Hora en el foro


Síguenos
Conectarse

Recuperar mi contraseña

TWITTER
afiliados


Project Fear.less

Crear foro

[Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

[Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Sissi el Vie Feb 03, 2017 9:49 am

Las estrellas poblaban el firmamento, como diminutas pecas de luz en el rostro del cielo nocturno. Sissi alzó la mirada para observarlas en silencio, una ligera sonrisa en sus labios. Desde pequeña había sentido admiración por los hermosos astros celestes, pero no había llegado a amarlos de verdad hasta que estudió su ciencia en la universidad y llegó a entender sus movimientos y entresijos, o por lo menos hasta el punto que la ciencia actual les permitía saber. Sabía guiarse por las estrellas, práctica común en el desierto. Podría regresar a casa estuviera donde estuviera en el mundo, aunque por ahora solo había viajado por Tellius hacia Goldoa así que esa creencia no estaba probada, pero Sissi la creía cierta porque el cielo de todo el mundo era el mismo siempre, ypor tanto las estrellas también. Inamovibles y eternas. En un pensamiento fugaz, se preguntó si Rhett, desde Thracia, estaría mirando el firmamento como ella. Por alguna razón había vuelto a casa antes que él y la espera la estaba llenando de ansiedad por mucho que confiara en sus habilidades. Hacía semanas que no recibía noticias de él y, aunque sabía que las cartas siempre tardaban en llegar varios días o meses, la falta de información la ponía nerviosa. Musitó una plegaria al cielo, y le pidió que guardara al dragón de todo peligro.

Algo más tranquila tras haber rezado por la seguridad de su querido amigo, continuó su camino por el primer círculo y muralla de la ciudad. Cada varios metros había una antorcha que iluminaba el camino pedregoso y despejaba parte de la oscuridad que rodeaba a la Ciudad Redonda. Sin embargo, Sindhu se mantenía como el un único reducto de luz en millas de distancia, en muchos más sentidos que el físico. El resto era plena negrura. Daba igual lo mucho que forzara la vista, solo los laguz felinos eran capaces de ver en la oscuridad y por eso muchos eran los guardias encargados de patrullar el ducado a esas horas. La duquesa podía ver, si miraba hacia delante, varios soldados que hacían rondas de vigilancia por la muralla. Más allá, hacia el centro de la ciudad, las casitas de la gente se mantenían apagadas, sus habitantes dormidos hasta que saliera el sol al día siguiente. Las calles se mantenían a oscuras en su mayoría, solo las avenidas más grandes, la zona de residencia de los estudiantes, o los edificios más importantes tenían alguna clase de iluminación durante la noche.

La duquesa paseaba sola, meditando sobre sus propios asuntos y aprovechando el silencio para meditar. Los canales y el río cercano gorgoteaban con suavidad, perturbados solo por las barquitas atadas en los muelles y que se movían de un lado a otro por las corrientes de aire frío, propio del desierto cuando se iba el sol. Las extremas temperaturas habían hecho que Sissi se abrigase un poco más: iba ataviada con una falda larga, de una tela más gruesa que sus trajes de día, de color hueso; una camiseta ocre que simulaba una piel escamosa, se ajustaba a su pecho hasta la cintura y cubría sus brazos con una manga larga hecha de hilos de oro en un fondo negro. Su cuerpo estaba envuelto en una larga túnica del mismo color de la falda que además portaba encima de la cabeza como era costumbre en Sindhu. Se arrebujó en la prenda cuando una corriente algo más fuerte impactó contra ella. Reinaba la paz.

Por eso, le sorprendió sentir una emoción que oprimía su pecho y que había llegado de un segundo a otro. Su hermano lo llamaba el “viento aciago”, pero no era aire en sí, sino la sensación que traían los emergidos cuando cargaban contra sus enemigos. Ni siquiera le dio tiempo a alzar la voz de alarma cuando una enorme bola de fuego impactó contra la muralla de la Ciudad Redonda, mandando en el proceso a gran parte de sus cimientos al suelo. Los gritos no se hicieron esperar, pero el grupo atacante ya procedía a volver a arremeter sin dar tregua a que se formara un pelotón para defender el ducado. Una campana empezó a sonar agitada y su sonido de extendió por cada rincón de Sindhu: estaban bajo ataque.

ropa de Sissi:
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Manakete

Cargo :
Reina de Sindhu

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Dragonstone [2]
Dragonstone [5]
Vulnerary [3]
Símbolo de Satori
Dagas de bronce [1]
.

Support :
Kija
Sera
Yrumir

Especialización :

Experiencia :

Gold :
323


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Yrumir el Sáb Feb 04, 2017 1:21 pm

El pequeño dragón dormía plácidamente en su cama abrazando a un libro abierto sobre su regazo. Se trataba de uno de sus libros de aventuras favoritos. Trataba sobre las aventuras de un joven caballero que viajaba a lo largo de naciones extrañas y fantásticas para encontrar la manera de salvar a su amada. El héroes se enfrentaba a todo tipo de viles seres y malvados para lograr su cometido. La trama argumental a Yrumir casi le hacía vomitar. No era por la historia por lo que le gustaba el libro, sino por sus detalladas descripciones. El autor había hecho gala de una imaginación exquisita y había querido plasmarla por completo en el libro. Plantas, animales, paisajes y lugares todos eran descritos con precisión aunque no existieran. Las criaturas no existían en la realidad pero las hacía perfectamente verosímiles. Es lo que realmente amaba leer Yrumir en aquel libro. Se lo había leído tantas veces que a veces se saltaba los largos diálogos que no le interesaban para llegar a las partes descriptivas que sí. Sus sueños luego estaban plagados de estas criaturas. Dormía con una sonrisa al soñar con ellas.

Leyendo el libro es cómo se había quedado dormido como un bebé. Dormía profundamente sonriendo. Tenía la boca entreabierta y le caía un hilillo de saliva sobre la almohada. Su sueño le había transportado a un frondoso bosque cubierto de un manto nocturno lleno de estrellas, parecido a las florestas donde había vivido en sus años de peregrinaje con su madre. Ella también estaba con él y eran acompañados por las criaturas imaginarias de los libros. La mente de Yrumir las dibujaba hasta al más mínimo detalle en sus sueños. Madre e hijo jugaban con los animales, hacían observaciones y comentaban detalles sobre su biología juntos, detalles que la madre de Yrumir nunca había sabido.

El joven dormido gruñó y su sonrisa feliz desapareció. Los animales fantástico del bosque habían desaparecido de repente y sólo quedaban él en su lugar su mamá y él. Las estrellas habían sido opacadas por una neblina de color morado oscuro y de entre los árboles salieron emergidos de extrañas proporciones y rasgos desfigurados. Yrumir se colocó delante de su madre y los gruñó. Un emergido abrió la boca pero no salió un sonido de un rugido como parecía su gesto, sino estrepitosos sonidos de una campana.

Se despertó al seguir las campanas sonando. Y abrió los ojos pesaroso y maldiciendo a quién se ponía a tocar a esas horas de la noche. Notó como sus manos se apoyaban en el libro abierto bocabajo. Se frotó los ojos medio dormido y se incorporó. Afuera se estaba armando un buen alboroto. ¿Qué estaba ocurriendo? La mente del infante centenario aún no había despertado y no reconocía que las campanas estaban dando la alarma de ataque. Gruñendo y susurrando pequeñas maldiciones infantiles salió de la cama sintiendo el frío suelo bajo sus pies y salió caminando a pasos cortos y despacito con el libro entre los brazos como si se tratase de un peluche. Llevaba puesto un camisón a parte de los calzones pues por las bajas temperaturas nocturnas le hacían pasar mucho frío incluso con varias capas de mantas en la cama. Ugh ya empezaba a notar el frío.

Se escuchaban muchos gritos y órdenes. Yrumir llegó a una terraza del palacio desde la cual se podía observar gran parte de la ciudad. El revuelo no cesaba.
¿Pero qué está pas-? ― Una enorme explosión de fuego le hizo girar la cabeza hacia las murallas de la Ciudad Redonda. Se quedó callado, atónito por lo presenciado e inmóvil. ¡Estaban siendo atacados por emergidos!
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
White Dragon

Cargo :
Bibliotecario (Universidad de Sindhu)

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
.
.
.
.
.

Support :
Sissi
Sera

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1300


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Sáb Feb 04, 2017 7:48 pm

No había podido pegar ojo, algo, a pesar de que no supiese que, le impedía lograr conciliar el sueño, algo que en las otras noches no había, algo que estaba mal y lo sabía, pero no lograba entender que cosa en concreto pero, ese algo le estaba empezando a molestar. Quizás lo más justo era decir que se trataba de un presentimiento, uno extraño y molesto y era ese mismo presentimiento que le hacía mantener los ojos abiertos, fijos en el firmamento, aún cuando habría estado bien dispuesto a dormir, pues el permanecer despierto, seguramente como pocos otros, no era más que un enorme aburrimiento que no parecía encontrar final. Pero ahí seguía estando, en su habitación, o al menos, la que se había convertido en suya desde hacía varias décadas, apoyado contra el marco de la ventana abierta, con su mirada fija en el cielo y usando sus alas para protegerse del frío propio de un desierto por la noche.

Se cruzó de brazos, desenfadado a pesar de no poder pegar ojo y esperando el momento en que sus ojos se dignasen a querer cerrarse. Quizás era solo un juego de su imaginación, o al menos, quizás era lo que había estado deseando creer y de alguna forma se estaba obligando a ello. Pero, tal parecía ser que con el pasar de los minutos su inquietud aumentaba. Soltó un suspiro y seguidamente el sonar de las campanas le hicieron dar un pequeño salto de sorpresa, sus plumas se erizaron inevitablemente y un escalofrío recorrió su cuerpo antes de alejarse un poco de la ventana... Esa era... ¿La alarma? Y, junto a ella fue también que escuchó un estruendo, uno que solo podía significar una cosa, y no realmente buena. Abrió del todo la ventana y sin pensarlo dos veces batió sus alas con la intención de salir de aquella habitación y levantarse lo suficientemente en el aire como para ver lo que sucedía... Fuego y trozos de muralla al suelo, nada bueno.

Y no mentiría, habría preferido permanecer alejado del desastre que se estaba formando, pero, ese habría sido el Sera de veinte años atrás, se había prometido a si mismo que protegería lo que amaba y, a pesar de no decirlo, Sindhu era su querido hogar. Voló en dirección al palacio, sobrevolando el lugar y, cuando finalmente dio del joven dragón, bajó un poco, quedando a escasos metros del otro, sin recaer que iba en pijama, ni que él mismo lo estaba— ¡Yrumir! —Levantó la voz lo suficiente como para ser escuchado por el niño— La duquesa... Sissi está en la primera muralla —Habló apresurado y preocupado, su mensaje era claro: Había que ir a ayudarla. Ni había necesidad de que lo dijese en voz alta, estaba entendido. Volvió a batir sus alas para mantenerse en el aire sin caer y sus azulados ojos, fijos en el dragón blanco que tenía a pocos metros de distancia.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Pure Heron

Cargo :
Embajador

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Vulnerary [6]
Elixir [3]
Daga de bronce [1]
.
.
.

Support :
Thoth
Sissi
Yrumir
Artemis

Especialización :
-

Experiencia :

Gold :
1255


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Sissi el Dom Feb 05, 2017 10:22 am

Sissi no lo pensó, tampoco esperó a ver si había suficientes tropas para defender la ciudad o si su presencia era requerida: corrió por el camino amurallado hacia el lugar de la explosión con toda la rapidez y fuerza que le permitían sus piernas. Se había levantado la falda con ambas manos para no tropezarse y al túnica había caído de su cabeza para formar una especie de fantasma blanco que seguía sus pasos. Podía escuchar los gritos de los soldados que daban la voz de alarma y urgían a todo miembro del ejército a presentarse al lugar de la emboscada. Las campanadas resonaban por todo el ducado, que comenzaba a iluminarse con las antorchas de los ciudadanos que se despertaban de su sueño, muchos de ellos dispuestos a luchar con lo que tuvieran.

Mientras la Ciudad Redonda se reagrupaba y trataba de establecer una estrategia para contraatacar y defenderse, los Emergidos no cesaban en su ofensiva. El grupo aposentado frente a Sindhu debía de ser bastante numeroso, por la cantidad de sonidos chirriantes de metal contra metal que la duquesa era capaz de percibir. También debían de contar con varios magos, pues las bolas de fuego que habían destruido parte de la muralla no podían provenir de ningún dragón, sino que debían de ser conjuros de algún hechicero rojo. El enemigo había arremetido contra una parte cercana a una de las cuatro puertas de los puentes de piedra que permitían el acceso al centro de la ciudad, y por cómo estaban reaccionando los soldados de Sindhu, debían de estar llegado a la puerta en sí.

Debían de haber aprendido, por experiencias pasadas, que de romper parte del muro más exterior iba a terminar en un enorme desborde de agua, producto del foso que se encontraba a continuación. En esa ocasión, los emergidos tenían una misión mucho más específica que sus continuos ataques sin control ni meditación, y Sissi tuvo miedo al pensar que esos seres carentes de intelecto hubieran llegado a esa conclusión y que, por tanto, tuvieran capacidades estratégicas. Por ahora, los enfrentamientos habían sido durante el día, y de llegar a las murallas siempre habían destrozado las partes que contenían el agua del canal. Aunque fuera una auténtica tortura restaurar el daño hecho, lo cierto es que servía como escudo contra las tropas que se veían inundadas y lanzadas hacia el desierto por la fuerza de las corrientes.

Cuando estuvo cerca, una nueva explosión, esta vez en la puerta, le sacudió el corazón. Los gritos angustiados de los pocos miembros del ejército que habían llegado a tiempo le traspasó los oídos y la llenó de un dolor terrible. Presa de un afán de protección, Sissi se subió a una de las almenas de piedra. Una luz blanca la envolvió mientras daba un salto al vacío, iluminando la oscuridad y dispersando las sombras por unos momentos. Como había supuesto, el grupo emergido era numeroso y necesitarían toda la ayuda posible para luchar contra ellos. Un rugido salió de su garganta cuando el cuerpo menudo de la duquesa se transformó en una dragona dorada, cuyas escamas tornasoladas parecían una hoguera misma al estar iluminadas por el fuego de las antorchas. Aleteó para alzarse por encima de la altura del muro y se dirigió hacia la zona del conflicto. Varios gritos de ánimo y ovación resurgieron del pueblo, pero Sissi estaba demasiado concentrada en cargar su hálito blanco y desintegrar a los Emergidos como para oírlos.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Manakete

Cargo :
Reina de Sindhu

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Dragonstone [2]
Dragonstone [5]
Vulnerary [3]
Símbolo de Satori
Dagas de bronce [1]
.

Support :
Kija
Sera
Yrumir

Especialización :

Experiencia :

Gold :
323


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Yrumir el Dom Feb 05, 2017 2:49 pm

Sus manos apretaron con fuerza el libro contra su pecho. Por eso sonaba la campana de alarma. ¿Cómo no había reconocido el mensaje del sonido? Había estado tan adormilado que su mente no había funcionado como debiese. Los anteriores ruidos de gente alborotado no eran sino los soldados del palacio preparándose para ayudar a sus compañeros de las murallas y luchar. Pero la súbita visión de la explosión hizo que todos sus pensamientos despertasen. Los emergidos estaban atacando la Ciudad Redonda por la noche. El detalle a Yrumir le pareció extraño. Siempre se habían enfrentado a ataques por el día y estos habían chocado contra las murallas más exteriores. Pero la explosión le había parecido terriblemente cercana.

Levantó la cabeza al escuchar la voz de Seraphiel sobre él. ― ¡Sera! ―  Gritó al verle. El amigo garza sabía dónde estaba Sissi e Yrumir asintió al instante comprendiendo el mensaje implícito de sus palabras. Tenían que moverse ya, sin pérdida de tiempo. Al infante le había costado reaccionar hasta ahora pero ya no había escusas para dormirse en los laureles. Cerró los ojos concentrando sus energías en transformar su cuerpo a su forma draconiana. La piel fue sustituida por escamas blancas y de la espalda surgieron alas. La transformación duró unos instantes y al terminar dejó caer de entre sus ahora garras el libro al que antes abrazaba. El pequeño dragón de casi tres metros batió las alas para situarse a la misma altura que Seraphiel.

No perdió tiempo en hablar con Sera, sabían a dónde tenían que dirigirse. La duquesa se encontraba en la primera muralla. Al acercarse volando vio que era esta la que había sufrido la explosión. Por eso lo había visto tan cerca. Al dragón le recorrió un escalofrío por su escamosa espalda hasta las puntas de sus alas. El ataque parecía muy bien meditado para ser de las criaturas con las que se habían enfrentado hasta ahora. Las calles estaban empezando a llenarse de pequeños puntos de luz de las antorchas encendidas. El metálico ruido de las armas se hacía más fuerte cada vez .

Cuando vio alzarse a otro dragón pero de escamas doradas tras un destello de luz que por unos segundos, miró a Seraphiel y señaló el lugar donde la duquesa manakete se había transformado. Parecía ser dónde había surgido la brecha en el muro y donde necesitaban ayuda. Yrumir se adelantó a la garza volando sobre la gente que ovacionaba a su gobernante a quien no todos los días se veía entrar en acción de aquella forma. descendió unos metros para situarse a una distancia desde la cual acertar mejor a los emergidos objetivo, situándose cerca de Sissi. El bibliotecario sentía ya cargado su garganta de llamas blancas las cuales descargó en un aliento ígneo sobre unos emergidos que habían esquivado los ataques del dragón manakete. El pequeño cuerpo del dragón se sentía preparado para poyar a los soldados y a su amiga para impedir que ningún emergido pasase del límite de la muralla.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
White Dragon

Cargo :
Bibliotecario (Universidad de Sindhu)

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
.
.
.
.
.

Support :
Sissi
Sera

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1300


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Dom Feb 05, 2017 9:51 pm

No dudó ni un instante en seguir el dragón ya transformado, a pesar de que al principio necesitó cubrir sus ojos para evitar ser cegado por la luz propia de la transformación, luz a la cual no estaba acostumbrado por los horarios que eran. No consideró necesario dejar su forma antropomorfa, sus alas le permitían surcar el cielo sin problema alguno al lado de su draconico amigo y, por muy extraño que sonase, hasta casi profesor. Pero no era tiempo de rememorar días pasados, la situación era extraña y hasta preocupante. ¿Cuando había sido la última vez que habían sido atacados de noche? Pues si su memoria no le estaría mintiendo, aquella era la primera vez, y hasta se atrevería a decir que también primera vez era que atacaban tan cerca... ¿Qué significaría eso? ¿Que algo más había detrás de su aparente falta de intelecto?

Bajó la mirada, observando los soldados actuando prontamente, armándose de todo lo que tenían a mano para proteger la ciudad y, hasta habría jurado que algún que otro ciudadano se disponía a dirigirse hacia la primera muralla... No estuvo seguro si eso era apropiado y se hizo a si mismo un recordatorio para actuar en caso de ver que se acercaban al peligro. Pero, al momento sus responsabilidades eran otras y, dejando que Yrumir se adelantase, él fue ralentizando su vuelo, entre desconcertado y sorprendido por lo que estaba viendo... Sissi en su forma Manakete... Un enorme dragón que parecía brillas junto a las antorchas, pero, esa no era su principal preocupación. ¿Acaso la última vez que la había visto transformada no había perdido el control?  Situándose ya detrás de ellos, batiendo sus alas para mantenerse elevado en el aire, miró a ambos y a lo que había delante con preocupación.

Sissi... —Murmuró su nombre, de tal forma que, a pesar de no levantar del todo la voz fuese perfectamente escuchado entre el murmullo de órdenes y gritos de lucha que tenía a su alrededor. Su pregunta, implícita, era si ella se encontraba bien. Se elevó un poco más y dispuesto a no ser blanco fácil, se movió hacia un lado, alejándose de los dragones con la única intención de estudiar la situación y la cantidad de emergidos que podrían aún estar vagando cerca de la primera muralla. Número inminente y tal parecía ser que habían una gran variedad de ellos, desde los más mundanos hasta aquellos que sabían dominar la magia, reagrupándose de forma demasiado estratégica para sus gustos. Otros tantos en cambio, dispuestos a moverse hacia otro lado— Si no hacemos algo, acabaremos rodeados —Avisó, esta vez sí, levantando su voz para hacerse oír. Y, si eso sucedía, todo se volvería aún más complicado de solucionar.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Pure Heron

Cargo :
Embajador

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Vulnerary [6]
Elixir [3]
Daga de bronce [1]
.
.
.

Support :
Thoth
Sissi
Yrumir
Artemis

Especialización :
-

Experiencia :

Gold :
1255


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Sissi el Lun Feb 06, 2017 1:07 pm

La dragona sobrevoló los cielos oscuros como una estrella fugaz: lumínica, rápida, portadora de los deseos de los que quedaban en tierra y miraban hacia los astros nocturnos. Sin embargo, Sissi se mantenía inmune a las plegarias y los gritos de ánimo que provenían del suelo, de todos aquellos que sentían muchas más ganas de luchar ahora que su Duquesa les guardaba desde el cielo. Los ojos de la manakete estaban clavados en las hordas de emergidos que podía ver ahora que estaba transformada. Los orbes almendrados de su forma dracónica eran capaces de absorber diminutas partículas de luz, lo que le permitía discernir las formas oscuras gracias a los cambios de temperatura, como muchos otros seres vivos que tenían visión nocturna. Sus pupilas eran apenas un fino hilo negro, que resaltaban en un fondo naranja brillante y que no dejaba de evaluar la situación frente a la muralla exterior de Sindhu.

Aleteó con fuerza, mientras un gruñido amenazante salía de su garganta. Su pecho se iluminó unos segundos antes de subir por su cuello y disparar con ganas un hálito blanco de energía pura, que lanzó de forma paralela a la muralla y aniquiló a la primera fina de enemigos que estaban preparados para atacarles de nuevo. La luz que emitió fue como si un rayo hubiera alcanzado la tierra, solo que no quedó rastro alguno en el piso, sino que todo aquel que recibió el impacto desapareció por completo, ni siquiera quedó un olor o un suspiro: erradicados de la faz del mundo. A salvo de tal terrible poder tras el muro, los soldados que se habían logrado reunir alzaron en gritos de ánimo y lucha. Aprovecharon la distracción para agruparse: algunos subieron a las almenas, en especial los magos, los arqueros y un sanador, todas aquellas unidades cuyo valor residía en su capacidad de aportar ayuda a largo alcance. Los laguz y los soldados rasos, por otro lado, formaron pelotones tras la puerta, que rápidamente habían procedido a bloquear con todo lo que tuvieran a mano, desde sillas a piedras a una canoa que estaba atada al canal.

Como se hacía en casos de ataque directo, se establecieron rutas de evacuación dentro de la ciudad hacia la iglesia, con varios guardias encargados de la seguridad ciudadana por encima de todo. El ataque a la muralla más exterior tenía una parte buena y una parte mala: por suerte no vivía gente en ese círculo del ducado, pero eso quería decir que, a pesar de que estuviera vigilada, no es que hubiera grandes tropas patrullándolas, y mucho menos por la noche. La mayoría del ejército residía en los campos de entrenamiento al otro lado del río, aunque eso se había ido cambiando en los últimos años por la amenaza de los emergidos. Eso quería decir que debían aguardar a que las tropas llegasen tanto de los círculos más internos como de los cuarteles principales, y eso podía llevar un tiempo. Los laguz habían sido los primeros en llegar, pues sus habilidades les permitían transportarse con mayor rapidez. Entre ellos estaban Yrumir y Seraphiel. El pequeño dragón se unió al vuelo de la duquesa, ambos desplazándose con cierta armonía como quienes se conocen desde hacía mucho tiempo. Sissi gruñó con suavidad en señal de reconocimiento, pero de nuevo su atención estaba puesta en otro lugar. Sus ojos captaron un movimiento linear en las filas de emergidos: unos arqueros estaban preparando su arco para lanzar una primera oleada de flechas hacia ellos y contra todos los soldados que no verían venir el ataque. La manakete rugió: Malditas criaturas cobardes. ¡A cubierto!
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Manakete

Cargo :
Reina de Sindhu

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Dragonstone [2]
Dragonstone [5]
Vulnerary [3]
Símbolo de Satori
Dagas de bronce [1]
.

Support :
Kija
Sera
Yrumir

Especialización :

Experiencia :

Gold :
323


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Yrumir el Lun Feb 06, 2017 3:51 pm

El pequeño dragón extendió las alas totalmente para poder planear y desplazarse sobre el aire ahorrando energías. Su vuelo se adaptaba más o menos al de la duquesa, no hacía falta que se dijeran nada. Tan era fuerte el lazo que el laguz ya intuía cuál podía ser el movimiento de su amiga. Ella supo que era él. A Yurmir eso le tranquilizaba al considerarlo una señal de que la duquesa mantenía el control sobre sí misma. No quería volverla a ver en aquel antinatural estado para ella además que la única persona que podría calmar la situación si tal hecho se volviese a repetir estaba ausente. En el suelo los pelotones de soldados que se encontraban en la ciudad ya parecían organizarse, al menos con lo que se podía se intentaba tapar la brecha en la muralla. Observó como beorcs y laguz se ayudaban mutuamente tal como sólo en ese reducto del mundo podía pasar.

Las palabras de la manakete hicieron que los ojos azules del dragón se movieran rápidamente para fijar su atención en los emergidos con arco que se preparaban para disparar a la desprevenida gente del otro lado que se afanaba en reforzar la barraca. El dragón níveo torció su cuerpo hacia un lateral para poder llegar a avisar a los soldados. Batió con fuerza las alas para darse impulso. Sin embargo, sus ojos que permanecían fijos en los arqueros vieron como varios de estos alzaban sus arcos más que el resto e Yrumir creyó predecir qué se proponían con esa formación. Movió con la mayor fuerza que podía las alas para llegar a tiempo. De entre los objetivos aéreos que los arcos podían alcanzar se encontraban varios laguz que podían volar. El dragón sin dedicar un pensamiento a los soldados que no estaban avisados de la inminente lluvia de flechas voló en dirección a Seraphiel.

Los silbidos de los disparos de aquellos finos palos de mortífera punta hicieron que su corazón acelerase el bombeo de sangre lo suficiente para dar un nuevo impulso a su vuelo.

¡Sera, cuidado! — Rugió el dragón antes de conseguir alcanzar al laguz garza y situarse enfrente de él, dando la espalda a las flechas de los emergidos. El impacto lo sintió en su hombro derecho. Sus ojos de dragón se abrieron como platos por súbita sensación de dolor que le recorrió todo el cuerpo haciendo que sus alas quedasen inmovilizadas por unos instantes en los que empezó a caer. La punta certera había atravesado la protección de las escamas blancas y se incrustaba en el músculo un poco por debajo de la cima del hombro. Yrumir se precipitó de cabeza contra el suelo, haciendo un esfuerzo en batir las alas que al final respondieron para que pudiese hacer un aterrizaje forzoso pero a salvo. Perdió por completo la concentración y gran parte de sus energías para poder seguir manteniendo su transformación.

Yrumir quedó tumbado en el suelo, de lado, con la flecha sobresaliendo de la zona superior del omoplato. El niño se agarraba el hombro derecho con fuerza como si eso le ayudase a aguantar el dolor que sentía. Cerró los ojos muy aquejado y hacía mucha fuerza con la mandíbula para evitar gritar o quejarse pero no consiguió reprimir los alaridos que el cuerpo le pedía. Sintió como la sangre caliente emanaba de la herida. Escuchó pasos acercándose pero no abrió los párpados si eran de paisanos o de enemigos.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
White Dragon

Cargo :
Bibliotecario (Universidad de Sindhu)

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
.
.
.
.
.

Support :
Sissi
Sera

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1300


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Lun Feb 06, 2017 6:42 pm

Repentinamente, aquella afirmación en idioma antiguo hizo que parase de golpe y desviase la mirada hacia los que tenía a varios metros, hacia la Duquesa Manakete y el Dragón blanco. Sissi hasta el momento solo había usado con él aquél antiguo idioma, por honestidad delante del resto, por amabilidad. Ahora, que lo hiciese sin más, en un idioma que probablemente solo los laguz conocerían, significaba que a pesar de todo, aquél lado casi salvaje de ella aún latía en su interior. Y, a pesar de todo el odio que podía afirmar profesar a la raza humana, se movió casi instantáneo. Aleteó unas cuantas veces hacia el frente, en dirección a la duquesa y cuidando de salir del punto blanco de las flechas y, fijando su mirada primero hacia los emergidos y seguidamente hacia los soldados beorcs, llenó aire en sus pulmones y gritó:— ¡Flechas! ¡Agáchense! —Error, o quizás no, el suyo.

Como él había gritado, ahora era otra voz tremendamente conocida que le gritaba a él. Ni tiempo le dio para entender a qué debía de tenerle cuidado, pues el blanco dragón acababa de pasar a su lado, protegiendolo de una lluvia de flechas que solo llegó a escuchar su siseo cortando el viento. Notó algo extraño en Yrumir, algo en sus facciones que no debería de estar y, con horror se acercó, hasta tocar su escamoso hombro con una de sus tibias manos— Y-Yrumir... ¡¿Por qué?! —Su temblorosa voz pasó a adoptar más fuerza aun cuando necesitó retroceder y ver, sin poder hacer nada para evitarlo, como el enorme cuerpo blanco caía al suelo y era rápidamente ocupado por la humana forma del menor. Dejó de latir sus alas también, bajando al suelo y arrodillarse ante el herido cuerpo de su amigo. Quiso tocarle, pero no lo hizo por temor a causar aún más daño y, mientras su tela era manchada de rojo por la flecha clavada, sus ojos parecieron amenazar con llorar y los quejidos de dolor del otro le dejaron en blanco y aterrado por un momento.

¡Lo había dicho! No es necesario que me protejan... ¡No cuando tú tienes que acabar herido! —Y, mientras otras guardias se acercaron al herido, sus alas volvieron a moverse para poder levantarse del todo y, mordiendo suavemente su labio inferior con frustración les dio la espalda, fijando sus celestes ojos en los emergidos que se estaban acercando a ellos por un hueco en la muralla— ¡Viles! ¡Haciendo tales cosas despreciables! —Les espetó, pero tal parecía ser que las palabras de la garza en ellos no tenían efecto alguno, como ciegos ante su rabia solo siguieron avanzando, con armas en alto dispuestos a acabar con sus vidas. apretó sus puños y, cuando nuevamente sus labios se abrieron no fueron palabras las que de ellos salieron. Un antiguo y melancólico galdr fue tejiéndose con su melodía, resonando en la primera muralla y lo que había al otro lado de ella, como si estuviese usando cada piedra y existencia para tomar fuerza, vibrar junto a la naturaleza.

Y, a diferencia de las muchas otras veces en que sus compañeros tomaban fuerzas, en aquella ocasión en especial los emergidos parecieron dudar, como si de un instante a otro algo de conciencia acudiera a sus mentes y se sintiesen incómodos, asustados. A Seraphiel le bastó, pues cuando sus ojos volvieron a abrirse pudo asegurarse de que habían cesado su avanzar y, mientras la canción siguió vigente, incluso sus brazos oscuros parecieron temblar. Solo esperó que las guardias tuvieran tiempo suficiente para sacar al joven dragón de ahí y llevarlo en algún lugar seguro.

Skill:
Lamento: Galdr cuyas propiedades no afectan a los aliados, sino a neutrales y enemigos. Este melancólico galdr afecta mentes y ánimos, causando a quien lo oye un estado de profunda angustia del que es difícil reponerse. Su utilización reduce por el siguiente turno la capacidad de todos los neutrales y enemigos de acertar sus ataques, quitándoles cualquier ventaja de arma. (Contra skills que aseguren el acierto, se sobrepone el del personaje con más nivel/EXP.)
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Pure Heron

Cargo :
Embajador

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Vulnerary [6]
Elixir [3]
Daga de bronce [1]
.
.
.

Support :
Thoth
Sissi
Yrumir
Artemis

Especialización :
-

Experiencia :

Gold :
1255


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Sissi el Mar Feb 07, 2017 7:22 am

La duquesa se lanzó en picado hacia el suelo, empleando sus poderosas alas como cortavientos para alzar el vuelo antes de impactar contra el ejército enemigo. Se desplazó hacia delante, de forma perpendicular a la muralla y justo por encima de las cabezas de los emergidos, y volvió a dejar salir su aliento ígneo contra los primeros arqueros que pudo encontrar pero, a pesar de ello, su hálito blanco no pudo acabar con todos ellos. Algunos, más rápidos, dispararon sus saetas antes de que Sissi pudiera evitarlo. Incluso si les hubiera acertado, los proyectiles ya tenían una dirección marcada: muchas flechas chocaron contra su pecho, rompiéndose en añicos frente a la dureza de sus escamas doradas, otras pretendieron atravesar sus alas membranosas, como flores de loto rosáceas y áureas, pero el vigor con las que las movía de arriba abajo impidió que sufrieran ningún daño.

Pese al aspecto delicado y elegante que caracterizaba a todos los manaketes, la raza de dragones más pequeña, su piel era fuerte y resistente a las armas beorcs comunes. Su tamaño, cinco metros, y los años a la espalda, más de 800, le habían dotado además de mayor aguante que aquellos más jóvenes a ella. Además, su fortaleza aumentaba porque Sissi no sentía miedo al enfrentarse a sus enemigos. No vacilaba, no dudaba, solo se dejaba guiar por un instinto mucho más primario y brutal en el que no existía la derrota. Ella era hija del desierto de la muerte, descendiente de la tribu de los dragones divinos guiados por la Reina Naga, su aliento borraba existencias sin dejar apenas rastro, y aquellas criaturas pusilánimes no eran más que pequeñas piedras en su camino.

Sin embargo, a menudo se le olvidaba que el resto del mundo no era igual a ella: no todos podían defenderse de flechas como si fueran hojas en el aire, y no todos tenían duras escamas que recubrían sus puntos débiles. E incluso si las tuvieran, la edad y la actitud de la duquesa no se repetía en los demás, que tenían enfoques muy diferentes a la hora de luchar o defenderse. Por eso, la acometida hacia Yrumir la pilló de improvisto. Tan en sincronía estaba con él, tan fuerte era su vínculo acrecentado por la cantidad de años en los que el niño dragón la acompañó a su lado de la cama, que el flechazo y el posterior dolor lo sintió casi como fuera suyo. Si bien su relación no llegaba al nivel de intimidad que existía entre Sissi y Rhett, su vínculo era aún así muy fuerte, como el que mantendría una hermana con su hermano o, más específico para las edades de ambos, una madre con su hijo.

El dolor fantasma provocó que Sissi se echara hacia atrás, por un momento desequilibrada en su vuelo por la sorpresa. El lamento de Seraphiel no hizo más que aumentar la conmoción de sus sentimientos y darle aún más ganas de acabar con las pérfidas existencias de los emergidos. Seguidamente, una rabia creciente comenzó a nacer de su corazón, que se extendió por todo su ser como el fuego por un campo de trigo. Giró sobre sí misma para regresar hacia las primeras filas de enemigos, y en el proceso rugió con tanto auge que podría asemejarse al sonido de un terremoto al partir la tierra en dos, con tanta cólera que podría abrasar una ciudad hasta sus cimientos. Esta vez, sin embargo, no se mantuvo en el aire, sino que se lanzó en picado hacia aquellos que habían osado herir a Yrumir y a los soldados que habían logrado alcanzar con las saetas. Estiró las garras y cayó al suelo con un duro golpe, justo en el medio del ejército. Los arqueros perecieron con el golpe directo, y los que aún coleaban a su alrededor, Sissi se encargó de matarles con la fuerza de su mandíbula y sus dientes afilados como dagas que les partían por la mitad.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Manakete

Cargo :
Reina de Sindhu

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Dragonstone [2]
Dragonstone [5]
Vulnerary [3]
Símbolo de Satori
Dagas de bronce [1]
.

Support :
Kija
Sera
Yrumir

Especialización :

Experiencia :

Gold :
323


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Yrumir el Vie Feb 10, 2017 7:06 am

Seguramente si hubiese sido un dragón de más edad o con mejor entrenamiento y resistencia física o un dragón de otra raza, la flecha hubiese sido menos que unas cosquillas. Pero sus escamas blancas no eran tan duras como las de otros dragones de más edad, y tampoco había sido entrenado en el ejército. Su mejor cualidad era ser aceptablemente veloz. Pero al menos así había alcanzado a proteger a Seraphiel. Aunque para él tenía el aguante más lamentable entre los dragones, era consciente que la fragilidad de las garzas era mayor. Y prefería salir herido él que no su amigo. Los rugidos por el dolor que Yrumir intentaba sin éxito no dejar escapar, en el esfuerzo de no quejarse, no le impidieron escuchar la voz de Sera cuando descendió a situarse junto a él. Yrumir abrió un ojo y esbozó una media sonrisa.

Calla... Cómo no voy a protegerte... ¡AAH! — Sus palabras que sólo casi podía pronunciar en un susurro, fueron cortadas por el dolor. El cuál se hacía más intenso. Podía notar como la sangre fluía como un pequeño río por su espalda. No supo si el laguz garza le había escuchado pues en un instante no estaba ya con él y le sustituían un grupo de soldados de algún pelotón que ahora recorría la ciudad. Yrumir con el cuerpo contraído, hecho una pequeña bola en el suelo, escuchaba palabras sueltas de su discusión. Parecía que debatían si sacarle la flecha allí mismo o esperar a llevarle un lugar donde atendiesen a los heridos. ¿Es que no tenían un protocolo aprendido ya para esas situaciones o qué les pasaba? Sin embargo, el triste galdr de la garza hizo que sus voces se silenciaran. El cántico de Seraphiel resonaba en los oídos de todos, llenando por completo el sentido de la audición. — Amigo idiota. — Murmuró. Los soldados decidieron que el embajador de Sindhu les había dado la oportunidad perfecta para replegarse a un puesto seguro. Yrumir reconoció al corpulento hombre que lo asió y lo cargó con cuidado a su espalda. Ese bigote nunca pasaba desapercibido ni aun cuando sólo una antorcha y las estrellas del desierto eran la única luz que iluminaban los rostros.

Comandante Aegon. Tiene que avisar. A la duquesa. Que estoy. Bien. — Le costaba pronunciar una oración completa seguida. Su herida no le preocupaba demasiado más realmente le enfadaba, pues era un dolor que le restaba mucha movilidad y capacidad de seguir guerreando. Lo que realmente le preocupaba eran el resto, las personas a las que quería y seguían luchando. Pensaba en lo mucho que le dolería saber que él o Sera estuviesen heridos y no quería preocuparla con sus heridas. Ella tenía que seguir defendiendo sin perder la compostura al resto. El comandante no pareció responder a sus palabras. No tardó mucho en llevarle a uno de los lugares donde se atendían a los combatientes. Ahora podía ver que había más heridos por las saetas emergidas.

El hombre del bigote exigió atención médica para el bibliotecario con urgencia, pasando por delante de otras personas. Un sanador acudió rápido. Yrumir pensaba que cualquier dolor podía ser soportado pero esa idea se le cambió cuando el sanador le sacó la flecha de la forma más limpia que pudo. El grito de Yrumir fue tal que pasó a ser el centro de atención de todos por unos segundos. El dolor persistía pero ya la flecha no se encontraba ahí para agravar el sufrimiento. Una lágrima viajó hacia abajo por su mejilla. El agua fría con la que le limpiaron un poco la herida no hacía más que hacerle tiritar.

¿Está Sera bien? ¿Y Sissi? — Preguntó un tanto mareado. Nadie le respondió sino que le hicieron callar y el sanador que le sacó antes la flecha le obligó a beber de un frasco, mandando que no se moviese de ahí. Pero la mente del pequeño no podía para de pensar que tenía que volver para continuar lo que había dejado a medias.

Gasto un Vulneary. Alivia el dolor y el cansancio pero sólo cierra parcialmente la herida, poco y sin cicatrizar.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
White Dragon

Cargo :
Bibliotecario (Universidad de Sindhu)

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
.
.
.
.
.

Support :
Sissi
Sera

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1300


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Sáb Feb 11, 2017 8:46 pm

¿Había él pedido tal cosa? Ser protegido... Siempre que lo hacían las cosas no acababan bien y, estaba cansado de que eso siguiera sucediendo una y otra vez, como si realmente fuese ese su destino: ver sucumbir por su culpa a sus seres queridos, por querer protegerlo... Sin poder él hacer lo mismo para ellos... Lo mismo había sucedido con Yrumir, y tanto se temía que por perder el control Sissi acabase herida también, a pesar de sus largos años de existencia como Manakete. Quizás parte de aquellos sentimientos se habían reflejado en su canción, porque queriendo o no, era lo único que podía hacer para ayudar un poco a todos aquellos que sí podían luchar con armas y mancharse de sangre en el proceso. Lo habría hecho, habría luchado junto a ellos si solo su raza se lo permitiese, pero sabía que siquiera una espada sería capaz de levantar, que con un peso semejante se volvería terriblemente lento y presa fácil para los emergidos.

Pero en aquél preciso instante su galdr servía, al menos para ralentizar la marcha de los enemigos que en plena noche habían decidido despertarlos a todos y obligarlos a armarse y luchar. Y, a pesar de escuchar el reprocho del bibliotecario, simplemente lo ignoró y se centró en lo que estaba haciendo, en la canción que estaba entonando, consciente de que, lo más probable fuese que se llevasen a Yrumir en algún lugar seguro para tratar su herida y que, al menos Sissi o los soldados restantes le darían una mano con aquello que él no podía hacer: proporcionar el golpe de gracia a todos aquellos seres sin sentimiento. Cuando finalmente su voz fue perdiendo fuerza, señalando al mismo tiempo que la canción había llegado a su límite, fue la Duquesa que apareció en escena, haciendo temblar el suelo en cuanto su cuerpo aterrizó entre ellos y con acciones poco comunes en ella se deshacía de las molestias que habían en el camino. Se pensó acercarse a ella, proporcionarle su apoyo, intentar asegurarse que aquella oscura parte suya que llegó a sentir dos décadas atrás no volviese a tomar el control.

Pero no pudo. Se quedó inesperadamente inmóvil, congelado ante el desastre y los sentimientos que de golpe le habían llegado. Había empezado con los cuerpos inertes de los emergidos, rotos cruelmente a mitad por las fauces de la Manakete, uno de aquellos cuerpos sin alma cayó, si bien no a su lado, sí ante su mirada. Abrió de par en par sus ojos e inevitablemente su cuerpo cayó al suelo, de rodillas, observando impotente hacia el frente mientras a su alrededor los movimientos de las guardias, su correr y gritar se hacía escuchar. Debían ayudar a la Duquesa, solo eso repetían. Pero él nuevamente estaba ahí, sin poder hacer nada para ayudar solo observar con horror la matanza, sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo hasta el punto de erizar las plumas de sus alas quienes cubrían parcialmente su espalda y acababan sus puntas en el suelo, contrastando con la oscuridad de la noche.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Pure Heron

Cargo :
Embajador

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Vulnerary [6]
Elixir [3]
Daga de bronce [1]
.
.
.

Support :
Thoth
Sissi
Yrumir
Artemis

Especialización :
-

Experiencia :

Gold :
1255


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Sissi el Dom Feb 12, 2017 8:58 am

Sissi había creado la distracción perfecta. En cuanto su cuerpo aterrizó entre los emergidos, la mayoría de los enemigos se lanzaron de golpe contra ella, aunque mucho más débiles por el cántico de la garza. Esto permitió a nuevos pelotones llegar desde los círculos interiores de la ciudad y poder agruparse de forma efectiva. Los arqueros y los magos se situaron en la muralla, preparados para recibir órdenes de los capitanes. Los soldados rasos, puesto que la puerta estaba bloqueada para evitar que los emergidos entrasen, se dividieron en dos: unos trataron de hacer una mejor barrada en el boquete en la muralla, mientras los otros se colocaban de forma ordenada frente al portón, también esperando la orden de salir y arremeter contra las terribles criaturas que habían amenazado su hogar. Los laguz de Sindhu, al menos los que habían logrado acudir, se posicionaron frente a los soldados rasos. Tras los soldados rasos, se estaba formando la caballería formada de dromedarios de guerra y caballos. Solo debían aguardar al grito de sus superiores para proceder con la ofensiva y auxiliar a su estimada duquesa que en ese instante era la única que luchaba activamente contra los emergidos.

Los soldados escuchaban sus rugidos y coreaban a su vez con gritos de ánimo, pero Sissi no podía escucharles por el ruido de las espadas y las hachas contra ella. En el bullicio, Sissi luchaba por no ser abrumada por la tremenda oscuridad que traían consigo los emergidos, criaturas malvadas y portadoras del viento aciago, como decía su hermano. Casi ni podía respirar. Además, debía lidiar con el peso de los cuerpos que se le subían encima y trataban de atacar cualquier punto vulnerable que tuviera, como la cabeza, las patas, o sus alas. Si bien su cuerpo era fuerte, gracias a la cobertura de sus escamas, sus alas eran membranosas y hechas como flores de loto rosáceas, mucho más débiles que otras zonas como su pecho. Lo mismo sucedía con su cabeza y sus patas. Cuando los emergidos se colgaron de ellas, Sissi se resintió y trató de quitárselos de encima. Se movió a ambos lados, lanzando cuerpos por doquier y usando el impulso de su cola  para evitar que otros llegaran a ella. Pero estaba claro que necesitaba ayuda. Desde las almenas pudieron verlo, y al ser avisados los generales, dieron la orden de entrar en batalla.

Los arqueros desde las murallas prendieron las flechas en fuego, y las lanzaron contra los emergidos que estaban cerca de la duquesa, pero lo suficientemente lejos como para errar en caso de que ella se moviera mucho. Al impactar contra los cuerpos, las llamas devoraron la rompa y la carne, transformando a los enemigos en antorchas que iluminaron el páramo oscuro. Murieron por el golpe, pero perecieron al fragor flamígero que les comenzaba a reducir a cenizas. La luz que proporcionaron al campo de batalla fue suficiente para que otros pudieran atacar de forma certera: un pelotón de magos acababa de llegar, y se unieron a los que ya había en las almenas pero que no habían podido actuar por falta de visibilidad. Lanzaron sus hechizos contra los emergidos más cercanos para despejar la salida. La magia combinada de los tres tipos, fuego, viento y trueno, acabó con las existencias de muchos de ellos y aliviaron la carga de la Duquesa, que aún seguía en el meollo del ejército enemigo. Sin embargo, la ayuda no se hizo esperar, y los portones se abrieron unos momentos para dejar que el grueso del ejército de Sindhu perpetrara en el campo de batalla al son de gritos de guerra y la promesa de defender su hogar.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Manakete

Cargo :
Reina de Sindhu

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Dragonstone [2]
Dragonstone [5]
Vulnerary [3]
Símbolo de Satori
Dagas de bronce [1]
.

Support :
Kija
Sera
Yrumir

Especialización :

Experiencia :

Gold :
323


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Yrumir el Lun Feb 13, 2017 2:45 pm

El brebaje que le obligaron a beber tardó poco tiempo en comenzar a hacer efecto. El fuerte dolor con epicentro en su hombro iba disminuyendo poco y sentía sus músculos más descansados, y su cuerpo en general con más energía. Se incorporó del suelo e instintivamente probó a mover el hombro que había sido vendado con un trapo limpio pero un pinchazo le indicó que la herida no había sanado. Unas manos le agarraron del hombro no herido y le obligaron a volver a tumbarse con unas exhortativas palabras de que se quedase quieto. Luego el sanador se fue a atender a otros pacientes. Sin hacer caso del adulto el niño se volvió a incorporar. Sus orbes azules observaron la escena de sufrimiento que ocurría a su alrededor que hasta ese momento no había podido pararse a mirar por su propia herida. Pero ahora que eso no le molestaba  se fijó en cómo eran tratado otros combatientes heridos que estaban en un estado mucho peor que él. En su gran mayoría también eran heridas producidas por saetas pero también había otros afectados por lesiones y hemorragias de distintos tipos. Los sanadores que se encontraban en aquel lugar de atención médica. También gritaban y se retorcían de dolor. Fueran beorcs o laguz el dolor por las heridas de la batalla era algo que ambas especies compartían.

Algunos de los soldados habían muerto a pesar de los intentos de que permaneciesen en la realidad de los vivos. El joven dragón terrenal apretó los dientes viendo aquella escena. Por dentro se sentía aliviado de ser él quien estuviese rodeado de los dolientes y no fuese Seraphiel o Sissi. Suponiendo que se encontrasen bien. Nadie le había respondido a su última pregunta sobre sus amigos. Estaban todos demasiado ocupados tratando los casos graves. El suyo no lo parecía tanto, y él se estaba cansando de quedarse quieto y empezando a sentirse incómodo. La atmósfera tampoco ayudaba. Necesitaba moverse. Encontró una vía para poder escabullirse de la forma más discreta y se levantó para seguirla. Ninguno de los encargados se dieron cuenta de su huida. Se sentía mejor y el pequeño dolor que ahora le producía la herida podía permitirse ignorarlo. Se alejó de allí, de la imagen de la crueldad de la batalla que aún se cebaba en la agonía de los vivos. Reconoció la zona en la que se encontraba que no se encontraba alejado de donde la batalla estaba sucediendo. Anduvo por las calles con ritmo presto procurando no mover el hombro. Podía cada vez oír mejor y más claro los gritos de la batalla.

Colocó las manos en torno a su boca.— ¡Garza idiota! — Gritó al cielo al ver que Seraphiel sobrevolaba el cielo no muy lejos desde donde él estaba. Alzó un poco el brazo para llamar su atención pero como un resorte lo bajó. La herida sin curar volvía a hacer de las suyas aunque gracias al efecto de la medicina no la sentía como al principio pero sangraba en la precaria venda que la cubría. Emitió un quejido.— ¿Sissi está bien? — Fue lo primero que preguntó. Voces y gritos animados no se escucharon lejos. ¿Habían llegado ya los refuerzos?
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
White Dragon

Cargo :
Bibliotecario (Universidad de Sindhu)

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
.
.
.
.
.

Support :
Sissi
Sera

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1300


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Lun Feb 13, 2017 7:57 pm

Uno de los soldados que con el tiempo había llegado a conocer se le acercó, le ayudo a ponerse en pie mientras los gritos seguían sonando en la profunda noche, una pacífica noche que en un abrir y cerrar de ojos se había convertido en una de las peores de los últimos años. En un momento de debilidad se apoyó en el joven guerrero, él, casi dándose cuenta de la precaria situación, de los emergidos avanzando, de la duquesa intentando luchar contra ellos y de los demás soldados que se preparaban para contraatacar. Alejó tirando de la garza con suavidad hacia un lugar más seguro, pues permanecer en medio del jaleo no era nada bueno y solo entonces, alejado del desastre de la situación su mente pareció espabilarse. Parpadeó un poco e hizo ademán de querer alejarse sin lograrlo mucho... Era un humano... Pero le miró fijamente, extrañado.

Embajador ¿Se encuentra bien? —¿Preocupación? ¿Era eso lo que sentía provenir de él? Asintió, retrocedió un paso y extendió a un lado y otro sus amplias alas, las movió en un ligero movimiento y su cuerpo se levanto nuevamente en el aire- Era cierto, había que actuar, a nada servía permanecer quieto, inmóvil, por mucho que le costase concentrarse en aquella situación. Miró al chico y asintió con un gesto de la cabeza, correspondido antes de que este volviese a su lugar y la garza, haciendo uso de sus alas sobrevoló el cielo ya anchado de desesperación y gritos de guerra. Intentó alejarse del auge de la batalla, por si mismo y por sus aliados también. No podía hacer nada tan cerca del caos, ni ellos podían mantener sus ojos puestos en él para poder protegerlo. Pero, ya cuando estuvo más alejado un grito le sobresaltó al inicio, haciéndole fruncir el ceño seguidamente antes de bajar la mirada y descender hacia el poseedor de la voz.

Abrió de par en par sus ojos y, cuando se percató de que su vista no le engañaba, extendió ambos brazos, rodeando al menor con ellos con suavidad y acompañado de un suspiro de alivio— Estúpido Dragón... —Murmuró, fijándose en la rojiza mancha de su brazos y pasar a soltarlo, incorporándose— No vuelvas a hacerlo ¿Entendiste? Ni se te ocurra asustarnos de esa forma —Le recriminó, juntó durante unos breves momentos sus alas detrás de suespalda y, cruzado de brazos miró hacia el frente— Espero que sí, querido amigo... —Le susurró en bajo, entrecerrando sus ojos— Mucho me temo que podría volver a sucumbir ante la oscuridad... Tuvo que haber sentido tu dolor... Pero quizás... —Dio un paso hacia atrás, volteó hacia él y usó sus alas como centro de gravedad por su rápido movimiento— Yrumir... Cuando puedas... Transformate y ve hacia Sissi —Pidió.

Y nuevamente cerró sus ojos, llenó sus pulmones y dejó escapar una canción en antiguas palabras, esta vez diferentes a la anterior, a aquél melancólico Galdr, este era aquella canción que tanto se entretenía a tararear, sin nunca levantar su voz, sin dejar que la canción se formase en su verdadera forma. Como la anterior, se apoderó de la naturaleza para resonar en un misterioso eco cuyo destino esta vez era ayudar a su joven amigo, joven, pero probablemente mucho más antiguo que él.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Pure Heron

Cargo :
Embajador

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Vulnerary [6]
Elixir [3]
Daga de bronce [1]
.
.
.

Support :
Thoth
Sissi
Yrumir
Artemis

Especialización :
-

Experiencia :

Gold :
1255


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Sissi el Mar Feb 14, 2017 6:12 am

Sissi se ahogaba entre los cuerpos de los vivos y los muertos. Caían todos sobre ella sin miramientos, unos tratando de dañarla con sus estocadas, otros alcanzados por los golpes de los soldados. El resultado era el mismo: mayor peso del que la manakete podía cargar. Sus alas le dolían, su cabeza daba tumbos, y su garganta estaba seca por la cantidad de arena que había respirado en el campo de batalla. La confusión y el caos a su alrededor no ayudaban a que se concentrara o supiera lo que estaba sucediendo. Lo único que podía hacer era tratar de liberarse de los emergidos que, como hormigas, trepaban por su cuerpo y buscaban los puntos débiles, la carne más suave y no protegida de escamas, para atacar. No sabría decir si la sangre sobre su piel escamosa le pertenecía a ellos o si era suya. Lo único que existía en ese instante era soltarse de su agarre. Utilizó sus fauces y sus garras para apartar a las criaturas que se habían subido a su cabeza y a sus patas delanteras, y los mandó volando lejos. Sin embargo, otros llegaron después, reemplazando a los primeros y angustiando aún más a la dragona.

Hasta que escuchó una canción. Una melodía diferente al sonido del conflicto a su alrededor. Sissi alzó la enorme cabeza en la dirección de la que provenía, atenta. Y sin miramientos saltó al aire, tratando de elevar el vuelo, pero el peso de los emergidos sobre su espalda impidió que lo hiciera. La fuerza del brinco le permitió por lo menos llegar a la muralla, de la que se agarró con las zarpas en la parte superior, por las almenas. Rugió adolorida, sus alas frágiles tenían heridas y la membrana semi-transparente había sido traspasada en un par de lugares. No hubiera creído que fuera posible, pero si los emergidos seguían tirando de ellas hacia abajo, sentía que le dislocarían el hueso. Aún así, siguió subiendo por el muro, usando su cola para balancearse y darse impulso. Varios gritos avisaron de que la Duquesa estaba en apuros, y pronto los arqueros lanzaron sus certeras saetas hacia los enemigos, derribándolos hacia el vacío. Libre de ellos, Sissi se desplomó sobre la dura superficie de piedra, respirando con dificultad y jadeando.

Una luz blanca indicó que la manakete había revertido a su forma humana. Le dolía todo, pero la canción de la garza le hacía continuar su camino, sus dulces palabras un nuevo aliento para sus pulmones. Una maga corrió hacia ella, preocupada por su estado lamentable y magullado. Tenía pequeños cortes superiores, nada de lo que preocuparse, pero lo que sí que parecía grave era que Sissi se agarraba el brazo contra sí misma: estaba hinchado y rojo, con las pulseras casi cortando la circulación. Pero ella lo sentía de forma lejana, más concentrada en encontrar a Seraphiel a Yrumir, que podrían estar heridos. La muchacha le dijo que no debía levantarse, que estaba herida y que debía esperar a la llegada de un médico o un clérigo para que pudiera sanarla, pues no estaba en el mejor estado para realizar mayor esfuerzo. Empeñada y cabezota como ella sola, la Duquesa negó con la cabeza con suavidad.- ¿Yrumir está bien?, ¿Y el Embajador Seraphiel?, ¿Cómo va la batalla? – le preguntó con ansiedad, su voz ronca en apenas un hilo de voz.

Mientras hablaba, se fue incorporando, pero a medida que lo hacía se iba encontrando más y más enferma. Sus piernas flaquearon y, de no ser porque la maga estaba a su lado tratando de ayudarla, se habría caído al suelo. Un vahído le nubló la mente por unos momentos y, junto con el dolor de su brazo, el cansancio de la batalla, y la preocupación por sus ciudadanos y sus amigos, hizo que la duquesa perdiera el conocimiento. La chica la sujetó con fuerza para que no se desvaneciera contra la fría muralla y pidió ayuda a gritos. Varios soldados cercanos corrieron en su auxilio, y descendieron a la Duquesa a la zona de los heridos, donde ya se estaban preparando varios carromatos para poder transportar a los afectados al hospital de la universidad.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Manakete

Cargo :
Reina de Sindhu

Autoridad :
★ ★ ★ ★ ★

Inventario :
Dragonstone [2]
Dragonstone [5]
Vulnerary [3]
Símbolo de Satori
Dagas de bronce [1]
.

Support :
Kija
Sera
Yrumir

Especialización :

Experiencia :

Gold :
323


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Yrumir el Vie Feb 17, 2017 4:38 pm

Sus labios dibujaron una leve sonrisa mientras el interpelado descendía hasta donde se encontraba el joven dragón. Se sentía aliviado de que no le hubiese sucedido nada malo luego del incidente del que le protegió. Al escuchar el reproche cerró los ojos y su sonrisa se ensanchó. — No iba a permitir que se llorase tu pérdida. — Le contestó Yrumir luego de que Sera volviese a situarse enfrente suyo. Su expresión volvió a ser seria al escuchar las palabras sobre la duquesa del laguz garza. Sus cejas se curvaron en un leve arco hacia abajo y sus pupilas pasaron a mirar al suelo. Ahora sabía que la duquesa le había visto herido, y conociéndola desde hacía tantas décadas sabía que estaría muy preocupada. Tenían que ver cómo estaba y ayudarla en el caso que aún luchase pero él no podía lograr transformarse o mantenerse en su forma animal durante el tiempo suficiente en su actual estado.

Iba a decir a Seraphiel que ahora tenía impedido transformarse pero su amigo antes de que pudiese decir nada empezó a cantar una de sus preciosas canciones. En esta ocasión la melodía, el tono, el ritmo, la escala... eran completamente diferentes al galdr entonado antes. Las notas reverberaban en sus oídos y en su efecto mágico cada una le hacía sentirse mejor y con energía recuperada. Se sintió con más fortaleza y confianza para llevar a cabo su transformación. Yrumir cerró los ojos y se concentró en convertir su cuerpo en la figura cubierta de escamas blancas, manos en garras y la columnas vertebral terminada en una larga cola. A pesar de persistir la herida en el músculo del hombro las notas que entonaba su mejor amigo le permitían apenas sentirla y pudo mover las alas los suficiente para poder volar. El dragón sonrió al laguz garza en gesto de agradecimiento. Una vez alzado el vuelo, se movió hacia la parte donde más intensa estaba la batalla pero manteniéndose alejado en una distancia en la que creía estaba fuera de peligro. Sus ojos celestes como el reflejo del cielo claro sin nubes del desierto se movían de un lado a otro buscando lo más rápido que podía a la Duquesa. Allá donde los emergidos habían conseguido entrar a la Ciudad Redonda, las tropas enemigas retrocedían cada vez más ante el grueso de los soldados del ducado. Esas debían de haber sido las voces que había escuchado gritar ánimos antes. Habían llegado los refuerzos. Los pelotones de Sindhu obligaban a retroceder a los emergidos y cualesquiera fuesen los emergidos que se separaban y se escabullían por las calles eran eliminados por distintos soldados que vigilaban entre los edificios. Arqueros y magos atacaban al enemigo desde la muralla. El dragón volteó la cabeza y pudo ver como desde la retaguardia otro grupo de tropas ducales arremetían contra los grupos de resurrectos que ya estaban fuera. Había tardado pero la maquinaria de la defensa de la ciudad ya funcionaba a pleno rendimiento.

No encontró el cuerpo del gran manakete, y no era algo que pudiese pasar desapercibido. Eso le hizo suponer que Sissi había retornado a su forma antropomórfica. A Yrumir le invadió un mal presentimiento. Volteó el cuerpo y descendió un poco para poder buscar a Sissi. <<"¿Dónde estás? ¿Dónde estás, Sissi?">> Pensaba con ansiedad. No encontrarla le estaba poniendo muy nervioso. Al pasar cerca sobre una zona donde estaban atendiendo a los heridos para ser transportados al fin lo distinguió. Tumbada sobre una manta en el suelo, acompañada con reverencia por unos soldados, no en vano era la persona más importante de la ciudad. El dragón plegó las alas para poder descender lo más rápido posible y cuanto sus patas traseras tocaron el suelo volvió a adoptar su forma humana.

El pequeño bibliotecario corrió angustiado a donde su amiga, esquivando a soldados y sanadores. Sin hacer caso de lo que el resto le decía se arrodilló junto a la duquesa desmayada. — ¡Sissi! ¡Sissi! — Gritó a la vez que rodeó en un abrazo a la manakete sin demasiado cuidado y con torpeza. Por el esfuerzo acumulado de tensión y tracción del músculo la herida se abrió más y comenzó a sangrar empapando su venda y gotas aterrizando sobre el vestido de la duquesa formando manchas rojas en la tela. Volvió a sentir un fuerte dolor, parecía que todo efecto analgésico había desaparecido. Sin embargo eso no le impidió susurrarle unas palabras más. — Sera está bien. Y yo estoy bien también. Ahora tú te pondrás bien. — Finalizó así la petición anterior de Seraphiel de informar a la duquesa de que aunque no fuese verdad, se encontraba en buen estado. Una lágrima resbaló por su mejilla. Quisieron que se separase de ella pero se negó hasta que el cansancio que  pudo soportar los superó.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
White Dragon

Cargo :
Bibliotecario (Universidad de Sindhu)

Autoridad :

Inventario :
Vulnerary [2]
.
.
.
.
.

Support :
Sissi
Sera

Especialización :

Experiencia :

Gold :
1300


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Seraphiel el Vie Feb 17, 2017 8:20 pm

"¿Pero si el tuyo?"

Si bien quiso decirlo, el tiempo no se lo permitió. Chasqueó su lengua y se prometió darle un buen sermón al bibliotecario dragón cuando se encontrase mejor y la ciudad volviese a estar protegida por completo. No se escaparía de él, no lo haría. En sus adentros pensó que no importaba la edad que tuviese y lo listo que fuese Yrumir, seguía siendo un niño a su propia manera. Entonando las últimas notas del galdr volvió a levantarse en el cielo, sobrevolando al lado de su amigo en busca de la duquesa y de entender como había transcurrido la situación después de que se hubiese ausentado unos breves segundos para buscar a Yrumir. Pues si bien confiaba que Sissi sería perfectamente capaz de lidiar la situación de mejor forma que nadie, quería estar al tanto, quería saber que estaba sucediendo.

Dejó avanzar al dragón, ralentizando su vuelo. No estaba ya notando la suave oscuridad provenir de Sissi, era como si hubiese desaparecido de un momento a otro y a pesar de que se le formó un nudo en la garganta, algo en él le susurraba que ella estaría bien y con esa seguridad en mente fue que siguió al pequeño dragón hacia otro de los lugares destinados a la cura de los heridos. La luz propia de los laguz al volver a su forma más humana le cegó un instante, pero no tardó en verlos allí, a ambos: a Sissi y a Yrumir a su lado, suspiró con suavidad y fue bajando, quedando de pie al lado de ambos. Los observó, tan plácidamente dormidos parecían estar, aún cuando seguramente su cuerpo y alma estarían ya exhaustos. A su alrededor los soldados se fueron acercando, entre preocupados y apresurados por hacer algo por su soberana. ero no parecía haber mucho más que hacer más que esperar que ambos despertaran y se curaran de sus heridas.

Dejemos a los clérigos trabajar... Por otro lado... —Y se volteó, sonriendo a ambos a pesar de que probablemente no podrían estar viéndole y encaró a los soldados, humanos, laguz, brandeds... ¿Cuantos habrían entre ellos que supiesen usar armas diferentes? podía ver espadachines... Arqueros... Magos... Todos reunidos— Tendremos que seguir por nuestra cuenta... Sigan así, ya casi falta poco y lentamente por lo que vi los emergidos están cediendo. Hay que seguir —Muchos de entre ellos afirmaron con fuerza, gritando al cielo, único que vería la proeza de aquellos soldados. Seguidamente se dispersaron, siguiendo con su trabajo, ayudando a aquellos que por cansancio parecían ya ser incapaces de permanecer de pie. Supuso que ver a sus compañeros tan optimistas ayudaría a los que seguían luchando. Unos pocos más quedaron a su alrededor, mientras detrás, aquellos que ayudaban con el tratamiento de los heridos ya habían empezado a trasladar a la Duquesa y al bibliotecario en algún lugar más seguro, donde poder seguir atendiéndoles.

Rezó a Ashera que estuviesen bien y volvió a centrar su atención en los demás— Nosotros en cambio nos aseguraremos que no avancen hacia el interior de la Segunda Muralla —Y, ante el afirmar de los demás, volvió a levantarse en el cielo, sobrevolando la zona y fijando su atención en la tierra firme, en busca de alguno que hubiese escapado y que aquél pequeño grupo pudiera aniquilar rápidamente. Por suerte no habían muchos y al cabo de unas pocas horas, cuando ya pareció todo calmarse un poco más, solo pidió que se dividieran en varios grupos, avanzaran hacia el interior de la Ciudad Redonda y se aseguren que todo estaba tal y como debía de ser, calmar a la gente, animar a aquellos que pudiesen y quisiesen, que siguieran vigilando por precaución. Cuando volvió a la primera muralla, de donde se había alejado pero constantemente había permanecido atento a que nada sucediese, se enteró con un gran alivio que todo había acabado, que habían logrado deshacerse de cada emergido que se había atrevido a pisar sus tierras y que ahora, por su disgusto a pesar de todo, formaban una pila de cuerpos sin vida a las afueras de la maltrecha muralla.

Pero, por encima de todo, que ningún soldado había perdido la vida y que solo los ilesos y con más fuerza habían permanecido allí a vigilar por cualquier movimiento sospechoso de las afueras o el interior del Ducado. Efectivamente las vio, las ruinas de la muralla, sus enormes piedras tiradas aquí y allá y el infierno de cuerpos que se veía en el desierto, a los que no se había querido acercar y ni le habrían permitido. Varios guardias situados a un lado y otro, encima de lo que quedaba de la muralla, abajo, dispuestos a pasar horas allí y esperar ser cambiados por sus compañeros que descansaban distritos más allá. Veía magos, clérigos que daban una mano a los que aún seguían heridos y en ese preciso instante, el sol pareció dispuesto a ir iluminando lentamente el cielo, distinguiéndose a lo lejos su despertar. Pero, por un instante sus fuerzas le abandonaron, quizás por la mezcla de cansancio y alivio. Cayó de rodillas al suelo, como una ligera pluma y en cuanto apoyó una de sus manos en el suelo, soltó un suspiro tembloroso. El hombre que tan cuidadosamente le había estado explicando la situación se agachó con preocupación, pero la garza le hizo signo que estaba bien, que solo necesitaría pocos momentos para reponerse.

Esa, lo sabía, había sido una de las peores noches desde hacía veinte años y ellos, de alguna u otra forma, con la ayuda de todos, habían logrado superarla.
Afiliación :
- SINDHU -

Clase :
Pure Heron

Cargo :
Embajador

Autoridad :
★ ★

Inventario :
Vulnerary [6]
Elixir [3]
Daga de bronce [1]
.
.
.

Support :
Thoth
Sissi
Yrumir
Artemis

Especialización :
-

Experiencia :

Gold :
1255


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Eliwood el Lun Feb 20, 2017 12:49 am

Tema cerrado. 80G a cada participante.

Sissi ha gastado un uso de su dragonstone.
Yrumir ha gastado un vulnerary.

Todo participante obtiene +2 EXP.
Afiliación :
- LYCIA -

Clase :
Great Lord

Cargo :
Marqués de Pherae

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Vulnerary [1]
Dagas de acero [4]
Espada de acero [4]
Katana de bronce [3]
Gema de Ascuas
.

Support :
Marth
Lyndis
Nils

Especialización :

Experiencia :

Gold :
3167


Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: [Campaña de liberación] City of Stars [Priv. Yrumir & Seraphiel]

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.