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[Entrenamiento // Flash back] Un error también puede ser una lección [Tomoe - Yuuko]

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[Entrenamiento // Flash back] Un error también puede ser una lección [Tomoe - Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Mar Abr 25, 2017 1:30 am

Flashback:
Este tema esta situado 18 atrás. Cuando Yuuko tiene 15 años y acaba de sobrevivir y recuperarse hace apenas unos meses de su rito de iniciación
Si bien no hay emergidos aun Durban si que esta infestada de piratas


Los últimos meses parecían haber sido nada mas que un sueño eterno. Mas no de esos placenteros de los cuales uno se despertaba a regañadientes,deseando volver a envolverse entre las mancas de la cama nada mas a ver salido de la misma. No. Era mas bien como una pesadilla, o un sueño triste e inquieto. Uno donde uno sabia que estaba dormido,pero por mas que hiciera ,por mas consciente que fuese sobre ello, no era capaz de despertar. Sintiéndose atrapado en su propio cuerpo.

Habia estado meses en cama, al principio inconsciente. Poco a poco recobrando la conciencia pero con su cuerpo demasiado débil como para poder moverse y dejar de estar postrada. Sin fuerzas para valerse por si misma. Siendo constantemente ayudada por las sirvientas de palacio y los sanadores que apenas se separaban de su lado. Recobrándose poco a poco. Un proceso demasiado lento y triste.

No era triste el no haber salido de su propia habitación durante meses, o el haber sido atacada por su propio poder intentando el mismo devorarla desde sus propias entrañas. Tampoco lo era el haber descubierto cuando por fin fue capaz de ponerse en pie y mirarse al espejo que su cabello ,mas largo de lo que recordaba , no era lo único que había cambiado. Si no que por el momento a su cabello negro y los ojos rojos le acompañaba un tono de piel inusualmente pálido. Ni siquiera podía considerarse enfermizo l ya que había dejado atrás el pálido tono de piel de una adolescente saludable por un color blanco.

No,nada de eso había afectado a la joven. O puede que si porque después de todo a quien no le afectaría una "enfermedad" tan duradera. Pero había otro sentimiento, mas oscuro y negativo, dentro de ella que acallaba todo lo demás. Que lo dejaba todo en un segundo plano.

Estaba enfadada,frustrada y decepcionada. Con nadie mas que consigo misma. Aun no entendía como había sido capaz de cometer semejante error, uno que aunque ahora fuese nada mas que una anécdota, tal vez historia en algún futuro libro sobre la monarquía del país, le había llevado casi hasta la muerte. Era inteligente, era consciente de ello. Por un lado porque todos los que le rodeaban se lo decían, que su mente era mas avanza que la de cualquier joven de su edad. Que adquiría conocimientos con una velocidad pasmosa. Algunas eran palabras vacías ,dichas por aquellos que deseaban complacer a la princesa, otras eran sinceras. Pues llevaba desde la cuna desenvolviéndose en un entorno en el cual la mentira y la verdad debían ser distinguidas para poder avanzar. Lo sabia,se lo decían... tal vez por ello se había sobrestimado a si misma. Y aun así creía que era lo suficientemente inteligente. Lo suficiente como para escuchar a aquellos que con sinceridad le deseaban aconsejar. A aquellos con mas conocimientos que ella,mas diestros en aquello que ella creía dominar pero que aun no hacia. Lo suficientemente lista como para escuchar a su maestro y sus palabras.

Pero no. Se había negado a escucharlas. Lo había ignorado por completo. Se había dejado llevar por un concepto equivocado de sus capacidades ...no,tampoco era eso. Habia sido orgullo , estúpido e inútil orgullo. Aquel elemento que era capaz de hacer que países enteros cayesen,que hombres sabios y fuertes cometiesen errores imperdonables... Aquello que había leído tanto en libros de historia como en relatos de fantasía, sin entender el porque alguien se dejaría llevar por un sentimiento tan inútil,tan innecesario. Sin entender. Sin comprender. Creyendo que no era mas que estupidez,mayormente de hombres... Y aun así ella también había caído.

No es que no entendiese que había sucedido. Por el contrario. Era dolorosamente consciente de lo que había sucedido,del porque de, las decisiones que le habían llevado a acabar con ella en la cama. Y era eso la que le llenaba de ira. Contra la figura en el espejo Ira, frustración... y decepción. Estaba sumamente decepcionada consigo misma. Como iba a cargar con la responsabilidad de todas las vidas de la isla si ni siquiera era capaz de tomar la decisión correcta para su propia vida.

Aun era joven,tenia mucho que aprender. Nadie le había recriminado nada. Le habían demostrado alegría y alivia al despertar,le habían consolado con palabras dulces y suaves. Porque un error lo tiene cualquiera. Porque aun era joven y de los errores se aprendía. Nadie, ni siquiera su maestro,le había dicho un "te lo dije,aun es pronto". Y aquello aumentaba su decepción en si misma. Porque a pesar de que nadie se lo decía sabia que esas palabras tenían razón.  

Era joven si, apenas 15 años recién cumplidos. Pero tenia mas responsabilidades y deberes que cualquier adulto en esas islas. Iba a acabar gobernando esas tierras. Las vidas de todos dependerían de ella, eras u deber el protegerles de todo mal y hacerlos felices.El heredar los problemas del país y acabar con los mismos. Su decisión había sido el apresurar su instrucción,aquel maldito rito de iniciación , no para dar problemas si no para ser capaz. Para,a pesar de ser joven poder liberar la carga que su padre como rey portaba. Pues tras la muerte de su madre , quien la niña no conoció, todo el peso de las Islas de Durban había acabado en los hombros de su progenitor. 15 años gobernando en soledad. Su tarea como heredera es avanzar,estar preparada para su futura labor, ayudar a su antecesor... No perjudicarlo,no preocuparlo.

El sonido de alguien tocando la puerta de madera llamo la atención de la mujer. Despertandola de los sentimientos y pensamientos en los que se había visto sumida al ver su figura en el espejo del camarote del barco en el que se encontraban. Una voz al otro lado anunciando que su padre llamaba por ella.

-Iré enseguida

Pronuncio con voz suave,mirando a la puerta,para después volver la vista al espejo,al pálido reflejo al que comenzaba a acostumbrarse. Siempre había sido bastante independiente,pero había sido tras el incidente,tras poder moverse ella misma por su propia habitación,cuando decidió vestirse por si misma. Sin ayuda de ningún tipo de sirvientas. Porque aquello le hacia sentir mas útil,porque le daba independencia y privacidad. Y porque así podía arreglarse a su gusto.

Era la primera vez desde el rito de iniciación que salia de palacio. Su padre había propuesto el viaje días atrás. Debía ir a una de las islas a hacer una inspección rutinaria,un lugar del que había escuchado había un sastre de grandes habilidades. El hombre deseaba llevarse a su hija consigo,para disfrutar de su compañía y obsequiarle con una prenda de dicho sastre. La mujer si bien recuperada aun estaba sumida en sus frustración por lo cual el viaje no se le hacia para nada apetecible. Y aun así acepto por varios motivos. Si su padre lo proponía significaba que los curanderos de palacio le habían dado permiso para abandonar su habitación,lo cual era buena señal. Estaba recuperada. Por la sonrisa de su padre,dulce y preocupada,el deseo no dicho de que su única descendiente tomase el aire. Disfrutar de la compañía ,del tiempo que los meses en cama y las responsabilidades del titulo les habían arrebatado. Habia dos cosas que Yuuko amaba mas que a nada en el mundo. A su padre y a su país, no sabia a quien amaba mas o menos pero los quería de todo corazón. Como iba a negarse a una petición echa con todo su corazón.

Termino de acomodarse el cabello. Se había ataviado con un quimono color rojo, cuyos bordes tanto del cuello como de las mangas eran negros,al igual que el cinturón que sujetaba el traje. Por debajo se dejaba ver otro quimono blanco,apenas visible. La tela tenia algunos dibujos simples de mariposas ,siluetas negras que iban desde la parte baja,aquella que rozaba el suelo, hasta la cintura. Su cabello sujeto en un moño ,aun así dejando varios mechones sueltos. Pronto llegaría al ras del suelo. No importaba ,siempre le había gustado largo, y a su padre también. No molestaba.

Se vio una ultima vez en el espejo ,su piel blanca contrastando con su atuendo. Sonrió,con cierta malicia,con cierta ira. Cierta determinación en sus ojos rojos. Como si fuese a dejar que 15 años de duro trabajo y esfuerzo fuesen para nada. Habia cometido un error,uno que aun le atormentaba,que tardaría en sanar y en perdonarse a si misma. Pero ya que lo había echo no iba a dejar que fuese en balde. Aprendería de el ,lo usaría a su favor, aquello que ahora le atormentaba lo convertiría con el tiempo en un recordatorio de lo que no debe ser echo. No iba a dejarse vencer tan fácil, era la princesa de las Islas de Durban. futura reina de estas. Aunque lo desease no tenia permitido dejarse vencer por algo así.

Se giro, el camarote era pequeño y modesto,pero aun así grande e inmenso para tratarse de un barco. Tenia un pequeño escritorio,el espejo y la cama donde reposaba un tomo envuelto en tela roja. Lo tomo y con una cuerda lo colgó de su cintura. Todo lo que había sucedido,todos sus errores de meses atrás, habían sido para poder utilizar aquello de manera correcta. No iba a dejar que aquello fuese en balde.

Abrió la puerta y se encontró con un par de soldados esperándola. A pesar de ser una adolescente Yuuko era mucho mas alta que la mayoría de gente de su edad,su altura casi se igualaba a la de aquellos soldados pertenecientes a la guardia real. Aquellos que le escoltaron por el barco hasta la cubierta,donde su padre le esperaba. Al llegar frente a el le ofreció una leve reverencia,al igual que hicieron sus hombres. Le sonrió con ternura al incorporarse, una sonrisa que fue correspondida. Hablo con voz suave.

-Mi rey,siento mucho haberlo echo esperar.

Su padre le quito importancia al asunto,inclinándose levemente para besar su frente con ternura y disculpándose el por haberse demorado. Habian alcanzado el puerto de aquella isla el día anterior al amanecer, y desde entonces su padre había estado cumpliendo con su deber , el motivo oficial de la visita a aquella isla en particular.La inspección rutinaria. Con la promesa de que visitaría la isla con la princesa e irían juntos al sastre en cuanto finalizase con sus quehaceres .Lo cual había sido el segundo días,tras la hora de comer.

Su padre le ofreció su brazo y Yuuko se sostuvo en el mismo,abandonando así ambos el barco.Siendo seguidos por la guardia real mientras el monarca le informaba sobre sus actos  en esa isla.Entre los cuales incluía el haber enviado un mensajero al sastre para comunicar su llegada esa misma tarde. La adolescente a su lado sonreía,disfrutando del aire,del sol. Como hacia meses que no lo hacia. Al fin y al cabo el viaje,el vestido.Todo no era mas que una simple excusa. El verdadero motivo de aquello era el viaje,las palabras,las sonrisas... el deshacerse de los sentimientos negativos que le pinchaban por dentro...
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Re: [Entrenamiento // Flash back] Un error también puede ser una lección [Tomoe - Yuuko]

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 03, 2017 4:35 am

Spoiler:
El tema está situado 18 años atrás, cuando Tomoe tenía 26 años laguz y vivía en las Islas de Durban junto a su madre adoptiva. En ese entonces aparentaba 19 y el pelo lo tenía corto.

El tintineo del fuurin sobre la puerta anunció la marcha del último cliente de la jornada. Aun así había mucho trabajo por hacer y Tomoe se puso manos a la obra. La correspondencia que recibieron hace poco anunciaba la llegada de sus majestades en una semana. Por tanto, el kitsune cerró la tienda por hoy tal y como le dijo su anciana madre. Luego removió los maniquíes de los escaparates para sanear los cristales a base de agua, jabón y un gastado paño. Su humilde economía no les permitía tener una vida llena de lujos. Solo los magos adinerados del lugar podían propiciarles las ganancias suficientes para subsistir. A fin de cuentas, el colectivo más abundante y pobre daba mayor prioridad a las necesidades básicas. El buen vestir estaba prácticamente reservado para las personas adineradas.

Tomoe ¿puedes venir un momento? — Preguntó la anciana branded, esbozando una simpática expresión mientras agitaba la mano. El kitsune dejó la tarea y caminó a paso despreocupado. Se detuvo poco menos de un metro de ella. — Acércate más, mucho más. — Por sus nuevos gestos señalándose el oído, interpretó que quería susurrarle algo muy pero que muy de cerca y sin sospechar sus verdaderas intenciones, el zorro se agachó hasta quedar a la misma altura que la susodicha. Incluso acercó una de sus peludas orejas al rostro contrario mientras miraba por encima del hombro ajeno. Sin embargo y para la sorpresa del mismo, la mujer abrazó la cabeza del laguz con delicadeza entre sus brazos cual madre a su hijo.

Me duele verte cargando día tras día con las demencias de esta vieja chocha. Cada vez cuento con menos tiempo pero el que llevo vivido, me ha hecho lo bastante sabia como para saber que me andas ocultando algo. O bueno, ya me gustaría que fuese así. En realidad he notado tu aspecto más deteriorado. Evitas las mangas cortas, no dejas que te acaricie y mucho menos acicalarte el pelo después de cada ducha. También me he fijado que te cuesta levantar las cajas y te tapas el cuello con esta bufanda. Por favor, dime que no estás otra vez...

Si. — La palabra que faltaba en el diálogo anterior era "prostituyéndote". — El hedor de la sangre me es inconfundible. Si tanto te desagrada la idea, podrías decirme con mayor antelación cuánto te queda en lugar de estar adivinándolo por mi propia cuenta. Reuniría el dinero suficiente sin importar qué haciendo otros trabajos más de tu agrado si así te contenta. — Desde que nació, aquella carcomida anciana tenía una mala formación en los intestinos que le hacía poseedora de un hematemesis crónico. No existía cura pero el remedio lograba amenguar el dolor entre otros síntomas.

Lo se. Por eso voy a decirte con exactitud lo que deberás hacer en cuanto abran esa puerta. — Dicho esto, liberó a Tomoe del agarre y éste no tardó en alzar la barbilla para verla directamente a los ojos sin cambiar de ángulo; permaneciendo en un plano más bajo del habitual al no recobrar la compostura. — Quiero que recibas a la princesa y a sus allegados con una sonrisa. Sé todo lo amable que puedas con ellos y dale una oportunidad. Es joven y todavía está aprendiendo. De seguro que os llevaréis bien. Hasta los rumores dicen de que se trata de una muchacha muy hermosa ¿no te pica la curiosidad aunque sea verla? — A lo que contestó prosiguiendo con sus labores sin decir nada.

Aquel humilde local perduró en el tiempo durante generaciones. El fruto de tanto esfuerzo se convirtió en fama por las islas y a pesar de ello, tanto la pobreza como los arduos impuestos continuaban suponiendo un problema. Sin embargo, eran felices lidiando el uno con el otro y seguiría ayudando en el negocio lo máximo posible. Incluso el cuchitril que llamaban "casa" les valía como dormitorio, sala de estar y de cocina. El baño abarcaba un pequeño cuadrado al aire libre, limitado por tablones de madera y donde el ducharse se hacía siempre con palangana y agua congelada.

Cuando llegó el tan aclamado día, las clientas salían del establecimiento más contentas de lo normal. El kitsune tenía sus propias fans y que estuviera entrenando su sonrisa con las afortunadas cuando lo usual era observarlo serio, les derretía el corazón sin ser consciente de su "habilidad". Era cuestión de tiempo de que aparecieran sus ilustradas majestades.
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Re: [Entrenamiento // Flash back] Un error también puede ser una lección [Tomoe - Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Lun Jun 12, 2017 9:11 pm

La mujer debía acostumbrarse una vez mas a caminar fuera de palacio. Después de todo llamaba la atención. No era ella ni su apariencia, su piel blanca,cabello negro y ojos rojos. Puede que en otras circunstancias, por otros motivos aquello hiciese que las miradas se clavasen en ella. Pero no, no se clavaban solo en ella, y no era por ello. Sentía los ojos de la gran mayoría de los habitantes y visitantes de la isla siguiéndoles con la mirada. Al rey , cuyo brazo se entrelazaba con lo propio y le relataba como habían ido sus labores en la isla,al tiempo que de tanto en tanto regalaba leves sonrisas y elegantes saludos con la mano a aquellos súbditos, ciudadanos que cruzaban su mirada con la del rey. Que lo observaban desde la lejanía tanto al monarca como a su hija,la princesa que caminaba en silencio a su lado. Sonriendo levemente ella también, , aunque no a sus ciudadanos si no a las suaves palabras de su progenitor. Seguían con la mirada a la comitiva,al numero de guardias reales y soldados que rodeaban a la familia real, un numero de miembros del ejercito mucho mayor a lo habitual en el lugar.

Yuuko había pasado muchos meses en cama,los escasos paseos habían sido por los jardines de palacio e incluso antes de ello no había viajado demasiado considerando que el barco era el medio de transporte mas utilizado en la isla,aunque si que había visitado cada trozo de tierra que un día reinaría. Se había pasado los últimos meses llena de atención, pero la misma era de sus sirvientes ,guardias y sanadores. Gente a la que conocía y con la que interactuaba y convivía a diario. No desconocidos que con curiosidad e intriga la seguían con la mirada desde la distancia. Habia dado paseos leves, solitarios casi, silenciosos. Pero en esos momentos mientras recorrían el puerto las calles estaban abarrotadas,en parte por su guardia, y el sonido si bien alegre era demasiado elevado para su gusto.

Algo incomodo, algo a lo que no estaba acostumbrada que solo se hacia llevadero por el hombre que la sostenía del brazo. Gesto seguramente echo por si la mujer flaqueaba y recaía,aunque lo dudaba teniendo en cuenta que no había ocurrido desde días antes de salir de palacio. Aun así eso daba seguridad al hombre, y la presencia del mismo daba seguridad a la mujer, quien combatía con la frustración de la situación. La situación le incomodaba y sabia que no podía permitírselo, que era una figura publica y algún día haría el mismo labor que su padre. Que debía ser vista y estar rodeada de gente. Debía volver a acostumbrarse a moverse fuera de palacio. Tal vez debería de pedirle a su rey que le llevase a algún otro de sus viajes.

Dejaron atrás el puerto, entrando así en el mercado, y tras recorrer el mismo comenzaban a dejar los puestos y las tiendas atrás, poco a poco entrando en la zona residencial del pueblo.A medida que avanzaban su padre le informaba de a donde pensaba llevarle de compras, a una pequeña sastrería con cierta fama situada en el limite entre la zona comercial y la residencial,mas cercano a la segunda. Le contaba con emoción las maravillas que había escuchado del lugar y lo bien que le quedarían las prendas que allí encontrarían,hablando con ello la apariencia ahora extraña de la mujer. Le hizo sacar una leve risa cuando su padre menciono que si era necesario compraría toda la tienda por ella. Sabiendo ambos que ni era necesario ni que lo haría.

Pero las risas duraron poco cuando un par de soldados ajenos a la comitiva se acercaron apresuradamente al grupo, hasta dar con uno de los capitanes que caminaban cerca de los miembros de la familia real. Al ver el movimiento,al escuchar la ligera alteración, tanto el rey como su hija se detuvieron, girándose para observar al hombre. El rey lo hizo llamar ,pidiendo información sobre lo que sucedía. Un motivo para sus prisas, para su mirada llena de terror y su respiración agitada. Y allí estaba de nuevo , el aviso de un par de barcos piratas que burlando los navíos del ejercito que patrullaban las aguas cercanas se acercaban a la isla. Unos navíos que habían sido vistos en la lejanía acercándose al lugar sin nadie que los detuviera.

El rostro del rey no tardo de llenarse de preocupación, de culpa. Intercambio la mirada entre el hombre que había actuado de mensajero y su hija. La joven soltó un leve suspiro, uno que esperaba que nadie hubiese escuchado, y con suavidad le sonrió al hombre.

-Vaya. Su pueblo le necesita. Yo estaré bien. Le esperare en el sastre.

El hombre la miro ,dubitativo, y la mujer sonrió aun mas al tiempo que asentía. Y entonces el rey tomo posición. Ordeno que gran parte de la comitiva escoltase a la princesa hasta el sastre,y que se quedasen con ella en la tienda hasta que el regresase o mandase algún mensajero en su busca. Mientras tanto movilizo al resto de soldados, indicando que dieran orden de partir al navío,que se preparase y se apresurasen a embarcar en el mismo. Si aun no se habían acercado lo suficiente a la isla podían atajarlos en el mar, aprovechando que los navíos del ejercito eran mas veloces que los de los piratas. Evitando así tener que evacuar el pueblo,daños en el mismo si lo alcanzaban, alterar así el día a día y poner a la princesa en peligro.

La mujer los vio marchar,vio como todos se movilizaban con rapidez. Antes de girarse y partir ella también, ante la suave y sutil insistencia de uno de sus guardias personales.

No tardaron en alcanzar su objetivo,el sastre Aunque la adolescente estaba algo desinteresada en esos momentos,después de todo aquellas salida la había echo únicamente por su padre. Por demostrarle que estaba bien,por disfrutar de su compañía. Y ahora que no gozaba de la misma todo lo demás no tenia interés para ella. Le entristecía,la frustración volvía a ella esta vez combinada con el echo de que aquellos seres que tanto dolos causaban a su país,a los suyos, habían vuelto para causar mas daños. Para interrumpir su tiempo con su único progenitor.

Aquellos pensamientos negativos se vieron interrumpidos por uno de sus guardias,quien al ver el semblante serio de la princesa decidió intervenir. Animándola a buscar un buen traje,un buen trozo de tela para sorprender con su apariencia a su rey cuando volviese de la batalla. La mujer sonrió levemente,no porque desease hacerlo,si no como agradecimiento al hombre que intentaba subirle los ánimos, y asintió. El guardia con una suave sonrisa abrió la puerta de la sastrería,donde se habían detenido un par de minutos. Entraron tres soldados antes que la mujer, anunciando su llegada al lugar. Presentándola como Yuuko Ichihara, princesa de las Islas de Durban y única heredera al trono. El resto de guardias entraron tras la adolescente, llenando por completo la tienda.

La mujer paseo la mirada por el lugar ,analizándolo todo con algo de curiosidad,esperando que la atendieran. Después de todo tenían razón. Ya que había acudido hasta allí mejor encontrar algo que le gustase, que combinase con su apariencia y le favoreciera.
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Re: [Entrenamiento // Flash back] Un error también puede ser una lección [Tomoe - Yuuko]

Mensaje por Marth el Miér Sep 06, 2017 6:30 am

Tema cerrado

Yuuko gana 20 G


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Re: [Entrenamiento // Flash back] Un error también puede ser una lección [Tomoe - Yuuko]

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