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[Campaña de liberación] Intercepción al alba [Bâhir & Edna]

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[Campaña de liberación] Intercepción al alba [Bâhir & Edna]

Mensaje por Bâhir el Miér Mayo 17, 2017 7:40 pm

El bello amanecer surgió sobre el mar del sur de Valentia, tiñendo de escarlata las aguas que cubrían todo lo que la vista alcanzaba si uno miraba al frente, haciendo desaparecer progresivamente las estrellas y la luna por un cielo claro y despejado. Prometía ser un día con algo de viento pero de clima agradable, algo raro en el nuevo país de Shindhu, donde el calor agobiante se daba de la mano con la humedad de la selva que cubría la mayor parte del territorio, por lo que el viento, en aquella jornada, ayudaría a los habitantes del lugar a aguantar mejor las temperaturas a las que se enfrentaban diariamente… Sin embargo, ninguno de los que estaban presentes allí, en la pequeña playa que dejaba ver el salir del sol sobre la aparente eterna extensión de agua, se preocupaba precisamente por la temperatura o las condiciones climáticas con las que contarían en aquella jornada.

-Las velas son totalmente visibles, incluso parte del casco de su nave…- Murmurando para su propio cuello, un hombre de piel oscura observaba la línea del horizonte, tratando de evitar ser cegado por el sol mientras sus ojos se encontraban clavados en una figura que se acercaba progresivamente, la cual destacaba al formar una irregularidad en la recta línea que era el horizonte donde mar y cielo se besaban. Aquel barco, según le habían confirmado las garzas que había enviado como vigilantes, estaba ocupado por un grupo emergido que portaba banderas extranjeras. No era un grupo excesivamente grande, no más de veinticinco pero no menos de quince, pero que podría hacer mucho daño al recién establecido reino si entraban en la selva de forma cautelosa y asaltaban las aldeas aún en reconstrucción o a los trabajadores encargados de limpiar y reparar los caminos que unían las mismas, o incluso si eran capaces de llegar a la universidad, aún en proceso de establecerse y erguirse como bastión de conocimiento, la cual se encontraba a un solo día de camino de aquel lugar. Por suerte, el barco había sido avistado tiempo atrás y su ruta había sido mapeada con éxito, lo que había permitido que una fuerza preventiva se desplegara en el lugar, dispuesta a tomar por sorpresa a los emergidos y desbaratar su golpe antes de que se llevara a cabo.

Bâhir, el beorc al cargo de aquel ataque, giró su cabeza hacia los lados, comprobando que los laguz y humanos que le habían acompañado se encontraban a su alrededor. Todos los primeros eran mucho más ancianos y experimentados que él, pero habían accedido de buena gana a ponerse a las órdenes del profesor de historia de la Universidad, en el que habían puesto esperanza y respeto desde su llegada al sur de Valentia. -Separaos a no más de diez pasos de distancia entre vosotros en semicírculo, que haya conexión visual entre todos vosotros.- Los ojos de los allí presentes estaban cavados en su rostro, y sus oídos bebían delas palabras de recitaba. Al igual que en una de sus clases en cierta manera, aunque en aquella ocasión la materia de examen era tan importante de entender y aprender que podía significar la diferencia entre la vida y la muerte. -Un vez su barco llegue a tierra, esperad hasta que el empiecen a llegar a la arena antes de atacar, así los podremos controlar en pequeños grupos mientras el agua los retiene y será más fácil superarlos en número en combate.- Los pestañeos eran ocasionales, pues la concentración era máxima en escuchar las palabras del estratega de Shindhu pues, aunque todos los allí presentes sabían lo que este había planeado desde que concretó a que se enfrentaban, aquella era la última oportunidad de recordarlo y confirmar que todo era bien sabido.

-No creo que haga falta recordar que los que llevéis arco o utilicéis magia debéis tener doble de cuidado, tanto por vuestra seguridad como por la de aquellos que pelean en el mismo bando que vosotros. Asegurad antes de atacar, pues no creo que ninguno tenga que explicar luego a un compañero porque tiene una flecha en el hombro o quemaduras en la espalda.- Solo dos o tres de los defensores de la playa se atrevieron a reír levemente mientras el resto asentía en silencio, concienciados por la realidad que las palabras del maestro de la Universidad portaban.  -Eso cubre lo básico. ¿Alguna duda?- Solamente el silencio, cortante y tenso, respondió a su pregunta, estableciéndose en el lugar durante medio minuto antes de que el profesor respondiera a su propia pregunta. -Dispersaos como establecimos pues. Que Naga y la voluntad de Sissi os protejan.- Los defensores de la playa, obedientes, comenzaron a moverse hacia un lado u otro de la posición de Bâhir, quien simplemente avanzó hacia la playa cuando todos los que se encontraban a su lado se marcharon para situarse en su lugar establecido. Con pasos suaves pero seguros, el maestro de historia se detuvo en la última línea de vegetación de la jungla, observando el horizonte con una rodilla clavada en tierra, escondido tras una de las rocas que la marea había llevado años atrás hasta allí. Desde aquella posición veía claramente a la mayor parte de aquellos que peleaban a su lado, además de la figura del barco enemigo en la lejanía, el cual se acercaba a la playa de forma lenta pero inexorable, sin noticia ni idea alguna del comité de bienvenida que en su destino esperaba a su llegada.
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Re: [Campaña de liberación] Intercepción al alba [Bâhir & Edna]

Mensaje por Invitado el Dom Jun 04, 2017 12:43 pm

El viaje entre Illia y Sindhu era complejo, la mayoría de las rutas que se había usado desde antaño se habían vuelto peligrosas y ya muchos grupos de mercenarios habían caído en ellas desde que los emergidos se habían hecho notar en el continente. Aquello ponía en una compleja encrucijada a los Gremios, enviar a sus hombres y mujeres a otros países a realizar misiones traía consigo un gran riesgo, sin embargo, para algunos de ellos el poner en juego sus vidas les traía ganancias que jamás hubieran podido obtener en tiempos de paz. Edna era uno de esos mercenarios que se movían por el dinero, no le importaba la misión que le dieran, ni la distancia que tuviera que viajar con tal de volver a casa con una buena paga. Aquella era la única vida que conocía, y esto aplicaba para la mayoría de quienes vivían en las heladas tierras de Illia.

Desde muy joven había realizado misiones fuera de su país, conocía las amplias llanuras de Sacae como la palma de su mano, y también había tenido la experiencia de visitar las islas de Durban. Sin embargo, jamás había cruzado las fronteras de estos países, menos sin compañía alguna. Por esta misma razón su madre se había opuesto rotundamente a que tomara una misión tan peligrosa, lo cual había causado una gran polémica en casa. La discusión que se había desencadenado entre sus padres había sido épica, aunque al final su madre había dominado por completo la situación, y su padre simplemente se limitaba a recibir la verborrea. Al final, había sido su trabajo mediar en la situación y lograr convencerla de que regresaría sana y salva.

De aquella situación ya habían pasado días y ahora se encontraba sobrevolando el borde de la costa de Sindhu. El día comenzaba a ser iluminado por los cálidos colores del amanecer, el mar se encontraba calmo  y una suave brisa mecía sus cabellos. Rezaba para que el clima acompañara, no estaba acostumbrada al calor y menos a la humedad, de hecho los odiaba, sobre todo porque  aquella sensación de tener  la ropa pegada al cuerpo le asqueaba. Sin embargo, estaba dispuesta a soportar aquel horrible clima cuanto tiempo fuera necesario, aquello se debía a que el poder militar que poseía Shindhu en este momento era casi inexistente, numerosas campañas de liberación se estaban realizando a cambio de una compensación monetaria y para los mercenarios aquello era muy atractivo.

La pelirosa soltó un suspiro al pensar que podrían pasar meses lejos de casa, serian tiempos difíciles lejos de su madre. Ciertamente no se consideraba una espléndida jinete, y en el uso de la lanza no era mejor que sus hermanos o padre y aun le faltaba mucho por aprender, pero era lo que mejor sabía hacer, y también lo único. Carecía por completo de cualquier otro tipo de habilidad, ya fuera social o doméstico, por lo mismo su madre siempre se preocupaba de entregarle todas las provisiones necesarias para sobrevivir durante los viajes, y cuando estas se terminaban siempre había alguien en su grupo que se podía encargar de cocinar. Aquello provoco que un terrible sentimiento de intranquilidad se apoderara de ella, pero este automáticamente se detuvo en cuanto fijo su vista en un barco que aparecía en el horizonte.

-Ahí esta…-

Su misión junto a un grupo de personas reclutadas con el mismo fin era acabar con un grupo de emergidos que llegarían a la costa dentro de poco. No sabía mucho sobre estos, algunos mercenarios que trabajaban bajo el mismo gremio que ella ya habían tenido la oportunidad de luchar en su contra y le habían comentado algunas cosas, sin embargo, esta sería la primera vez que cruzaría armas contra ellos.

Busco con la mirada por los alrededores hasta que dio con un grupo de personas a la distancia, no conocía a nadie sin embargo su vista se fijó inmediatamente en un hombre alto y de piel oscura quien, por las instrucciones que se le entregaron se supone seria el que lideraría la misión. Tirando suavemente de las riendas de Theressa le dio la orden para que descendiera. Esta se posó sobre la arena con algo de brusquedad ya que no estaba acostumbrada a aterrizar sobre un terreno tan inestable, y no dudo en hacérselo saber a su jinete con un relinche que demostró su molestia.

Luego de un corto trote para acercarse hasta el sujeto, Edna se bajó del Pegaso y se acercó hasta él mientras observaba de reojo al resto del grupo. –Lamento mucho la demora, puedes descontarlo de mi paga si lo crees justo. Mi nombre es Edna, asociada a los mercenarios de Cian y estoy a tu servicio. No eh tenido experiencia de luchar contra emergidos así que confiare en tus conocimientos sobre ellos-. La muchacha hizo una leve reverencia al hombre y se quedó parada frente a él esperando sus órdenes, con una de sus manos sostenía su lanza y con la otra las riendas de Theressa quien al parecer intentaba llamar la atención de todos extendiendo las alas y relinchando como si quisiera que todos se fijaran en ella.

Spoiler:
Lamento mucho la demora, a partir de ahora estare mas activa <3
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Re: [Campaña de liberación] Intercepción al alba [Bâhir & Edna]

Mensaje por Bâhir el Miér Jun 21, 2017 2:13 pm

Si hay algo que todo gran estratega tiene, es un as bajo la manga.

Mientras que los ojos de la mayor parte del grupo de defensa de la playa se encontraban clavados en el barco, el cual se acercaba de forma lenta pero inexorable a la dorada arena que bajo sus pies se encontraba, las pupilas del beorc revisaban el cielo, en busca de una fugaz estela blanca que ya debería haber llegado, según la fama de aquellos a quienes había contratado para aquella ocasión. Era el cuerpo de un alado caballo blanco, y la silueta de su jinete, lo que trataba de localizar en la bóveda celeste que sobre su cabeza tornaba lentamente del carmesí el amanecer a un monocromático azul que igualaba el tono del mar con el que se juntaba en el horizonte. Por ningún lado veía llegar a ese pequeño, pero necesario, refuerzo externo que tanto necesitarían en la batalla que se avecinaba, pues no solo cada número contaba de importante manera ya de por sí, sino que las habilidades de cada combatiente individual serían de vital necesidad y uso, todas y cada una de ellas sin excepción. Y a pesar de que contaban con resistencia y fuerza, tanto cercana como lejana, a través de los Laguz presentes, arqueros y él mismo, sería necesaria la agilidad de un jinete de pegaso para atar posibles cabos sueltos y cerrar brechas en su muralla, pues dejar un solo punto débil, aunque fuera minúsculo, era un riesgo que nunca tomaría aunque hiciera mayor la posibilidad de victoria. No después de lo que había conllevado su última decisión de tomar un riesgo por el bien mayor.

Los murmullos de aquellos que le acompañaban, y los dedos que apuntaban hacia donde se encontraba el barco de los emergidos, hicieron que Bâhir abandonara sus oscuros pensamientos y remordimientos, centrando su atención y mirada en el punto en el que se juntaban las líneas que los índices extendidos señalaban. -Al fin.- Una breve sonrisa se atrevió a aparecer en la oscura faz del mago, quien ya distinguía en la lejanía el blanco brillo del equino alado que había contratado a la par que los servicios de su jinete. A sabiendas de que necesitaba ser visto para que acudiera a ese punto, el historiador avanzó sin temor hacia la blanca arena, hundiendo sus pies en una textura que le traía recuerdos amargos y dichosos a la vez, pero que alejó de su mente a causa de la importancia del evento ante el cual se encontraba. Por supuesto, sus acompañantes siguieron su ejemplo, manteniéndose más cerca de la arboleda que su líder, pues era más la curiosidad por ver quién era aquel jinete que la necesidad de ser detectados por él. Y a sabiendas de que la curiosidad no era precisamente buena en una situación en la que podían ser detectados si no eran precavidos, la mejor opción era ver con rapidez quien era aquella persona, e inmediatamente regresar a la seguridad del mundo verde, lejos de los ojos de los emergidos que se acercaban a su posición.

Pasaron algunos minutos hasta que, finalmente, el equino se posó en la arena, relinchando en señal de protesta por tener que posar sus cascos en un terreno blando e inestable como aquel. Su jinete, joven de armadura blanca y rosa a juego con su cabello, no hizo especial caso a estas protestas, sino que se presentó de forma inmediata ante el mago, demostrando rápidamente la profesionalidad del blasón mercenario que representaba al decir en primera instancia que aceptaría un recorte de sueldo por su retraso. -Mi nombre es Bâhir. Es un honor contar con el servicio de los mercenarios de Cian y el vuestro.- Una leve inclinación de cabeza fue el saludo físico que dirigió el hombre de piel oscura a la joven de pálido tono corporal, juntándose esto con el imperioso relinchar del pegaso y la vuelta a la jungla de los defensores de la playa, quedando así solamente la recién llegada, su montura y el estratega sobre la dorada arena.

-Si hacéis el favor de acompañarme, os llevaré a un pequeño claro en la jungla desde el que podréis despegar con facilidad. Además, tenemos demasiado de lo que hablar y poco tiempo para ello.-  Dando un suave giro con los talones, Bâhir se encaminó de nuevo hacia la jungla, aunque no buscó el punto por el cual había entrado, sino que tomó una dirección más alejada, hacia un espacio natural lo suficientemente ancho como para que el pegaso cupiera con sus alas recogidas, sin ninguna clase de problema o atasco a causa de un árbol mal situado o ramas demasiado juntas. -Si mis ojos no me engañaron, sobrevolasteis en cierto momento sobre el barco emergido, ¿no es así?- Una mirada fugaz, a través del rabillo del ojo, buscó la posición de la mercenaria, además de ver si estaba prestando atención a sus palabras o planamente las ignoraba y se centraba en su montura. -¿Fuisteis capaz de ver a que nos enfrentaremos? Número, tipo de armas que llevaban… Cualquier cosa que creáis que nos pueda ser de ayuda.- Apartándose hacia la derecha, sujetando al igual una rama algo baja con ambas manos, el nacido en el desierto dejó paso a la jinete al claro, un espacio lo suficientemente grande como para permitir un despegue cómodo, pero no tanto como para romper en dos la arboleda en la que se encontraban. -Nuestra estrategia está ya decidida, pero saber a qué nos enfrentamos exactamente puede darnos tres pasos de ventaja sobre nuestros enemigos, y no solo el primero de la sorpresa.- Con sus manos cruzadas y agarrando el codo contrario, el estrategia de Shindhu esperó la respuesta de la pelirosa con paciencia, a sabiendas de que la confirmación de que el número estimado por las Garzas era correcto, o saber la clase de armamento al que iban a enfrentarse, podría ser la diferencia clave entre una victoria rápida, una pelea encarnizada o una terrible derrota… Pero esta última opción no sucedería, así se lo había jurado el mago a sí mismo, no mientras la sangre corriera por sus venas.
Spoiler:
De retraso en retraso vamos XD Siento haber tardado en responder u.u
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Re: [Campaña de liberación] Intercepción al alba [Bâhir & Edna]

Mensaje por Eliwood el Mar Sep 19, 2017 11:21 pm

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