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[Social] Los que se siente, lo que se piensa [Priv. Yuuko]

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[Social] Los que se siente, lo que se piensa [Priv. Yuuko]

Mensaje por Invitado el Miér Ene 11, 2017 8:36 pm

Nowell no había dicho ni una palabra desde lo pasado hacía dos días. A pesar de que las enfermeras le habían ayudado, de que los soldados que lo conocían fueron a verlo o que el trato que le daban era el mejor, como siempre entre los médicos de ese país, el consejero estaba demasiado callado. Ni siquiera las bromas podían ayudarlo a recomponerse y tampoco la presencia de Zalanna lo animaba a pesar de que cada vez que se cruzaban le sonreía como si todo estuviera bien, no quería preocuparla aunque tenía la sensación de que ella podía ver por detrás de su máscara de ánimos.
Aunque se habían puesto a hablar con Luka un poco, el humor de Nowell no había mejorado sino empeorado. No es que el muchacho estuviera enojado o iracundo sino todo lo contrario. El consejero estaba deprimido, había perdido sus ánimos de costumbre, no tenía demasiadas ganas de socializar y se mantenía con la cabeza perdida en muchos pensamientos que cruzaban por su cabeza. Había estado dándole vueltas a un par de ideas, deshecho ideas que no correspondían y puesto en orden su mente en todos esas horas. No necesitaba demasiado tiempo para poder entender lo que sentía o saber cuándo sobrepensaba algunas cosas y cuando había llegado a una conclusión, en los años que había trabajado para Yuuko y por el entrenamiento de la magia negra había aprendido a no permitir que sus poderes se metieran en medio de su razonamiento.
Toda la práctica reunida lo ayudaba a tomar decisiones rápido, muchas veces eran decisiones precipitadas y que no resultaban ser las más correctas, pero gracias a eso lograba hacer un bien ya sea salvar a alguien o solucionar un problema. El hecho de que fuera impulsivo y que, para colmo de males, su magia le volviera más resistente físicamente no ayudaba al momento de repensar hacer alguna tontería si era por el bien de otros. Y darse cuenta de eso le lo hizo pensar más, es decir: siempre había hecho cosas por los demás, siempre se arriesgaba por otros priorizando el bienestar de las personas a su alrededor que el bien propio, no medía las consecuencias porque no se tenía la estima suficiente como para creerse importante. No, él no lo era. El destino se lo había dejado claro muchas veces y cada día era lo mismo.
Suspiró y dejó la pluma descansar a un lado de los papeles de su escritorio. Sabía que su majestad había dicho que él no podía volver a su cuarto hasta que estuviera sano, pero recibió el permiso de uno de los doctores para moverse un poco y con la excusa de que iría a sacar unos libros de su biblioteca para al menos tener algo con lo que entretenerse, se dirigió a su cuarto con apenas un soldado de escolta. A pesar de que al guardia lo conocía, no cruzó palabras con él hasta que llegó y le pidió con amabilidad si podía comunicarle a la Reina que deseaba hablar con ella en su estudio cuando la dama tuviera un tiempo, le recalcó mil veces que le dijera que no estaba apresurado y que había tenido permiso de salir. Tras eso el muchacho lo dejó sólo suplicándole que no se esforzara y corrió a dar el mensaje.
Nowell no iba a volver a preocupar a alguien por sus acciones, por lo que simplemente se metió en su cuarto y de allí pasó hacia la sala de trabajo que llamaba "estudio" o despacho por una simple formalidad. Recordaba haber elegido ese lugar de los de todos en el castillo por la tranquilidad que tenía y poco le era cómodo tener su habitación pegada. Dado que sufría de insomnio, era más fácil para él seguir trabajando de noche y pasar de la cama al escritorio que tener que recorrer el castillo para llegar a su lugar de trabajo. Una vez allí terminó un par de cosas inconclusas que no le llevaron más de media hora y el resto del tiempo lo dedicó a cosas personales.
Esperó allí sentado, tranquilo y sin dolor, a que la soberana llegara. Quería hablar de con ella de algunas cosas a solas, necesitaba transmitirle parte de sus sentimientos respecto a todo lo que había pasado y sacar de su pecho el peso que tenía encima, un peso que lo angustiaba y hacía que si estómago se cerrara por la angustia. Detestaba sentirse de esa manera y por esa razón quería hablar con ella.

—Adelante —dijo cuando la puerta sonó y se puso de pie por respeto.
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Re: [Social] Los que se siente, lo que se piensa [Priv. Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Mar Ene 17, 2017 8:05 pm

Habían pasado un par de días,días en los que la mujer había estado especialmente irritada,aunque no diese muestras externas de ello. Era algo que debía de guardarse dentro,de no exteriorizarlo para que otros no pagasen por su estado de animo. Después de todo era una figura publica y eso si bien le confería poder y ciertas libertades le restaban otras tantas. Entre ellas el echo de no poder expresar depende que sentimientos,o no poder expresarlos en ciertas circunstancias y situaciones. Tenia que guardárselo dentro de si,tal y como la irritación y frustración que le carcomía. Pero llevaba toda su vida en esa posición,no era algo nuevo,no era algo a lo que no estuviese acostumbrada ya.Algo con lo que pudiese lidiar. Por ello para cuando uno de los hombres acudió a su estudio en su busca,anunciando que Nowell requería su presencia, su irritación y su malestar tanto consigo misma como con la situación en general ya se había desvanecido.

Aunque ello no significaba que había olvidado los acontecimientos de los últimos días,ni el echo de que había declarado que la situación en si no se había resuelto. Pero eso no significaba que aquello fuese a durar eternamente,que ahora con los ánimos calmados y la cabeza en frió no pudiesen tener la charla que hace un par de días debió de haber sido. Apropiada, con la mente despejada y sin dejarse llevar por las emociones surgidas durante los últimos acontecimientos.

Pidió al soldado,antes de que el mismo marchase de la estancia y volviese a dejar a la monarca en soledad, que le trajesen una bandeja con te negro, dos tazas,edulcorante,una botella de sake y los correspondientes dos recipientes para la bebida alcohólica. Le agradeció por el pedido que estaba próximo a realizar y le dio permiso para abandonar la estancia. Esperaría a que su pedido le fuese llevado antes de encaminarse al encuentro de su consejero. Aprovechando para organizar alguno de los documentos que de los que se estaba haciendo cargo en esos instantes. Tenia tiempo para terminar un par de escritos,recoger y organizar todo para retomarlo todo después. Después de todo su trabajo como monarca era algo que nunca tenia fin,siempre había alguna tarea,múltiples tareas entre las cuales debía decidir cuales llevar a cabo por si misma y cuales relegar. Porque ella no podía hacerlo todo por si misma, porque era una tarea demasiado extensa para un único ser,porque para eso tenia a aquellos bajo su mando. Para relegar en ellos la tarea que a ella misma le superaba,para dejarse a ayudar. Para eso tenia a Nowell.

Aun así los últimos días había decidido no salir de palacio por el momento,y llevar a cabo las tareas que desde ese lugar podía cumplir. Pues aun había algo pendiente,gente de la que debía cuidar, y no tenia intenciones de dejarles,de alejarse antes de haberlo aclarado todo. De dejarlo todo en claro. Porque el tiempo y los malentendidos eran una combinación peligrosa que podían desencadenar un desastre fácilmente evitable.

La puerta fue golpeada otra vez al cabo de un rato,y después de que la mujer les diese el paso la misma fue abierta.Un soldado abría una de las puertas de madera ,dobles,que limitaban el estudio.A su lado uno de los sirvientes ,impecablemente uniformados, sostenía una bandeja con lo solicitado por la reina. Se dispuso a entrar cuando la mujer le dio el alto,pidiéndole con amabilidad que esperase y le acompañase,que las bebidas pedidas iban a ser consumidas en otro lugar. Su empleado asintió al pedido,tal y como debía ser, y espero en el marco de la puerta a la monarca.

Yuuko se levanto con elegancia del puesto que ocupaba,de la ostentosa silla que acompañaba al amplio escritorio. Las telas de los ropajes que portaba se movieron pero cuando la monarca quedo erguida quedaron impecables,ni una simple arruga. Ese día portaba un atuendo bastante simple y modesto acostumbrado a lo normalmente portaba. Un quimono cuyo color base era el blanco,un colo que se mezclaba con la piel de la mujer.Sobre el mismo había manchas que simulaban nubes. De un rosa pálido,de un morado pálido mas cercano al azul que al violeta. Se superponían unas con otras pero no se mezclaban los colores. Algunas muescas verdes,tan pocas y pequeñas que se confundían con las arrugas que los movimientos y el cuerpo creaban. Las mangas del quimono se abrían tanto que llegaban al suelo. Un cinturón morado que abarcaba desde el pecho de la mujer hasta su cintura y cuya tela sobrante colgaba de la espalda de la misma. Su cabello recogido en un moño adornado con una flor violeta,un par de capullos sin abrir y las hojas que a la flor acompañaban. Su tomo colgado en su cinturón envuelto en tela blanca con un dibujo de la flor que la mujer tenia sobre su cabello estampado en el. Las telas llegaban hasta el suelo y no se apreciaban las sandalias de madera que portaba ,zapato mas bajo al acostumbrado. Simple pero la mujer seguía recorriendo los pasillos del palacio con la misma elegancia y dignidad de siempre.

Durante su recorrido por el lugar,siendo seguida por el sirviente y su bandeja y escoltada por un par de sus soldados,pregunto sobre el estado del consejero y la opinión del doctor sobre el mismo.Uno de sus hombres,aquel que había anunciado que Nowell requería su presencia, le explico como el doctor le había dejado salir durante un par de horas de la enfermería,con la promesa de que descansara y volviese luego a la misma. Sabia que la mujer preguntaría por ello,así que se había encargado de estar bien informado. Yuuko le sonrió,le agradeció y le felicito por adelantarse a sus movimientos.

Llegaron a su destino y tocaron la puerta .Cuando la voz tan conocida indico que se podía pasar la mujer tomo la bandeja ella misma y espero a que le abriesen la puerta , indicando que la cerrasen al traspasar la misma pues quería hablar a solas con el dueño de la habitación.

Lo vio en pie frente a ella y sonrió. Feliz de que hubiese mejorado lo suficiente como para mantenerse en pie,erguido de esa forma,burlona porque estaba mostrando mas respeto y modales ahora de lo que siempre le gustaba demostrar. Al menos cuando estaban a solas.

- Los heridos deberían esperar sentados no crees? Ademas tu que nunca has sido partidario de los modales ,innecesarios cuando nos encontramos solos, no vas a empezarlo a serlo ahora que no estas al cien por cien de tus capacidades verdad?

Se tomo la libertad y confianza de adentrarse por completo en esa habitación que ya conocía de antemano, hasta detenerse ante el escritorio junto al que el mago permanecía de pie. Aparto alguno de los papeles que había sobre el mueble con una mano y algo de cuidado ,para poder dejar la bandeja sobre el mismo,acostumbrada ya al desorden de ese lugar y sin esperar otra cosa realmente. Se sentó en una de las sillas situadas frente a aquella que el consejero usaba como propia, con elegancia y quedando sus ropajes impecables ante el gesto.El tomo descansando sobre su regazo

-Siéntete libre de tomar y de servirte lo que desees, no se si el doctor te lo permitirá pero dudo que un trago te haga mucho daño...

Ella misma estiro un brazo para tomar la botella de sake,servirla de forma impecable y sin derramar gota alguna sobre el vaso indicado para ello y tomar el mismo hasta acercarlo a sus labios y mojar los mismos con la bebida alcoholizada. Cerro los ojos,disfrutando con calma del exquisito licor que llenaba sus papilas gustativas y que bajaba por su garganta,llenando la misma de una agradable calidez. Cuando separo el vaso de sus labios y volvió a abrir sus ojos,con la misma calma con la que había degustado la bebida, puso su mirada rojiza sobre el hombre de cabellera castaña y ojos verdes. Observándolo, analizándolo en silencio unos instantes.Silencio creado por ella misma,roto por ella misma.

-Como te encuentras?



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Re: [Social] Los que se siente, lo que se piensa [Priv. Yuuko]

Mensaje por Invitado el Jue Ene 19, 2017 2:02 am

Un sentimiento de tranquilidad lo invadió cuando vio a su majestad entrar con una sonrisa en el rostro, se veía un tanto más alegre que la última vez y eso lo animaba. Sonrió con algo de culpa ante sus preguntas y se encogió de hombros sin poner siquiera un ápice de formalidad en aquel gesto. Primero le decía que fuera formal, luego informal, se olvidaba cuando estaba nervioso que podía tratar a Yuuko como a alguien cercano, no sabía si tanto como una amiga pero sí como a una compañera o a una maestra sin títulos de por medio. Eso lo relajaba un poco más, sólo un poco más.

El problema de Nowell relajado es que estar de esa manera hacía temblar todas sus bases cuando debía decir algo importante y a veces terminaba desviando el asunto para no tocarlo pues prefería la paz del momento a un instante tenso. Sin embargo, se recordó, no era momento de escapar como una rata cuando el barco se hunde sino que tenía que enfrentar sus decisiones como era correspondiente.

Notó entonces, pues antes se había fijado sólo en el rostro de la mujer, que ella incluso había traído algo de sake y le hizo sentir un poco mal saber que él no había preparado nada. ¿Dónde tenía puesta la cabeza? Sabía exactamente dónde así como también era consciente de que los calmantes no le ayudaban en absolutamente nada a mantenerse firme. Fue eso lo que lo llevó a decidir declinar de momento la bebida, al menos hasta que hablara con la mujer lo que necesitaba pues temía un efecto secundario de la mezcla del sedante y el alcohol.

Se sentó delante de ella cuando la mujer lo hizo y observó su vestido con una sonrisa dulce. Yuuko siempre se vestía bien y cuando estaba relajada se veía mucho más bonita, le sorprendía que para ese momento a la mujer no le llovieran cartas de compromisos... aunque por un lado lo agradecía porque él tendría que lidiar con algunas y no le gustaría nada. Bueno, respecto a eso... Sacudió la cabeza para romper sus pensamientos. No, no era la forma de comenzar una conversación.

La pregunta llegó pronto, como esperaba, y su sonrisa se torció en un gesto de pena. El Consejero bajó la mirada a los papeles de su escritorio y juntó en un pilón los que estaban listos para ser entregados a su majestad.

—Lo suficientemente lúcido como para terminar los trabajos pendientes —respondió apoyando cerca de ella los papeles, dejándolos claramente separados de las notas que estaban por todo el mueble y los diferentes libros que había usado para terminarlos—. Yuuko —la llamó de pronto volviendo su mirada a ella con seriedad pero claramente preocupado por algo—, necesito hablar contigo de algo serio y quiero que podamos hablar con la tranquilidad y sinceridad de siempre.

Sus palabras no estaban preparadas, Nowell estaba hablando con la naturalidad de costumbre pero con ese tono bajo que usaba cuando deseaba tocar un tema serio.

—Necesito... —Movió la cabeza de un lado a otro—. No, quiero que me entiendas lo mejor posible, quiero poder explicarme. —Nowell suspiró nervioso—. Iré al punto sin muchas vueltas o los nervios van a acabar conmigo.

Una sonrisa triste apareció en su rostro y entrelazó las manos sobre el escritorio para no inclinarse sobre él. Observó a la mujer a los ojos con la sinceridad de siempre. No podía evitar saber que esa Yuuko era la verdadera, que así era siempre la Reina con todos y que la otra vez ambos habían estado demasiado sensibles como para llegar a entenderse. Es por eso que en ese momento podía decirlo con sinceridad, pedirle lo que tenía en mente con la seguridad de que ella escucharía sus razones.

—Quiero que me destituyas —dijo al final sintiendo que el pecho se le oprimía pero que, al mismo tiempo, su garganta se volvía liviana—, no me siento digno para seguir siendo tu consejero, no lo merezco.

Y ese agregado final le hizo bajar la mirada a sus manos que de pronto estaban entrelazadas con fuerza, con una fuerza no salida de un enojo o algo así sino de la tristeza y vergüenza que sentía de sí mismo.
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Re: [Social] Los que se siente, lo que se piensa [Priv. Yuuko]

Mensaje por Yuuko el Sáb Ene 28, 2017 1:13 pm

Sabia que si bien el hombre decía estar bien esa opinión no tendría que ser del todo cierta.Estaba mejor ,lo sabia pues había estado recibiendo informes de los heridos de forma regular, tanto de parte de los doctores como de los soldados que había asignado a vigilar que sus invitados no escapasen de la enfermería. Lo había echo sobretodo por Nowell,porque lo conocía y sabia lo inquieto que era. Tal vez en parte era adicción al trabajo,tal vez simplemente no era capaz de soportar estar quieto. Guardar reposo siendo la única acción realizada durante el día el descansar. El caso era que el quedarse en la enfermería el tiempo necesario,ni mas ni menos solo el necesario,no solía ser habitual en el y tendía a huir antes de tiempo. Puede que el realmente creyera que estaba recuperado,o que solo intentase engañarla a ella y al mismo poniendo como excusa el echo de que ya era capaz de adelantar algo de su trabajo como consejero.

-Estar lo suficientemente lucido no es estar bien. No es suficiente...

No... si fuese suficiente ya le habrían dado el alta de la enfermería. Pero no lo habían echo,solo le habían dado un pequeño permiso. Permiso que la monarca se encargaría de notificarle que había acabado en cuento resolviesen el asunto pendiente.

Ignoro los papeles por el momento,después de todo los tomaría antes de partir y les daría un ultimo vistazo en su propio despacho. Pues volvían a lo lucido,si bien Nowell nunca mostraba intenciones de mentirle que el dijese que estaba lucido no significaba que realmente lo estuviera.

Aprovecho para llenarse una vez mas el pequeño recipiente que acababa de vaciar ,mientras las serias palabras del hombre frente a el resonaban en la habitación.

-Necesitas que hablemos... con la misma seriedad que tu mostraste el día en el que te dejaste llevar por el momento? O con la misma sinceridad y verdad con la que hablabas en esa carta en la que pedías que se te entendiese cuando  realmente no decías nada? Te recuerdo que yo necesitaba hablar hace unos días cuando tu y nuestros invitados decidisteis que ya era suficiente y que no era necesario aclarar mas las cosas...

La voz sonó suave,calmada. Como alguien que simplemente esta narrando un echo,un acontecimiento,sin mostrar emoción alguna ante el mismo. Volvió a acerca el vaso a sus labios,vaciando de nuevo el contenido del mismo con un único trago. Haciendo que el silencio se instaurase entre ellos mientras bebía. El recipiente volvió a ser depositado sobre la mesa y la mujer clavo su mirada con intensidad en la presencia ajena.

-No estoy enfadada. Ni te estoy reprochando o echando en cara algo... No... hablaremos. Con tranquilidad y sinceridad tal y como deseas. Pero tienes que entender, que si niegas algo el mundo no siempre sera tan permisivo como para dejarte retomarlo. No todo se puede aplazar hasta que nosotros deseemos, ni hacer que algo camine a nuestro ritmo...

Iba a escucharle,desde luego.Pues aun creía que tenían algo pendiente, que en su ultima conversación no había quedado nada claro ni había sido  suficiente. Entenderle, que se explicase,eso era lo que había querido desde el principio. Entender todo lo ocurrido tanto con el como con las dos  figuras desconocidas, y que el entendiese el porque de las acciones de la mujer. Mas en el ultimo encuentro por mas que se hablase,por mas explicaciones que se hubiesen querido dar y por mas que sus tres interlocutores hubiesen dado todo por zanjado la mujer tenia la sensación de que no sabia nada. De que nadie había entendido realmente lo que debía ser entendido, que las explicaciones no habían alcanzado los oídos ajenos.

Así que si,tenían que hablar. Habia que hacerlo. Y siendo Nowell quien la había llamado,quien había mostrado esa necesidad y quien había dado por terminado el ultimo encuentro,debía ser el quien comenzase a hablar.

Mas las palabras que escucho de los labios ajenos fueron toda una sorpresa. Una muy decepcionante, y por varios motivos. La mujer cerro los ojos con calma y coloco sus manos vacías sobre el tomo que descansaba en su regazo,entrelazando sus dedos.

- Es la decisión mas cobarde que has tomado en tu vida,solo superada por tu ante la muerte  el día en el que te conocí... Entiendes el porque de mis palabras?
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Re: [Social] Los que se siente, lo que se piensa [Priv. Yuuko]

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 28, 2017 2:33 pm

La sorpresa de su majestad y sus palabras eran algo que, muy dentro de él, se esperaba. Bueno, tal vez no exactamente así pero la respuesta fue muy cercana a lo que se pudo imaginar mientras calmaba su cabeza, se ponía con la mente en frío y buscaba predecir cómo ella podría reaccionar. No, más bien lo que había buscado cómo encontrar la manera de explicarse dejando atrás todos los pensamientos contrariados y molestos de antes. Por que sí, Nowell se había enojado, había gruñido por lo bajo durante días e incluso con Zalanna y Luka se había atropellado al decir algunas cosas aunque eso no cambiaba el hecho de que hacía mucho tiempo se sentía fuera de lugar. ¿Desde cuando? Bueno, muchas veces había hablado con Yuuko al respecto, incluso con Sion había rozado aquel punto y con muchos más cuando le preguntaban no podía evitar notar que no encajaba donde estaba.

Pero ese no era el punto. La respuesta de la soberana era lo importante por lo que apartó de su mente muchas cosas que pasaban por él, sacudió la cabeza dando un resoplido y se sentó en su asiento con las menos cruzadas sobre el escritorio. La miró entonces a los ojos, tras desviar la mirada por un momento, y una sonrisa de agotamiento. Había estado meditando mucho y eso lo había dejado cansado.

—Lo entiendo —respondió con la calma acostumbrada—. Tal vez la decisión correcta sería enfrentar todo esto, seguir adelante como lo ha intentado hasta ahora y no huir y hacerme a un lado —confesó cerrando los ojos—. Pero siento que ya no puedo contra ello. Sin embargo...

Nowell volvió la mirada con una decisión nueva y una sonrisa amable. Ya lo sabia, por más que quisiera correrse del lado de Yuuko para no hacerle más daño, para no traerle más problemas, para no ser una carga, no podía dejarla sola. Se lo debía porque ella le había dado la oportunidad de seguir adelante, porque en todo ese tiempo había sido un apoyo casi incondicional para él y porque a cada tropezón fue ella la que le dio una patada para que se levantara. Sí, una patada, Yuuko no era de palabras dulces cuando él se deprimía y sabía golpear en el lugar indicado con la franqueza y paciencia que en ese momento tenía. Le alegraba estar pudiendo hablar con la reina que él más conocía, con la persona en quien confiaba.

—Sin embargo —retomó—, no pienso dejar de ayudarte por más que me vaya al otro lado del mundo. No quiero que sientas que te traiciono o que lo hago por enojo o por otras tonterías que muchos pueden decir porque no me conocen. Lo hago primero por ti luego por mi, no puedo soportar saber que no estoy siendo la persona que esperabas que fuera, ni el consejero que quería ser, ni yo mismo. —El muchacho bajó la mirada con pena—. Nunca supe quién era realmente ni para qué servía en este mundo y... últimamente sólo hago estupideces, casi te mato de la preocupación y cada metida de para mía termina repercutiendo en ti.

Porque eso pasaba y no podía negarse, porque las personas hablaban y eran capaces de acusar a la soberana de tener un inadaptado como él en medio de todo eso. Así había sido el principio y, luego de todo lo que había pasado, ¿quién le aseguraba que no volvería a pasar? Nowell ya no sabía si tenía la fuerza para defenderse, los argumentos necesarios ni nada por el estilo. En cada pelea salía lastimado, en cada situación peligrosa iba a meterse en el medio. Yuuko lo había dicho: cada vez que le sacaba los ojos de encima, él terminaba metido en un nuevo problema. Y sabía que esos problemas terminaban en decepción para ella, en una decepción tal vez más pequeña de la que podía estar sintiendo ahora porque otra vez se estaba rindiendo.

¡Pero esa vez era diferente! Estaba cediendo ahora para poder volver después con más fuerza. Sí, lo sabia, lo tenía en claro en su interior: había pensado en dejar todo y no volver pero... ¡No podía! No podía dejar a Yuuko sin más, demostrarle a la maldita escoria que hablaba mal de él que tenía razón. No, él era mejor que eso pero aún podía mejorar más, pero le faltaba aquello que la dama siempre le había reclamado: una visión más amplia, un temperamento más calmo, una opinión propia sobre el mundo que no estuviera cegada por las cosas terribles que había pasado en su vida. Traiciones, dolor, castigos, desdén. El mundo era más que eso pero, en su desconocimiento, no podía evitar encasillar todas las acciones en esas categorías... o al menos así fue hasta que conoció algunas cosas nuevas.

Había prendido a confiar un poco, a ser respetado por alguien, a que esperaran algo más de él, a ser un poco más abierto pese a su humor que muchas veces era ácido. Durban y Yuuko le habían dado muchas cosas, incluso sabía que más personas lo apreciaban de los que lo odiaban, pero aún así no se sentía lo suficientemente bueno para corresponder a todo aquello. Su alma le gritaba que no encajaba, sus acciones dejaban en claro que tomaba decisiones apresuradas, ¿qué clase de Consejero era? A veces se sentía un adorno detrás de Yuuko, observándola con admiración y sin poder hacer nada útil por ella. ¡Quería ser útil para ella! No estaba dispuesto a ser un arma pero sí a aprender a ayudarla en verdad en vez de poner mala cara en las reuniones y ayudar con sus consejos más a los marineros que a su majestad.

Era consciente también de otra cosa: si él daba un paso al costado y alguien que podía reemplazarlo llegaba, Yuuko tomaría la decisión correcta al tomar a alguien más. Pro tal vez, cuando Nowell volviera, cuando se sintiera listo y supiera qué hacer y cómo, no necesitaría ser Consejero para serle útil a su majestad.

—Quiero ayudarte pero necesito encontrar respuestas a muchas preguntas y hacer lo que me has dicho miles de veces: ampliar mi mirada del mundo. —Nowell la observó con tranquilidad, sacando todo lo que tenía dentro—. Quiero hacerme a un lado pero quiero seguir siendo de utilidad para ti, Yuuko.

¿Por qué? Porque quería recompensarla por todo lo que había hecho, compensar sus faltas, ser mejor para poder cumplir adecuadamente su rol. ¿Por qué? Porque había estado demasiado tiempo viendo la bondad de Durban y aún había cosas que por eso no entendía del mundo. ¿Por qué? Porque respetaba y quería a Yuuko. Por eso. Por todo eso y algunas cosas más que no podía decir en voz alta sin sentirse un niño avergonzado.
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Re: [Social] Los que se siente, lo que se piensa [Priv. Yuuko]

Mensaje por Marth el Dom Feb 19, 2017 9:16 pm

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