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Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

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Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 23, 2015 10:30 pm

El viaje comenzó con un escape increible por parte del joven muchacho... bueno, todo gracias a un joven cocinero del mismo castillo, un muchacho que consiguió distraer a un par de guardias en el muro. Uno gran amigo de Roy, o por lo menos, en eso se había convertido. El muchacho seguía caminando por las enormes praderas de Pherae, esperando que su padre no hubiera salido a buscarlo ya. Lo que menos necesitaba ahora era encontrarse tropas que pudieran identificarle, sobre todo porque no había mucha gente que se pareciera tanto a Elliwood como el joven muchacho.

El sol resplandecía en lo alto del cielo y las pocas nubes que había no ocultaban para nada a la gran estrella roja. Roy andaba por allí con el enorme fardo de viaje y la armadura quitada, guardada en placas en una mochila que llevaba a la espalda. No es que llevase poco peso, pero era mejor aquello a tener que cargar con la armadura al pecho todo el día. Aunque hacía sol llevaba la capucha puesta para que nadie le reconociera.

Pasó por enormes pastos, granjas, algún que otro lago y un par de rios, hasta que finalmente encontró un pequeño pueblo casi a las afueras de Pherae. Estaba seguro de que su madre no se podía encontrar tan cerca de su propio hogar, así que la primera decisión que había tomado el joven Roy, era buscar por toda Lycia. Pistas, detalles que pudieran llevarle hasta ella, lo que fuese.

Se acercó a toda prisa al pueblo y lo primero que hizo fue hospedarse en una de las posadas locales. Llevaba el pelo recogido hacia atrás y la capucha puesta para tapar todos sus mechones rojizos. La gente no le prestaba demasiada atención puesto que el muchacho estaba algo sucio. Llevaba varios días caminando sin parar y tenía la capa llena de barro, además de los ropajes. Dejó la armadura en la habitación y cerró con llave, confiando en que nadie se metería allí y robaría su armadura. Dejó el fardo y las provisiones y se llevó consigo su espada.

Una vez abajo un par de hombre se le quedaron mirando; Roy les dedicó una pequeña sonrisa, como solía hacer con todo el mundo y luego se acercó al posadero. Era un hombre bastante fortachón y grande, pero con un gesto amable en el rostro. Roy sonrió de nuevo y apoyó ambos codos en la mesa. Pidió algo para comer y beber y esperó a que estuviera servido para zampárselo a toda prisa como de costumbre.

Una vez hubo acabado preguntó al posadero por el río más próximo y este, extrañado, le indicó al muchacho un camino hacia él. Un camino que solían tomar algunos pescadores bastante viejos, pero también le advirtió de que ya no iban por allí debido a una antigua leyenda.


"Cuando las piedras reboten cuatro veces por encima del río y la niebla comience a aparecer,
Los sumergidos volverán de nuevo para tragar a todos aquellos descendientes de los hombres que les hicieron perecer,
Con sus cadenas y hoces arrastraran a cualquier hasta el fondo del pequeño río,
Donde esperaran junto a ellos a que otro loco atreva a acercarse al mismo."


Salió de nuevo a las afueras del pueblo, un poco consternado por la leyenda y se acercó al río. Era el mejor sitio en el que podía lavar sus ropajes y a él mismo. Prefería eso que un pequeño cubilete de agua caliente en una posada que olía un poco a rata. La parte donde estaba el muchacho estaba escondida tras unos cuantos arbustos y algún que otro árbol, así que no tardó demasiado en lavar sus ropajes y darse una pequeña ducha.

Una vez estuvo lavado se puso una de las pocas mudas limpias que se había traído consigo y tumbó todo lo demás al sol para que secara. Se tiró en medio del prado con el pelo al aire. Miró hacia el cielo y notó como el viento le suspiraba en la oreja. Se río un poco y soltó un largo suspiro. Realmente, aunque hubiera dejado su hogar atrás estaba feliz, puesto que ahora estaba empezando a hacer lo que realmente había deseado desde el día en el que supo que su madre había desaparecido. La encontraría, y solo volvería en caso de conseguirlo o máxima urgencia.

El muchacho se sobresaltó de golpe y se levantó todo lo rápido que pudo. Escuchó unos cuantos pasos por encima de la hierba. Se había despistado hasta tal punto que no había recogido su pelo en la capucha de nuevo y podrían haberle visto. Se giró rápidamente y vio a un muchacho acercarse a él desde lejos. Roy recogió sus cosas lo más rápido que pudo e intentó salir de allí, pero tropezó con una de las ramas de un enorme árbol y cayó al suelo, impidiendo así su propio escape.

-Genial- Dijo en un suspiro antes de que el muchacho le encontrara tirado en el suelo y con todas sus mudas desparramadas por la hierba.


Última edición por Roy el Lun Oct 26, 2015 6:15 pm, editado 1 vez
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Re: Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Marth el Vie Oct 23, 2015 11:24 pm

Todo era nuevo para Marth, desde su llegada a Elibe no había dejado de sorprenderse, encantado con cada novedad. Las pintorescas calles del pequeño marquesado... pequeño comparado a su país, claro estaba, estaba encantado con los caballos de aquel lugar, en particular con el caballo del marqués, un caballo que parecía un pegaso sin alas, blanco como uno y la misma gracia al andar, parecía que bailaba más que galopar sin mover casi a su jinete, por sobretodo estaba encantado con las grandes planicies y pequeños pueblos que parecían salpicados. Oh, y no podía olvidar la experiencia nueva de salir a las calles y no ser reconocido, ser tratado como un noble más sin título alguno, aunque no podía jugar demasiado a ser "normal" con sus dos caballeros como sombras detrás suyo.

Acababa de almorzar con el marqués y miembros de la corte real, divertido en el castillo alegó estar cansado como para unírseles en una bebida después de comer, encerrándose en la habitación que se le había sido asignada esperó a que hicieran cambio de guardia para escabullirse por los pasillos, vistiendo las ropas más simples que tenía en su guardarropas y llevando un poco de oro aprovechó el no ser conocido demasiado allí para escapar del castillo e ir por su caballo. No podía quedarse en el pueblo que circundaba el castillo, le habían visto llegar y estaban informados de que era el príncipe de un lejano reino, así que montado en su caballo alzó la mirada al sol y emprendiendo hacia el noreste, sabía leer el sol y las estrellas con eso podría guiarse para no perderse, y claro, siempre podría preguntar por el castillo del marqués, dudaba que la gente no supiese en que dirección era. En su aventura llevaba una espada de bronce, nada demasiado elaborado para no llamar la atención, unos pantalones blancos y una chaqueta celeste sin insignia ni joyas, incluso se había quitado su tiara de su cabeza pero llevándola en la alforja de su caballo, sus botas eran lisas marrones, le había quitado las espuelas y las sobrebota bordada, ni siquiera llevaba armadura ni capa, aunque eran sencillas sus ropas saltaba demasiado a la vista que eran de telas delicadas y todo estaba nuevo e impecable, de confección a medida, podría dejar de parecer príncipe pero nadie se creería que era un simple plebeyo... eso y que sus manos evidenciaban que nunca había tocado una herramienta en su vida y su cabello era tan suave que parecía el de una dama.

No tardó demasiado en su paseo en llegar a un pueblo, deteniendose solo para comprar algunas manzanas, muy divertido con el hecho de que hasta tuvo que pagar por ellas, nadie le escogió las más hermosas ni se apartaron del puesto para permitirle acercarse, si no que simplemente le dejaron elegir a él y pagar como un campesino más... a sus ojos, claro estaba, pues para la gente del pueblo no era más que un noble de algún lugar que se detenía por algo de comer. Continuó su camino llamando su atención una zona arbolada y de vegetación más abundante, seguramente cerca habría una fuente de agua, ideal para que su caballo pudiese beber un poco y él descansar, ya sentía un poco acalambradas sus piernas de estar sobre la montura. Al estar más cerca nota a un caballo atado en uno de los árboles, pastando tranquilamente. Bajando de su propia montura llevó la misma hasta la costa atando a su yegua cerca del agua para que pudiese pastar y beber a gusto, siguiendo a pie un poco más, con su mano sobre su espada por si se trataba de algún ladronzuelo. Llegó a ver a alguien recostado sobre el césped... alguien de cabello rojo fuego. Solo conocía a una persona con ese tono de cabello y no podía ser... el marqués se encontraba en el castillo donde le había dejado cuando escapó ¿O quizás le había seguido y se había adelantado? ¿También había salido? Al acercarse más no le cabió dudas de que se trataba de su estimado Eliwood por lo que sus pasos se volvieron más seguros, podría compartir su "travesura" con el marqués, considerando su humor seguramente lo encontraría hilarante.

Al notar que se levantaba asumió que sería a su encuentro, sonriente, el joven adolescente apresuro su paso pero deteniéndose al verle huír, confundido se quedó allí mirándolo hasta que cayo casi que de boca al piso. Alarmado corrió en su auxilio. - Mi estimado marqués. ¿Se encuentra usted bien? Por los dragones sagrados... espero que no esté herido. - al acercarse le tomó del brazo para ayudarle a reincorporarse pero soltandolo enseguida al notar que no se trataba de Eliwood, retrocediendo varios pasos - ¡Lo lamento! Creo que.. ¿le he confundido? - claramente no era Eliwood, pero parecía ser una versión mucho más joven del marqués... haciendo un poco de memoria recordó que este había mencionado a su hijo en las cartas, hijo que no había tenido el placer de conocer en su visita al castillo - Mis disculpas ¿Acaso eres el hijo del Marques Eliwood de Pherae? - su voz siempre suave sin desarrollar aún, con gestos demasiado delicados y sutiles como para no ser, mínimo, un noble de la corte.


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Re: Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 23, 2015 11:46 pm

Roy se encontraba algo agitado, y no era para menos, puesto que se había encontrado frente a frente con uno de los nobles que seguramente se dirigiera a encontrarse con su padre. Estaba claro que no era un soldado común y corriente, solo había que ver sus formas, sus ropajes... él en sí parecía una figura...¿Acaso no era...?

Roy se quedó mirándolo a los ojos, mientras que el viento murmullaba y rompía el enorme silencio que había entre ambos. El joven pelirrojo no pronunció palabra hasta que descubrió quien era quien tenía delante ¡Era ni más ni menos que Marth! ¡El principe de Altea! ¿O era de Plegia? Roy se giró, dandole la espalda un momento al principe. No pretendía ser mal educado, pero estaba en un debate interno muy fuerte y su concentración rozaba los limites.

-¡Ahá! ¡Marth de Altea! ¿Puedo llamarte Marth a secas? Nunca me han gustado los títulos, sin ofender claro- Roy sonrió de oreja a oreja y estrechó a Marth, dandole un par de palmadas en el hombro. Todos en el castillo sabían que Roy no era la persona con los modales más "nobles" de toda Lycia, pero seguramente alguien de fuera no tenía ni idea. Aún así, Roy no podía evitar actuar como quien realmente era-. De todas maneras, sí, soy Roy, el hijo de Elliwood. Verás...- El muchacho miró a Marth de arriba abajo, volviendo a clavar su mirada en los ojos de su nuevo compañero.

Por un momento, vio la honestidad reflejada en sus ojos y fue entonces cuando le dedicó una sonrisa de medio lado, muy característica del joven muchacho-. Me he escapado del castillo, seguramente no tarden demasiado en andar como locos a buscarme por Pherae. Debería salir de aquí entre hoy o mañana, pero me he quedado en este pequeño pueblo para descansar un poco ¡Te agradecería de todo corazón que no le dijeras a mi padre que me has visto!- Roy tomó a Marth de ambos hombros con total confianza, mirándole a los ojos y esperando que este asintiera.

El sol iba desapareciendo muy lentamente por el horizonte, mientras que el día se teñía de un naranja claro. Las enormes praderas se movían al son del viento, mientras que justo debajo del árbol, una pequeña manzana caía en la cabeza del joven muchacho. Roy se rascó entonces la cabeza, soltando de inmediato a Marth.

-¡Auch!- Miró entonces la manzana y se agachó, cogiéndola y ofreciéndosela a Marth, despues de pasar un trozo de su camisa por encima para lavarla- ¿Te apetece? Es un manzano, no me había dado cuenta- Roy ni siquiera había esperado a que Marth le contestara a la anterior petición y ya había cambiado de tema. Le invitó a sentarse juntó a él en el borde del pequeño río y se estiró un poco, volviendo a mirar al cielo y pegandole un par de mordiscos a una manzana que había recogido previamente del árbol anterior-. No te preocupes por la ropa, ya la recogeré luego- Se quedó un momento callado y entonces cerró los ojos, mientras la brisa hacía danzar a sus mechones del color del sol-. Verás, debo buscar a mi madre. Mi padre anda demasiado ocupado con todos los temas que seguramente tu ya conozcas. Me duele dejar Pherae cuando nos necesita más que nunca, pero debo encontrar a mi madre como sea. Mi padre se ha declarado viudo al respecto, pero yo sé que ella sigue por ahí. Y juro por Pherae que la encontraré, aunque me cueste mi último aliento.

Una pequeña piedra cayó de una de las elevaciones de terreno que daba al río. Se hundió en el río y el sonido hizo que Roy se levantara del suelo, hasta quedar sentado junto a su nuevo amigo. Se acabó la manzana y se relamió los labios, luego miró de nuevo el río y recordó la vieja leyenda que había escuchado en la posada.

-Este sitio... el posadero me contó una historia sobre este lugar justo antes de venir. La verdad es que es un sitio bastante agradable, pero la leyenda era muy turbia. Te la recito- Roy se levantó tosió un par de veces, se colocó encima de una pequeña piedra que había por las cercanías y cogió todo el aire que pudo, entonando la leyenda con la voz más profunda que pudo poner.


"Cuando las piedras reboten cuatro veces por encima del río y la niebla comience a aparecer,
Los sumergidos volverán de nuevo para tragar a todos aquellos descendientes de los hombres que les hicieron perecer,
Con sus cadenas y hoces arrastraran a cualquier hasta el fondo del pequeño río,
Donde esperaran junto a ellos a que otro loco atreva a acercarse al mismo."



-Hay miles de leyendas así por los pueblos de Pherae, la verdad es que a la gente de por aquí les encanta ese tipo de folclore tradicional. Yo la verdad es que no sé muchas leyendas de por aquí, así que me encanta escuchar alguna de vez en cuando- Roy se volvió a acercar a donde estaba Marth y se volvió a tumbar, riendo un poco y estirándose una vez echado-. Pero esta da miedete ¿Eh?
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Re: Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Marth el Dom Oct 25, 2015 9:47 pm

Estaba un poco confundido, pero al ser reconocido sonrió con recato, apenas un alzar de sus comisuras, no le extrañaba que le reconocieran sin siquiera haberle visto el rostro, le parecía curioso que no lo hicieran, incluso en tierras extranjeras, tenía demasiado asimilado su rol y su trato como príncipe en Altea. Sinceramente había esperado otra cosa del hijo de Eliwood, alguien más centrado y calmado, más acorde a la personalidad que tenía el pelirrojo de mayor edad, pero el pequeño parecía ser una chispa en toda la expresión de la palabra, incapaz de quedarse quieto en un lugar y con la lengua bastante suelta, aunque de una forma no tan recatada como la del marqués. Aunque ciertamente, al mantener sus miradas pudo ver el parecido innegable entre padre e hijo, asintiendo suavemente con su cabeza ante la petición - Puede llamarme así si lo desea. - dijo más por compromiso que por real comodidad, no estaba acostumbrado que se le llamase solo por su nombre, sin embargo el juego de ser plebeyo en tierra desconocida se le hacía más interesante y divertido así, Marth, sonaba vacío y suelto, incompleto, pero bastante... ¿práctico?, suponía que cuando uno tenía que trabajar para ganar su oro no tenía mucho tiempo para honoríficos.

Las palabras y confesiones del menor no pudieron si no causarle terror, ¿escapar de casa? ¿un hijo de un noble? ¿huir de sus responsabilidades? ¿acaso estaba intentando desertar de alguna forma a su título? ¿quién en su sano juicio hacía tal cosa? Asumía enseguida que su padre debía estar profundamente ofendido y desilusionado por el comportamiento de Roy. Aunque podía llegar a comprender su búsqueda, suponía que era algo que el menor podía permitirse y no como él que no pudo ir a la búsqueda de su padre, actuando de la misma manera que Eliwood al darlo por muerto y asumir él el control del territorio. Lejos de sed de poder o control, realmente hubiese deseado que su padre hubiese regresado y no tener que cargar él con las responsabilidades, poder ir a buscarlo, pero antes de poder hacer nada ya estaba con papeles en una mano, espada en la otra y una corona sobre su cabeza. El tacto le sacó de sus pensamientos, nadie le tocaba, ni siquiera sus criados, costosamente un abrazo de parte de su hermana o su madre, en algún momento de su vida en alguna fiesta de la corte le había tomado la mano a alguna dama pero aquel tacto tan confiado y burdo le hizo abrir sus ojos con sorpresa quitándole un poco las palabras de la boca - Ah... Eh... Claro pero... ¿Por qué no le comunica sus intenciones a su padre? Estoy seguro que el marqués estará sumamente consternado por su ausencia inesperada. Creerá que le ha perdido como a su esposa... - estaba pisando un terreno muy delicado, no era de su incumbencia los asuntos familiares de otros nobles, aunque había leído en las cartas que el marqués había intercambiado con su padre sobre el ataque y la desaparición de su esposa, y tiempo después cuando él mismo comenzó a intercambiar correspondencia de que se había declarado viudo ante al príncipe.

La manzana cayó sobre la cabeza del menor y al ser ofrecida declinó con su mano, una fruta caída de un árbol sin ser previamente lavada no sonaba como algo correcto de comer, incluso las que había comprado en el mercado las pensaba lavar, aunque sea en el rio, y claro estaba, comerla cortando porciones con un cuchillo, no con sus dientes como si fuese un caballo. Cosa que parecía no molestarle al pelirrojo que le acompañaba, de cierta manera le resultaba encantador, pero a su vez extraño que alguien de sangre noble se comportase así. Se acercó caminando con cuidado entre las rocas hasta el borde del rio escuchando la historia, la verdad que si le daba algo de escalofríos -¿Los sumergidos? ¿En este rio? - enseguida retrocedió varios pasos mirando con cautela la superficie del agua, era un poco supersticioso, sobretodo en tierras extranjeras. Optando por acercarse donde se había acostado el menor y sentarse en una de las rocas, pasando primero su mano sobre la superficie para quitar las hojas caídas y alguna que otra suciedad - La verdad que si da algo de inquietud... no me extraña que no haya gente viviendo junto al río, ni siquiera hay plantíos... Pherae es tan diferente a Altea, incluso sus historias... ¿no es real, verdad? Ejem... digo. Espero no haber ofendido. Es encantador, me agrada mucho este lugar, su gente es sumamente amable y simple... es extraño a cierto punto estar en un lugar donde pueda ir a comprar manzanas a un pueblo. ¡Mis disculpas, Roy, hijo de Eliwood de Pherae! No creo que sea momento de hablar de mi pequeña aventura... croe que tiene un problema mucho mayor que atender y... se está haciendo la noche. ¿No cree que sería prudente regresar al castillo conmigo? Estoy seguro que estarán todos muy preocupados por su desaparición... - y probablemente la suya también, ya a estas alturas sus caballeros habrían notado su ausencia, seguramente le regañarían cuando llegase, pero extrañamente se estaba divirtiendo el salir un poco de su burbuja de cristal y más ahora en compañía tan amena.


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Re: Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 25, 2015 10:16 pm

Roy se desperezó y alzó la mirada. Las nubes cubrían ahora todo el cielo, mientras el cielo anaranjado se iba apagando poco a poco. Eso le recordaba a las tardes que pasaba junto al castillo, junto a uno de sus viejos amigos de palacio, comiendo manzanas hasta que llegaba la noche. Roy rió un poco ante el comentario de Marth, el joven muchacho tampoco pensaba que esa historia fuera real, así que negó un par de veces con la cabeza mientras el principe de Altéa seguía hablando. Se levantó y cogió sus cosas, metiendolas en un burdo fardo y cargandolas a la espalda, mientras le dedicaba una enorme sonrisa a Marth.

-Mi sitio ahora no está allí, mi padre ya ha recibido una carta con mis explicaciones. No tenía tiempo que perder así que salí como buenamente pude. De todas maneras no pinto demasiado en castillo, mi padre puede controlar la situación a la perfección, pero en cambio, no puede mandar ninguna comitiva para la busqueda de su propia esposa, todo en castillo está demasiado alterado ahora con la situación actual, así que he decidido que de momento, este es mi camino. Encontraré a mi madre y volveré con ella a casa. O por lo menos averiguaré que ha pasado con ella. No puedo volver contigo ahora Marth- Roy se giró y se encamino hacia el enorme árbol donde habían estado antes, pero antes de eso se giró y le dio un par de palmadas a Marth en la espalda-. Pero ¡No te preocupes! No le dire a nadie sobre tu escapadita del castillo. Yo solía hacerlas a todas horas cuando era joven. Sé que puedo confiar en ti, así que no me preocupo por lo que digas.

El ruido del río tranquilizaba de sobremanera a Roy, el cual escaló hasta la copa del árbol y reunió unas cuantas manzanas para el camino. Había cogido uno de los caballos del pueblo para llegar hasta allí, puesto que prefería no tener que recurrir a uno de los caballos de castillo.

-Por cierto, tengo una habitación en la posada, por si deseas pasar la noche por aquí. No creo que te de tiempo a llegar al castillo, así que bueno. Puedes alojarte conmigo por hoy si así lo deseas, mañana partiré en busca de pistas- Bajó del árbol de un salto y se acercó al río para lavar las manzanas. Otra pequeña piedra cayó de la superficie de terreno que había al otro lado, formando pequeñas ondas en el agua que se expandían por la parte baja del río. La parte en la que estaban no tenía demasiado fuerza y además era muy poco profunda, llegandole a la cintura a Roy, pero por un momento, el joven muchacho fijó su vista en las profundidades del agua, vislumbrando algo por un momento-. Pero qué...

Pasado unos segundos  Roy negó un poco con la cabeza y se giró de nuevo hacia Marth, haciendo un gesto con las cejas para que le respondiera a la pregunta. ¿Qué tenía pensado hacer el rey de Altéa? ¿Iría con él a la posada o volvería al castillo a altas horas de la noche? El silencio se había autoimpuesto en aquél momento, como si la brisa del viento y el correr del río se hubiera enmudecido de golpe.

Unos rebotes resonaron en el agua, y Roy se giró de golpe frunciendo ligeramente el ceño. Unas hondas comenzaron a aparecer en el agua, mientras que una pequeña piedra rebotaba varias veces por encima del río. El atardecer ya había acabado, y ahora la iluminación era más bien escasa. Una densa niebla comenzó a rodear a ambos muchachos y Roy se acercó todo lo rápido que pudo a su nuevo compañero.

-Debemos salir de aquí ya- Declaró con seriedad, llevando su diestra al mango de su espada. No sabía si alguien les estaría gastando una broma y se estarían riendo detrás de una piedra. Pero Roy estaba decidido en no creer en ese rumor. Quizás era solo una trampa de otra gente que había detectado a ambos jovenes y pretendían capturarlos, acusando a una vieja leyenda... pero si de verdad se trataba de los sumergidos, esperaba de verdad que Marth corriera tanto como él.

Unas enormes sombras comenzaron a aparecer por la superficie del lago, detrás de unas cabezas llenas de una especie de planta oscura. Roy se puso en posición de combate, esperando que Marth decidiera que podían hacer en aquél momento. El muchacho recordó entonces aquella vieja leyenda sobre los sumergidos, se la había contado un amigo hacía muchos años en el pueblo del castillo, donde solía pasar los días. Solo que en cada parte de Pherae la conocían de una manera distinta. Según su amigo, habían sido unos antiguos soldados que habían caído en el río y habían muerto ahogados, perseguidos por las huestes de un nigromante muy poderoso. Una vez en el río los había resucitado y anclado al río como parte de la maldición.

-Bueno, creo que es hora de decidir Marth, o al pueblo o al castillo ¡PERO YA!
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Re: Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Marth el Lun Oct 26, 2015 12:14 am

Sentado flexionó sus rodillas hasta llevarlas a su pecho, era extraño estar sin sus joyas, sin su capa, sin sus guantes incluso sentía que el viento movía de manera diferente su cabello y este caía un tanto incómodo en su rostro. Verle trepar realmente le sorprendió, el menor no se comportaba como ningún noble que hubiese conocido en su vida, ni como ninguna persona realmente, tomándose tales confianzas como darle golpecitos en su espalda sin terminar de comprender por qué y trepando árboles como si fuese alguna clase de animal. Aunque no mentiría, estaba sorprendido por la habilidad que mostraba hacerlo, se levantó para mirarle desde abajo, comprobando con su mano la superficie rugosa del árbol pero que no había manera de trepar sencillamente por allí. - Oh, es usted realmente muy hábil... nunca había visto a nadie trepar así un árbol... - se apartó cuando una de las manzanas cayó al piso, mirándola por unos momentos antes de levantarla, normalmente le hubiesen dicho que no levantase nada del piso, pero si acababa de caer del árbol suponía que no habría problemas. La examinó viendo la superficie roja, realmente apetitosa, e incluso sintiendo el aroma de la fruta aún a travez de la cáscara. Con la sonrisa renovada miró como se ponía a lavar la fruta - Bueno, supongo que si le ha enviado una carta al menos el marqués podrá saber que se encuentra bien. - él mismo se inclinó en el borde del río y mojó la fruta antes de pasarle sus manos para quitar la suciedad y alejarse, sin percatarse de la sombra que se movía bajo la superficie del agua, volviendo hacia el árbol mientras miraba con curiosidad la fruta pensando como sería el ángulo correcto para morderla sin la necesidad de un cuchillo.

La proposición le horrorizó soltando la roja fruta que rodó en l inclinado hasta caer en el agua, se giró de golpe mirándole con los ojos abiertos de par en par, tartamudeando sin saber que responder. ¿Él en una posada? ¿Compartiendo habitación? ¿Dormir fuera del castillo y sin escoltas fuera de su puerta? Le pareció ver una sombra en el agua distrayendole por unos instantes pero al notar que estaba cayendo la noche alzó su vista al cielo, seguramente había sido la sombra de algún ave, retomando un poco más compuesto la propuesta ajena, tartamudeó un poco al hablar - ¿Realmente lo cree prudente? Digo. Es el hijo del marqués, debería procurarse un lugar más digno de usted. - aunque por otro lado la idea le seducía. Seguir el juego del plebeyo era divertido y podría ser una experiencia única entrar a una posada, nunca había entrado a una en su vida, y quedarse a dormir en una parecía ser toda una aventura.

Se entretenía demasiado en sus ideas y no notó el comportamiento extraño del pelirrojo hasta que su grito le hizo ver al sumergido emerger del agua. Emitió un corto grito agudo que le quitó la voz, su mano enseguida desenfundó su espada, lamentando no haber traído su rapier en lugar de aquella burda espada de bronce y se adelantó para cubrir al otro. Sujetando su espada con firmeza movió su muñeca para perfilarla hacia el enemigo dando una estocada limpia al frente atravesando el pecho del enemigo de lado a lado, demasiado sencillo, trancándole allí haciendo tope con la empuñadura de la espada y empujando con su cuerpo hacia adelante para empujar, usando de escudo humano, a la criatura tirando hacia atrás a otro de regreso al rio. Desenfundando la espada del cadáver retrocedió hacia su compañero, un claro gesto de asco en su rostro al ver su hombro manchado de musgo verdoso y apestoso - ¡Arg! Asco, asco... - murmuró retrocediendo aún más hasta posicionarse junto al pelirrojo dando un corto suspiro viendo su caballo bastante lejos como para alcanzar sin darle la espalda a los otros. No tendrían tiempo de huir así... tampoco tendría tiempo de llegar al castillo si no hasta noche cerrada, y si estaban tan en peligro no sería seguro viajar así. Observó como los enemigos volvían a salir del agua, aún con el agujero en el pecho hecho por la espada, aunque ahora expidiendo un fuerte olor a podredumbre que hizo al príncipe acentuar su gesto de desagrado - Creo que no llegaremos a tiempo, mejor peleemos... no parecen ser del mundo de los vivos... ¿Alguna idea? - a medida que los sumergidos tomaban terreno el príncipe retrocedía tropezando con una rama sujetandose del pelirrojo para no caer, recién notando la bruma que les estaba rodeando, ya casi sin poder ver el río y mucho menos su caballo o el pueblo a la distancia. - Roy... - llamó con algo de temor en su voz al sentirse perdido, ya no siendo tan divertida su aventura.


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Re: Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Oct 26, 2015 9:51 pm

Su cabeza comenzó a procesar a toda velocidad, necesitaban alguna idea para acabar con los muertos vivientes. Resulto ser que la maldita leyenda era cierta y no era ningún tipo de broma. Roy desenfundó su espada y atajó un par de golpes a uno de los muertos que se había acercado hasta él. El muchacho apretó el mango con una sola mano, pero al momento de atajar el golpe, la cogió con ambas, consiguiendo así que el enemigo retrocediera y cayera de nuevo al río. La fuerza del joven muchacho podía notarse en cada golpe que desencadenaba.

-Aaaghhh.... eeehh....- Los muertos parecían querer decir algo, pero solo eran capaces de pronunciar sonidos ahogados, quizás por todo el agua que habían almacenado o quizás por el simple hecho de que estaban muertos. Roy no podía pensar bien, los muertos se acercaban y debía seguir luchando, por lo menos hasta que un brillante plan se le asomara por la cocotera. Dio un par de espadazos hacia el frente, cortando a uno de los enemigos por la mitad y avanzó hacia otro rápidamente, dando un pequeño giro hacia un lado para esquivar un afilado corte horizontal, y acabando con él cortandole la cabeza. Los muertos portaban ropajes bastante asquerosos, llenos de moho y desgastada por todos lados. Unas espadas melladas y oxidadas y una especie de casco medio roto. El joven pelirrojo no pudo descifrar ningún emblema en ellos mientras luchaba y mucho menos en los ropajes.

Volvió a pegar la espalda con Marth al cabo de un par de minutos, mientras los muertos seguían apareciendo por todo el lago. Es como si no fueran a terminar de salir nunca. Junto a su nuevo compañero siguió luchando sin control, despedazando cadáveres ya despedazados anteriormente. A algunos de ellos les faltaban extremidades, y... ¿Acaso algunos de ellos volvían de nuevo a luchar totalmente "recompuestos"?

Roy miró por un momento hacia el río, la niebla dificultaba notablemente la visión, pero pudo ver como uno de los "No-Muertos" que acababa de acribillar, se metía en el lago durante unos segundos, para volver de nuevo al combate totalmente... ¿curado? Por decirlo de alguna manera. Dio un par de saltos, apoyándose en una de las ramas y le cortó la cabeza a otro de aquellos seres del inframundo, luego se giró hacia Marth y le pegó un grito.

-¡Están recomponiéndose en el agua! ¡Es como si fuera una fuente de curación para ellos!- Unos de los monstruos acertó un tajo en el flanco izquierdo de Roy, rasgándole los ropajes y dejando algo de sangre por el suelo. Roy retrocedió unos cuantos pasos y se lanzó contra él, atravesándole el cuello con la espada y pegandole una fuerte patada en el pecho para lanzarlo hacia otro lado. El "No-Muerto" cayó al suelo de pleno y se mantuvo allí durante unos segundos, para luego arrastrarse de nuevo al agua. Roy se llevó la mano instintivamente a un costado mientras corría hacia Marth.

La niebla seguía atravesando el río de lado a lado, dejando a los muchachos con una visión de pena. Roy había luchado en anteriores ocasiones, pero nunca en una situación tan tensa como esta. Por un momento, el desasosiego invadió su cabeza, pero al mirar hacia atrás y ver a Marth luchar junto a él, supo que debía hacer todo lo que estuviera en su mano para sacarlos a ambos de allí. Quizás no confiara demasiado en si mismo, su padre se lo había dicho demasiadas veces. Pero esta vez debía confiar en que su habilidad con la espada les sacaría de esta.

De pronto recordó las tardes en el pueblo, junto a aquél amigo que le había contado una de las muchas versiones de esta historia... le había contado el final y la manera de expulsarlos si en algún momento aparecían lo suficientemente cerca de ti como para ponerte en peligro... Pero su cabeza no le dejaba pensar con precisión. Toda la adrenalina y concentración estaba puesta en el combate, y Roy tenía miedo a despistarse un momento y que pasara una desafortunada desdicha.

Debía recordar como fuera el final de la leyenda, la cual explicaba la única manera de salir de allí con vida ¿Quizás debían hacer algún tipo de trato con ellos? ¿Lanzarles agua bendita? ¿Algún cantico extraño de expulsión? ¿Jugar a las cartas y ganar? Roy seguía pensando a toda prisa mientras cercenaba miembros putrefactos. Ya se había manchado varias partes del cuerpo de aquél moho desagradable y del agua estancada que tenían aquellos monstruos por dentro.

-Genial, y yo que había venido hasta aquí para ducharme...
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Re: Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Marth el Mar Oct 27, 2015 12:24 am

Si bien era la primera vez que tenía una pelea real donde realmente su vida estaba corriendo riesgo, no se estaba desenvolviendo tan mal, desde que tenía memoria le habían puesto una espada en la mano y tres veces por semana durante años había entrenado y aprendido tanto teoría como práctica en el arte de la espada. Sin embargo su mano tembló cuando había desenfundado por primera vez frente a un enemigo, encontrando que no era tan difícil imitar los movimientos ya memorizados en sus músculos para atacar y esquivar. No perdió detalle de la manera de pelar del pelirrojo, un estilo mucho más tosco del propio pero bastante más letal, sus movimientos se centraban más en la fuerza que en la precisión. Era admirable y algo aterrador ser enemigo del pelirrojo, le recordaba mucho a algunos entrenamientos de los soldados de las líneas frontales de su ejército.

Al ver que efectivamente, lo que decía Roy era verdad y que el agua era su fuente de recuperación pensó rápido - ¡Retroceder! ¡Ahora! - gritó con firmeza, dejando entrever ya desde joven su carácter de líder, incluso con alguien que también podrí serlo, y en realidad que tenía más derecho a serlo puesto que se encontraba en sus tierras. Pero no tenía tiempo de pensar en esos detalles, debía alejarse y llevar a los enemigos a algún lugar lejos del agua, había intentado devolverlos y no funcionaba. Al ver que Roy avanzaba a atacar y seguir atacando se enserió más avanzando a su lado para apartar un enemigo que iba a tacarle por un lateral, cubriendo el ataque para proteger la espalda de su compañero pateó la pierna de la criatura putrefacta y le atravesó el peco con la espada, esta vez empujando a un lado para sacar la espada hacia un costado, por el estado de putrefacción del cuerpo el filo deshizo fácil la carne apenas trancándose en el hueso que se descolocó en un sonido que erizó cada cabello del príncipe, de la herida del caído comenzó a brotar agua estancada de un oscuro color. No le dio tiempo a levantarse, plantando su pie en la muñeca que tenía el arma clavó su espada en la rodilla del enemigo girándola para descolocarla y recién allí retroceder, evitando que volviese al rio de manera inmediata - Es inútil si los dejamos regresar al río. Tenemos que alejarlos de allí. Aléjese y que nos sigan. - volvió a ordenar en el improvisado plan.

Por las dudas tomó el brazo ajeno y le arrastró hacia la arboleda alejándose del río, sus pies pisaban con firmeza evitando cualquier piedra, rama, o zona que no viese que era terreno firme, sería un desastre caer en huida. De tanto en tanto observaba sobre su hombro viendo que los enemigos les seguían, casi pisándole los talones, pero deteniéndose al llegar al límite de la arboleda y el prado. Afirmando el agarre de su espalda pretendía hacerles frente cuando salieran de entre los árboles - No podemos ir hacia el pueblo, los guiaríamos allí y no sería seguro para los habitantes. No parecen tener siquiera guardia que nos auxilie, estimado. - ya dejaba un poco de lado el hablar floreado pero nunca los formalismos, demasiado asimilados en su lenguaje como para ignorarlos incluso en un momento de crisis.

El primero salía de entre los árboles, no le dio respiro y aprovechando que no podrían atacar de golpe todos si no que llegarían a destiempo, atacó directo al estomago, le impulsó a un costado para abrir su vientre vaciando el contenido frente a sí. El olor llegó como una ola contra ellos, el olor al agua mohosa estancada revolvía el estomago de cualquiera, pero al menos, casi partido en dos, el enemigo cayó, y el peliazul no dudó en bajar su espada contra el cuello del caído cortando su cabeza. No tenía tiempo para caer en el horror de la escena, se acercaban dos más y no podría siquiera asegurarse que el cuerpo decapitado no se siguiese moviendo. Retrocedió hacia Roy cubriendo su espalda, notando recién en ese momento la herida que tenía a su costado, antes demasiado ocupado huyendo y por no caer entre los árboles - Está herido, Lord Roy. Por favor retroceda... tome. - su mano fue enseguida a su cinturón donde tenía colgado tres pequeñas botellas de medicina, era prudente siempre cargar con estas en caso de accidentes, sobretodo en una aventura a jugar a ser plebeyo sin sus caballeros. Ahora agradecía haberlos traído. Le extendió uno al pelirrojo mientras cubría su espalda - ¡Bébalo! - ordenó adelantandose para detener el avance de otro muerto vivo, la espada oxidada del enemigo intento alcanzarle pero apenas rozando sus ropas, rasgando muy cerca de su pecho no llegó a lastimarle, pero su abriendo su guardia como para que el príncipe embistiese ensartando su espada en el pecho ajeno y lo utilizase de escudo para detener el ataque del segundo sumergido que había intentado arremeter contra él. Empujó con su cuerpo para tirarlos a ambos, una estrategia que había funcionado antes.


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Re: Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Oct 27, 2015 12:46 am

Tomó el brebaje lo más rápido que pudo una vez cayó en su mano. Marth hacía todo lo que podía mientras Roy seguía estrujándose la cabeza de mala manera. Recordaba todo el dicho, una y otra vez, al posadero cogiéndole del brazo y contándole la antigua leyenda. A él mismo riendo un poco ante la leyenda y dándole un par de monedas al posadero. La mirada de su viejo amigo cuando le había relatado la historia... pero ahora ¡Ahora no recordaba el maldito final, el final que conseguiría acabar con aquellas bestias sin alma!

-¡Necesito un par de minutos, maldita sea!- Embistió con fuerza contra otro de los monstruos mientras su herida se iba cerrando mágicamente. Embistió con su hombro cuando recordó de golpe que se había dejado la armadura en casa. El monstruo salió despedido hacia atrás, pero la contusión en el hombro durmió el brazo del muchacho por unos segundos, cayendo su espada al suelo en el proceso. Roy rodó por el suelo esquivando un tajo que iba directamente a su cuello, se acercó de golpe al muerto y le cogió del brazo con ambas manos. Después de un solo momento, el brazo de aquél monstruo había sido arrancado de su propio cuerpo. La defensa personal era un tema que se trataba ya desde niño, y al intentar desarmar a su enemigo... le había arrancado el fragil brazo sin querer.

Roy saltó y le pegó una patada con ambos piés, lanzandolo lejos y recogiendo la espada al caer al suelo. Fintó con otra pequeña voltereta un hachazo de uno de los "No-Muertos" más grandes que había ahora en el pequeño campo de batalla. Roy frunció el ceño y embistió con su espada, cortandole las visceras del estomago. El monstruo no pareció percatarse de ello y embistió de nuevo contra el muchacho. Este por su parte fintó a un lado y arranco con su espada el brazo con el que sujetaba el hacha su enemigo, para luego rebanarle las piernas y dejarle tirado en el suelo. Otro par de monstruos se acercaban mientras la cabeza de Roy palpitaba con fuerza.

"Cuando las piedras reboten cuatro veces por encima del río y la niebla comience a aparecer,
Los sumergidos volverán de nuevo para tragar a todos aquellos descendientes de los hombres que les hicieron perecer,
Con sus cadenas y hoces arrastraran a cualquier hasta el fondo del pequeño río,
Donde esperaran junto a ellos a que otro loco atreva a acercarse al mismo."


A lo lejos consiguió ver una pequeña antorcha encendida a lo largo de la inmensa niebla. El pequeño fuego onduló por sus ojos azules durante un solo segundo. De repente todo se conectó en su cabeza y su cerebro comenzó a funcionar a toda prisa. Ya recordaba el final del maldito dicho popular, aquella leyenda que había resultado cierta. Ahora le resultaba una solución tan estupida que le daba hasta vergüenza comentarsela a su nuevo compañero.

-¡Debemos volver cuanto antes al río, tengo la solución!- Roy se acercó a toda prisa a Marth y atravesó a un "No-Muerto" que se hallaba justo detrás de él. Se impresionó el mismo de lo bien que congeniaban en combate-. ¡Te va a parecer estupido, pero este es el final de la leyenda!

"Si a los sumergidos deseas mantener tranquilos y en paz...

Roy esquivó uno de los ataques de los monstruos, pegando la espalda a la de su nuevo amigo, luchando por su vida como una fiera bestia. Siendo la espada sus dientes y sus fieros movimientos sus garras. Por un momento, pareció que la estela de su espada era de fuego.

...al río en el que la maldición cayó deberás regresar...

Una espada entrechocó con una de las hoces del enemigo. Era Marth, le había vuelto a salvar el pellejo intercediendo en uno de los ataques de sus enemigos. Su forma de luchar era mucho más precisa que la de Roy, y eso hacía que se sintiera a gusto a su lado. Roy era la fuerza , no carente de sentido y estilo. Mientras que Marth era la precisión absoluta, con una elegancia increíble y una soltura fascinante.

...atando un papel ardiente a la piedra que rebotó...

Embistió de nuevo con una de sus piernas, lanzando a otro de los monstruos lo más lejos posible. Luego tiró por un momento del brazo de su compañero y echó a correr al río. Era su última oportunidad de acabar con todo aquello mientras aún estaban a tiempo. La maldición debía mantenerse dormida, y esta era la única solución que se le ocurría al joven muchacho.

...deberás lanzarla y que dé tantos botes como antes dio."
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Re: Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Marth el Dom Nov 01, 2015 2:34 am

Al notar que la herida de su compañero se estaba cerrando, suspiró en alivio, sin bajar su guardia ante los enemigos que seguían llegando, se apresuró con su espada en mano a adelantarse junto con el pelirrojo, cubriéndolo mientras este intentaba pensar, no estaba seguro que tanto tenía que pensar en un momento así pero confió en su juicio, por sobretodo confió en que sabía como solucionar un problema de su propia tierra.

Le cubrió de un ataque casi que directo, enganchando su espada contra el arma del muerto vivo, debiendo sujetar con ambos brazos para empujarle con algo de fuerza hacia atrás - Piense estimado, pero por favor, apresúrese en hacerlo. No sé cuanto tiempo pueda aguantar asi... - se estremeció enseguida a ver como el pelirrojo, en una muestra increíble de fuerza y técnica terminaba arrancándole un brazo a uno de los enemigos con un sonido que definitivamente no ansiaría volver a escuchar en su vida. No tenía tiempo de sorprenderse, solo de continuarle el paso. No veía al pelirrojo retrocediendo, todo lo contrario, cada ataque lo acercaba más al río. Sin comprender le siguió, cubriéndolo, uno de los muertos vivos se acercó y ni siquiera se molestó en intentar matarlos, total se recuperaban, solo detuvo el ataque con su espada y utilizó su cuerpo para empujarlo contra otro y hacerlos caer, no tenía demasiada fuerza física pero se movía con seguridad y utilizaba demasiado bien sus puntos de equilibrio descompensando a los otros para que cayeran más fácil, en el esgrima era esencial que comprendiese el equilibrio y supiese utilizarlo.

Se apegó a su compañero cuando este se puso contra su espalda - Soy todo oídos, mi estimado. - palabra a palabra, interrumpida por los ataques ajenos, comenzó a avanzar a la par del otro generando entre ambos un frente que al interceptar a los sumergidos los iban haciendo retroceder hacia el río. Cada palabra que decía parecía menos comprensible que la anterior, sin sentido para los oídos del príncipe pero si decía aquello debía ser verdad.

Trancando un ataque directo hacia el pelirrojo, su espada rechinó contra el filo de la hoz y apretando sus dientes comenzó a doblar sus brazos para intentar afirmarse mejor pero Roy le salvó pateando lejos al enemigo que trastabilló tropezando con otro y rodó directo al agua... estaban ya cerca. Sujeto soltó un quejido pero corrió a la par de Roy, volviendo sobre sus pasos, sujetaba con fuerza su espada y aprovechó la corrida para atravesar el cuello de uno de los enemigos cuando llegaron a la costa donde salía otro, dejándolo caer - No comprendo... un papel en llamas y que la piedra de botes contra el agua... no puede ser posible. No podemos sostener entre nuestras manos algo en llamas y no se mantendrá encendido sobre el agua. Tiene que ser otra cosa. - dijo escéptico, demasiado encerrado en el cuadradito de lógica que se le fue enseñado y no pudiendo ver más allá de ello.


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Re: Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 04, 2015 11:47 pm

-¡Es muy complicado! ¡Pero necesitamos un trozo de papel! ¡En el fardo que traje metí unos cuantos pergaminos, seguramente podamos recogerla y usar uno de esos trozos de papel!- Roy desvió un ataque directo a su propia cara y le dio un codazo en el estomago al enemigo, para luego darse la vuelta contra el mismo y perforarle la cabeza con la parte de atrás de la empuñadura de su espada-. !Luego debemos prenderle fuego de alguna manera, atar el papel encima de la piedra y lanzarla al río! ¡Y tiene que dar tantos botes como dio antes!

Pero... ¿Cuantos botes había dado? ¿Como conseguirían afianzar el papel a la piedra? ¿Quizás con una pequeña soga? ¿Un cordón de lino? ¿Habría que usar también la misma piedra? Eran demasiadas preguntas y los monstruos no paraban de salir, pero... ¿Y si les seguían hasta el poblado? Ya era casi de noche y no tenía pensado llevar a tales monstruos hasta una villa indefensa, debían acabar aquello allí y ahora. Roy se lanzó en una carrera hasta su pequeño fardo, tirado en medio del prado, mientras que Marth le salvaba de un ataque enemigo. Lo habían dejado ahí tirado y el muchacho ni se había acordado de recogerlo, comenzó a rebuscar entre sus cosas a toda prisa mientras su compañero le defendía de varios ataques.

Tuvo que parar cuando uno de los monstruos apareció corriendo y cogió los pergaminos que había encontrado, llevándoselos con él al otro lado del río... ¿PERO COMO DEMONIOS LO HABÍA HECHO? Roy comenzó a correr detrás de él, perseguido por alguno de los sumergidos, mientras que Marth luchaba a capa y espada por preservar su vida. No tenía tiempo para mirar como su compañero cortaba cabezas con un equilibro y un porte increíbles, pero en cierta manera, sabía que él estaría bien. Persiguió al extraño monstruo por todo el camino hasta que desapareció detrás de un arbusto. Roy no dudó ni dos veces y se tiró dentro, agarrando al pequeño con las manos... cuando se dio cuenta de que era... ¿Un conejo? ¿Un conejo le había mordisqueado todos los pergaminos y se los había llevado hasta ahí?

Estaba asustado, y era comprensible con todo lo que estaba pasando por allí, Roy cogió unos cuantos pergaminos de su boca, sin tirar demasiado fuerte, acarició la cabeza del pequeño y lo posó en el suelo para que huyera lo más rápido posible. Se giró justo al tiempo de pasar por debajo de las piernas de uno de los sumergidos, el cual lanzó un ataque horizontal con su hoz, la cual se clavó en el suelo. Roy se recuperó rápidamente de la voltereta, y cortó al monstruo por la mitad con fuerza.

Echó a correr a toda prisa para ayudar a su compañero, el cual se estaba viendo rodeado de esos malditos monstruos que no paraban de regenerarse. Se posicionó a su lado apartando a uno de los sumergidos de un puñetazo en la cara. Tenía los nudillos sangrantes, pero con la emoción de la batalla no se percató hasta mucho más adelante. Pegó su espalda de nuevo a la de Marth y luchó contra los enemigos que les habían rodeado.

-¡Tengo el papel, ahora solo necesitamos una piedra, algo para atarlo a la piedra...- Un choque de acero contra hierro interrumpió la conversación por un momento, Roy atajó el golpe, desviandolo hacia un lado, y cortó la cabeza del sumergido, el cual se agachó a cogerla y marchó rápidamente al río para regenerarse-... alguna manera de encender el papel, lanzarla al río y que de los mismos botes que dio antereiormente y...! ¡QUE TODO ESTO SALGA BIEN!

Se despegó de la espalda de Marth para embestir a un enemigo que estaba a punto de clavar su hoz en el pié de su nuevo compañero. Cayó con él al prado y se le cogió de ambas manos, mientras la espada del joven caía al lado del río. Forcejeó unos momentos con él hasta que lo apartó de una patada en la entrepierna. Roy no lo había hecho queriendo, pero de todas formas, el sumergido ni sintió ni padeció. Se acercó a toda prisa a recoger su espada y acabó con él, acercandose de nuevo a Marth para ayudarle con los monstruos.

-¿¡Alguna idea!? ¡Debes expandir la mente, ya sé que nada de esto tiene lógica! ¡Pero que demonios, tampoco la tiene que unos monstruos salgan de un lago e intenten matarte!- Marth salvó la vida del pelirrojo de nuevo, cruzando su filo con el del enemigo, parando uno de los ataques de un sumergido. Roy fintó hacia un lado y clavó su espada en el pecho del monstruo, para luego apoyar la pierna en el mismo y poder sacar su espada de allí, empujando al monstruo a un lado.
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Re: Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Marth el Vie Nov 06, 2015 3:03 am

Le costaba mantener a raya a los sumergidos, estos seguían apareciendo sin par, no importaba cuantos matase... más bien cuantos decapitase o partiese al medio, volvían a levantarse, regresaban al rio y volvían a pie. Ya no se sentía en control de la situación y realmente estaba temiendo por su vida ya que no veía un fin cercano y la verdad la solución que le daba Roy no era la adecuada si lo pensaba de un punto de vista lógico. Si bien se decía a si mismo no creer en leyendas... si lo hacía, más allá de que estaba viendo delante suyo la prueba vivida de una, y si era verdad la primera parte, no había razón para que no fuese verdad el resto.

Se mantenía cerca del pelirrojo, corriendo a su lado y deteniendo cualquier ataque incluso en un momento empujándolo contra su fardo de ropa cuando se inclinó para tomar el papel evitando que un hacha cayera sobre su espalda - ¡Cuidado! ¡Lo lamento! Por favor apúrese... Y dígame que tiene yesca allí, o piedra para encender. No era mi intención salir de campamento y no he traído nada realmente... - había salido a dar una pequeña vuelta nada más y regresar antes del anochecer, ni siquiera había traído su espada para combate si no que aquella poco balanceada y de forja económica pero que tendría que servir por el momento. Y a decir verdad, Marth no era para nada hábil en tareas manuales, incluso habiendo tenido él mismo yesca o piedra de chispa, no habría sabido utilizarlas, nunca habiendo ido de campamento más que en caravana con sus caballeros y escoltas quienes le servían todo en bandeja, montaban y desmontaban los campamentos, cocinaban con los mejores ingredientes y hasta le cuidaban de las adversidades de la vida a la intemperie. En pocas palabras, Marth era un inútil fuera del castillo.

Al ver que Roy se alejaba un poco de pánico se dejó entrever en su mirada, quedando solo unos momentos contra los enemigos, tres de ellos arrinconándolo contra el río dejándole la difícil opción de, lanzarse al agua negra y con quien sabe que cosa dentro... quizás más enemigos, o enfrentar a una superioridad numérica. Detuvo un ataque cruzando su espada delante de su rostro, una mano sujetando la parte plana del filo cuando la hoz enganchó en el arma y Marth pudo contener la fuerza ajena pero solo hasta que el segundo le golpeó con la espada en su brazo. El filo oxidado cortó su piel casi hasta el hueso, si bien en el momento solo sintió su brazo flaquear y el calor líquido recorriendo su piel, le fue suficiente para empujar a uno y huir algunos metros usando la espada con su mano sana, cortando la cabeza de uno y apoyándose contra un tronco, el dolor se hizo presente y sus ojos se nublaron en lágrimas, un grito ahogado salió de su garganta cuando al bajar la mirada encontró casi la totalidad de su brazo rojo, todas las telas de su camisa estaban manchadas y salpicadas y el dolor ya se extendía por todo el brazo hasta su hombro. Nunca en su corta vida había experimentado dolor similar, nunca había recibido una herida mayor que un corte de papel o rasparse al caer en algún entrenamiento.

Al ver regresar a Roy con los papeles, sus mejillas húmedas y su herida abierta corrió hacia él apoyándose en su espalda enseguida, sujetando con firmeza su espada y volviendo a su puesto de defender la espalda ajena - ¡Use una tira de ropa! - apresuró al otro su voz quebrada y algo más aguda pero igual de firme que antes. Su técnica se volvió más tosca y menos elegante, más desesperada, golpeando con el filo más que dando estocadas, buscando puntos débiles como cuello, brazos para que soltasen sus armas o incluso golpear al costado de la rodilla para hacerlos caer. No tenía demasiado sentido el molestarse en matarlos si se recuperarían - ¿Debe rebotar SOBRE el agua? Puede tirarla contra los nenúfares. - apresuró a acotar, si la piedra rebotaba contra las hojas flotantes de las plantas del rio no se ahogaría ni se apagaría el fuego.


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Re: Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Invitado el Vie Nov 06, 2015 8:57 pm

Se fijó entonces en Marth y en como sostenía su arma. Había sido herido en su otro brazo y su voz lo dejaba bastante claro, algo más aguda y agotada. Roy frunció el ceño, algo furioso por que habían herido a su nuevo compañero. Se enzarzó en batalla con uno de los sumergidos y le atravesó con la espada, para luego acercarse a él y embestir con el hombro el cuerpo del putrefacto enemigo. Este salió despedido varios metros más allá, mientras que Roy recogía una piedra del suelo lo suficientemente redondeada, se apresuró a apartar a todos los enemigos que pudo y se alejó unos pasos con Marth, intentando averiguar como atar el papel a la piedra.

Fue entonces cuando vio a uno de los sumergidos con hilo de pescar atravesándole la mano. Se acercó a toda prisa a él y le cortó la mano con la que sujetaba la hoz, para luego cogerle la otra mano, arrancar el hilo de pescar de su enemigo y pegandole una buena patada en el pecho. Ya tenía el hilo que necesitaba para atar el papel a la piedra en cuestión. Volvió a toda prisa con Marth. Rebuscó entre las faltriqueras mientras se protegía como podía de sus enemigos. El también tenía un ungüento curativo, así que apartó a un par de enemigos con rudeza y se giró a toda prisa para aplicar el ungüento en el brazo herido de Marth.

El muchacho se quejó con un grito ahogado, que te tocasen una herida no era muy placentero, y menos con un ungüento que desinfectaba la misma y aumentaba la velocidad de regeneración. Se giró a toda prisa, embistiendo a otro sumergido, con mucha menos fuerza que de costumbre. Se le estaban apagando las fuerzas, y podía notarlo en todo. El peso de sus botas, de su propia ropa, y sobre todo, el peso de la espada.

Se agachó y ató el papel a la piedra, cogiendo luego una yesca para crear algunas chispas, recogió de los alrededores un par de hojas caducas y les prendió fuego a toda prisa. Luego acercó las hojas en cuestión al papel y este comenzó a arder con intensidad. Ese era el momento, el momento de lanzar la piedra al agua y que diera tantos rebotes como antes dio... ¿Pero cuantos había dado? Roy pensó en el mito mientras se acercaba a toda prisa al río, seguido de su compañero ¡4 veces! La piedra debía rebotar cuatro veces. Había estado tan absorto en el combate que no se había parado a pensar que la respuesta se encontraba en el primer verso del mito.

Cogió la piedra por los costados mientras el papel llameaba y rogó a todos los dioses habidos y por haber que diera cuatro botes. Luego, simplemente, la lanzó. Esta rebotó en una de las hojas de nenúfar, Roy se alegró de que su puntería siguiera siendo tan buena. Luego volvió a rebotar en el agua, con la suerte de que ninguna de las gotas de esta apagó el papel. Uno de los sumergidos se acercó por un lado, con un gancho, dispuesto a atravesar a Roy. Marth estaba algo lejos y Roy no podía actuar tan rápido como para esquivar el ataque. El tercer rebote ya había sido, en otra de las hojas de un nenúfar, y el último, sucedió justo antes de que el sumergido en cuestión acabara con la vida del muchacho. El fuego de la piedra se apagó y esta quedó sumergida en el río.

Roy se tumbó sobre la hierba, agotado... parecía ser que todo había terminado por el momento y ambos habían salido vivos de aquel calvario. Se giró un momento para ver a su compañero mientras una pequeña manzana caía rodando por la pequeña pradera, dando a parar en la cabeza de Roy. Alargó la mano y la cogió dándole un buen mordisco, sin siquiera lavarla. Luego no pudo evitar soltar una pequeña risa de liberación ¡Habían vencido!
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Re: Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Marth el Sáb Nov 14, 2015 11:56 am

El ardor recorrió todo su brazo arrancándole un corto grito de dolor, no se preocupaba por su integridad ya, nunca había experimentado tal clase de dolor y con sus mejillas ya estaban húmedas por sus lágrimas. No podía detenerse, comprendía eso, estaba en una situación de vida o muerte con el hijo de su aliado, no solo por su seguridad y vida, sino que también por un compromiso a su promesa hacia Eliwood, más aún después de ver cuan preciado era el pelirrojo hacia su aliado... y no podía negar que le resultaba alguien encantador desde el momento que lo conoció, un poco inesperado ya que esperaba alguien con los mismos modales y estatus que el marqués y no alguien que comiese fruta del piso sin lavarla siquiera, pero no podía decir que le generase rechazo. Cuidaba su espalda y seguía peleando con gusto pese al dolor y el miedo que aquello le causaba.

La sangre manchaba bastante su ropa pero el ungüento le había detenido el sangrado al menos y poco a poco el ardor desaparecía junto con el dolor adormeciendo la zona. Igualmente intentaba no utilizar aquel brazo y sujetaba su espada con la zurda, no era tan bueno con aquella mano y si bien le habían recomendado aprender a ser ambidiestro con la espada, apenas había practicado, y ya se arrepentía, ingenuamente había pensado que nunca le sucedería nada a su brazo en batalla. Su estilo se volvió un tanto más tosco, valiéndose más de su escasa fuerza física que de su agilidad para herir a los enemigos, rezando a Naga y todos los dragones divinos, que el muchacho se apresurase con lo que estaba haciendo. Algo temeroso de sus propias habilidades ahora que estaba herido, se mantuvo más cerca del heredero a la casa de Pherae cubriendo su espalda de ataques, deteniéndolos y empujando con su cuerpo a los enemigos que estaban acercándose.

Seguía siendo un poco escéptico al respecto, no veía como el rebotar de una piedra en llamas sobre el agua podría solucionarles aquel problema con los enemigos, ya de por si que una piedra en llamas rebotase sobre el agua sin apagarse, ese solo logro ya sería como un acto de magia para el peliazul. Por eso mismo no dio crédito a sus ojos cuando vio que la piedra efectivamente, llameante, rebotó contra las plantas y la superficie iluminando todo lo que tocaba en un danzar de llamas bastante vistoso, cosa que habría podido apreciar mejor si no estuviese ocupado sujetando su espalda contra la hoz de uno de los enemigos que se había enganchado en su arma y sacudiendo y empujando intentaba tirar al príncipe al agua oscura. Gritó cuando sintió que estaba por caer, y el pánico inundó su rostro cuando vio que el pelirrojo estaba a punto de ser atacado mortalmente y él sin poder defender su espalda, sin ser capaz de modular palabra solo volvió a gritar aunque casi enseguida sintió que la fuerza le volvía.. más bien que el enemigo perdía fuerza y se desplomaba delante suyo, así mismo también ocurrió con el que estaba a punto de atacar al futuro marqués. Confundido miró con desconfianza, aún atento con su espada alzada, alejandose de la costa y acercandose a su compañero. Comprendiendo poco a poco que había funcionado, que habían ganado, una sonrisa amplia se dibujó en su rostro, una sonrisa lejana de ser recatada y medida, más bien suelta y de sincero alivio y felicidad. Suspiró y se dejó caer de rodillas y dejando su espalda a su lado, sin soltarla aún, se recostó junto al otro mirando el cielo oscuro, la niebla se disipaba poco a poco y ya se llegaban a ver las estrellas del cielo de Pherae - Lo logramos... - fueron sus únicas dos palabras. Una segunda manzana cayó y rodó por la inclinada deteniéndose al hacer tope en el brazo del príncipe, este la tomó, la miró pero desistió, no estaba tan loco aún.


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Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

Support :
Eliwood
Eugeo
Artemis

Especialización :

Experiencia :

Gold :
252


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Re: Marcha hacia ningún sitio [Priv. Marth] [Campaña Libre]

Mensaje por Marth el Miér Nov 25, 2015 4:44 am

• Tema cerrado •

80G a ambos participantes.

Ambos gastan un uso de sus espadas.
Ambos gastan un Vulnerary.

Ambos obtienen un incremento de +2 EXP.


M a r t h
FichaCronologíaRelaciones ❝Lo lamento pero... no puedo permitirme una derrota.❞

Premios:






Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Príncipe de Altea

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
esp. de acero [4]
esp. de bronce [2]
lanza de bronce [2]
Vulnerary [3]
Sello Maestro
.

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Eliwood
Eugeo
Artemis

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