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I´ll protect you with my life [Privado Ram de Montmorency]

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I´ll protect you with my life [Privado Ram de Montmorency]

Mensaje por Virion el Mar Feb 21, 2017 11:40 pm

El día en que Virion conoció a Ram era un día horrible. Frío y nieve por todas partes ¡¿Por qué aceptaría ese encargo de los Custodios?! ¡¿En qué estaba pensando?!

Estaba pensando en dar pasos adelante en su ansiada reconquista de Rosanne, obviamente. La realeza de Ylisse le había encomendado viajar hasta el continente de Elibe para, con su proverbial labia, conseguir entablar alianzas con reinos de este continente. Tras la expulsión de los Emergidos del oscuro reino de Nohr, Ylisse y Hoshido se habían convertido en reinos con una mayor afluencia de estas diabólicas criaturas, causando el caos y la destrucción a su paso. Ylisse estaba más interesada que nunca en entablar alianzas con otras naciones, para poder apoyarse en estas horas tan turbias.

Como miembro de los Custodios, y residente en Ylisse, ese tema preocupaba también al Arquero de Arqueros. Pero Virion veía aquel viaje como una oportunidad para entablar relaciones con la nobleza de otros reinos y poder sumar apoyos para cuando llegase el momento de reclamar sus tierras, hacerlo de inmediato.

El viaje empezaba en el reino de Ilia. Lo único que conocía de Ilia era que se trataba de un reino famoso por sus jinetes pegaso y por sus aguerridos mercenarios. Era un buen punto de partida, ya que serviría para reclutar buenos guerreros que se sumasen a la defensa de Ylisse. Lo que no sabía, y para lo que no estaba preparado Virion, era del frío invernal que sacudía en aquellas tierras.

Así que ahí estaba Virion, viajando mediante carruaje hasta la capital de Ilia, cubierto con un grueso abrigo de piel que apenas lograba calmarle el frío. Había llegado primero en barco hasta el puerto de Ilia, pero para llegar a la capital había que avanzar por un arduo terreno montañoso. Virion había contratado un carruaje e iba acompañado de un guía que lo acompañaba dentro del carruaje.

-Con este temporal, el carruaje se ve obligado a moverse lento.-le explicó el hombre que se sentaba a su lado en aquel carruaje, un hombre fornido, calvo y con bigote moreno, algo regordete pero con músculos en piernas y brazos. Era el guía que Virion había contratado para el viaje, de nombre Aiug.-Tardaremos en llegar a la capital más de un día. Tendremos que parar para descansar en mitad del camino.
-¿Parar en mitad del camino? ¡Será una broma!-la idea de acampar en mitad de la nada, con aquel frio, le horrorizaba.
-Relajaos, no dormiremos al raso.-le corrigió de inmediato Aiug con una sonrisa. Por alguna razón, a Virion no le caía muy bien, llamadlo instinto.-Cerca de aquí hay una aldea, se llama Nieve Bonita. Aunque a este ritmo no podamos llegar a la capital, al menos podremos llegar a la aldea antes de que anochezca. Y allí hay una posada donde podremos pasar la noche.

¿Nieve Bonita? ¿En serio? Pero para qué se sorprende Virion, si ya conocía de una aldea de nombre Aldea Guapa ¿Quién es el encargado de poner nombres a los pueblos en este mundo? Da igual, la idea de poder dormir bajo un techo le reconfortaba, daba igual el nombre de la aldea en que se encontrase dicho posada.

Aiug tenía razón en que llegarían antes del anochecer, pero eso no hizo que el viaje hasta Nieve Bonita se le hiciese menos largo al arquero. El carruaje, moviéndose sobre la nieve resbaladiza, hacía que realmente el carruaje fuese a paso de tortuga. Virion no podía ni imaginar cómo los caballos podían soportar tan gélido temporal sin desfallecer.

Pero al final llegaron a Nieve Bonita. El lugar no sorprendió a Virion en lo más mínimo. Se trataba simplemente de una aldea rupestre enana, poco más de cinco casas repartidas allí y allá. Las vistas no eran del otro mundo, a pesar de estar todo cubierto de nieve. Virion se había acostumbrado a ver ese tipo de escenas en Regna Ferox, y la terrible sensación de frío era muy superior a cualquier deseo de recrearse en un paisaje bucólico invernal. Lo importante es que había una posada. Había luz dentro, posiblemente fuego. Buena comida. Un techo. Calor.

Virion bajó de inmediato del carruaje y empezó a caminar rápidamente hacia la posada. Tan rápidamente que no vio por donde pisaba y se resbaló en la nieve, chocando el suelo con sus posaderas.

-Debe tener cuidado donde pisa, mi señor. El suelo nevado es muy traicionero.-le advirtió (demasiado tarde) su guía, mientras le extendía una mano para que el arquero se levantase.

Virion se levantó apoyándose en Aiug, bastante avergonzado de sí mismo. Nada sabía de lo providencial que había sido esa caída. Y es que, si no hubiese caído, hubiese ido sin más a la posada. Pero al caerse y volverse a levantar, su aguda visión de arquero le permitió percatarse de una especie de mancha rojiza que había entre la blanca nieve, a unos treinta metros de la posada.

-Por todos los dragones… ¿Qué es eso?-preguntó el arquero, señalándole lo que había visto a Aiug tras ponerse plenamente de pie.
-¿El qué? Yo no veo nada.-respondió el guía, con una visión no tan buena como el arquero.

Virion ignoró la pregunta, y ya con sumo cuidado se acercó al origen de aquella “mancha”… hasta que descubrió que no era una mancha, sino ¡una mujer medio enterrada en la nieve! A toda velocidad se dirigió entonces hacia esa mujer, tropezando y cayéndose de nuevo. Pero esta vez ni esperó a que el guía le volviese a ayudar. Se levantó y acudió corriendo hasta donde se encontraba esa mujer.

-¡Por todos los dioses, dragones y emblemas! ¡Dime que estás bien, muchacha! ¡Aguanta!-gritó mientras se acercaba a la mujer tirada en el suelo, dispuesto a salvarla antes de que fuera demasiado tarde.
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Re: I´ll protect you with my life [Privado Ram de Montmorency]

Mensaje por Ram de Montmorency el Miér Feb 22, 2017 8:25 pm

El día en el que Ram conoció al señor Virion, era uno especialmente cálido si se tenía en cuenta el tipo de clima que imperaba en el lugar. Nieve Bonita no era más que uno de los miles de poblados que salpicaban el níveo paisaje del país de Ilia, y pese a que no destacaba sobre el resto por ser el más acogedor, debía su peculiar nombre a su fundador: un tal Wilhelm el Original. Tras haber quemado por accidente la mansión del amo Kato hacía ya varios meses, la joven se había visto obligada a hacer las maletas e irse en busca de un nuevo hogar. Gracias a los pocos ahorros de los que disponía pudo comprarse una recia cabaña en Nieve Bonita como residencia provisional, aunque al final resultó no ser tan recia como le dijeron. ¡Solo había intentado hacer un estofado! Entendía que dejarse el fuego encendido durante tanto tiempo había sido una mala idea, ¡pero eso no tenía por qué implicar que la cabaña se incendiase! Sin ahorros y sin casa, Ram se vio obligada de un momento a otro a vivir en la calle. Por fortuna contaba con buenos abrigos.

De vez en cuando, los demás aldeanos al verla en tan precarias condiciones, le ofrecían cobijo y comida, mas la muchacha rechazaba aquella amabilidad entre toses y estornudos orgullosos. Ella era una sirvienta. Su deber consistía en servir al resto, no que el resto le sirviese a ella. Aunque no fuese la mejor en su trabajo y ni siquiera tuviese amo, aceptar ese tipo de tentadoras ofertas iba en contra de sus inquebrantables principios.

Mientras tanto, dedicaba las horas interminables que pasaba a la intemperie a planear el qué haría a continuación con su vida. Nieve Bonita se encontraba erigida en un área montañosa apartada del resto de la civilización. Viajar a pie sin provisiones era una auténtica locura, pues el trayecto hasta la capital podía ser muy largo si no se contaba con un carruaje de caballos. Y si Ram no tenía dinero como para permitirse ocupar una habitación en la posada del poblado, ¡menos aún tendría para contratar los servicios de un carruaje! Se sentía atrapada en aquella diminuta villa construida en la ladera de una montaña, y sus sueños de visitar las famosas islas de Durban, donde todo mago contaba con privilegios, o las tierras de Altea o Nohr, dos de las primeras naciones en liberarse de la amenaza de los emergidos, se veían truncados constantemente. Justo cuando se sentía más libre que nunca por no tener amo al que servir, descubría que en realidad era prisionera de su propio destino, y que a menos que ocurriese algún milagro, no saldría jamás de Nieve Bonita.

Ram pasaba gran parte de su tiempo libre, que era mucho, echándose largas siestas al aire libre bajo una densa capa de abrigos. El clima en Ilia podía ser traicionero, pero la muchacha ya se había acostumbrado a él largo tiempo atrás. No obstante, aquel preciso día en el que la fortuna de la joven daría un vuelco radical, los perros de la vecina se acercaron a donde ella dormía para arrebatarle sus improvisadas mantas sin que ella se percatase de lo sucedido. Tan caprichoso resultaba ser el azar, que lejos de dejarla en paz en tales y paupérrimas condiciones, trajo consigo un súbito temporal que sumió al poblado a una tormenta de viento y granizo. El sueño de Ram era profundo, y en ningún momento notó que estaba siendo sepultada poquito a poquito por la nieve.

Fue una preocupada voz lo que la despertó. Pese a que no alcanzó a entender lo que decían aquellas desesperadas palabras, pudo abrir los ojos. Le temblaba la visión, y sentía su frente arder con furia por la fiebre, pero al menos pudo enfocar su mirada en el misterioso individuo que tenía en frente. Resultaba ser un caballero elegante y distinguido quien había gritado. Ram quiso preguntarle la razón de su preocupación, pero sus fuerzas la abandonaron de repente y perdió la conciencia...
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Re: I´ll protect you with my life [Privado Ram de Montmorency]

Mensaje por Virion el Miér Feb 22, 2017 10:22 pm

La pobre muchacha se encontraba inconsciente cuando Virion la desenterró de la nieve y la sostuvo entre sus brazos. El aruqero no era un médico, ni un sacerdote sanador, pero no hacía falta serlo para darse cuenta de que la pobre mujer estaba al borde de la hipotermia. Lo único que tenía ardiendo era la frente, señal de un estado febril muy elevado. Si no era atendida de inmediato, la vida de la joven corría peligro.

-¡Ey, despierta! ¡Despierta, jovencita! ¡Vamos, abre los ojos, por favor!-suplicó el arquero mientras la sacudía levemente pero no hubo manera, la mujer no se despertaba.
-¿Qué demonios haría una mujer tirada en la nieve? ¡Es un suicidio!-exclamó Aiug cuando alcanzó al arquero.
-Ahora mismo eso da igual ¡Donde hay un sanador! ¡Necesita atención médica de inmediato!-exclamó Virion desesperado mientras se levantaba del suelo, con la joven mujer sostenida con ambos brazos. El arquero pudo notar que la mujer no pesaba mucho, lo cual era en ese momento una buena noticia, ya que caminar por ese paisaje nevado sin cargar ya era de por sí complicado como para hacerlo con peso encima.
-¿Sanadores? No hay sanadores en Nieve Bonita. Es una aldea minúscula, si alguien necesita de un sanador, se dirige a la capital.-le explicó el guía en un tono demasiado tranquilo para la situación en la que se encontraban.
-Entonces llevémosla a la posada ¡Necesita calor y lo necesita ya!-era lo único que se le ocurría a Virion en ese momento. Si ya antes deseaba entrar en algún lugar cálido donde resguardarse del frío, ahora su deseo es que ese antro tuviese fuego como para derretir todas las montañas nevadas de Ilia, Daein y Regna Ferox juntas.

Aiug ayudó a Virion a cargar con la joven muchacha y ambos se dirigieron a la posada, que por fortuna no estaba muy lejos. El arquero no tuvo mas remedio que abrir la puerta de una patada, llamando enseguida la atención del posadero que se encontraba en el mostrador.

-Buenas tardes, señores ¿en qué puedo aten…?-empezó a saludar el posadero de manera amable y profesional, pero su cara cambió de repente cuando vio a Virion con la doncella y la urgencia plasmada en el divino rostro del arquero.
-¡Fuego! ¡Mucho! ¡Ahora!-como tendría que ser la cosa para que Virion, famoso por usar un lenguaje forzosamente extenso y rebuscado, se limitase simplemente a pronunciar tres palabras en rapidísima sucesión.

El posadero entendió enseguida. Con un gesto y un simple “¡Vengan por acá!”, este buen hombre, delgado, canoso y de unos sesenta años y con bastón, los guió hasta la sala comunal, donde una abundante chimenea inundaba de calor la habitación entera.

Varias personas se encontraban en aquella sala, pero el posadero les solicitó que guardasen la calma, que perdonasen las molestias, y que desalojasen cuanto antes la sala comunal, regresando a sus habitaciones. No tardaron en obedecer y salieron por patas, quedándose solo cuatro personas en la habitación: el posadero, el guía, Virion y la muchacha moribunda.

-Traigan mantas. Un trapo húmedo. Y pociones, si tienen. Si le cuesta algo, lo pondré de mi bolsillo.-le dijo el arquero al posadero, el cual junto al guía marcharon a por las cosas que le había pedido.

Mientras tanto, Virion empezó a desvestir a la mujer. Y no, no lo hizo para realizar ninguna fantasía perversa. Puede que suene increíble, pero lo último que pensaba Virion era en llevar a cabo ninguna fantasía. Ante todo, él era un caballero, y si una dama estaba en peligro, su deber era socorrerla, y eso era lo principal y lo único que importaba en aquel entonces.

Pero tenía que desvestirla porque sus ropas estaban empapadas por la nieve y no quedaba otro remedio si quería que la mujer entrase en calor. Obviamente, lo hacía justo enfrente de la chimenea, para que el cuerpo de la mujer notase el calor de las llamas lo máximo posible y para que no cogiese tampoco frío al quedarse semidesnuda. Lo que sí tuvo que admitir Virion era que la muchacha, un tanto ya jovencita y menuda, era bastante atractiva. Especialmente su cabello rosáceo, con ese corte tan peculiar.

Aiug y el posadero no tardaron en llegar con las cosas que Virion había pedido de urgencia. Rápidamente, prepararon un sofá justo delante de la chimenea donde poner a reposar a la muchacha. La taparon con mantas y se colocó un trapo húmedo sobre su frente. Y milagrosamente, se encontró una poción revitalizante que la ayudaría a entrar en calor también por dentro. Virion hizo que la joven se la tomase introduciendo la botellita en su boca con cuidado y asegurándose que lo tragaba todo. Después de todo aquello, lo único que podían hacer era dejarla descansar. Ahora que sobreviviera o no era cosa de Naga.

-Conozco a la chiquilla. Toda Nieve Bonita la conoce.-explicó el posadero una vez que hicieron todo lo que estaba en su mano.-Pobrecita… perdió su casa en un dichoso incendio y desde entonces vaga de un sitio a otro del pueblo. La hemos intentado ayudar de miles de maneras, pero ella se negaba en redondo. Que esto acabase por pasar era inevitable.-el tono del anciano posadero era triste, empatizando con la desgracia de la mujer.
-Bueno, le guste o no, hoy la voy a ayudar. Me quedaré a su lado hasta garantizarme que se encuentra bien. Por favor, asegure que nadie entra aquí hasta que se ponga mejor. Y traiga un poco de caldo y comida. Si se despierta, necesitará comer algo.-dijo Virion mientras sacaba un par de monedas de oro y se los ponía en la mano al posadero, en pago adelantado por sus servicios.
-Sois realmente un alma caritativa.-le dijo Aiug al verle darle el dinero al posadero. Virion sintió que simplemente le hacía la pelota.-Iré a guardar el carruaje y dar de comer a los caballos.-y con una leve reverencia se despidió del resto.

Virion cogió una silla, y se limitó a quedarse sentado mirando a la mujer justo a su lado, mientras ella se debatía tumbada en el sofá entre la vida y la muerte. Al menos, el sitio era realmente cálido y acogedor y habían podido escapar del frío. Pero sería todo aquello suficiente para salvarla. Virion no era nadie devoto, pero en ese momento, rezó todo lo rezable para asegurarse que así fuera.
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Re: I´ll protect you with my life [Privado Ram de Montmorency]

Mensaje por Ram de Montmorency el Dom Feb 26, 2017 3:48 pm

Cuando Ram despertó a la mañana siguiente, descubrió que ya no se encontraba en las frías calles de Nieve Bonita, sino en el interior de una habitación que nunca antes había visto. El cuarto de paredes de madera parecía bastante amplio, y el agradable crepitar del fuego de una chimenea cercana resultaba relajante de oír. La joven ex sirvienta, todavía algo aturdida, notó que se encontraba acostada sobre un sofá. Ignoraba cómo había llegado allí, pero tampoco le importaba demasiado averiguarlo a esas alturas. Hacía calor, le pesaban los párpados y sentía algo de mareo, pero se encontraba más cómoda que nunca. ¿Cuántas semanas habían transcurrido desde la última vez que había descansado sobre algo que no fuese tan frío y duro como los balcones de piedra del poblado? Ram no lo recordaba, así que se limitó a volver a cerrar los ojos para disfrutar del momento. Pues al fin y al cabo, quizá nunca más volvería a tener la oportunidad de dormir con lujos semejantes. Mientras trataba de conciliar nuevamente el sueño, una serie de recuerdos todavía algo difusos le vinieron a la mente. Pensar con claridad en su estado era una tarea ardua, mas cualquier deseo que pudiese albergar la joven de quedarse un rato más dormida en aquel diván desapareció, de manera súbita y fugaz, en cuanto se acordó del caballero elegante del día anterior.

Haciendo acoplo de unas fuerzas que no pensaba que conservaba, Ram se recostó contra el brazo del sofá con cierta dificultad. Aunque al reclinar de esa manera la parte superior de su cuerpo, varias de las mantas que cubrían su cuerpo se soltaron, cayendo sobre sus piernas. El rostro de la ex sirvienta por lo general se mantenía siempre muy inexpresivo, pero bastó con descubrir que alguien debía de haberla desvestido mientras se encontraba inconsciente para alterarlo como nunca antes. De no ser por aquella serie de mantas que la cubrían, la muchacha se encontraría completamente desnuda.

Ram volvió a taparse antes de ponerse a buscar con la mirada enfurecida al responsable. Por fortuna no tuvo que escudriñar demasiado los alrededores para encontrar a su primer sospechoso, ya que allí, sentado en una silla rústica de madera de nogal, se hallaba el mismísimo desconocido que atormentaba sus borrosos recuerdos.

¡Sois vos! —exclamó con los nervios a flor de piel y el puño encrespado. No había estado despierta cuando la noche anterior los perros de la vecina le quitaron los abrigos. Ni siquiera había tenido tiempo de percatarse de la presencia de la intensa tormenta de nieve y granizo. Por esa razón creía que aquel hombre debía de haberla drogado o secuestrado. Era momento de obtener respuestas, así que trató de incorporarse para hacer frente al extraño. No obstante, ni bien puso los pies en el suelo las fuerzas la abandonaron, cayéndose al piso con estrépito.
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Re: I´ll protect you with my life [Privado Ram de Montmorency]

Mensaje por Virion el Lun Feb 27, 2017 12:46 am

El tiempo trascurrió. Trascurrieron segundos, minutos, horas. Pero ningún cambio reseñable. La joven mujer seguía inconsciente, tumbada en el sofá, combatiendo contra la fiebre que parecía reclamar su vida. Y a su lado estaba Virion, con su atenta mirada fija continuamente en aquella muchacha, parpadeando muy escasamente. No dejó de vigilarla ni aun cuando el posadero le trajo un caldo y un trozo de pan y queso para cenar. Al final, decidió que pasaría la noche cuidándola en la sala, tratando de permanecer en vela para asegurarse de que estuviese bien. Su guía, Aiug, decidió dejar todo en manos de su empleador y dormir en una habitación y el posadero le avisó que si sucedía alguna emergencia, no tenía más que tocar una campana que dejaba a su lado.

Sin embargo, las horas de la noche pasaban y nada sucedía. La mujer seguía durmiendo inconsciente, la única prueba de que seguía con vida era su pesada respiración y leves movimientos espasmódicos. El cansancio se iba adueñando poco a poco de Virion. Había sido un viaje largo hasta Nieve Bonita y tras la adrenalina inicial fruto del encuentro con la joven, ahora sentía como las fuerzas se le iban mermando. En su defensa, Virion luchó. Luchó todo lo que pudo, pero sus párpados se iban cerrando poco a poco. Y al final cedió.

Se despertó al rato, con los miembros entumecidos. Se lamentó y se insultó a sí mismo por no haber pensado en pedirle al posadero que le hiciese un café o le diese algo que le ayudase a mantenerse despierto. Intentó recurrir a varios métodos para quedarse despierto, como por ejemplo levantarse y asegurarse de que la chimenea siempre estuviese ardiendo pero el éxito era sólo temporal. Siempre se acababa durmiendo. Y siempre se despertaba al rato. Y así estuvo toda la noche, en un estado continuo entre la vigía y el sueño.

Y durante uno de esos momentos en que Virion bajó la guardia y se quedó frito en el sitio, fue cuando pasó. Soñó con ella. Al despertar, el arquero apenas recordaba nada del sueño salvo unas pocas imágenes, pero la recordaba perfectamente. Era Zerche, su antigua criada, que le sonreía ¿por qué le sonreía en ese sueño? No lo sabía, apenas recordaba de que iba. Sólo que había soñado con ella.

¿Por qué ahora? ¿Por qué soñar con ella después de tanto tiempo? No podía negar que la echaba de menos. No sólo había sido su criada, sino también su amiga y confidente. Le había ayudado muchísimo en su adolescencia, y si había podido sobrevivir a la invasión de los Emergidos en Rosanne había sido en parte gracias a ella. Pero había desaparecido y no sabía nada de su existencia ¿qué habría sido de ella? Podría haber muerto, podría haber sido secuestrada, podría haber rehecho su vida y haberse olvidado del exduque… De hecho, esa última posibilidad era la que más deseaba para ella, ya que eso significaría que estaría a salvo. Pero el hecho de no saber qué había sido de ella parecía que le seguía atormentando, incluso tras tanto tiempo. Había tantas posibilidades…

Quizás se trataba del cabello de la joven enferma. El cuerpo de esa mujer era distinto del de Zerche, pero debía de admitir que ambas compartían ese extraño y peculiar color del cabello. Quizás el motivo por el cual había soñado con su antigua criada había sido que esa mujer le había recordado a Zerche. Era la única explicación con sentido que encontraba. Lo cierto es que se encontraba demasiado cansado para pensar más en profundidad sobre aquel asunto.

Al final, los rayos del Sol empezaron a entrar por la ventana de la habitación. No era sólo señal de que amanecía, sino también que empezaba a hacer mejor tiempo. Lo cual era ideal si quería retomar el viaje. Pero lo primero era lo primero. Y eso era asegurarse de que la mujer se recuperase y estuviese a salvo. Afortunadamente, poco a poco empezó a dar señales de mejoría. Su respiración era más continua y parecía que su sueño no era agitado. Y al final, antes de que diera tiempo a que ningún otro personal de la posada se levantara, la mujer se despertó.

Virion no hizo ningún ruido, se limitó a quedársela mirando mientras la mujer de pelos rosáceos abría los ojos y se incorporaba confundida. El arquero, normalmente versado en las palabras, tenía problemas para deducir qué podía decirle a esa mujer. Después de todo, debía estar confundida, despertándose en un lugar inesperado y sin ropa. El arquero se regañó a sí mismo por no haber pensado en ello de antemano.

Y bien confundida que estaba la mujer, pues al incorporarse y ver a Virion, le acusó de algo y se lanzó contra él… sólo para acabar tropezando con una manta y cayendo en el suelo. Ni que decir tiene que Virion corrió raudo en su ayuda.

-¡No debéis esforzaros, señorita! Es demasiado peligroso.-dijo rodeando a la mujer con una manta para que no cogiera frío y ayudándola a levantarse del suelo.-Estáis a salvo, no temáis. Estáis en la Sala Comunal de la posada de Nieve Bonita. Habéis pasado aquí la noche, no corréis ningún peligro.

Virion trató de usar un tono suave y relajante, y calló enseguida (algo raro en él) para que la mujer pudiera echar un vistazo alrededor más a fondo y darse cuenta de que decía la verdad.

-Os encontramos tirada en el suelo en la calle, sin más protección que vuestros ropajes mojados contra el frío temporal. Estabais inconsciente, febril y al borde de una hipotermia. Por fortuna, los hados quisieron que os encontrase antes de que sucumbierais y os traje a esta posada para que pudierais entrar en calor y sobrevivir al frío que se había apoderado de vos. Os tuve que quitar la ropa, porque estaba empapada y sólo empeoraba vuestra condición. Pero el fuego de la chimenea la ha secado, os la he dejado doblada sobre una silla. Relajaos y terminad de descansar. Habéis superado lo peor, pero no debéis todavía correr riesgos innecesarios. Estáis a salvo, creedme.

Virion trató de explicarle la situación a la mujer lo mejor que pudo, pero no supo saber si aquello sería suficiente. Estuvo pensando si en hacer sonar la campana para llamar al posadero, pero desistió al final, pensando en que la aparición del anciano podría hacer preocupar más a la joven. Al final, decidió tomar aire y hacer lo que mejor se le daba al arquero.

-Sabed, mi dulce y bella mujer, que os encontráis ante Virion, arquero de arqueros, poeta, sabio y héroe salvador de doncellas en apuros.-y le hizo una solemne reverencia, como las que hace normalmente al presentarse ante cualquiera.-Mientras estéis a mi lado, ningún mal os aquejará pues como caballero que soy, voto que os protegeré de cualquier daño sobre vos. Descansad y avisadme si necesitáis de algo, que raudo como un rayo os traeré cualquier cosa que necesitéis.

Efectivamente, lo peor había pasado. Pero aun así, la situación de la mujer le preocupaba. Y es que se trataba de una mujer, que por una causa u otra, se encontraba tirada en la calle en un día tormentoso e invernal. Virion no podía evitar inquietarse por el estado de la mujer. Y no mentía cuando decía, como caballero (pervertido) que es, que no la abandonaría hasta saber que se encontraba realmente bien y a salvo de todo mal.
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Re: I´ll protect you with my life [Privado Ram de Montmorency]

Mensaje por Ram de Montmorency el Vie Mar 03, 2017 11:40 am

Ram no solía perder su característica personalidad prudente y distante, mas verse envuelta en aquella situación hizo que sintiese el ferviente deseo de abalanzarse sobre la yugular del extranjero con la intención de exigirle respuestas. Sus recuerdos podrían estar algo borrosos, pero aun así la muchacha estaba bastante segura de que no conocía la habitación en la que se encontraba. Sospechaba que aquel caballero debía de haberla dejado inconsciente de alguna manera para arrastrarla hasta allí y que, de alguna manera, se había tomado la libertad de desvestirla en un pervertido acto del que esperaba oír justificación. Sin embargo, cuando se dispuso a levantarse del sofá sobre el cual se hallaba recostada, su sentido del equilibrio flaqueó, necesitando de la asistencia del propio extranjero para incorporarse de nuevo sobre sus dos pies desnudos. Ram aceptó la ayuda a regañadientes debido a que sus fuerzas flaqueaban, mientras que se preguntaba una y otra vez cuánto tiempo había pasado durmiendo. Sentía las extremidades entumecidas como si no se hubiese movido en días.

El extraño caballero le dijo que no tenía de qué preocuparse. Que estaba a salvo. Pero la ex sirvienta no podía creer en sus palabras suaves y aterciopeladas. Se encontraba vulnerable y confundida, aunque bastó con que el extranjero le dijese que estaban en el interior de la posada de Nieve Bonita para que dejase por un momento la hostilidad. Sin musitar absolutamente nada, apartó uno de los mechones frontales de su cabello para observar el entorno en silencio. Seguía sin sonarle de nada aquella Sala Comunal, aunque tampoco había estado en la posada de la aldea antes.

La habitación debía de encontrarse en el piso inferior del edificio, y tenía una forma circular. Todo el suelo estaba recubierto por tablones de madera bien pulida, mientras que en las paredes se intercalaban ventanas con tapices y trofeos de caza. Varios divanes y mesas de robusta manufactura Iliense yacían desperdigados por doquier sin seguir un orden aparente, y sobre la chimenea había colgado el retrato de un hombre con pelo canoso y mostacho que debía de ser Wilhelm el Original, fundador de Nieve Bonita. Ram se sirvió del apoyo del extranjero para acercarse con paso inseguro a una ventana. Al levantarse bruscamente del sofá en el que había estado durmiendo, se le había caído la toalla húmeda de la frente, mas no se molestó en recogerla. Empezaba a encontrarse mejor por momentos, y ya no tenía fiebre.

La ex sirvienta dedicó unos momentos a observar con mirada vacía el exterior. Estaba amaneciendo. La luz del sol empezaba a alumbrar con delicadeza el manto níveo que recubría el paisaje. La tormenta parecía haber amainado hacía mucho, y las pocas casas que se erigían en los alrededores eran inconfundibles. Se encontraban en Nieve Bonita, de eso estaba ahora segura. Fue así que supo que el extranjero no debía de haberla mentido al menos en ese detalle. No obstante, aún tenía muchas preguntas. En la Sala Comunal de la posada se encontraban a solas, y eso la inquietaba. El extraño no tardó en empezar a explicarlo todo muy superficialmente. La historia parecía tener sentido, pero Ram sabía sería imprudente fiarse de un desconocido de buenas a primeras. Un desconocido que acababa de confesarle que era el responsable de haberla desnudado mientras se hallaba inconsciente.

No pienso irme a descansar otra vez. Estoy bien —respondió sin apartar la vista de la ventana.

La presentación del extrañó no se hizo más de rogar, y dijo llamarse Virion haciendo gala de una pomposidad inusual. Con reverencia y todo. La joven muchacha se volvió a contemplar por fin a su salvador.

Sabed pues, que os encontráis frente a Ram Amelia Isabella De Montmorency, hechicera de hechiceras, noble exiliada y sirvienta desempleada… —dijo entonces imitando con sarcasmo al caballero. Si bien había tratado de impregnar su mensaje con un tono de voz socarrón, su notable inexpresividad provocó que sus palabras pareciesen ir totalmente en serio.

… y sabed también que estoy muy disgustada por vuestro peligroso atrevimiento —añadió a continuación. Se refería a lo de que Virion la hubiese desvestido mientras ella se hallaba inconsciente, así que para enfatizar su desagrado, se acercó al hombre para tirarle con fuerza de una de sus orejas. Ella podría ser mucho más pequeña en estatura que el caballero, pero con ese agresivo gesto le forzaba a que inclinase su cuerpo hacia abajo si no quería quedarse sin pabellones auriculares.

Ram se encaminó después hacia la silla en la que se encontraban sus ropajes y, tras comprobar que parecían haberse secado, tomó solo su uniforme de sirvienta y se dirigió a las letrinas para cambiarse lo más lejos posible de la mirada curiosa de Virion. No tardó demasiado en volver a salir, esta vez enfundada en el característico traje, algo revelador, que largo tiempo atrás el amo Kato le había regalado.
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Re: I´ll protect you with my life [Privado Ram de Montmorency]

Mensaje por Virion el Jue Mar 09, 2017 6:08 pm

Virion pudo comprobar cómo la mujer a la que había salvado en un principio parecía dudar de sus palabras. Era comprensible, dada la situación en la que se había despertado, así que por una vez, mantuvo silencio mientras dejaba que la bella doncella de rosado cabello contemplara sus alrededores, y viera como efectivamente se encontraba en la Sala Comunal de la posada principal de Nieve Bonita. El arquero incluso ayudó a la mujer a acercase a la ventana para que pudiera ver el paisaje nevado de la aldea, y ya de paso, aprovechó para recoger y guardar el trapo ya no tan húmedo que se le había caído de la frente.

Virion esperó a que se diera encuentra de dónde estaba para explicarle por encima todo lo que había pasado. De paso, sugirió que siguiera descansando, pero la doncella de ojos rosas se negó. Aseguraba que se encontraba bien y que no le hacía falta. El arquero no las tenía todas consigo, la pobre mujer acababa de salir de las puertas de la muerte, y no quería que la pobre corriera riesgos innecesarios, aunque viéndola de pie, realmente parecía estar en mucho mejor estado que cuando se encontraba postrada en el sofá.

Y al final, se desentrañó el misterio de la identidad de la doncella. Ram Amelia Isabella de Montmorency. Ram le hizo una reverencia al arquero, y éste no supo identificar bien si es que estaba siendo educada o se estaba burlando de él. O quizás las dos cosas. También descubrió que la mujer es una noble exiliada. Vaya, algo que tiene en común con el arquero. No le sonaba el apellido de Montmorency, así que dedujo que no sería originario ni de Ylisse ni much menos de Valentia. También era hechicera y criada desempleada. El cómo una mujer noble pasa a convertirse en criada debía de ser una historia interesante. Casi tanto o más que la historia de cómo otro noble pasa a convertirse en miembro de los Custodios de Ylisse.

-Un gratísimo y elevado el gusto de conoceros, Ram Amelia Isabella de Montmorency. Sabed que…-empezó a decir de manera exagerada, como todo en él, hasta que fue interrumpido por unas palabras y un severo tirón de orejas por parte de Ram que le obligó a bajar la cabeza hasta que ambos estaban a su altura.-¡Ay, ay, ay! ¡Lo siento! ¡Lo siento!-parecía ser que estaba enfadada por el hecho de haber tenido que desnudarla casi al completo para poder secar sus ropas. Virion se retiró con la oreja izquierda bien roja, cubierta el trapo húmedo que antes cubriera la frente de la doncella. Hizo una mueca de dolor, pero enseguida volvió a mostrar su elegante pero al mismo tiempo algo arrogante sonrisa.-No negaré que tenéis un cuerpo tan bello como una ninfa de los bosques o una sílfide, mas os prometo por mi honor, que no el vano apetito carnal, sino sólo el más puro deseo de salvaros la vida lo que me obligó a tener que llevar adelante una acción que en cualquier otra circunstancia jamás habría llevado adelante sin contar con pleno consentimiento de vuestra parte. Soy un caballero, me queráis creer o no.

Dicho esto, se limitó a sentar esperando en uno de los divanes mientras la mujer cogía sus ropajes y se metía en las letrinas con clara intención de cambiarse. Mientras lo hacía, el arquero estuvo pensando en silencio cuál sería su siguiente paso. Por un parte, no podía demorarse mucho en continuar su viaje, más ahora que parecía que ya se había pasado el temporal y volvía a hacer buen tiempo. Por otra parte, no deseaba marcharse hasta asegurarse de que Ram se encontrase realmente a salvo.

Ram no tardó mucho en aparecer de vuelta. Y Virion se vio obligado a levantarse cuando la vio aparecer vestida ante él. Su traje negro con volantes blancos de punto era bien detallado. Las piernas estaban un poco al descubierto, al igual que la zona por encima del pecho y los antebrazos. Un traje un tanto provocador, que no sólo chocaba con el carácter que la mujer había mostrado en esos pocos instantes en que se conocían sino también con el tiempo helado de aquel reino. El arquero ya la había visto así antes, cuando la encontró en la nieve, pero en aquel entonces estaba demasiado ocupado intentando salvarla como para poder recrearse en lo bella que era la mujer. Virion estaba enamorado… otra vez.

-Ni todas las rosas de la creación podrían compararse con la belleza que representa para el mundo vuestra sola existencia, mi querida señorita de Montmorency. Espero que no os perturben mis palabras, mas no puedo contenerlas ante una visión tan pura y trascendental de un ser tan precioso como vos.-la mujer ya parecía a salvo y no parecía haber ya peligro, así que Virion se permitió ser… Virion.
-¿Está todo bien aquí dentro?-dijo una voz desde detrás de la puerta, cuyo artífice no tardó en abrir y entrar dentro de la Sala Comunal. Se trataba del anciano posadero, caminando con un bastón.
-Sólo bien es quedarse corto, mi querido posadero ¡Todo va de maravilla! ¡La mujer ha despertado! ¡Y parece que se encuentra en buen estado!-respondió el arquero, haciéndole una reverencia al posadero en forma de saludo.
-¡Estupendo! Es un gran alivio, lo digo de corazón.-exclamó el anciano alegremente para dirigirse a la mujer y mirarla de arriba abajo.-Nos has tenido muy preocupados, niña. Que sigas en pie es un regalo de Santa Elimine, no lo desperdicies.-reprendió suavemente a Ram para luego dirigirse a ambos.-Enseguida vamos a abrir la cocina. Si quieren tomar algo, no duden en pedírmelo y os lo serviremos aquí mismo.
-Eternamente agradecido. Yo os pediré pan y mantequilla, y café con leche. Fuerte de café, por favor. Normalmente tomaría un simple té, pero esta vez necesito el café con mucha más urgencia.-Virion recordó que se había pasado la noche casi en vela y tuvo que hacer esfuerzos titánicos para no lanzar un largo bostezo delante de los dos.-Lo que pida la joven dama me lo pone a mi cuenta, si es tan amable.-y antes de que Ram pudiese decir absolutamente nada, Virion se giró y le habló directamente a ella.-Y no os atreváis a rechazar mi invitación. Puede que os encontréis mejor, pero acabáis de escapar de las mismas garras del Averno. NECESITÁIS tomar algo.-el arquero raramente utilizaba ese tono imperativo, y menos con una mujer, lo que le hacía sentirse un poco raro. Pero era mejor prevenir que curar. Por último se volvió al posadero de nuevo.-Y me haríais un grato favor añadido si de paso fuerais a despertar a mi guía, el cual imagino que todavía seguirá durmiendo en su habitación.
-Se hará como deseéis.-dijo amablemente el posadero, dándose la vuelta para cumplir con las órdenes recibidas. Y dejando a Ram y a Virion solos una vez más.
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Re: I´ll protect you with my life [Privado Ram de Montmorency]

Mensaje por Ram de Montmorency el Sáb Mar 11, 2017 11:18 am

Y a Ram le perturbaron las palabras de Virion. Mas inmune por completo a tanto halago y pomposo piropo, se limitó a no responderle. Sabía que los atavíos que vestía eran bastante reveladores y contradictorios en comparación con la gélida personalidad de la que solía hacer gala, pero la razón por la que seguía utilizándolos era algo más profunda de lo que cabría esperar. Los conservaba porque habían sido un regalo del anciano Kato, a quien solía servir con dedicación en el pasado. Al viejo y pervertido mago le debía su actual destreza con la magia, pues había ejercido no solo de amo sino también de amigo y mentor. Todavía no podía afirmarlo para sí misma a ciencia cierta, pero aquel tal Virion le recordaba bastante a él, si bien éste era mucho más joven y apuesto, además de tener buenos modales. Un auténtico caballero, sin duda. Pero caballero al que no pretendía perdonar el hecho de que la había visto sin ropa. Sin embargo… la joven doncella tenía que reconocer que muy en el fondo le agradaba ser continuo objeto de adulación por parte del extraño. Por fin había encontrado a alguien en mucho tiempo que de verdad parecía apreciar su presencia, aunque fuese de una manera un tanto exagerada. Antaño se habría sorprendido al recibir tanta muestra de aprecio de manera continuada, tal y como le ocurrió al conocer a aquel joven que trabajaba en la Gran Biblioteca de Ilia, pero si de algo estaba convencida, era de que la Ram que era en esos instantes poco tenía que ver con la Ram que había sido cuando aún trabajaba en la gran mansión.

En ese momento, el posadero irrumpió en la Sala Comunal apoyado sobre su bastón. La ex sirvienta volteó solo su rostro para observarle. No creyó necesario musitar la más mínima palabra para contestar a su pregunta, pues justo como había pensado que sucedería, el extranjero se adelantó para decir que todo estaba en orden y para dedicar una nueva reverencia al anciano. Ram podría no ser una joven muy expresiva, pero en ese momento no pudo evitar contener una sonrisa casi imperceptible. Se le daba bien juzgar a la gente, y empezaba a sentir cierta simpatía hacia Virion. Parecía alguien interesante, a pesar de que su comportamiento errático la perturbaba de vez en cuando. Sin embargo, el rostro de la doncella volvió a ensombrecerse como de costumbre en cuanto el posadero empezó a reprenderla. Confiaba en aquel anciano, pues éste le conocía desde el día en el que ella había llegado a Nieve Bonita. Fue por eso que Ram, que empezaba a encajar piezas y a entender lo ocurrido, apartó la mirada, avergonzada por haber dudado de la veracidad de las palabras del extranjero.

Terminada la reprimenda, el posadero anunció que pronto abrirían la cocina. Virion pidió un desayuno normal y corriente, e invitó a la muchacha a comer también. Ram quiso rechazar la oferta a pesar de tener mucha hambre, mas el caballero se le adelantó de nuevo y le dijo que no admitiría una respuesta semejante. Para rematar la situación, las tripas de la doncella rugieron de repente, dejando entrever a los presentes que debía de encontrarse realmente famélica. Sus mejillas también se ruborizaron levemente en consecuencia.

Os debo una disculpa —confesó la joven en cuanto se quedaron solos de nuevo, sin apartar la vista del suelo—. Dudé de vuestras intenciones, pero supongo que debería agradeceros el haberme salvado la vida.

Sin esperar a que el extranjero le contestase, Ram le dio la espalda y se encaminó en dirección al sofá en el que había pasado la noche. Era sumamente orgullosa, siendo esa la razón por la que le costaba tanto pedirle perdón al caballero por su brusco comportamiento anterior.

Preparaos pues para pagar una cuenta desproporcionada. Cuando vuelva el posadero con vuestro guía, pienso pedir los manjares menos baratos para desayunar.

La ex sirvienta se sentó en el diván, y se dedicó a observar con su característico rostro inexpresivo el fuego que crepitaba en la chimenea. Se encontraba sumida en confusos pensamientos, pues jamás había imaginado que se vería envuelta en una situación parecida a aquella. Odiaba deberle cosas a la gente, y por eso toda aquella hospitalidad repentina la abrumaba. Pero lo peor de todo era que por lo que estaba descubriendo, le debía su vida a Virion, un caballero por el que empezaba a sentir algo de curiosidad. No cualquier forastero habría llegado a tales extremos para salvarla de morir congelada en el hielo, permaneciendo además a su lado durante toda una noche. La mayoría se habría limitado solo a dejarla a cargo del posadero. Y otros tantos quizá ni siquiera se habrían molestado en rescatarla. Por lo que para matar el rato, Ram creyó que sería interesante aprender algo más de su salvador.

Señor Virion. Sois extranjero. ¿Os importaría contarme de qué tierras procedéis?
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Re: I´ll protect you with my life [Privado Ram de Montmorency]

Mensaje por Virion el Sáb Mar 11, 2017 10:34 pm

Ram no se opuso a la invitación para desayunar que le ofrecía Virion, pero más que por las palabras que le dijese éste para evitar educadas negativas, fue su propio estómago quien la delató a oídos tanto del arquero como del anciano posadero. Ambos fueron lo suficientemente educados como para no comentar nada al respecto, aunque había que confesar que Virion tuvo que reprimir alguna carcajada interna.

Pero en el fondo, estaba aliviado. Que no se resistiera a comer era una buena señal. Si comía bien, recuperaría fuerzas más pronto y evitaría posibles recaídas. Que no hubiera médico ni clérigo en Nieve Bonita era un problema, pero parecía ser que mal que bien habían podido sortear ese obstáculo, y la bella ex criada podría seguir con su vida por delante.

¿Mas cual sería esa vida? Virion no podía evitar preocuparse por ello también. Una persona que duerme al raso en una noche de tormenta no es alguien que pueda presumir de tener muchas opciones. Recordó que el anciano le dijo que esa pobre muchacha había perdido su hogar en un incendio ¿Adónde iría esa mujer? ¿Qué sería de ella? ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que volviera a sufrir una hipotermia bajo el frío, sin nadie que acuda a salvarla esta vez?

Esos temores inquietantes perturbaban la mente del arquero cuando oyó que Ram se disculpaba ante él, una vez que estaban los dos solos. En su despiste, pensó al principio que ella se disculpaba por el sonido de sus tripas, mas luego al escuchar la frase entera se dio cuenta que el sentido de la disculpa era mucho más profundo. Virion sonrió ampliamente.

-No tenéis que disculparos, mi preciosa Ram de Montmorency. Es perfectamente comprensible e inteligible que vos dudaseis nada más despertaros, al hacerlo en un sitio que no os era familiar de entrada, y al lado de un hombre, que a pesar de ser infinitamente educado, elegante y apuesto, os es un total desconocido. Vuestra reacción ha sido completamente natural, como la mía al correr a ayudar a una mujer desamparada en apuros. Lo importante es que estáis a salvo y que ya gozáis de buena salud ¡Desayunemos copiosamente para celebrarlo!-La respuesta de la excriada no se hizo esperar, marchando en dirección a un diván para amenazarle de tener que pagar una cuenta bien elevada por su invitación. Virion no dejó de sonreír, más bien al contrario.-Muchas gracias por vuestra advertencia, pero comed lo que gustéis y saciaros al máximo. Para un hombre de mi altura y posición, el dinero no es problema.-no mentía, aunque omitió decir que estaba en misión oficial, y que por tanto los gastos de aquel viaje por el continente de Elibe corrían a cuenta de las arcas de Ylisse.

Al igual que Ram, Virion también se sentó en otro diván, y contempló como la muchacha observaba las llamas de la chimenea en silencio durante unos instantes, hasta que se volvió de nuevo hacia el arquero y le preguntó por sus orígenes. Virion se frotó las manos satisfechos ¡Hablar sobre sí mismo es su tema de conversación favorito! No hizo esperar su respuesta:

-Aunque soy nacido de Valentia, provengo del Sacro Reino de Ylisse en Akaneia, donde sirvo como Custodio a las órdenes de la Venerable y al servicio del príncipe Chrom. Estoy en misión diplomática por todo el continente de Elibe, siendo Ilia mi primera parada, con el fin de organizar tratados de alianza entre nuestros reinos ante la amenaza Emergida y en busca de guerreros y mercenarios que puedan sumarse a nuestra gloriosa causa. Una misión heroica, solo a la altura de un ser tan elevado y distinguido como el que tenéis la fortuna de tener en frente vuestra.

Virion hubiera seguido haciéndose autobombo sin pudor alguno, cuando alguien volvió a llamar a la puerta. Esta vez era el guía Aiug, que entraba en la Sala Comunal con un bostezo que permitía ver la profundidad de todas sus caries. El arquero se sintió un tanto molesto por ello. Él haciendo esfuerzos por no mostrar signos de sueño pese a haberse pasado la noche en estado de vigilia casi permanente, y en cambio su guía se permitía ser tan maleducado pese a haber dormido a pierna suelta.

-Veo que lo que dijo el posadero es cierto ¡La muchacha está bien! Lo habéis conseguido, sois un héroe.-felicitó el guía a Virion, algo que sirvió para reducir el enfado que sentía el arquero por aquel gesto.
-Aiug, esta es la señorita de Montmorency. Señorita Montmorency, este es mi guía Aiug. Venía conmigo cuando os encontramos en la calle.-presentó Virion rápidamente a ambos, sin molestarse esta vez en levantarse del asiento.
-Encantado, señorita. Espero que os encontréis mejor, la noche de ayer fue terrible.-saludó brevemente el guía, para luego volverse hacia el arquero.-Mi señor, el día de hoy es mucho mejor para viajar. El Sol derretirá la nieve en poco tiempo, si salimos pronto podremos llegar a la capital antes del atardecer.
-Entendido. Saldremos pronto, pero desayunaremos bien aquí primero. Hágame el favor, y vaya a ayudar al posadero, creo que el pobre hombre necesitará ayuda si necesita cargar con todo el pedido.-dijo mientras lanzaba un leve guiño a Ram, en clara referencia a su aviso de dejar los bolsillos vacíos del arquero.
-Sin problema, señor.-y con una leve reverencia salió de la Sala Comunal, dejando de nuevo a solas a Ram y a Virion.

La atención del arquero se centró otra vez en Ram. Los mismos pensamientos que le atormentaron volvieron a aflorar. Esta vez la había salvado, pero ¿y la próxima vez? ¿qué será de ella? Que una muchacha tan joven, tan bella y tan llena de vida estuviera condenada a la miseria y el frío era una atrocidad. Virion quería ayudarla… y casarse con ella, si era posible. Al final decidió que, viendo que se encontraba mejor, afrontar el problema de lleno en vez de irse con rodeos, con tono serio aunque calmado.

-Estimadísima Ram ¿Qué vais a hacer a partir de ahora? El amable posadero me informó que habíais perdido vuestro hogar, y que esa era la razón de que durmierais a la gélida intemperie. También me comunicó que os trataron de ayudar, pero que vos rechazasteis todas sus benéficas acciones ¿Por qué no quisisteis ser ayudada? ¿Es que acaso no valoráis vuestra bellísima e infinitamente preciada vida?-desconocía las razones por las que la mujer actuaba según el proceder que le había comunicado el anciano, pero el intento de suicidio se le antojaba a Virion como explicación más razonable. El arquero sabía lo que era perderlo todo, y sabía que en esas negras y terribles circunstancias, uno puede llegar a albergar los sentimientos más oscuros, incluso para uno mismo. Esperaba que no fuera el caso de la dulce Ram de Montmorency.
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Re: I´ll protect you with my life [Privado Ram de Montmorency]

Mensaje por Ram de Montmorency el Vie Mar 17, 2017 11:19 pm

Virion hablaba tanto como el resto de las personas. Tanta elocuencia enfermiza normalmente llegaba a agobiar a la joven doncella, quien prefería dirigirse a los demás con frases breves y palabras concisas. Sin embargo, el pomposo caballero soltaba sus barrocas pláticas con tanta soltura que Ram ya no estaba segura de si tanto halago iba en serio, o si por el contrario, constituía una serie de continuas verborreas repletas de hipocresía, tan propias del habla común. Fuera como fuese, la doncella no estaba en condiciones de darle demasiadas vueltas al asunto. Tenía hambre, y su cuerpo parecía no haberse recuperado por completo de la fiebre todavía. Así que sin decir nada más, se dedicó a escuchar la historia de aquel hombre, cuyos extravagantes ademanes le resultaban tan cautivadores, a la vez que innecesarios. Virion se frotó las manos antes de empezar, aparentemente satisfecho por recibir la pregunta de la joven. Como si hubiese estado esperando ese momento, resumió su historia con desenvoltura. Decía proceder del reino de Ylisse, mencionando además estar al servicio de la Venerable y del mismísimo príncipe Chrom. Aquellos dos últimos detalles habrían bastado para ganarse la incredulidad de muchos, mas Ram no era escéptica y le creyó al instante, pese a que su rostro no dejó entrever en ningún momento nada más que su impasibilidad característica. La doncella prestó atención al resto del relato, sin querer interrumpir al caballero que tan entusiasmado parecía contando su noble cometido. Por desgracia, la repentina irrupción de un extraño hombre en la posada dejó la conversación a medias.

A diferencia de Virion, el recién llegado no parecía precisamente preocupado por su aspecto. Tampoco olía bien, pero se acercó hacia donde se encontraban ellos y habló con familiaridad al arquero. Las dudas de Ram quedaron despejadas en cuanto su interlocutor presentó a ese otro forastero con el nombre de Aiug, su guía particular. La muchacha no quiso devolverle el saludo. Aquel tipo no le daba buena espina, por lo que se limitó a escudriñarlo con su gélida mirada hasta que éste volvió a salir al exterior en busca del posadero.



La interrupción había dado paso a un silencio incómodo, en la que la doncella volvió su rostro de nuevo hacia el fuego que ardía en la chimenea con sumo desinterés. No la sobresaltó la pregunta que Virion le hizo a continuación, pues imaginaba que tarde o temprano se la haría. Pues desde luego que encontrarse con una muchacha abandonada en las frías calles de una aldea tan pequeña como lo era Nieve Bonita debía de suscitar muchas dudas. Sin apartar la vista de las llamas que crepitaban suavemente sobre la leña, la joven suspiró.

¿Acaso no os es obvio? —respondió con algo de lasitud— No quiero estar en deuda con nadie.

Ram decía la verdad. De haber aceptado ayuda ajena, se habría sentido comprometida a devolver los favores tan pronto como le fuera posible. Así de obstinada era su rígida manera de pensar y, aunque ya no tuviese amo, en el fondo ella seguía siendo nada más que una criada. Su deber consistía en servir, y no lo contrario. Por desgracia, el devenir de los acontecimientos había sido al final caprichoso e irónico. Los ausentes ojos de la muchacha, aún fijos en el bello fulgor del fuego, parecían estar viendo algo que nadie más podía ver; absortos en erráticos pensamientos, también independientes de las breves y escuetas palabras que articulaba para hacerse entender. Ram hizo una pequeña pausa antes de continuar.

Creo que el destino no deseaba que yo llegase a ver este amanecer, mas me temo que vuestra inesperada presencia ha interferido en sus planes.

La doncella apartó por fin la mirada del fuego y se volvió de nuevo hacia Virion.

Así que mi vida es ahora vuestra.
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Re: I´ll protect you with my life [Privado Ram de Montmorency]

Mensaje por Virion el Dom Mar 19, 2017 12:06 am

Inexpresiva. Silenciosa, educada seria, pero ante todo, inexpresiva. Cuando Virion soltaba sus discursos y sus largas parrafadas, no se dejaba llevar sin más, sino que al mismo tiempo mantenía fija su atención con la persona con la que hablaba. No era una sola cuestión de respeto, también le servía para conocer un poco a la persona con la que hablaba. Las distintas reacciones que experimentaba la gente con respecto a Virion servían para hacerse conocer un poco. Si se burlaban o le tomaban poco en serio, si se enojaban porque pensaban que se les tomaba el pelo, si le interrumpían para que fuera al grano o si exclamaban de admiración porque se tragaban sus historias, fueran ciertas o no. Fuese lo que fuese, hablaba un poco de cada una de esas personas. Pero lo máximo que podía decir de Ram era su inexpresividad. Una inexpresividad que podía significar cualquier cosa ¿Le creía? ¿No le creía? ¿Le tomaba en serio? ¿Lo estaba ignorando? Podía ser cualquier cosa, y eso en cierta medida, inquietaba un poco al arquero. Pero al mismo tiempo despertaba su curiosidad ¿qué secreto se escondía detrás de aquel rostro impertérrito?

Su silencio con respecto a Aiug tampoco decía mucho de ella ¿Se callaba porque era tímida o reservada? No lo había sido con el propio Virion, así que podía descartarse ¿Desconfiaba de él? Esa posibilidad existía, el arquero no terminaba tampoco de confiar en él, aunque no pudiera dar una razón exacta.

De hecho, Ram no abrió la boca hasta que Virion le formulase, otra vez a solas, la pregunta de por qué no aceptó la ayuda de nadie. Durante ese momento su mirada estaba perdida en el crepitar de la chimenea. Y sin dejar de mirar esas llamas anaranjadas, Ram le dio una directa y sencilla respuesta.

“No estar en deuda con nadie”. Virion cerró los ojos y asintió para sí. El arquero podía entender esa postura. No era nueva para él. Su padre mismo le dijo una vez que las deudas siempre toca pagarlas, y la mayoría además con intereses, por lo que era mejor no contraerlas nunca. Sin embargo, Virion pensaba de manera distinta. Para el arquero, hay cosas que no se pueden conseguir sin ayuda, y guste o no, siempre hay que depender de otros al final. Como por ejemplo, reconquistar su patria perdida. Pero el que Ram tuviese una filosofía distinta tampoco le preocupaba. Al menos, sabía que no era un deseo suicida lo que la había llevado a dormir a la intemperie, lo cual era un alivio.

-¿El destino? Dudo mucho que el destino haya decidido acabar con un ser tan hermoso de una forma tan cruel, dolorosa, retorcida y gélida. A lo mejor es al revés, quizás fueron los hados de la fatalidad guiados por la divinidad las que guiaron la providencia para que apareciese en el momento justo y os salvase de una muerte certera y espantosa.-respondió Virion a la idea de Ram de que el arquero había desafiado al mismo destino. La idea sonaba realmente poética a oídos de Virion, y no pudo evitar dar su pequeño aporte. Aun así, le chocó lo siguiente que dijo la excriada al poco después, mirándole esta vez a los ojos.

¿Su vida le pertenecía? Claro, tenía su lógica. Él la había salvado, y ella consideraba que le debía su vida por ello. Viendo la importancia que tiene para la mujer las deudas, una tan importante como esa no podía tener otra consecuencia. Virion se sentía en una encrucijada: la idea de ser el centro de atención de una mujer hermosa era un regalo celestial para el arquero, pero como caballero que era, no le parecía bien aprovecharse de ella ni de su sentido del deber para lograr su atención… y su posible amor. El arquero tomó aire y meditó unos segundos antes de responder mirando a los ojos a Ram.

-No me debéis nada. Os he salvado la vida porque sería un terrible crimen contra todo lo hermoso y bueno de este mundo el dejar morir a una dama de tanta belleza como vos, no porque desease tomar vuestra vida a cambio. Vuestra vida es sólo vuestra y nadie ni nada tiene derecho a adueñarse de ella.-dijo con cierto tono serio y solemne. Fue entonces, mientras miraba a Ram a los ojos, que vio a Zerche por un segundo. Fue un segundo, ni siquiera eso, pero el arquero sintió que había sido real. Se le paró el corazón durante un instante. Era ella, la misma que se le apareció en sueños esa noche. Para el arquero, ya no le quedaba duda alguna. Zerche le estaba enviando un mensaje. Ahora lo entendía todo. Virion sonrió.-Pero si tanto deseáis pagar vuestra deuda conmigo, podemos llegar a un compromiso. Veréis…

Virion no pudo terminar, pues enseguida aparecieron el posadero y el guía con el desayuno solicitado y se dispusieron a servirlo velozmente para todos en una mesa en medio de la Sala Comunal. Virion tenía hambre, pero sobretodo, necesitaba ese café desesperadamente. Y aun así, no se dirigió hacia la mesa de inmediato, sino que se mantuvo de pie al lado de Ram mientras observaba a los otros dos trabajando.

-Mis señores, parad un segundo. Tengo que anunciarles una noticia importantísima. Sabed que desde este mismo instante, la solemne, bella, guapa y adorable Ram Amelia Isabella De Montmorency aquí presente pasa a estar al servicio del gran Virion, arquero de arqueros, como su criada personal. Trabajo por el que, si ella acepta, recibirá una buena paga, comida, techo y todas las necesidades básicas cubiertas a cambio de su encomiable servicio y gozar del gigantesco privilegio de mi eterna compañía ¡¿No es maravilloso?!

Se hizo el silencio. Tanto el posadero como el guía tardaron en procesar el peculiar “anuncio” que había hecho el arquero. Sin embargo, tras esos segundos iniciales de sorpresa, sus reacciones fueron distintas. Mientras el posadero sonreía, aliviado ante la perspectiva de que Ram estuviese a salvo y hubiera encontrado la manera de salir de la situación de miseria en la que había estado viviendo hasta entonces. La reacción de Aiug, en cambio…

-Mi señor ¿Consideráis eso sensato? ¡La acabáis de conocer!-replicó el guía serio y al mismo tiempo, algo nervioso.
-Estoy seguro. El destino así lo ha querido. O quizás he obrado en contra del destino. Da igual, el hecho es que ya no hay marcha atrás. Se viene con nosotros.-respondió Virion de brazos cruzados con una sonrisa bien visible en su rostro.
-Recapacitad, mi señor. No sabemos nada de ella. No sabemos sus intenciones. No sabemos si desea aprovecharse de vos o haceros algún mal.
-Tampoco sé nada de vos, y eso no me ha echado atrás a la hora de contrataros como guía. No sé por qué su caso es distinto.-replicó el arquero. Aiug abrió la boca para replicar también, pero la cerró al darse cuenta que no tenía nada que le sirviera para responder a tan simple argumento.-Vuestra preocupación por mí es encomiable, pero debéis relajaros. Está todo bajo control. Una mujer tan bella, gentil y elegante como Ram no debe ser motivo de preocupación para nadie.-defendió el arquero, poniendo una mano sobre el hombro de su recientemente nombrada criada personal.

Claro que Virion sabía que no era preocupación por el bienestar del arquero lo que causaba las críticas de Aiug. Era preocupación por su propio futuro. Al contratar a una mujer de la zona como sirviente personal, Aiug tenía razones objetivas para temer por su puesto de trabajo actual. Algo que de hecho, Virion ya había empezado a considerar, aunque todavía no hubiera nada en su contra salvo una serie de malos modales y su posición con respecto a Ram. Cuando llegasen a la capital, tendría que ver qué haría Virion con ese hombre, si seguir utilizando sus servicios o no. Pero esa cuestión podía esperar. Ahora tocaba la parte del desayuno.
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Re: I´ll protect you with my life [Privado Ram de Montmorency]

Mensaje por Ram de Montmorency el Miér Mar 29, 2017 7:20 pm

Ram seguía manteniendo su imperturbable semblante en todo momento. Su mirada, fija en la figura del ostentoso arquero, parecía estar imbuida de la misma clase de siniestra tranquilidad que rezumaban sus concisas palabras. Mas si bien la mayoría de personas que la conocían se mostraban completamente incapaces de disimular cierta incomodidad ante las extrañas conductas de la joven, aquel noble extranjero, sin embargo, era diferente. Por primera vez en mucho tiempo, la ex sirvienta sentía que no estaba tomando las riendas de toda aquella situación en la que se hallaba envuelta. Virion, con sus galantes y serviciales ademanes, parecía inmune a sus comentarios cortantes, y eso no hacía más que desconcertarla un poco. De la misma manera que al arquero se le hacía imposible descifrar los pensamientos de la ex sirvienta, ella por su parte tampoco lograba terminar de analizar a su extravagante interlocutor. Parecía alegre, bondadoso e incluso un tanto insensato, aunque la muchacha de cabellos rosados no podía deshacerse de cierto presentimiento inquietante. Sus experiencias pasadas le habían enseñado a desconfiar por defecto de todo el mundo, y por esa razón el comportamiento idealizado de Virion le parecía demasiado utópico como para creérselo del todo, por mucho que estuviese disfrazado con algunos evidentes defectos. Ram se preguntaba si existía la posibilidad de que detrás de ese rostro sonriente y despreocupado se estuviese ocultando una faceta bien distinta de la personalidad del noble. Lo suficientemente ladina como para no quedar amedrentado por la distante compañía de la joven, y lo suficientemente valerosa como para dirigirse a ella con tanta cercanía. Aunque el hecho de llegar a semejantes conclusiones, lejos de hacer sentir miedo a la muchacha, cautivaba más bien a su analítica naturaleza.

Virion no titubeó a la hora de mostrar su desacuerdo con la visión del destino de Ram, y le dijo que él opinaba lo contrario. La percepción optimista de éste contrastaba bastante con la de la ex sirvienta, pero no carecía del todo de sentido. Seguía siendo una respuesta bastante predecible, a pesar de que a la hechicera le costaba confiar en la veracidad de sus palabras. Su vida hasta ese entonces había sido un cúmulo de fracasos, al fin y al cabo. Pues maldita desde que tenía memoria, se había ido resignando a perder todo lo que quería poco a poco: primero, su lugar en la familia De Montmorency y a sus padres; después, su puesto en la mansión del amo Kato; y finalmente, a su propia hermana gemela. Ya no le quedaba nada a lo que aferrarse, excepto a su propia vida. La idea de que tarde o temprano el destino la encontrase de nuevo para arrebatarle lo último que conservaba no se le antojaba por lo tanto tan descabellada. No obstante, la joven callaba absolutamente todo, tratando de ahogar la vorágine nauseabunda de recuerdos y emociones que en realidad la asolaba por dentro. Ofrecerle su vida a Virion no significaba gran cosa para ella. Mas justo como había creído que sucedería, el arquero rechazó la consiguiente oferta que ésta le hizo.

Ram, decepcionada, estuvo a punto de replicar. Pero el noble, tras quedar ensimismado durante unos breves instantes, empezó a hablar de nuevo. Parecía dispuesto a proponerle algún trato interesante. Sin embargo, el posadero y el guía no tardaron en irrumpir de nuevo en la escena, dejando la conversación a medias una vez más. Virion les dijo a continuación que tenía algo importante que anunciar, por lo que Ram se levantó del sofá y se quedó inmóvil a su lado. Sentía en parte intriga por todo aquello, a pesar de que también deducía cuál sería el desenlace de la situación, pues al final sus inquietudes resultaron ser fundadas: el arquero estaba proponiéndole convertirse en su criada personal. Pero antes de que siquiera pudiese gesticular  una palabra de respuesta, la controversia se apoderó de la habitación. Mientras que el posadero se alegraba por ella, Aiug parecía incómodo. Tanta infamia por parte del guía no pasó desapercibida a ojos de la muchacha, que fingiendo ignorar semejantes hirientes comentarios, esperó a que el caballero terminase de regañar a su subordinado antes de decir nada más. Fue únicamente cuando un tenso silencio volvió a apoderarse de la Sala Comunal, que Ram pasó a ponerse enfrente del arquero y esbozando una tímida sonrisa, expuso a continuación su propio anuncio.

Acepto vuestra oferta, señor Virion.
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- ILIA -

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Mage

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Sirvienta

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Re: I´ll protect you with my life [Privado Ram de Montmorency]

Mensaje por Eliwood el Vie Abr 14, 2017 5:53 am

Tema cerrado. 50G a cada participante.

Ambos obtienen +1 EXP y +1 Bonus EXP!
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Marqués de Pherae

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Dagas de acero [4]
Espada de acero [3]
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Lyndis
Nils

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