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[Campaña de liberación] La Muerte de un Soldado y el Nacimiento de un Príncipe [Priv. Alice]

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[Campaña de liberación] La Muerte de un Soldado y el Nacimiento de un Príncipe [Priv. Alice]

Mensaje por Ephraim el Dom Abr 09, 2017 10:11 am

Hacía pocos días atrás el príncipe heredero al trono de Renais, se había encontrado con un asentamiento en el que había sobrevivientes que todavía luchaban por el reino, todavía tenían esperanzas de que Renais pudiera recuperar su esplendor. El príncipe motivado por este hecho y recuperado gracias al apoyo de sus súbditos, partía una vez más en busca de más habitantes con ganas de luchar. Esta vez se dirigía al norte, había escuchado que entre el camino que llevaba a Frelia y el que llevaba a Carcino había otro asentamiento, este según decían un poco más preparado, si bien también tenían simples hombres luchando por sobrevivir había algunas pocas jinetes de pegaso y unos soldados de Grado.

Ephraim se encontraba en el mejor estado que había estado desde hace mucho tiempo, estaba descansado, bien alimentado y lo más importante, estaba esperanzado, veía ante sus ojos la posibilidad de recuperar Reinas y expulsar a la escoria emergida que los acechaba. Por el momento no sabía nada de Eirika, su padre o alguno de sus amigos, quizás cuando retomase el poder él sería el único que pudiera guiar Renais, su familia estaba desaparecida al igual que sus amigos, lo más agobiante era el saber que no podría mandar grupos de búsqueda una vez que eliminara a los emergidos del reino porque como príncipe, tendría otras tareas mucho más importantes que su familia, si sería el único al mando gobernaría para el pueblo y no para sí mismo, sin importar cuanto le doliese.

Luego de caminar un día entero hacia el norte entró en el camino que llevaba a Frelia, solo era cuestión de tiempo para que encontrara el asentamiento, empezaba a caer la noche por lo que era mejor descansar en el lugar, tenía provisiones por lo que solo le quedaba recostarse en un árbol y descansar o por lo menos intentarlo ya que debía estar siempre alerta por si atacaban emergidos.

Ephraim recostado en un árbol levantó la cabeza hacia el cielo y, antes de poder cerrar los ojos vio un pegaso volar y descender en una posición cercana a la que él se encontraba, el príncipe no perdió tiempo, tomó su lanza y corrió hacia donde había volado el pegaso. A medida que se iba acercando escuchaba voces y veía luces, fuego. Una sonrisa se dibujó en los labios de Ephraim, quien no paró de correr en ningún momento hasta llegar al campamento.

Todos los súbditos al ver a su príncipe entrar abrieron grandes sus ojos y sus bocas, quizás les parecía increíble ver como todavía vivía alguien perteneciente a la realeza o quizás era increíble ver que alguien había logrado vivir solo, después de todo el caos reinaba sobre Renais. Cuando parecía que ya tenía la atención de todos, tomó aire y dijo alto: -¡Los he venido a buscar! Necesito la ayuda de todos los que estén dispuestos a luchar por su reino y que tengan la fuerza para hacerlo, los que no son libres de dirigirse a Carcino o Jehanna, agradeceré que aquellos que no deseen luchar sean escoltados. He liberado un campamento militar cerca de aquí allí hay armas y un gran guerrero que ya está entrenando a ciudadanos de Renais. Los está preparando para atacar el castillo que, ahora está infestado de emergidos. Pero este será el primer paso que demos para liberar nuestro reino. ¡Atacaremos a los emergidos, acabaremos con ellos y tomaremos el castillo en nuestro poder!- Quizás no tuvo el suficiente tacto al hablar, quizás debía haber pedido ayuda solo a los soldados, pero no podía darse esos lujos, el que deseara pelear que pelee. En ese lugar había solo jóvenes a diferencia del otro asentamiento donde había muchos ancianos, no parecía que hubiera alguno que no esté dispuesto a seguir a su príncipe hasta la muerte, hecho que era algo preocupante para Ephraim ya que era consciente de que probablemente muchas vidas se perderían a la hora de recuperar el castillo de Renais.
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Re: [Campaña de liberación] La Muerte de un Soldado y el Nacimiento de un Príncipe [Priv. Alice]

Mensaje por Alice Schuberg el Vie Abr 14, 2017 11:04 am

La vista aérea de las anteriormente prósperas tierras de Renais ahora mostraban un semblante desesperanzador. Todo lo que podía verse estaba en ruinas o completamente tomado por las hordas emergidas, algo que una vez fue el hogar de su infancia había desaparecido. El cuartel de Frelia, donde también pasó varios meses de instrucción, había sufrido el mismo destino. Una región bendecida por la protección de sus jinetes de pegaso tenía sus cielos despejados, en el mejor de los casos, pues los emergidos también contaban con patrullas aéreas. Alice ya había tenido el dudoso privilegio de presenciar un país sucumbido de aquella forma, de donde se llevó una dolorosa experiencia, cuyas marcas físicas y psicológicas seguían presentes. Renais era una espina más en el corazón de la joven, los emergidos también habían mancillado los recuerdos de su niñez, siendo ya poco aspectos en su vida que no habían sido corrompidos por su ponzoña.

No obstante, hubo algo que no esperaba.

En el momento del crepúsculo nuevas luces se hicieron visibles a la vista de la jinete de pegaso. Resplandores distantes, provenientes del fuego de una hoguera y antorchas, iluminaban la improvisada estructura de un campamento formado por diversas tiendas de campaña. La fortaleza del ser humano a veces superaba los límites de los imaginable. Una malherida y derrotada jinete de pegaso, que perdió a su compañero en el camino,  había conseguido aceptar ese dolor y seguir adelante. De forma similar actuaban los habitantes de Renais, uniendo fuerzas y asumiendo el poco control que pudieran obtener sobre el terreno. Ayudando a los desamparados ofreciéndoles un refugio el cual, aunque en amenaza constante de ataques emergidos, podía otorgar un atisbo de seguridad y esperanza. La jinete de pegaso inició el descenso para ver el campamento de cerca y echar una mano a aquellos que lo poblaban. Los guardias del asentamiento recibieron inicialmente al caballero de pegaso que descendió enfrente de la entrada con tensión, con las armas en alto para defenderse del posible enemigo. La enemistad despareció al comprobar que quien montaba al animal no era un emergido.

Alice había cambiado en estas semanas. Lo que antes era una gruesa coraza blanca y azul ahora lucía un radiante dorado con trazas de azul marino, mucho más liviana pero igual de resistente. El tiempo que pasó rehabilitándose en Altea y Lycia con el apoyo del Marth y Eliwood respectivamente, le ayudaron a recuperar la voluntad de luchar, esta vez con una forma de ver las cosas distinta. Su mentalidad aunque no cambió, maduró a grandes rasgos, pudiendo manejar mejor sus emociones. - ¡Soy jinete de pegaso de Silesse! ¡Vengo a prestar ayuda al reino aliado de Renais! - Gritó a los guardias para que sus palabras se escucharan con claridad. Su entonación rebosaba de determinación y confianza en sus palabras, no necesitó dar su apellido nobiliario para sentir que aquellos que la escuchaban la tomarían en serio. Los vigías la invitaron a pasar, guiándola a la parte del campamento donde algunas jinetes de Frelia y sus monturas descansaban.

No tuvo tiempo de conocer la historia de sus nuevas compañeras, apenas había conseguido acomodar sus pertenencias en el campamento cuando se generó un gran revuelo. Alice se hizo paso a través del tumulto que se había generado -a pie, dejando a su pegaso tomar un descanso-, el causante de toda esa expectación era el príncipe Ephraim de Renais. Ella ya lo había conocido, de forma indirecta, cuando pasó varios meses en Frelia instruyéndose para ser jinete de pegaso. La precaria situación de su país le había pasado factura, mas las características que lo definían seguían intactas: Pelo azul turquesa, facciones equilibradas, atractivo, porte elegante y, según lo que rumoreaban sus antiguas compañeras de instrucción, una personalidad algo “macarra”. Le resultaba exasperante escuchar cada poco cuchicheos de sus amigas, acompañados de suspiros y, lo que ella atribuía, pretensiones de adolescentes. No conocía aprendiz de pegaso freliana que no estuviera loquita por él.

Ya fuera por la situación, la falsedad de los rumores o el simple paso del tiempo, el apuesto y joven príncipe no parecía tener la mentalidad que le atribuían los rumores. Parecía más maduro y responsable, echando a sus espaldas la responsabilidad y ardua empresa de recuperar el control del país. Su ropa y armadura no lucía impoluta, haciendo entender que había puesto su vida en riesgo para cumplir tales objetivos.

La jinete de dorada armadura alcanzó la primera línea justo cuando Ephraim solicitó voluntarios para combatir contra los emergidos del castillo. - Lucharé por vos, príncipe Ephraim. - Sentenció con una inquietante parsimonia, dando un paso al frente del corrillo que se había formado alrededor del príncipe. - Me llamo Alice. Soy de la familia Schuberg de Silesse, pero nací y pasé mis primeros años aquí. Su lucha es también la mía, y de igual modo pondré mi espada y mi vida si es necesario para liberar Renais de esta plaga. - Su tono apaciguado se encendió a medida que hablaba, culminando la última frase como si fuera un grito de guerra. Su mirada, aunque uno de sus ojos estuviera cubierto por tela negra, supuraba la misma voluntad de lucha que sus palabras.
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Re: [Campaña de liberación] La Muerte de un Soldado y el Nacimiento de un Príncipe [Priv. Alice]

Mensaje por Ephraim el Sáb Abr 15, 2017 4:36 pm

Ephraim miró a su alrededor, había una gran cantidad de hombres listos para luchar, en otro momento le habría generado alegría quizás pero en su rostro no había una sonrisa, estaba increíblemente inexpresivo porque era consciente de que, muchos de los que se estaban prestando en ese momento para la batalla definitiva morirían. –Se los agradezco a todos, serán parte de la historia, eso se los prometo, cada uno de sus nombres será nombrado a la hora de recordar el día que Renais cayó y, años más tarde los guerreros que le devolvieron la vida.-

Ephraim se acercó a la jinete de pegaso que estaba mejor armada y no solo eso, sino que también parecía tener más experiencia en batalla debido a sus cicatrices y parche en el ojo. Estaba a punto de darle las gracias, pedirle que juntara a los otros jinetes y patrullen los alrededores antes de partir hacia el campamento, sin embargo antes de que pudiera decir algo, cuando apenas había separado los labios la dama de cabellos dorados se presentó. Esa fue la primera vez que el príncipe sentía el peso de ser lo que era, un miembro de la familia real y, hasta donde se sabía el único presente, Ephraim sintió por primera vez el peso de ser “rey”, su corazón se aceleró pero no podía mostrarse débil ante aquella presión, debía soportarla como sea, no tenía tiempo de aprender, debía convertirse de soldado porque eso había sido hasta entonces, jamás cumplió bien su papel de príncipe y ahora debía ser más que un simple príncipe. Solo asintió y dijo: -Lady Schuberg es un honor para mí tenerla bajo mi mando, me temo que no hemos tenido la oportunidad de conocernos pero tengo la esperanza de que esa posibilidad se de pronto.- El príncipe dio unos pasos para atrás y miró a su alrededor. –Todos y cada uno de ustedes será clave para eliminar a los emergidos del reino. Será solo un día, dentro de poco tiempo… Atacaremos hasta entonces entrenarán y se harán más fuertes… Antes de partir me gustaría hablar con las jinetes pegaso en privado.- Una de las jinetes, era joven y delgada llamó al príncipe desde una tienda, era la más grande de todo el campamento, Ephraim empezó a caminar hacia ella y una vez dentro esperó a que todas estuvieran para hablar.

-Ustedes son de las pocas que quedan con entrenamiento militar dentro de Renais… Lo que nos espera es una batalla en la que solo un loco entraría… Pero tarde o temprano se dará, si no vamos nosotros a ellos, ellos vendrán por nosotros. He visto de primera mano los emergidos que tomaron el castillo de Renais… Llegué a contar veinte filas pero podrían ser más, se están reagrupando allí probablemente, conocí estrategas, espadachines y halcones que nos ayudarán. Deseaba encargarles la tarea de guiar a todo el que esté en este lugar por el camino más seguro hasta el asentamiento, desde el cielo verán con más facilidad si emergidos atacan, entonces…- Gritos alertaron al príncipe, uno de los jóvenes que había en el asentamiento entró bruscamente a la tienda y avisó que los atacaban. Ephraim tomó su lanza con firmeza y empezó a correr hacia la batalla, un grupo muy numeroso de emergidos se acercaba por una de las entradas, el príncipe se paró en el medio y gritó. –¡NO DEJAREMOS QUE PASEN DE AQUÍ!-
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Re: [Campaña de liberación] La Muerte de un Soldado y el Nacimiento de un Príncipe [Priv. Alice]

Mensaje por Alice Schuberg el Lun Abr 24, 2017 7:01 pm

Alice pudo notar como sus palabras tuvieron efecto en el príncipe, consiguiendo que el mismísimo heredero de la corona sintiera el peso de ese mensaje. Le agradó comprobar de primera mano la responsabilidad que había aceptado el príncipe. Esbozó una sobria sonrisa de satisfacción en el momento, asintiendo en el mismo instante que Ephraim lo hizo, manteniendo unos instantes más la reverencia que el noble. - El honor es mío, Lord Ephraim, poder ayudar a mi segunda casa bajo tus órdenes. - Después, volvió al porte serio que acostumbraba a mostrar, prestando atención a lo que tuviera que decir el peliazul. No tuvo mucho más que decir en público, no obstante, pues quería reunir a las jinetes de Frelia -y la de Silesse- para darles instrucciones más detallas. Alice siguió al grupo en dirección a la tienda más grande con la que contaba el campamento.

Fue la última en entrar, acoplándose al corrillo que habían hecho sus compañeras alrededor del príncipe. Esta vez se mantuvo un tanto al margen, pues acababa de “entrar” en ese escuadrón como colaboradora temporal. Dejó a las que eran verdaderas soldados de Reanis mantenerse en las primeras filas mientras escuchaba las indicaciones del príncipe algo distanciada. Era esperable que dejaran las tareas de patrullaje y avistamiento a las jinete de pegaso, su vigilancia desde el cielo les daba una ventaja sólo comparable a la de los soldados de Grado, famosos por sus jinetes de wyvern. Alice atendía al plan de Ephraim de reunir todos los supervivientes en un único campamento, guiados por la buena vista de las jinetes a través de una ruta segura, pero los demás detalles del plan se vieron interrumpidos por un suceso del exterior.

- ¿Emergidos? - Dudó un momento, pero sabía que esa era la respuesta. Cuando uno de los guardias confirmó la amenaza todos salieron de la tienda con celeridad, mas las jinetes debían primero preparar su equipo y sus monturas, el príncipe marchó primero a la batalla. Alice estaba tensa, podía notar como el miedo quería apoderarse de su cuerpo. Vivas imágenes de Regna Ferox estaban volviendo a su cabeza, torturándola, pues no había vuelto a pisar un campo de batalla desde entonces. - Mier... - Su ojo vendado parecía escocer con más fuerza, avisando del peligro que volvería a correr. Se frenó a un pie de su pegaso, llevándose la mano al improvisado parche en un vano intento de detener el dolor. - Creía que estaba lista, pero... - ¿De qué valía la lucha? Pensó que volver a coger una lanza, tener otro compañero y viajar le darían respuestas. Sin embargo, llegada la hora de la verdad, no había encontrado un motivo para seguir luchando. - Forseti, ¿Puedes oírme?. Forseti, ¿puedes verme?. Forseti, ¿Puedes encontrarme? ¿Puedes ayudarme a no tener miedo? - Imploró a su deidad, que la ayudara a encontrar una respuesta que le permitiera blandir su arma contra los emergidos.

En el fondo, las jinetes de Frelia ya se habían reunido en el centro del campamento, pero no parecían estar preparadas. El intercambio de palabras era tenso y, sobre todo, no parecía que nadie tuviera el liderazgo necesario para unificar sus acciones. Pasaron unos segundos hasta que Alice llegó hasta ellas -andando, guiando al pegaso con las tiendas-, todavía estaban debatiendo. Se las veía igual de tensas que la guerrera Schuberg y superadas por las circunstancias. “Si ella estuviera aquí...”, “no tenemos guía”, entre otros lamentos pudo escuchar cuando estaba muy cerca. - ¿Que? ¿Por qué están mirándome? ¡¿QUÉ?! - La líder de su escuadrón había muerto días atrás durante una emboscada de emergidos. Era ella la veterana, quien guiaba al resto de alas frelianas y las coordinaba durante las escaramuzas. La labor era muy delicada, tanto como la ligera armadura de los pegasos y sus jinetes. Alice se veía distinta, con una armadura más gruesa y de un color dorado que destacaba entre todas ellas. - Pero, yo estoy igual que vosotras, incluso algunas tenéis más experiencia. Tampoco os conozco, ¿Por qué creéis que sería capaz de... -

Todas tenían miedo, todos los que ya combatían tenían miedo. Ella cometió el error de ignorarlo en el pasado y sufrió graves consecuencias. No había una fórmula para superar el miedo, y para ella tampoco había una solución al profundo dolor de su pecho. Pero descubrió un sentido viendo los acongojados rostros de las otras mujeres. Ya había sufrido, hasta un punto que quedó rota y destrozada. Si bien no podría revertirlo, haría recaer todo el peso y peligro de sus compañeras en ella. Se convertiría en un baluarte para recibir todos los golpes, era la única forma de encontrarle un sentido a su lucha. - ¡Vale!, esta bien. - Bufó irritada, imponiendo su autoridad a su descabezado grupo. - No se que hacer, no puedo sustituirla, pero. Tan solo hacer lo que haríais con ella. SOBRE TODO, QUE NO OS VEAN. - Con furia arrancó una de las antorchas de la tienda, sujetándola con la mano siniestra. - ¡Aprovechen la oscuridad para atacar sin peligro! Mi coraza resaltará en el cielo así que solo podrán fijarse en mi. - Un par de gritos motivadores terminaron de convencer al escuadrón, -gracias a las breves pero valiosas lecciones de una conocida, a la que le daría las gracias en algún momento- alzando el vuelo y abandonando el campamento. El acero caería imparable como la lluvia en la noche, lo único que podrían ver en el cielo es un pegaso dorado brillando más que la luna de esa noche.
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Re: [Campaña de liberación] La Muerte de un Soldado y el Nacimiento de un Príncipe [Priv. Alice]

Mensaje por Ephraim el Dom Abr 30, 2017 12:42 am

Los "soldados" no tardaron en llegar y prepararse para luchar junto a Ephraim, la noche no permitía ver con claridad la amenaza a la que se enfrentarían, lo único que distinguía emergidos de humanos eran sus ojos rojos brillantes, de seguro no era ningún grupo pequeño ya que de haberlo sido los soldados no se hubieran molestado en alertar al príncipe y todo el campamento. El lancero de cabello azul dio un paso hacia delante posicionándose de esa manera más adelante de los demás soldados, él encabezaría la defensa, era solo cuestión de segundos antes de que los emergidos llegasen hasta él, sin embargo la batalla ya había comenzado, aquellos civiles se las habían ingeniado de alguna manera par armar una catapulta que, si bien cuando estuvieran en el campo de batalla no sería útil por la gran posibilidad de golpear a algún aliado, por lo menos les permitía tener una pequeña ventaja inicial por sobre los enemigos aunque no fuera nada significativo, después de todo las rocas lanzadas no eran más grandes que el tamaño de una cabeza humana.

La primera oleada se veía clara, eran quizás unos quince emergidos que no serían problema para el grupo de personas que se había unido aunque más oleadas de esa magnitúd podrían llegar a generar problemas bastante grandes, por suerte tenían un escuadrón de soldados, soldados reales entrenados para la batalla. Ephraim flexionó las piernas, llevó su lanza hacia atrás y esperó a tener a rango al primer emergido para clavarle su lanza en el pecho con un brusco movimiento hacia adelante, una vez cayó el primer emergido el príncipe dió un grito de batalla con todas sus fuerzas, luego empezó a avanzar sobre las fuerzas enemigas. Por supuesto los hombres también, el ver a su príncipe pararse frente a ellos y luchar por ellos motivaba a los ciudadanos de Renais para adentrarse en la batalla.

Luego de un corto período de tiempo, luego de que Ephraim desenterrara su lanza de dos emergidos a los que había atravesado con un ataque, dos magos que venían montados en un caballo uno detrás de otro notó algo, un "algo" que tenía el potencial de ser determinante en el resultado de la batalla, un "algo" que decidiría la vida o muerte de muchos hombres. Las jinetes de pegaso todavía no estaban en el campo de batalla, quizás el príncipe se había equivocado, quizás debía haber esperado a que se preparen pero no, él necesitaba luchar y mostrarse como un ser poderoso frente a su gente por esa razón fue que se avalanzó sobre las fuerzas enemigas sin esperar al escuadrón de pegasos.

Por fortuna, las jóvenes montadas en pegasos no tardaron en llegar. Llegaron exactamente para el final de la primera oleada de emergidos y el principio de la segunda, la señorita Schuberg parecía estar liderándolas pero no solo eso sino que parecía estar dispuesta a que la atacasen, estaba llamando la atención con su reluciente armadura, no era una actitud normal por parte de una jinete de pegaso, sin embargo era algo digno de respeto por lo menos en la mente del príncipe.

Al finalizar la primera oleada no había bajas, sin embargo si había heridos en batalla, aquellos heridos de gravedad no tardaron en ser retirados ayudados de algunos otros "soldados", era evidente que los más perjudicados eran ellos, Ephraim tenía unos pocos cortes pero nada significativo, las guerreras pegaso parecían estar bien también, lograron sorprender al peli-azul por su destreza en el combate, Ephraim por supuesto no se había dado vuelta en ningún momento, debía mantenerse firme en el frente avanzando todo el tiempo para que sus soldados no se desmoralizaran.
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Re: [Campaña de liberación] La Muerte de un Soldado y el Nacimiento de un Príncipe [Priv. Alice]

Mensaje por Alice Schuberg el Dom Mayo 21, 2017 4:04 pm

Cuando las caballero de pegaso llegaron al campo de batalla la primera oleada de emergidos ya estaba siendo combatida. La vista de Alice, a pesar de sufrir graves heridas en su ojo derecho, se había perfeccionado con el paso del tiempo que sirvió como jinete. Sin importar la altura, la frondosidad del bosque y la falta de luminosidad, Alice pudo hacer un tanteo de las fuerzas que manejaba el enemigo, las cuales se habían organizado en pequeñas escuadras preparadas para atacar de forma escalonada. Con la retaguardia del campamento fuera de su alcance, su principal objetivo era el de irrumpir desde flancos separados, obligando a rotar la formación defensiva del campamento. Estaban esperando que hubiera un fallo en la reorganización de las tropas para atacar con todo lo que tenía, que no era precisamente poco. Alice llegó a la conclusión de que los emergidos no eran conscientes de su ventaja numérica debido a la oscuridad y a la ventajosa posición que le otorgaba la empalizada del campamento. - “Debemos defendernos sin ningún fallo, si lo conseguimos acabarán retirándose” - Concluyó mientras terminaba de inspeccionar el campo de batalla.

Uso de skill:
Vista Aérea - Si la unidad montada asciende suficientemente alto en el aire, podrá tener una vista general del sitio, cantidad y características del enemigo.

La información de la situación actual era de vital importancia, debía hacérsela llegar al príncipe cuanto antes, para que éste pudiera tomar las decisiones oportunas. No había duda de que no podían extenderse más de lo necesario, pues darían más espacio a los emergidos por donde atacar. Aquellos magos montados a caballo era un movimiento que podía leer Alice con facilidad. Era una tropa versátil y rápida pero sumamente débil. Estarían hostigando la línea y retirándose si los perseguían de forma indefinida. De esa forma obligarían a Ephraim a romper la formación y posicionarse en una posición vulnerable. No obstante, había algo con lo que no habían contado, las fuerzas de Renais también contaban con efectivos voladores. Para cuando se dieron cuenta ya era demasiado tarde, pues los pegasos eran más rápidos que los caballos y resistentes a la magia. El brazo izquierdo de Alice se agitó con violencia, dando señas con la antorcha donde atacarían. Entonces, todas descendieron con velocidad sobre los magos.

Lidiar con ellos fue fácil y, lo que era más crítico, rápido. Las flechas emergidas no tardaron en llegar desde la penumbra, intentando castigar la posición adelantada de los pegasos. Como esperaba, la mayoría de los proyectiles iban dirigidos hacia su posición, ya que era la única a la que se le veía claramente. - ¡Atrás! - Gritó la Schuberg en el momento que comprobó que los dos magos habían caído, retrocediendo con velocidad hacia la posición que mantenía la infantería, ayudando en ese momento a acabar con los pocos emergidos que quedaban en pie. Fue ese momento en el que la lanza de Alice probó la carne emergida, ensartando a uno de ellos por la espalda mientras combatía con uno de los soldados de a pie. Miró el estado de sus compañeras, salvo algunos cortes todas estaban perfectamente. Ella seguía intacta de no ser por los temblores involuntarios en sus manos, producto de la adrenalina y el miedo de volver al campo de batalla.

Consiguieron limpiar la primera oleada, dando paso a unos segundos de tranquilidad, un tiempo que solo los emergidos sabían cuanto iba a durar, pues estaba en su mano seguir o no con el ataque.- Príncipe. - Llamó la atención del peliazul mientras se ponía a su lado, bajándose del pegaso para estar a la misma altura. El tono que usó no era nada amigable, sin embargo no habló en voz alta, procuro que lo que debía decirle quedaba entre ambos. - Son demasiados como para enfrentarlos de forma directa. Creo que ellos no saben de su ventaja, por eso están intentando desequilibrar la formación. - Aportó datos concretos, como una estimación de emergidos que esperaban al otro lado de los arboles, su tipo y las armas que parecían portar, mas en la oscuridad ningún detalle estaba claro del todo. No tenía conocimientos de estrategia, aunque los errores en previas batallas le habían dado algo de perspectiva. Le recomendaría aguantar la posición hasta que desistieran, pero era competencia de ella dar ese tipo de consejos. - ¿Cómo lo haremos? - Preguntó a Ephraim, se encargaría de hacer llegar sus directrices al resto de jinetes.
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Re: [Campaña de liberación] La Muerte de un Soldado y el Nacimiento de un Príncipe [Priv. Alice]

Mensaje por Ephraim el Miér Mayo 31, 2017 8:51 pm

El objetivo de Ephraim por el momento era claro, evitar que los emergidos avanzaran sobre el campamento, ahora que las jinetes de pegaso también estaban en la batalla eran puntos a favor, después de todo casi las únicas verdaderamente aptas para la batalla en todo el campamento además del príncipe eran ellas.

El único que no retrocedía en ningún momento en el campo de batalla era él, por lo menos de parte de las unidades terrestres, los demás "guerreros" se turnaban para estar al frente, los arqueros no dejaban de disparar flechan en ningún momento y, si bien no había avance alguno de parte de los emergidos, paulatinamente lo habría ya que los humanos se terminarían cansando incluso el mismísimo príncipe se cansaría en algún momento mientras que el número de emergidos era completamente desconocido.

El tiempo pasaba, la batalla no bajaba la intensidad en ningún momento, era verdaderamente cansador pero nadie lo sentía más que Ephraim quién fue el primero en entrar en la batalla, el que más avanzado estaba y el que más emergidos había acabado, no era culpa de los aldeanos, toda la culpa era del príncipe por no haber podido hacer algo al respecto antes. Se encontraba luchando contra un emergido montado a caballo cuando las jinetes de pegaso se unieron a la primera fila de batalla aparentemente solo por seguir a quien las estaba comandando, Lady Schuberg. Con ayuda de una de las jinete acabó con el enemigo montado a caballo, entonces la jinete de la armadura reluciente le habló. -Ya veo...- Respondió Ephraim mientras daba unos pasos al frente para clavar su lanza en el pecho de un arquero que estaba listo para atacar a las jinetes de pegaso, luego volvió a retroceder y miró a unos hombres que ya habían estado luchando bastante tiempo sin cambiar con otros. -¡Ustedes! ¡Vayan por un lado! ¡Que alguna de las jinetes de pegaso los guíe por un camino donde no haya muchos enemigos, quiero que tumben un árbol y provoquen un incendio. El viento sopla hacia el este aprovechemos eso para que los emergidos sean consumidos por el incendio, muchos lo superarán pero la gran mayoría perecerá ante el fuego! ¡Muévanse! ¡Ya!- Ordenó Ephraim con al esperanza de que la jinete que los acompañara pudiera mostrarles el camino correcto en la oscuridad. -¡Las demás! ¡Las quiero aquí junto a mi, debemos ganar tiempo hasta que el incendio se inicie.-

La decisión que acababa de tomar le sentaba mal a Ephraim, perderían uno de los bosques más bellos de todo Renais, pero no tenía otra opción, no podía sacrificar soldados simplemente porque no eran soldados, no estaba comprometido con los ciudadanos del reino, era al revés, no podía pedirles más de lo que ya estaban dando por lo que habría que hacer sacrificios.

La batalla por alguna razón pareció más intensa los pocos minutos antes del incendio, más emergidos se acercaban y luchaban con más fuerza, aunque el príncipe debía admitir que estaba llegando a su límite, un guerrero sin importar lo formidable que sea debía descansar y, eso era algo que Ephraim no estaba haciendo desde hacía mucho tiempo. Finalmente el incendio se inició, los emergidos de un momento para otro empezaron reducirse en número o por lo menos así era en el frente. Ahora solo quedaba esperar que aquellos a los que se les encargó la tarea de iniciar el incendio volvieran a salvo.
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Re: [Campaña de liberación] La Muerte de un Soldado y el Nacimiento de un Príncipe [Priv. Alice]

Mensaje por Alice Schuberg el Mar Jul 18, 2017 4:44 pm

Los pegasos se reunieron alrededor del príncipe y las chicas atendieron a todo lo que él tenía que indicarles. No había tiempo de relajarse, no obstante, por lo que todas mantuvieron una posición defensiva al frente de Ephraim, dando cara a los emergidos que iban entrando en primera linea de combate. La medida que aportó el príncipe era un tanto desesperada, quemar todo un bosque para mantener a los emergidos a raya era algo que no podía tomarse a la ligera. Con el viento soplando con fuerza no era seguro poder controlar el fuego, el cual sería capaz de arrebatar una parte parte de los recursos naturales de Renais. No solo por su valor material a la hora de reconstruir los poblados, animales y plantas se verían mermados lo que se traduce en una escasez de víveres por falta de caza. Alice quiso cuestionar su orden, recomendarle que encontrara una solución más viable, pero en aquella delicada situación no podían permitirse pararse a discutir decisiones.

- De acuerdo. - Afirmó sobriamente, ocultando en gran medida la pena que le producía seguir aquella orden. Un intercambio de miradas con sus compañeras fue suficiente para coordinarlas, separando el escuadrón en dos grupos. Mientras una parte de las jinetes proporcionarían un camino seguro a los milicianos agotados las otras aplacarían los ataques de los emergidos. Alice perteneció al segundo grupo, quien se mantuvo a la izquierda del príncipe en todo momento. - Le cubro. - Aunque informó con seguridad, su corazón aún seguía atormentado, su carácter frío y concentrado no terminaba de asentarse por lo ocurrido en la muralla de Regna Ferox. - “¡Alice, idiota! Concéntrate.” - Sacudió su cabeza, reuniendo todo el temple y coraje para descargarla sobre la siguiente oleada de emergidos.

- Dos... Cinco... Ocho... - Un par de jinetes emergidos lideraban el asalto, junto con cinco soldados a pie, dos magos y un arquero. Las fuerzas de Ephraim constaban de tres jinetes de pegaso y algunos arqueros, además de Alice y el mismo príncipe. Con la punta de la lanza indicó a las jinetes que alzaran el vuelo, la oscuridad dificultaría que fueran localizadas por los emergidos por lo que podrían lidiar mejor con parte de la infantería enemiga. Las flechas proyectadas desde el campamento harían un trabajo similar, Alice y el príncipe deberían lidiar con la caballería mientras tanto. - Yo le protegeré de la carga. - Anunció, interponiéndose entre el príncipe y los jinetes emergidos. Si conseguía soportar el impacto inicial tomarían ventaja del lance, pues las lanzas permitían alcanzar a los emergidos montados.

Afortunadamente, los caballeros estaban algo desacompasados, el primer caballo llegó con un par de segundos de ventaja. Era una situación delicada para una jinete de pegaso, pero Alice ya había lidiado con ataques desde tierra en otras ocasiones, sabía cómo debía actuar bajo esas circunstancias. Con su propia lanza cubrió muy bien el espacio que pretendía ocupar el primer emergido obligándolo a retirar su lanza y frenar al caballo antes de que acabara ensartado por la mujer. El segundo caballero portaba una espada larga y, aunque Alice necesitara bloquear desesperadamente el ataque con el brazo, la fuerte y dorada armadura soportó la fuerza del impacto cortante sin ningún problema. - Tsk. - Aparte de un moratón, Alice estaba Ilesa, pero no tenía capacidad de maniobra con los jinetes hostigánola por ambos costados. - ¡Ahora, Ephraim!
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Re: [Campaña de liberación] La Muerte de un Soldado y el Nacimiento de un Príncipe [Priv. Alice]

Mensaje por Ephraim el Vie Jul 21, 2017 9:45 pm

Aunque no fuera agradable para el orgullo de Ephraim, que Alice lo cubriera era algo necesario, necesitaba descansar por lo menos algunos segundos, estuvo a punto de decirle que mejor cubriera a otro soldado con menos experiencia, eso es lo que hubiera dicho un soldado en esa situación, sin embargo Ephraim no era un soldado aunque ese fuera su más grande anhelo, finalmente lo estaba aceptando y fue por esa razón que se quedó callado detrás de Alice dejando reposar todo su peso sobre su lanza unos segundos antes de volver a la batalla, esos pocos segundos ayudaron increíblemente al príncipe de Renais, no estaba como nuevo pero por lo menos había juntado fuerzas para seguir luchando.

-¡Bien! ¡Cambiemos!- Fueron sus palabras antes de un enérgico grito de batalla mientras se abalanzaba sobre el jinete enemigo clavando su lanza en el pecho para después tirarlo a un lado, curiosamente después de ese suceso los emergidos que quedaban vivos de esa tanda comenzaron a retroceder y el fuego poco a poco empezó a apagarse cuando un viento fuerte sopló de los cuatro puntos cardinales, no podía ser algo natural de seguro era obra de magos. Por suerte las jinetes de pegaso que se habían retirado volvían aunque estaba demasiado oscuro y el bosque denso para ver si los hombres habían vuelto, el príncipe levantó una mano para hacerle seña a los arqueros para que se detuvieran.

No se veían más emergidos en el lugar, todos se habían retirado y por arte de magia el fuego se había apagado, la parte del fuego de seguro había sido obra de emergidos, de eso no tenía duda alguna. Hubo silencio por unos momentos entonces, Ephraim dio unos pasos hacia delante, fue entonces que se escuchó numerosos pasos avanzando lentamente, a lo lejos se empezaron a ver los emergidos que aparentemente quedaban, en su mayoría eran arqueros y magos alguno que otro caballero y, si quedaba alguna unidad de infantería no estaba al frente pero, el emergido que estaba al frente de todos era extraño, era la segunda vez que estaba frente a un emergido de ese calibre lo cual no era nada alentador porque la vez anterior apenas pudieron ahuyentarlo.

El emergido al frente tenía unos ojos especialmente aterradores, un arco largo con una flecha lista pero no tensa, soltó un fuerte alarido, la tensó y disparó contra Ephraim quién apenas pudo correrse, la flecha iba directo al pecho pero logró esquivarla lo suficiente como para le solo le hiciera un corte en el hombro. Ephraim se cubrió el hombro derecho con su zurda como un reflejo, fue entonces que entendió, sería la última batalla de la noche y debía matar a ese arquero a toda costa. -¡Será un último esfuerzo por hoy y una gran ayuda para todo Renais! ¡Camaradas! ¡Luchemos con todo nuestro espíritu en este último combate!- Gritó antes de estirar su lanza hacia adelante haciéndole señal a los soldados para que carguen contra los emergidos, sería estúpido ir solo, el también cargaría contra los enemigos cuando estuviera a la misma altura que los demás hombres.

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Re: [Campaña de liberación] La Muerte de un Soldado y el Nacimiento de un Príncipe [Priv. Alice]

Mensaje por Alice Schuberg el Jue Ago 03, 2017 3:50 pm

Alice mantenía la compostura en aquella situación de desventaja mientras daba tiempo suficiente a Ephraim para prepararse, lidiando con el forcejeo de ambos emergidos, quienes buscaban con cierta insistencia el punto débil de la jinete de pegaso y aprovecharse. Tarde o temprano lo habrían conseguido, y es por eso que el alivió que sintió al escuchar al príncipe fue superlativo. - ¡Sí! - Contestó enérgicamente, reculando para dar espacio a la lanza del peliazul. Alice se encargaría del segundo caballero, dando respaldo a Ephraim en aquél ataque conjunto, Pisó con fuerza las bridas para poder elevar su cuerpo y tener unos centímetros más de longitud en la estocada. El emergido fue alcanzado por la lanza e igualmente lanzado al suelo. Alice no dio tiempo a que pudiera reaccionar ni intentar levantarse, inmediatamente hundió su acero en el fondo del pecho enemigo.

Llegado a ese punto, los emergidos restantes habían decidido retroceder, Alice supuso en ese momento de que se trataba de una estratagema para provocar a los defensores y que salieran así de la zona que defendían. Ella ya había advertido de aquello, así que todo el mundo mantuvo la posición sin vacilar. No obstante, se dio cuenta de que había un fenómeno que no tuvo en cuenta. - ¿Pero qué? - Un enorme vendaval se había levantado en todas direcciones, cuya fuerza era capaz de extinguir un incendio a gran escala. Sin duda, su procedencia no era natural. - Esto no es bueno... - Un fatídico presentimiento, acompañado de un sudor frío que entumeció todo su cuerpo. Como si un sexto sentido la alertara del peligro, su pulsó se aceleró aún más rápido. Luego, vio aquellos ojos. -- Su garganta se contrajo y el rostro tomó un semblante oscuro y pálido de pánico. No era la primera vez que veía unos ojos tan sedientos de sangre. Habían pasado incontables semanas de recuperación pero recordaba el suceso de Regna Ferox como si hubiera pasado hace pocos días. Un enorme emergido con pesada armadura, un martillo de longitud similar destrozando su brazo izquierdo y unas manos tratando de llegar a su cerebro abriéndose paso a través de la cuenca derecha de su ojo.

- ¡Cuidado! - Alertó con la voz tomada, momento en el cual una flecha silbó muy próxima, logrando rozar a Ephraim. El pegaso de Alice estaba contagiado del temor de su dueña y ese proyectil provocó que se desbocara por unos segundos. Se agitó hacia los lados y se alzó sobre sus patas traseras antes de que la jinete pudiera retomar el control. Mientras tanto, Ephraim había dado la orden de cargar. Poner en cuestión esa decisión era demasiado tarde y por lo tanto contraproducente, pero era un movimiento desaconsejable cuanto menos. Abandonar la guarnición para combatir a los emergidos de larga distancia era una locura suicida, pues antes debían acortar distancia primero. Pero era demasiado tarde para advertirle, los soldados de infantería ya estaban ejecutando la carga. - Tsk. - Con un chasquido de impotencia, Alice se desmarcó del príncipe, alzó el vuelo y se reunió con sus compañeras. Era primordial que las jinetes dificultaran los disparos de los emergidos y garantizaran su seguridad en la medida de lo posible.

- No dejéis que ese arquero os vea, no intentéis atacarlo, bajo ningún concepto os acerquéis a el. - Aquel emergido se veía capaz de reaccionar rápidamente y con casi total seguridad alcanzaría mortalmente a jinete o pegaso antes de que le dieran alcance. - ¡Vamos! - Aun con palabras llenas de decisión, el cuerpo de Alice temblaba de pavor. Lo único que le hacía moverse era el deber que tenía con la infantería, pues sin la ayuda de los pegasos estaban en clara desventaja.

Una lluvia de plumas, lanzas y espadas descendieron rápidamente sobre la formación emergida, con la misma estrategia que antes: Hostigar a magos, espadachines y lanceros durante uno segundos, dando caza a aquellos más alejados de la formación, rápidamente ascender y cubrirse en la sombra de la noche.
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Re: [Campaña de liberación] La Muerte de un Soldado y el Nacimiento de un Príncipe [Priv. Alice]

Mensaje por Ephraim el Miér Ago 09, 2017 1:38 pm

Ephraim definitivamente no estaba pensando demasiado, solo quería que aquella batalla acabase lo antes posible, quizás el ser impulsivo en ese momento pudo tener un precio alto, el precio de algunas vidas aunque no pensaba en ello, en su mente solo estaba la diferencia de números lo cual, significaba una gran ventaja para el ejército del príncipe.

Algunas flechas solo lo rozaron, otras le provocaron pequeñas heridas aunque por suerte ninguna hizo un daño significativo al príncipe, por desgracia algunos soldados cayeron por uno que otro flechazo, era imposible percatarse de ello en ese momento ya que se encontraba al frente y en el medio de todo. Ephraim no tardó en llegar hasta las filas enemigas y atacar al primer emergido que se le cruzó en frente, si bien su intención era atacar al emergido que le había inspirado tanto miedo antes no era tarea fácil, primero debería pasar sobre las líneas que los defendían, de seguro ese emergido se encontraba en la retaguardia disparando flechas.

Luego de que algunos emergidos cayeron, era inútil buscar a alguna presa, en la oscuridad de la noche, el aturdidor ruido de los soldados gritando, las armas y armaduras chocando hacían que fuera imposible distinguir claramente al enemigo, lo único que distinguía el príncipe a esa hora eran ojos rojos y, si había ojos rojos los atacaba hasta que estos quedaban en el suelo apagados sin poder moverse de nuevo.

Ephraim acababa con un emergido tras otro, si bien su cuerpo se encontraba bastante pesado y adolorido, su manejo de la lanza continuaba siendo aceptable, lo suficiente para que ninguno de los emergidos fuera un rival para el príncipe de Renais. De un momento a otro el ruido fue desapareciendo poco a poco y cambiando por el sonido de respiraciones agitadas, respiraciones de personas que sometieron a su cuerpo a un gran esfuerzo físico y finalmente descansaban, Ephraim terminó de quitar su lanza que estaba clavada en un emergido y empezó a mirar alrededor, ni un cuerpo se distinguía bien de los que estaba en el suelo, pero no hacía falta que amaneciera para saber que ese emergido en particular no se encontraba allí, quizás había escapado, quizás había sido llamado, no importaba mucho por el momento, lo único que importaba es que todavía estaba vivo y eso significaba una gran amenaza para Renais, sobre todo porque era un emergido que había hecho lo mismo que otros pocos con los que se había encontrado, aparecer en la batalla y desaparecer antes de que esta terminase.

-¡Hoy hemos ganado!- Tomó aire. -¡Habrá más batallas como esta! ¡A esas batallas las ganaremos también!- Hizo una pausa, Ephraim respiraba agitado, antes de volver a hablar tomó aire una vez más. -¡Se que ha sido duro camaradas! Pero... ¡Aun así hemos podido ser más fuertes que los emergidos! ¡Y la razón para eso es que... Ningún muerto tiene la misma fuerza que los vivos! ¡Y esa! ¡También es la razón por la cual los muertos no podrán quitarnos Renais! Ahora compañeros...¡Volvamos al campamento para tener un merecido descanso!- Ephraim empezó a caminar hacia el campamento junto a las demás personas, quienes parecían más animadas de lo que podría esperarse, bastante animadas de hecho, el príncipe dudaba que sus palabras hubieran hecho demasiado efecto ya que no las pensó demasiado, quizás solo era el dulce sabor de la primera victoria de una batalla, algo que, definitivamente no era para acostumbrarse.

El príncipe de Renais retrasó un poco su paso y llamó con su mano a una de las jinetes de pegaso que se encontraba cerca, la joven se acercó tímidamente, era increíblemente joven, Ephraim le encargó que dijera a las demás jinetes que se encontrarían en la misma tienda luego de que descansar y comer.
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Re: [Campaña de liberación] La Muerte de un Soldado y el Nacimiento de un Príncipe [Priv. Alice]

Mensaje por Alice Schuberg el Vie Ago 11, 2017 2:44 pm

Con ese vaivén de ascensiones y picados, las jinetes aladas fueron diezmando las filas enemigas desde sus extremos y retaguardia. Aún no siendo un número apabullante, las acciones y los ataques precisos conseguían desestabilizar la formación como lo haría un batallón de infantería. Tirando del caballo a los emergidos o apabullando a aquellos con ataques de larga distancia, no llegaban a conseguir muchas bajas pero si consiguieron ganar tiempo para Ephraim. Cuando el príncipe y los soldados de a pie enfrentaron a los emergidos cuerpo a cuerpo, la labor de las jinetes se centró en el apoyo a los camaradas. Alice especialmente, pues aterrizó y se mantuvo en tierra durante el resto de escaramuza.

En ese punto de la batalla, la adrenalina se había apoderado por completo de su cuerpo. Sin más objetivo en mente que esquivar estocadas, bloquear embates y contraatacar contra cada emergido que se encaraba, prestando especial atención en costados y retaguardia, pues el tamaño de su pegaso podía suscitar ataques desde varios frentes. Sirviendo de apoyo a soldados y también en los duelos individuales contra caballeros, Alice ganó todos los lances que enfrentó en aquella escaramuza. No contó cuantos emergidos había abatido, solo las veces en las que una lanza o espada enemiga estuvo cerca de ser certera. Y, eventualmente, dejó de contar.

Ya no quedaban enemigos en pie, solo una amalgama de cuerpos tirados en el suelo. Había algunos hombres de renais entre los caidos, por fortuna algunos daban signos de vida, los cuales fueron rápidamente llevados al campamento por las jinetes. Todas, menos Alice, quien se apartó del campo de batalla a la primera oportunidad que se le presentó. Bajó del pegaso con dificultad y se apoyó en el tronco de un arbol que tuvo la fortuna de no ser derribado ni calcinado. A medida que la adrenalina se fue disipando los temblores de su cuerpo se hicieron más severos, unidos a una sensación de vértigo muy desagradable. Sudores fríos, confusión, nauseas, taquicardia, entre otros. Síntomas del estres al que se había sometido y que mantenían a la jinete arrodillada junto al árbol, expulsando parte del alimento que había ingerido ese día.

Algunas compañeras habían estado pendientes de su estado desde el mismo instante que se separo del grupo tras la batalla. Al ver que no se encontraba bien, rápidamente la ayudaron a volver al campamento, donde liberaron una de las camas para que pudiera descansar.

Algo enferma y aturdida, abrió los ojos pasadas unas horas, las primeras luces del alba se colaban por la entrada de la tienda. No tenía recuerdos de su llegada a la tienda, como tampoco de cuando la cambiaron a ropa de noche y la arroparon en la cama, con una húmeda toalla cubriendo su frente y lado derecho de la cara. Al parecer había contraído fiebre durante la batalla a raíz de la infección ocular que aún estaba combatiendo. Eso combinado con el esfuerzo físico y el estrés había provocado los mareos y la bajada de tensión. Sin mucho que ella pudiera hacer aparte de dormir profundamente, las jinetes habían estado hablando con el príncipe mientras los médicos del campamento la trataban. 

Intentó levantarse, pero las chicas que la vigilaban en ese momento le instaron a no hacerlo. Una de ellas salió de la tienda para informar a Ephraim de su mejoría.
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