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[Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

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[Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Artemis el Sáb Abr 22, 2017 10:53 am

Después de haber hablado del tema con cierta pequeña kitsune, Artemis medito bastante la idea de ir hacia aquella aldea "perdida" en quien sabe qué lugar de Hoshido…. el meollo del asunto es que Artemis ya sabía dónde estaba ese "quien sabe qué lugar" y aun que no existía mapa que lo guiase creía haber recibido indicaciones suficientes como para abrirse paso por su cuenta hasta aquel lugar tan misterioso. Cual había sido la verdadera razón por la que había tardado tanto en decidirse a ir a aquel lugar?, simple…. el era un zorro nacido en cautiverio, criado por humanos y para entretener a los humanos. Estaba acostumbrado a una vida de mascota, de "animal" de compañía, estaba a gusto entre las comodidades que ellos ofrecían y le encantaba que lo llenasen de mimos, que le dijeran todo el tiempo lo magnifico que era su blanco y esponjado pelaje; podía resumirse todo aquello en que era un zorro totalmente faldero y por ello no creía el poder encajar entre los zorros salvajes.

Aun así, no sabía nada acerca de su pasado, siquiera había conocido a sus padres por lo que no tenía idea de que había sido de ellos. Se llego a preguntar muchas veces si ellos seguían con vida y de ser así porque nunca le buscaron, la incertidumbre le llenaba el corazón cada vez que pensaba en ello y, llegando a los limites de Hoshido recorriendo desde Nohr dudo nuevamente si es que aquel capricho suyo era una buena idea. Que pensarían los otros zorros de el?, vestía ropas de seda fina y materiales de primera calidad pero era un estilo humano y al estar rodeado de tantos de ellos a diario estaba seguro que quizá incluso "apestaba" a humano. De la misma manera el viaje no fue sencillo por lo que esas hermosas ropas antes mencionadas estaban ya opacas y con algunas roturas; Nohr era un reino inclemente para con la indumentaria.

- Se supone que esa aldea estaba por aquí?. Hum, ya decía yo que no era la aldea "oculta" por nada pero podrían al menos tenerla un poco menos…. bueno, oculta. -

Se quejo el zorro de blanco pelaje mientras meneaba sus esponjadas 9 colas con cierta frustración, con las orejas agazapadas hacia atrás y un notorio gesto de fastidio al darse por fin por vencido ante la idea de que se había perdido…. después de todo eso de andar en los bosques nunca fue su fuerte.

- Mi ropa es un desastre, ya me comí todas mis artigalletas y por viajar ligero no me he traído mis perfumes y cepillos. Ohhhh~ que será de mi?, que tanto mas debo sufrir para encontrar a mis semejantes…. que muy iguales a mi no han de ser pero aun así. Ahhh…. necesito una ducha caliente…. -

No solía ser tan quejumbroso pero estaba moralmente desmotivado, el dar una buena primera impresión a los zorros de la aldea era inicialmente algo que Artemis llegaba a considerar esencial pero…. visto lo visto y en su lamentable estado actual quizá y lo mejor sería que al final no encontrarse nada, aun que admitía para sus adentros que sería difícil regresar a Altea con las patas vacías y el corazón lleno de incertidumbres.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 22, 2017 4:43 pm

Desde que Kon partió en busca de aventuras junto a los pocos familiares que la servían voluntariamente, la lujosa casa se notaba vacía y Tomoe era el único que se quedó cuidándola. Le echaron en cara que al ser tan protector con la pequeña kitsune, entorpecería su "adiestramiento" por llamarlo de algún modo y lo mejor era que se quedara atendiendo el hogar en ausencia de los demás. Obviamente no se quedó callado. Insistió incontables veces en acompañarles pero sin importar lo simpático que sonase, era rechazado a sabiendas de sus intenciones. Por consecuencia, tuvo que apechugar con la situación y observar cómo desaparecían hacia el interior de la montaña.

Pasaron días, semanas e incluso meses de esto último. La espera parecía eterna con el cambio de estaciones jugando en su contra. Hace tiempo que terminó el verano y el otoño iba por el mismo camino. La principal prueba procedía de los gélidos aires del norte. Trabajar la costura y ocuparse de las tareas domésticas eran las mejores opciones que podía hacer para mantenerse ocupado. Así conseguía distraerse aunque hoy tenía en mente otros planes más lujuriosos. Tras acabar de encerar el suelo, limpiar los jarrones, quitar el polvo y tender la ropa, cerró la puerta y se dirigió en busca de consuelo a la Casa del Té, establecimiento donde el beber, los mimos y las mujeres lindas nunca iban a faltar. Desafortunadamente, estaba cerrado. Numerosas empleadas enfermaron por culpa de la epidemia que asola el lugar según el papel de la entrada. Lo que le quedaba era disfrutar de un largo paseo a través del bosque.

Hacía un Sol fantástico a tan avanzada hora de la tarde. Hasta la gente terminó de comer y yacía recostada al lado del fuego tomando una bebida caliente. Podía haber hecho lo mismo, pero no le apetecía encerrarse de nuevo una vez afuera. Se encaminó hacia un claro que visitaba con regularidad cuando deseaba despejarse y bajo la copa de un árbol, tomó asiento y se quedó contemplando el paisaje. Fue a los pocos minutos que el primer gorrión se posara en su cabeza, el segundo sobre el hombro izquierdo y el tercero sobre el dorsal de la mano derecha. Un pacífico día tranquilo como otro cualquiera en el monte hasta que de repente, todas las aves alzaron el vuelo al mismo tiempo y el errático kitsune orientara sus orejas de un lado hacia otro.

No se trataba de ningún ruiseñor ni bajo los efectos del mejor alcohol. Debido a las incoherencias que decía con tanto dramatismo, parecía una criatura desamparada y sucumbida a la locura. Para asegurarse, Tomoe se levantó y buscó con la mirada la procedencia de aquel desasosegado ser hasta dar con él.

Si vas a morir, hazlo de una vez. — Anunció, con la misma indiferencia en su expresión y habla cuando se asomó a verlo. Ya solo por la voz, no lograba identificar al sujeto en cuestión y le importaba un rábano lo que le sucedía. El llamativo número de colas lo tenía en ascuas. Al igual que la extraña ropa que portaba. ¿Acaso provenía de algún lugar desértico o de clima caluroso? La media distancia impedía que centrara la mirada en los detalles más significantes de la cara. — Tus delirios espantan a los pájaros.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Artemis el Sáb Abr 22, 2017 5:48 pm

De verdad sentía la necesidad de darse una buena ducha, no solo por sentirse todo sudado del largo viaje si no porque en Nohr los pantanos ácidos estaban a la orden del día. Sus sandalias estaban algo corroídas por ello y sus finas ropas se vieron dañadas por ello, estaba exhausto y al no poder cazar en un bosque tan hostil como aquellos que había en el reino de la noche eterna podría decir que si situación en ese momento era precaria. No era tonto sin embargo, sabía perfectamente la relación complicada que había entre Nohr y Hoshido y si no había pedido asilo fue precisamente para pasar inadvertido y no causarle dolores de cabeza a su amo pues en cierta manera no deseaba provocar malos entendidos que términos de política podrían desembocar en una guerra.

Las largas y afelpadas orejas de Artemis se alzaron entonces al escuchar una voz diferente a la suya…. una no muy amable por cierto pero era mejor que nada en ese momento. Pese a su aspecto ligeramente desaliñado el pelaje de Artemis era abundante, esponjado y muy cuidado. Sus 9 colas plateadas con la punta celeste en cada una de ellas comenzaron a sacudirse al unísono mostrando la alegría que le provocaba el por fin haber dado con alguien al cual pedirle indicaciones ya no de la oculta aldea kitsune si no de cualquier poblado cercano donde resguardarse y descansar.

- Delirio?, dudo que aun llegue a eso pero gracias por preocuparte tanto por mí que viniste hasta aquí para corroborarlo. Tu gentileza hacia este humilde colega viajero es bien apreciada ~ ♪-

Sabía que el otro no había sido precisamente amable pero ante ese tipo de comentarios la costumbre de Artemis era reaccionar de aquella manera…. normalmente quienes soltaban ese tipo de comentarios buscaban molestar o provocar al interlocutor por lo que la mejor manera de regresarles la bofetada era ser descaradamente amable y algo ligero de cabeza. Hiso una pequeña inclinación de cabeza y le dedico la mejor de sus sonrisas, adoptando casi de inmediato una posición mas recta y digna.

- Veras, estoy algo perdido. Me dijeron que por estos rumbos había una aldea habitada únicamente por zorros y me recomendaron ampliamente que viniera de visita. Fue un arduo viaje sin embargo y es difícil mantener el decoro cuando las necesidades básicas se ven comprometidas. -

Se acerco un poco aun que cuidando de no hacer movimientos bruscos…. nunca había tratado con otro zorro antes, al menos no uno adulto y su burdas relaciones con otros laguz no le facilitaban la tarea en realidad. Los celestes ojos de Artemis entonces se clavaron en los contrarios por lo que el zorro domestico esbozo una amplia sonrisa, adivinando primeramente el nombre de su misterioso y un poco descortés interlocutor.

- Entonces Tomoe, colega, crees que puedas darme algunas indicaciones?. Puede que no fuera producto de un delirio pero de verdad  ha sido un viaje muy, muy largo y quisiera poder descansar y asearme adecuadamente. Aun que bueno, ya que vienes de Duraban tampoco espero que conozcas mucho la zona…. tu también estas de visita? -

Los sagaces ojos de Artemis tenían la capacidad de ver a través de la mirada de todo aquel con quien lograse hacer un contacto directo por lo que sin la necesidad de presentaciones normalmente ya sabía con quien estaba hablando. No era necesario revelar esa pequeña característica suya pero adoraba ver la reacción de la gente en cuanto soltaba su nombre y lugar de procedencia sin que se hubiesen dado las presentaciones todavía…. aun que bueno, aquella habilidad de la cual probablemente el otro ya estaba al tanto, en tal caso le serbia para presumir y eso, según sus estándares tampoco era malo. Sus llamativas colas se abrieron en abanico de forma elegante, aun meneándose con suavidad a la par que el rostro sonriente de Artemis se mantenía en todo momento.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Invitado el Dom Abr 23, 2017 12:03 pm

Ver a un kitsune extraviado por la montaña sonaba patético. Si ya era raro que un infante de la misma raza se perdiera, más triste todavía era toparse con un adulto preguntando la ubicación de la aldea. Nadie tuvo que enseñarle cómo localizarla aun habiéndose criado en los alrededores. Resultaba complicado explicarlo con palabras, pero todo se resumía por cuestiones de instinto y una orientación innata que hasta los zorros más ineptos poseían. Este extraño de acá también podría hacerlo si se concentrara y dejase de pensar en su higiene personal. Por mucho que lo miraba, no recordaba haberlo visto antes deambulando por estos lares. Incluso tras haberse acercado a verlo con mayor detenimiento.

La cháchara que si colega esto o colega lo otro no le agradaba ni un pelo, es mas, le recordaba al modo de hablar tan vulgar de los ulfhedin de las inhóspitas tierras de Nohr. Simple coincidencia o puro acierto, jamás se arriesgaría en poner la vida de los suyos en peligro revelando el camino que debía seguir para dar con el poblado a un completo desconocido. La verdad en los llamativos ojos de su receptor le transmitía inquietud y desconfianza a partes iguales. Aunque luciera un rostro tan vigoroso y rebosante de simpatía; la mullida cola de Tomoe yacía inerte a diferencia del entusiasmo que liberaban las nueve del presunto forastero.

Tenía más que claro lo que iba a responder.

Ni hablar. — Chafó las expectativas del zorro azulado, respondiendo con el mismo desdén y su inexpresiva cara del principio. La conversación parecía que daba para largo así que metió las manos en el interior de las mangas. — ¿Me tomas por tonto? Aunque seas un kitsune de nueve colas, vistes y hablas como un vomitivo humano. Llamarías la atención en cuanto pusieras un pie allá. Además, nada me asegura de que vayas a mantener el secreto de nuestra aldea. Si aceptara tu petición, expondría la manada a un grave peligro. Por muy nuevo que seas, como mínimo estarás al tanto de la enemistad que nos relaciona con esa panda de asesinos. ¿Qué te hace pensar que vaya a ayudarte?

A continuación liberó una de sus extremidades superiores, la introdujo entre los pliegues del kimono y sacó un abanico con motivos florales. Lo abrió para esconder la sonrisa burlesca que estaba gesticulando. Por mucho que pudiera saber su procedencia, su nombre u otros datos personales, nunca se dejaría intimidar con tanta facilidad. Pasó a observarle de rostro ladeado, concretamente con el rabillo del ojo y con aires de suma grandeza. Había algo en el bronceado zorro que si era de su especial interés.

Pero pensándolo bien... puede que haya algo... — Dicho esto, cerró el accesorio y se lo llevó cerca de la comisura de los labios. Hasta dejó un breve silencio de por medio para generar intriga. — Un humilde sastre podría servirle de guía y anfitrión por... digamos... un pequeño incentivo económico. — Ya que estaba, podía sacar una buena tajada de esta fortuita y provechosa situación. — El valor de esa cotizada tela delata lo que posiblemente cargue en sus bolsillos.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Artemis el Mar Abr 25, 2017 8:41 pm

Bueno, había que admitir que ese zorro no era precisamente la viva imagen de la hospitalidad pero dentro de sus palabras cortantes veia, de hecho, algo de razón. Era un zorro ciado por humanos, era comprensible que no confiasen en él y no les culpaba pese a sus intenciones para buscar la aldea eran más bien para poder descubrir más de su pasado.

- Tranquilo colega, si frunces tanto el ceño te van a salir arrugas en esa bonita cara y créeme, sería una tragedia siendo tu tan joven. ~ ♫ -

Como siempre Artemis daba la impresión de no tomarse nada enserio, así había sido educado para lidiar sin problemas ni temores con humanos que le insultasen o agrediesen, solía tomarse las amenazas y los comentarios negativos muy a la ligera, incluyendo las duras palabras que le dedicaba un miembro de su propia raza.

- Al tanto de la situación?, si, lo estoy. De vez en vez no es raro ver algunas pieles de zorros poco agraciados que se dejan atrapar a la venta en los mercados…. pero la piel de quienes estoy buscando no está en ninguno de ellos y por eso tenía esperanzas de encontrarlos aquí. Es un asunto algo personal sabes?, el que me miren raro por mi forma de vestir y hablar poco me preocupa en realidad. -

Artemis imito el movimiento contrario sacando su propio abanico para cubrirse medio rostro, uno hecho de llamativas y coloridas plumas de pavorreal que resaltaban el vivo color de sus ojos azul claro y su piel ligeramente tostada. Escucho atentamente lo ultimo dicho por el contrario ensanchando su sonrisa, cerrando su abanico mientras que sus facciones dibujaban un gesto de zorro al entrecerrar ligeramente los ojos y brindarle una sonrisa de oreja a oreja.

- Vaya, vaya…. y yo que pensaba que los nuestros no se preocupaban tanto por el valor monetario. Bien entonces, hablas un idioma que comprendo. -

Guardo su fino y llamativo abanico riendo animadamente a la par que sus esponjadas colas se meneaban con energía. Se acerco unos pasos hasta quedar a una distancia prudente, quitándose el sombrero de tela que traía puesto en la cabeza.

- Desgraciadamente no tengo dinero, pero toma esto, la tela esta arruinada pero el adorno esta hecho de oro puro. Es una pequeña fortuna la que tengo en las manos y debería ser suficiente para cubrir cualquier tipo de gasto…. tenemos un trato? ~ ♪ -

Con la cercanía era ahora mucho más notoria la fina indumentaria del zorro la cual tenía adornos de oro y plata muy bien detallados, de entre los cuales el más llamativo era un vistoso collar de perro con gemas preciosas incrustadas. Artemis había olvidado retirárselo para ir de visita a la aldea kitsune pues estaba ya demasiado acostumbrado a llevarlo. Ignorante de esto el zorro de plateado pelaje espero animadamente la respuesta de su interlocutor.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Invitado el Jue Abr 27, 2017 8:07 pm

El deliberante comentario referente a su cara provocó en Tomoe el efecto contrario. Si bien no empeoró el aspecto arrugado de su frente, contrajo y relajó rápidamente una de sus cejas a modo de tic nervioso. No sabía cómo reaccionar al desconocer si lo estaba diciendo de verdad o se estaba quedando con él. A fin de cuentas, un insulto seguía sonando mal aunque el sujeto en cuestión empleara una entonación risueña. Ese aura tan sereno y despreocupado daba a entender que se estaba vendiendo como un completo idiota. De ahí que el zorro de ojos morados lo podría a prueba. Exigir un obsequio valioso a cambio de su ayuda era un buen modo de saber la veracidad de su historia por encontrar la aldea.

Sin embargo, la mueca que semi-ocultó con su propio abanico de plumas le hizo reflexionar. Durante unos segundos bajó la guardia ante las apariencias del kitsune de nueve colas. Un gran error. Que fuese portador de tantas era una evidencia irrefutable de que guardaba un potencial que durante esa engreída expresión, pudo darse cuenta aunque fuese un corto periodo de tiempo. Interesante, muy interesante. Hasta el propio Tomoe pasó de estar tan serio como un retrato a esbozar una sonrisa pícara por estar tratando con alguien peculiar cuanto menos.

Si. Esto hará las cosas más fáciles. — Dijo sin cambiar de cara, confirmando el trato y antes de apartarse el flabelo del mentón. Solo después lo guardó de vuelta a los pliegues internos de su kimono a la altura del pecho. La vista fue a clavarse en el turbante. — Espero que no te importe que le haga unos arreglos. Lo haré igualmente aunque te niegues. — Al estirar ambos brazos y comprobar el peso del mismo, desapareció la curvatura de sus labios para seguir emulando su desdén habitual. Los adornos pesaban menos de lo que él imaginaba, hecho que confirmaba las declaraciones del mamífero con pelaje de reflejos azulados. El brillo de las piedras preciosas era igual de auténtico.

Tienes suerte de haber aparecido en esta época del año. Muchos están constipados y les cuesta respirar a causa del frío. Si nadie te ha olfateado fue gracias a eso. De lo contrario, lo más seguro es que te hubieran encontrado, interrogado y de haber contestado con lo mismo que a mí, habrías sido carne para lobos. — La montaña era un lugar peligroso y la sentencia más grave era el destierro. Se podían contar con los dedos los kitsunes que sobrevivían solos a la intemperie pero el juicio impuesto hacia los forasteros era variable.

A medida que seguía conversando, despojaba la tela de los metales preciosos incluso cortando con las uñas de ser necesario. La mano zurda daba vueltas al gorro mientras que la diestra liberaba las piezas brillantes sin deteriorarlo. Esta tarea no se diferencia de lo que hacía a la hora de confeccionar prendas de vestir más complejas. Acabó despojando las vueltas del turbante y quedándose a posta con una prolongada tira beige, originariamente blanca pero manchada de suciedad.

Listo o no, Tomoe acortó las distancias con Artemis y vendó sus ojos con la misma tela. Seguía sin saber su nombre aunque tampoco era algo que necesitaba saber. — Como intentes quitártelo, te arrojaré al primer acantilado que vea. — Tras comprobar la colocación de las bandas y el nudo de la nuca, volvió a situarse delante del susodicho y procedió a cargarlo sobre sus hombros como habría que hacer en el caso de querer transportar a un accidentado. Para ello, el kitsune de una sola cola pasó su cuello bajo el brazo izquierdo del invitado mientras que hacía lo mismo con la pierna izquierda contraria aunque pasando el brazo del propio Tomoe. Luego tuvo que acomodarse y alzar a Artemis repartiendo su masa sobre los hombros y espalda. Se puso a caminar sin más.

Esta es la forma con la que Tomoe lleva a Artemis:
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Artemis el Sáb Abr 29, 2017 12:35 pm

Artemis miro con atención lo que el zorro contrario hacia con sus garras, notando en ese momento que tenían más usos que el simplemente arañar cosas. Por su parte nunca había podido experimentar por si mismo pues desde la más tierna infancia sus garras siempre eran cuidadosamente cortadas y limadas, práctica que utilizaban los seres humanos para volver a las bestias y animales de circo menos peligrosos. Actualmente le hacían aun lo mismo aun que en esta ocasión era más para evitar que rayase con sus uñas los finos pisos del castillo, por ello las manicuras y pedicuras eran parte rutinaria de sus cuidados diarios. Se dejo vendar los ojos e igualmente cargar sin ningún tipo de resistencia, eso sí, los muchos cuidados que le daban en el castillo así como una alimentación abundante lo hacían ligeramente más robusto que un zorro salvaje, teniendo la musculatura bien definida por los constantes ejercicios que hacia diariamente incluyendo piruetas y bailes de práctica.

- Ohhhh, que emocionante, esta es la primera vez que me tratan como un saco de papas. Es divertido debo admitirlo ~ ♪ -

Y es que era precisamente por su complexión atlética que pocos eran capaces de llevarlo cargando por lo que nadie lo había alzado de aquella manera desde que era un cachorro. Sus 9 colas se sacudían enérgicamente dando testimonio de lo mucho que aquel zorro disfrutaba del paseo. En cierta forma había llegado a la edad "adulta" de un zorro, mas su crianza entre humanos tanto para los cruentos entrenamientos como a veces los cuidados y mimos excesivos lo hacían comportarse a veces como un cachorro.

- Y cuanto tiempo llevas viviendo en la aldea?, tu también creciste lejos, no?. Como supiste de ella?. Admito que de igual manera me sorprende que seas un sastre…. pensé que solo los humanos se preocupaban por la moda y esas cosas. Mhhhh…. si me pongo a pensarlo tú mismo vistes bastante bien, mucho estilo…. algo…. "exótico" pero estilo a final de cuentas. Esas son ropas que usan los nuestros normalmente? -

Por supuesto no planeaba ser molesto en lo absoluto, simplemente no podía contener su emoción de poder convivir con otros de su misma especie, conocer mejor sus raíces pues hasta ahora la única kitsune que había conocido a parte de este que lo cargaba era aun demasiado joven y poco pudo enseñarle, punto y aparte se había concentrado mas en educarla para sobrevivir al mundo de los humanos como para hacerle preguntas. Cavia igualmente la posibilidad de que ese zorro llamado Tome lo estuviese guiando a una trampa, que realmente lo estuviese llevando a un acantilado para tirarlo al considerarlo un peligro…. aun así era un riesgo que sentía, valía la pena correr por lo que se dejo llevar sin protestas por el contrario.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Invitado el Dom Abr 30, 2017 4:49 pm

A medida que caminaba, Tomoe empezaba a cuestionarse seriamente sobre el grado de deficiencia mental de su carga. Si estando tan normal decía semejantes incoherencias, no quería ni imaginarse las tonterías que diría o haría bajo los efectos del alcohol. De lo contrario, podía creer que se hacía el gracioso y el ingenuo para sacarle la información que necesitaba saber o para caerle bien a los demás. Quien sabe. Solo un niño pequeño y una chica que estuviera estúpidamente enamorada de él, se emocionarían tanto que los llevasen a hombros como hacía ahora sin delicadeza alguna y sonar tan vigorosos como Artemis.

Los suficientes para saber a dónde voy y de dónde provengo. — Dijo en respuesta a la primera pregunta formulada por el susodicho. El simpático vaivén de sus nueve y pomposas colas provocaba que tuviese que sacudir su oreja izquierda a causa del cosquilleo que producían al pasar tan de cerca. Se rehusaba a entrar en detalles que implicaba indagar en su vida personal para dejarlo en la confidencialidad.

Pasó pues a contestar la siguiente cuestión referente a su afiliación y oficio.

Nací en Hoshido pero me proporcionaron un hogar mejor en las Islas de Durban. Mis circunstancias de aquel entonces no fueron las mejores pero quise devolverle el favor a esa persona de algún modo. Era muy pequeño y no tenía dinero así que lo que se me ocurrió fue aprender a coser. A partir de ahí me dediqué a ello profesionalmente y cuando volví, recordé a dónde estaba la aldea. — En ningún momento mencionó la muerte de su madre, los piratas que lo secuestraron y la humana que lo adoptó. — Si de verdad eres uno de los nuestros, en cuanto la veas la recordarás enseguida y sabrás por dónde es sin que nadie te diga nada. Lo demás es dejarte llevar por tu instinto. — Sobre todo por la distribución de la montaña aunque si durante su infancia no jugó libremente por estos lares, lo tendría difícil siendo un adulto hecho y derecho.

Tuvo que pasar sobre una pendiente descendiente derrapando con los pies a modo de atajo. Era pequeña por lo que levantó una cantidad de polvo proporcional a la distancia recorrida. Una vez abajo, la nube que dejó atrás se disipó al instante. A los pocos metros, se divisaba desde lejos la aldea.

Nuestras raíces están fuertemente vinculadas a Hoshido. Es por ello que los kimonos están a la orden del día y sacamos provecho de los recursos que nos proporciona la naturaleza. El algodón, la tela y la seda para el vestir mientras que la madera, la cuerda o cualquier otro sustituto para el calzado. Todo muy "exótico", tal y como lo has dicho. — Se le pasó por alto la lencería.

En vez de atravesar el poblado por la entrada, rodeó el lugar por los exteriores de la zona residencial. Cuanto menos bullicio escuchara Artemis, más fácil era transportarlo hasta la casa de los padres de Kon. El par de mujeres que pasaron por allí y los vieron, conocían a Tomoe y que cargara un kitsune con tanta naturalidad, no era algo fuera de lo común aunque en cierto modo se quedaron un tanto impactadas. Estas decidieron continuar su camino sin mediar palabra.

Ya hemos llegado. — Dicho esto, Tomoe se paró en seco y depositó con cuidado los pies de Artemis sobre el suelo. También le quitó la venda de los ojos para que admirara su nueva casa provisional. — Será mejor que entres y te vayas aseando mientras preparo algo de comer. Figuro que tendrás hambre. — La gigantesca y lujosa infraestructura tenía un diseño oriental digno de un shōgun. El apático zorro de ojos morados abrió la puerta, atravesó el pequeño puente y se quitó los zapatos en la entrada. Los jardines estaban decorados por una pequeña charca con carpas y faroles de piedra japoneses.

Los baños termales están en el edificio norte. — Se puso al lado del kitsune y estiró el dedo índice. — Con que sigas este pasillo todo recto y veas un camino de piedra, no deberías perderte. De todos modos, grita si te falta algo o para cualquier otra cosa. — Desconocía si después de la ducha iba a tener fuerzas para salir a dar una vuelta. En cualquier caso, también iba pensando en prepararle un dormitorio y ropa limpia.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Artemis el Dom Abr 30, 2017 6:50 pm

Artemis alzo las orejas atento ante las respuestas de su interlocutor…. así que él había nacido en la aldea pero se crio en otro lugar?. Aquello era un poco triste pues en ese momento llego a sentirse realmente como alguien totalmente ajeno a sus raíces de zorro…. después de todo, de no ser por la joven kitsune que se encontró hace tiempo el aun pensaría que era un lobo. No se podía hacer nada al respecto, los humanos que lo criaron y experimentaron con él nunca supieron identificarlo como tal por lo cual creció junto a una camada de lobos, "hermanos" de los cuales ninguno a quedar vivo después de los horribles experimentos que hacían con ellos en el reino de Plegia; Artemis mismo aun sufría de los estragos de dicho entrenamiento experimental siendo casi un milagro que lograse llegar a la edad adulta sin volverse totalmente loco.

- Así que esas ropas se llaman Yukatas….. se ven sumamente cómodas -

Comento alegremente sin detener el enérgico vaivén de sus esponjadas colas, prestaba especial atención a todo lo que el otro le decía pues deseaba aprender más de los kitsune, de lo que el mismo era y de sus raíces. Deseaba entenderlo, deseaba saberlo, descubrir una identidad que le fue arrebatada desde su nacimiento. Cuando fue por fin depositado en el piso espero a que le quitasen la venda, admirando con agrado una enorme casa de estructura oriental que cuyo diseño quizá solo había leído vagamente en los libros. Los ojos azules de Artemis se iluminaron maravillados ante ello y sintió el corazón latirle con fuerza por la emoción.

- Anda…. no esperaba que fueras tan buen anfitrión. Me agradas y todo aun que tengas siempre cara de que quieres matar a alguien ~♪ -

Comento alegremente el zorro entrando al lugar con todo y calzado pues jamás en su vida había estado en Hoshido, por tanto, poco y nada sabía de las costumbres que tenían los habitantes del lugar. Con inquieta alegría entonces Artemis siguió las indicaciones contrarias, ansioso por darse una agradable ducha después de haber pasado por el apestosamente pegajoso y desagradable pantano de Nohr. Mirando hacia todos lados Artemis se aseguro de que no hubiese nadie más cerca para poder quitarse la ropa, después de todo lo último que deseaba que vieran sus congéneres eran las numerosas cicatrices de tortura que tenía en el área de la espalda baja y el notorio estigma de grima que grabaron literalmente a fuego en su piel desde que era muy joven. Aun así y por si las dudas utilizaba su gran y esponjado abanico de colas para cubrir adecuadamente esas aéreas y que no quedasen a la vista.

- Así que aquí también hay bañeras…. me pregunto quién tiene la tarea de calentarlos. Espera… los zorros también tienen sirvientes?, hum…. admito que mis compañeros de raza son mas civilizados de lo que esperaba. -

Reflexiono para sus adentros confundiendo el manantial termal con la gigantesca tina de baño que había en su habitación en el castillo de Altea. Sin darle mayor importancia simple y llanamente se dedico a zambullirse en el agua.

- KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH!!!!!!!!!!!!! -

El desgarrador grito de Artemis resonó por el lugar entero a la par que el pobre salía del agua lo mas presuroso que podía, su piel por supuesto no se había dañado en lo más mínimo pero la sensación de ardor a lo largo de su cuerpo se le antojo desagradable. Para su desgracia Artemis nunca se había metido en una terma y en el castillo la temperatura del agua era lo bastante cálida para ser agradable pero nunca demasiado por tanto no resistió de buenas a primeras la temperatura de aquel baño natural…. en ese lugar el zorro de 9 colas era igual o peor que un cachorro pequeño e inexperto.

- E-esto es un baño?, como es que no se cosen vivos?!!!..... ahhhh, retiro lo dicho, solo un zorro salvaje podría considerar este hervidero como una ducha. -

Para su desgracia, sus peripecias en la aldea kitsune apenas comenzaban, era un extranjero, un extraño en aquel lugar del que poco y nada sabía, un zorro criado por humanos para entretener y actuar de mascota o en su defecto como un esclavo…. Aun así, miro de soslayo el agua de la terma…. si quería aprender a ser un verdadero zorro debía ser menos remilgado e intentarlo; con esa idea en mente fue que se acerco nuevamente a la orilla de la terma, durativo si volver a zambullirse o no.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Invitado el Dom Abr 30, 2017 9:05 pm

Las orejas de Tomoe se pusieron erguidas cuando escuchó la palabra "yukata". Fue una grata sorpresa que conociera dicho sinónimo y puede que hasta conociera otros términos básicos del mismo país. A lo mejor estaba mintiendo cuando afirmó que nunca había estado por estas tierras. Sin embargo, la alegría le duró más bien poco al colocarlo en el suelo y devolverle la visión. Mentiría si negaba que durante unos instantes, tenía ganas de aprisionar el cuello del kitsune con las manos para estrangularlo sin contemplaciones. ¿Cómo que no esperaba que fuera tan buen anfitrión? En señal de reproche, el zorro se puso a gruñir y agachó sus oídos mientras el afortunado seguía emocionado. Incluso apostaría con la mano en el fuego que lo ignoró de lo maravillado que estaba observando la casa.

Sea como sea, dejó a Artemis a su libre albedrío mientras fue a encerrarse en sus aposentos y ponerse un kimono para dormir de color marrón oscuro con flores de tonalidad más claras. Luego se metió en la cocina y aprovechando que estaba irritado, iba a elaborar algo que pudiera amasar con las manos para liberar toda la frustración en ello. Le vino a la cabeza un poco de sushi con salsa de soja. Tenía todo el tiempo del mundo hasta que saliera del baño así que fue amasando y enrollando arroz a su propio ritmo. Un poco de salmón en uno, langostinos en otro, huevas, ternera, algas secas y viceversa. Hizo combinaciones de distintas formas y colores para que resultaran llamativos a la vista. Para finalizar, también preparó dos fuentes más pequeñas de jengibre cortado y wasabi a modo de acompañamiento.

A continuación, abandonó la cocina tras limpiar y ordenar los utensilios empleados en la elaboración de la comida. Solo quedaba que apareciera el kitsune de nueve colas para empezar a comer. Antes de ello, mulló los cojines y despejó la mesa para armarla con el mantel, los platos, los vasos, el vino, el sake, los palillos de madera, las servilletas y el sushi perfectamente ordenado. Solo después fue a comprobar que la habitación adyacente a la suya estaba limpia y fue en busca de la colada. Debía proporcionarle uno de los futones que puso a secar hace unos cuantos días a la intemperie.

Nada más descolgar el colchón y las sábanas, lo montó todo en el dormitorio de Artemis y partió en busca de otra bata para el susodicho. Al ojo supuso que la misma talla que usaba Tomoe sería perfecto aunque no estaría del todo seguro hasta que se lo probara. Igualmente se aventuró hacia los baños termales e ingresó a la parte de los vestuarios para dejar la muda de cambio y una toalla grande. También aprovechó y apiló las carcomidas prendas del invitado en una cesta. Con la otra mano sustituía sus zapatos por sandalias.

Te he dejado una toalla, ropa y chanclas nuevas. — Alzó la voz cerca de la puerta corredera de madera que delimitaba el vestuario con la fuente de agua. El vapor empañaba las transparencias de la misma. De todos modos, había hablado mirando hacia aquella dirección sosteniendo el calzado ajeno. Mañana volvería para lavarle y arreglarle su atuendo con aguja e hilo. — La próxima vez quítate y deja los zapatos en la entrada. En las casas se camina con calcetines o sandalias. — Dicho esto, salió a que terminara de bañarse tranquilamente y dejó los zapatos cerca del tendedero para recordar que los debía limpiar.

Con el propósito de adelantar trabajo, agarró una escoba y se puso a barrer las últimas hojas otoñales que invadían el jardín cercano a los baños.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Artemis el Sáb Mayo 06, 2017 11:43 am

De alguna extraña manera se las había arreglado para darse un baño con aquella agua ardiente… o mas bien haciendo uso de un balde y una esponja. Las orejas mullidas de Artemis se alzaron al escuchar como el otro zorro le hablaba a través del ventanal que llevaba al vestuario escuchando atentamente todo lo que el contrario le decía. Así que los zapatos se quedaban en la entrada?, eso explicaba por qué el otro zorro antes se los había quitado…. al parecer había aun muchas cosas que desconocía de aquella tierra tan extraña.

- Gracias colega, tendré más cuidado a la próxima -

Le respondió alegremente meneando sus grandes y esponjadas colas con inquieta alegría. Termino su baño y fue al vestidor donde encontró una bata quizá algo diferente a las túnicas de dormir que solía usar en el castillo mas al no encontrar su ropa supuso que no tenía otra opción mas que ponerse aquello encimo…. al final era mejor que estar luciendo por todo el lugar su "colección" de cicatrices dejadas por la tortura que sufrió de cachorro.

Saliendo del vestidos fue que Artemis comenzó a explorar un poco el lugar aun que su olfato captaba un delicioso aroma de comida recién preparada, sintiéndose atraído por aquel exquisito aroma casi como si se tratase de algún tipo de hechizo. De todas formas Artemis busco primero a su "gentil" anfitrión pues aun que ciertamente estaba hambriento era de muy mala educación comer sin el permiso del dueño de la casa o ya sin el cómo era en este caso. Gracias a sus agudos sentidos auditivos y olfativos finalmente dio con él, encontrándole mientras barría con notoria diligencia el lugar.

- Este lugar es inmenso, admito que me tienes sorprendido. Pero… pese a ser un lugar tan grande no veo a nadie más aquí, vives tu solo en este lugar? -

Pregunto sin haberse puesto a pensar siquiera que quizá aquella era una pregunta sensible, no solía ser tan descuidado pero francamente la idea de poder pasar tiempo con otro zorro adulto y más aun siendo este algo "salvaje" (o más que él en todo caso)… no lo negaría, le hacía ilusión aprender más de Tomoe, de los zorros salvajes y de el mismo . Se admitía igualmente a si mismo que esperaba francamente que Tomoe viviese en algún tipo de covacha, una cueva pequeña perdida en el bosque o una madriguera.

- Eres alguien muy interesante, Tomoe…. comenzaste muy desconfiado y aun no me has preguntado siquiera mi nombre -

Comento Artemis dibujando en su rostro una ligera sonrisa burlona, sacudiendo sus colas de forma liviana pero muy elegante, un vaivén suave que unía todas esas extremidades en una sola masa de esponjado y brillante pelaje plateado.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Invitado el Dom Mayo 07, 2017 4:47 pm

Mientras oía el sonido del agua fluyendo en el interior de los baños, Tomoe seguía llevando y acumulando hojas secas en un mismo montículo. Hacía uso tanto de la escoba como del rastrillo para llevar a acabo dicha tarea de forma eficiente. Tenía todo el tiempo del mundo hasta que saliera su invitado. Por consecuencia, el kitsune de una sola cola yacía pensando en sus cosas. Al menos, no estaré solo. Aunque fuera por un corto periodo de tiempo; el susodicho quería pensar que agradecería la compañía de Artemis o como mínimo que aportaría algo de vida a este lugar. Desde que Kon y los otros familiares se marcharon, la casa se sentía vacía y añoraba un poco de ruido que lo mantuviese distraído. Era capaz de tirarse noches enteras sin dormir por la preocupación que sentía al no recibir noticias de su joven ama. Que tenga que ocuparse de la vigilancia de su huésped hacía que su mente estuviera atenta en otros asuntos.

Fue al poco después que Tomoe escuchara la llamativa voz del zorro de reflejos azules. Éste último acudió a su encuentro y le preguntó que si vivía solo en un lugar tan grande. En ningún momento volteó a verlo. Justo lo opuesto. Siguió barriendo con la mirada fija a la siguiente tanda de hojas.

Si. — Tampoco es que le estuviera mintiendo. Se limitaba a contarle una pequeña parte de la verdad sin desear entrar en demasiados detalles. A fin de cuentas, seguía siendo un desconocido. — Puedes quedarte el tiempo que necesites. Un trato es un trato.

Había observado que emulaba buenos modales y siempre que siguiera así, le resultaba indiferente lidiar con sus dudas o acicalar personalmente sus nueve colas si era necesario. Las cosas claras. Más que nada porque si llegaban a salir, Tomoe quería que la aldea no le viera paseando junto a un fantoche mal vestido. Ya era demasiado extraño ver a un zorro que afirmaba ser de afuera y contar con tantas; al menos iba a intentar que tuviese una impresión positiva de la aldea y que su gente le diera el visto bueno.

Finalmente acabó de barrer cuando devolvía las herramientas al trastero de madera que estaba en el propio jardín. Solo después miró a la mascota y al yukata que le asignó a ciegas. Parecía que acertó en su talla. Aun así, no sintió ningún reparo en acercarse a él y asegurar el nudo del kimono por si se lo ató demasiado flojo. Mientras tanto respondía lo que parecía otra de las muchas cuestiones del día.

Si algo aprendí de los forasteros es que se pierden cuando intentan huir de ellos mismos. — Dijo tranquilo con la mirada puesta en el kimono ajeno y rehaciendo el lazo desde cero. También ponía correctamente las vueltas que quedaron mal situadas. — Muchos prefieren mantener en secreto su identidad y con tal de que tengas una estancia más agradable, puede seguir siendo así. Lo que prefieras.

Dicho esto, Tomoe concluyó de colocar la vestimenta de Artemis y levantó su pulgar derecho por encima de su propio hombro. Estaba señalando el interior de la casa mientras observaba al susodicho con indiferencia.

La comida está hecha desde hace un rato, vamos. — Sin añadir una sola palabra más, empezó a caminar en dirección al salón. Se sentó sobre sus propias piernas encima de uno de los cuatro cojines que rodeaba la humilde mesa. En el centro de la misma estaba la pintoresca bandeja de sushi. También había dos platos individuales, un par de vasos de cerámica verdes y palillos chinos. Tanto la salsa de soja como el wasabi y el jengibre contaban con recipientes individuales para cada uno.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Artemis el Mar Mayo 09, 2017 7:31 pm

En apariencia Artemis era un individuo de cabeza ligera, normalmente con una sonrisa en el rostro y una personalidad con la cual parecía que no tomaba nada seriamente. Sin embargo el zorro era observador y bastante perspicaz muy totalmente a parte de su actitud abierta, amistosa y servicial…. su trabajo consistía en analizar a los que le rodeaban y así era como a lo largo de los años había sobrevivido a un ambiente en el que mayoritariamente lo querrían como alfombra o trofeo en alguna habitación de cualquier humano adinerado.

- Ya veo, quedo a tu cuidado entones -

Respondió animadamente sin darle mayor importancia al asunto pues la seca respuesta contraria así como el que tampoco voltease a verlo para responderle era señal de que quizá era un tema delicado del que no querría hablar.

- Ohhh… yo no diría que estoy huyendo de mi mismo, más bien intento encontrarme pero parece una tarea más ardua de lo que había imaginado -

Y es que hasta no hacía mucho siquiera sabía que era un zorro…. toda su vida le trataron como a un lobo, de hecho fue criado junto a una camada de lobos en aquella escuela de magia negra en Plegia. Sabia ya de por si poco de los lobos pero aun menos acerca de los kitsune…. tenía tantas preguntas sin respuesta, tantas inseguridades y curiosidad en gran medida. Que era el exactamente?, un zorro criado como lobo y entrenado como un perro no sonaba muy alentador después de todo. Dejando los dilemas existenciales muy a parte en cuanto Tomoe menciono acerca de la comida se percato de que hacía bastante tiempo que no comía, por lo que sus colas volvieron a menearse alegremente ante la idea de que podría probar comida preparada por alguien de su especie, después de todo se preguntaba en cierta forma que era lo que los suyos comían normalmente.

Siguió a su anfitrión entonces hacia donde se encontraba la mesa puesta sintiéndose gratamente sorprendido no solo por lo bello de la decoración y el detalle si no igualmente por el magnífico aroma que desprendía la comida. Los ojos celestes de Artemis brillaban como los de un cachorro ilusionado aun que un gesto de extrañeza se dibujo en sus facciones al notar que en la mesa no había cubiertos…. o no como él los conocía.

- Y esto…. se come con las manos? -

Pregunto el zorro de plateado pelaje sin poder adivinar para que servían los palillos, después de todo y aun que tanto los kimonos como yukatas se encontraban a veces en el mercado de Altea jamás en su vida había pisado Hoshido por lo que tanto la comida como la forma de comerla eran un total misterio para él.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Invitado el Mar Mayo 09, 2017 8:49 pm

Tampoco es que tuviera mucho apetito. Sin embargo, iba a acompañarlo para que luego no le dijera de que fue desconsiderado con él. Había noches que su esbelto aunque fuerte cuerpo se rehusaba a comer al estar tan centrado en completar un cometido en específico. Que hoy tuviese un invitado era razón de sobra. No confiaba en él ni lo dejaría solo por mucho tiempo. Por consecuente, estaba destinado a servir de niñera una vez más aunque viendo el panorama, tenía el presentimiento de que todavía le quedaba mucha tarde por delante. Tratar con aquel forastero era incluso peor que con un niño. Desconocía múltiples nociones básicas de su cultura y Tomoe se trataba de la persona menos paciente que uno se podía echar a la cara. Mucho se estaba conteniendo ya y todo por la moneda de cambio.

De haberlo conocido en otras circunstancias, ni se le hubiera planteado la idea de acogerlo cual cachorro abandonado. Últimamente sacudía las orejas más de lo normal y para él era indicio de mal presagio. Kon al menos podía hacerse una idea aproximada de su estado y estar "relativamente" tranquilo a sabiendas que lo acompañaban el resto de familiares. Aun así, no podía decir lo mismo de su madre adoptiva. Se estaba haciendo mayor y era cuestión de tiempo de que el ciclo de la vida continúe por otra dirección.

¿Qué tan inútil eres? Presta atención. — Tomoe utilizó sus propios palillos mientras dejaba a Artemis experimentar con los suyos. Dar la explicación desde lejos era muy engorroso. Por tanto, se levantó y tomó asiento junto al susodicho. — Sostén uno tal que así, entre el pulgar y el índice. — Hablaba despacio a la vez que ejecutaba los pasos a cámara lenta. Si no dominaba lo básico, jamás lograría avanzar y mucho menos recibir la aprobación del zorro cascarrabias. — Procura dejarlo reposado entre el hueco de los dedos con la muñeca relajada. Luego ubica el segundo palillo entre el pulgar y el índice. El extremo inferior sostenido por la yema del dedo pulgar y el superior del palillo sostenido por la yema del índice. — A continuación, estiró la mano derecha para alcanzar un sushi y pinzarlo. Puede que al principio le cueste pero estaba dispuesto a repetir el proceso desde el comienzo. — El primero siempre debe quedar firme y fijo. Puedes practicar a mover el segundo sin que se mueva el otro para hacer lo mismo que yo. — En lugar de seguir sosteniendo el sushi sin razón, vio más rentable ofrecérselo al kitsune de nueve colas. Aprovechando que lo tenía tan cerca, quería ver su reacción sin perder detalle. — Di "aaah". — La otra palma la tenía bajo el alimento por si caía que no cayese al suelo. Mientras se lo acercaba al susodicho dispuesto a introducirlo en su boca.

Si te resulta complicado, puedes usar las manos solo por esta vez. — Dicho esto, tocaba servir la bebida y todas ellas llevaba un porcentaje de alcohol. Salvo el té verde en el caso que su invitado le desagradara los sabores fuertes. No había mejor acompañamiento para el sushi que un buen sake, vino blanco o tinto. Se tomó su tiempo para alzar las tres botellas y la tetera con el agua caliente. — ¿Qué prefieres? — Sobraba decir que en las etiquetas estaba el nombre de cada contenido. Entre que si se decidía como si no, Tomoe se echó sake y le llenaría el vaso a su compañero cuando se decantara por uno.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Artemis el Mar Mayo 09, 2017 9:20 pm

No importaba como lo mirase, todo parecía delicioso y el aroma de la comida lo confirmaba…. era verdad que estaba acostumbrado a la comida del palacio pero increíblemente Artemis no era exigente con la comida a menos que se le diese la oportunidad de serlo, por ello aceptaba sin reproches los cuidados del zorro mientras ponía todo su empeño en aprender sin hacer demasiadas preguntas. Aun así, se sintió ligeramente avergonzado en cuanto comenzó a explicarle acerca de los palillos, todo era demasiado nuevo para el cosa que realmente llego a sorprenderlo. En ningún libro había leído sobre semejante forma de comer y menos aun de unos cubiertos tan curiosos y difíciles de manejar como lo eran los palillos. Artemis ponía lo mejor de sí mismo para intentar sujetarlos correctamente y aun que las detalladas instrucciones contrarias ayudaban la práctica y la costumbre eran necesarias.

- Ahhhhhhhhhhhh ~ ♪-

No se resistió en absoluto en cuanto el otro se ofreció a darle de comer, casi como si aquello para el fuese una costumbre, que así era, aun que era más común que le diesen de comer en la boca cuando tenía su afelpada forma de zorro siendo bocadillos y golosinas a deshoras las principales cosas que le ofrecían los humanos después de una mirada de perro triste. Las colas de Artemis se erizaron al probar la comida pues era mejor de lo que pudo haber esperado y la cara de felicidad contraria no se hiso esperar en lo absoluto. Curiosamente Artemis guardaba buenos modales a la mesa, no hablaba al masticar y mantenía siempre su espalda en una posición recta y digna.

- Oh, no, no, descuida. Permíteme intentar usar estos…. errr…. como dices que se llaman?, palitos? -

Era un poco gracioso que los palillos se llamasen como lo que eran, un par de palos pequeños de madera. Con cierta curiosidad y notoriamente entretenido el zorro de peo plateado comenzó a intentar por su cuenta el sujetar correctamente los palillos…. no lo hacía muy bien pero tampoco demasiado mal.

- Sake, huh?.... noto el aroma característico del alcohol pero no me es familiar la bebida en sí. Quisiera probarla si no es molestia -

Mientras tanto intento tomar un sushi por su cuenta con su recientemente adquirido control de os palillos aun que no fuese de mucha ayuda, por tanto fue necesario inclinar el rostro al plato para que su desacostumbrada manutuviese menos penurias para poder depositar el delicioso bocado en su boca.

- Oye Tomoe, se que te ha de parecer extraña esta pregunta pero…. que tan normal que a un zorro le salgan todas estas colas?, arrojar fuego azul e hipnotizar gente con la mirada son cosas comunes?; no soy ningún tipo de bicho raro, verdad?.... verdad?. -

Mentiría si dijese que no estaba preocupado al respecto…. por supuesto había visto algunas pinturas Hoshidianas con zorros de más de una cola y otros tantos rodeados de llamas azules, aun así quería escuchar la opinión de uno de los suyos, alguien quien obviamente parecía saber mucho más que el respecto a lo que eran y como decía comportarse.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 10, 2017 2:52 pm

Las expresiones y miradas que ponía el zorro de ojos azules eran geniales. No entendía un carajo pero bien que disfrutaba las vistas. Luchaba como un enano intentando agarrar el sushi sin que se le cayera y cada nueva cosa que descubría, era un mundo completamente nuevo para él. Salvo que se estuviera equivocando en su deducción, eso era lo que creía Tomoe e instintivamente sacudió una de sus orejas sin quitarle el ojo de encima. No tardó mucho tiempo en agarrar sus palillos chinos y pinzar un sushi de huevas rojas. Nada más comérselo, otra nueva y salvaje pregunta apareció.

Te preocupas demasiado. Son rasgos comunes de nuestra raza. — Respondió mientras soltaba los palillos y posaba uno de los codos sobre la mesa. Tanta cháchara lo estaba aburriendo. Dejó descansar la cabeza con la palma sosteniendo tanto la barbilla como media parte de su rostro. — Los kitsunes estamos fuertemente vinculados con la energía que nos proporciona el entorno y lo espiritual. Que se manifiesten unos poderes antes que otros o la división de nuestra cola hasta un máximo de ocho veces es normal. Depende de cuanto poder mágico canalice el cuerpo. — Por costumbre, Tomoe alzó la mano libre y cubrió su boca para esconder el bostezo que liberó en medio de la conversación. — Hay algunos que transformados, tienen las nueve colas y en la otra forma solo una. También se han dado casos en los que mantienen el color natural del pelo pero cambia a blanco o se queda como estaba. Cada cual es único y de muchas posibilidades. — Dicho esto, hizo una breve pausa para beberse de un único trago el sake de su diminuto vaso. Así era la forma correcta de saborear y disfrutar de aquella bebida de hombres.

Y antes de que me lo preguntes, no. Mi pelaje es beige y tengo una sola cola. — Ya sabía por donde iban los tiros. Saciar la curiosidad de Artemis le costaría un año de su vida a este ritmo. Muchas personas lo confunden y se piensan que es un kitsune de nueve colas por el blanco casi inmaculado que desprende su cabello recién lavado. Sin embargo, la realidad era otra e igualmente se sentía orgulloso de su aspecto. A pesar de que rara vez agite su cola en controversia al enérgico carácter de su invitado, no se trata de una máquina, y era cuestión de tiempo y mucha paciencia ver que en algún momento manifestará físicamente sus verdaderos sentimientos.

Después agarró nuevamente la botella de sake y se sirvió. Le importaba tres carajos tanto la presencia como el pensamiento del zorro observándolo bebiendo con tanta regularidad. Conocía los límites de su cuerpo y seguiría comiendo por no dejar sobras o al menos, estaba seguro de ello. En más de una ocasión calculó mal y despertó con un dolor de cabeza intenso.

Esa marca... ¿es una herida? ¿Te molesta? — Le pareció ver algo semejante cuando le ató el yukata con anterioridad. Ahora que comía y lo estaba viendo, pasó a ser él quien buscaba respuestas. Artemis lucía un aspecto deslumbrante y activo. — La que tienes en el pecho. — Dudaba de que le estuviera doliendo. Aun así, no perdía nada por ser algo cortés y brindarle un poco más de ayuda. Menuda variedad.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Artemis el Jue Mayo 11, 2017 2:56 pm

Artemis no se sintió solo aliviado por los comentarios contrarios si no aquellos detalles extra le parecían por demás interesantes, los poderes y el aspecto cambiaban dependiendo de cada Kitsune pero no era necesariamente extraño o malo, el zorro de brillante cabellera dorada le dedico entonces una enorme sonrisa para después simplemente centrar su atención nuevamente en los palillos, luchando por llevarse otra porción de sushi a la boca. Admitía igualmente que el pescado lo adorada y más aun estando bien sazonado como ese, el animado vaivén de las colas contrarias hacia contraste a la casi inexpresiva personalidad de su anfitrión. Aun con esas, los miedos que sentía sobre conocer a otro de su especie poco a poco se desvanecían con el viento, sintiéndose mas relajado y seguro de sí mismo, incluso hasta emocionado.

- Woha…. así que tu puedes leer mentes?, es exactamente lo que te iba a preguntar -

Comento mientras que, con la mano temblorosa intento alzar una pieza de sushi hasta su boca, el cual termino por caer de vuelta al plato a pocos centímetros de tocar sus labios, sin embargo no se dio por vencido intentándolo un par de veces más antes de lograr comer un poco mas de aquel exótico pero delicioso platillo.

- Ah, esta marca?. Me la hiso un gato por intentar abrazarlo…. mi amigo felino es muy majo y todo pero como que no le agrada mucho eso del contacto físico por lo que me dejo este lindo recordatorio ~♪. -

Después de todo las cicatrices feas se encontraban en el área de su espalda baja, muslos y piernas, las cicatrices de torturas así como aquella horrenda quemadura con el símbolo de grima que tenia grabado en la piel desde cachorro, había sido cuidadoso en ocultarlas con sus colas pues lo avergonzaban y tampoco solía hablar mucho de su pasado…. rascar esos recuerdos traumáticos y dolorosos nunca era grato después de todo.

- Pues yo hasta hace poco tenía solo una cola…. empecé con eso de ver a través de los ojos de la gente igual no hace mucho, después descubrí que podía crear fuego azul y no veas el escándalo que se armo esa vez!!!, queme las cortinas sin querer y la reprimenda que me dieron duro toda la tarde. Después fue este asunto de que de la noche a la mañana tenía ya todas estas colas y descubrí habilidades… mas… raras. Me hubiera gustado que me dijesen antes que era normal, la de sustos que me habrían ahorrado. -

Intentaba sacar algún tema de conversación pues por el bostezo y el gesto contrario adivinaba que quizá se estaba aburriendo y al no conocer bien a su interlocutor pocos temas en realidad se le ocurrían en los que podrían congeniar… eso no le quitaba el que deseara intentarlo. Igualmente observando al contrario se sirvió un poco de sake en el diminuto plato color rojo que había de su lado, bebiendo de un sorbo aquel liquido y saboreándolo con gusto…. era distinto a la mayoría de las bebidas alcohólicas que había probado y no eran precisamente pocas, encontrando aquel sabor más suave pero igualmente refinado y delicioso.

- Y…. que hacen ustedes exactamente para divertirse?, no te notas muy interesado en la charla que digamos -

Comento bebiendo otro sorbo mas de sake, relamiéndose un poco los labios momento después. Descansaría un poco del sushi no por haber saciado su apetito sino porque los dedos de la mano le dolían por no estar acostumbrados, pero era algo que no admitiría frente al otro zorro.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 13, 2017 10:43 pm

Aventurarse a creerlo o no era algo que tenía bien sentado en el instante que le puso el ojo encima. Artemis podía estar mintiéndole perfectamente; empleando el sarcasmo a sabiendas de su engreído aura de "buena gente" pensando que conseguiría engatusarlo. ¡Y nunca mejor dicho! Cuando vivía en las Islas de Durban, en ocasiones acudían especies laguz nunca antes vistas por Akaneia. Ver especies de apariencia felina le resultó chocante en aquellos tiempos y ahora puede que estuviera aludiendo al enfrentamiento con uno. Ya de por sí contar con tantas colas daba pie a que fuera el principal foco de atención. Aun así, de nada le sirve lucirlas al viento como estaba haciendo todo el rato. Determinar su grado de aceptación en la aldea dependía de su lealtad hacia el mismo. ¿O acaso tiene otros planes en mente que Tomoe desconocía? Las dudas volvieron a resurgir en la mente del susodicho.

Llevas haciendo preguntas desde que te encontré ahí fuera y mi paciencia tiene un límite. Ni comiendo tienes la boca cerrada. — Dijo el kitsune sin cambiar de postura, manteniendo la cabeza apoyada sobre la palma de su mano. Se había cansado de tanta cháchara cuando lo que realmente le interesaba era averiguar si le estaba hablando de verdad. — ¿Qué pretendes dando pena mientras cuentas tus anécdotas de mascota incomprendida? ¿Acaso piensas que te voy a consolar como los demás o que voy a contarte mi vida?

En ese preciso instante, cerró los párpados y al abrirlos le dedicó una mirada penetrante de pupilas rajadas; como si intentara intimidarlo para averiguar los secretos que ocultaban esos simpáticos ojos celestes que tanto detestaba. Emitía una tonalidad de voz más apagado del habitual mientras preservaba su tranquilo ser carente de sentimientos. — Zorros como tú ponen en vergüenza a los de nuestra raza. El día que se cansen de ti, te quitarán la piel a tiras mientras sigas vivo, te destriparán para alimentar a los cerdos y colgarán tu cabeza en la pared. — Ni si quiera pestañeaba cuando decía todas esas cosas tan grotescas. Solo de recodar que su invitado convivía con asesinos, le entraba rabia y náuseas. — No hay amistad que salve la demencia humana cuando el juguete deja de ser de su interés. Lo mejor es matarlos antes de que lo hagan ellos.

Si por un casual entre tantos modales de animal de compañía se sentía incapaz de enfrentarse a uno, estaba perdiendo el tiempo y arriesgando su seguridad acudiendo a este lugar. Más que nada porque el collar podía significar muchas cosas, entre ellas, esclavitud aunque puede tener ideales en contra. Quien sabe. Tal vez logró escaparse por eso de que quería encontrarse así mismo o puede que no tenga intenciones de agredir a la manada. Era cuestión de seguir insistiendo y juzgando sin dar el brazo a torcer en ningún momento.
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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Artemis el Sáb Mayo 13, 2017 11:47 pm

Las expresiones y palabras contrarias no desvanecieron la sonrisa contraria ni disminuyeron el enérgico menear de las colas contrarias, eso sí, las orejas de Artemis se mantenían alzadas y atentas escuchando cada detalle y cada tono de voz cambiante en si interlocutor.

- Oh, non, non mon ami, creo que esto es un terrible mal entendido. La verdad es que quería que rieras un rato pues si bien tienes cara de amargado todo el tiempo te contaría otro tipo de historias si de verdad quisiera tu compasión. Además, soy demasiado majo y grandioso como para estar regodeándome en mi crapulencia en busca de que de otros me tengan lastima. -

Hablo en aquel tono de voz ligero y despreocupado que había utilizado hasta ahora, sin verse siquiera mínimamente intimidado por las palabras o miradas asesinas que su anfitrión le dedicaba. No valía la pena responder hostilidad con hostilidad pues molestarse solo te hacia actuar de forma imprudente y errática, cosa que en su actual estilo de vida no podía permitirse.

- Créeme, nunca se cansaran de mi, soy todo un estuche de monerías!!!. Además, mirándolo fríamente soy algo así como una inversión, han gastado tanto en mi que seria estúpido el disecarme o matarme…. claro, si mi amo fuera ese tipo de persona. La verdad es que es un joven muy gentil y me cuida bien, hasta me rasca la barriga y todo. -

Declaro abiertamente encogiéndose de hombros. Sabia de lo que hablaba Tomoe…. lo había visto con sus propios ojos y sintió el terror en carne propia de tener dueños abusivos y sádicos, pero no era un tema a tratar, no con él ni con nadie en general. Su sufrido pasado estaba en el pasado y allí pretendía dejarlo…. más que nada por salvaguardar su cordura.

- Pues sí, ese tipo de actitudes como la tuya es la que los hace vernos como bestias salvajes en lugar de que puedan ver que somos tan racionales y civilizados como ellos, que podemos entablar diálogos. Si no lo quieres ver como una convivencia, míralo como supervivencia…. por más fuerte que seas nos superan uno a miles. Si quieres pelear con ellos adelante, te aseguro que acabaras como un lindo tapete… yo en cambio prefiero tácticas mas diplomáticas. Que de todo eso es tan terrible? -

Esta vez tomo un sushi con la mano y se lo llevo directamente a la boca, masticando despreocupadamente con su típica sonrisa de oreja a oreja pero mucho más atento por si el otro le atacaba o se ponía mas hostil hacia él.

- Por norma general los humanos suelen escuchar mas fácilmente a una criatura adorable que a una bestia salvaje. Ellos no van a ceder así que, para solucionar este problema alguien debe hacerlo…. mi trabajo es precisamente enseñarles a ellos lo que somos nosotros y si para que me escuchen debo menear la cola y poner cara de perro tonto, que así sea. -

En ningún momento Artemis mostraba hostilidad pero sus músculos se tensaron en pos de prepararse por si el otro se le echaba encima, ya tenía experiencia en batalla por lo cual no le sería difícil lidiar con ello, aun así, prefería que las cosas siguieran tranquilas.

- La razón por la que estoy aquí, si quieres saberlo, es porque alguien me recomendó que viniese…. lo que estoy buscando igualmente es algo meramente personal y privado por lo que tampoco deseo hablar de ello. -

Y dicho esto bebió una copa mas de Sake, terminando su plato de sushi rindiéndose a la idea de que no podría dominar los dichosos palillos en un solo día.
Afiliación :
- ALTEA -

Clase :
Ninetail Kitsune

Cargo :
Mascota real

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Beaststone [1]
Beaststone [3]
Concoction [1]
Tónico de res. [1]
Vulnerary [3]
Beaststone [3]

Support :
Under
Seimei
Marth
Sera

Especialización :

Experiencia :

Gold :
246


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Re: [Social] De un extraño solo se conoce la cara, no el corazón. [Priv. Tomoe]

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 17, 2017 7:06 pm

Escuchar al kitsune de nueve colas oponerse al pensamiento del otro, le sintió como dos fortísimas patas en el estómago aun preservando la frialdad de siempre. Incluso resaltó las facciones apáticas de su cara al ser la primera vez que oía a uno de los suyos defendiendo con tanto ahínco a los humanos. La gente tan engreída como Artemis tampoco era de su especial agrado. Preferiría mil veces explicarle el asunto a un niño pequeño que un sujeto que se las pasa diciendo lo genial que es a todas horas.

Con tal de sentirse la especie dominante, continuarán esclavizando, torturando y mutilando sin importar quienes se interpongan en su camino. Dialogar y razonar con ellos pasó a ser historia cuando levantaron las armas en primer lugar. ¿Acaso piensas que la aldea siempre estuvo oculta? Durante la catástrofe, muchos de los nuestros murieron protegiendo a nuestros bisabuelos y hoy en día no es un milagro que nuestra raza siga viva. Decidieron actuar; escondiéndonos de aquellos que una vez pensamos que eran iguales que nosotros con algún problema de crecimiento al carecer de orejas y cola, pero hermanos a fin y al cabo. ¿Y así es cómo se lo agradecen? ¿Persiguiendo a las generaciones futuras y haciéndolas que vivan con miedo? Se de sobra que la idea de ir a cazarlos por nosotros mismos es una locura. Nuestra prioridad siempre será salvaguardar la seguridad de la manada. Por eso mismo tenemos permiso de atacar a cualquier humano que se adentre a la montaña. A veces somos benévolos y simplemente los expulsamos con lo divertido que es jugar al zorro y al ratón cuando merecen recibir el mismo sufrimiento que nosotros. No es la decisión que tomé a priori por mí mismo. Es la forma de actuar que tenemos todos para protegernos y lo que nos hacen tan distintos de los asesinos.

Matar o ser matado; tan simple como pensar en eso para que el instinto domine los sentidos de cualquier ser vivo con dos dedos de frente. Sin embargo, ¿qué iba a saber Artemis que parecía estar conviviendo entre lujos? Por mucho que se esforzara en hacerle ver desde esa perspectiva, tenía la sensación de que no sería tarea fácil. Apenas empezaba a conocer nociones básicas de la raza. Era pedir demasiado que lo pillase todo en un día, aunque la rabia aumentaba a niveles exorbitantes y se impacientaba a medida que el susodicho seguía hablado. Fue entonces cuando no pudo soportarlo más.

De repente, Tomoe golpeó con violencia la mesa con ambas manos y se levantó de su asiento igual de ipso facto. Subió la pierna derecha y puso el pie sobre el mueble dejando caer todo su peso en el proceso, sin importarle tanto los daños materiales como el estruendo que causó en el acto. La conversación llegó a un punto que lo estaba sacando deliberadamente de sus casillas. La mascota hablaba con tanta confianza como si conociera la forma de ser de los kitsunes cuando no era así. ¿De dónde había sacado dichas calumnias? Desafiante y con bruteza, apoyó uno de sus antebrazos sobre la rodilla montada en la mesa, se inclinó hacia delante, agarró al zorro de su collar y acercó su rostro igual de violento a que lo viera solo a los ojos.

Si te prestan tanta atención es gracias a esta cosa y el símbolo que tiene gravado. Nada de lo que hables y asientan será por mérito propio. Se temen entre ellos; a la cúspide de poder y las reglas que imparten los soberanos para doblegarlos contra su propia voluntad. Violarlas supone desafiar a la muerte y por sobrevivir, dicen que si a todo sin querer comprender tu punto de vista ni la de cualquier otro. Incluso se arrastrarán por el fango y besarán tu pomposo trasero si así lo ven oportuno para evitarse problemas con la realeza. Nada más que eso. Y sea lo que sea que andes tramando, más te vale que no sea atentando contra la manada o me ocuparé personalmente de que experimentes la peor de las humillaciones hasta que me supliques que ponga fin a tu sufrimiento con la muerte.
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