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[Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

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[Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Aran el Mar Abr 11, 2017 1:13 pm

Era pleno día cuando decidieron separarse del grupo, formado por ellos y sus otros dos acompañantes, Elphin y Erk. Habían marchado desde la primera hora de la mañana, con un paso que intercambiaba entre presuroso y calmo. Ya todos sabían que estaban cerca del ducado, tan cerca que las señales en el camino lo indicaban con letras grandes y bien marcadas, e incluso la gente que viajaba hablaba de sus fronteras. Todavía no estaba a la vista, pero podían estar seguros que detrás de las colinas podrían verse sus límites, y, por sobre todas las cosas, la gran mansión de Fenn, que era el corazón del territorio y lo que más destacaba, según las palabras de la propia clériga.

Había cierto peligro en cada paso que daban, debían ser cautelosos y no llamar demasiado la atención, y por lo mismo decidieron hacer su más reciente campamento entre varios árboles, lejos del camino pero lo suficientemente cerca como para no perderlo de vista. Continuarían su viaje más tarde, cuando cayera el atardecer y estuvieran seguros de que las personas habrían dejado de trabajar, para que no estuviera quien pudiera reconocerlos. Fue en ese breve descanso en que Aran, mucho más confiado de lo que era su antigua imagen, invitó a Mulitia a caminar por los alrededores. Hasta donde alcanzaba la vista el suelo estaba cubierto de hierba, e incluso podía verse un campo de flores en la distancia. El clima era perfecto como para relajarse y alivianar sus espíritus, además de poder compartir tiempo juntos. A pesar de que ahora se correspondieran, no habían tenido muchas oportunidades para hablar o estar a solas, esto debido al viaje. Era la primera vez en mucho tiempo.

- ¿Quieres ir a recoger las flores? –preguntó Aran a la clériga, sonriéndole.

Caminaba vestido de su armadura y lanza, igual que siempre. Sin embargo algo era distinto en él, todo gracias a las personas que habían conocido en el último pueblo que habían visitado. Entre ellos había un herrero que resultaba ser proveniente de Tellius, igual que él, y que al verlo con la armadura de soldado encima, le hizo una interesante propuesta. Iba a mejorársela con sus herramientas si es que lo ayudaba con la reparación de su hogar, atacado por bandidos la noche anterior, cosa a la que el peliverde se hubiera prestado a hacer incluso sin obtener nada a cambio por ello. La recompensa lo sorprendió, ya que su armadura se había vuelto igual en diseño y apariencia a la de sus superiores, solo que no parecía ni una armadura de Begnion ni una de Daein, sino una propia. No encontró manera de agradecer el gesto, y sin duda era algo que apreciaría toda su vida. Se sentía mucho más seguro que antes, más limpio de su pasado.

- Necesitaba respirar. –comentó Aran, posando su mano en su cuello.- y estar contigo. Empezaba a sentirme igual que cuando marchaba en el ejército, solo que en el escuadrón más pequeño del mundo. -río por lo bajo- Y aún siendo tan pocos, vamos hacia un lugar tan peligroso… –por su tono de voz podía notarse su cansancio.

En realidad su semblante parecía más aburrido que ninguna otra cosa, saturado de estar caminando el mismo camino por tanto tiempo. Porque, aunque no lo pareciera, lo que menos gustaba Aran era moverse de un lado a otro. Prefería la seguridad de un sitio en concreto, estar con la gente que quería, y trabajar solo lo justo y necesario como para no pasar hambre. Lo único que quería era dejar de estar en movimiento, y que los problemas que lo acomplejaban, terminaran. ¿Pero sentiría Mulitia lo mismo que él, cuando ella había viajado por tantos lugares, y gustaba de explorar lo que no conocía? Le causaba curiosidad pero... no importaba, al menos no por ahora.

Entonces, cuando llegaron al campo de flores, Aran simplemente se sentó entre ellas y se tiró de espaldas al suelo, haciendo volar varios pétalos en el aire.
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Mulitia el Vie Abr 14, 2017 3:56 pm

Después de tanto viaje necesitaban un buen descanso, y era buena idea hacerlo en pleno día y continuar un poco el viaje por la tarde, cuando todos los trabajadores volvían a sus casas, cada uno después de una larga jornada de trabajo. Lo hacían de esa forma no solo para no ser descubiertos por cualquier espía, sino también para no cansarse demasiado rápido, necesitaban descansos como aquellos, después de todo no tenían prisas y era mejor guardar las fuerzas por si ocurría cualquier accidente, ya fuera por emergidos o por cualquier bandido. Cada vez estaban mas cerca y a cada paso, la joven se sentía cada vez mas nerviosa ya que cada paso que daban la acercaba poco a poco hasta su destino. Un destino del que aunque había estado segura desde hacía mucho tiempo, no podía evitar sentirse nerviosa, después de todo eran sus padres a los que tenía que enfrentar.

Por suerte los descansos eran un buen aliciente para que la joven dejará de pensar en aquellos temas y pudiera centrarse en sus compañeros, sobretodo en Aran. Después de que ambos hubieran desnudado sus sentimientos el uno para el otro no habían tenido mucho tiempo para estar a solas, y no es que no pudieran tratarse de la misma forma a solas que en compañía, pero siempre era mucho mas cómodo estando solos que siendo observados, aunque estos fueran sus amigos. Había visto ya varias veces en sus viajes campos de flores como aquellos, pero lo bueno que tenían estos es que algunas de las flores que adornaban el campo tenían propiedades medicinales y eso le interesaba, después de todo le encantaba experimentar y crear nuevos tónicos que pudieran ayudar. -Me encantaría, creo que hay algunas flores que me pueden servir para hacer algunos tónicos, muchas de esas flores tienen propiedades medicinales.

La chica disfrutaba mucho de la compañía de Aran, sobretodo cuando estaban a solas ya que así podían seguir con lo que habían dejado por falta de tiempo, estar juntos. La nueva armadura le sentaba perfectamente al chico, le hacía incluso mas atractivo, desde luego le sentaba perfectamente y le serviría para su siguiente objetivo. Al escucharlo sonrió suavemente asintiendo con suavidad mientras lo observaba. -Yo...también necesitaba este momento, quería estar contigo,después de todo no hemos tenido mucho tiempo. Rió con levedad por su broma y volvió la mirada hacia el campo. -El escuadrón mas pequeño, pero en el que mas confió en el mundo, no se si somos unos locos o unos revolucionarios. Tengo la esperanza de que todo saldrá bien pero no puedo evitar sentirme...nerviosa...es bueno, algo complicado, he estado muy segura desde hace tiempo, pero aun así no puedo evitar sentirme así. Cuando vio que el chico se recostó en el campo, sonrió dulcemente y se sentó junto a el recogiendo algunas flores, se fijo en una flor de color purpura, la recogió y se la coloco por sorpresa en los verdosos cabellos del chico riendo un poco después, dando un beso en la mejilla de este para recostarse un poco en entre las flores con el con la cabeza apoyada en el hombro de este, mirando las flores que había recogido para identificarlas. -Esta ayuda a la digestión, y la que tienes es un buen antiséptico.

Todo parecía idílico, pero había algo entre los arboles que la pareja desconocía, alguien los estaba vigilando desde las sombras, alguien que no tenía buenas intenciones, sonreía de manera tétrica, seguido de varias sonrisas que se mostraban cercanas a la primera persona, todo podría cambiar de un momento a otro, pero aun estaban lejos para que cualquiera se diera cuenta.
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Aran el Sáb Abr 22, 2017 8:54 pm

La fe que poseía ella en el grupo que habían formado era increíble, porque en comparación, todo el mundo los miraría como poca cosa estando enfrentados con el ducado de Fenn, no más que unos vándalos, unos bandidos que querían tomar el poder a la fuerza. Aran comprendía a Mulitia, y la verdad estaría más preocupado si ella no estuviera nerviosa por la situación que pesaba sobre sus hombros. Todavía admiraba en gran medida su voluntad, su manera de sobrellevar el conflicto más grande como si siempre fuera capaz de superarlo, pues él nunca rozaba ese nivel de confianza consigo mismo. Sonrió gratamente cuando la clériga se le acercó, sorprendiéndose un poco de que pusieran algo en su cabello, mas no le dio importancia. Entonces llevaba encima la sonrisa más sincera que había tenido en mucho tiempo, y eso tan solo por la enorme calma que sentía. Como quisiera no tener nada más en qué pensar que en ellos dos descansando al aire libre.

Mulitia empezó a hablar de las propiedades de las flores que allí habían, más concretamente hablando, de las plantas. Aran le observó cun un rostro de duda, sin saber qué decir exactamente.

- No sé que será antiséptico, pero suena a que es útil. -murmuró Aran. Era cierto que no tenía ni la más mínima idea, pero no le molestaba.- Porque no todo se soluciona con bastones... ¿o sí? -dudaba de sus palabras porque sin duda había visto y oído maravillas de estos últimos. ¿Cuando no había escuchado la leyenda del bastón que... devolvía a la vida a las personas? No sabía hasta dónde alcanzaba el poder de la magia curativa, pero sin duda no era un lujo para que todos disfrutaran, por lo que con las plantas medicinales la gente podía esperar sobrevivir por su cuenta. - Es genial que sepas tanto de ambas cosas...

Aran solía decir lo que pensaba de la manera más sincera posible, aunque con Mulitia se le escapaban los elogios. Entonces no pudo evitar inclinar su cabeza junto a la de ella, momento en que cerró los ojos y dejó escapar un simple suspiro. Con la armadura no podía acercarse y abrazarla como quisiera, pues obviamente le estorbaba, por lo que debía conformarse con esos simples gestos. Para él era suficiente que pudieran compartir ese momento a solas. Y sintiéndose tan a gusto, no pudo evitar sentirse desprovisto de energías, encontrándose de repente luchando por mantenerse despierto. Estaba realmente cansado, y el silencio y la calma no ayudaban a mantenerlo atento a sus alrededores. Pero Mulitia estaba con él, y sabiéndolo, confiaba en que no tenía cosa de la que preocuparse. Evitó dormirse, pensando en que solo "cerraría los ojos un momento", una de las mentiras más grandes que podía haber.
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Mulitia el Jue Abr 27, 2017 11:49 am

Si había algo que había conseguido con todos aquellos viajes y aventuras, era que podía confiar en que cualquier cosa podría pasar, que podrían acabar con la injusticia y la crueldad que asolaba el ducado de Fenn. A veces no se necesitaban grandes números de personas para ganar una batalla o para conseguir salvar un ducado, que era en definitiva lo que estaban a punto de hacer en aquel momento. Gracias a aquellos momentos, sintiendo el calor y el afecto de la persona con quien quería compartir su vida donde podía relajarse, hablar con tranquilidad y casi confiarse de que nada malo podría sucederles en un lugar tan bonito como aquel y en una escena casi idílica como lo era aquel campo de flores. Aran parecía disfrutar también de todas aquellas sensaciones, aunque no estuvieran haciendo realmente nada, aquello ya demostraba bastante bien el cariño que ambos sentían.

-Pues significa que es muy buena para reducir infecciones o incluso la putrefacción de una herida. La joven asintió convencida con una suave sonrisa en sus labios mientras seguía observando cada flor con detenimiento. -No todo el mundo es capaz de usar la magia para curar, no hay tantos clerigos como para ocuparse de todos los pueblos de este mundo. Muchas personas aprenden a usar los recursos que nos da la tierra para la salud, hay plantas que pueden curar muchas aflicciones que los bastones difícilmente pueden curar. empezó a guardar las flores en el bolsillo de su vestido y suspiro. -El ducado Fenn se especializa en las plantaciones de hierbas y flores medicinales, con una gran variedad. Normalmente se usan para crear pociones, vulnerarys y otros tipos de tónicos que todo el mundo a usado alguna vez en su vida. Somos de los mayores exportadores de estas plantas...pero...no se como ira ahora, después de todo Fenn ya no es lo que era.

Se encogió de hombros después de pensar en lo difícil que sería ver de nuevo su hogar, y lo peor, verlo en decadencia. Poco a poco el peliverde fue durmiéndose, se había relajado tanto que no pudo evitarlo, aquello provoco que la chica no pudiera evitar reír con suavidad. Se quedo sentada en el suelo, se inclinó un poco y besó con suavidad y ternura los labios del soldado, pasando su mano delicadamente por una de sus mejillas cariñosamente mientras sonreía manteniéndose en silencio un momento hasta que se levantó. No tenía sueño y uno de los dos tendría que quedarse despierto así que decidió ponerse a recoger algunas flores mas y con eso empezó a alejarse un poco mas del peliverde, cada vez un poco mas.

Aquella era la oportunidad perfecta para aquellos mercenarios de poca monta, del bosque empezaron a salir en silencio, unos cinco hombres, todos bastante fornidos y portando sus espadas. El primero de ellos, uno con la piel morena, moreno y con una enorme cicatriz que le recorría desde la cabeza hasta el cuello empezó a correr y agarró por sorpresa a la joven por detrás,atrapandole los brazos con una sola mano. -Vaya, vaya...vaya...que tenemos aquí? Una muñequita jugando a ser una heroína? Vuestros padres han pagado una buena suma por llevaros viva hasta ellos...pero no nos dijeron que fuerais tan apetitosa... El mercenario hizo el amago de morder la oreja de la chica para después reír entre dientes de forma picara a lo que la chica respondió revolviéndose y luchando por soltarse. -Arrrr....!!!? Iba a llamar al soldado de un grito, pero no pudo terminarlo, aunque tenía la esperanza de que solo con eso se hubiera enterado, el mercenario la había silenciado con su gran mano, tapando su boca con fuerza. -Shh...nos dijeron que había que llevarte viva, pero no nos dijeron de que forma...creo que esta noche nos vamos a divertir tu y yo... La chica comenzó a llorar de la impotencia, asustada, sin dejar de forcejear, su pulso estaba muy acelerado, pero no podía hacer nada, sus manos estaban atrapadas y su único apoyo dormido.
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Aran el Vie Mayo 05, 2017 12:59 am

Así el plan lo decía: debía encargarse de él en silencio, esconderlo antes de que sus compañeros lo vieran, lo más simple del mundo. Con sus manos temblorosas y sudadas, recogió una piedra tan grande como su palma, y sujetándola como si se tratara de un tesoro, miró hacia abajo, donde se encontraba aquel chico peliverde al que le habían mandado a matar. Intentaba convencerse de que iba a ser fácil, pero ese era su primer trabajo junto con aquellos mercenarios, por lo que dudaba intensamente sobre cómo debía proceder. Levantó la piedra por sobre su propia cabeza, dispuesto a lanzarla con todas sus fuerzas hacia el cráneo del soldado. Pero... ¿Sería suficiente? No sabía usar muy bien su arma, y no quería acercarse tanto como para despertarlo. Su única opción era atacarlo de esa manera, no había otra, y sin embargo no sabía cuánta fuerza necesaria era necesaria para noquearlo, y así poder finalizarlo con su hacha. Respiró hondo y ya no esperó más. No podía fallar, ¡estaba dormido! ¿Cómo no iba a funcionar?

Entonces la piedra se deslizó de sus manos y golpeó a Aran en el rostro, causando un rudio seco y saliendo disparada lejos. Inmediatamente se despertó con el golpe, abriendo los ojos de par en par. Se le había quebrado la nariz y había empezado a sangrar.

- ¡AAAHH! -gritó en el acto. Se reincorporó como un rayo, sin saber dónde mirar, poniéndose las manos en el rostro mientras sentía como el líquido tibio se deslizaba hasta su barbilla y le empapaba la boca de rojo. Le habían dado un susto terrible, y el súbito dolor no lo dejaba pensar qué había sucedido exactamente. Pero de algo se dio cuenta, y ese algo era que Mulitia no estaba con él, y que en su lugar, un hombre extraño lo miraba perplejo y contra la luz del sol, con un rostro de temor.

Al no poder encontrar a la clériga, y viendo que el extraño empezaba a echar a correr, se le disparó el corazón e instintivamente corrió a perseguirlo, con lanza y escudo en mano. La sangre brotaba de sus fosas nasales como dos grandes torrentes, pero no le importaba, pues solo se concentraba en su rapidez. Tomó la lanza con fuerza y, con un golpe horizontal, alcanzó al extraño y lo golpeó en las piernas, tumbándolo al suelo con increíble violencia. Una vez lo alcanzó, se puso delante de él y le dio una patada en las costillas para que no volviera a levantarse.

-¿¡DÓNDE ESTÁ!? -gritó. Si los otros mercenarios estaban cerca, ya lo habrían escuchado. Es más, no tardaron en aparecer de entre la espesura del bosque, anonadados. Mulitia no estaba demasiado lejos, y los bandidos hubieran podido haber huido con ella si así lo hubieran querido. Sin embargo eran orgullosos, estando molestos por el hecho de que el soldado sobreviviera, y que el nuevo no hubiera sido capaz de detenerlo cuando estaba más desprotegido que nunca. Aparecieron frente a él, portando sus espadas, uno que otro martillo y garrote. Eran cinco, además del pobre idiota que yacía todavía en el suelo doliéndose de sus golpes.

-¿Qué? ¿Vas a luchar con nosotros? Huh huhu... -dijo uno de ellos, girando el pomo de su espada con diversión. Estaban incrédulos de que se les enfrentara. Aran tenía el rostro enrojecido por la sangre, pero también por la ira, y no dudó en acercarse a ellos con la lanza por delante. Pronto se dieron cuenta de que aquel hombre bien armado y protegido suponía un verdadero problema, por lo que miraron a su líder en busca de ayuda. Este último titubeó un momento, decidiéndose por entregar a la clériga a unos de sus hombres para desenfundar su propia arma.

- ¡Mulitia! -exclamó Aran, viendo como la alejaban cada vez más de él. No temió en correr hacia ella, sin embargo tres hombres lo intervinieron directamente.

-¡Ya cállate! -le gritó uno de los mercenarios, dando un golpe horizontal con su espada, que detuvo a Aran de su carrera. Este último alzó su escudo y bloqueó el tajo, desviando la espada lejos. Después, aprovechando el momento, se aproximó y golpeó al bandido en la cara con el mismo escudo, echándolo hacia atrás. Mientras, sus ojos puestos en Mulitia, deseando que pudiera hacer algo para defenderse también hasta que pudiera alcanzarla.
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Mulitia el Mar Mayo 23, 2017 10:18 am

Miraba con horror lo que le ocurría al soldado al que amaba, con sus ojos abiertos de par en par, asustada y preocupada, no tanto por ella, sino por el, no quería que muriera por su culpa y de una forma tan deshonrosa como aquella. No se lo perdonaría nunca en la vida, si el chico moría en aquel lugar sin poder ella hacer nada por evitarlo. Se revolvía y movía cada vez con mas fuerza intentando apartarse de aquel hombre que tiraba de ella para alejarla del soldado peliverde, queriendo llevarla cuanto antes al lugar donde aquellos mercenarios habían estado descansando. Toda aquella situación estaba haciendo que la joven tuviera que encontrar alguna forma para liberarse, no sería fácil, podría resultar herida, pero tenía que hacerlo si quería proteger al joven.

Por suerte el chico había sobrevivido, aunque con la nariz rota por culpa de aquel golpe con la roca. Aunque seguía preocupada al menos el golpe no había sido tan fuerte como para terminar matándolo,  podría luchar por los dos mientras ella intentaba liberarse. Al escuchar al chico gritar su nombre la joven empezó a llorar y entonces suspiro suavemente cerrando sus ojos. Intentaba pensar con claridad, debía de haber alguna forma para salir de aquella situación. Las lagrimas recorrían sus mejillas, una fina linea de lagrimas que bajaban por sus mejillas desde sus ojos. Entonces abrió los ojos, abrió su boca como pudo y empezó a morder con fuerza la mano del mercenario que la silenciaba. Llevaba guantes de cuero por lo que debía morder con mucha fuerza, aunque le doliera la mandíbula y los dientes, al final logrando llegar hasta la piel.

El mercenario gritó apartando su mano insultando a la joven. -Maldita zorra! Suelta mi mano!! La chica aprovecho aquel momento para echar su cabeza hacia atrás separando un poco su cuerpo y dando un golpe con su cabeza al rostro del chico. El cual tuvo que soltar una de sus manos, notando como le salía algo de sangre de la nariz, menos que al soldado pero aquello dolía. -Trueno! Agarro aquel libro de portada amarilla de su portatomos y lo abrió, usando el ataque contra el mercenario, a sabiendas de que la electricidad también terminaría dándole. El mercenario empezó a temblar por aquel ataque, al igual que la joven que se estremecía por la electricidad que corría por ambos cuerpos. El mercenario termino por caer al suelo soltándola por completo y ella se dejo caer al suelo de rodillas agarrando con fuerza su tomo mientras veía como ya habían algunos mercenarios que iban hacia ella, lloraba mientras buscaba con la mirada al soldado. -ARAN!! ARAN!! ESTOY AQUÍ!! Le fallaban un poco las piernas, la electricidad se las había entumecido un poco, por lo que tardaría un poco en poder levantarse y correr por eso lo llamaba desesperadamente.
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Aran el Miér Mayo 31, 2017 2:31 am

Lo que sucedió frente a sus ojos le dio una expresión de terrible temor. No podía aguantar ver que Mulitia se hiciera daño, no era sino lo peor que podría imaginarse, y estaba ocurriendo justo delante de él. La joven se había logrado defender con fuerza, pero una vez se vio con una mano libre, lo que uso fue su tomo de trueno contra el mercenario, el cual estaba tan cerca de ella que no pudo evitar ser afectada. Aran conocía el dolor, la sensación era desesperante y horrible, no podía concebir que la hubieran obligado a defenderse así.

-¡No! -había querido detenerla, pero un ataque lo distrajo. Fue un hachazo dirigido hacia él con intención de azotarle la espalda, o quizás la nuca, la dirección no estaba clara. Aran hizo uso de sus reflejos y se movió justo a tiempo antes de recibir ese golpe, desequilibrando a su oponente. Viendo al bandido delante de él, Aran soltó un grito de ira y sin remordimiento alguno atravesó el estomago de aquel hombre con su lanza, y lo separo de él con un golpe de su escudo tan violento que incluso llego a escucharse crujir los huesos de su rostro como astillas. El enemigo cayó rendido al suelo, desangrándose.
Fue entonces que la joven lo guió con su voz hacia donde se encontraba, lugar en que dos mercenarios estaba a punto de acorralarla, pues habían aprovechado la distracción para acercarse a ella e intentar alejarla hacia su base. El peliverde no pudo sino apresurar el paso, poseído por una voluntad fuera de su juicio. No pensaba en los demás, tan solo en la cleriga, debía alcanzarla.

- ¡Llévensela, rápido! -grito el jefe de los bandidos, quien se había quedado atrás atendiendo a su compañero herido.  Sin embargo sus hombres no alcanzaron a actuar a tiempo, pues Aran había corrido veloz, ignorando el peso de su armadura y encontrándose ya en los bosques. Respiraba sin ser capaz de regularse, tan solo pudiendo hacerlo por la boca,. Los mercenarios al verlo se escandalizaron, pues su jefe no estaba allí para apoyarlos, sin embargo estaban preparados para luchar mano a mano y derrotar de una vez al soldado. Aran vio que cargaban contra él por ambos lados,  y alzó su escudo, pues lo estaban rodeando. Estaban demasiado cerca de él, por lo que le seria difícil usar su lanza contra ellos.

No fue lo demasiado rápido como para contraatacar, debiendo cubrirse con el escudo de un hachazo que vino por la izquierda. Era el primer golpe que debió absorber de lleno, pero lo aguantó completamente, no sin verse inmóvil un segundo por la carga que tuvo que soportar su cuerpo. Fue en ese momento de debilidad en que el otro mercenario hizo su avance, atacando no hacia su rostro, sino hacia su pierna. Aran lo vio venir y no pudo sino apretar los dientes con toda su fuerza, preparándose para lo peor. Parte de la armadura desvió el ataque, pero el filo del arma alcanzó a cortar su pantalón y su piel.

-¡GHAAH! -evitó en lo posible gritar. No quería verse herido, no quería asustar más a Mulitia. No soportaba pensar en que ella creyera que iba a perder. Su pierna flaqueó y perdió el equilibro, pero en ningún momento bajó su escudo. La desventaja era demasiado grande, estando en un lugar donde no podía maniobrar, y hallándose herido.  Aran alzó la vista haciendo lo posible por enderezarse, mientras los bandidos buscaban otro punto por el cual atacarlo.- ¡MULITIA, EL TOMO! -exclamó lo más rápido que pudo, sin quererlo humedeciéndose sus ojos.  Otro golpe hacia su escudo, el cual aguantó echándose de espaldas contra un árbol, pudiendo por fin marcar distancia antes de que atacaran su otra pierna.
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Mulitia el Sáb Jun 10, 2017 10:00 am

Estaba entumecida, era normal, había recibido una gran descarga eléctrica, por suerte su cuerpo iba curándose poco a poco, su propia magia hacía que el tiempo de recuperación fuera mucho mas rápido, pronto empezó a poder mover sus piernas un poco por lo que con cuidado fue levantándose agarrando su tomo de nuevo y suspirando de forma pesada. Se termino de levantar torpemente, tambaleándose un poco, aun estaba algo mareada después de lo sucedido. Los bandidos habían decidido atacar al soldado, si lograban acabar con el, creían que ella no sería un problema sola. Mulitia sabía defenderse sola, pero no era una guerrera, podría acabar con unos cuantos, pero si alguno se acercaba hasta ella estando sola no podría defenderse bien, como había ocurrido con el tomo que había tenido que usar incluso en ella misma para zafarse del agarre.

La joven empezó a moverse entonces al escuchar los gritos acercándose hasta el lugar guiada por la voz de Aran que gritaba, aquello la preocupaba mucho, estaba solo luchando contra un grupo de bandidos y todo por ella, no se perdonaría que el chico terminará muriendo por su culpa, por haber sido tan descuidada, por eso en vez de huir o ir a buscar ayuda, decidió ir hacia el ruido de lucha. Habían sido contratados por sus padres...ya no tenía dudas de que no quedaba un ápice de bondad en ellos, que habían cambiado mucho con el paso de los años, nunca hubiera creído que pudieran caer tan bajo como llegar a contratar a bandidos para atraparla.

-Aran...ya...ya...voy! Al notar que ya se estaba recuperando cada vez mas, la joven al llegar al lugar, viendo lo que ocurría con Aran, no dudo, abrió su tomo y señalo con su mano hacia los bandidos que atacaban al soldado. -Trueno!! Un circulo mágico de color dorado brillante se dibujo en el verdoso suelo lleno de hojarasca que pisaba la joven, su cabello empezó a moverse mientras cargaba aquel hechizo hasta que soltó su poder mágico, logró lanzar un trueno que cayo justo encima de uno de los bandidos, al hacerlo no solo lo golpeo a el, sino que de rebote también le dio a los otros, que empezaron a estremecerse y temblar paralizados por aquel ataque. Aun quedaban bandidos y al escuchar y ver el trueno caer empezaron a acercarse. La joven se acerco hasta el peliverde, por fin podía estar junto a el, estaba asustada y preocupada, se coloco entonces junto a el viendo como aquellos bandidos se retorcían en el suelo por su hechizo. -Lo siento...lo siento mucho, ha sido todo por mi culpa, no debí ser tan descuidada, te curare... Dijo ella entonces con los ojos llorosos pegando sus manos al cuerpo del chico y cerrando sus ojos, la joven cerró sus ojos y al hacerlo varias lagrimas cayeron por sus mejillas y una brillante y sagrada luz azulada empezó a brillar en sus manos, empezando a curar el cuerpo dolorido del soldado, que empezó a recuperarse de sus heridas poco a poco.

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Renovación: La cleric es curada automáticamente por su propia magia a través del tema.

Sacrificio: La Valquiria puede darle su propia vitalidad a su blanco, perdiendo tanto HP como sana.
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Aran el Sáb Jun 17, 2017 6:41 am

La descarga eléctrica llego a afectarlo igual que todos, pero no demasiado, pues no había llegado directamente a él. Sintió un escalofrío y se nubló su vista un par de segundos, pero alcanzó a ver cómo los mercenarios caían sobre sus rodillas, electrocutados. Aran no fue capaz de decir nada ni moverse mucho, eso hasta que la joven se acercó a él, dispuesta a curarlo de las heridas que le habían causado.

Sus heridas sanaron gracias a la luz de la clériga, haciendo que aquellos cortes dejaran de arder sobre su piel, y que la sangre dejara de escapar de su cuerpo. Una vez vuelto en sí, observó a Mulitia, y se fijó en las lágrimas que derramaba. Aran acercó una mano a su rostro y secó unas cuantas, incapaz de decir nada, pues sus labios no respondían a su mente. Entonces se abrazó a la joven con todas sus fuerzas, atrayéndola hacia sí, sin dejar espacio entre sus cuerpos. Enterró su rostro entre sus cabellos y escondió allí sus ojos húmedos de emoción. La mantuvo cerca de sí todo el tiempo que pudo, sin olvidarse de que no estaban solos, y que los bandidos podían levantarse en cualquier momento y dirigirse hacia ellos. Aran besó un par de veces el cuello de la clériga hasta separarse de ella, y entonces se levantó, confiando en que sus heridas habían sanado lo suficiente como para permitírselo. La curación había venido de ella, por lo que no podía dudar de sus buenos efectos.

Se mantuvo de pie unos segundos, en completo silencio. Recogió su lanza, y contó a los bandidos afectados por la magia de Mulitia. Ninguno parecía ser una amenaza ahora, la clériga había descargado todo su poder contra ellos, y les había hecho daño, mucho daño. Si así lo querían podían escapar antes de que los demás volvieran, evitando cruzar por el campo de flores, yendo por el bosque hacia el campamento en que sus aliados se encontraban descansando sin saber lo que les había sucedido. Pero era una decisión complicada, y por mucho que Aran quisiera salir de allí con su amada y nunca volver, debía tomar una decisión antes de que pudiera arrepentirse de no hacerlo.

- Mulitia... ¿Qué hacemos? -preguntó, mirando a los mercenarios paralizados a sus pies, y luego a la joven detrás de él.- Si... si los dejamos ir, nos seguirán. Son un mal. Yo... los acabaría. -dijo con una voz de tonalidad seria y fría. Acercó su lanza a uno de ellos, cuidando de que no lo tomara desprevenido. Si Mulitia no hubiera estado allí, si hubiera salido dañada, no habría dudado. Sin embargo, lo que menos quería Aran era matar a alguien delante de su ojos, sin que ella estuviera de acuerdo. Jamás se perdonaría hacer algo así en su presencia. Ya había acabado con vidas antes, y había sido esa la peor experiencia por la que había pasado jamás. Sin embargo, había una diferencia. Esos mercenarios no eran inocentes, se manejaban por el dinero, hacían lo que les fuera conveniente y justificaban su día a día de manera mediocre, detestable. Le daría gusto hacerles entender el odio, la gran impotencia que sentía.

... ¿Pero qué sucedía con él? ¿Cuándo había empezado a pensar de esa forma? Era claro, desde el momento que habían tomado a Mulitia con la intención de secuestrarla, y habían querido matarlo a él con una piedra como a una rata. Aran apretó la dentadura, conteniendo su rabia.- Mulitia, dímelo. Dime qué hacer... -murmuró a duras penas, haciendo el mayor esfuerzo por contener el impulso de rebanar sus cuellos de lado a lado. Quería marcharse, simplemente marcharse.
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Mulitia el Miér Jul 05, 2017 12:17 pm

Habían pasado muchas cosas juntos, pero aquella podía ser una de las mas fuertes que habían tenido que pasar ambos, por un momento la joven cleriga de Etruria pensaba que no volvería a ver al soldado, a su amado, pensaba ya que todo lo que habían conseguido iba a caer por solo unos mercenarios, por unos granujas que solo se movían por dinero a los que seguramente sus padres habían comprado para poder secuestrarla y llevarla hasta ellos, ¿Hasta aquel punto habían tenido que llegar para conseguir lo que querían? Tan bajo habían caído. No podía pronunciar ninguna palabra solo quería sentirse segura, llorar y sentir a Aran junto a ella, no podía evitar llorar sobre el hombro del peliverde abrazándose a su cuerpo con mucha fuerza, aferrándose como si en cualquier momento fuera a desvanecerse y convertirse en polvo. No quería separarse de su cuerpo, quería mantenerse junto a el, sabía que también lo necesitaba.

Habían logrado al menos noquear a todos aquellos mercenarios, pero no estarían así siempre, deberían tomar una decisión sobre lo que hacer con ellos, si dejarlos allí, si ejecutarlos o cualquier otra alternativa. Ella no estaba de acuerdo en tener que matar a alguien por hacer actos como aquellos, ante todo buscaría la justicia pero no la venganza, por eso debía pensar en una alternativa donde no hubiera muertes de mas ni tampoco que pusiera en peligro la misión. Sus lagrimas ya se habían secado y su mente empezaba a aclararse, debería pensar algo, así que debía aclarar su cabeza para no tener que matarlos. Notaba los besos del peliverde sobre su cuello, aquello la tranquilizaba aun mas y ayudaba a terminar de aclararse. Escucho entonces las palabras del soldado algo que hizo que la joven negará con la cabeza. -No podemos matarlos sin mas...se que ellos nos habrían hecho cosas peores, pero si los matamos no seremos mejores que ellos. También era verdad que era normal la actitud del joven, después de todo querían matarlo y secuestrarla, ella también sentía en su interior un fuego arder, pero debía calmarlo, no quería convertirse en algo parecido a sus padres.

La joven terminó por levantarse sacudiendo su vestido y acercándose hasta Aran apartó su lanza,acariciando con la otra mano su mejilla, acto seguido dio un suave beso en los labios del joven para intentar calmarlo un poco, agarrando después su mano libre para que notará que estaba junto a el, que no lo iba a dejar solo. -He pensado algo mejor...vamos a quitarles las correas y a atar sus manos, los tiraremos al suelo y no podrán liberarse fácilmente, para cuando se hayan liberado ya estaremos muy lejos y no podrán seguirnos. Al menos en teoría eso era lo que ella pensaba, por eso empezó a quitar cinturones atando las manos de aquellos malhechores lo mas rápido que pudiera. -En cuanto terminemos...nos vamos. Quizás su idea no era la mejor, quizás fuera mejor matarlos sin mas y dejarlos allí tirados, pero no quería matarlos.

Mientras ataba a uno de aquellos hombres la joven miro al peliverde y una vez termino se acerco hasta el colocando su mano en su hombro, se notaba intranquila, necesitaba a alguien que le diera algo de seguridad, por eso se pego a la persona que mas quería. Ella siempre había sido muy segura, pero ahora necesitaba su ayuda. -Ca...cariño, crees que he hecho bien?...
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Aran el Mar Jul 18, 2017 5:30 pm

Aran miró a Mulitia con una expresión perpleja, sin soltar el mango de su lanza. Era la clase de rostro inocente que adquiría cada vez que la joven lo sorprendía con algo que no había esperado oír, o al contrario, que deseaba que alguien le dijera. La joven siempre lograba mencionar lo que otros no, y conseguía calmar su espíritu, aunque esta vez con algo más de resistencia. Sentía amargura en su paladar, pero control sobre su mente. Dolor en su pecho, pero humildad en su mirada. Mulitia se acercó a él y le besó sutilmente, cosa que le hizo cerrar los ojos y respirar hondo, aguantando las lágrimas de frustración que querían escapar de él.

Dejó de tensar el agarre de su arma y miró hacia el suelo de hojarasca mientras la clériga se dedicaba a detener a los mercenarios por su cuenta, atando sus manos para impedir que escaparan. El soldado se sentía a punto de decir un millón de cosas de las que se hubiera arrepentido; sentía el impulso de gritar y descargarse con algo, lo que fuera, incluso cuando en el exterior se veía tan calmado. No sentía empatía alguna por los bandidos, ni la necesidad de perdonarlos, pero sabía bien que no debía corromper sus pensamientos más de lo necesario, si era posible, esconder todo lo que sentía en las profundidades de su mente. Haría lo que la clériga había dicho, creería en ello, pues sino nunca hubiera pedido su consejo. Y lo cierto era que temía asustarla, pues podía notar que Mulitia actuaba distinto. Cuando la sintió a su lado y la escuchó dirigirse a él, lo comprobó por el tono de su voz.

- No lo sé... -susurró, su voz seria y grave, apenas audible.- ...quizás sí estamos cometiendo un error. Pero... -Aran miró a la joven y la protegió con un abrazo, incitándola a caminar hacia delante y así abandonar a los mercenarios. Todo el tiempo que permaneciera allí solamente le traería más dudas, y eso era lo que menos necesitaban, creerse equivocados.

Con ese abrazo, Aran intentó acabar con todo resquicio de ira aún presente en sus pensamientos. Con Mulitia bajo su ala, mirádola solo a ella,  sus cabellos , su ropa... era la única forma en la que podía olvidarse del mundo alrededor y calmar así su perturbado espíritu, el que quería regresar y cobrar venganza contra todas las injusticias que habían cometido contra ellos. Una vez avanzaron unos cuantos pasos, Aran se separó, le cedió una mano y volviéndose a dirigir a ella, habló- Vámonos. Rápido. Y no mires atrás... -su expresión, seria, su ceño, fruncido, y sus ojos, rojizos.

Apretó con fuerza la mano de la clériga y comenzó a guiarla a través de la espesura del bosque. Aran entonces no era capaz de mirar otra cosa que adelante, solo importándole abandonar. Evitó el campo de flores, pensando que quizás algunos de los mercenarios seguían allí, y buscó otra ruta. Sin embargo, se desvió demasiado de donde se encontraba el campamento que con los demás había armado, internándose todavía más en las profundidades del bosque. A simple vista parecía ser que se había perdido, pero era todo lo contrario. Ahora que estaba lejos de donde los habían atacado, y apartados también de ojos ajenos y preguntas, fue por fin que el soldado detuvo su andar. Soltó la mano de la joven, caminó un par de pasos y sentó sobre la hierba de espaldas a Mulitia, cubierto de las sombras que producían las hojas de los árboles sobre su cabeza. Una vez allí, soltó su lanza delante suyo, quitó los guantes uno por uno, la coraza y las hombreras, todo sumido en un profundo silencio. Y una vez librado de este peso, lo único que podía oírse de él era su respiración constante y pausada, no más que su inhalar y exhalar constantes. Había fingido en gran manera su control hasta entonces, al menos hasta que pudo estar a solas con la clériga. Solo con ella.

 - No debimos haber hecho eso. No merecían vivir. M-Mulitia, h-hay gente que tiene que morir. No puedes... No hay cómo decir que no... Y no se trata de ser mejores que ellos.   -comenzó a decir, recuperando el volúmen de su voz. En su rostro comenzaban a encontrarse las lágrimas, pero Aran simplemente no permitía que Mulitia las viera.
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Mulitia el Miér Ago 02, 2017 1:29 pm

Sabía bien que aquellos hombres no tenían redención ninguna, pero no iba a caer en un juego de venganzas y muerte, no iba a entrar en un juego de aquella magnitud. Si mataba a alguien sería por defensa propia, no estando malheridos y sin poder defenderse, tampoco iba a dejar que el joven peliverde rememorara escenas parecidas a las que tuvo que vivir en Begnion, aquellas que le habían traído hasta las costas de Etruria, aquellas que la habían traído hasta ella. Se preocupaba mucho por la salud de Aran, no solo la física la cual ella sabía que podía curar con mayor facilidad, sino también su salud mental. Era una persona que había sufrido bastante y que ahora podía verse en algo que era algo bastante grande. Por eso fue que decidió dejarlos atados, elegir aquella alternativa.

Una vez terminó notó el cálido abrazo de Aran, algo que hizo que la joven suspiraba algo mas tranquila, soltando el aire que le molestaba en el pecho, mientras se pegaba a su cuerpo cerrando los ojos para disfrutar de aquel pequeño momento juntos después de tanto sufrimiento. -Puede que este equivocada pero...ahora mismo no quiero ver mas sufrimiento... La joven acariciaba la nuca del peliverde con suavidad intentando calmarse un poco mas, entreteniéndose con los pelos de la nuca del joven, entrelazándolos entre sus dedos. Cuando se separaron ya estaba mas tranquila por lo que agarró con fuerza la mano del soldado y comenzó a caminar sin mirar atrás, caminando con rapidez hacia donde este le dirigía.

Realmente debía parecer una tonta al haber hecho eso, al no haber matado a sus enemigos, pero ya tenía otras cosas pensadas para ellos y su familia. Cuando el joven se soltó y pararon se extraño un poco, manteniendo su mirada fija en el soldado viendo como le daba la espalda de aquella forma, algo que entristeció a la joven que se coloco la mano en el pecho observando después al suelo, sin querer molestarlo. -Puede...Puede que parezca tonta pero creo que ya mis padres no confiarán en estos mercenarios, y estos no se van a arriesgar a que los matemos en un siguiente ataque, buscarán contratos mas fáciles...son mercenarios después de todo. Pero seguramente informen antes a mis padres de donde nos encontraron, para ganarse algo de dinero de una causa perdida. Se mantuvo callada un momento acercándose un poco al chico para acariciar la espalda del peliverde, intentando buscar su cariño. -Mis padres entonces enviarán a sus soldados aquí...pero para cuando hayan llegado, nosotros ya habremos cruzado este lugar por otro sendero y llegaremos a Fenn, habiendo menos soldados...
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Aran el Jue Ago 03, 2017 3:34 am

Mulitia lo sorprendió con su tacto, quebrando lo poco que quedaba de  su engaño, de intentar verse fuerte, capaz de frenar los pensamientos que lo disturbaban. A él llegaron multitud de terribles ocurrencias las cuales, al oír con su propia voz, le hicieron perder la paciencia.

-No -respondió, controlando su voz para que no se tratara de un grito.-¿Es que no lo entiendes? Ellos no van a volver a Fenn admitiendo que perdieron. Son mercenarios, y tienen que ganarse su renombre. No les va a bastar con decir que nos encontraron, eso les hará incluso peor. Y por eso ya deben estar libres, y persiguiéndonos otra vez. -puso una mano en su frente.- ¡Ya deben estar buscándonos de nuevo, Mulitia! -se giró y la miró a los ojos. Los suyos temblaban, plagados de miedo, aunque aún así su mirada era seria. Nunca la había visto de esa manera, pero entonces no pudo ocultarlo más.- Eres demasiado buena, crees que todo saldrá bien al final, pero las cosas nunca han funcionado así para mí. ¿Y si ahora ellos buscan a Erk y a Elphin, sabiendo que están ellos solos? ¿Qué haremos entonces? ¡Dime qué haremos si los matan en nuestro lugar, Mulitia!

Dañínos pensamientos lo atacaron, creyendo en culpar a la joven por lo que había ocurrido, y lo que podría llegar a suceder. Creyéndose a sí mismo un estúpido, por no haber actuado en el momento como creía que debía, para así no sentirse en peligro ni con miedo de volver a su campamento, donde los demás los esperaban. Se imaginaba a sí mismo un terrible guardián, débil, incapaz de proteger a nadie sin cometer algún error de por medio. Y es que en su vida pocas veces la fe había tenido resultado, tal como lo había dicho él, y sus propios actos siempre lo llevaban a la ruina. Siendo alguien que temía, cuando debía ser él quien prestara confianza a sus acompañantes, a la clériga, a quien amaba y casi había perdido, junto con su vida...

Dolido hasta el fondo de su corazón, y sin tener la fuerza para levantarse, Aran se agachó, mirando al suelo, y cubrió su boca con una de sus manos, como si ardiera su lengua y labios por las palabras que antes había dicho. Su respiración comenzó a oírse errática, lamentosa, y las lágrimas cayeron cruzando su rostro, mientras él intentaba cerrar sus ojos. De su voz comenzó a oírse un murmullo ahogado, una plegaria.- No, Ashera.. no permitas que los ataquen, no... -negó con la cabeza sus propias palabras, cayendo su mente en un gran y profundo vacío. El dolor en su pecho crecía, y le hacía daño, tanto daño que empezaba a olvidarse a sí mismo. Entonces toda su voz se convirtió en un apaciguado llanto, donde ya no dominaba la inquietud en su alma, sino la más simple pero profunda de las tristezas.
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Mulitia el Miér Ago 16, 2017 1:36 pm

-¿Crees que todo es fácil para mi?! ¿Que todo han sido flores y risas en mi vida?! Las personas a las que intento salvar con tanto ahincó, una vez intentaron matarme en público...¿Sabes que tenían pensado para mi? Me querían atar las piernas a una vaca y los brazos a otra vaca para que cuando se fueran separando me desmembraran... La chica entonces no pudo contener sus lagrimas, tuvo que explotar en aquel instante, sin parar de soltar lagrimas de sus ojos. apretando con sus manos su pecho, en la zona de su corazón mientras negaba con la cabeza. -Quiero creer que todo saldrá bien, porque si no lo hago yo, ¿Quien lo hará? Si piensas que las cosas saldrán mal, efectivamente saldrán mal, pero si piensas que algo saldrá bien, hay posibilidades de que salgan bien... La joven entonces se separo del peliverde apartándose mientras lo observaba fijamente, intentando limpiar sus lagrimas con sus manos, aun cuando eso manchará su rostro, manteniéndose ahora sería.

Escuchaba como la culpaba de todo, incluso de lo que pudiera pasar con sus compañeros, dejando que la tormenta pasará sin decir nada, manteniéndose como un árbol con gruesas raíces. Entonces este se volvió a agachar, mientras ella se mantenía aun de pie, muy firme pero por su rostro volvieron a pasar lagrimas, sus ojos brillosos y húmedos no podían seguir conteniendo de nuevo las lagrimas por las palabras de aquel chico. -No voy a dejar que los maten por mi culpa...yo...yo tengo la culpa de todo y cargaré con toda la responsabilidad...yo...yo...los protegeré aunque sea con mi propia vida. La chica asentía varias veces, su rostro mostraba a una joven con determinación, pero con mucho dolor en su interior, había hecho daño a Aran, y por su culpa ahora todos estaban en peligro. -Comprenderé...que ya no quieras seguir ayudándome mas... yo misma haré que todos estemos a salvo y ya vosotros decidís lo que queréis hacer... siento haberos llevado a hacer...lo imposible, siento haberos puesto en peligro, todo esto es culpa mía, y si alguien tiene que morir, soy yo.

La joven paso por ultima vez entonces su mano por el cabello verdoso del soldado. -¿Sabes lo que mas me duele? Haberte causado tanto dolor...y tanta desdicha, nunca me perdonaré eso... Susurro entonces dando un ligero beso en la cabeza del chico, aunque se mantuvo así un rato, sin poder evitar llorar para después separarse y comenzar a caminar hacia donde habían dejado a Erk y a Elphin. -Voy a matar a esos mercenarios, voy a proteger a mis seres queridos... Susurraba repetidas veces mientras avanzaba.

Avanzando entonces fue cuando escucho a los mercenarios estaban cansados y malheridos por la lucha y maldecían . se escondió un poco y vio como pasaban por el arroyo, todos estaban dentro intentando pasarlo adoloridos entonces fue cuando la joven abrió su tomo señalando el arroyo, un circulo mágico apareció bajo de ella y lanzó una bola de trueno, directa al agua del arroyo mientras todos estaban dentro.
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Aran el Vie Ago 18, 2017 5:56 pm

Mulitia respondió con una energía que exaltó su corazón, aunque entonces su molestia le impidió compadecerse de inmediato ante su voz. Y es que entonces no podía ver su rostro, tan o más lastimado que el suyo, llorar mientras él le daba la espalda. Aquello que mencionó sobre los aldeanos lo sorprendió inmediatamente, callándolo y logrando formar en su rostro una expresión de molestia y angustia. ¿Cómo era posible que hubieran querido hacerle algo así? y dicho en ese momento, despertó a Aran de su llanto, para así comprender que no era el único que no podía soportar lo antes ocurrido.

- Mu...mulitia -cuando ella empezó a cargar la culpa sobre sus hombros, el peliverde levantó el rostro, aunque todavía sin la fuerza como para mirarla directamente. Sufría más escuchando de ella esas palabras, admitiendo lo que no era cierto. Decir que ya no querría acompañarla, no había mentira más grande en el mundo. Pero aún no se atrevía a poner sus ojos en ella, el temor más irracional que jamás había sentido. Entonces ella fue quien se acercó a él, tocando su cabello. Aran respiraba sin parar, con los ojos bien abiertos y una expresión neutra, también con un gran dolor atacando su cuello. Quiso interrumpirla, y decirle entonces lo que debía, "No me has causado dolor, jamás.". Pero fue incapaz de articular palabra alguna, tan solo girando su rostro para encontrarlo con el de la joven, y justo en el momento en que lo abandonaba.- No... no, no, no, no... -negó- "¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estoy haciéndole a ella? ¿¡Qué he hecho!?"

Aran puso una mano en la tierra para empujarse y levantarse, eso sí,  a tropezones. La cleriga se alejaba con rapidez de él, por lo que le costó comenzar a seguirla. Debía alcanzarla, fuera lo que fuera que se le ocurriera hacer, no podía permitir que esas fueras las últimas palabras que compartieran. Pues él había sido el causante de su estado actual; él era quien había intentado cambiar a la única persona que había protestado contra sus terribles intenciones, que le había impedido actuar como realmente no quería. Aran apoyaba sus manos en los troncos de los árboles, intentando discernir la imagen de Mulitia entre la espesura del bosque. Sentía que corría una carrera contra el tiempo, la que iba a perder. Pero fue entonces que la encontró, mirando en dirección hacia un pequeño curso de agua. Y fue allí que también dio cuenta de los mercenarios de antes, los mismos que habían intentado detener, pero que ya se habían liberado. Aran no podía creer lo que estaba viendo, y deseaba pensar que no era lo que imaginaba.

Pero fue entonces que la vio conjurar hacia el río su magia de trueno, lo que quitó el aliento al soldado. Sin siquiera pensarlo corrió hacia ella lo más rápido que pudo, sin que la armadura le fuera un impedimento, y cuando por fin la hubo alcanzado, se le abalanzó, tirándola hacia un lado al suelo y cuidando de no aplastarla con su propio cuerpo, todo esto con la esperanza de poder desviar su magia de donde la había apuntado. Y tapó su boca para que no gritara o lo ahuyentara, ocultándose ambos entre la maleza, para que cayera donde cayera el hechizo, los mercenarios no supieran de dónde había venido. Fue entonces que el soldado buscó el rostro de Mulitia, sus ojos, y los observó fijamente. De Aran podía verse la más pura sinceridad en su dolor, una lástima tangible, una culpa que no se desvanecía. Y entonces se acercó a la oreja de la joven, cruzando su rostro con el de ella y todavía sin quitar su mano de sus labios.

 - Perdóname, perdóname, p-perdóname... -susurró a su oído, a un volumen muy bajo de voz.- perdóname, soy un cobarde... Mulitia... - mientras una de sus manos cubría su boca, la otra se deslizó por la espalda de la joven, para así afirmarla contra él. Se quedó abrazándola, evitando que pudiera levantarse o separarse aún si protestaba. Respiraba a su lado, con la esperanza de que lo escuchara atentamente.-... No tienes que hacer esto. -intentó recuperar su tono de voz, y así escucharse con la voz que le pertenecía.- no hagas lo que no harías. No dejes que un tonto como yo te convierta en lo que no eres... -una asesina, igual que él. Quien, si nadie se lo hubiera impedido, habría cometido el mismo acto que en la frontera con Crimea.- todo esto, todo es por mí... Yo soy quien te ha hecho lo peor. Mulitia, tu eres una muy buena persona, porque...porque incluso v-viendo cómo soy, no me has abandonado. No lo hagas ahora, por favor...

Al decir esto, Aran calló completamente, aún sus brazos sobre la mujer que amaba, ya incapaz de decir nada o moverse. Había perdido la voluntad de hablar, su espíritu se había apagado, y ya solo quería descansar. Deseaba tan solo permanecer al lado de Mulitia y así olvidar el daño y el peligro, el ardor en sus corazones. E incluso de esa manera permanecía obstinado a no dejarla ir, pues no olvidaba que debían mantenerse quietos, dejar pasar a aquellos hombres y permitirles abandonar. Entonces parecía que tomaban un rumbo distinto, quizás era cierto lo que había dicho Mulitia, que ellos planeaban marcharse para no volver. Y si era verdad, entonces podrían regresar junto con los demás, y continuar su camino, aún con la esperanza de cumplir el sueño de Mulitia, que era ahora también el suyo. No quería que lo olvidara, y que se dejara llevar por sus estúpidas palabras. No era ella quien merecía morir, si así lo quisiera la diosa, sino él.
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Mulitia el Lun Ago 28, 2017 2:36 pm

Mulitia estaba decidida, ya no tenía temor alguno en realizar aquello, realmente debía haberse dado cuenta mucho antes, como al tener poder debería realizar elecciones que no le gustarían, que fueran en contra de ella misma. Ahora estaba madurando mas. Solo quería proteger a sus compañeros, a sus amigos, al hombre al que amaba y con aquella decisión que había realizado no protegía a nadie, solo daba algún tiempo mas, solo ralentizaba lo inevitable, ahora lo veía todo muy claro y aunque no podía pensar con claridad después de todo lo sucedido, aquello ya era lo único que podía pasar por su cabeza, intentando justificar lo que quería hacer. Parecía que la suerte estaba con ella, parecía que el destino o que Santa Elimine le hubiera puesto a aquellos mercenarios delante suya, tan vulnerables pasando el riachuelo, como si de una prueba se tratará.

Estuvo a punto de matar a todos aquellos hombres, a punto de utilizar su magia para asesinarlos, no podía pensar bien lo que hacía, simplemente sentía que debía hacerlo, por las personas a las que quería. Disparo su bola de trueno, pero algo desvió su ataque, mas bien alguien. Antes de que pudiera darse cuenta sintió el golpe en el suelo, cayendo al sentir al joven soldado encima suya por lo que se sorprendió. La bola de trueno cayo muy cerca del río, en la orilla, los mercenarios al escuchar el golpe mágico contra el suelo, intentaron aligerar el paso, creyendo que aquello había sido una amenaza.

La joven intentaba separar la mano del otro de su boca, no podía hablar, aunque quizás hubiera alertado a los mercenarios de su situación si el joven le hubiera quitado la mano de la boca por lo que ella se mantuvo observando sus ojos fijamente, calmándose poco a poco mientras lo escuchaba. Notaba como con su mano la pegaba mas a su cuerpo por lo que ella cerro un momento sus ojos dejando caer las ultimas lagrimas por sus mejillas abrazándolo también con fuerza, sin saber bien lo que había ocurrido, como había llegado hasta aquello, ahora solo quería estar junto con la persona a la que amaba. Escuchaba sus susurros, que la calmaba aun mas .

Una vez el joven termino de hablar pudo apartar la mano de su boca, los mercenarios ya se habían alejado y por lo que parecía, se habían marchado por un camino diferente, uno que los alejaría de allí. La joven entonces suspiró ligeramente y acaricio el rostro de Aran observando sus ojos. -Aran...yo te perdono...cre...creí que podría hacerlo, estaba dispuesta pero... Giró un poco su rostro observando el riachuelo mientras acariciaba la espalda del soldado. -Tu puedes hacer cosas que yo no puedo, por eso te necesito...aparte de porque te amo con todo mi corazón... Susurro entonces levantando un poco su rostro para dar un ligero beso en sus labios acariciando con su mano su rostro. -Seguiré protegiéndoos a mi modo, pero quiero que tu hagas lo que debas, aun cuando yo no lo haga. Se mantuvo abrazada al peliverde un tiempo, metidos en aquellos arbustos mientras acariciaba su espalda y sus cabellos, como si en cualquier momento se fuera a alejar de ella. -Lo último que quería es que...sufrieras por mi...yo nunca te abandonaría, me dolería mucho ya hacerlo...no se quien fue...si Santa Elimine, tu diosa Ashera o el destino,
pero nos puso en el camino...nuestros caminos se cruzaron y se entrelazaron como un lazo irrompible...así quiero creerlo yo.
La chica entonces fue levantándose ayudando al joven aunque aun abrazada con su rostro apoyado en el pecho de Aran. -Deberíamos ir con los demás, volver para partir cuanto antes...por si acaso. Se mantuvo pegada a su cuerpo con sus manos en los hombros del chico.
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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Aran el Miér Ago 30, 2017 11:47 pm

Mulitia respondía a sus palabras, cosa que revivió los ánimos del joven soldado, logrando que su corazón latiera mucho más rápido que antes. Era mucha la emoción de oír sus palabras, aquella voz que siempre lo consolaba y aliviaba en los momentos más adversos. Ya la culpa no lo perseguía, era libre de ella.

- Está bien, está bien... -repetía, sonriendo. Oír su perdón desprendía de su espíritu toda angustia pasada. Con ello le bastaba, no necesitaba oír explicaciones de más, no se las exigía. Incluso sentía ganas de reír, hallando tanto alivio.- Ha...haha... -no pudo evitarlo, simplemente la alegría lo consumía.- Siempre te protegeré... -susurró, aunque de una manera mucho más sincera que cualquiera de las otras veces en que le habría dicho lo mismo, pues ahora no se entrometía en sus palabras una sed de venganza, o de justicia, sino la única razón de estar a su lado y guardar su vida. Y si para ello debía acabar con una enemigo en el futuro, se prometía hacerlo en la necesidad y nunca en la desesperación. Abrazó a la clériga con tranquilidad, disfrutando de aquella preciada cercanía. No agradecía nada de lo que había sucedido aquella tarde excepto por ese momento.- Creo lo mismo... Nunca permitiré que nos separemos, siempre ...que así lo quieras. -Se ayudó con ella a levantarse, y una vez ambos de pie, la miró fijamente y sostuvo sus hombros con dulzura.- Es cierto, debemos volver. No sé qué será de estos mercenarios, pero si vuelven, estaremos preparados. -le dijo con un tono serio, y al mismo tiempo muy decidido. No debían descuidarse, por mucho que les dieran un descanso. Pero juntos no dudarían de la misma forma, actuarían como una mente, como aquellos que reunidos querían emprender tan grande misión.

Tomó de la mano a la clériga, y volvió a sonreírle.- Debemos ir con cuidado, no vaya a ser que nos sorprenda otra cosa. Y... antes, ...ehh... deberíamos volver por mi lanza. -dijo un tanto avergonzado, llevándose una mano al cuello como acostumbraba a hacer. Hizo un gesto con la cabeza, señal de que avanzaran en silencio, para volver a llegar al lugar de antes y recoger el arma abandonada. Y una vez desde este punto debieron ubicarse en el bosque para volver a encontrar el campo de flores, y con ellos su campamento, donde sus compañeros debían de estar esperándolos con preocupación. Aran no sabía si contaría cada detalle de lo que había sucedido, en el camino había pedido a Mulitia que la mayor parte de aquello lo conservaran como un secreto, para así no preocupar a nadie. Con algo de suerte, y dejando enfriar sus recuerdos, podrían conversar los hechos con mucha más calma, para que así no volvieran a perseguirlos en el momento más imprevisto. Dichas estas cosas fue que encontraron el camino de vuelta, ya cayendo la tarde, momento en que continuarían su marcha hacia el ducado de Fenn.
Afiliación :
- BEGNION -

Clase :
Halberdier

Cargo :
Soldado de Begnion

Autoridad :

Inventario :
Lanza de bronce [2]
Concoction [3]
Jabalina [3]
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Support :
Mulitia

Especialización :

Experiencia :

Gold :
622


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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

Mensaje por Eliwood el Miér Sep 06, 2017 2:06 am

Tema cerrado. 80G a cada participante +40G a Mulitia gracias a donaciones a su iglesia, +40G a ambos por su support nivel B.

Aran ha gastado un uso de su lanza de bronce.
Mulitia ha gastado un uso de su tomo de Trueno.

Ambos obtienen +2 EXP.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
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Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
474


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Re: [Entrenamiento] Justificaciones [Priv. Mulitia]

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