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[Social] Where destiny takes you. [Priv. Ja'far]

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[Social] Where destiny takes you. [Priv. Ja'far]

Mensaje por Rhett Orión el Vie Ene 20, 2017 7:40 pm

Where destiny takes you...

“Sedientos los dominios de médanos, y saciados sus conservados parajes fetén”

El abrasador alborear se extendió a través de las dunas como su horizonte, propiciando la incandescente presencia del sol sobre contiguas e infinitas partículas de arena. Una visión imperiosa que cegaría a sus avistados, ahogando el álgido rastro de anochecer para proseguir al sofoco de la gran clareada reverberación en el desierto. No obstante, en el Ducado de Sindhu, “La Ciudad Redonda”, no sería arrasada por las ingentes contingencias de constante canícula, debido a que se encontraba entre ríos que colindaban en las limitaciones de sus murallas orbiculares. Más sus centros fértiles propiciarían la suficiente frescura a pesar de encontrarse situado en las extensiones del desierto. El calor no fuese en aquellos tiempos el mayor problema, siendo como una flama extinta por peores amenazas que paraban en Sindhu para atacarla. La presencia de los emergidos era por mucho el mayor problema del ducado. Anteriormente se les había avistado rondando en el desierto, sino es que ya eran resientes, por lo tanto el número de refugiados iba creciendo conforme tenían el infortunio de encontrarse con los aversivos, de los cuales no muchos salían convida.

De todo ello estaba enterado el dragón quien conforme al albo se encontraba cercano a la Academia Militar, en las comarcas del ducado y su ciudad, específicamente en los campos de entrenamiento en donde tuvo que encontrase con su padre, el general del ejército, para verle dar órdenes a sus soldados en caso de que un emergido tratase de entrar a La Ciudad Redonda; además de escuchar los detalles ante posibles y peores circunstancias como últimamente no dejaban de serlo con la presencia del enemigo. Los soldados continuamente estudiaban el movimiento de los viles, sin embargo éstos siempre aparecían y atacaban en los momentos menos precisos para sus exiguas antelaciones, por lo que en todo instante debían estar preparados. Rhett se mantuvo en los campos de entrenamiento, severo y circunspecto, hasta que las indicaciones fueran declaradas y decidiera retirarse con gratitud y considerable respeto hacia su padre. No solían dialogar como cualquier otra familia y aunque ambos eran conscientes de su fría relación, entendían como seres receptivos a los de su propia raza que no necesariamente requerían palabras para comunicarse, la energía y esencia como dragones en dados casos era más que suficiente.

La gran estrella marcaba su recorrido en el cielo, y bajo ella caminaba el dragón en los adentros de la ciudad. Situaba su mirada por los alrededores, inclusive si ya la conocía desde su surgimiento, de forma invariante le agradaba reparar en los hogares tonalidad ambarina, y en la escasa pero agradecida fertilidad que componía en melodía sobre algún punto de constante sombreado. Rhett conocía a detalle cada sitio que se adecuaba a las murallas, y las rutas que marcaban las grandes puertas cardinales y afines de menor tamaño. Por otra parte, también notaba a los residentes que solían saludarlo con un agradable gesto de cabeza, más parecía haber ganado su respeto ya sea porque se trataba del hijo del general de ejército, o por el tiempo que había estado habitando el ducado, mientras a su vez le reconocían por su constante contribución al Palacio Real, en el cual residía su estimada soberana. La Duquesa Sissi. El dragón ascendió sus comisuras en una suave sonrisa, mientras para sus adentros y afectos se preguntaba qué estuviese haciendo, y si necesitase de alguna ayuda. De tal modo que pudiese hacer algo por ella, Rhett siempre trataba de mantenerse cerca para secundarla cuando lo necesitaba. Le creaba bienestar y gusto, ante todo nunca se movía con obligación sino con gratitud de que existiese cierta confianza.    

Sacudió con levedad la cabeza sin el verdadero designio de seguir divagando y continuar de soslayo, su gestear volvió a su naturalidad impertérrita mientras continuaba caminando a través de la ciudad, con dirección al bazar en el cual solían mostrarse algunos productos y aunque no tenían intención de comprar algo en específico, solía darse vueltas por ahí para ver el continuo movimiento de los residentes. Entre tanto, un sin variar de veces se dejaba llevar por la misteriosa subjetividad de un presentimiento, como si estuviese acudiendo a un llamado silencioso, por lo que si su mente correspondía entonces ahí se encontraría. Claro estaba que podría estarse equivocando de sitio. Las rutas del azar de manera asidua concurrían la parcialidad de los hechos.
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Re: [Social] Where destiny takes you. [Priv. Ja'far]

Mensaje por Jafar el Lun Ene 30, 2017 8:42 pm

El despertar en aquella habitación,por mas confortable y fresca que la misma fuese en comparación al exterior,había sido una de las experiencias mas desagradables de la corta vida del dragón. Cuando llego al lugar acompañado de la garza,quien lo guió hasta darle un lugar donde descansar,había sentido cierta incomodidad. Cierto sentimiento desagradable que le recorría el ser,que le irritaba y le desagradaba hasta el punto de que aunque supiera que no estaba enfermo ni ninguna herida había surgido en su cuerpo le provocaba nauseas. Pero llevaba días vagando por el desierto, el calor le había afectado así como la falta de alimento y agua. Habia bebido en el oasis pero de manera tan rápida que su cuerpo no lo había asimilado bien,ademas un par de tragos no iba a acabar con días de deshidratacion. Achaco todas esas sensaciones al estado en el que su cuerpo se encontraba,creyendo que al despertar las mismas se habrían desvanecido. El cansancio acumulado durante tanto tiempo fue el responsable de que cayese en un profundo sueño en el cual la incomodidad surgida no le afecto en absoluto. No supo cuanto tiempo permaneció dormido,pero al despertar comprobó que se había equivocado.

Todos esos sentimientos que se agolpaban en su interior no habían echo mas que intensificarse. Era algo nuevo,desconocido,que nunca había vivido. Por una parte parecía la ira que invadía su ser cuando algún grupo de humanos se aventuraba en las fronteras de Goldoa,con intenciones no muy buenas para los habitantes del lugar.Era la misma ira que lo acompañaba mientras acababa con la vida de esos seres,que poseía mientras su ser se teñía de rojo,sus garras desgarraban la carne,rompían los huesos y por su garganta pasaba la cálida sangre recién derramada. Era una ira conocida,y desconocida al mismo tiempo. También le invadía una incomodidad como nunca antes,una especie de pitido o picar constante en su cabeza del cual no se podía deshacer hiciese lo que hiciese. Que de forma regular,con constancia,le taladraba en una lenta agonía. Dio vueltas en la habitación,se enrollo en las mantas,se acurruco en el suelo,se mordió los labios e incluso golpeo la pared. Nada le calma si no que parecía que el pitido aumentaba.

Su cuerpo se sentía inquieto,temblaba de inquietud y de impaciencia. Le invadían nauseas, desagradables pues por mucho que desease o lo intentara no era capaz de vomitar.De expulsar nada para eliminar las mismas. Su cuerpo no se lo permitía.

Y lo peor de todo era el desconocimiento,el no saber que provocaba aquello que descolocaba su ser.No se sabia dueño de su mismo y eso le daba una sensación de debilidad,le frustraba.El no saber el origen le hacia imposible el eliminar la causa. No sabia que todo eso era provocado por la mezcla racial de la cuidad donde lo habían llevado,que no era mas que una reacción natural de su cuerpo ante una gran cantidad de brandeds. Solo una vez se había cruzado con una criatura así, y recordaba la inquietud e incomodidad,pero nada de tales magnitudes. Pues la población de mestizos era tal que su ser era incapaz de soportarlo. Pero el no lo sabia. Solo sabia que estaba en un edificio nuevo,desconocido, y junto a el todo su malestar.

Por ello decidió abandonar el edificio con la esperanza de que de dicha manera se recuperase,se calmase. Mas al llegar a las calles de Sindhu la situación no hizo mas que aumentar y sus sentimientos intensificarse mas. Vago sin rumbo ,buscando el lugar donde mas cómodo se sintiese,mordiendo su labio inferior hasta hacerlo sangrar y pisando con tanta fuerza que sus pies descalzos casi se clavaban en la tierra. Hasta que no pudo soportarlo.

Sin saber donde estaba se escabullo en el primer callejón que encontró, situado entre varios puestos del bazar.Una calle estrecha y oscura a esas horas pues los edificios que lo conformaban ocultaban el sol. Pego su espalda a la pared,sin dejar de morder su propio labio y de hacer sangrar. Apoyo los pies en el suelo y pego sus piernas contra su pecho,su barbilla casi apoyada sobre sus rodillas. Miro sus brazos los cuchillos que con un hilo rojo se atacaban a los mismos. Los desato y los llevo a sus manos apretándolo el filo en la palma de los mismos. La sangre en sus manos...era la única manera de calmarse.Nervios,ansiedad,inquietud,solo la calidez de la sangre sobre su piel lo reconfortaba.Se reprendió a si mismo por no haber tomado la medida antes,tan necesaria para el,que tanto uso hacia de ella. Supo entonces que para no recordar sus cuchillos su estado era peor de que el imaginaba. Recordó porque estaba en el callejón... porque no lo soportaba mas... porque sentía la necesidad de morder el cuello de cada figura que se cruzase con el en las calles,se clavar sus uñas en ellas y dejarles sin sangre en el cuerpo... y eso no estaba bien no... Su propia sangre debía calmarle.Lo esperaba .Lo necesitaba...

Pero no surtía efecto. Y la única solución,lo único que podía hacer,era cortarse mas. Comenzó a cortar la pálida piel de sus brazos,algo quemados y rojizos por el sol del desierto. No era suficiente,sus piernas también comenzaron a ser heridas. Poco a poco el blanco que caracterizaba al niño comenzaba a tornarse mas y mas rojo.Su cuerpo mas y mas cálido con unas heridas que a esas alturas no le provocaban dolor... y aun así... No era suficiente.
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Re: [Social] Where destiny takes you. [Priv. Ja'far]

Mensaje por Rhett Orión el Lun Feb 06, 2017 12:00 am

Su mirar áureo no dejó de pasear entre los sitios del bazar, quedándose algunos pocos segundos en una estación y después continuando su camino sin mucha antelación. Más parecía agradable a su caminata, en un día que el celeste confería cálidas brisas no tan penetrantes pese a nivel del calor, sino algo más frescas que se agradecía gratamente. Inclusive, pronto partiría al palacio en el cual esperaba encontrarse con la Duquesa Sissi, aunque intentando no admitirlo solía permanecer comedido en sus estancias aguardando a que fuese en cualquier momento solicitado. Sin embargo, tal pensamiento fue arrancado de su mente apenas lo captó. Un denso y distintivo olor que conocía de hace siglos. Cruento. Metálico. Sanguinario. Causando que parara en seco, en busca de aquel despreciable olor que esperaba no fuese verdadero. De tal manera que siguió sus instintos, dejándose llevar por el encaprichado y bermejo aroma, apretando las manos hasta formar solidos puños. Sus ojos habían abandonado la singular calma que los describía, aquella vez se tornaron más dorados que nada, de un destello pálido que amenazaba. Fue cuando se encontró de pie frente a un callejón sombreado por la altura de las estructuras. Dejando que su interior se bañase de una sombría oscuridad que le hizo afilar sus gestos para tener mayor visibilidad. Captando ante su tenue vislumbrar una silueta blanquecina, cruelmente teñida de un vivo rojo que corría a través del suelo como un ligero charco de agua. Agua escarlata. Sin embargo, no divisó nada más, nadie estaba cometiendo un acto atroz que fuese a orillarlo a ser expulsado del ducado; en cambio contempló a un niño, acurrucado, tan angustiado que el mismo dragón era capaz de sentirlo. Viéndolo hacerse daño horridamente. Rhett no pudo comprenderlo, pero aquello no lo detuvo a que se acercara y le arrebatara en un raudo acto aquellos objetos que traía en manos. Observando sus brazos, piernas, y piel tersa y blanquecina dañada por tremebundas cortaduras.

No te hagas daño —Dijo, lacónico, sorprendido de forma latente, sujetando aquellas cuchillas ensangrentadas que mancharon sus manos. Pero no las soltó, y en cambio se agachó para tener al joven de cabellera blanca frente a su rostro. Notando sus delicadas facciones y grandes ojos expresivos, no era posible que alguien tan joven intentase hacerse daño. No le veía el sentido, no era agradable para el dragón presenciarlo, pero no mostró su aversión. En cambio sus ojos se cerraron y soltó un débil suspiro. — Solo piensa en aquellos que te aprecian… como se sentirían si te viesen así. —Abrió con lentitud los ojos, perdiendo aquel tono eléctrico amenazante y conformándolos nuevamente a una expresión bonancible. Por supuesto que el dragón no conocía al joven albino, ni tenía idea de lo que estuviese pasando por su mente, tampoco cuáles eran sus verdaderos deseos, ni por qué estaba en aquel callejón solo, sin compañía de alguien que se mostrase preocupado. Rhett jamás le había visto, así que aseguraba que era nuevo en el Ducado de Sindhu. Un ser que como muchos otros intentaba desenraizarse de las conjeturas de su pasado para tener una nueva vida. Cualquiera que fuese la razón, seguía sin entenderlo, pero en su interior agradeció que aún siguiera vivo, y que nadie lo estuviese atacando. Pero aun así no iba a permitir tales actos mientras estuviese así de cerca.

Tras una breve examinación en el cuerpo del joven y las cortaduras, decidió que lo más recomendable es que rápido vallasen a tratarle, por lo menos para detener la hemorragia que seguía brotando de sus heridas. — Ven, te llevaré a una enfermería — Indicó el dragón con calma, esperando que el otro cavilara en la situación que se encontraba, sin intención de increparlo. No obstante, pensó que verlo abandonar el callejón teñido de bermejo no era lo más recomendable para tales horas del día, por lo que prosiguió a quitarse la chaqueta oscura que llevaba puesta, sin soltar en ningún momento las cuchillas, y se la extendió al joven ágilmente. — Colócate esto. — Era su intención que no llamase la atención, aunque no sabía si el joven le tomaría la palabra o desecharía su petición. Verle así simplemente le había recordado cuando apenas estaba creciendo en los campos de entrenamiento junto a su padre, quien nunca atendió sus heridas, ni pareció preocuparle su bienestar a pesar del rastro de sangre que evidenciaba en varias situaciones su cuerpo. Rhett en sus momentos había ansiado que alguien le extendiera la mano para ayudarlo, y ser tratado con dignidad, pero en cambio fue atendido con brutalidad. Su padre en vez de enseñarle a cuidar de los demás, le enseñó a ser una mordaz arma que siempre careciera de emociones. Una espada, un escudo, tan metálico, frio y resistente que solo sería usado por los verdaderos regidores. Nunca le apareció agradable de recordar, por lo mismo es que intentó ser lo más flexible con el joven albino. Intentar entenderlo antes de que la tempestad le alcanzara con sus celliscas y lo ahogara en aguas menoscabas.
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Re: [Social] Where destiny takes you. [Priv. Ja'far]

Mensaje por Jafar el Sáb Feb 18, 2017 2:15 pm

Tan sumido estaba en no perder el control sobre si mismo,en conseguir calmar aquel desagradable sentimiento que recorría con crueldad cada poro de su piel,que no fue consciente de cuando alguien mas entro en aquel solitario y oscuro callejón. No se percato de ello hasta que la voz ajena le hablo y aquello le hizo alzar la mirada hacia el individuo,gruñendo ante ello.

Ni quería compañía,quería que se fuese ,que e dejase solo. Necesitaba estar solo,consigo mismo,para poder volver a ser el , y aun así no era capaz de conseguirlo. Se había alejado de la gente al no poder soportar mas las ganas que poseía de saltar sobre otro ser,lo ultimo que necesitaba,lo peor que podría pasar en esos instantes,era que se acercasen a el. Pero se equivoco ,eso no era lo peor que podía pasar.

Era el perder sus cuchillos ,aquellos que le habían arrebatado.Con facilidad al no tener fuerzas para negarse.Sin que el fuera consciente al estar concentrado en sentir su propia sangre y la calma que esta le proporcionaba,o mas bien el calor y textura de la misma. Sus ojos se abrieron,su sangre hirvió aun mas ,ya no solo por el ambiente que le rodeaba si no por la ira que comenzaba a invadirlo al ver sus objetos robados. La voz del hombre no llegaba a el. Sus actos poco le importaban.

Le habían quitado sus cuchillos.El único regalo,el único objeto fuera de sus prendas que sus padres se habían dignado alguna vez en darle. Lo único que poseía que no era imprescindible para vivir,pero si lo eran para el. Eran lo que conseguía calmarle, lo que le daba seguridad y estabilidad.La única manera de escape que conocía, aquello que permitía guardar la calma y reflexionar cuando no sabia que hacer.Cuando la situación le superaba,cuando le era desconocida...  Se lo habían arrebatado cuando mas lo necesitaba.

Sus ojos se habían clavado con odio en la figura del joven frente a el,golpeo su mano con fuerza cuando este le tendió su chaqueta. Se llevo su propio brazo a la boca y lo mordió con fuerza abriendo nuevas heridas y saboreando su propia sangre que emanaba de los cortes realizados de antemano. Gruño,ahogando el sonido al estar sus dientes aun clavados en su piel. Intento concentrarse en el sabor metálico,no placentero pero si mas agradable que el de la sangre de los emergidos, y en el frió y calor de su cuerpo.Pero no servia no... Volvió a gruñir. Necesitaba sus cuchillos.

-Devuel...devu...devuélvemelo...

La voz le temblaba y se ahogaba con su labios sobre su piel.Era doloroso hablar,difícil. Le costaba. Porque solo quería gruñirle y morderle al hombre frente a el.
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Re: [Social] Where destiny takes you. [Priv. Ja'far]

Mensaje por Rhett Orión el Dom Mar 12, 2017 6:53 pm


Sin importar cuanto le gruñese el joven albino, el dragón no le devolvió sus perjudiciales pertenencias, incluso si no pensaba en quedárselas. No dejaba de sentir entre sus manos el pulimento de aquellos cuchillos, tanto el calor de la sangre que aún permanecía presente en pequeñas fracciones. Sabía perfectamente que estaba cometiendo un acto arriesgado, y que tal vez podría ser atacado por el inquieto joven por no devolverle sus pertenencias; pero no le importaba salir herido, más no lamentaba haberle despojado de sus artefactos. Sabía que si se las devolvía en cualquier momento volvería a infringirse daño, y de cierta forma era un acto que no pensaba tolerar. Deseaba detenerlo, deseaba comprenderlo, y en verdad deseaba ayudarlo. De tal manera que los ojos más sencillos y apacibles del dragón no apartaron la vista de los ajenos, aquellos ojos amarillos que lo miraban con recelo y enfurecimiento. Sin embargo, Rhett continuaba ahí, su mano abofeteada hizo que tirara por instinto la chaqueta que le había ofrecido, por lo que la dejó caer al suelo para que permaneciera cerca del joven por si en algún momento deseaba colocársela. Aunque quiso frenarlo de inmediato en cuanto presenció los actos del albino mordiéndose a sí mismo y consecuentemente haciendo más daño. Seguía sin entender sus acciones, y lo que estaba pensando, tal vez no era muy bueno para entender los sentimientos de otros pese a los siglos que lo conformaban, pero aquello no evitaba que quisiese intentarlo. Sus expresiones apenas mostraban impresión, pero su interior comenzaba a sumergirse en la amargura de sus recuerdos que ahora se reflejaban en el contrario; recuerdos que tendía a evitar de manera constante.

Terminó por tomarse un breve respiro para distender la rigidez de sus hombros y sentarse frente al menor, sin decir ni una sola palabra, y sin importarle lo que podría ocurrirle. — Te las devolveré cuando dejes de hacerte daño. — Fue lo único que dijo y tomó con fuerza los cuchillos que permanecían dentro de sus manos, procurando no cortarse en el intento. Sabía que no podía detener al albino sino se calmaba, así que no hizo nada más por detenerlo, optando por adentrarse al indescriptible estado de ataraxia que lo ayudaría a esperar el tiempo que fuese necesario. Incluso si no podía evitar que el olor de la sangre lo alterara, después de todo pese a ser una criatura bastante aplacada y silenciosa, solo abandonaba sus principios cuando sus alrededores se trastornaban y se evidenciaban ante sus ojos los disgustos que tanto rechazaba. Pudiendo cruzar sus límites y volverlo un dragón vil y aversivo que sin piedad, ni lastima, eliminaba a los que les suscitaban un problema. Negó con la cabeza, no quería seguir pensando. — ¿Por qué te haces daño? — Formuló con voz baja, cerrando en brevedad los ojos, confiando ciegamente en el albino. — ¿Es tanta tu ansiedad? —  Lo que preguntaba lo indicó con un tono calmo y simple, sin intención alguna de presionar al joven, y evidentemente sin esperar una respuesta. — No eres cualquier criatura, cualquier otro ya hubiese caído al suelo debilitado, sin embargo, aquí sigues, mirándome y teniendo esa necesidad de seguir haciéndote daño. Eres en realidad muy fuerte. — Abrió los ojos y lo miró directamente, sosteniendo la quietud en su actuar comedido. Procurando en todo minuto el bienestar del ajeno, recordando y tolerando sus recuerdos. Continuando con plenitud aquellas peticiones para alcanzar mediante sus propias palabras al contrario y esperar poder abstenerlo de la angustia.
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Re: [Social] Where destiny takes you. [Priv. Ja'far]

Mensaje por Jafar el Lun Abr 24, 2017 4:02 pm

Intentaba prestar atención a las palabras ajenas, de verdad que lo intentaba.Centrarse en ellas, las palabras,la frase,la figura frente a el y la sangre que emanaba de su cuerpo y escurría por la comisura de sus labios. Si se centraba en ello quizás aquel desagradable sentimiento que le embargaba se desvanecería... pero no.

Por mas esperanza que tuviera eso no iba a suceder. Aquello que le provocaba semejante malestar era superior, muy superior a aquello que podía calmarlo y apaciguarlo. No era capaz de sobreponerse a ello, de derrotarlo. Incluso parte de las frases ajenas no calaban su mente. Pero si hubo algo que le quedo claro. Lo suficiente como para que despegase sus labios de su piel, y que gritase. Con una voz ronca que se intentaba entremezclar con un gruñido.

-NO! NO! NO! MIOS! DEVUELVEMELOS!

El odio se reflejaba en su mirada cada vez con mayor claridad, mientras sus dorados orbes seguían fijos en la figura ajena. Eran suyos. Se los habían dado sus padres, para que tuviese una vía de escape,algo para volver a su ser. Eran suyo,era lo único que había permanecido con el aun cuando el clan fue masacrado, lo único que tuvo durante esa década de soledad antes de conocer a Kurthnaga. Un periodo de tiempo corto para un dragón ero largo para alguien de su edad, un tiempo donde su única compañía eran los huesos de su familia. ERA SUYO! ERA EL ÚNICO OBJETO MATERIAL QUE CONSIDERABA SUYO! Y se lo habían arrebatado sin motivo.

Hacerse daño? Claro que se hacia daño. Era eso o hacerles daño a los demás por un motivo que ni el mismo conseguía comprender, una fuerza superior a el. Su naturaleza de dragón reaccionando de manera inevitable ante tanto mestizo que lo rodeaba. Estaba intentando ser mejor persona, no atacar sin motivo,no odiar a los humanos y dañarlos nada mas verlos. Kurth le había enseñado que no todos eran malos, que no había que atacar a todos. Por eso no quería atacar a nadie que no lo mereciese y menos sin comprender el porque de ello. Pero su cuerpo se lo pedía,el dragón que llevaba dentro de lo pedía a gritos. Y costaba mucho ignorarle... como iba a ser capaz de contenerse si no se hacia daño? si no calmaba esa voz que le pedía atacar.

Pero no,el hombre no solo no le devolvía sus pertenencias si no que ademas se sentaba frente a el.No,o,no! Aquello no estaba bien! Le odiaba! Le estaba quitando lo que necesitaba! Poco le faltaba para morderle al desconocido en lugar de así mismo! Que se fuera! Que no se le acercase! En esos momentos le daba igual si era fuerte o no.

- Mio... mio... lo necesito... lo necesito... es mio... dámelo... vete...

Le costaba pronunciar las palabras,con claridad, darle un orden a sus pensamientos. Solo quería... que aquel sentimiento cesase. Que la voz de su instinto se callase por una vez.
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Re: [Social] Where destiny takes you. [Priv. Ja'far]

Mensaje por Rhett Orión el Sáb Jun 03, 2017 5:09 pm

No estaba funcionando, el dragón lo estaba experimentando, la ansiedad y la inquietud del menor se sentían cada vez más inquietantes. Volvió a soltar un suspiro, ligeramente abrumado, y comenzando a creer en la equivocación de las decisiones que había tomado. Por supuesto que cualquiera optaría por cuidar del bienestar ajeno, ya sea haciéndolo por la manera más conveniente y acertada, como el dragón lo había hecho, le había despojado de la única herramienta con la cual se podía infringir daño. Sin embargo, al hacerlo, había desatado en el contrario un resultado contraproducente, provocando que éste ahora se lastimara con más rudeza ante el corte de sus propios dientes. Por lo tanto, en algo había fallado, y ahora sus palabras no llegaban a oídos ajenos. Parecían perderse entre la desesperación y la necesidad por conseguir aquellos objetos, que en algún otro momento volverían a causarle daño. Rhett sentía la incapacidad de protegerlo, un dragón que tanto ponía la vida de los demás sobre la suya, un soldado que protegía a los que tanto lo necesitaban ¿De verdad Rhett lo había causado todo? ¿Había dañado indirectamente al joven albino? Bajó la mirada, deseando abrir una abertura, por más mínima que fuera, en el abismo ajeno para calmarlo y entenderlo. Estaba preocupado, contaba esa sangre derramada, observaba sus heridas y el temblar de su cuerpo. Debía haber una manera de solucionarlo, él confiaba que era posible, él debía ser capaz de hacerlo posible.

Sus ojos retornaron al albino antes de acercársele con calma, estirando sus manos para dejar en las palmas ajenas aquellos cuchillos que le había despojado. En realidad, el dragón aún seguía sin estar seguro en la asertividad de su entereza o si había cometido otra equivocación; no obstante, no podía permitirse ver al menor en aquel estado deplorable, por más que pudiese suscitar otro problema no lo consideraba justificable. Y es por ello que dejó sus brazos extendidos, girando brevemente sus manos para que el otro pudiese observar sus muñecas. — Te las he devuelto, pero no para saber que volverás a hacerte daño. Si tienes tanta necesidad, desquítate con aquel que te quitó tus cuchillos. Prefiero sufrir el daño, que ver a alguien como tú haciéndoselo. — No podía mentir, los cortes sanarían más rápido en su cuerpo, e incluso, si llegaba a querer incrustar esos cuchillos en lo más profundo de su piel, no lograrían abrirse con tanta facilidad ante su defensa de dragón. — Hazlo, de cualquier forma, no me causarán ningún daño. — Un indirecto intento de provocación, más el dragón era incapaz de tomar aquellas medidas cuando se encontraba en su estado más sereno.

Había aprendido de su padre a controlar sus emociones y sensaciones, terrible entrenamiento, podía recordar. Y aunque, no era capaz de quejarse, no sabía porque al encontrarse con aquel joven albino había comenzado a recordarlo. Su piel se erizaba, su corazón se aceleraba, más sus pulmones lo asfixiaban. Debía quitárselo de la cabeza, lo había aprendido ¿cierto? Ladeó un poco la cabeza, mirando en el acto al menor con regular atención. — ¿Ya estás mejor? — Hablar servía de algo, no perdería la oportunidad de relacionarse con alguien que le interesaba y que también trataba de entender. Incluso si tras su edad, no dejaba de ser bastante malo al relacionarse con desconocidos.— El miedo que nace dentro de nosotros, el odio que crece y nos consume. Un instinto que nos arremete. A todos déjalos ir. — Pronunció con calma sin moverse de su sitio, evitando importunar aún más al joven con su presencia, aunque aquello no significaba que estaba considerando la idea de marcharse de ahí. No lo haría para la mala suerte ajena.
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Re: [Social] Where destiny takes you. [Priv. Ja'far]

Mensaje por Jafar el Miér Jun 07, 2017 5:43 pm

Lo que el otro decía o hacia el infante no lo captaba, no llegaba a el o directamente lo ignoraba. Prefería pensar que estaba solo, una parte muy profunda de el que aun permanecía un poco consciente prefería creerlo de esa manera, pues tenia miedo. Miedo por no comprender lo que le sucedía, miedo por la intensidad de aquello que le embargaba de manera tan desagradable y negativa, nunca había sentido algo con tanto poder y tanta intensidad. Y sobretodo miedo de hacer algo que no quería, de hacer algo de lo que después se arrepintiese. Pero no era su mente quien era consciente del miedo , si no su cuerpo que se estremecía ante ello. Lo sentía no en su cabeza,si no en su corazón.

He ignoraba al otro porque sus sentimientos eran mas fuertes y profundos que la voz ajena, por ese deseo de querer contenerse como podía y no hacer daño. Lo quería ignorar porque le había robado sus cuchillos... y por eso no podía hacerlo. Simplemente la voz ajena no llegaba a el, pero su presencia,su figura ante sus ojos que lo miraban con odio si lo hacia. Mientras se mordía, mientras se llenaba los labios de la calidez de su propia sangre.

Y entonces ocurrió, a su campo de visión llegaron sus cuchillos,que le eran tendidos.Los tomo con rapidez, con tanta que se corto ligeramente los dedos al tomarlos cuando usualmente no le ocurriría aquello. Los tomo y los pego a su rostro,apoyando la parte plana del mismo,aquella que no cortaba,sobre su mejilla. Sintiendo sobre su piel tanto el frió del metal como la calidez de la sangre que empapaba sus manos,llegando hilillos de la misma a la comisura de sus labios ya teñidos en rojo con anterioridad. Teniendo sus manos y brazos ocupados al pegar el arma contra su rostro al menos no se mordía, ni se hacia nuevas heridas. Y el niño pensaba que realmente no las iba a necesitar , que con el frió y el calor sobre su piel esta vez si conseguiría calmarse.

Se equivocaba, otra vez, nada conseguía arrebatarle esa sensación tan desagradable ,esa que a medida que pasaba el tiempo mas le costaba describir. Y el ser consciente de que no podía desprenderse de dicha sensación no hacia mas que aumentar su angustia, si es que aquello era posible a esas alturas.

De nuevo no escucho las palabras ajenas ,pero si que llevo a sus ojos,aun atentos al otros, aquella invitación que le hacia con su lenguaje corporal. Bajo las manos con los cuchillos sujetos en ellas y con rapidez se abalanzo a uno de los brazos ajenos, mas por instinto que por un acto consciente. De echo,cuando el niño se percato de lo que había sucedido, de lo que había echo, sus dientes ya se habían clavado con fuerza en la muñeca ajena. Su boca se había llenado con un sabor similar al propio pero al mismo tiempo diferente. Y fue nada mas ser consciente de ello que lo soltó y aun sentado en el suelo retrocedió con dificultad. Con su cuerpo lleno de sangre y las armas sin soltarlas de la mano se intento alejar del desconocido con torpeza.

Por desgracia para el el callejón no daba para mas, así que solo le quedaba una salida para poder alejarse del hombre. Encogerse sobre si mismo. Pegar sus rodillas a su pecho y agarrar sus piernas contra si todo lo que podía. Con el cuerpo cubierto en su propia sangre y lagrimas comenzando a deslizarse por su mejilla, nublandole la visión. Lagrimas que comenzaban a emanar y de las que no era consciente.

Estaba mal ,mal ,mal, todo eso estaba muy mal. No quería hacerle daño a nadie,por ello se había escondido y por eso se estaba haciendo daño a si mismo. Habia estado trabajando duro por acallar a los sentimiento que le embargaban,por controlar su instinto. Por evitar hacer daño a alguien. Se había esforzado tanto... con todas sus fuerzas, con todo su ser... y aun así no había sido capaz de controlarse... Por mas que odiase al hombre frente a el por robarle lo que era suyo no quería hacerle daño. No quería hacerle daño a nadie.

-Per... perdón..... yo... no quería.... no.... no.... no quiero... hacer daño... a nadie... perdón... perdón...

La voz salia entrecortada, porque así hablaba el siempre. Porque con lo que le embargaba le costaba hablar, su voz salia no solo entrecortada si no también temblorosa. El llanto entremezclándose con la misma no ayudaba a que se le entendiese del todo.

-Perdón.... perdón.... duele.... duele mucho...

El pecho se le comprimia cada vez mas y mas
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Re: [Social] Where destiny takes you. [Priv. Ja'far]

Mensaje por Rhett Orión el Vie Jun 16, 2017 4:09 pm


El daño se hizo presente a lo largo de su expuesta muñeca tan rápido como lo esperaba; sin embargo, no se inmutó ante el filo de los dientes ajenos,  abriéndose paso lacerantemente entre su gruesa piel, y aunque lo soportaba, sabía que el daño provenía de algo más dañino que una simple cuchilla o simples colmillos. Pero no lo sabía. Solo después observó las acciones del joven albino, encerrándose así mismo hasta el final del callejón en el cual no se reflejaba ni una partícula de luz. Era una vista mala, una boca penumbrosa que tragaba poco a poco al contrario, presionándolo en los abismos de una garganta desconsoladora. Rhett lo contempló todo, lo sintió en lo más profundo de su corazón, y entendía vagamente esa imagen como si fuese él mismo en un tiempo de antaño. Fue que cerró los ojos con calma, levantándose del sitio en que se encontraba con lentitud, haciendo puño la mano de su muñeca ensangrentada. — ¿De verdad crees que me hiciste daño? — Soltó un suspiro, por supuesto que había dolido, jamás había conocido a alguien tan joven en todos los siglos de su existencia que mordiera tan fuerte. Fue así como se dirigió a la chaqueta que se encontraba en el suelo y la recogió para colocársela. Como era suposición, el ajeno no se había calmado, las palabras simplemente se desvanecían en la impericia de sus propias acciones. Estaba seguro que de ser poseer las actitudes de su padre, hubiese optado por abandonarle pero no pensaba actuar de aquella manera, Rhett actuaría por sí mismo. No había otra opción.

Quédate aquí… — Con lentitud salió del callejón, yendo por lo necesario para tratar al albino, pero antes cubrió de su muñeca para que los ciudadanos no se percataran, ni se sobresaltaran por la herida. Por suerte, estar en el bazar le brindaba la posibilidad de buscar lo que requería con mayor presteza, de esa forma podría volver antes de que el joven optara por huir del callejón. Hubiese deseado no abandonarle, pero sabía que era imprescindible para continuar adelante, y de alguna manera, también para entender aquel salvaje corazón sin llegar a usar las palabras que solo parecían confundirlo. El dragón se había dado cuenta de alguna manera u otra que el menor no era capaz de entablar una conversación correcta, tal vez no era bueno para comunicarse, o jamás fue capaz de aprenderlo con exactitud. De cualquier manera, el saberlo no le propiciaba más dificultad, Rhett tampoco era bueno para las palabras y es por ello que el contrario lo llenaba de una gran cantidad de recuerdos. Memorias que seguían flamantes en su vida cotidiana, cuando visitaba a la duquesa y evocaba de momento cierto día en el que fue posible sosegar aquel temible dragón de garras punzantes, una criatura que alguna vez quiso desatar una gran masacre en la ciudad que amaba. Por lo tanto, si había sido idóneo para calmarle, entonces también lo sería en esta ocasión.

En cuanto tuvo todo a su disposición se apresuró en volver al callejón, respirando de alivio al saber que aún se encontraba ahí el joven albino. — Lamento la demora. — Entabló con calma, llevando con su mano no dañada una pequeña canasta entretejida con hierba seca, lo suficientemente gruesa para contener cualquier cosa que se colocara en su interior. Su mirada dorada no dejaba de captarlo al final del camino sin salida, yacía encogido entre sus piernas y abrazándose así mismo en el acto. Por lo menos, podía agradecer el que no se estuviese haciendo daño, que era lo mejor que podía pedir en dicho instante. — Traje esto. — Dejó la canasta en el suelo y se hincó delante de ella, sacando de su interior un pañuelo blanco que parecía estar de hace segundos húmedo. — Tenemos que limpiarte. — Se quitó la chaqueta y la dejó sobre la tierra, acercándose momentáneamente al ajeno y extendiendo su brazo para alcanzar la piel enrojecida por su sangre. Palpando con lentitud y por segundos sus brazos para no asustarlo. No sabía cómo iba a actuar pero estaba dispuesto a arriesgarse, lo que más deseaba era ayudarlo. Solo esperaba que el ajeno entendiera sus buenos sentimientos. — No te haré daño. No más… — Seguía con el pañuelo, tratando limpiar con la mayor delicadeza sus heridas sin dañarlas. Seguía siendo joven, y por más acostumbrado que estuviese al dolor, era importante que no se encontrara en ese estado demasiado tiempo.

Discúlpame, sé que quieres estar solo… pero no puedo dejarte. — Dejó el pañuelo a un costado y sacó de la canasta una cajita de madera luciente, la abrió un poco y extrajo de su interior una pomada de tonalidad aturquesada, el olor que despedía pertenecía a una variedad de hierbas exóticas, por lo tanto no esperaba que fuese tan agradable. — Permíteme continuar. Por favor. — Extendió su mano. En ella se encontraba la sustancia, pero no quería tomarse el derecho de proseguir cuando el otro pudiese estar alterado, su decisión había sido la de mostrársela para que la reconociera. — Quiero atenderte como es debido. — Sus ojos lo evidenciaban, las emociones que despedían eran sinceras, el arrepentimiento y el anhelo por verle en un mejor estado eran fácilmente apreciables. Se debía ser una criatura muy receptora para comprenderlas en su totalidad, pero también era alcanzable para cualquier otro, un fragmento de Rhett quería llamar la atención del joven albino. Solo un poco… con ello sería suficiente.



Última edición por Rhett Orión el Dom Jul 16, 2017 6:33 pm, editado 1 vez
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Re: [Social] Where destiny takes you. [Priv. Ja'far]

Mensaje por Jafar el Miér Jul 05, 2017 7:01 pm

La cuestión no era si había provocado dolor o no, si le había echo daño al desconocido o no. Si no de que lo había dañado, le había mordido. Y no importaba que dicha mordida resultase indoloro para el otro, eso no cambiaba lo que había echo. Habia atacado a otro ser sin mas motivo que el de saciar aquello que le carcomía por dentro, sin razón para ello,sin merecerlo... bueno le había arrebatado su única posesión preciada, así que puede que en el fondo de su corazón si tuviese un motivo para despreciar a la figura ajena. Pero no por eso quería dañarla. No cuando había luchado contra sus instintos,contra todo lo que había sido en ese medio siglo que llevaba de vida. Se había esforzado, para ver el mundo de otra manera. Para escuchar y ver lo que Kurthnaga le había enseñado,mostrado... quería cambiar, para que Kurth estuviese orgulloso de el. Para que no se entristeciese o decepcionase por sus acciones...

Pero aunque esos fuesen sus pensamientos, sus verdaderos sentimientos, todo quedaban callados por esa característica racial. Aquella que hacia que gran parte de los presentes en esa cuidad le desagradasen por naturaleza, aquello que le había sobrepasado al encontrarse por primera vez en su vida con tal cantidad de mestizos. Aquello que no solo no le dejaba escuchar sus verdaderos sentimientos, si no que le impedían razonar.

Mas aun con esa falta de raciocinio por su parte el deseo de controlarse, de no dañar indiscriminadamente seguía allí. Grabado en fuego su mente, en su cuerpo siempre alerta. Lo suficientemente fuerte como para ser consciente de lo que hacia y parar a tiempo, aunque también lo suficientemente débil como para sucumbir a su sentir y atacar al otro.

Por suerte el otro se fue, percatándose entonces el niño de sus acciones, aunque no de sus palabras. Tiro al suelo la chaqueta que no sabia cuando le habían puesto pro encima, pues se había concentrado hasta el momento en no soltar su cuerpo,en seguir abrazado a si mismo y no volver a morder a nadie. Pero ya no había nadie a quien morder, no podía aun relajarse del todo pero si soltar un suspiro ante la soledad que de nuevo le acompañaba.

Soledad ,sangre y tiempo. Esconderse en las sombras hasta saber que hacer consigo mismo. No necesitaba mas. Poso el frió metal contra sus mejillas,mas sin cortarse con ello. Cálida sangre en su cuerpo,frió metal en su rostro. Era lo que mas le calmaba, lo que mas le ayudaría...

Pero su suerte no duro mucho. No sabia cuanto tiempo había pasado , no tanto como le hubiese gustado, cuando el molesto desconocido volvió por el . Dejo escapar un gruñido,mas sonoro de lo que debería haber sido, y cerro sus ojos. Como acto reflejo. Como si con cerrarlos el otro desaparecería , por arte de magia. Como si con negarse a la realidad negase también la existencia ajena. Pero no . Era falso, tal y como le mostraban sus sentidos e instinto desarrollado mas que la media , que le hacían ser consciente en todo momento de la presencia a su lado.

La quiso ignorar, acurrucándose mas, gruñendo cuando la sentía acercarse . Quiso ignóralo, incluso cuando sintió el toque ajeno quiso ignorar el mismo. Pero cuando noto como algo, el pañuelo húmedo , se deslizaba por su piel abrió los ojos. Aparto la mano ajena de su piel con brusquedad, soltando sus cuchillos al tiempo que levantaba sus brazos para alejarlos del otro dragón y le golpeaba la mano con su ahora libres manos.

-No,no,no,no!!!

Exclamo alterado,mientras pataleaba,no con intenciones de golpear al otro si no con el deseo de que se alejase. No quería que le limpiase la sangre, de que servirían entonces sus heridas? No se las había infligido por placer,si no por sentir la calidez de la sangre en su piel, la familiaridad de la misma al secarse sobre el. Aquello que le traía paz, que e calmaba.Si aun con aquello que siempre le tranquilizaba no funcionaba en esa situación que seria de el si se lo arrebataban? No podía permitir que limpiase sus heridas, que lo limpiasen a el. Tenia que continuar teñido de rojo

-Para.... quieto.... no !





OFF:

Ten un poco de cuidado por como planteas las cosas, ya que yo lo e interpretado como un poco de metarol. No me molesta a la hora de responder y no hace falta que lo edites pero para tener un poco mas de cuidado a futuro.
Jaff en forma humana como mucho sera un poco mas fuerte que un niño humano normal, y seria mas fuerte por haber sido entrenado no por ser dragón pues su forma humana no se diferencia de la humana. Así que no deberías poder saber que es un dragón por la fuerza de su mordida. También al principio del post das a entender , o yo entendí, que al morderle Rhett es capaz de entender los sentimientos de Jaff. como de leerlos,como que se le traspasan por ese contacto. No hay manera de que pueda saberlo, no es una característica racial ni nada de eso.

Repito,son pequeñas notas a futuro, para tener en cuenta en otro momento no para modificar nada ahora ^^

Siento la espera ><
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Re: [Social] Where destiny takes you. [Priv. Ja'far]

Mensaje por Rhett Orión el Dom Jul 16, 2017 6:51 pm


Continuaba de cuclillas frente al joven, levantando de sus manos con una lentitud apreciable, colocando aquel húmedo pañuelo blanco sobre su piel enrojecida por la sangre. No le fue sorpresa que el otro se sobresaltara, sabía en qué tipo de situación se había metido, pero ¿cómo podía abandonarlo? ¿De verdad sería capaz de hacerlo? Para el dragón era imposible que no se preocupara por otros cuando los veía en aquel tipo de condiciones, incluso si eran personas que en realidad no tenían ningún tipo de relación con él, seguía simplemente alarmándose y angustiándose. Siempre había tenido ese afán de ayudar a quienes lo necesitaran, metiéndose incluso en problemas por ello, seguía sin importarle resultar herido como en aquella ocasión. Lo había dicho antes, prefería soportar las cargas de otros, sus pesares, su odio, que solo quedarse a ver como se hundían más y más en su amargura. No sabía qué tipo de cosas había vivido el joven albino, y porqué estaba así de apesadumbrado, pero ¿acaso necesitaba saberlo para querer ayudarlo? La filantropía era algo que se encontraba vehemente en el corazón del dragón, incluso en sus genes, corriendo a través de su sangre. Por lo tanto, no se permitiría abandonar al menor, a sabiendas que sus acciones lo asustaban y molestaban, también sabía que su mera presencia le suscitaba más inquietud y más dolencia; pero incluso si en eso se había convertido para el albino, aun así quería intentarlo, quería pensar que se tranquilizaría y se recuperaría. Aunque debía admitir que era malo para lograrlo en alguien que no fuese él mismo.

Su mano golpeada y desviada por el joven, prosiguió con un par de patadas para que mantuviera su distancia, y eso fue lo que hizo el dragón, bajando el pañuelo, así como limpiar aquel ungüento que había quedado terriblemente embarrado en el suelo. Se mantuvo en silencio, observando, queriéndolo entender de nuevo. Estaba seguro que si no limpiaba las heridas del albino, al momento en el que saliera del callejón las personas del ducado lo mirarían y juzgarían, lo evitarían y por consecuencia se harían malas ideas. El dragón simplemente quería evitarlo, para cuidar al joven y mantener la calma en los residentes. Una leve brisa salió de sus labios, aguantando las exclamaciones ajenas y en parte sus pataleos para volver a extender su mano, pero esta vez no rosando ni una parte del cuerpo ajeno, sino su rostro. Con toques sutiles que desvanecían de poco a poco las manchas de sangre en aquellas mejillas pálidas, así como su mentón que aun mostraba pequeños indicios de sangre seca.  Los ojos del dragón se mantuvieron tranquilos, su rostro no daba señal alguna de emoción o enojo, él solo hacía lo suyo. Claro que le importaba lo que el otro pudiera sentir al respecto, tal vez gustaba del daño y la sangre, no era consciente de eso, pero no podía aguantarlo. Que alguien tan joven no hiciese nada por cuidar de sí mismo, solo era otra razón para que el dragón se quedara. Lo sentía, pero no iba a abandonarlo.

Se lo volveré a decir, cuide más de usted, pensando en aquellos que le aprecian y se preocupan. — ¿Llegarían sus palabras? Ya lo había intentado varias veces sin notoriedad alguna, así que de nuevo confiaría en que lo harían. Tras un breve movimiento, se hizo hacia atrás y alcanzó la canasta, sacando de ella una larga prenda tonalidad grisácea. La extendió y se la mostró al joven. — No quiere que limpie su sangre, pero si se coloca esto, por lo menos nadie la notará. Aunque hay algunos laguz que pueden olerla. — Fue lo último que dijo, volviendo el paño ahora escarlata a su respectivo sitio dentro del pequeño y tolerable cesto. Seguía sin saber nada del menor, su nombre, su pasado, el cómo había acabado así, nada. Sin embargo, el dragón se mantuvo constante, sin cambiar su actitud, dejando que el otro escrutara cada parte de él sin ningún problema. Hablaría cuando el otro le respondiera, y si después de todo, seguía en silencio, entonces tendría que acostumbrarse a su presencia otro rato más, porque no se iría de ahí hasta cerciorarse de que estaría bien. No dejaba de ser un soldado, y su obligación era cuidar a los residentes del ducado. Lo tendría que llevar a la fuerza a una enfermería de ser necesario, aunque esperaba no llegar a esos extremos.

Importante aclaración:
Oh, lo siento mucho cariño, intenté ser lo más cuidadoso con el metarol –edité cada punto que me diste, sorry no soy muy consciente de esas cosas de dragones así al 100%, y tampoco sé cuánto quieres que Rhett conozca de Jafar; aunque admito que contigo si me estuve tomando un poco más de libertades.- y es que intento alejar a Rhett todo lo que puedo de Jafar para que no existan estas incomodidades, pero cariño me estás cerrando bastante al personaje, para mi dragoncito que también es muy callado le es mucho más complicado relacionarse, y entender a los demás, tiene bastantes limitaciones como te has dado cuenta. Si, una simple mordida no puede contar su historia o su origen, pero puede sentir sus inquietudes aunque sea un poco en su tipo de fuerza, puede verlo más específicamente en sus facciones, en como lo mira, en sus acciones. Lee detenidamente. No está entendiendo sus sentimientos como si lo viera todo a través de su alma, simplemente lo está relacionando consigo mismo, pues con lo que te he escrito de Rhett en nuestro tema, sabes que él conoce ese temor y esa soledad, su padre se lo impuso. Vaya, es un soldado de 800 años, creo que sabe diferenciar con qué tipo de intenciones una persona lo hiere. Por eso está muy preocupado y se sigue esforzando como nunca para entenderlo. ¿Pero cómo ayudar a alguien que ni siquiera se deja tocar y que está ensimismado en su mundo? Alguien que no responde a sus preguntas, alguien que lo trata como un estorbo. Me la estas dejando algo difícil, sabes que Rhett puede tener toda la paciencia del mundo, pero yo como usser si no veo avance en un tema, me deja simplemente en blanco. Por eso mismo, intento avanzar todo lo que puedo, metiendo poco a poco su propia interpretación de Jafar como algo más seguro. Por supuesto, estás en todo tu derecho de alejar a Jafar y hacerlo duro de roer por el tiempo que consideres necesario, porque admitamos que nos gusta cuando nuestros pb se ponen tercos, pero es algo desalentador que pongas todo tu esfuerzo varias veces en algo que no se tomará en cuenta por el otro. Cuatro post sin nada de excito, y ahí vamos de nuevo intentando hallar soluciones para lo que siente Jafar sin sacar a Rhett de escena, pues como leí en tu post, solo se sintió en completa paz cuando mi dragón se alejó, a sabiendas de que no es un enemigo (admito que el quitarle de sus cuchillos fue un error, pero ya se ha disculpado y en ningún momento le ha hecho verdadero daño), ni es un beorc. Uff, eso cariño me dio la sensata idea de que no estas interesado en buscarle alguna tipo de relación a nuestro dragones. Todo es solo indiferente. Y quieto ahí, no quiero parecer que me estoy quejando, adoro cada parte de tu rol, pero si de verdad Jafar encuentra más paz con sus cuchillos que recibir la ayuda de alguien externo, pues bueno ¿qué puedo hacer yo? ¿qué puede hacer Rhett? Créeme, no me molesta en lo más mínimo, pero se me están acabando las ideas; sino es que con este post ya se fue la última de ellas. Sé que tienes tus propias razones, quieres mantener a Jafar en su zona de confort, al parecer. Por eso mismo, tú solo dime hasta donde quieres que llegue este tema, no tendré ningún problema, sé que lo intenté casi todo para recibir un poco de gratitud y entendimiento mutuo. Así que nada se pierde de esto, y yo sinceramente te lo agradezco.
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