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[Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

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[Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

Mensaje por Reyson el Dom Abr 16, 2017 2:12 pm

Desde que se habían librado de la presencia de los emergidos, Goldoa se había vuelto un lugar todavía más aislado de lo que era, a Reyson llegaba a preocuparle. Si ya antes se veían pocas visitas, pocos laguz parando allí que no fueran dragones, ahora eran mucho menos frecuentes. E igual que había sido en los tiempos antes del apogeo de la Alianza, durante la totalidad del reinado de Dheginsea, único y milenario monarca de Goldoa, el reino se veía prácticamente incomunicado otra vez. Poquísimos ingresaban, casi ningún dragón salía y las noticias del exterior se hacían cada vez menos necesarias, a menudo incluso rechazadas por los dragones que preferían no involucrarse siquiera escuchando sobre el resto del mundo. Con el tiempo, las noticias simplemente dejaban de llegar. Goldoa se cerraba por inercia, por ser la forma en que habían sabido sobrevivir por los siglos de los siglos.

Pero Reyson no se olvidaba de nada. Había llegado allí huyendo de las masacres en Phoenicis y Kilvas y todavía estaba en extremo preocupado por Gallia, cuyo estado era desconocido. Quedarse quieto en Goldoa no era una opción. No se había rendido a aceptar que el aislado reino dracónico era el único lugar seguro, no sin al menos buscar a los supervivientes de las islas ave, no sin confirmar que Gallia todavía pudiera ser salvada.

Sólo se preparaba. Día tras día, la garza sobrevolaba las costas de Goldoa y el Estrecho de los Náufragos, buscando entre los navíos que pasaban, los que encayaban y los barcos a la deriva una oportunidad para transportarse de forma segura, por el mar, por distancias demasiado grandes como para surcar a vuelo. Tarde tras tarde, al regresar a la Ciudad de Goldoa, mantenía al príncipe negro al tanto y trabajaba en convencerlo a él y a cuantos pudiera de la travesía que realizaría. Saldría hacia Gallia, aún si tenía que hacerlo a solas; pero todavía apuntaba a llevarse a unos pocos, en lo posible.

De alguna forma, durante aquellos días, había terminado pensando una y otra vez en un extrañado amigo. Un manakete cuyo aprecio por el mundo de afuera, el mundo de los humanos como también el de los laguz, seguramente le haría acceder a ayudar. Kija estaba fuera de su alcance, pero entonces, ¿por qué lo recordaba tan a menudo? Podía culpar al regalo que le había dejado en su último encuentro: una escama tornasolada, que en esos días mantenía siempre consigo. Kija había mencionado que quizás le ayudase a percibir su presencia cerca, y en esos días juraba estar sintiendo algo. Terminó atando un entramado de hilo rojo alrededor de la escama, del que sobresalían los dos largos tramos necesarios para llevarla como collar en su cuello. Así, cuando su instinto llamaba su atención a la escama, podía simplemente sentirla contra su pecho o alcanzarla con facilidad. Como justo en ese entonces, en su sobrevuelo rutinario por la costa, persiguiendo una sensación insistente que le decía que el manakete estaba allí. Por ilógico que fuera, era lo que Reyson sentía.

Reparó en algo en el agua. Un bote, un barco, o quizás sólo restos de madera... valía la pena revisar, cualquier cosa podía serle útil. Además, la sensación se intensificaba. Descendiendo hasta aterrizar, poniendo los pies sin ruido alguno en el suelo, el príncipe garza recogió su cabello por uno de sus hombros un poco, y sacó el collar de la escama de entre su ropa, para poder sujetarla en su mano. Persiguió la sensación de un manakete cerca. Hasta que encontró por fin lo que parecía un rastro de ropa húmeda en el suelo, alguna que otra desperdigada. Parpadeó y se acercó. - ¿Kija? ¿Eres tú? -
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Re: [Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

Mensaje por Nils el Dom Abr 16, 2017 8:45 pm

De un momento a otro la tranquilidad de las aguas se había desvanecido por completo. A mitad de la noche y sin aviso alguno una terrible tormenta azoto el pequeño navío que pretendía llegar a Begnion. Los marinos y su capitán luchaban contra los fuertes vientos y las enormes olas que los azotaban con tal fuerza que daba la impresión de que el navío de volcaría de un momento a otro. Entre el movimiento, los gritos y el rugir de la tormenta resaltaba la figura de un niño quien firmemente se negaba a regresar al cuarto que le habían asignado; los marinos estaban muy ocupados evitando que el barco se hundiera como para preocuparse de poner al infante a salvo pero…. "algo" en esa extraña melodía que entonaba con su flauta aun en medio de la tormenta los impulsaba a no darse por vencidos, renovándoles las fuerzas para seguir luchando.

Sin embargo, y después de un buen tiempo luchando el barco se sacudió violentamente tirando a unos cuantos de la tripulación al agua incluyendo al misterioso bardo de mirada carmesí. Ningún ser humano podría haber sobrevivido a un incidente como aquel por lo que todos aquellos que cayeron al mar esa noche, sin excepción, acabaron ahogados por las inmensas olas del mar embravecido…. con excepción de aquel que no era humano. Los dragones de hielo originarios de Elibe se caracterizaban por un rasgo especifico que los volvía sumamente inusuales aun entre los manaketes; ellos no poseían alas pero en cambio las aletas multicolores en su cuerpo los convertía en una de las criaturas acuáticas mas veloces que podían existir. Nils hacía mucho que perdió la capacidad de adquirir su forma verdadera por mas que se aferrara a su dragonstone mas sin embargo conservaba la habilidad de poder aguantar la respiración bajo el agua por un tiempo bastante prolongado y sus habilidades como nadador eran impresionantes aun teniendo un pequeño, frágil e inconveniente cuerpo humano…. Por más que lo negara él era un dragón de hielo y nada podría cambiar ese hecho.

Muy entrada la madrugada el mar volvió a calmarse por lo que el chiquillo pudo usar sus últimas fuerzas para llegar a lo que precia ser un tipo de playa. Nils estaba totalmente agotado pues además de estar la noche entera luchando contra las olas el utilizar sus poderes de bardo por tanto tiempo igualmente era tarea ardua. No tenía ya fuerzas ni cabeza como para preocuparse por lo que paso la noche anterior así que después de arrastrarse lastimeramente por la playa dejando un rastro detrás de si cayo inconsciente irremediablemente por quien sabe cuánto tiempo. Su bufanda amarillo brillante se había quedado en alguna parte de la costa pero no había manera que el chiquillo cayera en cuenta de ello.

Entre los delirios de un sueño intranquilo el joven dragón escucho una misteriosa voz provenir de quien sabe que parte…. no entendía lo que decía pues solo eran murmullos sin sentido para su aturdida mente, aun así ya se había recobrado lo suficiente como para poder levantarse aun que sus piernas le temblaran al poder soportar su propio peso a duras penas. Avanzo un poco y se volvió a recostar en la playa pues aun no se sentía del todo bien, preguntándose si aquella voz fue solo un sueño o realmente había alguien más por las cercanías…. fuera lo que fuese no le preocupaba pues estaba seguro que su aspecto de niño jugaría a su favor si es que algún humano estaba cerca…. aun que claro, debido a la baja temperatura que poseía su cuerpo a lo mejor y terminaban pensando que estaba muerto…. nada más lejos de la realidad pero no se podía hacer nada al respecto; solo esperaba que a quien sea que lo encontrara, si es que lo hacían; no se le ocurriera intentar calentarlo acercándolo a una fogata o cubriéndolo con mantas pues de ser así estaba seguro que su vida si que acabaría peligrando.
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Re: [Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

Mensaje por Reyson el Sáb Mayo 13, 2017 2:21 pm

Decidió recoger la bufanda amarilla, como si la pista pudiera llevarlo al dueño. Parecía larguísima, pero los viajeros portaban más de una cosa que Reyson no comprendía, también tenía aspecto de haber visto épocas mejores, ya con algunos rastros de roce o un poco de desgaste. Quizás su dueño la querría de regreso, si lo hallaba... ante ese pensamiento, la garza consideró que la prenda no parecía algo que Kija vestiría, muchos menos algo que usara y llevara tanto como claramente había sido usada. Y sin embargo, la escama pendiendo en su cuello continuaba inspirándole esperanzas. Confundido, colgó la tela húmeda de su brazo y se adentró en el área de la playa donde la arena era lamida por las olas, apenas dejando marcas con sus pasos.

El dueño de la bufanda no fue difícil de hallar. Entre la arena de color amarillo suave y el agua clara, una figura de cualquier otro tono resaltaba a la vista con facilidad. Reyson se aproximó, con la espuma de mar humedeciendo el bajo de su túnica y salpicándole las últimas plumas en las alas plegadas tras su espalda, hasta poder agacharse junto a la criatura de cabello cian. - No, no eres Kija... - Susurró, soltando enseguida un suspiro. Había sido claro apenas lo atisbó a la distancia, era demasiado pequeño para ser Kija, pero resultaba una leve decepción de todos modos. Suavemente tocó el rostro del naufrago para apartarle el cabello del mismo, no lucía despierto, pero no necesitaba estarlo para que la garza comprobase que vivía. - Pero eres un pequeño manakete. - Agregó, con una sonrisa. Tampoco le necesitaba despierto para saber eso; se percibía a la perfección.

El naufrago se sentía frío al tacto, mas no transmitía la perturbada sensación de un cuerpo enfermo, sino sólo cansancio, hasta donde Reyson podía discernir. Su ropa comenzada a secarse revelaba que debía haber estado ya horas así, yaciendo bajo el sol, sin que nadie en la tan poco poblada Goldoa lo hallara; y podrían haber sido días así, de no ser por los paseos del príncipe blanco. Era una fortuna. Pese al poco trato que había tenido con aquella raza, las experiencias principalmente con el amigo cuya escama conservaba le habían dejado cierta ternura hacia ese tipo de criaturas, impulsándolo a pensar con suma consideración en la mejor forma de cuidar al pequeño. En primer lugar, lo mejor sería alejarlo del agua y la arena. Sujetándolo por debajo de los brazos, Reyson tomó aire y juntó toda la fuerza que contenía para levantarlo un poco y arrastrarlo lejos de la costa, aunque aún así lo sentía pesado. ¿Pesaba mucho o sólo era la falta de fuerza de una garza? De un modo u otro, era inconveniente. Aún así, apretando los dientes, tomando firme resolución y perseverando con la terquedad que caracterizaba al príncipe blanco, este consiguió arrastrar al pequeño donde el césped comenzaba a aparecer entre la arena, y más aún, hasta que fue sólo una cama de césped en la que lo dejó yacer.

Lo segundo no era despertarlo, sino sólo dejarle terminar su descanso. Si era lo que estaba necesitando, no debía ser interrumpido. Sentándose junto a la cabeza del muchacho en el césped, Reyson miró su rostro durmiente unos instantes, antes de comenzar a contemplar una leve preocupación. Heridos, enfermos o en necesidad grave de un descanso, los manaketes podían dormir un larguísimo tiempo. No tenía forma de saber cuanto podría tardar el naufrago en despertar, mientras él lo esperaba. Alzó la vista al pensar al respecto, eventualmente decidiendo que, al menos, lo auxiliaría en la forma en que le era posible. Quedándose a su lado, sin tocarlo siquiera, sólo dejándolo yacer y descansar, la garza entonó por lo bajo un lento galdr para el manakete, ayudándole aún en sueño a recuperar sus fuerzas con más rapidez. El viento de la costa llevó su voz a su alrededor, profunda y confortante. Al culminar, tocó el hombro del pequeño para intentar sentirle, percibir su estado, y con una sonrisa satisfecha murmuró. - Estarás sano muy pronto. -
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Re: [Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

Mensaje por Nils el Sáb Mayo 13, 2017 11:11 pm

Había sido una noche agotadora y de no ser por tener "el sueño pesado" característico de su raza le habría sido imposible el siquiera descansar en ese lugar donde el agua a ratos llegaba a tocarlo cuando subía la marea. Fue por ello que no pudo notar que la criatura alada se le acerco y tampoco reacciono en absoluto cuando fue arrastrado hacia un lugar donde el inclemente sol de la playa no le diese de lleno, a su manera el crio intentaba recuperar las fuerzas para seguir su camino pues sabía que aquella persona tan importante para el aun le estaba esperando.

Una suave melodía en un idioma que le parecía extrañamente familiar lleno sus oídos haciéndole quedar en un punto medio entre el sueño y la vigilia…. aun no abría los ojos pero ya era más consciente de lo que pasaba a su alrededor y con un suave toque en su hombro el joven bardo sintió que las fuerzas suficientes como para despertar le regresaban casi de golpe.

- Hermana…. eres tú? -

Estando totalmente despierto jamás se hubiera planteado siquiera en su desaparecida hermana mayor estuviese allí con él y, por un efímero instante al comenzar a abrir sus ojos carmines lentamente juro que la veía sentada junto a su cabeza, mirándolo, cuidando su sueño como solía hacerlo cuando era incluso más joven. La luz del día le molestaba en los ojos por lo que arrugo un poco la nariz y se quejo con un leve puchero como cualquier niño que no desea despertar todavía, comenzando a reincorporarse lentamente mientras se tallaba los ojos con  una de sus manos. Momentos después volvió a intentar mirar al desconocido encontrándose para su decepción que efectivamente no se trataba de su hermana…. aun que admitía que aquello tampoco le sorprendía.

- Que sucedió?..... nghh…. la cabeza aun me da vueltas…. -

El pobre estaba totalmente desconcertado, tardando algo de tiempo en despertar totalmente, de ser consciente de lo que había sucedido la noche anterior. Alzo la mirada para mirar a quien estaba a su lado, esta vez ya estando mucho más lucido encontrándose con una persona de brillante cabello dorado y ojos verdes como esmeraldas…. sus facciones eran simplemente perfectas y estilizadas casi como si se tratase de algún personaje de cuentos de hadas. Sin embargo y aun que la mirada del niño se quedo atrapada por la belleza contraía, al fijarse en las alas que el otro traía en la espalda el pobre sintió como si le hubiesen tirado un balde de agua fría, deshaciendo todo el encanto que la apariencia de aquella criatura le había causado inicialmente.

- Eso…. eso es una capa…. verdad? -

Sintió casi como una obligación preguntar más un escalofrió le recorrió desde la espalda baja hasta la nuca al ver que lo que él deseaba creer que era una "capa de plumas" eran efectivamente alas y se movían. Casi de forma inmediata le saltaron todas las alarmas al joven dragón pues en todos sus siglos de vida jamás había visto a otro laguz, al menos no alguno que no fuese un dragón y de eso igualmente había pasado ya muchísimo tiempo. Por supuesto su primera reacción fue entrar en pánico disparando su ya arraigado sentido de la supervivencia pues al estar en constante peligro por tantos años su prioridad era por supuesto la de intentar proteger su vida. El niño intento levantarse y correr como ya le era costumbre pero pese a que por fin había recuperado la conciencia sus agotadas piernas aun no recuperaban totalmente sus fuerzas por lo que le dejaron caer de cara al piso, aun así, casi inmediatamente el chico intento seguir retrocediendo girándose sobre sí mismo para quedar sentado en el cepeda, desenfundando la excusa de daga que colgaba de su cintura con manos temblorosas.

- N-no te acerques mas arpía!!!!, te advierto que tengo una espada y se cómo usarla así que mejor búscate a otro para sacarle los ojos y beberte su alma!!!! -

El arma que el pobre y asustado chiquillo empuñaba de hecho distaba mucho se dar una espada…. era un mero cuchillo que nada tenía para envidiarle a uno de uso domestico, demasiado pequeño quizá como para poder hacerle más daño a un oponente que quizá algunos rasguños y cortes poco profundos. Por otra parte, lo único a lo que podía asociar a un ser alado que no fuese un dragón era a esas criaturas que aparecían en algunos libros antiguos de mitología en Elibe…. aun que si se ponía a pensarlo su aspecto no tenía mucho que ver en realidad pues según los dibujos en los libros las arpías eran todas mujeres y mas feas que un pecado…. en cambio este parecía ser "un poco" mas masculino y su belleza en realidad contrastaba de forma notoria. Aun con esas, si no se trataba de una arpía que otra cosa podría ser?, si podía confiar a duras penas en los humanos como podría quedarse tranquilo frente a un "monstruo"?.
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Re: [Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

Mensaje por Reyson el Sáb Jun 03, 2017 11:40 am

Vió los pequeños pero indicativos gestos en el rostro del joven, un tenue arrugar de las cejas o la nariz, finalmente el movimiento de los párpados... y esperó a que despertara a su propio ritmo, sabiendo que su condición debía estar bastante mejor ya. Aliviado de que el proceso no fuese a tomar los próximos cincuenta años, Reyson podía permitirse esperarle cinco minutos. Con cierta lástima tomó nota de lo que salía de los labios del muchacho, lo que el confort del galdr le había hecho pensar: en un miembro de su familia que, hasta donde Reyson veía y percibía, no estaba en absoluto cerca. No obstante, no consideró asunto suyo inmiscuirse en lo que un corazón ajeno añoraba, por lo que permaneció en silencio. Permitió al pequeño manakete habituarse, hasta que sus ojos abiertos y despiertos le miraron a él.

- Tu barco ha tenido problemas. Pero estás sano y salvo, estás en... - Comenzó a responder, paciente, con lentitud, hasta notarlo algo tenso. Extrañado, la garza paró para escuchar su inquietud, dispuesto a tranquilizarlo antes que cualquier otra cosa, cuidar de él hasta en ese detalle, pero su pregunta era una que no esperaba. - ¿Capa? Por supuesto que no. - Dijo, juntando sus alas un poco más, para hacer más alto y pronunciado cada arco de suaves plumas por sobre sus hombros. Su respuesta salía con naturalidad, sin pensarla.

No había comprendido todavía cómo podía ser un asunto de cuidado, pero no tardó en hacerlo. El manakete escapó de él con un temor claramente perceptible. ¿Pero cómo podía temer a algo tan frágil como una garza? Reyson no supo qué interpretar de ello, alejando las manos para dejarle ir enseguida, con las alas un poco abiertas en alerta. Si lo sobresaltaba, el que más posibilidad tenía de salir lastimado era él, incluso ante una cría con un pequeño cuchillo mal sujeto entre las manos. No sabía cómo sus alas podían haberle ocasionado miedo, pero prefería no arriesgarse. Aún así, no se atrevió a alzarse, quedándose justo en el sitio en que se hallaba sentado en el césped, esperando que el muchacho se deshiciera de su confusión y se calmara por sí mismo.

- ¡¿Sacarte los ojos?! ¡¿Beber tu alma?! ¡Ashera! - No pudo evitar reaccionar con indginación; eran extrañas y desagradables cosas de las que ser acusado, y la primera vez en su vida que lo era. Y claramente no significaban que el manakete estuviera tranquilizándose. Reyson enderezó un poco su postura, mostrándose más seguro al cambiar el tono con el que le trataba. - Lastimarás a alguien o a ti mismo con esa espada humana. - Dijo, ya más autoritario. No lo cuestionaba; no sabía nada de herramientas humanas, como para diferenciar una espada de un cuchillo, pero no le agradaban. No percibía a esa criatura como un laguz joven, pero su aspecto le decía que todavía debía ser una cría, su comportamiento no estaba en orden y, antes de que fuera problemático, prefería anteponerse. Casi como regaño, indicó. - Será mejor que la dejes. -

Tenía sus formas de ver que no atacara, formas que no requerían siquiera que se levantara de su lugar. Tomó aire, manteniendo su severa mirada esmeralda en los ojos del pequeño, y como si sólo fuese a hablarle pronunció un verso en su idioma original. Un cántico casi sin ritmo, de pocas palabras, pero enunciadas con suma lentitud y un tono decadente. Un galdr que hundía, que apagaba el deseo de luchar, aunque lamentablemente podía deshacer los ánimos del muchacho a una pesada y quieta tristeza. No le deseaba mal alguno, pero era una forma de hacerle detenerse. Al terminar la breve línea, la garza intentó lentamente ponerse de pie.
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Re: [Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

Mensaje por Nils el Sáb Jun 03, 2017 3:57 pm

No estaba seguro desde que día exactamente llego a percatarse de que era incapaz de transformarse, no recordaba en qué momento su dragonstone había perdido su brillo para volverse un pedrusco opaco y sin vida que, en la actualidad, no era más que un recordatorio de días pasados…. días más amargos que felices pero de la cual no podía deshacerse pues en cada intento por romperla, abandonarla o tirarla lejos un intenso dolor se sentía desde el fondo de su alma; casi como si intentase arrancar de si mismo alguna extensión de su cuerpo. Odiaba esa maldita piedra y lo que representaba pero al mismo tiempo se veía incapaz de poder desprenderse de ella. Si, al final odiaba a los dragones y todo lo que tuviese relación con ellos, se odiaba a sí mismo por ser lo que era a tal grado que su otra forma se había desvanecido por completo o por lo menos eso parecía…. un dragón era un monstruo para los ojos humanos, algo pernicioso que debía ser exterminado ya fuese por miedo o por mero egoísmo, algo que no tenia permitido habitar el mundo por el bien común. La presencia del hombre alado frente a él le recordaba precisamente eso, cuentos antiguos de seres extraños distintos a los humanos, siempre los villanos de la historia, monstruos que el héroe debía matar para que todos viviesen felices.

Nils estaba tan habituado a vivir entre humanos que incluso ya pensaba como uno casi en su totalidad, abandonando su verdadera naturaleza a tal grado de lograr empuñar de forma más o menos decente un arma humana y desarrollar un tipo de magia característica de ellos, cosa simplemente impensable o ridícula para cualquier laguz que se dignase de serlo. Allí estaba un joven bardo, sosteniendo su pequeño cuchillo mientras el pulso le temblaba ante la visión de "algo" que no entendía, de un mito que cualquier humano de Elibe tomaría a lo mucho como un cuento o una broma de mal gusto.

- Hahn… ah…. hablas?! -

La sorpresa del niño parecía genuina, casi como si le hubiese soltado las primeras palabras sin esperar a que fuera a responderle. Por supuesto aun lo bastante aturdido como para percatarse de que, mientras se reincorporaba, ya habían cruzado un par de palabras, especialmente las referentes al naufragio y de que ya estaba a salvo. Su tembloroso agarre en la pequeña arma se reafirmo por unos momentos en cuanto la confusión y la sorpresa fueron paulatinamente puestas bajo control…. no podía bajar la guardia, si deseaba regresar con vida a Elibe no podía permitirse el ser débil ahora.

- U-una espada no está hecha precisamente para hacer cosquillas…. por eso la t-tengo conmigo! -

Intento parecer rudo mas el tono de reproche contrario le hiso tragar algo de saliva a la par que una pequeña gota de sudor frio recorrió su cien. Quizá era el mero instinto natural de un niño al ser reprendido por un adulto lo que lo había intimidado, no es que estuviese muy habituado a ser regañado de todas formas por lo que sin poder evitarlo bajo un poco su arma ante las palabras de esa extraña criatura con alas. Sin embargo, poco después sus manos se abrieron dejando caer el arma al piso sin que pudiese hacer nada al respecto pues de la nada una sensación extraña de tristeza y resignación se apoderaron de su pequeño cuerpo.

Nils no era tonto, entendía que aquello no podía ser del todo natural pues el mismo usaba un tipo de "magia" similar, una que manipulaba los sentimientos de las personas a través del sonido y que él conocía bastante bien…. aun así, con ojos grandes y llorosos el joven bardo contemplo a la garza sintiéndose totalmente derrotado pues sus poderes de músico difícilmente podrían llegar a tener un impacto tan profundo en los demás como aquel estremecimiento que calo profundo dentro de sí ante una sola y escueta frase dicha por la criatura. Estaba a su merced, lo sabía y nada podía hacer al respecto.

- Por favor señor Arpía, no me haga daño.... No soy más sabroso que cualquier otro humano que se haya comido…. estoy… flaco y correoso, le daré dolor de barriga…. -

"Cualquier otro humano", si, aun en ese momento el chiquillo afirmaba ser uno tal como siempre lo hacía, una mentira ya tan ensayada que incluso sonaría real hasta para el oído más atento. Por su puesto muy dentro de sí sabía que no lo era y quizá solo los ojos de una garza podrían ver a través de una falsedad tan armada y solida como aquella. Los ojos carmines del niño comenzaron a humedecerse dándoles un aspecto más brillante y llamativo del que ya tenían, sabiendo que su capad combativa había sido anulada totalmente solo le restaba intentar ganarse la simpatía de la criatura usando su propio poder para manipular los sentimientos ajenos, uno más leve, la burda versión humana del poder de una garza. Claro, no había peligro del cual defenderse más el joven manakete no era consciente de ello, estando ya más lucido pero sin tiempo para recapitular lo que había pasado…. no habría agresiones por su parte sin embargo y ya abierto el dialogo aclarar los malos entendidos podría ser mucho más sencillo.
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Re: [Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

Mensaje por Reyson el Sáb Jul 01, 2017 12:14 pm

Maldición, qué complicadas le ponía las cosas esa cría. Un arma de filo en manos de un laguz era algo raro de ver, muy raro, y no daba buena señal en lo más mínimo. ¿De dónde la había sacado y por qué estaba usando tal cosa? La garza deseaba creer que no sabía lo que hacía, que había más posibilidad de que en torpeza se lastimara a sí mismo o no lograra nada, pero sus instintos estaban indicándole diferente. Tenía algo extraño. Aquellas condiciones eran dignas de ser cuestionadas, pero a su momento, cuando el muchacho se hubiera calmado. Vio flaquear su valentía y dejó de sentir ánimos agresivos emanando del pequeño, para luego ver sus ojos lentamente cristalizarse con lágrimas. El galdr lo afectaba. Al fin, su mano dejó caer el arma. Reyson suspiró, cerrando los ojos un instante en alivio. El efecto empezaría a desvanecerse lentamente, según los ánimos del manakete pudieran levantarse tras ello, pero no había necesidad de apresurarse o sobresaltarlo ahora.

Poniéndose de pie, no prestó demasiada atención a sus ofensivos balbuceos, que todavía lo acusaban de querer lastimarlo. Oh, ciertamente quería ser temido, quería ser una calamidad en los ojos de sus enemigos, pero Nils no era uno de ellos y no tenía interés en intimidarlo. Acercándose con cuidado, empujó el cuchillo más lejos con su fina bota, separándolo del muchacho sólo para estar seguro. - Te iría mejor transformándote para atacarme, que jugando con estas horribles cosas. Son peligrosas para ambos. - Le dijo, esforzándose por ser paciente, aunque no podía hablar de muy buena forma con lo que estaba implicado. ¿Quería armas afiladas? Tendría diez de esas o más grandes en las garras si se transformaba, dependiendo de su tamaño. No necesitaba ninguna herramienta humana. Siguió avanzando hasta detenerse ante él, y entonces el duro gesto en su rostro se desvaneció un poco, contra el joven dragón tan apabullado y vulnerable. No le agradaba usar ese galdr en otros laguz, en cierta medida sufría con él, sentía en su pecho la punzada del daño que le estaba ocasionando. Quería ayudarlo, no torturarlo. No pudo evitar escucharlo más comprensivamente.

- Espera, tú... ¿has dicho humano? - Se recordó lo que acababa de oír. Lo otro ya no le interesaba tanto refutarlo, si tanto quería creer que comía criaturas podía pensarlo, aunque la verdad fuera que no podía comer carne ni de la más cotidiana criatura de corral. Pero no podía estar diciendo la verdad. Agachándose frente a él, le apartó con delicadeza el cabello del rostro, acariciando entre las hebras cian, y para asegurarse lo miró con cuidado otra vez. No había error en cuanto a su juicio, sus ojos no eran los de una criatura nueva al mundo, su temperatura era baja y su espíritu tan susceptible a esa clase de magia eran de un manakete. ¿Por qué insistía? -  Debes estar bromeando. Y es... una broma de muy mal gusto. - Dijo, frunciendo el ceño un poco en preocupación. No veía motivo por el que un laguz pudiera decir eso. Sin embargo estaba consternado, no enfadado, y eso no le detuvo de intentar reconfortar al pequeño ahora que había dejado de enfrentarlo, acariciando su cabello del modo en que un mayor debía cuidar de una cría. Tomó una de las pequeñas manos en la suya.

- Eres un manakete, y no el primero que he visto en mi vida. Has estado vivo por muchos años... ¿acaso estabas en sueño profundo? ¿Acabas de despertar? - Fue directo con él. No había motivo para dar rodeos o negar algo tan obvio como la raza de un individuo, sólo quería dejarle en claro que lo sabía a la perfección. A su vez, que sabía cómo funcionaban. Gracias a Kija había aprendido sobre ello y había llegado a saber ahora cómo podían desaparecer del mundo por décadas cuando estaban en mal estado, de lo que creía que quizás hubiera despertado confundido ese manakete en particular. - ¿Alguien te ha hecho daño? Dime la verdad. Sólo quiero ayudarte. Hay sitios a los que puedo llevarte aquí para que descanses, o para que encontremos ayuda si algo sucede. Sitios con otros dragones. - Presionó. Cuando se trataba de sus hermanos laguz, podía tornarse en extremo protector, exhibir con ellos una gentileza en su trato que el resto del mundo nunca vería en él.
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Re: [Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

Mensaje por Nils el Sáb Jul 01, 2017 1:53 pm

Al escuchar acerca de su transformación Nils sintió como si un terrible escalofrió le estremeciera el cuerpo completo pues lo normal era que cuando su verdadera identidad salía a la luz su vida acabase peligrando más que cuando las personas creían que era solo un bardo que viajaba por su cuenta…. Aun así, no sentía hostilidad alguna por parte del contrario y por ello fue que el joven dragón comenzó a escuchar lo que aquella extraña criatura le decía. No podía evitar, ya pasando poco a poco los efectos de su "hechizo" comenzar a admirar al extraño ser con cierta curiosidad pues nunca había visto en su larga vida cosa semejante, nuevamente comparando aquella experiencia con uno de los cuentos de hadas que tanto le gustaban. Aun así, y prestando atención a las palabras contrarias no pudo evitar sentir una sensación acida en la boca del estomago pues hacia ya muchísimos años que había perdido sus capacidades de transformación o por lo menos había olvidado cómo hacerlo, su dragonstone estaba tan opaca y muerta como sus propias esperanzas.

- Te diste cuenta muy pronto…. es por eso que no vas a comerme?, porque no soy humano?. -

Su cuerpo se tenso unos segundos cuando el otro se acerco para acariciar su cabello más pronto comprendió que aquel rubio no pretendía hacerle daño, por lo que solo se dejo hacer…. la mano contraria no tenia guantes por lo que podría sentir fácilmente la baja temperatura de su cuerpo; no era algo que importase mucho ahora si aquel ser ya sabía que no era humano. Aun así, la mirada del niño brillo por unos momentos ante las últimas palabras contrarias, mas aun las que implicaba otros dragones. Por un segundo su respiración se contuvo y los latidos de su corazón se aceleraron, mas aquello no duro pues una cruda y contundente verdad que el sabia de sobra le golpeo de lleno, obscureciendo de nuevo su mirada con un punzante dolor en el pecho al que ya estaba acostumbrado.

- Ahora eres tu el que hace bromas de mal gusto, señor Arpía. No soy tan ingenuo…. sé de sobra que los dragones hace mucho tiempo que…. ya…. -

"No existen"…. esas fueron las palabras que se le atoraron en la garganta a la par que un nudo se le formaba en la boca del estomago. Sabía perfectamente que los humanos habían masacrado hasta el último de su especie, dejándole amargamente vivo por alguna razón que no comprendía. Si, en su realidad los dragones eran ya solo un mito lejano, los villanos de casi todos los cuentos, aquellos que debían morir para que la historia tuviese un final feliz. Recordar aquello le dolía, le indignaba pero no podía hacer nada mas al respecto…. se sentía desamparado en un mundo que le odiaba solo por haber nacido como un "monstruo" con ciertas y escasas excepciones; tal cual fue aquel humano que alguna vez dio su vida para salvarle a sabiendas de que era lo que era y pocos años después, al menos para él, a su hijo quien igualmente parecía contento por tenerle cerca pese a ser consciente de que no era un humano como él.

- Mazacote?.... qué es eso?, no, lo siento pero no soy eso que dices. Te diría que en realidad soy un dragón de hielo pero eso también es una mentira; hace mucho, mucho tiempo que deje de serlo así que podemos dar a los dragones por extintos. Sobre si alguien me ha hecho daño…. yo… bueno, dejémoslo en que recientemente no. -

Después de todo ya sabía manejarse con la mayoría de los humanos haciéndose pasar con un infante mas, engatusándolos con aquel aspecto inocente para que cediesen a sus caprichos o ya directamente perdiesen el interés por hacerle daño. Si, curiosamente se sentía más a salvo en su forma humana de lo que podría sentirse transformado.

- Podríamos decir que si tengo así como "sueño pesado" pero mi siesta más larga no ha sido más que un par de días a lo mucho…. dejando eso de lado…. yo…. nunca creí llegar a ver una criatura como tú de cerca…. es decir, en los libros ponían que las arpías eran mucho más feas y todas mujeres. Entonces los arpías macho son más agradables a la vista?, tu también tienes garras afiladas para comerte a la gente?…. aun que no podrían ser muy grandes si usas calzado ahora que lo veo…. hum…. o quizá sea que las arpías hembras les traen a ustedes las presas? -

Y es que ya sintiéndose a salvo no podía evitar ponerse curioso ante tan extraña visión…. un hombre con alas!!, eso sí era algo por demás inusual incluso para sus propios estándares. Aprovechando la cercanía el niño se tomo las confianzas de posar sus frías manos en las mejillas del rostro contrario para acariciarlas suavemente con los pulgares de forma curiosa.

- Vaya!!!, y tienes la piel tan suave como los bollitos de crema!!!. Para ser un monstruo no eres tan aterrador ahora que te veo bien ~ ♪ -

Nils parecía entretenido y ya mucho más relajado, al parecer sin percatarse del calificativo tan ofensivo que había usado con el pobre rubio…. El estaba muy acostumbrado a llamar de esa forma a todo lo que no fuese directamente humano o animal, después de todo vivió muchos años escuchando como a el mismo y a su raza los llamaban de aquella manera incluso después de que los dragones de hielo se hubiesen transformado en un mito. Si, Nils actuaba y reaccionaba de forma muy similar a los humanos, tan acostumbrado a negarse a sí mismo y lo que era realmente que prácticamente ya era en escancia uno.
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Re: [Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

Mensaje por Reyson el Sáb Jul 29, 2017 1:56 pm

- Digamos que sí, que es por eso... - Murmuró, cerrando sus ojos esmeralda para darse paciencia. Ya no iba a discutir sus capacidades para comer humanos, cualquier impresión que pudiera dar contra la raza no le molestaba. Lo importante era sólo que el pequeño manakete dejara de pretender ser algo tan desagradable, que por suerte había desistido de hacer, como también que supiera que a él no pensaba hacerle daño. Y parecía que ya empezaba a entender eso, dado que se permitía tocar sin ofrecer mayor resistencia, tranquilizándose bajo sus dedos. Aún no bajaba del todo sus defensas, pero había progreso, permitía su aproximación. Sonriendo un poco, el príncipe blanco continuó con algo más de confianza, terminando de acomodarle cariñosamente el cabello fuera del rostro infantil antes de apartar la mano. Con que reconociera ser un laguz, estaba bien. El resto se aclararía poco a poco, si es que hacía falta.

Ladeó la cabeza con curiosidad, mirándolo de forma demasiado fija, demasiado sostenida, como si mirara a través de sus ojos en lugar de sólo a ellos. Decía algo extraño e inconexo respecto a los dragones, aunque Reyson suponía que era de esperarse, si efectivamente había pasado algunos siglos en sueño profundo últimamente. Podía estar pensando en el mundo de otra época. Los manaketes, también, procedían de otras tierras a través de los mares. Resolvió ser paciente y mantenerse atento al entendimiento que el pequeño tuviera de las cosas, dejarle hablar e intentar comprenderlo. Cuidadoso de no abrumarlo, retrocedió un poco para darle su espacio, sólo quedándose relativamente al alcance por si la criatura necesitara su ayuda o brazos de los que suejtarse. Parecía tan confundido y maltrecho. Y tan ignorante de la actualidad. Al menos, se había soltado lo suficiente como para hablarle en extensión, mostrando una forma bastante simpática y hasta tierna de expresarse. Reyson no pudo evitar cubrirse la boca con una mano y reír un poco ante las palabras que usaba.

- No es mazacote, es manakete. Es palabra actual para lo que eres, dragón de hielo. Así como los míos son llamados garzas, no arpías. - Corrigió con suavidad, pues era un buen punto de inicio. Suponía ya que el pequeño había estado viviendo en otra época, perdido respecto a las palabras y novedades del mundo, quizás inclusive a los demás continentes. No obstante, algo de lo que decía seguía sin tener explicación alguna que la garza pudiera imaginar. - ¿Cómo es que podrías dejar de ser lo que eres? Ni el tiempo ni el sueño profundo podrían hacer eso. Sólo pareces algo débil, un poco perdido... creo que lo que necesitas es descansar. No luces muy bien, pequeño manakete. - Advirtió, mirándolo de un lado y del otro, desde sus cansados y decaídos ojos, hasta su ropa maltratada por el naufragio.

Abrió sus alas un poco para mantenerse equilibrado al moverse, acercándose con movimientos lentos y leves a la criatura, a modo de no sobresaltarlo ni asustarlo. Ya tenía suficientes ideas extrañas imaginadas sobre su persona. Adelantó sus manos para ofrecerlas a tomar y se inclinó hacia el joven laguz, momento en que este estiró las propias para tocarle las mejillas, atrapando con sus dedos también un par de las largas hebras de cabello dorado y fino que perfilaban su rostro. El cabello era tan suave que se deslizaba por sí sólo por los dedos, así mismo la piel, tersa como si nada a lo largo de su vida la hubiese tocado. Reyson levantó un poco sus pálidas cejas.

- ¡Claro que sí! Sé cuidadoso y no uses zarpas, me lastimo con facilidad... - Avisó, dando un suspiro. Quizás ya había sido suficiente de dejar al manakete descubrir por sí sólo. Le tomó las manos, bajándolas de su rostro, mas se quedó sujetando una de ellas al hacerse a un lado para invitarle a caminar consigo. - Hmm... será mejor aclarar las cosas. No sé de qué criaturas hablas, precisamente, pero esto es Tellius y aquí no hay nada similar. Sólo soy una garza. Además de volar y utilizar un poco de cierto tipo de magia, no hay mucho más que pueda hacer. - Dijo, aunque no le agradase mucho admitirlo. Una garza era una criatura frágil, hecha para una existencia pacífica. Ni siquiera se adentró en la explicación de la magia seid y los galdr, ya que era demasiado para ese entonces. Sólo acomodó una de sus alas un poco alrededor de Nils, cuidadoso de que fuera a tambalearse o caer en su estado. Le sonrió, suponiendo ya que la última noticia que iba a darle le agradaría. - Sin embargo, sí hay bastantes dragones aquí todavía. ¿Quieres que te los muestre? ¿O que te lleve con ellos? Sabrán qué hacer contigo. -
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Re: [Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

Mensaje por Nils el Dom Jul 30, 2017 10:44 am

No era muy de el confiar tan rápidamente en las personas, de hecho su personalidad cuidadosa y desconfiada se debía precisamente a que hacía ya mucho tiempo se vio traicionado por personas que le importaban…. sin embargo no sabía porque exactamente pero se sentía muy a gusto con el hombre alado y, al poder palpar con sus manos las finas hebras de cabello dorado y aquella tersa piel de un color claro e impoluto el chiquillo no hacia más que fascinarse con su nuevo interlocutor. Aun así y aun que deseaba poder permanecer así más tiempo bajo sus manos en cuanto el rubio las tomo, haciéndole una silenciosa invitación para caminar. Por supuesto aun estaba bastante débil y cansado pero el apoyo contrario le ayudo a reincorporarse y a mantenerse de pie aun si las piernas le temblaban un poco.

- Una garza…. tiene más sentido francamente, te queda mejor. -

Le dedico una débil pero amplia sonrisa, tenia sentimientos encontrados pues por una parte aquel hombre garza le recordaba a todo lo que se decía sobre los príncipes en los cuentos; elegante, gentil y además de ser bien parecido, por otro tampoco podía decir que los nobles o la realeza le simpatizaran demasiado debido a que tanto en los cuentos como en la realidad eran los primeros en blandir una espada para matar al dragón de turno….. aun así este hombre ave en particular no parecía poder lastimar a una mosca, cosa que le confirmaba, así que se limito a imaginarlo como un modelo de lo que un verdadero noble debería de, aun que claro se guardaría esos pensamientos para sí mismo.

- Pues sí, he dejado de ser un dragón por extraño que parezca. Perdí totalmente mi capacidad de transformarme hace ya varios cientos de años; puedes ver este pedrusco que traigo conmigo?, mi abuelo hace mucho me explico que esta cosa protege el alma de los dragones de hielo, que brillan por que en ella se contiene nuestra verdadera forma….. pero mira lo obscura y opaca que esta la mía; mas insalvable que el agua vertida sobre la arena de un desierto -

El niño le mostro una dragonstone que, a diferencia de los tonos celestes o tornasolados que debería tener adquirió un tono de color opaco y obscuro con el cual difícilmente podía distinguirse de un trozo de carbón o algún pedrusco cotidiano. El niño sacudió la piedra de forma ligeramente brusca como si con ello pretendiera que esta volviese a brillar pero fue un intento totalmente inútil.

- Esta es la prueba irrefutable de que el dragón de hielo que había en mi esta total y definitivamente muerto y por ello puedo afirmar que ya no soy uno. No es que sea tan malo de todas maneras, me gusta este cuerpo la verdad; pasa desapercibido mas fácilmente y la gente no viene a por mí con todo tipo de armas a la mano solo para tener su "final feliz". Incluso he podido aprender a usar magia!!.... no de la que saca relampagos desgraciadamente, pero si algo muy similar a lo que hiciste para que soltase mi arma. -

Lo había notado, después de todo el tipo de magia que el usaba era similar a las extrañas palabras con las que el rubio logro desarmarlo y dejarle totalmente indefenso…. sabia también decir la enorme diferencia que había entre un poder y otro pues como artista y músico que era admitía su derrota; por más que lo intentara estaba seguro que el sonido de su flauta jamás llegaría a atravesar el alma tan profundamente como lo hicieron aquellas escasas entonaciones del hombre con alas pues su poder sobrepasaba el propio de forma avasalladora. Volvió a guardar su opaca dragonstone en un pequeño saquito que colgaba de su cintura pues aun si despreciaba aquel pedazo de piedra era simplemente incapaz de tirarlo o deshacerse de él.

Los pasos del joven músico se tambaleaban ligeramente pero el apoyo de las suaves y aterciopeladas alas contrarias lo ayudaban a mantener el equilibrio así como el suave agarre que el otro mantenía en su mano. Como siempre su cuerpo emanaba una baja e inusual temperatura, quizá el último vestigio que quedaba de su verdadera forma.

- Tellius?.... vaya, entonces no logre llegar a Elibe -

Suspiro un poco ante eso pues eso solo quería decir que tenía un enorme camino aun por delante; más aun, jamás había oído hablar del tal Tellius por lo que adivinaba que sería un continente distinto. Aun así el ambiente de aquel lugar le parecía vagamente familiar, como si antes ya hubiese estado en aquel misterioso lugar…. Pero eso no podía ser, así que sacudió un poco la cabeza en negación pues quizá aun estaba aturdido.

- …… -

El niño sin embargo guardo silencio ante las últimas palabras contrarias, mirando con sus ojos carmines totalmente abiertos al rubio que aun le sujetaba de la mano con un gesto de notoria sorpresa en su rostro. No había escuchado mal, el otro afirmaba que había más dragones en ese lugar y si aquella criatura alada le estaba jugando una broma podría catalogarla como una bastante cruel. Aun así y mirando directamente a sus ojos esmeralda no parecía que le estuviese mintiendo.

- D-de verdad.... aun quedan dragones vivos? -

Sus expresivos ojos rojos se cristalizaron por las lagrimas que amenazaban con salir de estos…. era posible entonces que su hermana aun estuviese viva?, sentía en su corazón un pequeño rayo de esperanza. No se le podía culpar sin embargo pues Elibe era un continente donde las razas laguz nativas de allí fueron totalmente exterminadas, dragones de hielo incluidos, y según el conocimiento general de dicho lugar los dragones y hombres bestia no eran ya más reales de lo que serian los cuentos y mitos locales.

- No me estás jugando ninguna broma, verdad?. Es verdad que aun hay dragones vivos?, cuantos?, has llegado a ver otros dragones de hielo?, sabes si esta en ese lugar una que se parece mucho a mi?, tiene unos bonitos ojos rojos y su voz es tan suave y gentil como los copos de nieve…. Dime por favor que mi hermana está aquí y se encuentra a salvo….  -

El chiquillo se poso enfrente del rubio tomándole por los brazos y sacudiéndole con escasas fuerzas y cierta desesperación. No recordaba cuanto tiempo llevaba buscando a su hermana o algún sobreviviente de la época en la que humanos y dragones aun estaban en guerra pero las palabras de la garza le traían un pequeño rayo de luz y esperanza que hacía mucho no sentía.
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Re: [Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

Mensaje por Reyson el Sáb Ago 26, 2017 11:02 pm

Se quedó mirando la piedra de dragón. Irónicamente, contrario a las palabras del pequeño, ese preciso objeto era el que le demostraba a Reyson con toda seguridad que no había estado errado y que se trataba de un manakete. Ninguna otra raza cargaría con algo así. Por otro lado, también era cierto que tenía un aspecto irregular, poco sano... Reyson no habría sabido reconocerlo como una dragonstone de no ser porque había visto otros ejemplares antes. A medida que Nils la enseñaba, la garza la miraba detenidamente, sintiendo deseos de tomar la piedra opaca entre sus manos, a modo de poder percibirla mejor. Tenía gran curiosidad por saber si aún sentiría la energía contenida dentro, o si acaso esta habría recaído en una especie de sueño profundo como los mismos manaketes hacían. Sin embargo, parecía algo imprudente de pedir y el pequeño pronto la guardó nuevamente, de todos modos. ¿Cual sería el padecimiento que tenía así a la dragonstone? Reyson conideró que fuese algo similar a lo que había sufrido su amigo hacía no mucho, un bloqueo a transformarse causado por una particular angustia en su mente. Como fuera, no iba a descubrirlo con Nils, a quien no conocía tanto. Sólo dejó que sus palabras resonaran en sus pensamientos por unos momentos, considerándolas en profundidad.

- ¿Has aprendido magia? - Preguntó a los pocos segundos, parpadeando, honestamente sorprendido. - Un laguz aprendiendo magia... es cierto que ustedes, los manaketes, son inmensamente afines... pero jamás vi u oí siquiera de un suceso así. ¿Lo has conseguido tú sólo? ¿Cómo es que la utilizas? - Preguntó. No tenía motivos para dudar que estuviera hablándole con la verdad, veía que el muchacho estaba confundido respecto a varias cosas, pero no mentía. La garza podía presentir eso, al menos. Las razas laguz, tan antiguas como el mismo mundo, no eran propensas a atravesar cambios significativos, viviendo usualmente en la repetición de sus culturas, ideas y modos de vida; que algo tan novedoso sucediera con uno era todo un acontecimiento. Impresionado, Reyson soltó una leve risa y sacudió la cabeza con lentitud. - Hay muchas cosas distintas en ti, pequeño. ¿Cual es tu nombre, si no te molesta decírmelo ahora? -

Su ala permaneció curvada alrededor de la espalda ajena, rozando el costado opuesto para sostenerlo, a la vez que la mano de la garza lo guiaba para caminar, llevándolo cuidadosamente lento. Creía que las cosas se habían relajado suficiente entre ambos de ellos ahora, como para poder tratarse en un modo más familiar. Nils ya hablaba con soltura ante él, mencionando el nombre de un continente del sur que Reyson conocía. Había estado allí en el pasado, en Etruria, siguiendo rastro de los monstruosos atacantes que habían arrasado ya con medio Tellius... pero no era eso lo que llamaba la atención del príncipe de Serenes al pensar en el continente. Era la completa ausencia de razas laguz que recordaba del lugar, siendo uno de reinos puramente humanos. ¿Por qué sería ese el objetivo del pequeño manakete? Le miró con intención de preguntárselo, pero parecía que había trapado su atención mucho más con otro asunto.

Sonrió enternecido al encontrarse con sus ojos. Era un laguz a punto de hallarse con otros de sus hermanos de raza, era de esperarse que tuviese esa clase de reacción y le agradaba verla. Con un tono amable en su voz masculina, el ave de larga cabellera rubia procedió a explicarle con paciencia lo que necesitaba saber. Intentando controlar la repentina desesperación del más pequeño, tocó los dorsos de sus manos para retirarlas con cuidado de donde lo sujetaban, antes de que la fuerza natural de todo laguz le dejara marcas.

- Este lugar siempre ha estado aquí y siempre ha sido habitado por dragones. No son demasiados, no pueden contarse cientos siquiera, pero sus vidas son largas y transcurren en su gran mayoría dentro de las fronteras de este reino. - Explicó a quien claramente no había oído nunca antes de Goldoa. Entonces, con lentitud, negó con la cabeza. - Me temo que si otra manakete como tú ronda este lado del mundo... ninguno de los dragones habría podido encontrarse con ella, si no se adentró a visitar exactamente este lugar. -

Lamentablemente, así eran las cosas. Goldoa vivía en un estado de aislamiento y distancia con el resto del mundo, tan profundo que a veces podían fallar en recibir las noticias que resonaban en todos los demás continentes. No obstante, Reyson no consideraba que allí terminaran las posibilidades para el pequeño. Una de sus manos le acarició la mejilla, limpiando de la comisura de un ojo rojo las lágrimas. Con suavidad, su voz intentó confortarlo otra vez. - ¿Tienes alguna idea de dónde podría hallarse quien buscas? Podemos indagarlo. ¿Donde has estado perdido tú todo este tiempo, de cualquier modo? Creo que has mencionado Elibe. Aunque un lugar peligroso, dado que lo habitan humanos... -
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Re: [Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

Mensaje por Nils el Jue Ago 31, 2017 11:42 pm

Con suavidad el hombre alado le tomo por los dorsos de las manos, reaccionando de forma tranquila a la notoria desesperación del joven laguz ante la noticia que recién recibía. Soltó un pequeño suspiro teniendo sentimientos encontrados…. por una parte realmente estaba feliz de que hubiese mas dragones vivos y que él no era el último de ellos; por otro, parecía que ni en un lugar lleno de dragones se encontraba  su hermana o algún sobreviviente de los dragones de hielo que el hombre alado llamaba "manaketes". De todas maneras, se esforzó por centrarse en el lado bueno de la situación pues por demás no se podía hacer nada… por ahora el saber que aun existían otros a parte de él seria más que suficiente para dibujarle una pequeña y resignada sonrisa.

- Si te dijera donde he estado seguro que no me lo creerías… nadie en su sano juicio lo haría así que dejémoslo en que mi especie es originaria de Elibe y en ese lugar es donde he estado gran parte de mi vida. Me separe de mi hermana en un lugar que ya no está, así que actualmente no tengo idea de a donde pudieron habérsela llevado o por donde buscarla. Estoy sin pistas ni rumbo, la verdad. -

Se encogió de hombros intentando restarle importancia al asunto, para evitar que el recuerdo le lastimase más de lo que ya lo hacía en las solitarias noches cuando no había nadie cerca. Debía intentar seguir adelante sin pensar en cosas tristes pues había prometido esforzarse en siempre seguir andando hacia adelante.

- Cambiando a temas más alegres, mi nombre es Nils, es un placer conocerte. Ahora si no te molesta me encantaria saber el tuyo "Señor garza". -

Poso ambas manos en su cintura y rio un poco, las fuerzas poco a poco le regresaban pues ese lugar tenía algo misterioso en el que no lograba explicarse, quizá el aire puro del lugar y la compañía le estaban regresando las fuerzas más rápido de lo que ocurriría normalmente. Admitía también para sus adentros que el hombre alado le agradaba, aun que a ratos se preguntaba si todo aquello formaba parte de un sueño y en realidad todavía se encontraba tendido en la orilla de alguna costa…. después de todo un hombre con alas y un lugar solo habitado por dragones no sonaba demasiado real para los estándares acostumbrados del chiquillo. Si era un sueño a final de cuentas, no tenía nada que temer entonces y podía darse el lujo de confiar en su onírico interlocutor.

- Y respecto a la magia en parte fue practica, en otra fue pura y llana observación. Esta magia no tiene nada que ver con los espíritus con los que usualmente pactan los humanos para poder lanzar sus conjuros, no, esto más bien es el arte de proyectar tu propia energía a través de algún instrumento musical o la propia voz hacia otra persona. Es más fácil entenderla cuando la sientes que cuando te la explican, así que te daré una pequeña muestra. -

Spoiler:

Aun estaba algo débil, pero creía ser capaz de poder darle una demostración de ello sin mayores contratiempos pues lo que planeaba hacer no agotaría tanto sus fuerzas como lo hacia la música de batalla, aquella con la cual trasmitía su energía a otro para que su paso fuese ligero en el campo de batalla y sus golpes más certeros.  Ahora, ya que estaba en un reino de dragones intentaría interpretar para el rubio una melodía diferente a sus alegres tonadas usuales, entonaría entonces la canción de cuna que su madre y su hermana le cantaba de pequeño, aquella que los últimos dragones de hielo entonaban al juntarse todos bajo el cielo estrellado, una melodía perdida en el tiempo y que actualmente solo él conocía. Conforme las notas brotaron de su instrumento musical comenzó a envolver a la garza en su propio tipo de magia, un hechizo simple que encandilaba a todos los que lo escuchaban, una melodía que atrapaba el corazón y los sentidos. El sonido retumbo suavemente el el lugar, fundiéndose con el ambiente alrededor, acercándose incluso algunos animales que pasaban por allí y que igualmente quedaron atrapados por el encanto de la música que interpretaba el joven dragón.

- Que tal?, en este momento difícilmente podrás dejar de mirarme, de escuchar cada palabra que diga con envidiable atencion ~♪. En este estado las personas difícilmente pueden decirme que no si les hago alguna petición simple, por ejemplo, podrías darme una palmada  en la cabeza? -

Al hacer esa petición Nils sonrió de forma radiante y encantadora, mirando a la garza con sus ojos carmines que en ese momento parecían más brillantes, expresivos y adorables que antes.

- A esta habilidad la llamo "Encanto" y por medio de mi música puedo inducir a las personas a un tipo de enamoramiento que se desvanece al cabo de un par de minutos. Normalmente la uso para que los bandidos me dejen ir si llego a topármelos en el camino. Oh, también es muy útil cuando quiero que me den doble postre en las comidas o me den descuentos en las tiendas y posadas…. tengo varias habilidades en realidad pero con esto ya debes darte una idea de cómo funciona. Qué tal?, se te ha pasado ya el efecto o puedo pedir una palmada más? -

Rio divertido por la situación, esperando que el rubio no le tomara a mal que lo hubiese "hechizado" de aquella manera sin advertírselo antes. Era por así decirlo una travesura, su pequeña venganza por aquello que le había hecho la garza momentos antes para que soltase la daga.
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Re: [Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

Mensaje por Reyson el Sáb Sep 30, 2017 11:26 am

- Elibe, por sí sólo, ya no me parece una elección para alguien en su sano juicio... - Reyson no se guardaría las impresiones que tenía, las críticas siempre listas para surgir. Las ideas estaban demasiado claras, fijas en su mente. Continuó un suspiro dejando sus labios y su mirada fija hacia adelante, endurecida y severa. - Un continente de humanos. Tú también debes haber visto lo que le han hecho a este mundo en el último tiempo, especialmente si has viajado. Su plaga está en todos lados ahora. Si alguien se ha llevado a tu hermana o la ha apartado de ti... seguramente ha sido su culpa también. - Dijo. Creía con toda seguridad que los emergidos eran alguna especie de facción humana fuera de control, había visto con sus propios ojos pruebas de que se trataba de algo más complejo y extraño, había estado en serios enfrentamientos con ellos y también había visto a otros humanos involucrados en lo mismo, pero continuaba terco en la idea. Eran asuntos externos a los laguz y eso debía ser.

Se dejó distraer un poco por la voz del manakete a su lado. Todo lo que había dicho eran hechos en los que creía, realidades que no le molestaba decir en voz alta, pero se hallaba calmo todavía, dispuesto a centrarse más en su pequeño invitado rescatado. Nils, así que así podría llamarle. Lo esuchó con atención, hallando en cierta forma divertida la idea de lo que vendría. Replicar o asemejarse a la magia propia de la raza garza... sonaba difícil y extraño, pero quería percibirlo con sus propios sentidos, su propia intuición, para ver si era verdadero. Sonrió de medio lado, pensando que esperaría a comprobar antes de creerlo por completo.

- ¿Ah, sí? Muy bien, Nils. Mi nombre es Reyson, hijo del rey Lorazieh y príncipe del bosque de Serenes, donde la clase de magia de la que hablas siempre predominó. Mi raza la conoce mejor que ninguna otra. Con gusto te escucharé, me interesa la demostración. - Habló de buen humor, más interesado y curioso que cualquier otra cosa, sería un interesante desarrollo para la raza manakete si así era, y quería saber con exactitud cuan similar esa magia aprendida sería a la innata de las aves. Puso sus manos tras su espalda, unidas por debajo del nacimiento de sus alas, permaneciendo quieto para oír al otro laguz con atención. Observó el instrumento que al parecer canalizaría la magia, sin hallar a la vista nada tan especial, sólo un instrumento de viento... pero cuando comenzó, lo comprendió casi enseguida. Sus orejas levemente en punta captaron lo que había detrás de la tonada, lo que los timbres y tonos alcanzados llegaban a invocar.

Cerró los ojos para apreciar el sonido con tranquilidad, había magia allí, sin lugar a dudas. El sonido la cargaba e impregnaba el ambiente con ella, la garza estaba segura. Lo que no intuía era el efecto que esta tendría, desconociendo esa forma de utilizar magia seid era incapaz de predecirlo hasta que el mismo manakete no se lo explicara. ¿Se trataba de eso? Abrió los ojos y lo miró con detenimiento. ¿Cómo podría negarle su simple petición? No tuvo tiempo de darle más vueltas, como si se tratara de una reacción natural e inevitable, si el manakete decía desear una palmada sobre la cabeza, allí iba la cuidadosa mano de la garza, posándose livianamente sobre el cabello. Sólo después de haberlo hecho lo pensó en verdad, parpadeando. ¿No poseía él un poder muy similar, aunque rara vez utilizado? Pasados un par de segundos, rió suavemente. - Es cierto... es una clase de magia que desconocía. Tan similar a la de mi gente, pero... no ha sido galdr en absoluto. No creí que pudiese encontrarme con algo así después de todo este tiempo. - Era agradable todavía poder ser sorprendido. Aunque no podía negar que era un poco extraño estar en el papel del blanco en lugar del intérprete, y escuchando cómo el ingenioso bardo lo usaba normalmente, se sentía aún más extraño. Esperaba no recibirlo a menudo. Por eso mismo, cuando Nils pidió repetir el gesto, negó con la cabeza.

- Oh, me negaré sólo porque puedo. Después será, quizás. - De forma desinteresada, giró su mano para mirarla como si inspeccionara sus uñas perfectamente sanas, y se giró él mismo otra vez en la dirección en que habían estado andando. Podían continuar y sería bueno hacerlo mientras la hora era temprana. - Comprenderás que, ahora, sabré cuando estés utilizando esta magia. Y no prohibiré que la utilices ante los dragones, mientras no abuses de ella. - Sonrió, dedicándole una mirada de reojo. Podía divertirle bastante eso, mientras no fuera usado sobre él. Podría darle más oportunidad de analizar aquel poder y nada malo sucedería, la sociedad de Goldoa era pacífica a diferencia de las que había estado frecuentando Nils. - Siéntete libre de relajarte, pues este reino es un lugar seguro para ti. -
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Re: [Social] En el reino oculto [Privado - Nils]

Mensaje por Nils el Sáb Sep 30, 2017 3:22 pm

Nils abrió sus ojos carmines con sorpresa ante las palabras del rubio…. así que de verdad estaba frete a un príncipe?. Bueno, si se trataba de algún tipo de sueño lucido no lo veía tan raro pues si su cabeza lo veía como algún tipo de noble debería de haberse reflejado en aquel mundo onírico de alguna u otra forma. Arrugo ligeramente su nariz igualmente cuando el llamado Príncipe se negó a darle una segunda palmada pensando para sí lo extraño que resultaba el que alguien tuviese tanto control sobre si mismo pues, almenas entre los humanos, el efecto de su magia solía ser más duradero. Seria acaso porque su tipo de magia era similar?, podría ser.

- Entonces yo tenía razón, si eres un príncipe!. Y es que vamos, se te nota por todos lados; tu porte, tu forma de hablar tan regia, tu forma de expresarte. Si, si, todo un príncipe aun que eres más majo que cualquiera que yo conozca de los cuentos de hadas… además me salvaste la vida y ya eso en si es un merito no menor. -

Un príncipe alado con el poder de encantar a las personas con su voz sí que era algo digno de un cuento, esperaba al despertar poder recordarlo para escribir una canción al respecto y de esta manera sacar un par de monedas por ello en algún poblado o ciudadela. Punto y aparte, se vio incapaz de refutar las palabras, notoriamente desdeñosas, dirigidas hacia los humanos pues con aquellas contadas excepciones había tenido de sobra malos ratos con ellos.

- No siempre fue así…. hubo una época en la que los dragones Vivian en Elibe pacíficamente, la tribu de los dragones de hielo habitaba en las regiones frías que ahora se conocen como Ilia, la tribu de los dragones de fuego cerca del desierto. Sin saber cómo ni por qué estallo una guerra conocida como "La época de la batida". Los dragones de fuego respondieron a la afrenta de los humanos casi de inmediato pero los dragones de hielo, que no deseaban pelear, fueron perseguidos igualmente por aquellos que portaban "las armas sagradas"; artefactos malditos cuyo único propósito era derramar la sangre de los dragones y cortaban a través de sus escamas como si fuesen cuchillos calientes sobre mantequilla. Los pocos dragones que quedaban comenzaron una peregrinación para ir hacia un paraíso donde pudiesen vivir tranquilos y en paz al que llamaron "Dragón Den" o "Nido de dragones" y el grupo que abogaba por la paz, entonces numeroso, se vio drásticamente reducido por aquellos que solo deseaban su nombre grabado en la historia. Viajaron hasta los confines de la tierra hasta un lugar sagrado que actualmente se conoce como "el reino oculto" y el dragón de hielo más poderoso y viejo que aun quedaba lanzo un antiguo conjuro para abrir "la puerta de los dragones", un portal mágico que los llevaría a otro mundo, un paraíso donde no existían los humanos…. El grupo que pudo atravesar esa puerta fue poco numeroso pero lograron escapar de los horrores de la guerra, dejando a Elibe tal y como está ahora, un continente solo habitado por humanos. -  

Era un recuerdo amargo que, pese a que había ocurrido hace muchísimos siglos aun le dolía, una herida en su memoria y espíritu que apenas comenzaba a sanar.

- Oh, pero los dragones de hielo no fueron bien recibidos entre los habitantes del dragón den por que eran extranjeros, por sobre todo, los dos mas jóvenes tenían sangre humana y por eso aquellos que Vivian en la ciudad de piedra les cerraron las puertas. No obstante les dejaron habitar el área de la costa, un lugar muy bello con agua limpia y lleno de arrecifes. Si mal no recuerdo, los habitantes de aquel mundo llamaban a su tierra…. como era?, Golondra, Gondola, Gogodoa o algo por el estilo. En fin, los humanos se las arreglaron para atacar el Dragón Den unos cuantos años después y los dragones de hielo que se habían quedado fuera de la protección de las murallas perecieron, quedando solo dos de ellos que fueron puestos cautivos, dejando a la tribu de los dragones de hielo como un mero cuento. -

La verdadera historia de Elibe, la que Nils vio a través de sus ojos permanecía oculta en los anales de la historia, un relato que solo él conocía y ahora compartía con el rubio a saber porque razón.

- Pero fuera de esa guerra y, aun que no te contradigo, dudo que los humanos sean una "plaga" per se. Hay humanos horribles, si, peores que monstruos y ellos les mienten a los buenos para que nos odien…. en general, son buena gente y en los últimos años que llevo observándolos han vivido de forma relativamente pacifica, así que no los denominaría en si como "plagas" -

Se encogió de hombros para intentarle restar importancia al asunto, lo cierto es que no odiaba a los humanos pero si les temía, les tenia tanto miedo que acabo por rezagarse a sí mismo a su forma más débil en pos de poder sobrevivir, de hacerse pasar por uno de ellos con el temor constante de ser descubierto y eliminado.

- Si hablamos de plagas, los emergidos son una sin duda…. esas cosas han arrasado poblados enteros y están desatando el terror por todos los continentes. Un amigo mío llamado Eliwood casi muere en una de las guerrillas que tuvo contra ellos. Mira tú que ese hombre es terco!, le repito una y mil veces que no se ponga en peligro pero ve tu a ver el caso que me hace. Ahora estoy siempre preocupado e intento regresar lo antes posible a su lado en el marquesado de Pherae. Por que pese a ser humano es muy buena gente, demasiado bueno para su salud creo yo…. -

No sabía hasta donde iba esa charla pero se sentía extrañamente conversador, quizá fuese a que por primera vez en su vida veía una criatura que no era humana y sentía inmediatamente simpatía por ella al sentirlo más como un igual y sin el miedo constante de que le deteste por ser un dragón.

- Y hala, mi buen príncipe Reyson, que sepas que yo también estaré enterado de cuando uses tus poderes conmigo… aun que los tuyos son demasiado obvios. Aun así, tu arte tiene mucha más fuerza que el mío, cala más hondo que el superficial sentimiento que yo evoco en otros. Nuestros poderes son similares pero diferentes, casi como comparar en belleza a un lagartijo con…. bueno, una garza. -

Rio animadamente aun con su flauta dorada en las manos. Por supuesto que no  intentaría usar sus poderes contra el rubio por ser un colega músico. Aun así, lo mataba de curiosidad la insistente idea de cómo sonarían sus poderes juntos.
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