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[Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

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[Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

Mensaje por Zephiel el Vie Mar 31, 2017 6:11 pm

Descendiendo por la montañas, al sur del país, podía encontrarse un valle de pastos largos y verdes, y en el centro, un lago de nombre "Talia", el más grande de todo Bern. Este último se formaba gracias a una cascada proveniente de lo más alto de la cordillera, cuya corriente era más fuerte en esa época del año que en ninguna otra. Era un sitio hermoso en todo sentido, nunca antes intervenido por la misión de conservarlo.

Sus aguas eran un recurso invaluable, y los emergidos no habían tocado nunca su fuente. El ejército de Bern se sustentaba enteramente de este lago y del río que generaba, llenando barriles cada cantidad de días, y transportándolos a través del vuelo hacia sus refugios. Habían sobrevivido con este sistema durante un tiempo considerable, sin haber sufrido percances ni ser avistados en su regreso, mas llegaban noticias de que algo sucedía. Que el enemigo se había hecho camino en esa dirección, y que al parecer creaba represas para desbordar los lagos de la región. La razón de que hicieran esto era todo un misterio, y por eso mismo se los investigó. Veían que cada noche ejecutaban la misma acción en varios ríos, siendo avistado siempre por jinetes de wyvern, quienes no podían evitar lo que sucedía por cuenta propia. Cuando la noticia llegó a Zephiel, este alegó paciencia. Cuando fuera oportuno tendrían la ocasión de exterminar a los emergidos que causaban las represas, y los emboscarían. El rey tomó cartas personales en el asunto, eligiendo la noche siguiente para ir por su propia cuenta, junto con un puñado de soldados, a enfrentar a los causantes del problema.

Una noche estrellada, de luna creciente y fuertes vientos, varios jinetes wyverns que acompañaban al rey se apostaron por encima de la corriente que sabían no habían tocado. Además de esto, tenían la pista de que un explorador emergido había recorrido esa zona hace poco. Mucho de los wyverns aprovecharon, estando ya allí, de llenar los barriles para el ejército. Zephiel, una vez habiendo bajado de su propia montura, se acercó a orillas del lago mientras sus hombres hacían esto y, agachándose, sostuvo un poco de agua en su mano y bebió de ella. Su estómago estaba vacío desde hace más de un día, y el agua no había llegado a las barracas desde hace mucho más tiempo. La situación era insufrible, pero jamás emitió ninguna queja lo que duró su sed, y lo que seguía durando su hambre. Sus hombres emulaban su comportamiento, ya que todo mundo se encontraba en las mismas precarias condiciones, sosteniéndose unos con otros en mutuo apoyo.

- Su majestad. -un jinete se acercó a él haciendo una muy improvisada reverencia. Tanto tiempo habían permanecido con el rey a su nivel que habían perdido gran parte de su formalismo, aunque sin olvidarlo por completo.- los demás dicen estar listos para entregar los barriles, y después volverán a nuestro encuentro.

Zephiel observó y asintió, despidiendo a su soldado. Con su orden los wyverns abandonaron la escena, y con suerte llegarían intactos con su carga. Entonces habían menos hombres presentes, pero suficientes como para proveer una digna defensa. Quedaba esperar que los emergidos aparecieran, o que los wyverns volvieran. El caso es que el rey y su escolta se encontraban a la intemperie frente al lago y a las infinitas praderas. Era una situación peligrosa, pero el riesgo era equivalente a conservar el agua para los supervivientes de Bern. Además se encontraban lejos de cualquier pueblo y de las rutas enemigas, calculadas con mucho esmero y tiempo, por lo que tenían la esperanza de estar en ventaja. Aún así cualquier cosa podía suceder aquella noche, siendo que se prevenía una batalla, y por lo mismo cada hombre sostenía sus armas, expectante del horizonte y de lo que pudiera esconderse en la oscuridad.
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Re: [Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

Mensaje por Khigu el Vie Abr 21, 2017 10:23 pm

¿Cruzar Bern para llegar antes a Sacae? Sí, ¿por qué no? Esos últimos días se había encontrado al sur del continente, en Lycia, realizando trabajos de cazas que tenían recompensa mientras aprovechaba para reunir información sobre Seliora, la ciudad que le había mencionado Naruga, desde donde él provenía. Sabía que Bern había sido invadido por miles de emergidos, pero eso nunca la detuvo. De hecho, se emocionaba al tan sólo pensar en cuán grande sería el reto. No pensaba ni por un segundo en la posibilidad de morir, ella sólo seguía adelante si su confianza se lo transmitía.

Preparó todos sus recursos, cargando una bolsa de frutas de Lycia para el viaje, pues sabía que al menos era cierto que muchos animales no podría cazar por el camino. Ya que los emergidos solían espantarlos y era prácticamente imposible conseguir carne de ese modo. De todas formas ella ya las había pasado crudas en el pasado, por lo cual estaba experimentada en el tema de la supervivencia. Además, recientemente se le había hecho más fácil atravesar lugares complicados que no solía ver en las planicies, como aquellas cordilleras, montañas de pura roca empinadas, por lo cual sabía que no iba a perder mucho tiempo. El tiempo era también más frío a pesar de estar en el sur, por la latitud, y también algo húmedo por la cercanía del mar. Claramente todo comparándolo con Sacae.

Los días pasaron sin mucho problema hasta llegar a una de las altas cimas. A pesar de haber cruzado la frontera no se había topado con muchos emergidos. Tal vez pululasen en zonas con más vida, rutas más transitadas, etc. Al fin y al cabo si la poca gente que creía que quedaba en aquel país se escondía, era por algo.

- Pféh. Cobardes... -murmuró Khigu, comprobando que desde aquel lugar se escuchaba el eco, pero también desde ahí se veía una panorámica preciosa, que a cualquiera le haría olvidar del estado crítico que estaban pasando.

Estaba anocheciendo, sin embargo, así que no pudo disfrutar mucho más rato de aquella hermosa vista del valle que tanto le recordaba a su tierra. Empezaba también, a correr un poco más fuerte el viento. Nada que envidiar de los vientos de Hanon, de todas formas.
Aprovechó que la zona descendiente era rocosa,  pudiendo apreciar a lo lejos una cascada desde otras montañas más altas, para buscar alguna cueva en la que pasar la noche. Cualquiera sabría si llovería o no, pero había aprendido que era mejor prevenir que curar.

Aunque a la mañana siguiente tendría que empezar a buscar más recursos, por suerte estaba en una zona cerca del río. No tenía mucho sueño esa noche, sin embargo. Así que decidió salir de la cueva para admirar el paisaje una vez más, ahora envuelto en un cielo color marino lleno de estrellas. Hasta le empezaba a coger gustillo sentir aquellos vientos, que para ella se sentían casi como una brisa. Pero en lo que tenía alzada la mirada, observó algo que no le gustó nada. ¿Qué hacían unos wyverns allí? Es más... parecían entrenados, no logró distinguir si estaban siendo montados o no. Pero eso sólo significaba una de dos; que sí que había vida animal allí o peor... que hubiera vida "no-muerta". Se levantó del golpe y corrió a la cueva a agarrar su hacha y nada más. Tenía que bajar del todo aquella montañita para llegar al valle y poder apreciar mejor.

Efectivamente, a lo lejos lograba distinguir a un pequeño grupo de seres humanoides, al lado del lago. Su primera reacción antes de que la pudiesen notar fue esconderse en un matorral de la orilla del río. Desde ahí no lograba saber si aquellos ruidos eran de humanos o emergidos, pero seguramente lo segundo. Poco a poco se fue acercando, con el hacha levantada y en alerta, hasta un punto en que ambas existencias se dieran cuenta uno del otro. Sin embargo, no era lo que se esperaba. Vio que ninguno de ellos poseía los orbes rojizos brillantes que los emergidos tenían por ojos, así que bajó el hacha medianamente y relajó la postura, pero aún alerta.

- ¡Vaya! ¡No esperaba encontrarme gente viva por aquí! -exclamó la nómada, fijándose mejor en cada uno de ellos. Era una tropa de soldados, como oficiales, todos ellos armados, un par de ellos con sus wyverns. Así que de eso se trataba... También había un hombre que destacaba por su portentosa vestimenta, parecía ser el general. Khigu se acercó más a ellos.

- Supongo que esta zona está controlada, entonces. -miró a los lados, curioseando. Se fijó en los wyverns, aquellos seres le traían recuerdos de su primera prueba, eran bastante populares en Bern. Su propio cuerno estaba tallado en hueso del wyvern que cazó aquella vez.

- Hmm... ¡Qué pena, quería divertirme un rato! -comentó la albina encogida de hombros, pues ciertamente había esperado pelear contra emergidos. ¿O tal vez aquellos hombres quisieran pasar el rato luchando contra ella?
Finalmente decidiò darse la vuelta para volver por su camino, con la intención de regresar a la cueva sin más.
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Re: [Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

Mensaje por Zephiel el Dom Mayo 14, 2017 10:43 pm

Tal fue la sorpresa de los soldados que tardaron siquiera en alzar sus armas ante la presencia que los sorprendía. Reaccionaron cuando vieron a su rey desenvainando su espada, guardando distancias con quien parecía ser tan solo una persona, difícil de discernir en la oscuridad. No le atacaron de inmediato simplemente por precaución, sin embargo pudieron darse cuenta de que no era un emergido, incluso cuando su apariencia era tan particular y extraña. Por su voz fueron capaces de descifrar que se trataba de una mujer, pues su físico extravagante, además de la oscuridad de aquella noche, tan solo salvada por la luna y las estrellas, había hecho difícil adivinarlo. Su acento no pertenecía a Bern, ni a ningún otro reino conocido de Elibe, razón de todavía más desconcierto. Entonces nadie se atrevió a responderle, tensos y preparados ante cualquier afrenta, pues no había otra cosa que pudieran mirar más que la enorme hacha que aquella extraña cargaba. Finalmente la mujer se dio la vuelta, con la intención de abandonarlos. ¿Había venido acaso con la intención de luchar? ¿Por qué había desistido?

- Una salvaje de Sacae -dijo Zephiel, sin temor de que lo escuchara.- ¿Qué hace una criatura como tú en Bern? -pregunto de manera despectiva, arqueando una de sus cejas. Faltaba decir que Zephiel poco o nada conocía de las tribus de aquel territorio, considerándolos a todos como un gran grupo étnico de características similares. Respeto por ellos tenía ninguno, y siempre los había preferido fuera de sus fronteras, como a todo Elibe.- Te enfrentas a Zephiel, rey de Bern . No irás a ninguna parte, sacae.

Caminó hacia delante con su arma preparada para la defensa, e hizo una seña a sus hombres para que lo siguieran. Tenía la intención de descubrir las razones de haber entrado a Bern de aquella mujer de las praderas, pero sobre todo descubrir o no si estaba acompañada por más de su clase. No le importaría hacer uso de la fuerza si debía, estaban en ventaja numérica y por lo mismo no hallaba razón de dejarla volver a su guarida, la que todavía desconocía.

Este encuentro, por otra parte, lo hacía ignorar un hecho importante: su vigilancia. La salvaje les distraía de su verdadera misión allí, exterminar a quienes construían las represas en los ríos de Bern. Los emergidos, tal como habían pronosticado, se aproximaban al lugar sin sospechar una emboscada. Actuaban de manera paralela al encuentro del Rey con la mujer. Los soldados la apuntaban con sus espadas y lanzas, buscando rodearla en un círculo para limitar así sus acciones. Ninguno de los hombres de Ben habían visto antes a una habitante de Sacae, y por lo mismo le temían. Habían oído de ellos que poseían rituales espantosos con la intención de honrar sus creencias paganas, muy distintas de las enseñanzas de Santa Elimine. Zephiel, por su parte, había leído sobre las tribus más grandes y conocidas, pero debía admitir que esa clase de vestimenta, junto con los rasgos albinos de la mujer, lo desconcertaban.
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Re: [Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

Mensaje por Khigu el Miér Jun 14, 2017 8:45 pm

Sin respuesta. Por una vez que había decidido no entrometerse en lo que no eran sus asuntos y seguir su camino... esta vez no pudo ser. Pues de pronto, ella se paró en seco, deteniéndose de golpe con tan solo escuchar aquella palabra.

- ... ¿qué has dicho? -murmuró, aún sin darse la vuelta- ... ¿Cómo me has llamado? -pronunció en alto, con una voz amenazadora.

Salvaje.

Esa era precisamente el insulto que más odiaba, junto al hecho de "estar maldita". Le hacía hervir su sangre casi de inmediato. La mujer se giró, con una mirada para nada amistosa, muy lejos de ser cómo había sido minutos antes. Apretó el agarre de su hacha, dispuesta para saltar a atacarle en cualquier momento.

- ¿OH? ¿Un rey? -eso significaba que aquél hombre, dueño de la voz que se había atrevido a pronunciar aquella ofensa, era el más fuerte de todos los que habían en el lugar en ese momento. Sería estupendo enfrentarse a él sin duda, no... con más razón tenía para darle su merecida paliza. - ... ¿y eso qué? -sonrió maliciosa, mientras ella misma colocaba una pose ofensiva, agarrando su hacha por encima de su cabeza, en respuesta a la postura defensiva del rubio. Ante esto, notó que sus hombres la apuntaron con sus armas.

- Escucha rey Zephi... rey. Reycito. -se le dificultaba pronunciar su nombre- Mira, chato, generalote, líder de estos hombres... -nombró con sarna- Blablabla... ¡Lo que sea, me da igual! Te explico... -pausó- Digamos que he tenido un mal día, y me apetecía cargarme a unas cuántas carnes podridas. Hay animales que se espantan por ellos y es imposible cazar. Pasaba por aquí a liberar un poco la zona, así que trata de no tocarme mucho la moral. ¡Oh...! Lástima~, ya lo has hecho. -se encogió de hombros.

- Pero he cambiado de opinión así que... No. No me iba a ninguna parte, y menos ahora... Ya no. -explicó en un tono de voz más serio y lo miró fijamente durante unos segundos- ¡¡NO SIN ANTES PATEARTE ESE BLANCO TRASERO QUE TIENES ATRÁS!! -gritó con todas sus fuerzas, no le importaba estar soltándole aquellas cosas al monarca del pais en el que se encontraba. Si alguien la ofendía, era hombre muerto.

- ¡¿QUÉ?! ¿NO SE ATREVEN A HACER NADA, COBARDES? -les gritó a los soldados que la rodeaban- ¡JA! ¡Podría acabar con todo tu ejército de hombres entero yo sola, idiota! -se hizo tronar los nudillos de cada mano y volvió a agarrar su arma para mirarlos a todos con fiereza, con la intención de atacarlos. Pero algo la distrajo antes de poder hacerlo.

- ... ¿huh? - La albina se detuvo, mirando más allá de entre unos de sus hombres, había esuchado algo, un ruido lejano tal vez. ¿Serían imaginaciones suyas? - No por fardar te diría que ahora mismo te estás enfrentando al enemigo incorrecto, "su majestad". -comentó, mientras no apartaba la mirada de aquella zona a lo lejos. Pues aún en la oscuridad y con aquellos hombres delante, era cierto que notó movimiento.

Mientras efectivamente, más allá se acercaba un grupo de emergidos.
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Re: [Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

Mensaje por Zephiel el Dom Jun 25, 2017 5:10 am

El monarca miró fijamente a la sacae cuando esta agravó su voz y se dirigió hacia él, notoriamente perturbada por la manera en que se había dirigido hacia ella, molestia que le sería indiferente si no fuera porque la desconocida viajaba armada. Aquello no era para él sino una declaración de conflicto, ante lo que respondería sin duda si veía que alzaban armas en su contra. Mantuvo sus labios cerrados, observando hasta el más sutil movimiento de la mujer, sobre todo el filo del hacha que cargaba consigo. No se precipitó a dar la orden de ataque a sus soldados, pues causar un enfrentamiento antes de tiempo, considerando que se preparaban para una emboscada, era una carta a la imprudencia y al error. Su silencio continuó cuando quien había llamado salvaje se dirigió hacia él, desprestigiando su realeza, retándolo a levantar armas, y sobre todo, insultándolo como lo haría un campesino con un deseo de muerte. Eso no significaba , por supuesto, que absorbiera sus palabras, olvidándolas como quien posee el don del perdón. Si lo que quería la salvaje era encender una llama en sus ojos, lo había conseguido con creces. Es más, su silencio no era sino reacción de la profunda ira que se había apoderado de él al escucharla a  ella y a sus amenazas, y sobre todo, su mal hablado vocabulario, con el cual se había atrevido a ofenderlo. Marcó el ceño y presiono el mango de su espada con fuerza, descargando allí el impulso que tenía de alzar el filo y cargar contra aquella tribal abestiada por su propia cuenta. La hoja de la espada vibró por la presión que Zephiel ejercía sobre ella, impulso involuntario que no tardó en aplacar una vez se dio cuenta de ello, para así mantener su semblante y postura firmes como debía.

Sus soldados titubearon, esperando órdenes para reducir a la desconocida. Jamás habían oído a alguien que hablara así frente a su rey, y no sabían que podía ocurrir. Podían imaginarse a los pueblerinos insultando a la realeza bajo la seguridad del anonimato, pero alzar la voz de esa manera, poseyendo al objeto de su detrimento como testigo, hacia claro que la mujer no conocía las implicaciones de sus palabras. Se mantuvieron quietos hasta que Zephiel reunió en control suficiente como para permitirse articular palabra contra ella.

- Te haré tragar esa lengua ponzoñosa, animal. -pronunció como si dictara una sentencia de muerte.- y me aseguraré de que los cuervos festejen sobre tu cuerpo maldito. -No temía en absoluto a una incivilizada de las praderas del norte, pues a ojos de Zephiel, alguien de su origen no podía posiblemente encarar su entrenamiento en el combate. Hubiera aceptado enfrentarse a ella cara a cara, sin apoyo alguno de sus soldados, si no hubiera sido porque simplemente no podía permitírselo. No fue necesario que la sacae se lo dijera, pues presentía la presencia de un algo que no alcanzaba su visión. Sin dejar de apuntar a la salvaje con la espada, giró su cabeza hacia las montañas detrás suyo. El rey abrió los ojos, legítimamente sorprendido. Sus jinetes todavía no regresaban... era demasiado pronto. Y el camino que habían escogido había sido el completo opuesto al que había predicho en sus planes. O  era un error de planificación imperdonable, o los emergidos se habían adelantado a sus planes como quien descifra antes la solución a una adivinanza. Era imposible, impensable. El monarca gestualizó su descontento en una mueca, presionando sus dientes y cerrando sus párpados, permitiéndose un momento para situarse en la cuerda floja sobre la cual se encontraba de pie. Miró a sus soldados, y después a la mujer delante de él. Infló su pecho de aire, y clavó su vista en sus ojos.

-¡Aléjate de mí, sacae! -exclamó, siquiera preocupándose de alzar la voz.- ¡No cruces tus armas conmigo, o lo lamentarás! -no creía necesario tener que explicar por qué. Un fuego cruzado entre ambos causaría un descontrol, y a sabiendas de la inteligencia de aquellas criaturas, lograrían aprovecharse de ello, poniéndolos en desventaja. Zephiel imaginaba que la mujer huiría antes de  pertenecer a la batalla que estaba a punto de librar junto a sus hombres. Los emergidos se acercaban a ellos sin cuidado, contando con que los soldados se encontraban disminuidos en número y completamente a la intemperie. La oscuridad no era un problema para estas criaturas, pero sí para los soldados de Bern, quienes no habían traído ninguna fuente de luz con ellos, temiendo que fuera eso lo que los delatara.  
El monarca no tenía más opción que posicionarse a orillas del lago, confiando en que sirviera de obstáculo entre ellos y los emergidos, cada vez más cerca. No había otra opción más que luchar.
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Re: [Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

Mensaje por Khigu el Vie Ago 04, 2017 10:45 pm

La salvaje esbozó una sonrisa de satisfacción al ver que claramente había logrado provocar con éxito al monarca, pues su ceño fruncido y el intenso agarre a su arma por unos escasos segundos no se le había pasado desapercibido. ¡Eso le divertía aún más! Se pasó un dedo por su escamado cuerno, tanteando el movimiento con suavidad, casi seducción, desde la base hasta la afilada punta. Mas aquél sólo era un gesto de confianza en sus propias habilidades, las cuales deseaba poner a prueba contra aquel extraño líder.

Empezó a carcajear al ver que ese rey también sabía escupir aquellas sucias palabras por su boca. Pero su risa disminuyó hasta el punto del silencia en cuanto escuchó la palabra que faltaba. "Maldito", "tu cuerpo maldito". Entonces, ese hombre... era uno como los demás, una persona cualquiera más, que la discriminaba por su aspecto. Sin mover su cabeza, solamente bajó los ojos por un segundo, donde por reojo veía sus pestañas inferiores y los dos mechones que caían a ambos lados de su rostro. Hebras blancas.

- Sí. Me suelen decir eso. -murmuró para volver a mirar al rubio, en ningún momento la expresión de la mujer había cambiado y seguía seria. Sin embargo, la de él parecía perturbada, ¿acaso temía a los emergidos? Tanto semblante duro para nada, menuda decepción.

O quizá no. Su voz volvió a llamarle la atención.

- ¿Hoh? ¿Lo lamentaré, dices...? -repitió para sí misma, mientras veía cómo el hombre se daba la vuelta, yendo a la orilla del lago que ahí había. Sus soldados enseguida dejaron de poner tanta atención a ella, acatando la voluntad de su señor, y miraron en aquella dirección. La batalla contra aquellos emergidos iba a dar comienzo en breve. - Hmpf. ¡Oblígame si puedes! -exclamó, antes de coger carrerilla para salir velozmente hacia la dirección que seguramente no se esperaba ni deseaba el monarca.

Corriendo temerariamente con el hacha en mano, filo hacia adelante, sin ningún instinto más que el ofensivo; Khigu rodeó la mayor parte de aquella orilla para llegar al lado por el que el grupo de aquellas criaturas se asomaban, más que listas para la lucha. - ¡ESTA FIESTA LA EMPIEZO YO!

Y sin más, asaltó a atacar al que tenía más cerca, uno de los lanceros que intentó bloquear su ataque pero fue una fútil resistencia, pues el peso del hacha de la mujer de Sacae logró romper en dos la base de su arma.

- ¡Ha! ¡MIRA ESA, ZERREY! -gritó, para que el mayor la escuchara desde su posición- ¡SI TE CONSIDERAS EL LÍDER DE ESTAS TIERRAS, DEMUÉSTRAME TU FUERZA EN COMBATE, COBARDE! ¿A QUÉ ESPERAS? ¡¡JUGUEMOS A VER QUIÉN ELIMINA MÁS DE ESTOS INMORTALES!! ¿O SOY DEMASIADO PARA TÍ? -exclamó en furia mientras se ocupaba del lancero.

-Vamos... eres hombre muerto... -murmuró con excitación, después de haberle partido el cráneo también a aquel emergido que tenía bajo suya.

Ya se encargaría de darle ese mismo merecido al bocazas cuando acabaran con todos aquellos enemigos primero. Tres de los cuales ya iban corriendo a atacarla, ella simplemente volvió a levantarse, elevando su arma con una sonrisa retadora.
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Re: [Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

Mensaje por Zephiel el Jue Ago 10, 2017 3:11 pm

Al oír pasos detrás de sí, Zephiel volvió la mirada con rapidez, esperando un ataque traicionero por parte de esa animal. No iba a dejar que lo tomaran por sorpresa, lo había previsto como una posibilidad desde el primer momento en que aparecieron los emergidos. Pero grande fue su sorpresa que no se dirigieran hacia él, sino a las criaturas que en un principio querían atacarlos a ellos. Entonces, era cierto que se dedicaba a cazarlos... No importaba, era el menor de sus problemas si se lanzaba hacia ellos de esa manera. Ordenó, señalando con su dedo, que los soldados defendieran el otro lado de la orilla, de donde algunos emergidos provenían al evitar a la sacae en su frenesí. Ensimismado en la defensa, Zephiel hizo oídos sordos a los gritos de desafío que vociferaba la albina, creyendo en que, si no moría en ese lugar, en ese momento, estaría agotada al acabar, ocasió en que podría dar fin a su existencia si lo que tanto deseaba era batirse en duelo con él. Aunque Zephiel poseyera un notorio orgullo, era también prudente, y sabía que si confrontaba a sus enemigos por el mismo lado que aquella mujer, lo más probable sería que sus soldados salieran heridos en la batalla, pues nada le aseguraba que la salvaje no se aprovecharía de la situación para ello. Y a diferencia de ella, el rey poseía hombres a su cargo, de quienes dependían sus vidas.

Sonrió con sarcasmo al dar un último vistazo a aquella escena, para así enfocarse en su propio combate. El lago les había servido como retraso, pero los enemigos llegaron a ellos por fin, cruzando la arena y cortando camino por las aguas. Al analizarlos, se pudo ver que eran emergidos lanceros, curanderos y espadachines, nada que pusiera en desventaja a su grupo. Ordenó al jinete de wyvern sobrevolar el campo y atacar con su jabalina a los curanderos, para que así la batalla a pie fuera justa. Entonces Zephiel avanzó, siendo atacado por uno de los espadachines. Entonces cada hombre luchaba contra al menos un emergido, lo que hacía aquel duelo increíblemente parejo. Cuando un soldado de Bern lograba dañar a un emergido, este devolvía la misma clase de daño. De esa manera, si seguían luchando así, sus soldados caerían rendidos ante el dolor antes que derrotados por los monstruos.

Por su parte, Zephiel consiguió esquivar la espada de su enemigo, quien resultó ser alguien igual o más defendido que él. Entonces solo debía encontrar la manera de traspasar su escudo, del que él carecía. Se bloquearon mutuamente, y logrando repeler una vez su espada, encontró la manera de dañar su muñeca con el filo antes de ser empujado por el mismo escudo.  El emergido ya no pudo sostener su arma en ese estado, y concentrado solo en el rival que tenía en frente, ignoró que un soldado que ya había derrotado a otro emergido por su cuenta, logró  deslizar su lanza entre su espalda y yelmo, atravesándole la nuca. Entonces Zephiel levantó la mirada, solo para encontrar más emergidos que los emboscaban. Aún más, y todavía sin haber acabado con todos los que tenían en frente. La única esperanza parecía ser que volvieran los refuerzos alados, aunque no podían sino esperar que estuvieran en camino.
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Re: [Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

Mensaje por Khigu el Vie Ago 25, 2017 10:23 pm

Mientras Khigu seguía rebanando las cabezas de aquellos emergidos que tenían rodeándola, uno tras otro. Si bien era por haberse lanzado sin pensar; pero ella solamente tenía en mente una cosa aparte de darle fin a la existencia de aquellos inmundos seres que no parecían acabar.

- Veamos si realmente tienes los huevos para ser llamado un líder... -murmuró ella, que debido a la distancia que tenía con el monarca y sus hombres, nadie que no fueran aquellos monstruos la escuchó.

Todos ellos estaban luchando al otro lado, y ella estaba luchando sola. Apenas y el hombre en wyvern había atacado a los curanderos, pero empezaban a ser una molestia para ella. Sobretodo cuando los que quedaban por su lado eran espadachines, pues jamás se le dio bien vencerlos completamente sin terminar malherida. Lanzó una roca del suelo al lago que sólo chapoteó, pero le sirvió para que aquellos se distrajeran y tener un momento para mirar atrás a donde aquel antipático hombre se encontraba. Pudo observar cómo un lancero se le iba a acercar por detrás, todos sus soldados estaban aún ocupados luchando también por su parte.

No. Le había ignorado, pero por encima de ello, le había insultado, la había cabreado. ¿Por qué todos los rubios que conocía eran así de insoportables? ¿Y por qué a pesar de esto seguía buscándolos con sus propios ojos?
Pero más importante, ¿por qué ahora se encontraba volviendo cerca de ese grupo?

- Grrrrrrrr.... -Tampoco era como si estuviese huyendo, solamente dirigiría su ataque a esa zona ahora.

Es decir, ¿acaso necesitaba una razón por la cual acabar con los emergidos, viniesen de donde viniesen? No lo creía. Y sin embargo, la tenía.

Ella seguiría siendo fuerte y temeraria, pero sabía bien cuándo era el mejor momento de atacar a una presa. Era una cazadora, al fin y al cabo. Y si podía aprovecharse de terminar con la mayoría primero antes de lanzarse a los retos más desafiantes, lo haría.

Corrió, y con un corte de abajo a arriba, potenciado por el agarre de ambas de sus manos, aniquiló a aquel lancero que en el momento de sentirse siendo desgarrado por la altura de su trasero, soltó su lanza, provocando un ruido metálico al caer justo detrás del rey, salvándole de una estocada por la espalda.

- Su majestaaad~... No es bueno olvidarse de su retaguardia, ¡o pasa lo que pasa! -exclamó con una mezcla de ironía y humor genuino, a la par que miraba con gusto el corte que había realizado a aquel emergido. Tras esbozar una sonrisa atrevida hacia él, volvió a darse la vuelta, dándole la espalda, y viendo que de frente llegaban corriendo hacia ellos, los espadachines que había dejado atrás.

- ¡¡Tch!! -chasqueó los dientes, molesta.
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Re: [Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

Mensaje por Zephiel el Dom Sep 03, 2017 12:52 pm

Se encontraba en una peligrosa encrucijada. Cada paso podía suponer el más grande de los errores, estando atrapados entre los destellos del lago y la más espesa de las oscuridades. Lentamente se vieron rodeados por todas partes, obviando la orilla, que era el único descanso de los ataques emergidos. Solo existía la esperanza de que estuvieran ganando, de que el enemigo se viera reducido más que sus propias fuerzas. Ya aquella salvaje era la menor de las preocupaciones de Zephiel mientras este se hacía paso entre el número de enemigos, derrotando dos o tres más con poderosas estocadas aprovechando que ninguno entonces dirigía su atención específicamente hacia él. O al menos eso creyó que sucedía.

Sus ojos captaron una figura fugaz que se aproximaba tras de él, dos en realidad, para ser exactos. Se giró con rapidez en esa dirección para así guardar sus espaldas, aunque creyó haberse dado cuenta demasiado tarde, por lo que se preparó para recibir aquel ataque a su armadura, o en la espada baja, si era desafortunado, y contraatacar si es que podía. Pero la lanza no lo alcanzó, cosa que lo desconcertó apenas un momento, eso hasta que vio cómo dicha salvaje era quien atacaba a ese emergido, matándolo casi en el acto. La miró con ojos severos, alterado, sobre todo, por que se hubiera aproximado a él. Sostuvo su espada a manera de defensa contra ella, aunque no fue necesario, pues después de balbucear, la mujer de Sacae halló unos oponentes nuevos a los cuales enfrentarse. Zephiel pensó cuál sería su siguiente acción entonces; si aprovechar el momento para alejarse, o luchar contra los mismos emergidos que la perseguían. Zephiel no era quien entonces tenía la ocurrencia de traicionarla cuando se veía atacada, no porque se sintiera agradecido de ninguna forma, sino porque podía ver que cada segundo de vida lo utilizaba para llevar esa batalla a favor de ellos, ayuda que aunque molesta no iba a negar. Sin embargo no tuvo momento para decidir, pues uno de ellos se fijó en él, decidiendo atacarlo.

Su avance fue sorpresivo, y su fuerza aún más. El emergido espadachín parecía ser mucho más poderoso que los peones a los que solía enfrentarse, por lo que al bloquear un corte proveniente de su espalda, el rey retrocedió un paso a causa del impacto. Y volvió a atacarlo, una y otra vez, llevando a Zephiel a orillas del lago. En uno de estos ataques sus espadas chocaron, por lo que debió aguantar la fuerza del otro. El monarca aprovechó de asestarle una patada, aunque el impacto no fue demasiado pues fue capaz de esquivar un poco. Zeohiel se halló desprotegido,y fue entonces que se vio atacado por un corte que, si no hubiera esquivado echándose hacia atrás, habría alcanzado su rostro. Pero rebotó contra su coraza, causando en ella una profunda raspadura. Las botas de Zephiel tocaron en agua, y no tardó mucho en volver a ser embestido por el mismo emergido, seguramente el comandante de esas fuerzas. Zephiel entonces sabía que los emergidos contaban con una organización igual que ellos, y aunque sus líderes cayeran, ellos no se desmoralizaban. Sin embargo todo lo contrario sucedería si el rey de Bern caía frente a sus tropas, razón por la cual lo enfrentaba directamente. El monarca frunció el ceño, preparándose para el siguiente ataque.

El emergido esta vez lo atacó con una estocada apuntada a su cabeza, muy rápida y retrocediendo inmediatamente. Zephiel esquivó hacia un lado, llegando ese golpe a la unión que mantenía su capa sujeta a su armadura. Esta cayó a las aguas del lago, llevándose con ello también sus hombreras. Zephiel se vio por un momento más ligero de armadura, a par que su enemigo. Tocó a él atacar, usando un golpe horizontal llevado de abajo a arriba, cosa que el emergido no pudo esquivar bien, cortando parte de su cadera. Pero aún parecía capaz de luchar, igual que Zephiel.

En el cielo, unas figura se delinearon por sobre la oscuridad. Eran los jinetes wyvern de Bern, por fin llegando a escena. La batalla parecía entonces tomar tintes a favor del ejército del rey, sin embargo la lucha aún era cruenta, siendo que mayor parte de los soldados que bloqueaban el paso hacia el rey por un lado seguían siendo asediados sin tregua, y siendo que más venían del otro, la situación se tornaba más que difícil.
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Re: [Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

Mensaje por Khigu el Mar Sep 05, 2017 9:34 pm

Y allí estaban los monstruos delante de ella. Seguramente ahora se encontrarían rodeados con el resto pero realmente... a ella poco le importaba que algunos de aquellos soldados estuvieran cayendo en combate, no los conocía así que no tenía ningún lazo emocional. Y aunque los conociera, eso les pasaba por ser débiles.
Lo bueno era que a la misma vez también iban quedando menos y menos de esas bestias, así que había que aguantar hasta el final, por eso, tras coger aire expulsó para que le escucharan bien.

- ¿¡A qué estáis esperando!? ¡¡Aprovechad ahora para derrotarlos!! ¡Superáis en número a estos imbéciles! -les gritó- ¿O acaso queréis perder contra mí? -aprovechó para provocar antes de ocuparse del par que tenía enfrente de ella. Si no servía con el rey, tenía que servir con sus hombres, quienes habían parecido mostrar algo más de reacción en sus rostros durante el rato que había estado junto a esos berneses.

Ciertamente le divertía soltar aquellas cosas a los extraños. Y aunque la situación de los países vecinos no fueran de su incumbencia, creía fielmente en que aquellos no muertos tenían que ser exterminados. Si había algo que había comprobado en su tribu, era que había que provocar a a gente para que lo hicieran. Y es que si no luchaban, ¿cómo pretendían seguir viviendo?

Ella siguió peleando, en cuanto derrotó a uno más se quedó mirando cómo el cuerpo putrefacto de este se desvanecía lentamente en la orilla del lago, viendo el agua tan oscura como aquella noche. Definitivamente sí que la tenía; su razón para borrar a los emergidos del mapa...
Bajó la mirada unos segundos a su propio pecho, donde aunque tuviera el chaleco puesto y no se apreciaba a simple vista por ello, ella sabía que aquella cicatriz no se borraría nunca. Después de todo quizás sí había sido un lugar ideal donde tenerlo para recordarlo, cerca del corazón. Aquél año; el año en el que aparecieron los emergidos, el año en el que él jamás regresó... siempre pensó que habían sido imaginaciones suyas, y sin embargo todo cuadraba: No existían las casualidades.
Apretó el agarre a la madera de su arma. No era momento ni lugar para ponerse a pensar sobre aquellas cosas. Mas aquél, era uno de sus motivos para centrarse en ser más fuerte cada vez. Jamás lo olvidaría.

Y tal vez no fue buena idea distraerse por esos segundos, ya que un espadachín justo estaba clavando su arma por la espalda de ella, hiriéndola profundamente pero era solo su costado por suerte. Ella, intentando zafarse de la espada clavada y del emergido, provocó que este se pegara violentamente contra ella, dándole cabezazos y hasta un codazo en un lado de la cabeza, el cual hizo que la diadema de ella se soltara. Cayendo su cuerno ligado, al suelo de la orilla.

Instantáneamente, Khigu dejó de moverse, siendo más golpeada y herida por aquel emergido espadachín. Pero no quitaba su mirada de su cuerno.

Su cuerno.

Le habían quitado el cuerno.

No podía ser, ¿se había vuelto débil? Tan débil como para dejar que le rebanaran una extremidad de su cuerpo, pues para ella eso significaba su cuerno que tan duramente se había ganado años atrás.

- ... -levantó la mirada, fiera, viendo la cabeza de aquél emergido sólo la agarró con sus dos manos.

¿+18?:
Y, con toda su fuerza la llevó hacia una roca del piso, reventándola en el acto.

Ignorando todo lo demás y sin esperar ni un segundo más, corrió hacia los otros emergidos, donde pilló a uno, y lo empujó al suelo con su pierna. Ahí, el intento de defensa de éste fue en vano ante los repetitivos hachazos que la mujer salvaje le proporcionaba en el pecho, aún muerto.

Ante esto, otros dos emergidos más vinieron, otro espadachín y un soldado con hacha. Ella detuvo el ataque de la espada con la palma de su mano, desnuda, recibiendo un corte que bien no le había rebanado los dedos, sí era otra herida grave. Con la otra mano agarrando su propio hacha, desvió el hachazo contrario.

Quizás ella no tenía la mente bien puesta en ese momento, pero aquel último movimiento era uno de los tantos que había aprendido entrenando con Naruga, su amigo.

Si bien su estamina, ganas de luchar sumado a la locura del momento por ver su cuerno en el piso no la iban a detener, era cierto que ya la mujer estaba derrochando sangre por doquier. Ella notaba aquel líquido ardiente recorriendo cada parte de su cuerpo, expulsándolo por las zonas donde más escocía del dolor. Notaba también como ese característico mareo cada vez que perdía sangre, se iba apoderando de sus entrañas.

Sin embargo ella no soltó la espada de aquel emergido, el cual forcejeaba contra ella. Y al ver que era imposible recuperar su arma del agarre incansable de la albina, él junto al otro le dieron un golpe en el estómago, agarrando su cuerpo y lanzándole hacia atrás, sin su hacha.

Esto hizo que ella volviera en sí, finalmente. Había caído sobre alguien, de nuevo cerca de la orilla porque se sentía húmedo.

- Khi... ¡ughhk! -su boca escupió sangre, y al levantar la vista pudo observar que había sido empujada encima del rubio.
( "Cuerno..." )
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Re: [Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

Mensaje por Zephiel el Dom Sep 10, 2017 4:14 am

Sí, parecía ser que sus defensas habían aguantado gran parte del ataque, incluso cuando la habilidad de ambos frentes se encontraba tan a par. Escuchaba los gritos de algunos de sus soldados, una preocupación que no podía ignorar, aunque al menos eran la minoría. Ya cesarían, pues los wyvern por fin habían rodeado la escena, sorprendidos, seguramente, por haber encontrado el combate ya iniciado, pero de todas formas preparados para luchar. Cayeron en picada y atacarona los emergidos en masa, aprovechando que ninguno de ellos podía atacarlos en el aire. Zephiel entonces se encontraba atrapado por aquel guerrero de gran habilidad, viendo entonces cómo un jinete venía en su auxilio.

De pronto escuchó un ruido. Quiso girar y atacar, guiado por su instinto combativo, pero su espada no pudo desprenderse de la guardia que tenía contra el otro comandante, por lo que se vio embestido contra los suelos a costa de su voluntad. Durante la caída, el rey gesticuló una expresión de sorpresa rara vez vista en su rostro, principalmente por creerse vencido gracias a una jugada sucia, que lo había tomado completamente desprevenido, y que lo ponía a merced de la muerte. Fue su propio peso el que más le hizo daño, aunque el dolor no suficiente como para detenerlo y noquearlo, por lo que su primera reacción al colisionar contra el suelo fue empujar hacia un lado y con violencia aquello que lo había tirado de espaldas, para así quitárselo de encima antes de que lo atacara. Fue entonces que su guantelete se vio manchado de espesa y oscura sangre, que no provenía de otra persona que la salvaje que lo rondaba desde haber comenzado el combate, la que había identificado por su melena blanca, lo más distintivo en aquella oscuridad ademås de las luces del lago. Al ver que había sido herida de gravedad -aunque sin poder notar dónde y cómo-, se redujo a mirarla seriamente, con notorio sarcasmo en su rostro, e includo sonteniendo una sonrisa de burla. Le sentaba bien que hubiera sido atacada y agonizara cuando el combate llegaba a su fin, para no tener que lidiar con su existencia una vez tuvieran que volver a la base en las barracas. Pero era cierto que la batalla seguía finalizar debidamentd, pues ahora era el turno de los jinetes de wyvern de prestar sus armas y eliminar por fin a la amenaza que los atacaba. Los jinetes llevaban linternas sujetas a los cuellos de sus animales para poder ver a los enemigos incluso en la noche más oscura, cosa útil para por fin darse cuenta de que la victoria estaba cerca, y que por fin podrían liberar aquella fuente de agua y seguir sustentándose de la misma el tiempo que la necesitaran. Por fin fue que el enemigo que atacaba al rey fue eliminado, siendo atravesado por una lanza desde la espina hasta el corazón, acabando con su existencia.

Zephiel apoyó una mano en el suelo para impulsarse hacia arriba, haciendo uso de toda su fuerza para levantar su pesada armadura de los suelos. Su aspecto era aún más miserable que antes, viéndose cubierto de sangre y tierra por igual en todo su rostro y resto del cuerpo. Una vez logró estabilizarse, su primera acción fue vigilar que aquella sacae no volviera a levantarse, todo esto mientras sus hombres se reunían a su alrededor, aliviados de haber obtenido una victoria que en un principio parecía imposible. Debían de constatar heridas y bajas, y comprobar además que efectivamente todos los emergifos hubieran muerto. Aquello les tomaría tiempo, aunque podían confiar en abandonar aquel lago sin qur volviera a preligrar durante un tiempo.
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Re: [Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

Mensaje por Khigu el Sáb Sep 16, 2017 5:02 pm

Nada más haber recuperado la consciencia, ver aquella expresión en la cara del rubio sólo le llenaba de rabia. Pero por más que quería moverse, hacer lo que sea, su cuerpo no reaccionaba. Aún la poca sangre en sus venas se estaba reacomodando tras la agitación de la caída.

Ella no era nadie sin su cuerno, odiaba admitirlo, y odiaba el sentimiento de ser la perdedora en aquellos momentos.

Tosiendo sangre un par de veces más notó la tenue luz que iluminaba un poco más el lugar. Pero no fue hasta después de que aquel hombre se levantara que por fin pudo moverse. Entonces se arrastró por aquella orilla, con ayuda de un brazo, dejando un rastro de sangre que se diluía con el agua del lago.

Hasta que no se desplazó hasta donde había caído su cuerno no se detuvo. Y lo agarró, por fin lo tenía, de nuevo. Mientras escuchaba el murmullo de una presunta victoria de fondo, hizo un esfuerzo en levantarse. Lo cual, provocó que sus heridas se abrieran más por la presión muscular. A duras penas pero consiguió mantenerse en pie, así que era digna de volver a tener su preciado cuerno. Torpemente se ató de nuevo la diadema a su cabeza, había quedado algo descolocada y su pelo mojado se había quedado más revuelto, pero no le importaba eso.

Mientras elevó la mirada, respiraba agitadamente y junto con el dolor y el mareo era insoportable, no sentía físicamente que pudiera aguantar mucho más. Pero no quería morir allí, aún tenía mucho que hacer. Su cabezonería le impediría rendirse aún, así que comenzó dando unos pasos, acercándose desde un lado al monarca y fue entonces que lo agarró del cuello de su pechera, jalando bruscamente hacia ella para que se girara y acercar su cara a la de él. Lo miró con genuina rabia.

- Zephiel... huh. -consiguió pronunciar correctamente, aunque con la voz raspada por el dolor. Se aseguraría de no volver a olvidar su nombre nunca. Le interesaba, era más fuerte que ella. Aunque a la vez le odiaba, pero tenía que admitir además que poseía unos rasgos que a Khigu se le hacían atractivos en un hombre; fuerte, maduro. - ... qué pena, realmente eres... -pausó unos segundos- malei...
( "guapo..." )

Pero no quitaba el hecho de cómo la había tratado, sino encima de aquellas cosas que le había dicho. De eso tampoco se olvidaría jamás. Apretó el puño de la otra mano que aún mantenía bajada. - Olvídalo, retiro lo dicho... -entonces, le escupió encima, saliendo más sangre que saliva.

Con aquella distracción, aprovechó y rápidamente estampó aquel puño libre contra la cara del rubio. - ¡HAHA! ¡Por lo... de antes! ¡Qui...zás esto te de más motivos para seguir llamándome salvaj...! ¡¡Cough!!

Y sin embargo, no pudo continuar, ya que eso fue lo último que hizo conscientemente, antes de volver a caer desmayada al piso, por la gran cantidad de sangre que había perdido y el sobreesfuerzo.

Sin duda, la vitalidad de la mujer estaba en un momento crítico.
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Re: [Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

Mensaje por Eliwood el Jue Sep 21, 2017 12:41 am

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Zephiel ha gastado un uso de su espada de bronce.
Khigu ha gastado un uso de su hacha de bronce.

Ambos obtienen +2 EXP.

Gracias al aumento de experiencia, Khigu obtiene un nuevo skill de la rama Fighter:

Ira - Skill que causa que, cuando el luchador se encuentra gravemente herido (50% de su HP o menos en modo mapa), sus capacidades se vean aumentadas por un aumento súbito de adrenalina, que potencia sus ataques al punto en que estos causan el doble de daño.

¡Felicitaciones!

Se procede a su tirada gratuita del dado Suerte, cuyo resultado será la recompensa de ambos.
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Re: [Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

Mensaje por Narrador el Jue Sep 21, 2017 12:41 am

El miembro 'Eliwood' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


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Re: [Campaña de liberación] Beber de la sangre [Priv. Khigu]

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