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[Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

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[Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Seraphiel el Mar Abr 18, 2017 4:35 pm

Paró sus pasos de golpe, miró hacia el enorme techo del pasillo y entrecerró sus ojos. ¿Cómo empezar? Estúpida pregunta, ya habían empezado, ya se habían ido asentando en aquél reino, ya habían empezado a cambiar, a mejorar, ya habían empezado a avanzar. Bajó su mirada y fijó su atención en el albino halcón que tenía al lado, sonrió con suavidad, cierto misterio y extendió sus alas a un lado y otro, aprovechando que no eran muchos aquellos que en aquél momento deambularan por el pasillo. Planeó hasta quedar a su lado, apoyó nuevamente sus pies en tierra firme y plegó sus alas detrás de su espalda, en un lento y de por si elegante movimiento. Le miró, sin mucha importancia y al final, volvió a desviar su atención al frente, hacia la enorme puerta que los conduciría en la sala del trono, donde Sissi, la ahora reina de Sindhu, los esperaría.

Aquella reunión que debería haber tenido lugar ya semanas atrás, se vio obligada a posponerse incontables veces, ya fuese por el ataque de los emergidos, la repentina 'migración' hacia otro continente, los problemas que habían encontrado en el camino y en el propio país, y finalmente su repentino decaer que le obligó a permanecer largos días en cama... Pero no le era novedad, ya había pasado por todo aquello más de una vez y en aquella ocasión, se había ido recuperando bastante rápido y, aunque aún sentía un ligero malestar, prefirió ignorarlo, porque era soportable, porque no podía seguir quieto en cama mientras todos los demás se movían de un lado a otro de aquellas tierras, instalándose. Era entonces que, la debilidad propia de las garzas le era un completo incordio– ¿Thoth? –Llamó su atención. Claro, aquél hombre le había estado acompañando desde un principio, había ya hecho más de lo que le habían pedido que hiciese. Le miró, tampoco quería retenerlo más de lo debido, debía de estar ocupado como líder de su propia isla.

Lamento que hayas tenido que esperar tanto... Fue descortés de nuestra parte retrasar la reunión durante tanto tiempo –Pensaba que... Un poco de cortesía nunca era demás, siquiera cuando aquella persona fuese considerada ya un buen amigo. La seriedad con la que aquello había pronunciado, desapareció de un momento a otro, dejando paso a una relajada sonrisa con un toque de diversión en ella mientras cerraba los ojos– Pero realmente te lo agradezco, ahora de forma personal. Fue reconfortante tenerte a mi lado –Estaba siendo sincero... ¡Oh! ¿Qué más daba si lo era un poco? Abrió sus ojos, fijándolos en el otro mientras seguía avanzando– Cuidaste de mi... Eso tuvo que ser problemático... ¡pero no volverá a suceder! –Realmente todo aquello lo afirmaba solo su propio orgullo, no quería volver a ser débil ante los demás. Subió parte de la suave tela que había usado para cubrir sus hombros como si de una manta se tratase y apresuró un poco más el paso, solo para lograr pasar al otro. Realmente aún no acababa de tomarle el gusto a aquél clima, cálido pero húmedo a diferencia de Hatari.

Paró ante los dos guardias que protegían el enorme portón que daba a la sala del trono y, con un ligero gesto de su cabeza les pidió que abrieran. Ambos asintieron al unisono, se movieron casi en automático y sujetando una puerta y otra, la abrieron ante ellos. Sonrió con suavidad y avanzó al frente, con seguridad. Esperaba en el fondo, que ambos lograsen llevarse bien, tanto su querida reina, como su nuevo amigo. Fijó unos segundos su mirada en Sissi y le sonrió, casi cómplice mientras paraba sus pasos y realizaba una ligera reverencia, solo para seguir una etiqueta. Sus alas, de un ligero color dorado se extendieron suavemente a un lado y otro solo para mantener su equilibrio– Su Majestad... –Sonrió, ese era un enorme avance, de duquesa, como él la conocía, se había vuelto una reina. Era siempre ella, lo notaba en sus ojos, Sissi no había cambiado, no cambiaría, sin importar el título que llevase su nombre al lado. Se volvió a convencer de eso cuando volvió a incorporarse y su atención viajó a ella.

Como ya acordamos... Finalmente os presentaré. Mi reina, él es Thoth, gobernante de las Islas de Senay, la persona qué, como en mi misiva le conté, me sacó de un desagradable apuro –No le agradaba ser tan cortés, después de todo, detrás de todo aquello, a aquella noble Manakete él la tuteaba como a una querida hermana– Gobernante Thoth... Ella es Sissi, Reina de Sindhu –Lo dijo con cierto orgullo. Si se pensaba bien, todo aquello era impresionante. Miró a uno y otro, consciente de que, si jugaba demasiado con su suerte acabaría con reprocho, dio unos pasos a un lado, quedando así de alguna forma fuera de la ecuación, o al menos esa había sido su principal intención. Quería salir y explorar, no iba a mentir, pero dudaba que se le concedería el permiso de hacerlo. Calló, a pesar de que las palabras quedaron atrapadas en su garganta con clara intención de cortar aquella atmósfera. Se centró finalmente en una de las hermosas ventanas de aquella sala, sin atreverse a mirar en realidad a ninguno de los dos... ¡Ah! Sentía que había hecho algo malo...
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Thoth el Lun Mayo 01, 2017 1:37 pm

Había sido un camino muy largo, quizás demasiado, pero al final el objetivo casi que e había venido muy bien, el objetivo final había sido Valentia, un continente al que llevaba ya bastante tiempo queriendo ir, del que sentía gran curiosidad. Era un continente casi desconocido por todos los demás continentes, no era demasiado conocido y tenía muchos secretos escondidos. Su idea era curiosear sobretodo por la zona noroeste del continente, pero no era ningún problema para el tener que viajar un poco mas al sur, al fin y al cabo ya estaban en Valentia, cuando tuviera que irse y alejarse de Seraphiel solo tendría que viajar un poco al noroeste ya que empezaría allí una nueva vida también.  No quería separarse realmente de aquel garza, era de las pocas personas que conocía bien y que habían logrado penetrar dentro de su corazón con fuerza, nadie había logrado tanto como aquel chico.

El halcón caminaba por los espectaculares pasillos de aquel castillo observando el lugar curioso, desde luego habían hecho un gran trabajo en aquel país, era precioso, todo lo que podía ver a su alrededor demostraba un gran trabajo creativo. Desde luego Seraphiel no mentía al decir que Sindhu era un país maravilloso, realmente eso era lo que parecía. El chico entonces bajo su vuelo para acabar junto a el, le alegraba verlo ya de mejor estado. Le había preocupado mucho verlo en mal estado y aunque seguramente debería haber vuelto hasta Senay y dejarlo al cuidado de otro, Thoth no iba a dejar que ocurriera aquello, quería ayudarlo y cuidarlo el , había dado su palabra. Aunque habían pasado unos días malos, también se podía decir que había disfrutado al menos un poco mas de la compañía del garza. Quizás un pensamiento como aquel era algo egoísta por su parte, pero quería aprovechar todo el tiempo que le quedará junto al garza ya que después quizás no podrían verse tanto.

-No tienes que disculparte, para nada, realmente me alegro mucho de que te hayas recuperado al fin, prometí que te cuidaría y que te traería a salvo a Sindhu, es normal que lo haga. Aunque no le iba a decir directamente que no solo lo hacía por eso sino porque además no iba a dejar que una persona que era ya muy importante para el sufriera. Habían viajado mucho juntos y habían pasado un buen tiempo juntos después de todo.-No fue ningún problema y estoy seguro de que tu harías lo mismo si me pasará algo parecido a mi. Asintió girando su rostro para mirar a los ojos al chico y sonreirle con suavidad. Se preocupaba mucho por las cosas, se exigía demasiado, le recordaba muchas veces a el mismo, aunque a cabezota y terco no ganaba nadie a aquel garza.

De forma cortés se quedo parado tras Seraphiel cuando llegaron a la puerta esperando que este hiciera que abrieran la puerta de la sala del trono. Estaba tranquilo, no era la primera vez que había tenido que tratar con nobles, aunque en otras ocasiones hubiera recibido miradas raras y palabras despectivas para referirse a su raza, pero sabía que allí no iba a suceder aquello, si era cierto todo lo que el garza había dicho. Sentía curiosidad por aquel país, y aunque le gustaba el palacio y las reuniones, en cuanto pudiera le gustaría visitar el lugar, aunque fuera el ultimo día de su estadía allí. Al penetrar en el gran salón del trono dejó su mirada puesta directamente en la reina caminando con paso seguro y tranquilo, entonces fue cuando realizó una suave reverencia  cortés para después volver a colocarse derecho dejando que Sera comenzará con las presentaciones y una vez terminó empezó a hablar el mismo. -Es un privilegio encontrarme en un lugar tan maravilloso como vuestro país. No ha sido ninguna molestia proteger y ayudar a vuestro embajador Seraphiel, nuestro viaje ha sido largo, pero realmente ha merecido la pena con solo ver las maravillas de este reino. Sonrió con levedad asintiendo con suavidad.
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Sissi el Jue Mayo 25, 2017 9:51 am

La sala del trono era la misma que antes hubiera en el territorio del sur de Valentia. El antiguo duque, no teniendo ningún reparo en los gastos, había construido una inmensa estancia desde la que había gobernado o había pretendido hacerlo. Tenía una suntuosidad impresionante, incluso algo exagerada a los ojos de la Reina, pero al mismo tiempo era abierto, luminoso y limpio, un lugar de paz y tranquilidad. El trono estaba situado al final, al que se accedía por una elegante escalera, frente a una enorme vidriera que permitía ver el resto de la Ciudad Blanca y mar a lo lejos. Había además distintas bóvedas con tragaluces cubiertos de cristal que permitían la entrada de luz. El suelo estaba hecho de mármol negro y blanco, en intrincados patrones geométricos que mezclaban los círculos con triángulos y rombos. El salón era muy amplio, con una gran avenida que permitía a muchos comensales estar reunidos al mismo tiempo. A los lados había grandes columnas de mármol oscuro y brillante, con hojas de acanto decorando la parte superior antes de unirse al techo. Entre ellas antes había imponentes figuras de guerreros, pero Sissi las había hecho quitar para colocar finos pero largos estandartes de Sindhu, y grandes macetones con plantas selváticas que daban color y naturaleza al estático lugar.

En uno de los extremos, la Reina había mandado colocar un pequeño altar en el que se veía claramente la marca de Naga tallada en la piedra, decorada con pan de oro. A su alrededor, yacían múltiples ofrendas de frutas, flores de dulce olor y ramillas de incienso colocadas en arena que desprendían un hilo de humo fino. Varias velas crepitaban cerca, siempre encendidas. Sissi estaba arrodillada frente al pequeño santuario, murmurando algo que debía ser una plegaría, pero no hablaba lo suficientemente alto como para que las sirvientas y los guardas pudieran entender qué es lo que estaba diciendo. No deseaban interrumpirla, pues parecía bastante inmersa en su labor, pero la manakete les había avisado de que estaba aguardando la llegada de un estimado invitado. Antes de que se abrieran las puertas, una de las criadas se acercó a ella y le anunció que el Embajador Seraphiel y el Gobernador de las Islas de Senay estaban a punto de entrar en el salón. Con un asentimiento de cabeza gentil, Sissi se incorporó, y caminó a su encuentro. En sus manos, cuyas puntas de los dedos estaban pintadas de rojo, llevaba una bandeja de plata con flores, velas y algunos bocaditos dulces.

Llevaba puesto un saree de color verde oscuro, con los bordes dorados y de un rojo apagado. La camisa era del mismo tono rojizo, pero apenas podía verse porque la túnica de su traje cruzaba su pecho y colgaba de su hombro izquierdo. Llevaba el largo cabello rosa suelto, pero colocado hacia atrás con varias diademas de oro sobre la frente que, por la parte trasera de su cabeza, sujetaban el velo del vestido. Las caderas doradas colgaban con hilos finos a ambos lados de su rostro, y se unían con los pendientes de sus largas orejas. Llamaba la atención un punto rojo sobre su frente pálida, colocado entre ambas cejas rosáceas. Al andar, sus collares tintinearon suaves, apenas un murmullo metálico que se hacía más perceptible en la enorme sala vacía, propensa al eco. Fue hacia ambos hombres, su expresión amable. Fijó la mirada unos segundos en Seraphiel para después pasarla a Thoth, al que observó con curiosidad y agradecimiento. Sus mejillas se iluminaron con cierto rubor al escuchar el orgullo con el que su estimado amigo se refería a ella. Hizo una ligera reverencia con la cabeza hacia el halcón.

– El honor es todo mío, Gobernador. Habéis protegido a mi embajador, a mi amigo, incluso a riesgo de salir vos mismo herido. Le habéis traído a casa sano y salvo, y por ello tenéis todo mi respeto y mi mayor agradecimiento.  –le sonrió, amable, pero con total sinceridad en sus palabras. Habría pensado tener mucho más miedo al ver al halcón, pero después de todo lo vivido en Hatari, se había dado cuenta que aquellos miedos eran los de un infante, nada se podía comparar al horror y la desesperación de perder su hogar, ni siquiera su propia experiencia cercana a la muerte. Estaba tranquila, y así se le notaba en su actitud y expresiones. - Por favor, permitid que os bendiga. – Alzó la bandeja que portaba en las manos y la puso frente al rostro de Thoth. Dio un par de ligeras vueltas con ella, el hilo de humo aromático formando una nube casi traslúcida a su alrededor, sin ser en ningún momento demasiado. Mojó uno de sus dedos en unos polvos rojos en un cuenco, y con un educado “permitidme” le dibujó un punto parecido al suyo en la frente al halcón. Como final, se agachó hacia delante y tocó los pies de su invitado.

De ese modo, Sissi reconocía lo sagrado que era Thoth como invitado de Sindhu y el honor que significaba para ella, la misma reina, su visita. Cuando hubo terminado, se volvió hacia Seraphiel: Embajador. – y repitió el proceso, pero su mirada algo más cómplice con la garza. Le sonrió y le susurró: No se me olvida que tenemos una conversación pendiente sobre esto, Seraphiel. Era cierto, aún no habían hablado de las locas aventuras del embajador y lo enfadada que había estado Sissi en su momento. Todo había sucedido muy deprisa, tanto que ni siquiera había tenido tiempo de regañarle por preocuparla de esa manera. Pero ese no era el momento, tenían un invitado al que Sissi deseaba conocer y con el que poder dialogar tranquilamente. Aunque eso no le evitó hacerle saber al embajador que no estaba libre de peligro de ser regañado. Ya llegaría. Volvió la mirada al halcón.- ¿Le apetece pasear, Gobernador? Hace un día demasiado hermoso como para estar tras los muros de palacio.

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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Seraphiel el Mar Jul 11, 2017 3:13 pm

Escudriñó el rostro de su alado amigo en busca de algo que hubiese más allá de sus palabras. Siempre se le había facilitado entender los sentimientos de los demás por sus ojos, la ventana de su alma. Pero no le dio tiempo a percatarse de todos ellos, solo una pequeña parte, sonrió, quizás después le preguntaría al respecto con más calma, cuando volverían a estar juntos, solos por los enormes pasillos de aquél castillo. Ahora había otra cosa de la que debía de preocuparse, y más allá de la debida reunión entre la reina y el gobernador, estaba su pequeño asunto personal, su terquedad en admitir que había hecho mal y seguramente su querida Duquesa, porque sí, seguía siendo su querida amiga más allá del título, seguramente encontraría el momento más oportuno por dejarle en claro que se había equivocado caoticamente y él, claramente lo sabía ya, otra cosa a parte era que no quisiese admitirlo porque... ¡No!

Le sonrió a Sissi al verla acercarse y permaneció en silencio mientras realizaba aquella especie de ritual de bienvenida, parpadeando con suavidad cuando repitió el proceso con él. Le sonrió con ternura, inclinando ligeramente su cabeza en señal de agradecimiento y cuando se vio más cerca suya, en parte por su acción, en parte por las palabras de ella en el idioma antiguo que era casi más cercano a él que el propio, le obsequió otra sonrisa, medio de disculpa, medio propia de un niño que le habían atrapado haciendo algo que no debía y dadas las cercanías, no se quedó atrás, se inclinó un poco más hacia ella, aprovechando la reverencia y con suavidad se atrevió a susurrarle– Recé a Ashera para que se te olvidara –Admitió. ¡Había pasado mucho tiempo! ¿Por qué tenía que recordar algo que había hecho por propia estupidez? Después de todo, había salido todo perfectamente, bueno, en parte, había solo caído ante su debilidad natural, pero seguía allí, a su lado, como siempre. Se enderezó, cruzándose con suavidad de brazos mientras les obsequiaba a ambos una sonrisa.

Si bien su intención principal había sido intentar esquivar esa conversación que estaba destinada sí o sí en llegar, era cierto también que lo iba a admitir... Por otro lado... También quería contarle algo, que por las prisas, de una u otra razón se había visto incapaz de contarle. Quizás si lo hiciese, ella lo entendería, pero conociéndola, igual se iba a quejar, le iba a reprochar como una madre por ponerse innecesariamente en peligro. Pero no era el momento más oportuno, desvió a Thoth su atención, esperando su respuesta y de la nada, tras unos breves segundos de silencio, se atrevió a continuar– Yo sí tengo curiosidad por las afueras... –Miró a un lado y otro, su largo y rubio cabello se balanceó con sus acciones. Observó con atención la sala del trono, buscando algo en el que quizás anteriormente no posó su atención y seguidamente se removió, desperezó sus alas en un genuino movimiento y caminó hacia la puerta. Con suerte si Thoth no quería dar un vistazo, se escaparía de la charla de la reina, a pesar de que sus acciones no podían ser del todo consideradas como las más correctas, pero simplemente se dejaba seguir por lo que sentía provenir de ellos dos.

Aclaración(?) Miren acá(?):
Bueno!
Hagamos como que lo que está arriba escrito con diferente fuente y más grande sea dicho en idioma antiguo~
Reseté el ordenador y ya no lo tengo... -Además, le dio pereza buscar también(?)- D:
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Thoth el Miér Jul 12, 2017 10:41 am

Sindhu le parecía un lugar único lleno de tesoros, no había tenido tiempo apenas de ver las grandes maravillas de un reino como aquel, después de todo no se había separado ni un momento del garza, cuidándolo. Este no le había contado nada sobre su estado físico, le había estado diciendo que estaba bien cuando en realidad cada día fingía que estaba bien, por suerte , habían logrado llegar hasta Sindhu, pudiendo allí cuidarlo mejor al tener protección y alimentos que podrían ayudar a que el garza se recuperara mejor. Su atención ahora se centraba en la sala del trono y en aquella mujer de orejas puntiagudas y largos cabellos rosados, parecía una chica joven, pero por su raza seguramente tendría mas años que Seraphiel y el juntos. Ella era la que llevaba una bandeja con comida y algunas cosas mas, algo que le sorprendió bastante, normalmente esperaba que algún sirviente fuera quien llevara aquello, no la gobernante de aquel territorio,con eso solo ya la hacía mas humilde y cercana que muchos otros nobles. -La verdad es que vuestro embajador tiene una gran fuerza de voluntad, de no ser por el, en múltiples ocasiones habría caído yo también. Nos hemos ayudado los dos. El también se ha convertido ya en una persona muy importante para mi y no iba a permitir que sufriera.

Antes de seguir hablando, la joven empezó a usar el incienso colocandolo cerca de su rostro, algo que sorprendió al halcón, algo que le llamo la atención bastante, no conocía un ritual como aquel, nunca había recibido aquel tipo de bendición, ni si quiera a que dios o diosa estaba consagrado aquella bendición. El había creído toda su vida en Ashera, aunque ahora empezaba a dudar, empezaba a cambiar su fe hacia una mas antigua, la antigua fe de Duma, que solo se encontraba en Valentia, aquel viaje podría ayudarle a encontrar mas hallazgos sobre aquella antigua fe, y aunque le llamaba menos la atención también quería saber mas cosas sobre Mila. Dejo que le dibujará un punto en la frente viendo como después le tocaba los pies, no sabiendo como reaccionar ante aquello. Sonrió respetuoso y asintió suavemente. -Agradezco vuestra bendición, siento venir sin presentes, pensaba traer algo de Senay, pero no creo que me quede nada después de todo el viaje...

No quería ser cotilla ni meterse en las conversaciones que ambos estaban manteniendo en lo que era el idioma antiguo, el aun conocía varias palabras de aquella lengua, la había estudiado después de todo y aunque no podía hablarlo, lo comprendía. Seguramente ambos tendrían algún tipo de charla privada en la que Seraphiel tendría que dar mas explicaciones sobre su viaje, un viaje que aunque quizás había sido peligroso, sino lo hubiera hecho, no habría conocido a alguien tan espectacular como Seraphiel. La proposición de la gobernante de aquel territorio se le hizo muy apetecible, después de todo desde que había llegado había querido visitar todo aquel lugar. -Me encantaría sin duda dar un agradable paseo por los exteriores de este lugar, me encantaría visitar un lugar tan magnifico mientras podamos conversar y tratar algunos asuntos.

Tener a Sindhu como aliado sería buena idea para el proyecto de futuro que tenía. Observo como el otro laguz alado se adelantaba, querría ir junto a el, pero sabía que podía ser una falta de respeto por su parte no esperar a la gobernante de aquel territorio por lo que la espero aunque sin poder evitar mantener su mirada varias veces en el laguz de dorada cabellera sonriendo. -Tan impaciente como siempre... Después observo a la joven sonriendo de una forma mas respetuosa, pero igualmente sincera abriendo sus alas para estirarlas y comenzar a avanzar junto a ella hacia fuera.
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Sissi el Miér Jul 12, 2017 2:39 pm

Sissi miró a Seraphiel durante unos segundos, sin creerse en ningún momento que su amigo dijera que había esperado que se le olvidase tales acciones. A veces se sentía como la madre de todos aquellos que la rodeaban o con quienes se encontraba en el camino. No solo porque su edad podía permitirle serlo sin problema, aunque a escala de manaketes aún era joven, sino por lo mucho que sufría con sus acciones. Como lo haría una madre que ve a su hijo cometer errores una y otra vez, la Reina debía lidiar y tratar de resolver los problemas en los que se metían sus más allegados y sus propios ciudadanos. Se sentía responsable por cada una de las vidas que protegía, como si ella misma las hubiera parido, a pesar de que ella nunca podría dar a luz a una diversidad de razas tan enorme. Su tipo de carácter, gentil, afectuoso, y protector, hacía que todo lo que los demás sufrieran, lo padeciera ella también. A menudo le traían por el camino de la amargura, con tantos disgustos que le daban. Sin embargo, de nada servía lamentarse. Las lágrimas no cambian el rumbo de la historia, de modo que, como una madre, perdonaba y trataba de educar, con el fin de que no tropezaran dos veces con la misma piedra. Aunque estaba claro que iba a necesitar Naga y ayuda con la cabezota garza que tenía como embajador.

Pasó sus orbes dorados de la figura de Seraphiel a los de Thoth, observó silenciosa la mirada que le dedicaba a su amigo y meditó las palabras que le había dicho sobre él con anterioridad. Ya sabía de antemano que un lazo afectivo se había formado entre ambos, pues había sido Thoth quién había cuidado de Seraphiel al llegar al nuevo Sindhu, mientras ella se ocupaba de asentar su nuevo gobierno. Le enterneció la amistad entre ambos, visible por sus gestos y descripciones afables del uno y del otro. Sin duda alguna, encontrar un amigo de verdad entre el caos y la desolación que vivía el mundo era una bendición de Naga, pues la amistad duplicaba las alegrías y dividía las tristezas. Los amigos verdaderos escaseaban en el mundo y, aunque aún no conocía la fortaleza del vínculo que habían formado, esperaba que fuera así entre ellos. Le dedicó una sonrisa suave al halcón. - No hace falta que me dé nada. Ha traído a mi embajador hasta mí y nos ha acompañado en el transcurso de nuestro largo viaje. Nunca osaría pedirle nada material. La vida de mi amigo, y vuestra presencia en Sindhu es suficiente regalo para mí.

Hizo una seña para que una de las sirvientas se acercara. El servicio allí no vestía con los trajes que había visto en otros países del mundo, con atuendos serios solo de color blanco y negro; sino que, portaban un traje de color amarillo pálido, con los bordes de color verde manzana. Las muchachas lo llevaban en forma de saree, al que acompañaban de largas trenzas hasta la cintura y una flor blanca apartándoles el pelo del rostro. Los muchachos llevaban su versión masculina, en colores azules y beige, al que se sumaba en algunos casos un turbante, sobre todo si sus tareas requerían estar mucho tiempo al sol.  La criada tomó el recipiente de plata y, con una reverencia, lo llevó hasta el altar de Naga y allí lo dejó. Con sus manos ya libres, Sissi le hizo un gesto hacia la salida por la que ya estaba saliendo Seraphiel, en una clara invitación a seguir ese camino. Después, paseó tranquila al lado del Gobernador, con la cabeza algo girada en su dirección para poder mirar su rostro al hablarle.

- Entiendo tal impaciencia. Después de tantos días en cama, es normal que quiera que le dé el aire un poco. Como la Ciudad Blanca está en primera línea de mar, nos llegan brisas agradables todo el día, lo que ayuda a que el calor no sea tan malo. Aunque la mayoría de la gente de aquí está bastante acostumbrada al clima ya, contando ahora con el Embajador. – comenzó a decir, amable y tranquila, en referencia a las ganas de Seraphiel de salir de allí. No se perturbó por sus acciones, casi como si estuviera acostumbrada a ese modo de actuar. – Vos residís cerca de Jehanna, en las Islas de Senay, si bien recuerdo que me contó Seraphiel. Me alegro que haya decidido quedarse en Sindhu hasta poder concertar esta reunión, a pesar de estar tan lejos de su hogar. No podría dejarle marchar sin tener al menos una audiencia con vos, después de todo lo sucedido. – Como había dicho pocos segundos antes, el aire proveniente del mar les dio la bienvenida en el exterior, en las amplias galerías de piedra y mármol abiertas al paisaje, y por las que muchas personas paseaban a esa hora del día. - A pesar de que mi Embajador me ha hablado de su territorio, Gobernador, me gustaría que lo describiera vos mismo, como su líder y mejor representante del mismo. Es sin duda un lugar como nunca lo hubiera escuchado. Además, me da la sensación que sabéis vos mucho más de Sindhu que yo de Senay. Por favor, cuénteme su historia.
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Seraphiel el Jue Jul 13, 2017 6:41 am

Paró en cuanto escuchó a los otros dos hablar de él, aún cuando estaba mucho más adelante de ellos, casi ya a la puerta que daba al exterior, a los amplios pasillos en el que la brisa del mar era casi tan gobernante como la reina de Sindhu. Pero, debía admitir que no le estaba agradando del todo, el camino que estaba tomando sus conversaciones. Los miró por encima del hombro, extendiendo un poco sus alas a un lado y otro solo para que le dejasen ver y, casi que se formó una ligera mueca en sus labios. Había hecho mal, los había preocupado y esa en realidad no era su intención, no quería sucumbir ante la debilidad de su propia especie, no los deseaba preocupar de aquella forma. Volvió la mirada al frente, pensativo y cerró nuevamente sus alas del todo, plegandolas a sus espaldas. Pero de la misma forma conocía lo suficientemente bien a Sissi como para saber que sus ojos no estaban impregnados en codicia y deseo de poseer tesoros, que su alma era mucho más espiritual que eso.

Cuando escuchó que estaban por acercarse, abrió las puertas, dejándolas abiertas para que ambos pasaran y antes de cerrar, obsequió una amable sonrisa a los sirvientes que seguían en la sala– Oh, por favor, no soy tan débil como podría aparentar –Murmuró en bajo antes de avanzar hacia ellos. Pero era cierto que quería tener cierta libertad, se había cansado de observar el paisaje desde la ventana y a pesar de que ya había tenido oportunidad de salir, últimamente había sido más para ocuparse de sus deberes que para dar un paseo por propia voluntad. Avanzó, girando su atención hacia donde soplaba la brisa del mar y sonrió con satisfacción. Miró hacia Sissi y Thoth, quienes seguían charlando unos pasos más adelante de él, parando también su andar. Dejó que se alejaran un poco, supuso que lo que iba a contar Thoth ya lo había escuchado, o visto con sus propios ojos en Senay, así que, siguiendo sus propios deseos, desplegó sus alas a un lado y otro, de un suave solor dorado en la punta de sus plumas y, tras batirlas con fuerza, salió volando de aquél pasillo hacia uno de los jardines abiertos que había a un lado del camino.

Se levantó y se levantó aún más hasta que logró ver el extenso mar que había más allá de las murallas del palacio. Había viajado con un barco hasta Durban tiempo atrás, había visto por si mismo lo tan desagradable que podía ser sentirse en valía del mar, incapaz de contar con la fuerzas de sus alas para llegar de un extremo a otro, pero, desde allí, era hasta agradable, refrescante, aún cuando probablemente hubiese sido esa misma brisa, diferente, la que le había hecho enfermar llegado a esas tierras ya. Pero ahora... Ahora hasta podía llegar a gustarle. Volvió a moverse, mover sus alas con fuerza para ir en contra de aquél suave viento y volver al pasillo que donde había dejado a Sissi y a Thoth atrás. Bajó al tiempo de escuchar la petición de Sissi, de contar su historia. Bajó con suavidad a tierra firme y volvió a plegar sus alas al tiempo que avanzaba hasta quedar al lado de la Reina– Es impresionante –Susurró a la reina en bajo, refiriéndose al paisaje que había visto al sobrevolar el palacio, a las suaves olas y los pájaros sobrevolar aquella clara extensión. Miró al Gobernador y le sonrió, también con cierta complicidad– Gobernador, espero no le moleste tener a otro oyente más –Porque, oh, bueno, ya tendría tiempo después de vagar por el extenso país.
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Thoth el Jue Jul 13, 2017 11:00 am

Realmente aquella dama le sorprendía, era muy diferente a lo que había estado viendo en otros nobles, personas que se interesaban mas por lo material que por sus propios amigos y consejeros. En Jehanna, los pocos nobles que había conocido eran de esa forma, el dinero los volvía locos y cada vez que lo veían lo miraban mal, solo por ser halcón, pero ninguno de ellos se había atrevido nunca a atacar las islas, ni si quiera a intentar hablar demasiado con el halcón, todos lo despreciaban pero tampoco se atrevían a desafiarlo y sus únicas armas eran las habladurías. Sabía muy bien que todos ellos hablaban mal del laguz, que todos lo trataban como si fuera un monstruo tiránico que secuestraba aldeanos para esclavizarlos, que bebía sangre de bebe por la mañana y que por la noche se bañaba en la sangre de vírgenes, todo ello falso.

Jehanna era muy diferente a Sindhu, el clima era mucho mas caluroso, sus tierras eran áridas y secas, las personas que allí vivían no tenían ningún respeto, solo buscaban dinero, de cualquier forma posible y sobrevivir a un clima como aquel. Chocaban muchos ambos reinos, aquel lugar parecía tener un clima muy agradable, su calidez y sus brisas agradaban al halcón que aunque no había tenido tiempo de poder explorar mas aquel territorio, con lo que había visto ya había comprobado que aquel lugar era muy diferente, Valentia le estaba sorprendiendo cada vez mas. -Teneis un gran corazón, se nota que os preocupáis mucho por vuestros súbditos y amigos, muy pocos nobles he visto en mi vida que piensen de esa forma, y realmente es una pena para este mundo.

Prosiguió su camino hasta terminar saliendo de aquel lugar, sintiendo entonces aquella agradable brisa en su rostro y su cuerpo de nuevo. Sonrió entonces observando a la manakete fijamente, con aquel rostro tranquilo y serio que le diferenciaba, aunque una suave y leve sonrisa podía vislumbrarse entre sus labios. -Este lugar es muy diferente a Jehanna y por consiguiente a las islas de Senay, el clima es muy caluroso, pero no es un clima agradable, las tierras de allí son en su mayoría estériles, por lo que nos faltan muchos recursos imprescindibles, que tenemos que conseguir de otros lugares... El halcón siguió caminando hasta que vio como el garza se acercaba a ellos por lo que asintió con una sonrisa ya propiamente dicha. -Claro que puedes, has visto bien ya algo de las islas de Senay.

El halcón carraspeo un poco para seguir describiendo las islas, no sabía como la reina fuera a reaccionar ante sus pensamientos, pero no parecía una persona agresiva, todo en aquel lugar parecía suave, tranquilo y agradable, relajaba solo de estar allí. -Las islas de Senay se encuentran al sur de Jehanna, el gobierno de Jehanna nos las cedió cuando llegamos mi familia y yo, no querían una lucha abierta con los halcones así que decidieron dejar las islas, siempre y cuando aun perteneciéramos a Jehanna y siguiéramos varias de sus directrices. La verdad es que siempre fuimos un poco distintos. El halcón seguía mirando y curioseando todo aquel lugar y cuando continuo su marcha y su descripción volvió a mirar primero a Seraphiel y después a la reina. -Creo que el mal de este mundo debe ser erradicado, que los criminales deben cambiar...no creo en la pena de muerte, creo que la única forma de que el mal de una persona cambie para bien, es enseñarle otros caminos...no encerrarlos en una prisión sin hacer nada, el trabajo es algo que ayuda a cambiar a quienes han delinquido, por eso en mis islas atrapamos a criminales de todo el mundo y los mantenemos en las islas como trabajadores hasta que se redimen de sus actos, hasta que realmente se puede ver que se han arrepentido y que quieren cambiar, entonces se convierten en ciudadanos con privilegios. Creo en las segundas oportunidades, creo que todo el mundo puede cambiar a mejor.
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Sissi el Vie Jul 14, 2017 2:39 pm

Sissi aún no había conocido a tantos nobles extranjeros como le gustaría, pero sabía que eran ciertas las palabras de Thoth. El halago le hizo sonrojarse de orgullo, y sus ojos brillaron con agradecimiento mudo, al que acompañó con una suave inclinación de cabeza. Quizás fueran pocos en el mundo porque esa clase de pensamiento no era algo que naciera de las personas de forma natural. Con tanto conflicto, desolación, y miedo, la gente crecía acostumbrada a la barbarie, y no al amor, y a los niños que pronto serían grandes señores y señoras les enseñaban el camino de la victoria, que a menudo era sinónimo de guerra. Durante toda su vida anhelaban conceptos abstractos que nunca podrían abrazar o ser felices con ellos, y aun así los amaban, como el poder o la grandeza. ¿Qué clase de amor era aquel, que condenaba a países enteros a luchar?, ¿De qué valía una tierra sin la gente que la habitaba? Los imperios caían, y los líderes morían. ¿Cuántos nobles habían nacido y muerto en sus ochocientos años de vida?, ¿Cuántos más lo harían en lo que le quedaba por vivir? Y sabía que la mayoría de ellos serían iguales a los anteriores, si no se les enseñaba otro camino. Era el destino de los seres longevos, el ver una y otra vez como las personas con menos esperanza de vida se comportaban como niños, sin atender a razones.

Pero Sissi también sabía, que pensar en ello solo traería dolor y melancolía a su alma. Los debates sobre filosofías de vida, el porvenir, y la educación, eran asuntos que debían tratarse con intelectuales y profesores, o reservarlos para las altas horas de la noche, cuando estaba a solas con sus propios pensamientos y podía plasmarlos en papel o en reflexiones en voz alta que nunca nadie escucharía. Ese no era el momento ni el lugar idóneos para dejar que razonamientos tan tristes enturbiaran su buen ánimo, de modo que apartó a un lado las aflicciones del mundo para centrarse en el halcón. Con sus ojos dorados, grandes e inteligentes, le miró mientras hablaba de Senay como solo un líder podría hacerlo. Sus orejas puntiagudas capturaron el sonido de sus palabras al hablar, su entonación, y prestó atención a cada uno de los vocablos, como lo haría una estudiante aplicada en su clase predilecta. Si había algo de lo que la Reina no se cansaba, incluso a lo largo de todos sus años de vida, era aprender cosas nuevas. El conocimiento era siempre bienvenido por su parte, y era la primera en admitir que aún debía educarse en muchos tipos de asuntos, ya que lo que sabía era apenas un grano de arena en el infinito abismo de conocimientos.  

Si aquel era el caso de Jehanna, con aún menos razón pediría un regalo por parte de su invitado. No estaba en su carácter exigir de los demás más de lo que podían aportar, y el Gobernador ya había sido muy noble con su amigo. Si su país no tenía recursos que les sobrasen, lo mantendría en mente y pensaría en su posible alianza teniéndolo en cuenta en todo momento. Por alguna razón, le pareció que tanto Jehanna como Hatari eran parecidos, y podía empatizar enormemente con su pasado. Más adelante, quizás le preguntaría sobre su familia, si seguían vivos y residían en las Islas de Senay con él. Pero por ahora, prefería centrarse en cuestiones no tan personales, y averiguar de primera fuente cómo era Senay en el terreno político. La forma en la que sus islas se manejaban era diferente a todos los países escuchados con anterioridad, un sistema único. En otros tiempos, cuando la reina no era reina y su perspectiva del mundo era mucho más inocente y cerrada de la que tenía en la actualidad, no habría pensado que algo así fuera necesario. Pero después había salido fuera de las murallas de la Ciudad Redonda, había interactuado con nobles que la odiaban sin conocerla, había perdido su ducado, su país, y casi la esperanza.

Experiencias así cambiaban a las personas, y Sissi se sentía muy diferente a la niña que soñaba con plantar árboles en los oasis de Hatari, en verlos crecer sin necesidad de descubrir el mundo que tan lejano le parecía. Esa niña había muerto, y en su lugar había nacido una mujer que sabía que no todo era suave y bonito, sino que eso se lograba lijando los bordes cortantes, y manchándose las propias manos. Había gente que hacía cosas malas, y no todos podían ser penalizados como una vez lo hicieron en Hatari: condenas mínimas para los escasos crímenes que se cometían. Sin embargo, esas medidas ya no eran suficientes en el nuevo Sindhu. Sissi miró al frente, con las manos entrelazadas en su regazo mientras paseaba tranquila por las galerías abiertas. La diadema de cadenas de oro que portaba, ayudaba a que no se le pusieran mechones de cabello en la cara, de modo que sus ondas rosáceas se limitaban a balancearse a su espalda.

– Comparto muchos de los pensamientos que ha dicho. Creo en el cambio, en la necesidad de hacer algo respecto a los males que acechan este mundo, y la importancia del trabajo y la enseñanza como herramientas para lograrlo. En Sindhu tenemos la Pena de Muerte, aunque han pasado más de 100 años desde la última vez que se aplicó, pues solo se reserva para los crímenes más severos. En general, lo que se suele aplicar en vez de la muerte es el exilio, como la segunda pena más severa. Aunque, en la mayoría de las ocasiones, los presos prefieren la muerte a ser obligados a marcharse de Sindhu y no poder regresar nunca. Perder el hogar es un duro revés para una persona que ha sido refugiada. Es prácticamente arrebatárselo todo. – le explicó. - Para los crímenes menores, se suelen aplicar castigos correccionales, pero han probado no ser del todo efectivos para los criminales que me he encontrado aquí. Vuelven a hacer lo que les plazca una vez libres. Las celdas de palacio no son suficientes para retenerles a todos, y muchos se niegan a redimirse de lo que han hecho.

Sus finas cejas rosáceas se fruncieron como si no pudiera entender del todo las mentes de los profanos. – ¿Cómo sabéis cuando un criminal se ha redimido de sus actos? ¿Pueden sentir arrepentimiento incluso los que comenten actos brutales contra una raza específica, los que se aprovechan de los niños huérfanos, los que hacen uso de la fuerza para violar a mujeres y prender fuego a las cosechas de los más pobres? – le preguntó, no porque no confiara en las habilidades de Thoth para saber cuándo un hombre estaba listo para dejar la prisión, sino porque ella misma se cuestionaba el límite de la conciencia de cada uno. Había visto y escuchado de muchos actos atroces, cuyos autores nunca llegaban a mostrar vergüenza por lo cometido. ¿Qué sucedía con ellos?
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Seraphiel el Jue Ago 03, 2017 5:41 pm

Oh, sí, lo recordaba... Cuando había estado con Thoth en sus islas, se lo había contado, al igual que le había mostrado aquél hermoso lugar. Sonrió de lado ante el recuerdo, pero le siguió escuchando aún así, con curiosidad sin limites. Ciertamente, se preguntaba lo mismo que la Reina pudiese preguntarse, las mismas preguntas que ella le había hecho. Hubo más claramente, pero prefirió callar pues eran, de cierta forma, odios personales, que seguramente la Du... ¡Oh, perdón! Que la Reina no se los iba a pasar inobservados. Pero, había visto con propios ojos como un reino que se dedicaba a encerrar a los criminales, tenía sus propios y bien escondidos secretos maravillosos. Miró hacia un lado, sin demasiado interés en realidad. Un pájaro se apoyó sobre una rama y empezó a cantar. Sus ojos dieron con los de él y por un instante se mantuvieron observando, el uno al otro, en silencio.

Cuando volvió la mirada hacia los otros dos, entreabrió sus labios en un final– Imagino que, habrán aquellos que no cambiarán su perspectiva. Los niños quizás sean la esperanza de los pueblos y del deseo de que todos convivan, además de los pocos otros seres que desean lo mismo... –Los observó a ambos, como si estuviese buscando sus palabras y necesitara un segundo para hacerlo– Pero habrán aquellos que no lo harán ¿Cierto? Ya sea porque fueron controlados por los nobles o por las religiones –Sonrió suavemente de lado. Lo único que se le ocurría, era la masacre de su raza, habían sido asesinados todos, o la mayoría, porque todos aquellos humanos que habitaban Begnion pensaron, creyeron ciegamente que ellos habían asesinado a sangre fría a su apostos, cuando ellos en realidad, siquiera podían sentir odio sin enfermarse. Pero no dijo nada de aquello, a pesar de que la idea cruzó por instantes su mente y finalmente, decidió esconderla en algún lugar de su mente.

Negó para si con un gesto de la cabeza. No lo entendía, quizás porque no habían sido creados para sentir odio, a pesar de que lo hacían. Porque su raza siempre había vivido en la paz y la armonía, porque no sabía lo que era, hasta dos décadas atrás, la desesperación de aquellos que lo perdían todo y ansiaban venganza. Pero en el fondo, seguían incapaces, o al menos él, de aceptar la idea de que el mundo fuese tan lleno de criminales, a pesar de que él mismo lo había visto. Entonces, casi sin quererlo, se sinceró – ¿No es complicado a veces, vivir en medio de criminales? –Lentamente ladeó hacia un costado su cabeza con cierta curiosidad. Le miró a Thoth, seguidamente a Sissi.
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Thoth el Miér Ago 09, 2017 1:16 pm

Las palabras de la reina eran sabias, no la conocía aun del todo, pero parecía conocer bastante, no era una reina sin conocimientos como muchos reyes de otros reinos, que decidían dejar los conocimientos y la sabiduría a un lado por el poder. Al parecer Sindhu tenía varias diferencias con Senay, en cuanto a criminales se trataba parecía como si los trataran con demasiada pasividad, siendo bastante pacíficos en sus penas, aun cuando tenían implementada una ley de pena de muerte, que no habían usado en muchísimos años. Parecía también que no estaban bien equipados para retener a los presos, aunque de nuevo el halcón no veía bien aquello de encerrar sin mas a los criminales, aquello solo los provocaba aun mas, y cuando lograban salir hacían lo mismo o peor. Era por eso que en Senay no había nadie que no contribuyera a las islas, todos tenían su función y todos ellos debían realizarla si querían vivir y no morir de inanición. -Tengo cierta empresa que formar en el norte de Valentia, mi señora...si todo sale bien, nos movilizaremos hasta el norte, llevaré a todos mis ciudadanos a un nuevo hogar, uno mas grande. Si en algún momento necesitáis ayuda con vuestros criminales, podréis enviarlos a Senay,
allí yo podré encargarme de que cambien y vuelvan a ser súbditos leales.


El halcón prosiguió su camino por aquel bonito lugar observando de vez en cuando su alrededor con una sonrisa suave en su labio. La decisión de cuando estaba un hombre preparado para cambiar realmente era difícil, se habían equivocado solo unas veces, pero en general habían tenido excito en sus elecciones. -Cuando un hombre o una mujer esta mucho tiempo trabajando para ganarse la poca comida que le lleva, cuando vive en condiciones que pueden ser muy mejorables,
la mente empieza a cambiar, primero los demonios del pasado vuelven en forma de pesadillas, entonces es cuando empiezas a ver la luz, ver que si no hubieras seguido el camino fácil, no tendrías que estar allí. Hay un seguimiento continuo de nuestros criminales, de sus conductas, aunque esto se lleva a cabo en secreto y una vez han pronunciado todos los actos de los que se arrepienten y si de verdad su comportamiento a mejorado, entonces pueden convertirse en verdaderos ciudadanos de Senay.


Volvió la vista hacia el agradable rostro de Seraphiel, sonriendo con levedad mientras se encogía de hombros, lo cierto es que había muchos casos distintos en Senay, desde ladrones a asesinos, desde bandidos hasta violadores, todos ellos debían seguir el mismo camino, para unos el camino era mas fácil y para otros mas difíciles. -Según que personas y según el crimen cometido su conversión es distinta, alguien que ha realizado un crimen atroz o varios, siempre se encontrará en un lugar mucho peor trabajando, que otros que han realizados crímenes menos importantes. Normalmente los criminales de alto rango son difíciles de cambiar...pero ha habido algunos casos. Asintió con levedad conforme caminaba con ambos. Quedándose parado un momento para admirar algunas extrañas flores y arboles que allí se encontraban, de distintos colores y formas, flora que nunca antes había visto en ningún otro país. ''impresionante, realmente maravilloso''. Después se fijo en el garza, alguien igualmente maravilloso e impresionante.-Puede ser complicado a veces, pero lo cierto es que prefiero que estén en Senay, trabajando, que en otros lugares realizando actos criminales.

De nuevo volvió a mirar a la reina entonces para no perder la atención de aquella dama, aunque tampoco quería que el garza perdiera ninguna importancia, después de todo era la primera razón de que estuviera allí en aquel momento. -No soy consejero, ni un rey, no se si puedo opinar, pero cuando unas medidas no son efectivas en otro lugar distinto, hay que cambiarlas, se que habéis sufrido mucho después del largo viaje hasta este lugar, pero igual que habéis cambiado de territorio,
también deberíais cambiar algunas leyes, Valentia necesita de paz, pero también de justicia. A mi me gustaría ayudar a que este lugar pueda llegar a ser un lugar mejor, por eso me gustaría ofreceros algún tipo de trato de favores para ambos, alguna alianza. Para que ambos podamos hacer resurgir Valentia como antaño lucía, bella y hermosa.
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Sissi el Jue Sep 14, 2017 9:32 am

Sissi asintió a las palabras añadidas de Seraphiel. Ella misma había visto cómo muchas personas no se arrepentían de sus actos, porque no veían nada malo en sí mismas y, por tanto, su orgullo les impedía reconocer correctamente las malas decisiones que habían tomado. Incluso si estaban siendo gobernados por sus propios monarcas o su propia concepción de los credos de su religión, sus actos eran sus actos. Miró a Seraphiel y le dirigió una sonrisa algo triste. El antaño hermoso bosque de Serenes cruzó su mente, recordaba su paso por la quemada arboleda y los sentimientos de actos terribles que se cometieron allí. En Tellius habían sucedido, y sucedían, cosas que estremecerían a cualquiera. Ella había intentado romper esa rueda, pero había sido una niña ingenua en ese entonces. Ahora, no quería pensar más en ese continente que tanto daño le había hecho. Si bien había nacido allí, su hogar estaba en valentía ahora. Buscaría nuevos aliados entre las regiones vecinas y trataría de formar lazos a pesar del horror que el mundo padecía. Thoth parecía tener la misma idea, pues ofrecía sus servicios y planes futuros con sinceridad, a pesar de que no la conocía a ella mucho. Sin duda alguna la mediación de su embajador había sido la causante de tal determinación.

La reina le sonrió y asintió, dejando entrever al Gobernador que comprendía lo que decía y que opinaba lo mismo que él. – No conozco su trabajo en profundidad, solo lo que el Embajador Seraphiel me ha podido contar y lo que usted mismo me ha dicho. Si usted afirma que es capaz de hacer cambiar a los criminales, le creeré. Ahora mismo yo soy la alumna y usted el profesor, solo me queda aprender de lo que usted me pueda enseñar. – no temía miedo en admitir lo que no sabía. Desde siempre, Sissi había sido educada para ser una académica, una intelectual más preocupada por el conocimiento que por otros asuntos como la guerra o los conflictos. Por tanto, no dejaba que la hibris, un orgullo desmesurado y poco racional, nublara su juicio y le impidiera admitir su ignorancia sobre ciertos asuntos. Incluso ella, que tenía más de 800 años, debía seguir aprendiendo de los demás. - Creo que hace una labor muy sacrificada por este mundo, Gobernador. Concuerdo con Seraphiel sobre que no debe ser sencillo dedicarse a lo suyo. Sin embargo, estoy agradecida de que alguien como usted exista y pueda aportar un servicio tan necesario en estos tiempos.

El viento sopló en su dirección con un poco más de fuerza. Sissi se agarró el velo rojo oscuro que tenía colgando de la cabeza para que no saliera volando. Sus ojos se posaron en la Ciudad Blanca, extendida a los pies de la Casa Real. Sus tejados de colores pálidos parecían brillar con la luz del sol. Algunas cúpulas doradas sobresalían con sus reflejos que podían llegar a cegar. La blancura de los edificios se rompía por el verde de las plantas tropicales que reptaban por resquicios y maceteros situados por doquier. A lo lejos, el mar se mecía tranquilo, sus aguas tan turquesas y transparentes que dejaban ver el fondo arenoso. – Sindhu apreciaría su ayuda. Los criminales en una celda no sirven de nada, pero si pueden aprender y trabajar para usted, pueden llegar redimir el mal que ha hecho en este mundo. Quizás, si le parece bien, podría ayudar con su reinserción en la sociedad. Como debe saber, la Universidad es una institución muy respetada en este país. Sin embargo, no solo se dan clases sobre geografía o magia. Actualmente, tenemos cursos de menor duración para aprender oficios nobles, como orfebrería, artesanía, o carpintería. Si le interesa, podría intentar mandar profesores a Senay para que también puedan enseñarles a los presidarios ese tipo de profesiones. Estoy segura de que podrán ser una buena adición a la sociedad.

Alzó la mirada para observar la reacción de Thoth ante su ofrecimiento. Él era quién sabia las necesidades para reinsertar a los reos en vidas normales, así que esperaría a escuchar lo que tuviera que decir sobre ello. - La mayoría de los continentes tienen conflictos dentro de sí mismos. Los países luchan contra los emergidos a la vez que luchan contra sus vecinos. Tellius, si sigue así, será una tumba para cientos de miles de personas que se dejan gobernar por tiranos y retrógrados. Las alianzas allí son impensables por la propia historia del continente. – frunció un poco los labios. - Sin embargo, Valentia es diferente. No hay conflictos interestatales en la actualidad, y pretendo que eso siga siendo así. La violencia es lo que nos queda de un pasado primitivo. Sin embargo, es algo que se puede aprender a controlar y evitar. Valentia debe mantenerse unida para preservar la seguridad de todo el continente, y eso incluye a Senay si usted termina por mudarse aquí. Esto lo digo con conocimiento de causa, no porque sea lo correcto y moral: un país caído cerca de las fronteras de otro país es un peligro para la seguridad nacional. Hay más posibilidades de invasión y de inestabilidad, si en la vecindad hay una nación ocupada en vez de una libre. Usted ha hablado de justicia: ayúdeme a dársela a Valentia.
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Seraphiel el Jue Sep 14, 2017 7:13 pm

Prefirió volver a mantener silencio, escuchar lo que uno y otro tenía que decir, siempre había sido así: prefería solo escuchar, porque tanto uno que la otra, tenían cosas interesantes que contar; conocimientos que él, un ser pacífico y débil por naturaleza, no tenía por qué conocer. No podía compararse a Thoth, quién conducía una isla de criminales; decantándose por eliberaar el mundo de ellos para poder darle algo de paz y concentrarlos en sus propias tierras. Mucho menos en Sissi, una manakete de muchos más siglos que él, una duquesa, una reina que hacía mucho había tenido que tomar difíciles decisiones y seguir adelante con la cabeza en alto por el bien de su pueblo. Él, Sera, era solo un ser inocente que aún no lograba entender el mal del mundo, que quizás, siquiera ansiaba querer entenderlo, alguien que añoraba la calma de Serenes, aún sabiendo que nunca podría volver a ser como antes, que los humanos y las demás razas, dentro de sus ansias de poseer, olvidarían lo que sería realmente importante.

Siguió adelante, dejando que la fuerte brisa balanceara su cabello hacia atrás y plegó más sus alas hacia atrás, solo por comodidad, sabiendo de antemano cuál era la mejor opción para su situación. Permaneció solo durante instantes así, después, extendió con suavidad sus alas a un lado y otro, disfrutando del suave viento entre sus plumas. ¿Cuantas veces no había jugado de aquella forma? Siguieron hablando y él, volviendo su atención a ambos, plegó de nuevo sus alas. Era cierto, había cierta diferencia entre Tellius y Valentia, ambos para él eran hogares, aún tenía a personas de un lado y otro a las cuales quería poder proteger, eso era algo que no podía evitar. Una alianza sonaba bien, era algo espléndido que dos de sus amigos se aliaran, que prestaran ayuda mutua a pesar del mal que seguía acechando esos tiempos. Encontrar un amigo, en los momentos de desesperación, era siempre algo bueno.

Al no tener nada más que comentar al respecto, dejándolos en sus personales elecciones y movimientos que gobernantes debían de tomar, miró hacia la ciudad con calma y finalmente, llenando sus pulmones de aire se atrevió a hablar– Además, la Alianza Laguz está desapareciendo –Era algo que sabía con certeza, él, no se habría atrevido a mentirle– Gallia, Phoenicis, Kilvas... Todas cayeron bajo ataque de los emergidos –Musitó, de alguna forma preocupado. Quizás no debería de tener simpatía por una alianza que parecía más bien dispuestas a llevar un ciertao rechazo por los humanos, pero, le resultaba imposible no hacerlo– Goldoa es el único país de la Alianza aún en pie... –Pero Goldoa...– Y en Begnion las garzas desaparecieron también –Frunció ligeramente el ceño. Entonces, recordó algo y desvió su atención hacia ellos, ensanchando su sonrisa. Era posible que, en medio de todo aquél inquietante cambio de país y ciudad, hubiese olvidado lo más importante de toda aquella reunión.

Dio unos pasos hacia el frente, en parte emocionado, repentinamente positivo ante el giro de la rueda del destino. Paró a un lado de la Reina y ensanchó un poco su sonrisa– Es totalmente cierto, por todo lo sucedido recientemente olvidé informarla... –Y no sin razón, habían sido momentos difíciles para todos– Fui a Goldoa en una ocasión ¿Recuerda? Poco antes de lo sucedido en Hatari. Ahí, conocí al joven príncipe de los dragones, Kurthnaga. –Intuía que la reina Sissi también lo había conocido en su momento– Pero no solo. Descubrí que Reyson, uno de los príncipes de Serenes, de las garzas, estuvo vivo todo este tiempo también, protegido por la alianza, ahora, por los dragones. Guarda un enorme odio hacia los beorcs pero... –Lo podía entender, pero, aún así, no sería motivo suficiente como para hacerle desistir de la idea de seguir en contacto con él, con alguien de su misma raza, con quizás el único vivo de ellos.
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Thoth el Jue Sep 28, 2017 1:47 pm

Aquella mujer lo sorprendía bastante por su pulcra humildad, pero además de ser humilde era una mujer educada, los manaketes nunca dejaban de sorprenderle, siempre lograban mostrarle un lado distinto a lo que son los laguz realmente. Usaban aquellas piedras que escondían su poder, pero eran muy diferentes unos a otros y en su mayoría eran muy poderosos todos ellos, los seres mas longevos de todo el mundo, por sus ojos habían pasado sucesos que ninguno de los laguz comprendería, quizás solo por los laguz dragones y era aquello lo que mas llamaba la atención de Thoth, aquellos seres habían visto como se tejía la historia del mundo, muchos de ellos la habían tejido ellos mismos... Naga, Grima...ambos eran considerados dragones y aun así se enfrentaban entre ellos por ser distintos. Era una chica curiosa y a la que no le importaba mostrar lo que desconocía, aquello demostraba que podría ser una gran líder, siempre que estuviera bien aconsejada, ya que aunque era una buena actitud, también podrían hacerla débil a ojos de otros lideres. El hombre asintió levemente sonriendo. -Lo hemos conseguido ya en muchos de nuestros ciudadanos, se han re-insertado en la sociedad y ahora trabajan como cualquier persona normal, son vendedores, soldados..., tienen trabajos honrados y decentes.

Nunca había sido fácil, mucho menos para el, había sufrido por culpa de los bandidos y aun los odiaba un poco...pero sabía que aquellos hombres podían cambiar, podían dejar de realizar actos vandalicos... ojala alguien lo hubiera hecho antes, ojala a alguien se le hubiera ocurrido, antes de que sus hermanastros desaparecieran por culpa de hombres como aquellos. El moreno de piel notaba el viento mover su velo y parte de su cabello mientras suspiraba. -Nunca fue fácil. Nunca fue fácil para mi ni para mi familia, creo que es algo necesario y algo que debería estar desde hace mucho tiempo...así quizás todo hubiera cambiado.

El gobernador no podía evitar observar todo aquel lugar y mirar también a veces a Seraphiel, quería ver si de verdad se acostumbraba, si le gustaba todo aquello, por ahora veía en el que estaba bien por lo que sonreía con levedad hasta que la dama de cabellos rosados hablo, captando su atención, observándola con tranquilidad. -Estaré entonces encantado de recibir a sus reos, lo ayudaré a convertirse en grandes hombres y mujeres para el futuro y el progreso de este continente. En cuanto a sus profesionales, creo que podrían realizar grandes labores, podrían ayudar mucho a nuestros ciudadanos a convertirse en mejores personas.

Aquella mujer quería conseguir la unidad de Valentia, que aquel continente no si convirtiera en otro de los demás continentes, que dejarán el pasado de guerras y muertes de Valentia...aquello era difícil para muchos de los ciudadanos originales de aquel territorio, pero siempre se podía conseguir, si de verdad se quería. El albino de cabellos asintió levemente observando el mar mientras sonreía levemente. -Debemos encontrar los errores del pasado para arreglar el presente y aliviar el futuro. No busco guerras contra ningún reino de Valentia, busco alianzas, busco ayudar y que me ayuden, por eso estoy dispuesto a que la alianza se lleve a cabo. El hombre volvió la vista hacia la manakete acercando su gran mano para estrecharla con la dama. -Senay será la justicia si Sindhu es la paz. Senay protegerá y Sindhu aliviará y así Valentia se convertirá en un nuevo continente, un continente justo y noble.

Esperando la respuesta de la dama pudo escuchar a su compañero, Seraphiel, por lo que giró su rostro ligeramente para observarlo. -La Alianza también se mantuvo muy limitada, pero como dije, podemos conseguir que los errores del pasado nos sirvan, no dejar que los errores de la Alianza nos afecten. Phoenicis había sido uno de esos reinos caídos, sus orígenes, también sufría por ello, por eso tenía ya pensado planes futuros para las islas de Phoenicis. La noticia de que un príncipe garza seguía vivo sorprendió a Thoth, aunque intento no meterse en la conversación privada de aquellos dos amigos, manteniéndose al margen pero alegrándose de ello. -Seraphiel, me alegra muchísimo saber que encontraste otra garza, un príncipe nada menos...estoy muy contento por ti. Asintió convencido y sonriendo.
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Sissi el Dom Nov 05, 2017 9:28 am

Intentó que no se le notase mucho, pero lo cierto era que las palabras de Thoth la conmovieron en lo más profundo de su ser. Sissi irradiaba felicidad, su rostro iluminado y sonrosado por la emoción. Era un verdadero placer escuchar al Gobernador hablar de aquella manera, como una persona que aún creía en la cooperación y en la amistad de las naciones como forma de crecer y fortalecerse. Eso era muy importante para ella, sobre todo teniendo en cuenta el fracaso de la Alianza Laguz, que a tantos otros laguz había desanimado de formar nuevas uniones. Sin duda, con la ayuda de Thoth y su perspectiva parecida a la suya, podrían lograr salvar Valentia. Así lo creía Sissi de forma férrea. Cuando el halcón le extendió su gran mano morena, la manakete la apretó sin un deje de duda en sus movimientos o en su mirada dorada. – Sindhu honrará y atesorará esta alianza. Si así lo conviene la historia y nuestras decisiones, Senay y Sindhu serán naciones amigas durante siglos. Le prometo que, mientras me halle con vida y sea Reina de este reino, incluso sus descendientes y los descendientes de ellos gozarán de mi amistad y mi compromiso para con Senay. – afirmó con voz sólida, como si sus palabras fueran inamovibles. – Tiene mi palabra.

Tras unos segundos de estática resolución, Seraphiel rompió el silencio con una nueva que hizo a Sissi girarse en un segundo para mirarle con una expresión de verdadero contento. Le había recriminado en incontables ocasiones esos viajes que había hecho en los que se había puesto en peligro por su orgullo y su tozudez, pero le alegraba inmensamente que hubiera hallado algo bueno en ellos. Encontrar a otra garza debía de haber sido algo que había cambiado a su embajador, sin duda alguna, debía de haberle dado esperanzas al recordarle que no estaba solo en este mundo. Ella se sentía identificada pues había creído ser de las pocas de su raza hasta encontrarse a su adorado hermano Kija. Ahora no sabía dónde podía encontrarse, pero Sissi no perdía la ilusión en volver a verle pronto. Su corazón se hinchó de cariño por su amigo, como se podía comprobar en su mirada suave y en su sonrisa de oreja puntiaguda a oreja puntiaguda. Hasta se olvidó de hablarle con apelativos formales. – Estoy tan contenta por ti, Sera. Es la mejor noticia que podrías haberme dado. Me lo tienes que contar todo sobre el Príncipe Reyson.

Decidió no comentar sobre el hecho de que odiaba a los beorcs. Imaginaba que sería un caso parecido al de Seraphiel cuando llegó a Hatari, incluso puede que mayor al ser uno de los anteriores gobernantes y verse incapacitado para salvar a su pueblo. Sissi entendía, mejor que nadie, esa desesperación que de forma tan fácil podía llevar a emociones tan destructivas para uno mismo como podían ser la ira o el odio. Se hizo una nota mental de comentarle a su amigo que podía invitar al príncipe a Sindhu cuando quisiera, o que podía ir a verle de igual manera, aunque tendría que compaginarlo con sus labores para con el recién creado país. Una parte de su interior le susurró que quizás Seraphiel ya no quería vivir allí, que quizás prefería regresar al lado de su príncipe y señor desde mucho antes de que ella lo fuera. Esa charla deberían tenerla también, aunque en un entorno más privado, donde ambos pudieran hablar tranquilamente del tema. Antes tenía más tiempo para dedicárselo a sus amigos, pero lamentaba que su nuevo cargo ya no le permitiera esa clase de lujos. Aun así, decidió hablarlo con la garza cuanto antes, pues consideraba que la cuestión era imperiosa.

Apartando el pensamiento de la mente, volvió los ojos hacia el gobernador. - ¿Cuándo tiene pensado mudarse a Valentia? Podemos ir concretando una próxima reunión para cuando usted se establezca en el continente y tenga tiempo para una visita. Juzgo que, tras su paso por Sindhu, será mi turno ir a Senay. Siento mucha curiosidad por sus tierras, y me gustaría poder verlas con mis propios ojos. Podría llevarme a varios miembros de mi consejo para hablar con los suyos sobre relaciones económicas y el traslado de presidiarios. Aunque si lo prefiere, podemos esperar a vernos la próxima vez para establecer definitivamente las bases de nuestra alianza. Lo que usted prefiera. – le comentó al gobernador, y quedó a la espera de saber su respuesta.
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Seraphiel el Sáb Nov 11, 2017 8:20 pm

Tuvo que admitir que en su momento las palabras de Thoth le estremecieron por dentro, a pesar de no demostrar más que un atisbo de sorpresa en sus azulados ojos. Fue como una corriente fría que erizó su piel y a punto estuvo de hacer lo mismo con sus alas. Las extendió un poco hacia atrás, asegurándose de que nada de todo aquello fuese notorio.

¿Acaso sería posible? Tal alianza, la fuerza de Senay y la amabilidad de Sindhu, guiada cada una por sus propios gobernantes, la viva imagen de sus propios reinos, de sus propias convicciones. Reinos tan diferentes, pero a la vez iguales ¿serían capaces realmente de unificarse hasta tal grado? Le rezó internamente a Ashera e incluso a Naga de que así fuera, de que sin importar sus cortas vidas antes los ojos de alguien como Sissi, ambos países, el continente mismo, el mundo en si, finalmente lograra recuperar su equilibrio, probablemente roto, antes o después, como siempre había sucedido en la historia del mundo, pero en equilibrio al fin y al cabo.

tenía su propia pequeña esperanza, oculta en algún rincón de su corazón, quizás algo demasiado oscuro para su esencia, pero existente. Si laguz y beorcs sufrieron por igual ante la oleada de desconocidos enemigos ¿Tan imposible sería que en algún futuro lejano ambas razas lograran convivir? Sin necesidad de destruir hogares, de matarse los unos a los otros, ayudándose como muchos quizás ya ahora lo estuviesen haciendo, ignorando las diferencias que durante siglos existieran.

Rezaba para que, al final, unos no tuviesen que matar a otros.

Al igual que rezaba para que sus descendencias, para que los halcones, las garzas y los cuervos que pudiesen seguir con vida después de ellos, tuviesen un lugar seguro al lado de Sissi. Rezó para que ella gozara de muchos, largos y felices años, aún cuando Thoth, él, cuando incluso el príncipe Reyson se apagasen. Plegó de nuevo sus alas detrás de su espalda, avanzó unos pequeños pasos hacia ellos, asintiendo ante sus palabras. Incluso notó... ¿Cierto temor por parte de Sissi? Uno que prefirió ignorar, centrarse más cuando estuviesen solos, tenía sus propias cosas que decirles a Thoth, totalmente diferentes a lo que anhelaba hablar con su ahora, Reina.

En ese caso –Empezó. Cerró los ojos. ¿Qué diría Reyson ahora? Permanecería aún más alejado de él, de Serenes, de los Dragones de Goldoa y los laguz en Tellius. ¿Los estaría abandonando?– yo ayudaré en lo que pueda también –Avanzó un paso. Levantó ambas manos y apretó con lo que su fuerza le permitía las manos de ellos dos unidas–Más allá de mi reina y de un futuro rey, ambos son mis queridos amigos y eso nunca cambiará –Se tomó el atrevimiento de saltarse las cortesías, habló en bajo, casi como un íntimo secreto compartido por los tres.

Ambos me ayudasteis más de lo que quizás podáis imaginaros. Y por decisión propia cumpliré con mi deber,
siempre y que me lo permitáis, hasta el fin de mis días
–Les obsequió a ambos una dulce sonrisa. Incluso él, más allá del odio y el deseo de venganza veía la luz al final de aquél camino– Aunque sea solo estando a sus lados en los momentos difíciles y aquellos felices.
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Thoth el Lun Dic 18, 2017 2:16 pm

Le alegraba ver que al final había conseguido algo grande, unirse con Sindhu para hacer de Valentia un lugar mejor, aquello podría no solo afectarles a ellos, sino también al mundo entero, esperaba que todos vieran que después de todas las diferencias, si se respetaban y se trabajaba en equipo, todo podría ser posible. No conocía el futuro de Valentia, no era vidente ni nada parecido, pero podía vislumbrar mas luz en aquel futuro que antes. Las alianzas fortalecían, la unión hacía la fuerza y eso lo habían visto ya en otras alianzas como la de Altea y Lycia, ellos habían logrado grandes cosas juntos...quizás su alianza también logrará tanto. Sintió la suave mano de la joven apretar entonces sin ninguna duda su gran mano y aquello provoco una leve sonrisa en el rostro del halcón mientras la observaba fijamente, tranquilo y severo, como siempre. -Senay respetara esta alianza en todo momento, como amigos ayudaremos en todo, aun con mi muerte dejaré constancia de que Sindhu y Senay son naciones amigas y que la ruptura de esta sería una aberración para con la justicia y la paz de no solo Valentia, sino de todo el mundo, así se escribirá y así se hará.

Apretó con fuerza aquella unión de sus manos asintiendo convencido, en cuanto todo estuviera mas organizado, empezaría a redactar aquello, un tratado que garantizará la unión entre Sindhu y Senay. Sabía que muchas alianzas se terminaban sellando solo por un matrimonio arreglado, por un matrimonio por conveniencia  en el que los cónyuges no se amaban. Por suerte ellos habían llevado las cosas a otro nivel, sin necesidad de unir sus pueblos por medio de un matrimonio así ya que el ya sentía algo por alguien y no podría estar casado con alguien a quien no amaba...quizás otras cosas si que podría hacerlas, tales como las relaciones carnales, pero casarse y amar sin ser amado? Eso nunca. Escuchar al rubio hablar hizo que el halcón sonriera ampliamente asintiendo varias veces. -Me alegra mucho saber que nos ayudarás, confió muchísimo en ti, te confiaría mi vida...así que me siento seguro, querido amigo.

Gracias a el había logrado todo aquello...había sido el pegamento que había unido Sindhu y Senay, sin el...Thoth solo nunca habría podido reunirse con la reina tan pronto y así haber empezado la alianza mucho antes, por eso le estaba muy agradecido. Acaricio con sus dedos la mano del joven mientras lo miraba fijamente. -Gracias a ti, la alianza es posible con mucha rapidez, eres sin duda una parte fundamental de todo esto. Después de aquel momento tan calmado y en el que los tres podrían tratarse por igual volvió a mirar a la manakete. -En cuanto todo este en orden pasaré a mudarme, no se el tiempo exacto, pero quiero ayudar a los indígenas de la zona, en cuanto todo este en orden podría recibirla como se merece, le enviaré un aviso en cuanto sea posible, así podremos tratar todo eso mas cómodos. Podremos tratar las bases definitivas y como vamos a actuar ante la amenaza que nos cierne. Ya que los consejeros se encarguen del traslado de presidiarios y las relaciones económicas...
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Sissi el Sáb Feb 03, 2018 10:00 am

Se había establecido un sentimiento especial entre los tres, un compañerismo que sorprendió a Sissi, pero también le agradó. La alianza entre Senay y Sindhu era un gran paso político, y sin embargo no estaba rodeado por la típica frialdad del panorama diplomático. La mano de Thoth era grande y cálida, una promesa muy segura contra la suya propia. Le sonrió, y su rostro entero se iluminó con las palabras de ambos hombres. Sentía que, después de tanto tiempo, estaba logrando mejorar la situación de su gente. En Hatari lo había intentado de todas las maneras posibles, pero incluso los buenos propósitos podían volverse cenizas en la boca si no se tenía ayuda para llevarlos a cabo. Un Manakete entendía eso mejor que nadie. Solos estaban en el mundo, apenas unos pocos supervivientes a los estragos de las guerras, su baja fertilidad, y la caza de su raza. Muchos elegían la soledad, el aislacionismo, mantenerse lejos de cualquier tipo de personas y las relaciones internacionales.

Pero Sissi no era así: honraba sus responsabilidades y las acogía ya fueran para bien o para mal. Había estado a punto de romperse, de quebrarse en miles de pedazos bajo el peso de su fracaso. Tanta había sido su desesperación, que amenazó por unos instantes con devorarla por entero, hasta que no quedase nada de ella. Y, sin embargo, había salido adelante gracias al apoyo de sus amigos, la fe en sus valores y su diosa, y su propia fuerza interna. Ahora, todo comenzaba a mejorar, y eso era gracias a que una garza cabezona, se había empeñado en irse sola por el mundo y en su camino se hizo amiga de un halcón que resultaría ser un gran aliado suyo. Parecía el principio de un cuento de hadas, pero en realidad era el principio de una alianza. Ambos habían prometido honrarla y respetarla, incluso si el paso del tiempo hacía mella en ellos y en la situación a su alrededor. La Reina rebosaba regocijo, porque esa mano en la suya quería decir que por fin estaba haciendo las cosas bien.

No se le pasó por alto la cercanía que ambos mostraban por el otro. Tal afabilidad sobrepasaba la que dos amigos tendrían si solo existiera simple amistad entre ellos. Ni siquiera ella, táctil y gentil por naturaleza, tenía esa clase de relación con sus más allegados. En especial, le sorprendió la sinceridad y vehemencia con la que Thoth afirmó que le confiaría la vida al embajador. Tanta fe no podía ser producto de un día, sino de muchas situaciones en las que ambos habían formado un vínculo irrompible, tan fuerte que incluso ella podía verlo en sus gestos, en sus palabras, en la mirada de confianza y cariño en los ojos de ambos laguz. Algo turbada al ver como el Gobernador rozaba su mano con la de Seraphiel, miró hacia el exterior de la amplia galería. El sol iluminaba con fuerza la Ciudad Blanca, tan luminosa que parecía un haz de luz. Entre las callejuelas entre los edificios y casitas, se podían ver túnicas de amplios colores, pertenecientes a los habitantes de la capital que, ajenos a lo que acontecía en palacio, seguían con sus vidas como cada mañana.

Había una gran razón para celebrar la unión política entre Sindhu y Senay, y así lo haría saber para que su gente, y el mundo entero, lo supiera. – Tiene toda la razón, Gobernador. Dejemos la política a un lado, y celebremos. Esta es una ocasión alegre que merece la fiesta adecuada. Que todos sepan que Senay y Sindhu son y serán amigos. Esta noche será una de regocijo y unión. Espero que sea buen bailarín, pues las celebraciones aquí no son nada sin su baile correspondiente. – les hizo un gesto a ambos con la mano para que la siguieran escaleras abajo, por un lateral de la galería que les llevaba hasta los jardines exteriores. Sissi continuó charlando con ambos mientras descendían. Le explicó a Thoth lo qué podía esperar esa noche, las costumbres, la música, y la comida que se serviría. Tendría que hablar con el servicio para organizar tamaña fiesta en tan pocas horas, pero lo más importante era el espíritu, y eso estaba presente en cada corazón sindhi. La manakete sonrió. Todo iría bien.
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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

Mensaje por Eliwood el Dom Feb 18, 2018 6:59 pm

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Re: [Social] Peace Begins With a Smile [Priv. Sissi & Thoth]

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