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Taelan, el panadero ambulante.

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Taelan, el panadero ambulante.

Mensaje por Taelan el Sáb Abr 01, 2017 12:22 am

Taelan
Villager
¡Mi pan es el mejor!

Datos
Nombre: Taelan

Edad: 17

Clase: Villager.

Especialización: Palo de amasar.

Afiliación: Lycia.

Ocupación: Panadero.

Personalidad

Atención: La siguiente descripción está levemente exagerada debido a la imagen de sí mismo que tiene el personaje.

Mi madre siempre dice que tengo mucho ego, pero no es así. Es solo que hay cosas de mí que son admirables, ¡Como mi habilidad para amasar pan! El tipo que quieras yo te lo hago, y puedo asegurar es delicioso. Y mi cocina en general no se queda atrás.
Y, no me gusta repetirlo pero, soy apuesto e inteligente también pero la honestidad es mi fuerte.

Soy una persona amable y humilde. Me gusta ayudar a la gente en todo lo que pueda. Nunca miento aunque debo de admitir que de hacerlo es imposible que lo sepan, pero evito hacerlo exceptuando alguna que otra mentira blanca muy necesaria. Si hay algo que odio son las mentiras.

Esto no es algo que admitiría nunca pero debo admitir que soy algo sentimental. Hay gente que parece no tener emociones o no las muestra, no sé cómo lo hacen. Si estoy feliz río, el peor chiste me saca una sonrisa y si estoy triste lloro. Por más que era lo que quería, dejar a mi familia me sacó unas cuantas lágrimas.
Pero… Sí. A veces soy bastante emotivo y apasionado, así que si me enojo… Lo vas a saber, tal vez porque te esté gritando o porque golpee algo o porque te golpee o porque… El punto es que de una forma u otra te enteras.

Y por último, si tengo una debilidad es mi curiosidad. No me pasa muy a menudo pero si me pregunto el “¿por qué?” de algo me es difícil descansar hasta saberlo.

Historia del personaje

Nací en Bern pero poco recuerdo de esos días. A duras penas guardo algunas memorias de mi infancia allí pero sé que fui felíz, no tenía preocupaciones y pasaba mis días jugando y haciendo los pocos mandados que se le podían encomendar a un chiquillo impaciente y energético propenso a causar problemas y romper cosas.
Yo siempre insistía en mis caprichos y mis berrinches cuando me los negaban eran insoportables e interminables.
Recuerdo que mi madre siempre tenía que alejarme del fuego cuando cocinaba, que a veces tenían que alejarme de mi pequeña hermana cuando se me ocurrían esas ideas brillantes que cuando creces te das cuenta eran una locura y que mi padre siempre tenía que estar atento cada vez que salía de caza para evitar que lo siguiera. Recuerdo muy bien que prometió que me dejaría acompañarle y que me enseñaría el arte de la caza cuando fuera lo suficientemente grande. Es algo inútil pero parte de mi aún espera que cumpla su promesa.

Cuando tenía 10 años de repente un día desapareció. Una noche estaba jugando con mi hermana y mi padre frente al hogar de nuestra casa mientras mi madre sonreía al vernos mientras preparaba la cena y a la siguiente estaba solo llorando junto a mi hermana mientras mamá intentaba consolarnos aunque se notaba que poco le faltaba para que se nos uniera en el llanto.
No recuerdo bien qué sucedió, lo sé por más adelante habérselo preguntado a mi madre, pero a mi padre lo acusaron de traición y lo expulsaron del reino, solo recuerdo su ausencia y el sentimiento de abandono.
No viene al caso así que no voy a entrar en detalles sobre ello.

Mamá intentó mantenernos lo mejor que pudo e intentó llenar el hueco que a mi hermana y a mí nos había quedado pero le fue imposible, ya no era lo mismo y nunca lo volvió a ser. Siempre estaba ocupada trabajando para traer comida a la mesa y como aún éramos pequeños aunque me dejaba a cargo de cuidar a mi hermana tampoco podía dejarnos sin vigilancia lo que le dificultaba las cosas.
Para colmo los vecinos de la pequeña ciudad donde vivíamos ya no se presentaban muy amigables sino todo lo contrario, después de todo habíamos sido tachados de ser una familia de traidores, mis amigos con los que el día anterior correteaba las calles y éramos cómplices en travesuras ahora tenían un nuevo juego: reír mientras me arrojaban piedras y llamaban traidor. Estar del lado del que arroja las piedras puede llegar a ser divertido, pero no lo es ser quien las recibe.
Recuerdo llegar a casa con moretones y magulladuras pero con la satisfacción de no ser el único en volver así, no iba a dejar que me arrojaran piedras sin devolver unas cuantas y eso normalmente acababa en peleas a mano limpia que siempre perdía por cuestiones de números.

No tardé en perderle el gusto a salir a jugar afuera y preferir quedarme en casa aunque no tuviera mucho que hacer dentro. Así terminé ayudando a mi madre cuando consiguió un trabajo estable en la panadería. Tenía que hacer incontables panes al día por lo que la ayuda no le venía de más. Amasar el pan era divertido y en un momento que ella se distrajo al fin comprendí por qué siempre me alejaba del fuego, tal vez debió haber dejado que me quemara hace mucho tiempo en vez de haber tenido que alejarme incontables veces.

Así fue como se creó una nueva rutina familiar, mi madre y yo cocinábamos casi todos los días mientras que mi hermana hacia muñequitos con pequeños trozos de masa que le cedíamos. Por lo menos hasta que la invasión de los Emergidos se hizo inminente y la ciudad fue evacuada.
Llegamos a Lycia como refugiados y tuvimos que hospedarnos en una posada durante unos días hasta que mi madre consiguió un nuevo empleo y tuvimos la suerte de que el dueño nos dejara ocupar una de las habitaciones tras la tienda de forma temporal, en un inicio pero luego nunca nos fuimos.

El dueño era un hombre joven que mantenía el negocio como podía luego de que su madre muriera así que él también tuvo suerte de que nosotros llegáramos. El pan que él hace es horrendo y el local estaba al borde de la ruina.
Allí no tuvimos contratiempos, nos adaptamos rápido y aunque le estábamos usurpando el hogar al dueño él nunca se quejó ni se mostró incómodo o disgustado por nuestra presencia.

Luego de un tiempo era fácil darse cuenta del por qué y luego de unos años era imposible no saberlo aunque mamá nunca nos mencionó nada hasta que le fue inevitable. Era difícil ocultar una panza como esa.

Si. Mi madre dejó de esperar o pensar en mi padre, pero no la culpo. Él tampoco pensó nunca en nosotros desde que se fue. En años nunca llegó una carta, un mensaje; cuando lo único que llega es nada de la otra persona no es difícil saber el por qué.
Aun así no me gustaba. No es que el hombre no me cayera bien o nos tratara mal. Pero no era lo mismo ¿Cómo podía él querer a los hijos de otro hombre? Era imperceptible pero uno notaba las diferencias con las que trataba a mi madre en comparación a como trataba a mi hermana o a mí. Y ésa diferencia sólo se acentuó cuando mi hermano menor nació.
Lo peor de todo es que siempre tuve la duda de si no estaba todo en mi cabeza, siempre que intenté ver la situación desde un punto objetivo nunca encontré nada sospechoso. Pero así son los sentimientos pueden no tener motivo, un fin o un sentido pero siguen ahí. Cada vez estaba menos cómodo con la situación, pero a la vez no quería arruinar la nueva vida que se había hecho mi madre, y a mi hermana también se la veía feliz.

Mientras más crecía, peor era y cada vez me desquitaba más seguido con el pobre hombre y causaba discusiones que no sé qué las causaba, seguro algo banal.
Así que apenas tuve edad y ahorros suficientes convencí a mi madre y a… mi nuevo ”padre” como ella quería que lo llamara pero yo odiaba hacer aunque no podía evitar considerarlo como tal, de ahí a decirlo en voz alta es algo muy diferente. En fin, los convencí de que me dejaran irme de casa, salir de viaje con una carreta y un caballo de tiro. Con una panadería ambulante para promocionar nuestra tienda. Aunque claro no lo logré sin condiciones, tengo que volver mínimo una vez cada mes y (teóricamente) no puedo salir de Lycia, más que nada porque los países linderos no están estables. Y por supuesto que no me acerque a la frontera con Bern por miedo a los emergidos que la hicieron caer.
Y también todo consejo de “alejarse de gente sospechosa”, “no ir por caminos de mala fama”, “cuidado con los extraños”, etc, etc, etc. Es una lista interminable.

En fín, desde hace ya algunos meses que viajo porLycia de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, llenando barriles de agua en los ríos, comprando bolsas de harina, provisiones y, obviamente, vendiendo pan.


Extras


.Siempre que miente acaba rascándose o frotándose la nariz con una de sus manos.
.No sabe pelar frutas o verduras, siempre queda más piel que la que debería (es eso o que quede 1/10 del fruto útil). En las comidas cocidas pasa desapercibido pero no le pidas una ensalada.
.Tararea sin darse cuenta melodías inventadas en el momento acordes a su estado de ánimo siempre que se pone a amasar pan y también a veces mientras cocina.
.Se defiende bastante bien en cualquier tipo de tarea y aprende rápido. Tiene un repertorio de lo básico en tareas domésticas dentro de sus conocimientos junto a algo de carpintería.
.Le cuesta regatear el precio de las cosas y a veces o termia dejándose estafar a sabiendas de ello, o gritando furioso, armando una escena en el lugar. No hay intermedios.
.No sabe juzgar a las personas.
. Aunque el honor y la justicia sean parte de sus mismas creencias no le gustan esas palabras, menos las personas que se jactan de ellas.
.Ordenado aunque desprolijo y algo torpe. Para dar un ejemplo: Hay harina dando vueltas por todos lados.

Procedencia
Nombre original del personaje: Juniper xD
Procedencia: Mi mano(?   (Excepto el pan de arriba, el pan salió de google)

Spoiler:
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Villager

Cargo :
Panadero

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [3]
.
.
.
.
.

Support :
None.

Especialización :
-

Experiencia :

Gold :
228


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Re: Taelan, el panadero ambulante.

Mensaje por Eliwood el Mar Abr 04, 2017 2:52 am

¡Ficha aprobada! ¡Bienvenido!
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Esp. de bronce [1]
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [4]
Katana de bronce [3]
Gota de Veneno [2]

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
2952


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