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[Campaña de liberación] The invariability of the facts. [Priv. Luken]

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[Campaña de liberación] The invariability of the facts. [Priv. Luken]

Mensaje por Rhett Orión el Vie Ene 20, 2017 7:40 pm

The invariability of the facts.

“Caterva despreciable de ostentosa iniquidad, cuyo erradicar es necesario como a las subversivas enfermedades”

Hallándose así mismo en las extensas inmediaciones del desierto, entre médanos modelados de arenáceo, el dragón iba dirigiendo una pequeña tropa de hombres y laguz voluntarios, cuyo propósito era encontrar supervivientes de las manadas de lobos que eran ingentemente amenazados por los grupos de emergidos que los acometían con fiereza para exterminarlos. De tal manera, como comandante del ejército había creado una agrupación de rescate que la augusta Duquesa Sissi, le había encomendado en una de las significativas reuniones conformada por factótums de gran importancia para La Ciudad Redonda. Insoslayable el destacamento avanzaba, ante todo preparados del clima y terreno, portando consigo agua fresca de los ríos que daban abundancia al Ducado de Sindhu, siendo claramente pocos los que yacían en el desierto de Hatari. Por otra parte, sus cargamentos eran ligeros para no padecer ante la gravedad de la incandescencia desértica, los hombres portaban espadas y arcos con azas flechas, así como algunos magos de la Universidad traían vademécums que daban referencia a sus textos de control y materia mágica, mientras los laguz se encargaban de cualquier otro equipamiento para equilibrar la carga; así evitando el soponcio y deshidratación por la constante exposición de solana. Claramente, una búsqueda rigurosa en zona árida jamás pudiese ser de lo más sencillo, las dunas en todo momento variaban de magnitud y tamaño, distorsionadas por espejismos y por supuesto llenas de emergidos.

A siglos del dragón existía tal experiencia, por lo que no le costaba en demasía comandar entre la espesura de la aurea arena, como a su vez cuidar del destacamento. Mientras seguían avanzando, a pasos brevemente diligentes y precavidos del enemigo, los laguz con mayor eficacia de visión que habían tomado la formación delantera del grupo se miraron los unos con los otros y después a la expansión del desierto tal como si hubiesen hallado algo. Finalmente llamando al dragón quien en segundos se situó junto a ellos. — Comandante, a lo lejos… hay algo ahí. No estamos seguros si es un enemigo o alguien que ronda solo en el desierto. — Formuló un laguz tras señalar la dirección de donde se le había avistado. Rhett asintió y miró en silencio, pensando en la esperada posibilidad de que pudiese tratarse de un elemento de la manada de lobos, así como reparar en el infortunio de la presencia emergida, o misteriosamente hablarse de un ser extrovertido que vagaba en el desierto. Caviló a fracción de segundo que si se tratase de los emergidos estos ya los hubieran atacado en primer lugar antes de dejarse encontrar o tratarse invariablemente de una vil trampa. Por otra parte, seguía perseverando en la idea de contar con la existencia de un lobo que intentaba regresar con su grupo, y al final considerando la pequeña posibilidad de que si se lograse tratar de un externo éste seguramente estuviese perdido. Parpadeó y situó su mirada en el grupo. Manteniendo la seriedad de la situación, indicó. — Mitad de hombres y laguz acompáñenme, la otra mitad así como todos los magos mantengan distancia y estén atentos. — No iba a cometer el error de avanzar con todo el destacamento para abrirse a la posibilidad de ser totalmente rodeados por el enemigo, pero tampoco iba a dejarles retenidos a una gran longitud de partículas de arena con la contingencia de un futuro ataque que los tome desprevenidos. — Si surge una dificultad no duden en defenderse y atacar. Sin embargo, no tomen acciones precipitadas, sean mejores que los ominosos actos del enemigo. — Finalizó antes de continuar con el pequeño grupo al sitio en el cual se había captado cierta silueta.

Rhett volvía la mirada, pendiente del gran grupo que habían dejado atrás pero que continuaba siguiéndoles. Pronto llegando al lugar de referencia, algunos laguz permanecieron expectativos, esperando hallar lo que sus ojos habían captado. Dudando ante sus sentidos si se hubiese tratado de un espejismo. — ¡Ahí está! — Clamó un soldado que al señalar llamó la atención de todo el grupo. — ¿Nos acercamos? — Miraron con inquietud al dragón y después a la figura que pareciese alejarse de ellos. — Vamos. — Decidió. Los soldados prosiguieron a su orden de forma acelerada, estarían ahí en cuestión de segundos. Sin embargo, Rhett cogitabundo no dejaba de reparar en un extraño pero no por ello mal presentimiento, uno que le indicaba que se mantuviese constantemente alerta. La concomitancia indicaría pronto el desgaire, si es que existía, de los sucesos. Se preparó.
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Re: [Campaña de liberación] The invariability of the facts. [Priv. Luken]

Mensaje por Luken el Lun Ene 23, 2017 2:13 pm

La cruzada del conocimiento llevó a Luken lejos de su hogar en Magvel, pasando por situaciones peligrosas en territorios prácticamente desconocidos. Lo único que sostuvo el ánimo del joven muchacho fue la esperanza, de que todo lo estuvo haciendo hasta el momento iba a servir de algo, de que los emergidos de alguna forma se podrían combatir y que la gente dejaría de padecerlos. Varios reinos alrededor del mundo dieron el ejemplo de que la liberación es posible y el bibliotecario participó en todas las campañas posibles. Durante su estadía en Durban había escuchado de los comerciantes la iniciativa de liberación por parte del ducado de Sindhu en Hatari.

Para Luken esto fue como matar dos pájaros con una flecha, iba a viajar para colaborar en la medidas de sus capacidades a expulsar la amenaza emergida y como parte de la paga podía percibir el derecho a entrar a su prestigiosa biblioteca. Los archivos invaluables que deben contener tenían que ser muchos y él quería echarles el ojo a todos por igual.

Lo único difícil era el viaje, el bibliotecario si bien estaba acostumbrado a climas cálidos el desierto le supuso un reto. Apenas inició su camino por el mar de dunas se sintió asolado, el calor era muy alto y por las noches bajaba demasiado que era todo un reto conciliar el sueño sin miedo a morir congelado.

Pero Charles sabía que todo era cuestión de preparación, mas allá de la comida y el agua necesarios para cruzar caminando el despiadado desierto, sino también el equipo. Su clásico sobretodo blanco era lo suficientemente grande para taparlo todo y del color necesario para que el sol no lo castigara mas de la cuenta. Su báculo era el bastón perfecto para no perder el equilibrio mientras caminaba en esos imponentes cerros de arena. Y lo mas importante de todo, una brújula con un mapa detallado; le salieron muy caros ambos objetos en Daein por lo que no tuvo suficiente para algún tipo de montura que acelerara los tiempos del viaje. Aparte su economía estaba devastada de tanto vagabundear de un rincón del mundo hacia otro, necesitaba instalarse en algún lado pronto.

Uhmmm -detuvo su marcha un momento para luego buscar en su bolso el mapa.- estoy seguro que debí haber llegado hace un par de días a algún oasis. Aunque tal vez ya me lo haya pasado... ¡diablos eso significará que tendré que regular más mi consumo de agua! -soltó un largo y fatídico suspiro.- Mi vida apesta.
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Re: [Campaña de liberación] The invariability of the facts. [Priv. Luken]

Mensaje por Rhett Orión el Dom Feb 05, 2017 11:59 pm

Sin precipitarse, entre ondulaciones inapreciables de arena, al destacamento no le tomó bastante tiempo para toparse con la presencia anteriormente vislumbrada a varios metros de distancia. Así mismo, una vez lo alcanzaron, los soldados se mostraron impresionados al encontrarse con un laguz lobo, que en su parte se mostraba herido y deshidratado. Asustado al pensar por un momento que se trataba de un ejército de emergidos que le perseguía, por lo que se había obligado a escapar antes de que lo cazaran. Por suerte aquella no fue la ocasión y en un acto vertiginoso los integrantes laguz del pequeño grupo le ofrecieron al lobo los alimentos que habían llevado, predictivos a las situación que pudiesen acontecer en el árido desierto como la que acababa de presenciarse. El dragón tomó un breve suspiro, agradeciendo el haber rescatado a un laguz lobo, aunque ligeramente conmocionado de verle rondar el desierto en soledad, cuando en realidad los laguz lobos viajaban en manada. Le resultó penoso que algo les hubiese pasado y no haberse encontrado ahí para rescatarles. Bajó un poco la cabeza. — ¿En donde se encuentra tu grupo? — Sin preámbulo preguntó, pero al notar las facciones afligidas del contrario, entendió con aseveración que no se había equivocado. Terminó mirando al destacamento, seguro de que pronto el grupo que se encontraba atrás les alcanzaría en instantes. Aprovechó el momento para pensar cuál sería su siguiente orden, aquella que parecía más predecible al ver el estado del laguz lobo. Una vez tuvo al pequeño ejército reunido asintió brevemente y prosiguió. — No podemos seguir exponiéndonos al desierto, por esta tarde hemos de…. — A mitad de su orden escuchó la exclamación del superviviente quien señaló con prontitud en dirección poniente.  — Aun no lo hagan… estoy seguro que vi a alguien caminar por ahí… tal vez necesite ayuda… cuando intenté acercarme tomé una ruta distinta cuando vi que ustedes se acercaban, terminé perdiéndolo de vista. — Débil, con un pronunciar suave, el lobo se mostró aún más apesadumbrado, sin embargo Rhett asintió y miró hacia aquella dirección. Volviendo a pensar en sin iguales probabilidades de encontrar ahí a un paseante, o a un emergido. Esperó que no fuese la segunda.

No podemos llevar al laguz lobo con nosotros, por lo que el grupo se dividirá, esta vez solo soldados y arqueros me acompañarán. Laguz y magos, vuelvan al ducado y protejan al superviviente. — Indicó. Por supuesto que siempre la mayor parte de fortaleza se la brindaría al otro grupo, después de todo, su obligación siempre sería cuidar de los demás ante su propio bienestar. — ¡A la orden! — Escuchó a los magos y laguz que se llevaron consigo al lobo, mientras los soldados y arqueros esperaron las palabras del dragón. — Nosotros también prosigamos — Asintió cuando vio al otro grupo alejarse con seguridad, alejándose junto a su pequeño ejército para investigar si lo que había dicho el laguz era en su parte verídico. Sus pisadas se mostraron más ligeras, teniendo a sus hombres atentos a cualquier inconveniente. Fue en ese instante que sus ojos captaron la silueta de un joven, que parecía portar una capucha blanca que le cubría de los incandescentes rayos solares. A simple vista no pareciese ser un enemigo, pero ante todo no iba a bajar la guardia. — Es ahí — Advirtió a los soldados que firmemente volvieron a acercarse, pareciendo bastante seguros de que no correrían algún peligro.

Esta vez tomaron delantera con mayor agilidad, el dragón dio rápidos pasos sobre las diminutas briznas de arena, esperando llamar la atención del individuo de larga capucha blanca. — Acérquense y rodéenlo, pero no ataquen. — Guardó calma el dragón mientras observaba a los soldados moverse veloces, topando en un dinámico santiamén con el ajeno y rodeándolo de forma orbicular. Evitando que continuase con su camino. — ¡El camino que está siguiendo lo llevará a la periferia del Desierto de la Muerte! Le recomendamos que regrese, no es un lugar adecuado para pasear desprevenido. — Exclamó un soldado, que en cuanto sintió la presencia del dragón se hizo hacia un costado, dejando que traspasara a los que circundaban. — Un joven laguz lo ha avistado de lejos, por lo que esperando que no estuviese en peligro nos ha indicado en donde podríamos encontrarlo. — Beatifico, pronunció lacónico, observando a sus soldados para que no se mostraran provocadores, más era trascendental no crear malos entendidos en una primera impresión. Por lo mismo fue que ordenó que el destacamento volviera a agruparse, tomando una posición menos defensiva y brindándole al joven de capucha su perteneciente espacio al dejar de rodearlo. Esperando con quietud una bonancible respuesta de su parte.
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Re: [Campaña de liberación] The invariability of the facts. [Priv. Luken]

Mensaje por Luken el Mar Feb 14, 2017 3:15 am

Guardó con sumo cuidado tus herramientas de orientación y volviendo a usar su capucha para resguardarse del sol prosiguió su camino. Sus labios estaban sumamente secos pero no se permitía el lujo de malgastar el agua. Le quedaba poco para quien sabe cuanto mas de camino. Si el relieve no cambiaba a pronto no le quedaría mas opción que viajar al sur con la esperanza de encontrarse con algo que le permita saciar esa sed despiadada que le palpitaba en la boca.

Pero mientras avanzaba con paso fatigado notó en el horizonte algo diferente, alzándose sobre el mar de dunas un grupo de hombres iba tras él. Primero creyó que eran emergidos, incluso retrocedió para intentar escapar, pero luego considero su situación. Me encuentro cansado y sediento, si escapo solo empeoraré mi estado y de ser emergidos como son inagotable por mas que corra estoy muerto. Solo podía resignarme al hecho de que sea un espejismo, que esté delirando por la falta de agua, pensó mientras sacaba su cantimplora y bebía un poco mas. Si era su fin al menos debía disfrutar de unos tontos gustos.

El agua relajó un poco su estado alterado y le permitió esperar parado, con total tranquilidad, mientras los hombres lo rodeaban. El mas fiero de ellos incluso habló mientras le volvía el alma al cuerpo, no eran emergidos, pero ¿eran amigos?. Una duda considerablemente importante dado los estados actuales en los reinos que no resuelven sus conflictos con los emergidos. Luken no estaba dispuesto a hablar demasiado hasta tener una mejor conciencia de con quien estaba tratando.

¿Un joven laguz dice? ¡woooow! eso es increíble, yo jamás logré verlo. Es por que ellos tienen capacidades superiores a las de un humano común y corriente ¿no? -comentó el bibliotecario mientras se sacaba la capucha y ponía en descubierto su rostro.- Supongo que le debo mis agradecimiento si es que ustedes no tienen malas intenciones para conmigo. Mi nombre es Charles Luken, soy de Renais, trabajaba en la Biblioteca de Frelia. Me encontraba viajando a Sindhu, pero creo que por un equivoco terminé perdido. Si no es alguna molestia ¿podrían orientar mi camino?
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Re: [Campaña de liberación] The invariability of the facts. [Priv. Luken]

Mensaje por Rhett Orión el Mar Mar 07, 2017 11:03 pm


Las palabras del joven que portaba una capucha blanca crearon en los presentes un patente asombro; algunos se apaciguaron, y otros soltaron de un breve suspiro mientras escuchaban a los demás murmurar por lo bajo con un evidente entusiasmo. El dragón siempre tácito no se mostró maravillado ni desconcertado, pero claramente su postura se distendió con lentitud, sintiendo como la rigidez de sus hombros comenzaba a soltarse hasta liberar su impropia tensión. Nadie le dirigió al contrario una palabra, más parecían observar directamente al comandante para saber qué es lo que proseguía. Rhett se mantuvo en silencio, observando a detalle las cualidades del joven y pensando en la probabilidad verídica de sus propias palabras. Por supuesto que el Ducado de Sindhu había abierto sus puertas, y que en brevedad algunos individuos habían pisado sus tierras áridas para defenderla, incluso si las circunstancia habían ocurrido de manera inopinada. Pero aquello no pudiese significar que aquel joven fuese por aquellas razones, ni siquiera se las había planteado. Sin embargo, ¿qué podrían hacer al respecto? al Ducado de Sindhu llegaban seres de cuyos fines siempre le habían parecido cuestionables, aunque los ciudadanos muy pocas veces causaban problemas, por lo tanto no tenía la intención de discutirle ni conseguir sus razones.

El dragón soltó un ligero suspiro, encogiéndose de hombros y desviando en brevedad la mirada hacia la pequeña caterva que aún los acompañaba. — Ha tenido suerte y aunque en realidad no se duda de la perspicacia de un laguz, nadie asegura que usted hubiese salido vivo de este desierto. — Pronunció con calma y volvió su mirada hacia Luken, asintiendo con la cabeza con aprobación. — Charles, nosotros provenimos del Ducado de Sindhu, somos una pequeña agrupación que busca a las manadas de lobos para protegerlos y brindarles refugio. De alguna manera, los azares nos han conducido hacia usted, por lo tanto no es ninguna molestia escoltarlo a la seguridad de nuestra ciudad. Puede confiar en nosotros. —  Dio unos pasos hacia atrás y se volvió a la dirección de la cual habían provenido. Admitía que no dejaba de ser una sorpresa encontrar a un joven que se dirigía hacia La Ciudad Redonda, más era de esperar que agradeciera el haberlo hecho antes que un enemigo. Con aquel encuentro la desconfianza del dragón menguó ligeramente, aunque aún continuaba teniendo aquel nimio pero mal presentimiento.

Se terminaron por dar órdenes de regresar al ducado, así como los soldados continuaron avizorando los alrededores. Rhett se mantuvo a un costado del joven, descolgándose un ligero recipiente de su cintura que contenía agua y extendiéndoselo para que lo tomara. — Caminar en el desierto es bastante exhaustivo, no dude en beber lo que considere necesario, también traemos alimento si tiene hambre, lo que es esencial para que soporte la constante sofoquina. — Expuso con calma, teniendo en brevedad frente a ellos a un soldado que llevaba las pocas provisiones que habían traído, ofreciéndole el sustento al joven para que pudiera alimentarse. — El Ducado de Sindhu aún se encuentra algo lejano. — Formuló beatífico, sin evidenciar alguna otra expresión como se suponía. Después de todo el dragón siempre tendía a ser lacónico, así como no mostrar indagación profunda sobre los demás que lo acompañaban. Claramente aun sostenía sus dudas, pero el joven no le causaba desconfianza, más parecía que la fortuna lo había puesto a su lado, ya sea por motivos que solo el hado inapelable pudiese llegar a conocer.  
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Re: [Campaña de liberación] The invariability of the facts. [Priv. Luken]

Mensaje por Luken el Lun Mar 20, 2017 11:40 pm

Una briza de aire caliente movió el flequillo de Luken que se mostró inexpresivo mientras los soldados lo dejaban de rodear. Su ''líder'' era un tipo alto con una contextura normal tirando a musculoso, de piel morena, con el cabello largo y castaño que llegaba casi a su cintura, pero sobre todo unos hermosos ojos ámbar. El bibliotecario había conocido a muchas personas en su vida, de distintas formas, tonalidades y actitudes a lo largo de varios continentes; pero jamás alguien con ese color de ojos.

Por un momento pensó preguntarle su origen, tal vez era un fenotipo característico de algún clan que desconocía. Sin embargo no lo creyó conveniente, era una pregunta demasiado rara para hacersela a un desconocido. En el peor de los casos era posible que lo rechazara y dejara a su suerte en el desierto mientras él y su grupo volvía a Sindhu. Luken era un incompetente en relaciones sociales pero no lo suficiente como para hacerse odiar de buenas a primeras.

Vaya, entonces tengo por fin un golpe de suerte a mi favor -comentó por lo bajo al escuchar las palabras del jefe, el cual había sido tan amable de ofrecerle una cantimplora con agua. Justo agua, lo que hace unos momentos pensó que le faltaría ahora le es ofrecida con solidaridad. El bibliotecario aceptó la ofrenda y bebió de ella con animosidad.- ¡Por los dioses! ¡gracias, muchas gracias! realmente estoy agradecido y sé expresarle cuanto señor. Prometo que no seré una carga en el viaje y obedeceré todo lo que ordene. -Limpio sus labios del refrescante sabor del agua, luego tapó la cantimplora y se la devolvió haciendo una reverencia como agradecimiento. Finalmente metió su mano en el bolso de viajes y sacó un mapa que ofreció a su benefactor- ¿Puedo preguntarle algo? hace tiempo que viajo por este mar de dunas, sin embargo no logro orientarme apropiadamente.  ¿Sería tan amable de señalarme dónde estamos? me serviria para futuros viajes ¡jejeje!... ¡ah! y solo por curiosidad... puede que sea algo estúpido pero... ¿dónde se encontrarían la manda de lobos que buscaba?
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Re: [Campaña de liberación] The invariability of the facts. [Priv. Luken]

Mensaje por Rhett Orión el Vie Jun 02, 2017 7:52 pm

El dragón en silencio lo observaba, estando cada vez más convencido de que aquel joven no mostraba señales de ser un enemigo, y aunque aquel fuese el caso, ya había perdido su primera oportunidad de atacar a la caterva cuando ésta había bajado de sus armas. Por supuesto, no dejaba de ser un terrible error, el dragón siempre se había mantenido atento a las acciones del joven aventurero, cuidando por sobre todo la seguridad de su pequeño ejército que empezaba a mostrarse exhausto tras el largo recorrido de la Ciudad Redonda hasta las dunas del desierto; aquella constante sofoquina que no dejaba de ser perjudicial para cualquiera que la atravesase. Asintió con calma. — No se preocupe, usted no será ninguna carga en el viaje, sin embargo, éste desierto es famoso por tomar desprevenido a cualquiera que lo atraviese. Manténgase atento. — Fueron pocas sus palabras aunque el ejército no dejaba de movilizarse y volver por el rumbo que antes habían tomado. El frente contaba con pocos soldados quienes avizoraban los horizontes, buscando en ellos alguna señal enemiga y así evitar ser tomados por sorpresa. Por suerte, ese aún parecía ser el caso.

Sus ojos rodeaban escrupulosos las suaves ondulaciones de arena, teniendo cada vez más presente aquella sensación de peligro, una incomodidad en el pecho, una alarma silenciosa que poco a poco comenzaba a hacerse presente. Fueron pocos los segundos en el que se mantuvo inmerso en aquel mal presentimiento, más ansioso aún de no ser capaz de captarlo como era indispensable. Sin embargo, tuvo que olvidarse momentáneamente de la incertidumbre para volver su mirada hacia el joven aventurero que le dirigía la palabra. Asegurándose de actuar con calma, tomó el mapa que se le ofreció sin desperfectos, lo extendió de extremo a extremo, y observó meticuloso la representación geográfica del desierto; bastante bien hecha, creía. Mostró interés y delineó con el dedo índice una trayectoria que no dejaba de ser algo extensa a pesar de ser representada en el mapa. — Como puede ver, estamos aquí y recorreremos todo éste camino hasta llegar al ducado. — Mantuvo su atención en el mapa, detallista un poco, para tener el atrevimiento de sentir entre las yemas de sus dedos la textura del papel. No dejaba de ser algo foráneo, por lo tanto el dragón no perdía la oportunidad de conocerlo un poco mejor.

Pronto enrolló el papel y se lo entregó al joven, negando por un momento la cabeza en respuesta a su última cuestión. — Nosotros no lo sabemos con exactitud, el laguz que encontramos viajaba solo, lo cual es inusual, por lo que consideramos que estuvo así bastante tiempo. Huyendo de los emergidos. — El silencio de aquel lobo no dejaba de parecerle doloroso, en rojo existente en sus ojos vidriosos, y mejillas sucias se mantenían constantemente en su cabeza, haciéndolo creer que era lamentable que cierta concatenación se asemejara bastante a varios sucesos que conocía de otros seres. Y por ello, es que rogaba que aquel laguz encontrara verdadera calma y compañía en el Ducado de Sindhu, aquel que se volvería su nuevo hogar.

El pequeño ejército continuó avanzando, el astro mayor se había posicionado en su auge de esplendor, por lo tanto, el calor intensificado anunciaba en él la llegada del medio día. El dragón consideraba necesario un descanso en el oasis más cercano, sin embargo, detuvo su andar momentáneamente. ¿Qué estaba observando? Pronto escuchó el grito de los soldados que se encontraban en el frente, pero Rhett lo sabía antes de escucharlos, “ellos” estaban cerca, se estaban acercando y comenzaría un conflicto. — ¡Comandante! ¡Son los emergidos! Parecían estar detrás de aquella gran duna, por eso no fuimos capaces de captarlos. — Vociferó un soldado, retrocediendo paulatinamente junto a los demás, volviendo a una agrupación más segura. El dragón dio pasos hacia adelante, cambiando lo sereno de su andar a uno más raudo. — No es momento de retroceder, vamos a enfrentarlos. ¿O acaso son más débiles que ellos? — La amenaza se volvió captable en la luz dorada de sus ojos. Estaba preparado, quería comenzar con la batalla, su corazón comenzó a palpitar con presteza, estaba experimentando el ansia de la guerra. Estaba recordando lo que su padre le había enseñado. — Charles, quédate atrás, no eres capaz de combatir en el estado en el que estas. El desierto te ha debilitado, y si combates lo más seguro es que te puedas desvanecerte. No queremos que eso pase, pero… si aun así quieres combatir, ¿quién soy yo para detenerte? — Miró al joven viajero, creyendo estar seguro en que participaría. Sin embargo, pronto perdió el interés en eso y se dedicó a darle órdenes a la caterva, dejando a los soldados en el frente y a los arqueros detrás suyo, mientras él daba pasos largos hacia la cabeza del grupo, alejándose lo necesario para no temer a lastimarlos. Por supuesto, se convertiría en un dragón en cuanto tuviera a los emergidos de cerca. Era la única manera de mantener a su ejército sin heridos, Rhett planeaba recibir todo el daño.

Terminó quitándose la camiseta que llevaba puesta, exponiendo la única marca registrada en su piel hace bastante tiempo. Cerró los ojos un segundo y situado en el suelo, comenzó a adquirir aquella forma oscura y escarlata, aumentando su tamaño,  desplegando sus alas y agitando su gruesa cola que a inconsciencia impactaba contra las débiles partículas de arena. No hizo nada por tomar altura, Rhett sería la muralla entre su ejército y los emergidos. Intranquilo aún de que alguno de ellos resultase herido.
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Re: [Campaña de liberación] The invariability of the facts. [Priv. Luken]

Mensaje por Luken el Jue Jul 06, 2017 7:10 pm

¡Diantres! -exclamé asombrado- si que estaba mal en mi rumbo, gracias por la corrección. -Recibí mis papeles y me puse a guardarlo en mi gran bolso de viajes mientras escuchaba sobre la cuestión de laguz. Me asombré bastante por lo dura que fue la realidad con el pobre, yo sé por experiencia propia lo que es vivir escapando para mantenerme respirando. En Renais mucho tiempo tuve que cuidar las pisadas que dejaba en el suelo por el terror que tenía en que me siguieran los emergidos.- Vaya... pobre muchacho, que suerte que lo encontraron antes que los emergidos. Quien sabe lo que hubiera pasado sino

Aprovechando la buena voluntad del jefe me mantuve en silencio y acepté la ayuda del pelotón. Ya que son de Sindhu, el lugar de mi destino, no veía problema. Solo no me gustaba el hecho de verme en la necesidad de usar sus recursos, sobre todo el agua. Trataría en lo posible que mis usos de la cantimplora sean contados y mis raciones bebidas lo mas acotadas posibles. La mayoría eran soldados y necesitaban mas eso que yo por su papel primordial.

El viaje se volvió mas ameno en cuanto a la compañía, pero no sabría decir que tanto por que no había mucho en lo que charlar. Casi que lo único que se escuchaba eran las pisadas en la arena y tal vez algún ave carroñero que nos venía siguiendo el rastro hace tiempo. Creí que este ambiente se mantendría hasta llegar a la ciudad pero...

Esperé ¡¿que?! -exclamé asombrado al escuchar la palabra ''emergido'' salir de los labios del soldado. Dirijí mis ojos hacia el líder del grupo buscando desesperadamente alguna idea y cuando escuché que los enfrentaríamos un frío recorrió mi espalda. No era capaz de detectar el peligro por mas que limpiase mis lentes y mirara a todas direcciones solo veía montículos de arena, así que deduje que dicha información proviene de los sentidos sobrehumanos que tienen.- P-puedo ser útil, conozco algo de la estrategias empleadas en batalla por los emergidos. Pero necesito información... ¿desde qué dirección vienen que no los veo?. -Volví a meter mi mano en el bolso para retirar mi tomo pero mis ojos estallaron asombrados al ver al líder tomar una forma gigantesca. Me quedé mirándolo anonadado durante un buen rato, la majestuosidad de su cuerpo tan solo era igualado por lo intimidante que se veía al desplegar sus alas.- ¿cuantos son?... díganme todos los datos que sean relevantes. ¡Los emergidos no son algo que deba tomarse a la ligera!
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Re: [Campaña de liberación] The invariability of the facts. [Priv. Luken]

Mensaje por Rhett Orión el Sáb Ago 05, 2017 8:12 pm

Los soldados comenzaron a movilizarse rápidamente, situándose en la posición que el dragón les había indicado. La mayor parte de los arqueros rodearon al joven Luken, después de todo era de saber general que nadie permitiría que saliera lastimado en el próximo enfrentamiento. Uno de ellos se le acercó en cuanto escuchó sus exclamaciones, asintiendo y levantando una mano en dirección a una gran y aurea duna cercana dirección noroeste. — El único Laguz que se ha quedado en nuestro grupo, y posee una aguda visión, ha dicho que ahí se encuentran y se acercan. — Estaban seguros, aunque ninguno que poseyera una vista limitada podía corroborar esa veracidad, lo único que les quedaba era prepararse para el combate. Conocían a los emergidos, eran criaturas crueles y malditas, no sentían el dolor ni la angustia al perder alguno de sus compañeros. Ellos solo peleaban para matar y controlar más territorio. — ¿Conoces estrategias? Es impresionante, aunque dudo que puedan aplicarse correctamente aquí en el desierto. — La mayor parte de su caterva se habían ya dirigido a la Ciudad Redonda para escoltar al Laguz Licántropo que encontraron, por lo tanto no poseían los suficientes componentes que en cualquier otro combate utilizarían para someter a su enemigo sin grandes complicaciones.

A lejanía, los bramidos de los emergidos asomaron más reales y cercanos, los sonidos eran tan bestiales como inigualablemente roncos, el odio y la aversión seguían siendo distinguidos elementos que aterraban sin resguardos. Estaban a zancadas de distancia, pero todos sabían que esas longitudes en cualquier momento se desvanecerían con el primer golpe abrupto. El dragón rojo siguió avanzando sobre los tumultos de arena ardiente, como si tuviese la intención de dejar atrás a su preciada caterva para mantenerlos apartados del combate. Claramente no podía hacerlo solo, algunas veces el número de los enemigos le impedía prestar atención a sus alrededores. Los emergidos no eran tontos, también tenían sus estrategias y terribles conocimientos sobre la guerra. Por lo tanto, no esperaba confiarse, se mantendría lo más frío y sereno posible para enfrentarlos sin equivocaciones.

El único laguz del grupo se acercó al arquero y al bibliotecario, teniendo unos cuantos datos que fuesen de utilidad para el combate. — Su número parece superarnos por unos cuantos, no son demasiados, pero aun así nos siguen llevando ventaja. Por suerte contamos con arqueros y soldados con grandes lanzas y espadas. — Tomó un poco de aire, observando al joven de capucha y asintiendo un poco. — Muy pocos tienen armas, pero la otra mayoría son más grandes y corpulentos de lo normal, parece que nos querrán destrozar con la fuerza de sus golpes. — El arquero del grupo chasqueó un poco la lengua, nadie lo sabía con exactitud porque no estaban combatiendo, pero era probable que si las pieles de aquellos emergidos eran mucho más resistentes a las de una criatura normal, entonces el golpe y el filo de las flechas no tendrían mayor impacto. — ¿Qué deberíamos hacer? ¿Dejamos que el comandante se haga cargo?... sus arqueros no podemos abandonarlo. — Pronto se escuchó el rugir de las bestias, que ya estaban a una distancia notable por cualquiera que mirase con atención, dejándose notar su número y la manera en la que estaban distribuidos en las inmediaciones del desierto. Fue en ese momento que la mayor parte de los lanceros y espadachines se movilizaron, siguiendo el paso de su comandante, esperando que fuera él quien propinara del primer golpe cuando ya los tuvieran por el frente.

Joven Charles, ¿tiene alguna estrategia? — Se le dirigió un arquero, mientras observaba como los demás de sus compañeros tensaban las flechas en la espera de la llegaba emergida. — No sabemos si seremos útiles, pero nosotros podríamos ayudarlo en lo que tenga en mente para acometer al enemigo. — Expuso sin detenimiento, se sentía cerca la presión del combate, las pisadas sobre la arena dejaban huellas profundas por ambas partes. Las grandes perteneciendo al dragón rojo quien extendió de sus alas para ganarse toda la atención de sus nocivos contrincantes, soltando un rugido y moviendo una de sus zarpas para azotarlas sobre la arena, levantando en el acto una gran cantidad de arena que se esparció a su frente como una nube de polvo aurea. Aprovecharía como nunca que su enemigo no tenía aun contacto con su caterva para eliminarlos, o hacer el intento. De manera que abrió grande de sus fauces, denotando el filo de sus incisivos colmillos, antes de reunir en su centro una gran cantidad de ávido y rojo fuego. Que expulsó como una llamarada hacia los emergidos dentro de la nube de polvo, la idea de ello es que no percibieran su ígneo ataque y que sucumbieran imprevistamente a las fuerza de sus llamas. ¿Lo habría logrado? No tenía la certeza, pero sería ingenuo si creyera que con ese ataque los había aniquilado a todos, por lo tanto volvió a reunir energía calorífica en su interior para intentarlo de nuevo.  
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Re: [Campaña de liberación] The invariability of the facts. [Priv. Luken]

Mensaje por Luken el Mar Sep 12, 2017 12:35 am

Solo unos cuantos hombres mas que nosotros, armados con moderación... -balbuceo mientras pensaba- la arena es un terreno complicado de transitar, tal vez hubiera sido mejor el esperarlos. Aunque el cansancio es un factor del que carecen los emergidos, no habría hecho mucha diferencia. Confrontarlos es inevitable.

Luken se agarró la cabeza de la frustración que le generaba una situación tan complicada. Su objetivo central era sobrevivir a la afrenta y escapar era imposible por las vicisitudes que generaría, bajo este panorama solo quedaba combatir. Había dicho que tenía experiencia enfrentando esos monstruos, lo cual no era mentira, pero jamás dirigiendo un grupo tan numeroso en un terreno desconocido.

Si llegaron hasta aquí juntos volverán a Sinduh de la misma forma, no podemos dejar a nadie atrás y menos si este es el comandante. -Sabía muy bien que la moral de los soldados siempre dependía de la integridad de sus líderes inmediatos. Si un rey, general, comandante o capitán que estaban a cargo perecía sus hombres estarían invadidos del miedo y por consecuente la batalla terminaría allí.- Los emergidos no son tontos saben combatir objetivos de gran tamaño, intentarán rodearlo para agotar sus salidas y atacar cualquier apertura. Nuestro objetivo es evitarlo a cualquier costo. Quiero que se armen dos grupos con unidades de armas mixtas, al frente irán los lanceros y luego los espadachines. Muévalos hacia el comandante quiero que un grupo se sitúe a la izquierda y el otro a su derecha, el objetivo es evitar que avancen. Arqueros replegados atrás de todos con sus flechas cargadas esperando mi señal para atacar. -Hizo una pequeña pausa mientras se acomodaba los lentes. Sabía bien que entre sus cualidades no estaba el combate a corto rango, si se movilizaba con las demás tropas solo estorbaría. Pero también tenía un mensaje para la ''punta de la lanza''. Giró hacia el- Necesito que un hombre hable con el comandante y le trasmita un mensaje con extrema urgencia. El comunicado es: Los emergidos también tienen estratos jerárquicos, puedes desorganizarlos un si matas a su comandante. Los arqueros y yo te cubriremos las espaldas cuando sea necesario.
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Re: [Campaña de liberación] The invariability of the facts. [Priv. Luken]

Mensaje por Rhett Orión el Miér Sep 27, 2017 7:48 pm


Cada hombre mantuvo una mirada determinada en el joven de lentes, asintiendo a cada una de sus órdenes y acatándolas prontamente al movilizarse a los costados frontales, tanto izquierdo y derecho, del saurio ofidio para formar los grupos defensivos. Las partículas de arena iban invadiéndolos a su alrededor en forma de nubes polvorosas, provocadas por los impactos que el dragón ejercía sobre los enemigos con cada desliz de su cola y zarpa dictada. El hombre que tomó el comunicado de Luken se mantuvo estático y digno, como si estuviese recibiendo las órdenes de su mismo comandante, y es que a cualquiera le resultaba impresionante la deducción táctica del hombre forastero, al igual que su rápida respuesta frente a los soldados que estaban dispuestos a tomar acción bajo la ordenanza de sus perspicaces palabras. — ¡Muy bien, yo iré a darle el comunicado! — Asintió y se desplazó con celeridad sobre la irregular arena, todos los soldados estaban acostumbrados al combate en el desierto. No sufrían con tanta desdicha la fatiga calorina, ni la resequedad impuesta por el polvo y poca humedad. De modo que, no tardaron en tomar formación, los soldados que portaban las flechas dieron un seguimiento arduo a las indicaciones de Luken, preparando y tensando sus arcos a lo alto en espera de una señal antes de atacar.

Al frente, en la primera línea defensiva, el soldado ya había transmitido su mensaje al dragón, quien detuvo sus ataques para esperar a que las nubes de polvo se disiparan y así obtener una  pronta visibilidad del enemigo. Sin embargo, avanzó algunos metros más hacia adelante, debido a que aún no abandonaba aquella prioridad de mantener a sus soldados resguardados, ateniéndose a la orden circunstancial de evitar a toda costa los decesos y los heridos de gravedad en batalla. Finalmente, las pupilas de sus ojos dorados se afilaron en una sola línea vertical cuando pudo captar a un emergido más grande, cuya apariencia se asemejaba al de un reptil bípedo de escamas oscuras, las cuales abarcaban todo su cuerpo hasta una larga cola que se partía en dos y dejaba profundos rastros sobre la arena, como si estuviese arrastrando dos pesados punzones. Una vez en la mira del dragón, puso en marcha su ataque, permitiendo que un enjambre calorífico consumiera su centro para así, tener la intención de expulsarlo en nuevas llamaradas. No obstante, tuvo que retrasar aquel ataque, debido a que la formación de los emergidos tomó un rumbo distinto, partiéndose en tres grupos los cuales empezaron a distanciarse. Los dos grupos a los extremos dieron un paso avante más rápido en comparación al central, el cual era mucho más lento debido a que ahí se encontraba el emergido más grande. El dragón por un momento creyó que su intención era rodearlos, pero aquellos continuaron su rumbo de forma recta en vez de tomar una ruta como en cuello de botella por los lados izquierdo y derecho. — ¡Se están separando! — Exclamó un soldado, quien junto a los demás prepararon sus espadas y lanzas. No por nada el dragón había mantenido las nubes de polvo, ya que solo así había evitado revelar su formación y la manera en la que todos estaban constituidos. Aun así, aunque ya tenían a los emergidos a punto de tocarles las narices, no retrocedió y permitió que continuasen. El joven Luken lo había dicho, era importante matar al comandante enemigo para desorganizar a sus seguidores. Fue entonces que volvió la cabeza y le vociferó al hombre de lentes, como si estuviese avisándole de un acto que los implicaría a ambos. Uno tomando la ofensiva, y el otro la defensiva. — ¡Joven Charles! Parece que el comandante atacará directamente al enemigo. ¿Cómo atacamos a los demás? — Le preguntó un soldado al estratega. — Es posible que el comandante no deje de enviar ataques al grupo en donde parece que se encuentra el líder del enemigo, así que... ¿nosotros deberíamos hacernos cargos de los dos grupos restantes? — Habló un poco tenso, sintiendo como el tiempo para el primer contacto contra el enemigo ya les venía encima. Por otro lado, el dragón no demoró en dar inicio a la táctica planeada, esta vez juntando aquel calor que sin más se hizo uno solo con el sofoco del desierto, esparciéndose con el aire caliente e impactando contra el grupo donde parecía yacer el líder de los emergidos. Uno a uno, segundo tras segundo, el fuego rojo seguía consumiendo la arena bajo los pies del enemigo. Algunos parecían ser más resistentes, mientras otros solo caían como muñecas calcinadas hacia el suelo. Sin embargo, aquel reptil de apariencia oscura seguía de pie, las llamas decoraban sus escamas como si danzaran con el fuego del dragón rojo. Más enemigos centrales seguían tiñéndose de un negro carbón, pero de nuevo, aquel emergido continuaba de pie, avanzando a un paso constante y seguro. Llegando el momento en el que Rhett tuvo que cesar sus ataques, pues los emergidos a los extremos seguían avanzando, su número era menor comparado a grupo central, sin embargo, ya era demasiado tarde para detener un primer contacto contra sus soldados. Las armas se alzaron y se empezó un combate contra aquellos seres bestiales de fuerza inconmensurable. Al dragón no le importaba recibir los ataques, debido a que su resistencia era mucho mayor al ser del tipo rojo, pero se sintió consumido por la ira al saber que no había logrado mantener a sus soldados protegidos por más tiempo. Aun le quedaban energías para otro tercer ataque, pero si después de ello, no lograba extinguir al enemigo, entonces después no alcanzaría a proteger a sus hombres y al joven Luken que habían rescatado. El reptil oscuro finalmente alcanzó la primera fila ofensiva que solo constataba del dragón rojo, siendo el primero en recibir un golpe de aquellas garras tonalidad bermellón en la parte inferior izquierda de su cuerpo. Sintió un poco de dolor, pero aun confiaba en su defensa, por lo tanto comenzó a corresponder a sus ataques con ambas de sus enormes zarpas, las cuales eran lentas pero que aseguraban un golpe descomunal a su enemigo si este no las estuviese esquivando. La ira del dragón aumentaba, tener que encargarse de un emergido que soportaba el calor infernal de sus llamas era un asunto nuevo, siendo la primera vez que se encontraba con algo similar. ¿Acaso había otra manera de atravesar su escudo de escamas? El desierto, las brisas de aire caliente, y el sofoque seguían viviéndose a carne propia mientras los emergidos seguían avanzando, atrayendo un encuentro violento con los soldados.
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Re: [Campaña de liberación] The invariability of the facts. [Priv. Luken]

Mensaje por Luken el Lun Oct 16, 2017 8:18 pm

Si fuera por el bibliotecario habría esperado la embestida inicial y recién contraatacar, pero jamás contempló que fuera posible identificar al líder tan rápido. Desestimó tal vez demasiado las capacidades del comandante o solo fue la confianza del ejercito invasor la cual era mucho mas fuerte a otros emergidos que recordase. No importaba llegado a ese punto pero Luken era bueno para lamentarse.

¡Uhmm! -sus pensamientos fueron perturbados entonces por el rugido del dragón. El cual no entendió del todo hasta que un soldado sugirió el mensaje. Luken se tomo tan solo unos momentos antes de decidirse.- No podemos separarnos aún mas, tenemos que seguirlo. -Giró ante el pelotón de arqueros y levantó su brazo.- Vamos a lastimar su primera línea, apunten todas las flechas al grupo emergido que avanza por el lado derecho que se ven un poco mas numerosos sus soldados. Preparen, apunten... ¡fuego!.

La primera ráfaga de proyectiles viajó por los aires, tomo tan solo unos segundos en caer encima del cuerpo de soldados enemigos que avanzaba hacia el pelotón a la derecha del dragón. Agrupados muchos salieron heridos pero no los suficientes como para detenerlos y menos retroceder. Luken entonces ordenó otro ataque con las flechas, aunque este último fue menos efectivo, los emergidos ya alertados se resguardaron en sus escudos.

¡¡¡Formación!!! -gritó un soldado a escasos metros del impacto- ¡Escudos al frente!

Recarguen y aguarden -ordenó el bibliotecario mientras miró serio el momento de la colisión. El ejercito emergido como era de esperarse se estrelló con violencia desmedida ante los escudos. Muchos murieron al no poder esquivar las lanzas, otros por la velocidad saltaron la primera línea pero terminaron muertos antes de poder levantarse del suelo. Ambas compañías habían resistido bien, tal vez la de la izquierda retrocedió mas pero no tanto como para alarmarse. La formación pese a la presión resistió con templanza. Al mirar la concentración de emergidos el bibliotecario supo que podía causar mucho daño con sus arqueros.- Una vez mas apunten, pero tengan cuidado de no herir a nuestros propios compañeros, prefiero que una flecha se vaya lejos por dos metros que desmantelar a nuestra primera línea. -Volvió a levantar su brazo y con un grito lleno de convicción ordenó:- ¡¡¡Fuego!!!

Tal y como calculó los proyectiles hicieron más daños a las tropas estáticas. Solo un par de ráfagas  amainó su número increíblemente. Viendo esto las tropas no le quedó mas que empujar haciéndolos retroceder poco a poco, centímetro a centímetro. No era bueno perderle pisada al comandante y dejarlo solo, por lo que el pelotón de arqueros y Luken se apresuraron a incorporarse al la disputa. Después de salir bien parado en la primera ronda ir de lleno a por los enemigos no podía salir tan mal.
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