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[Campaña de liberación] Príncipe Suicida. [Priv. Sigurd, Vallum]

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[Campaña de liberación] Príncipe Suicida. [Priv. Sigurd, Vallum]

Mensaje por Ephraim el Lun Mayo 01, 2017 11:55 am

Hacía poco tiempo una de las jinetes de pegaso había visto a su hermana Eirika mientras sobrevolaba Renais, esta vez había encontrado un grupo de personas que se encontraban en el puerto al norte, al parecer eran poco pero no podía dejarlo pasar, debía ir hacia ellos y preguntarles si necesitaban ayuda para dirigirse a jehanna o si deseaban unirse al "ejército" que estaba formando el príncipe.

Serían algunos días de viaje a caballo hacia el puerto que una de las jinete había marcado, no importaba cuanto habían insistido los soldados en acompañar al príncipe, este se negó una y otra vez, debían entrenar y fortalecerse para cuando llegara la hora de atacar, además, incluso los soldados que si eran soldados como las jinetes de pegaso que, prácticamente solo ellas eran los soldados disponibles, necesitaban entrenamiento, todavía no estaban listas para la batalla, era un viaje que debería emprender Ephraim solo aunque mirandolo desde ese punto de vista solo sería un viaje más.

Con los primeros rayos de sol al día siguiente, el príncipe se montó en un caballo y empezó a cabalgar hacia el norte, no llevaba demasiado consigno, una nueva lanza que le preparó uno de los ciudadanos del campamento que era herrero antes de la caída del reino, él también estaba preparando armas y armaduras para todos, también una ración de comida, una cantimplora y lo que quedaba de su armadura que, básicamente era la capa y las hombreras a esa altura de la guerra contra emergidos.

El primer día de viaje fue el peor de todos, intentó recorrer el máximo camino posible sin embargo la humedad no se lo permitió, no quería forzar demás al caballo y por supuesto él también estaba cansado, por suerte no encontró emergidos, cada vez parecía haber menos emergidos en Renais aunque el príncipe tenía la seguridad de que se estaban concentrando en un lugar. Ese día Ephraim dejó de cabalgar cuando se veían los últimos rayos de sol, recién ahí se detuvo a comer debía admitir que tenía mucho hambre después de cabalgar todo el día aunque a distintas velocidades, yendo despacio cuando el caballo necesitaba descansar.

El segundo día de viaje lo inicio antes que el primero, no había dormido demasiado por el hecho de tener que estar alerta todo el tiempo, todavía estaba oscuro pero con poder diferenciar el "camino" que estaba siguiendo le bastaba, por supuesto no aumentó la velocidad de cabalgata hasta que pudo ver claramente. Del mismo modo que el día anterior paró poco antes de que se extinguiera la luz del sol, terminó la ración de comida que se había traído y el agua, por suerte tenía un lago cerca entonces volvió a llenar la cantimplora, también tomó algunas frutas silvestres que le servirían para alimentarse luego.

Así transcurrió un día y medio más hasta que el príncipe llegara a su destino, desde lejos no parecía haber nadie ni rastro de que hubo alguien en un buen tiempo, quizás habían conseguido escapar, eso le daba tranquilidad a Ephraim no consideraba la opción de que los emergidos hubieran acabado con esa gente pues, de nada servía lamentar siendo que ni siquiera sabía si realmente antes había habido personas allí.

Ephraim bajó de su caballo y lo sujetó a un árbol, tomó su lanza y empezó a caminar hacia el puerto, no había muchos signos de destrucción, por lo menos en el bosque, en el puerto a lo lejos si podía verse el lugar destruído excepto por alguna razon el lugar de desembarque seguía intacto. Cuando el príncipe estaba cerca del puerto escuchó un ruido y se escondió detrás de un árbol ancho en el que podrían ocultarse hasta dos personas como él, se asomó para mirar, un grupo numeroso de emergidos se empezaba a concentrar, era como si estuviesen esperando algo entonces, Ephraim entrecerró los ojos y enfocó a lo lejos, un barco se acercaba pero ¿quién estaría tan loco como para venir a Renais? Solo le quedaba esperar que sea ayuda y no bandidos.
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Re: [Campaña de liberación] Príncipe Suicida. [Priv. Sigurd, Vallum]

Mensaje por Sigurd el Jue Mayo 04, 2017 6:20 pm

El mar estaba en calma. El clima era agradable, con apenas nubes en los cielos. Los vientos eran propicios y el barco avanzaba a buena velocidad. El viaje estaba resultando bastante tranquilo. Sigurd, apoyado en una barandilla a babor, observaba el mar mientras calculaba en su cabeza cuánto tiempo tardarían en llegar a Renais. Observando el tiempo y el viento, no debía de faltar más de una hora. Lo importante era prepararse para lo que llegase después.

-¡Mi señor! ¡Ha llegado una paloma mensajera! ¡Trae una carta desde el castillo de Calphy!-le dijo uno de sus hombres detrás de él en posición de firmes.

Sigurd soltó un suspiro y se dio la vuelta para coger la carta que el soldado le estaba ofreciendo. La desenrolló y leyó rápidamente lo que decía. Soltó otro suspiro, nada que no se esperase. El duque, al terminar de leer, arrugó la carta y la tiró al mar.

-Que considerados que son mis consejeros. Me “aconsejan” que me deje de heroicidades y regrese de inmediato al castillo. Malditos pesados.-se quejó Sigurd volviendo a apoyarse en la barandilla mientras observaba como la carta se disolvía en el mar y se iba perdiendo en la distancia a medida que el barco seguía su rumbo.-Mandaré una respuesta, pero no será ahora. Esperaré a que hayamos tomado tierra y me tomaré el tiempo necesario para explicar bien la situación una vez que haya visto con mis ojos como están las cosas. Gracias por traerme la carta, soldado. Vuelve a tus obligaciones.
-¡Siempre a sus órdenes, mi señor!-gritó el buen hombre detrás del duque, para volver a sus obligaciones como se le había encomendado.

Sigurd estaba molesto. Se esperaba aquella reacción. Pero no por ello dejaba de molestarle. Sus consejeros no le habían parado de sermonear cuando regresó de la campaña de Nohr. Según ellos, aquello había sido una misión demasiado costosa, que no había reportado nada a Calphy ni a Grannvale, y que no era de recibo que el duque estuviese ausente tanto tiempo en una situación de crisis como aquella ¡¿Cuán egoístas podían ser?! Gracias a los esfuerzos de Sigurd, entre otros muchos valerosos y honestos guerreros, las tierras de Nohr ya eran libres de Emergidos ¿Es que eso no cuenta nada para ellos? ¡Las naciones y reinos deben permanecer unidos y apoyarse los unos a los otros, no mirarse el ombligo y preocuparse sólo de sí mismos!

Por eso, cuando barcos venidos desde Magvel atracaron en las orillas de Calphy, con supervivientes de la caída de Renais, explicando la situación en la que se encontraba su reino, Sigurd no lo dudó ni un instante. Daba igual que acabara de regresar de Nohr y se encontrara exhausto por el viaje. Daba igual que Eolo se hubiera roto una pezuña y tuviera que quedarse reposando en el castillo en vez de viajar con su leal compañero. Daba igual que sus consejeros le dijesen una y otra vez que ir hacia Renais a ciegas y sin saber qué se iba a encontrar era una locura. Sigurd no se quedaría de brazos cruzados. Iría a ayudar a las buenas gentes de Renais, de manera completamente desinteresada, como había hecho con Nohr. Era su deber y no podía sentirse más orgulloso de cumplirlo.

Por lo que le habían informado los supervivientes que habían atracado en sus costas, en Renais se estaba formando una contra-ofensiva liderada por el príncipe del reino caído, Ephraim. Sin embargo, escuchó también que Ephraim disponía muy pocos efectivos contra los Emergidos y aquellos supervivientes consideraban que el joven príncipe no tendría ninguna posibilidad de victoria. Bueno, si el príncipe Ephraim necesitaba efectivos, Sigurd se los proporcionaría. Así que reunió a sus mejores hombres, aquellos más leales que le habían acompañado hasta Nohr y habían vuelto sanos y salvos junto con él, y se embarcó en barco dispuesto a proveer de ayuda a la resistencia de Renais.

-¡¡Tierra a la vista!!-gritó el vigía del barco por encima de sus cabezas. Sigurd se sorprendió, parecía ser que sus cálculos estaban un poco errados e iban a llegar un poco más pronto. Era normal que se equivocase, él no era marinero. Pero si llegaban antes, tanto mejor.

El duque se separó de la barandilla y empezó a caminar en dirección a proa, para ver como efectivamente, tierra firme y frondosa se iba haciendo visible poco a poco en el horizonte. Era un bonito paisaje, pero ¿qué era esa mancha oscura que empezaba a dibujarse en la costa?

-¡¡Emergidos!! ¡¡Hay Emergidos en la playa!! ¡¡Nos han visto!!-resolvió el misterio de inmediato el vigía, para nuevo suspiro de Sigurd.
-¡¡¿Cuántos son?!!-preguntó al vigía desde abajo en cubierta.
-¡¡No lo sé con exactitud, pero aproximadamente dos docenas!! ¡¡Se están preparando para nuestra llegada!!

Al menos no parecían ser muchos. Los soldados de Sigurd triplicaban a aquellos Emergidos, pero le sorprendía al duque que tuviesen que luchar tan pronto ¿tan mal estaba el reino de Renais? Sigurd no perdió el tiempo y dio sus primeras órdenes de combate:

-¡¡Todo el mundo preparándose para luchar!! ¡¡Atracaremos de inmediato y cargaremos contra esos monstruos!! ¡¡No son muchos, pero pueden haber más escondidos entre los árboles para emboscarnos!! ¡¡Estad listos contra cualquier sorpresa!! ¡¡No os separéis del grupo ni por un momento!! ¡¡Y que nadie se le ocurra morir!! ¡¡¿Entendido?!!
-¡¡SÍ, SEÑOR SIGURD!!-respondieron todos sus leales hombres al unísono.

Sigurd desenvainó su espada. Estaba ya algo mellada, fruto de su uso en la campaña de Nohr. No había tenido tiempo de sustituirla por una nueva, pero esperaba que resistiera unas cuantas batallas más. También echaba de menos a su fiel amigo y montura, su querido Eolo. Por no hablar de a su familia. Pero nada de eso le quitó ni por un instante sus ganas de pelear. Al contrario, su determinación estaba en lo más alta. No fallaría a Renais, lo iba a demostrar.
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Re: [Campaña de liberación] Príncipe Suicida. [Priv. Sigurd, Vallum]

Mensaje por Vallum el Lun Mayo 15, 2017 11:30 am

Se había embarcado en lo que sería uno de los mayores viajes que había realizado, casi ni había avisado a sus tropas en Miletos del tiempo que estaría ausente y mucho menos a las autoridades de Thracia, había dejado a su subgeneral al cargo de toda la protección de todo Miletos. Seguramente las autoridades de Thracia ni si quiera se darían cuenta de su ausencia. El gobierno de Thracia no es que hiciera mucho caso a Miletos, simplemente los utilizaban para conseguir beneficios al ser el mercado internacional mas grande y mas famoso de todos. Los pasos de aquel chico habían sido guiados por un cuervo, si , un cuervo que llevaba una venda blanca entre sus patas. No era un cuervo cualquiera, era el cuervo de su amigo, que parecía querer llevarlo hasta el porque estaría en peligro. El joven de cabellos castaños esperaba que nada grave le hubiera ocurrido a este, el haría lo que fuera por sus amigos, incluso cruzar un mar entero y dejar sus obligaciones, las personas a las que quería eran mas importantes que un trabajo o su deber.

No es que hubieran muchos barcos que llevaran hasta Begnion desde Jugdral, el único barco que se acercaba mas hasta llegar a Begnion era uno que provenía de Grannvale y que al parecer se dirigía hacia Renais. No comprendía muy bien las intenciones que tenían para acabar en un lugar lleno de emergidos, no había escuchado nada demasiado bueno sobre Grannvale, los emergidos atacaban con dureza igual que en Thracia, igual que en todo Jugdral donde parecían querer permaneciendo. El ya había intentado ayudar  otros países y ducados que habían caído contra las fuerzas emergidas, Renais era el gran bastión de Magvel, si Renais y Jehanna caían, todo Magvel se convertiría en un cubil para emergidos. -Espero que haya aunque sea un pequeño barco en Renais que me lleve hasta Begnion. Susurro al cuervo que tenía sobre su hombro, sonriendo dulcemente.

Veía pasear de un lado a otro a soldados de Grannvale, casi toda la tripulación de aquel barco parecían ser soldados de aquel país, ¿Acaso allí viajaba alguien importante? Después de varios días de viaje pudo enterarse por algún marinero curioso y cotilla que el duque de Calphy estaba allí, el mismo Sigurd. No acostumbraba a encontrarse con grandes autoridades y ahora estaba viajando con una de las mayores autoridades de toda Jugdral. Al parecer su cometido allí era ayudar a Renais. No tenía otra opción, Renais sufría y el no iba a dejar que los inocentes sufrieran por culpa de aquellos emergidos, aquellos seres que habían acabado con la única persona del mundo que lo había cuidado y querido, su padre adoptivo. Si el se viera en el mismo lugar que Renais también querría que lo ayudarán, que ayudarán a Miletos y a Thracia si su protección no había sido suficiente para acabar con los emergidos.

-Kael espera un poco mas...pronto nos encontraremos... Susurro para después mirar al cuervo que lo observaba fijamente moviendo la cabeza, como si estuviera extrañado. -Ayudaremos a esta gente de acuerdo?
Y después iremos a por Kael, vale amiguito?
Intento acariciar al cuervo pero este empezó a revolotear y a picarle la armadura por lo que el chico rió levemente levantándose al escuchar la señal, la señal de que habían encontrado ya tierra. Trago saliva y entonces fue cuando vio por primera vez al duque. Parecía ocupado dando las ordenes pertinentes a sus tropas. El joven de castaños cabellos parecía ser el único que llevaba un escudo con un emblema distinto al de Grannvale y Calphy. Estaba seguro de que aquella gran autoridad ni si quiera se había dado cuenta de que estaba allí, tenía responsabilidades mayores, tenía hombres a los que mandar a luchar, lo comprendía, pero el no podía quitarle el puesto a ninguno de aquellos hombres, pero aun así cuando llegará a tierra lucharía también por Magvel y por Jugdral.

Las tropas empezaron a bajar del barco en cuanto atracaron, formando de forma perfecta para atacar a los emergidos. El general por su parte espero a que bajarán, se termino de preparar bien la armadura, agarro con fuerza el escudo y salio del barco. No había muchos emergidos, algo raro estaba ocurriendo. Los soldados de Calphy parecían luchar con valentía y aquellos pocos emergidos no serían un inconveniente para ellos. El chico se quedo quieto entonces sintiendo como el viento cambiaba un poco, como si de repente, solo por un instante el viento cambiara. El chico dio entonces con el causante, había magos escondidos en la espesura,¿Su objetivo? Estaba claro, acabar con la vida del duque, habían aprendido a usar buenas tácticas. -Tenga cuidado señor!! Tienen magos de viento apostados en los arboles! Sus soldados estaban demasiado lejos de el, por lo que el mismo se coloco por delante del duque y aquel hechizo de viento cortante, recibiendo el golpe al no poder dar tiempo a colocar el escudo.
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Re: [Campaña de liberación] Príncipe Suicida. [Priv. Sigurd, Vallum]

Mensaje por Ephraim el Lun Mayo 29, 2017 7:22 pm

Ephraim era impaciente, deseaba saltar a la acción en el instante que había visto a los emergidos pero debía contenerse ya que lo superaban en cien a uno, ni siquiera con la gran fuerza y habilidad que poseía el príncipe sería suficiente para acabar con todos los emergidos además, corría un gran riesgo de caer en batalla. También estaba la posibilidad de que los que estuvieran llegando fueran enemigos, invasores o bandidos aunque no era la opción más posible de las que pasaban por la mente del peli-azul en ese momento, la razón de que fuera así era que si llegaban a ser bandidos o invasores la última esperanza de Renais se extinguiría al instante.

En lo que el príncipe esperaba nervioso que el barco llegara a tierra, algunos de los emergidos que se acercaban a concentrarse en el puerto lo tomó por detrás obligándolo a pelear antes de tiempo. Aquella pelea terminó rápido, Ephraim desvió un ataque del enemigo con su lanza, luego la clavó en la cabeza del mismo y fin de la historia. Afortunadamente fue solo un emergido el que se le acercó de ese manera, ya que para cuando se le acercaban otros el navío finalmente llegó a tierra y los emergidos no tardaron en cargar contra él.

Por lo menos podía descartar la idea de bandidos y podía rezar por que no fueran invasores, el ejército que bajaba del barco parecía muy competente para luchar y, para variar por fin veía que los humanos superaban en número a los emergidos, al menos por el momento. Al ver que el ejército no tendría problemas para luchar contra los seres de ojos rojos, Ephraim prefirió encargarse de los magos que habían retrocedido e intentaban ocultarse detrás de los árboles.

Al primero que mató acababa de lanzar un ataque, lo tomó desprevenido por la espalda y aprovechó su ventaja para clavarle su lanza. Desafortunadamente una vez que el emergido cayó los magos cercanos al primero dejaron de concentrarse en el ejército para empezar a concentrarse en el príncipe. Ephraim cargó contra uno de ellos esquivando por pura casualidad una bola de fuego que le había cruzado por al lado, mientras corría hacia su objetivo iba llevando su lanza hacia atrás. Cuando finalmente estuvo a un paso de distancia se frenó de golpe y giró su cuerpo para ayudar a su lanza a ir con mayor fuerza para impactar al mago. Al caer el mago de fuego un gran viento chocó contra Ephraim haciéndolo retroceder dos pasos y provocando algunos cortes. Una vez que el viento cesó, el príncipe de Renais buscó con su mirada al mago que lo había originado porque, en el ambiente que estaban y, con tantos árboles de por medio sería extraño que un viento de tal magnitud apareciera de la anda. -¡AAAAAAAAAH!- Gritaba el lancero mientras se acercaba al emergido que lo acababa de atacar para quitarle la vida de la misma manera que había hecho con los dos anteriores.
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Re: [Campaña de liberación] Príncipe Suicida. [Priv. Sigurd, Vallum]

Mensaje por Sigurd el Jue Jun 08, 2017 2:50 pm

El barco se acercaba cada vez más a la orilla, y con cada metro, también aumentaba las ansias de combate de los guerreros de Grannvale. Sigurd no era distinto, su mirada era fiera, mientras observaba a los emergidos colocándose en posición para recibir al barco y acabar con sus ocupantes. El duque debía de reconocer que para ser monstruos sin raciocinio, eran muy capaces de enarbolar tácticas militares muy elaboradas. Pero hacía falta mucho más que eso para derrotar a los grandes y fieros soldados de Jugdral.

-¡¡Mi señor!! ¡¡Los Emergidos están ya entablando combate en el fondo!! ¡¡Alguien les está atacando desde la retaguardia!!-gritó de nuevo el vigía, desde su privilegiada posición.
-¡¡¿Están atacando a los Emergidos??! ¡¡¿Cuántos son?!!-preguntó sorprendido el duque de Calphy, preguntándose de dónde habrían salido semejantes refuerzos.
-¡¡Es… Es sólo un hombre, mi señor!! ¡¡Está luchando él solo contra los Emergidos!!-exclamó el vigía, con claro tono de sorpresa, la cual no tardó en extenderse en el resto de la tripulación, Sigurd incluido.

¿Un solo hombre contra una treintena de Emergidos? ¡Eso era una locura! Ni siquiera Sigurd se atrevería a tanto, y es que tenía fama de temerario. El duque cerró los ojos durante unos segundos y los abrió de nuevo, lleno de determinación.

-¡No podemos dejar que esos Emergidos acaben con ese hombre! ¡Vamos, mis muchachos! ¡Cargamos ahora!-y dicho esto, se abalanzó a la proa del barco y saltó al agua, espada en mano.

Afortunadamente, ya estaban cerca de la orilla, por lo que no tuvo que nadar apenas para llegar a la orilla. Sus soldados, conmovidos por el gesto de valor del duque, no tardaron en seguir su ejemplo, y aun empapados, todos llegaron a la playa, donde no tardó en dar comienzo la batalla contra los Emergidos.

Aquellos Emergidos eran débiles. Sabían luchar, conocían estrategias y dominaban el uso de la espada y escudo. Pero apenas tenían fuerza a la hora de lanzar sus golpes. Y con un buen par de golpes caían rendidos. Sigurd no tenía muchos problemas a la hora de lidiar con ellos. En poco menos de un minuto, ya tenía a tres de ellos tirados en el suelo, inmóviles después de severos cortes y golpes por todo su cuerpo. Sus hombres tampoco tenían muchos problemas a la hora de enfrentar esas criaturas y pronto la línea de defensa que habían establecido los Emergidos se quedó en nada.

Pero entonces un soldado desconocido se colocó enfrente de Sigurd, protegiéndolo de un hechizo de viento que iba dirigido contra él. El duque no reconoció aquel hombre, y tenía buena memoria para sus propios soldados, por lo que supuso que se trataba de un mercenario o soldado de otro reino o país que había subido al barco por otros motivos. No es como si aquello importase en aquel momento, todos tenían ahí un objetivo común en ese momento: acabar con aquellas viles criaturas.

-Vaya, creo que os debo una, soldado. Cuando termine esta contienda os recompensaré como merecéis.-agradeció el duque a aquel joven guerrero para luego echar la mirada atrás hacia sus propios hombres.-¡¡Tienen magos en la retaguardia!! ¡¡Cargad y acabad con ellos cuanto antes!!

Las órdenes del duque fueron escuchadas por todos y contestadas por un poderoso rugido de rabia mientras los heroicos soldados corrían y mataban a toda velocidad en dirección a los árboles. Aquellos magos tenían sus segundos contados.

Pero Sigurd no les siguió. En vez de eso, corrió en dirección al guerrero solitario que luchaba por su vida contra los Emergidos antes de que se viera superado por estos. Mientras avanzaba, veía como aquel joven de pelo verde y buena vestimenta sabía desenvolverse muy bien con la lanza. Era un combatiente ejemplar, Sigurd mismo veía que él tendría muchos problemas si lo desafiase a una batalla. Pero incluso alguien como él acabaría abrumado con tanta superioridad numérica.

Por ello mismo, cuando cuatro de esos Emergidos se acercaron hacia ese joven, dispuesto a atacarle desde distintos flancos, Sigurd apareció por detrás de uno de ellos y casi lo decapitó de un corte certero en el cuello. Con un poco de dificultad, logró sacar la espada del cuello de la criatura y se enfrentó con otro de esos monstruos, a los que derrotó gracias a una sucesiva miríada de estocadas que perforó su pecho en varios puntos antes de que pudiera reaccionar. Eso dio tiempo y espacio al guerrero de pelo verde para que pudiese terminar con los otros dos Emergidos.

-Lamento estropearos la fiesta. Espero que no os moleste que hayamos decidido venir a liquidar a unos cuantos de estas criaturas. No es que no estuvierais haciendo un mal trabajo por vuestra cuenta, pero me aburro quedándome a mirar sin hacer nada.-le dijo Sigurd al joven de pelo verde, con un tono un poco chulesco pero amigable y una simpática sonrisa en su rostro que contrastaba un poco con las gotas de sangre emergida que tenía repartida por toda su cara.

El duque echó un rápido vistazo hacia la costa. La victoria estaba asegurada. Algunos Emergidos seguían con vida, pero huían más que intentar luchar. Eso no era del todo bueno, pues podían volver con refuerzos. Pero no quería enviar a ninguno de sus hombres a cazarlos, no vaya a ser que cayesen en alguna trampa por perseguirlos a ciegas. Sigurd se volvió en dirección al lancero de pelo verde.

-Mi nombre es Sigurd, duque de Calphy, al servicio del reino de Grannvale en Jugdral. Nos hemos enterado de que este reino tiene un grave problema con los Emergidos, y hemos decidido acudir en su ayuda. Aunque si todos en Renais lucháis como vos, temo que no haremos demasiada falta ¿puedo saber vuestro noble, señor?-preguntó tras presentarse el duque. Por las ropas que llevaba, se imaginaba que no sería un soldado común, sino algún noble de esas tierras. Con suerte, conocería a quienes estuviesen organizando la resistencia de Renais y podría llevarles hasta ellos. Sería un golpe de suerte bastante favorable.
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Re: [Campaña de liberación] Príncipe Suicida. [Priv. Sigurd, Vallum]

Mensaje por Vallum el Miér Jul 05, 2017 1:37 pm

La batalla se encontraba en un punto frenético, en su vida, ni si quiera en Hatari había visto a tantos emergidos juntos y luchando de aquella forma, aquel país había sido invadido literalmente por emergidos...no quería pensar lo que les había pasado a los civiles de allí, lo que estarían sufriendo era algo que no le deseaba a nadie. Debía pensar que aquello podría sucederle a Thracia y por ende a Miletos, era por eso que ahora estaba empezando a pensar en que...debía tomarse aun mas en serio la protección de Miletos. Por suerte, los soldados de Grannvale parecían moverse de forma muy coordinada, y podían arremeter contra los magos emergidos que estaban causando estragos en el puerto con la magia de fuego.

Al menos había logrado salvar a aquel señor tan importante, le había agradecido incluso y le había hablado, el no tenía acostumbrado hablar con miembros de la nobleza, pero aquel hombre había sido amable con el . El chico intento contestar a sus palabras pero el hombre cambio su interés cosa que hizo que el joven de cabellos castaños claro tambien mirará hacia el mismo lugar. Había un soldado...un guerrero que no venía en el barco, sus ropajes y su estilo de lucha se diferenciaban mucho de lo que habitualmente se veía en Jugdral por lo que seguramente era alguien originario de allí, un indígena. La prioridad era protegerlo y salvarlo, aunque por sus movimientos el mismo se podía salvar solo...aunque seguramente no contra tantos emergidos fue por eso que el general de Miletos avanzó también hacía la zona de batalla donde se encontraban el noble y el guerrero.

Para llegar hasta ellos tuvo que arremeter con su escudo contra varios emergidos que se encontraban delante suya, colocando siempre el escudo delante suya para que estos no llegaran a dañarle con sus armas. Aunque no lograba matarlos al menos los noqueaba y los tiraba al suelo,pudiendo avanzar hasta llegar junto a los dos. Cuando llego casi se pasaba y tuvo que frenar en seco, a lo que el emergido que tenía agarrado a su escudo salio volando hacía delante, quedándose clavado entre los restos de un antiguo barco ya abandonado y destrozado. -Va...Vaya... El joven entonces se giró para ver que tenía a su lado a aquellos dos, el guerrero y el noble por lo que sonrió nervioso pero de forma amplia. -Emm...perdón! Me llamo Vallum! Soy el Protector y Escudo de Miletos! No sabía que este lugar estuviera tan mal...Voy a ayudaros a todos! Contad con mi escudo! El joven levanto su escudo mirando a ambos y después giró su rostro encontrándose de frente con varios emergidos por lo que los golpeo con el escudo para acto seguido clavar su lanza en el cuerpo del primer emergido que se encontró colocándose delante de ambos para recibir una hondonada de flechas enemigas que fueron directamente disparadas hacia los tres, parando dichos proyectiles y protegiéndolos a ambos esperando a que dejaran de sonar los flechazos en su escudo. -Bien! ya podemos salir! a por ellos!
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Re: [Campaña de liberación] Príncipe Suicida. [Priv. Sigurd, Vallum]

Mensaje por Ephraim el Sáb Jul 15, 2017 12:45 pm

Ephraim se sorprendió, se volteó y tomó unos pocos segundos para mirar al hombre de vestiduras elegantes. En ese momento era todo muy confuso, el hecho de que diga que escuchó el Renais necesitaba ayuda no implicaba necesariamente que quiera ayudar, quizás solo venían a conquistar, pero sería mal educado de parte del príncipe confrontarlos directamente y pedirles que se retiren por meras sospechas, además, necesitaba esa ayuda si no era para salvar el reino la necesitaría para salir viva de esa porque era evidente que más emergidos vendrían.

-Muchas gracias por acudir en nuestra ayuda soy...- Antes de que pudiera terminar de hablar un joven castaño con una gran armadura se detuvo frente a ellos y los salvó de una tanda increíblemente grande de flechas. -¿Estás bien? Oh si... Soy Ephraim príncipe de Renais, estoy encantado de que viniesen a ayudarnos.- Decir esas últimas palabras no fue fácil para el príncipe de Renais ya que todavía no estaba seguro de si querían ayudar o conquistar, pero estaba en medio de la batalla por lo que no tenía tiempo para dudas, fue entonces que se empezó a distinguir una luz fuerte de detrás de algunos árboles, una luz que hizo que Ephraim recordase algo que su amigo dijo una vez hablando de magia "Para que lo entiendas si ves una luz muy fuerte y están usando magia solo... Huye." El joven de cabellos azulados abrió grande sus ojos y sin pensárselo dos veces empezó a correr hacia el origen de la luz, debería haber huido pero si esa magia se liberaba y era tan poderosa como Lyon decía que era, más de medio ejército sería exterminado.

No tardó mucho en llegar hasta ver al mago que la estaba haciendo, por supuesto de un momento a otro todos los arqueros tenían su flecha apuntando a Ephraim, por otro lado, ni uno solo de los magos lo atacaba ya que estaban de alguna manera concentrado su poder en el mago emergido que estaba al frente. El príncipe continuó corriendo hasta el mago emergido que estaba acumulando poder, los arqueros dispararon y debido al precario estado de la armadura de Ephraim varias flechas se clavaron es su cuerpo pero el príncipe no dejó de correr en ningún momento, a medida que se acercaba a su objetivo preparaba su lanza llevándola hacia atrás. Cuando atacó, la lanza del príncipe atravesó la mano del emergido, luego hizo fuerza hacia abajo, la mano del enemigo quedó apenas sostenida por su piel putrefacta, probablemente se terminaría cayendo dentro de poco. Sin embargo, Ephraim se encontraba en una situación crítica, ahora tenía la atención de todos los magos y de los arqueros, la magia se había cancelado pero a un precio muy alto, ya no podía continuar corriendo por culpa de algunas de las flechas clavadas en sus piernas, necesitaba un verdadero milagro para ser salvado.

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Re: [Campaña de liberación] Príncipe Suicida. [Priv. Sigurd, Vallum]

Mensaje por Sigurd el Miér Ago 16, 2017 7:33 pm

Aunque la victoria parecía asegurada, todavía quedaban Emergidos dando la batalla. Había que recordar que esas cosas no eran humanas, y que no sólo no sufrían cansancio, sino que jamás se desmoralizaban, ni se rendían aunque tuviesen todas las de perder.

Sigurd se había presentado al valeroso guerrero de la lanza que se había atrevido a combatir a los Emergidos en solitario. Sin embargo, fueron interrumpidos por el mismo soldado que anteriormente había salvado al duque de un ataque mágico con su escudo. Aquel guerrero parecía tener un estilo propio de combate, utilizando su escudo más como arma que como protección, a su vez que sabía desenvolverse también de manera adecuada con la lanza.

Cuando terminó de despachar a uno de los Emergidos cerca de donde se encontraba Sigurd y el otro guerrero de la lanza, el soldado del escudo se presentó. Se llamaba Vallum y provenía de Miletos. El duque lamentaba nunca haber pasado por allí, pese a encontrarse en el mismo continente. Pero si todos los guerreros de Miletos eran como aquel hombre, realmente serían una fuerza indestructible.

-No hay necesidad de disculparse, Vallum de Miletos. Seguid demostrando vuestra fuerza en batalla, tened por seguro que no olvido la recompensa prometida.-le dijo el duque al soldado, con el fin de animarle a seguir luchando. No era fácil adivinar si sus palabras tuvieron algún efecto o no, pero lo cierto es que el hombre enseguida utilizó su escudo para proteger a los otros de una andanada de flechas desde detrás de los árboles.-¡¡Tienen también arqueros!! ¡¡Cuidado!!-gritó entonces a sus hombres el duque, agradeciendo para sí no tener entre sus filas a ninguna unidad voladora que pudiera haber sido cogida por sorpresa.

Tras ser salvados por las flechas, el guerrero de la lanza se presentó. Y Sigurd se quedó boquiabierto ante la revelación de la identidad de aquel individuo ¡¿El príncipe Ephraim de Renais?! Era obvio que aquel hombre no era de bajo linaje, pero… ¡¿El príncipe?! Por unos segundos se preguntó si había escuchado bien o qué, le costaba bastante creer aquello de entrada.

¿Y cómo creerlo? Él era duque y jamás le osaban marchar al combate si no fuera con un pelotón acompañándole. Y sin embargo, ahí estaba ese hombre, que si lo que decía era completamente cierto, se trataba de uno de los hombres más importantes del reino, haciendo frente a un pelotón de Emergidos completamente solo. Sigurd había recibido críticas continuas de ser demasiado temerario, y aun con eso, incluso él creía que se trataba de una locura. Aunque tampoco quería adelantarse demasiado en su juicio. Quizás estaba con un grupo de soldados pero por azares del destino se separaron o algo así y Ephraim se vio sorprendido por aquel grupo de Emergidos y obligado a luchar solo. Quizás no estaba tan mal de la cabeza como se imaginaba en un principio. Quizás…

-¡Principe Ephraim! ¡No!-gritó Sigurd cuando el príncipe se lanzó en solitario a la carga de un mago Emergido que se preparaba para un ataque. De quizás nada. Ese hombre estaba completamente fuera de sus cabales.

Por fortuna, aunque loco seguía siendo un luchador excepcional y logró derrotar al mago antes de que pudiera desatar su magia sobre el grupo. Pero a cambio se había convertido en un blanco perfecto para todos los demás magos y arqueros Emergidos que aún se encontraban entre los árboles y le flanqueaban por entero. Ya había recibido unas cuantas flechas durante su ataque, y si no hacían nada, recibiría todavía muchas más. Su vida realmente estaba en peligro.

-No tenemos tiempo que perder, Vallum. Ataca por la derecha, yo atacaré por la izquierda. Rodeemos a los Emergidos antes de que terminen de avasallar al príncipe.-propuse mientras levantaba mi mano para dar una señal a mis hombres.

La señal era sencilla, cargar hacia adelante, en dirección al bosque. La idea era llamar la atención de los Emergidos y obligarles a tener que dejar de lado al príncipe para tener que defenderse. Tras eso, Sigurd mismo también cargó, echando de menos a su querido Eolo, con quien podría llegar hasta el príncipe mucho más rápido. El duque se fijó en aquellos Emergidos que pudieran ser una amenaza contra el príncipe y encontró a un par de arqueros a los que logró derrotar con un buen par de mandobles directos antes de que fuese demasiado tarde. Por desgracia, él mismo se puso en peligro para defender al príncipe, y un mago le lanzó un ataque de viento que esta vez no hubo nadie que le ayudase a esquivar, derribándolo al suelo. La magia de viento no era potente, pero la caída fue lo suficientemente fuerte como para provocarle un esguince en el tobillo. El mago se adelantó aparentemente confiado para rematarlo, pero Sigurd, haciendo acopio de valor y resistiendo el dolor que le recorría desde el pie hasta todo el cuerpo, logró levantarse a tiempo y clavarle una estocada en la cabeza.

Por desgracia, apenas podía moverse ya. Y todavía quedaba un grupo de Emergidos rodeando al príncipe Ephraim.

-¡Olvidaros de mí! ¡Proteged al príncipe! ¡Es una orden!-gritó Sigurd a sus hombres, los cuales se acercaron al verle caer debido a la magia de viento, pero que en cuanto recibieron la orden la siguieron sin rechistas.

Se suponía que aquella batalla era simple, y sin embargo, la de problemas que estaban teniendo ya. Si aquello era así nada más comenzar ¿qué retos les esperaría a todos más adelante?
Afiliación :
- GRANNVALE -

Clase :
Lord

Cargo :
Duque de Calphy

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Esp. de bronce [1]
Vulnerary [3]
Esp. de bronce [2]
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1025


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Re: [Campaña de liberación] Príncipe Suicida. [Priv. Sigurd, Vallum]

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