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[Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

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[Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Marc el Jue Mar 23, 2017 6:44 pm

Estirandose en el suave colchón, Marc soltó un suspiro mientras una sonrisa relajada surcaba su rostro. La habitación se encontraba vacía y en silencio, salvo por los crujidos que venían de las pequeñas urnas de barro con los pocos especímenes que había capturado por el camino. Ya para él, ese nivel de ruido era equivalente a un silencio de ultratumba.

Rodó por la cama en toda su extensión, disfrutando el poco habitual tiempo de distensión. Su hermana había salido con el príncipe Xander a asuntos, intuía, demasiado violentos y físicos para su gusto. No que despreciara la violencia, pero la violencia era en su vida algo que le pasaba a otro, en general, por ordenes suyas.

...Si quien recibía los actos de violencia estaba maniatado ya era otra cuestión, que aunque entraba en su jurisdicción y prospecto de trabajo, requería circunstancias más peculiares que el contar con una persona privada de su movilidad. Circunstancias religiosas, principalmente, o científicas en casos más personales. Pero era ya divagar en aspectos poco importantes y demasiado minuciosos hasta para él.

Tras una eternidad de descanso, cuanto mucho unos minutos a estándares de medición normal, se incorporó al fin de su cama y se acomodó sus ropajes de la mejor manera posible. El espejo en el cuarto de invitados en el frió y subterráneo castillo le devolvió aquel rostro familiar que veía con placer día a día en su hermana. Claro, el de ella portaba un significado aun mayor que aquel en el espejo, pero mínimamente debía mantener un cierto porte e imagen por la simple relación que ambos cuerpos tenían. No podía dejarla mal parada, aun si fuera indirectamente, y mucho menos en la base del único gran aliado con el que su fe contaba.

La gloria de Plegia, el Eterno y de su hermana estaban todas en juego unidas muy de cerca una de otras. Por no decir que la gloria de una parte era directamente equivalente al de la otra... Pero nuevamente, divagaciones eternas que nunca terminaría si seguía aquella linea de pensamiento.

Una vez listo, preparó el papel y tinta que Xander había ordenado les proveyeran  (no malgastaría recursos de viaje cuando le eran ofrecidos sin costo alguno) y tocó la pequeña campana de servicio para invocar a un sirviente a sus aposentos. No estaba acostumbrado a aquel protocolo, solía en Plegia no necesitar una campana cuando estaba en servicio y era adepto a la filosofía de "hagalo usted mismo" en sus escasos ratos libres... pero había una verdad mayor afectando su accionar en aquellas circunstancias: el castillo era un laberinto en si mismo, y tenía muchas paradas en el día como para andarse perdiendo por allí (ya para eso harían una excursión nocturna con su hermana en cuanto sus obligaciones se lo permitieran).

¿Las paradas que tenía en mente? Pues claro... ¡Libros! Religión, guerra, e incluso sobre el mundo animal de Nohr con la esperanza de obtener datos concretos de donde encontrar más especímenes para su colección ¡No había empacado jarrones de más por nada!

El príncipe Xander les había prometido acceso a su biblioteca personal, y estaba la capilla personal de la familia real con sus bibliotecas de teología, y pequeños caches de libros varios que podría inspeccionar con tranquilidad aprovechando su soledad de aquel día... ¡Era perfecto!

Sentado en borde de la cama, sus piernas se balanceaban casi por vida propia de la emoción, en espera a que su llamada fuera atendida ¡Qué emoción!
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Elise Nohr el Lun Abr 24, 2017 2:09 pm

“Y la topografía arisca y seca del terreno hace dificultoso los cultivos. A pesar de que normalmente las zonas volcánicas suelen ser zonas fecundas para los pastos, la ausencia de lluvias y la pocos momentos de Sol hacen de las tierras de Nohr en su mayoría estériles y ZZZzzzzz…”

Aburrida. Muy aburrida. Muy muy aburrida. Elise se encontraba en la biblioteca del castillo, leyendo uno de esos pesados y complejos libros, éste de geografía natural del reino, que según decía tenía que aprender para ser una princesa modelo. La princesa no lo entendía ¿de qué servía conocer todo ese conjunto de datos tan sosos y obtusos? ¡Para nada! ¡Seguro que para nada! Era todo aquello una gigantesca y colosal pérdida de tiempo. Tiempo que podría estar dedicando en ocupaciones mucho más importantes y satisfactorias como jugar con sus hermanos.

Pero no, sus hermanos estaban ocupados, y los mentores que habían puesto a cargo de Elise no dejaban tregua a la princesa. Ahí estaba, sentada en una mesa con un enorme libro casi de su mismo tamaño, leyendo aburrida bajo la atenta mirada de uno de sus mentores, dentro de la sala que se utilizaba como biblioteca personal de su hermano mayor Xander. La pobre princesa debía hacer esfuerzos titánicos para que no se le bajaran los ojitos y acabase durmiéndose con la cabeza apoyada encima del grueso volumen. Ya había pasado tres veces en aquel día, y había sido reñida ambas veces con cierta dureza al ser descubierta. Para la pobre Elise aquello era una tortura. Los libros habían sido creados para torturarla. Si alguna vez llegaba a gobernar, ordenaría que se quemaran todos los libros, o que se vendieran y con el dinero comprar chuches para todos.

-¿Cómo? ¿Qué me llama el consejero real? Está bien, voy para allá.-Elise levantó la cabeza y vio como su mentor hablaba con un criado, seguramente enviado allí para trasmitirle un mensaje. El mentor se dio enseguida la vuelta y se dirigió hacia ella.-Vos quedaros aquí estudiando, princesa. A mi regreso, os haré un rápido examen para asegurarme que os habéis empleado a fondo y que habéis leído todo con dedicación.-y dicho eso, se dirigió con el soldado fuera de la sala.

¿Examen? ¡Noooo! Si algo odiaba más que estudiar es que la examinasen de algo que hubiese estudiado. Elise temía y odiaba los exámenes por igual. No, no podía quedarse ahí. Debía escapar. Sabía que la regañarían si lo hacía. La castigarían. Posiblemente harían algo horrible como dejarla encerrada en su cuarto sin salir un día entero, o dejarla una semana sin postre. Cosas terribles que hacía que su cuerpo temblase. Pero no importaba eso ahora. Cualquier cosa era mejor que un examen sorpresa. No lo dudó un instante. Se levantó en cuanto se aseguró que su mentor había abandonado la sala y salió corriendo en dirección opuesta.

Claro, ¿a dónde podía escapar? Elise sabía que en cuanto el mentor volviese y descubriera que no estaba, daría la voz de alarma y todo el castillo empezaría a buscarla. No era la primera vez que se fugaba, a veces fuera incluso del propio castillo, y por tanto la guardia estaba más alerta que nunca ante cualquier intento de pasar desapercibida de la princesa nohria. No, Elise no tenía intención de escapar esta vez del castillo. No quería ver mundo ni sentirse libre como las otras veces. Sólo quería salvarse del examen. Sólo tenía que permanecer escondida en algún sitio hasta que se hiciese de noche y llegase la hora de la cena, y no hubiese por tanto tiempo para examen alguno.

Fue entonces cuando una criada pasó a su lado. Llevaba un cesto de ropa de criadas recién lavada y secada, trajes de sirvientas oficiales del castillo Krakemburg. Elise tuvo una idea maravillosa.

-¡Hola, perdona! ¡Je je!-Elise no podía disimular una risa tonta cada vez que iba a hacer alguna trastada.-Verás, me ha dicho mi hermano Leon que necesita de una criada para una tarea urgente ¿podrías ir? Será sólo un segundo.
-Vuestro hermano… ¿El príncipe Leon?-la criada se sonrojó un poco. Parecía ser que su hermano atraía bastante a las criadas mujeres, por alguna razón que Elise no terminaba de entender.-Encantada lo haría, pero debo llevar este cesto hasta las cocinas para las sirvientas y…
-¡Sólo será un segundo, créeme! Y estoy segura que mi hermano te lo agradecerá de todo corazón, je je.-Elise no estaba acostumbrada a mentir de esa manera, y se le notaba a la legua, pero la criada, cegada por sus juveniles sentimientos por el príncipe nohrio, no notaba el engaño.-Mira, yo me quedo aquí guardando el cesto, así te das más prisa. Corre no vaya a ser que otra se te adelante…
-¡Eso jamás! Gracias por vuestro aviso, princesa. Con vuestro permiso.-Y prácticamente dejando caer al suelo el cesto, marchó la criada corriendo en dirección a los aposentos del príncipe Leon.

En cierto modo, Elise se sentía mal por la mujer. Pero más mal se sentía por tener que hacer un examen, por lo que rápidamente se tragó la culpa y empezó a buscar entre aquel cesto un traje que fuera de su talla y le sirviera. Afortunadamente, el castillo contrataba sirvientas desde bien jóvenes y por tanto había más de uno que servía para la princesa. Elise se escondió detrás de una enorme cortina, y lo más rápido que pudo, logró colocarse todas y cada una de las prendas. Se miró rápidamente en el reflejo del cristal de la ventana y pudo ver con orgullo que lo que veía era la imagen de toda una sirvienta ¡El disfraz era perfecto!

O lo sería si no fuera porque en ese castillo todo el mundo la conocía. Y por muy vestida de sirvienta que fuera, todos sabrían que en realidad era la princesa. Por tanto, sólo quedaba otra solución: ir a algún lugar del castillo en donde no la reconocieran. Sin embargo, sólo existía en la mente de Elise un lugar así, las alcobas de los invitados.

Al castillo Krakenburg venía gente de distintos reinos en misiones diplomáticas que la princesa desconocía por lo complejas que son. A algunos pocos los llegaba a conocer, en cuanto que participaban en eventos oficiales dentro del castillo en los que la princesa debía de estar presente. Pero cuando eso no sucedía, la mayoría de las veces la guardia y los criados exigían a la princesa que se mantuviese alejada para “no molestar” a esas personas invitadas. Por lo que esa mayoría de las veces, esa gente no llegaba a conocer a la princesa.

Esa gente, si la viera ahora, pensarían que era una criada normal y corriente.

Elise sabía que había gente así ese día. No sabía quiénes eran, pero había oído hablar a un par de criados de que su hermano Xander tenía intención de reunirse con una pareja de hermanos de ¿Plegia era? Da igual, el caso es que ellos no sabían quién era Elise, y por tanto, podía funcionar el truco, como funcionaba el truco con la gente de Wildmire cuando iba disfrazada de florista por sus calles.

Elise metió su ropa de princesa dentro del cesto y lo dejó apartado y abandonado a un lado del pasillo. Lo que siguió fueron auténticos movimientos furtivos, avanzando de un lugar a otro de la sala sin ser vista, ya que si un guardia la veía con ese disfraz, no sólo la regañaría por escapar de sus lecciones, sino que también le exigiría explicaciones de cómo iba vestida. Afortunadamente, las habitaciones para los invitados no estaban lejos, sólo un par de pasillos, y no se encontró con ningún soldado que pusiese en peligro todo aquel plan.

La idea era sencilla. Entraría en la alcoba inventándose alguna excusa y trataría de permanecer allí el mayor tiempo posible en compañía de ese invitado. Con suerte, el invitado o invitada era alguien agradable y divertido, con el que poder jugar todo el rato hasta que se hiciera la noche. A lo mejor odiaba también los libros ¡Eso sería fantástico!

Cuando llegó a la puerta de una de las habitaciones, escuchó el sonido de una campana. Elise sabía lo que significaba, ella misma tenía una en su habitación, aunque le habían dicho que sólo debía usarlo para emergencias, tras abusar de la misma para llamar a criadas con las que jugar. El caso es que aquel sonido era un regalo de Anankos ¡No tendría que inventarse una excusa! Sólo tenía que acudir fingiendo que lo hacía para responder a la llamada, y a partir de ahí, ganar todo el tiempo que pudiese. Menos mal que no había nadie cerca que escuchase también la campana, seguramente quien estaba al cargo se habría ausentado para ir al servicio o alguna otra razón. A Elise también le pasaba cuando la usaba, esos cacharros no eran del todo fiables a la hora de conseguir una respuesta.

-¿Se puede?-dijo la princesa golpeando la puerta con sus nudillos, tal y como lo había visto hacer a decenas de sirvientas en el castillo.

Elise esperó la respuesta y cuando la obtuvo, tomo aire y cogiendo la puerta del manillar, la abrió y entró cerrándola dentro de sí con total rapidez.

-Esto… ¿Puedo ayudarle… en algo, señor? Je je.-dijo un tanto titubeante y riendo un poco al final, intentando fingir ser una criada profesional sin demasiado éxito por su parte.
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Marc el Miér Jun 28, 2017 9:13 am

-Adelante- respondió inmediatamente cuando la puerta fue llamada, sintiendose un poco raro en la situación. Nuevamente, si estuviera en Plegia sus subordinados entrarían sin más si fue solicitada su presencia, le era molesto el seguir protocolos extra innecesarios cuando estaba en cumplimiento del deber. Y siempre estaba en cumplimiento del debe en Plegia, de una forma u otra.

Una joven sirvienta de cabellera rubia hizo acto de presencia, e instantaneamente aquella sensación de haberla visto antes resonó en su cabeza. Se jactaba de una buena memoria, cualidad que desde temprana edad se había esforzado en desarrollar y mejorar dado las circunstancias peculiares de su hermana... Pero aun para él, distinguir en uniforme una persona de las otras tantas era una tarea casi imposible.

Posiblemente le había visto en el servicio de cena o circulando por los pasillos tras su llegada. Por su linea trabajo intuía estaba acostumbrada a ser una figura carente de individualidad en el montón por lo que se encogió de hombros, ignoró aquela sensación  y fue directo a sus necesidades.

-Ando necesitando guía por el castillo. El príncipe Xander me ha dado permiso de acceso a su biblioteca personal y me gustaría hacer uso de dicho ofrecimiento- explicó sin más en tono casual, procediendo a levantarse dispuesto a comenzar el trayecto. El tiempo siempre apremiaba y ya había perdido mucho en haraganería pura aquel día.

La joven edad aparente de la muchacha le generaba cierta preocupación, aumentada por aquella risa al final que intuía debía de ser nerviosa. No encontraba nada que pudiera ser gracioso en su apariencia, se había asegurado de eso, por lo que inexperiencia y nerviosismo era lo único que venía a su mente como una explicación lógica: debía de ser de sus primeras asignaciones si aún no portaba aquel aire profesional que despedían la mayoría del personal del castillo.

Confiaba de todas formas que si fue asignada a tratos con una figura extranjera, aun si era una más baja que su hermana, estaría a la altura de las circunstancias.

-En marcha- enunció con una sonrisa que no podía contener la emoción de un día de estudio intenso, con los papeles, pluma y tinta fuertemente aferrados en sus manos.

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sientete libre de romper como desees los sueños e ilusiones de marc(?)
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Elise Nohr el Mar Jul 18, 2017 6:06 pm

El plan era sencillo. Sencillo incluso para alguien tan inocente como Elise. Consistía en ganar tiempo. Debía no sólo actuar como una simple criada del castillo, sino que debía lograr también que la persona invitada la dejase estar escondida ahí un rato, al menos hasta la hora de la cena, donde sería ya imposible obligarla a hacer ningún examen. Todo el castillo estaría buscándola, pero nadie se atrevería a molestar entrando en la habitación de un invitado. Si se quedaba ahí, estaría a salvo. Todo dependía de la persona que estuviera al otro lado de la puerta.

Cuando entró, Elise se llevó una gran sorpresa al ver al invitado ¡Era tan joven! Era mayor que ella, eso estaba claro, pero era muy joven para la clase de gente que solía venir invitada al castillo, o al menos así lo aparentaba. Pelo moreno, ojos rosáceos, parecía no ser un mal tipo. Aunque para Elise, nadie parecía ser un mal tipo.

¡Eso eran buenas noticias! Alguien joven podría ser alguien interesado en jugar, alguien divertido, alguien con el que poder pasar la tarde entretenida y que no tendría molestia alguna en permitir que Elise estuviese allí escondida a salvo de los demás. Elise se permitió sonreír alegremente… hasta que el susodicho joven le dio las órdenes por las que supuestamente la había llamado.

No. Oh no. No, no y no. Eso no era ganar tiempo. Eso era JUSTO LO CONTRARIO a ganar tiempo. Eso eran malas noticias, muy malas noticias.

Elise se había disfrazado de sirvienta y había entrado en esa alcoba para huir de la biblioteca, sólo para que el invitado en cuestión le pidiese ir a la biblioteca ¡¿Y para qué quería ir a la biblioteca?! ¡Ahí sólo hay libros aburridos! ¡Aburridos, incomprensibles, serios y muy aburridos! ¡Nadie en su sano juicio iría voluntariamente allí!

-¿Quiere ir… a la biblioteca…?-preguntó con incredulidad Elise. Se frotó los ojos, casi como para comprobar si estaba teniendo una pesadilla.-¡No podemos ir a la biblioteca! ¡No podemos! No podemos porque… ¡No podemos!

Tenía que pensar en una excusa. Rápido. La que fuese. La primera que se le pasase por la cabeza. Lástima que para ese tipo de cosas, Elise no fuese precisamente la más indicada. Sin embargo, la inspiración llegó a la joven princesa cuando ésta puso sus ojos en la cama del joven invitado.

-No podemos ir a la biblioteca… porque… porque ¡hay una plaga! ¡Sí, una plaga! ¡Una plaga de chinches! Está toda infestada de chinches.-Elise no sabía lo que era una chinche. Sólo sabía de ellas por las veces que una antigua criada suya la había amenazado cuando era una niña (más) pequeña para obligarla a dormir, alertando que si no se acostaba pronto, la comerían las chinches. Pero al ver la cama de invitados, fue lo único que se le ocurrió por relación directa. Elise decidió ir tirando.-¡Las chinches de Nohr son terribles! Se te suben al pelo, se te meten por las orejas y por la nariz, te llegan al cerebro y te comen por dentro ¡Son muy malas!-Esa criada podía ser muy gráfica en ocasiones a la hora de asustar a pobre princesita. Elise recordaba que en aquellos días, pasó noches en vela temiendo que llegaran las chinches a devorarla. Ni que decir que la criada en cuestión fue despedida.-En estos momentos están fumigando la biblioteca para acabar con las chinches. Es más ¡Están limpiando todo el castillo! No es bueno salir ahora de la habitación ¡Es mejor esperar! ¡Unas pocas horas será suficiente! No quiero que se ponga malito…

Elise respiró rápida y entrecortadamente entre frase y frase. La improvisación no era lo suyo, y no tenía idea alguna de saber hasta qué punto su mentira habría logrado engañar al joven invitado. Se obligó a calmarse un poco y trató de dirigir al hombre de ojos rosáceos la mejor de sus sonrisas.

-Pero aunque no podamos salir ¡podemos hacer muchas cosas! Podemos jugar a lo que quiera, será divertido ¡Vamos a jugar! Como señor invitado, puede elegir a qué quiere jugar.-comentó Elise, recordando al final que debía seguir el rol de sirvienta, aunque eso no le quitase las ganas de jugar. Entonces recordó algo importante.-¡Uy! No me he presentado ¡Me llamo Eli… Elaya! ¡Sí, Elaya! ¡Y seré su sirvienta asignada por toda la tarde! ¡Un placer conocerle, señor!-e hizo una reverencia, como había visto hacer cientos a las criadas del castillo.
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Marc el Dom Ago 06, 2017 7:27 pm

La sonrisa se borró de su cara en cuanto oyó que ir a la biblioteca no se podía ¡¿Pero como?! El príncipe Xander le había otorgado acceso, permiso total para zambullirse en todo libro que encontrase allí. Quizás la joven no había entendido que tenía ordenes de ser llevado a donde quisiese y...

Al ahondar la sirvienta en su explicación, su expresión de decepción rápidamente fue cambiando más y más en una total y completamente fascinada, maravillada. Cada palabra abría más y más sus ojos, cada sílaba hacía ensancharse su sonrisa milímetro a milímetro.

¡Chinches! ¡Come cerebros! Era era...

-¡Maravilloso!- enunció sin pensar, totalmente emocionado ante el conocimiento de la existencia de un insecto de tales características. Había escuchado de ciertas hormigas que devoraban carne cual bestias salvajes y contaba en su colección personal con escarabajos que podían limpiar restos y dejar huesos blancos y pulcros pero...

¿Chinches? ¿De ese estilo? ¡Su interés científico se encontraba extremadamente estimulado ante esa idea!

...Pero todo cambió cuando le informó de que estaban siendo exterminados.

-¡No!- gritó, tomandola de los hombros con fuerza y sacudiendola sin pensarlo -¡No pueden matarlas! ¡Son milagros de la naturaleza! Son son... ¡Sirvientes del eterno como nosotros! ¡Tan importantes como tu y yo! ¡Más que tu de seguro!- la desesperación y preocupación por esas pequeñas bendiciones oscuras con múltiples patitas era clara en su voz.

Sus prioridades habían cambiado... ¡Debía salvarlas!

Corrió a tomar cuantos de los jarrones de barro que había traído cupieran en sus manos. -Nada de juegos, Elaya. Ya mismo debemos ir a la biblioteca ¡Toma cuantos jarrones puedas y dirige la marcha!-
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Elise Nohr el Sáb Ago 19, 2017 7:31 pm

La reacción no fue la esperada ¡Oh, no! ¡Nada que ver con nada que Elise se pudiera imaginar!

Elise se imaginaba que el invitado se horrorizaría ante la descripción de las chinches comecerebros nohrios y entonces aceptaría mantenerse lo más alejado posible de la biblioteca. También se imaginaba la posibilidad de que el joven acabara descubriendo el nada sutil engaño de la princesa y le exigiera explicaciones. Pero lo que no se imaginaba, ni se le pasaba lo más mínimo por la cabeza, es que el joven ¡quisiera ver las chinces!

Y no sólo es quisiera verlas. Es que de alguna forma, le entusiasmaban. Podía verlo en los ojos, eran los mismos ojos que se le ponían a la princesa cuando escuchaba que habría doble ración de postre para cenar o que podía pasar la tarde entera jugando con sus hermanos. Era entusiasmo y felicidad ¡Entusiasmo por un atajo de bichos asquerosos! ¡¿Cómo era eso posible?! ¡¿Estaba ese joven mal de la cabeza?! ¡¿A qué clase de loco había acudido para buscar asilo?!

Pero eso no era lo peor. Lo peor es que cuando Elise le contó que las estaban fumigando, el tipo se desesperó, gritando a los cuatro vientos que había que salvar a esas criaturas. Incluso se atrevió a comparar a las chinches con ambos, llegando a decir que las vidas de esos insectos que la princesa se había inventado valían más que ella misma.

-¿Cómo… cómo puedes decir… algo tan horrible?-lágrimas empezaron a asomarse por los ojos de la princesa disfrazada. No eran lágrimas de cocodrilo, es que realmente estaba dolida, porque nadie se había atrevido nunca jamás a compararla con una chinche. Aquello era peor que un insulto, peor que una ofensa. Aquello era una atrocidad.-¡BUAAAA! ¡No soy una chinche! ¡No valgo menos que una chinche! ¡Eres malo por compararme con una chinche! ¡BUAAAA!

El tipo le había ordenado que cogiera un grupo de jarrones de barro, seguramente para meter las chinches dentro. Pero Elise no obedeció. En vez de eso, se sentó en el suelo, llorando con la cabeza metida entre las piernas.

-¡¿Es que nunca… te han enseñado… a tratar… a una señorita?! ¡¡BUAAAA!! ¡Malo, feo, tonto! ¡¡BUAAA!!-insultó la princesa mientras seguía llorando. Ya no importaba mantener el disfraz o esconderse. Aquel invitado le había hecho verdadero daño con sus crueles palabras, y eso era algo que el tierno y frágil corazoncito de Elise no podía soportar.-¡¿Quieres… ir a por… tus tontas chinches?! ¡Vete! ¡Mira lo que me importa! ¡Malo! Pero no esperes… que te lleve… a la biblioteca… ¡Piérdete buscándolas y que te quedes sin cenar! ¡BUAAAA!

Elise trató de buscar algún pañuelo donde sonarse la carita, pero el traje de Maid no llevaba ninguno entre sus bolsillo, lo cual la entristeció todavía más. Se sentía hundida tras haber recibido un golpe a la moral tan fuerte. Ella, a la que todo el mundo le decía lo adorable y tierna que ella, jamás se hubiera pensado que se encontraría a alguien capaz de decirle cosas tan feas.

Ya se había olvidado por completo del motivo por el que había ido hasta ahí. Se había olvidado del motivo por el cual iba vestida de esa forma, en vez de llevar los distinguidos trajes propios de la familia real nohria. Incluso se había olvidado que le había mentido al joven y que realmente no había chinches en el castillo. Sólo sentía tristeza en su corazón. Y haría falta una buena y contundente disculpa por parte de aquel joven, si quería hacer que la princesa volviera sobre sí misma y recuperase su espíritu más pronto que tarde.
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Marc el Dom Oct 01, 2017 3:35 pm

Su expresión de preocupación pasó a sorpresa y... resignación, al ver la reacción de la muchacha a sus palabras. Lo entendía, la mayoría no sabía apreciar el valor e importancia de los insectos pero...  Esa situación ya era ridícula.

¿Una sirvienta demostrando tan poco profesional comportamiento? ¿En el castillo de Nohr? ¿Con un invitado político religioso de relativa importancia?

Lamentable, muy lamentable, aun con esclavos y acólitos de bajo nivel en Plegia no ocurrían cosas así. Comprendía que buscaban en cierta forma una política un tanto más laxa en Nohr, pero su servidumbre siempre deslumbraba en presentación y actitud a su parecer ¡Una actitud así con su hermana hubiera ameritado la horca para quien lo hiciera! ¡No había excusa de inexperiencia que hubiera valido!

Estaba de suerte la muchacha que fuera con él y que el manejo de personal estuviera entre sus habilidades más entrenadas. Para nada un talento nato en su persona, no era alguien sorprendente como un verdadero elegido de Grima, pero era algo que con los años había perfeccionado.

Sonrió, con calma y dulzura y se arrodilló junto a la muchacha, dejando a un lado con cuidado los jarrones y tomándole de una mano con delicadeza. -Jamás diría a una servidora del eterno tal cosa, Elaya- sacó con su otra mano un pañuelo de entre sus ropas y le enjugó una lagrima -Pero debes recordar que todos estamos envueltos con sus alas: tu, yo, incluso los insectos y todo ser pequeño de toda forma y color. Todos tenemos un propósito para con él y... ¿No crees que es triste que servidores del gran dragón perezcan sin cumplir su cometido?- su rostro se compungió en una expresión de sincero dolor: pese a la búsqueda de una reacción con sus palabras, el dolor al saber que raros especímenes se podrían estar perdiendo era real.

-Al menos a mi me entristece. Y necesito tu ayuda, Elaya, para salvarles, no puedo hacerlo sin tí. Te necesito- puso su otra mano por sobre la de la chica y dejó que sus ojos brillosos se clavaran en los ajenos.
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Elise Nohr el Mar Oct 24, 2017 6:14 pm

Corazón hecho trizas. Lágrimas saliendo a borbotones. Gritos de lamento y rabia de una mujercita sentada en el suelo y la cabeza apoyada en sus rodillas. Mente en blanco por el dolor ¿Qué hacía allí? ¿Por qué estaba disfrazada de sirvienta? ¿Quién era el hombre que tenía delante? Nada de eso importaba. Había sido insultada, humillada, vilipendiada. Su inocente y dulce mente no podía procesar aquello y le hacía imposible pensar.

El joven extranjero pareció resignarse ante la reacción totalmente infantil de la “sirvienta” y se acercó a ella con palabras suaves para intentar detener los llantos de ésta. Elise pudo sentir como el joven invitado la tomaba delicadamente de la mano y la acercaba suavemente un pañuelo para limpiarle la cara de las lágrimas que corrían por su rostro. La princesa no respondió con palabras, pero le cogió el pañuelo y se sonó la nariz con él sin todavía parar de llorar.

Aun así, ya se encontraba un poco mejor. Aquel gesto era ya más propio del trato al que estaba acostumbrada. Escuchó al hombre hablar y al principio no entendió nada de lo que decía. No fue hasta que mencionó al gran Dragón que se imaginó que hacía referencia a Anankos, la deidad nohria. Lo cierto, aunque era joven, el tono de voz y las palabras del extranjero le recordaban a los sermones y discursos de los sacerdotes de la iglesia de Anankos, a los que estaba obligada a escuchar en ceremonias importantes de obligatoria asistencia… como el funeral de su propia madre.

-¿Es… es usted… sacerdote, señor?-preguntó Elise un tanto más calmada, limpiándose las lágrimas con la manga derecha de su traje de sirvienta. Obviamente no podía utilizar el pañuelo, a menos que quisiera que su cara se llenase de feos mocos.

Sintió que el joven le cogía de las manos y Elise se aprovechó para levantarse despacio, respirando hondo y recuperando el control, mientras éste le seguía hablando ¿Elaya? ¿Quién es esa Elaya? Oh, espera… Pronto empezó a recordar Elise dónde estaba, qué estaba haciendo en esa habitación, por qué estaba vestida así y quién era el que tenía delante.

Y recordó que tenía un buen problema.

El joven seguía empeñado en ir a la biblioteca. Seguía empeñando en salvar a las chinches. Seguía empeñado en que la “sirvienta” le guiase para poder salvarlas.

¿Y ahora qué excusa se inventaba? ¿Qué disparate podía ocurrírsele ahora que pudiera evitar que aquel hombre le arrastrase a la biblioteca, donde sería descubierta y castigada por escaquearse de aquel examen sorpresa? ¡Piensa, Elise, piensa! ¡Tienes que decir algo! ¡Por muy tonto que suene! ¡Lo que sea!

-¡SON CHINCHES DE NAGA!-exclamó gritando a pleno pulmón, si había alguien a veinte metros a la redonda, la habían escuchado fijo.-Son chinches malas, enviadas por Naga. Por eso las matamos. Las envía la dragona fea y mala de Naga para hacernos daño, por querer y servir a Anankos ¡Naga mala!

Fue lo único que se le ocurrió. Al recordar las chinches y los cuentos de miedo que le contaron de niña, también recordó los cuentos y las historias que le contaron sobre Naga para asustarla y que odiara a ese culto. Y decidió mezclar ambas cosas, por muy poco sentido que aquello tuviera. Pero si el joven extranjero se había tragado lo de las chinches, y por lo que preveía, era adepto de Anankos, posiblemente se pusiera de su lado si entendía que las chinches eran de su archinémesis dragotina. Era una auténtica estupidez, pero era la única estupidez que Elise podía pensar en aquel momento.

-Los Siervos de Naga nos odian porque son muy tontos y ella es muy muy mala. Quieren capturarnos y hacernos pupita y muchas cosas horribles. Pero el castillo muy seguro. Ellos no pueden entrar y hacernos daño. Por eso usan chinches. Las chinches se cuelan por las grietas del castillo y nos atacan. Están controladas por Naga y buscan hacer daño a todo el que ama a Anankos como nosotros ¡Son chinches infieles! ¡Contrarias a Anankos! ¡Él quiere que acabemos con ellas!-la mentira era pésima, pero había que reconocer que algo de imaginación tenía la princesa para continuar con la historia.-Fuera de la habitación no se está aún seguro. Pero en unas horas podremos salir. Entonces te enseñaré los restos de esas chinches malas y me darás las gracias por no haberte dejado ir a la biblioteca y me pedirás perdón por hacerme llorar ¡Mientras tanto podemos jugar! ¡Será divertido!

La princesa ya no lloraba. Tenía los ojos rojos, la nariz algo taponada y la voz un poco ronca, pero su estado de ánimo era distinto. Mucho mejor. Así era Elise, podía pasar de alegre a triste y viceversa en sólo un suspiro. Pero eso no significaba que estuviese tranquila. Al contrario, tenía el corazón en un puño, aún asustada por la reacción de aquel joven extranjero.

Si algo había demostrado aquel hombre, es que era completamente imprevisible ¿Qué haría ahora? ¿Creería a la princesa? ¿La descubriría? ¿O haría alguna locura mayor? Elise contenía el aliento, a la espera de lo mejor o lo peor.
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Marc el Dom Nov 19, 2017 7:07 pm

Contuvo una sonrisa divertida ante la pregunta de la muchacha. -Sí, soy un sacerdote de nuestro padre el Dragon Oscuro- respondió, manteniendo una expresión sincera y compungida. -Servirle y extender su palabra es mi trabajo-

Era verdad... un resumen un tanto acotado de sus funciones y obligaciones pero no del todo incierto. Estaba calificado para predicar de ser necesario, pero era más un devoto encargado de llevar a otros a poner en practica su fe que de impartir teoría.

-¿Chinches de Naga...?- repitió, dubitativo, comenzando a pensar que algo había en la mente de aquella muchacha... Más mal de lo que ya estaba pensando hacía instantes atrás, claro. No solo inutilidad plagaba su cuerpo y una falta total de conciencia de sus alrededores... Sino que portaba con un caso severo de total y completa estupidez.

Contuvo el deseo de realizar la larga explicación sobre como los insectos y todo animal no poseían conceptos tales como religión o almas cuya existencia eterna, o mismo temporal, les diera un tipo de salvación real o condena pero... Sospechaba que sus palabras irían a oídos sordos si lo hacía.

Comenzó a sopesar diversas teorías de qué en verdad pasaba por la mente de la muchacha. Lo dicho, omitido y forma de ser dicho...

Para su pesar, parecía que la existencias de dichas chinches era... nula. Su mente disipada de la pasión cientifica que la cegaba, comenzó a pensar con mejorada claridad y rapidamente optó por la siguiente táctica a tomar.

Es más fácil desviar un río que completamente frenarlo.

-Entiendo... Naga es malvada y no podemos dejar que sus sirvientes siga a sus anchas por el castillo...- concordó con la mucama, con rostro aun compungido y bajando la mirada... Para abrir los ojos de repente, como con una revelación (una teatralmente calculada) -¿¡Pero y si escapan!?-

-Elaya... ¡como adoradores del eterno tenemos un deber que cumplir! ¡Debemos cuanto menos revisar que ninguna chincha nageana escape! Pero si son tan bravas como dices...- miró a ambos lados e, inclinando la cabeza, bajó su voz a un susurro en una actitud cómplice -¿Y si hay espías de las chinches?-

Bajando aun más la voz, miró a la muchacha con ojos asustados -¿Como sé que tu no eres un espía de ellos, Elaya?-
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Elise Nohr el Lun Dic 04, 2017 1:56 pm

Así que el joven desconocido era un sacerdote… Aunque fue la propia Elise quien lo preguntó, cuando el forastero invitado se lo confirmó, no pudo evitar sorprenderse. Realmente, su apariencia distaba mucho de los viejos carcamales feos y antipáticos que la comían la cabeza con las palabras y los cánticos y los rezos y los sermones y las parafernalias y los sacramentos y un larguísimo y aburridísimo etcétera propio del gremio.

Estuvo tentada de decirle al desconocido lo tremendamente aburrido que le parecía su trabajo, pero por una vez se contuvo, sabedora que así no saldría jamás de aquel aprieto en que estaba encerrada. No, en su lugar decidió ponerse a hablar de las “chinches de Naga” como invento con el cual poder justificar que aquel hombre no saliera de esa habitación. El joven repitió las palabras de Elise con un tono dubitativo mientras la princesa mantenía su corazón en un puño, irónicamente rezando a Anankos para que el sacerdote de una vez se tragase tan cutre engaño.

Al final, el hombre volvió a tragarse la mentira de la “sirvienta Elaya”, pero la reacción de éste volvió a ser completamente inesperada. En vez de aceptar de una vez que se quedasen en su habitación, volvió a insistir a Elise que debían salir fuera, esta vez para garantizar que ninguna de esas malvadas chinches escapaba.

Elise se quedó en blanco. No sabía que responder, no se esperaba aquello. Encima hablaba de que podía haber espías al servicio de las chinches… y de pronto sugirió que ella podía ser una de esas espías ¡¿Pero cómo iba a ser ella una espía?! ¡Si ella era quien le había hablado de las chinches en primer lugar!

-¡No soy ninguna espía mala de Naga!-contestó molesta la princesa, poniendo las manos en jarras y mirando al sacerdote con renovada determinación.-¡Encima que vengo a avisarte para protegerte! ¡Y para que tengas a alguien con quien jugar y no estar aburrido! ¡Debería darte vergüenza! ¿Todos los sacerdotes sois así de groseros y malas personas?-la bronca que le echaba esta vez no tenía ni la décima parte de la fuerza que le echó momentos antes, cuando fue comparada con un insecto. Pero es que esta vez no se sentía insultada. Y la razón por la que no se había ofendido realmente en aquella ocasión era…-Y esto… ¿qué es un espía?

Exacto. La princesa de Nohr, quinta en la línea sucesora, con ya catorce años de edad, no sabía qué era un espía. Nunca nadie se había molestado en enseñarle lo que era eso. Elise había recibido educación propia para alguien de su status social, para su desgracia. Pero la instrucción militar, y un elemento secundario de la misma como la infiltración y la subyugación del enemigo desde dentro eran cuestiones completa y totalmente ajenas de la mente de la dulce princesa. Así que no, no tenía ni idea de lo que estaba hablando el sacerdote cuando mencionó la palabra espía. Se imaginaba que no era una cosa bonita, ¿pero qué era exactamente?

Así que bajó los brazos y contempló al sacerdote ahora con genuina curiosidad, interesada por saber el significado de aquella palabra de la que no tenía ni la más mínima idea. Otra vez se volvió a olvidar que estaba actuando y dejó de lado su disfraz de “sirvienta” que tan buenos resultados le estaba dando, para relucir su lado inocente y curioso, esperando la respuesta de aquel desconocido. Ahora sí, más le valía que no la volviera a insultar, o volvería a enfadarse mucho mucho muchísimo con él.
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Marc el Lun Feb 26, 2018 9:46 pm

Ocultó con mucho esfuerzo su sonrisa de victoria. La tenía donde quería, era solo unas palabras más y la movería donde quería.

Era simple, un [i]¡Vayamos en sigilo a la biblioteca y asegurémonos que ninguna escape! ¡Dirige el camino![i] y finiquitado. Ya podía oler el cuero de los libros y el moho propio de los tomos raros pasados por goteras y mudanzas que toda biblioteca respetable tenía.

... Pero no tuvo que ocultar más su sonrisa, dado que no había victoria ya que la motivara. La exasperación y cansancio se apoderaron de su cara, ya sin ánimos de perder más tiempo.

Se sentó en la cama y sostuvo su cien con su mano. La expresión tan... perdida en su puesto y deberes de la joven ya superaban cualquier tiempo que pudiera invertir en intentar guiarla y convencerla.

Una campesina muy perdida en la vida, o alguna noble menor que comenzaba servicio en los aposentos de alguna de las princesas. No era una práctica poco escuchada, ¿pero que hacía alguien asi, sea cual sea el caso, asignada a un emisario extranjero?

Era poca cosa él, no esperaba un estandar muy alto... Pero había un límite a la incompetencia. Si conociera a sus padres les comentaría de las ventajas de los sacrificios de sangre al Dragon Eterno... Siempre estaba la posibilidad de encontrar utilidad en aquello.

Si estuviera en Plegia sería el momento donde llamaría a los guardias siempre listos en la puerta.... Desgraciadamente estando en un país ajeno había ciertos protocolos de etiqueta. No eran sus instalaciones.

-Por favor, llama a la mucama supervisora.- se limitó simplemente a decir, en tono cansado y tentado a tomar su tomo y usarlo para apaciguar sus sentimientos... Y quizás apagar los ajenos.

Sentía la vida escaparsele por entre sus dedos... ¿Como una mucama no sabía qué es un espía? ¡Una mucama nohria era prácticamente un espía!
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Elise Nohr el Dom Mar 11, 2018 4:12 pm

Elise esperó impaciente la respuesta del sacerdote. Aunque odiase estudiar y quisiera estar a años luz de cualquiera de los libros de la biblioteca, eso no significaba que la princesa no tuviera curiosidad o ganas de aprender. Y tenía interés por saber qué era un espía, ahora que había sacado el tema aquel joven extranjero.

Pero la respuesta no llegó. En vez de explicarle a la inocente niña qué era un espía, el sacerdote de Anankos se sentó en la cama con un gesto mezcla de desasosiego, cansancio, impotencia, enfado, tristeza y desesperación. Y se limitó a pedir a Elise que trajese a la sirvienta supervisora.

La reacción de Elise de tristeza también. Había perdido. Ya no podía hacer nada. Ya no se le ocurría nada para convencer al sacerdote de que le dejase estar con él en la habitación ni más mentiras con las que seguir ocultando su identidad y seguir fingiendo que era una princesa. Además, ver al hombre así de abatido hacía sentir culpable a Elise. Ella no quería poner triste al pobre hombre. Al contrario, ella quería jugar, pasarlo bien, divertirse… y que otros se divirtieran con ella. Pero el sacerdote no se divertía, más bien parecía todo lo contrario.

Elise respiró hondo un par de segundos, con el fin de armarse de valor. Era el momento de aceptar las consecuencias de sus actos y afrontar las reprimendas que seguro iban a venir. Era el momento de confesarse al sacerdote.

-Señor sacerdote… Yo… Lo siento. Lo siento mucho.-Elise bajó la cabeza llena de vergüenza, perdiendo su mirada en sus propios pies, aunque la vista se veía borrosa por nuevas lágrimas que asomaban por sus ojitos.-Os he mentido. La verdad es que no soy una sirvienta. Lo siento mucho.

Elise temblaba. Se sentía nerviosa. No sabía qué podía esperar del sacerdote, ni cómo reaccionaría. Quizás se pusiera a gritar, quizás algo peor… Después de todo, ella no sabía nada de aquel joven extranjero, ni qué era capaz de hacer. Pero ya no había vuelta atrás.

-En realidad soy la princesa Elise Nohr, quinta hija del rey Garon.-tragó saliva y cerró los puños de sus manos mientras confesaba.-Se supone que tengo que estar en la biblioteca estudiando, pero me he escapado de allí porque van a hacerme un examen y no me gustan. Me he disfrazado de sirvienta para mantenerme oculta y cuando llamaste decidí hacerme pasarme por tu sirvienta y así poder permanecer aquí escondida hasta que fuese demasiado tarde para hacer el examen. Yo sólo quería pasar el rato y jugar juntos. Siento mucho haberte engañado y todos los problemas que he causado. Ruego que puedas perdonarme por haberme portado tan mal.-y se puso de rodillas, como gesto que demostraba su profundo arrepentimiento ante los hechos acaecidos.

En ningún momento de su confesión la princesa levantó la mirada al joven ni comprobó de ninguna forma su reacción. Seguía paralizada por el miedo. Ahora sólo tocaba esperar cómo se tomaría el joven extranjero la verdad de lo sucedido.

Aunque claro, lo que no se le pasó a Elise por la cabeza en aquel entonces es la posibilidad de que el sacerdote se fuera a creer algo de lo dicho después de contar tantas mentiras previamente.
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Marc el Lun Mar 12, 2018 7:47 pm

Para su sorpresa (o quizás, con su comportamiento hasta el momento, no era tan sorprendente), la mucama se quedó allí. Compungida, acabada. Había llegado al final del camino.

Y Marc no iba a ceder ni molestare ya más de la cuenta.

Que llorara, su existencia era sin duda una pena y accidente de la vida. Aun él, como un rechazado y alguien cuyo papel no era la grandeza, tenía cualidades y utilidades que hacían de su vida una herramienta util a manos de su padre.

¿Pero aquella muchacha? Bueno... Traer un par de sirvientes del eterno al mundo era algun tipo de logro, era reforzar las fuerzas de su padre. Con un buen esposo o brindando los niños en adopción quizás y hasta los destinos de estos llegaran a algo grande... O cuanto menos, levemente significativo.

El que confesara que no era una mucama solo le dibujo una sonrisa amarga. Esperable, ¿Quién contrataría o siquiera tuviera alguien así en el servicio ajeno? mucho menos en una zona del castillo tan privada como aquella. Hasta los caballos y wyverns merecían un trato más delicado que el que la muchacha podía proveer.

Y lo que dijo después... ¡Casi y soltó una carcajada!

Era irrisorio, pensar que alguien como ella pudiera ser... Una... princesa...

Se quedó observandola en silencio unos instantes. Calculó a grandes rasgos su edad y...

Por Grima...

¡Era la quinta princesa Elise! ¡EN SERIO ERA ELLA!

Tenía buena memoria pero... la ultima vez que le vio era tan solo una niña pequeña y... con esas ropas...

Un sudor frío recorrió su espalda. ¿Que había hecho...?

Su mente trabajó con rapidez... y forzó una sonrisa en sus labios.

-¡Caiste!- entonó jovialmente, poniendo una mano amistosa sobre la cabeza de la princesa -¡No podemos jugar así, princesa, si tan fácilmente dejas tu papel y te rindes!- le reprendió aun en tono jovial, intentando parecer relajado y calmado.

Sentía a su mente impura y merecedora de una inquisición por solo los pensamientos ofensivos hacia un vástago de la oscuridad ¡Uno de tal alto nivel para más!

Padre Grima, que tu oscuridad perdone a tu sirviente que te ha fallado...
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Elise Nohr el Miér Abr 04, 2018 1:27 pm

Elise permaneció callada, seria, mirando al suelo en silencio a punto de volver a llorar.

La princesa lo sabía. Era cuestión de tiempo. Después de su confesión, el hombre extranjero la iba a reñir. Quizás la gritaría. Quizás la insultaría. Llamaría a gritos a una sirvienta de verdad, la denunciaría ante todos en el castillo, la delataría por haberse escapado y sería castigada.

Posiblemente no volvería a salir de su habitación en meses. Es posible que años. A lo peor, toda la vida. La dejarían sin postre, no la dejarían jugar. No podría volver a ver la escasa luz del Sol de Nohr. No volvería a ver a sus hermanos. Su vida se convertiría en un infierno tremendamente aburrido.

Sólo había que esperar a que el hombre diera el primer paso y la regañase de una vez.

Pero el grito no llegó… O por lo menos, no llegó como la princesa esperaba.

Una mano cálida se posó encima de su linda cabecita rubia. El contacto inesperado hizo que Elise diera un salto de sobresalto. Aun así, tampoco ahí se atrevió a levantar su mirada hacia el sacerdote extranjero.

-¡Lo siento, lo siento, lo siento muchísimo! ¡Seré buena a partir de ahora! ¡Lo super prometo! ¡Lo prometo muchichísimo! ¡Lo… ¿Qué?!

Elise estaba aterrada y empezó a hablar sin pensar, tanto que no procesó en un principio las palabras del joven sacerdote. Pero cuando su mente se puso a trabajar de una vez, y entendió el significado de lo que le dijo este extraño extranjero.

-¿Jugar? ¿Rendirme?-la mirada de Elise por fin se levantó, y su rostro era la viva imagen de la perplejidad, incapaz de comprender lo que estaba pasando.

¿Aquello era un juego? ¿Ese hombre estaba jugando con ella? ¿Sólo se estaba divirtiendo? Pues… ¡Que forma más rara tiene ese hombre de divertirse! A Elise le encantaba disfrazarse y la idea de jugar a ser otra persona le parecía bastante entretenida. Pero ¿jugar a ponerle las cosas difíciles a quien se disfraza? Bueno, quizás fuera algún tipo de juego extranjero… ¡Había tantas cosas que aprender ahí fuera!

Y lo importante es que ese hombre no la estaba regañando. Al contrario, se lo estaba pasando bien con Elise, estaba jugando con Elise, incluso sonreía abiertamente jugando con ella. Toda la frustración que mostraba, el desánimo, el desasosiego… era todo mentira ¡En realidad se lo estaba pasando bien!

Y saber que ese hombre se lo estaba pasando bien hacía muy feliz a Elise.

-¡Por… Por supuesto! ¡¿Cómo no me he dado cuenta antes?! ¡Eres tan bueno jugando! ¡Me caes bien, señor sacerdote desconocido!-gritó Elise con una sonrisa radiante y brillante como el Sol mientras daba saltitos de alegría.

Elise siguió dando saltitos unos cuantos segundos hasta que paró y puso un claramente falso semblante serio que no podía ocultar la felicidad que la embriagaba. El hombre la había animado a seguir jugando y no le iba a decepcionar. Así que volvió a hacer una reverencia típica de las mucamas que le servían a ella y se dirigió a su nuevo “señor” con tono respetuoso.

-¿Y qué puedo hacer para hacerle feliz, mi señor? Puedes pedirme cualquier cosa a tu dulce y adorable sirvienta. Menos salir de la habitación, ¿recuerdas? Je,je…

Elise no podía aguantar la risa. Tras el susto que se había llevado pensando lo peor, ahora se encontraba extasiada de felicidad. Apenas conocía a aquel sacerdote desconocido, pero tras ver que él también se lo pasaba tan bien, iban a jugar juntos mucho, mucho, mucho tiempo.
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Marc el Jue Abr 12, 2018 7:53 pm

Su cuerpo tenso y su cara clavada en su practicada sonrisa, se mantuvo pendiente de la respuesta de la princesa. Su condena, su futuro con respecto al reino o mismo una retribución divina dependían de la reacción de Elise.

...Aquel día, para su suerte, su padre estaba de su lado.

Suspiró aliviado para sus adentros cuando percibió que su mentira terminó de caer y asentarse como verdad en la ilusa mente de la nohria. Sin duda la sangre oscura había bendecido otros aspectos de la princesa, o aspectos de tarde florecimiento, porque en sus capacidades básicas era...

¡No! Alejó con fuerza aquellos pensamientos profanos de su mente, era ella una figura de tanto o más valor que él. Su vientre era posible productor de poderosas herencias para la estirpe oscura, ya solo con eso su valor se elevaba mucho más que el suyo.

-Marc- se señaló y sonrió a modo de presentación, consciente que no debía de recordar su rostro tras tantos años y más aun con su bajo perfil. Era más común recordar a su hermana, como Grima mandaba, y más cuando en sus visita previa al castillo años ha su hermana aun no portaba el renombre alcanzado tras los rituales y logros en el campo de batalla.

A usos y efectos en su primera visita eran a ojos de todos tan solo otros acólitos de Grima más.

Sintió escalofríos cuando la muchacha retomó en parte su papel de sirvienta, sabiendo lo tan inapropiado políticamente que era el recibir aquel titulo de parte de ella. Rogaba nadie entrase en la habitación en aquel momento y que terminara en largas y extrañas explicaciones...

-Eh~ esperaba pudieramos salir y jugar por el resto del castillo~- respondió en un tono mezcla de juguetón y decepcionado, como un niño caprichoso que no pudo terminar de salirse con la suya.

En cierta forma ahora tenía sus dudas de salir... ¡Como explicaría que el Maestro Inquisidor plegiano tenía a la princesa menor de la familia nohria vestida de mucama en sus aposentos! Oh, ya podía escuchar la aguda y querida voz de su hermana molestandolo con aquello...

¡Más que salir debía de encontrar la forma de dar fin a ese juego o que la princesa vistiera ropas apropiadas!

Desgraciadamente planear tanto sobre la marcha y con rapidez no era su especialidad. Crear excusas y mentir eran cosas que habia practicado, pero una creatividad tan espontanea era algo con lo que se nacía o con lo que no.

Era una herencia que el eterno había prescindido de darle, desgraciadamente. Aquella era sin duda otra tribulación divina impueta sobre su maldita existencia.

-MMmm no sabría que pedir, en Plegia no tenemos sirvientas--- ¿Qué es lo que suelen hacer las princesas en el castillo, "Elaya"?- mintió descaradamente mientras se sentaba casualmente en la cama con el fin de distraer a la muchacha y ganar algo de tiempo para pensar.

¡Algo debía de hacer!
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Elise Nohr el Sáb Abr 28, 2018 2:03 pm

El sacerdote por fin reveló su nombre. Se llamaba Marc. Elise no reconocía ese nombre, pero tampoco le sorprendía. Ese hombre era extranjero, y esa su primera visita al castillo Krakenburg, o al menos así lo recordaba la princesa. Pero eso no era importante. Lo importante para la princesa es que al fin conocía ya su nombre.

-¡Genial, Marc! ¡Ahora que ambos conocemos el nombre del otro, ya no somos desconocidos! ¿Sabes lo que eso significa? ¡Que podemos ser los mejores amigos del mundo! ¿No es maravilloso, Marc?-dijo abalanzándose contra el sacerdote y dándole un efusivo abrazo antes que el pobre hombre le diera tiempo a reaccionar.

Abrazo que duró un par de segundos, y que la única razón por la que se detuvo fue porque recordó que estaba jugando a ser una sirvienta, y no recordaba a ninguna sirvienta abrazando efusivamente a su amo como estaba haciendo ella.

Entonces Marc mostró decepción y tristeza por no poder salir de la habitación a jugar. Elise bajó la cabeza entristecida, podía entender perfectamente aquellas emociones ¡Cuántas veces había deseado poder tener vía libre para jugar por el castillo! ¡O incluso fuera del castillo! Pero las veces que la dejaban salir del castillo se podían contar con los dedos de una mano y sobraban dedos. Por eso muchas veces se veía obligada a escapar sin permiso para poder gozar de un poco de libertad. Libertad que sentía que le estaba arrebatando a ese pobre sacerdote ahora mismo.

-Lo siento, Mar… ¡Perdón! Lo siento, mi señor Marc.-dijo tan entristecida que por un momento olvidó de nuevo su papel de sirvienta.-Sé lo triste que es no poder salir a jugar, lo sé de corazón… Pero si nos descubren, me meteré en un buen lío ¡Y tú también! No es la primera vez que castigan a alguien por atreverse a ser mi compañero de juegos cuando debería estar estudiando. En un caso, tengo entendido que le dieron muchos azotes de castigo.-la inocente Elise creía que los azotes habían sido cachetes en el pompis, lo cual ya era un castigo bastante grave y humillante. Lo que ignoraba la princesa es que había habido látigo de por medio.-Sé que es muy duro, pero por tu seguridad, es mejor que no salgamos afuera, al menos hasta que ya sea de noche y pueda escabullirme a mi cuarto.

Elise no era capaz de diferenciar entre un miembro del personal del castillo y un diplomático externo en este aspecto concreto. Es por eso que pensaba que en caso de ser descubiertos, Marc sufriría un destino similar a la de aquel pobre criado que decidió apiadarse de la princesa aquel día y sufrió las consecuencias al poco después.

El joven sacerdote se sentó entonces sobre su cama, para preguntarle a la princesa que solía hacer en el castillo. Elise se paró a pensar, mirada perdida en el cielo, tratando de ver la manera de responder aquella pregunta. Al final, se decidió por ser simple y directa.

-No hay mucho que una princesa pueda hacer en el castillo. La verdad es que ser una princesa es muy aburrido.-respondió con brutal sinceridad, poniendo los brazos en jarras.-Levantarte temprano, estudiar, hacer deberes y acostarte pronto. Apenas te dan tiempo libre para jugar. Y ese poco tiempo libre lo paso casi siempre sola… Algunas veces tengo la suerte de encontrarme con alguno de mis hermanos, y entonces paso el tiempo con ellos. Pero casi siempre están fueras y no tengo con quien poder jugar. Al menos tengo a Azuquito, mi dulce caballo ¡Lo quiero tanto! Cada vez que puedo, bajo a cepillarlo, darle de comer, pasear por el patio y darle muchos mimitos. Si no fuera por Azuquito, hacía años que me habría muerto de soledad.

La princesa no tenía problemas para abrir su corazón y expresar su dolor a cualquiera que la escuchase, aunque lo haya conocido hacía solo quince minutos. Pero enseguida borró su semblante serio para mostrar una radiante sonrisa al sacerdote.

-¿Y tú, señor Marc? ¿Cómo pasa el tiempo un sacerdote en Plegia? ¡Cuéntamelo todo! Todavía tenemos tiempo de sobra.-preguntó la princesa con abierta curiosidad por la vida de su nuevo gran amigo del alma. Todavía quedaba tiempo para la noche, por lo que había espacio para escuchar muchas y muy entretenidas historias, y jugar todavía mucho más.
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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Marc el Sáb Jun 30, 2018 2:34 pm

El contacto físico inesperado le descolocó, tensando aun más su cuerpo. No que fuera ajeno al contacto físico: le daba palmadas a algunos de sus subordinados cuando hacían un buen trabajo y, por su herencia sanguinea, el contacto físico con el sexo opuesto había sido común desde temprana edad. Pero... Nuevamente, politicamente inapropiado.

El maestro inquisidor plegiano recibiendo una visita de la joven princesa nohria en ropas de sirvienta y remitiendose a contacto físico sobre la cama... Su dolor de cabeza ante el posible escándalo politico religioso no paraba de aumentar.

¡Ni hablar que cualquier plan de un dia tranquilo de estudio y jolgorio intelectual se había arruinado al completo!

-Esplendido- pudo al fin expresar en respuesta a la muetra de amistad de la muchacha, dejando sus manos y brazos lo más lejanamente posible del cuerpo de Elise.

La descripción de la suerte de anteriores compañeros de andanzas de la princesa no ayudaban en nada a guiar sus pensamientos para encontrar una salida favorable de aquel asunto. Tenía, a su parecer, la suerte que por su posición sería o pocos azotes o un destierro forzado, prefiriendo sin duda lo primero... Siempre y cuando se mantuvieran en un par, tenía la confianza y experiencia para saber que tal nivel de dolor resistiría pero si se les iba la mano...

De ser posible salir con solo castigos divinos y no humanos sería mejor, rogó al eterno solicitando su bendición y ayuda.

-Quedarnos en el cuarto suena a un buen plan entonces, concuerdo- asintió, con la calma más forzada que jamás había logrado expresar.

¡Por Grima y todo los oscuro! ¡¿Que iba a hacer?!

Al ver que respondía positivamente al dialogo casual decidió que esa era la mejor medida de acción hasta que pasaran cuantas horas fueran necesarias, se le ocurriera una idea mejor o la princesa se aburra y retire. Primera regla de conversaciones casuales es demostrar empatía por temas en común...

-Oh, yo tengo un burro llamado Estigio al que le tengo mucho aprecio. No soy muy bueno con los caballos pero los burros se me favorecen. No le he traído conmigo a Nohr por lo que también le extraño bastante- aunque apreciaba a Estigio, el relato era por demás embellecido. Le tenía más un aprecio por su utilidad y perfil bajo más que por algún tipo de conexión con él. Consideró, a su parecer, apropiadamente no contar la historia del motivo del nombre del animal... No era una historia propia de una princesa nohria.

No era dificil entender la situación de la princesa, siendo la menor de hermanos con buenos talentos quedaba por demás opacada su presencia. A su parecer era culpa de Elise no madurar sus talentos o encontrar un lugar en que ser util, siempre era más facil quejarse y quedarse en la quietud o ineptitud que buscar logros en campos nuevos que pudieran develar talentos ocultos.

La comodidad era, al fin y al cabo, el mayor pecado de cualquier realeza ¿Quizás también había una culpa compartida de quienes educaron a Elise? Pero al final del dia y con aquella edad el ímpetu personal es lo que marcaba diferencia, no había mucha excusa que valiera.

Si tan facilmente sabía escabullirse quizás podía tener algun tipo de futuro en el espionaje o sabotaje, divagó, descartando aquel pensamiento con rapidez al considerarlo inapropiado de la posición política de la damita ¿Una princesa espía? JA.

La pregunta de la joven sobre su trabajo era... Complicada. El tema de las torturas e incendios posiblemente debería de ignorarlos...

-Pues muy similar a la rutina de usted, princesa- respondió al fin, tras meditarlo unos segundos -Mucho estudio, escribir, estar encerrado puertas adentro y... Mucho realizar muchas preguntas para conocer mejor a la gente.- las respuestas en general salían a la fuerza o tras el uso de algun tipo de engaño o ameanza pero... Eran detalles que seguramente no cabían lugar en la mente simple de Elise. -También el guardar muchos secretos como el de princesas vestidas de mucamas- sonrió, en un intento de broma guiñando con esfuerzo un ojo en una especie de forma juguetona.

Aquella era el tipo de situación donde su hermana brillaría mucho más que él. La casualidad e indiferencia ante la adversidad eran talentos tan ajenos al suyo...
Afiliación :
- PLEGIA -

Clase :
Tactician

Cargo :
Maestro Inquisidor (religión de Grima)

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Tomo de Ruina [1]
Tomo de Ruina [2]
Vulnerary [4]
Esp. de bronce [2]
Llave Maestra [1]
Página oscura [1]

Support :
Morgan

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1913


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Re: [Social] Relajándose puertas adentro [Privado Elise]

Mensaje por Elise Nohr el Mar Jul 10, 2018 6:23 pm

Al final, el sacerdote cedió y aceptó quedarse la tarde en su habitación. Una fuerte sensación de alivio recorrió todo el cuerpecito de la princesa ¡Estaba salvada! O al menos, lo estaba por aquella tarde. Luego tendría que pensarse una buena excusa acerca de donde ha estado todo aquel tiempo desaparecida. Pero por el momento, no debía preocuparse más de ser encontrada.

Claro que se sentía mal por el pobre Marc. Ahora tendría que pasar él encerrado toda la tarde por culpa de su travesura ¡Pobrecillo! Elise tenía que compensarlo de alguna manera ¡Iba a hacer que ambos se divirtieran mucho muchísimo! Tanto que haría olvidar al invitado de cualquier gana de salir de la habitación.

Por eso mismo se animó cuando el sacerdote empezó a hablar un poco de sí mismo, y más aún cuando mencionó que tenía un burro que se llamaba Estigio. Los ojos de Elise se iluminaron como luciérnagas mientras juntaba las manos en gesto de admiración y sorpresa.

-¿Tienes un burro? ¡Increible! Sé que existen porque he leído sobre ellos en los libros que me obligar a estudiar, pero nunca he podido ver uno de cerca ¿Cómo es Estigio? ¿De qué color es? ¿Cómo son sus orejas? Leí que la gran diferencia entre los caballos y los burros son sus orejas ¿Es verdad? ¿Y sus patas? ¿Cómo es su cola? ¿Qué come? ¿Le gusta la avena? A Azuquito le encanta, pero no sé si los burros comen lo mismo ¿Cuánto suele dormir? ¿Cómo te gusta peinarlo? ¿Sueles jugar mucho con él? ¡Cuéntamelo todo de él! ¡Necesito que me lo cuentes todo, oye! ¡TODO!

Marc había despertado a la bestia. Pero era comprensible, Elise casi nunca había salido del castillo, exceptuando las excursiones que ella hacía por su cuenta. Por eso, la curiosidad de la princesa era infinita, y más si se trataba de algún tema relacionado con caballos o semejantes. Elise adoraba a Azuquito, y quería saber cuánto más mejor de su especie y derivados. Pero no aprender de libros aburridos, sino de la experiencia de otras personas, que es mucho más divertido de escuchar.

Hablando de escuchar a los demás, parecía ser que esa también era una de las cosas que hacía mucho el sacerdote. Según lo que él contaba, él también era de hacer muchas preguntas a otras personas. Elise estaba impresionada ¡Marc y ella tenían tanto en común! O al menos esa era la impresión que recibía la princesa de las palabras del forastero.

-¡Increible! ¡A mí también me gusta preguntarle muchas cosas a la gente!-explicó Elise, como si el ejemplo del burro segundos antes no fuese prueba suficiente de la curiosidad inquisitiva de la princesa.-Lo malo es que yo apenas tengo oportunidad de conocer gente nueva. Como ya dije antes, no me dejan salir del castillo, y cuando viene gente desconocida, casi siempre me mandan que me ponga al margen ¡Cómo si les fuese a molestar! ¡Yo molestando a alguien! ¡Con lo simpatiquísima que soy! ¡¿Te lo puedes creer?!-protestó la princesa mucama con los brazos en jarras ante tan inhumana injusticia hacia su persona.

La princesa asintió con la cabeza ante el guiño de Marc. Ya lo suponía de antemano, pero tener la confirmación gestual y vocal de que no le contaría a nadie acerca de su aventura como sirvienta para escapar del examen la hacía sentirse mejor. Por desgracia para Marc, la gratitud que sentía la princesa por él no le iba a librar de seguir siendo bombardeado con preguntas sin clemencia alguna.

-Así que eres de Plegia ¿Cómo es Plegia? ¿Es muy diferente de Nohr? ¿Está muy lejos? ¿Cómo es el paisaje? ¿Hace buen tiempo? ¿Cómo es la gente? ¿Jugáis a los mismos juegos que aquí? ¿Tenéis los mismos juguetes? ¿Cómo has venido hasta Nohr? ¿Has tenido un buen viaje? ¿Cómo piensas volver? ¿Hay en Plegia un castillo como este? ¿Cuándo piensas irte? Espero que no te vayas muy pronto ¡Lo estoy pasando muy bien contigo!-y se abalanzó para darle un nuevo y efusivo abrazo hacia el sacerdote, que duró un par de segundos hasta que retrocedió.-¡Uy, perdón otra vez… señor Marc! ¡Je, je, je! Me he dejado llevar ¡Pero lo estoy pasando tan bien ¡Si fuera por mí, congelaría el tiempo para que nunca llegase la noche! ¡Cuéntame más cosas, por favor! ¡Muchísimas más cosas! ¡Quiero saberlo todo!

Que Anankos se apiade del pobre Marc…
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Cleric

Cargo :
Princesa de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

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Báculo de Heal [2]
Vulnerary [3]
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Experiencia :

Gold :
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