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[Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

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[Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

Mensaje por Zephiel el Lun Mar 06, 2017 6:15 pm

Cuando Zephiel anunció que abandonaría las montañas de Bern, y emprendería un viaje al continente de Akaneia sin acompañante alguno, su general, el mismo que puso a cargo de aquel fragmentado ejército superviviente, fue el primero en protestar en su contra. No porque fuera un riesgo para el monarca, sino porque aquellos hombres necesitaban a un líder presente. El rey contradijo sus palabras, "Tú eres el general de mi ejército, Murdock". Entonces no hubieron más discusiones. Zephiel en sus preparaciones se desprendió de cualquier indicativo de su realeza, pues la corona de poco o nada le servía en una tierra extranjera, y partió rumbo a un puerto libre, montado sobre un corcel que no había sido entrenado para la guerra.

Pudo ver en todo su esplendor el territorio liberado de Lycia, circundante a Bern. Este, que había sido capaz de repeler las fuerzas enemigas, empujándolas hacia su reino como si fuera el basurero de Elibe. Ya le devolvería lo que le pertenecía a su tiempo justo, porque no detuvo su camino, en dos días habiendo encontrado un barco que lo ayudaría a cruzar el mar. Viajó junto con individuos que se asemejaban a él en apariencia, protegidos cada uno por sus propios guardias personales. De ellos se protegió con rapidez, nunca dejando que lo escucharan hablar siquiera. Llevaba gran parte de su armadura consigo, no la que lucía como un rey, sino una más modesta, pero de la misma calidad. Llevaba su espada enfundada sujeta a la cintura, pero aparte de todo eso ropas limpias y bien cuidadas. Así pudo permitirse pasar desapercibido, al menos hasta que el navío echó anclas.

Todo el mundo separó caminos. El primer instinto de Zephiel entonces fue alejarse del corazón portuario, pues le daba la viva imagen de un nido de ratas. Bern no poseía costas similares, era difícil acceder al mar desde ese punto en el mapa, por lo que el estilo de vida de esas gentes se le hacía de todo menos agradable. Era ese el reino de Altea, donde se conectaba con el resto del continente, y su punto de partida en lo que sería un extenso trayecto.

Cabalgó junto a su montura hasta abandonar el puerto, encontrándose un camino rodeado de árboles. La noche había caído, y en consecuencia Zephiel cuidaba sus espaldas constantemente, oyendo sus alrededores con los oídos de quien busca a un animal. Ciertos estímulo en el ambiente lo alertaron, y lo obligaron a bajarse de su montura, también inquieta. Podía escucharlo, pasos dispersos a su alrededor, e incluso por encima de su cabeza.

- Trepan por los árboles, igual que bestias. -dijo alto y claro.- Muéstrense de una vez.

Hubo silencio. Por un momento pareció que el rey hablaba a solas, que se había vuelto loco, pero no tardaron en responderle quienes lo vigilaban.

- Pero qué listillo. -se oyó un murmullo.

Un bandido se dejó caer justo en frente, rodando y sacando a relucir su hacha de acero. Su rostro estaba plagado de sombras, por lo que apenas podían vérsele los ojos.

- Verás, se supone que ibas a morir rápido, pero ya me has hecho enojar. Tal vez una cabalgata en tu caballo me alegre la noche...

Zephiel desenvainó su espada. Estaba bañada en plata, y brillaba como iluminada por la mismísima luna. Por ella se había encontrado rodeado de ladrones, y con ella misma se defendería. Eran muchos, quizás unos diez o doce, o incluso más. No sería fácil esquivarlos, pero estaba seguro de que podría contrarrestar la mayoría de sus ataques. El primero en avanzar hacia él fue otro bandido de hacha que planeaba tomarlo desprevenido; Zephiel sin embargo aprovechó el largo de su espada, y se giró hacia atrás atacándolo antes de que él lo alcanzara, cortándole el antebrazo derecho y haciéndole soltar su arma. A pesar de que llevara armadura, cualquier golpe que dejara pasar le haría daño, e incluso existía la posibilidad de que le rompieran algún hueso, por lo que no podía permitir que lo tocaran. En una pose defensiva, Zephiel esperaba a que  sus enemigos llegaran a él, pues no podía verlos claramente y estaba en desventaja numérica.
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Re: [Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

Mensaje por Draugen el Mar Mar 07, 2017 1:57 am

Altea... la tierra que ubicaba en parte con uno de los cuerpos militares más avanzados, y uno de los mejores reinos gracias a la política que manejaban, y sus dirigentes, que ciertamente eran positivos, justos y sumamente respetuosos con la ley. El jinete les admiraba y respetaba. Draugen se encontraba durmiendo en el campamento militar de Altea cuando escuchó un fuerte grito. - Rápido, rápido, ¡rápido! ¡Arriba, arriba! ¡Todos a alistarse para el entrenamiento en 10 minutos, ni un segundo más ni un segundo menos, rápido! - el hombre se trataba de uno de los encargados de adiestrar a los soldados, Draugen ya estaba de por sí formado en la materia y era miembro de la caballería, pero aún estaba en constante práctica de sus técnicas y era normalmente llamado con frecuencia para ejercer misiones que le asignaban. El caballero, había tenido un sueño bastante duro ya que terminó durmiéndose muy tarde, y despertando muy temprano, por lo que sus ojos pesaban y apenas le daba la mente para pensar y procesar la información, casi que ni recordaba si tenía alguna obligación, sólo quería levantarse, luego tomó un baño con unos baldes y se vistió, para echarse en su cama mientras esperaba a los demás militares, volviendo a dormirse. - ¡Despierta, despierta! Vamos, vamos, ¡vamos! En 1 minuto salimos, preparando la formación. ¡Muévanse! - al escuchar eso, Draugen saltó de su colchoneta y subió a Munir, tomó las riendas del caballo y corrió lo más rápido que pudo hasta la formación, llegando a tiempo, ni antes ni después, pero allí estaba. - Limpieza... limpieza... entrenamiento... limpieza... entrenamiento... vigilancia... limpieza... - el superior comenzó a evaluar a cada uno de los militares y les ponía un trabajo, a lo que Draugen no esperaba menos del suyo. Casi que lo prevenía, ya que siempre le ponían el mismo. - Draugen, vigilancia. - y bajó la cabeza un poco decepcionado, ya era su tarea habitual. Suponía que le gustaban los informes que redactaba con toda la información sobre la zona que le tocaba, seguramente era eso.

Rondó la zona con Munir casi hasta perder la noción del tiempo. Era sumamente aburrido y casi no podía notar si estaba trabajando o vagando, porque de verdad, no veía nada pasar que necesitase de su presencia en la zona asignada. Un camino de árboles que no era transitado ni siquiera un poco. La noche le alcanzó y se disponía ya a abandonar el lugar, pero algo se lo impidió. A la lejanía una serie de voces hablaban entre sí, lo que le parecía raro al caballero ya que hasta parecía una discusión, se oían tonos molestos y apenas escuchó como se desenvainaba un arma, le dio un leve golpe a Munir, su caballo, y el blanco corrió con increíble velocidad hacia ellos, hacia dónde provenía la riña. Un hombre en medio de ellos se ubicaba con clara desventaja y aún así se defendía, y daba la cara, con mucho honor. Draugen empuñó su espada con rabia y forzando sus dientes, enojado, mientras avanzaba aún contra esos hombres y el jinete furioso desplegó un corte desde su caballo hasta uno de los hombres, haciéndole una fuerte herida en la mitad de su torso, con una gran cantidad de sangre volando por los aires y quedando su espada manchada y goteando la sangre del sujeto, que cayó al suelo, agonizando. El resto miró confundido y furioso a Draugen, así como al otro hombre, y dividiéndose en dos grupos prácticamente, arremetieron contra los otros dos.
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Re: [Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

Mensaje por Zephiel el Miér Mar 08, 2017 8:43 pm

Apenas escuchó el golpeteo de cascos, Zephiel se giró en la dirección desde la que provenía el jinete. Cabalgaba con una prisa endemoniada, directo hacia donde se desarrollaba el conflicto, mas no en dirección al rey sino a quienes lo enfrentaban. Cargó contra el bandido que estaba frente a él, la sangre salpicando sobre la armadura de quien entonces se estaba defendiendo. Zephiel fue rápido en deducir que ese extraño venía en su ayuda, sino no se hubiera puesto en un riesgo tan grande. No dijo palabra pues entonces no había momento en que distraerse; los rufianes se habían separado para así atacar a ambos a la vez. Ahora ya no habían sorpresas, todos arremetieron en su contra sin esperar, incluso empujándose entre ellos para ver quién era capaz de atacarlo antes.

Tuvo que bloquear el fugaz blandir de un hacha, y luego de otra, y otra más incluso. Pudo defenderse con su guardia, aunque los golpes eran fuertes y desviaban su espada más de lo que hubiera querido. Tuvo, eso sí, que aguantar un golpe que había obviado con la espada, que llegó a su hombro derecho y rasguñó el metal de sus hombreras. Hizo retroceder su brazo hábil donde sostenía la espalda, por lo que Zephiel dio pie atrás tan rápido como pudo mientras recuperaba la compostura.  La adrenalina recorría su cuerpo, impidiéndole sentir dolor y volviéndolo capaz de volver a alzar el filo a altura de la cabeza. Ahora que sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad podía definir los rostros de los bandidos y al mismo tiempo contar sus cabezas. Cuatro se enfrentaban a él, cuatro con hachas, dándole la ventaja de poder mantenerlos a raya. Pensó rápido en sus opciones, sin distraerse con la batalla ajena. Aunque quisiera no podía moverse con agilidad por el peso de su armadura, así que debía defenderse a solas y contra los árboles, los cuales pronto le hicieron saber que estaba acorralado.

Logró esquivar un hacha, contrarrestando el ataque con un tajo horizontal que rebanó el torso descubierto de su atacante. Este último, en un acto de furia y de agonía, atacó sin pensar y cortó con su arma la espalda de uno de sus compañeros, cayendo muerto el primero poco después  y dejando al otro gravemente dañado. Zephiel vio que los otros dos no se detenían, e intentando esquivar otra de sus hachas recibió otro golpe, en su hombrera izquierda. Entonces era obvio que apuntaban a su cabeza, pero bien hacía Zephiel en usar su armadura como un único gran escudo. Con su brazo izquierdo entumecido, se resignó a alejar a los tres restantes con la espada, evitando hacer cualquier otra maniobra arriesgada.
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Re: [Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

Mensaje por Draugen el Sáb Mar 11, 2017 6:04 pm

Draugen no perdía tiempo. Rapidez y precisión siempre, eran sus prioridades. Su caballo le indujo a acercarse a esos bandidos sin pensarlo dos veces, y ver a alguien en desventaja le hizo querer ayudarle a ese hombre en desventaja. ¿Por qué? por nada en particular, solamente el aullido de la justicia resonando justo al lado de sus oídos, pidiendo y rogando por su ayuda. Debía de darle una mano sin pensarlo en ningún momento a ese hombre.

Las cosas se tornaron feas con la llegada del jinete, pues pese a ser muy hábil al igual que como parecía serlo el otro sujeto, era bastante cierto que estaban a desventaja aún así. Eran muchos bandidos, y con sus inmensas hachas harían a cualquiera vivir una pesadilla en carne y hueso.

Draugen sostuvo con fuerza su espada mientras bloqueaba varios ataques, todos dirigidos a él, por suerte. Munir veía como pasaba el filo de cada ataque muy cerca de su cuerpo, sin herirle, aunque asustando al caballo evidentemente y haciéndolo moverse con más rapidez mientras Draugen tiraba cortes al aire, de lado a lado, a derecha y siniestra. Sin parar en ningún segundo, mientras la sangre de los bandidos volaba por los aires, manchando su casco y armadura, y algunas gotas cayendo en su cara.

Mientras seguía intentando en lo posible defenderse y atacar, el jinete fracasó en uno de sus movimientos y chocó contra el filo de una hacha, rebotando contra la pesada arma, perdiendo el equilibrio y cayendo. Allí quedo libre para ser atacado por todos los demás bandidos, hasta que su caballo reaccionó elevándose y sorprendiendo a todos los contrarios, permitiendo a Draugen ponerse en pie y empujar rápidamente a los bandidos que iban contra él, usando su espada para ello, para tras abrirse paso subirse de un salto en su caballo nuevamente, intentando hacer lo posible por poder retomar su compostura todavía con varios enemigos yendo tras él y lanzando ataques sin medida. Logró esquivar con su cuerpo varios de éstos y acabó lanzando un fuerte corte contra el pecho de uno de los bandidos, el cual cayó mientras intentaba atacar a Draugen, terminando por herir a otro de sus compañeros al soltar el hacha sobre su pierna, dejando una notable herida. Pese a que la armadura de Draugen era buena, a diferencia de otras, era ligera, por lo que un corte con hacha acabó por darle en el codo dejando salir un poco de sangre por la herida. El jinete respiró, volviendo a la batalla aún más enfurecido de lo que ya estaba.
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Re: [Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

Mensaje por Zephiel el Jue Mar 16, 2017 3:26 pm

El bandido cuya espalda había sido desgarrada no tardó en caer desangrado ante su propio peso. Antes sus manos habían querido alcanzar una medicina que cargaba en su arnés, pero había llegado a ella demasiado tarde. Sus compañeros apenas y se inmutaron, algo predecible en criaturas repugnantes como ellos eran, quienes luchaban juntos solo por la oportunidad de arrancar vidas y saquear cuerpos. Zephiel los mantenía todavía al margen, estoico, su pose firme a pesar del dolor que sentía en su izquierda. Ahora era que la balanza se había equilibrado, sí, siendo dos contra uno, porque en sus entrenamientos ya había tomado el riesgo de enfrentarse a dos enemigos a la vez, habiendo vencido en cuantiosas oportunidades. Tan solo debía esperar la oportunidad perfecta para contraatacar, la cual llegó pronto a él.

Uno de los rufianes atacó, obligando a Zephiel a esquivar. Estaba arrinconado, pero esa entonces resultó ser su ventaja, porque el filo del hacha pasó de él y se encajó en uno de los troncos a su espalda, dejando al bandido totalmente al descubierto. Zephiel no perdió el tiempo y desde esa misma posición le rebanó el cuello desde abajo hacia arriba. El último bandido que quedaba contempló esto y, en una fracción de segundo, llegó a la conclusión de que no podría vencer uno a uno contra el noble al cual estaba atacando, al menos no en una pelea justa de espada contra hacha. Por eso, apenas acababa Zephiel de degollar al ladrón, el que seguía vivo se le abalanzó encima y contra su brazo derecho, tomándolo por sorpresa. Era un sucio truco, no cabía duda, y fue capaz de evitar que el rey pudiera defenderse con su filo. Sin embargo resistía de pie, evitando que lo llevara al suelo, lo que era impresionante siendo que llevaba la armadura.

El bandido dejó de lado su brazo y con sus sucias garras fue por el cuello de Zephiel. Este último vio su brazo derecho libre, pero fue empujado directamente contra el árbol que estaba detrás de él. Si no reaccionaba rápido, sería demasiado tarde. Por eso mismo Zephiel dejó de lado su espada, y con una sola patada separó al rufián de él, lanzándolo al suelo. Uno pensaría que el rey no sabría de fuerza bruta, pero bien se había entrenado en ello, quizás no de manera formal, pero sí en la capacidad de defenderse. Zephiel no dio tregua, y volviendo a levantar la espada, se acercó al bandido, pisó su cuello y clavó su espada a través de su boca, acabándolo en el acto. La retiró tan pronto le fue posible, y rápido se giró hacia la otra batalla que se desenvolvía en frente suyo.

El caballero había dejado un camino de cuerpos a su alrededor, y seguía luchando fieramente por su propia cuenta. Zephiel observaba, no pudiendo evitar ser sorprendido por aquella determinación salvaje. Tanta atención atraía que ninguno de los asaltantes se había percatado de que su blanco principal había salido victorioso de la batalla. Incluso hubiera podido marcharse si se hubiera dado la suficiente prisa, ya que su corcel, a pesar de haberse asustado y alejado de la riña, permanecía cerca. Pero no lo hizo, pues no pertenecía a él huir de un campo de batalla que se había iniciado por su propia presencia. Zephiel se acercó, dispuesto a tomar desprevenido a uno de los atacantes, y fue capaz de atravesar el torso de uno de los rezagados que permanecía herido en el suelo. Quedaban pocos enemigos, y debilitados en gran medida.
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Re: [Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

Mensaje por Draugen el Vie Mar 17, 2017 12:56 am

Draugen se encontraba allí, en medio de todos los bandidos, repartiendo cortes en el aire de lado a lado con su espada. Su caballo, Munir, dando vueltas en círculo para que el caballero pudiera atacar en todos los lados, rincones y costados de los adversarios. El jinete no podía evitar pensar cómo se veía mientras peleaba. Por un momento pasaban imágenes por su mente, viéndose, con toda su creatividad a flote. Imaginándose como un asesino, y es que no estaba lejos de la realidad. Cuando Draugen se enfrascaba en un combate, perdía el control de su personalidad. Su lado humano, era erradicado completamente, por una sed de combate que y matanza. Perdía el control de su ser, sus manos, brazos, muñecas, y cuerpo en general trabajaban en función al combate en el que estaba. Sólo golpeando y atacando, mientras la sangre salía disparada por los aires, cayendo en parte de su armadura y algunas gotas en el rostro.

El caballero veía a su alrededor. Varios bandidos todavía intentando hacerle daño, aún atemorizados porque Draugen no daba descanso a su espada. Era un estoque tras otro sin parar, derribando rivales sin parar y su caballo, con un inmenso físico y tamaño también inspiraba terror. Además, luego de la manera en la que entraron en la batalla, sabían que el caballo perfectamente podía tirar contra el suelo a más de uno si se lo proponía.

Durante un segundo, fue como si olvidase porqué estaba ahí, porqué estaba luchando, cuál fue el motivo de meterse en ese lío con la desventaja que tenía. Luego recordó, mientras atravesaba con el filo de su espada el estómago de uno de los bandidos, que terminó cayéndose contra el suelo mientras derramaba sangre por su boca, y por la herida, de igual manera, hasta caer. Estaba ahí por un hombre en desventaja, de armadura. Observó hacia un lado buscándolo, y veía como el contrario ya había acabado con su grupo sin sufrir, aparentemente, de ninguna herida. Se acercaba lentamente hacia ellos y eso era sólo buenas noticias, ya que Draugen iba a recibir una mano.

El caballero sin embargo fue tomado por sorpresa, atacado por la espalda por uno de los bandidos, para cuando volteaba hacia él, apenas pudo repeler el golpe con su hombrera pero le fue imposible mantenerse en el caballo nuevamente. Munir corrió contra uno de los adversarios, intentando hacerle ganar tiempo a su jinete. El caballero se levantó y como si de un demonio se tratase, corrió hasta el rival que le había tirado. Una serie de choque entre sus armas dejaba en evidencia la fuerza de los dos, ya que el sonido retumbaba en el escenario. Hasta que finalmente, Draugen enredó el hacha del bandido con su espada, y la consiguió echar hacia un lado increíblemente, para luego dirigir su espada contra el cuerpo del bandido en más de una vez. Corte tras corte, incluso cuando el bandido estaba sin poder mantenerse en pie, Draugen continúo hiriéndolo. Volteó y los pocos bandidos restantes se quedaron mirándole, ya no eran muchos, pero Draugen se acercó hasta otro y empezó a atacar ferozmente, sin dar reposo a su brazo ni detenimiento para tomar aire. Estaba decidido a acabar con cada uno de ellos como le fuese posible. Con un par de golpes, consiguió tirar a otro más. La sangre se había apoderado del sitio y el olor cada vez se intensificaba. Los cuerpos estaban tirados en el suelo, con más de una herida hecha en los mismos, no parecía cosa de dos hombres, sino de un pelotón entero.
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Re: [Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

Mensaje por Zephiel el Dom Mar 19, 2017 11:09 pm

¿Qué era lo mejor que podía hacer cuando tal espectáculo se desarrollaba ante sus ojos? No iba a quedarse de pie, por supuesto. Aquella ventaja era crucial para determinar el final del sangriento conflicto, por lo que no perdió el tiempo y avanzó contra el resto de los enemigos, a los que podía alcanzar antes de que el extraño desahogara su furia con ellos. La mayoría retrocedía, reconsiderando el por qué estaban allí, y si sus vidas realmente valían un caballo y una espada decorada de un viajero. Pero no había vuelta atrás para ellos, pues Zephiel los alcanzó y les bloqueó el camino. Uno no se percató de su presencia a tiempo, y no pudo defenderse cuando la espada plateada atravesó su estómago de derecha a izquierda, desparramando sus interiores por el suelo. Ahora era cuando el monarca tomaba la iniciativa, dejando que su pulcro manejo de la espada se convirtiera en otro hacedor de la masacre. Usando su fuerza fue capaz de acabar con otros dos hombres heridos, casi indefensos, sin sentir ni el más mínimo remordimiento por tomar sus patéticas vidas. Cayeron, hicieron eco en el bosque, y cuando sus gritos se apagaron fue que hubo silencio. Los habían exterminado, a todos y cada uno de ellos, siendo entonces la ocasión en que por fin ambos pudieron verse cara a cara.

Se trataba de un hombre de cabello oscuro, al menos por lo que podía ver, y su armadura tenía la apariencia de pertenecer a una orden organizada. Zephiel no bajó su guardia, pues nada le daba la certeza de que el jinete reservara su filo tan solo para los bandidos. Lo veía exhausto, lo que era un punto a favor si la ocasión llegaba a descontrolarse, sin embargo la realidad era que el rey también se encontraba desprovisto de energías. Por eso mantenía su distancia, controlando su respiración antes de pronunciar cualquier palabra. Pasaron varios segundos antes de que Zephiel relajara la expresión de su rostro, el que daba cuando se enfrentaba a sus enemigos. Entonces se dio el tiempo de observar sus alrededores, encontrando a sus pies el cadáver de uno de sus atacantes. Bajando el filo hacia el, frotó la espada tan solo dos veces contra su ropa harapienta, limpiándola de la sangre, y la levantó hacia la altura de sus propios ojos, cerciorándose de que volviera a brillar como antes.

- Bronce forjado, recubierto de adornos de diversa índole. -murmuró, quebrando por fin el silencio. Cualquiera adivinaría por la forma en que hablaba que no era oriundo de esa tierra.- Ni siquiera se trata de una verdadera espada de plata...

Miró fijamente al guerrero en frente suyo. Estaba recubierto de sangre, suya o de los otros, no había diferencia. A pesar de su excelente demostración, no cabía duda de que  había sido dañado en su justa medida. El dolor todavía no se hacía presente en los dos supervivientes, pero las secuelas sin duda quedarían.

- Lo que hiciste no fue más que una pura y sangrienta locura. -volvió a alzar la voz.- Es fácil darse cuenta de que poco tuvo que ver mi peligro en tu desahogo. Quién sabe si no eres más que un simple perro rabioso, o un justiciero. El caso es que tu ayuda me ha sido útil. Peleas bien, guerrero.

El rey descendió el filo y lo devolvió a su funda, rozando el metal en un sonido que se desvaneció en eco. Cualquiera diría que no tenía intenciones de atacar, pero la verdad era que ya no tenía fuerzas para sostener la espada, y la situación no apremiaba a que se siguiera defendiendo. Ambos brazos le dolían como si se los hubieran martillado, y si hubiera seguido luchando, quien sabe si siquiera hubiera sido capaz de volver a sostener las riendas de su caballo. Tenía medicina, la bebería más tarde.

- Dime quién eres. Qué haces aquí y por qué me has defendido. - incluso no teniendo poder en aquellas tierras, su voz sonaba igual como la de quien daba una orden.
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Re: [Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

Mensaje por Draugen el Mar Mar 21, 2017 8:22 pm

Con un último corte, cayó otro bandido más contra el suelo. Cuando Draugen le vio caer, un fuerte suspiro salió de sí. Se puso de rodillas contra el suelo, sosteniéndose de no caer al piso exhausto luego de haber clavado firmemente su espada contra la tierra. Tenía toda su vestimenta llena de sangre, una parte de rostro recubierta por algunas gotas y claro su espada, estaba llena casi completamente de la misma. Obviamente era de sus adversarios, pero tenía dudas de si alguna era suya, después de todo, recibió varios golpes en el proceso. Respiraba con fuerza e intensidad, como si hubiese corrido un maratón. Su cuerpo emanaba calor, sus músculos estaban agotados. Levantó la mirada viendo a su caballo, Munir, a su lado. Pero frente de sí, se formaba una silueta grande, ciertamente. Esperaba no haberse equivocado, luego de haber expuesto su vida de esa forma. Aunque si estaba seguro de algo. Lo que había hecho, de cualquier forma, era algo bueno. Ayudar a alguien con tal desventaja era suficiente razón para haberse arriesgado.

Aún intentando reponer fuerzas antes de ponerse de pie, el contrario le habló. Estaba magnificado por la demostración de Draugen en combate, aunque alegaba que lo hecho por el jinete era más como un desahogo que un intento de protegerle. Igualmente, el hombre agradeció, a lo que Draugen sonrió. Negó con la cabeza levemente, antes de volver a mirarle. - He... venido... a... protegerle. - dijo con su voz cortada por sus agitadas respiraciones, símbolo y seña del cansancio. - Lamento haber sido tan sanguíneo... sólo que... la ira se apoderó de mí, ver a un hombre en desventaja no me ha gustado, y luego, ser golpeado... es algo que me hace pelear con más intensidad, para demostrar que no me debilitan con eso. Aunque... - se aferró a su espada, con fuerza, con ambas manos en ella para impulsarse hacia arriba y poder ponerse en pie, sacándola de la tierra luego. Sin embargo, una vez en pie, una parte de su armadura, más precisamente su rodilla derecha, empezaba a derramar un poco de sangre. - Creo que si me han debilitado, después de todo. - finalizó.

La manera en que el contrario hablaba de verdad no parecía la de un civil, sino la de un guerrero experimentado, quizá era un alto rango militar, o algo por el estilo... el hombre preguntó a Draugen quién era, que hacía ahí, y porqué le había defendido. Notó seguridad en su pregunta, casi como si fuese algo obligatorio, algo estricto de responder. Draugen no vio razón para mentir, no tenía nada de que avergonzarse o que ocultar. - Mi nombre es Draugen. Soy un militar de la caballería de Altea, me encontraba haciendo vigilancia por ésta zona. ¿Por qué le he defendido?... - ante la última pregunta, se tomó una pausa, para mirar alrededor... todos los cuerpos rebanados y llenos de sangre en el suelo, eran muchos bandidos. Pesadas hachas yacían en el suelo, con el jinete volviendo a ver al hombre riendo. - Sólo ver que estabas en ésta desventaja es razón suficiente para protegerlo, además de ser mi labor. Tenían intención de herirlo y no podía permitirlo. Por eso le he defendido. - respondió. Se tomó un tiempo más para mirar al hombre, su apariencia... le decía mucho, de un hombre que definitivamente no podía ser un simple civil, ahora le quedaba claro... tenía también un caballo, arma, armadura... Draugen se acercaba un poco, aún manteniendo la distancia, viéndole. - Usted... ¿quién es? Y... ¿qué ha hecho para que esos bandidos le ataquen? - preguntó, dudoso. Ciertamente el hombre se veía como alguien fuerte, así que quizá por eso le atacaron en grupo. Pero... ¿con qué propósito? ¿Acaso era un comerciante reconocido, tenía un arma de valor incalculable, su armadura era de un material único, o su caballo era veloz y fuerte? Habían muchas posibles razones, pero preguntarle no estaba mal para aclararlo. - No parece de por aquí... éste lugar es muy peligroso, por eso me lo han asignado para guardia. Si se dirigía a algún sitio, estaré dispuesto a acompañarle. Aunque claro, tal vez deba remover toda la sangre de mi cuerpo antes... - dijo riendo un poco, intentando eludir el dolor y asco que sentía al mismo tiempo tras verse a sí mismo. Esperaba que aquel hombre estuviera bien, pero parecía que sí lo estaba. A juzgar por lo que veía, probablemente era alguien de carácter más defensivo que ofensivo.
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Re: [Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

Mensaje por Zephiel el Vie Mar 24, 2017 11:46 pm

Su insistencia era formidable, por decirlo de alguna manera. No sería fácil convencer a Zephiel de aquella idea, que el jinete había venido solamente en su ayuda por el gusto de hacerlo, por justicia, como quisiera llamarle. Pero decidió darle el beneficio de la duda, pues sabía que la batalla transformaba a todo hombre, lo que justificaba su comportamiento. Lo vio levantarse, era deplorable. El daño que había recibido lo había vuelto una figura débil y vulnerable, ya que sus heridas le impedirían continuar o procurar su propia defensa bajo la oscuridad de la noche. Escuchó su explicación, todavía observándolo, y ante las preguntas se tomó un momento antes de contestarlas.

- Soy un viajero que recorre el continente de Akaneina. Además de eso y de lo que ves, es todo lo que necesitas saber. -Cuando el soldado preguntó por qué le habían robado, Zephiel soltó una carcajada sarcástica.- pocas razones hay que darle a un ladrón para que robe. Mis pertenencias son valiosas, y viajo en solitario.

No había mucho más que explicar. Sí, su caballo era pura sangre; sí, su armadura había sido forjada por los más prestos herreros de Bern, mucho antes de que todos ellos murieran. Y sin embargo no parecía una presa fácil, razón por la que lo habían atacado en tal número.

Ambos estaban cerca, sin embargo el rey todavía no estaba seguro de la presencia ajena, y por eso mismo lo observaba desde una pose diagonal, cuidando proteger sus flancos.

- ¿Draugen dices que es tu nombre? Así que el ejército de Altea... Puedo ver que posee hombres fuertes a su disposición. -otro cumplido, muy extraño viniendo de él.- sin embargo, un soldado solitario perece ante la adversidad. Luchar durante tu patrulla fue una estupidez. Tienes suerte de que los débiles, incluso en número, siempre siguen siendo débiles.

No pudo evitar notar ese detalle, aunque poco importaba que lo dijera. No importaba nada de lo que dijera si aquel hombre caía como los bandidos que habían arrasado. Sus heridas eran más graves de lo que parecían a simple vista. Vaya, ¿Qué hacer? Zephiel se lo debatió con un tanto de gracia. Ese encuentro nunca había estado en sus planes, y sin embargo lo había distraído lo suficiente como para detener su marcha. No quería tener más inconvenientes como aquel durante su trayecto, por lo que las ideas comenzaron a florecer en su mente. Giró entonces su cabeza hacia atrás, mirando a su animal entre los árboles, y levantando su brazo puso sus dedos entre sus labios, silbando de manera corta para así llamarlo. El caballo, que era negro como el azabache y de imponente altura, levantó las orejas y titubeó un poco antes de dar el primer paso, después de eso acercándose lentamente. Se detuvo al llegar hacia Zephiel; parecía mucho más tranquilo junto a quien era su dueño. El rey se acercó a la criatura y de un solo tirón sacó una alforja atada a su montura, cuyo contenido no era otro que vulnerary. Lo destapó y bebió apenas un poco; no sanaría sus heridas pero aliviaría su dolor. Se acercó con el resto hacia el jinete, y estirando su brazo le cedió el resto de la medicina, sin decir ninguna palabra. Esperó a que la recogiera, no iba a aceptar un "no" por respuesta, y una vez hecho esto volvió a alzar su voz.

- Tengo una propuesta para ti, soldado de Altea. -dijo, mirándolo seriamente.- Si no la aceptas, continuaré mi camino como si nada de esto hubiera sucedido. No podría importarme menos. -cerró los ojos, sus palabras eran definitivas.- Me has dicho que planeas acompañarme, pero mi destino es muy lejano. Me dirijo hacia las tierras de Nohr, al Este. -según su mapa, eran días y días de viaje.- Te planteo seguir mi trayecto, y eso significaría, por supuesto, abandonar tu deber.

Fue simple y directo. Por ahora necesitaba saber su reacción, después podrían discutir los detalles. Acompañar a una sola persona durante un camino tan largo como ese sonaba a locura, mucho más para quien trabaja en un ejército, y Zephiel bien lo sabía.
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Re: [Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

Mensaje por Draugen el Dom Mar 26, 2017 1:03 am

Draugen estaba agotado, apenas tenía la capacidad para poder entablar una conversación de la manera en la que lo hacía con aquel sujeto... aquel extraño sujeto al que había ayudado sin una razón aparente, sólo como parte de su instinto, y del de su caballo, que también actúo naturalmente... el jinete escuchaba con atención a aquel hombre.

Era un viajero con pertenencias valiosas, y que recorría el continente de Akaneia... ¿con qué fin?... quizá eso era un punto y aparte, no se veía como una persona de malas intenciones, o al menos, así era a la vista del caballero. Luego de haber confirmado su nombre, el hombre alagó las habilidades en combate de Draugen, aunque no elogió del todo su manera de actuar. El jinete no vio razón para justificarlo, simplemente dejó que el sujeto ofreciera su opinión abiertamente.

Estaba débil, sus piernas temblaban aunque no se notaba, tenían que necesitar un pequeño empujón para dejar caer fácilmente al caballero. Draugen, por su parte, intentaba permanecer calmado y verse igual, como alguien relajado. El contrario extendió su brazo con algo, ¿medicina tal vez? Esperaba que bebiese de ello, Draugen no desconfió luego de verlo también a él y lo terminó haciendo, con un pequeño sorbo.

El sujeto alzó la voz poco tiempo después, afirmando que su destino era muy lejano, y que tenía una propuesta. Viajaba hacia las tierras de Nohr, eran un poco lejanas la verdad, Draugen no conocía muy bien de ellas, pero con un mapa le era posible guiar al hombre. Y en caso de que el supiera el trayecto, escoltarlo no sería problema alguno, y de hecho sería hasta mejor para él. Draugen asintió aún con su armadura derramando pequeñas gotas de sangre a través de ella. - Es una buena oferta, yo... acepto. La verdad no conozco Nohr en lo absoluto, no sé el camino, pero le acompañaré y protegeré sin problemas. - respondió con certeza. - Si no es mucho preguntar... ¿qué hará en Nohr? - cuestionó el caballero. - Es un largo camino, deberá descansar en varios puntos. Hay que ir bien preparado. - agregó Draugen, con respecto al destino.

Draugen caminó hasta Munir, el caballo había luchado ferozmente también, el hecho de ser un caballo de guerra le enseñó a combatir contra personas armadas y lo hizo de manera espectacular en esa oportunidad. El jinete subió a él con dificultad, pero una vez arriba sintió su cuerpo mucho más descansado. - Como usted sabrá, es mucho tiempo para llegar a Nohr. Si tiene alguna prisa, es mejor empezar ahora mismo. Sino, le ruego preparar todo para viajar. - explicó. El jinete durante unos segundos se veía afectado, pero luego reaccionó. - No se preocupe por éstas heridas, estoy seguro que sanarán pronto con lo que he tomado. Usted, ¿se encuentra bien, cierto? - preguntó. Volvió su espada a su funda, llena de sangre. Estaba desesperado por encontrar un río o algo en lo que pudiera adentrarse para quitarse la sangre de su cuerpo, de su armadura y hasta de su espada. Además, quería salir cuánto antes de ese lugar. El aroma a sangre se apoderó de todo el escenario. Los cuerpos de varios bandidos estaban tirados en el piso, con heridas fatales por las que recorría aquel rojo líquido. Draugen no recordaba haber visto una escena así en ninguna batalla, lucharon con mucha intensidad... y él lo sabía perfectamente. La única vez que vio algo así fue de pequeño, cuando perdió a sus padres... no quería seguir así, se podía notar en su rostro que la noticia de tener que dejar su puesto para acompañar al viajero le estaba cambiando el día por completo.
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Re: [Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

Mensaje por Zephiel el Lun Mar 27, 2017 1:32 am

¿Era cierto? ¿Realmente había aceptado sin ofrecer ningún tipo de resistencia? Zephiel ni siquiera había hecho un esfuerzo por convencerlo. Podría haberle ofrecido muchas cosas a cambio de su acompañamiento, tanto promesas vacías como verdaderas, pero nada de ello fue necesario. No parecía cierto que perteneciera un ejército, pues responsabilidad le faltaba a leguas. Lo cierto era que aquello era exactamente lo que buscaba de ese hombre, lo que esperaba oír de él. Si se hubiera tratado de un soldado cuya devoción pertenecía a su reino y tan solo a su rey, no se hubiera molestado siquiera en hablarle.

- Me sorprendes. -aclaró, cerrando los ojos un momento. A diferencia de otros, a Zephiel poco le importaba el olor o las visiones de aquella noche, pues le bastaba el silencio para calmar su espíritu. Después de una pausa, continuó. -... Te debo esa información. Me dirijo a Nohr pues deseo conocer aquel reino con mis propios ojos. De donde provengo la información es escasa, por lo que he emprendido este viaje. No hay más motivos; una vez descubra el territorio, haré mi camino de regreso.

Entonces había dicho la verdad, sin ocultar ningún detalle. Si algún guardia fronterizo hubiera preguntado lo mismo, de la misma manera le hubiera respondido. Entonces observó al caballero y, emulando su comportamiento, subió también a su propio caballo. Hizo un gran esfuerzo en aguantar el peso de sus brazos, pues aunque su dolor estuviera anestesiado, el daño seguía presente. Una vez arriba pudo relajarse también, pero tenía la gran necesidad de retirar su armadura.

- Deberían sanar. -afirmó Zephiel respecto de las heridas del otro. Lo curioso era que aquella medicina la había tomado de sus propios enemigos, tiempo atrás.- Tengo prisa, sí, por abandonar este camino ponzoñoso. Abramos paso hacia delante.

Dicho esto, el rey azuzó a su corcel para que comenzara a andar, abandonado los cadáveres detrás de él y dejándolos en el olvido. Quién sabe qué les ocurriría a sus cuerpos, si es que había alguien que los recogía y les daba descanso en la tierra, o si simplemente serían dejados allí hasta que la podredumbre hiciera lo suyo con ellos. La ironía sería que rapiñaran sus pertenencias de la misma manera que ellos hicieron en vida. Entonces, habiendo avanzado y suponiendo que el jinete lo seguía, Zephiel continuó la conversación que había dejado aparte.

-Es cierto que he recibido daño, pero no me subestimes.

No podía evitar ser orgulloso, era parte de su más pura naturaleza. Sin embargo, sus manos temblaban ligeramente debajo de sus guantes al sostener las riendas. Era una sensación desagradable, pues se sentía desprovisto de la fuerza que acostumbraba a tener. Aún así continuó avanzando sin dar importancia al daño de sus hombros, hasta que se detuvo. Se encontraban entre varios árboles, pero aún así podía verse el reflejo brillante de las aguas de un lago justo delante de ellos. Era la llamada al descanso, a por fin desprenderse del peso que acarreaba su espalda. Zephiel descendió del animal que montaba y con paso lento y cuidado se acercó a la orilla del agua. Se arrodilló con una sola pierna sobre la tierra, y en esa posición se dio el tiempo de soltar los amarres de sus hombreras, revelando debajo su ropa, la cual antes no era visible. Era una prenda blanca, pero estaba manchada de sangre, tal como Zephiel había esperado. Lo que poseía era una contusión y cortes no muy profundos en ambos hombros, pero suficientes como para hacer arder su piel al contacto con el agua con que limpió sus heridas.  Aún así ninguna queja salía de su boca, en total silencio.

En esa paz momentánea, Zephiel hizo una pregunta.

- ¿Qué quieres a cambio de acompañarme?
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Re: [Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

Mensaje por Draugen el Sáb Abr 01, 2017 7:15 pm

Draugen era alguien entregado a su trabajo, porque para él, ser militar era un trabajo, aunque de la misma manera, no negaba que no le gustaba lo que hiciera, desempeñarse como soldado era su única profesión, pero cuando se trataba de proteger a alguien sin tener claro si era un enemigo o no, dejaba de lado ese papel que le comprometía con los suyos para servir a una ley neutral, ayudar al más desfavorecido como lo había hecho con aquel hombre. Era un caballero constantemente relegado a la patrulla, a la vigilancia... conocía sus tierras como el palmo de su mano, pero poco del resto. Salir para él era un misterio, cuando se refería de otras naciones. Él quería proteger a aquel sujeto, parecía ser alguien importante, y al mismo tiempo, podía conocer otro reino... ya para él era una buena oferta, poder salir de sus tierras con alguien más.

El hombre no aclaró nada, sus motivos para ir a Nohr eran sumamente misteriosos, dejó a la deriva el saber porqué quería emprender ese viaje, Draugen acabó por tomar un poco de aliento antes de responder, quería asegurarse. - Entonces... lo que me quiere decir es que hará un viaje, llegará hasta allá, y una vez haya visto el reino, regresará... un viaje de ida y vuelta, ¿no? - preguntó, intentando confirmar aquello. De ser así el trabajo de acompañarle sería rápido, certero y preciso. Cada vez que hablaba aquel hombre, Draugen no entendía con quien estaba tratando.

Una vez que manifestó tener prisa, el hombre ya se había subido a su caballo, y empezó a andar. Draugen le siguió a un lado, como si de un subordinado se tratase, siguiéndole. El jinete dejaba así aquel paso atrás, un camino lleno de cuerpos y charcos de sangre, sumamente incómodo para cualquiera que se pudiera encontrar con semejante situación frente a sí... luego de haber seguido al hombre, se encontraron con un brillo tras unos árboles, era un lago. El color del agua era brillante, realmente tentador. Draugen esperó a ver qué hacía el contrario, y una vez le vio adentrarse en el agua, Draugen hizo lo mismo bajándose de Munir, y metiéndose con todo y armadura al agua. Después de todo, su armadura era ligera, por lo que no suponía ningún problema. Así también aprovecharía de limpiarla, y sacó su espada, para hacer lo mismo. Mientras tanto, el hombre preguntó a Draugen, qué quería a cambio. En ningún momento pensó en eso, sus intenciones no eran interesadas en ningpun momento. Pero entonces pensó que lo correcto era hacer valer su labor, a lo que habló. - No sé que pueda ofrecerme un simple viajero, pero... esperaré a que pueda darme algo, una espada me haría muy feliz, ésta que tengo ya ésta lo suficientemente vieja... ¿qué le parece? - preguntó, mientras aún sacaba sangre de su espada. Era cierto que estaba vieja, incluso un tanto doblada de haber atravesado varios cuerpos, ser golpeada constantemente y caerse en más de una oportunidad, la espada de Draugen tuvo un amplio recorrido. Una vez terminó de limpiar el arma y también su armadura, salió del agua, y sacaba del bolsillo de la montura de Munir un poco de comida, eran galletas envueltas, comió un poco y dio también al caballo, así como aprovechó de sacar su cantimplora para recoger agua del lago, lo suficientemente lejos de donde se acababa de sacar la sangre, para estar listo en el resto del trayecto.

Subió a Munir ya con el agua cargada y bebió también un poco, estaba más que "recargado". Sus energías "repuestas", y la emoción de nuevos caminos por descubrir se plasmó en su rostro. - ¿Listo para seguir? - preguntó entusiasmado, quizá no se podía notar por su expresión característica de seriedad, pero en realidad estaba emocionado por explorar Nohr.
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Re: [Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

Mensaje por Eliwood el Vie Abr 14, 2017 2:43 pm

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Zephiel ha gastado un uso de su espada de bronce.
Zephiel ha gastado 2 vulnerary.
Draugen ha gastado un uso de su espada de bronce.

Ambos obtienen +2 EXP.
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Re: [Entrenamiento] Ojos críticos [Priv. Draugen]

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