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Expandiendo Horizontes [Privado]

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Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Vie Oct 23, 2015 4:02 am

....Cuando sus pies pisaron por primera vez el suelo de Ilia una vorágine de ideas y emociones se apoderó de él. El frío, en aquel momento, parecía algo secundario e irrelevante. No solo era su primera vez visitando aquellas tierras sino que, también, era esa la primera vez que abandonaba su continente. En los últimos meses había sentido que le sería necesario conocer otras tierras más allá del mar, interactuar con las costumbres de aquellos reinos tan lejanos e incluso, de serle posible, comprobar si la situación de los Emergidos les había alcanzado y si había sido con la misma magnitud. Pero existía una razón más por la que sentirse profundamente emocionado; razón que, cabe decir, también le hacía sentir enormemente orgulloso de La Guardia.

....Varios días atrás un emisario había solicitado una audiencia con él, líder del gremio, para hacer un encargo. Venía en nombre de uno de los nobles de Begnion, cosa que en un inicio le produjo al pelirrojo cierta desconfianza. Había oído rumores de que ese reino no se lucía precisamente por la justicia y la benevolencia de los más poderosos, y temía que el encargo que se les iba a solicitar tuviese, en el fondo, oscuras intenciones. Sin embargo el hombre accedió a oír los detalles del trabajo y, tras considerar que éste parecía inofensivo, decidió aceptar.

....Aparentemente el noble en cuestión había logrado, tras largos meses de correspondencia, negociar la adquisición de algunos tomos de significativo valor tanto monetario como cultural. El emisario no dio más detalles con respecto a aquellos libros, y al mercenario tampoco le interesó demasiado saber más al respecto. Deseaba que alguien de confianza fuese a recoger la mercancía y la trajese de regreso con suma precaución, y en vista de que La Guardia había comenzado a recibir buenas críticas por parte de ciertos círculos humildes dentro de Begnion el noble decidió acudir, aunque exigiendo que fuese el líder quien tomase la tarea. Parecía hasta absurdo contratar a un mercenario para recoger unos libros, pero considerando que la mercancía podía sufrir algún daño a causa de bandidos, piratas, o los propios emergidos, sonaba ya como una precaución razonable, y más si se trataba de libros de auténtico valor.

....De más está decir que al pelirrojo no le molestó en absoluto el encargo. No notó ninguna segunda intención que fuese en contra de los valores del gremio, la paga era bastante buena y le ofrecería la oportunidad conocer el exterior. Todavía más atractivo era el hecho de que tanto el viaje en barco como los gastos hechos en Ilia estarían cubiertos por el bolsillo de su empleador. Éste le entregaría al mercenario una bolsa adicional de oro para financiar esos detalles.

....Y ahí se encontraba. Envuelto en su gruesa capa para cobijarse del frío y caminando, distraído y encantado, por las calles de Ilia. Cada paso dejaba una huella sobre la nieve. La noche había caído y la biblioteca se encontraba cerrada, de modo que su prioridad tenía que ser encontrar una posada en la que descansar por lo que quedaba del día. Con algo de suerte ahí mismo podría conseguir algo caliente para comer, y quizá, si las monedas le alcanzaban, algo de licor para beber.

....Tras solicitar direcciones a algunos de los habitantes aún podían verse por la calle el hombre logró dar con la posada más cercana. Tan pronto abrió la puerta y cruzó el umbral pudo sentir la calidez ofrecida por la chimenea acariciar cada centímetro de su cuerpo. Sus oídos recibieron con buen ánimo el murmullo de los distintos clientes reunidos, platicando y riendo. Exhaló un suspiro de alivio y satisfacción mientras caminó pesadamente hacia quien aparentemente era el encargado. Deseaba conocer un poco la ciudad antes de irse, disfrutar de su paseo, por lo que pagó tres noches de hospedaje: una usando el dinero del noble, y dos usando dinero de su propio bolsillo. La misma división la hizo al momento de pedir algo para comer, pues con el dinero que se le había entregado costeó una buena comida, pero con algunas monedas de más de su propio bolsillo se encargó de solicitar una botella de su vino más barato. No era pretencioso y con poder saborear algo de licor para alegrarse la noche se daba por satisfecho.


Última edición por Argus el Vie Dic 04, 2015 9:48 pm, editado 1 vez (Razón : Edición de título)
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 24, 2015 2:41 pm

El sol, que esa mañana era visible como un disco frío detrás de una capa gris de nubes invernales, había quedado oscurecido en su totalidad por un cielo brumoso y plomizo. La luz de la luna sin sombras provocaba una sensación ominosa, el rostro de un universo frío, indiferente como el hielo. Todo aquello, junto con la reciente y fuerte nevada previa a las horas finales del día, formaron un entorno realmente tétrico y desolado en la ciudad de Illia, donde los habitantes se protegían entre muros de piedra y los vendedores preferían cerrar temprano para evitar gélidas temperaturas diurnas. Allí se encontraban Quinn y Valor, perdidos entre la urbe. Llevaban allí varias horas intentando intercambiar la mercancía que habían cazado por otros objetos de utilidad y necesidad con los que sobrevivir en Sacae, ya fuese mediante trueque o compraventa. Por desgracia no habían tenido fortuna aquel día. Al parecer, un vendedor errante ya acudió a la ciudad y se había aprovechado de los beneficios que suponía la venta de carne y verdura en la zona, dada la poca fertilidad del terreno para ser sembrado y posteriormente cosechado.

Valor no cesaba en su intento de entrar en calor, agitando constantemente sus alas mientras tiritaba sin control. Quinn decidió sostenerle sobre su brazo y cubrirle con la capa azul que le colgaba de la espalda. El halcón hinchó su plumaje e introdujo la cabeza entre sus alas formando una especie de esfera de plumas delicadas color azur. -Descansa, hoy te lo has ganado con creces...- Susurró, aunque hubiera preferido que aquello se lo hubiesen dicho a ella. Por desgracia ya nadie cuidaba de Quinn. Era una superviviente y no dependía de nadie, salvo de sí misma y de la ayuda de Valor.

Quinn alcanzó el umbral de otra tienda, la última de la ciudad. Tenía vagas esperanzas de que pudiera vender todo o parte de lo que había cazado esa misma mañana en las colinas salvajes de Sacae. La chica golpeó la madera de la puerta con sus nudillos y esperó con impaciencia mientras sentía los copos de nieve en su rostro. Un anciano abrió la puerta y se encontró con una chica con corona cubierta de nieve y cargada con un saco de piel en su hombro. Inmediatamente supo quién era, aunque no hizo ninguna observación cuando la vio. Quinn, por su parte, vio a un hombre mayor de edad con un cabello totalmente cano y una barba cerrada del mismo color. -Buenas noches señor Ruppet, he traído algunas piezas que quizás podrían interesarle. Están frescas, eso está claro. Jajajaja- Rió sin que el anciano le acompañara en la carcajada. Sus próximas palabras fueron demasiado concisas y directas: -Lo siento Quinn, agradezco mucho todos estos meses en los que te has esforzado para que todos tuviéramos algo que llevarnos a la boca, pero la situación ha cambiado. El alcalde ha solicitado un mercader diario que nos trae constantemente alimentos desde la capital. Creo que ya va siendo hora de que te dediques a otra cosa, todos creemos que será lo mejor para ti. Buenas noches Quinn- Dijo justo antes de cerrar la puerta sin vacilación. Quinn sintió aquellas palabras como una gran bofetada. Aunque el dolor no fue físico, notó como sus fuerzas flaqueaban y cómo se le aceleraban las pulsaciones. Conocedora de su desgracia, hizo de tripas corazón para no llorar, aunque sabía que sus lágrimas se congelarían antes si quiera derramarlas.

La chica halcón decidió largarse de allí, sin embargo no supo hacia dónde ir. -Cualquier sitio es mejor que éste. Quizá en alguna otra parte sepan valorar mi habilidad, pero... ¿Dónde?- Pensó mientras caminaba hasta el final de la calle. Las luces de las casas iluminaban con sutileza la nieve virgen del camino y formaban curiosas ilustraciones que atrajeron su atención. A lo lejos, Quinn percibió un susurro atraído por el viento. El sonido amortiguado la guió hasta lo que parecía una posada. La chica decidió entrar allí y resguardarse del frío mientras decidía su próximo destino.

Un pintoresco fuego ardía en una la chimenea de piedra junto a la pared, haciendo que el aire de la sala se endulzara con una elegante nota de humo de cerezo. Aquello hizo despertar a Valor, el cuál volvió a ascender hasta uno de los hombros de Quinn. Desde la entrada, pudo divisar la poca clientela que había en ese momento. El encargado se acercó a ella furtivamente y le hizo una pregunta de manual pero con una voz aparentemente irritada. -Buenas noches. ¿En qué puedo servirla?- Le preguntó atravesándola con la mirada. -Hola, buenas noches. Mi nombre es Quinn, llevo todo el día intentando vender algunas pieles y animales que yo misma he cazado. ¿Le gustaría verlas?- Dijo mientras se retiraba la bolsa de piel del hombro. -Si... claro... Me encantaría verlas- Contestó de manera irónica con sus ojos puestos sobre sus pechos. -Hagamos una cosa, yo te compro las pieles y tu... Ya sabes...- Insinuó. Quinn se sentía insultada, aunque no supo cómo reaccionar.

Algo interrumpió la conversación, aunque no tuvo tiempo de reaccionar y ver qué era lo que pasaba.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Oct 25, 2015 2:01 am

Off rol:
Dejo en tus manos el NPC del tabernero. No sé si tienes en mente cómo es su conducta o su forma de actuar, o si tienes en mente más o menos en qué dirección lo quieres llevar, así que prefiero no manipularlo yo para no alterar cualquier cosa planeada.

....Luego de haber pagado el dinero suficiente para el hospedaje y para la comida el mercenario caminó hasta una de las mesas que se encontraban más cerca de donde se encontraba y, por lo tanto, también más cerca del encargado. El calor que recorría el lugar no era demasiado pero vaya que podía ser disfrutado por cada uno de los presentes cuando se contrastaba con la gélida brisa que les aguardaba en el exterior. El pelirrojo se rodeó lo mejor que pudo con su capa una vez que hubo tomado asiento y se dedicó a examinar con la mirada el lugar, con cierto ocio.

....El sonido de la puerta captó su atención y le llevó a voltear en aquella dirección. Fue así como notó la llegada de la fémina, aunque quien realmente atrajo su mirada fue la criatura que se apresuró en posarse en el hombro de su dueña. ¡Qué animal más precioso! Y nunca había visto tan cerca un ave de semejante majestuosidad. No pudo evitar sentirse admirado de que alguien pudiese domar a una criatura así de tal forma que ésta actuase con tanta calma incluso en un lugar repleto de personas.

....Sin embargo apartó su mirada a los pocos segundos. Sabía cuánto podía incomodar a algunas personas el hecho de que se les quedasen mirando. A esto se sumó que un empleado se le acercó para dejar en frente del espadachín un gran plato de caldo, unos cubiertos y una botella de vino. El estómago vacío del hombre agradeció que éste no perdiese tiempo y se apresurara en echarse a la boca una buena porción de la comida. La sopa, todavía caliente, dejó un poco resentida la lengua del varón pero tan pronto bajó por su garganta hizo que el resto de su cuerpo entrara en calor con mayor rapidez. Seguidamente recogió uno de los trozos de carne que se encontraban sumergidos al fondo del plato y lo devoró.

....Le fue imposible no escuchar la conversación entre el encargado y la recién llegada. Se encontraban cerca de la mesa que él había escogido y si bien había cierto murmullo en el lugar, no era el suficiente como para opacar sus voces. De todos modos no les prestaba demasiada atención. Por lo poco que pudo escuchar al inicio solo se trataba de una vendedora. Le restó importancia a los eventos y condujo hacia su boca la botella de licor, bebiendo varios tragos de ésta con deleite.

....Eso, por lo menos, hasta que escuchó la oferta del hombre. Una propuesta de muy mal gusto y que no tenía nada que ver con lo que la chica estaba buscando, o eso creyó. Le echó un vistazo de reojo a los que estaban conversando y evaluó a la joven. No parecía ser una aldeana, y si poseía pieles para vender seguramente sabía cazar animales. Eso significaba que era capaz de defenderse por sí sola. No obstante no le parecía prudente que todo el asunto acabase con puñetazos y sangre. Lo mejor, creyó él, era intervenir de una manera más sutil y pacífica.

....Se limpió la boca con el antebrazo y bajó fuertemente la botella de vino contra la mesa. Luego alzó su mano hacia la chica para llamar su atención. -
¡Ey, tú, muchacha! Perdóname por haber escuchado algo que no era para mí, pero... ¿Has dicho que vendes pieles? ¿Podría ver tu mercancía? Justo buscaba algo con lo que hacerme unas buenas botas o unos guantes. ¿A cuánto has dicho que las tienes? - Su voz era enérgica y afable, actuando con la mayor inocencia y naturalidad posible. Buscaba arrancar a la joven de las garras del otro hombre, pero viéndose como un comprador más de tal modo que el dueño de la posada no notase sus intenciones reales.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 31, 2015 11:04 am

La sombra irrumpió de forma tajante en mitad del debate que se había formado. El encargado, viendo frustrados sus intentos por llevarse a la chica a la cama, decidió apartarse y volver a su rutina diaria. Supo perfectamente que provocar un enfrentamiento o discusión en el lugar, le podría costar una reducción de sueldo o directamente el despido. El hombre que se acercó vestía ropajes invernales, perfectos para afrontar la nevada y el frío local, además de una enorme espada sujeta en el costado. Quinn pensó que debía de ser un mercenario, por lo que no le convenía enfrentarse a él. Por suerte para la chica, las palabras que recibió fueron realmente agradables.

-¡Ey, tú, muchacha! Perdóname por haber escuchado algo que no era para mí, pero... ¿Has dicho que vendes pieles? ¿Podría ver tu mercancía? Justo buscaba algo con lo que hacerme unas buenas botas o unos guantes. ¿A cuánto has dicho que las tienes?- Dijo finalmente con una voz desacorde a su aspecto físico. Valor relajó sus alas cuando se percató de sus buenas intenciones justo antes de recibir una generosa caricia de Quinn. -No sabría si darte las gracias por haber intervenido o por llamarme muchacha. Jajajaja- Bromeó para romper el hielo finalmente. -Lo cierto es que sí, vendo pieles, cuero y alimentos entre otros. Llevo años cazando por la zona para alimentar a los habitantes de este pueblo, pero parece que mi suerte se ha acabado- Su voz descendió hasta convertirse en un susurro casi imperceptible por el oído humano. Quinn se dio cuenta de ello y volvió a alzar la voz. -Si estás interesado en hacerte unos guantes nuevos, tengo la mejor piel de cordero que puedas encontrar. ¿Te interesa? Podría hacértelos yo misma si quisieras, aunque te aviso de que no soy precisamente barata- Advirtió con una sonrisa inocente.

De repente, Valor remontó el vuelo ligeramente y fue directamente hacia su acompañante. Quinn pensó que iba a atacarle, pero su reacción fue distinta. El halcón se apoyó sobre el hombro del mercenario y picoteó suavemente su cabeza. La chica halcón supo inmediatamente de que se trataba de alguien de confianza. Valor tenía instintos increíbles y sabía reconocer perfectamente el carácter de las personas. -Jajajaja. Parece que le has caído bien, eso ya es un logro. Mi nombre es Quinn y él es Valor. Y dime... ¿A quién tengo el honor de conocer?- Dijo finalmente mientras observaba su pelo rojizo despeinado por el halcón y ofrecía su mano.
Quería pedir disculpas por la tardanza. Actualmente he sufrido algunos incidentes personales relativamente importantes que me han cohibido y negado la posibilidad de responder a este post con agilidad y fluidez.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 31, 2015 11:10 pm

Off rol:
Descuida, no hay ninguna disculpa que pedir. Me avisaron con antelación que se te había presentado un problema personal y que por eso no podrías postear. No hay nada de malo en eso, todos en algún momento debemos alejarnos un rato, sea corto o no, de la computadora por motivos de fuerza mayor. Me contenta que todo se esté solucionando, o al menos eso espero.

....Su cuerpo se relajó cuando comprobó cómo el hombre cesó en sus intentos de aprovecharse de la joven. Realmente no deseaba complicar de manera innecesaria su estadía en el pueblo, y que el conflicto se hubiese solucionado de manera pacífica le resultó gratificante. No sabía si el otro varón desistió ante las consecuencias que podía traerle causar un lío en la posada, o si quizá reparó en lo poco sabio que resultaba para un civil el buscarse problemas con quien, como resultaba evidente por su arma y su armadura, tenía por día a día el combate. Poco o nada le importó, al final, las razones, lo importante había sido el resultado.

....Extendió uno de sus brazos hacia adelante para señalar con éste la silla que tenía en frente, invitando a la muchacha a sentarse allí. -
¡Ja, ja, ja! No hay que agradecerme ni por una cosa ni por la otra. Te vi en un aprieto, y es lo que cualquier persona sensata hubiese hecho. Con respecto a lo otro, ¡mírate nada más! Si no eres más que una chica, al menos comparada con este vejestorio. - Contestó en tono bromista mientras se golpeaba el pecho con un puño para dejar claro que hablaba de sí mismo.

....Por lo visto la muchacha se había tomado en serio la inocente mentira que el mercenario elaboró con respecto a la compra de las pieles. En realidad no sentía ningún interés por comprar ninguna de éstas, e incluso de necesitar alguna piel bien podía acudir a los cazadores de su gremio. Sin embargo tras oír la breve historia que le expuso la chica sintió algo de lástima por ésta. Se veía como alguien que realmente valoraría algo de ayuda, y que la necesitaba. Decidió extender un poco más su mentira, que a final de cuentas ningún mal le haría. -
¿Así que también sabes elaborar guantes? ¡Ja! En ese caso creo que sí contrataré tus servicios. No me cabe duda de que la ayuda de un profesional no es algo que se obtiene por poco, ¿cuánto costaría todo el servicio? - Tras preguntar el costo guardó silencio para permitir que la joven contestara, y aprovechó ese lapso de tiempo para continuar con el cálido caldo que tenía frente a él. Su cuerpo realmente agradecía el calor que le ofrecía la comida a cada una de sus extremidades.

....Su mirada, de pronto, viajó hasta el ave que alzó vuelo. No se exaltó, pero vaya que se sintió sorprendido del a súbita reacción. ¿Algo le habría asustado? ¿O se sentiría incómodo, finalmente, en un lugar tan cerrado? Para su sorpresa pareció no ser ni una cosa ni la otra, pues contra todo pronóstico la criatura terminó posándose sobre sus hombros y picoteando, aunque no parecía ser con intenciones maliciosas, su cabeza. Sin embargo vaya que dolía un poco.


....- ¡Ja, ja, ja! Pues he de decir, entonces, que el sentimiento es mutuo. - Con sus ojos entrecerrados volteó cuidadosamente para observar al ave. En pocos segundos regresó su mirada hacia la chica y, al ver su mano, condujo la propia hacia la de ella con absoluta confianza. Su mano, tosca y firme, estrechó cuidadosamente la de ella y la sacudió un poco. - Mucho gusto, Quinn. Puedes llamarme Argus, y he de decir que no soy de por aquí. - Luego de soltar la mano de la arquera condujo la propia hasta la jarra de vino, deslizándola por la mesa para acercársela a su interlocutora. - Ten, bebe un poco, muchacha. Allá afuera hace un frío atroz y de seguro tu cuerpo necesita un poco de calor. Entonces, ¿he de asumir que no vives en este pueblo sino que solo lo visitas por razones comerciales?
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 03, 2015 3:38 pm

La calidez del local se hizo notar poco a poco. Las articulaciones de la chica halcón se volvieron más flexibles, mientras que su sangre volvió a fluir como de costumbre. Aquella sensación añadida al acertado pronóstico del halcón, permitieron a Quinn relajarse y concentrarse plenamente en la conversación que se había inaugurado. El mercenario agarró su mano con firmeza, transmitiendo a la chica una fuerte sensación de confianza. Valor volvió a su posición originaria, sobre uno de los brazos de Quinn y se concentró en limpiarse las alas con su pico. -Mucho gusto, Quinn. Puedes llamarme Argus, y he de decir que no soy de por aquí- Dijo mientras agarraba su copa de vino y se la acercaba a la chica. -Ten, bebe un poco, muchacha. Allá afuera hace un frío atroz y de seguro tu cuerpo necesita un poco de calor. Entonces, ¿he de asumir que no vives en este pueblo sino que solo lo visitas por razones comerciales?- Preguntó finalmente.

Quinn asintió con la cabeza a aquella última pregunta mientras agarraba la jarra de vino y se la devolvía al mercenario sin llegar a probarlo. -No bebo, gracias de todas formas- Indicó con rapidez. -Lo cierto es que tienes razón a medias. Hace muchos años vivía aquí con mi hermano mayor, cuando apenas había cumplido la mayoría de edad. Varios años más tarde decidí que éste no era un buen lugar para vivir. Fíjate, sólo hay que levantar la mirada y observar- Dijo mientras alzaba la vista y observaba el fuego de la chimenea. -Este lugar es un cenagal, si te quedas mucho tiempo acabas por hundirte poco a poco en la nieve. Si eres inteligente, te irás pronto. Aquí no hay nada que hacer- Quinn pensaba en las palabras del señor Ruppert mientras hablaba e hizo una pequeña pausa.

-Me gustaría largarme de este lugar, pero desconozco mi próximo destino. Quizás vuelva a las colinas salvajes como siempre he hecho, el único lugar que considero un hogar. ¡Vaya, me ha salido un pareado! Jajajaja- Bromeó. Fue entonces cuando recordó las palabras de Argus en las que le ofrecía contratarla -Sabes... seguro que has viajado por centenares de parajes. ¿Por qué no me llevas contigo? Al menos déjame acompañarte hasta tu próximo destino, creo que te sería de utilidad...- Se detuvo al darse cuenta de su excitación. -Discúlpame, a veces me olvido de con quién estoy tratando. Pero hablemos de ti, Argus. ¿Qué se te ha perdido por estas tierras alejadas de la mano de Dios?- Preguntó finalmente.

De repente, el mismo encargado que intentó molestar a Quinn apareció con un carácter totalmente distinto. -Cortesía de la casa- Dijo con un tono casi irónico mientras dejaba dos jarras de vino sobre la mesa. Quinn ignoró su presencia como indicio del desinterés que le provocaba, sin apartar la mirada de Argus en todo momento. El joven se retiró rápidamente sin dejarle tiempo al mercenario para que éste pudiera dar las gracias u opinar sobre aquel gesto.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 03, 2015 7:13 pm

....El mercenario se encogió de hombros cuando la muchacha rechazó la bebida. No se sintió ofendido ni contrariado en lo más mínimo, y comprendía que no todo el mundo sentía el mismo agrado que él por el licor. Sencillamente volvió a sujetar la jarra y se llevó ésta a los labios para dar unos cuantos tragos al contenido antes de volverla a bajar a la mesa. Todo esto, por supuesto, mientras oía con atención a su interlocutora. - Es una lástima que pienses así de las tierras que te vieron nacer. Pero no te puedo juzgar ni criticar, es cierto que a veces tenemos la necesidad de seguir adelante, de movernos, de buscar nuevos aires. - Acompañó sus propias palabras con una cálida sonrisa antes de volver a ocupar su boca con el caldo que tenía frente a él. Poco a poco el plato iba vaciándose, quién sabe si por el hambre o por el buen sazón del platillo.

....Cuando oyó la súbita petición de la joven por irse con él el varón se atragantó brevemente con el tibio líquido. Tosió un par de veces y se golpeó el pecho en lo que su garganta se aclaraba, y luego, al recuperarse, dejó escapar una pequeña risa. La arquera realmente que le había tomado por sorpresa. -
¡Pero si no me conoces, muchacha! Nada te garantiza que no sea como el sujeto de hace un rato, ¿por qué querrías irte con alguien a quien apenas conoces? - Era alguien que buscaba promover la confianza en otras personas, sin embargo era consciente de que una persona debía de ser, por lo menos, mínimamente cuidadosa. Incluso en el mejor reino existen trúhanes y bandidos. - Saciaré tu curiosidad y te contaré un poco de mí. Entonces podrás plantearte de nuevo si quieres que te lleve al lugar del que provengo o no. - Realizó una pausa durante la cual terminó de vaciar su plato, y al acabar dejó éste, junto con el cubierto, a un costado. - Como te mencioné hace poco no soy de por aquí, provengo del reino de Tellius. Por aquellos lares tengo un modesto grupo, La Guardia, que se dedica a... bueno, a varias cosas. Nos dedicamos a cuidar de los otros y cuidar de nosotros mismos, digamos para resumir. Pero como, por desgracia, las buenas acciones no nos alimentan por si solas nos dedicamos a actuar como mercenarios. Permíteme aclarar algo importante: mercenarios, no criminales. - Golpeó suavemente la mesa con la punta de sus dedos al realizar aquella aclaración que consideraba necesaria. Sabía muy bien que muchos mercenarios se dedicaban a aceptar cualquier encargo, sin distinguir si está bien o mal, solo por unas cuantas monedas. De hecho él mismo llegó a cruzar palabras con un mercenario, o más bien informante, que tenía un estilo de vida similar.

....- Estoy en medio de un encargo. Nada muy impresionante que contar, simplemente tengo que recoger unas cosas en la biblioteca local, pero parece que por esta noche ya cerró. Y quizá te sorprenda oír que es la primera vez que atravieso el mar. Así que, lamentablemente, no he visto tantos parajes como quisiera haber visto. - La conversación se interrumpió por un instante cuando el encargado volvió a hacer acto de presencia para ofrecerles a ambos algo de beber. El pelirrojo solo sonrió y esperó a que éste se marchara. - Más vino, ¿eh? Hagamos lo siguiente: ya que no bebes y no podrás disfrutar de lo que nos trajo, pídete algo que sea de tu agrado, sea de comer o beber, que yo lo pago. Y no aceptaré un no por respuesta, que a fin y al cabo yo, a cambio, me quedaré con tu vino. - Y para darle énfasis a sus palabras condujo ambas manos hacia las jarras traídas por el encargado, atrayéndolas hacia sí. Aunque no comenzó a beber de ninguna, sino que tomó la que él mismo pagó y bebió su contenido hasta el fondo, siguiendo a aquel acto con un suspiro de satisfacción. - Como te iba diciendo... Si tan dispuesta estás a abandonar estas tierras yo no tendría problema de llevarte a Tellius conmigo. De hecho, si así gustas, podría aceptarte en el gremio. Allí podrás obtener techo y comida a cambio de tu ayuda, ¡alguien tan buena cazando nos vendría bien para tener un poco más de carne en nuestras comidas! ¡Ja, ja, ja!
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 08, 2015 8:32 am

Quinn recibió gratamente la proposición de la comida pues llevaba horas sin probar bocado, no porque no tuviera nada con lo que alimentarse, sino porque símplemente ese día prefirió hacer ayunas. Argus le habló sobre su procedencia, además de la misión que le había traído hasta allí. A Quinn aquella misión le pareció demasiado simple, aunque esos libros que con tanto ahínco buscaba, podrían tener información secreta y reveladora. -Así que La Guardia... Curioso nombre. ¡Me gusta!- Comentó. -Hagamos una cosa. Yo acepto tu invitación a cenar, si tú me llevas a Tellius y me aceptas en tu gremio. Es un viaje largo espero, pero creo que valdrá la pena- Expuso.

Quinn hizo ademán de levantar la mano para avisar al camarero pero éste ya estaba allí, poniendo un plato sobre la mesa. El olor del filete recién hecho golpeó con calidez el suave rostro de la chica que ni siquiera llegó a pensar el cómo sabrían aquellos encargados que iba a pedir algo de cenar. Mientras sujetaba los cubiertos con lentitud, observó a Argus con las copas de vino. Aquella imagen le resultó realmente ridícula, pero bastante graciosa. -Espero que estés acostumbrado a beber porque yo no aguantaría ni una copa de esas...- Ironizó mientras cortaba un trozo de carne y se lo daba a Valor aún en su hombro. Éste lo probó con gusto y pidió otro trozo en vano.

Quinn volvió a atacar al filete mientras le preguntaba al mercenario. -Y dime, ¿Cómo es ese lugar del que procedes? Nunca antes había oído hablar de él. Me encantaría algún día dibujar un mapa sobre todos los lugares que he visitado. Adoro la cartografía, aunque nada me atrae más como ser la segunda de algún caballero- Dijo mientras probaba la carne con un condimento especial desconocido para ella.

Algo en ella estaba cambiando, aunque no pudo notar lo que era. Sus ojos cansados se cerraban lentamente al igual que los de Valor. Quinn se pasó el puño sobre los ojos pensando que el humo del restaurante estaba afectado a sus sentidos, pero no fue así y ésta calló sobre la gruesa madera que servía como mesa, aturdida.

Las bebidas también tienen somnífero. De tí depende si caes en la trampa o si no, aunque no te preocupes, no te pasará nada. Sólo es un giro en los acontecimientos. Doy por sentado que sigues la conversación conmigo hasta que a ambos nos afecta el somnífero y nos dormimos o, en el caso inverso, no te lo tomas y continúas la historia a tu gusto.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 08, 2015 1:36 pm

....Alzó la jarra vacía en dirección a la arquera en cuanto oyó la propuesta de la muchacha. No se quejaba del interés de ella de partir: resultaba una posible recluta para su causa y, además, parecía que ya nada le ataba por el momento a esas tierras. - Trato hecho, muchacha. Tú come que yo, apenas termine con el encargo por el que he venido, te llevo conmigo a Tellius. - Volvió a bajar la jarra y colocó ésta en el centro de la mesa mientras procedía a sostener la segunda de la noche, ésta siendo una de las que el encargado del lugar amablemente les había ofrecido. Y mientras daba un largo sorbo al licor observó cómo traían la comida de la joven. Algo normal, de no ser porque ella ni siquiera había alcanzado a hacer su pedido. ¿Cómo habían sido tan rápidos? Había suficiente gente en el lugar como para que no fuera plausible que anduvieran escuchando toda su conversación simplemente para atenderles a tiempo.

....Eventualmente decidió restarle importancia al asunto. Quizá el hombre solo quería hacer las paces con la arquera luego de haberle hecho pasar un mal rato o algo así. Dio unos cuantos tragos más de su vino hasta dejar el recipiente con apenas un tercio de su contenido. -
¿Acostumbrado? ¡Ja, ja, ja! Decir eso sería poco. Créeme que el licor y yo somos buenos amigos. Muy buenos. Ayuda a entrar en calor, a relajarse, ¡a todo! - Además en La Guardia siempre que lograban comprar algunos barriles de cerveza, o contenedores con vino se hacían pequeñas celebraciones que traían risas y jolgorio al lugar. Por fortuna su cuerpo estaba bastante acostumbrado al licor así que no cedía con facilidad a la embriaguez o la borrachera.

....Bebió por última vez la jarra que tenía sostenida hasta que en ésta no quedaron más que unas pocas gotas. Era mucho más prudente beber con lentitud: le afetaba menos y disfrutaba más cada trago. No obstante tenía que admitir que aquel vino en particular sabía bastante bien, incluso mejor que el licor barato que él pidió al llegar al establecimiento. Sintió un ligero letargo, pero asumió que aquello se debería a la fatiga del viaje, del día en general, y a que quizá ese vino que les habían dado era un poco más fuerte. Decidió beber con más moderación la última jarra, realizando pocos tragos y más lentos.


....- No sabría qué decirte. Es un lugar con sus bellezas y sus espantos. Antaño, en el reino de Begnion, había un hermoso bosque, seguro tu ave y tú hubieran disfrutado viéndolo. Pero ahora solo es un lugar al que da lástima visitar. Lo incendiaron hace muchísimo tiempo. - Una historia trágica que no le resultaba agradable recordar. No le terminaba de convencer todo el asunto de que "los de la especie Garza eran malos y por eso debían morir". Dudaba que toda una especie fuese mala por naturaleza, y consideraba que juzgarlos a todos por el mal comportamiento de unos pocos implicaba que también ellos, los humanos, merecían una extinción rápida y absoluta. - Pero no todo es malo. Seguro que lograrás conseguir algo de belleza, y que podrás entretenerte haciendo unos cuantos mapas. - Le sonrió a la joven y volvió a lazar su jarra en señal de brindis. Mientras ella comía del filete él volvía a llevarse el licor hasta los labios para dar unos cuantos tragos más.

....El sueño fue haciéndose mayor. Le sorprendía que un licor pudiese causar tantos estragos en su organismo cuando apenas era la tercera ración que bebía, y cuando él mismo se encontraba más que acostumbrado a ofrecerle cantidades ingentes de alcohol a su cuerpo. Sus párpados le fueron pesando, y un par de bostezos se le escaparon. La idea de tomar una pequeña siesta en la mesa de pronto no sonaba tan mal, y sin darse cuenta poco a poco fue bajando la cabeza hasta recostarla sobre la madera.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 10, 2015 1:48 pm

-¿Es de noche...? Está muy oscuro...- Pensó mientras se daba cuenta de que tenía los ojos cerrados. Sus fuerzas flaqueaban, aunque aún desconocía el origen de aquella sensación. Poco a poco logró abrir sus párpados y vislumbrar el entorno, esperando pacientemente a que sus ojos se adaptaran. El goteo constante de una gotera no hacía más que mermar sus ánimos, un sonido constante y frecuente realmente molesto y perturbador. Quinn pudo apreciar el seco tacto de las cuerdas que le ataban a la silla sobre la que se sostenía. Si no fuera por aquellas ataduras, posiblemente ya se hubiese caído al suelo. A su espalda, pudo notar la respiración fluida y grave de su compañero Argus, atado de espaldas a ella sobre otra silla. Al principio Quinn decidió no esbozar palabra alguna e intentó con todas sus fuerzas ubicarse y saber dónde les habían encerrado.

La habitación era totalmente cuadrangular, demasiado pequeña para albergar a mas de tres o cuatro personas. Las paredes parecieron frágiles cuando Quinn, aprovechando la poca distancia que tenía con respecto al muro, pateó el material del que estaba formado y éste se agujereó. -Madera... Y está podrida...- Dedujo. El sonido del agua filtrada siguió rompiendo el silencio. -¿Acaso está lloviendo? No, no puede ser... En Ilia nunca llueve, sólo nieva. A no ser... No, es imposible- Concluyó.

Quinn intentó liberarse las manos, pero aunque puso todo su esfuerzo, no pudo hacer nada. -Quizás si Argus se despertara... Su fuerza nos sería útil- Pensó justo antes de escuchar una voz procedente del exterior, la cual evitó que Quinn intentara alertar a su compañero. La voz sonaba realmente conocida, aunque no pudo averiguar su origen.

-... nos ha costado bastante encontrarle- Indicó la voz de un hombre que parecía mantener una conversación con un segundo desconocido. -¿A quién? ¿A la chica?- Preguntó. -No imbécil, al mercenario. Llevamos meses buscándole, desde que se marchó de Tellius- Se hizo un silencio, el cual se volvió a romper por el que empezó la conversación. -Son difíciles de matar, ya sabes...- Afirmó justo antes de que el segundo soltara una pregunta sin sentido. -¿Y el incidente de la presa?- Rió. -¡Silencio idiota! Si nos oyen nos harán trizas aquí abajo- Sentenció el que tenía la voz más adulta.

Las voces se desvanecieron en el acto cuando estuvieron a una distancia prudencial. -Argus. ¡Argus! Despierta. La comida y la bebida tenían somnífero. Mira a ver si puedes romper la cuerda- Ordenó susurrante, rezando porque el mercenario estuviera apto para aquella maniobra. Mientras tanto, Quinn pensaba dónde habrían escondido a Valor, además de las armas que llevaban consigo antes de entrar en la taberna.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Mar Nov 10, 2015 3:53 pm

....Con suma lentitud el varón fue recuperando el conocimiento. Lo primero de lo que fue consciente era de los sonidos que le rodeaban: voces que parecían muy distantes, una especie de goteo, un golpe contra una superficie sólida. Sensaciones inconexas para una mente que todavía no terminaba de trabajar con normalidad. Sus párpados, con dificultad, fueron abriéndose para permitir al hombre ver a su alrededor, o por lo menos a notar la profunda oscuridad en la que se encontraban. Emitió un bostezo, todavía algo aletargado, mientras comenzaba a percatarse de las distintas sensaciones táctiles a lo largo de su cuerpo: se encontraba sentado sobre algo, posiblemente una silla a juzgar por la altura, y algo impedía que sus manos se movieran libremente. La presión en sus muñecas dejaba claro que se trataba de alguna clase de soga firmemente atada.

....Las palabras de su compañera llegaron a sus oídos pero tardó demasiado en asimilarlas. -
¿Cómo? ¿Qué comida, qué bebida? - Su voz se notaba cargada con algo de sueño. Lentamente los recuerdos fueron acudiendo a su mente: las bebidas ofrecidas por el encargado, la entrega rápida de la comida para la muchacha, y luego ambos cayendo víctimas del sueño. Poco a poco todo iba cobrando sentido, habían sido drogados. Al comprender lo que estaba ocurriendo se apresuró en mover sus brazos, cada vez con más violencia. Como resultado lo único que lograba era lastimar las muñecas al recibir la constante fricción de la cuerda. Era obvio que los captores habían tomado en cuenta la constitución de su rehén y que no sería tan fácil liberarse mediante la fuerza bruta.

....Comenzaba a sentirse molesto ante la situación. No le resultaba agradable estar encerrado y mucho menos el no tener ni la menor idea de lo que estaba ocurriendo. Frustrado, tensó la mandíbula y apretó fuertemente los dientes mientras comenzaba a encorvar su torso hacia adelante. Al tener sus brazos atados por detrás del respaldar de la silla aquella maniobra se le hacía difícil, y lo único que conseguía en el proceso era lastimarse las extremidades al forzarlas. Sin embargo el varón persistía, se encorvaba un poco hacia el frente, retrocedía, tomaba un respiro, y luego volvía a repetir la maniobra con fuerza. Luego de varios intentos pudo oírse un muy suave crujir por parte de la madera que empezaba a resentirse por el maltratado. Poco a poco en cada ocasión que él se movía hacia adelante el respaldo se doblaba un poco, y cada vez más.

....Con un gruñido de dolor, y del esfuerzo físico realizado, el mercenario finalmente logró forzar lo suficiente la madera como para que en uno de los varios intentos su torso consiguiera encorvarse por completo el respaldar se quebrara hacia adelante, separándose del resto de la silla. Hecho eso, el pelirrojo logró ponerse en pie, instante en el que el respaldar, sujeto entre su espalda y sus brazos, terminó por caer al suelo. Pero todavía quedaba un largo camino por delante: estaba levantado, sí, pero con sus brazos todavía bien atados.


....- Como que luego de esto no volveré a recibir bebida gratis de un tabernero sospechoso, ¿eh? - Comentó en voz baja y con tono bromista para liberar un poco de tensión. Su mirada recorrió el oscuro sitio en el que estaban encerrados y reparó en el pequeño agujero frente a la arquera, desde donde surgía algo de luz. Su mente rápidamente se activó. Caminó hasta lograr ubicarse delante de su compañera, aunque no obstaculizando el paso de la luz, y le dio la espalda, dejando sus muñecas atadas cerca de su rostro. - Esta soga no es tan débil como pensé, y no está muy bien atada. No podré por mí mismo. Intenta ver si con la boca consigues desatarla o al menos aflojar el nudo. Con las manos libres yo podré devolverte el favor.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 11, 2015 2:01 pm

Argus tardó más de lo esperado en reaccionar, aunque se alegró de que aún siguiera vivo. Lo cierto es que aquello no le extrañó, pues según los captores que habían hecho la ronda, Argus era su objetivo y no le dejarían morir por el momento. Lo realmente insólito fue el por qué ella sí seguía con vida, cuando estaba claro que sólo era un pequeño obstáculo en el camino. El mercenario siguió ubicándose y soltando palabras inconexas. En cierto momento, a Quinn le pareció que se le trababa la lengua como si ésta hubiese sufrido realmente todas las consecuencias del somnífero. De repente, Quinn notó un movimiento leve que fue intensificándose cada segundo. Argus estaba intentando forzar la silla y romperla bajo su propio peso mientras se abalanzaba de adelante hacia atrás con brusquedad.

Tras lo que pudo parecerle una eternidad, Argus logró grandes resultados, aunque no pudo soltarse de la fuerte soga que le aferraba a aquella silla, ahora sin respaldo. Había conseguido librarse de la silla y tener mayor libertad de movimiento, pero aún seguía con aquella odiosa cuerda cuando se levantó. -Como que luego de esto, no volveré a recibir bebida gratis de un tabernero sospechoso, ¿Eh?- Bromeó el mercenario con un tono fuera de contexto. Quinn no supo si tomárselo realmente en broma o reprocharle a su compañero aquella actitud ante la peligrosa situación en la que se encontraban. La chica prefirió lo primero y le siguió el juego. -Al menos tú estás acostumbrado a despertarte sin conocer dónde lo haces...- Rió haciendo referencia a su problema con el alcohol.

Argus se ubicó delante suya y le dio la espalda, mostrándole el nudo que ataba sus manos. El mercenario indicó que le intentara desatar utilizando sus dientes. Quinn intentó descubrir el cabo suelto para tirar desde él y así ir retirando poco a poco el nudo. -Acércate más- Insistió mientras se estiraba sobre la silla e hincaba el colmillo. Con sumo cuidado y destreza, pudo quitar varias vueltas que estaban preparadas para aumentar la presión en caso de forzar. Cuando quedaba poco más de la mitad le pareció escuchar de nuevo unas voces que se acercaban.

La tensión era palpable. Debían decidir si volver a sus posiciones e intentar no ser descubiertos o pasar a liberarse mutuamente. La primera no sería posible al haber destrozado la silla sobre la que Argus descansaba, aunque la segunda tampoco, pues no les daría tiempo suficiente para liberarse antes de que el hombre que originaba aquella voz regresara. Los pasos se acercaron aún más hasta el umbral de la puerta. El desconocido intentó abrirla usando el pomo, pero no llegó a entrar. -Maldita sea, he olvidado la llave- Comentó con pesadez justo antes de volverse a ir por donde había venido.

-Hemos tenido suerte. ¡Apresúrate y quítame esto de una vez!- Comentó con insistencia pero sin que llegara a parecer una orden. Mientras Argus la liberaba le confesó la verdad: -Les he escuchado hablar antes. Decían que tú eras el objetivo, no yo. También dijeron algo de una presa. ¿Que querrán decir con eso?- Preguntó.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Miér Nov 11, 2015 4:18 pm

....Fue notando cómo la muchacha iba teniendo éxito en su intento por ayudar al varón con la atadura. Sus muñecas cada vez se sentían menos presionadas y él mismo comenzaba a colaborar moviendo éstas con insistencia para ir aflojando la cuerda todavía más. Finalmente pudo sentir cómo sus manos se encontraban en libertad mientras la soga caía al suelo. Se dedicó unos pequeños segundos para agacharse y recoger ésta, colocándosela al hombro. Ya que estaban sin armas cualquier cosa le serviría para intentar defenderse en caso de ser necesario.

....Unos pasos se hicieron presentes y resonaron el silencio del lugar en el que se encontraban cautivos. Su mirada se intercaló entre el rostro de la arquera y el origen del sonido. Sospechaba que si se dedicaba a intentar soltarla perdería demasiado tiempo y sus captores les descubrirían. En su lugar el mercenario caminó tan lenta y silenciosamente como pudo hacia la puerta, totalmente dispuesto a arremeter contra el hombre tan pronto éste asomara su cara. Afortunadamente la circunstancia se volteó a favor de ambos, y el secuestrador tuvo que regresar sobre sus pasos para buscar las llaves. Eso le daría el valioso tiempo que necesitaba para continuar.

....Volvió a aproximarse hasta la silla en la que se encontraba su compañera, pero en vez de dedicar toda su atención a la soga, decidió tomarse unos segundos en sujetar el asiento de la chica y levantarlo con cuidado. Le resultaba pesado, pero se encontraba bastante acostumbrado a levantar algo de peso en su día a día en el gremio. Su intención era girar la silla para que la joven le diera la espalda al orificio que creó en la pared y que así la poca luz que ingresaba iluminara la cuerda. Conseguido esto pudo poner manos a la obra... literalmente. Fue aflojando el nudo de manera presurosa, usando fuerza bruta en la cuerda cuando así hacía falta. -
¿Que yo era el objetivo? Vaya, y eso que no fui yo quien le ofrecía disfrutar de algo de piel. - Bromeó con una sonrisa mientras terminaba de deshacer el nudo, y cuando así lo hizo repitió el mismo procedimiento de antes: recoger la cuerda y echársela al hombro. Entonces dio un par de palmadas en los hombros femeninos para indicarle que podía ponerse en pie.

....- ¿Una presa, dices? - El varón repitió con gesto meditabundo. La única presa que le venía a la mente, o por lo menos la única relevante para él, era una que involucraba recuerdos no muy gratos. Pero, ¿qué posibilidades había de que sus secuestradores supiesen de eso? Debía de ser una coincidencia y nada más. Eventualmente el pelirrojo terminó por negar con la cabeza. - No, no me suena... o creo que no. Preferiría no sacar conclusiones anticipadas sin saber más por parte de esos hombres. - Tampoco deseaba hablar de ese recuerdo en particular salvo que fuese estrictamente necesario. Muchos años habían pasado desde la tragedia y era algo que había superado, pero la cicatriz permanecía ahí en su corazón, como recordatorio de lo que, para él, había sido un fracaso de su parte, uno causado por su propia debilidad e ineptitud de antaño. Trató de despejar su mente e idear una forma de salir de ahí, o de saber qué querían con ellos específicamente. Por suerte su mente no tardó demasiado en elaborar una pequeña idea, y esbozó una sonrisa pícara. - Creo que tengo una idea. Ya que no sabemos qué demonios pasa, haremos que ellos nos lo digan. Se supone que estaba por venir alguien, ¿cierto? - Con un gesto de la cabeza indicó la puerta por la que iba a entrar el misterioso hombre. - Me ubicaré a un lado de la puerta y tú al otro. Cuando entre, llama su atención para que voltee hacia ti y me dé la espalda a mí. - Cada instrucción la dio en voz baja para que no se oyera afuera. Le entregó a la chica una de las dos cuerdas y él se quedó con la otra, sujetándola en ambas manos. - Le rodearé el cuello con esto. Descuida, no lo mataré, pero así no podrá gritar. Lo arrastramos a la silla en la que estabas, tú lo atas con esa soga que tienes en las manos, y vemos qué le podemos sacar. ¿Qué opinas? - Una pregunta que quizá estaba un poco de más considerando que les quedaba poco tiempo, pero de todos modos estaba abierto a cualquier plan alterno. Y, mientras esperaba que la chica expresase su opinión al respecto, él fue adelantándose hacia su posición junto a la puerta en caso de que accediera.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Sáb Nov 14, 2015 9:14 pm

Argus golpeó sus hombros para señalar que ya la había liberado, aunque en realidad no hizo falta, pues ya no notaba la irritante presión que ejercía aquél nudo sobre sus muñecas. El dolor se esfumó poco a poco mientras el mercenario respondía a su comentario. Su expresión fue extraña, como si quisiese ocultar algo, aunque la chica no le dio más importancia de la que tenía y se apresuró a incorporarse en la sala, dejando detrás de sí la silla de madera. Lo relevante en ese momento era escapar del recinto y, si fuese posible, averiguar las razones de sus captores para haberles encerrado allí. Ya sabían que el objetivo era el mercenario, pero aún desconocían el por qué y para qué. -Debemos encontrar una forma de salir. Podríamos...- Dijo mientras señalaba el agujero de la pared, justo antes de ser interrumpida por Argus. -Creo que tengo una idea. Ya que no sabemos qué demonios pasa, haremos que ellos nos lo digan. Se supone que estaba por venir alguien, ¿cierto?- Preguntó como si no se hubiese enterado de lo que la chica iba a proponerle. -Así es. No debería de tardar demasiado y, si no me equivoco, creo que estamos encerrados en un sótano subterraneo- Indicó, aunque supuso que él ya lo sabía.

Su compañero le animó a ubicarse a un lado de la puerta, el opuesto al suyo, e intentar doblegar al tipo de la puerta para que éste les diese información relacionada con su situación. Quinn temía fallar en el intento, pues no quería saber lo que le harían a Valor en el caso de que se trastornaran los planes. De todos modos, la chica escuchó, acató todas las órdenes y recogió al vuelo la soga que el mercenario le lanzó. -Está bien, pero procura que no nos maten- Zanjó justo cuando se volvieron a percibir las pisadas distantes del guardia.

A poco pasos del umbral de la puerta, se pudo escuchar cómo el tipo buscaba la llave. El sonido agudo del metal formó un eco aun más irritante que el constante goteo de origen desonocido. Probó una llave, aunque no era la correcta. Probó una segunda llave, pero tampoco era la indicada. Un rugido de rabia contenida surgió cuando la tercera llave tampoco entró en el cerrojo. La chica miró a su compañero, incomprensible por aquella actuación. Quinn pensó que le habían dado el llavero al tipo más inútil de todo Elibe, aunque aquello le molestó aún más, ya que en ese caso, habían sido raptados por ése mentecato. Finalmente y tras probar cerca de una docena de llaves, se abrió la puerta de golpe. El tipo entró como si placara la puerta, quedándose a varios pasos de la entrada. Cuando éste descubrió que no había nadie en las sillas se giró rápidamente en busca de ellos y, cuando descubrió a Quinn, ya era demasiado tarde. Argus había actuado correctamente a su parecer, pero ahora le tocaba a ella hacer el resto y atarle junto a la silla. El tipo era totalmente desconocido para ella, ni tampoco encontraba algún rasgo físico que le llamara la atención. -¡Vamos, átale la boca antes de que empiece a gritar!- Ordenó con frustración mientras intentaba atar al hombre que no dejaba de patalear.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 15, 2015 1:09 am

....El mercenario podía sentir su corazón latir rápidamente y con violencia. Casi hasta creía que cada golpe resonaba en su pecho y hacía eco en la habitación donde habían sido apresados. Los segundos transcurrían y su captor, estúpido como él solo, no lograba terminar de encontrar la llave. Había perdido ya la cuenta de cuántos fueron los intentos antes de que finalmente la puerta cedió y se entreabrió, dejando que algo de luz empapase el recinto. Fue en ese momento en el que el hombre notó que las sillas se encontraban vacías y volteó a buscar con la mirada a los rehenes, encontrándose, justamente, con la muchacha. No le dio tiempo, sin embargo, de actuar contra ella ni responder. Una cuerda súbitamente le rodeó el cuello. El mercenario se había situado ya detrás de él y empleado justamente la soga con la que le habían atado las muñecas. Sosteniendo cada extremo, apretó cada vez más fuerte. Al secuestrador se le fue haciendo más difícil el respirar y sus forcejeos resultaron cada vez más débiles, con lo cual le fue bastante sencillo trasladarlo hasta la silla y obligarlo a sentarse.

....Cada intento por gritar o pedir auxilio era contestado con una presión mucho más violenta sobre su cuello, haciendo que el hombre incluso temiera oír los garganta crujir en cualquier segundo, y seguramente hubiera ocurrido así de no ser porque el corazón del mercenario no le permitía asesinar de forma tan indiscriminada a menos que hiciera falta. Y así el secuestrador, sometido, terminó siendo atado a la silla. El pelirrojo, antes de continuar, se apresuró en recoger las llaves del suelo y cerrar la puerta para que nadie más pudiese ver el interior. Luego acomodó la silla justo en frente del agujero realizado por la arquera para que la tenue luz que entraba iluminara el rostro del rehén que ahora tenían.


....- Parece que los roles se han invertido, ¿eh? - Comentó con sarcasmo el enorme varón mientras colocaba su diestra sobre la cabeza del hombre, cerrando el puño para sujetar varios mechones y jalar de estos con fuerza. Un gemido de dolor surgió de los labios del secuestrador. - Verás, la señorita y yo tenemos algunas preguntas, y me parece que si sabes lo que te conviene nos vas a responder. ¿Captas? - Empleó una voz suave y amable, pero podía percibirse entre cada palabra una amenaza latente. El criminal, sin embargo, no parecía intimidado por aquello y lo único que hizo fue escupir a los pies del pelirrojo. - Púdrete, imbécil. ¿Piensas que soy tan idiota como para hablar? Si crees que tus amenazas de mierda me dan miedo es porque no tienes idea de lo que me harán los otros si suelto la-... - No pudo terminar de hablar. El puño desocupado del mercenario golpeó brutalmente contra el rostro del rehén, cuya silla cayó hacia atrás por el impacto recibido. - ¡AGH, ¿QUÉ HACES, CABRÓN?! ERES UN CERDO HIJO DE-... - El pie del mercenario aterrizó sobre la boca del otro hombre, callándole de nuevo. - Déjame explicártelo de nuevo. La linda muchacha aquí presente y yo no estamos de mucho humor para todo el protocolo de los insultos y los golpes. ¿Qué tal si nos saltamos esa parte? Así tú conservas algunos huesos y dientes, y nosotros nos evitamos perder el tiempo. En serio.

....El hombre atado guardó silencio. Según lo que le habían dicho el pelirrojo debía de tener una conducta mucho más tranquila y amable, y recurría a métodos violentos en escasas ocasiones. Su actitud desafiante mostrada segundos atrás se encontraba respaldada por la seguridad de que no le iban a hacer nada, pero el individuo que lo interrogaba ahora mismo se mostraba muy distinto a aquel del que oyó. Tal vez tenía que ver con que sus informantes no habían visto al mercenario en una situación tan delicada, o de tan mal humor. Murmuró algunas palabras pero no fue posible escucharle, por lo menos no hasta que le retiraron el pie de la boca. - Está bien, está bien, cantaré como un maldito pajarito, pero muñeca, calma un poco a este salvaje. - Volteó su rostro para escupir a un costado. Su saliva se encontraba entremezclada con sangre por el golpe recibido. - ¿Qué quieren saber?
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 15, 2015 6:29 pm

Finalmente y gracias a la ayuda de Argus lograron capturar al desconocido. Sus intentos por gritar o soltarse fueron amparados por la brutalidad y rabia acumulada del mercenario, que hizo toda una demostración de sus dotes físicas. Quinn temió por la vida de aquél tipo, pues la fuerza de su compañero era demasiado elevada e incontrolable. Ella se limitó a obsevar la escena, mientras se concentraba en el interrogatorio. Estaba claro que la fuerza bruta era esencial para sonsacar información, pero no saldría nada relevante si no se hacían las preguntas adecuadas. Mientras tanto, Argus discutía con el desconocido, en clara ventaja pues tenía libertad de movimiento. -¡Ya basta Argus!- Ordenó, aunque no pareció escucharla.

El tipo de las llaves no estaba dispuesto a colaborar, por lo que siguió recibiendo una nutritiva ración de puños. El debate verbal no apareció por ninguna parte hasta que ambos se relajaron, no sin que el mercenario diese constancia de su presencia. -Está bien, está bien, cantaré como un maldito pajarito, pero muñeca, calma un poco a este salvaje- Dijo justo antes de escupir sangre de la boca, ahora con menos dientes que antes. -¿Qué quieren saber?- Preguntó finalmente, dando pie a que Quinn interviniera.

-No hacía falta esto Argus- Reprimió a su compañero con voz queda. La chica se acercó lentamente al hombre postrado sobre la silla y le agarró ligeramente de la barbilla para alzar su rostro y poder verle mejor. Era un hombre entrado en años, moreno y de fuerte complexión, aunque apenas era rival para el mercenario. -Bien, haré preguntas sencillas, por lo que espero respuestas igual de simples- Indicó mientras soltaba su barbilla y éste gruñía de dolor. -Doyle, me llamo Doyle. Por favor, dejadme marchar, yo no sé nada- Suplicó. Quinn reaccionó rápidamente y le abofeteó el rostro. El golpe no causaría herida, pero sí resultaría doloroso. -No estás en condiciones de pedir nada. Y ahora dime, ¿Dónde estamos y cómo salimos de aquí?- Dijo finalmente. -Ah... En un sótano, es el sótano de una casa... Malditos seáis, no se puede salir de aquí, es imposible- Confesó. -¿Cómo? ¿A qué te refieres? Te juro que si me estás mintiendo...- Quinn fue interrumpida. -¡Lo que digo es cierto! Estamos aquí encerrados. Un hombre vino y nos pagó una gran suma de dinero para que os encerráramos aquí abajo, a cambio de no dejarnos salir. Sólo podremos irnos de aquí cuando él venga- Su voz se calmó levemente. Quinn miró a su compañero dubitativa. -¿Cuándo llegará?- Preguntó. -Hoy mismo, hoy era el último día que debíais estar aquí, por eso bajé a comprobar si seguíais vivos...-

Aquellas palabras dejaron atónita a la joven. Su descubrimiento fue relevante, pues no podrían abandonar el lugar hasta que el jefe desconocido de aquella banda apareciera en el lugar. Ahora debían intentar averiguar quién era el cabecilla, dónde se encontraba Valor, dónde tenían sus armas, y lo más importante, cuántos guardias habían en aquél sótano subterraneo. Quinn le hizo una gesto con la cabeza a Argus para que éste siguiera el interrogatorio.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 16, 2015 12:33 am

....Inevitablemente sintió un poco de remordimiento por el reproche recibido por parte de la arquera. No se arrepentía de lo que había hecho, pero sí de la imagen que le había dado a la joven, en especial cuando parte de lo ocurrido había sido una actuación. Cada golpe propinado al rehén fue dado con intención, sin embargo no tenía el objetivo de lastimarlo de forma grave o que pusiese en riesgo su vida, muy a pesar de lo que había querido hacer creer al otro hombre. Solo esperaba que, más adelante, tuviese la oportunidad de aclarar aquel tema en particular con la muchacha, en especial si ésta formaría parte del gremio.

....Mientras la fémina tomaba la iniciativa de ser quien interrogara al hombre, el mercenario retrocedió un par de pasos, cubierto por la oscuridad de la habitación, y se quedó observándoles en silencio y pensativo. No estaba seguro de si el maltrecho secuestrador estaba mintiendo o no, pero si estaba diciendo la verdad aquella historia resultaba sumamente extraña. ¿Para qué lo querían justamente a él? Si deseaban matarlo pudieron haberlo hecho luego de dormirlo. Y si deseaban llevarlo con alguien, pudieron haberlo hecho simplemente. ¿Por qué justamente retenerlos durante un largo período?

....Al notar el gesto de su compañera el mercenario caminó hasta la silla en donde él antes había estado, y que ahora se encontraba rota, y la arrastró hasta colocarla por delante del rehén. Se sentó ahí, aunque procurando que no en un ángulo que bloqueara la poca luz que entraba y que justamente permitía que el rostro del otro varón fuese visible. -
Hace un buen rato les escuchamos hablar. Decían que querían capturarme, ¿eh? - En realidad él no había escuchado nada, pero la muchacha así mismo le había informado y no creía necesario precisar los detalles. - Lo que no termino de entender es qué razón había para traerla también a ella. Pudieron haberla dejado dormida en la taberna y haberme traído a mí. O simplemente dejarla tirada en algún callejón. ¿Por qué tienen que involucrarla a ella? ¿Eh? - En su voz se notaba la irritación que sentía. Le enfadaba sobremanera que arrastrasen a una persona inocente a un problema que tenía que ver con él y solo con él. Eso era, quizá, lo que más alterado le tenía en ese momento.

....El rehén sonrió a pesar de las circunstancias, con sus labios aún manchados de sangre. -
¿De verdad no te se te ocurre, grandulón? Por dinero, por negocios. No sé qué mierda querrán contigo, pero sí que sé lo que le espera a esa muñequita de allá. - En un gesto desagradable el hombre se relamió sus labios, limpiándose la sangre de estos en el acto, aún cuando quedaba más que claro que tal acción la había realizado para acentuar sus palabras, y lo que había implícito en ellas. En respuesta recibió una bofetada por parte del pelirrojo, aunque dada con el dorso de la mano para que los nudillos hiciesen su parte. - No tengo tiempo para rodeos. ¿Qué planean hacer con ella? - Su rostro se mostró más severo que nunca, y el otro hombre, ya sabiendo lo que le esperaba si lo hacía enojar de más, decidió colaborar. - Maldita sea, eres lento. La vendimos por unas monedas de más a nuestro contratista. Aunque a cambio no debíamos lastimar la mercancía, ni tampoco... ya sabes, ni tampoco usarla. La venderán de esclava. Por lo que escuchamos no tiene familia en este lugar, ni nadie a quien le importe su desaparición. Es joven, y de seguro algún ricachón pagará bien por ella.

....El sujeto había tocado otro tema delicado para el mercenario: la venta de esclavos. Se contuvo, sin embargo, de reaccionar violentamente y propinarle una paliza al hombre. Solo se llevó ambas manos al rostro y respiró profundamente durante unos cuantos segundos para calmarse y organizar las ideas. Hasta ahora tenían un pequeño vistazo de lo que ocurría: alguien pagó para retenerlos. Ese "alguien" tenía un interés personal hacia él, y por lo visto también participaba en el negocio de la venta de personas.

....- ¿Quién fue? Dime su nombre. - Clavó su mirada en los ojos del sujeto. Éste se quedó en silencio durante unos segundos. - Te lo preguntaré una última vez: ¿quién fue el que les pagó? Quiero su nombre ahora mismo. - La pregunta pareció hacerle gracia al interrogado pues lanzó una carcajada. - ¿¡Y yo qué voy a saber, idiota!? Me importa una mierda el nombre de quien me paga siempre y cuando me pague. No le pregunte, no me interesa. Y de todos modos, ¿para qué lo quieres saber? Solo podrán salir de esta pocilga cuando él llegue, y ya para entonces ustedes mismos comprobarán quién fue. - Los labios lastimados del rehén formaron una mueca que parecía ser una sonrisa victoriosa. Estaba presionando demasiado su suerte.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 16, 2015 8:45 pm

Como tenía previsto, Argus continuó el interrogatorio, aunque de una manera mucho más calmada. Quinn evaluó la situación y extrajo que la única forma de escapar de allí sería con ayuda exterior. Para colmo, no estaban sólos, al menos habrían dos guardias más. Si el carcelero tardaba más de la cuenta, sus compañeros podrían sospechar y probablemente les volverían a atrapar hasta la llegada del misterioso hombre al que tanto temen. El mercenario se situó frente al rehén y continuó el cuestionario de preguntas. Todo parecía girar en torno al dinero y a la trata de exclavos, lugar al que destinarían a Quinn si no salían de allí pronto. La chica sintió asco por aquél tipo, pero no erraba del todo: Quinn no tenía familia, vivía sóla y nadie se hacía cargo de ella. Esa era la realidad pura y dura, por lo que decidió no intervenir y golpear al tipo nuevamente. -Creo que ya hemos tenído suficiente por hoy, Argus. Larguémonos de aquí ahora mismo, seguro que logramos hallar una salida sin su ayuda- Indicó mientras le colocaba la soga al rehén en la boca y apretaba aún más las ataduras restantes. Para terminar, cogió el respaldo de la silla rota y le golpeó con ella en la cabeza, haciendo que se desmayara.

La chica halcón abrió la puerta que el mercenario había cerrado previamente y salió al exterior de la habitación. Supuso que Argus le seguiría en su camino. Lo cierto era que aún tenían muchas preguntas que realizar, pues no sabían dónde se encontraban Valor ni las armas, además de dónde se hallaban el resto de captores. Intentó que no se le notara, pero no podía pasar un minuto más sin Valor y empezaba a desesperarse.

El sótano era prácticamente idéntico en toda su totalidad, por lo que no era difícil perderse por aquél laberinto de paredes húmedas y suelo arenoso. Los pasillos, iluminados por discretas bombillas colgantes, indicaban el posible camino a seguir, el cual siguieron sin dudar. -Debemos tener cuidado, no deberían de tardar mucho en volver a hacer la ronda los dos tipos restantes. En el caso de que sólo haya dos...- Comentó. Mientras esperaba la respuesta de Argus, siguió al frente y descubrió una puerta cerrada, la primera que se encontraban. Quinn giró el pomo lentamente para no hacer demasiado ruido, pero por desgracia no cedió. La chica observó a través del ojo de la cerradura y fue entonces cuando vislumbró las armas que llevaban consigo antes de ser capturados. -¡Argus, son las armas! Intenta buscar una manera de abrir la puerta- Indicó. Quinn avanzó varios metros hacia el siguiente cruce para ver hacia dónde llevaba la ruta, pero todo seguía siendo igual. Sólo deseó no dar vueltas en círculos y aún menos, perder a su compañero.

Disculpa por la poca originalidad del mensaje, sé que podría haber hecho algo mejor, pero es realmente tarde y estoy bastante cansada.







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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Lun Nov 16, 2015 11:29 pm

Off rol:
¡Ninguna disculpa! El post estuvo bastante bien, no fue poco original ni estuvo mal. Tampoco te preocupes mucho por forzarte a ti misma, si llegas cansada a tu casa, descansa, no pasa nada por uno o dos días de espera~.

....El mercenario asintió con la cabeza ante las preguntas de la joven. No sabía si la decisión de ella se debía a las respuestas que había escuchado y que la involucraban o no, pero él mismo lo consideraba la opción más sabia dada las circunstancias. No tenían demasiado tiempo como para perderlo interrogando a tal escoria que no terminaba de colaborar, y a quien había que sacarle las respuestas con amenazas y presiones. Se levantó de la silla y dejó que ella se encargara de amordazar y dejar inconsciente al hombre mientras él mismo caminaba hacia la puerta por la que vinieron. La abrió y dejó que la fémina saliese antes de él, y una vez hecho eso cerró la puerta. - Dame un momento. - Se detuvo frente a la puerta y comenzó a pasar por la misma laboriosa tarea que su secuestrador: intentar las llaves hasta dar con la que correspondía a la puerta. Por fortuna en el caso de él consiguió la adecuada solo al sexto intento. Puede que aquello les hubiese quitado valioso minutos de su tiempo, pero era una inversión. Cuando los otros secuestradores fuesen a verlos conseguirían la puerta cerrada y perderían tiempo buscando las llaves, llaves que él traía consigo. Si tenían alguna otra copia deberían volver a buscarla. Fuese como fuese, el tiempo perdido se multiplicaría a su favor más adelante.

....Empezó a seguirla a lo largo de los laberínticos pasillos del sótano. Esperaba que la joven supiese hacia dónde los conducía ya que él no tenía la menor idea. -
Siento lo de hace rato. - Comentó, en parte para llenar el silencio que se había creado mientras buscaban una salida, y en parte por aprovechar el momento para aclarar la escena ocurrida durante el interrogatorio. - Las amenazas y los golpes allá en la habitación, parte de todo eso fue actuación. No me agrada recurrir a la violencia si no es necesario, y de ser necesario no me gusta recurrir a ella más de lo debido. Si me tomaba muy a la ligera el asunto la escoria esa no nos hubiera tomado en serio ni contestado, creo. Tenía que amenazarlo, y darle un par de golpes para que se lo creyera. Si te unirás a mi grupo creo que es bueno dejar eso claro, para que no te hagas una idea equivocada de la persona que te invitó al gremio. - Sus palabras tenían un pequeño matiz de seriedad y honestidad. Y habiéndose sacado eso del pecho apresuró un poco más el paso.

....Finalmente llegaron hasta una puerta, y las palabras que pronunció de lo que había más allá de ésta infundieron algo de ánimo y esperanza en el mercenario. Si recobraban sus pertenencias estarían en menos desventaja. La muchacha le había dado instrucciones de encargarse de la puerta, y lo primero que se le ocurrió fue derribarla. Sin embargo ésta parecía bastante sólida. Romperla tomaría tiempo y resultaría demasiado escandaloso. Fue entonces cuando recordó el llavero que robó del sujeto al que dejaron inconsciente. Se adelantó hasta la puerta y comenzó a probar las llaves una a una. No supo cuántos intentos le tomó, y para él, entre sus nervios y ansiedad, fue una eternidad, pero finalmente oyó el cerrojo ceder, y el umbral abrirse ante ellos.

....Se trataba de una habitación pequeña iluminada con algunas lámparas de aceite. En algunas mesas estaban tiradas las pertenencias de ambos, y en un rincón podía apreciarse una jaula cubierta por una gruesa tela mugrienta, en donde posiblemente descansaba el halcón. -
Apresurémonos. Recojamos nuestras cosas y larguémonos de aquí. - Y él, por su parte, así lo hizo. Se adelantó hasta la mesa y comenzó a recoger todo lo suyo: una espada que ató a su cintura, un par de bolsas de cuero que ató en el lado contrario, y su armadura, maltrecha y abollada, la cual se empezó a colocar con manos presurosas.

....Cuando estuvo por marcharse notó algo debajo de la mesa. Se trataba de un pequeño cofre mal tapado con una manta. Apartó la tela y sacó el cofre de su lugar para poder abrirlo. En su interior había numerosas cosas, posiblemente de valor: cubiertos de plata, figurillas de oro o de piedras preciosas, algunos documentos... y pequeñas bolsas de oro. El varón sonrió ante lo visto y sacó las bolsas, recogiéndolas y subiéndolas hasta la mesa. No era un ladrón ni le gustaba tomar lo que no era suyo, pero estaba totalmente seguro de que aquel dinero ni siquiera le pertenecía a los secuestradores, y que jamás llegaría a manos de sus auténticos dueños. Se ató las pequeñas bolsas junto a las suyas propias, cerró y tapó el cofre y lo volvió a colocar en su lugar. -
Al salir de aquí nos repartimos este pequeño botín. No sé lo que opines, pero creo yo que nos lo deben por el mal rato que nos han hecho pasar a tu ave, a ti y a mí. A esto le llamo justicia. - Le comentó con una sonrisa cómplice mientras esperaba fuera de la habitación, dándole tiempo de recoger sus cosas y vigilando mientras tanto.

Aclaratoria:
Se me ocurrió añadir la escena del oro robado para justificar el dinero que obtendremos al finalizar el tema por el cierre del mismo. Me pareció idóneo darle una justificación dentro del rol en esta trama en particular que nos lo facilitaba tanto.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

Mensaje por Invitado el Dom Nov 22, 2015 11:18 am

Quinn se alegró al descubrir que su compañero ya había logrado desbloquear la puerta cuando volvió al pasillo. Por desgracia no había tenido suerte a la hora de descubrir una posible ruta, por lo que deberían seguir a ciegas. Ella esperaba que Argus la abriera por la fuerza, pero no cayó en la idea de que llevaban consigo el llavero del carcelero, el cual podía abrir casi todas las puertas del lugar. Era una habitación de pequeñas dimensiones, ligeramente iluminada por lámparas de aceite que colgaban de las paredes. Argus destapó un objeto metálico cuando entró, descubriendo a Valor en ese instante. -¡Valor, estás aquí!- Se sobresaltó al ver al halcón. Quinn se avalanzó sobre la jaula y la abrió a toda prisa. El halcón reaccionó tarde pues debió adaptar su vista al lugar y posteriormente reconocer a su dueña. Por suerte para ellos, la jaula estaba cerrada con un pestillo sencillo de abrir. Valor izó el vuelo lentamente y se posó sobre el hombro izquierdo de Quinn con una habilidad innata. -Te estaba echando de menos amiguito- Se sinceró. Para terminar, cogió su arco y se lo ajustó al hombro derecho, no sin antes recuperar su carcaj y colocárselo en la espalda. Argus por su parte, se armó con su espada y se vistió con su armadura de cuero. Cuando estuvieron a punto de irse, el mercenario descubrió un pequeño cofre lleno de objetos varios, desde documentos hasta dinero posiblemente robado, pasando por joyas de diversos minerales y lo cogió sin contemplaciones.

-Al salir de aquí nos repartimos este pequeño botín. No sé lo que opinas, pero creo yo que nos lo deben por el mal trato que nos han hecho pasar a tu ave, a tí y a mí. A ésto le llamo justicia- Indicó. -Me parece justo, es un pago por el tiempo que nos han hecho perder. Sólo espero que no te dificulte llevarlo después, recuerda que aún no estamos sólos- Advirtió. Ambos partieron de la habitación y regresaron a los pasillos laberínticos del sótano.

Tras aproximadamente  veinte minutos siguiendo lámparas de aceite, pudieron escuchar unos ligeros susurros procedentes de un pasillo contiguo, frente a ellos. Con sigilo y paso lento lograron alcanzar el lugar y descubrir a dos hombres, probablemente los mismos que pasaron por su prisión dialogando. -Argus, mira...- Susurró mientras indicaba con el índice la ubicación de la salida, justo al lado de donde los guardias se encontraban. -¿Qué hacemos? Podemos aprovechar que están de espaldas y no nos ven e intentar alcanzar la salida- Propuso. Quinn sabía que no era buena idea, pues el sigilo no parecía ser el punto fuerte del mercenario.

Al final de la habitación, unas escaleras de piedra ascendían hasta una puerta de madera cerrada a cal y canto. La chica supuso que sería la puerta bloqueada desde el exterior, la puerta que sólo abriría la persona indicada.

Me parece bien lo del oro, tiene todo el sentido del mundo.
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Re: Expandiendo Horizontes [Privado]

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