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Siempre hay un pez más grande [Campaña liberación] [Priv. L'Arachel]

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Siempre hay un pez más grande [Campaña liberación] [Priv. L'Arachel]

Mensaje por Gaius el Dom Abr 23, 2017 7:33 pm

No había nada más dulce el aroma a la hierba fresca en las bien pobladas praderas de su amada tierra natal Ylisse. Una ancha extensión de colinas completamente pintadas de verde con pequeños detalles de color brindados por las flores silvestres, se mecía ante el suave arrullo de la brisa haciendo que el entorno entero danzara en vida y prosperidad. Una cuadro de ensueño, de no ser que, por la esquina inferior, comenzaban a asomarse las lentas pero infalibles bestias no muertas que hacía dos años ya que habían aparecido para destruir la hermosa paz y armonía reinante.
En esa imagen encontramos a Gaius. Quien con la encapucha ceñida hasta las cejas, tuvo que cubrirse tras un  grueso tronco de árbol mientras el grupo de emergidos pasaban con pasos cansados junto a él , aguantando en su garganta el suspiro de alivio cuando estos terminaron de pasar dejándolo atrás sin notarlo siquiera.
Esta era una escena común en la vida del bribón, quien ya estaba acostumbrado a este tipo de correrías en sus apuradas y atolondradas aventuras que ni siquiera intentaba desenfundar su espada y pelear . Tomaba ya por costumbre tomar la ruta del cobarde y esconderse de inmediato de los vivaces ojos de la plaga no bien la distinguía en el horizonte, a fin de cuentas… cosas como el honor nunca le habían sacado el sueño al pelirrojo tuerto.

Comenzaba a pararse, sacudiéndose el polvo de la capa, cuando el relinchar de unos caballos y el sonido de unas pesadas ruedas de carreta resbalando sobre la grava hicieron que se girara en el acto sobre su hombro, corriendo empujado únicamente por su instinto curioso a ver que ocurría.
El panorama era peor de lo que había imaginado. Tras un par de zancadas, terminó de subir la loma que le cortaba la visión y pudo ver con claridad a un grupo de dos carretas siendo atacadas ferozmente por las bestias emergidas, quienes con espadazos torpes y mecánicos golpeaban sus armas contra las paredes de los carromatos, mientras los pocos escoltas de la caravana intentaban hacerle frente a las fieras, pero claramente superados en números para la tarea.
Ahora era otro panorama el que se planteaba frente al ladrón, así que llevó su mano a su empuñadura y valeroso corrió colina abajo, todavía sin desenfundar su arma, presto para clavarla en la espalda del emergido más próximo.
Pelearse el solo contra un tumulto de emergidos era una cosa, pero hacerlo en un grupo, era otra completamente diferente. Máxime si podía después de salir victorioso proclamarse salvador de los desamparados y exigir una generosa recompensa por su esforzado trabajo.
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Re: Siempre hay un pez más grande [Campaña liberación] [Priv. L'Arachel]

Mensaje por L'Arachel el Dom Abr 23, 2017 8:00 pm

¡Ylisse me había sorprendido muy gratamente! Sus gentes eran muy amables y sus paisajes sobrecogedores. ¡De no ser porque estoy en una misión divina, me plantearía instalarme a este país! Por no mencionar la religión a la que rinden culto. Ese ser llamado dragón divino es, cuanto menos, fascinante. ¡Estoy ansiosa por conocer más sobre esta deidad!

Una desgracia que hasta un territorio como este sea azotado por las fuerzas oscuras que nos amenazan día sí y día también. Pero, ¡para eso mismo estoy! ¡Mi misión es parte de los designios de las fuerzas divinas! ¡Ánimo, L’Arachel! ¡Vos podéis con todo lo que se os presente!

Y fue reflexionar y observar que había carretas que estaban siendo atacadas por emergidos. La escolta les hacía frente, mas hasta mi ojo inexperimentado era capaz de saber que no podrían acabar con ellos por su cuenta. ¡Es mi momento de destacar ante los demás! – ¡Vamos, Fiona! ¡Arre, compañera!

Mi yegua, cuyo pelaje y color me hacían ser aún más radiante si era posible, se dirigió con toda la celeridad que podía dominar hasta el campo de batalla que se había desarrollado. Por mi parte, me armé con mi bastón de confianza. ¡Era el momento de demostrar que mis entrenamientos han sido útiles!

Tras llegar hasta el lugar, descendí y, con mi bastón en mano, me dirigí a los pobres necesitados. – ¡No tenéis nada que temer! ¡Yo, L’Arachel, la exterminadora de seres malignos de inigualable belleza, he llegado a salvaros! ¡Con mi asistencia lograremos acabar con esta horda de enemigos! – hubo un silencio un tanto incómodo. Debían estar llenos de júbilo por contar con mi presencia en estos lares. Comprensible, considerando cómo soy capaz de subir los ánimos de las tropas-. ¡A la carga, compañeros! ¡Eliminemos a estos engendros de la oscuridad!

Y, tras dar el grito de guerra, fui la primera en cargar. Con mi bastón intenté atacar a un emergido que, por desgracia, detuvo mi golpe –. ¡Ha! ¡Hya! ¡Toma esa! – cada fiero golpe de mi bastón era detenido con tremenda facilidad-. ¡No seré derrotada por un ser inmundo como vos! ¡Toma esta otra! ¡Y esta!

OFFROL, pero muy importante:
Los "fieros golpes" del bastón de L'Arachel son tan fieros como ella cree. O sea, nada.
El emergido los está parando como si fuesen caricias casi pero se defiende por si acaso.
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Re: Siempre hay un pez más grande [Campaña liberación] [Priv. L'Arachel]

Mensaje por Gaius el Dom Abr 23, 2017 10:19 pm

Gaius si bien corría pendiente abajo, parecía no haber sido notado por los emergidos que atacaban, ya que ninguno se giró siquiera a verle cuando este desenvainó su espada en lo que creyó en su mente que había sido un espectacular ademan, mas de afuera se vio como un simple manotazo al aire y una torpe macacada con el arma. Pero cuando clavó la hoja en la espalda del emergido que tenía enfrente, bueno, ahí el público pareció reconocer más sus habilidades, ya que mientras el primero comenzaba a desintegrarse en polvo y humo negro, el resto de sus compañeros  se giraron sobre sus talones con sus ojos rojizos ahora fijos en el tuerto pelirrojo. Demasiada atención para su gusto.
Naga siempre le regalaba bendiciones, y hoy no era la excepción. Justó cuando creyó que iba a tener que pelear él solo contra tres poderosos emergidos, apareció al galope una despampanante muchacha en claros ropajes, y una cola de caballo ondeándole en la espalda que declaró a los cuatro vientos su nombre y propósito, haciendo que todas las miradas giraran en su dirección, dándole al ladrón una excelente oportunidad de atacar a los distraídos emergidos, sesgando la vida de uno más y quedando en un mano a mano con otros, el tercero yéndose de su enfrentamiento  encantado con la impactante entrada  de la sacerdotisa.

Gaius estaba agradecido, tanto que para sus adentros daba las gracias a la blanca dama mientras su espada chocaba sin cesar contra la de su enemigo. Ahora que los emergidos le estaban prestando atención a blancos más altos y gritones, él podría ir por atrás hundiendo su arma en todas las espaldas que encontrara en su camino abriéndose brecha fácil hacia victoria… Y fue entonces cuando le cayó la ficha: “Esta muchacha llegó clamando su nombre a viva voz… ahora todos le prestan atención a ella! Y cuando la batalla acabe, no importará cuantos emergidos haya acabado yo, conque ella despache uno ya será reconocida como gran heroína, mientras que a mí ni siquiera me van a creer que pudiera matar uno! Ella no es una salvadora! Es una vulgar ladrona de gloria!!”
El pecho se le infló en indignación y los cachetes colorados, tensando la mandíbula en un gesto tonto. Tal morisqueta le valió que su rival pudiera colar su hoja por entre sus defensas, haciéndole un corte en el hombro. Tal herida no le imposibilitó de usar su brazo, pero si le terminó de fastidiar su buen humor, así que con un golpe a la empuñadura y un fuerte tirón logró arrebatarle el arma al enemigo y arrojarla lejos, obligando al no muerto a correr lejos en busca de su ara.

Con el pecho inflado, el bribón se giró entonces a la sacerdotisa, la cual no entendía que clase de técnica de combate empleaba, pero no por su lastimero desempeño le tenía más lastima.
-Así que vienes a robarme mi gloria? Muy bien… Dos podemos jugar el mismo juego-
Se dijo a si mismo mientras apretaba los nudillos y obligaba a su mente a pensar.
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Re: Siempre hay un pez más grande [Campaña liberación] [Priv. L'Arachel]

Mensaje por L'Arachel el Lun Abr 24, 2017 8:17 am

Mi batalla uno a uno contra aquel engendro era algo, cuanto menos, de leyenda. ¡Se defendía de todos mis ataques! Mas estaba convencida de que, poco a poco, sería capaz de perforar sus defensas y poder enviarlo al averno del que, sin duda, provenía.

O, al menos, eso pensaba hasta que me percaté de la asistencia de un hombre de cabellos anaranjados. Fue bienvenida, por supuesto, mas estoy convencida de que podría haber acabado con ese engendro yo sola. Después de todo, ¡mi insistencia había logrado que mi enemigo no tuviese oportunidad de realizar un ataque en mi contra! Definitivamente, soy una exterminadora nata. Y no solo me ha proporcionada una agradecida pero innecesaria asistencia, sino que, a juzgar por sus palabras, es posible que haya logrado inspirar a este hombre. No lo culpo. Seguro que su elección de palabras no es más que una forma de expresar tímidamente su fascinación ante mi gracia, belleza, porte y valor. Subiré sus ánimos antes de que el pobre buen hombre pueda ser apabullado por mi bondad sin parangón haciéndole ver que la suya, si bien aún no se puede comparar con la mía, no es en absoluto desestimable –. Veo que vos también habéis acudido con celeridad a ayudar a estas buenas gentes. ¡Tal y como esperaba de los oriundos de Ylisse! ¡Vuestra bondad os precede, buen hombre! Mas he de confesaros que esa herida que habéis permitido que las fuerzas del mal os infrinjan no habla bien de vuestra eficiencia como guerrero, no señor. Permitidme.

Aproximé mi bastón a la herida del de pelo naranja y, tras pedir asistencia a las divinas fuerzas que dirigen el mundo, una luz nació de él. Era una luz tenue, mas preciosa, tal y como podría esperarse de las intenciones que me impulsan a realizar este viaje. ¡Más puras no podrían ser! Por fortuna, aquella herida no era grave y pude sanarla con cierta facilidad –. Mucho mejor. Espero que el dolor haya cesado. Dicho esto, requeriré de vuestra asistencia. Trabajaréis conmigo y juntos ayudaremos a deshacernos de estos seres, señor del parche. Mi nombre es L’Arachel. ¡Vamos allá! ¡Por todo lo sagrado de este mundo! ¡Conmigo, Parchito!

Tras haber bautizado al guerrero, decidí volver a mi misión, solo que en este caso decidí aportar ayuda con las fuerzas sagradas que comando y sanar las heridas de un miembro de la escolta, que se encontraba con un brazo sujetando un corte que se había realizado –¡Parchito, ocupaos de ese ser infernal!– pedí mientras procedía a realizar el mismo procedimiento que hice anteriormente –. ¡Y recordad proteger a la escolta! ¡Un siervo del bien jamás debe permitir al mal triunfar en ningún aspecto bajo ningún concepto! ¿He sido lo suficientemente clara?

Aclaraciones importantes:
1.Sí. L'Arachel no ha interpretado bien el mensaje de Gaius. Una traducción de "ser humano normal" a "Lenguaje Lara" sería: "¡Oh, señora! ¡Vuestro valor es impresionante! ¡Permitidme tener el honor de combatir a vuestro lado, mi señora! ¡Exterminemos a estos seres del mal juntos!".
2. Mentalidad de Lara:
-Salva carreta de Ylisse de emergidos --> -Ve que otro va a salvar una carreta de Ylisse en Ylisse- --> "¡Ese otro debe ser de Ylisse! ¡Qué maravilla! ¡Todos son tan maravillosos como creía!"
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Re: Siempre hay un pez más grande [Campaña liberación] [Priv. L'Arachel]

Mensaje por Gaius el Jue Mayo 11, 2017 10:34 pm

Gaius aportó los dientes con fuerza dentro de su boca mientras la bocona sacerdotisa le tiraba con su “soy superior” discurso.
Mirara como la mirara estaba claro a los ojos del bribón que no era más que otra casa fortunas, como él, que estaba intentando hacerse ver ante los ojos de los damnificados y pobres comerciantes para así, al finalizar el combate cobrar el doble por la tarea. Tal cosa lo indignaba profundamente, máxime porque esa era la táctica que él mismo planeaba utilizar! Como se atrevía esa muchachita a robarle la treta y frente a su nariz!

-…Que no habla bien de mí que?-


Repitió las palabras de las jóvenes mientras el parpado le saltaba sobre el ojo. Apretó los nudillos hasta dejarlos blancos conteniendo dentro de si las ganas de saltarle al cuello a la joven menudita y frágil, pero de lengua afilada. Le acababa de sanar la herida que torpemente había dejado que le efectuara un enemigo en el campo, así que se contiene de hacerle daño, en respeto a su deidad cuidadora.

-Oh! Muchas gracias blanca dama- Dice mientras da una teatral reverencia a la joven después que le sanara.
-Pero que afortunado  es este humilde aldeano en contar con los cuidados de una noble sacerdotisa para que vele por sus heridas, mil gracias mi señora y que Naga ilumine vuestro camino como vos me habéis iluminado a mí. –


El sarcasmo en las palabras de ladrón eran casi palpables y si eso pasaba desapercibido, la teatralidad de sus gestos no terminaban de dar las pistas correspondientes.
No bien la muchacha le dio la espalda escupió en el suelo mientras daba un par de espadazos al aire para probar que tan bien le había sanado el brazo. Por más que la pequeña le resultara pedante tenía que reconocer que había hecho un magnífico trabajo tratando su herida. Ahora podía blandir su espada sin el menor problema.
Volvió entonces la vista hacia el desentendido campo de batalla, donde los emergidos seguían batallando contra los guardias. Encontró a uno en un especial aprieto y decidió que esa era la mejor forma de  demostrar su valía. Sin ninguna caballerosidad o código se lanzó con fiereza contra el enemigo distraído atravesándolo con su espada desde la espalda, convirtiéndolo en polvo de un solo ataque.
Que planeaba hacer con la clériga impertinente, tendría que pensarlo después, ahora había un cargamento que salvar.
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Re: Siempre hay un pez más grande [Campaña liberación] [Priv. L'Arachel]

Mensaje por L'Arachel el Vie Mayo 12, 2017 2:02 pm

Silencio. Me desconcentráis – fue lo único que le dije al guerrero antes de usar el poder de la luz y sanar la herida que se había hecho. No era grave, mas ni siquiera con las más mínimas había que perder la concentración.

Tal parece ser que, más adelante, quiso mostrar sus respetos y agradecer la sanación que le había prestado. Sin embargo, su valentía también era digna de mención. Por sí solo, él decidió acudir a la ayuda de los necesitados. Eso era algo admirable, cuanto menos. Además, por no mencionar que es bien posible que ese tal "Naga" sea el dragón divino al que rinden culto. ¿Será un chico? ¿O quizá una chica? Supongo que podré preguntarle después de la batalla al buen hombre, pero ahora mismo es menester agradecer la desinteresada asistencia que está proporcionando.– Eso decís, mas a mí parecer, creo que os menospreciáis. Si bien es cierto que yo he acudido en la ayuda de estos necesitados, vos también lo habéis hecho. Vuestros actos son, por ende, merecedores de los halagos. Y, por cierto, aunque aprecio que os dirigíais a mí como “blanca dama”, podéis dirigirme hacia mí por mi nombre, buen hombre. Es L’Arachel, como bien os he mencionado.

Rápidamente nos separamos un poco y después lo vi escupir al suelo. Es una actitud un tanto preocupante, pues no estoy acostumbrada a ello, mas es perfectamente asumible que esté tan harto como una servidora de las fuerzas de la oscuridad. Si bien nuestros métodos podían ser un tanto distintos, al menos nuestro odio a las sombras era común y algo que compartíamos. Tan solo habría que arreglar un poco su educación y podría ser un caballero similar a los de los libros que leía cuando era más joven.

O… quizá no. Ese estilo de combate que es tan propio de los bárbaros desentona bastante con el propio de un caballero que yo tengo en mi mente. Y he de confesar que mi destreza en el arte de la esgrima brilla por su ausencia. Supongo que todo el mundo tiene sus fallos. Ni yo, que me esfuerzo por ser el mayor ejemplo de la virtud, me libro de estos defectos en ocasiones, así que es de esperar que haya quienes tengan más que yo.

Tras escuchar un grito, decidí acudir al mercenario que estaba herido, con un emergido cerca de él y su espada manchada de sangre. ¡Él debía haber sido el responsable de esa herida! Corrí hacia él, no sin antes tomar una piedra del suelo y arrojarla con todas mis fuerzas al emergido responsable y pedir la asistencia de mi fiel compañera. – ¡Fiona! ¡Impacto equino!

Mi fiel corcel dio una buena coz al emergido, que recibió un impacto que lo alejó varios metros del mercenario. Por suerte, otro miembro de la caravana aprovechó la oportunidad creada por Fiona para acabar con dicho emergido. ¡Un gran trabajo en equipo, por no decir maravilloso! Digno de Fiona, cuanto menos.

Poco a poco el número de emergidos se iba reduciendo, mas todavía eran bastantes como para demostrar ser una amenaza, así que decidí no perder el tiempo y sanar la herida de aquel mercenario, aunque en este caso, creo que me tomará un poco más de tiempo. La tensión del combate me hacía usar más energía de la que debería para curar en circunstancias normales. La precaución es una buena consejera en estos momentos.
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Re: Siempre hay un pez más grande [Campaña liberación] [Priv. L'Arachel]

Mensaje por Gaius el Jue Mayo 25, 2017 11:15 pm

Los emergidos tenían rodeadas a las dos carretas. Si bien no eran una feroz fuerza militar, eran más que los hombres que peleaban por salvarlas incluso contando al bandido y a la parlanchina.  Los caballos de los mercenarios relinchaban mientras eran obligados a marchar hacia adelante para atacar al enemigo, pero las armas de los no muertos estaban resultando ser más convincentes en hacerlos retroceder que sus amos en avanzar.
Se viera como se viera, los locales estaban en desventaja, y por alguna razón que no llegaba a comprender, estos mercenarios parecían no haberse enfrentado nunca en la vida a un emergido, ya que solo un enemigo se había convertido en polvo. El resto eran mantenidos a raya por los guerreros pero, a opinión profesional del ladrón, apenas contenidos.
“En cualquier momento se da vuelta esta tortilla…” Se dijo el ladrón mientras miraba hacia todos lados tratando de encontrar una forma de matar a varios enemigos a la vez para así igualar un poco más las cosas, que tan dispares estaban.
La voz de la clériga le llega como una voz molesta a la distancia que le hace poner el ojo en blanco.

-Oh! Muy bien! Noble dama Larachel! Lo tendré bien presente en mi memoria-


Esta vez el sarcasmo está bien presente en su tono pero si la muchacha no era muy avispada para esas cosas podría no notarlo. Máxime que no se estaban mirando al rostro. Con la espalda vuelta a la clériga se concentró en batallar con un emergido que amenazaba con treparse a uno de los carromatos. Con un tirón de su pantalón hizo caer al no muerto para frenar su caída con el filo de su espada. El enemigo se retorció unos segundos y el impacto de este contra sus manos tumbó al bandido al suelo, pero enseguida se vio liberado cuando el vapor le quitó el literal peso muerto de encima.
A sus espaldas, mientras se recuperaba de la caída, escuchó los cascos de la potranca golpeando fuerte y asombrado se giró a mirar la valerosa y esforzada acción de la muchacha, no pudiendo contener un agudo silbido de sorpresa.
Pero ese momento se vio cortado con celeridad, cuando por la espalda de la muchacha un miembro de la plaga se acercaba con la espada en alto, prestó para dejarla caer sobre la dama.

-AH! Cuidado!!-

Gritó mientras se ponía de pie como un rayo y cargaba contra la espalda del enemigo, imitando la misma maniobra que este pensaba hacer sobre la muchacha pero más rápido y eficaz.
Pasando por entre el humo del emergido abatido tomó a la muchacha por la muñeca para llamarle la atención y darle una buena reprimenda

-Oye niña! Ya estuvo bien con esto de la angelical salvadora, pero no puedo estar salvándote el cuello cada dos segundos! Si no puedes sostener un arma, entonces ve atrás y ayuda a los heridos pero no estés en el frente entorpeciendo el trabajo de los hombres!-
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Re: Siempre hay un pez más grande [Campaña liberación] [Priv. L'Arachel]

Mensaje por L'Arachel el Dom Mayo 28, 2017 4:42 pm

Durante unos instantes me pareció percibir cierta animosidad en la voz del valiente guerrero, mas probablemente no fuese más que un producto del estrés y la tensión en la que nos encontrábamos todos los que nos hallamos batallando. Probablemente no sea más que eso. Fue por esa misma razón que no hice hincapié en que podía, simplemente, usar mi nombre para dirigirse a mi persona sin necesidad de usar ningún honorífico o similares.

Sin embargo, más tarde fui regañada por este buen hombre. Me había salvado la vida y en sus palabras no pude atestiguar más que preocupación por mi bienestar. Si bien llamarme niña es una palabra no adecuada y me ha dicho que abandone el campo de batalla de una forma un tanto agresiva, estoy convencida de que lo hizo por mi propio bien y que no había ningún tipo de intención oculta. – Agradezco vuestra preocupación, señor de nombre desconocido. Sin embargo, lo que pedís de mí es algo imposible. Si hay un herido, es mi deber sanar sus heridas. Si existe un mal que erradicar, mi deber es estar ahí para erradicarlo, pues esas son las tareas que he de cumplir. Si mi seguridad es un impedimento para la realización de la vuestra, por muy apreciada que resulte, he de pediros que le deis prioridad a vuestra propia misión. Sin embargo, no esperéis que yo haga lo mismo con vos – advertí. – Si acabáis herido, acudiré a vos. Incluso si eso me hace acudir, de nuevo, a la primera línea de batalla. ¡Fiona!

El último grito hizo que el corcel atacase a un emergido que había visto detrás del guerrero pelirrojo de la misma forma que la anterior. De nuevo, hubo un gran trabajo en equipo entre los mercenarios y Fiona. ¡Tal y como podía esperar de mi compañera! ¡Tan digna y eficiente como elegante! – Solo espero que tengáis en cuenta que ahora mismo hemos sido Fiona y yo las que os acabamos de auxiliar. Cuento con vuestra invaluable ayuda, buen hombre. Al menos, hasta que logremos exterminar hasta el último de estos emergidos. Ah, y por cierto – llamé la atención del hombre –, permitidme corregiros en un pequeño detalle, mas no por ello de menor importancia. Aunque mis acciones puedan hacer pensar que lo soy, mi identidad no es más que la de una simple mujer. No soy ningún tipo de ángel – tan solo soy una mujer sagrada. Cercana, mas siempre con las ataduras de mi condición como humana. Aunque San Latona también tuvo estas ataduras, lo cual me anima a llegar a su nivel de bondad y pureza.
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Re: Siempre hay un pez más grande [Campaña liberación] [Priv. L'Arachel]

Mensaje por Gaius el Jue Jun 08, 2017 4:27 pm

Gaius se mordió el labio inferior con rabia mientras era consiente que la muchacha le acababa de salvar de un ataque a él.
“Por supuesto que estoy distraído! No puedo cuidarla a ella y a mí mismo en pleno campo de batalla! SI se me acercó tanto un emergido es porque tengo que andarla cuidando!! Grrrr!” La rabia e impotencia era visible en el rostro del ladrón quien cada vez quería ser menos amable con la señorita, ya ni para sarcasmo le estaba dando el humor, pero por suerte para ambos, todavía no llegaba a una ira equiparable a la que sentía por el escamoso peliblanco.
Suspiró y le dio la espalda a la muchacha, tratando de despejar la mente. Barrió el campo con la mirada y constatar que los emergidos estaban reduciendo su número y los guardias ganando.

-Bien! Bien… Gracias Naga!-

Exclamó levantando el ojo al cielo y tomando con ambas manos la empuñadura de su espada, motivado por el nuevo panorama que tenían enfrente. Ahora, con las fuerzas enemigas menguando podía  tener la oportunidad de lucirse en toda su gloria como estaba esperando desde que entrara en este conflicto a jugarse el cuello.  
Dos emergidos intentaban acorralar a un pobre mercenario, el cual se notaba primerizo en batalla ya que le temblaban ambas piernas y su espada apenas y se mantenía elevada. Gaius calculó que, de no encontrarse contra el carromato, hacía tiempo que el chico habría abandonado su espada y echado a correr por la pradera abierta.
Tomó coraje y se afirmó con ambos pies a la tierra, hoy sería el héroe de un novato. Si bien eran dos enemigos, no había más de ellos por esa zona y el bandido ya había tomado parte en tantos conflictos últimamente que se sentía con fe como para enfrentarse a dos delgados enemigos espadachines.
Con la espada por delante, atravesó de lado a lado al primero, atacando sin temor por la espalda y sintiendo como el emergido se retorcía un poco antes de convertirse polvo y humo.
Con el mismo impulso, no bien su arma se liberó de su presa anterior, la blandió contra el otro enemigo al que le hizo un feo corte en el pecho y calló de espaldas al suelo, no viviría mucho más después de eso.
Triunfante se volvió hacia el muchacho, pero quedó blanco como el papel al verle temblando  apoyando la espalda en la carreta, con ambas mano aferrando una daga que tenía clavada en el hombro, muy cerca del pecho, peligrosamente cerca. Gaius tragó saliva, por esto era que el otro emergido no le había atacado no bien abatió a su compañero… y él que pensaba que se estaba volviendo más rápido. Corrió enseguida hacia el muchacho y lo ayudó a sentarse en el suelo mientras le decía que todo iba a estar bien obligándose a si mismo a poner rostro amable y simpático.

-Ayuda!! Clérigo!! Tu muchacha!-
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Re: Siempre hay un pez más grande [Campaña liberación] [Priv. L'Arachel]

Mensaje por L'Arachel el Lun Jun 12, 2017 3:44 pm

Algo me dice que mis palabras han debido ofender al buen hombre pelirrojo que, al igual que yo, se ofreció a ayudar a estos pobres necesitados en su misión. Yo, por mi parte, me alejé un poco para intentar reponer fuerzas. El cansancio era más que notorio y ya lo estaba sufriendo desde que empezó la batalla. No; quizá incluso antes. Viajar es duro, más cuando una debe cumplir su misión sagrada. Sin embargo, debía evitar que se percatasen los demás compañeros de armas mientras iban derribando emergidos.

Fue en ese momento en que el buen hombre volvió a llamar mi atención. Sus gritos me hicieron correr, alarmándome sobre una situación que, por desgracia, se había cumplido. – Gracias por llamarme. Me ocuparé yo del resto. ¡Fiona!

Mientras esperaba a mi compañera, intenté levantar un poco la ropa para saber con exactitud dónde estaba la herida y su gravedad. Suspiré aliviada. La herida era grave, sí, mas no había sido en ningún punto vital. Era tratable si lo sanaba con cuidado. – No podré estar atenta a absolutamente nada a mi alrededor mientras lo trato. La herida es grave y me va a tomar tiempo sanarla. Fiona me protegerá, mas no estoy segura de si ella podrá ocuparse de todo. Intentad atraer a los emergidos con vuestra agilidad – porque esa era la mayor característica de aquel bondadoso guerrero: su agilidad. Pocas veces había visto a alguien moverse tan grácilmente, y menos en un campo de batalla. – Soy una sacerdotisa – mi atención se centró al compañero herido. – Me encargaré de que sobreviváis a esto. Pase lo que pase, no cerréis los ojos y concentraos en mi voz. Voy a extraer el arma.

De mi equipaje (que cargaba Fiona) tomé una tela y le até la boca a modo de mordaza. – Os lo advierto: vais a sufrir dolor, mas debo ir tratando la herida lentamente o de lo contrario arriesgaremos una hemorragia, lo cual podría ser irreparable. Esto servirá para que podáis contener vuestra voz – con la mano hábil tomé la daga, mientras que con la otra sujeté mi báculo y decidí usarlo antes de empezar a hacer ningún movimiento con la daga. Podía escuchar los gritos de aquel hombre, mas debía hacerlo despacio para evitar cualquier problema. – Aguantad. Ya queda menos para extraerla.
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Re: Siempre hay un pez más grande [Campaña liberación] [Priv. L'Arachel]

Mensaje por Gaius el Mar Jul 04, 2017 2:37 am

Con el corazón en la boca el ladrón dejó paso a la muchacha una vez que esta llegó para atender al joven malherido. Si bien había acabado con varios emergidos en su vida y sesgado la vida de algunos pocos hombres, si algo no soportaba era ver a un inocente morir.
Cundo la muchacha llegó se apartó del hombre de un brinco dejándole enseguida el espacio libre para que pudiera trabajar sin molestias.
Ser rasco la nuca impotente mientras sentía como un bloque de hielo se le formaba en el estomago. Había sido demasiado lento por ponerse a pelear con la sacerdotisa, claramente este era un recordatorio de Naga del lugar y en el momento que estaba.

-Ah? Ah! S-si por supuesto! Usted trabaje  tranquila, yo le cuido la espalda-

Y sin decir más se giró sobre sus talones espada en mano para mantener lejos a cualquier posible atacante y dejar a la muchacha trabajar en paz.
El campo de batalla se veía extremadamente favorable de su lado. Los guerreros encargados de cuidar de las carretas habían logrado exterminar a la mayoría de estas criaturas y ágora, motivados y sintiéndose ganadores peleaban con más ahinco, dejando caer sus armas sobre las cabezas del enemigo con fuerza y una media sonrisa en los labios.
Gaius observo esa escena animado, ya que se sentía responsable por el nuevo valor de las tropas. No era de echarse méritos injustificados, o siquiera de hacer notar su labor en general, pero tenía que admitir que su presencia y la de la joven sacerdotisa a sus espaldas habían hecho la diferencia en el animo de esos mercenarios, quienes minutos antes de que llegaran se podía ver las lágrimas en las comisuras de sus ojos, pensando que iban a enfrentar una muerte segura.
Uno de los guerreros terminó de abatir a un enemigo a varios pasos a su derecha y, en el momento en que sus miradas se reencontraron, este levantó su espada y lo saludo con una sonrisa, tal cual lo hacen compañeros soldados en medio de una batalla. Conmovido, el bribón devolvió el saludo con el mismo ademán mientras hacia fuerza para que no se le dibujara una tonta sonrisa en los labios.

“Así que esto se siente….” Se dijo a si mismo mientras volvía a centrar la vista en el campo de batalla para amedrentar a cualquier posible enemigo. Pero fue en vano, delante de ellos no había nadie, todos yacían como charcos de polvo sobre RL camino. Y fue entonces cuando el ladrón se dio cuenta que el chocar de espadas era cada vez menor.
La pelea estaba terminando.
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Re: Siempre hay un pez más grande [Campaña liberación] [Priv. L'Arachel]

Mensaje por L'Arachel el Mar Jul 04, 2017 7:34 am

Parece una eternidad desde que llegué a sanar a este hombre. Sin embargo, estoy convencida de que no ha podido pasar más de dos minutos. Estos instantes se me presentaban como si se tratasen de horas y, como consecuencia, acabase mucho más exhausta que de costumbre, lo cual ya era un problema considerando todo el esfuerzo que realicé previamente. Sin embargo, debía ser fuerte, pues era la única sanadora activa en este campo de batalla. Sobre todo ahora, que tenía esta vida frente a mí y debía salvarla, costara lo que costase.

“Un poco más…”, pensaba mientras me forzaba a mantener la conciencia. “Un poco más y podré salvar a este hombre”, me repetía una y otra vez. Hasta yo misma estaba sorprendida mientras extraía la flecha y usaba más y más el poder del bastón para evitar el peor desenlace. “Aguanta un poco más, L’Arachel… Ya casi está”. Y fue entonces cuando por fin pude extraer la flecha. Mis manos, ensangrentadas, pero la vida de mi paciente a salvo. Y, con una sonrisa, me dejé caer tumbada al suelo, completamente agotada.

No escuchaba sonidos. La batalla debía haber finalizado. Lo único que pude notar al cabo de unos minutos fueron unos pasos acercándose a mí. Eran aquellos hombres que combatieron a nuestro lado. Estaban heridos, pero sus heridas no eran graves en absoluto. – Parece… que la batalla finalizó.

Me levanté con tremenda dificultad. De hecho, uno de los que vinieron tuvo que ayudarme porque perdí el equilibrio y dejé caer mi báculo incluso. Estaba demasiado agotada. Demasiadas experiencias habían pasado y demasiado poder había usado. Tras devolverme mi bastón, lo usé como apoyo para dirigirme a aquel buen hombre que también acudió al auxilio. – Aquel hombre esta a salvo. Sus heridas... son graves. No he... podido... sanarlo por... completo, mas ya ha pasado... lo peor. No lo habría... podido salvar si no me hubieseis... llamado en aquel instante. Gracias.
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Re: Siempre hay un pez más grande [Campaña liberación] [Priv. L'Arachel]

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