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[Campaña de liberación] La tinta es para siempre [Priv. Thoth]

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[Campaña de liberación] La tinta es para siempre [Priv. Thoth]

Mensaje por Bâhir el Vie Abr 14, 2017 4:38 pm

-Entonces… ¿Estáis completamente seguro de que este es el lugar correcto?-

La pregunta del mercenario de pelo canoso, un lobo viejo de docenas de batallas, quedo suspendida en el aire mientras los receptores de la misma miraban hacia otro lado. Hacia el frente, hacia una fortaleza de gran tamaño, aún en pie a pesar de los ataques de emergidos que habían derribado el gran imperio de Valm. En la imponente estructura de piedra estaban clavadas las pupilas de un joven de no más de diecisiete inviernos, de pelo negro como el carbón y rostro pecoso, y el de alguien más mayor, de piel oscura y pelo aún más, pero con ojos ámbar llenos de sabiduría y conocimiento, pero también de preguntas y dudas que tal vez nunca tuvieran respuesta. -Que dices muchacho… ¿Este es el correcto?- El hombre habló con un acento llamativo, uno al que no estaba acostumbrado ninguno de los hombres que formaban aquella expedición, pero también con una voz calmada y profunda, que invitaba a escucharla con atención, reflexionando sobre cada palabra que saliera de aquellos labios gruesos pero firmes.

Aquel hombre era Bâhir, nombre conocido en todo el ducado de Shindhu y entre ciertos clanes de la gente del desierto de Hatari, muy al norte de donde se encontraba en ese momento, en los restos de Valentia, en el sur del mundo. Allí, su nombre no era sino el de un extranjero, con una pronunciación difícil y aspecto misterioso, que invitaba a la desconfianza de muchos habitantes de aquel paraje desolado. Sin embargo, las palabras correctas y una bolsa con monedas resplandecientes habían servido para cambiar las dudas por el servicio que el extranjero buscaba: Víveres, un guía y hombres dispuestos a cruzar un continente plagado de emergidos. Aquello había sido varias lunas atrás, cuando había desembarcado al noroeste de Valentia y había partido hacia el sur, en pos del lugar que había localizado según sus investigaciones, una fortaleza donde el ejército del Gran Conquistador había guardado los diarios de guerra de uno de sus mayores generales. Obtener tales obras no solo sería una ganancia histórica e intelectual, sino que abriría la mente de Bâhir a nuevas ideas militares, muchas de las cuales seguramente no conocería al haberse desarrollado en un entorno desconocido para él… Sin embargo, la fortuna había decidido jugarle la peor pasada posible, pues el fuerte al que le había llevado su búsqueda estaba abandonado y vacío, ocupado solamente por un pequeño grupo emergido y tesoros menores que los habitantes se habían olvidado de recoger en su prisa por escapar. No todo fue mala suerte, sin embargo, dado que un habitante de una aldea cercana le informó de que el destacamento de aquel fuerte había recibido orden de partir hacia el noreste cuando comenzó la invasión, en pos de reforzar una fortaleza aún mayor, llevándose con ellos todo lo que consideraran de valor. Según supo también el extranjero, además de la situación de la zona sur del continente, varias personas de aquella aldea habían tenido que irse con los soldados debido a decreto de los gobernantes, por lo que aquella nueva había quedado grabada en las mentes de todos, al igual que el destino exacto al que enviaron a sus seres queridos. Con información renovada, y la compañía de un grupo mercante que les ayudaría a llegar hasta una zona cercana a cambio de la protección que ofrecía un grupo numeroso como aquel, el grupo de escolta que Bâhir había formado a su alrededor consiguió llegar a su destino, tras mucho más tiempo del que había sido calculado en un inicio.

Un asentimiento silencioso fue la respuesta de aquel joven, quien había viajado desde Chon´Sin tiempo atrás y ahora regresaba a casa como oficial comerciante, un oficio que traía diversos recuerdos a la mente del hombre de piel oscura. -Muy bien. Regresa a la caravana y entrega este mensaje: Si antes del amanecer no hemos regresado, continuad hacia el norte sin mirar atrás. ¿Entendido?- Otro asentimiento, otra respuesta sin palabras, y el muchacho salió corriendo en dirección contraria al grupo armado, hacia donde la caravana se había detenido para pasar la jornada, dando descanso a los caballos por un tiempo y calma a los conductores.

Sin embargo, no habría descanso para los guerreros de aquel grupo que Bâhir había conseguido juntar. Repasó sus ocho rostros, diversos en edad y género, pero todos con la mirada del guerrero preparado para todo antes de luchar. Se habían enfrentado a los emergidos varias veces ya por el camino, habían tenido que enterrar a otros dos bravos hombres que se habían lanzado a la aventura, y solo la promesa de una gran recompensa en el interior de aquel edificio les había mantenido junto al extranjero de piel oscura durante tanto tiempo. -No creo que haga falta recordarlo, pero lo haré igualmente. Nos adentraremos en un espacio cerrado y oscuro, y es muy probable que los emergidos aparezcan de entre las sombras sin avisar… Así que tened las almas listas y el corazón sereno, pues una vez atravesemos el portón no habrá vuelta atrás.- Todos ellos asintieron, en mayor o menor levedad, comprendiendo la situación a la que se enfrentaban y lo que tendrían que combatir si deseaban ver cumplida la promesa de riquezas que habían recibido tiempo atrás.

-No perdamos más tiempo entonces.- No hubo duda alguna en sus movimientos. De forma serena y tranquila, Bâhir levantó la rodilla que había colocado en el polvoriento suelo y comenzó a caminar por la vieja carretera en dirección al gran portón de la fortaleza a la que se dirigía, sin hierro ni madera que protegiera su entrada, pero si emergidos en su interior que intentarían frenar a los viajeros, a aquellos hombres que habían recorrido medio continente hasta llegar allí, cada uno movido por sus propias ambiciones… Sin embargo, por encima de su deseo de conocimiento, la prisa por terminar y regresas a su lugar de origen era lo que más pesaba en su mente, lo que más le impulsaba a avanzar y terminar con el cometido que el mismo se había impuesto, para así poder regresar al lugar en el que más le necesitaban: El ducado de Shindhu.

“Duquesa… Aguantad un poco más. Pronto estaré de regreso.”


Última edición por Bâhir el Dom Mayo 28, 2017 4:01 pm, editado 1 vez
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Re: [Campaña de liberación] La tinta es para siempre [Priv. Thoth]

Mensaje por Thoth el Jue Mayo 11, 2017 10:57 am

Llevaba ya tiempo investigando aquel libro, un libro que no provenía de ningún continente en que hubiera estado, provenía de Valentia y trataba sobre la fe de los dos dioses hermanos, Mila y Duma, dos dioses muy diferentes. Ella solo quería sobreproteger a sus feligreses, como una madre protege a sus hijos, pero de una manera extrema, solo queriendo que sus hijos se diviertan, que no se esfuercen ni trabajen para realizar sus sueños, dándoles ella todo. Por el contrario, Duma era completamente diferente, creyendo que la mejor forma de demostrar su fe era esforzándose, trabajando duro, siempre luchando y con enfrentamientos, para conseguir algo hay que ganárselo. Al halcón le llamaba la atención todo aquello, sobretodo sentía que había encontrado una fe nueva, una fe que seguir y que devolver a la vida.

Por esas razones y también porque las tres islas del sur de Jehanna donde se ubicaba Senay se estaban quedando bastante pequeñas para la gran población que se estaba acumulando allí, agotando recursos y sin espacio para mas fue que decidió viajar. Antes de llevar a todo su pueblo hacia un destino algo desconocido, prefirió ir el junto con algunos de sus hombres mas confiables, aquellos que siempre le seguían, fuera cual fuera el destino. Fue así como empezó el largo viaje de aquellos halcones. Aunque fuese largo, sus ánimos no decaían, tenían la promesa de encontrar un nuevo hogar, con aquel viaje además encontraron la mejor ruta para llevar los barcos hasta el noroeste de Valentia, donde el libro decía que se encontraban los antiguos vestigios de una civilización y una fe mucho mas antiguas que El Gran Conquistador.

Pasaron muchas penalidades, aguaceros y fuertes vientos los retrasaron pero al fin llegaron al esperado lugar. Una zona llena de montañas, una zona barrida por los vientos y en la que no parecía haber demasiada flora, sin embargo, desde vista de pájaro se podía ver un enorme río que cruzaba casi todo el reino, parecía una especie de ciénaga, algo así como un pantanal. Los fuertes abundaban en aquel lugar. Una vez aterrizaron en el lugar indicado pudieron conocer a los indígenas de la zona, personas que luchaban cada día contra la amenaza de los emergidos, que vivían para luchar un día mas. En un principio aquellos hombres y mujeres los veían como monstruos, como seres extraños, no parecían tener gobernantes fijos, parecían dividirse en pequeños clanes y había un líder en cada uno de ellos. -Vengo a traer la justicia, vengo a traer prosperidad, y con esfuerzo, guerra y sangre conseguiremos que este lugar sea...el lugar que el grandioso señor Duma quiere que sea.

Los mas jóvenes no entendían aquellas palabras, que a los mas viejos y sabios si había llegado, estos habían oído hablar de aquel dios y pronto aconsejaron a sus lideres, debían seguir a aquel que traería de vuelta a Duma, al elegido que liberaría su hogar de las garras de los emergidos. Aquel que traería poder y fuerza, algo que valoraban mas que nada por aquellos lares. Aquel que caería de los cielos. Algunos de aquellos hombres les dijeron que debía conseguir algunos de los fuertes que los emergidos habían conseguido quedarse para ellos, sobretodo uno de los mas importantes, aquel que el propio Gran Conquistador había usado personalmente, donde guardó gran parte de sus obras. Antes de nada Thoth mando a uno de sus hombres hacía las islas, debían empezar a movilizarse hasta aquel lugar, hasta el Noroeste de Valentia y cuando este se alejo volando, Thoth empezó a volar en dirección contraria hacia el fuerte que le habían dicho junto con los compañeros que le quedaban.
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Re: [Campaña de liberación] La tinta es para siempre [Priv. Thoth]

Mensaje por Bâhir el Dom Mayo 28, 2017 4:02 pm

Cada paso que el maestro historiador daba sobre la tierra levantaba una pequeña polvareda, signo de un camino endurecido por el uso, la cual dejaba durante su breve existencia motas de oscuro color en las ropas de viaje del mago y sus acompañantes, aunque ninguno de ellos otorgaba importancia alguna al estado de sus vestimentas al tener su atención puesta en sus alrededores, tratando de encontrar señales de los emergidos que con toda seguridad habitaban el fuerte, y que tal vez se encontraran fuera del mismo por azares del destino. Tal vez fuera solo un pequeño grupo el que hubiera en el exterior de los muros, tal vez ninguno si los dioses les sonreían. Pero también era posible que encontraran a una legión de los seres que habían acabado con aquella tierra, lo que sería una señal de muerte segura para todos ellos, desde el primero hasta el último. Pero ninguno había planeado morir en aquel paraje muerto, a la sombra de una fortaleza olvidada. Y de entre todos ellos, ninguno planeaba con mayor ahínco y voluntad el sobrevivir a la misión que se presentaba frente a ellos que Bâhir, quien reflejaba en su rostro la determinación que le había acompañado desde que había puesto un pie fuera de la ciudadela de Shindhu, una compañía que le había ayudado a avanzar en cada situación de desesperación y peligro, y que había conseguido llevarle hasta las mismas puertas de su destino.

-Preparaos para el combate.- Levantando su puño izquierdo, el nómada de las arenas dio la señal para que los hombres y mujeres bajo su contrato sacaran sus respectivas armas, gesto que fue seguido de forma eficiente por el sonido de espadas siendo desenvainadas, metal cortando el aire y arcos siendo tensados. Por  sí mismo, el historiador llevó mano a su morral de viaje, el cual se balanceaba en su espalda, sacando el mismo el último tomo mágico que le quedaba desde que había salido de la ciudadela. Un ejemplar de magia de fuego, su favorita y predilecta, el cual había decidido proteger hasta el momento de usarlo en un espacio cerrado como en el que estaba a punto de ingresar, donde serviría tanto para atacar a los infernales seres que buscaban el fin del mundo como para iluminar los oscuros pasillos y recovecos de la estructura de piedra. “Todo está demasiado tranquilo. ¿Acaso solo rondarán el interior?” Sus ojos se movían de un lado hacia otro constantemente, tratando de detectar alguna señal que le indicara la presencia de los emergidos que con seguridad había allí. Polvo levantándose, metal entrechocando, algún reflejo extraño de la luz solar… Cualquier cosa que le indicara que se estaban acercando a la batalla. Pero, allá donde mirara, solo veía tierra y piedra, con la excepción de la oscuridad que le esperaba cuan atravesara junto al grupo de mercenarios la inmensa puerta de la fortaleza.

Solo cuando estaban a veinte pasos de la entrada, a la sombra ya del arco que daba lugar al patio de armas del edificio, Bâhir levantó su mano completamente estirada, dando la orden de detenerse a sus acompañantes. El estratega sabía bien que alguno de ellos juzgaba sobre su valor, pero la realidad era que aquella situación no le gustaba nada. Todo estaba calmado, demasiado calmado para ser un territorio que los emergidos habían tomado tiempo atrás. La zona debería estar infestada, pero no se habían tropezado con uno desde días atrás, al poco de dejar el poblado del sur. ¿Acaso esa zona estaba abandonada tal y como aparentaba? -Qué hacemos sire. ¿Entramos?- El mercenario de cabello cano se adelantó en palabra a sus compañeros de profesión, haciendo que las miradas de todos ellos se clavaran en el mago extranjero, quien llevó su mano libre al mentón mientras clavaba su mirada en el frente, en la derrumbada puerta que daba acceso al interior del edificio una vez se cruzara el patio. -Tan bien como yo sabéis que esto huele a trampa… Pero en ningún momento se nos confirmó que la muralla estuviera quebrada por punto alguno, además de que la piedra se ve fuerte y no vimos derrumbe de cascote alguno en la lejanía. Otro punto de acceso es imposible.- Puede que solo estuviera pensando las cosas de más, algo que hacía de costumbre sin darse cuenta, pero Bâhir no estaba dispuesto a jugarse la vida de todos ellos ante la posibilidad de que solamente estuviera teniendo un mal presentimiento. Cualquier opción que tomara a partir de ese punto sería arriesgada y peligrosa, y cualquier paso podría ser el último si no estaba seguro de que la opción a tomar era la única que certificaba, lo máximo posible, la seguridad de todos ellos.

-Chico, ¿eres capaz de disparar por encima de la muralla?- Girando el rostro hacia atrás, el mago miró fijamente a uno de los mercenarios, un joven que no había vivido más de diecinueve primaveras pero que manejaba el arco como a pocos había visto hacer el profesor. -No tiene que tener fuerza letal siquiera. Conque pueda sobrepasar el muro y caer al otro lado será suficiente.- La muralla era alta, pero no tanto como para que una flecha disparada con el ángulo correcto y la fuerza necesaria alcanzara su punto superior y lo cruzara de lado a lado… Por suerte, el arquero se tomó la pregunta del extranjero como un desafío, algo normal en la gente de su edad, y con paso firme se adelantó al resto de su grupo hasta situarse a no más de cinco pasos de la imponente estructura. Sin embargo, esto no frenó el empeño del arquero en hacer ver a su contratista de piel oscura sus habilidades con el arco, por lo que tomó posición con cautela, sacando una flecha del carcaj que llevaba a su espalda y cargándola en la cuerda mientras calculaba la dirección del tiro, hacia donde debía disparar y como para llevar a cabo lo que se le había mandado… Tras algo más de medio minuto de espera, la cuerda del arco fue soltada y la flecha salió disparada hacia arriba con una ligera curva que, para agradable sorpresa del mago, hizo al virote de madera y bronce pasar sobre la piedra y cruzarla hacia el otro lado. “Ha utilizado la brisa para que impulse su lanzamiento hacia donde deseaba, pero sin dejarse llevar tanto como para que lo hiciera antes e impactara contra la piedra o tanto como para que cayera sobre la muralla. Impresionante hazaña para alguien tan joven.” En vez de hacer al chico retroceder, Bâhir le indicó que esperara en su posición, llevándose un dedo luego a la oreja para indicar al arquero que prestara atención a la caída de la flecha, en pos de escuchar algo que sucediera en el otro lado del muro.

En menos de lo que esperaba, el chico regresó corriendo hasta donde estaban los demás mercenarios y el profesor, con gesto de sorpresa pero también algo temeroso, lo que confirmó inmediatamente las sospechas del estratega: La flecha había sobresaltado a los emergidos y estos habían hecho algún sonido lo suficientemente alto como para ser escuchados. Un chasquido metálico, gruñidos… Daba igual, porque la información había sido recogida por los dos bandos. -No hace falta que digas nada muchacho. Toma tu posición tras tus camaradas.-  Un asentimiento, no solo del arquero sino de los mercenarios en general, indicó que todos ellos habían captado el plan de acción que Bâhir había planeado. -Avanzad lentamente, aparecerán en cualquier momento.- No era fe ciega, sino conocimiento previo de las habilidades del hombre de piel oscura lo que hizo que los soldados de fortuna se colocaran en formación rectangular, con lanzas al frente y arqueros detrás, protegiendo ambos flancos con hachas y con el estratega del ducado del desierto en el centro de la última fila, atento a todo lo que iba a suceder a partir de ese momento.

Los emergidos sabían ya que estaban allí. La cuestión real era si se lanzarían sobre ellos inmediatamente o esperarían a la ocasión perfecta para tomarlos por sorpresa y terminar con las vidas humanas con la facilidad que la guadaña necesita para sesgar el trigo.
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Re: [Campaña de liberación] La tinta es para siempre [Priv. Thoth]

Mensaje por Thoth el Miér Jun 28, 2017 1:16 pm

Aquel lugar necesitaba una segunda oportunidad, no podía dejar a todas aquellas personas rumbo a la deriva. Los emergidos habían conquistado aquel lugar y sus gentes habían tenido que adaptarse a los emergidos, se escondían de ellos y buscaban las carroñas que dejaban. Aquello no era vida, solo era sobrevivir día si y día también, se merecían una vida plena y el tenía pensado dársela en cuanto pudiera implementar Senay por completo. Desde el aire podía ver toda la extensión de tierra que recorría el lugar, era enorme. Grandes montañas recorrían todo el territorio, picos rocosos y algo que llevaba notando desde hacía tiempo un viento constante, aquello podía ser bueno para el vuelo, sobretodo porque las corrientes eran favorables y ayudaban al halcón a poder volar mas rápido y sin tener que esforzarse demasiado, pudiendo dejarse llevar por aquellas corrientes de aire.

No solo era un lugar rocoso, aquel territorio estaba lleno de fuertes, muchos de ellos ya destruidos seguramente por los emergidos que se escondían dentro, tendría que liberar todos aquellos fuertes, reforzarlos y renovarlos para que las fuerzas laguz en conjunto con los humanos pudieran usarlos para repeler nuevos ataques emergidos. En su cabeza, aquel halcón ya estaba planeando y maquinandolo todo. Se encontraba volando y pensativo cuando se dio cuenta de que ya estaba cerca del que debía ser el fuerte principal, el fuerte mas importante de todos, era el mas grande que había visto desde que había estado allí. -Movimiento... Desde tan alto era imposible que pudiera reconocer quien o que se estaba moviendo fuera en el fuerte, pero por muy lejos que estuviera había logrado ver como comenzaban a acercarse al fuerte y quedar en la puerta.

El halcón empezó a volar cada vez mas bajo, pero con cuidado y sigilo creyendo que aquellos a los que había visto fueran emergidos. Al esconderse tras una de las torres para poder vigilar a los recientes visitantes del fuerte, pudo identificarlos en la puerta, desde luego no eran emergidos...¿Pero entonces que hacían allí? ¿Eran de allí y eran tan temerarios como para intentar liberar ellos solos un fuerte tan grande? Fueran quienes fueran no quería que murieran por una cosa así por lo que en cuanto escucho el sonido de los escudos al chocar con el suelo, el ruido de las hachas al chocar con sus escudos al unisono pudo darse cuenta de que ya habían llamado la atención de aquellos malignos seres que descansaban en la oscuridad. -Tambores...Tambores en lo profundo, si miras al abismo, el abismo te mirara a ti... Después de susurrar aquellas palabras, el moreno de cabellos blanquecinos comenzó a observar el interior del fuerte, viendo como los emergidos se alborotaban y salían de sus escondites, tenían cierto conocimiento estratégico, comenzaban a preparar unas rocas en el patio, lo suficientemente grandes como para arrollar a todo el grupo después de atravesar la puerta.

Debía avisarles, y debía ser rápido y sigiloso, por eso el halcón comenzó a volar lento pero seguro, escondiéndose entre las torres hasta acercarse a las grandes puertas. Escucho entonces como los emergidos empujaron aquellas rocas que comenzaron a rodar por el suelo en dirección hacia la puerta. El laguz se transformo en cuanto pudo y empezó a volar directo hacia el grupo. -Agarraros a mi! Rápido! O las rocas os aplastarán! Ya se escuchaban como se acercaban aquellas grandes rocas, destrozando la puerta y siguiendo su camino, aplastando todo lo que estuviera por delante. El halcón hizo un esfuerzo para subir al cielo con todo aquel que hubiera podido agarrarse a su cuerpo esquivando aquellas rocas pero llamando la atención de aquellos seres que ya lo habían visto, y como para no verlo...era un halcón enorme de plumaje castaño que tenía en las puntas sus plumas rojizas.
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Re: [Campaña de liberación] La tinta es para siempre [Priv. Thoth]

Mensaje por Bâhir el Sáb Jul 29, 2017 3:12 pm

El silencio del descampado era roto solamente por los lentos pasos de la extraña compañía que se encaminaba hacia el arco de piedra que daba entrada a la fortaleza, con el suave crujir de las botas de cuero que protegían sus pies sonando en sus oídos como tormentas en altamar y sus respiraciones como una ventisca en el norte del mundo. La tensión en todos ellos era palpable, tensa como las cuerdas de los arcos que algunos de ellos portaban, y dispuesta a romperse con un temible restallido en cualquier momento, ante cualquier acción que indicara que la batalla estaba por comenzar. “Tardan demasiado en salir… Traman algo.” Sudor frío recorría la espalda de Bâhir, empapando su oscura piel y haciendo que sus gastados ropajes de viaje se pegaran a su cuerpo. Mas su mente se mantenía tranquila, receptiva y ágil, buscando una señal de que las tornas estaban a punto de cambiar, y la calma iba a romperse para dar paso a la tempestad del metal y el fuego. Pero nada sucedía, y a cada movimiento de avance notaba como los hombres a su alrededor se ponían más y más nerviosos, sin saber que esperar al otro lado del portón.

Y cuando estaban a punto de entrar bajo el arco de piedra… El silencio se rompió. Entrechocar de metal, botas contra el suelo y gritos infernales surgiendo de gargantas rasgadas daban a entender que los emergidos estaban listos para pelear. -¡En guardia!- Los hombres bajo el mando del estratega se prepararon para lo peor, poniéndose en guardia listos para enfrentarse a lo que fuera que atravesara su campo de visión. Pero nada surgía, solamente podían escuchar el grito de guerra de los emergidos como si fuera un infernal reclamo que les invitaba a atravesar el arco que parecía haberse convertido en un portal al infierno. -¡Malditas bestias! ¡Salid y luchad!- Uno de los mercenarios escupió más allá del arco, provocando a aquellos seres como mejor podía, aunque era muy probable que ninguno de ellos supiera siquiera que las palabras lanzadas eran un insulto… O que tuvieran significado alguno. Pero la mente de Bâhir sabía, aunque no pudiera demostrarlo, que si los emergidos se estaban limitando a esperar y provocar era porque tenían una trampa preparada, ¿pero cuál? ¿Acaso sabían que aquella era la única forma de entrar y se preparaban para una pinza en cuanto pasaran? ¿O tal vez les estaban distrayendo para atacarles por la espalda?

Dos cosas fueron las que sacaron a Bâhir de ese pensamiento.

Lo primero fue descubrir el plan emergido en cuanto una gran figura oscura apareció al final de la entrada. Su forma esférica delató lo que era enseguida, pero el que la entrada de la fortaleza fuera una inclinación puso en inmediato peligro a todos los allí presentes. -¡A un lado!- El grito del estratega surgió en cuanto la gran mole comenzó a girar por sí misma, sorprendiendo a los mercenarios que esperaban ver emergidos en vez de un objeto inanimado. Lo segundo fue una llamada desde lo alto que alzó sus ojos hacia el cielo, donde vio a un gran halcón de plumas marrones y rojas, acompañado de otros igual que él aunque de menor tamaño. “¡Laguz!” No había duda alguna, pues simples animales salvajes no poseían tal tamaño ni eran capaces de hablar. Fuera quien fuese no pertenecía al ducado, pues ni voz ni figura le eran familiares, pero las palabras gritadas poseían un tono que provocó un surgimiento de ciega confianza por parte del extranjero, quien estiró su brazo hacia el cielo y tomó para si la garra izquierda del ave marrón que parecía dirigir al grupo.

Sus pies se despegaron del suelo en el momento en el que sintió con más fuerza el temblor provocado por las rocas en caída, en las cuales tenía el hombre de piel oscura su atención. Estas pasaron bajo el gran arco con letal fuerza, y pudo ver como esta caía sobre uno de los hombres que le habían acompañado en aquel viaje, quien no había sido lo suficientemente rápido para tomar la garra de algún ave y había pagado con ello con su vida, ahogándose su grito de desesperación con el retumbar de las diferentes rocas. -Que Naga abrace su espíritu y le otorgue la paz.- Una suave oración escapó de sus labios mientras sus ojos se apartaban de la puerta, a sabiendas de que ver el aplastado cuerpo de un buen hombre no traería nada salvo culpa a sus hombros. Y aquel no era momento de culparse, sino de organizarse junto a sus salvadores y descubrir que hacían en la desolada fortaleza. -¡Allí! ¡En el extremo oeste de la muralla, junto al mismo fuerte!- La mano que no sujetaba al ave señaló, aun sosteniendo su tomo de fuego, una puerta a medio derruir que daba acceso a la fortaleza, el cual sería un punto perfecto para ingresar a la misma y escapar de los emergidos del patio de armas, los cuales habían detectad con terrorífica velocidad su escape aéreo. -¡La madera debería caer con un golpe de hacha o dos! ¡Estaremos a seguro de sus arqueros dentro!- Bâhir giró el rostro para comunicar el plan de entrada a los mercenarios que le acompañaban, los cuales asintieron y pasaron a comunicárselo a quienes estaban demasiado lejos como para escucharlo de la misma boca del extranjero.

Los emergidos del patio, mientras tanto, comenzaron a organizarse en pos de derribar a las aves lo ante posible, corriendo hacia una de las torres de guardia que les permitiría llegar a la muralla rápidamente, mientras que los arqueros comenzaban a cargar sus armas para disparar a las figuras que se movían con presteza en el cielo, dispuestos a derribarlas y convertirlas tanto a ellas como a quienes portaban en su ración diaria de alimento vivo.
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Re: [Campaña de liberación] La tinta es para siempre [Priv. Thoth]

Mensaje por Thoth el Miér Ago 16, 2017 12:49 pm

Los emergidos cada vez eran mas ingeniosos, a veces incluso mas que muchos humanos. Ya que les daba igual el edificio en si, no les importaba soltar aquellas grandes bolas de piedra y que rompieran las grandes puertas del fuerte. Ellos no le tenían apego a nada material, salvo sus armas de las que muy pocas veces se despegaban, por lo que aquel fuerte para ellos era simplemente un resguardo, un lugar donde reunirse en su larguísima marcha de muerte y destrucción. Había traído a sus mejores hombres, su familia mas cercana y en la que mas confiaba. No se esperaba encontrar guerreros humanos en aquellos lugares, por lo que le habían dicho los lugareños, muy pocos osaban acercarse a aquellos lugares, puesto que eran nichos naturales de emergidos y habían decidido por su parte apartarse hacia las montañas y crear sus asentamientos en la seguridad de estas.

¿Que clase de locos eran aquellos? Unos casi tan locos como los halcones que intentaban liberar aquel fuerte, el mas importante para lograr liberar aquel lugar de las garras de los emergidos. Era donde mas se acumulaban, por alguna razón. No podían dejar que aquellos hombres y mujeres murieran sin mas aplastados por aquellas grandes rocas, así que decidieron salvarlos, agarrándolos con sus grandes garras, sin embargo, perdieron a uno de aquellos hombres entre el estruendo de rocas y el polvo que provocaban, seguramente aplastado. Escucho entonces las plegarias de aquel hombre de tez morena, observándolo de reojo, al parecer era fiel a Naga, algo que era muy común, aunque no lo esperaba en Valentia.-No tenéis pinta de ser de por aquí...o aquí en Valentia también se cree en Naga? Dijo el halcón de forma seria. Los halcones habían aprendido a esquivar con facilidad los disparos de aquellos arcos, pero ahora que tenían peso de mas era mas difícil, por lo que el sonido de las flechas al volar cada vez eran mas cercanos a los laguz.

-No podemos sujetaros por mas tiempo, si seguimos así sufriremos mas bajas que si os soltamos así que...haremos lo que decís. El halcón entonces empezó a volar hacia la zona que el hombre había dicho, sus hermanos le siguieron sin decir nada, haciendo lo mismo que el. Dejando a los humanos a resguardo y resguardándose ellos también volviendo a su forma mas humana, dejando ver su piel morena, aunque claramente mas clara que la del otro hombre y sus claros cabellos y ojos dorados y penetrantes. -¿Que pretendíais hay parados? El hombre suspiro entonces mirando hacia fuera un poco. Quizás aquellos humanos le ayudaran en algo a terminar de echar a los emergidos. -Necesitaré vuestra ayuda para acabar con esos molestos arqueros... por lo que veo, tienen aceite pero no lo han usado, si lo utilizamos nosotros contra el patio de armas, podremos acabar con la gran mayoría de esos seres... El laguz entonces se presentó formalmente con una leve inclinación de cabeza. -Soy Thoth...provengo de las islas de Senay, en Jehanna y pretendo llevar a mi gente hasta esta zona para poder vivir, y para ello necesito acabar con estos emergidos y liberar el fuerte. Si colaboramos, la victoria podrá ser nuestra.
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Re: [Campaña de liberación] La tinta es para siempre [Priv. Thoth]

Mensaje por Bâhir el Miér Sep 13, 2017 3:26 pm

El inesperado vuelo bajo las garras del extraño Laguz sirvió al estratega para obtener una mejor visión del edificio militar al que planeaban entrar, lo que le permitió empezar a trazar un plano mental del interior del mismo a base de la distribución de ventanales, puertas laterales y entradas desde las murallas. La sobriedad de las mismas indicaba que se trataba de un lugar con poca luz en general, por lo que deberían de usar antorchas mientras se encontraran entre los muros, algo que solo complicaría las cosas al convertirlos en blancos móviles fáciles de localizar para los emergidos que ocupaban el fuerte. Bâhir solo podía esperar que el interior contara con pasillos anchos y habitaciones con varios accesos, porque sería complicado moverse con seguridad en caso de que tuvieran que marchar en filas de a uno y cada habitación en la que entrar contara solo con una puerta para entrar y salir.

Las palabras del halcón rompieron aquello en lo que pensaba, haciendo que dejara de fijarse en los seres que trataban de derribarles y mirara hacia arriba, enfocándose en el plumaje de quien cargaba con su peso. -Quienes me acompañan son del norte del continente, pero lleváis razón al asumir que soy extranjero.- El historiador cortó sus palabras en ese mismo momento, volviendo a centrarse en las murallas y los accesos que poseía al interior del fuerte tras decir tales palabras, pues no era la situación más indicada para dar tiempo a presentaciones y explicaciones de viajes e intenciones del mismo, pues aquello sería solamente una distracción innecesaria para unos sentidos que ya estaban lo suficientemente ocupados en localizar las flechas que volaban hacia ellos y esquivarlas a tiempo.

Tras señalar a la zona segura que había visto, y escuchar la confirmación del laguz sobre aterrizar allí, el profesor asintió en silencio mientras se preparaba para el aterrizaje sobre la piedra de la muralla, tocando la misma con los pies pocos segundos más tarde con suavidad y calma, aunque para la misma no había tiempo alguno en la mente del beorc de oscura tez, quien envió a dos de los mercenarios bajo su mando a derribar la puerta que había visto en el aire antes de volver la vista hacia del Laguz ya transformado, quien se había resguardado junto a él en un punto ciego para los arqueros que se apelotonaban en el patio de armas. -Nuestra intención era, y sigue siendo, de exploración y recuperación de documentos y demás objetos valiosos que no podemos permitir que caigan en manos emergidas…- Antes de poder preguntar al halcón de piel oscura, aunque no tanto como la suya, las intenciones por las que él y sus acompañantes estaban allí, este le pidió ayuda para acabar con los arqueros del patio, señalando unos barriles de aceite que tenían repartidos por la zona, listos para ser usados contra enemigos como eran ellos mismos.

Y una vez más, antes de que Bâhir pudiera  decir algo sobre el aceite de patio de armas, el halcón se presentó ante él como Thoth de Senay, un nombre que resonó en la mente del estratega un par de segundos, aunque no era completamente capaz de situar su posición exacta, aunque sus palabras le dieron una idea del cargo que portaba en las islas. -Por lo que decís he de suponer que pertenecéis a la realeza de Senay, ¿no es así?- Tras decir aquello, el estratega inclinó su torso hacia el frente, en una ligera reverencia que acompañó llevándose una mano al pecho, justo sobre su aún latente corazón. -Mi nombre es Bâhir, profesor en la Universidad del ducado de Shindhu por la gracia de Sissi, duquesa de la ciudad redonda del desierto.- Tras recuperar la verticalidad, el mago miró a su alrededor para fijarse, en primer lugar, en el patio de armas lleno de emergidos, y después en los hombres que trabajaban en derribar la puerta con más esfuerzo del planeado. -No creo que sea necesario decir que podéis contar con nuestra ayuda para eliminar a estos seres.- Tras estas palabras, Bâhir se centró en los barriles de aceite, en su distribución y en cómo estaban situados los emergidos, tanto los arqueros como los que se dirigían a las escaleras de los torreones con la intención de subir a la muralla y combatirles allí mismo.

Con solo mirar hacia sus espaldas, el mago captó la atención del joven arquero del grupo, quien ya comenzaba a acostumbrarse a la forma con la que el hombre de piel oscura le pedía que se acercara, cosa que no le gustaba para nada. -¿Te crees capaz de acertar a ese barril de aceite? El que se encuentra a diez pasos a la derecha del grupo de arqueros.- Aquel barril estaba situado en el lugar perfecto para lo que había planeado en su mente, pero necesitaba un poco de ayuda por parte del imberbe mercenario para cumplir lo que había trazado. Por ello mismo esperó en la posición en la que estaba mientras el muchacho apuntaba al tonel que había indicado, y no se movió un ápice cuando sus hombres avisaron que la puerta había sido derribada al fin. -Entrad a cubierto y esperad diez segundos…- Sin desviar la atención del barril, Bâhir comandó a las armas que había contratado, y a los Laguz con los que se había aliado, que debían hacer mientras él esperaba a que la flecha saliera del arco del joven y acertara en el barril de aceite. Solo cuando esto sucedió, y sus pupilas vieron como el líquido comenzaba a derramarse sobre las losas de piedra, sus manos se movieron con rapidez y sacaron de su bolsa de viaje el último tomo mágico que poseía, un ejemplar de magia de fuego que había guardado hasta ese mismo momento por si encontraba la situación correcta… Y aquella, sin ninguna duda, lo era.

Unas pocas palabras y un gesto de su mano derecha bastaron para que una bola de fuego se creara en la misma, saliendo rápidamente despedida hacia el barril de aceite que había sido perforado. Pero Bâhir no se quedó a ver como el mismo explotaba y extendía el fuego por el charco que se había formado en el suelo y por los emergidos que se encontraban cerca de él, los cuales pasaban las llamas a otros cercanos y hacían que, lentamente, el fuego se aproximara a los demás barriles de la zona. Aquello era algo que el mago ya sabía que pasaría, por lo que su concentración se fue hacia la puerta de la muralla, por la cual entró para situarse junto a humanos y laguz, al fin en el interior del fuerte. -Si mis investigaciones no me engañan… El cuarto que nosotros buscamos está en el último piso, con las ventanas mirando hacia el patio de armas.- El estratega miró, en primer lugar, a su alrededor en busca de unas escaleras que subir, para luego fijarse en las pupilas de Thoth. -Si vuestra intención es liberar el fuerte, hacer una limpieza desde el piso superior hacia el inferior puede darnos más seguridad y eliminar la posibilidad de ataques por la espalda. ¿Algo que objetar?- Si deseaban decir algo o rebatir su estrategia, el mago esperaba que lo hicieran pronto, pues aun estando a salvo de las flechas de sus enemigos no estaban a salvo, dado que desde las murallas se aproximaba un grupo de emergidos armados, y no sabían cuántos seres habría en el interior del edificio militar.

Debían moverse, y debían hacerlo rápido.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Tactician

Cargo :
Profesor | Estratega

Autoridad :

Inventario :
Tomo de Fuego [2]
Vulnerary [3]
Tomo de Trueno [2]
.
.
.

Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
143


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Re: [Campaña de liberación] La tinta es para siempre [Priv. Thoth]

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