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[Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

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[Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Vie Abr 14, 2017 9:10 am

No estaba seguro de si había sido ese mismo día por la mañana, o quizás había pasado algunos días dormido por el cansancio que le había generado la última batalla que luchó la última vez que estuvo despierto, tenía hambre y sed pero eso no le daba pista alguna del tiempo que había dormido aunque no era algo que le importara en ese momento. Nuevamente descubría un nuevo poder, uno bastante útil de hecho quizás no tan poderoso como el que conoció en las islas de Durban sin embargo, debía admitir que le había salvado la vida a él y a la revoltosa niña que había aparecido volando sobre un emergidos y los estaba ayudando. Debía admitir que era una joven extraña, antes había estado ciego por el enojo por lo que no había visto con claridad la forma en que ella pensaba, aunque había que aceptar que eran ideas muy extrañas y nada fácil de aceptar.

Erk abrió los ojos lentamente, sentía un poco de dolor de cabeza pero era normal, también sentía frio sus ropas todavía estaban húmedas y ya que su cuerpo estaba débil no regulaba bien la temperatura, sus vestiduras le parecían pesadas se llevó una de sus manos lentamente hacia el cuello y tiró de la hebilla que mantenía su capa atada, sin la capa era más fácil pararse aunque aun así tuvo que hacer fuerza con sus manos, la cama en la que estaba acostado era menos cómoda que la asignada al iniciar el viaje, los marineros realmente se habían lucido porque el próximo paso era dormir en una tabla, de alguna manera se las habían ingeniado para pasarlo de un lugar poco cómodo a uno incómodo.

La iluminación del lugar era escasa aunque suficiente para identificar a la otra persona que estaba en aquel camarote, Erk instantáneamente frunció el ceño y estuvo a punto de soltar una gran tanda de gritos, para evitarlo tomó aire por la nariz y lo expulsó lentamente con su boca. El joven de cabellos morados necesitaba hacer preguntas, necesitaba que las respuestas le fueran explicadas detenidamente y, para ello necesitaba ser objetivo, no podía seguir enojado porque primero no le serviría a él y también debía tener en cuenta que en un lugar cerrado ella tenía todas las de ganar.

-Morgan era tu nombre ¿verdad?- Dijo con voz cortante de tono bajo, la expresión de Erk no había dejado había cambiado porque estaba enojado con la dama, sin embargo estaba haciendo el mayor esfuerzo posible por suprimir ese enojo y así lo haría el mayor tiempo que pudiera. -No planeo disculparme, tampoco pretendo que lo hagas tu... Ambos tenemos razones para enojarnos el uno con el otro pero... Yo tengo razones para ofrecerte una "tregua".- Llevó sus manos a la altura de sus cabeza e hizo con ambas como si fueran unas comillas. -Quiero preguntarte y entenderte, a cambio yo...- Erk se mordió el labio inferior, sabía que lo que estaba a punto de decir era una locura ya que era un bien muy preciado para él, sin embargo debía mostrar interés de alguna manera. -Te ofrezco un libro que dudo tengas en Plegia... Es sobre la historia de Elibe, le tengo mucho apego pero si tienes respondes a todo lo que pregunto... Es todo tuyo, el libro relata la historia de ocho héroes que acabaron con el dragón que nos amenazó mucho tiempo atrás.- Ahora el mago estaba en desventaja porque ella sabía cuánto deseaba esa información, información que no podría haber aprendido de un libro, el tipo de saber que solo se adquiere con la experiencia.
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Lun Mayo 01, 2017 3:10 pm

Morgan había sabido desde el principio que la puerta estaba cerrada bajo llave, por lo que no valía la pena intentar dejar la habitación. Ni siquiera lo había probado. De igual modo, aún si por alguna fortuna o forcejeo lograse abrirse paso afuera, lo que le quedaría no sería más que el resto del barco, volviendo a dejarla atascada en una escala apenas levemente distinta. Por tanto, aunque no le agradase en absoluto el encierro con aquel sujeto, se había resignado a ello. Contenta de al menos tener su propia mullida y enorme manta tejida con la cual rodearse, se había acomodado en un sillón viejo, cuyo asiento seguramente había tenido más relleno y estado menos aplastado en otra época, a pasar el rato y descansar. El camino restante hasta cualquier puerto disponible y seguro era largo, según había oído de la tripulación, nombrando ciudades y sitios que ella desconocía. El aburrimiento podía tornarse un problema después, mas en ese entonces, la idea de parar y dormitar parecía suficiente entretenimiento como para durarle el resto de la jornada.

Mientras el malhumorado mago no se despertara para incordiarla, no estaba nada mal; su inconsciencia le había permitido a la muchacha la libertad de quitarse el pantalón y remera empapados para ponerlos a secar un rato, quedándose con el guardalibros a modo de falda y la manta cubriéndole la parte superior del cuerpo por si las dudas. En ese intervalo, acomodada en el sillón con las rodillas dobladas contra sí, la vista vuelta hacia una de las pequeñas ventanas redondas, el sol todavía bañándola casi entera en luz pálida y la manta ayudándola a mantenerse cálida, había podido dormitar lo que pudo ser tanto unos minutos como unas horas. Al despertar, sus prendas estaban lo suficientemente secas como para ponérselas otra vez. Y el mago seguía como antes; insconciente había entrado e inconsciente seguía hasta ese entonces. Morgan, pues, se vistió y aprovechó un poco más la tranquilidad, echándose la manta aún alrededor de los hombros mientras paseaba de un lado a otro del camarote, abriendo cofres de depósito y curioseando estanterías. La somnolencia y la placidez le tornaban pesado el cuerpo, mas entre aquello y sus minutos viendo las costas acercarse se entretenía.

Inevitablemente, llegó el momento en que Erk despertó. Jamás habiéndole prestado mucha atención, sino intentando conscientemente olvidar que estaba ahí, la plegiana no fue alertada de su estado sino hasta oírle llamar su nombre. Cualquier movimiento anterior, lo había tomado como inquietud al dormir. Se giró hacia él entonces, arrastrando la manta con que se envolvía en el proceso, viéndolo ya de pie y consciente. Asintió para confirmarle su nombre. - Mmhm, ese es-- - Comenzó a decir por mera inercia, mas en breve de frenó a sí misma, volviendo la cabeza hacia un lado y desviando la mirada del mago. Tal y como decía, tenía motivos para estar enfadada, motivos de los que se había distraído momentáneamente, mas que no pensaba olvidar todavía. - No, espera, ¡es verdad! No estoy feliz contigo, señor patán. - Declaró, cerrando la manta de forma más estrecha a su alrededor y poniendo en su rostro el gesto ofendido que la presencia de Erk le ameritaba.

El mago continuaba hablando, mas la estratega ya no respondía a sus palabras. Sólo avanzó unos pasos hacia él, no para aproximarse sino para dirigirse a la cama de colchón delgado que acababa de desocupar, que creía firmemente que le correspondía. No estaba exactamente lista para continuar durmiendo, pero querría reservarse el lugar de todos modos. Descalza, subió sobre la estructura firme pero poco cómoda, y parada sobre la misma terminó de escuchar al muchacho, considerando sin prisa lo que decía. A juzgar por su rostro, hablarle con tranquilidad parecía estarle causando un estrés no equiparable al de antes, pero notorio igualmente. La oferta que hacía, por seguro, le costaba su buena parte de fuerza de voluntad, mas no era un precio suficiente para comprar a la heredera sacerdotal. No obstante, el hecho de que estuviese dispuesto a comprar su indulgencia le atraía.  

- ¿Ah, sí? Hmmm... - Musitó, mirándolo al fin. Su ceño fruncido y su mirada poco alegre le juzgaban. No confiaba en su memoria lo suficiente como para interesarse en aprender sobre historia en profundidad; a veces todavía perdía el recuerdo de días enteros, además de hallarse a cada tanto con la sorpresa de nombres y rostros que se suponía que conociera. No le veía el sentido a leer al respecto, no cuando las cosas en su mente estaban así todavía. Sin embargo, Erk había acertado en que un libro podía ser buena paga para ella, pues aunque rara vez leyera por placer, sí lo hacía constantemente por estudio, buscando mejorar las capacidades aprendidas de su padre. Cabía confirmar si el libro del mago no contuviese buen aprendizaje, u otro de su posesión. Dejándose caer sentada sobre la superficie de la cama, con la manta hecha un lío a su alrededor, la joven de cabello negro y ojos violeta respondió. - No sé si sea mi clase de libro. ¿Cuantos andas cargando por ahí mientras viajas? ¿Cuales más tienes? - Preguntó, mostrando que consideraba la oferta. Un libro era, en efecto, buena forma de atraparla. Por otro lado, a fin de justificar el sitio del que se había adueñado, se acomodó con las piernas cruzadas. - Y ahora me toca a mi la cama, por cierto. Tú ya tuviste tooodo el espacio mucho rato. -
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Sáb Mayo 27, 2017 12:56 pm

Erk siguió a Morgan con la mirada, le decía "señor patán" pero ella no era ninguna santa, las acciones de la estratega solo alimentaban la impresión de niña malcriada que tenía el joven de cabellos morados sobre ella, si llegaba a apreciar la gran oferta que le estaba haciendo podría volver a ejercer un juicio sobre ella pero, era demasiado infantil, la forma en que se movía y se paraba en la cama, de seguro no le importó ensuciarla con sus sucios pies.

Erk entrecerró sus ojos, ya había dado una vuelta de ciento ochenta grados sobre si mismo mientras seguía con su vista a la joven. Los momentos de silencio eran verdaderamente una bendición, si bien era algo incómodo mientras esperaba la respuesta de la estratega de cabellos morados. La respuesta provocó enojo en Erk, su seño se frunció, miraba fijamente a Morgan buscando sus ojos para demostrarle el profundo odio que estaba sintiendo en ese momento contra ella, ¿cómo osaba despreciar la historia de los ocho héroes legendarios que salvaron Elibe años atrás? Ella no tenía derecho a decir que le gustaba o no le gustaba leer, esa leyenda específicamente era de gran valor para cualquiera que viviera en el continente de Elibe, pero especialmente para el joven mago, ya que las copias que tenía de aquel libro se la habían regalado sus seres queridos y no menos importante el hecho de que había leído aquel libro incontables veces. Estiró su mano hacia su macuto con la intención de tomar uno de sus tomos y crear un gran tornado que pudiera azotar el barco entero.

Afortunadamente las siguientes palabras de Morgan sirvieron para que el mago se tranquilizara por un momento. Erk suspiró pesadamente manteniendo el pensamiento de que ella era una niña y lo que más le importaba en ese momento era la cama. -Tienes en cuenta que lo que acabas de decir es una gran falta de respeto... ¿Verdad?- De mala gana movió con esfuerzo una pequeña mesa y la dispuso entre ellos, luego puso cuatro libros sobre ella, luego los señaló uno a uno. -Este.- Dijo señalando al primero de arriba (siendo "arriba los que estaban más cerca de Erk que de Morgan) -Este es el que te he ofrecido.- Señalo al libro que estaba junto al primero. -Este es el mismo, pero otra copia.- Señaló al libro de abajo a la derecha. -Este es un libro de ilustraciones que me regaló mi maestro una vez que enfermé por tanto estudiar y no dormir o comer... Y bueno...- Señaló al último libro. -Este es un diario que he llevado en mi viaje aunque no he tenido mucho tiempo de escribirlo, apenas tiene unas pocas páginas escritas de mis experiencias al desatar nuevos poderes.-

Al terminar de hablar dio unos pasos hacia atrás y se sentó en el único asiento de la habitación y agregó. -Bueno... Y también tengo mis tomos pero no consideres la posibilidad de que te los de.- Finalmente solo quedaba esperar la respuesta de Morgan, si hablaría o no, en el caso de negarse, el mago tenía listo un último truco para convenserla, ese truco era contarle todas sus batallas con emergidos que, no habían sido pocas en absoluto, hasta tuvo la oportunidad de participar en batallas a grandes escalas en lugares geográficos importantes. Mientras esperaba apoyó uno de sus codos en el apoya brazo del asiento, luego sin despegar el codo llevó su mano a la mejilla y se apoyó sobre ella.
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Vie Jun 09, 2017 10:56 pm

Si lo que el mago quería era que hicieran las paces y estaba dispuesto a sobornarla por ello, a Morgan le parecía bastante bien. Aunque opinaba que su cara agria y el mal humor que lucía constantemente a punto de estallar no ayudaban a generar simpatía, mas se guardaba ese comentario en particular para sí, pues de seguro recalcarlo sólo pondría a Erk aún más agrio, de ser eso posible. Ella, en lo personal, no tenía el mostrar respeto hacia los demás como una prioridad ni mucho menos, mas en su egolatría, habría podido jurar con firmeza que no siendo nada más que adorable y amistosa, y era sólo que Erk no entendía como debía. Le dejó respirar, relajarse y tomarse su tiempo como necesitaba, esperando que con eso empezara a aflojar el ceño fruncido. Entre tanto, ella sólo se mantuvo jovial ante sus comentarios tensos, puso una amplia sonrisa en sus labios y esperó la parte agradable, la del soborno en sí.

- ¿Sí? Bueno, como tú digas, amigo, lo siento. - Contestó con facilidad, a la ligera; todo fuese por apaciguarlo. Manteniéndose sonriente y relajada en su lugar, en extremo cómoda con el peso y la calidez de la manta sobre sí, observó entretenida los libros que el mago tan cuidadosamente le enseñaba. Parecía ser que cuidaba mucho de ellos. Miró con leve asombro las tapas, ninguna de las cuales se le hacía ni medianamente familiar, a medida que él explicaba su contenido. Su atención permaneció en el diario personal del otro, pero apenas se alejó, la muchacha no dejó ninguno sin abrir. Estirando los brazos fuera de la manta, se acercó un par d ellos al regazo para disponer de más espacio. Inclusive cuando estudiaba tenía aquella mala costumbre de abrir varios libros y mirar mucho a la vez, desorganizada en una forma en que sólo ella y quizás su hermano gemelo encontraría coherente. - ¿Cómo haces para llevártelos de viaje y no tenerlos nada estropeados...? - Murmuró al hojear, más en retórica que esperando una respuesta seria, haciendo ella misma su mejor esfuerzo por ser cuidadosa al manipularlos.

- Pero bueno, aquí no hay cuestión. - Respondió casi de inmediato, sólo dando una hojeada general a los libros antes de cerrarlos. Apiló de regreso los volúmenes etrurianos, separándolos del diario del mago. - Estos se pueden conseguir por ahí, aunque algunos sea más complicados que otros. Estos mismos, o algún otro libro que hable de lo mismo. Pero, ¿esto otro que escribiste? No no, la información de primera mano es oootro asunto, y es información de la buena. Nunca se me ha dado mucho de la magia, pero esto lo quiero, de algo sirve. Y si no, pues es genial igual. - Explicó, animada, al regresa todos los demás tomos a la mesa, quedándose con el diario entre manos. Moría por empezar a estudiarlo. Nunca había tenido la suficiente paciencia o la tranquilidad como para acostumbrarse a la magia, aunque se suponía que fuese afín. El uso práctico de ese diario podía darse como podía nunca surgir, pero le emocionaba la idea de leer sobre el desarrollo de nuevas disciplinas a medida que se aprendían. Y Erk había mostrado estar avanzado en usos de magia, debía haber grandiosas revelaciones allí. Era invaluable.

Sin poder contener la emoción en su mirada o sus estos, Morgan enseguida echó a revisar con más detalle el diario, leyendo secciones aleatorias, cerciorándose de entender la escritura tanto como el modo de tomar apuntes de Erk. Ya desde hacía rato sin mirarle, en ese momento le prestó aún menos atención; no era como si cualquiera de ellos pudiera irse de la habitación, de todos modos. Pero sabía que estaba allí, al alcance de la voz, por lo que no dudó en hablarle aunque su atención se hallase atrapada por el manuscrito. - No sé si te creo que tengas un diario y sólo escribas lo que andas estudiando en él. ¿Quién hace eso? - Dijo en un tono bromista, confianzudo. Lo normal sería toparse con sentimientos, pensamientos privados y cosas de ese estilo. De cualquier modo, la decisión de la plegiana claramente ya estaba tomada.
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Mar Jul 18, 2017 9:14 pm

Erk miraba a Morgan fijamente, estaba nervioso por lo que transpiraba un poco y cada tanto tragaba saliva. No era tan difícil, solo debía elegir uno de los libros que hablaban de los ocho héroes, después de todo sería interesante aprender sobre ello y además, le estaría siendo una molestia para Erk que, básicamente era todo lo que hizo desde el momento en que sus miradas se cruzaron hasta quizás antes de ello. Había abierto todos a la vez, ni siquiera Erk tenía esa capacidad aunque probablemente no le estuviera dando demasiada importancia ya que el diario del joven peli-morado tenía, en el principio, algunos indicios de teorías sin fundamente sobre el origen de los emergidos.

-¿Eh?- Dijo intentando entender qué era lo que la dama había murmurado. Erk continuaba mirando con nerviosismo lo que hacía Morgan. ¿No hay cuestión? Qué quería decir eso, el joven mago estuvo a punto de empezar a soltar muchas barbaridades de su boca expresando lo indignado que estaba ante su interpretación de la respuesta que había dado Morgan, por suerte ella pudo explicarse medianamente antes de que Erk siquiera abriera la boca.

Luego de escuchar la respuesta de la joven, Erk no sabía si reír o reír de forma burlona aunque a fines de negociación era mejor mantenerse callado. El único gesto que hizo el mago fue levantar la ceja izquierda y ladear levemente su cabeza hacia la derecha. No tenía problema alguno con que tomara ese libro, él la mayoría de las cosas las escribía solamente para no olvidarlas luego, eran casos muy extraños en los que escribía algo y lo releía además, ese cuaderno apenas tenía tres o cuatro páginas escritas aunque probablemente iba a recibir varias preguntas por lo extraño del tema, pero eso sería lo de menos si lograba conseguir la información que tanto anhelaba.

Cuando Morgan empezó a revisar el diario, Erk hizo una mueca de fastidio, las cosas que había escrito justo en ESE diario eran tan extrañas que seguro le traerían preguntas a la niña bobeta que encima tenía gustos demasiado raros. -Ya...- Suspiró. -La información. La quiero ya... Porque cuando te pongas a leer eso...- Erk desvió la mirada, se sonrojó y se llevó una mano detrás de la nuca. -Vas a tener preguntas... Seguro... Con tus gustos raros y... Agh... ¿Quién mierda se va de viaje con emergidos y no le atacan?... Joder... Quiero respuestas ahora. Ya elegiste el libro.- Se dio vuelta para mirarla todavía sonrojado pero también se notaba lo molesto que estaba en su rostro, no importaba que le sacara el cuaderno pero necesitaba respuestas ya, no podía esperar más porque nada tenía sentido, Morgan quiso proteger a un emergido, viajó con un emergido desde Plegia eso estaba muy lejos y, lo más importante, los emergidos te ven y atacan o eso era lo que Erk tenía entendido hasta el momento.

El joven de cabellos morados tomó de los hombros a Morgan, la miró fijamente a los ojos y conteniendo el impulso de sacudirla dijo. -Cuéntame todo... ¡YA!-
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Jue Ago 10, 2017 4:13 pm

Aunque el mago dijera que había escrito allí de experiencias suyas con sus descubrimientos de magia, Morgan no creía que un diario fuera a existir como tal sin contener alguna que otra referencia a los sentimientos e ideas de su dueño, sus amores y desamores, sus intenciones o sus quejas, que anticipaba que podían ser muchas. Le causaba diversión la idea, por supuesto, pero seguía siendo verdaderamente la magia avanzada la que le interesaba. Falló en vigilar al joven ante sí mientras se enfocaba en la primera página, sin leer mucho, sino que ojeando la escritura en sí y constatando que no fuera una letra inentendible o una forma de apuntar indescifrable, como solían terminar siendo sus propias desprolijas notas. En efecto, no habría problema con eso. Erk tenía una manuscrita mucho mejor y más agradable a la vista que ella. No llegó a iniciar más que media línea, cuando la voz juvenil pero tensa se hizo oír nuevamente. A juzgar por esa respuesta, Morgan asumía que había aceptado el intercambio. Satisfecha, pues, alzó el rostro con una sonrisa simplona y relajada, ajena al estrés que el otro irradiaba todavía.

Creía imaginarse bastante bien el motivo de la súbita verguenza coloreando el rostro del mago de rojo, además de su forma rara de hablar. Morgan se contuvo de darle una reprimenda por usar malas palabras; ella las mantenía fuera de su habla, su padre le había enseñado a ser más señorita que eso, pero a fin de cuentas daba igual. Sólo demostraba lo alterado que Erk estaba. La joven estratega decidió ser misericorde y sacarle de su inquietud, pues el trato al que llegaban la dejaba más contenta. Jactándose en fuero interno de lo buena que podía ser y cómo el mago tendría que estar valorando más eso, cerró con paciente lentitud el cuaderno y fue metiéndolo bajo la manta que la cubría para salvaguardarlo, gesto interrumpido por las manos ajenas impacientemente puestas en sus hombros. Quizás sí lo había hecho esperar demasiado por ningún motivo, pero no quitaba que fuese brusco. Con un gritito surgido de pura exageración, pues no era que sus dedos le hicieran doler ni mucho menos, Morgan le golpeteó las manos para que las quitara. - ¡Hey! ¡Sujeto atrevido! ¡Ya vooooy! - Movió los hombros para apatarlos, irguiéndose altiva y con claro reproche en el rostro. Se había relajado y pretendía ser más paciente con Erk, pero también tenía límites que mantener. En una queja más baja agregó. - No se toca a una señorita así, psshh. -

No obstante, quitando las manos ajenas de sí y acomodando la manta alrededor de sus hombros, no demoró a hablar. Era bastante que explicar y si no comenzaba, tomaría más tiempo que ese viaje. Se aclaró la garganta, alzó el mentón con un aire todavía algo ajeno y comenzó. - Es cosa de observarlos de lejos y con calma, ¿de acuerdo? Hay emergidos distintos. Ya sabes, unos con armaduras de algún lugar y otros con banderas de otros lugares, con armas acordes y todo, como si fueran de verdad personas de allí. Excepto por la parte de ser emergidos. - Sacó una mano de bajo la manta para gesticular al hablar, imposible permanecer del todo quieta. - Y están haciendo... algo. Todavía no sé qué, pero donde unos emergidos se encuentran con ciertos otros, pelean a muerte. Parecen tener muy claro dónde quieren atacar. Por ejemplo, de done vengo yo, Akaneia... - Devió la vista un instante, repasando mentalmente antes de dar nombres en voz alta. Su memoria era frágil, si bien habían sido 2 años ya sin sufrir nuevamente su amnesia, con tiempo para recobrarse, todo seguía siendo difícil de retener. Los nombres de muchos reinos la eludían una y otra vez. Hizo lista con sus dedos, a modo de no perderse. - Si es Elibe, Valentia, Magvel o Jugdral, o sus emergidos o gente de ahí, al parecer atacan. Si es Tellius, nada, no hay problema. ¿Cómo se dan cuenta cuando se trata de gente? Ni idea, ¡pero por seguro que tienen buen ojo para eso! -

Se tornaba seria al hablar de temáticas como aquella, importante conocimiento para los estrategas plegianos, que creía que el resto del mundo debería estar valorando igualmente. Aún así, había cierto buen humor aún en torno a su persona. Y era que no podía permanecer neutral a todo ello; le apasionaba esa información, le apasionaba lo que sabían tanto como lo que no sabían aún, descubrirlo le divertía en cierta forma. El peso de las vidas que se perdían en el proceso y el efecto de esa guerra en el mundo le eran ajenos, poco vistos por sus ojos, que se centraban mucho más en el desafío que representaba. Mentalmente recapituló las inquietudes del mago. Su más contundente pregunta había sido por qué ella había llegado a salvo en un wyvern emergido; con el gesto característico de quien recordaba repentinamente algo relevante, Morgan agregó. - Ah, básicamente, a mi no me hacían nada porque son de casa, de Akaneia. Yo no me meto con ellos, ellos no se meten conmigo. En Plegia la gente los deja en paz, ¿sabes? Y así, cuando llegan de Valentia por mar a molestar, los emergidos que tenemos allá se encargan bastante. Interesante, ¿eh? - Dijo, sonriéndole al muchacho con el honesto deseo de compartir con otro lo que a ella le parecía tan apasionante. Inconscientemente se hizo un poco a un lado, dejándole espacio para sentarse.
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Mar Ago 29, 2017 9:23 pm

Erk entrecerró los ojos con culpa luego de la reprimenda de Morgan y retrocedió, debía ser paciente, debía esperar después de todo la paciencia era una virtud aunque cuando se trataba de algunas cosas, la impaciencia le ganaba por mucho al joven mago.  Cuando por fin la estratega empezó a hablar, Erk levantó lentamente la mirada dirigiéndola directamente a los ojos de la joven hasta que esta los desvió, quizás la estaba incomodando por lo cual dejó de mirarla tan fijamente, pasó a mirar las manos de la joven o distintas partes de su cuerpo pero no de nuevo a los ojos.

El joven de cabellos morados asentía levemente escuchando aquella información y apropiándose de la misma, luego, bajó la mirada hasta el suelo y empezó a pensar cómo podría relacionar todas esas cosas que estaba diciendo Morgan con sus experiencias, en primer lugar se puede diferenciar por la vestimenta a cada uno, si un emergido llega a aparecer en Akaneia y, por la razón que fuera no es hostil sería la forma más fácil y común de reconocer extraños, solo en los distintos países de Elibe se vestían diferente y en Tellius ni hablar, por Magvel y Valentia no podía decir nada todavía aunque no dudaba en que fuera diferente, también variaba la complexión física común de las personas ya que en algunos lugares eran simplemente más robustos que en otros. Por unos momentos las palabras de Morgan habían pasado a segundo plano, Erk se había sumido completamente en sus pensamientos y se hubiera quedado así de no ser por lo último que dijo la estratega. -¿Que?- Levantó la mirada hacia Morgan una vez más. -La respeto por todo lo que me ha transmitido y se lo agradezco sin embargo... No tiene sentido... La gente de Plegia deja en paz a los emergidos ¿por qué? ¿Quién dio la orden de que no atacaran? ¿Por qué no se asustan? Me cuesta creer que a todo ¿Plegiano? ¿Así se les dicen? Como sea... Me cuesta creer que a toda persona de ese reino no le asusten los muertos.- Erk suspiró, se dejó de caer en la silla y juntó las manos para luego apoyar sus codos en las piernas y esconder su boca detrás de las manos juntas.

-Estuve discutiendo sobre el orígen de los emergidos con un hombre llamado Charles Luken. Eso lo encontrarás en mi diario... Básicamente allí escribí sobre dos posible orígenes... Aunque están basados en cuentos de hadas y magia super poderosa que...- Suspiró y tomó uno de los libros que hablaba sobre los ocho héroes de Elibe que tenía, le dolía lo que estaba por hacer pero Morgan le había dado información que, según el juicio de Erk había arriesgado su vida para obtenerla. Dejó el libro junto a Morgan y volvió a su asiento. -Leelo luego... De todas formas... Lo que no creo que sea una locura sacada de un cuento de hadas es... Que alguien controla a los emergidos, alguien que pudo darle información a otro alguien que pudo haberla pasado a su pueblo. Ese alguien también podría ser "alguienes" por decirlo de alguna manera... Mi punto es que o hay personas que se odian mucho o es un simple juego... Por supuesto estoy dejando descartado que los dioses quieren tomar represalias, dudo que santa Elimine las tomara... Además es bastante bueno el culto que se le rinde. Bueno... Entonces, una vez más. ¿Por qué tu gente sabía que si no los atacaban no pasaría nada?-
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Lun Oct 09, 2017 8:51 pm

Morgan había ya desistido de inculpar al mago por cualquier cosa ocurrida o circunstancial, y Erk a su vez le parecía lucir un poco menos estresado cuando tenía algo diferente en que pensar, menos dispuesto a seguir discutiendo con ella respecto a todo; con eso, ya casi parecía que tenían una conversación seria y entera. Aunque, de hecho, Erk iba al otro extremo completo en esos momentos, tan poco centrado en Morgan que al abstraerse pasaba a ignorar su existencia, tan sumido en contemplación sobre lo recién escuchado que al parecer ni siquiera se molestaba en dar comentarios en voz alta. La Hija de Grima no podía decir que le agradara mucho ese cambio en particular, le aburría horrores que no compartieran con ella y no apreciaba mucho ser ignorada, en general. Pero justo cuando estaba cercana a llamarle la atención, a punto de chasquear los dedos de la mano que tenía fuera de su manta, el mismo mago regresó al asunto. La cuestionaba. No trataba lo que había dicho de mentiras, la joven mujer podía apreciar eso, pero lo cuestionaba insistentemente. Asintió con la cabeza.

Se dispuso a disipar las dudas de una mente aguda con una respuesta inmediata y tranquila, mas se frenó a sí misma al notar que no podía. Tan pronto como abrió la boca, la cerró. Por más que lo pensara, y por más sentido que hallara a la cuestión, sabiendo que debía de existir una respuesta lógica para que hubiera sucedido así en Plegia, no lograba recordar exactamente cómo había empezado todo o por qué. Se quedó quieta ante la mirada del otro, con el ceño fruncido y los labios apretados en profundo pensamiento, sus ojos recorriendo el espacio bajo de la habitación al buscar con verdadera dificultad en sus memorias la respuesta. Justo en el momento en que los emergidos habían llegado al mundo, dos años atrás, era donde se trazaba la línea de sus recuerdos. Justo desde allí, hacia atrás, era que no recordaba en absoluto los sucesos de su vida, y justo de allí en adelante era que empezaban a esclarecerse y ella a poder reternlos. Pero era difícil dilucidar algo justo de ese intervalo borroso. Quedó pensando al respecto mientras el muchacho de cabello violeta continuaba hablando, luchando por adentrarse en lo profundo del pasado y arrancar a la superficie los recuerdos deseados, mas sin éxito alguno. A fin de cuentas, Morgan sólo volvió a meter sus manos en su manta y terminó de escucharlo con los ojos bien abiertos en atención. El sólo intento de recordar la había dejado algo descolocada y con un inicio de dolor de cabeza.

- ¿Charles Luken? ¿Quien es? ¿Un investigador o algo así? Eso suena bien, en todo caso. - Dijo, regresando en una voz baja a la conversación. Era de asumirse que existieran en el mundo quienes investigaran activamente a los emergidos, pero Morgan jamás había coincidido con otras personas así, hasta el momento. Le resultaba inesperado que el malhumorado mago fuera uno de ellos, mas no por eso menos digno de interés. No obstante, viendo cuanto había visto del poderío de las criaturas, escapaba de su imaginación la idea de que alguien o siquiera un grupo pudiera estarlos controlando; demasiado para seres mortales, a su parecer, aunque no negaría que le gustaría saber de ese poder y de cómo llegar a ostentarlo. Desviándose de momento de las preguntas que Erk le había hecho, continuó. - Pero vamos, ¿quien podría tener tanto poder, como para controlar todo eso? Si alguien pudiera, ya me creería yo que sólo sería un dios. No tu diosa, de acuerdo, pero los hay más grandes. Dijiste que habían dos teorías, supongo que esa debe ser la segunda. - Su tono era más alegre que cualquier otra cosa, al hablar de ello. Con orgullo pensaba en su dios, su padre superior a las demás entidades, y como él sí debía ser capaz de tal hazaña. Entonces, viendo la mirada fija del hechicero y sabiendo que no habría modo de continuar evitando su interrogatorio, Morgan se obligó a responderle como esperaba. Carraspeó primero, algo frustrada consigo misma por lo que no había conseguido recordar.

- Pero bueno, eehh... es que no lo recuerdo. Me es difícil recordar cosas, ¿entiendes? Han pasado algunos, ehh, accidentes últimamente, accidentes con magia y... ufff, la cabeza se me ha hecho un lío. - Admitió, riendo con cierta incomodidad y evitando posar la vista en su acompañante. Sin entender sus propios sentimientos al respecto, le guiaba la simple necesidad de no darle demasiada importancia a su amnesia ni tornarse demasiado seria al mencionarla. Aprisa, prosiguió. - No te miento, en serio. Desde que recuerdo, así están las cosas. Creo que nuestro rey se puso de acuerdo con el sumo sacerdote para decidir la no-agresión, tenemos un poco la corazonada de que Grima debe tener una mano en esto, pero eso es todo lo que sé de esa parte. Plegia es grimleal y practicante de magia oscura así que ya vez, no somos gente fácil de asustar. - Volvió a reír un poco, como siempre tratando con ligereza los asuntos de mayor seriedad. Calculó que no debería hacer falta más detalle que eso, e inclinándose hacia adelante en una postura similar a la del mago se aproximó para comentar. Si era un investigador, Morgan quería exponerle lo que pensaba y tener su opinión. - Lo que a mi me interesa es ver qué hacen los sujetos. La técnica para mantenerse a salvo ya la tenemos; cuidar entre qué emergidos meterse y a cuales atacar, y listo. Cubierto eso, yo me enfoco en ver a donde van y qué hacen. Seguramente investigando un poco más de eso pueda llegar a una explicación o una teoría buena, yo misma, ¿no crees? -
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Sáb Oct 14, 2017 9:17 am

Erk asintió, Luken debía ser algun tipo de investigador probablemente o algo parecido, quizás alguien que buscaba defender su reino pero en definitiva investigaba a los emergidos así que eso era suficiente como para que el mago no estuviera mintiendo. Le molestaba que Morgan diera tantas vueltas para contestar su pregunta, la importante, por qué en Plegia sabían que no había que atacar a los emergidos eso no era solo sospechoso, sino que era impresionante la capacidad e influencia que tenía su gobernante para convenser a su gente de que los muertos no son enemigos, probablemente si Erk dijera eso en Etruria todo terminaría muy mal.

¿Qué clases de accidentes con magia? Que clase de padre tenía esa niña, Plegia era cada vez un misterio más grande y cada vez daba más miedo, Erk llego a pensar que no le daban importancia alguna a la vida de las personas, por lo menos no a las personas no tan poderosas y solo se salvaban unos pocos pertenecientes a la realeza o algo así. Llegó un momento en que el mago dejó de prestar atención a la estratega y se puso a pensar, ¿la magia puede reparar lo que la magia ha dañado? Con lo que ella había dicho no le bastaba, necesitaba más, mucho más quizás tenía que visitar Plegia pero no era el momento indicado, todavía era débil y, si la magia le había hecho daño a Morgan debía ser magia oscura, primero debía fortalecerse.

-Ya... Te creo no te preocupes... Supongo que solo sabré las respuestas yendo a Grima...- Erk hizo una pausa para pensar lo que había dicho, se sobresaltó y corrigió. -A Plegia... Me he confundido... Como sea... Tengo que hacer unas cosas antes...- De repente abrió grande los ojos como si se hubiera olvidado de decir algo importante. -Si hay personas que vivien hace mil años... No parece tan descabellado pensar que algún humano puede controlar a los emergidos o por lo menos crearlos...- Suspiró. -Volviendo a lo anterior... Puedo buscar una cura para lo que tienes, pero con una condición. Tu me mantendrás al tanto de todo lo que sepas de los emergidos y me dirás si recuerdas algo o si descubres algo sobre la no-agresión, estoy armando un rompecabezas y tu serías de mucha ayuda... Yo estaré en Sindhu. ¿Qué dices? Yo no tengo tiempo de seguir emergidos, tengo otras cosas importantes que hacer, entonces tu me ayudas y yo te ayudo... Por último...- Le dolía lo que estaba por hacer pero no tuvo otra alternativa, sacó uno de los libros que narraba la historia de los ocho héroes de Elibe y se lo entregó a la estratega. -Leelo de principio a fin varias veces y reflexiona sobre lo que dice, puede que parezca un simple cuento de niños pero... Hay cosas... Cosas extrañas que encajan demasiado con la realidad... En fin, lo entenderás al leerlo.- Erk empezó a dar vueltas por la habitación mientras pensaba, iba en línea recta y volvía todo el tiempo, quería respuestas porque hasta ahora solo tenía preguntas y empezaba a preguntarse que había sido lo último que dijo Morgan porque no le había prestado mucha atención, fue entonces que se quedó quieto y miró a la estratega fijamente como si esperara recordar sus palabras.
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Dom Oct 15, 2017 11:47 pm

Poco a poco, Morgan estaba llegando a distinguir exactamente cual era la expresión que Erk ponía en su rostro cuando estaba sumido en pensamiento, tanto como para dejar en segundo plano a los demás y omitir responderles. Lo cual no hacía que se lo perdonara, pero al menos empezaba a darse cuenta de cuando lo hacía. De hecho, la muchacha carraspeó cuando la espera por ser respondida la impacientó, mas sospechando que el mago ante ella ni siquiera lo había notado, pues volver en sí fue algo que hizo por su propia cuenta, hablándole como si nada. O no le tenía mucho aprecio a ella en particular, o simplemente era una de las personas menos entretenidas con las que la plegiana había tenido que pasar tiempo; y estando encerrada con él hasta tocar puerto, encima de todo. Para su tranquilidad y agrado, al menos lo primero que dijo al volver a tomarla en cuenta la hizo reír de buena gana, distrayéndola de sus pequeñas frustraciones. Ir a Grima sonaba suficientemente bien. Se echó un poco hacia adelante al reírse, todavía envuelta en su manta. - Pues ya te digo, si alguien controla todo eso, me encantaría saber cómo es que lo hace. - Respondió, suspirando, una mirada en cierta forma soñadora puesta en su rostro. Su sentido de ambición asomaba con insistencia al pensar en un poder así.

Mas el que Erk mencionaba a continuación era, quizás, aún más cercano al borde de lo impensable que de lo posible - ¿Eh? ¿Podrías hacer eso? ¿Ayudar a alguien a recordar cosas? ¿Acomodarle la cabeza? - Morgan enseguida cuestionó, parpadeando. No era que lo descartara del todo, no rechazaría la posibilidad, sólo parecía un tanto difícil de aceptar de buenas a primeras. Aunque su problema había sido de origen mágico, después de todo, y ese mago considerablemente joven para su nivel de maestría podía tener alguna idea. Razonó aquello mientras Erk continuaba, mas tras unos momentos, mientras él se dedicaba a buscar algo más entre sus pertenencias, un gesto de entendimiento reemplazó al de sorpresa en el rostro de la estratega. De inmediato, una ladina y confiada sonrisa se esparció en sus labios. - Espera... ya estoy entendiendo. Heh, no tendrías que poner tantas excusas si todo lo que quieres es que siga hablando contigo, ¿sabes? Soy así de buena, si quieres que siga platicando contigo desde lejos, ¡puedo tomarme el tiempo de alegrarte el día! - Halagada de la atención que creía que buscaban de ella y regocijándose de su propia buena voluntad, Morgan se irguió un poco mejor en su sitio, de altivo humor. De ese modo aceptaba las condiciones que el otro proponía. - También me gustaría saber de esas cosas tan importantes que tienes que hacer quién sabe donde, así que bien, intercambio justo. -

Por todo lo anterior sí perdonaría las faltas de atención de Erk a su persona. Además, a regañadientes otra pieza de intercambio era puesta en su mano, que la muchacha tomó con curiosa mirada, leyendo ya el título de la tapa. No le molestaría leer un libro más, menos si era por fines utilitarios. - ¿Oh? Hecho. Wow, realmente estás portándote mejor. Veamos... Los Ocho Héroes y la Batida... mmh, no me suena... - Murmuró. Mitos o leyendas de por ahí, claramente, pero si Erk decía que tenía relevancia para con la situación actual, por algo habría de ser. Le inspiraba un poco descubrirlo. En un par de instantes de pensativo silencio notó la mirada del otro sobre ella, callado pero sin esa expresión en el rostro del Erk pensativo y ausentado. - ¿Qué? - Llegó a preguntar, antes de que resonara en la recámara una corta sucesión de fuertes toques en la puerta. En voz alta, uno de los marineros anunciaba el puerto en el que estaban ya atracando, al parecer; nombres de lugares que, por supuesto, Morgan no reconocía en lo más mínimo. - Y allí se quedan los dos, no más problemas en el barco. - Agregaba, seguido del sonido de una llave girando en un cerrojo de la puerta.
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Erk el Vie Oct 20, 2017 2:08 am

No entendía por qué reía, Morgan era una chica muy rara, incluso más rara que muchos magos que él conocía pero empezaba a estar de acuerdo con ella, si alguien controlaba a los emergidos deseaba saber cómo lo hacía, en primer lugar debía ser muy poderoso pero eso ya era algo obvio ya sea emergido o humano el lider era alguien muy, muy poderoso. Debía reconocerle a Morgan que era mucho más atenta que él y no lo estaba molestando asi que se podría decir que estaba siendo alguien "agradable", sin embargo a veces usaba palabras que hacían que Erk tardara en entender como por ejemplo la expresión "acomodarle la cabeza", era ridículo porque de última le acomodaría las ideas porque su cabeza no debería estar desubicada sino no estaría vivo ni siquiera siendo emergido.

-Creo que pod...- Cuando apenas había empezado a responder ella insinuó que solo buscaba conversación, podía ser la hija del mismisimo Athos pero eso no le quitaba lo idiota, por más que en los últimos momentos del viaje se llevaran medianamente bien, Erk si podía no verla nunca más pues mejor para él, no tenía problemas en tener cartas o lo que sea porque sería intercambio de información pero tener que soportarla jamás, a no ser que sea de suma importancia algo como que los emergidos puedan hablar o algo por el estilo, que era algo que el joven mago veía como imposible, los emergidos a sus ojos no son más que cuerpos que están diseñados para matar, aunque ahora podría ver la posibilidad de que no ataquen a todos y quieren matar solo a una parte de la población mundial, claro, cada grupo de emergidos tiene sus objetivos propios.

Después de eso Erk no volvió a hablar, solo la miraba fijamente sentado desde la silla hasta que golpearon la puerta del cuarto en donde estaban, las palabras del hombre dejaron gravemente confundido a Erk. ¿Cuánto tiempo había estado dormido? Si estaban por lo menos a dos días de Etruria, lo peor era que no tenía hambre, probablemente se estaba acostumbrado a comer, hecho que no era nada bueno pero lo arreglaría después. El mago empezó a juntar todas sus cosas en su bolso antes de salir de la habitación, probablemente el tal Aran del que Mulitia le había hablado lo estaría esperando al bajar el barco. -En mi diario te darás una idea de las cosas "importantes" que me mueven.- Suspiró y salió del cuarto, luego volvió a mirar a Morgan. -Estaré esperando noticias tuyas en Sindhu. La guerra contra emergidos es más grande que cualquier otra guerra que haya existido o esté existiendo. Todo el mundo está involucrado en esto y ciertamente retrasan mis estudios así que agradeceré cualquier información nueva y detallada sobre esas mierdas con ojos rojos. Cuando llegue a Sindhu una de las primeras cosas que haré es empezar a investigar sobre la amnesia, es increíble la cantidad de cosas que uno puede hacer con magia si no tiene miedo... Adiós Morgan.- Finalmente empezó a caminar hacia la cubierta y luego a bajar del barco en suelo Etruriano, justo abajo del barco se encontraba un soldado, como había dicho Mulitia lo habían venido a buscar, así Erk continuaría con su viaje.
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Morgan el Mar Oct 24, 2017 10:52 pm

Nada de respuesta. Nuevamente, eso le quitaba toda la diversión al asunto, dejando a la joven de cabello negro esperando en vano y soltando una risa nerviosa al largo paso de los segundos. Por un instante, estuvo segura de que Erk sacaría otro tomo de algún lado u otro y lo utilizaría para hacer un agujero en la pared del barco por el cual aventarla, si no peleaban y lo lograba ella primero. Su expresión seria no revelaba mucho y la plegiana podía pensar cualquier cosa, comenzando inclusive a incomodarse, poco amiga del tiempo en silencio. - ¡Bueno, ya! - Terminó por quejarse, dando un golpecito con el último libro sobre su regazo, frustrada. Al fin y al cabo, tenía que asumir que su generoso intento de serle amistosa no había dado resultado. Si el tipo serio sólo quería negocios, no había problema, pero tomaría información novedosa o bien ayuda con su problema de memoria para que Morgan soltara cualquier cosa que Plegia considerara información clasificada. Todo mundo tenía su propio interés en lo que pudiera descubrirse sobre los emergidos; Plegia ante cualquier otro, pues eran quienes más podían beneficiarse.

Como fuera, la estratega suponía que podría ser interesante. Si eran justos el uno con el otro, quizás verdaderamente llegasen a algún lado, a descubrir algo nuevo. Se contentó con eso de momento, poniéndose de pie con mucha más lentitud que el mago, pues se tomaba su tiempo en estirar los brazos y en quitarse la manta de encima. Ni siquiera había podido tomar su turno para dormir en la cama, pero si ya habían llegado, no iba a quedarse tiempo de sobra. No era como si fuesen bienvenidos por más tiempo, como el marinero les había hecho recordar con nula sutileza. Cuando Erk abrió la puerta del camarote, Morgan comprobó que en efecto ya les había concedido su libertad. Prácticamente saltó de su sitio entonces, metiendo los pies en las botas tan rápido como podía encajarlos y poniéndose a recoger su ropa y su espada, que todavía tenía algo de filo, como para terminar de usarla. Alzó la vista al muchacho cuando este habló, asintiendo aprisa un par de veces. Lo cierto era que, desde su perspectiva, la guerra de los emergidos no era tan perniciosa como al parecer estaba siéndolo para todos y hasta podía traer un cambio ventajoso al mundo, más que uno negativo. Eso era lo que se decía en su reino natal, al menos; los designios de Grima para un nuevo mundo. No obstante, no intentaría convencer de tal cosa a un extranjero cuyos objetivos claramente yacían ya en otra dirección. Se limitó a mencionar el lado positivo apenas a la ligera, con cuidado.

- ¿Retrasar? No sé eh, hasta puede que sirvan. Son buena excusa para trabajar en hechizos nuevos y técnicas nuevas. Hay que ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío, ya sabes. - Dijo, siempre optimista. La guerra le había abierto a ella misma las puertas a mejorar sus capacidades de combate así como ganar valiosa experiencia en estrategia bélica. Algo de provecho siempre podía sacarse. Echándose la larga chaqueta plegiana sobre el hombro, acomodó bajo su brazo sus pocas pertenencias, mostrando entre estas los dos libros que se llevaba del encuentro. Los indagaría a fondo en cuanto pudiera, su propia curiosidad la empujaba allí. - Pero bueno, gracias. Ya leo los dos, en cuanto pueda. ¡Adiós, suerte y que no te maten temprano! - Se despidió, animada inclusive al emitir tan graves palabras. Al retirarse el otro, tan sólo se aseguró la espada al cinto, terminó de acomodarse y salió, a una distancia de minutos suficientes como para no cruzarse con él tan pronto. No tenía la más mínima idea del puerto al que habían desembarcado, pero se las arreglaría para volver a casa igualmente. Siempre lo hacía.
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Re: [Social] El Conocimiento no Tiene Precio [Priv. Morgan]

Mensaje por Eliwood el Sáb Nov 04, 2017 1:18 am

Tema cerrado. 50G a cada participante.

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