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[Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

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[Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por June el Dom Feb 12, 2017 7:42 pm

¿Un motivo por el que estaría en Durban ahora mismo? Sin duda, la cantidad de librerías que habían repartidas entre todas sus islas. En Ilia, la gran biblioteca también poseía una gran colección de libros, pero mientras más variada fuese la información, mejor. De hecho, había sido allí que me habían recomendado visitar algún día la biblioteca pública de la isla principal de Durban. Allí se centraban en libros mayormente sobre magia, algo que siempre me hizo temblar de miedo. Pero para hacer frente a mi debilidad, tenía que conocerla.

Además, había visto que era seguro estar allí, pues no se permitía la esclavitud. Pero aún así había que andar con cuidado. Al fin y al cabo, los que tenían autoridad allí eran todos magos. Beorcs, por supuesto.
Había escuchado que los dragones blancos, contrapartes de los de mi raza, tenían una gran resistencia mágica, al contrario de los dragones rojos, conocidos por su resistencia física. Sería genial encontrar alguno por esas mismas razones allí... Pero siendo realistas, ningún dragón vendría a Elibe por su fama matadragones.

Tampoco era como si hubieran dragones fuera de Tellius. ¡Ni siquiera recordaba haber visto uno allí!

Había escuchado de parte de viajeros y paisanos, que para llegar a la isla principal; donde estaba aquella biblioteca, iba a ser complicado por la fuerte seguridad. Así que decidí bajarme de aquel barco en una de las islas menores. Trataría de ver si habría algún libro interesante en sus librerías.

Durban era muy distinto a Ilia, por no decir que era casi todo lo contrario. Ciudades pequeñas, zonas rurales llenas de vida por los alegres lugareños... pero la mayor diferencia era su clima. No llegaba a ser tropical, pero era bastante cálido. No había visto una pizca de nieve desde que había salido de Ilia.
Sinceramente, vivir allí sería complicado para hacerse pasar por alguien "normal"... El tiempo me obligaba a llevar mi ropa usual de cuando vivía en Begnion, y ya el hecho de llevar la capa por encima para que no descubrieran mis orejas, me hacía sudar.

Al rato de andar paseando por el puerto, me subí a una carreta donde un amable beorc transportaba gratuitamente a unas personas, hasta el pueblo más cercano; donde me habían informado de que allí había una librería.
Spoiler:
Permanecí en silencio todo el trayecto hasta llegar, ofreciéndole un par de monedas al viejo señor de propina al bajarme.

Desde la plaza, pude encontrar fácilmente con la vista una pequeña tienda de libros en un callejón. Aquel pueblo no parecía muy poblado, se veía tranquilo estando literalmente al lado del bosque.
Tras ojear un par de libros y comprar los que más me interesaban, salí de la tienda y me adentré al bosque, buscando una zona silenciosa en la que leerlos. Más no me di cuenta de que alguien me estaba siguiendo.


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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por Luken el Mar Feb 14, 2017 10:56 pm

La sangrienta campaña contra los emergidos en Durban continuaba. Bajo las ordenes de Zod hemos conseguido victorias importantes, expulsando un considerable número de esas aberraciones en las islas mas importantes. Sin embargo no se puede estar constantemente luchando, las tropas necesitan su tiempo para descansar y disfrutar de una que otra distracción. El general de su majestad aprovechó entonces para dar esas licencias mientras llenaba las reservas de nuestra pequeña flota con comida y vendas.

Desembarcamos en una Isla pequeña, Zod fue a asegurar los recursos con los comerciantes mientras que nosotros, sus soldados, disfrutamos el tiempo libre que nos estaba concediendo. Algunos se fueron a bares y tabernas con la clara intención de quemar sus monedas en vicios y dulces compañías. Otros mas perezosos decidieron quedarse a dormir, despreocupados en todo. Por mi parte necesitaba caminar, bastante, extrañe tanto la tierra que no veía otra forma mas de celebrar que caminar hasta que el cuerpo aguante.

Mis pies me llevaron, sin quererlo, a un pueblo no muy lejos del puerto. Para nada fuera de lo común, taberna, bares, gente viviendo su jornada diaria. El clásico ruido de la calle principal, la gente hablando, los pasos sobre la tierra, todo me era extremadamente nostálgico. En definitiva el mar no era lo mio, sin embargo el trabajo sucio alguien tenía que hacerlo. Me gusta pensar que mi sacrificio tiene como recompensa la tranquilidad para estas personas.

Estaba a punto de entrar en una taberna cuando vi a una persona salir de un negocio en un callejon, estaba bastante cubierta por lo que no pude diferenciar mucho de ella por la distancia. Pero si noté que dejó caer algo. Me asomé para ver qué era y sorprendí con un libro envuelto. Alce mi vista y noté que era una librería humilde, lo mas seguro es que no se dio cuenta luego de comprarlo que se le cayó. Mis padres me enseñaron a no ser amigo de lo ajeno y aunque me hubiera gustado tomarme un tiempo y leerlo me precipité a perseguir al sujeto. Para cuando conseguí alcanzarlo ya estábamos ingresando al bosque.

Disculpe señor, deténgase un minuto por favor -me acerqué a él y estirando el brazo le devolví el libro envuelto en cuero.- Se le cayó esto hace poco, le pertenece ¿no?
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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por June el Vie Feb 17, 2017 4:25 pm

Estaba cansada de haber pasado muchas horas junto a beorcs, por eso momentos como los que buscaba pasar en silencio y tranquilidad en aquel bosque, eran momentos que agradecía.
Todavía me seguía sintiendo incomodada por el hecho de que había tenido que demostrar que no llevaba nada peligroso encima ante los guardias en el puerto, al bajar del barco. Tuve que demostrar incluso mi raza, aunque por suerte aceptaron a que fuera en privado. No me hubiera gustado que la demás gente notara que era un laguz.

Pero algo iría mal, no sabía si era una intuición de verdad o algún producto de mi imaginación. Esperaba que lo segundo, pues ya había tenido suficiente.
Pero no.
Noté que alguien me seguía, un beorc, probablemente. Intenté no darme cuenta de su presencia y aligeré mi paso para ir más rápido. Con suerte dejaría de seguirme, pero no fue así.
Tragué saliva, no querría nada... ¿cierto? Tenía miedo de estar en peligro, pues estaba sola... Aunque Durban castigaba severamente eso, y el pueblo aún estaba cerca a unos pocos metros. No creía que fuese a arriesgarse a que le detuvieran por intentar cualquier cosa conmigo.

Al oír su petición, decidí detenerme, agarrando con mi mano libre la capucha para asegurar que no se me viese muy bien las orejas. Aunque lo que más me había sorprendido era que me había confundido con un hombre...
¿Que se me había caído qué? Me di la vuelta dudosa, para encontrarme con uno de los libros que había comprado recientemente en su mano. ¿Cómo? Bajé la mano para tocar por encima la bolsa, era cierto, faltaba un libro, seguramente se habría caído por un lado y no me di cuenta al estar ensimismada en mis pensamientos, tratando de huir de la sociedad. - A-ah... - Viendolo bien, no sé a qué clase de hombres estaba este beorc acostumbrado, pero estaba claro que él era incluso mucho más alto que yo.

- Eh... uhm... -titubeé tímida- S-sí, es mío... G...gracias. -bajé la mirada, agarrando el libro lentamente- Disculpe...

Y ya, eso era todo. Ahora esperaba que él siguiera su camino y yo el mío y todos contentos. No me gustaba hablar más de la cuenta con humanos. No quería que se dieran cuenta de qué era, no quería tener amistades beorcs, aún no confiaba del todo en ellos, pero era más bien por la razón de que notarían que no envejezco como ellos...

- Bueno. C-con permiso... -musité en voz baja, tras guardar bien el libro en la bolsa, y dí dos pasos hacia atrás para seguir mi camino. Pero antes de darme la vuelta si quiera, con el nerviosismo, tropecé con una piedra y caí hacia un lado, de plancha contra la tierra. Sólo yo podría ser tan torpe.

- A... auch... -exclamé. El golpe había dolido un poco, así que una pequeña lágrima se había asomado por mi ojo derecho.
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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por Luken el Dom Feb 19, 2017 4:01 am

Normalmente soy yo el que tiene problemas de comunicación con otras personas. Con mis absurdos comentarios suelo aburrir a mis interlocutores o hasta incluso fastidiarlos. Pero esta vez estoy seguro que no es mi culpa. Con solo dos oraciones pronunciadas el sujeto se puso nervioso. Por un momento pensé que había algo conmigo, cierto es que en el barco no tenía tiempo ni los recursos como para preocuparme de mi higiene personal. Y aunque en comparación a mis compañeros yo puedo ser considerado el menos sucio, la incomodidad de mi presencia puede haberle afectado. Por decirlo de otra forma, ¿qué tan seguido te habla alguien vistiendo harapos para devolverte algo que estaba perdido?

Mi hipótesis cobró mas sentido cuando a duras penas pude escuchar la voz de él, o mejor dicho ella. Era una dama, de seguro muy pulcra. Apenas pudo referirse a mi con palabras titubeantes, ¿tan mal me veo?. Creo que lo primero que haré al volver al pueblo será buscar un lugar donde asearme. Traté de mantener mi cara amable sin que se viera forzada, debo admitir que me costó pues desde antes me sentía intranquilo.

De nada, que le vaya bi... -Sin dejarme terminar mi despedida la muchacha misteriosa no hizo dos pasos que tropezó y cayó al suelo. Tal accidente no solo me dejó mudo, sino en una disyuntiva importante. Si apenas quiso recibirme el libro ¿ayudarla a levantarse era viable?.- ¿E-esta bien? - pregunté mientras me acercaba un poco a ella y, aún con el riesgo de que me rechazara acusándome de sucio, extendí mi mano ofreciendosela como sostén para que se incorpore nuevamente.- Disculpe que sea un entrometido pero... no le aconsejo que ande sola, menos en el bosque que es donde creo que se dirige. Durban todavía no fue asegurado como territorio libre de emergidos. Si bien la campaña anda sobre ruedas al ser un conjunto de islas tan numerosas el encontrarlos es todo un problema. Ojalá no suceda que tenga la mala fortuna de cruzarse un destacamento de esas cosas, son peligrosas.
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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por June el Lun Mar 06, 2017 7:55 pm

Vaya que si dolía. Me había raspado las palmas de las manos al caer y empezaban a escocer un poco. El chico de las gafas se acercó hacia a mí preguntándome si estaba bien. Aún era raro escuchar eso pero... claro, él no sabía lo que era. Aunque no pareciera un esclavista, seguramente le dieran asco los laguz.

- S-sí... -contesté mirando la mano que me ofrecía. No estaba acostumbrada a recibir ayuda de los beorcs aún, así que dudé un poco. Hice un amago de elevar la mano para posarla pero me daba miedo tocarle. Más bien, me daba miedo que él me tocara a mí, y más cuando ahora mi mano estaba sucia y herida. Dolería.
Pero aún así, agarré la bolsa y con la otra mano, acepté su ayuda apoyando la mano de una forma algo peculiar: con el reverso posado sobre su palma, demostrando con mi palma abierta hacia él que no podía agarrarle de otro modo, pues tenía el raspón ahí.

- Gra... cias. -respondí con algo de vergüenza por mostrarme así, al levantarme.

"No se preocupe, estaré bien" quise decir al escuchar sus palabras de aviso. Es lo que diría cualquier otro laguz, pues normalmente sabíamos valernos por nosotros mismos sólo con nuestro poder. Pero en la realidad... era que a mí personalmente, los emergidos me daban hasta incluso más miedo que los propios humanos.

Yo solamente quería estar tranquila en el bosque, leyendo aquellos libros nuevos... sin nadie cerca. Por eso desde el principio quería que pasara de mí. ¿Era tanto pedir que hiciera como si no estuviera, como si no existiera? No era necesario que la otra persona fuera más consciente de mi presencia. No quería destacar, y debido a eso evitaba las amistades con humanos. A pesar de considerarme una persona amable... ¿Por qué se preocupaba tanto? ¿Acaso los beorcs de Durban eran tan cuidadosos con ellos mismos?
Una palabra me sacó de mis pensamientos.

- ¿Campañas? -¿Qué era eso? No sabía, normalmente no solía prestar atención a los asuntos de los beorcs más de lo necesario. Siempre me resguardaba de todo el peligro, huyendo de lo que hiciera falta.

Pero... ¿qué haría en realidad? ¿Confiaba en su aviso y volvía? ¿Me arriesgaba y me iba a seguir mi camino? Miré los libros.

- Yo... uhm... sólo quiero leer. Eso es t-todo. -pausé- E-es decir... no creo q-que haya peligro... ¿no? El bosque está al lado del pueblo... -comenté mirándolo directamente.

- Así que bueno... esto... m-muchas gracias, joven... -murmuré apenada, antes de darme la vuelta y poner atención a dónde iba a pisar.
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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por Luken el Dom Mar 12, 2017 6:04 pm

La muchacha definitivamente no le agradaba estar en mi presencia, se lo comprendía con solo escuchar sus palabras. Algo tímida e introvertida, buscando escapar al dialogo mediante argumentos poco convincentes. Incluso me hicieron pensar que tenía una actitud algo malcriada ya que no estuvo en la presencia de un emergido, pero eso era solo una cuestión especulativa. No es que me molestara, en realidad soy partidario en que una persona puede disfrutar de un buen libro en el lugar que desease; después de todo para eso están hechas dichas obras. Pero en la situación actual del reino, incluso estar solo cerca de un pueblo es peligroso. En Durban hubieron islas enteras con varios pueblos que terminaron desoladas por la ocupación de esos monstruos.

Sin embargo no iba a obligarla a obedecer, no soy su hermano mayor, padre o niñero; ella era lo suficientemente grande para hacer uso de su libertad como quisiera. Este hecho me llevo a soltar un suspiro de resignación y dejar que ella hiciera lo que deseara, al fin de cuentas es responsable de su vida. Aunque de verdad me preocupaba su actitud.

Bien, entonces le deseo una buena lectura -me di vuelta, al igual que ella siguiendo mi rumbo; comentando por último y en voz baja mientras nos separábamos- tenga cuidado.

¿Joven? habla como una anciana, no podría decir su edad exacta pero estimo por lo poco que mostró en su apariencia que tenemos la misma edad. Gente rara si las hay, bueno no es que yo sea el mayor ejemplo de normalidad y vestido tan zarrapastroso como me veo tampoco ayuda. Sin embargo el ocultismo con el cual se manejaba la señorita solo me llenaba de curiosidad.

Uhmm supongo que si voy a cualquier taberna en el pueblo seré una presencia desagradable por mi fachada. -Comenté luego de detenerme en la entrada del pueblo, mirando fijamente mi ropaje.- Tal vez debería lavar mi ropa antes de pensar en hacer cualquier otra cosa.
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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por June el Vie Mar 17, 2017 6:02 pm

Tras agradecerle sus palabras antes de despedirnos, pude escuchar su último murmullo gracias a mis oídos draconianos. Insisto... ¿por qué se preocupaba tanto de una desconocida? Estaba segura que él no diría lo mismo si supiera que yo era un laguz... Aunque había sido amable, eso no se negaba.
Pero bueno, al menos se iba, supongo. No podía hacer que se metiera en problemas por mi culpa o algo así, ya que aquí estaba prohibido cualquier trato de aquel tipo. Y él... no tenía por qué perder el tiempo conmigo de todas formas. Así eran los humanos, su vida era corta, tenían que aprovecharla bien.
Yo tendría que dedicarme a seguir mi camino.

Aunque por unos segundos me había girado, dudosa. Tenía que reconocer que había momentos en los que las viejas costumbres podían con el control de mi cuerpo, y algo en el fondo de mí me hacía buscar la compañía y aprobación de aquellos que consideraba más fuertes que yo o con más autoridad, como mis amos en el pasado; así que me hicieron pensar que tal vez estaría a salvo con aquel beorc que se había ido por su camino. No sabía por qué, tal vez seguía teniendo ese maldito efecto secundario tan tóxico. Sacudí la cabeza y seguí por donde iba, sin pensar más en eso.

Ja, qué irónico... La soledad era una espada de doble filo, a pesar de todo. Me preguntaba... ¿Cuándo podría terminar al fin con todo eso? Porque a este paso todavía quedarían varias décadas y generaciones de humanos para que yo pudiera al fin hacer amistades con ellos. Es lo que creía fielmente.

No muchos minutos más pasaron hasta que pude colocarme sentada sobre una roca, donde me pondría a leer. Saqué primero el libro que se me había caído y que el chico me había devuelto, al tocarlo, el escozor volvió a mí. - Auch auch auch... Primero tendré que ponerme alguna crema aquí... -murmuré para mí misma, apartando el libro y buscando en mi bolsa. Sólo tenía una poción, pero esa prefería guardarla. Así que sin más remedio, arranqué unos trozos del bajón de la tela de mi capucha y los usé para vendármelas con algo de torpeza. Por suerte, no eran en absoluto unas heridas graves, pero molestaban bastante, y al menos así no me escocerían al tocar cualquier cosa.

En cuanto acabé, retomé lo que iba a hacer y abrí el libro, comenzando a leerlo... O eso quería. No podía leer, no podía relajarme. Sí... tenía miedo, y el sospechoso silencio de aquél bosque por una vez no me hacían sentir segura. Las palabras de aquel joven de las gafas se habían quedado grabadas en mi cabeza, impidiendo que pudiera concentrarme en los libros.
Algo olía mal, no estaba sola. Dejando el libro sobre mi regazo, mi corazón empezó a latir rápidamente. ¿Qué era... esa sensación? Un sudor frío comenzó a recorrer por mi espina dorsal.

Un ruido, como un gruñido. Temerosa, levanté la mirada y miré hacia atrás para encontrarme con la horrible escena de 3 emergidos portando sus hachas en el aire, apunto de atacarme de cerca. Mi primer reflejo fue caerme hacia atrás del susto al ver como ellos arrojaban sus hachas contra mí - ... ¡¡¡¡¡¡GYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!! -gritar despavoridamente fue lo último que hice, seguramente se habría oído más allá.
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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por Luken el Miér Mar 22, 2017 1:44 pm

¡Pero mira a quien tenemos acá! -gritó una voz exasperante y conocida, al darme vuelta lentamente pude ver con desagrado como mi mayor temor se hacía realidad. Era un grupo de mercenarios que servían a Durban como yo, solo que ellos no eran personas agradables; desde que me uní a la compañía solo me hicieron la vida imposible.- Oye oye cuatro ojos necesitamos tu ayuda -dijo el mas desagradable y ''líder'' del grupo mientras me tomaba de los hombros para evitar que escape, sus siniestros secuaces le siguieron el numerito parándose altaneros alrededor mio.- veras amiguito no tenemos monedas para jugar a las cartas en la taberna. Pero tu eres tan correcto que lo mas seguro es que te sobren algunas ¿no?; somos los mejores de la flota para los juegos de azar. Considera esto una inversión... piensa cuanto puedes ganar si nos das las monedas que necesitamos...

Unos minutos siguieron presionando mi paciencia, iba a tener que entregar algo de dinero para que me dejen en paz. Lamentablemente ellos son mayoría, saben pelear, tienen un mejor estado físico y sobre todo no estamos próximos a ninguna autoridad. Si estuviéramos cerca del barco, o al menos del capitán, este tipo de abusos no serían permitidos. Maldigo mi suerte y a mi por no haber hecho algo para evitar esto.

Estaba a punto de ceder cuando de pronto y sin previo aviso un grito se escuchó no muy lejos. Todos alzamos la vista mirando a distintas direcciones buscando el origen, no se oía demasiado lejos. Por el tono parecía alguien en peligro o por lo menos que se llevó el susto de su vida. Fue entonces cuando mi mente se despertó, esa voz no sera de...

¿Uhm? ¿ese fue el grito de una mujer? -Sin tiempo para explicar comencé a correr en dirección al bosque.- ¿Oye cuatro ojos a dónde vas? ¡danos tu dinero maldición!

No tengo que decir que la idea era una estupidez mas grande que se me pudo ocurrir alguna vez. Si esos bravucones me seguían podían formar parte del posible conflicto. Sobre todo si hay emergidos no podré vencerlos solo y los necesitaré, sin embargo si es una falsa alarma solo hice mas profunda mi tumba.

Cuando por fin pude encontrar a la muchacha la situación no era para nada agradable, tres emergidos la estaban a punto de asesinar. Sin tiempo para meditar metí mi mano derecha en el bolso para agarrar un tomo mágico mientras extendía la izquierda en dirección al enemigo. Concentré mi energía temiendo que la señorita salga dañada por la proximidad con el enemigo pero ¿qué mas podía hacer? no soy lo suficientemente musculoso para forcejear con esas cosas.- ¡Ragnaros! -De mi mano se desprendió una ráfaga de llamas que envolvió a los emergidos.- ¡Señorita corra! ¡ahora!
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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por June el Miér Mar 29, 2017 3:07 pm

La menor preocupación que tenía en aquél momento era que mis libros y mi bolsa se hubieran quedado en la ropa. Ni siquiera se me había pasado por la mente el volverme a subir la capucha que se había resbalado por detrás de mi cabeza, mostrando tanto mi cabello como mis orejas puntiagudas.

Solamente mantenía los ojos cerrados, visualizando en aquella pantalla en negro mi pronta muerte bajo el filo de hierro de aquellas hachas que se habían abalanzado hacia mí.
Tenía que haber seguido los consejos de aquél joven beorc... esto no era Ilia. Aunque Durban fuera un país pacífico en cuanto a sus leyes, la temperatura y localizaciones eran beneficiosas para los emergidos. Muchos más propensos a abundar cerca de los demás seres vivos que en los amplios valles y montañas heladas del norte de Elibe. No que allí no existieran, pero era más fácil esconderse de ellos.

No pude pensar más, aquél momento era el definitivo. Ni siquiera escuchaba nada, yo ya iba a... Un momento.

¿Fuego?

- ¡Tch! -exclamé al sentir el calor de una pequeña chispa que había alcanzado mi brazo. ¿Cómo era que aquello me había escocido? Usualmente el fuego no solía hacerme daño, y menos una llama tan pequeña... ¿De donde provenía?

Y lo más importante, ¿qué diantres había pasado justo ahora? Abrí los ojos para encontrarme frente a mí a los tres emergidos que habían estado a punto de clavarme sus armas, envueltos en una llamarada.

- ¿Qu... -y ahí sí fue que escuché la voz del hombre del pelo azul del que me había despedido antes. Miré hacia atrás, donde estaba él, y vi en su mano un libro.

Claro... aquello había sido magia de fuego, estábamos en Durban al fin y al cabo. Y la magia sí que me hacía bastante daño. Aún así, sin pensármelo dos veces, me levanté lo más deprisa posible y corrí hacia detrás de él. En aquella situación era más seguro quedarme a la espalda de un beorc que andar cerca de emergidos.

Mientras observaba cómo aquellos monstruos soltaban un horrible quejido de dolor, me abracé inconscientemente a su espalda, agarrando su capa. No podía evitarlo, estaba bastante vulnerable, y aún temblaba de miedo por pensar que había estado a punto de morir si él no hubiera intervenido y me hubiera salvado. Seguramente podía con ellos.

- ¡P-p-perdón por no haberte escuchado! ¡Perdón, perdón! -balbuceé por instinto, debido a la costumbre de tener que haber obedecido a aquellos humanos por largas décadas de años- ¡¡Te haré caso!! ¡Lo s-siento! -exclamé, aún temerosa, con lágrimas en los ojos.

El fuego no había acabado del todo con aquellos tres, y seguramente bastaba con otro encantamiento para terminarlos. Pero aquello no era todo...

En la lejanía, se oían unos cuantos ruidos más. Iban a seguir viniendo a por nosotros. Me aferré fuertemente al joven.
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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por Luken el Jue Mar 30, 2017 4:24 am

Por suerte para ambos la muchacha no se había quedado estupefacta del miedo y me hizo caso cuando le ordené que se alejara. En el momento que se distanció lo suficiente de los emergidos insistí en mi ataque volviendo a usar mi magia de fuego. Ahora las llamas los cubrían en cuerpo entero y en tan solo unos cuantos segundos dejaron de gritar para caer muertos al suelo. No puedo describir la felicidad que me invadía al saber que había terminado. El único problema era que...

¡Oye! -la chica no tuvo mejor idea que correr atrás mío para resguardarse; no era una mala idea y no tendría problema con ello si no fuera por que tiró de mis ropas como si fuera una niña de 8 años. Me sorprendió bastante su actitud, estaba demasiado asustada.- No te preocupes ya estas a salvo, los emergidos acaban de morir. Por favor tranquilícese señorita... -refregué su espalda repetidas veces para calmarla pues había notado lágrimas en sus ojos; la muchacha estaba realmente asustada.

¡Maldición! ¡¿esos son emergidos?! -gritó mi compañero que recién había llegado a la escena con sus secuaces.- Vienen más, son muchos, tenemos que volver al puerto con el resto de las tropas.

No, al puerto no, tenemos que advertir primero a los pueblerinos... si no escapan serán exterminados.

¡Estas loco! no voy a arriesgar mi pellejo por un grupo de roñosos, no me pagan lo suficiente para aceptar eso.

Como los buenos cobardes que eran apenas notaron las figuras de los emergidos formarse tras los arboles corrieron desesperados a ponerse seguros. No podía creer que tuvieran tantos músculos y poco valor. Para el colmo las flechas comenzaron a llover poniéndonos en peligro. Por lo que tuve que sujetarla de la mano y correr para resguardarnos atrás de un gran árbol. Una vez allí me puse a pensar algún tipo de solución, mi cabeza daba un sin fin de vueltas. Esto iba de mal en peor con cada segundo que pasaba, los emergidos se acercaban poco a poco agotando las opciones. Lo mas seguro era ir al puerto directamente pues allí estaba el grueso de nuestras tropas descansando y al ver los enemigos seguro se alzarían en armas. Lo malo es que de hacer eso estos monstruos tendrían el camino libre para por lo menos destruir medio pueblo. Mucha gente podría morir innecesariamente.

Tiempo, eso es lo que necesitamos -musité mientras trataba de considerar todas las opciones, pero aunque lo hiciera no encontraba otro camino.- No me queda mas que cometer una estupidez... otra vez. -me voltee hacia mi protegida para agarrarla primero de los hombros mientras la miraba fijamente a los ojos- voy a ser honesto contigo estamos en un aprieto y necesito que colabores conmigo, solo así saldrás con vida de esto ¿entendido?. Bien lo que tienes que hacer sencillo, solo estamos a unos escasos metros del pueblo; debes ir allí y alertar a todos que los emergidos llegaron. Que no quede nadie, es peligroso; llevalos en lo posible a los muelles por el camino del oeste, ahí está el ejercito de liberación de Durban. Cuéntales a ellos también esta situación. Eso es todo, cuando lo consigas estarás a salvo por que ellos cuidarán de ti ¿me entendiste? -di un último suspiro antes de tomar su capucha y subírsela de nuevo. Hasta hace unos minutos estaba lagrimeando del miedo y pidiéndome perdón por algo que fue un accidente y que no era su culpa. Temía que su mente se nublara y perdiera el rumbo así que traté de alentarla antes de iniciar la operación- Voy a salir a enfrentar a esas cosas para darte tiempo, apenas lo hagas quiero que salgas corriendo con todo lo que tengas y hagas lo que te dije ¿de acuerdo?. Sé que tienes miedo, no es la mas feliz de las situaciones pero trata de controlarte, si lo haces podrás salvar muchas vidas.

Dicho eso me levanté sosteniendo mi tomo mágico con la zurda, aunque intentaba disimularlo mis manos temblaban. No estaba excepto del terror a la muerte, ese podía ser mi final, tenía comprado todos los números para que lo fuera. Pero una voz en mi cabeza me obligaba a hacer esto de esta forma, esa voz me repetía continuamente que era lo correcto.

Finalmente armado tan solo con mi voluntad enfrenté a esos muñecos sanguinarios, salí corriendo hacia ellos lanzando mis llamas mágicas con una plegaria en la boca. Los arqueros al darse cuenta sobre mi posición dejaron de disparar a discreción y me intentaron atinar. No pude hacer la cuenta exacta, pero eran bastantes, al menos unos 20 aunque seguro habían mas.
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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por June el Jue Mar 30, 2017 10:30 pm

A pesar de que me había abrazado a él por miedo, la caricia en mi espalda tan de pronto me había alertado durante unos segundos. Era extraño, y sin embargo pude tranquilizarme ahora que todo estaba bien. O eso parecía.
Y antes de poder alegrarme porque el joven había hecho desaparecer a los tres emergidos, una fuerte voz vino desde un lado. Seguí pegada a las ropas del chico, escondiéndome tras él. Los hombres que acababan de llegar no parecían tener nada que ver con el amable beorc.

¡Vendrían más emergidos! Desde luego, se notaba que solía huir de ellos, pues esta situación estaba siendo un tanto peculiar a la par que peligrosa. Miré a los dos humanos discutir, el recién llegado era un hombre más tosco, que quería salvarse a sí mismo, mientras el joven de las gafas quería salvar al pueblo más cercano...

A pesar de que la idea de mi salvador era más noble, no pude evitar verme reflejada en el de aspecto siniestro. Bajé la cabeza. Al fin y al cabo... yo también quería salvarme huyendo de allí, sin querer tener nada que ver con los humanos. Quizás su egoísmo se había reforzado fuertemente en mí durante todos esos años. Pero aún así... Aquello estaba mal, ¿cierto?
Mi mente estaba procesando demasiada información y sentimientos conflictivos a la vez, como para darme cuenta que el grupo de mercenarios se había ido corriendo, y que nuevos emergidos aparecían desde el fondo del bosque. No hasta que sentí que el joven había agarrado mi mano para correr en otra dirección hacia detrás de un árbol.

Miré hacia atrás rápidamente - Ah... p-pero... mis cosas. Los libros... -musité tan silenciosamente que habría sido imposible que él lo escuchara. No importaba.

Después de un par de segundos, el chico posó sus manos sobre mis hombros y me miró directamente. Mi primera reacción fue restregarme el pelo para llevármelo hacia delante de la cara, y que no notara mis marcas. En ese instante me di cuenta del gran error que había cometido todo el rato: No sabía desde cuándo llevaba con la capucha bajada, ¡seguramente él y los otros ya me habían visto las orejas! Comencé a sudar temblorosa, pero aún así escuché sus palabras con atención.

- ... -Asentí con la cabeza a sus primeras órdenes pero dudosa, desviando nerviosa la vista de un lado hacia otro. Quizás pedía demasiado... ¡yo no podría hacer todo eso! Me entraría el pánico de tan sólo avisar a los humanos. ¿Realmente cuidarían de mí o me estaba engañando porque había notado mi raza?

Pero en cuanto noté que él mismo me había colocado la capucha, mi corazón dio un vuelco. Era una buena persona, y sus palabras me lo demostraban. Me quedé en silencio devolviéndole la mirada fijamente. ¿Iba a luchar él solo contra aquellas criaturas? La misma pregunta se repetía en mi cabeza una y otra vez, ¿por qué se preocupaba tanto por mí, una desconocida? Volví a descender mi vista hacia el suelo mientras pensaba.
¿Qué haría?
Intenté verlo desde esta perspectiva: si fueran laguz como yo... ¿Qué pasaría? La respuesta era clara: ayudar, o intentarlo. Solamente tenía que ser igual de amable con... los beorcs del pueblo.

Al tener la mirada baja, pude destacar cómo sus manos temblaron antes de girarse. Él también tenía miedo, ¿y a pesar de todo no huía? ¿Por qué?
Cuando él se había puesto de espaldas; miré mis propias manos, aquellas que se habían rasguñado momentos antes, y me quité los trozos de tela que me había atado. Ya no molestaban, ya no dolían. Se había logrado formar unas pequeñas costras rápidamente. Mi cuerpo... tendía a ser así de duro a veces.

Nada más salió a por los emergidos, esperando que yo hiciera lo que me había ordenado. En ese entonces, yo ya sabía lo que tenía que hacer.

Él me iba a regañar seguro.

En vez de salir por la dirección que me había dicho, salí por donde él había ido. Suerte que en esos momentos estaba demasiado concentrado en atacar mientras esquivava como para darse cuenta de mi presencia aún.

Un par de emergidos arqueros se giraron y dispararon sus flechas a la vez en su dirección. ¡Oh no! Él no estaba mirando hacia ese lado mientras conjuraba sus llamas a otro grupo. Fue entonces que me metí en medio, llenándome de valor tras tantas dudas y alzando un brazo, con el que buscaba parar las flechas. Pero para mal o para bien, acabaron clavándose una en mi hombro y otra cerca de un costado, pero no había sido un disparo potente, por lo que no eran graves. Sin embargo no pude evitar soltar un pequeño quejido por la boca, delante del mago, haciendo que seguramente se diera cuenta de mí en ese momento.

No sabía qué decirle. Esos escasos segundos parecieron una eternidad, y sin embargo no había mucho tiempo para quedarse parados. - L-l-lo siento. P-pero no te voy a dejar s-solo... -murmuré- Tú eres... a-amable, joven. -comenté avergonzada mientras me apartaba nuevamente, para no llamar la atención de los emergidos. No sabía aún su nombre, pero tenía que hacer algo... Él me había pedido que no entrara en pánico, anteriormente.

Me coloque detrás de él mientras seguía atacando, pensando alguna explicación lógica mientras me arrancaba sin dudar el par de flechas que estaban más agarradas a la capa que a mi cuerpo. - ¡P-puedo servirte de escudo! -exclamé. Aquello seguramente sonaba absurdo, proviniendo de una chica debilucha y tímida como yo, quien no era más que una deshonra para los de mi raza, probablemente. Pero si algo tenía... - M-mi piel es re-resistente... físicamente... yo... -pero no encontraba cómo hacer que creyera mis palabras honestas, pero que a sus oídos seguramente sonaban a escusas sin sentido. Pero no podía dejar que él supiera que era un dragón, no aún. - Digamosquehesidounaesclavacasitodamivida. -murmuré en bajo y lo más rápido que pude. Preferí callarme más detalles, ya estaba confesando bastante y no era el momento. Los emergidos seguían atacando.
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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por Luken el Vie Mar 31, 2017 1:18 pm

Tiempo atrás  hubiera tenido una gran dificultad para usar mi magia tanto tiempo seguido sin descansar. Sin embargo estar en el frente de batalla me obligó a entrenar mis habilidades mágicas bajo presión, tal vez por eso no me desmoroné luego de lanzar a discreción mis hechizos. Algunos si conseguían llegar a destino,incendiado a esas abominaciones, otros sin embargo terminaban por quemar la corteza de algún árbol o en la nada misma. Mi plan era sobrevivir todo el tiempo que pudiese hasta que llegaran los refuerzos, pero...

¿¡Pero que rayos!?

Estaba tan concentrado en defender mi posición del avance enemigo que no me di cuenta hasta que fue muy tarde, la muchacha a quien había salvado y encargado la seguridad del pueblo no me había obedecido. En vez de eso se quedó conmigo, me acompañó y al verme en peligro usó su propio cuerpo como protección. Mi cara se transformó en una rara combinación de disgusto y sorpresa, no entendía ¿qué hacía ella ahí? después de todo no tenía forma para colaborar. Aparte de que cada vez que intentaba hablar apenas si le entendía, incluso cuando me dijo que sería mi escudo, yo no podía aceptar eso era un disparate.

¡¿Estas de broma?! -le pregunté a la chica mientras ella se resguardaba atrás mio intentado sacarse las flechas que había recibido en mi lugar.- ¿Cómo se supone que debo aceptar que sufras las heridas por mi? aprecio totalmente tu preocupación y sobretodo que me hayas protegido pero... no tenemos oportunidad de vencerlos a todos. Si ibas al puerto el ejercito podrá venir a lidiar con estas cosas, te hubieras salvado...

La desesperación me invadió como nunca antes en mi vida, no solo iba a morir, sino que mucha gente inocente iba a seguir mi camino. Tenía que pensar algo astuto pero ¿qué se supone que haga? no teníamos tiempo para nada, ni siquiera correr por nuestras vidas. Los proyectiles enemigos sin embargo no se detenían, pese a que pude acabar con algunos, el número de enemigos no amainaba. Incluso opté incendiar varios árboles para tratar de aminorar su avance pero fue inútil, los jinetes galoparon sin miedo llegando a ignorar nuestra presencia para dirigirse al pueblo. Al girar vi también como una columa de soldados avanzaba armados siguiendo el paso. Solo se quedaron los arqueros, ellos eran mas que suficiente después de todo, con nosotros.

En ese momento algo se había roto, impotente y sin esperanzas que me motivaran solté  tomo quedándome quieto mientras miraba el horizonte. Vi como el tiempo se ralentizaba mientras mis sentidos se aturdían, lo único que escuchaba era mi aliento en el silencio. Una flecha penetró mi hombro haciéndome retroceder, apenas logré sostenerme en pie y sin saber cómo. Al notar como una columna de arqueros se había formado entre los árboles a mi derecha, cargando sus flechas para darnos los golpes finales.

¡Je! -solté una sonrisa antes de empujar al suelo a la muchacha que había ofrecido ser mi escudo. Sé que no muchas personas hacen eso; ella era una persona noble aunque rara y al menos quería garantizar su vida.-
Charles Luken -dije antes de abalanzarme encima tratando de cubrirla de los ataques- ese es mi nombre, soy de Renais. Diría que fue un placer conocerte pero voy a morir en este lugar así que... no puedo entonar una frase con tantísima ironía. -En ese momento pude sentirlo, un sin fin de puntas atravesaron mi espalda causándome un dolor indescriptible. Mis sentidos ya colapsados se apagaron, pero antes de que pudiera desvanecerme por completo...- Hazme caso... esta vez... huye...
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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por June el Vie Mar 31, 2017 3:37 pm

Estaba... estaba rompiendo las normas, por primera vez en mi vida el no ser obediente se sentía... extraño. Igualmente tenía que recordar que ya hacía tiempo que no tenía ningún amo, aquella vida se había acabado, la pareja de beorcs que me habían adoptado como su hija me habían enseñado aquello.  Tal vez era peligroso pero... él me había salvado, ¡tenía que devolverle el favor!

- ¡N-no! No entiendes... E-es decir... sí, ¡p-puedo con esto! ¡Estoy acostumbrada! -exclamé, claramente nerviosa, sin estar segura ni yo misma de lo que estaba balbuceando- Po... podemos... Si me voy, puede que sea tarde.... -musité con los ojos humedecidos.

Eso era. No podía dejar que su ya corta vida de por sí, acabara más pronto aún. ¡Beorcs como él eran difíciles de encontrar!

- ¡C-créeme!... -miré rápidamente a su libro- ¡Eres mago! D-deberías saber que los milagros se cumplen... -murmuré, pues hablar como si estuviera escribiendo un cuento era lo único que se me daría bien en aquél momento. La timidez no servía de nada en un momento crítico como ese.

El joven consiguió acabar con los emergidos de armas físicas que teníamos más de cerca, sin embargo las flechas no cesaban de ser disparadas. Me centré en intentar desviar aquellos ataques del cuerpo del humano, pero no podía bloquear todas a la vez, además de que al parecer ya se habían cerciorado de mi presencia, siendo otro objetivo más para ellos. Ambos ya portábamos heridas por todo nuestro cuerpo para cuando me di cuenta yo también de que había otro grupo de enemigos que iba en dirección hacia el pueblo.

- ¡Oh n-no! - Aquello se nos estaba escapando de las manos. ¿Quizás y sí tenía razón? Quizás debí huir en cuanto me lo había mandado... y avisar al pueblo. Pero ahora sí que se moriría si le dejaba solo. ¿Debería transformarme...? No me gustaba hacerlo delante de beorcs, me incomodaba en general llamar la atención pese a que mi cuerpo no superara los tres metros de altura. Yo no estaba hecha para luchar... Mi cuerpo y mi piel resistentes de dragón se habían curtido gracias a las miles de veces que me habían golpeado y latigado; pero eso no parecía ser suficiente. Necesitaba ser más rápida, o necesitaba atacar también. La magia de fuego de aquel chico no bastaba contra todo el pelotón de enemigos. Y era un hecho que tenía que aceptar.

Además, los humanos no estaban hechos para aguantar mucho más tiempo, seguramente ya estaba cansado, se le notaba. Ya habían pasado como una hora, quizás más. Y sus heridas le dolerían más que a mí. No estaba en condiciones de seguir peleando en solitario. Se había quedado paralizado, y verlo así me había distraído lo suficiente como para no haber podido detener aquella flecha que se clavó más profundamente que las demás, en su hombro.

- ¡¡J-joven!! -exclamé asustada mientras me giraba hacia él, recogiendo el libro que había tirado al suelo y volviéndoselo a entregar en las manos. - ¡¡P-p-por favor!!... ¡¡Aguanta!! -grité llorando desesperadamente, en frente suya, pues no parecía escucharme, y pronto una segunda ola de flechas nos acorralarían a ambos.

Pero momentos antes de que las dispararan, noté el brusco empuje hacia atrás que había recibido de su parte, golpeandome levemente la espalda al caer. No entendí nada y le miré nerviosa, ¿qué iba a hacer ahora?
- June... -respondí de inmediato, a pesar de la sorpresa. Él había dicho su nombre justo antes de tirarse encima mía, salvándome una vez más de las flechas que acabaron en toda su espalda. - ¡¡No!! ¡¡Charles!! -grité, aún debajo suya, al notar cómo sus ojos se habían cerrado y su cuerpo se había desplomado completamente. - ¡¡Charles Luken!! ¡Charles Luken, despierta! ¡¡N-no!! -un borbotón de más lagrimas salieron explotando de mis ojos. No podía ser... ¡No podía haberse muerto!

Mi cuerpo comenzó a temblar violentamente y agarré del pecho el cuerpo del joven para sacudirlo y hacer que volviera en sí. Por suerte, en ese momento al hacerlo, noté que su corazón seguía palpitando, sólo había caído inconsciente. Pero no tuve tiempo a resoplar de alivio, pues mis gritos habían hecho que los arqueros se dieran cuenta de que yo no había muerto. Tenía que hacer algo... tenía que...

En el momento en el que mis ojos se cerraron fuertemente, todo mi ser comenzó a brillar debajo del cuerpo desmayado del mago, creciendo y comenzando a cambiar. Mi ropa había desaparecido, pareciendo haberse fusionado con mi propia piel, la cual ahora estaba teñida por colores rojizos, llenos de escamas. Las manos que agarraban el pecho del beorc ahora eran unas grandes garras que sujetaban todo su cuerpo en el aire. Una larga cola que había crecido siguiendo la linea de la columna vertebral era lo que me había impulsado hacia arriba, quedando de pie frente a los enemigos, los cuales dieron un paso atrás al ser intimidados por las alas que estiraba ampliamente. Hacía tiempo que no había hecho eso. Miré al joven y posé su cuerpo con delicadeza en el piso, detrás de mí, para que estuviera a salvo mientras.

Tenía que salvarlo, tenía que salvarme, y tenía que salvar al pueblo antes de que el grupo de metros más atrás llegara. Por eso, inspiré profundamente, hinchando mi pecho, y desde el fondo de mi garganta se acumuló el suficiente aliento que expulsé del golpe contra los arqueros que quedaban, envolviéndolos en una llamarada rojiza, distinta a cualquier otro tipo de fuego normal, terminando con ellos casi de inmediato. Miré hacia los lados, comprobando que no quedara ninguno más suelto y me di la vuelta y de un pequeño vuelo me puse delante del grupo de jinetes y soldados, impidiéndoles el paso hacia el pueblo, que quedaba a pocos metros detrás mía. A estas alturas seguramente algunos pueblerinos ya se habrían dado cuenta de mi presencia. Eso era malo, tenía que terminar con aquello cuanto antes.

Con las zarpas de mis manos arrastré a la mitad de ellos, dañándoles, y con otro aliento más hice desaparecer a la otra mitad. Estaba exhausta de todos los ataques y movimientos que estaba haciendo transformada, pues aquello agotaba bastante, pero tenía que ser rápida. Estiré mi cuerpo y un fuerte gruñido salió de mi morro, escuchándose hasta lejos. Esperaba que eso alertara a los pueblerinos y que además hiciera huir a los emergidos. Lo cual parecía funcionar pues algunos jinetes escaparon despavoridos mientras que los que se quedaron atacaron con sus lanzas mis piernas y estómago.
No podía más... Pero tenía que hacer un último esfuerzo.

Un último aliento, menos potente que los dos anteriores, consiguió calcinar a los emergidos restantes. En ese momento, mi gran pesado cuerpo se tumbó contra el piso. Ya no había peligro a la vista, o no demasiado, pues algunos habían huido. Pero nada había acabado aún, ahora era yo la que tenía que salir urgentemente de allí. Con mis brazos apoyados en la tierra me empujé de nuevo hacia arriba y dí pesados pasos hacia donde había dejado a Charles Luken, cuyo cuerpo seguía durmiente allí. Volé hasta él y aún en el aire, con una garra lo cargué con cuidado y lo llevé volando hasta cerca de la entrada del pueblo. - Gracias por todo... -dije aún en aquella forma, antes de dejarlo allí tumbado, y apartándome rápidamente antes de que la gente me escuchara o viera. Salí corriendo para impulsarme de nuevo hacia el cielo, saliendo volando de aquel lugar y alejándome de la isla por completo. Estaba exhausta para dar siquiera aquel viaje y me iba a pasar quizás unos cuantos meses durmiendo, pero tenía que irme, sin dejar rastro.

Olvidándome incluso del hecho de que había dejado algunas cosas mías allí, como una pequeña libreta y una pócima, junto a los libros que acababa de comprar, en aquel bosque de allí.
Respecto a Charles... Bueno, imaginaba que pensaría que yo habría muerto... pero sería mejor así. No era conveniente. Además, seguramente ya no podría volver a Durban. Aunque juraba que me había dicho que él era de otro lugar... Mi cansancio ya jugaba malas pasadas a mi ya de por sí mala memoria.
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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por Luken el Vie Mar 31, 2017 6:08 pm

Mis párpados se abrieron lentamente tratando que mis ojos lograran asimilar la luz de la habitación. Poco a poco fui recobrando los sentidos, ya podía escuchar el cantar de los pájaros posados sobre las ramas; tal escena se podía apreciar desde la ventana del cuarto. Al intentar moverme pude notar que estaba vendado del torso completo y mi hombro derecho, aun también tenía mi pie amarrado. No entendía nada, todavía estaba aturdido cuando una joven entró por casualidad a ver mi estado y se percató que estaba despierto. Me tomo mucho tiempo asimilarlo, estuve inconsciente casi una semana. El ejercito de Durban o mejor dicho el general Zod, dijo que los gastos de mi cuidado corrían a nombre del reino; por eso se ocuparon de mi.

Por supuesto mi recuperación iba a tardar mas que una sola semana por eso las tropas se retiraron y continuaron con la campaña, dejándome tan solo a mi atrás. Cuando por fin pude caminar con normalidad y las heridas en mi espalda dejaron de ser un problema salí a caminar. Quería ver como había quedado el campo de batalla.

Como era de esperarse la mitad del bosque quedó hecho una ruina, las llamas de mi magia seguramente es que se descontroló formando un incendio. Lo que nunca esperé es que fuera tan grande, por sobremanera un basto territorio chamuscado. No creía posible que todo hubiera sido culpa mía.

¡Ah! veo que ya estas mejor -dijo la voz de un anciano, al voltearme pude ver un hombre llevando uno poco de madera.- Estabas muy grave cuando te dejaron en la entrada del pueblo.

Disculpe ¿usted estuvo presente durante el conflicto? ¿qué vio?

¡Ah! si, fue algo que jamás pensamos que sucedería en nuestra humilde isla. Si no fuera por ese dragón que acabó con la mayoría...

¿Dragón? ¿hubo un dragón? ¿aquí?

Si, si, uno inmenso... medica casi tres metros, era rojo y con su vozarrón alertó a todo el mundo sobre el peligro; me dio miedo cuando lo vi por la ventana de mi casa. Pensé que iba a destruirnos a todos, pero solo te dejó en el suelo. Luego se fue volando... quien sabe a donde..

La historia en si era bastante fantasiosa, no entendía cómo es que apareció un dragón y sobre todo por qué decidió salvar mi vida. No quise hacer muchas preguntas sobre el asunto así que solo me despedí del anciano. Continué mi camino un poco mas adentro del bosque carbonizado, específicamente donde yo estaba. Durante el combate una muchacha intentó ayudarme, eso si me acuerdo bien, era peliroja y de ojos azules; hablaba con suma timidez y bajo, tanto que era sumamente complicado entenderla.

¿Me pregunto que habrá pasado con ella? -susurré mientras miraba el desastre que quedó. Ya me había hecho la misma pregunta antes, no solo a él sino que a quienes me cuidaron. Pero ninguno supo darme respuesta, todos decían lo mismo ''no vimos a ninguna mujer como la que usted describe''. En ese momento, mientras mis ojos observaban perdidos en el escenario capté algo, me acerqué hasta un pequeño montículo para cerciorarme. Era un bolso, algo chamuscado por el costado, pero conservado casi íntegramente. En su interior contenía unas pocas cosas, sobre todos libros.- ¿no será que...?

Por un minuto me invadió la desesperación, si la muchacha se había escapado o no con vida. No lo sabía y jamás lo iba a saber, tal vez ella fue raptada por ese dragón o algo peor. Lo único que sabía era que eso era mi culpa, si hubiera estado mas atento ella no tendría que haber estado bajo tanto peligro. Ella era muy joven, muy linda, muy noble; ella era... ¿June?
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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

Mensaje por Eliwood el Vie Abr 14, 2017 3:17 am

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Luken ha gastado un uso de su tomo de Fuego.

Ambos obtienen +2 EXP y +1 Bonus EXP!
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Re: [Campaña de liberación] Un pequeño susto. [Priv. Luken]

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