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[Entrenamiento] [Flashback] ¡Sake! [Priv. Hanzo Shimada]

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[Entrenamiento] [Flashback] ¡Sake! [Priv. Hanzo Shimada]

Mensaje por Kagura el Lun Feb 06, 2017 1:39 pm

Las gotas de lluvia caían violentamente sobre la tela impermeable del parasol azul, acompañadas de un incesante e inconfundible sonido que opacaba el decreciente jolgorio de la ciudad. Había estado lloviendo en Hoshido desde el amanecer y la tempestad, lejos de atenuarse, amenazaba con desbordar los canales del País de la Luz incluso mientras se ponía el sol. Kagura no recordaba haber presenciado ningún diluvio semejante en toda su vida, pero en vez de resguardarse en la mansión del clan Yato, había preferido salir al cementerio como cada noche para visitar la tumba de su antiguo maestro. Solía permanecer mucho tiempo delante del mausoleo de Dong, rezando y meditando a escondidas de su familia. Nadie solía acercarse a aquellas horas para honrar a los muertos, así que la joven kunoichi no tenía que preocuparse por que alguien la reconociese. ¡Tenía una reputación de rebeldía que mantener! De modo que no podía permitirse que nadie descubriese esa faceta tan sensiblera suya, o Ame, Kokoro y los demás le gastarían bromas.

Kagura echaba mucho de menos al viejo maestro Dong. Había sido como un padre para ella, y a diferencia del resto del clan Yato, la había aceptado de primeras y criado como si fuese una más de la familia. Le debía absolutamente todo lo que tenía, inclusive su nombre, y por eso meses después de su fallecimiento aún sentía un gran pesar por su pérdida. Al morir, los cuerpos de los ninjas rara vez acababan bajo una sepultura digna, pero el Gran Maestro Dong había sido un magnífico líder para el clan, y por esa razón sus restos descansaban en aquel gran mausoleo de piedra dedicado en su memoria.

-¿Qué voy a hacer sin ti, viejo apestoso…?- murmuró la muchacha con cierta melancolía contenida. Kagura solía llamarle así desde que era muy pequeña para demandar su atención, ya que eso enfurecía al anciano de tal manera que dejaba cualquier menester a medio hacer para ir a pegarle un buen coscorrón de regañina.

La ninja permaneció un buen rato frente la tumba inmóvil y ausente, mientras una película de fragmentos de recuerdos sueltos discurría sin orden en sus pensamientos. Dong tendía a consentirla más que al resto de sus hermanos, y a menudo había sido cómplice de sus múltiples travesuras, como cuando asaltaron los víveres de la despensa de la mansión, o cuando robaron la ropa del Maestro Shang mientras éste se tomaba un baño de agua caliente. En cambio, Nhat, su sucesor, no tenía nada que ver con él. Era serio, metódico y estricto, y aunque había asumido voluntariamente la instrucción de Kagura, la joven kunoichi le odiaba y a menudo faltaba a las sesiones de entrenamiento para no verle. No existía castigo que la disuadiese de adoptar un comportamiento más acorde a su condición de ninja, ni sermones que la hiciesen reflexionar. El severo maestro era incapaz de conectar con su rebelde pupila, y lo mismo ocurría a la inversa.

La muchacha de cabello pelirrojo, después de permanecer un buen rato en el cementerio, decidió que ya era hora de regresar a casa. Se había hecho de noche, y empezaba a sentir frío por las gélidas brisas de viento que iban y venían junto a la interminable llovizna. A pasos lentos pero firmes, se encaminó hacia la salida del cementerio. Se orientaba bien en la oscuridad gracias a su condición mestiza, y por eso reparó en aquella solitaria figura que se atrevía a merodear por las anegadas calles de la ciudad. Kagura no supo explicar en ese instante el por qué, pero ese hombre le sonaba de algo… familiar. Movida por su imperiosa curiosidad e instinto, se dispuso a seguir al extraño hasta que éste se aventuró en un local que a esas horas seguía abierto.

-Yo he visto a este tipo antes…- se dijo a sí misma, antes de decidirse a entrar en el tugurio.
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Re: [Entrenamiento] [Flashback] ¡Sake! [Priv. Hanzo Shimada]

Mensaje por Hanzo Shimada el Miér Feb 08, 2017 8:02 am

Cuando el sol se escondía y el cielo se teñía de oscuridad era la parte del día en la que Hanzo no podía evitar de forma instintiva estar más alerta que las demás. La noche no era especialmente agradable para él porque ser consciente que ellos mismos se escondían en las sombras para cometer la mayoría de sus movimientos aportaba la convicción que la mayoría de sus enemigos aprovecharían de la misma forma esa condición, aunque por suerte, la lluvia solía ser bastante eficaz para mitigar sus pensamientos más pesados. Y es que el tiempo para el que iba a ser el futuro cabeza del clan Shimada últimamente había transcurrido más rápido que nunca. No eran mortales, Hanzo lo sabía bien; cada día que pasaba era un día menos de su vida que se iba extinguiendo poco a poco, pero que su padre cayese gravemente enfermo y pareciese pocas semanas después era algo que le había tomado por sorpresa. Quería pensar que estaba preparado para ello; pero no lo había estado. Durante esas semanas sucedieron tanto su propia boda como pocos días después, el funeral de su padre. Y aunque era un hombre que no mostraba sus sentimientos a la ligera, por dentro su corazón estaba afligido por todos los sucesos.

Pero quería pensar que no necesitaba la ayuda de nadie porque necesitaba ser lo suficiente fuerte como para soportar todas las cargas que llevar su apellido conllevaba, aún sí eso traía la consecuencia de herirse a sí mismo. Por suerte, o desgracia, depende del punto de vista en el que se observase, el luto no era algo que solamente le pesase a él y aunque los turnos de vigilancia del clan seguían siendo totalmente estrictos porque no se podían permitir un momento de debilidad especialmente en ese momento de cambio, Mitsuki, su esposa, le estaba dejando más margen de lo normal para que pudiera poner en orden todos sus pensamientos. Hanzo seguía entrenando como el que más, controlando misiones e incluso liderando la mayoría de ellas pero en el plano personal ahora estaba más distante que nunca. No era lo mismo elegir buenas palabras en una batalla para tener una buena formación o incluso para que los hombres no se desanimasen en tiempos de adversidades, ¿pero en una conversa común? No era un buen comunicador, nunca lo había sido.

Siempre había sido guiado para que realizase todo con un patrón muy marcado, y él, nunca llevó la contraria en ello, de hecho pensaba que las normas estaban para seguirlas a raja tabla, ¿para qué sino? Su personalidad era una consecuencia de esas normas, pero no era una creación de las mismas: Hanzo era Hanzo por todo lo que había vivido, pero algo que no le habían enseñado era como ser más humano y encajar aquellas sensaciones. Claro que era humano y sentía cosas, pero se las guardaba para él para no parecer débil, además tampoco era merecedor que nadie se sintiera mal por tener que cargar con sus mismas pesadumbres.

Aunque si las noches en el clan le parecían pesadas, asimismo las noches en la ciudad le agradaban. Nadie cuestionaría la presencia de altas horas de un hombre por aquellas partes, incluso si habían miradas que le seguían durante algunos segundos, pero era algo que podía soportar. Hanzo siempre acudía al mismo local a beber, porque él era un hombre de costumbres, si algo le gustaba no veía porque debería ir a otros sitios que quizás no le parecieran a la misma altura. Había notado de reojo que antes de llegar al local, parecía como si una chica le estuviera siguiendo... Era bastante difícil no notarla con aquellos ropajes con un rojo que llamaba bastante la atención, a diferencia del traje tradicional de color negro que llevaba Hanzo, con aquellos guantes por debajo de las mangas que tapaban su tatuaje de la vista de los curiosos.

No bajaría la guardia porque pareciese joven, porque sería una gran estupidez por su parte. Tampoco cambiaría su rumbo, después de todo, ¿Quién sería tan sumamente estúpido como para entrar en un establecimiento a pelear? Hanzo tenía la costumbre de siempre ir armado, aún si con sus flechas no pudieran ser de ayuda en una pelea cuerpo a cuerpo. Entró al establecimiento sin perder de ojo a la presencia que le seguía, tenía que añadir que una de las cosas que le gustaban del lugar es que al dueño no le parecía mal que Hanzo fuera con sus flechas, ya que aunque había muchos guerreros en Hoshido no era algo que le gustase a todos los taberneros. Agachó un poco la cabeza como saludo cuando el dueño le reconoció, al arquero le gustaba aquel ambiente de familiaridad y buscó un lugar al extremo de la barra. Asintió con la cabeza cuando le preguntó si lo que quería era lo mismo que siempre y en pocos segundos ya tenía servida su copa de sake. No era alguien que escondiese sus problemas con alcohol, Hanzo no era un alcohólico ni un borracho, pero admitía que le gustaba beber después de un día largo.
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Re: [Entrenamiento] [Flashback] ¡Sake! [Priv. Hanzo Shimada]

Mensaje por Kagura el Miér Feb 08, 2017 8:36 pm

A cada paso que daba, Kagura estaba más convencida de que aquel hombre al que seguía le sonaba de algo importante, aunque desconocía el por qué. No era como si su apariencia fuese excepcionalmente llamativa, y ni siquiera se comportaba de forma sospechosa. Más bien tenía toda la pinta de ser un habitante tan mediocre como los demás. Aunque eso sí, con el suficiente dinero como para permitirse vestir caros atavíos hoshidanos. La ninja también llegó a fijarse en que iba armado, pero le perdió de vista en cuanto desapareció tras entrar en la cantina. Había tratado de ser sigilosa para que el extraño no la descubriese, pero si bien al caminar hacía menos ruido que un gato, era imposible disimular el ruido del caer de la lluvia sobre la tela del parasol. A menos que ese hombre fuese el mayor despistado de todos los despistados, se habría percatado de su presencia en menos de lo que cantaba un gallo. Y a juzgar por lo absorto que parecía en sus pensamientos, Kagura apostaba muy fuerte por aquella posibilidad.

Al alcanzar la entrada del local, la kunoichi de cabello pelirrojo se detuvo unos instantes para cerrar su parasol, y entró en la cantina con decisión. Imaginaba que lo más probable era que el maestro Nhat y el resto del clan se estuviesen preguntando que qué estaría haciendo a esas horas, pero no tenía ganas de regresar todavía a la mansión. Mientras tanto seguiría sus instintos como de costumbre, y trataría de averiguar por qué tenía la impresión de que ya conocía al misterioso caballero del kimono oscuro.

El establecimiento era un tugurio descuidado. Kagura lo conocía. Se llamaba “Tres Cerezos”, y en una ocasión le habían encargado ir allí a espiar a uno de los clientes habituales. A pesar de que ese sitio se caía a trozos, sabía que seguía siendo una cantina bastante popular entre los varones que buscaban evadirse de la vida real en compañía de un buen vaso de licor. Y es que si “Tres Cerezos” destacaba por algo, era por su buen sake. En ningún otro lugar de la ciudad podían encontrarse bebidas alcohólicas de tan alta calidad a tan bajo precio, o al menos, eso era lo que a Kagura le habían dicho. El local no era muy grande, aunque solía llenarse de gente a todas horas, y por esa razón daba un poco de pena verlo tan vacío aquella noche.

Kagura echó un breve vistazo a su alrededor. Olía a pies sucios. La cantina estaba igual a como la recordaba. No era más que una sencilla habitación tradicional con cuatro mesas rectangulares de madera de bambú que, rodeadas por multitud de cojines, solían ser utilizadas por los hoshidanos más jugadores para apostar. Colgados de las paredes había también algunos pergaminos con dibujos de bellos paisajes, que intercalaban espacio junto con un mobiliario carcomido por el tiempo y las polillas. Al fondo del local se encontraba la barra, y en uno de sus extremos, el extraño sentado. La kunoichi titubeó un poco al verle de nuevo, pero ni bien puso un pie en el tatami, el dueño le increpó enfadado.

-Eh, ¡chiquilla! Deja tu parasol en la entrada antes de que me mojes todo el suelo.- dijo con severidad.

-¡Déjeme en paz, sucio anciano!- respondió Kagura con violencia.

-¡¿Qué es lo que acabas de llamarme, renacuaja?!-

Y así, aunque aquella situación no entraba en los planes de la kunoichi, el dueño del “Tres Cerezos” y la joven muchacha iniciaron una acalorada discusión repleta de amenazas e insultos gratuitos. Los pocos clientes que, junto al misterioso extraño, disfrutaban de su sake, perdieron su paciencia y abandonaron el local sin pagar siquiera. Pero eso al dueño no le importaba. Estaba demasiado concentrado en tratar de poner en su sitio a la ninja, mientras que ésta sólo intentaba conseguir que le dejasen pasar al interior de la cantina con su parasol empapado por el agua de la lluvia.
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Re: [Entrenamiento] [Flashback] ¡Sake! [Priv. Hanzo Shimada]

Mensaje por Hanzo Shimada el Lun Feb 13, 2017 3:13 pm

Para sus adentros lo admitiría: no estaba demasiado de humor para contratiempos. Habían pasado demasiadas cosas en pocos días, demasiadas cosas que involucraban un plano sentimental y personal de Hanzo, cosas que no podía controlar. Quizás si todo aquel conjunto de situaciones se hubieran dado en un plano más de combate o de algún tipo de responsabilidad que le afectase de forma directa, el arquero no estaría con aquella confusión de sentimientos que acababan haciendo que estuviera de mal humor. Pero no lo demostraría con los demás, porque aunque pudiera ser porque ellos no tenían la culpa de nada, principalmente se debía a que Hanzo relacionaba el mostrar sus sensaciones como un símbolo de debilidad y pasase lo que pasase, no podía dar esa imagen. No era lo que su padre hubiera querido de él.

Probablemente, aquel establecimiento no era el mejor del mundo y el ambiente lúgubre lo demostraba pero el arquero simplemente se sentía cómodo teniendo su propio tiempo en el que nadie le presionase buscando algún tipo de expectativa solo por ser un Shimada. A veces incluso una persona tan seria y recta como él necesitaba un poco de margen para ser simplemente Hanzo, sin apellidos, sin expectativas ni responsabilidades del clan. Estaba preparado para llevar cualquier carga que el destino le deparase pero también era humano y necesitaba despejar su mente para poder después, avanzar con más fuerzas hacía el futuro.

Los “Tres Cerezos” solía ser un local bastante tranquilo, la gente solía acudir para beber para distanciarse del mundo que les pesaba a sus espaldas, puntualmente alguno de los comensales bebía más de la cuenta y se formaba una situación temporal de molestia hasta que se le negaba que pudiera beber más y se le despachaba del lugar. Los balbuceos de algún que otro hombre en la barra o murmullos de conversas de otros no eran gran molestia, eran sonidos que formaban parte del ambiente en sí y como cliente habitual, Hanzo se había habituado a ellos y ni siquiera se fijaba mucho en entender sobre que hablaban aquellas personas, ya que realmente, no le importaba en absoluto. Chusmear temas ajenos tampoco era algo que le gustase demasiado si no era por temas de trabajo.

Pero el ambiente no tardó en romperse y cuando Hanzo trató de ver el núcleo del problema, volvió a encontrarse con la misma chica de cabellos pelirrojos que le había estado siguiendo momentos atrás en la calle. Cualquiera que tuviera un mínimo de lógica podía apreciar que la chica no actuaba precisamente con mucho sigilo y además sus ropajes con un tono rojizo acompañada del gran parasol no la ayudaban a pasar más desapercibida, llevarle la contraria al tabernero no hacía nada más que añadir más puntos a eso. Al inicio Hanzo pensó que, no quería intervenir porque aunque se sentía unido a aquel lugar, él no tenía ningún tipo de poder allí; era un cliente más. Sin embargo, por el ambiente desagradable que se había creado, la mayoría de comensales había decidido abandonar el establecimiento y aquello ya era algo que no podía tolerar.

Se levantó para ir al lugar de la trifulca aun contradiciendo las palabras del tabernero, que insistía que no era necesario que Hanzo interviniera pero él no contestó a sus palabras, solamente interpuso una mano entre él y el tabernero, pidiendo que le dejase proceder y anduvo hasta quedar delante de la chica, curvándose un poco hacía delante para hablarle. – Si no puedes cumplir con las normas de un lugar, lo mejor que puedes hacer es retirarte en lugar de molestar a los demás. – Después de aquellas palabras, aprovechó unos instantes para analizarle con la mirada de pies a cabeza. Parecía bastante joven y Hanzo recordaba que la edad que la chica parecía tener, él todavía no bebía y se preguntaba que diantres haría la chica allí; no pudiendo evitar malpensar y llegar a la conclusión de que podía estar siguiéndole. – Además, ¿no es hora que jovencitas como tú ya estén en casa? No es aconsejable que estés por aquí. – Probablemente si no era la primera que rondaba por aquellas altas horas de la noche por la ciudad, no sería una chiquilla indefensa pero no quitaba que no era el lugar ni la hora indicada para que estuviera allí.
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Re: [Entrenamiento] [Flashback] ¡Sake! [Priv. Hanzo Shimada]

Mensaje por Kagura el Lun Feb 13, 2017 6:00 pm

El hombre al que Kagura había estado siguiendo pareció perder la paciencia, pues se levantó con la más serena de las serenidades y se encaminó hacia donde ella y el tabernero discutían. El dueño trató de impedir que se inmiscuyese en la discusión, mas el elegante caballero insistió hasta ponerse en frente de la ruidosa kunoichi. Como si buscase intimidarla, se inclinó un poco para hablarle con esos típicos aires de superioridad que solían darse los mayores. Kagura odiaba cuando hacían eso, por lo que mientras ignoraba la regañina que el desconocido le estaba soltando gratuitamente, se dedicó a observarle de arriba abajo. Ahora que lo tenía por fin enfrente, quería averiguar por qué sentía que conocía a aquel tipo de algo importante. Pero por mucho empeño que puso, no obtuvo ninguna respuesta válida que satisficiese su curiosidad instintiva.

-…disculpa, ¿puedes callarte un segundito?- le espetó de repente interrumpiéndole. Ella también tenía poca paciencia, y lo último que quería era que se le agotase toda de golpe escuchando a aquel pelmazo de monólogo unilateral. Antes de que el hombre pudiese replicar, se aseguró de imponerse clavándole la punta de acero de su parasol en el pie. El dueño del local se llevó literalmente las manos a la cabeza al presenciar semejante acto.

-¡¿Pero estás loca o qué, criaja?!- exclamó enfurecido. -¡¡Largo de mi establecimiento!!-

Pero Kagura no le hacía caso. Seguía absorta contemplando los rasgos del cliente del kimono lujoso, aunque ya le empezaba a doler la cabeza de tanto pensar. Sin embargo, los pocos comensales que todavía quedaban en el interior del “Tres Cerezos” observaban divertidos la escena, a la espera de alguna divertida conclusión.

-Tú…- empezó a decir. -Te llevo observando un rato, ¡y sé que me suenas de algo! ¿De qué me suenas, pies planos?-

Fue entonces cuando una neurona en el cerebro de la kunoichi se iluminó, y el rostro de Kagura comenzó a esbozar una creciente sonrisa maliciosa. Acababa de acordarse de quién era a aquel hombre. ¡Se trataba de aquel Shimada tan famoso del que tanto se hablaba en las últimas en las reuniones del Consejo! Decían que iba a convertirse en el próximo heredero de su clan. Y pese a que no recordaba haberse dirigido personalmente a él con anterioridad, a menudo lo había visto pasear por los campos de arroz durante sus entrenamientos. El maestro Nhat le decía una y otra vez que tenía prohibido acercarse a los Shimada, pero siempre que Kagura le preguntaba el por qué de eso, recibía a cambio evasivas inconexas. ¡Aquella era la oportunidad perfecta para recibir algunas respuestas!

-¡Tú eres Ganso Shimada! ¿Verdad que sí?- inquirió con entusiasmo renovado. -Por favor, ¡sé mi maestro!-
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Re: [Entrenamiento] [Flashback] ¡Sake! [Priv. Hanzo Shimada]

Mensaje por Hanzo Shimada el Mar Feb 14, 2017 2:37 pm

La paciencia no era un rasgo innato en la personalidad de Hanzo, sino que había sido un rasgo que había conseguido a través de entrenamientos y mucha práctica. Algunos nacían con aquel rasgo y algunos como eran el arquero tenían que buscar sus propias técnicas para conseguirla, no era algo por lo que se sintiera inferior a los demás porque con el tiempo y mucha fuerza de voluntad, consideraba que había conseguido perfeccionar su personalidad hasta el punto de que si fallaba en alguna misión no sería por aquella razón. Pero al mismo tiempo era un hombre que si le decían “no te enfades por esta razón” probablemente por dentro sí se enfadaría sin llegar al punto de exteriorizarlo, porque alguna de las cosas que no podía tolerar lo más mínimo era no seguir las normas, ser irrespetuoso o similar, más que nada porque aquella clase de comportamientos tenían la consecuencia de que solían acarrear muchos problemas con el tiempo. No actuaría de una forma sobrevenida ni sin pensar, pero no le gustaba que rompieran con su paz mental; tal y como había conseguido la chica con aquel bullicio que había montado.

Aunque era consciente de que anteriormente aquella chica le había estado siguiendo en la calle, solo la había estado escuchando unos pocos segundos y era capaz de confirmar que no toleraba una actitud como la de la chica. Si bien le recordaba en cierto aspecto a la misma actitud que la de su hermano menor, Hanzo solía ser bastante tolerante con él y no era algo que fuera a suceder con la chica de pelos rojizos. Si bien pudo ver el ademán que la chica realizó antes de levantar su parasol antes de que fuera clavado en su pie, Hanzo no reaccionó de ninguna forma porque en parte, no pensaba que fuera a ser un golpe doloroso pero no se había fijado del todo en la punta de acero del parasol. No mostró ninguna mueca de dolor, porque estaba acostumbrado a apretar los dientes y a tragar el dolor para sí mismo, aunque Hanzo era humano y sí que como reacción levantó un poco el labio al notar aquella sensación.

No pudo evitar empujar el hombro de la chica con una de sus manos mientras rápidamente con la otra mano aplicando fuerza, le quitaba el parasol para que no le aplastase su pie. Por suerte, no le dio con los pies desnudos porque el parasol había agarrado algo de tela de su hakama, lo cual podría haber ayudado a que no hubiera creado una herida pero probablemente sí se formaría un hematoma en su pie. Hanzo no reaccionó de una forma colérica por aquel ataque, ni alzó la voz al instante. Los recuerdos de su infancia estaban cubiertos de golpizas por parte de su familia por no proceder de la forma más adecuada, faltaba muchísimo más que un golpe con un parasol para que el arquero se viese afectado plenamente por esos actos.

Hanzo ignoraba por completo a los que observaban curiosos aquella escena, y antes de que pudiera volver a expresar un serio monologo, la chica empezó a decir estupideces. Hanzo no estaba seguro de haber visto a aquella chica últimamente por lo que no podía deducir de dónde podría sonarle a ella. Aunque cuando la chica pronunció su nombre mal no pudo evitar realizar una mueca de confusión, para después carraspear para corregirla. – Hanzo. Hanzo Shimada, no ganso. El ganso es una…ave. – El arquero se separó unos pasos hacia atrás y señaló a la chica con su mismo parasol. - ¿Tratas de atacarme y me pides que sea tu maestro? No es muy buena introducción, tengo que señalar. Además de que luces totalmente sospechosa y ni sé tu nombre. No. Yo no tengo discípulos. – Cabeceó en dirección a donde estaba la puerta. – Repito, este no es tu lugar. Fuera de aquí.
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Re: [Entrenamiento] [Flashback] ¡Sake! [Priv. Hanzo Shimada]

Mensaje por Kagura el Vie Feb 17, 2017 8:03 am

Kagura no opuso resistencia cuando el hombre del kimono le arrebató el preciado parasol con una técnica de agarre. Sabía que su interlocutor en realidad se estaba esforzando por mantener la compostura, ocultando también cualquier signo de debilidad, por lo que consideró aquel gesto como una pequeña victoria a su favor. Esbozó una pícara sonrisa en consecuencia, pues adoraba dar a entender a los adultos estrictos que a ella nadie podía darle órdenes… excepto el maestro Nhat. El maestro Nhat siempre se las ingeniaba para doblegarla junto a sus propósitos dignos de anarquista profesional, y era esa la razón por la que ella le detestaba tanto. No importaba lo mucho que se esforzase por oponerse al estricto ninja, ya que éste sabía cómo imponerse y obligarle a comportarse acorde a ciertos protocolos con los que la muchacha no estaba de acuerdo. A decir verdad, estaba también segura de que lo más probable era que alguien de la mansión estuviese buscándola en esos instantes al percatarse de que a esas horas todavía no había regresado.

El hombre pareció confundido cuando Kagura pronunció su nombre. Carraspeó y le dijo que él se llamaba en realidad Hanzo y no Ganso, pero ese detalle a la kunoichi le traía sin cuidado. Le bastaba con que se hubiesen confirmado sus sospechas. ¡Aquel tipo era un Shimada! ¿Y qué mejor manera había de sacar de quicio al maestro Nhat que el hecho de que la encontrasen entrenando junto al heredero de un clan rival? Porque Kagura quería que el tal Hanzo la entrenase. Y no desistiría hasta que oyese un “vale, te dejo convertirte en mi pupila” por su parte.

Por desgracia, el shinobi se encontraba completamente a la defensiva. La señaló con su parasol y la acusó de ser incoherente con sus aspiraciones. La sonrisa de la ninja se desdibujó, y pasó a fruncir el entrecejo enfurruñada. Se acababa de dar cuenta de que si quería convencerlo, tendría que ser un poco más persuasiva.

-¿Te gusta eso?- le preguntó refiriéndose al parasol azul que éste le había arrebatado. -Me llamo Kagura, del clan Yato. Y si no me devuelves lo que es mío voy a poner este lugar que tanto te gusta patas arriba.-

El dueño a lo lejos no sabía qué hacer. Dirigía miradas nerviosas a Hanzo y a la joven pelirroja, pero temía intervenir. Lo último que quería era que el próximo pie en salir herido fuese el suyo. -¡Ay, Naga! ¿Y ahora qué voy a hacer yo?- se lamentaba.
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Re: [Entrenamiento] [Flashback] ¡Sake! [Priv. Hanzo Shimada]

Mensaje por Hanzo Shimada el Dom Abr 02, 2017 4:19 pm

La que se suponía que tenía que ser una madrugada algo agradable y tranquila para apaciguar los ánimos que traía Hanzo consigo había conseguido convertirse en todo lo contrario, más bien rozaba el punto de ser una pesadilla. No entendía la mentalidad de aquella chica pelirroja que solo hacía actos para molestar a los demás y comentarios que tampoco ayudaban a que pensase diferente de como actuaba; el arquero nunca había comprendido la naturaleza de aquellas personas que a su mente, parecían actuar de una manera más impulsiva que otra cosa. Pero si algo tenía claro en su mente es que no iba a dejar que las cosas se torcieran tanto; le gustaba aquel lugar y suficientes dolores de cabeza estaban dando al pobre dueño del establecimiento. No acababa de detectar qué era lo que la chica quería lograr con sus actos, pero fuere lo que fuere, lo primero que tenía que hacer era lograr sacarla de la taberna. Porque si Hanzo era sincero, le gustaría en el futuro poder regresar allí a beber y que no lo sacaran a patadas por un revuelo que se causó en su presencia pero del que no tenía la menor idea a qué venia.

Hanzo frunció el ceño ante aquella pregunta; la verdad es que aquel parasol le parecía algo pesado aunque no podía distinguir si realmente en su mente había pensaba que eran más livianos de lo que realmente eran y le había jugado una mala pasada por asumir cosas que no eran o, que aquel parasol era más pesado por alguna razón. Probablemente le estaba dando demasiadas vueltas a una estupidez. - ¿Qué? No especialmente. Solo es un parasol. - Aunque la expresión facial de Hanzo no cambió, por dentro si que estaba algo nervioso al escuchar ese apellido; Yato. Ambos clanes trataban de evitarse, los ninjas de más rango porque sabían la verdadera causa de su enfrentamiento personal, los ninjas menores imitaban a estos o simplemente se les había ordenado no hablar con otros clanes; los Shimada no tenían precisamente lazos por lo herméticos que eran.

Le causaba interés el hecho de que el destino le hubiera reunido con una Yato y además, bastante molesta. Quería pensar que era casualidad porque la chica parecía muy joven, aunque que fuera joven realmente no significaba nada pero Hanzo no podía recordar su rostro, lo cual quizás indicaba que no era un miembro de alto rango de su clan. - Lo siento, Yato. No me gusta tener que ceder ante amenazas porque además, si tienes algo personal contra mí, este lugar no es precisamente el más indicado para solucionar las cosas. - Admitía de buena manera que muchas veces los daños colaterales eran situaciones que no podía evitar pero esa era la clase de pensamiento que aplicaba cuando estaba actuando durante una misión, no cuando había salido a beber, por lo que inmiscuir a un civil no era una idea que precisamente le agradase. Independientemente que se sintiese cómodo en el lugar. No tenía nada que decir al dueño del local, así que Hanzo simplemente continuó centrando toda su atención ante Kagura, analizándole con la mirada ahora que conocía el hecho de a que clan pertenecía.

Avanzó unos pasos para quedar a pocos centímetros de la chica, mirándole directamente al rostro. - Sal. Si hay algo que tengas que decirme o que quieras de mí, será fuera de este local. Personalmente, preferiría no tenerte que arrastrar fuera de aquí, por supuesto, una vez fuera te devolveré tu parasol... No tengo intenciones de quedármelo tampoco. – No tenía problema alguno en agarrar a la chica y sacarla a la fuerza, había movido tipos más grandes que ella así que no era una cuestión de tener fuerza o no. Y aun si la chica había demostrado ser hostil; Hanzo prefería no tener que actuar de aquella forma, aunque no dudaría en arrastrarla e incluso pelear fuera de aquel lugar si la situación lo provocaba.
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