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No podemos dejar que mueran, Cleah ~ [Priv. Cleah & Khirel] [Campaña de liberación]

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No podemos dejar que mueran, Cleah ~ [Priv. Cleah & Khirel] [Campaña de liberación]

Mensaje por Invitado el Lun Mar 13, 2017 11:00 am

Ya habían atravesado el volcánico y duro país de Nohr, en muy poco tiempo habían enfrentado bastantes veces a la muerte pero al fin, estaban llegando a Hoshido. Su principal objetivo, era venir a Hoshido para prestar ayuda junto a Cleah al propio país para que les fuera algo más fácil deshacerse de la plaga de emergidos que tenían en parte por culpa de la liberación e imposición de los nohrios en su tierra. Nohr había defendido con presteza e ímpetu su país, pero Hoshido al estar próximo, se vio con tantos emergidos a los alrededores que tuvo que dar una llamada de auxilio.

Hoy, dos chicos más ayudarían a su cometido y esos eran Cleah y Khirel, quienes llegaban al puente que daba la entrada a Hoshido y separaba a Nohr. Caminaban sin cesar, no iban corriendo pero si que a un ritmo bastante ágil que habían cogido como costumbre estos días de viaje desde Altea. A lo lejos, Khirel podía distinguir varias siluetas al final del puente... Parecían luchar entre ellas y así era, varios guerreros provenientes de Hoshido protegían el final del puente de emergidos que huían de Nohr seguramente. Khirel aumentó el ritmo. - Empecemos ya con lo que hemos venido a hacer, Cleah. - Le dijo a la estratega mientras alargaba más y más sus pasos para acortar distancias pero sin aún comenzar a correr. Un mago y varios guerreros con espada y escudo, por suerte para ellos, estaban de espalda así que cuando llegaran no se percatarían de su presencia hasta que hicieran acto de presencia ellos mismos. Acercándose al mago, dio 4 pasos rápidos y lo agarró del cuello por la espalda, sacó suavemente su espada y la colocó en su cuello, entonces el mago lanzó una llamarada en un intento desesperado por acabar con Khirel, quien lo tenía inmovilizado por el cuello sobre si mismo. Y si, el caluroso conjuro cayó, pero no sobre ambos, Khirel se apartó en el momento justo, pero no sin antes deslizar su espada sobre el cuello del emergido. -  ¡JODER! Eso sin duda hubiera dolido, la suerte hoy viene conmigo. - Teniendo en cuenta la suerte que había tenido, su piel parecía más pálida ¡Casi comparable a la de los propios emergidos! ¡Había sido un buen susto! Pero esto no había más que empezado, una misión se les sería encomendada cuando terminaran con aquellos emergidos, que ya eran muy pocos... La reducida fuerza de Hoshido era muy eficaz protegiendo el lugar. - Vamos, ayudemos con los que quedan Cleah. - Dejó en el aire antes de echar a correr y cargar con todo su cuerpo sobre un emergido.

En el suelo, encima del emergido y en frente del soldado hoshidano, clavó su espada sobre la grisácea piel de aquel ser. - Venimos en vuestra ayuda, mi nombre es Khirel. - Dijo gesticulando mucho y terminando al final de levantarse, con una reverencia graciosa y forzada. No tenía mucho tiempo para presentaciones, pronto un grito se oyó a lo lejos. - ¡Mis hijos, mis hijos morirán si no los ayudáis! Por favor os lo rueg... Salvadles. - Decía una mujer de aspecto maduro pero muy bella ahogada entre profundos sollozos en el horizonte, entonces uno de aquellos soldados presentes observó a los dos nuevos y se dirigió especialmente a la pelirosada, Cleah. - ¿Has dicho que eres estratega y vienes a ayudar verdad? Llévate a dos de mis hombres y salva a esos niños. Nosotros no podemos permitirnos abandonar nuestra posición. Créeme, no me hace gracia alguna confiarte esto a ti, pero ninguno de los soldados que tengo disponibles aquí presentes goza de liderazgo. - Le comentó con cierta impaciencia en sus palabras, hablando muy de prisa pero entendible gracias a su buena vocalización. Khirel asintió con la cabeza y corrió hacia donde la mujer, quien había quedado llorando de rodillas se encontraba, ahogada en un mar... En un océano de lágrimas, sin duda, temía por la vida de sus hijos pero ¿Cual era la situación? Aún no la sabían y los nervios de aquella mujer iban a peor, le costaba mantener siquiera la respiración, tenía algo así como un ataque de ansiedad.

Khirel dejó suavemente caer una de sus rodillas al suelo y pasó una de sus manos, cubierta por la armadura, sobre el pelo de aquella dama en apuros, para que se relajase y llamar su atención. Necesitaba que se relajara cuanto antes para que le diera los datos que necesitaban para partir en la ayuda de aquellos niños- Cálmese por favor, nosotros salvaremos a su familia. Díganos donde debemos ir. - La mujer quedó unos segundos aún entre llantos, comenzando a soltar enormes suspiros para calmar su ser y poder hablarle al pelirrojo, pues ella misma sabía que la velocidad era necesaria en el asunto. - L-La... La casa, a poco tiempo de aquí. Ellos están dentro y rodeados por esas bestias que siembran el caos a donde van, salvad a mis hijos por favor. Salvadlos, salvadlos, con lo único que tengo en esta vida, salvad a mis hijos os suplico. - Dijo mirando para todos, desde los dos jóvenes soldados que se habían alineado a las ordenes de Cleah, hasta el propio Khirel. Este alzó su mirada para Cleah, esperando órdenes de lo que ya parecía ser algo así como su jefa, quizás simplemente porque a él en esos momentos no le apetecía lo más mínimo pensar, pues estaba en constante presión y tensión.
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Re: No podemos dejar que mueran, Cleah ~ [Priv. Cleah & Khirel] [Campaña de liberación]

Mensaje por Invitado el Miér Mar 15, 2017 2:38 am

Música chula para leer el post <3:

El gran puente de madera se extendía frente a ellos cuando las siluetas fueron avistadas, aquella era una encarnizada batalla donde los soldados Hoshidianos defendían el puente de lo que parecía una escaramuza emergida, sin dudarlo un segundo la estratega corrió hacia la acción junto con Khirel, las palabras de este acompañaban su carrera hacia los enemigos, tras observar al joven se dio cuenta de que su objetivo era el mago, esbozó una leve sonrisa de confianza en su compañero y continuó su carrera al otro lado de la batalla donde aquellos extraños soldados luchaban, lanzó su gran bolsa contra la espalda de uno de los emergidos desestabilizándolo, momento que sin duda un guerrero del renombre de Hoshido supo agradecer clavando su larga y extraña espada en el cuello del enemigo con una fina estocada, la joven sin embargo abalanzó su cuerpo contra otro de los emergidos empujándolo hacia las filas de Hoshido las cuales apuñalaron repetidas veces al ser y así, empuñando su espada para acabar con el último enemigo de su zona con un tajo vertical lanzado a la clavícula del lancero restante terminó su pequeño combate.

Tras confirmar visualmente las muertes de todos, giró en busca de su compañero, parecía nervioso y sudaba, se encontraba sobre el cuerpo de un emergido con su bella espada clavada en el pálido cuerpo inerte de un emergido. -Mi nombre es Cleah, soy una estratega que viene a ayudar con la liberación, pensé que podrían necesitar una mano por aquí.

- ¿Has dicho que eres estratega y vienes a ayudar verdad? Llévate a dos de mis hombres y salva a esos niños. Nosotros no podemos permitirnos abandonar nuestra posición. Créeme, no me hace gracia alguna confiarte esto a ti, pero ninguno de los soldados que tengo disponibles aquí presentes goza de liderazgo. Dijo uno de ellos con cierta desesperación y cansancio en su voz. ¿Niños? ¿De que hablaba?, tras fijarse un poco mas en lo que pasaba a su alrededor observo como Khirel se había percatado de que una mujer madura lloraba a lo lejos, sonido que la joven no pudo percibir hasta que lo buscó a consciencia, se limitó a acercarse a la señora mientras Khirel hablaba, la situación era complicada, los emergidos intentaban atacar una casa donde habían civiles en el interior, y acto seguido como si la presión del momento no fuese ya poca, todos los presentes se quedaron mirando a la joven, como si todo dependiese de ella, cuando era la que menos había hablado, ¿Acaso sería esta su primera misión con soldados a su cargo?, era una sensación excitante a la vez que atemorizante ya que las vidas de todas esas personas incluida la de Khirel estaban ahora mismo en sus manos.

Tras cerrar los ojos y respirar hondo la joven comenzó: -Está bien, vosotros dos, soldados, necesito toda la información que me podáis dar sobre ese lugar, entradas, salidas, número de ventanas, materiales con los que esta construido el lugar, todo, señora, en cuanto a usted, necesito que se calme un momento, la vida de su familia depende de ello así que serénese un segundo, necesito saber el numero exacto de personas que hay en el edificio.   Dijo la joven intentando inspirar seguridad en las personas a su alrededor. Los soldados corrieron hacia el lugar en concreto a modo de escaramuza para reunir la información requerida y la señora hizo un gran esfuerzo para dejar de llorar y poder responder a la persona que intentaba salvar las vidas de su familia.

-S...Son 5, hay 5 personas dentro, no... no se si siguen todas vivas pero por favor, salvarlos, en el interior están mis tres hijos, el mayor tiene 16 años, el mediano 10 y el pequeño 7. Aparte deberían estar con ellos mi marido, pero esta enfermo, no puede luchar, apenas se puede mover seria imposible para el derrotar a un emergido en su estado actual. Ademas también esta el maestro de mis niños, es un escriba extranjero que hemos contratado para que enseñe a nuestros pequeños a escribir. Os lo ruego, ellos querrían lo mismo, sacad a mis hijos de ahí. Acto seguido la mujer volvió a perder la compostura rompiendo a llorar sin parar, sin duda era imposible seguir conversando con ella.

-Mi señora, ... La estructura es de madera, en su mayoría, tiene ventanas aunque solo en el segundo piso, no es una casa corriente es una gran casa, solo podemos ver una entrada principal y otra trasera pero ambas están plagadas de emergidos intentando derrumbar la puerta principal con un gran ariete, mi señora, ni con 15 hombres experimentados podríamos atraversar sus tropas y abrirnos camino, es una locura, aunque si eso es lo que debemos hacer iremos con todo y no la defraudaremos.Dijo el agotado soldado tras el sprint de vuelta.
Tipo de casa:
La espadachina se llevó la mano al mentón y luego a la cabeza, como si pensar en las posibilidades le diese dolor de cabeza. -Está bien, abriremos una brecha, entraremos por las alcantarillas. Dijo señalando lo que parecía algún tipo de entrada al sub-suelo. - Sé que es asqueroso y todo lo que queráis pero es lo que debemos hacer, no conozco otro plan, y si estoy en lo correcto, esa entrada si aún no ha caído es porque ha sido reforzada por el otro lado, lo que quiere decir que siguen vivos y están resistiendo, no digo que estén vivos, digo que nos da la oportunidad de creer que lo están. Dijo observando a la mujer que parecía haberse quedado seca de tanto llorar. -Una vez se rindan con el ariete le prenderán fuego al lugar y esperarán a que salgan corriendo para asesinar a todo el mundo, si yo fuera ellos haría eso, así pues nuestra misión no es salvar la casa, sino a los civiles en su interior, nos colaremos por el alcantarillado, entraremos y los sacaremos, algo simple y rápido ¿Me habéis entendido? Dijo la joven mientras intentaba levantar la pesada loza de piedra que separaba el alcantarillado de la vía pública dejando que el fétido olor a heces, sangre y algunos restos -de humanos o emergidos, era inidentificable-, se llevó la mano a la nariz, era algo incontrolable, era muy agobiante aquel olor, aun así la joven fue la primera en dar el salto hacia dentro, al fin y al cabo si todo iba según lo planeado soportar ese olor sería la mayor de sus preocupaciones. En ese momento no sabía lo equivocada que estaba, sin embargo avanzó con decisión por el conducto acompañada de sus compañeros.
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