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[Campaña de liberación] Actos Heroicos para Malas Intenciones [Privado | Felicia]

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[Campaña de liberación] Actos Heroicos para Malas Intenciones [Privado | Felicia]

Mensaje por Morgan el Mar Ene 31, 2017 10:54 pm

Hacía poco que el frío del amanecer comenzaba a ceder, dándole un aspecto menos grisado y más vivaz al paisaje ylisseano del otro lado de la ventana. Todavía en la sala principal de la posada, reposando de un abundante desayuno hogareño, Morgan sorbía lo último de una enorme jarra de hidromiel mientras miraba ese paisaje cambiar. Ylisse siempre había sido un sitio agradable y pintoresco. Por sobre todo, un reino hospitalario donde aún los pueblos pequeños contaban con posadas cómodas y comida deliciosa, que quizás no estuviesen tan solícitos si se presentase en ellos como una estratega plegiana, pero que disfrutaba mientras se podía y como se podía. La hora de partir a ejecutar sus planes no estaba lejos. Su tiempo allí, por ende, se reducía a minutos cada vez más escasos. Se reclinó en la silla, empinando otro trago de la agradable bebida dulce, con un sonoro suspiro al bajarla. Era una buena misión en la que estaba, disfrutable de principio a fin.

Morgan había arribado a ese recóndito poblado la noche anterior. Cuidadosamente elegido, el blanco era uno cercano a la frontera, con muchos más campos de cultivo que corrales de ganado o siquiera hogares y comercios; la clase de lugar al que sus habitantes deberían estar muy apegados, pues el estilo de vida agricultor era el más sedentario. Un sitio, pues, que por nada en el mundo desearía enfrentarse al paso de los emergidos, y que agradecería de corazón la asistencia de dos heroinas andantes como las que habían pagado habitación en la posada: Morgan, despojada de todo distintivo plegiano sobre su persona, y la mucama de Nohr que habían enviado a ayudarla. Bajo esas condiciones, conseguir información respecto al ejército emergido en marcha y sus campamentos más cercanos había sido simple. Nadie negaría ayuda gratis, si ni siquiera se pedía paga o beneficio por ello. Con una buena noche de sueño en el pueblito ylisseano y un gran desayuno para contentar el estómago, casi todos los preparativos quedan completos.

- Feeeeliiiiiciaaaaa... - Mientras se reclinaba un poco hacia adelante y atrás con la silla, Morgan llamó a la muchacha que le acompañaba, buscándola con la mirada. Faltando tan poco, tenía que ver que estuviese lista. Además, aunque hasta ese entonces hubiese estado demasiado ocupada planeando cómo ejecutar aquella misión como para estar muy atenta a su acompañante, tenía plena intención de tenerla más a su lado ahora. Apoyó su jarra sobre la mesa, pisando con esta algunos de los mapas dibujados a mano que tenía esparcidos en la superficie, y se torció en la silla para mirar alrededor. Todo lo que sabía de Felicia era que se trataba de una mucama del castillo de Nohr. Y ese era exactamente el mayor argumento a su favor, a la hora de decidir llevarla a ella y sólo a ella consigo en su misión. Apenas le vio aparecer, echó a hablar animadamente; si tenía tiempo y compañía lo extraño sería que no lo hiciese.

- Casi siempre han habido acólitos por ahí, que una pueda mandar y esas cosas. ¡Pero nunca tuve una sirvienta! Esto va a ser divertido. - Comentó sin reparos. En Plegia, lo que había a su alrededor tendía a ser miembros de la orden de Grima; magos a quienes podía dar una que otra orden, aunque sin irse demasiado lejos. Por otro lado, estaban aquellos directamente responsables de su protección, cuya labor le desagradaba más de lo que le divertía. Felicia era un asunto totalmente diferente, hasta donde podía imaginarse. Enérgica pese a la temprana hora, la joven de cabello aún algo alborotado de rodar fuera de las cobijas apoyó sus codos en la mesa, recogiendo y tonteando con la barra de carboncillo con que antes había hecho sus anotaciones. - ¿Qué debería pedir? Hm-hm-hmm... no sé ni por donde empezar, trabajo hay bastante... pero... - Musitó, pensativa. Quería sacar el máximo provecho. Distrayéndose un poco al bajar la vista a sus mapas, se entretuvo en tachar un área; información desactualizada de la ruta de los emergidos, dada por un pueblerino y corregida por algunos otros. Marcó con más fuerza la ruta que al final había decidido, ennegreciendo la línea.
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Re: [Campaña de liberación] Actos Heroicos para Malas Intenciones [Privado | Felicia]

Mensaje por Felicia el Miér Feb 08, 2017 8:47 pm

Felicia esbozaba una escueta sonrisa de alegría espontánea. — Enseguida estoy con vos. — Respondió la mar de simpática, apareciendo en escena con medio cuerpo dentro del baño y el torso asomándose por la habitación donde se encontraba Morgan. La cabeza de la criada sobresalía del marco rústico que aislaba ambos cuartos. También se oía el característico chasquido de unos platos colisionando entre sí como si los estuviera apilando. — Todavía no ha habido suciedad alguna que se me resista con estas manos ni la habrá nunca, ji ji. — Enseñó sus manos rebozadas en jabón y las agitó ingenua para conseguir acaparar la atención de su compañera desde la distancia. Sin embargo, no cayó en la conclusión de que varios pegotes de espuma podrían colisionar contra el suelo y ocurrió. En ese preciso instante deseó que se la tragara la tierra.

¡Ups! Lo siento mucho. A-Ahora mismo lo limpio y no tardo nada ¡D-De veras! — Muerta en vergüenza por su despiste y entre tartamudeo, agarró una toalla y rápidamente se puso de cuclillas para frotar la zona mojada antes de que la madera absorbiera la humedad. El alojamiento que le asignaron era tan pequeño que el escritorio improvisado y las dos camas compartían misma parcela. Disfrutaba tanto realizando sus obligaciones de sirvienta que por pura inercia, hace unos minutos retiró el desayuno y dejó libre la mesa para que la estratega trabajase a gusto con los planos. — Listo. — Recién había acabado de secar el piso y de fregar la vajilla en el lavamanos. No le suponía ninguna molestia ahorrarle trabajo al posadero.

Después de concluir sus deberes en el aseo, se aproximó indiferentemente a donde estaba la susodicha nativa de Plegia y escuchó el resto de la conversación de cerca. — Awn, habláis de forma muy parecida a la señorita Elise. — Confesó, dejando caer a inicios un leve gemido de ternura provocada al escuchar la palabra "divertido". — Si os hace ilusión, podríamos jugar a algo ahora que es temprano y el amanecer todavía no se encuentra en lo más alto de su cúspide. ¿Al escondite o tal vez al ajedrez? Me pareció ver un tablero en el mostrador cuando subíamos... ¿me permitís? — Antes de continuar con la intromisión, agarró un peine dentro de uno de los cajones de la mesita de noche y se posicionó detrás de la muchacha para deslizar una gama de dedos entre algunos de los mechones ajenos. Se puso a arreglarle el pelo con movimientos gentiles y uniformes; con toda la calma del mundo. — Vuestro cabello es tan suave que da gusto tocarlo. ¿Qué clase de loción utilizáis? Ya me gustaría a mi tenerlo igual de brillante y sedoso. — De esta forma, continuó con el acicalado de la raya que dividía el cabello en dos hemisferios: uno izquierdo y otro derecho.

No quiero sonar entrometida pero... ¿cómo vais con el delineado? — Tampoco quería sonar obvia, pero pudo percatarse del semblante dudoso de la jovencita nada más echarle un vistazo y a sus emborronados trazados. Ni en un millón de años sería capaz de interpretar un mapa tan extenso como este sin ayuda.
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Re: [Campaña de liberación] Actos Heroicos para Malas Intenciones [Privado | Felicia]

Mensaje por Morgan el Miér Feb 22, 2017 5:30 pm

Tenía que ser una mucama. A Morgan le parecía perfectamente razonable dejar los trastos sucios que utilizara, la cama sin tender y lo que desacomodara justo así, pues para algo existían las sirvientas de posada, que en teoría entrarían a ordenar una vez que ellas dos se retirasen y tendrían que lidiar con cual fuera el desastre que dejaran. No era deber de las invitadas, que habían pagado para utilizar, ponerse a asear ni nada por el estilo. Pero si era lo que Felicia prefería hacer, tampoco estaba por detenerla; si le entretenía, pues que se entretuviera, aunque la estratega no planeaba levantar un dedo por aquella causa. El posadero seguramente estaría feliz, pero era cosa de Felicia, estrictamente. Y bendita fuese su alma de mucama atenta y hacendosa, para ponerse tan temprano y con tanto ánimo a ello. La buena impresión que dejaran, se la debería a ella. Sin tener siquiera al fondo de su lista de prioridades el suelo de la posada, Morgan se encogió de hombros cuando la joven sirvienta dejó caer algo de húmeda espuma, sin preocuparse en absoluto de cómo quedase la madera al secarla. - Eehh, déjalo más o menos así, que ni se va a notar. - Respondió, despreocupada y sonriente, en mayor parte apresurándola para que acudiese a ella. Por cuanto les durase el viaje era su asistente, después de todo; o así lo asumía la mimada joven, por el hecho de que le permitiesen llevarla consigo.

Cuando al fin acudió, se halló contagiándose y adaptándose con bastante facilidad a los ánimos ajenos. Divertirse en plena misión y charlar abundantemente eran dos cosas prácticamente indispensables para la plegiana, causando que apareciese en su rostro una satisfecha sonrisa; y puntos extra a Felicia, por supuesto, por hacerle sentir adorable, aunque no recordase quien del castillo era Elise. En lo único que debía discrepar, pese a lo agradable que era la mucama al respecto, era en ponerse a jugar en un día así. Le daba la impresión, además, de que le ofrecía distracciones mucho más infantiles de lo que ameritaba, pues calculaba que Felicia habría de tener alrededor de su edad, sino menos. Morgan era en exceso bajita y pequeña, además de vestir normalmente ropa robada a su padre, pero el hecho persistía. Torciendo el gesto un tanto y girando el carboncillo entre sus dedos, le echó una segunda mirada.

- Hm... no no no, Felicia, ¡hay una misión que cumplir aquí! ¡Profesionalmente! Y hay que-- - Paró, tomando aire de súbito, cuando la otra chica le pasó los dedos entre el cabello. De entre todas las cosas que había olvidado, algunas por el último acceso de amnesia dos años atrás y otras por mero desarreglo, resurgió con firmeza lo placentero que se le hacía que tocaran el cabello. Emitió un sonido agudo al suspirar, contenta. - ¿Sabes qué? Sigue con eso, que ya te explico cómo viene el asunto. El plan de acción, ya sabes... jo, ni yo me di cuenta de que estaba tan linda hoy. ¡Bien, Morgan! - Dijo, celebrándose brevemente. Cesando de hamacarse en la silla, tan sólo se apoyó de lleno contra el respaldo, dejando su corta y caótica melena a disposición de la mucma, mientras levantaba orgullosamente la maraña inentendible de carbón y trazos que eran sus apuntes. Pocas veces en su vida había necesitado que sus notas fuesen entendibles a otra persona, su técnica permanecía como algo personal y sin clara interpretación.

- Poooor el Norte, a unos 4 a 5 kilómetros, tendríamos que tener el campamento del grupo de emergidos más grande de la frontera Ylisse-Plegia. Según las zonas que han estado atacando últimamente, cómo vienen aproximándose hacia aquí y lo que han llegado a ver los comerciantes del pueblo de acá, allí tiene que estar. ¡Y allí es donde iremos! - Anunció, apuntando al sitio corregido y vuelto a marcar. La distancia no era excesivamente ardua a pie; a caballo, sería breve y fácil de sobrellevar, por lo que aquello no sería causa de preocupación. - No va a ser fácil meternos, pero para eso somos sólo tú y yo; iremos rápido y sin entrar en combate con el grupo. Por eso vamos a esta hora, también. Hay grandes posibilidades de que salgan en campaña contra alguno de los pueblos cerca de este, lo cual dejaría el campamento un poco menos poblado. Lleva cerillas o aceite o algo de eso, ¿de acuerdo? Las necesitaremos. La idea aquí es entrar, incendiar las provisiones que haya, si se puede algo más de paso, y salir. - Bajó sus anotaciones, pues no incumbían a aquella parte del plan. Pausando en sus instrucciones, la estratega empinó lo último de su hidromiel, bajando con un golpecito la jarra antes de culminar. Estaba bastante orgullosa de su propio desempeño en lo bélico, un seguidilla de pruebas de adelantarse los patrones del enemigo y hallar el mejor curso de acción; el juego que su padre le había entrenado para jugar, enseñándole a poner tres pasos adelante. Sus ánimos se entreveían al hablar de sus ideas. - ¿Y por qué quemamos provisiones? Porque no estamos matando emergidos aquí, estamos desviando a los señores. Si el campamento es atacado exitosamente, podemos ponerlos a desplazarse hacia donde Nohr los quiere y yo los quiero, que sería cruzando a Plegia o poniéndose en marcha a Hoshido. Y porque es algo que se logra con un contingente muy pequeño, nada de ejércitos requeridos. -
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Re: [Campaña de liberación] Actos Heroicos para Malas Intenciones [Privado | Felicia]

Mensaje por Felicia el Mar Feb 28, 2017 9:37 am

Conforme la estratega iba explicando su plan maestro en un vocablo que entendía la criada, ella se dedicaba a continuar con el peinado y deshacerse de los molestos enredos. ¿Qué persona nunca ha disfrutado de la sensación tan propicia que brindaba el cabello al ser tocado con tanta sutileza? Felicia era famosa en cuanto a despiste y torpeza se refiere, pero nadie le ha reprochado jamás la manera con la que trata el cepillado de los demás. ¡Incluso de los propios caballos del establo! Esos si que eran exigentes, sobre todo el corcel del príncipe Leon que preparaba en ocasiones a las puertas de una salida planificada. Ahora que lo pensaba, ¿cómo estarán los señores de Nohr en su ausencia? Tenía que reconocer que echaba en falta los gritos de Jakob mangoneándola en todo lo que hacía mal.

Jum jum. — Asintió Felicia durante la primera explicación. Tuvo que dejar de darle al peine para seguir los trazos imaginarios que realizaba Morgan con el dedo. Para ello, cambió su foco de atención y lo redirigió al plano. Un tanto liosos al inicio pues no se ubicaba con tantas marcas en el relieve aunque mas o menos terminó haciéndose la imagen en la cabeza. — Hablaré inmediatamente con el posadero por si nos puede proporcionar más aceite a un módico precio. — La fémina calculó así al pronto un total de veinte barriles pequeños para manipularlos de mejor modo que los grandes en la infiltración. Las tostadas del desayuno estuvieron deliciosas empapadas en aquella exquisitez y le salieron totalmente gratis. De seguro le tocaba pagar esta vez. El hombre ya puso mala cara de por sí cuando tuvo que concederles el alojamiento sin poner una mísera moneda; como gasto pagado por adelantado de lo que estaban destinadas a hacer.

Mientras la nativa de Plegia daba el último trago de su hidromiel, la sirvienta contó con un breve periodo de tiempo para acomodar la información asimilada. En resumidas cuentas se trataba de una misión de entrar y salir sin ser detectadas. Nada más concluir el peinado, soltó el cepillo y volteó a contemplar la puerta que daba a la salida. Para lo pequeña que aparentaba ser, era muy decidida al igual que responsable. — ¿Desea que la siga ayudando con algo más antes de irme o le traigo alguna cosa en particular? — Quería estar completamente segura antes de querer dejarla con las palabras en la boca. Tampoco vio necesario reprochar parte del plan. A parte de que su voto y opinión se consideraban nulos por su cargo social, depositaría su confianza en ella al igual que lo hizo Xander en su día.

Si por un casual la situación se tuerce, quiero que sepa que puede contar conmigo como si fuese su escudo y su espada. No pretendo morir de cualquier otro modo que no sea cumpliendo las expectativas de mis señores pero tampoco permitiré que os pase nada malo. Os lo prometo con el corazón en la mano. Mi sangre será la primera y la única de las dos que manche el campo de batalla. — Y dicho esto, se llevó con gran decisión el puño al pecho haciendo el gesto honorífico que empleaban los soldados como si de toda una guerrera se tratase. Evocaba una gesticulación seria junto un tono muscular recto; de espalda erguida y piernas juntas. Iba a velar por su seguridad como si fuese la mismísima Kamui o cualquier otro miembro de la realeza importante para ella.
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Re: [Campaña de liberación] Actos Heroicos para Malas Intenciones [Privado | Felicia]

Mensaje por Morgan el Mar Mar 21, 2017 2:57 pm

En sus años de dormirse sobre el escritorio del estudio o en la silla de papá y sólo pasarse los dedos por el cabello al despertar, o de por sí sólo hacer aquello cada mañana, Morgan jamás lo había tenido tan peinado y lacio como en ese momento. Hasta sentía que era más cómodo, de alguna forma, no tener el cosquilleo de mechones desordenados contra la mejilla. Lamentó el momento en que el cepillado paraba, mas con tan poco tiempo separándola del inicio de la operación, supuso que no quedaba espacio a queja. Con un contento suspiro dejó el asunto ser, sólo sacudiendo un poco la cabeza por instinto y, irónicamente, volviendo a desacomodarse un tanto. Su acompañante, como esperaba, se encargaría de las necesidades técnicas del plan. Complacida de tener aquella asistencia de su lado, Morgan se enderezó con cierto sentido de aumentada importancia, aún gesticulando con el carboncillo entre los dedos a cada instante. - ¡Genial! ¡Así me gusta! - Celebró, finalmente apoyando ambas manos en la mesa para alzarse animadamente de su asiento. Podía proceder con los siguientes pasos.

Cierto era que tenía plena confianza en lo planificado y en las posibilidades de que diese el resultado correcto, mas la falta de objeciones le reaseguraba igualmente. Sin quejas ni preguntas de parte de la mucama, echó a reunir y guardar sus indescifrables apuntes, poniendo en el portalibros los que aún podría necesitar para orientarse en el camino. Con un pensativo "hmmmm" emitido en forma continua durante el proceso de acomodarse las botas, ajustarse las ebillas y apretarse los protectores de cuero en torno a los antebrazos, Morgan contempló otras cosas que pudiese pedir todavía de la joven de cabello rosa, mas aunque realmente le divirtiera la idea, nada en particular le surgía en mente. Se llevó una mano momentáneamente al mentón. No había ya nervios, ansiedad ni lamento previo al llamado del combate; no había perturbación en su línea de pensamiento en momentos como aquellos, permitiéndole sobrellevarlos sin gravedad, en forma hasta excesivamente relajada y poco seria. Así, cuando repasaba lo cubierto y lo restante, se sentía segura de que nada podía escapársele. No obstante, antes de que pudiese comunicarle a Felicia que eso sería todo, se adelantó ella a comunicar su disposición ante lo que podría ocurrir. Aún y como siempre, sin conferirle al tema la seriedad que merecía, sin pensar de ello como una jornada de la que podrían o no regresar ambas a salvo, sin ver aquella como una posible última luz de mañana sobre su piel o últimos pasos en tierra que ni siquiera era su hogar, Morgan sólo sonrió de medio lado. Su mirada se entrecerró en un gesto enternecido.

- ¡Me cuidas mucho! Pero serán ellos antes que nosotras, Felicia. Verás como nada de eso será necesario. - Sacudió una mano al decirlo; su postura recta y firme, con la otra mano ya puesta en la cadera, denotaba su tranquilidad para con el asunto. Aún así, bastante le agradaba el ser cuidada, consentida a cierto modo. Acercándose a Felicia sin reparos, estiró la mano hacia arriba para darle un par de bruscas pero veloces palmadas en el hombro, bastante contenidas en relación a los crueles tirones de mejilla que otrora le diese a su hermano por hacer algo adorable. - Se sentiría raro hacerte pelear, pero si tú dices que puedes, se agradece. Aquí no falta nada más, así que ¡a por ese aceite y partimos! - Anunció animadamente, soltando entonces a la mucama.

Ella, por su parte, sólo se regresó al interior de la habitación para tomar lo último que faltaba: su espada. Aseguró la funda a las correas ya firmes alrededor de su cintura, dejándola cómodamente a mano, y con eso se consideró preparada. Prescindiendo de la chaqueta de estratega a la que tanto cariño tenía, tan sólo se tomó un momento para abrir el guardarropa, tantear la prenda con sus dedos y suspirar en despedida; a la chaqueta robada de su padre dejaba sus deseos de triunfar y regresar, en ella buscaba confort antes de cerrar la puerta y dejarla allí. Bajó a la primera planta y salió al calador fresco de la mañana, subiéndose al caballo nohriano prestado para el viaje; meter los pies en los estribos y alzarse era un trabajo de trepar más que cualquier otra cosa, considerado el tamaño del animal, pero con persistencia lo consiguió, para guiarlo entonces más cerca de la puerta de la posada y esperar por Felicia.
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Re: [Campaña de liberación] Actos Heroicos para Malas Intenciones [Privado | Felicia]

Mensaje por Felicia el Lun Abr 17, 2017 8:57 am

El pequeño discurso le había salido tan bien que se sentía orgullosa de sí misma. Siempre hablaba en serio pero cuando se trataba de temas comprometidos como este, le daba especial importancia a la comunicación no verbal. La tranquila respuesta de Morgan era justo lo que necesitaba oír. Quería convencer a la estratega en el caso de que estuviera dudando de sus habilidades guerreras, — que efectivamente, así fue. — podía confiar en la decisión que había tomado Xander al seleccionarla como su compañera de equipo. Los nefastos servicios que brindaba como criada lo compensaba con su destreza en batalla. Sin embargo, era un dato que la más joven de las dos en cuanto a apariencia se refiere desconocía completamente. Incluso le parecía raro imaginarla luchando contra los emergidos. Que cosas, y pensar que Felicia es quien debe protegerla... Si ya de entrada la nativa de Plegia la veía débil, empezaba mal. ¡Muy mal!

Ese si tu dices que puedes o aquellas palmadas motivadoras sobre el hombro no iban a ser suficientes para tranquilizarla. Todo lo contrario. Le hizo sentirse ligeramente humillada; como si la estuviera infravalorando inconscientemente con ese trato gentil aunque hiriente para el rol que debía asumir.

Gracias, aunque de veras que... — Hasta quiso justificarse con asertividad cuando la chica emprendió la marcha de regreso a la habitación tras tocarla; manteniendo la sonrisa intacta mientras una gota de sudor frío bajaba de su frente. No obstante, Felicia contuvo las ganas de seguir hablando. Pudo descifrar a través de las pequeñas y entrañables expresiones que gesticulaba la estratega, era mucho mejor guardar silencio mientras Morgan vivía ese momento íntimo con el guardarropas. Ignoraba el significado tan profundo que debía guardar esa prenda para hacerle lucir un rostro tan alegre y nostálgico. — al menos que disfrutara de meter cosas en los armarios como alguna clase de manía o fetiche extraño. — De ser esa la causa, con más razón debía mantenerla vigilada por si empezaba a ver alucinaciones que no existían. En cualquiera de los casos, fue respetuosa y se ahorró las preguntas. Si ella era feliz, no iba a arruinarle el momento.

Una vez que Felicia cerró la estancia con llave tras dejar a la figura religiosa despedirse del mueble, se quedó conversando con el posadero en el piso inferior. Fue a los pocos minutos que llegaran a un acuerdo y por tres monedas de plata, le proporcionara los veinte toneles pequeños y alquilar un caballo que soportase la carga. La hija del hombre se encargó de guiar la montura hasta la entrada mientras que este último junto a la ayuda de la criada, cargaban y amarraban los barriles a los costados de la misma.

Os deseamos buena suerte. Para cualquier aprieto, ya saben a dónde queda el pueblo. — Dijo el padre de familia, ayudando a la criada subirse a la yegua mientras la pequeña las despedía con un efusivo agitar de brazo. Para ello, elevó el codo y le metió un guantazo con la mano bien abierta.

¡AH! — Exclamó la fémina al no esperarse ese empujón tan tosco a sus posaderas. Tanto la fuerza como el impulso lograron que se montara del tirón. — T-Tendremos cuidado. — Le resultó incapaz mirarlo a los ojos tras ese vergonzoso grito. Incluso un par de lágrimas iban a caer del dolor ocasionado si no fuera que contuvo las ganas. Al poco después, le dedicó una ligera sonrisa de labios cerrados. — Hasta luego. — Dicho esto, ordenó al mamífero que empezase a andar al compás de la montura de Morgan con un ligero latigazo de riendas. A fin de cuentas, ella conocía el camino.
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Re: [Campaña de liberación] Actos Heroicos para Malas Intenciones [Privado | Felicia]

Mensaje por Morgan el Miér Abr 26, 2017 9:32 pm

Al ser enviada con Felicia en su misión, Morgan no había oído más que el que sería bueno tenerla a su lado. El hecho de que pudiese defenderse a la perfección en un campo de batalla, y más aún, que fuese una unidad de mayor valor en ese aspecto que simplemente atendiéndola como mucama en el viaje, era algo aún inexplorado y bastante insospechado por la estratega. Había asumido, hasta el momento, que sólo le había sido puesta de compañera por merecer alguien que velase por su bienestar diario; la Hija de Grima, por capaz que fuese de viajar a solas, teniendo por ese intervalo de tiempo a su propia mucama personal. Un detalle halagador y satisfactorio de parte de la corona de Nohr. Aún con los pequeños desperfectos en el desempeño de Felicia, ocasionales accidentes con alguna cosa u otra, le parecía genial. Enfocada y terca en lo mucho que le complacían esas condiciones, hizo oídos sordos al intento de la misma Felicia de aclarar lo que podía hacer, y campante procedió con lo suyo. Si cruzaba su mente la idea de ofrecerle una espada propia o algo con qué defenderse, era tan sólo por un posible caso de necesidad, al que no deseaba apostar mucho.

Y sin embargo, de súbito recordó haber visto por ahí un par de estuches de dagas que a ella misma no le pertenecían, entre empacar y desampacar en alguna de esas noches. El pensamiento la confundió en gran medida, dejándole con la vista vuelta hacia lo alto, la cabeza ladeada y el recuerdo a mano, intentando discernir si se tratase de otra confusión suya o algo que verdaderamente había visto. No llegó a progresar más con ello cuando apareció el segundo caballo, efectivamente cargado con lo que había encargado a la otra chica conseguir, y con este Felicia y el posadero. Un definitivo éxito, pues con esa cantidad de aceite imaginaba imposible no incendiar los depósitos enteros de las criaturas. Rodeándose la mano con las largas riendas, Morgan enfiló más cerca. - ¡Gracias por todo! ¡Con suerte volvemos hoy! - Respondió también, contenta con el buen trato que recibían allí. Ylisse siempre era amable reino y la posada sería un buen sitio para que sus más preciadas pertenencias se quedaran, en lugar de peligrando en el campo de batalla. Esperó a que Felicia montara, riendo al ver al posadero impulsarla hacia arriba y a la pelirosa soltar un corto gritito, pues se le dificultaba verlo como alguna clase de ofensa seria, y con una enérgica sacudida de la mano se despidió.

- ¡Partimos, pues! - Exclamó, animada. Enfilando fuera del poblado, apremiaba mucho más al caballo y salía al galope, con la corta melena negra removiéndose en el viento contra su rostro. El frío matutino ya no le afectaba. La salida a una batalla comenzaba a bombear la sangre a otro ritmo y encender las energías de la joven más aún; y mejor eso, sus ansias de entrar a lo que veía como una competencia y demostrarse apta ganadora, que parar a pensar con más seriedad respecto a cómo cabalgaban a lo que podía ser su fin, cómo podía jamás regresar por la chaqueta cuidadosamente guardada en la posada, cómo podía ser esa su última cabalgata o Felicia la última persona que le viese. Morgan jamás barajaba ni recordaba siquiera en esas posibilidades al partir, optimista y confiada. Como si se regocijara en su tarea y nada más, cabalgó cada vez más impaciente los escasos kilómetros que les separaban del sitio planeado, hasta llegar al pie de la amplia colina marcada en sus mapas.

- Como te decía, no creo que el campamento esté muy poblado a esta hora, a las primeras de la mañana suelen empezar los ataques en cualquiera de las ciudades de esta zona, así que en eso deben estar la mayoría de emergidos... normal que no nos topemos con ninguno afuera. - Explicó, volviendo la vista hacia Felicia mientras aminoraba la marcha del caballo, bajando del galope a una simple caminata. - Pero seguramente no esté vacío, así que vamos a tener un poco de cuidado-- ah, ¡y eso de ahí sería! - Dijo, apuntando a lo alto de la colina en que entonces, aún a contraluz, había logrado distinguir las irregulares siluetas que conformaban el campamento, entre las que alguna que otra silueta humana se movía. Detuvo por completo a su caballo, deteniéndose a observar el sitio en intentos de discernir exactamente cuan concurrido o desocupado estaba. Tras un par de momentos de costosamente intentarlo, consultó con la criada a su lado. - ¿Qué te parece? ¿Posible? ¿Pan comido, sí, no? -
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Re: [Campaña de liberación] Actos Heroicos para Malas Intenciones [Privado | Felicia]

Mensaje por Felicia el Mar Jun 06, 2017 10:11 pm

Tras arrear las riendas con gentileza, el robusto corcel emprendió la marcha igual de calmado. Era la primera vez que Felicia cabalgaba a lomos de un ejemplar de campo. Si ya de por sí no estaba habituada abandonar el castillo Krakenburg, yacía años luz de manejar sutilmente un caballo. Para su fortuna, iba recreando como podía las nociones básicas de la equitación. La montura parecía ser obediente y rezaba a todas las deidades del mundo que siguiera siéndolo a lo largo del camino. Ajeno al hecho de que no deseaba ser menos que Morgan; la criada sentía el peso de la responsabilidad cargando sobre sus hombros. La sensación era incluso más asfixiante que cargar con dos bandejas a la vez. Fallar o cometer una estupidez cuando Xander confía en que hará un buen trabajo, le ponía los nervios a flor de piel y aislaba su mente del mundo exterior. Términos tan genéricos como la fama o la fortuna le daba absolutamente igual. Ella sabía de sobra que sin importar la reputación o el dinero que ganase tras concluir la misión, jamás alcanzaría la felicidad encontrándose en una vida lejos del príncipe y la familia real. Con tal de honrar la imagen de su ilustre eminencia, ¡por supuesto que conseguirán la victoria y superarán cualquier contratiempo fortuito! O al menos, así de optimista era la criada mientras aligeraba el trote para quedar junto a la estratega a dedicarle la mejor de sus sonrisas.

Fue cuestión de tiempo que terminaran alcanzando su destino: el campamento de los Emergidos. Bueno, en realidad se encontraban a varios metros del mismo; asomadas en lo alto de una colina mientras la joven de Plegia vio necesario hacer un pequeño inciso. Recordó lo planeado e indicó a dónde estaba su objetivo antes de proceder a la acción. ¡Y menudo ojo! La sirvienta se llevó una mano a la frente para tapar el Sol y seguir la dirección. Más adelante pudo apreciarse las figuras desenfocadas de sus enemigos y los bultos que parecían ser los suministros a destruir. No lo tenía del todo claro hasta que se acercara. Su medio de transporte se detuvo al observar que llegaron al punto más alto del relieve, concretamente a quedarse al lado del ruano.

Así... parece. — No sonó muy convencida, principalmente porque el amanecer estaba dañando sus pupilas en el intento de aproximar un número incierto de adversarios. A continuación bajó el brazo y volvió a llevar la mano a las riendas del corcel estático. — Vayamos pues antes de que se haga más tarde. — Dicho esto, animó al caballo a que iniciara nuevamente el trayecto. Incluso probó a incitarlo como ha observado en más de una ocasión a los jinetes nohrios. — Hai hai. — Tampoco quería decirlo muy alto por si llamaba la atención. Por ende, llegó a mencionarlo más bajo de lo normal y de haberlo hecho todavía menor, no se la podría oír salvo que fueses el mismo caballo.

Dirigió la montura hasta quedar una distancia óptima de la falda de la colina contraria. En su cúspide yacía el campamento que tanto temía. Seguir con los caballos echaría a perder el factor sorpresa. Es por eso que vio propicio bajarse y atar el suyo al tronco de un árbol. La frondosa cobertura que proporcionaba la arboleda debería ocultar la presencia de los herbívoros el tiempo que fuese necesario. Salvo, claro esta, que Morgan tuviese otras expectativas. En cualquiera de los casos, Felicia estaba abierta a la última palabra de su linda compañera.

Mientras ese momento llegaba o no, la zagala iba descargando los pequeños barriles y haciendo entrega de unos cuantos a la susodicha. Otros se los autoasignaba en un cinto de cuero que le dieron para la ocasión. En combinación con el uniforme de criada, quedaba horrible pero eso era algo que le daba rotundamente igual. Ojalá saliera todo a pedir de boca. — Cuando diga.
Afiliación :
ohr

Clase :
Thief

Cargo :
Criada (familia real)

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Dagas de bronce [2]
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Re: [Campaña de liberación] Actos Heroicos para Malas Intenciones [Privado | Felicia]

Mensaje por Morgan el Lun Jun 19, 2017 5:30 pm

Era el mejor momento en cualquier operación militar, descontando obviamente el de declarar victoria. La ansiedad mezclada con la acumulación de adrenalina para lo que venía era una combinación complicada pero emocionante, que a Morgan le agradaba mantener y avivar hasta su punto máximo antes de partir a la carga. Ella misma hacía exactamente lo opuesto a calmarse. Inquieta, pasó por alto adrede cualquier duda en su compañera, segura de que con la disposición correcta Felicia también se contagiaría de ansias en unos instantes, y se movió aprisa con ella. Al verla descender, se recodó que no había forma en que se escabulleran con siquiera uno de los caballos y bajó de un salto del suyo. Apenas tocó el suelo, se ocupó en atarlo, en revisar las alforjas para asegurarse de estar cargando lo que quería, en ajustarse el cinto de la espada y simplemente andar de un lado a otro para calentar los músculos de las piernas. Su inquietud y aceleración no eran en absoluto discretas, pero se le veía más feliz que cualquier otra cosa.

- ¡Oh, gracias, Feli! - Exclamó al verle organizar los pequeños barriles de aceite, pues ella misma estaba lejos de querer encargarse de preparativos. Parando a su lado, se quedó estirando los brazos y el torso en algún que otro gesto repetitivo mientras aguardaba por la parte que le correspondía cargar. Eso, también, serviría como calentamiento. Tomando sus barriles, usó la argolla de agarre de un par para colgarlos al cinto de su espada, equilibrando costosamente el peso y terminando con un contenedor cargado sin más bajo el brazo, a falta de acomodo y de paciencia para seguir intentándolo. Asintió a las palabras de la nohriana y, considerándolas preparadas, dio sólo una mirada general para constatarlo. Ambas lucían como vendedoras ambulantes de aguamiel, a su parecer; Felicia más, con su vestimenta. Era suficiente para sacarle una risita. Pero, en efecto, debían de poder partir ya. - ¡Pues allá vamos! - Morgan juntó las palmas en un único chasquido y dio media vuelta, echando a andar.

Escabullirse era la única forma de hacer lo que debían. Eran pocas contra muchos; de ser vistas las cosas se dificultarían muy rápido. Con aquello en mente, Morgan guió con cuidado hacia el campamento, rodeándolo en ruta cada vez más cerrada al acercarse, buscando las provisiones del grupo y la ruta más directa a ellas. Comprendía entonces lo ingenuo que había sido pensar que necesitaba calentar, pues esa caminata colina arriba que se tornaba algo agazapada, con las piernas tensas, era más que suficiente. Hallando muy poco refugio en qué detenerse para observar, la estratega terminó por agacharse en un desnivel en el suelo, mantenido por la anudada raíz de un árbol cortado, indicando con un gesto de la mano a Felicia que se agachara también. Desde la cima de la colina hacia abajo no serían vistas allí. Desde aquella posición confirmó cual de las ligeras tiendas de campaña parecía ser a la que metían los sacos y cajas de madera, aunque algunos quedasen fuera todavía. Tenía su blanco. Apuntó a la estructura de lona fina armada para quedarse por poco tiempo, hablando ya en murmullos. -  A esa vamos, lo más calladas que se pueda, ¿sí? Yo abro, empezamos con el aceite y si las cosas se ponen feas, tú sigue que yo te cubro. - Indicó, aún pensando de Felicia como una unidad indefensa. Le dedicó una confiada sonrisa antes de moverse para salir. - Ya. -

Las delicadezas tenían poca cabida en ese punto; sus palabras habían pasado a ser decisiones finales. Saliendo con rapidez, Morgan corrió a resguardarse en la parte trasera de la tienda, contando que Felicia estaría a su lado. Allí, de inmediato desenfundó su espada, utilizándola para abrir una alargada rajadura en la lona, suficiente para que cualquiera de ellas cupiera con soltura. Esperaba que el sonido del desgarre de la tela no hubiese sido demasiado. El interior de la tienda no aparecía tan oscuro ni privado como habría anticipado, pues la apertura hacia el frente estaba enrollada y sostenida abierta, pero no había tiempo ni posibilidad de reconsiderar opciones.
Afiliación :
legia

Clase :
Tactician

Cargo :
Estratega | Figura Sagrada (religión de Grima)

Autoridad :
★ ★ ★

Inventario :
Espada de bronce [2]
Vulnerary [3]
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Support :
None.

Especialización :

Experiencia :

Gold :
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