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[Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

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[Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Nils el Lun Abr 03, 2017 3:09 pm

El viaje había sido largo y arduo pero caminar era algo a lo que ya estaba acostumbrado, transitar por Elibe nunca le fue ningún problema pues lo había recorrido ya tantas veces que poca diferencia hacían los cambios que esta sufría a lo largo de los años que afectasen su orientación. Por eso mismo sabia de sobra que la ruta más corta de regreso a Lycia era rodear las montañas desde el lado de Ilia, pasando solo un poco por el lado de Bern; sabia de sobra que en ese momento aquel Reino estaba infestado de emergidos pero al ser la ruta más corta confiaba en que al final su agilidad natural y su astucia serian suficientes para atravesar brevemente aquel lugar. Su transición por el reino de la nieve fue más que placentera por lo que se tomo su tiempo cuando paso por allí, la deliciosa sensación de la nieve sobre su piel y nadar en el agua helada eran sensaciones que realmente añoraba; por supuesto debía cuidarse de no ser visto pues por más que aparentase ser un chiquillo del montón ciertamente nadie vería normal todo aquello por lo que en pos de disfrutar aquel gélido ambiente que podría considerarse su hábitat por excelencia decidió evitar los pueblos alimentándose a base de pescado crudo que lograba atrapar mientras nadaba, sus pequeños pero afilados colmillos le permitían tal cosa.

El gusto le duro menos de lo que podría haber esperado pues atravesando la frontera con Sacae el clima templado del lugar se le antojaba bochornoso, no era nada con lo que no pudiese lidiar o acostumbrarse pero de permitirle elegir hubiera preferido quedarse en Ilia…. no era el mejor lugar para quedarse a vivir sin embargo pues pese a que el clima era sumamente agradable para él con sus temperaturas bajo cero lo que realmente le impedía intentar quedarse a vivir allí era precisamente eso; su cuerpo era tan frio como la nieve, era incapaz de resentir aquel clima como lo harían los humanos normales, su naturaleza de dragón se veía especialmente expuesta en esos ambientes por ser quizá el único en poder meterse al agua congelada y salir como si hubiese tomado el baño más agradable de su vida; no necesitaba abrigarse, calentar sus alimentos o ya siquiera buscar el calor de una fogata; por eso y más sus estancias allí debían ser más bien cortas por mas que le doliese en el alma abandonar aquel lugar.

En Sacae fue casi pan con lo mismo; los pocos poblados le hacían la tarea de reabastecer sus víveres casi imposible y menos aun obtener dinero por medio de su trabajo como bardo así que al final nuevamente termino por alimentarse de pescados, bayas silvestres y frutas que encontraba por los alrededores. Finalmente llegando a la frontera que rodeaba la muralla montañosa del Reino de Bern. Allí la cosa se puso realmente chunga pues el lugar estaba en peor estado de lo que pudo llegar a imaginar en un principio, cayendo en cuenta de que por más corta que fuese la ruta quizá no había sido le mejor decisión de todas. Los emergidos nunca le suponian ningún tipo de problema sin embargo; Nils era bastante pequeño y agil por lo que moviendose sigilosamente los emergidos pasaban olimpicamente de el y, en caso de que le atacasen descubrio para su dicha que era capaz de disuadirlos tocando suaves y encantadoras melodias…. algunos incluso llegaron a arrojarle monedas; resultaba recondortante que incluso los emergidos tuviesen buen gusto para la música.

Pasando el tiempo y mas por mero instinto de conservacion el niño se acerco a lo que parecio ser una fortaleza abandonada, el viaje lo tenia exhausto y por buen musico que fuese seria casi un suicidio dormir a la interperie, por lo que colandose cual lagartija por una apertura se interno en lo que parecían ser un almacen. Había muchas cajas enm el lugar y algunas olian a comida, imaginando que quello eran vestigios de los antiguos ocupantes , proiciones que quizá se vieron forzados a abandonar para salvar sus vidas. Por ello el niño se sirvio con confianza de la carne cerca que encontro por allí, el pan para su sorpresa aun no estaba duro y el queso no tan añejo, vacio incluso una bota completa de agua pues al ser un dragón de hielo se deshidrataba con descarada facilidad y con frecuencia se veia en la necesidad de beber grandes cantidades de agua dependiendo de que tan calido fuese el ambiente a su alrededor. Agotado y con la barriga llena tomo igualmente unas cuantas mantas para hacerse una cama improvisada, cayendo profundamente dormido casi al instante.


Última edición por Nils el Lun Abr 24, 2017 9:52 pm, editado 2 veces
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Mar Abr 04, 2017 11:10 am

Era un día de movilización para el ejército superviviente, ya habiendo sucedido un largo tiempo desde la última vez. No eran sino migraciones constantes entre fortaleza y fortaleza con el motivo de no ser descubiertos por las fuerzas emergidas, o por intrusos. Cuando así funcionaban no se transportaban todos los instrumentos de una barraca, sino tan solo lo necesario, para evitar que el viaje fuera muy cansador para las bestias voladoras. Era un proceso rápido, donde solo importaba trasladar personas y provisiones. Por eso en la fortaleza del Oeste, una de las más cercanas al borde fronterizo, lo primero que se llevó fueron los alimentos a los almacenes. Un vigía cuidaba de ellos mientras el resto se movilizaba, el único presente en todo el lugar.

Este último ahogaba la urgencia de llevarse más de la ración que le correspondía. Luchaba contra su hambre, haciendo lo posible por no pensar en ello. Dormía constantemente para evitar cometer tan grande error, digno de traición. Y por eso no fue capaz de ver que alguien se había colado en su guardia y había hecho lo que no podía él. Cuando fue a ver, a tan solo ver los alimentos conservados, se encontró con que un niño dormía plácidamente entre ellos. El soldado no tuvo la voluntad de contenerse esta vez y, dominado por un enojo fuera de su propia comprensión, se abalanzó contra el niño en un grito que resonó hasta más allá de las paredes. Lo sostuvo de la ropa y lo agitó con todas sus fuerzas, todavía gritando como un demonio.

- ¡Voy a matarte! ¡Voy a...!

Los wyverns aterrizaron en el patio, alertados sus jinetes por el vigía. Eran los líderes del viaje: los generales wyvern de Bern y entre ellos, el mismísimo rey Zephiel. Junto con sus hombres se aproximó al almacén, curioso de qué había sido capaz de enloquecer tanto a uno de sus hombres. La escena que encontró allí no sacó otra reacción que el arqueo de una ceja, al menos hasta que encontró con la vista una cosa que brillaba y que yacía en el suelo. La observó detenidamente un par de segundos mientras su soldado continuaba su abuso, hasta por fin darse cuenta de que no se trataba de una piedra común y corriente.

- Déjalo ir. -ordenó Zephiel, alzando la voz y por poco transformando sus palabras en un grito. El guardia al oírlo se detuvo, pero no fue capaz de soltar al niño de inmediato. Incluso parecía a punto de quebrar en llanto, pero hizo lo posible por retraerse, y pronto abandonó la escena a tropezones.

- Retírense. Todos. -dijo Zephiel después. Los demás también obedecieron, con su justa medida de odio, o incluso de lástima hacia el muchacho, adivinando el castigo que merecía. Pronto tan solo quedaron ellos dos en medio del gran almacén, ahora mucho más vacío que antes, y casi en completa oscuridad. El olor de las raciones permanecía en el aire, recordando a Zephiel su propia hambre, mas sus movimientos y gestos eran muy distintos a los de su soldado.

El rey avanzó un par de pasos en dirección a la antes mencionada gema, agachándose levemente para sostenerla en sus manos, sin perder de vista los movimientos del chico por si es que intentaba escapar. La piedra brillaba con colores azulados y celestes, tan cristalina como el vidrio. Incluso a través de su guante sintió un inmenso frío al tocarla, igual como si estuviera sosteniendo un trozo de hielo. Dirigió entonces su mirada al chico de antes, cuyos rasgos ahora le llamaban todavía más la atención. Era pálido, y sus ojos brillaban de color carmín. Su cabello contrastaba en gran manera, dandole una apariencia llamativa, por decirlo de alguna manera. No era tan solo un mendigo, pues vestía de manera decente.

- ¿Quién eres, y cómo has llegado aquí? -preguntó Zephiel, no dando cabida a que lo interrumpieran. Su tono de voz era extraño, casi como si preguntara aquello por preocupación. Pero su rostro era el de siempre, mostrándose en todo momento precavido de lo que era capaz de creer.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Nils el Mar Abr 04, 2017 10:35 pm

El chico dormía plácidamente en el almacén después de haberse llenado el estomago, la puerta principal estaba atrancada desde afuera por lo que, según su criterio, la única entrada y salida del  lugar era por aquel pequeño agujero por donde él había pasado; los emergidos no eran lo bastante pequeños ni hábiles para seguirlo así que en ese lugar se sentía a salvo. Fue por ello que la presencia del vigía lo tomo totalmente por sorpresa sin poder siquiera reaccionar cuando este lo alzo por las ropas y lo sacudía con violencia soltando todo tipo de improperios. El chiquillo no era capaz de hacer otra cosa más que soltar algún que otro quejido sin percatarse que la dragonstone que siempre llevaba consigo, oculta en su bufanda cayó al piso entre tanto zarandeo.

Aquella piedra en particular guardaba un cierto aire nostálgico para el joven bardo pues aun que esta la había encontrado de pura casualidad en un mercado cualquiera le recordaba mucho a su amada hermana a la cual tenía ya muchísimo tiempo sin ver, incluso llegando a la triste conclusión de que ya no estaba viva. Por su puesto en su momento el llego a tener la suya antes mas aquella piedra hacia siglos que la había perdido y por eso consideraba esta algo mas importante y valioso…. ya no era capaz de utilizarla pero era reconfortante, tener cerca de su corazón un trozo del que no podía negarse; punto y aparte, en Elibe actualmente todo lo relacionado con los dragones de trataba como meros cuentos e historias por lo que, para los ojos de los humanos la dragonstone no era otra cosa que una baratija, una piedra bonita pero poco valiosa.

Cuando al fin fue soltado cayó de bruces al piso, catando sobre su flanco trasero y haciéndose un poco de daño…. apenas lograba espabilarse y el mareo de las zarandeadas que sufrió apenas estaba pasando. Fue así como alzando la vista se topo con un hombre rubio de aspecto severo, si el tenia la autoridad como para hacer que el otro le soltara y los demás abandonasen la habitación entonces debía tratarse de alguien importante, en tal caso quedarse en el piso resultaría ser una falta de respeto. Sacudiendo cuidadosamente su ya gastado traje hecho con fina seda de satín se pose derecho frente al imponente hombre, centrando por unos momentos sus ojos carmín en la mano contraria que sujetaba su piedra, sintiendo por alguna razón un tremendo escalofrió.

- Yo….s-soy Panaberto Pecopon, bardo y músico ambulante…. -

Por supuesto, si estaba en problemas no planeaba revelar su verdadero nombre y mucho menos hacer mención de Lycia o Pherae, después de todo lo que su amigo el marqués menos necesitaba eran más problemas de los que ya tenía… Podía salir de este embrollo por su cuenta, siempre lo había hecho y esta vez no sería diferente.

- Estoy de viaje por Elibe y por azares del destino termine aquí en Bern…. y-yo…. pensé que esta fortaleza estaba abandonada. Pero descuide!!, pagare todo lo que me he comido!!.... no tengo mucho oro sin embargo pero me considero un buen bardo, podría pagar con mis servicios. Y…. si no es molestia… p-podría regresarme eso?. Es un pedrusco con más valor sentimental que monetario, si lo vende no van a darle mucho por él en realidad. -

Y era verdad, una dragonstone era una piedra llamativa pero no lo bastante bonita como para hacer adornos con ella como las piedras preciosas mundanas, esperaba que aquel humano entendiese eso y no le diese mas interés a su piedra o planeara quedársela, igualmente esperaba poder resolver el conflicto con quizá un par de días de servicio como bardo para continuar con su viaje de regreso a Pherae.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Jue Abr 06, 2017 3:04 am

La puerta entreabierta era de donde provenía la luz, suficiente como para contemplar a su interlocutor. Era extraño ver que ver que un niño como ese, que no pasaba de los trece años, no se estuviera recogiendo de pavor en una esquina, cuando, si no hubiera llegado él a intervenir, lo más probable hubiera sido que el soldado cumpliera su palabra de derramar sangre. Le hacía pensar, ¿estaba acaso acostumbrado a situaciones así en las que su vida se sostenía de un hilo, o tan solo fingía un acto para parecer más convincente? Eso último acabó siendo cierto con lo que dijo después. Zephiel lo miró fijamente, con una expresión sarcástica en su rostro, dándose un minuto de silencio para asimilar lo que acababa de oír.

- Es la más ridícula mentira que he escuchado en toda mi vida. -acabó por decir, arqueando otra vez su ceja.- Y he sido testigo de muchas.

Ignoró por completo sus perdones y soluciones, pues pronto pasó a olvidar lo que había hecho con las cajas y el agua. No quería ninguna compensación, pues de todas maneras nada que pudiera darle era equivalente a las provisiones que había perdido. El chico, por otra parte, restaba importancia a la gema que el rey sostenía, un acto de proteccionismo podía adivinar, porque sabía bien que si no fuera importante no le pediría que se la devolviera, todavía más estando su vida en riesgo. Zephiel apretó la piedra con fuerza en su mano, sin pensar en ningún momento en devolvérsela a quien pertenecía. Probaba si era real o falsa, pues una burda imitación no resistiría, pero aún con su fuerza no se quebró. Miró apenas un momento al muchacho para comprobar su dañar su gema causaba alguna reacción en el, de temor o de indiferencia. Lo que conocía de ellas era tan solo estimaciones del poder que contenían en su interior, y no mucho más. Sabía también que en ciertas ocasiones se comercializaban, aunque en esa situación no las llamaría sino carcazas de lo que antes eran. A su hipótesis todavía le faltaban fundamentos para sostenerse, y por lo mismo debía corroborar lo que empezaba a creer.

El monarca se acercó unos pasos al misterioso niño y, una vez estando cara a cara con él, posó su mano libre en el hombro ajeno, apretándole con fuerza y obligándolo a mirarle directamente.

- ¿Por qué alguien como tú se internaría en Bern, sabiendo que es el reino más asediado de Elibe? -preguntó seriamente y sin esperar respuesta.- ¿Por qué llevaría un menor una piedra de dragones consigo? -le hacía saber que no tendría paciencia para más mentiras.- ¿Y cómo es que no temes mi presencia? ... eres un hallazgo, de eso no cabe duda. Será mejor que digas tu verdadero nombre, y tus verdaderos motivos para cruzar Bern. Si no es así, explica siquiera por qué es esta piedra importante cuando se supone no es más que un "pedrusco".

Al finalizar sus palabras, soltó el hombro del chico esperando que contestara. Ahora otra inquietud crecía en su mente, preguntándose cómo es que el cuerpo de ese niño podía estar tan frío a su tacto cuando la noche todavía no caía. Era cierto que estaban en lo más alto de las montañas y las brisas eran heladas, pero si ese fuera el caso, el muchacho ni siquiera podría ser capaz de ponerse de pie. Incluso estando acostumbrado al clima montañoso, Zephiel debía vestir más de una sola prenda, siempre además acompañado de su armadura. Cada momento tornaba a ese encuentro todavía más extraño.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Nils el Jue Abr 06, 2017 4:08 am

La situación parecía complicarse más de lo necesario.... entendería que el otro estuviese molesto por su pequeño allanamiento mas no percibía en el ira o molestia desmedida como la de aquel soldado de antes. Permanecía tranquilo, manteniendo la mente tan fría como lo era su cuerpo mismo y la piedra de dragón que ya no tenia ningún tipo de uso más que el simplemente tenerla, aun así eso no evito que el chiquillo mostrase un efímero gesto de pánico en su rostro cuando el contrario comenzó a presionar su piedra, casi como si planease romperá. Muy dentro de sí sabía que no había fuerza humana que pudiese romperla pero, de alguna manera, un desasosiego extraño lo acongojaba; Un dragón por instinto protegía su dragonstone pues no solo era la llave para transformarse si no que el vinculo con dicha piedra solía tener un trasfondo más profundo. Aun así, Nils ya estaba acostumbrado a reprimir esa parte suya que no era humana por lo que no le tomo más que un par de segundos retomar la calma, intentando no delatarse.... Para él, que alguien descubriese su verdadera naturaleza era casi una sentencia de muerte, más aterrador que cualquier cosa que ese hombre pudiese hacerle en ese momento.... después de todo miles de mitos rondaban acerca de los antiguos dragones de Elibe, desde los mas ridículos que afirmaban que comer su carne daba vida eterna hasta por el simple placer de tener como trofeo a una bestia "legendaria".

- Yo.... yo le dije la verdad señor.... soy solo un bardo viajero que termino aquí por error. Vera, de donde vengo no llega mucha información de este tipo y Sacae está casi desierto.... como iba yo a saber que este lugar era tan peligroso?. Para cuando me di cuenta estaba tan lleno de emergidos que no pude regresar por donde venia. -

Esta vez intentaría su táctica de niño indefenso, usualmente los humanos se tragaban ese teatro que llevaba ya varios años perfeccionando. Esa era la pregunta, por que un niño se internaría voluntariamente a un lugar plagado por emergidos?, lo mas lógico era pensar que efectivamente estaba perdido. Aun así, fue incapaz de disimular el terrible escalofrió que sintió en cuanto el otro menciono la palabra "piedra de dragones".... era imposible que un mero humano supiera lo que era esa piedra, hacia ya siglos atrás que se habían olvidado de ello, después de todo que sentido tenia preocuparse por esas piedras cuando ya no había dragones para quitárselas?, siquiera eran bonitas o llamativas como las piedras preciosas. Nils trago un poco de saliva pero se mantuvo firme, lo mejor en esos casos era hacerse al tonto.

- Piedra de.... dragones?.... el que me la vendió me dijo que era un amuleto de buena suerte, gaste todas mis ganancias de ese día para poder comprarla y eso que me dio descuento. Como ya le dije su valor es meramente sentimental, desde que la tengo he mejorado notablemente en mis presentaciones. -

Hablaba de forma ligeramente mas tímida, mirándole con sus grandes y expresivos ojos carmín para apelar a la compasión de aquel hombre.... Por supuesto sus palabras estaban compuestas de verdades y mentiras pero el chiquillo ya se las tenia ensayadas, normalmente resultaba convincente y esperaba que en este caso no fuese distinto.

- Si quiere saberlo, me llamo Titilo Calesín, que mas podría decirle señor?. No es que no tenga miedo tampoco, si le digo la verdad usted da más miedo que la mayoría de la gente que he visto y no ha sido poca.... Pero que gano con admitirlo y usted con saberlo mi señor?. Si le tengo miedo o no poco cambia la situación en la que nos encontramos. -    

Intentaba alivianar el ambiente tenso, nuevamente soltando otro nombre aleatorio para no dar el suyo. Admitía para sus adentros que cuando el contrario le sujeto del hombro y le miro de esa manera sintió las piernas temblarle por unos momentos.... ese hombre parecía peligroso y aun que su dragonstone era algo muy preciado y contemplaba el escapar de allí por el orificio donde inicialmente se había colado.... ese encuentro comenzaba a tomar un camino peligroso que le saltaba todas las alarmas.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Vie Abr 07, 2017 3:11 pm

Ahora, entre todas las cosas, había dicho que se encontraba allí por error. ¿Sacae, un lugar desierto? Si había venido del norte no existía manera de haber obviado la gran ciudad de Bulgar, uno de los centros comerciales más importantes de Elibe, que colindaba justo con la frontera de su reino y que en épocas pasadas había sido una conocida conexión con él. No podía estar transitando Bern sin saber sobre la invasión, haciendo que su mentira se derrumbara con cada palabra que pronunciaba. Seguía mirándolo con la vista agachada, juzgándolo, sin sentir ni un ápice de compasión por su penoso acto. Le disgustaba saber que su interrogatorio caía en la redundancia, y que ese niño apelara a su comprensión disturbaba su semblante. Parecía que el bardo no entendía que, si no hubiera captado su interés,   ya no estaría allí para defenderse con mentiras, incluso tratándose de un menor. Los intrusos que encontraban la fortaleza eran arrebatados de sus vidas, y en más de una ocasión el rey había sido el ejecutor.

- ¿Estás jugando conmigo? ¿Quieres saber a qué límite puede llegar mi paciencia? -alzó la voz, escondiendo sus brazos tras la larga capa que le cubría. Acariciaba la funda de su espada atada a su cintura, conteniéndose, por supuesto, de escalar a una situación más violenta.- Hmph, cambias a un nombre, y después a otro. Es suficiente prueba como para saber que el segundo tampoco es real. Y la piedra, no me importa cómo, dónde o cuánto te haya costado realmente, pues bien conozco su naturaleza y sé que contiene el poder de un dragón dentro de sí. -jamás hubiera podido confundir una, pues era igual a la de las antiguas ilustraciones de sus libros.- Ya no quiero oír otra de tus invenciones.

Dejo que sus palabras calaran en la mente del muchacho, aguardando en silencio. Había tensión, por supuesto, y aquello no hacía más que incitar las mentiras del otro, pues seguro pensaba que al revelarse, la situación empeoraría todavía más para él. Si el miedo era la razón de esto, entonces debía encontrar otra forma de aproximarse al chico, lo que era una dificultad considerando el contexto en que se encontraban. Entonces, después de aquella larga pausa, Zephiel relajó la expresión de su rostro.

- ¿Crees que voy a matarte si hablas... no es cierto? -murmuró por lo bajo, calmando también el tono de su voz. Cerró los ojos un momento, asimilando la situación en que se encontraban. Parecía haber ahogado un profundo suspiro en su interior, uno que no dejó escapar.- De acuerdo. Aprecio una breve entretención, y pareces capaz de dármela. Saca tu instrumento, toca una melodía. Muéstrame qué tan buen bardo eres.

Así lo dijo, y retrocedió unos pasos dispuesto a darle lugar a su acto. En el almacén, de un tamaño no tan grande, no habían sino cajas, pero eso le bastó a Zephiel para sentarse y contemplar al chico mientras esperaba a que empezara, apoyando su codo derecho su pierna, y su puño en su barbilla, mientras con la otra mano seguía sosteniendo la piedra.No es que quisiera comprobar si en realidad era músico o no, saberlo estaba de más. Tan solo quería ver cómo se desenvolvía su petición, y si el intruso siquiera poseía el valor de actuar para él.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Nils el Sáb Abr 08, 2017 7:32 pm

No importaba lo que dijese, mientras su verdadera naturaleza no fuese revelada sentía que todo estaría bien, tenia miles de excusas e historias para poder negar su verdadera naturaleza y de momento al menos ha historia estaba de su lado pues los dragones en Elibe no eran más que cuentos y viejas leyendas…. ningún humano era tan terco como para creer que después de siglos sin que se viese un solo dragón de hielo pensara que aun existían…. nadie excepto cierto bondadoso y terco marques que creía en los cuentos de hagas; aun así, no pensaba que el hombre frente suyo tuviese esa misma inocencia e ingenuidad como para creer que los cuentos de antaño fueron reales…. no podía ser, verdad?.

Spoiler:
 
Entendió que la cosa iba enserio cuando el otro parecía perder la paciencia, incluso insinuando que le atacaría acariciando lo que parecía ser su espada enfundada. El chiquillo ya estaba listo para salir pies en polvorosa hasta que, inexplicablemente el contrario por fin accedió a que el joven de ojos carmines demostrase su arte. Aquello le hiso sonreír para sus adentros, prefería mil veces ganarse la confianza de los humanos para después escapar furtivamente por la noche, sin peligro y sin ser perseguido. Se desvanecería al amanecer como lo había hecho tantas veces mas por ahora tocaba dar lo mejor de sí para interpretar una melodía que le gustase al contrario.
 
Saco su instrumento, una flauta dorada algo gastada por los años de uso pero que aun producía notas tan finas como el tacto de la seda, después de todo ese instrumento era su sustento así que se daba a la tarea de cuidarlo con mimo todos los días. Con los dedos comprobó que todo estuviese en orden y, haciendo una pequeña reverencia poso el instrumento en sus labios, respirando profundo antes de comenzar a entonar las primeras notas. Comenzó con una melodía tranquila, la primera que había aprendido y la que mejor sabia interpretar, la nana que solía cantarle tanto su madre como su hermana cuando se encontraba asustado, una melodía que reconfortaba aun en los tiempos más adversos. Una pequeña sonrisa se dibujo en el rostro del muchacho, esa no sería una melodía normal si no que planeaba ganarse la simpatía contraria con un hechizo especial que siquiera los atrofiados corazones de los emergidos eran capaces de resistir. Cada nota estaba bien pensada, a veces suave, a veces más intensa, las pausas igualmente estaban bien calculadas para darle tiempo al espectador de asimilar la melodía para después rematar con notas fuertes y más animadas. Ese era un hechizo que había aprendido a lo largo de sus viajes, uno que encandilaba y aprisionaba el corazón de los espectadores para poder obtener su simpatía; no había defensa alguna contra ello una vez que la bella melodía de su flauta comenzase a sonar siempre acompañada con una pequeña danza, grácil y elegante. Los ojos carmines del chico resaltaban como un par de rubíes en su pálido rostro, haciendo contraste con su cabello verde claro. Quizá era poco ético "jugar" con las emociones de los humanos tal como lo hacía pero era mil veces mejor que enfrascarse en un combate o una agotadora persecución…. si, en pos de salvar su vida no había método que no fuese valido y ese en concreto solía ser el más efectivo…. no en balde era el ultimo dragón de hielo que quedaba en pie.
 
- Espero haya sido de su agrado…. -
 

Se limito a decir una ver terminada su melodía, haciendo nuevamente una educada reverencia y dándole tiempo al otro de que pudiese reaccionar…. de momento ya no debería resultar peligroso, seguro que su hechizo había sido efectivo erradicando todo rastro de hostilidad proveniente de aquel hombre. Quien era él, su verdadero nombre poco y nada debía importar ahora, usar sus poderes igualmente era agotador pero ya que estaba relativamente a salvo sentía que podía relajarse un poco.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Sáb Abr 08, 2017 9:48 pm

"¿Estás seguro de que es un dragón?" "¿Concuerda todo con lo que has leído en los textos antiguos?" "¿No estás engañándote a ti mismo?". Estas preguntas eran las que rondaban la mente de Zephiel, quien quieto y expectante observaba al misterioso chico. El mundo pareció desvanecerse segundos antes de que empezara a tocar su melodía, incluso habiendo voces en el exterior de sus hombres , que poco a poco llegaban al refugio. Pero el rey sabía que no lo disturbarían, mucho menos cuando se supone iba a aplicar un castigo. Quién sabe si oirían la música entre sus bullicios; era mejor que no lo hicieran. Hace ya mucho que no se daba el lujo del silencio, y prefería que nadie se lo quitara. Incluso cuando no tenía pensado apreciar esa música, siendo su mayor interés estudiar al chico, deseaba escuchar hasta la última nota. Puso su atención en como la melodía iniciaba, pensando, enredándose en sus dudas, esto hasta que percibió como, con una pausada sutileza, la música se construía hasta consumir toda su atención. Antes de distraerse con el sonido, el último pensamiento que logró rescatar fue el más importante. La forma perfecta de revelar la identidad de ese niño y acabar por fin con aquella charada no era otra sino revelarle su sacra arma legendaria. Esa era la clave, la había descubierto. Si era cierto lo que sabía... Exaccus daría cuenta de la verdadera imagen del dragón, le arrancaría su disfraz y lo revelaría al mundo. Y así podría por fin conocer la verdad de sus leyendas, y confirmar que el mundo se había mentido a sí mismo, una y otra vez, diciéndose que habían sido capaces de eliminar hasta el último de los poderosos dragones de Elibe. Destruiría por fin el mito, lo acabaría...

La melodía todavía no acababa, pero Zephiel escuchaba con más fuerza los latidos de su corazón que cualquier otra cosa. La sangre fluía por su cuerpo y despertaba sus sentidos, enterrando el mortífero cansancio que todos los días lo perseguía, queriendo acabar con él. Ya no tenía la necesidad de obligar al niño a hablar, ni de desenfundar su espada, porque no sentía que debía. No iba a atacarlo ni hacerle daño, pero tampoco permitiría que escapara de sus manos en un descuido, cuando estaba ya tan cerca. Debía permanecer allí, costara lo que le costara.

La música acabó por fin, librando al rey de su corto pero profundo trance. Quizás permaneció más de un minuto en silencio, sin quitarle los ojos de vista al bardo, como si no hubiera otra cosa que ver en la sala. Pestañeó un par de veces, suponiendo que el músico esperaba algún comentario de su oyente.

-Aquello fue... digno de elogio. --murmuró Zephiel con calma.- Lo único que he escuchado a solas desde hace mucho tiempo.

Apenas terminó sus palabras el monarca se puso de pie, haciendo sonar las placas de su gran armadura. Todavía en su mente estaban los pensamiento que habían nacido con su melodía, y eran tantos que todavía no lograba ordenarlos. Sabía qué hacer y cómo lo haría, pero parecía perdido en cómo dar el primer paso. Decidió muy pronto que debía sacar al chico del almacén, por lo que miró hacia la puerta, se acercó y alzó la voz:

- ¡Un guardia! -llamó a quien fuera que lo oyera. A su voz respondieron unos pasos apresurados provenientes de otra habitación.

- Sus órdenes, rey Zephiel. -aquel era un soldado distinto al de la vez pasada, y guardaba las armas.

- Lleva a este niño a una habitación, cierra la puerta por dentro y vigílalo. Sobre todo, no le pongas ni un dedo encima. -dijo Zephiel.- Me reencontraré con él más tarde.

- Así será. -el soldado obedeció y entró a la habitación. Se acercó al chico del nombre desconocido y lo sostuvo de un brazo.- no hagas esto difícil, tan solo sígueme. -intentó decirle mientras lo llevaba a una de las tantas habitaciones de las barracas.

Zephiel, por su parte, no perdió el tiempo y fue a sus propios aposentos, donde sus soldados seguramente ya habían descargado lo que llevaba consigo a lomos de su wyvern. Su vista estaba clavada en el frente, y en sus pensamientos solo existía él, empuñando la espada legendaria frente al chico. Sabía que las santas armas se bañaban de luz en presencia de sus enemigos declarados, pero Zephiel nunca había sido testigo de tal cosa. Sus pasos sonaban fuertes y pesados mientras caminaba, pero para él eran ajenos. Olvidó cuándo exactamente llegó a su puerta y la abrió, encontrándose sin esfuerzo con lo que buscaba. Exaccus era lo único que decoraba la demacrada habitación, la que apenas poseía una cama, porque antes tan solo había pertenecido al guardia al mando, que pocos lujos tenía comparado con quienes entrenaban. Eso era lo menos importante. Zephiel desenvolvió la espada de su tela, y sacudió el polvo de su filo roído. Su punta ya estaba roma, y sus terminaciones extravagantes resaltaban como inútiles. Era no más que un trozo de metal enorme, que en su apariencia más común tenía la imagen de una lanza antes que la de una verdadera espada. Era más alta que el mismo Zephiel, por lo que transportándola no pasaría desapercibido.

Pero eso no importaba, pues pronto salió de allí sin pensar en otra cosa que encontrar al chico. Caminaba rápido, fijándose en que si su arma reaccionaba de alguna manera. Debía de estar muy débil como para brillar, pensó, pero pudo percibir una tenue iluminación blanca en su filo.  Aquello congeló al rey en su lugar, con una expresión de sorpresa en su rostro. Era cierto que brillaba, ¡pero tan poco! Tenía que abrir la puerta y ponerla justo delante de él, para así corroborar que no se trataba de una ilusión. Zephiel golpeó la puerta donde habían llevado al bardo tan solo una vez, y esperó a que su guardia abriera. Escuchó que se deshacían los candados, y pronto la puerta se entreabrió, dejando pasar al rey.

Zephiel no dijo nada. Tan solo esperó a que el niño lo viera, y viera también a Exaccus.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Nils el Sáb Abr 08, 2017 11:11 pm

El joven había usado buena parte de su energía entonando su mágica melodía pero sonrió satisfecho ante la aparente felicitación contraria. Un ligero gesto de extrañeza se dibujo en su rostro cuando el contrario llamo a un guardia ordenando que se le encerrara y vigilara, aun que se relajo un poco cuando ordeno que no se le hiciera daño. Aun así no pudo disimular su sorpresa en cuanto el guardia revelo la identidad de aquel hombre de mirada severa…. entonces había estado todo ese tiempo frente a un rey?!, hasta ahora se daba por enterado pues llego a pensar que se trataba de algún general o alguien importante pero no imagino que tanto. Aun así, algo fatigado se dejo llevar por el guardia hacia la habitación…. estaba cansado y quizá sería lo mejor dormir bajo un techo esa noche; no tenia forma de saber que aquella decisión cambiaria para mal su destino, no había manera de que supiese que le esperaba.

Una vez encerrado el niño se sentó en una esquina mientras el otro lo observaba, no tenía fuerzas ni ganas para intentar escapar aun que estaba seguro que no sería un problema el hacerlo. Intercambiaron quizá un par de palabras, al parecer ese guardia y varios más habían logrado escuchar su música mas no paso de una felicitación y un par de frases de agradecimiento por parte del chico. No podía decir que se sentía especialmente cómodo dentro de una celda pues le evocaba malas memorias, aun así tampoco podía ponerse caprichoso al respecto…. con la breve charla con el guardia entendió que eso de comerse más de una porción de provisiones había sido algo verdaderamente terrible debido a la condición en la que se encontraban actualmente. Nils llego incluso a plantearse que, de dejarle libre iría al rio o lago más cercano para atrapar a cuantos peces le fuera posible para reponer lo que se había comido, más de un momento para otro el ambiente se había tornado…. diferente.

Un terrible escalofrió le estremeció el cuerpo entero, mirando fijamente hacia la puerta casi como quien ve a la muerte misma esperando a que le dejen pasar. El niño instintivamente se pego contra la pared sintiéndose sudar frio a la par que los latidos de su corazón aumentaban. Al abrirse la puerta, allí estaba una visión terrorífica un resplandor que recordaba claramente pero a su vez le parecía poco grato. El niño no fue capaz de disimularlo siquiera, pese a que no había ventanas o una salida clara intento trepar sin éxito las paredes, incluso arañándolas en un intento inútil por escapar.

- Exaccus…. -

El pobre chiquillo mostro en esa corta palabra todo el terror que antes no había mostrado siquiera cuando lo amenazaron varias veces en el almacén, se notaba totalmente fuera de sí, gritando y chillando a la par que buscaba desesperadamente una ruta de escape y, aun que la única puerta se encontraba abierta el pobre niño siquiera se planteaba el intentar atravesarla por el miedo que sentía de aquella arma. La recordaba y aun que era verdad que había pasado por tiempos mejores  estaba seguro que bastaría solo un roce de su gastada hoja para producirle un dolor inenarrable…. Su instinto, aquel que hacía mucho tiempo se había esforzado en reprimir estaba a flor de piel y le gritaba que escapara… al final y después de algunos patéticos y desesperados intentos el niño se recluyo a una de las esquinas de la habitación haciéndose un ovillo, las pupilas de sus ojos carmines se encontraban totalmente contraías dándole un aspecto muy diferente a los ojos humanos y una especie de siseo se escucho por la habitación. Estaba acorralado y muy asustado , sin siquiera ser capaz de pensar con claridad en ese momento.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Dom Abr 09, 2017 10:08 pm

Sostenía el arma con gran fuerza, y no hubiera sido capaz de soltarla ni aunque veinte hombres quisieran arrebatársela de las manos. Lo que veía ante él era simplemente impresionante, una reacción que no había visto venir, pero que era la más obvia. El miedo en los ojos de aquel disfraz era irreal, y corroboraba sus creencias, haciéndole saber al monarca que solo un testigo de las antiguas leyendas podría sentir esa clase de terror. Zephiel sonrió sutilmente mientras lo veía apartarse, encogerse y rasguñar las paredes, una sonrisa de victoria más que ninguna otra cosa. No podía dejar de sonreír, contenerse era algo que entonces había olvidado, pues sentía una clase de alegría que creía perdida en el tiempo. El rey avanzó hacia adentro, con Exaccus apuntando hacia delante para que cupiera en la habitación. Empujó a su soldado sin siquiera darse cuenta, apartándolo de su camino. Este último percibió la extraña aura del rey, y su primer y único instinto fue desvanecerse de aquella sala, dejando a ambos solos. La puerta se cerró de golpe, aunque eso no detuvo el avance del monarca.

-¡Sí, Exaccus! -exclamó.- El arma que la familia real de Bern heredó de Hartmut, forjada con el único propósito de asesinar dragones... -lo observó bajo la luz de las antorchas que decoraban la habitación, que creaban largas y contrastadas sombras sobre ellos y el suelo que pisaban. - Esta y otras armas sagradas fueron las causantes de que tu raza pereciera en la que se dice fue la más sangrienta guerra que Elibe vio jamás. Pero tú, tú has sobrevivido. Nadie más conoce el verdadero horror que esta espada ha causado más que quienes la vieron en su apogeo. Mi ancestro, sí, tú debes conocerlo...

El rey se agachó, todavía con Exaccus en mano, a la altura del muchacho, olvidando por completo su etiqueta. Quería observar de cerca sus ahora revelados rasgos, que resaltaban por sobre su engaño. Esos ojos rojos, los extraños sonidos que provenían de su boca.

- Él fue quien te obligó a tomar esta forma débil y patética, quien te hizo perder tu verdadera fuerza. Él y los demás humanos fueron quienes te destinaron a una vida de temor y secretos -se acercó todavía más, tan ensimismado en sus propias palabras que no tenía en cuenta la integridad del joven dragón.- Pero sigues vivo, y estás aquí. Debes de ser el último de todos... -lo contempló unos segundos más hasta percatarse de que lo más probable era que no lo estuviera escuchando. Conocía un rostro un pánico cuando lo veía, pero lo había ignorado en su imprudencia. Sabía que de esa manera no lograría crear un diálogo con él, y por lo mismo se separó antes de continuar sus palabras.

Soltó a Exaccus, poniéndola detrás de él y justo en la entrada de la habitación, lugar donde todavía brillaba tenuemente, para después darse la vuelta y volver a mirar al muchacho. Zephiel había olvidado que todavía llevaba la gema del dragón en su izquierda, y cuando se percató de que sus manos sudadas sostenían algo, la alzó a la altura de sus ojos para verla. Se acercó un poco y dejó la piedra a una distancia prudente entre él y el niño, por si es que su presencia le impedía acercarse.

- Puedes recogerla. No volveré a quitártela. -Le dijo, controlando el tono su voz, que hasta ese momento no le pertenecía. Hizo una larga pausa, sus ojos en el suelo. Su intención no era otra sino apelar al entendimiento de esa criatura, pues comprendía bien sus sentimientos, lo que debió haber vivido. De aquello quería saberlo todo, pero no tenía la certeza de si él estaría dispuesto a contárselo. Suspiró profundamente. - Debes temerme, todavía más que antes. Pero debes saber que yo, a diferencia de los antiguos ... "héroes", no busco causarte daño, y mucho menos tu muerte. Detesto con toda mi alma y ser a quienes han destruído tu raza. Estas son mis más sinceras palabras, dragón, no son más que la verdad. - entonces lo que decía era algo que nadie más que el muchacho era digno de escuchar.- Deja que me presente como es debido, pues te debo este gesto. Soy Zephiel, Rey de Bern, si es que todavía el mundo reconoce esta tierra como mi reino...

No sabía si sus palabras habían tranquilizado ya al muchacho, quién sabe si fingía su temor para que lo abandonara. Permanecería allí cuanto fuera necesario hasta que pudiera hablar cara a cara no con el bardo, sino con la criatura que se escondía detrás.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Nils el Lun Abr 10, 2017 9:32 am

Estando dentro de la habitación pero aun a distancia prudente el niño se defendía de la inminente amenaza siseando de una forma en la que un ser humano jamás podría imitar, sus largas y afiladas pupilas igualmente le daban un toque más fiero a aquellos grandes y brillantes ojos carmesí que resaltaban entre la palidez de su rostro y sus cabellos claros. Toda su atención estaba centrada en cualquier movimiento que hiciese la infame la espada, intentando parecer intimidante como una forma quizá inútil de protegerse pues fuera de eso aquel cuerpo de niño, pequeño y delgado poca amenaza representaba en realidad. Cuando Zephiel se acerco mas, arrodillándose a su altura el pobre bardo no pudo hacer más que repagarse aun mas a la pared, conteniendo el aliento a la par que todos los músculos de su cuerpo se tensaron al punto de hacerle daño. Se quedo paralizado todo el rato que la Exaccus se mantuvo a una distancia peligrosamente cercana de él, su corazón latía tan fuerte que daba la sensación de poder salir disparado de su pecho de un momento a otro. Tenía enfrente la espada maldita que cegó la vida de muchos de sus camaradas, uno de los grandes responsables de que actualmente se encontrase solo en el mundo. Los rugidos agónicos de los dragones de hielo regresaron nítidamente a sus oídos…. ríos de sangre de dragón derramada sin piedad alguna mientras los humanos festejaban, regocijándose sobre los cadáveres de sus hermanos de raza…. la peregrinación hacia la puerta del dragón fue poco más que un infierno para él, uno que revivía cada segundo que el brillo de la Exaccus lo marcaba como un enemigo más a matar.

Cuando por fin esa abominación fue retirada al otro lado de la habitación, más concretamente la entrada Nils por fin fue capaz de respirar con normalidad. Su cuerpo comenzó a temblar sin control nuevamente cuando sus músculos por fin dejaron de estar totalmente tiesos. Se abrazo las rodillas en un intento de reconfortarse un poco a sí mismo, pero seria inútil, nada en ese momento podría regresarle la calma. Aun así, ya era capaz de escuchar lo que el otro le decía, por lo que respondió con una débil negación de cabeza en cuanto le ofreció de regreso su dragonstone…. no la quería de vuelta, no deseaba ya tener nada que ver con los dragones; deseaba tener una vida normal, simple y aburrida como la de cualquier chico humano.

- Como te atreves…. -

Dijo por fin después de lo que fue una pausa algo prolongada, su voz aun temblaba pero ya era capaz de hacerse oír mas que un patético susurro que momentos antes salía de sus labios. Era un revoltijo de emociones las que chocaban y se arremolinaban en el pecho del muchacho y la mayoría de ellas no eran para nada gratas.

- Como te atreves a afirmar que detestas a los que masacraron a mi gente cuando tu mismo conservas la infame espada que le quito la vida a cientos de ellos!!?. ESTOY EN LA MISMA HABITACION QUE EL INSTRUMENTO QUE USARON PARA ASESINARLOS!!!!, NO ERES DIFERENTE A ESOS HEROES MAL NACIDOS QUE NOS PERSEGUIAN SOLO POR UN MOMENTO DE FAMA, JAMAS ENTENDERAS COMO ME SIENTO!!.... como podrias?.... *sob*…. regrésame a mi familia…. quiero de vuelta a mi hermana!!!…. -

Sin poder evitarlo el niño volvió a hundir la cabeza entre las piernas, esta vez llorando desconsolado mas sin fuerzas para seguir gritando o protestando…. la presencia de esa espada había abierto una herida muy profunda en el joven que aun pasados mil años apenas comenzaba a sanar. Los recuerdos de los días de la batida aun estaban nítidos en su memoria y lo atormentaban como hacía siglos no lo hacían, estaba emocionalmente destrozado, atrapado y sin salida. Que esperanza le podía quedar?. No dijo mas, solo se limito a sollozar hasta que las fuerzas lo abandonaron por completo, ya solo siendo leves gemidos los que se escuchaban en la vacía habitación.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Mar Abr 11, 2017 12:12 am

Entrecerró los ojos, pues entonces se había quedado sin palabras, no siendo capaz de responder De un momento a otro lo que oía ya no eran susurros, sino gritos cargados del más profundo rechazo y aversión. El dragón exhalaba su odio ante la espada sagrada y, sobre todo, a la presencia del rey, quien permanecía de pie en frente suyo, quieto igual que una estatua. Las palabras del dragón, cada una de ellas se clavaron en su mente como navajas, hiriéndole y haciéndole sangrar. Igual que él, Zephiel poseía desprecio por el legado de su raza, incluso cuando su existencia era nula en la época del exterminio. Era un odio que guardaba en su corazón y lo corrompía por dentro, aislado del mundo y sobre todo de su gente, con quienes día  a día debía sobrevivir la catástrofe del tiempo presente. No era posible liderar a un reino sintiendo aquello dentro de sí, y por lo mismo lo reprimía, igual como si fuera un impulso bestial. Pero ahora lo reconocía, sabía que estaba ahí, y también entendía por qué lo poseía desde hace ya tantos años. Apretó en puño sus manos, descargando en ellos toda la impotencia que se apropiaba de su ser... Mas no buscó la excusa, ni intervino en la desgracia del dragón. Guardó sus palabras en todo momento,  hasta que el joven de la antigua raza gastó sus lágrimas.

Zephiel no había llegado a la calma todavía. Sentía cada uno de sus músculos tensos, y miraba hacia delante con la vista perdida, viajando de una esquina a otra. Soltaba y apretaba su dentadura, respirando de manera lenta, un gesto inútil. En su estado hubiera sido capaz de darse la vuelta y patear a Exaccus con violencia contra la puerta, una y otra vez, hasta romper su mango y terminar de agrietar su hoja maldita. Pero no hizo tal cosa, y en un intento de encontrarse consigo mismo, miró al joven dragón fijamente en su rincón. Pareciera que dirigía su ira hacia él, pero no podía aquello estar más lejos de la verdad. Aunque no era capaz de sentir compasión por él y mucho menos compartir su dolor, veía reflejado en sus ojos carmesíes cada palabra de las antiguas leyendas. Veía a su propio linaje, a su padre, a su abuelo, a su bisabuelo, a Hartmut, alzando a Exaccus y su hoja ensangrentada por sobre sus cabezas con orgullo. Y no podía sentir más desprecio por ellos y por sí mismo, pues era el destinado a continuar aquella tradición corrupta.

- No busco tu perdón. -logró decir, con la voz atragantada en cólera, pero sin trastabillar en  una sola letra.- Porque tienes razón, mi alma no es impoluta. No soy diferente de los demás humanos. He arrebatado más vidas de las que puedo recordar, he causado sufrimiento y recibido el pago por cada una de mis acciones. Conozco bien de lo que son capaces estas manos, y esta mente... -le dijo sin una sola pizca de remordimiento.- Y si sigo viviendo, luchando por una vida que no me merezco, es porque no es más que mi naturaleza. Soy repugnante, egoísta, cruel, ¿Acaso creer que lo negaría? Lo he sabido desde que tengo razón de mí mismo.

Por fin pudo soltar sus puños, y liberar la presión de sus hombros. Tan pronto dijo aquello recobró su compostura, y la cepa del odio dejo de plagar sus pensamientos, sin embargo los residuos quedaban allí, y le impedían mantener un rostro sereno. La disonancia entre ambos era palpable: cuando uno poseía el más profundo dolor en su corazón, el otro hacía lo posible por no descargarse como un animal contra los objetos inanimados que lo rodeaban.

- La única razón por la que conservo a Exaccus... no es otra sino como un recordatorio. Si no estuvieras aquí, ¿Qué otra manera habría de creer que, en una época distante, el ser humano no era la única criatura que labraba la tierra? Ahora bien... de poco o nada me sirve esta reliquia, teniéndote aquí. Tú eres testimonio suficiente. -levantó la cabeza.- Y sin embargo, a pesar de que esté frente a mis ojos un verdadero dragón, no puedo sino mirar un engaño. -una pausa, pero sin que cupiera en ella ningún respiro.- ¿Por qué no huyes? ¿Por qué, si tanto me aborreces, no vuelves a tu forma para defenderte de mí? Te he descubierto, ya no hay razón para que te ocultes.

Se acercó a la piedra, la tomó en su mano una última vez, y la lanzó directo a los pies del chico.

- Defiéndete de mí -dijo, alto y claro.- ¿No soy yo el descendiente de tus asesinos? ¡Hazlo!
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Nils el Mar Abr 11, 2017 10:01 am

Ante las palabras contrarias Nils alzo un poco la cabeza, asomando sus grandes y brillantes ojos carmines los cuales aun se veían cristalinos por las lagrimas, mas la presencia de la espada contraria hacía imposible que sus pupilas regresaran a tomar su aspecto humano. Aun hipaba un poco por el llanto que hasta hace poco salía descontrolado de su pecho, brotando por sus ojos es un torrente interminable de lagrimas. Aun así, lo escucho en silencio, sin interrumpirle pero tampoco sin apartar la vista un solo momento de el…. No le daba excusas ni tampoco le pedía perdón o compensaciones como cierto marques y francamente así estaba bien; no deseaba nada de ese humano en particular y el perdonarlo sería algo realmente inútil pues aun que se maldijera a si mismo internamente era consciente de que ese hombre no era el responsable de la masacre de su raza por infame que fuera su linaje.

- Entonces me convertiría en el monstruo que los humanos afirman que soy….. -

Termino por responderle, su tono de voz era suave, dolido y desquebrajado pero dentro de toda esa amalgama de sufrimiento por la que estaba pasando una madurez que solo una bestia tan antigua podría tener se hacía presente, un entendimiento y razón diferentes a los volátiles y efímeros sentimientos humanos. Su dolor era palpable y notorio, jamás podría olvidar el horror del que había sido testigo en aquellas épocas tan antiguas…. así como tampoco sería capaz de borrar de su memoria el hecho de que fue, irónicamente, un humano a quien le debía la vida, uno al que le había hecho una promesa y que junto a su hijo era una de las personas a la que más cariño había llegado a tomarle. No, el no odiaba a los humanos pese a todo.

- Lo siento…. pero no es un dragón el que tienes enfrente, ya no. Renuncie hace ya muchos siglos a mi otra forma para tener un cuerpo humano y una vida tranquila; Tal como te lo dije esa piedra de dragón actualmente no es más que un pedrusco sin uso o valor alguno. Me trae viejos recuerdos sin embargo -

Se acomodo un poco en la esquina, adoptando una petición ligeramente mas cómoda pero sin aun soltarse las piernas, dejando escapar un pequeño suspiro a la par que sus lagrimas aun se derramaban por sus ojos pero ahora con finos hilos de agua ocasionales.

- Ese que tienes allí es un recordatorio infame de muerte y odio, rey Zephiel. Sombras que crearon tus antepasados pero que tú no tienes por qué cargar…. haste un favor y déjame ir, olvida que me viste, olvida lo que soy y no vuelvas a hablar de ello; por mis venas corre sangre maldita y terribles desgracias te aguardan si liberas ese poder que me ha tomado tanto tiempo confinar. Tu familia fue infame pero tu aun no me has hecho nada que no te pueda perdonar pues no recae en ti ni en nadie el pagar por la sangre de mi gente que fue derramada injustamente. No busco venganza ni guardo rencores mas allá de las viejas leyendas o los vestigios perniciosos que esas supuestas armas sagradas arrastran tras de sí…. No usaría una piedra de dragón para derramar sangre humana aun si pudiese usarla, puede que sus cuentos y leyendas crean que los dragones de hielo eran monstruos pero ellos solo deseaban una vida pacifica tal como las buenas personas de Bern y de Elibe entero. -

Con el pie el niño volvió a apartar la piedra de dragón de sí mismo, rechazando la propuesta del humano y a su verdadera naturaleza, no solo porque era incapaz de hacer brillar dichas piedras si no por el miedo mismo al poder que encerraban y a la reacción de los humanos ante aquella forma.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Miér Abr 12, 2017 2:27 am

- ...¿Cómo has dicho?

De su boca escaparon estas palabras, esta vez no pudiendo esperar a intervenir. Su voz apenas se oyó como un susurro, y por lo mismo el dragón no se vio interrumpido cuando, con mucha humildad, pedía del rey que dejara en el pasado aquel fortuito encuentro, obra del destino, y que lo librara. Pero Zephiel no hizo caso de su petición, tan solo deteniéndose en lo más importante. El primer dragón que había tenido la oportunidad de ver en su vida declaraba abiertamente que había ... renunciado a su forma primigenia. ¿Que quería una vida tranquila, como la de los humanos? Creía no haber oído bien, pero era cierto, y aquello fue suficiente estímulo como para que abriera los ojos de par en par. La sangre no había dejado de hervirle, pero entonces sintió como si le quemara la carne por dentro.

- Hablas locuras. -dijo entonces, viendo que la criatura rechazaba la piedra lejos de sí. - No puedo creerte. Eres incapaz de negar que este mundo y sus leyes están en ruinas. ¿No te basta con ver lo que sucede a tu alrededor, lo que ha sucedido con el reino de Bern? Países que caen , países victoriosos. Ciudades enteras quemadas a cenizas, hambre, pestilencia, mientras que el resto del mundo se regocija de haberse deshecho de la más reciente amenaza. Aunque todos debamos enfrentarnos al mismo enemigo, no hay quien vele por la espalda de sus iguales... ¿Pero qué había de esperar de una sociedad construida sobre los cimientos de la guerra? Solo hay quienes se ayudan a sí mismos y a sus aliados, igual que un sucio juego de mercaderes, donde todos compiten por ver quién es capaz de crear el trato más corrupto. - en su mente, imágenes de todos quienes se habían aproximado a él una vez Bern había caído.- Conociendo este mundo, ¿todavía quieres vivir entre los humanos, como uno de ellos, temiendo por que un día te descubran y, aún no poseyendo tu forma, se embriaguen de temor y acaben con tu vida? Te has dejado engañar por el más penoso teatro... - terminó por decir, cada palabra acentuada con una potente ira. Zephiel se llevó la mano derecha a la barbilla, cubriéndose el rostro y mirando por un momento hacia la pared. Había perdido dirección tanto de sus palabras como de sus emociones, tanto que se sentía obsceno. Debía sobreponerse.

-...Pero, a pesar de todo esto, no hubiera esperado otra cosa de un dragón. -logró decir, todavía en un conflicto consigo mismo.- Un ser que no guarda rencores y que, aunque aspira a su propia supervivencia, no espera a conquistar la de otros para conservar la suya. Eres ejemplar... -cerró los ojos, pudiendo por fin aplacar el fuego en su interior y volver a razonar como era debido. Soltó su rostro, dejando ver en él una expresión mucho más calmada.

Entendía, por supuesto, por qué alegaba querer una existencia humana común y corriente. La gente de Elibe y el mundo solo se esforzaba por vivir vidas largas y longevas, contentados todo lo posible, tan solo preocupándose de ellos mismos y de las personas en sus círculos más cercanos. Era fácil concluir que el joven dragón se había vuelto dócil, y ya no luchaba por hacer valer su propia dignidad. Había sido engañado, o mejor dicho, obligado a creer que era lo único a lo que podía aspirar en un continente de caos como lo era Elibe.

- Sin embargo, no puedo consentirlo. -interrumpió Zephiel su propio silencio.- Suponer que piensas vivir tu vida bajo un disfraz tan absurdo es suficiente como para indignarme. Y por eso mismo, .... - volvió a abrir los ojos. Sus iris doradas brillaban con el fulgor de una llama, sin que hubiera un rastro de piedad en ellos.- te ordeno aquí y ahora que tomes tu forma de dragón. Si no lo haces, me aseguraré de que así suceda, cuál sea el medio que necesite para lograrlo.

Se acercó al muro contra el que se apoyaba el joven dragón, todavía manteniendo su distancia. Desde allí provenía la luz más cercana, una antorcha que proveía un muy tenue calor a la distancia, pero que de cerca dejaba sentir una alta temperatura. Zephiel se quedo mirando como la llama danzaba junto con su respiración, mientras su mente se distraía con los recuerdos de sus lecturas. En ellos escrito estaba que la raza de los dragones no era una sola, sino que existían diversos tipos entre ellos, igual que los humanos de cada continente. Una variedad impresionante considerando que tan solo habitaban Elibe, y que incluso en su apogeo eran tan pocos.

- Tú eres un dragón de hielo, ¿no es así? -inquirió Zephiel, aunque en verdad no dudaba de sus palabras.- Tus rasgos te delatan. Tu piel fría, sobre todo. Y el hecho de que no haya oído queja alguna ni temblor en tu cuerpo, incluso vistiendo de esa manera en las montañas. -se acercó todavía más a la antorcha que colgaba de la pared. El aroma de su combustible era embriagador, porque se había estado quemando desde hace muy poco. Entonces el monarca desenvainó su espada y la alzó a la altura del fuego, poniendo el metal directamente sobre la candente llama. - Según lo que sé, cuando un dragón de hielo desestabiliza su temperatura, se encuentra en grave peligro de muerte. Es así como los humanos utilizaron poderosos hechiceros para contrarrestar sus fríos hálitos. No sé hasta qué punto eso sea cierto... , pero no me molestaría descubrirlo. Saber si es suficiente motivo como para que quieras proteger tu vida.

Sacó la espada de la llama. No era suficiente como para cambiar el color de su hoja, pero sin duda ardía al tacto. Zephiel se acercó otra vez al dragón, y, estando a unos dos metros de él, estiró el filo de su espada de bronce hacia él, sin la intención de tocarlo, más dejando que el calor llegara a su rostro.

- ¿Es esta suficiente amenaza para ti?
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Nils el Miér Abr 12, 2017 10:17 am

La actitud del humano comenzó a cambiar drásticamente después de sus palabras, para sus adentros Nils guardaba la esperanza de poder llegar a un entendimiento, que el otro entrase en razón y simplemente lo dejase ir…. esperaba que fuese comprensivo como lo habían sido tantos otros; desgraciadamente no fue el caso. Sus palabras destilaban un notorio odio hacia sus semejantes y el cómo se regía actualmente su sociedad, Nils por su parte no pudo hacer si no mirar a su interlocutor con cierta lastima pues pese a los horribles sucesos del pasado había experimentado de primera mano lo cálidos y bondadosos que podían llegar a ser los humanos…. está seguro de que nadie podía haber adivinado que al liberar su hogar de la plaga esta únicamente se trasladaría en mayor numero y violencia a los lugares cercanos?, entendía que había humanos violentos, cegados por su sed de sangre y mas despreciables que sabandijas pero también que no eran todos así. No creyó necesario responder a sus comentarios pues en realidad seria como hablarle a las paredes según entendía…. La mente y corazón del monarca estaban totalmente cegados por el odio por lo que estaba seguro que, al igual que su petición anterior, caería en oídos sordos.

- No se cuentas veces más tendré que repetirlo pero hace muchos siglos que perdí la capacidad de utilizar el poder de las piedras de dragón….. -

Estaba por continuar con su explicación hasta que sus ojos carmes se abrieron totalmente de nuevo, horrorizado al notar como aquel humano calentaba su arma en el fuego de una antorcha cercana a la par que hablaba acerca de las cosas que sabía de su raza…. Lo que realmente lo aterraba en ese momento era que no iba mal encaminado pues la información que el otro parecía tener era, de hecho, bastante cierta.

- Es que no me estas escuchando?!!!, no puedo utilizar esa piedra!!, literalmente no puedo!!!!, no te atrev......-

No pudo terminar su frase pues, aun cuando la espada caliente no tocaba su piel el dolor que sentía lo hacía parecer así.  La sola cercanía del metal caliente comenzó a enrojecer el otra de su rostro casi como si se tratase de una quemadura leve y lo mismo paso cuando el niño se cubrió con su brazo el rostro en un intento de protegerse. Por supuesto no pudo evitar soltar un grito de dolor ante ello. Que pretendía este hombre?, seguramente solo había perdido la cordura…. sí, todos aquellos que se involucraban con los dragones rara vez acababan bien. Retorciéndose en el rincón y suplicando que parase fue que al final el niño acerco la piedra de dragón nuevamente hacia el…. si ese loco deseaba que la usase eso haría, aun que quizá no de la manera que esperaba. Sin previo aviso el niño arrojo el pedrusco que no era exactamente pequeño para darle en el rostro descubierto del monarca rubio…. quizá en niño no tenía fuerza suficiente como para asestar un golpe que lograra noquear al otro, pero por lo menos ayudaría a aturdirlo lo suficiente como para que alejara su espada y le diese tiempo de moverse de esa esquina y desenfundar su pequeña daga a la que poco tenía que envidiarle a un cuchillo mantequillero. Se lo había prometido al antiguo marqués de Pherae, que lucharía por sobrevivir, que seguiría adelante pese a todo y ya que estaba seguro que, aun que así lo deseara no podría transformarse tal como el otro quería entonces no le quedaba más que defenderse con los medios que tenia a la mano…. Exaccus aun bloqueaba la única salida por lo que no podía acercarse a ella y admitía para sus adentros que se encontraba agotado y débil, también se encontraba adolorido de las aéreas que la espada había logrado lastimar con quemaduras muy leves pero dolorosas…. era una batalla perdida pero no se daría por vencido, era una promesa a alguien muy querido después de todo.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Vie Abr 14, 2017 3:48 pm

La sola cercanía de aquella hoja caliente era suficiente como para quemar la piel ajena, y causar gritos desgarradores. Ni siquiera el hielo se derretía con tanta facilidad, pero el cuerpo de aquel dragón era una cosa totalmente distinta, pues se enrojecía e irritaba igual como si estuviera en contacto con el mismo fuego. Podría haberse quedado mirando los efectos del calor mucho más tiempo, embrujado por la facilidad con la que causaba daño al joven, si no hubiera sido por la piedra que lo impactó. Zephiel recibió el golpe en su mejilla, cosa que lo sorprendió brevemente, sin siquiera darle tiempo de pestañear. No hizo ninguna mueca de dolor, poniendo toda su atención en encontrar al objeto de su atención. Creía que huiría por la puerta hacia el exterior de las barracas, pero al parecer la espada legendaria servía bien como barrera para impedírselo. El daño que debía haber causado al dragón en su mente era incalculable, porque incluso sin ser blandida por nadie, era incapaz de acercarse a Exaccus, cuando por si sola no era un peligro. Así lo encontró al otro costado de dicha puerta, sosteniendo en sus manos un cuchillo de un tamaño desproporcionado para sí, que hasta entonces había obviado entre sus pertenencias. El rey marcó el ceño, molesto por el desafío que se le presentaba.


En ningún momento Zephiel creyó en las palabras del dragón, dichas en agonía. Que hubiera olvidado transformarse no parecía sino otra de sus vil mentiras. Desde su punto de vista, lo único que le impedía al dragón volver a su verdadera forma era el compromiso y temor que tenía por la raza humana, no deseando revelarse siendo su apariencia un tabú. Su labor entonces no era otra que seguir empujando, presionando, hacer que la criatura olvidara las leyes impuestas sobre él. Así lo hizo, girándose hacia él, no sin antes arrancar la antorcha que se sostenía de la pared con su mano libre.


- Es inútil, dragón... -murmuró Zephiel, aproximándose tal como si el cuchillo con el que lo amenazaban no existiera.- Eres débil.


Siguió acercándose, calentando una vez más su espada contra el fuego, que ahora sostenía en su siniestra. Cuando creyó que el metal volvía a arder, lanzó la antorcha al suelo, arrinconando todavía más al dragón y solo dejando una vía de escape entre él, el fuego y Exaccus, que era el camino que Zephiel bloqueaba. Entonces pareciera que atrapaba a un animal igual que en sus días de juventud, cuando se entretenía con la caza y captura de pequeñas criaturas, un deporte que antaño consideraba noble. Ahora blandió la espada cerca, cada vez más cerca, con la intención de enrojecer sus manos completamente, llenarlas de ampollas, hacerlas sangrar y obligarlas a que soltaran la mediocre navaja. Entonces, cuando creyó que ya le había quitado la voluntad de apuntar un arma contra él, soltó la espada a un lado, y rápidamente se abalanzó contra el muchacho, estirando su brazo hacia él. Con una sola mano se sostuvo de su cuello, y sin que le supiera ningún esfuerzo, lo levantó a la misma altura de su rostro. Zephiel controlaba su fuerza para así evitar ahogarlo y que cayera inconsciente, pues sabía hasta que punto su agarre podía causar daño.

- ¡… Defiéndete! -exclamó entonces.- ¡Deja de contenerte! -lo lanzó contra el suelo, en dirección hacia donde se encontraba la piedra antes lanzada- ¡Si no te defiendes… acabaré contigo aquí y ahora!

No tardó en volver a acercarse, solo que esta vez, haciendo sombra por encima de él, utilizó sus bota para presionar una de las piernas del chico, dejando que el peso de su armadura cargara contra su carne. Hacía oídos sordos a cualquier grito, a cualquier voz, endurecido su semblante por actos de naturaleza mucho más cruel y violenta. El castigo que infligía en contra del dragón era el mismo que habría dado si el muchacho no hubiera sido más que un sucio ladrón, allá en el almacén. Pero al contrario de lo que hubiera sucedido allí, Zephiel cuidaba de no quebrar sus huesos, y de no lastimar su rostro. Incluso con sus amenazas en frente, juraba a sí mismo que no sería él quien acabara con su vida. Sabía infligir el daño justo y necesario para doblar la voluntad de las personas, y entonces no hacía más que uso de su experiencia.

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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Nils el Dom Abr 23, 2017 10:06 pm

"Eres débil"….. esas palabras calaron hondo dentro de sí, pues sabía que aquello era totalmente verdad. Era consciente de ello y por esa razón había recurrido a tácticas como la manipulación y las mentiras para sobrevivir a lo largo de tantos años; no tenía fuerzas para protegerse a sí mismo y mucho menos para poder proteger a otros, por eso siempre corría, escapaba dejando atrás a todos los desdichados que intensasen ayudarlo, casi como si el mismo se tratase de un augurio aciago de mala suerte y ruina. Nils hiso lo que pudo para mantener en su rostro un gesto endurecido mas las lagrimas emanaron de sus ojos sin poder ser contenidas. La pequeña daga que tenía como ultimo método de defensa fue rápidamente despachada de sus manos pues el hombre frene a él no solo conocía sus debilidades como dragón si no que era mucho más grande, mas fuerte y más experimentado en la batalla. Las quemaduras en sus manos y brazos le ardían, resintiéndolas mucho más de lo que podría hacerlo un ser humana.

- PIEDAD!!!! POR FAVOR!!!!! -

Suplico el pobre chico con sus pequeñas y pálidas manos temblando por el dolor, ya incapaces de sujetar correctamente cualquier cosa gracias a las ampollas que el calor de la espada contraria le había provocado. Habría continuado suplicando por su vida de no ser porque el gigantesco hombro le tomo de la garganta con descarada facilidad; Nils intento lanzarle una patada pero sus piernas eran demasiado cortas como para llegar al rostro contrario y por más que intentara apartar la mano en su cuello con las propias su fuerza física era casi nula. No podía gritar o llorar por el firme agarre contrario y la desesperación se manifestaba claramente en su rostro y en las frías lagrimas que se derramaban de sus ojos carmines. Aun así y pese a haber sentido que aquel le acabaría partiendo el cuello fu arrojado al otro lado de la habitación con fuerza, golpeando duramente contra la pared de piedra y quedando tendido en el piso, incapaz de poder reincorporarse por el dolor que sentía y el aturdimiento del golpe. Sin embargo no hubo descanso, siquiera una pequeña pausa pues un dolor terrible comenzó a manifestarse en una de sus piernas, el Rey presionaba sin piedad usando sus pesadas botas metálicas dándole la sensación de que acabaría rompiéndole el hueso de la pierna. Sus gritos sonaban apagados pues la presión anterior en su cuello le había cerrado la garganta.

"De verdad voy a morir aquí?.... Elbert…. lo siento…. creo que voy a romper la promesa que te hice"

Penso para sus adentros mientras la conciencia del niño comenzaba a verse nebulosa, recordando la promesa que le había hecho al antiguo marqués de Pherae…. esa que rezaba que seguiría viviendo pese a todo, por más doloroso que resultara, por más dificultades que enfrentara le había prometido seguir adelante y vivir. Los inexpresivos ojos del niño vieron entonces la dragonstone que estaba a pocos centímetros de él, notando para su extrañeza que esta había comenzado a brillar débilmente.

- Después… de tantos…. años…. ahora por fin…. te atreves a brillar de nuevo…. pedrusco inútil…. -

Temblando y sin fuerzas el niño poso su mano sobre la piedra, soltando un profundo suspiro casi como si fuese el ultimo que exhalaría en su larga vida. La piedra brillo con un poco mas de intensidad casi como si pretendiera intentar salvarle la vida al niño, como si tuviese conciencia de lo que estaba pasando y respondiese a la férrea voluntad de Nils por seguir vivo. Aun así no parecía ser suficiente con que solo la piedra se activara, la terquedad del joven dragón por retenerse en su forma humana impedía que se completara el proceso, ya fuera por miedo o por que odiaba mas su sangre antigua que a los humanos pues su raza era la responsable de no poder llevar una vida tranquila y normal, todas sus desgracias ocurrían precisamente porque no era humano y la idea de convertirse en un monstruo como tantas veces vio en las historias de Elibe evitaban que el poder de la piedra se trasmitiera a su ya débil y agonizante cuerpo.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Lun Abr 24, 2017 1:22 pm

La resistencia de la criatura era excepcional, incluso más de la que hubiera esperado de un verdadero niño humano. No cedía a sus instintos, negaba retomar su verdadera naturaleza. Imaginar que los dragones, obligados a tomar formas humanas, fueron torturados de igual o peor manera hasta la muerte, era suficiente razón como para detestar todavía más el pasado que precedía su existencia. Zephiel sabía que se sobrepasaba con su fuerza, pero no cedería, probaría al dragón que su voluntad era tan grande como la suya y que continuaría cuanto fuera necesario su trato inhumano contra él (cuando en realidad, no era sino la mejor demostración de la crueldad humana). Pero pensó en darle una tregua, y dejó de presionar las piernas del chico por el momento, viendo si volvía en sí tras el dolor que le había hecho sufrir. No deseaba que perdiera la conciencia, cosa que sucedía a menudo con sujetos sometidos a la tortura. Notó entonces que el chico estiraba su mano hacia la piedra... ¿Se había rendido ya? ¿Había entendido que si se transformaba, su sufrimiento acabaría? El rey observó paciente, mas nada sucedió entre el muchacho y su gema.

- Tú... -no sabía si admirarle, o frustrarse por su terquedad, la que sobrepasaba cualquier límite. Dudó de qué hacer a continuación, si mantener su tortura o abandonarlo, esto hasta que fuera propicio continuar. Apretó el ceño y aspiró hondo el aire de la habitación. Olía a humo y sangre.- No dejas de impresionarme. Sin embargo, si me obligas a continuar... -entrecerró los ojos. - no me detendré ni aunque arda el mundo a mi alrededor.

Esas eran sus palabras finales, y dichas estas pateó al chico en la cadera contra la pared con gran violencia. Pero entonces, escuchó algo que lo paralizó en su sitio. Fue un ruido corto, algo que se había quebrado con el impacto y que no era aparente a la vista. Zephiel se detuvo y retrocedió inmediatamente un paso. No podía ser que hubiera quebrado su hueso, no era posible. Había medido su fuerza lo suficiente, no debía de haber sucedido. Pero algo era extraño, y eso era que el dragón no reaccionaba como si hubiera fracturado algo dentro de él, pues conocía el rostro de quien sufría esa clase de dolor. Zephiel reaccionó agachándose, y con una mano levantando el cuerpo del muchacho para ver qué ocultaba debajo de él. Lo que encontró allí, destruido contra el suelo, no fue otra cosa que el instrumento musical que el bardo llevaba consigo, y con el que había tocado aquella melodía hace un tiempo. Se había quebrado por la mitad como una simple rama; se notaba que era frágil y que tarde o temprano iba a ceder a la fuerza descomunal de Zephiel antes que los huesos del dragón.

- Hmph... -musitó, volviendo a ponerse de pie.- por un momento creí que eras todavía más débil de lo que pareces... De todas formas, ese instrumento no volverá a serte de utilidad.

Zephiel dio espacio al chico, fijándose entonces en el intenso brillo de la piedra, el que se seguía intensificando cada vez más y más en manos del muchacho. Superaba incluso el brillo de la desgastada hoja sagrada que ahora bloqueaba la única salida. Daba la ilusión de que la gema por fin emanaba su verdadera fuerza, estimulada por la desesperación del dragón quien entonces debía creerse a bordes de la muerte. "Hazlo, hazlo", eran las únicas palabras que resonaban en la mente del monarca. En su imaginación podía plasmar la apariencia de los dragones, podía ver en los wyverns cuanto quisiera de ellos, pero nada jamás sería igual a contemplar de primera mano la transformación de un integrante de aquella raza. Quería tan solo conocer la verdad.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Nils el Lun Abr 24, 2017 9:37 pm

Ya fuese de forma inconsciente o activamente intencional la verdad era que por más brillo que su dragonstone emanara el no cambiaba de forma. Sabía perfectamente lo que implicaba aquello, lo terrible de perder su única protección contra el odio, el miedo y la codicia de los seres humanos. Deseaba poder regresar a Pherae, volver a aquellos brillantes y tranquilos días donde reía despreocupadamente haciendo ocasionales travesuras en el castillo, siendo consentido por los sirvientes y comiendo todo tipo de comida deliciosa.

"Si recupero mi forma verdadera no podre regresar con Eliwood….. "

Apretó los dientes y el agarre que tenía en su piedra, pues aun pensando de aquella manera sabía que si ese hombre lo mataba a golpes tampoco sería capaz de regresar a Pherae, menos aun cumplir la promesa que le hiso al padre del marqués actual. Antes de seguir con sus pensamientos y su terquedad sintió nuevamente un tremendo golpe en el área del estomago y la cadera que lo mando a volar azotándole contra la pared. El niño siquiera fue capaz de gritar esta vez debido a que el golpe saco todo el aire que podría guardar en sus pulmones, limitándose a retorcerse un poco y a escupir algo de sangre, después de todo los dragones de hielo, por más poderosos que fuesen en sus verdaderas formas eran sumamente frágiles en sus cuerpos humanos. Estaba aturdido y el dolor le impedía pensar con claridad, por lo que no reparo en lo que pasaba hasta que vio como su flauta, su preciado instrumento había sido partido por la mitad con el ultimo impacto.

Gruesas lagrimas comenzaron a emanar de los ojos del chico pues le había tomado un aprecio especial a ese instrumento. Era el mismo que su hermana le regalo hacia ya muchísimos siglos, el mismo con el que su hermana bailaba alegremente mientras el practicaba, la misma flauta con la que interpreto melodías para su amigo en la prisión del colmillo negro…. esa que traía felicidad a todos con su dulce sonido, incluyéndolo a el mismo ahora ya hacia rota e inservible en el piso. El pobre niño permaneció en blanco por unos momentos, con una expresión muerta en el rostro como si algo muy dentro de él se hubiese quebrado junto a la flauta a la par que el resplandor intenso de la piedra comenzaba a trasmitirse lentamente al pequeño cuerpo del niño.

- Co…. cómo pudiste….. -

Fue lo único que atino a decir…. era verdad que los seres antiguos eran testarudos y con voluntades más fuertes que las de los humanos, curtidas a lo largo de los años pero incluso alguien como Nils aun podía arder en cólera, había cosas que él tampoco podía perdonar pues pocas cosas lograba apreciar tanto como ese instrumento. La piedra desapareció de la mano del joven bardo a la par que su pequeño cuerpo temblaba de forma cada vez notoria, casi como si aun intentase contener su furia, lo cual fue totalmente inútil pues su pequeño cuerpo pronto comenzó a emanar una intensa luz que ilumino la habitación entera.

- RWAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRGGGHHHHHG!!!!! -
Spoiler:

Un estremecedor rugido cargado de rencor resonó en la habitación a la par que se hacía visible la figura de una criatura notoriamente más grande que un Wyvern, con brillantes ojos carmesí y enormes colmillos blancos. La temperatura del lugar decendio de forma tan súbita y brutal que las antorchas del lugar se apagaron como pequeñas velas al viento. El dragón no poseía alas como ponían algunos de los libros pero si tenía aletas en la cabeza y el cuerpo que poseían colores tornasolados al igual que sus escamas del mismo tono verde aqua que el cabello de lo que antes fue un niño de aspecto inofensivo. Los ojos carmesí del dragón entonces se fijaron en el hombre rubio de armadura, el causante de su actual transformación y objetivo de su ira en ese momento.

Con un movimiento más rápido del que se podía esperar de una criatura tan grande el dragón abrió las fauces y lanzo una mordida hacia aquel hombre. Para bien o para mal Nils era aun bastante joven por lo que aquella mordida abarcaba a duras penas toda el área del hombro y parte del torso pues de ser un adulto probablemente  aquel hombre cabria entero en su boca. La gruesa armadura de Zephiel logro frenar en parte la mordida de Nils que seguro habría resultado mortal de no traerla puesta. Aun así los afilados colmillos de la bestia lograron penetrar el metal lo suficiente como para llegar a provocar cortes poco profundos en el cuerpo del humano. No conforme con ello el chico lo sacudió con violencia a la par que gruñía de forma agresiva para finalmente soltarlo, azotándolo con mucha más fuerza contra la pared de la que el rey jamás podría haber empleado en alguien…. fue precisamente esa tosca y gruesa armadura la que salvo su vida en ese momento.

El dragón se retorció de forma incontrolable, rugiendo y golpeando todo lo que podía con la cola hasta que, finalmente y después de soltar un último rugido lleno de rabia por fin se dejo caer al piso, inconsciente pero vivo a la par que respiraba un poco agitado…. eso sí, sin revertir de nuevo a su forma humana.
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Re: [Entrenamiento] No, no es humano.... [Priv. Zephiel]

Mensaje por Zephiel el Mar Abr 25, 2017 12:31 pm

Alzó la barbilla, observando al muchacho con creciente interés. Nunca lo hubiera imaginado tan unido a un objeto material como lo era a ese instrumento, razón de que ahora se plagara de lágrimas. En algo lo confundía, y ese algo eran las emociones que demostraba. Creía bien que estas estaban atenuadas en los dragones, sin embargo el que tenía en frente se dejaba dominar por ellas con una facilidad alarmante. ¿Tanto tiempo se había hecho pasar por un niño, que finalmente se había convertido en uno? O quizás eran todos los factores presentes, el que estuviera encerrado, acorralado y sufriendo un dolor más allá de lo imaginable. Zephiel se ocupaba pensando en estos detalles, obviando por un momento como el cuerpo del muchacho cambiaba. Pero no pudo ignorar el brillo que se apoderó de él, un resplandor enceguecedor en contraste a la luz que ya existía en la habitación.

Cualquiera, siguiendo su más básico instinto, hubiera retrocedido. Sin embargo, el rey había ignorado la plegaria de su ser por huír, contemplando en su sitio cada detalle de la transmutación del dragón. Abrió los ojos de par en par, intentando descifrar todo lo que pudiera tras aquella luz. No fue sino una fracción de segundo en la que el dragón pasó a convertirse a su verdadera forma, sorprendiéndolo con un rugido más profundo y desgarrador que el de las bestias voladoras de Bern. Zephiel ya no debía mirar hacia abajo, sino arriba, donde la enorme criatura se había hecho presente. Sus escamas eran verdosas, igual como decían sus textos. Sus ojos eran del mismo color de sus iris, y sus colmillos eran tan grandes como navajas. Creía que sobrepasaría el tamaño de la habitación, sin embargo cabía perfectamente. Y ante esta visión majestuosa, tan imponente, Zephiel no pudo sino abrir la boca de admiración, dejando escapar una nube de vapor, incapaz de decir nada. Entonces, la oscuridad.

No pudo ver su ataque ni contrarrestrarlo de ninguna forma. Cuando sintió su agarre, el corazón se le detuvo en su sitio, y sintió su cuerpo helarse de tal manera que ya no pudo mover ni sus brazos ni piernas. Los colmillos de la criatura perforaron su armadura real como si fuera hecha de papel, alcanzando su piel y haciéndola sangrar. Incluso entonces el monarca no fue capaz de alzar la voz, paralizado como un muñeco de trapo a merced de la criatura. Tan solo cuando el dragón tuvo intención de moverlo fue que pudo reaccionar, haciendo un vano intento por apartar las fauces del reptil con su mano libre. Con cada movimiento sentía los colmillos incrustarse cada vez más en su piel, helándola cada vez más y más como a un simple trozo de carne. Tan solo se vio libre cuando fue lanzado contra la pared, impactó que golpeó su cabeza y espalda con violencia.

-¡Aaagh! - comenzaba a sentir el dolor de sus heridas, las cuales no sabía si el frío empeoraba o amenguaba en su justa medida.

Intentó enderezarse tan pronto pudo, siendo que sus brazos apenas podían sostenerse por si mismos. Cuando lo hizo sus ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad, y pudo ver cómo el dragón destrozaba las ya demacradas habitaciones en su locura. El ruido de los rugidos sería suficiente como para alertar al campamento entero, si no estaban ya en la puerta, temiendo abrirla por lo que pudieran encontrar dentro. Tan solo cuando el dragón agotó sus fuerzas fue que, con violencia, el pestillo de la puerta se abrió hacia dentro, arrastrando a Exaccus lejos de ella y dejando pasar a los soldados.

- ¡R-rey Zephiel!

Más de una veintena de hombres fueron testigos de tan poderosa bestia que yacía en medio de la habitación, desprovista de fuerzas. Ante su visión varios huyeron despavoridos, mas la guardia privada del rey no titubeó en irrumpir a la habitación acudiendo al monarca herido.

- ¡Rey Zephiel! ¿Qué... qué, cómo? -dos de sus generales estaban en frente suyo, más el hombre no los diferenció, pues su vista estaba puesta en el dragón.

- ¡Ha sido esta cosa! ¡Mátenla! -los soldados alzaron sus lanzas y espadas, dispuestos a cortar el cuello del dragón, sin saber que la dureza de sus escamas negaría la mayoría de sus intentos. Pero aún sabiendo esto, el rey se vio dominado por gran y súbita ira hacia sus hombres, ignorando el daño de su hombro, e incorporándose para que le vieran.

-¡NO! -gritó a ellos.- ¡No... le atacarán! -hizo una mueca de dolor. Si no fuera porque sus generales lo ayudaron a sostenerse, hubiera caído al suelo como un peso muerto.- Ustedes... traigan un lazo. Uno para domar wyverns... ¡rápido! -ordenó. Titubearon ante sus palabras, nadie cabía en sí del miedo, la sorpresa y la incertidumbre. Si no fuera por las palabras del rey, quién hacía un intento por guiarlos, hubieran perdido sentido de la realidad.- ¡He dicho que lo traigan! ¡Y lo llevarán... a los comedores! -en ese breve período de tiempo era en que había decidido ese lugar. Estaba lejos de las habitaciones, de donde concurrían sus soldados, y fácilmente podía negarles la entrada dentro. No iba a permitir que su propios soldados de Bern hicieran daño al dragón que ahora se presentaba ante sus ojos, debilitado como si ya lo hubiera abandonado la vida. Zephiel adivinaba que en esas condiciones su sueño se derrumbaría tan pronto se había construído, cosa que no podía permitir, incluso si recibía la duda y aversión de su ejército. Nadie sabía ni tenía en claro qué había sucedido como para que tan tremenda bestia apareciera y atacara a Zephiel, pero había una certeza, y esa era que el miedo y la duda se había apoderado de sus simples corazones. El rey, en cambio, tenía una visión clara... y no permitiría que se le escapara de las manos.
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