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Expandiendo Horizontes [Privado]

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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 22, 2015 6:29 pm

....Una vez que ambos estuvieron listos el mercenario se apartó de aquella habitación sin molestarse en cerrarla. Acto seguido se apresuró en seguir a la arquera aunque con una pequeña distancia a causa de la diferencia en la velocidad de ambos. Mientras tanto su diestra sostenía contra el cuerpo las bolsas de oro de modo que no sonasen, mientras la siniestra agarraba con firmeza el conjunto de llaves, también cuidando de que no hiciesen algún ruido que les pudiese delatar. Era consciente de lo mucho que necesitaban evitar alertar a sus captores, y que cualquier sonido podría hacer eco fácilmente en los pasillos del sótano.

....La huida se hizo mucho más larga de lo que el mercenario hubiera esperado, y por un segundo hasta llegó a temer que estuviesen corriendo en círculos o directamente a las garras de los secuestradores. Sin embargo el eco de algunas voces le regresó la esperanza: había otras personas cerca de allí, y en ausencia de pasos apresurados debía de creer que no estaban buscando con ellos, sino que se trataba de un encuentro totalmente casual. Esos hombres debían de venir de algún lado, por lo que la dirección que ellos estaban tomando debía de conducir a alguna clase de salida. Ni se molestó en contener una sonrisa victoriosa cuando reflexionó esto.

....La alegría, sin embargo, duró poco. Los dos hombres se encontraban situados a pocos pasos de la puerta y no parecían tener la menor intención por moverse de allí. No estaban mirando hacia el sitio en el que ellos estaban y escabullirse a sus espaldas sonaba posible en teoría... pero solo en la teoría, porque él mismo, con su enorme cuerpo y las monedas a un costado, dudaba mucho de ser capaz de pasar en silencio. Una mueca de disgusto se formó en sus labios mientras su mente intentó idear algo más. Su mirada, mientras tanto, escrutaba los alrededores en busca de una solución o alguna vía alterna.

....Se quedó observando un rincón en particular bastante cerca del pasillo en el que estaban. En ese punto se encontraba una lámpara a la cual el aceite, posiblemente, ya se le había agotado, razón por la cual no iluminaba más los alrededores. A causa de esto algunas sombras habían hecho su nido en aquel rincón. Sin perder más tiempo el mercenario tomó una de las pequeñas bolsas de oro que había robado, la cerró lo mejor posible, y la arrojó con todas sus fuerzas en la dirección que ellos venían. Casi de inmediato llevó un dedo a sus labios para indicarle a la arquera que guardara silencio, y con la mano opuesta tomó la de ella y la jaló rápidamente hacia el rincón oscuro, agazapándose con ella lo mejor posible allí. Puede que incluso entre las sombras su enorme cuerpo fuera visible, pero tenían la ventaja de que ese punto en particular no se encontraba directamente en el campo visual de los secuestradores, y bastaba con que las sombras no les hiciesen demasiado evidentes para que no voltearan hacia allí.

....La bolsa golpeó contra el suelo a varios metros de donde fue lanzada y las monedas hicieron un ruidoso eco en los múltiples pasillos. Los guardias, alarmados por aquello, voltearon a ver y notaron a cierta distancia todo el dinero disperso en el piso. Sus voces se volvieron a oír pero ahora más preocupadas y aceleradas, preguntándose si los prisioneros habían escapado, o si algún bribón se había metido sin que lo hubiesen visto. Decidieron correr, con armas en mano, hacia el lugar en el que estaba el dinero, pasando cerca del escondite del mercenario y la arquera sin reparar en ellos.


....- Vamos, rápido, rápido. - Le susurró a la joven mientras le soltaba la mano y él mismo, haciendo caso de sus propias palabras, empezaba a caminar tan rápido como le era posible hacia la salida, manteniendo el cuidado de que ninguna de sus pertenencias hiciera un sonido inapropiado que les delatara. Sin embargo al llegar a la puerta no la cruzó, decidió esperar a que su compañera fuese la primera en escapar mientras él, con manos presurosas e impacientes, comenzaba a probar distintas llaves en la cerradura de la salida. Necesitaba conseguir la adecuada para encerrar a sus captores en el sótano y así evitar una persecución cuando descubriesen que ya no estaban ahí.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 05, 2015 1:41 am

Argus tuvo una idea que a priori podría parecer muy simple, pero que terminó funcionando. Éste optó por lanzar una bolsa de oro del cofre robado para atraer a los guardias. La lanzó con fuerza en la dirección de la que habían llegado, una vez se habían ocultado entre las sombras del pasillo. El mercenario le indicó que guardara silencio y ésta obedeció sin tapujos. El sonido agudo de las monedas atrajo la antención de los guardias que acudieron rápidamente al origen del sonido. Cuando éstos pasaron por delante, Quinn y Argus salieron de su escondite y se dirigieron con agilidad hacia la salida. Sin provocar ni un ruido, ascendieron las escaleras empinadas de piedra hasta alcanzar una gran puerta de madera de roble. La puerta estaba adornada con argollas y figuras metálicas totalmente distinta a las anteriores, pero con el mismo tipo de cerradura. Argus intentó abrirla utilizando las llaves que tenía a mano, pero le fue imposible. -Ninguna de esas llaves abre esta puerta, Argus. Sólo se puede abrir desde fuera- Recordó con sutileza para no alarmar a su compañero.

Fue entonces cuando se volvieron a escuchar las voces de los centinelas y la discusión en la que intentaban justificar el por qué había una bolsa de dinero en mitad del pasillo. Éstos agitaban la bolsa sin pensar por un instante que era una simple distracción. Quinn sacó su arco desesperadamente y apuntó hacia la dirección de los guardias, temiendo que aparecieran y les intentaran capturar. Con enemigos por delante y sin una salida posible, lo único que quedaba era recurrir a las armas. -Prepárate- Aconsejó.

De repente, una ligera brisa golpeó el rostro de la chica. Quinn se giró sobre sí misma y se sorprendió a ver lo que había sucedido. La puerta se abrió con suavidad sin que Argus tuviera nada que ver. Ambos la abrieron del todo sin pensarselo dos veces y se marcharon del lugar incrédulos. El frío les supo a gloria, una sensación ajena e indescriptible, mezclada con una incertidumbre insólita. -No la cierres, no tienen culpa de nada- Indicó a su compañero cuando abandonaron el recinto. La chica tropezó con una especie de paquete situado sobre el suelo nevado. Valor voló con avidez y lo cogió para entregárselo a su dueña. Quinn destapó la tela y sacó a la luz unos libros muy antiguos. -No serán por casualidad éstos los libros que estabas buscando, ¿Verdad?- Preguntó mientras le observaba con ironía. Con rapidez se alejaron varios metros, pudiendo averiguar así dónde se encontraban. Al parecer seguían en Ilia, aunque en un barrio abandonado situado en las afueras de la ciudad. Eso explicaba el mal estado de la estructura y el por qué nadie acudió en su ayuda.

Allí, desde la distancia, Quinn se acercó a su compañero e intentó esclarecer lo sucedido. -Aún no entiendo lo que ha pasado. Si esa puerta hubiese estado siempre abierta, esa gente se habría dado cuenta. Alguien nos ha dejado salir, pero... ¿Por qué? ¿Qué sentido tiene capturarnos para después dejarnos escapar? Eso en el caso de que haya sido el mismo culpable- Comentó. -Luego está el tema de los libros. Quien fuera que abriera la puerta sabía lo que buscabas aquí. No sé cómo, pero tengo la sensación de que tarde o temprano obtendremos respuestas. Y ahora... ¿A dónde vamos capitán?- Preguntó haciendo referencia al viaje que acordaron realizar en la taberna.


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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 05, 2015 3:59 am

....La frustración y la ansiedad empezaron a crecer en el mercenario cuando notaba que ninguna de las llaves lograba encajar exitosamente en la cerradura. De hecho ésta parecía ser significativamente distinta a todas las demás que había visto antes. Y no fue sino hasta que la arquera habló que el hombre finalmente cesó sus fútiles intentos por escapar. Las palabras femeninas trajeron un recuerdo en particular a la mente del varón: el interrogatorio que le realizaron a uno de los secuestradores. "Estamos aquí encerrados. Un hombre vino y nos pagó una gran suma de dinero para que os encerráramos aquí abajo, a cambio de no dejarnos salir", esas habían sido las palabras del hombre al que habían atado y no podía creer que hasta ese momento las había pasado por alto. Gruñó, enojado no solo con la situación sino con él mismo por el error cometido, y se giró para observar la dirección en la que se encontraban los dos guardias.

....La mano masculina descendió sin titubeos hacia la empuñadura de la espada en el instante en que la arquera le recomendó prepararse. Era obvio que no les quedaría otra alternativa más que luchar con sus captores, y una vez hecho eso tendrían que esperar a que la mente maestra detrás del secuestro fuera a verles. No era el mejor resultado, de hecho distaba mucho de serlo, pero era la única alternativa que les quedaba. Su rostro se mostró severo y feroz en anticipación a lo que estaba por ocurrir, pero algo, de pronto, captó su atención y le hizo abandonar aquel gesto.

....La puerta, sin aparente motivo o razón, había sido abierta desde el exterior. La muchacha había sido la primera en notarlo y él, incrédulo, condujo su mano hasta la puerta para confirmar si sus ojos no le engañaban. Al comprobar que era verdad lo que estaba ocurriendo se apresuró en escapar, detrás de la chica, y tuvo toda la intención de cerrar detrás de sí la puerta de no ser porque su compañera insistió en que no fuera así. Titubeó un par de segundos con la mano todavía en el pomo, y es que si bien era compasivo no le convencía el dejar sin un escarmiento a aquellos hombres. Sabía que si los encerraba no iban a morir, pues al fin y al cabo dentro de los planes de esos criminales estaba que su empleador fuese con ellos a visitarlos, y a buscar a sus dos presas. Tarde o temprano esa misteriosa figura iría y los soltaría. Pero no deseaba contradecir a la chica pues seguramente eso ocasionaría una cierta incomodidad en el aire, y tampoco tenían demasiado tiempo como para discutir el tema. Por esa razón se limitó en cerrar un poco la puerta, lo suficiente como para que desde adentro no se notara con facilidad que se encontraba abierta, y entonces continuó con la huida.


....- ¿Cómo? ¿Los que vine a buscar? - Todavía sin comprender a qué se refería, tomó los libros que la joven tenía en las manos y los examinó. Lo primero que hizo fue revisar el título de cada uno, y efectivamente estos confirmaban con los que le había dicho el noble que le pagó. Todavía dudoso examinó con rapidez algunas páginas al azar. Parecían legítimos y su antigüedad coincidía con lo que le había contado su empleador. Cada vez comprendía menos lo que estaba ocurriendo, pero sabía que ese no era el momento para reflexionar al respecto.

....Se apresuró en alejarse de la zona, y echó un vistazo hacia atrás cuando se encontraban a una distancia suficiente para poder observar la estructura en la que habían sido encerrados y la zona en la que se encontraban. No la conocía, pero no era de sorprender al considerar que él no era de la zona. -
Supongo que me han estado vigilando sin que me haya dado cuenta. Eso, o de algún modo se filtró la información de que el hombre que me contrató enviaría a alguien por estos libros. Me pregunto si todo lo que ocurrió tendrá que ver con estas cosas. Creo que cuando tenga la oportunidad le haré algunas preguntas a quien me envió. - Todo lo ocurrido le dejaba una sensación amarga en la boca. Creía en la nobleza y en el honor, y cualquier atisbo de traición o de que le estuviesen jugando sucio le resultaba bastante desagradable.

....Con un gesto de la cabeza le indicó a la muchacha que comenzasen a caminar. Con la puerta del sótano abierta sus captores no tardarían en iniciar una búsqueda en los alrededores y ellos ya tendrán que haberse ido para entonces. Por esa razón comenzó a caminar por las calles de aquel barrio, y si bien al inicio estuvo bastante desorientado en el camino logró vislumbrar a una señora a quien pudieron preguntarle sobre cómo llegar a la zona más concurrida del pueblo. La anciana con amabilidad les indicó hacia dónde ir, y el varón así lo hizo, indicándole a la muchacha que le siguiera. -
Lo primero es largarnos de este sitio. No creo que les guste descubrir que nos hemos ido, y no me extrañaría que tengan contactos en la localidad, a juzgar por cómo el dueño de la taberna colaboró con ellos.

....En pocos minutos lograron regresar a las áreas más habitadas del pueblo, y lo primero que hizo el mercenario fue dirigirse a una taberna que se encontrase cerca del puerto. Allí charló con el encargado para conocer si algún barco zarparía próximamente a Tellius, y luego de una plática algo extensa y un par de monedas a modo de propina logró enterarse que justamente en el puerto estaba por izar velas una nave mercante con productos que se dirigían a las islas de Durban. Era lo más cercano que conseguiría de Tellius en tan poco tiempo, pero seguramente desde allí podría conseguir otro barco en el que viajar.

....Se apresuró en ir al puerto y localizó con rapidez el barco que buscaban, y todo gracias a la actividad constante que había en los alrededores mientras hacían los preparativos finales para zarpar pese a ser una alta hora de la noche. Pidió platicar con el encargado, y fue llevado con el capitán. Fue una negociación extensa y complicada, en particular porque el pelirrojo no deseaba entrar en detalles para que su interlocutor no se sintiera en peligro por llevarlos, pero finalmente, y ayudado por el dinero robado de los secuestradores, logró pagar una cuota por la arquera y por él. De hecho el dinero medió tan bien entre el capitán y el mercenario que el primero accedió en llevarlos con su propio barco a Begnion luego de entregar su mercancía en Dubar. Y fue así como esa misma noche lograron escapar de Ilia y la oscura trampa que allí habían tendido para ellos.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Eliwood el Dom Dic 13, 2015 8:52 pm

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