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Catch the moment {Social +18} [priv. Ayase,Eugeo]

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Catch the moment {Social +18} [priv. Ayase,Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Miér Feb 22, 2017 7:31 pm

De las muchas cosas que dejó atrás una vez se enroló a los caballeros reales de Altea, posiblemente dejar de hacer viajes fuera la actividad que más echaba en falta. Y dentro de ese conjunto de acciones que implicaba un viaje trasnochar en una taberna al azar, sin importar lo mugriento de la fachada o de lo amenazador de sus matones en la entrada, era lo que más le apasionaba. Se diera como se diera la noche, siempre acababa conociendo gente nueva con sus vidas, problemas, pasiones, objetivos, sueños y trastornos propios... Desde charlas amistosas hasta peleas en la barra, pasando por un sin fin de resultados intermedios: discusiones, debates, juegos de mesa, trueques, incluso... incluso a veces... Esa era una de esas noches en las que Eugeo conseguía algo más que una borrachera y un intercambio de palabras. Exacto. Hasta en la tenebrosa tierra de Nohr, llena de volcanes, ceniza y aire viciado... Eugeo nunca hubiera pensado que encontraría allí la fruta de una lujuriosa aventura.

No era la primera vez que engatusaba a alguna “afortunada” con buenas formas y palabras -o actos atrevidos y piropos, dependiendo de cada mujer y el número copas que se hubiera(n) tomado- para arrastrarla a su cama y, bueno, amanecer con ella a su lado si es que él era el primero en desvelarse. Era relativamente temprano en aquella ocasión, teniendo en cuenta de que ni siquiera había terminado su primera jarra de cerveza -muy mala, por cierto, y muy fuerte.- y ya había aparecido una figura tentadora a su derecha. Eugeo la observó con disimulo, pues no quería molestar su recreo por culpa de una impertinente mirada. Pelo largo y negro, ojos azabache, un rostro delicado y un cuerpo cuyas curvas suscitaban el deseo a ser recorridas. Cumplía la mayoría de los requisitos iniciales, suficiente, no necesitaba seguir evaluando su aspecto físico. Por su apariencia, a grandes rasgos, aparentaba ser una mujer de su edad -22- o algo menor que él. Aunque la edad no era algo que le importase en demasía, así como el color de piel o la altura...

Qué le iba a hacer, le atraían mucho las mujeres....

La lujuria que le hubiera podido despertar en ese momento no impedía que se comportase de forma correcta con las damas, en parte consciente de que esa era la mejor manera de empezar con ellas. Se podían desechar los formalismos más adelante, al fin y al cabo, todo hombre y mujer es humano, y los humanos estaban sujetos al mismo tipo de impulsos y necesidades. Así era como lo veía Eugeo y, aunque no tuviera una tasa de éxito infalible, sí que conseguía saciar sus necesidades de vez en cuando. Saciaban, mejor dicho, pues nunca había forzado un encuentro que no fuera completamente consentido. Nunca se podía estar seguro del todo, a veces el rechazo venía de forma irremediable, pero no tenía nada que perder. Además, siempre acababa charlando un rato con los que compartía la barra, fueran quienes fueran. Ya se había decidido, ahora necesitaba un pretexto para empezar la conversación. Tomó el resto de su jarra -casi llena- de una tacada, soltando un quejicoso suspiro al final, dejando el vaso con cuidado sobre la barra. - Creo que no elegí bien la bebida, tenía un sabor muy fuerte... - Se lamentó, hablando alto intencionadamente, con el objetivo de captar la atención de la mujer que tenía a su lado y esperó a que ella le mirara antes de seguir hablando. Una vez cruzaron miradas, fingió apuro. - Lo lamento, señorita, no era mi intención distraerla. - Era una media-mentira, pues solo se sentiría mal si de verdad la había molestado. Esa dualidad le permitía contar esa verdad a medias como si sonara a una disculpa sincera. Entonces, esperó unos instantes antes de dar su nombre. - Me llamo Eugeo, un placer. - Se presentó a la dama con una sonrisa cordial y amigable.
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Re: Catch the moment {Social +18} [priv. Ayase,Eugeo]

Mensaje por Invitado el Miér Feb 22, 2017 8:14 pm

Había regresado a Nohr, no había nada mas reconfortable para ella que este extravagante y volcánico país. Había tenido un gran viaje por mas de dos continentes y habían hecho mella en la chica de lindo rostro. Lo primero que la joven pensó fue obviamente en ir hacia su amada taberna, esa que tantas veces le había dado cobijo y alimento, pues allí también los contratos eran usuales. Una mirada de anhelo, no pudo evitar llevarse las manos a la cara y dar dos pequeños saltitos de ilusión al ver que todo estaba tal y como antes de irse.

Rápido se dirigió a la barra, esperando a ser atendida, aún seguía mirando a sus alrededores con añoro, pues cuando salió nunca supo si podría volver a ver la taberna a la que tanto cariño le guardaba. Pronto pidió, el camarero se acordaba de su cara y esto se pudo ver con su comentario - Tus ojos siguen siendo cálidos a pesar de haberte ido tan lejos, Ayase.- Ella, respondió muy feliz al ser reconocida. - Me alegra que aún me recuerdes, viejo amigo. - Y con esto, su bebida llegó.

Un chico de caballera rubia estaba a su lado, no debía de ser de por aquí, pues tras un sorbo de la buena cerveza de Nohr, atentó contra ella, llamando la atención de la chica y por ello, soltando una disculpa tras el comentario. - Oh ¡Discrepo! La cerveza de Nohr es un arte, apuesto caballero. - Respondió de forma divertida gesticulando con las manos y la cara de manera algo payasa. - ¿Eugeo, hm? Soy Ayase ¡El filo escarlata de Nohr! ¿De donde eres, Eugeo? No reconozco tu cara y no pareces estar acostumbrado a una de las maravillas de Nohr. - Se dio cuenta pronto de que no había concretado lo suficiente y acudió rápidamente a corregir su insignificante error. - La cerveza. Es decir, la maravilla es la cerveza... N-no... No yo. Sonó algo extraño luego de pensarlo. - Dijo algo ruborizada. Misión cumplida, había corregido el fallo.

El chico parecía ser de una edad próxima a la suya o equivalente, además era atractivo. Pese a que Ayase no había pensado en los hombres nunca, desde el encuentro con Kayn le había ocurrido algo extraño a su cuerpo. Se interesaba por varones y su cuerpo experimentaba cambios que antes no hacia, estaba despertando tras ese largo tiempo, lo que sería de ahora en adelante un gran líbido. Pensamientos algo turbios pasaban por la mente de la chica, cosas como : ¿Quizás este amable muchacho me pueda ayudar a conocerme un poquito más a mí misma? ¿Debería hacer de él mi pequeño experimento?

Nunca había pensado en cosas como esas, pero el cuerpo madura y pide más. Ella, era consciente de ello, por eso mismo, aunque costara creerlo viniendo de una poderosa mercenaria como ella, estaba abierta a lo que sería... "Una nueva aventura". Con gesto bastante provocativo por su parte, en medio de la conversación, se estiró como normalmente hacía, tendiendo ambos brazos hacia arriba y subiendo con esto su voluminoso pecho ¿Su motivo? Era cuestionable, quizás tratara de seducir a aquel forastero, al igual que era antídoto, ella también se veía capaz de ser puro veneno. Su plan parecía empezar a marchar, el bello cuerpo de la chica era su principal arma y su voz ahora era mas tierna hacia aquel hombre, digamos que... Ya había tomado la decisión de ser el veneno de aquel chico durante esa noche.
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Re: Catch the moment {Social +18} [priv. Ayase,Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Jue Feb 23, 2017 8:13 pm

Nunca había conseguido dar una impresión tan bien encaminada como la de aquella noche, una capaz de llamar la atención de la mujer y hacer que siguiera el la conversación con naturalidad. Se sorprendió en parte, pero no iba a buscarle el sentido de tremenda ventaja. Tenía la atención y el interés de la fémina y eso era más que suficiente para empezar. Ella no escatimó en expresiones, gestos y todo tipo de lenguaje no verbal a la hora de comunicarse. Parecía simpática, desinhibida, le cayó bien. - Justo como ha dicho, la verdad es que no estoy acostumbr... - Su respuesta fue interrumpida súbitamente pues Ayase, en su inocencia, pensaba que Eugeo podría malinterpretar su frase. Su aclaración consiguió justo aquello que quería evitar, el pensamiento divertido de concebirla como una maravilla de su país. Esbozó media sonrisa, arqueando una ceja, pensativo. ¿De verdad era aquella joven tan inocente o acaso ella estaba entrando en su juego? Dudó un par de segundos, travieso, se preguntaba hasta donde podía llegar el rubor de sus mejillas si él no “aceptaba” su aclaración. Al final creyó conveniente dejar eso de lado y seguir como si nada hubiera pasado. - Como iba diciendo.. jeje... - Soltó una risa incómoda, contagiado por la incomodidad que había producido el malentendido. Llevando su mano a la nuca y cepillándose el pelo a la vez que se rascaba. - Tiene razón, no he tenido el gusto de visitar Norh hasta ahora... Soy de un país bastante lejano pero varios asuntos me han citado en la capital. - No quiso dar mas detalles respecto a su procedencia o qué asuntos le habían traído hasta Nohr. Si algo había aprendido de la carta del príncipe y del tiempo que llevaba en este país es que toda precaución que tomara es poca. Si se le había hecho difícil desplazarse, no quería imaginarse haberse criado en tierras tan poco favorecidas. No era culpa de nadie, sin embargo, los nohrianos no eran el tipo de gente que pudiera tomarse a la ligera. - Sin embargo, espero disfrutar de todas las delicias que este país quiera ofrecerme. - Concluyó, dejando en el aire el posible significado de “delicia”. Gastronomía, arquitectura, quizá algo más... Dependía de lo que Ayase quisiera entender.

Las sospechas de Eugeo crecieron -así como su tentación- cuando eventualmente la muchacha usó una postura muy poco convencional a la hora de estirarse, colocando sus brazos de una forma que hacía elevar y expandir su busto, dejándolo especialmente expuesto a miradas ajenas -incluso las no intencionadas-. Ese hecho lo dejó descolocado, pues nunca se había encontrado en una situación parecida. No sólo la predisposición de la mujer por seguirle la corriente, también su actitud, su tono de voz, sus posturas... - “Es ella la que está jugando conmigo, ¿Verdad?” - Aunque tuviera soltura a la hora de flirtear su -in-experiencia era de apenas dos años, desde que dejó Silesse para volverse un mercenario. Esta era una de las situaciones con las que no se había encontrado: Era común en el hombre el que se encargara del cortejo -en encuentros heterosexuales-, en aquel caso ambos intentaban embelesar al otro, cada uno con su propia estrategia. No sabía que debía hacer, si dejarse ganar y seguirla el juego o hacer que fuera ella quien acabara aferrada a su cuello. Era confuso... y a la vez divertido. Tanteó las dos posibles opciones. - Con que la llaman el filo escarlata... Es interesante. Verá, si no he entendido mal, entonces es una espadachina. - Mientras comentaba aquello se orientó bien en su taburete, haciendo que su cuerpo quedara mirando al de Ayase haciendo así la conversación más personal. - Siempre me han apasionado las personas con las que comparto oficio. - Añadió, adoptando un tono meloso a su forma de hablar, imitando -o mejor dicho dejandose llevar- la voz dulce con la que le empezó a hablar Ayase. - La esgrima de cada persona es única, o eso dicen... - A medida que hablaban, ambos habían acortado distancias, muy poco a poco. Cada vez más cerca, pero ninguno de los hacía nada para frenar su avance. - Siempre hay de quien aprender, y eso es... como decirlo... tentador. - Sentenció Eugeo, con los ojos clavados en la mirada de la espadachina. Estaba disfrutando del instante, con el rostro de una bella joven ocupando la mayor parte de su visión, teniendo una agradable charla que daba la sensación de que acabaría para dar paso a algo más irracional. Ahí estaba el momento, él o ella, sólo tenía que tomarlo.
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Re: Catch the moment {Social +18} [priv. Ayase,Eugeo]

Mensaje por Invitado el Vie Feb 24, 2017 9:04 am

La conversación era fluida, sencilla y sin complicaciones. Para describir el momento, se podía decir que era de disfrute, a decir verdad Ayase se estaba divirtiendo con este extraño "juego" con el forastero. La conversación seguía avanzando por buen camino, pronto el rubio sería víctima de las interminables curvas de la joven y eso no lo dudaba, su cuerpo era un instrumento que todo hombre con dos dedos de frente que fuera heterosexual querría tocar, pues era fino, con unas curvas muy definidas pero sin músculos realmente marcados, relativamente frágil desde la perspectiva de otros y a la vez tentador por el tamaño de su busto y caderas. Humedecía sus labios a cada rato por simple autoreflejo, dejándolos mas bellos y brillantes a ojos de Eugeo, también haciendo gala de por esta ocasión, su traviesa lengua.

- Aunque no pueda parecerlo en un principio, Nohr tiene bastante que ofrecer. - Dijo con una sonrisa bastante picarona. Profundizando en los gustos de la chica, Eugeo no podría haber dado mejor en el blanco. Resaltar su sobrenombre y hablar entre espadachines, realmente era algo que Ayase apreciaba y era capaz de dejarse apreciar a kilómetros. Rápida, respondió - ¿Quieres saber la razón por la cual me llaman así?- Dijo quitándose su  espada de la cintura hasta postrarla en la mesa, allí, la desenvainó suavemente... Como si de su mayor tesoro se tratara. El color rojizo de su katana era el claro ejemplo de un "filo escarlata", por ello mismo le pusieron ese alias hace mucho tiempo. Eugeo compartió su afán por hablar con gente de su mismo oficio, esto sobresaltó a la mercenaria un poco, pues a ella le pasaba exactamente lo mismo. Poco a poco, ganaba mas puntos, se dice que a una mujer se la enamora con bonitas palabras o enormes regalos pero en el caso de Ayase, solo era necesario un buen combate o alguien que supiera ver y hablar del arte de la espada como ella.

- Y tienen razón... Cada espadachín cuenta con sus propios ases en la manga ¿No crees? ¿Podrías adivinar cual es el mi principal carta en combate? - Dijo mientras disimuladamente dejaba caer una mano de la mesa sobre su propio muslo, para remangar un poco su pantalón y se dejara ver más de su hermosa pierna. Primero, miró a los ojos al hombre y luego miró directa a su muslo, algo descubierto, para darle una pista al apuesto caballero sobre su principal fortaleza.

Adornando sus palabras con un hermoso tono, lanzó su siguiente ataque. - ¿El espadachín o aprender de él? En estos momentos ¿Qué es tentador para ti? - Para ser la primera vez que la chica se insinuaba, parecía hacerlo bastante bien y además, daba a entender su seguridad en si misma, parecía como si ya hubiera coqueteado con hombre muchas veces en el pasado, pero por supuesto, esto no era así. - A decir verdad, en ocasiones me tientan ambas cosas. - Añadió algo ruborizada, pero no se echaría atrás. Con el rostro de Eugeo a pocos centímetros del suyo, estiró sus labios para rozar los del joven, pero justo cuando estaba a punto de llegar, justo cuando ambos iban a llegar a tocarse, apartó su cara hacia un lado de Eugeo, quedando justo al lado de su oído y ahí, de forma algo cruel y picaresca, le susurró : - ¿Debería darte permiso para... tocar mis labios?- Vocalizó de una manera sensual, erizar su piel con su dulce y atrevida voz era su intención.

Apartó lentamente sus labios de el oído de Eugeo y se levantó de la silla, poniéndose de pie y amarrándose su espada otra vez a la cintura.- Cogeré la que usaba antiguamente si está libre Ray- Le dijo al tabernero, refiriéndose a una de las pocas habitaciones que la taberna tenía, lanzando una moneda al aire. El tabernero asintió, cogiendo la moneda al vuelo. Tal y como bruscamente había terminado su conversación con Eugeo, le dio la espalda yéndose hacia la habitación, pero justo antes de cruzar la esquina y que este perdiera de vista a la chica de largo pelo negro, esta giró su cabeza y junto a una mirada que claramente decía "ven", mordió sus labios de forma suave y muy sutil, casi imperceptible a ojos de otro.
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Re: Catch the moment {Social +18} [priv. Ayase,Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Vie Feb 24, 2017 11:09 pm

Si eso era una competición, estaba claro quién estaba perdiendo... Pero no era algo que le importara especialmente. Los deseos de tomar a la chica crecían con cada insinuación y, sobre todo, cada gesto. Eugeo seguía la dinámica a su forma, deduciendo cuales eran los puntos de interés de la espadachina y explotarlos para seducirla. Los comentarios con dobles sentidos eran entendidos fácilmente por Ayase, quien aprovechaba para utilizarlos a su favor. La situación se había vuelto diferente, divertidamente única. - Me alegra oír eso, Ayase, pues disfruto cuando las situaciones superan mis expectativas. - Respondió con una sonrisa igual de malintencionada. A pesar de lo subido de la conversación, ambos intercambiaban palabras con naturalidad y discreción. Eugeo se percató del cuidado y el mimo que dedicaba a manejar su espada, para ella no era una simple herramienta, compartiendo así el “fetiche” que tenían en su familia. Desviarse del tema y empezar a hablar de su katana le pareció poco conveniente, pues podría haber hablado sobre ella bastante. - Es casi tan hermosa como su dueña. - Comentó. - La mía está en la habitación, podría mostrársela en un momento dado. - Insinuó, abriendo la posibilidad de que ambos de desplazaran hasta el cuarto. Sin embargo, el flirteo siguió otros cauces, dejando ese comentario apartado.

- Un as en la manga? Sí, supongo que tiene razón. - Comentó distraído por el movimiento de la mano de Ayase, acomodando su pantalón para dejar descubierto uno de sus muslos. La forma de sus piernas, aún estando sentada, seguía un dibujo sugerente y terminaba en unas caderas generosas. Esperaba impaciente el momento en el que pudiera agarrarlas. El espadachín se quedó perdido en el paisaje varios segundos antes de volver a alzar la vista y mirarla a la cara. Un buen baile de piernas era importante en el ejercicio de la esgrima, pero no estaba seguro de si eso era a lo que se refería, pues no lo veía una recurso definitivo en un combate con espada. No preguntó, supuso que no estaba hablando de ese “tipo” de esgrima. Pasó desmasiado tiempo embelesado, la mujer siguió hablando sin que él tuviera tiempo de contestar.

La situación se tensó, en el mejor de los sentidos, pues las insinuaciones de la espadachina eran cada vez más directas. Esta vez probaría la opción de dejarse ganar, fingiendo bloqueo cuando ella preguntaba por sus tentaciones. Quedó enmudecido, sin -aparentemente- nada que decir durante unos segundos. - Me pasa lo mismo que a ti, hay veces en que es difícil saber cual es el límite entre una cosa y... la otra. - Los rostros de ambos protagonistas estaban a punto de hacer contacto, Eugeo esperaba que finalmente se unieran pero la mujer desvió su trayectoria en el último momento. Ese travieso revés consiguió provocarle, contrariado por burlar de aquella forma la oportunidad de probar la miel de su boca, dejándole un sabor agridulce por unos instantes. Con Ayase pegada a su oído, ésta le soltó un condescendiente susurro. La pregunta, obviamente retórica, iba cargada de provocación e insinuación. Podría haberse dejado besar, sin embargo, decidió hacerse de rogar en el último momento. No esperaba ese movimiento, ingenioso, que consiguió dejarle en jaque. Eugeo reía por dentro, pues desfogarse con ella ahora no sería suficiente. Se encargaría minuciosamente de dejarla sin aliento, no sin antes encenderla hasta que suplicara, para luego convertir la chulería de ahora en sumisos gemidos. Era la forma en la que quería recompensarla por ese divertido coqueteo. - Huh... - Susurró él, sin saber exactamente qué decir. La distancia entre ambos era muy corta, permitiendo que ambos disfrutaran de la fragancia del otro. La chica se apartó de Eugeo y volvió a colocar la funda de su espada, pagó la renta al tabernero y tomó el camino que le llevaba a su habitación, no sin antes invitarle a que la siguiera. Era la señal que estaba esperando.

Eugeo abandonó el salón principal con naturalidad, pagando antes al camarero por lo que había tomado. No perdió tiempo en alcanzarla, pues la posada estaba llena de pasillos y era fácil desorientarse en los cruces. Cuando ya la tenia al alcance agarró cuidadosamente uno de sus brazos, instándola a que se detuviera. Sutilmente guió su mano para que ella girara y se pusieran cara a cara. Aunque no estuvieran en la habitación, los pasillos estaban vacíos, generando un ambiente más privado y personal. - Respecto a la duda que estaba teniendo... verás... - Remoloneó unos segundos, mirándola a los ojos, luego acerco su boca al oído para susurrarle. - A veces es mejor pedir perdón que permiso. - Cuidadosamente la tomó por la cintura, tirando de ella y provocando que ambos cuerpos se tocaran. Su otra mano rodeo la nuca haciendo un movimiento similar. Antes de los rostros se encontraran Eugeo ladeó sutilmente la cabeza para facilitar el contacto entre los labios. Dejó la boca entreabierta, invitando a que el beso no se limitara a pegar los labios. Él buscaba un duelo con ese beso, delicado pero intenso, tenía curiosidad de quien manejaría mejor los labios del otro.
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Re: Catch the moment {Social +18} [priv. Ayase,Eugeo]

Mensaje por Invitado el Jue Mar 09, 2017 2:20 pm

Esperaba que el chico supiera coger de forma correcta sus intenciones, su cuerpo ya ardía y no era una expresión, la temperatura había aumentado considerablemente haciendo que la mercenaria se enrojeciera por momentos, cada vez más. Su caminar no era muy expresivo, pero aún así, cualquiera que estudiara bien los gestos de las personas o que fuese suficientemente atento como para percatarse, se hubiera dado cuenta de aquellas señales que Ayase daba sin ella querer al andar. Se tocaba el pelo, acicalándose para su chico de esta noche, dejando descender de manera casi seguida su mano a través de su cuello y finalmente acabando en su pecho para rápidamente quitarla de ahí, sin duda, ansiaba ser tocada por ambos lados aquel momento.

Y es que no era menos, Eugeo también sabía jugar y además de ello, sabía hacer que Ayase jugara aún más para él. Esto le encantaba a la chica de sinuosas curvas, le hacía arder y querer provocarle más y más. Era difícil de deducir para su primera vez, pero por su comportamiento, Ayase ya podía pensar de si misma que amaba el erotismo en cuanto a la sexualidad se refería, le gustaba sentir que atraía al rubio de cuidadas palabras, como toda mujer... Pero le hacía particularmente sentir muy bien.

Miraba de forma sutil a su espalda, esperando a que el caballero la siguiera, por si acaso necesitara de alguna que otra seña con la cual guiarle hacia su cuerpo. Pero no hizo falta, pronto vio al extranjero reaccionar tal y como ella quería, pagó lo que había pedido y rápidamente la siguió. Ayase siguió andando ya habiendo pasado la esquina, pero en medio del pasillo que dirigía casi directo a las habitaciones, su mano fue cogida ¡No lo esperaba para nada! Su corazón latió rápido, no estaba para nada acostumbrada a ello, Eugeo quizás se podría haber dado cuenta de ello. A pesar de haber parecido toda una chica de experiencia, era una joven que había cuidado su corazón como su mayor tesoro y hasta hace muy poco tiempo, no había abierto su corazón y mente a los hombres, por lo tanto estaba ahora nerviosa por un simple agarre de manos, ya que no había sido ella la que lo había iniciado. El ser humano teme a lo desconocido y Ayase, no era excepción.

Quedaron cara a cara nuevamente, pero de pie. Ayase apoyó su cuerpo contra una de las paredes del pasillo, dejando caer todo su peso en esta, fue en ese entonces donde el caballero inició el siguiente ataque... Haciendo de su sus palabras, un juego donde ella quería saber que era lo que vendría después, acercó su boca al oído y ahí dejó en el aire una insinuada verdad, para con suavidad agarrar la hermosa cintura de Ayase y con esto, juntar ambos cuerpos. Su rostro se acercaba al de ella, esta no sabía muy bien cómo era besar de esa manera, así que dejó al extranjero que se ocupara de guiar aquel ya aceptado beso. Ella dejó espacio entre sus labios, quería probar aquel beso y disfrutarlo. Dio un paso más, adelantó una de sus piernas y adentró a Eugeo aún más en su espacio personal, incluso, quedó con una de sus piernas en medio de las de Ayase, la cual tenía unos ojos ahora mismo que eran capaces de enamorar, brillantes y expresivos, llenos de además una intensa lujuria que residía en absolutamente, todo su cuerpo.

Sus labios hicieron contacto, suaves y húmedos, amables y cómodos. Su corazón no paraba de incordiar en aquel momento, no paraba de latir con una potencia comparable a un terremoto, para Ayase, era fácilmente comparable con ello. Sacó algo insegura su lengua, con la que daba una de las más tentadoras señales. Lamió de forma suave y pasional el labio superior del chico y sin más, escondió se lengua, dejándole al caballero algo claro que ella recibiría gentilmente su lengua cuando esté quisiera, dentro de ella, así también, se aseguraba de que fuera él quien guiará el beso. Las sensaciones eran nuevas y algunas satisfactoriamente abrumadoras para la mercenaria, esperaba que terminara el beso de ese instante, no sin antes disfrutarlo, claro está... Para poder avanzar hacia la habitación y comenzar con el verdadero erotismo. - V-vayamos a la habitación. - Susurró, dejando a la luz las ganas de tener una intimidad absoluta y plena.
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Re: Catch the moment {Social +18} [priv. Ayase,Eugeo]

Mensaje por Eugeo el Miér Mar 15, 2017 3:45 pm

El encuentro había tenido breves momentos de contradicción que, si bien no había sido consciente de ellos de forma directa, sí había conseguido confundir a Eugeo. Situaciones en las que la dinámica se frenaba bruscamente y viceversa, que fueron muy evidentes cuando él le cogió la mano. Notó como su cuerpo se tensaba, sobresaltada, manteniendo ese nerviosismo durante unos instantes. El rubor de su rostro chocaba con la seguridad de sus palabras mientras lo seducía, haciendo pasar de mujer a niña con una simple mirada. Eugeo confundió el origen de aquella inseguridad, achacándola a un bloqueo al no poder manejar la atracción que sentía. Y no era un autoengaño, él no necesitaba alimentar su ego, era la experiencia la que le había guiado hasta esa conclusión pues él ya había pasado por algo parecido una vez. Saber que había despertado esas emociones en Ayase le agradaba, incluso le divertía en el buen sentido ya que había descubierto que ella no dominaba tan bien la situación como aparentaba.

Había un margen que podía aprovechar para tomar el timón de la relación, y ese era el objetivo del inocuo reto que se había propuesto antes de seguirla por el pasillo. Su corazón se había acelerado desde el momento que salió en su busca, incluso desde el momento que el flirteó con ella comenzó, probablemente. Aún así mantuvo la cabeza fría y expuso más la seguridad en si mismo que el deseo que tenía hacia ella, dosificando los momentos cautivadores, precipitando cuidadosamente el momento de la conquista. Aunque el joven de dorada cabellera la abordara, éste fue sumamente cuidadoso en su movimiento desde el momento que notó su nerviosismo. Cuidó de que no se sintiera avasallada con una aproximación de su cuerpo delicada así como la fuerza que ejerció con su brazo para acercar el de la chica. Quería guiar su sobrecogimiento a un estado de mayor seguridad para que así ella pudiera disfrutar de su presencia igual si no más que él de la suya.

Ya fuera por su cuidado o la autodeterminación de la espadachina, de nuevo recuperó la iniciativa. Mostrando la misma mirada derretida que la de Eugeo, y con idéntica intención de ejercer fuerza atractora sobre el otro, la pareja llegó a un punto de difícil retorno. Cuando los labios hicieron contacto otras partes como el torso y la cintura también se aproximaron, también se activó el deseo de que otras zonas sufrieran el mismo destino -al menos por parte de él-. Encerró los pensamientos más primarios, quería disfrutar de aquél beso, percibir toda sensación procedente de un momento que había ansiado en el momento que le echó el ojo a la fémina. Los labios de Ayase se posaban sobre los suyos con una suavidad y humedad cautivadoras. Un lametón inesperado se produjo en el primer instante, dando a Eugeo una señal que supo entender a la perfección. Sin más dilación abrazó los labios de Ayase con los suyos propios, regalando un par de mordidas antes de asomar la punta de su lengua dentro de su boca. No avanzaría más, pues no disfrutaba de tornillos invasivos. Esperó a que la lengua de ella se encontrara en la frontera y éstas bailaron, acariciando la una a la otra en su vaivén circular. La sensación, tanto gustativa como táctil, era embriagadora. El corazón latía con fuerza a la vez que su piel se erizaba ante el erotismo, empezando a activar el comportamiento sexual del joven. Los impulsos de tomar a la mujer y yacer con ella todavía eran resistibles, pero solo era cuestión de tiempo.

Entre los besos la mujer susurró su deseo de entrar en la habitación, una idea que Eugeo también compartía. - Claro... - Respondió con un tono de voz similar, deshaciendo el cerco que había levantado sobre su espacio personal. Sutil y lentamente, para que supiera que ese momento solo se había aplazado a un mejor momento, al mejor momento. Siguió a Ayase sin atosigarla, dejando margen en sus movimientos, permitiendo que abriera la puerta sin problemas. Él entró después de ella, cerrándola tras su entrada con el talón, pues no quería apartar la mirada de tan hermosa vista. Ahora que estaban en la intimidad más absoluta, eran libres de llevar los sucesos a un límite que sólo ellos pondrían, a un ritmo acorde a las preferencias que acuerden -no de forma verbal, precisamente-. El joven se pegó de nuevo a Ayase, esta vez tomando sus costados con ambas manos, acercándolos a su cintura pero sin llegar a establecer contacto. Aguardó con una mirada seductora, que hizo la pregunta “¿Por donde lo dejamos?” sin necesidad de articular palabra alguna, y que esperaba que ella respondiera satisfactoriamente. Sus rostros volvían a estar muy próximos, pero él ansiaba que esa distancia desapareciera.
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Re: Catch the moment {Social +18} [priv. Ayase,Eugeo]

Mensaje por Eliwood el Miér Jun 14, 2017 1:13 am

Tema cerrado. 30G a Eugeo.
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