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[Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

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[Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Vie Abr 14, 2017 9:10 am

No estaba seguro de si había sido ese mismo día por la mañana, o quizás había pasado algunos días dormido por el cansancio que le había generado la última batalla que luchó la última vez que estuvo despierto, tenía hambre y sed pero eso no le daba pista alguna del tiempo que había dormido aunque no era algo que le importara en ese momento. Nuevamente descubría un nuevo poder, uno bastante útil de hecho quizás no tan poderoso como el que conoció en las islas de Durban sin embargo, debía admitir que le había salvado la vida a él y a la revoltosa niña que había aparecido volando sobre un emergidos y los estaba ayudando. Debía admitir que era una joven extraña, antes había estado ciego por el enojo por lo que no había visto con claridad la forma en que ella pensaba, aunque había que aceptar que eran ideas muy extrañas y nada fácil de aceptar.

Erk abrió los ojos lentamente, sentía un poco de dolor de cabeza pero era normal, también sentía frio sus ropas todavía estaban húmedas y ya que su cuerpo estaba débil no regulaba bien la temperatura, sus vestiduras le parecían pesadas se llevó una de sus manos lentamente hacia el cuello y tiró de la hebilla que mantenía su capa atada, sin la capa era más fácil pararse aunque aun así tuvo que hacer fuerza con sus manos, la cama en la que estaba acostado era menos cómoda que la asignada al iniciar el viaje, los marineros realmente se habían lucido porque el próximo paso era dormir en una tabla, de alguna manera se las habían ingeniado para pasarlo de un lugar poco cómodo a uno incómodo.

La iluminación del lugar era escasa aunque suficiente para identificar a la otra persona que estaba en aquel camarote, Erk instantáneamente frunció el ceño y estuvo a punto de soltar una gran tanda de gritos, para evitarlo tomó aire por la nariz y lo expulsó lentamente con su boca. El joven de cabellos morados necesitaba hacer preguntas, necesitaba que las respuestas le fueran explicadas detenidamente y, para ello necesitaba ser objetivo, no podía seguir enojado porque primero no le serviría a él y también debía tener en cuenta que en un lugar cerrado ella tenía todas las de ganar.

-Morgan era tu nombre ¿verdad?- Dijo con voz cortante de tono bajo, la expresión de Erk no había dejado había cambiado porque estaba enojado con la dama, sin embargo estaba haciendo el mayor esfuerzo posible por suprimir ese enojo y así lo haría el mayor tiempo que pudiera. -No planeo disculparme, tampoco pretendo que lo hagas tu... Ambos tenemos razones para enojarnos el uno con el otro pero... Yo tengo razones para ofrecerte una "tregua".- Llevó sus manos a la altura de sus cabeza e hizo con ambas como si fueran unas comillas. -Quiero preguntarte y entenderte, a cambio yo...- Erk se mordió el labio inferior, sabía que lo que estaba a punto de decir era una locura ya que era un bien muy preciado para él, sin embargo debía mostrar interés de alguna manera. -Te ofrezco un libro que dudo tengas en Plegia... Es sobre la historia de Elibe, le tengo mucho apego pero si tienes respondes a todo lo que pregunto... Es todo tuyo, el libro relata la historia de ocho héroes que acabaron con el dragón que nos amenazó mucho tiempo atrás.- Ahora el mago estaba en desventaja porque ella sabía cuánto deseaba esa información, información que no podría haber aprendido de un libro, el tipo de saber que solo se adquiere con la experiencia.
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Lun Mayo 01, 2017 3:10 pm

Morgan había sabido desde el principio que la puerta estaba cerrada bajo llave, por lo que no valía la pena intentar dejar la habitación. Ni siquiera lo había probado. De igual modo, aún si por alguna fortuna o forcejeo lograse abrirse paso afuera, lo que le quedaría no sería más que el resto del barco, volviendo a dejarla atascada en una escala apenas levemente distinta. Por tanto, aunque no le agradase en absoluto el encierro con aquel sujeto, se había resignado a ello. Contenta de al menos tener su propia mullida y enorme manta tejida con la cual rodearse, se había acomodado en un sillón viejo, cuyo asiento seguramente había tenido más relleno y estado menos aplastado en otra época, a pasar el rato y descansar. El camino restante hasta cualquier puerto disponible y seguro era largo, según había oído de la tripulación, nombrando ciudades y sitios que ella desconocía. El aburrimiento podía tornarse un problema después, mas en ese entonces, la idea de parar y dormitar parecía suficiente entretenimiento como para durarle el resto de la jornada.

Mientras el malhumorado mago no se despertara para incordiarla, no estaba nada mal; su inconsciencia le había permitido a la muchacha la libertad de quitarse el pantalón y remera empapados para ponerlos a secar un rato, quedándose con el guardalibros a modo de falda y la manta cubriéndole la parte superior del cuerpo por si las dudas. En ese intervalo, acomodada en el sillón con las rodillas dobladas contra sí, la vista vuelta hacia una de las pequeñas ventanas redondas, el sol todavía bañándola casi entera en luz pálida y la manta ayudándola a mantenerse cálida, había podido dormitar lo que pudo ser tanto unos minutos como unas horas. Al despertar, sus prendas estaban lo suficientemente secas como para ponérselas otra vez. Y el mago seguía como antes; insconciente había entrado e inconsciente seguía hasta ese entonces. Morgan, pues, se vistió y aprovechó un poco más la tranquilidad, echándose la manta aún alrededor de los hombros mientras paseaba de un lado a otro del camarote, abriendo cofres de depósito y curioseando estanterías. La somnolencia y la placidez le tornaban pesado el cuerpo, mas entre aquello y sus minutos viendo las costas acercarse se entretenía.

Inevitablemente, llegó el momento en que Erk despertó. Jamás habiéndole prestado mucha atención, sino intentando conscientemente olvidar que estaba ahí, la plegiana no fue alertada de su estado sino hasta oírle llamar su nombre. Cualquier movimiento anterior, lo había tomado como inquietud al dormir. Se giró hacia él entonces, arrastrando la manta con que se envolvía en el proceso, viéndolo ya de pie y consciente. Asintió para confirmarle su nombre. - Mmhm, ese es-- - Comenzó a decir por mera inercia, mas en breve de frenó a sí misma, volviendo la cabeza hacia un lado y desviando la mirada del mago. Tal y como decía, tenía motivos para estar enfadada, motivos de los que se había distraído momentáneamente, mas que no pensaba olvidar todavía. - No, espera, ¡es verdad! No estoy feliz contigo, señor patán. - Declaró, cerrando la manta de forma más estrecha a su alrededor y poniendo en su rostro el gesto ofendido que la presencia de Erk le ameritaba.

El mago continuaba hablando, mas la estratega ya no respondía a sus palabras. Sólo avanzó unos pasos hacia él, no para aproximarse sino para dirigirse a la cama de colchón delgado que acababa de desocupar, que creía firmemente que le correspondía. No estaba exactamente lista para continuar durmiendo, pero querría reservarse el lugar de todos modos. Descalza, subió sobre la estructura firme pero poco cómoda, y parada sobre la misma terminó de escuchar al muchacho, considerando sin prisa lo que decía. A juzgar por su rostro, hablarle con tranquilidad parecía estarle causando un estrés no equiparable al de antes, pero notorio igualmente. La oferta que hacía, por seguro, le costaba su buena parte de fuerza de voluntad, mas no era un precio suficiente para comprar a la heredera sacerdotal. No obstante, el hecho de que estuviese dispuesto a comprar su indulgencia le atraía.  

- ¿Ah, sí? Hmmm... - Musitó, mirándolo al fin. Su ceño fruncido y su mirada poco alegre le juzgaban. No confiaba en su memoria lo suficiente como para interesarse en aprender sobre historia en profundidad; a veces todavía perdía el recuerdo de días enteros, además de hallarse a cada tanto con la sorpresa de nombres y rostros que se suponía que conociera. No le veía el sentido a leer al respecto, no cuando las cosas en su mente estaban así todavía. Sin embargo, Erk había acertado en que un libro podía ser buena paga para ella, pues aunque rara vez leyera por placer, sí lo hacía constantemente por estudio, buscando mejorar las capacidades aprendidas de su padre. Cabía confirmar si el libro del mago no contuviese buen aprendizaje, u otro de su posesión. Dejándose caer sentada sobre la superficie de la cama, con la manta hecha un lío a su alrededor, la joven de cabello negro y ojos violeta respondió. - No sé si sea mi clase de libro. ¿Cuantos andas cargando por ahí mientras viajas? ¿Cuales más tienes? - Preguntó, mostrando que consideraba la oferta. Un libro era, en efecto, buena forma de atraparla. Por otro lado, a fin de justificar el sitio del que se había adueñado, se acomodó con las piernas cruzadas. - Y ahora me toca a mi la cama, por cierto. Tú ya tuviste tooodo el espacio mucho rato. -
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Sáb Mayo 27, 2017 12:56 pm

Erk siguió a Morgan con la mirada, le decía "señor patán" pero ella no era ninguna santa, las acciones de la estratega solo alimentaban la impresión de niña malcriada que tenía el joven de cabellos morados sobre ella, si llegaba a apreciar la gran oferta que le estaba haciendo podría volver a ejercer un juicio sobre ella pero, era demasiado infantil, la forma en que se movía y se paraba en la cama, de seguro no le importó ensuciarla con sus sucios pies.

Erk entrecerró sus ojos, ya había dado una vuelta de ciento ochenta grados sobre si mismo mientras seguía con su vista a la joven. Los momentos de silencio eran verdaderamente una bendición, si bien era algo incómodo mientras esperaba la respuesta de la estratega de cabellos morados. La respuesta provocó enojo en Erk, su seño se frunció, miraba fijamente a Morgan buscando sus ojos para demostrarle el profundo odio que estaba sintiendo en ese momento contra ella, ¿cómo osaba despreciar la historia de los ocho héroes legendarios que salvaron Elibe años atrás? Ella no tenía derecho a decir que le gustaba o no le gustaba leer, esa leyenda específicamente era de gran valor para cualquiera que viviera en el continente de Elibe, pero especialmente para el joven mago, ya que las copias que tenía de aquel libro se la habían regalado sus seres queridos y no menos importante el hecho de que había leído aquel libro incontables veces. Estiró su mano hacia su macuto con la intención de tomar uno de sus tomos y crear un gran tornado que pudiera azotar el barco entero.

Afortunadamente las siguientes palabras de Morgan sirvieron para que el mago se tranquilizara por un momento. Erk suspiró pesadamente manteniendo el pensamiento de que ella era una niña y lo que más le importaba en ese momento era la cama. -Tienes en cuenta que lo que acabas de decir es una gran falta de respeto... ¿Verdad?- De mala gana movió con esfuerzo una pequeña mesa y la dispuso entre ellos, luego puso cuatro libros sobre ella, luego los señaló uno a uno. -Este.- Dijo señalando al primero de arriba (siendo "arriba los que estaban más cerca de Erk que de Morgan) -Este es el que te he ofrecido.- Señalo al libro que estaba junto al primero. -Este es el mismo, pero otra copia.- Señaló al libro de abajo a la derecha. -Este es un libro de ilustraciones que me regaló mi maestro una vez que enfermé por tanto estudiar y no dormir o comer... Y bueno...- Señaló al último libro. -Este es un diario que he llevado en mi viaje aunque no he tenido mucho tiempo de escribirlo, apenas tiene unas pocas páginas escritas de mis experiencias al desatar nuevos poderes.-

Al terminar de hablar dio unos pasos hacia atrás y se sentó en el único asiento de la habitación y agregó. -Bueno... Y también tengo mis tomos pero no consideres la posibilidad de que te los de.- Finalmente solo quedaba esperar la respuesta de Morgan, si hablaría o no, en el caso de negarse, el mago tenía listo un último truco para convenserla, ese truco era contarle todas sus batallas con emergidos que, no habían sido pocas en absoluto, hasta tuvo la oportunidad de participar en batallas a grandes escalas en lugares geográficos importantes. Mientras esperaba apoyó uno de sus codos en el apoya brazo del asiento, luego sin despegar el codo llevó su mano a la mejilla y se apoyó sobre ella.
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Vie Jun 09, 2017 10:56 pm

Si lo que el mago quería era que hicieran las paces y estaba dispuesto a sobornarla por ello, a Morgan le parecía bastante bien. Aunque opinaba que su cara agria y el mal humor que lucía constantemente a punto de estallar no ayudaban a generar simpatía, mas se guardaba ese comentario en particular para sí, pues de seguro recalcarlo sólo pondría a Erk aún más agrio, de ser eso posible. Ella, en lo personal, no tenía el mostrar respeto hacia los demás como una prioridad ni mucho menos, mas en su egolatría, habría podido jurar con firmeza que no siendo nada más que adorable y amistosa, y era sólo que Erk no entendía como debía. Le dejó respirar, relajarse y tomarse su tiempo como necesitaba, esperando que con eso empezara a aflojar el ceño fruncido. Entre tanto, ella sólo se mantuvo jovial ante sus comentarios tensos, puso una amplia sonrisa en sus labios y esperó la parte agradable, la del soborno en sí.

- ¿Sí? Bueno, como tú digas, amigo, lo siento. - Contestó con facilidad, a la ligera; todo fuese por apaciguarlo. Manteniéndose sonriente y relajada en su lugar, en extremo cómoda con el peso y la calidez de la manta sobre sí, observó entretenida los libros que el mago tan cuidadosamente le enseñaba. Parecía ser que cuidaba mucho de ellos. Miró con leve asombro las tapas, ninguna de las cuales se le hacía ni medianamente familiar, a medida que él explicaba su contenido. Su atención permaneció en el diario personal del otro, pero apenas se alejó, la muchacha no dejó ninguno sin abrir. Estirando los brazos fuera de la manta, se acercó un par d ellos al regazo para disponer de más espacio. Inclusive cuando estudiaba tenía aquella mala costumbre de abrir varios libros y mirar mucho a la vez, desorganizada en una forma en que sólo ella y quizás su hermano gemelo encontraría coherente. - ¿Cómo haces para llevártelos de viaje y no tenerlos nada estropeados...? - Murmuró al hojear, más en retórica que esperando una respuesta seria, haciendo ella misma su mejor esfuerzo por ser cuidadosa al manipularlos.

- Pero bueno, aquí no hay cuestión. - Respondió casi de inmediato, sólo dando una hojeada general a los libros antes de cerrarlos. Apiló de regreso los volúmenes etrurianos, separándolos del diario del mago. - Estos se pueden conseguir por ahí, aunque algunos sea más complicados que otros. Estos mismos, o algún otro libro que hable de lo mismo. Pero, ¿esto otro que escribiste? No no, la información de primera mano es oootro asunto, y es información de la buena. Nunca se me ha dado mucho de la magia, pero esto lo quiero, de algo sirve. Y si no, pues es genial igual. - Explicó, animada, al regresa todos los demás tomos a la mesa, quedándose con el diario entre manos. Moría por empezar a estudiarlo. Nunca había tenido la suficiente paciencia o la tranquilidad como para acostumbrarse a la magia, aunque se suponía que fuese afín. El uso práctico de ese diario podía darse como podía nunca surgir, pero le emocionaba la idea de leer sobre el desarrollo de nuevas disciplinas a medida que se aprendían. Y Erk había mostrado estar avanzado en usos de magia, debía haber grandiosas revelaciones allí. Era invaluable.

Sin poder contener la emoción en su mirada o sus estos, Morgan enseguida echó a revisar con más detalle el diario, leyendo secciones aleatorias, cerciorándose de entender la escritura tanto como el modo de tomar apuntes de Erk. Ya desde hacía rato sin mirarle, en ese momento le prestó aún menos atención; no era como si cualquiera de ellos pudiera irse de la habitación, de todos modos. Pero sabía que estaba allí, al alcance de la voz, por lo que no dudó en hablarle aunque su atención se hallase atrapada por el manuscrito. - No sé si te creo que tengas un diario y sólo escribas lo que andas estudiando en él. ¿Quién hace eso? - Dijo en un tono bromista, confianzudo. Lo normal sería toparse con sentimientos, pensamientos privados y cosas de ese estilo. De cualquier modo, la decisión de la plegiana claramente ya estaba tomada.
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Mar Jul 18, 2017 9:14 pm

Erk miraba a Morgan fijamente, estaba nervioso por lo que transpiraba un poco y cada tanto tragaba saliva. No era tan difícil, solo debía elegir uno de los libros que hablaban de los ocho héroes, después de todo sería interesante aprender sobre ello y además, le estaría siendo una molestia para Erk que, básicamente era todo lo que hizo desde el momento en que sus miradas se cruzaron hasta quizás antes de ello. Había abierto todos a la vez, ni siquiera Erk tenía esa capacidad aunque probablemente no le estuviera dando demasiada importancia ya que el diario del joven peli-morado tenía, en el principio, algunos indicios de teorías sin fundamente sobre el origen de los emergidos.

-¿Eh?- Dijo intentando entender qué era lo que la dama había murmurado. Erk continuaba mirando con nerviosismo lo que hacía Morgan. ¿No hay cuestión? Qué quería decir eso, el joven mago estuvo a punto de empezar a soltar muchas barbaridades de su boca expresando lo indignado que estaba ante su interpretación de la respuesta que había dado Morgan, por suerte ella pudo explicarse medianamente antes de que Erk siquiera abriera la boca.

Luego de escuchar la respuesta de la joven, Erk no sabía si reír o reír de forma burlona aunque a fines de negociación era mejor mantenerse callado. El único gesto que hizo el mago fue levantar la ceja izquierda y ladear levemente su cabeza hacia la derecha. No tenía problema alguno con que tomara ese libro, él la mayoría de las cosas las escribía solamente para no olvidarlas luego, eran casos muy extraños en los que escribía algo y lo releía además, ese cuaderno apenas tenía tres o cuatro páginas escritas aunque probablemente iba a recibir varias preguntas por lo extraño del tema, pero eso sería lo de menos si lograba conseguir la información que tanto anhelaba.

Cuando Morgan empezó a revisar el diario, Erk hizo una mueca de fastidio, las cosas que había escrito justo en ESE diario eran tan extrañas que seguro le traerían preguntas a la niña bobeta que encima tenía gustos demasiado raros. -Ya...- Suspiró. -La información. La quiero ya... Porque cuando te pongas a leer eso...- Erk desvió la mirada, se sonrojó y se llevó una mano detrás de la nuca. -Vas a tener preguntas... Seguro... Con tus gustos raros y... Agh... ¿Quién mierda se va de viaje con emergidos y no le atacan?... Joder... Quiero respuestas ahora. Ya elegiste el libro.- Se dio vuelta para mirarla todavía sonrojado pero también se notaba lo molesto que estaba en su rostro, no importaba que le sacara el cuaderno pero necesitaba respuestas ya, no podía esperar más porque nada tenía sentido, Morgan quiso proteger a un emergido, viajó con un emergido desde Plegia eso estaba muy lejos y, lo más importante, los emergidos te ven y atacan o eso era lo que Erk tenía entendido hasta el momento.

El joven de cabellos morados tomó de los hombros a Morgan, la miró fijamente a los ojos y conteniendo el impulso de sacudirla dijo. -Cuéntame todo... ¡YA!-
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