente los labios. Al decidir que era inútil quedarse a mirar, el predecible resultado que había tenido en mente era que dejaran atado al mago hasta que una figura de autoridad apareciera para encarcelarlo permanentemente, o enviarlo a una ejecución; no había pensado en justicia pública. No así. Nuevamente pesó en sus hombros el destino al que estaban dejando a un aliado. Ese día la estaba poniendo a prueba, mas antes que dudar, la estratega se mostró exasperada. Ceño fruncido, le habló en apresurados y fuertes murmullos al varón de tez morena con ella, aunque sin mirarlo a él. - ¿Esto hacen con cada mago negro que ven en Altea? ¿O con cada grimleal? ¡Y así se ponen en el terreno alto moralista después, como si fueran los oohhh tan santos del continente! - Dijo, sarcástica, canalizando la inquietud de su humor en una física, apretando las manos en puños que agitaba un poco dentro de su capa. En un gesto menos que apto para la señorita que era, de uno de sus puños alzó el dedo medio en la dirección general del pueblo, gruñendo y acallándose para evitarse mal lenguaje tanto como para evitarse alzar la voz. - Grrr... esto es mejor que ustedes, mie... hmph. -
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Niles el Jue Nov 02, 2017 2:21 pm

Crecer había sido duro para el arquero, había aprendido a las malas el no ser un alma sensible y que tenía que transformar su corazón en tripas si quería sobrevivir en un lugar tan inhóspito como eran las calles de Nohr. Había tenido que robarle a enfermos, ancianos y niños, había tenido que pelear por su comida y a joven edad se había enfrentado a la muerte. Había tenido que curarse él mismo de horribles heridas y curado a sus compañeros aunque esto significase juntar entrañas y volverlas a poner en el lugar. Nohr era un infierno si vivías por tu cuenta sin recursos en las partes más oscuras del país y sobreviviendo había aprendido no solo a pelear y apretar los dientes si no también a cuando no tenía que meterse. Este era uno de esos casos. Sin embargo entendía por que a la joven le resultaba tan difícil sobreponerse y mostrar un rostro tranquilo a la situación. Los aullidos del mago oscuro ya no parecían humanos y solo en contadas ocasiones en muy pero muy rara vez había escuchado sonidos similares salir de un humano, en alguna tortura demasiado extrema en las partes más profundas del castillo, si lo pensaba ni siquiera había escuchado gritar así a un hombre que había sido desmembrado por lobos en el bosque.

Apoyó su mano en la joven, de dedos finos pero angulosos, con sus articulaciones demasiado marcadas y algo rígidas después de tantas veces que se las había quebrado y forzado, apretó un poco su hombro en un gesto casi que paternal mientras miraba - Llevate al pobre de regreso contigo, yo me encargaré. - cuando pasó el sacerdote el peliblanco saludó con su cabeza, este parecía nervioso, mirando desde el exterior de la turba con un libro en su mano y un báculo en su cadera, se veía tan turbado como ellos pero se limitó a acercarse por un lado y comenzar a a leer del libro lo que parecía ser un sermón, no cambiaría nada pero tenía la esperanza de que la palabra de Naga calmase un poco a la turba. Sin embargo el fuego se alzó desde el libro, alimentado por el viento las llamas tomaron más fuerza y lamiendo los pies del mago este comenzó a gritar con más fuerza. La gente parecía complacida y agradecían a Naga por empujar el fuego hacia el maldito. Cuando la estratega se dio la vuelta para mirar la escena el arquero le tomó por ambos hombros y volvió a voltearla, sujeta comenzó a caminar y llevarla con bastante autoridad, lejos de la escena, al menos hasta detrás de una de las casas para que no viese directamente la escena. Los gritos se hacían cada vez más inhumanos y la turba cada vez clamaba más en euforia, alivio de ver algo de control sobre la situación y comenzaban a sentir que se hacía justicia - Creí que estaba al tanto de lo que ocurría en tierras extranjeras. No digo que sean cosas que ocurran todos los días pero he visto esta clase de comportamiento humano un par de veces. - incluso alejados de la escena ya se podía ver el humo alzarse al cielo, oscuro y pesado, la gente preocupada alimentaba más el fuego y los cánticos del sacerdote apenas se escuchaban entre la turba, palabras de bondad, de perdón, se podían llegar a escuchar.

No podía evitar sentir ternura por la pequeña estratega, en sus amplia capa parecía más pequeña de lo que era en realidad, siendo ya de por si una mujer de menudo tamaño. Apoyó su mano en la cabeza ajena y la despeinó un poco - En Nohr lo vivimos mucho con Hoshido, santos de la luz, grandes guías moralistas. Sin embargo son más traicioneros que un perro con rabia. - no conocía en profundidad el verdadero problema entre Nohr y Hoshido pero repetía las palabras de su señor sobre estos.
Frunció su nariz al sentir un olor fuerte entre el humo, madera quemada, ropa y... carne. Extrañamente era un aroma apetitoso, como cordero siendo asado. A sabiendas de lo que se trataba su semblante, antes más relajado, ahora se tornaba más serio y sombrío, un tanto turbado por sentir hambre de un olor que no era más que carne humana, de un humano que aún estaba gritando aunque ya casi sin fuerzas.
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Mensaje por Morgan el Vie Nov 03, 2017 2:56 am

No había notado al sacerdote alteano salir de su parroquia ni pasar junto a ellos. Lo cual era bueno, a su modo, pues lo más seguro era que su presencia hubiese enardecido más el iracundo humor de la mujer. Principalmente era Niles quien de forma oportuna le había bloqueado la vista de ello, parado cerca y llamando su atención con la mano tranquilizadora que posaba en su hombro, luego en ambos, girándola y empujando hasta ponerle los pies a andar; sin comprender del todo su gesto Morgan actuó por inercia, caminando por donde el mayor le guiaba, nada familiarizada con la disposición de ese pueblo y por ende dejándole guiar. No obstante aún farfullaba por lo bajo en el camino, indignada con la forma de los campesinos de lidiar con el enemigo y la hipocresía que a su parecer demostraban, llevando a fuego lo que consideraban maldito. Bajo el borde de su capa, sus manos tensas comprobaban la presencia de su espada enfundada a su lado. No iba a hacer nada impulsivo, pero no negaría que una parte de ella lo consideraba. Más aún cuando el humo oscuro se alzó más alto, acompañado del disonante sonido de gritos ahora puramente agónicos. Entonces Morgan hizo rápido amago de girarse de regreso en aquella dirección, de sortear a cuenta nueva el edificio que ahora le impedía la vista del suceso, viéndose interrumpida tanto por el cuerpo del arquero adulto como por sus calmas y resignadas palabras. Creyendo comprender de sopetón, justo en ese enotonces, por qué el hombre la había distanciado, la plegiana alzó la mirada a su único ojo sano con firmeza.

- Oye... ¿qué haces? - Cuestionó, suspicaz. No iba a descargar con él el enfado que sentía hacia otros muy específicos, pero sí merecía su propia dosis, si hacía lo que Morgan creía detectar. - Estoy enojada con ellos, no asustada de ellos, no necesito que me escuden. Soy una niña grande, ¿sabes? - Replicó, mano en su cadera, enfrentando la relajada disposición del hombre sin reparo. No necesitaba protección, menos de algo que no amenazaba con lastimarla a ella. Dispuesta a rodear o quitar a Niles de su camino, igualmente debió de aproximarse, bajando su voz a un más discreto tono que acompañó puntualizando con el dedo índice en el aire. - La Hija del Dios Oscuro, te recuerdo. O sea-- muy lindo, pero he visto algunas cosas ya y no hace falta. - Sonrió un poco, de medio lado, para disipar cualquier errada impresión que el nohriano tuviese de ella. Propinándole un par de confianzudas palmadas de agradecimiento sobre el pecho, la altura que le quedaba cómoda de alcanzar ante él, se ladeó para pasar con facilidad por el espacio que dejaba de la calleja y asomarse a cuenta nueva al final de esta. Su memoria no retenía nada más que los últimos dos años con claridad, una existencia en la que los emergidos existían desde lo que parecía ser siempre, vivida enteramente en guerra. Como tal, la estratega era todo lo opuesto a una extraña al combate, a heridas graves y escenas grotescas.

Aunque nada tal y como esa situación. Al asomarse, habiendo quedado tan atrás, tanto las modestas edificaciones como la presencia de las demás personas entre ella y el sitio de la quema lo mantenía cubierto, imposible ver sino lo alto del poste para caballos y la columna del humo sobre el mismo. No obstante, la pérdida de fuerza en los desgañitados gritos, la tos por el humo y el decreciente volumen le permitían imaginarse con vividez lo que debía yacer allí. Morgan cruzó sus brazos, sujetándose a sí misma bajo la capa color granate, apoyó su costado en la esquina de la casa tras la que se habían metido y suspiró. - No sabía que así estaban las cosas. Nosotros tampoco somos inocentes de algún que otro sacrificio ritual en casa, eso se sabe, pero esto es otro nivel. Aparte, viniendo de los que siempre jugaron víctima con nosotros, como que ellos no hacían nada... especialmente el príncipe que tienen a cargo ahora, tan inofensivo que se hace. - Resopló. El príncipe que había respondido su carta era su principal ejemplo, adecuado precursor de la gente de su país; tan creyente en su dragón de luz que se escandalizaba por nada ante menciones de Grima, apegado a tiesos modales y haciendo todo desde su exaltado pedestal. No le cabía duda ya que estaba lejos de ser sólo un pacífico fiel amenazado por la sombra del dragón caído, que aquello era más una lucha velada que ataques unilaterales. Y si ya estaban atacándose mutuamente, poco motivo veía ella para mantener la larga tensión entre sus reinos. Tal como su hermano gemelo había dicho, después de Hoshido tendría que llegarle la hora a Altea. Pensativa, la joven de ojos violeta buscó a Niles con la mirada, cerciorándose de que siguiera allí y cerca, antes de proseguir. - Esta vez tenemos un trabajo que terminar. Hay que entregar las armas para seguir con la operación de Hoshido. Pero... esto va a tener repercusión después, apenas me vuelva a Plegia. - Le avisó, seria. Estimaba que él también debía saberlo, presenciando lo mismo que ella presenciaba allí. - Tú eres mi testigo, Niles. De que esto pasó. Así que nos quedamos hasta el final, para llevarnos la historia bien contada. Tápate el ojito si quieres, aunque no pareces del tipo, ehh, sensible. -


Última edición por Morgan el Vie Nov 03, 2017 7:00 pm, editado 1 vez
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Niles el Vie Nov 03, 2017 2:00 pm

Bien, la pequeña estratega tenía personalidad y una muy fuerte aparentemente, su apariencia adorable y pequeña no era más que una distracción para la fiera que parecía ser. Fuerte como un toro y con un estomago más fuerte del que el peliblanco hubiese pensado la jovencita se giraba hacia él y se le imponía sin que le importase que le llevase más de una cabeza de altura. Le sonrió y alzó sus manos de manera inofensiva mientras cerraba su único ojo, ella era quien mandaba y él no era quien ni para juzgarla ni para impedirle hacer lo que deseara, solo dio un paso a un lado para dejarla pasar y la siguió muy de cerca. La notaba un poco alterada aún y no quería que hiciera ninguna tontería impulsiva, no la detendría, pero si intentaría ayudarla si alguno la llegaba a atacar - Bien, bien, no me pondré en su camino, señorita grande. No creo que les tema solo que no es una imagen linda de ver y quizás le estaba afectando demasiado~ - habló desde su espalda mirando sobre ella la escena desde la seguridad de la esquina de aquella casa.

Desde su posición solo se veían un montón de espaldas y algunas llamas que se alzaban sobre las cabezas de los pueblerinos que observaban la escena. Los gritos ya eran solo lamentos y el aire comenzó a sentirse más liviano, el miedo que le había estado tensando su espalda y presionando sobre su estómago se desvanecía a medida que el mago que profería tal maldición comenzaba a perecer. Sonrió ante las palabras de la jvoencita, mucho más informada de todo el asunto político y social de lo que había pensado el arquero - Los más santos son los peores, de lo que más hay que temer. Quienes tienen las manos más limpias no son quienes menos han hecho si no quien más se las lava. - levantó su mentón para señalar a los pueblerinos, cada uno de ellos, ya calmados del impacto inicial ya solo observaban tranquilos como la amenaza se consumía con las llamas. Cada uno de ellos parecía inocente, con sus ropas de alegres colores, sus familias convencionales con niños de mejillas regordetas. Los había visto en la mañana, una mujer vendiendo huevos frescos en un canasto junto con su hija que vendría queso y bollos calientes, un hombre sudoroso golpeando una espada en la fragua saludaba a los que pasaban, tanto extranjeros como vecinos, los niños habían jugado en las calles correteando gallinas y amablemente el tabernero le había atendido con una sonrisa pese a ser un completo extraño sin las mejores pintas pese a lo que podía hacer con su ropa. Si no conociera tan bien la oscuridad que se escondía en los corazones más puros hasta diría que estaba sorprendido.

Se enderezó cuando ella se giró para enfrentarlo pero no retrocedió pese a estar sumamente cerca de la joven, casi que encorvado sobre ella cuando estaba mirando, solo escuadró sus hombros y la miró expectante. Sonrió y asintió una única vez con su cabeza para indicarle que comprendía y aceptaba lo que decía - Creo que su palabra será más que suficiente, no dará peso la de una sucia zariguella como yo. Claro, si la necesita es suya. - alzó su mirada un poco y se adelantó por el costado de la joven - Si quiere podemos acercarnos, antes de irme de aquí levantaré algunos testimonios de la gente, siempre es interesante saber como ellos vieron las cosas. - estaba seguro ya lo que dirían, que el mago atacó, que no tuvieron opción, seguramente con cosas tan verosímiles como que el cielo se puso negro y fue la misma divinidad de Naga que lo prendió fuego. Claro, él asentiría y seguiría escuchando interesado, no sería tan insensato como el mago como para terminar también atado y prendido fuego.
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Morgan el Dom Nov 05, 2017 6:04 pm

La estratega no lo admitiría con facilidad, mucho menos tras haber prácticamente exigido su derecho a no ser escudada de nada, pero Niles tenía razón. Lo que presenciaba la había afectado. Tomaría una clase especialmente profunda de apatía y desconexión para con otros seres humanos ignorar el horrendo final que se le daba a un aliado, como estaba sucediendo con aquel mago, y Morgan podía ser tremendamente egoísta y desconsiderada, pero le faltaba muchísimo para llegar a tamaña pérdida de humanidad. Aún le removía un poco las entrañas oír la voz decreciente, y dudaba respecto a que su estómago soportara verlo atado entre las llamas, si es que pudiese. Cierto era que había visto muchas cosas dignas de construir el temple de una guerrera, había abierto seres con su espada y matado con los puños en momentos de desesperación, pero nada como eso. Tragó saliva, permitiéndose de momento, mientras reunía su propio coraje, sólo seguir el movimiento ajeno, apuntándole a los pueblerinos que no lucían como nada menos que la pintada imagen de vidas simples, honestas y bondadosas. Algunos de ellos hasta podrían haber saludado o interactuado con los extranjeros un par de horas antes. Las palabras de Niles sonaban un buen tanto como aquella apatía de años a la que la joven no pretendía llegar, mas le parecían igualmente acertadas. - ¡Cierto! Elocuente sujeto-- es tal como lo dices. Entre más santos se creen, peor van. - Concordó, ahora segura respecto a Altea en general.

Y con eso le era suficiente, francamente, para tomar las medidas que ya formulaba en fuero interno. Con su testimonio y la confirmación de un testigo nohriano, de ser necesario, podría insistir en ambos reinos para que algo se hiciese respecto al trato de Altea hacia ellos; o cuanto menos que Plegia diese el paso, estando Nohr aún atado por viejos tratos. No obstante, el arquero ofrecía más. Podía aún reunirle un poco más de material concreto. Era innegable que podría serle útil, pero la invitación a acercarse de regreso al sitio de la quema no era precisamente tentadora para la joven, que aún se sostenía a sí misma dentro de su capa nueva. Sólo había una respuesta que podía dar con firmeza. Sabiéndolo, alzó la vista al hombre mayor, inafectada por su cercanía pues ella misma invadía continuamente a los demás, y sin distanciarse sólo asintió con la cabeza. - ...mh. Sí. A ver en qué están los demás. - Dijo. La actitud que la gente mostrara hacia el mago, o incluso sólo la del acólito espiritualmente a cargo de esa gente, sería buena de reportar. Hasta con caminar y oír un poco bastaría. Haciendo consciente esfuerzo por sonreír, Morgan no tardó en tomar una actitud bromista para con la trabajadora disposición del otro, sacando de su capa una mano para gesticular con esta al hablarle. - Te haces muy útil, hasta diría que me estás adulando por un ascenso de sueldo o algo. ¡Te aviso que eso no es conmigo! Como mucho, de mi te puedes ganar una comida antes de partir. No tengo para más, eh. -

Dicho eso, se volvió para salir de la calleja y echó a paso lento a andar, tomando momentáneamente el antebrazo ajeno otra vez para llevarlo consigo. Una parte de ella habría querido continuar sujetándose de alguien, pero se recordó que así estaba bien, que nada debía haber allí a lo que ella temiera. No valía la pena. Manteniendo el ritmo de su andar en uno lento, sin mostrar especial prisa ni dirección demasiado fija, la muchacha de pequeña estatura caminó entre los pueblerinos, acercándose al centro del mayor acontecimiento que ese lugar debía haber visto en meses, mas a su vez sólo dando un largo rodeo. El murmullo público no crecía, mas la voz agonizante del mago oscuro moría entre las demás, llegando en pocos momentos a silenciarse por completo. Consciente de eso, sólo entonces Morgan volvió la cabeza hacia Niles, lanzándole una mirada de cautela antes de hablarle en un privado murmullo.

- Pero... en fin, creo que sí será bueno tener al menos un testigo de Nohr. No es sólo por avisarlo y ya. - Dijo. Creía que el hombre merecía saber con exactitud lo que se pondría en la balanza, a la vez que creía que tenía la calma suficiente como para no tomar especial reacción. - Llevamos mucho tiempo dando vueltas con Altea, o eso creo. Pero, sumando esto... quizás las cosas cambien de una vez. Ya decía mi hermano que todo lo que ha estado ocurriendo puede ser señal de que es hora de darle final al asunto. O sea, encargarnos de Hoshido primero, sí, pero luego... - Explicó; no hacía mucho había llegado, junto a su gemelo, a la conclusión de que los reinos fieles al oscuro parecían estar teniendo mejor suerte en lidiar con la crisis mundial que sus enemigos. En su momento, había parecido una suerte de omen. Era por ello que habían partido a Nohr y terminado asistiendo con la caída de Hoshido en primer lugar, y sería argumento para el siguiente movimiento que Morgan ya deseaba. Alzándose un poco en puntas de pie para acercarse junto al nohriano, a modo de mantener la voz baja, culminó. - Plegia tendrá que ir a por Altea de una buena vez. O Padre Grima los pone bajo control, o lo hago yo en su lugar. -
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Niles el Dom Nov 12, 2017 10:15 pm

Sonrió ampliamente por el comentario de la jovencita, le daba algo de ternura verla así de enojada. Desconocía si era una guerrera o no, no lo parecía, pero sabía que tenía el poder de mover un ejercito entero si no más, así que esa ira era peligrosa, le alegraba que estuviese dirigida a un reino del norte y no hacia su país o mismo a él. Negó con la cabeza y cerró su ojo visible - No te preocupes, no cazo aumentos, mi lord me paga bien y si necesito más siempre puedo tomar trabajos en el camino... o tomar algo de algún noble distraído. - no ocultaba a que se dedicaba por fuera de sus trabajos en el ejercito, se veía a leguas de distancia que no era un caballero de brillante armadura con el emblema de Nohr en el pecho y pese a que en ese momento vistiese bastante decente, su aspecto general dejaba en claro que era una de esas personas que harían cualquier cosa por el precio justo y no tenía miedo de ensuciarse las manos con cualquier clase de trabajo, incluso uno que manchase su nombre... si es que daba su verdadero nombre. Su sonrisa fue sincera - Aunque no rechazaré una cena, pero por la compañía más que por la comida, se ve que eres una chica interesante. - no mentía, le llamaba la atención que alguien de apariencia tan joven tuviese tanto poder y una personalidad tanto fuerte como adorable a su parecer.

Avanzó a la par de ella entre la gente, mucho más calmada ahora que veían a la amenaza morir bajo las llamas, se atrevía a decir que en el murmullo de la gente hasta sentía cierto aire festivo, algo un poco escalofriante si se pensaba fríamente en el pueblo que estaban y lo que estaba ocurriendo. Observó al cuerpo entre las llamas, una figura negra calcinada ya, lánguida contra el poste sostenido solo por una cadena, pues las cuerdas ya se habían terminado de quemar así como su ropa. Nuevamente lo que más le contraía el estomago era el aroma, lejos de ser desagradable ahora era más a chicharrón que a carne asada, pero igualmente apetitoso, de no saber de donde provenía probablemente hubiese sentido hambre en lugar de repulsión. Con el recitar del sacerdote de fondo y el murmullo de la gente debió de inclinarse hacia ella para escucharla sin obligarla a alzar la voz. Asintió al pesado dialogo que daba, comprendía perfectamente a lo que se refería: Guerra. Ansioso de enterarse de aquello miró a la joven y luego al plegiano - No está en mi decidir esas cosas, pero si mi amo apoya su causa cuenta con mis flechas. - si había una guerra y Plegia estaba ayudando a Nohr con su causa no veía razón de por que Nohr no ayudaría a Plegia aunque sabía que su entendimiento en asuntos políticos era más que nulo. De todas formas haría como se le mandase... o cuando se le pagase, si es que no tenía ordenes directas de Leon de no interceder siempre podía apoyar como un simple mercenario.
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Morgan el Lun Nov 13, 2017 4:28 pm

Haría caso omiso de los métodos de reunir fondos que el arquero estaba mencionando, pues ni le apetecía gastarse en controlar a las tropas de alguien más, ni era asunto suyo a fin de cuentas, aunque le causaba cierta gracia que se lo mencionara tan a la ligera. Demostraba sinceridad, al menos. Entretenida por ello, la estratega dio una breve risa, bastante más fácil que la sonrisa confiada que había estado teniendo que esforzarse para mantener hasta entonces. La actitud del hombre mayor, en efecto, le facilitaba un poco la situación entera. Debía de agradecérselo. El ambiente un tanto aliviando a su alrededor se acentuó cuando dio su respuesta, palabras que nuevamente resultaron aduladoras, aunque de un modo más personal que la pequeña mujer no había estado anticipando en absoluto. - ¿Eeh? Qué descarado, pero lindo de tu parte. - Sacudió la cabeza un poco al replicar, dejando en claro que se lo tomaba a broma, más que cualquier otra cosa. Cualquier avance hacia ella solía ser respondido en ese modo, restándole todo impacto o arruinando cual fuera el humor de ello antes de considerarlo siquiera. Igualmente, no tardó en codearlo y acceder; no era como si Niles fuese su tipo ideal, por decir lo menos, pero una cena amistosa con alguien que la tratara con halagos era un plan agradable con el que distraer su mente. - No era juntos, me refería a que te dejaba paga la comida. Pero, ajá, no me molesta dejarte mi compañía hoy si te portas justo así. Será bueno después de todo... esto. -

Su mano gesticuló vagamente derredor. Cuando saliera de ese entorno, querría dejarlo atrás en toda forma posible y sospechaba que no sería fácil. No obstante, debía reconocer que el nohriano la había ayudado en considerable medida, retirando su concentración por un instante del tenso escenario. Hacía varios momentos ya que los gritos habían cesado y la gente, murmurando con más ahínco entre sí, comenzaba a dispersarse en pasos apresurados. Morgan no se molestó en prestar oído a las conversaciones de a pares o en reducidos grupos, sospechando que no tendría la serenidad como para oír ciertas cosas y permanecer ajena; eso lo dejó enteramente al mayor, para pedírselo como parte de su testimonio o reporte luego. Sería importante poder decir si el pueblo había apoyado o no lo sucedido esa jornada, aunque considerando que ellos mismos lo habían comenzado, podía considerar eso cubierto. Por su parte ella, siguiendo con una mirada descontenta las espaldas de los pueblerinos que tan inocentes se hacían ver ahora, sólo avanzó lo suficiente como para verse ante la plaza principal otra vez. Una parte de ella había hecho todo menos desearlo, tenido todo menos esa intención, pero Niles tranquilamente se había encaminado hacia ese punto y después de todo era necesario. Una vez allí, no necesitó hacer más que levantar la vista por un instante a donde yacía el cuerpo del ejecutado, soportando momentáneamente la visión. Asintió a las palabras dichas a su lado, sólo para sus oídos.

- Bien. Bueno saberlo. - Contestó, soltando un corto suspiro. Confirmada la muerte del grimleal y confirmadas las condiciones, no había motivo para quedarse a contemplar una escena poco agradable por más tiempo. Tan sólo volvió la cabeza por algunos segundos en dirección al sacerdote que aún recitaba rezos a sus diosa, contando con que su vista puesta en su libro le haría ignorar que era observado. Tras ello, sin más, se giró para dar su espalda al sitio. - No tenemos nada más que ver aquí, entonces. Hora de ir a terminar el trabajo, que bastante a medias quedó. Vámonos, Niles. - Con un gesto de la mano y los dedos le indicó que la siguiera, alejándose ya a paso resuelto del núcleo de aquel pueblo. Recogerían a su otro compañero, llevarían a fin lo que habían ido a ese sitio para hacer en primer lugar y procederían. De todos modos, Morgan ya había tomado su decisión respecto a lo que haría después.
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Re: [Social] El final de uno puede ser el inicio de algo más grande [Privado Morgan]

Mensaje por Eliwood el Mar Nov 14, 2017 1:25 am

Tema cerrado. 50G a cada participante.

Ambos obtienen +1 EXP.

Gracias al incremento de experiencia, la barra de EXP de Morgan ha sido maximizada.

- Class Change -



¡Morgan ha ascendido de Tactician a Grandmaster!

¡El nivel de uso de espadas ha sido aumentado! ¡El uso del Pergamino de Armas confiere aumento adicional!
La barra de EXP es reseteada. De ahora en adelante, sólo los temas tipo Campaña, Entrenamiento y Misión darán incrementos de EXP.

¡¡Felicitaciones!!
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