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¿Dos contra uno? Me parece justo... [Privado — Xander y Leon ] [Entrenamiento]

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¿Dos contra uno? Me parece justo... [Privado — Xander y Leon ] [Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Mar Feb 28, 2017 1:43 am

Caminos subterraneos – 6: 15 am.

Inicio: 20 flechas en el carcaj.

Quizás matarlo no era necesario. Quizás él realmente estaba dispuesto a quedarse callado y a guardar el secreto de su identidad en lo más profundo de su conciencia. Quizás la malsana desconfianza de la asesina era el fruto podrido de una mente paranoica y rota, que  veía en esos ojos inocentes la promesa de un castigo tan grande como su propia locura. Pero las decisiones sensatas jamás fueron (ni serían) su fuerte, por lo que el destino del chico quedo marcado en el mismo momento que ella se posiciono tras él y se arrodillo para quedar a su altura, aprovechando que  estaba maniatado de pies y de manos, con la boca completamente cubierta por una mordaza.

Geza lo que te sepas.... –  Sentenció, con el aliento tibio rozando la piel del desgraciado. Le concedió unos cinco segundos de paz antes de inhalar hondo, apretar los dientes, e inmediatamente clavar una daga en el lateral de su cuello y desgarrarlo parcialmente en un corte transversal. El filo irregular troceo la dermis y desgarro los músculos, aunque la profundidad no le resultó suficiente. Entre gorgoteos y gritos ahogados, Justine repasó el corte unas tres veces más, repitiendo los movimientos de izquierda a derecha hasta que finalmente destrozó la carótida. En aquel momento la sangre brotó con más densidad, cómo si ese tajo fuese una grieta natural que daba paso a la corriente de una cascada, empapandole las manos y manchando las precarías prendas intimas del soldado. La asesina se puso de pie incluso antes de que se extinguiera la vida que había arruinado, permitiendo que el cuerpo herido cayera hacía atrás con la brusquedad de un montón de escombros. El impacto provocó que el craneo emitiera un crujido.

Aprovechando que estaban ocultos de miradas curiosas tras unas altísimas elevaciones de piedra, Justine arrastro el cadáver hasta una enorme fisura en el muro, en dónde a duras penas podía esconderse alguien menudo, relativamente bajo y posicionado de perfil. Así que con mucha dificultad maniobro hasta lograr encajar el cuerpo húmedo de sangre en la grieta, intentando no ensuciarse más de lo que ya estaba. Tuvo que empujar la última parte con el hombro, pero finalmente el muerto quedo empotrado en la pared de piedra, forzado a estar de pie hasta que alguien lo sacara de ahí. El rostro del individuo quedó orientado hacía ella, exhibiendo una fea mueca de mandíbula desencajada.

Entonces retrocedió unos pocos pasos, y se inclino en el suelo. Tomó el arco y el carcaj que había hurtado, como todo lo demás que traía puesto. Vestía la indumentaria reglamentaría que le había pertenecido a su victima: una armadura liviana, en tonos de negro y violeta, que también le ofrecía una capa, unas cómodas botas, un par de guantes negros que aún no se había puesto y un pañuelo grueso para cubrir parcialmente su rostro. Justine no era una mujer de curvas llamativas, sumando el hecho de que usaba un corte de pelo relativamente masculino, había que ser muy torpe para no conseguir pasar por un chico. ¿El verdadero problema? Su propia gama de pigmentos. Mientras que el muchacho era  pelirrojo, de vibrantes ojos azules y piel ligeramente tostada... Justine era una mujer de pelo tan negro como una maldición, los ojos color ámbar y la palidez de un tuberculoso. Pero si sabía llevarlo, éstos eran detallitos sin importancia; honestamente dudaba que en un reino tan bien armado los soldados se conocieran entre todos. Suficiente fortuna para ella fue el toparse de primeras con un arquero que había olvidado el sentido común en sus otros pantalones.

Echó un último vistazo hacía la grieta, en donde unos ojos brillosos y ausentes daban una falsa sensación de estar acechando; Justine sonrió al notar que la sangre no destacaba en las irregularidades en la piedra.  Los túneles de aquel lugar eran altísimos, y lo único que les salvaba de estar sumidos por una densa oscuridad eran esas enormes antorchas dispersas estratégicamente a lo largo de los pasillos; una suerte de estrellas color azafrán que teñían con su luz la piedra, que ademas de servir de guías, ayudaban a combatir la impresión de estar enterrado vivo. Justine se incorporo, ajustando la correa del carcaj en su pecho, y se asomó a la salida de ese angosto pasillo. Sabía que debía de caminar derecho y doblar en el primer umbral con el que se topase. Luego tendría que cruzar un larguísimo puente de madera, y continuar en linea recta hasta finalmente dar con uno de los tantos caminos directos hacía el cuartel. Ésta vez su cliente sí que le había propiciado los detalles exactos sobre: cómo llegar, cómo actuar, a quienes se podría encontrar y, sobretodo, los datos necesarios para reconocer a su próximo objetivo:  Un miembro de la realeza.

Al menos ahora lo sabía, no habrían sorpresas. Encontrarse a aquel hombre de porte impecable e increíble fuerza sería el menor de todos sus problemas. Esa era una misión suicida que acepto a conciencia y sólo por no saber decir que “no” a una oportunidad de celebrar el conflicto... y sí aún así pudiera... ¿Qué diría su madre? Un Lorsange sabía que la muerte no era ningún impedimento para que “mamá” ejecutara alguna penitencia. Para ellos, las madres trascendían en todas las normas, daban la vida y eran el vinculo de sangre entre su legado y el caos reptante. Las portadoras de la mente en colmena que mantenía a cada Lorsange atado a sus antepasados, algo que iba más allá incluso a las cualidades de un "Le sage".

Justine empezó a avanzar, dueña de una tranquilidad espeluznante, mientras se colocaba los guantes y ocultaba de la vista todo vestigio de sangre.  

Fin: 20 flechas en el carcaj.
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Re: ¿Dos contra uno? Me parece justo... [Privado — Xander y Leon ] [Entrenamiento]

Mensaje por Xander el Jue Mar 09, 2017 3:30 pm

Nuevamente pasaban las horas en el tiempo pero la luminosidad del exterior no cambiaba y aun menos en la profundidad del hueco gigante donde estaba construido el castillo real. La luz artificial de los candelabros y antorchas siempre era la misma en los pasillos y salones, solo apagandose en las habitaciones y estudios. Probablemente quienes mas se preocupasen de los horarios eran los mayordomos, verdaderas claves en el funcionamiento del castillo, organizando las comidas, atendiendo a los nobles del lugar marcaban un horario fijo que ordenaba el funcionmiento del castillo como el lider de una orquesta. Para todos era así pero no para Xander que perseguido por su mayordomo personal y muy a pesar de este el príncipe parecía tener su propio reloj interno que solo se ajustaba al resto cuando tenia un compromiso. Asi que no fue hasta que escuchó la risa de su hermana menor corriendo por el pasillo no supo que había "amanecido" y él continuaba delante de su escritorio con montañas de papeles repletos de una claigrafia elegante que no se esperaria de un hombre como el, habia iniciado la noche cenando en su estudio despues de una larga siesta y comenzando a redactar informes siguió por horas hasta que los informes se convirtieron en historias. Cuentos cortos sobre lo que veía en sus misiones, a veces sobre un caballero que enfrentaba a las criaturas sin vida, otras veces recordaba el rostro de una persona en alguna de las aldeas que visitaba e imaginaba la vida de esa persona y la escribía, irreal y extensa con emociones que el pobre aldeano nunca hubiese imaginado pero que en papel era un heroe mayor que los caballeros de brillante armadura, criaturas como wyverns, grandes lobos y misticos zorros poblaban las paginas que escribía hasta que Seimei ingresaba en el estudio con el desayuno y ordenaba por un lado los informes y encontraba el punto donde estos comenzaban a ser historias fantasticas y los separaba en otra carpeta.

Sonriente como si se tratase de media tarde para él saludaba a las personas de servicio y a su familia con la calidez que mostraba en su hogar, abrazó a su hermana menor, dejó un beso en la frente de su hermana del medio, una caricia en el hombro de su hermana mayor, un correcto saludo a su hermano pequeño y una reverencia a su padre fue la única presencia que dio en el desayuno antes de retirarse a los cuarteles donde encontraría siempre encontraba a su guardaespaldas, no ese dia ya que otros asuntos le llamaban a otras tierras así que su ligero entrenamiento sería con algún guardia que se encontrase en el lugar. Pasó por la armeria donde tomaria una espada de entrenamiento y se colocaria el resto de su armadura, entrenar ligero era contraproducente para el ya que siempre debia acostumbrarse a moverse con el peso que llevaria en el campo de batalla. Al salir buscaba con la mirada algún rostro conocido y pasando junto a un arquero que parecía recién ingresar a su turno saludó con una inclinación de cabeza y una sonrisa sin saber que saludaba al enemigo, la piel palida no era rara en Nohr, un reino sin sol, incluso piel enfermizamente blanca, y ojos penetrantes eran de esperarse en arqueros y soldados de ese reino, solo se detuvo un poco en su paso y se giró hacia él... ella enseguida notó a las curvas de su cintura sobre todo ya que la armadura liviana no dejaba mucha evidencia de una curva en su pecho - ¿Tomara turno en la guardia del castillo? Si es así ¿Podria informarle que estare entrenando si desea unirseme? Gracias. - tal vez Leon estuviese de humor para entrenar un poco su físico, lo veía tanto tiempo encerrado entre libros que se preocupaba que perdiese su condición y como hombre de mente simple que era siempre confiaba en la utilidad de una espada si no habia un libro cerca.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Gold Knight

Cargo :
Príncipe de Nohr

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Esp. de bronce [8]
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Esp. de acero [2]
Sello Maestro
Gema opaca
Escrito mtico

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Re: ¿Dos contra uno? Me parece justo... [Privado — Xander y Leon ] [Entrenamiento]

Mensaje por Leon el Jue Mar 16, 2017 12:50 am

En la habitación el único sonido que se percibía eran el crepitar de las velas y el crujir de las paginas a medida que el cuarto príncipe avanzaba en su lectura. Echado para atrás en su cómodo sillón, Leon estudiaba un grueso tomo de historia contemporánea sobre un continente del cual nunca antes había oído, pero del que últimamente su hermano traía varios visitantes: Elibe.
Porque su repentina obsesión con esa parte del mundo, a su criterio tan alejado y ajenos a ellos, pues ningún otro más que Xander había demostrado interés en él, y ahora el metiche y estudioso príncipe no hacía más que estudiar hasta su geografía, comercio e historia, todavía incapaz de establecer la relación de las visitas con Nohr.

Se frotó la cien cansado dejando el pesado tomo en la mesa ratona a su derecha.
Hacía poco que había subido después de desayunar, pero la frustración de no encontrar una clara relación que vincularan a su país con las nuevas visitas frustraban de sobremanera al príncipe, el cual había pasado gran parte de la noche anterior inmergido entre esos libros, tarea que planeaba repetir durante la mañana entera de ser posible.  
Por supuesto que en la mente del terco y orgulloso mago algo tan sencillo de preguntarle directamente a Xander por el asunto estaba por completo fuera de discusión.

-… se centraliza la religión del continente, pues fue fundada originalmente por la Santa Elimine. Aun así, su fuerza militar…-

Repitió en voz alta el último párrafo que estaba memorizando sobre un país llamado Etruria, del cual provenía la elegante muchacha que vio de reojo merodeando por la biblioteca de brazo de ese tonto escudero que su hermano tanto protegía.
Suspiró. Era realmente necesario  todo esto, o ya estaba obsesionado en meter la nariz en todo lo que el primogénito tocaba? Además no partiría este pronto en un largo viaje?

Se incorporó de golpe y caminó hasta el alto espejo de plata en el otro extremo de la habitación. Allí se cercioró que cada detalle, cada mechón, cada pliegue que su intrincado vestuario estuviera en el lugar y forma correctos, ritual que el príncipe siempre cumplía antes de abandonar cualquier habitación.
Quería despejar la mente un rato, hasta él se hartaba de los libros después de demasiadas horas sin descanso, así que relajaría la vista en los campos de entrenamiento. Y si de casualidad tenía la suerte que su hermano también entrenara en ese momento… bueno, eso siempre era un plus.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Dark Sage

Cargo :
Príncipe de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

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Vulnerary [3]
Tomo de Ruina [2]
Vulnerary [3]
Tomo de Elwind [4]
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.

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Especialización :

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Gold :
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Re: ¿Dos contra uno? Me parece justo... [Privado — Xander y Leon ] [Entrenamiento]

Mensaje por Invitado el Lun Abr 17, 2017 12:11 pm

Inicio: 20 flechas en el carcaj.

Miro por última vez ese retazo de papiro en donde su cliente había escrito todo tipo de indicaciones, con letra cursiva de tamaño minúsculo, ejecutada de atrás hacia adelante y de arriba hacia abajo con la ayuda de un espejo. Detalle que para Justine, acostumbrada a hablar en un idioma polisintético, no había representado ningún problema a la hora de interpretarlo y de respetarlo hasta en su última palabra.  

Así que a los 45 minutos de caminata ininterrumpida entre piedras, antorchas y sombras, la asesina empezó a visualizar a la distancia las solidas salientes de la entrada al cuartel. Bajo un poco la mirada, y se sorprendió al descubrir un flujo orgánico de soldados que se desplazaban en distintas direcciones alrededor de la puerta. Quizás fuese porque hasta el momento sólo había visitado castillos de nobles con un poder militar moderado, pero no se imagino que podía encontrar tanto movimiento concentrado a semejantes horas de la madrugada. Aunque debía de recordar que estaba en “Nohr”, un país precisamente conocido por su temperamento belicoso y una sana tendencia a la conquista. Esto sólo era el preámbulo.  

Justine se detuvo a unos tres metros de la puerta, con los ojos fijos en las arquivoltas, pensando en como diantres lograría su cometido antes de ser interceptada; siquiera manejaba la posibilidad de salir con vida porque ella conocía sus propios limites mejor que nadie, y este tipo de certezas eran las que le hacían sentirse más cómoda con su causa. Suspiró hondamente. Todo esto le resultaba tan familiar: La vigilia constante, las pieles pálidas, la oscuridad imperante que mordía todo los rincones que aquellas orgullosas antorchas no podían manchar con su luz, el castañetear de distintos tipos de metales al chocarse entre sí, el perfume de la muerte, aquella entrada al castillo que se asemejaba más a la garganta negra de un demonio enorme que a una puerta común. Cada pequeño elemento a su alrededor le transportaba a unos 4 o 5 años atrás, en dónde era parte integral de algo, una estrella de su propia constelación. Alguien que vivía por una causa y no en un recuerdo... ¿Era tan disparatado querer morir en un sitio que parecía un pedazo de tu propio pasado? Absolutamente nadie la esperaba al regresar a casa.  

Negó con la cabeza y continuo su camino entre soldados desconocidos, teniendo cuidado de no rozar a ninguno. Sabía dónde estaba la habitación de su objetivo, lo único que necesitaba pensar era una excusa lo suficientemente creíble por si la detenía algún superior. Necesidad que el destino se encargo de solucionar en el acto —¿Tomara turno en la guardia del castillo? Si es así ¿Podria informarle que estare entrenando si desea unirseme? Gracias. — Pese a haberle dado la espalda inconcientemente al origen de esa voz, Justine sabía que la orden iba para ella... y lo que es mejor, recordaba perfectamente la identidad de su dueño. Lo esperaba. Se dio una media vuelta y clavó sus ojos claros en los ojos de él. Lucía tan regio, tan fuerte e insorteable; como un Leon de melena dorada y armazón pesado — Sí, enseguida...– ni “señor”, ni “su magestad”, ni inclinarse, ni nada; como tampoco le pregunto a quien exactamente debía comunicarle el mensaje. Tomo aquella indicación como herramienta para acceder hasta su objetivo; cualquier cosa, siempre podria decir que se confundio de persona. Su mirada mordaz parecio sonreirle antes de continuar.  

Justine apresuro el paso hasta el cuartel, dandole la espalda a su enemigo mientras desaparecia entre cuerpos, escudos y espadas. Con el rostro en alto atraveso aquel arco de piedra regia, descubriendo las nervaduras de un altísimo techo abovedado, que auspiciaba como hall antes de atravesar la siguiente puerta y dar de lleno con el cuarto de armas. Se detuvo allí. Discretamente saco el retazo de papiro con sus indicaciones, para repasar cual era el camino que debía seguir. Apreto los labios y se lo guardo de nuevo, empezando a desplazarse entre los pasillos con la seguridad de que nadie sospecharia de ella mientras obsequiara la certidumbre de que era su deber estar ahí, como todos los demás soldados que tomaban la guardia. No obstante, los recuerdos afloraron en su mente sin que ella tuviese mucho control sobe eso. Hasta el interior de ese claustro olia a guerra, a severidad... la ambición en el ambiente era casi tan densa que parecia poseer una consistencia propia. No sabía si eso le alegraba profundamente, le hacía sentir una niña... o, por el contrario, le frustraba en niveles jamás experimentados. Así de confundida sorteo habitaciones, escaleras y pasajes angostos hasta llegar a destino.  

Se detuvo frente a la puerta marcada en el papiro como correcta. Mordiose el labio inferior y elevo la mano derecha con el fin de golpear en un despliegue minimo de decoro. Pero antes de que sus nudillos tocasen la madera... en su cabeza la imagen de esa puerta fue enseguida sustituida por otra bien distinta, echa de acero y un grueso anillo como picaporte. Miro su propia mano, que por alguna razón no llevaba puesto uno de los guantes que había robado; lucía más pequeña, más joven y con muchas menos cicatrices cubriendo sus delgadas falanges.  

“Maurice, mamá te llama. Está en la biblioteca”  

Su propia voz resonó en alguna parte de su cabeza, mucho más aguda y suave. Como acto de reflejo, la asesina se mordio la lengua hasta clavarse todas las mueleas en el musculo, en un intento desesperado por volver a la realidad.  

“Deja de divagar, pedazo de mierda. Presta atención”

Los nudillos finalmente chocaron tres veces con la puerta del principe —Su magestad...– empezó, sin saber realmente que apelativo usar para con la realeza de Nohr —Su hegmano ha solicitado que se le infogme que estaga entgenando... por si desea unigse a él–  Era una pena que entre todos los detalles que la asesina había tenido en cuenta, jamás se pusiera a reflexionar sobre su propio acento.

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Re: ¿Dos contra uno? Me parece justo... [Privado — Xander y Leon ] [Entrenamiento]

Mensaje por Xander el Miér Abr 26, 2017 8:24 pm

La soldada a la que se habia dirigido le habia mirado a los ojos y algo desperto en el interior del principe, un sentimiento proveniente de un recuerdo olvidado y un instinto latente de supervivencia que le habia alertado. Su sonrisa se borro un poco en las extremos de sus labios pero no se alerto, la chica tomo la orden que habia dado y se dirigia hacia el castillo a cumplirla pero una pequeña inquietud quedó en el pecho del caballero dorado. Con las cejas tensas ingresó a las salas de entrenamiento intentando hacer memoria o calmarse quizas, solo fue un mal presentimiento que podría no tener nada que ver mas que sus propios nervios, había dormido siesta en el dia anterior y habia pasado la noche sin dormir hundido en papeles sobre los movimientos militares y sus viajes de guerra, obviamente estaba demasiado tenso, entrenar le ayudaría. En la barraca ingresó a la armeria donde escogió una espada simple para entrenar, ya estaba gastada pero el acero aun era fuerte y pesaba tanto como su espada usual, no necesitaba arruinar la suya para entrenar, podria hacerlo con esta. La movió un poco en su mano para asegurarse de que fuese la correcta pero su mente no abandonaba aquel presentemiento. No era un hombre que se guiase por su mente si no mas por sus instintos, en un campo de batalla habia poco tiempo para pensar y si algo se sentia mal, estaba mal, era mejor detener el avance cuando el ambiente indicaba demasiado silencio o una trampa y comprobar que seguir adelante por que la razon decia que allí no debería de haber nada, mismo en la pelea era mucho mas sabio seguir los instintos de supervivencia que perder tiempo pensando o buscando el punto perfecto para atacar, para eso eran los entrenamientos: crear memorias en sus musculos de los movimientos y aprender a reaccionar rapido e instintivo en los ataques.

Al salir al area cubierta de arena y paja donde los soldados solian entrenar se desabotonó la chaqueta quitándosela para quedar en camisa, mucha mas mobilidad y comodidad para moverse, entraría en calor antes de ponerse una armadura y entrenar con el equipo adecuado. ¿Le sonaba la voz de la arquera? Su mente volvió al tema casi de inmediato, conocia a muchos soldados y podia ser que la conociera de verla en el castillo pero tenía un tono diferente que la normal de Nohr, una entonacion que podria tener un extranjero, aunque solo fueron dos palabras y pudo haber sido su humor. Se dijo a si mismo que era solo su imaginacion y pensaba demasiado pero su mente seguía disparando alarmas dejandole nervioso, sobretodo cuando cayó en cuenta que la persona que le habia puesto nervioso estaba yendo con su hermano. Por su tranquilidad mental decidió que era mejor ir el mismo por Leon, si estaba equivocado solo se lo encontraria en el pasillo y a la guardia en su puesto o regresando con el, pero si no lo estaba se arrepentiría. Nunca podia ser demasiado cuidadoso.

Puso la espada en su cinturon y regreso sobre sus pasos por el pasillo directo hacia las habitaciones aun intentando recordar donde habia visto esos ojos y aquella voz, el mal presentimiento crecia cuanto mas pensaba en ello y cuanto mas avanzaba mas lejos sentia la habitacion de su hermano y sus pies iban mas rapido.
Afiliación :
- NOHR -

Clase :
Gold Knight

Cargo :
Príncipe de Nohr

Autoridad :
★ ★ ★ ★

Inventario :
Esp. de bronce [8]
Esp. de bronce [2]
Esp. de acero [2]
Sello Maestro
Gema opaca
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Re: ¿Dos contra uno? Me parece justo... [Privado — Xander y Leon ] [Entrenamiento]

Mensaje por Eliwood el Miér Jun 14, 2017 1:09 am

Tema cerrado. 20G a cada participante.
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- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

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Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [3]
Gema de Ascuas
.
.

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Lyndis
Nils

Especialización :

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Gold :
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Re: ¿Dos contra uno? Me parece justo... [Privado — Xander y Leon ] [Entrenamiento]

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